El Draft perjudicó al béisbol en Puerto Rico y el legado de sus Salones de la Fama | Abel Flores

Reflexionamos por qué el béisbol puertorriqueño ha perdido su brillo en las últimas décadas. La inclusión en el Draft de la MLB en 1990 ha dificultado el desarrollo de talento local, mientras que la situación socioeconómica de la isla también ha jugado un papel crucial. A pesar de estos desafíos, el legado de estrellas como Clemente y Alomar sigue brillando, recordando la pasión innata de Puerto Rico por el juego

COLUMNA AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El béisbol había sido el rey en Puerto Rico durante la mayor parte de un siglo. Y lo sigue siendo, pero sin reino. No obstante, en las últimas dos décadas la Liga de Béisbol Invernal de Puerto Rico parece la más débil entre las potencias de la pelota caribeña. Aunque esto podría debatirse, no son pocos los que lo afirman: ¿Qué pasó con la cantidad y calidad de peloteros boricuas que llegaban a la MLB durante el siglo pasado?

Décadas atrás la representación de peloteros boricuas era de las más altas entre los latinos y en algún momento fue superior a la de Cuba, Dominicana y Venezuela. Pero hoy en día hay más dominicanos y venezolanos ¿Qué sucedió? Algunos pensamos que la imposición del Draft en Puerto Rico en 1990 afectó a los jóvenes peloteros.

Pocos discuten la disminuida estatura del béisbol en Puerto Rico y la mayoría coincide en el culpable: la decisión de las Grandes Ligas, en 1990, de incluir a Puerto Rico, un estado libre asociado de los Estados Unidos, en su Draft de Jugadores de Primer Año. Esto significa que los jugadores puertorriqueños deben esperar hasta cumplir los 18 años para entrar en las Grandes Ligas y luego compiten contra jugadores de Estados Unidos y Canadá en el Draft. Esto se da porque los puertorriqueños legalmente son estadounidenses y porque la MLB se apegó a esta arbitrariedad que no beneficia a nadie pero si perjudica a los boricuas.

Una hipótesis enfatiza que los equipos de Grandes Ligas tienen menos incentivos para cultivar talento en Puerto Rico, ya que los boricuas podrían terminar en otra franquicia a través del Draft. En cambio con los peloteros estadounidenses son las universidades las encargadas de pagar e invertir en el desarrollo de los peloteros universitarios. Según esta lógica, es por ello que no habría tantas academias de MLB en la isla.

Los puertorriqueños son estadounidenses, claro que si. Pero generalmente los latinos (estadounidenses o no) provienen de hogares humildes e ir a la universidad es un lujo que en EEUU pocos pueden aspirar por los altos costos de la matrícula estudiantil. Esa es una de las desventajas de los peloteros boricuas, según algunos reflexionan.

La situación socioeconómica de Puerto Rico también tiene mucho que ver. No es un lugar tan pobre como Venezuela y Dominicana, por lo que hay menos incentivo para que los jóvenes ambiciosos jueguen hasta salir de la isla. Pero al mismo tiempo, la isla no está tan bien económicamente como para poder sostener una estructura de desarrollo de talento amateur como se ve en los centros del béisbol en California, Texas y Florida. En otras palabras: Puerto Rico está y a su vez no está dentro del sistema estadounidense.

A pesar de los desafíos que se han venido presentando desde 1990, Puerto Rico tiene un legado sólido en el béisbol. Hasta cinco jugadores puertorriqueños han sido honrados con la inducción al Salón de la Fama como Roberto Clemente, Roberto Alomar, Iván Rodríguez, Orlando Cepeda y Edgar Martínez, pero todos ellos fueron formados antes de 1990.

El año 1990 parece ser una demarcación bastante clara entre el momento en que la isla estaba rebosante de jóvenes jugadores de béisbol y ahora 30 años después cuando claramente no lo está. Un dato crítico es que hasta 400 mil puertorriqueños en la historia han servido en el ejército de los Estados Unidos. ¿Cuántos peloteros talentosos habrán estado ahí?

Un Draft que evidenció desigualdades

Hasta 1989, los jóvenes jugadores de béisbol del Commonwealth de Puerto Rico caían bajo las mismas reglas para ingresar a las filas del béisbol profesional que sus pares en Dominicana, Venezuela y otros países latinoamericanos.

Era un mercado abierto, con equipos de Grandes Ligas libres de desarrollar y firmar jugadores tan agresivamente como lo dictaban sus deseos organizativos y recursos bajo la figura de Agentes Libres Internacionales al cumplir 16 años, lo cual los hace legalmente aptos para trabajar según las leyes de Estados Unidos. Es por esto que si usted le pregunta a algún pelotero latino qué recuerda del día de su firma con un equipo de MLB la mayoría te va a responder que fue el día de su cumpleaños.

