Análisis | Por Leonte Landino
Los Dodgers no armaron su roster de la Serie de Campeonato para premiar nombres. Lo armaron para resolver problemas. La inclusión del zurdo Justin Wrobleski como decimotercer lanzador, la permanencia del venezolano Miguel Rojas pese a sus molestias en la espalda baja y la salida de Hyeseong Kim forman una sola decisión: en una serie al mejor de siete, cada lugar debe justificar una función concreta.
Mi tesis es que Los Ángeles eligió profundidad de pitcheo sin renunciar al tipo de infielder que puede ordenar las últimas entradas. Rojas no sobrevivió al recorte por sentimentalismo. Se quedó porque su experiencia, defensa y capacidad de cubrir distintas posiciones ofrecen un uso diferente al de Kim. Wrobleski, mientras tanto, amplía el margen para absorber entradas sin desarmar el bullpen.
El hecho: un brazo entra y un corredor sale
Wrobleski fue añadido al roster para enfrentar a Milwaukee. El zurdo trabajó en 28 juegos de temporada regular, 22 como abridor, y terminó con marca de 12-5, efectividad de 3.66 y WHIP de 1.143. En septiembre comenzó a desempeñar funciones más cortas, una preparación que ahora le permite servir como relevista largo, puente o seguro ante una apertura breve.
El costo fue Kim. El infielder disputó 43 juegos de temporada regular y bateó .259/.323/.328. En la Serie Divisional apareció una vez, como corredor emergente y luego defensor de la segunda base. Su velocidad y flexibilidad tienen valor, pero su función se volvió redundante cuando el club decidió llevar trece lanzadores y confirmó que Rojas estaba disponible.
Rojas había quedado limitado por dolor en la parte baja de la espalda después de salir de un juego divisional con molestias. Recibió tratamiento y fue incluido. Eso no demuestra que esté al ciento por ciento; demuestra que el equipo considera que puede cumplir una tarea suficientemente importante para ocupar uno de los 26 lugares.
Los números explican la muestra, no toda la decisión
Rojas participó en 107 juegos y acumuló 252 apariciones al plato durante la temporada regular. Su línea ofensiva fue .267/.312/.391, con cuatro jonrones. No es una producción que obligue a construir una alineación alrededor de él, pero sí una muestra mucho más extensa que los 43 juegos de Kim.
La comparación tiene límites. Juegos disputados y promedio de bateo no miden por sí solos la defensa, la comunicación o la capacidad de ejecutar una jugada específica. Tampoco convierten automáticamente a Rojas en una mejor opción ofensiva. Lo que sí muestran es que Los Ángeles tiene más evidencia reciente sobre cómo utilizarlo.

Wrobleski representa otra clase de evidencia. Sus 140 entradas de temporada regular ofrecen un historial de volumen, pero su papel de octubre será distinto al de sus 22 aperturas. Una buena efectividad como abridor no garantiza el mismo rendimiento entrando con corredores en base o trabajando días consecutivos. La apuesta de Dodgers consiste en convertir su resistencia en flexibilidad, no en pedirle que repita exactamente su temporada.
Una serie larga cambia el valor de la banca
En una ronda corta, un corredor veloz o un defensor especializado puede decidir una noche. En una serie de siete juegos, el riesgo de una apertura de tres entradas pesa más. Cada salida temprana obliga a gastar relevistas y puede contaminar el plan del día siguiente.
Por eso el decimotercer pitcher no es un lujo. Es una póliza contra el desgaste. Wrobleski puede cubrir varias entradas si un abridor falla, proteger a los relevistas de mayor presión o tomar un tramo intermedio cuando el marcador todavía no exige a las mejores armas.
- Volumen: Wrobleski puede absorber entradas si una apertura termina temprano.
- Estructura defensiva: Rojas permite mover piezas del infield sin improvisar una posición.
- Sacrificio: dejar fuera a Kim reduce velocidad disponible, pero abre el lugar para un brazo adicional.
La presencia de Rojas responde a la otra mitad del partido. Un juego cerrado también requiere administrar ventajas, mover defensores y evitar que una lesión obligue a improvisar todo el cuadro interior. Su valor no está en prometer cuatro turnos diarios, sino en permitirle al mánager cambiar una pieza sin perder estructura.
Kim ofrecía velocidad y defensa. Rojas ofrece defensa, experiencia y una gama distinta de asignaciones. El club no declaró que uno sea mejor jugador en términos absolutos. Decidió cuál combinación encajaba mejor con el rival y con la duración de la serie.
La conexión venezolana no debe reducirse a una bandera
Para el público latino, y especialmente para el venezolano, la continuidad de Rojas tiene una dimensión de representación. Pero el análisis deportivo exige ir más allá de la nacionalidad. Lo importante es el tipo de confianza que ha construido: no necesita ser la figura del lineup para influir en una noche de postemporada.
Ese perfil también rompe una idea frecuente sobre el valor latino en las Grandes Ligas. La representación no se limita al jonrón, al robo de base o al premio individual. También vive en el jugador que interpreta una situación, cubre varias posiciones y se prepara para un turno que quizá nunca llegue.
Rojas ocupa un espacio que suele ser invisible hasta que una pelota encuentra el hueco equivocado o una lesión exige una solución inmediata. Su permanencia recuerda que el béisbol de octubre no solo selecciona estrellas; selecciona respuestas.
La opinión: el mejor roster no reúne más talento, sino menos redundancia
Los Dodgers ya tienen nombres, poder y abridores capaces de dominar una serie. Su reto no era añadir brillo. Era evitar que demasiados jugadores ofrecieran la misma solución mientras quedaban preguntas sin respuesta.
La entrada de Wrobleski cubre el peligro del volumen. La permanencia de Rojas protege la estructura del infield. La salida de Kim sacrifica velocidad y una alternativa defensiva, pero reduce una duplicación que el equipo consideró menos urgente.
La decisión puede fallar. Wrobleski podría no adaptarse al relevo. La espalda de Rojas podría limitarlo. Kim podría haber cambiado un juego con sus piernas. Un roster es una hipótesis, no una garantía.
Sin embargo, la lógica es coherente: una serie larga exige sobrevivir a escenarios distintos. El descanso le dio a Los Ángeles tiempo para ordenar sus piezas; esta selección muestra cómo decidió usarlas.
Los Dodgers no escogieron a los 26 jugadores más impresionantes. Escogieron 26 funciones. En octubre, esa diferencia puede separar una colección de nombres de un equipo preparado para resistir siete juegos.
Fotografía de archivo: Miguel Rojas participa en una jugada defensiva en Nationals Park, 23 de abril de 2024. All-Pro Reels / Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0. Imagen redimensionada; no corresponde a la Serie de Campeonato de 2026.