A mediados y finales de la década de 1980, se produjo, posiblemente, el mejor grupo de talento que haya salido de Puerto Rico A continuación, se presenta una lista parcial de jugadores puertorriqueños que firmaron profesionalmente en los años justo antes de que se cambiaran las reglas del Draft:

OF Bernie Williams (1985)

OF/1B Orlando Merced (1985)

2B Roberto Alomar (1985)

2B Carlos Baerga (1985)

SS José Valentín (1986)

OF Juan González (1986)

C Javy López (1987)

SS José Hernández (1987)

1B/C Carlos Delgado (1988)

C Pudge Rodríguez (1988)

C Jorge Posada (firmó en 1990 desde un junior college de EEUU, pero fue elegible desde una escuela secundaria de Puerto Rico en 1988)

Todos esos jugadores fueron considerados prospectos significativos en el momento en que firmaron y, como era de esperar, tuvieron carreras productivas en las Grandes Ligas. La mayoría firmó por bonificaciones consistentes con su talento, y con bonificaciones de firma para todos los jugadores de primer año.

Pero después de esa generación de la década de los 80′, las Grandes Ligas decidieron unir a los puertorriqueños al grupo de elegibilidad del Draft, justo al lado de jugadores de secundaria y universitarios de los Estados Unidos, como ya hemos explicado. Analizando esto, 30 años después, podemos concluir que el Draft ha perjudicado a los peloteros boricuas.

Las Grandes Ligas nunca fueron sinceras sobre sus razones para incluir a los puertorriqueños en el Draft, pero las razones subyacentes fueron variadas y generalmente iban en línea con el control de costos y dar a los equipos un acceso igual al talento juvenil ¿Qué?

Más de 30 años después, tendrías una mejor oportunidad de encontrar un muñeco de nieve en una esquina de San Juan que encontrar a alguien en Puerto Rico que sienta que el Draft ha sido beneficioso para el béisbol en la isla.

El New York Times cubrió esta historia y el efecto percibido del cambio en las reglas del Draft en un artículo de enero de 2012 que es lectura obligada si uno quiere entender esta triste realidad.

El hecho innegable es que, durante un período de más de 20 años a partir de 1989, cuando el jardinero Ed Larregui fue seleccionado en la séptima ronda por los Cachorros de Chicago para convertirse en el primer puertorriqueño seleccionado, la isla se ha convertido en un desierto relativo para producir talento legítimo de las Grandes Ligas, siempre y cuando tomemos en consideración a República Dominicana, que ha sido el país más beneficiado por «este Draft», entre otros sucesos geopolíticos en latinoamérica que no vamos a considerar en este artículo.

Una lista de los mejores jugadores puertorriqueños que han ingresado al béisbol profesional desde 1990 incluiría nombres como:

OF Carlos Beltrán (2da ronda, 1995, Royals)

C Yadier Molina (4ta ronda, 2000, Cardinals)

LD Javy Vázquez (4ta ronda, 1994, Expos)

OF Alex Ríos (1ra ronda, 1999, Blue Jays)

3B Edwin Encarnación (9na ronda, 2000, Rangers)

2B José Vidro (3ra ronda, 1992, Expos)

OF Ángel Pagán (4ta ronda, 1999, Mets)

Buenos y excelentes jugadores todos ellos. Pero apenas en la clase de Alomar, Williams, Rodríguez, González, etc, se produjo más talento en cuatro años que después de 1990.

Mirando entre líneas, hay dos áreas que destacan aún más el declive en el talento puertorriqueño que ingresa al béisbol profesional en la última generación.

Primero, el flujo de talento se cortó virtualmente a principios y mediados de la década de 2000. Desde 2002 hasta 2012 (en una década) solo hubo tres jugadores que ingresaron al Draft desde Puerto Rico y que han jugado en las Grandes Ligas: el receptor Martín Maldonado, el zurdo Xavier Cedeño y el derecho Luis Atilano.

En comparación, granjas del béisbol estadounidense como los estados de Iowa (8), Connecticut (8) y Utah (6), todas con poblaciones más pequeñas y con desventajas climáticas inherentes, han producido al menos el doble de futuros grandes ligas que Puerto Rico en el mismo período de tiempo. Dejo esto claro, en Puerto Rico sobra el talento, pero considerar a los boricuas dentro del Draft estadounidense ha sido injusto.

Según el artículo del New York Times donde basé parte de mi investigación, solo hubo 20 puertorriqueños en las listas de Grandes Ligas del Opening Day en 2012.

Para la presente campaña de 2024, los jugadores extranjeros en la MLB están representados en el siguiente orden: República Dominicana con 108, Venezuela con 58, Cuba 18, Puerto Rico 17, Canadá 13, México 12 y Japón 10.

Yo no dejo de preguntarme qué hubiera pasado si la generación de boricuas de 1980 hubiese engendrado una nueva generación en los 90’s la cual no estuviese limitada por el injusto Draft. Recordemos que por muchos años Puerto Rico fue el país con más latinos en MLB y en el Salón de la Fama junto con Cuba.

Todos los amantes del béisbol deseamos que la gloria de Puerto Rico regrese para el disfrute y bienestar de todos.

Abel Flores

Periodista bilingüe Abel Flores 🇻🇪🇺🇸 español-inglés Especializado en béisbol de Grandes Ligas ⚾️ Con reportajes, entrevistas y análisis sobre las estrellas del deporte 🇺🇲🇩🇴🇲🇽🇻🇪🇵🇷🇵🇦🇨🇴🇨🇺 De Colorado para el mundo con MLB, NBA, NFL, MLS y NHL ⚾️⚽️🏀🎾🏈 Editor Jefe y columnista de Diamante23

https://diamante23.com/author/abel-flores/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Descubre más desde Diamante 23

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo