Semántica, vocabulario y estilos en el béisbol caribeño: Alita corta Vs Hiteador | Abel Flores

Columna Amantes del Béisbol por Abel Flores

En el impresionante y a veces impredecible mundo del béisbol, donde la pasión por el juego se desborda en cada batazo con el apoyo a los peloteros de «tu» país en Las Mayores y en la pelota invernal, las diferencias culturales y las interpretaciones lingüísticas pueden llevar a malentendidos y hasta peleas en el diamante y fuera de él.

Todo en esta vida depende de cómo lo interpretes. Para muestra un botón: hay más de mil grupos religiosos que durante siglos han tenido un libro en común: La Biblia ¿Cómo es posible tanta diversidad con una única fuente en común? Pues porque cada uno lo interpreta según su versión e intereses. No estoy diciendo nada ni nuevo ni controversial que algún postulado de la historia y la filología no indiquen.

Aunque no estamos hablando de religiones ni de filología -faltaba menos- nos adentraremos en un ámbito donde las palabras y su interpretación pueden generar tensiones: el béisbol caribeño. El solo hecho de hablar de béisbol caribeño significa hablar de una historia, una cultura y unos rasgos lingüísticos propios de la región. Esto se complica más aún cuando entendemos que en latinoamérica hay diversas naciones, pueblos y países que tienen tanto en común como diferencias. ¿Una contradicción? La vida está llena de contradicciones mi estimado lector.

La diversidad en la interpretación del béisbol es una de las maravillas que ha convertido a este deporte en uno de los más importantes del mundo. En la variedad está el gusto, dicen algunos. Así como existen más de mil grupos religiosos que comparten la Biblia pero se dividen en sus interpretaciones, las naciones caribeñas tienen su propia semántica y vocabulario en el béisbol.

Dominicana: el Plátano Power Vs Alita Corta

En el corazón del béisbol caribeño, República Dominicana se erige como una potencia dominante. Su estilo de juego, comparable solo al de Estados Unidos, ha consolidado a la isla como una cuna de talento. Los dominicanos, reconocidos por su fuerza, velocidad y condición física, imprimen un sello propio al juego, llevándolo a niveles máximos.

Contextualicemos algo: Dominicana es el país que más exporta jugadores a la MLB; Dominicana es el único latino en haber ganado el Clásico Mundial de Béisbol; Dominicana es la nacionalidad latina con más chance de meter a más jugadores en el Salón de la Fama en los próximos años; Dominicana es la gran potencia de béisbol regional en el Caribe y la segunda potencia del mundo por delante de Japón ¿Aunque nazcan diez Ohtani más? ¿O tampoco así?

En términos futbolísticos: República Dominicana es la Brasil del béisbol, incluso por la mala conducta de algunos (minoría) de sus peloteros tal cual los brasileños en el balompié. El biotipo del pelotero dominicano es sencillamente envidiable. Yo los defino como unas máquinas con talento y hambre de triunfo, humildes y en la mayoría de los casos creyentes en Dios.

Técnicamente, el pelotero dominicano se identifica como un «slugger», un bateador potente capaz de conectar jonrones y generar jugadas de extrabase. Entre estos máximos exponentes está Albert Pujols -considerado por muchos el mejor bateador latino de la historia- David Ortiz, Manny Ramírez, Vladimir Guerrero, entre otros. Y si nos vamos a los actuales: Juan Soto, Manny Machado, Vladimir Guerrero Jr, Tatis Jr y Julio Rodríguez, entre otros, todos son peloteros de primerísimo nivel y tienen algo en común: batean extrabases, son el #PlátanoPower en carne y hueso.

Sin embargo, no todos los jugadores dominicanos encajan en este molde porque es imposible que todos los peloteros dominicanos sean fornidos ni tengan el mismo biotipo. Para aquellos que no son tan potentes, los dominicanos han acuñado la expresión «Alita corta» como alguien delgado y sin musculatura. Este término en béisbol dominicano también describe un batazo de poco alcance, cerca del cuadro interior, que no permite al bateador llegar cómodamente a las bases. Otra terminología es la de un jugador de béisbol que no es un bateador de poder, sino que se especializa en batear líneas y logra un promedio alto de average pero con pocos jonrones. Si tienen dudas de estos términos populares pueden googlear todo esto como lo hice yo.

Aunque en dominicana -como en cualquier país- hay muchos bateadores con estas características, los «alitas cortas» dominicanos no son los jugadores más exportados hacia las Grandes Ligas o visto diferente: la MLB no busca «alitas cortas» en dominicana. Es decir, la interpretaciones que hacen los mánagers, gerentes y caza talentos dominicanos es que su producto o siembra de peloteros debe ser orientada a los bateadores de poder. Así interpretan ellos el béisbol y vaya que les ha ido bien estructurando su estilo y escuela. Son la potencia del béisbol latino, duélale a quien le duela y si le duele es porque no es dominicano.

Venezuela: agilidad mental, elegancia del guante y el «Hiteador»

En el otro rincón del béisbol caribeño, Venezuela se ha convertido hoy en la segunda potencia del béisbol latinoamericano, superando a su rival histórico Puerto Rico en cantidad de jugadores en MLB y acercándose a Dominicana para arrebatarle la corona. Falta mucho pero los peloteros venezolanos están destinados a ser hegemónicos. Solo es cuestión de tiempo.

En términos futbolísticos, si me lo permiten, Venezuela es la Argentina del béisbol donde la potencia física, aunque necesaria, no es más importante que la destreza técnica, táctica, agilidad mental y disciplina, sobretodo la disciplina es lo que te llevará al Olimpo. Los peloteros venezolanos en los últimos años se caracterizan por ser altamente disciplinados (en su mayoría).

Un ejemplo muy claro de esto es el «Pequeño Gigante» José Altuve. Es el Messi del béisbol. ¿De dónde saca tanta fuerza? En una entrevista Omar López, mánager de Venezuela en el Clásico Mundial y coach de los Astros de Houston, quien fuera uno de los caza talentos que descubrió a Altuve, me dijo que él cree que Astroboy saca su fuerza del corazón por la pasión con la que juega desde que era niño.

Históricamente, Venezuela ha dejado su huella con campocortos de destreza angelical, como Luis Aparicio, David Concepción y Omar Vizquel, entre otros. Los venezolanos, con un biotipo y estatura más baja posiblemente por ser en su mayoría una población más mestiza con pueblos indígenas sudamericanos que africanos, han desarrollado una interpretación diferente del juego. Qué maravilla: se juega béisbol según se pueda, no como se quiera. Interesante. Otra forma de verlo es que la estatura y musculatura no son exigencias para los formadores del béisbol venezolano.

En Venezuela ser un «hiteador» es parte del talento criollo. Jugadores como Víctor Davalillo, Luis Sojo y el actual dos veces campeón bate de la MLB Luis Arráez, 2B de los Marlins, son maestros en hacer contacto, en poner la bola en juego, tocar la bola, dirigir el batazo a las esquinas y sacarle muchísimos lanzamientos al pitcher, agotándolo en su brazo y mente.

Aunque también han existido jonroneros venezolanos, como Antonio Armas, Andrés Galarraga, Miguel Cabrera, Salvador Pérez, Bob Abreu, Magglio Ordóñez, entre otros, ser un «hiteador» ha sido una característica distintiva y más constante en el béisbol venezolano. De hecho, históricamente Venezuela ha formado a más peloteros con este perfil. Creo que ha sido la forma en que los mánagers, gerentes y caza talentos han formado al pelotero venezolano. Es la interpretación venezolana de la pelota Caribe.

Hasta aquí hemos aprendido algo: los peloteros no nacen, se hacen, se forman. De lo contrario nacerían peloteros en cualquier parte del mundo, algo que no ocurre porque la mayoría de los peloteros de Grandes Ligas son estadounidenses, dominicanos y venezolanos, en ese orden exacto.

Hermandad entre Dominicanos y Venezolanos

Dejemos claro esto de una vez por todas y si algo usted debe recordar de este artículo, es mi deseo que sea al menos esto: la rivalidad entre República Dominicana y Venezuela puede encender las pasiones de los fanáticos, expeloteros, periodistas y analistas, pero en el terreno de juego, una hermandad palpable une a los jugadores dominicanos y venezolanos desde las ligas menores. Se apoyan, se ayudan y comparten momentos fuera del diamante como comidas, ver películas y apoyarse con el idioma inglés. La relación entre ambos grupos de peloteros es un testimonio de cómo la pasión por el béisbol puede trascender las fronteras.

Y aquí aprendemos otra cosa: en el extranjero los latinos somos percibidos -erróneamente- como un solo pueblo, aunque entre nosotros sabemos que somos muy diferentes, aunque con un origen común.

Malas interpretaciones y desafíos de la diversidad en la pelota caribeña

Sin embargo, las malas interpretaciones también son parte de la realidad. La diversidad en nuestros pueblos latinos a veces genera malentendidos. Lo que para un dominicano es un «Alita Corta», para un venezolano puede interpretarse de manera diferente, como un insulto, porque muchos de los héroes venezolanos del béisbol han sido «hiteadores».

Es crucial esforzarse en entenderse y evitar buscar excusas para pelear. Para un dominicano -como ya expliqué- un «alita corta» es un «hiteador», no es un insulto, pero para un venezolano un «alita corta» es un término despectivo.

Ahora imagínense la dificultad y el reto de explicar la semántica y el vocabulario del béisbol no solo en Venezuela y Dominicana, sino también en Puerto Rico, Colombia, México, Panamá, Nicaragua, Curazao y en el fanático latino estadounidense, el cual es una nueva versión latina.

Por eso el rol de un comunicador es más difícil de lo que muchos piensan. Es un reto cubrir MLB en español porque tu contenido, perspectiva, vocabulario aunque esté difundido en un mismo idioma es recibido por cada uno de los fanáticos de diferentes países latinoamericanos de forma diferente. El idioma español o castellano el multiétnico y eso lo hace tan particular como diferente sobre otros idiomas.

Una misión muy complicada es comunicarse con las multitudes internacionales y en EEUU ese es un reto que tenemos los periodistas hispanos que -quizás- no tienen los periodistas latinos en cada uno de sus países de origen. Por eso, los grandes medios internacionales procuran difundir un mensaje con un lenguaje más internacional o estándar para evitar lo más que se pueda las malas interpretaciones.

¿Cuál será el futuro del béisbol caribeño?

En tiempos de globalización, la diversidad en los estilos de juego del béisbol caribeño está convergiendo hacia una única manera de jugar. La aldea global del deporte está dando paso a la homogeneización de estilos, técnicas y biotipos. Ese es el precio a pagar por la globalización del deporte.

Así, ahora vemos surgir grandes campocortos boricuas (que antes era una posición dominada por venezolanos) y receptores venezolanos (que antes era una posición dominada por puertorriqueños) y jugadores estadounidenses con padres latinos (como Alex Rodríguez y Nolan Arenado). También vemos jugadores venezolanos que parecen dominicanos como Ronald Acuña. Todas estas cosas desafían las etiquetas tradicionales y simplemente significa que el mundo sigue cambiando (nunca ha dejado de hacerlo). La única constante es el cambio, dicen los entendidos.

Mi conclusión de este tema del uso correcto del lenguaje y de una eventual exégesis del béisbol caribeño es que la pelota latinoamericana como fenómeno cultural y social es un impresionante mosaico de estilos, vocabularios y pasiones que convergen en el diamante y fuera de él.

Los comunicadores sociales más que promover la confusión debemos primeramente evitarla y -segundo- explicar cada cosa lo más que se pueda, porque -nos guste o no- una de las labores del periodismo ademas de informar es educar. Pero debemos empezar con educarnos nosotros mismos. No es fácil pero tampoco tan difícil con las tecnologías modernas. Tan solo hay que intentarlo para que nos vaya mejor.

A medida que los países se mezclan y las influencias se entrelazan, la riqueza de esta interpretación múltiple del béisbol se mantiene como una de las grandes maravillas del deporte. Y recuerde mi querido amante del béisbol: la mejor pelea es la que se evita.

Abel Flores

Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021 

Abel Flores

Periodista bilingüe Abel Flores 🇻🇪🇺🇸 español-inglés Especializado en béisbol de Grandes Ligas ⚾️ Con reportajes, entrevistas y análisis sobre las estrellas del deporte 🇺🇲🇩🇴🇲🇽🇻🇪🇵🇷🇵🇦🇨🇴🇨🇺 De Colorado para el mundo con MLB, NBA, NFL, MLS y NHL ⚾️⚽️🏀🎾🏈 Editor Jefe y columnista de Diamante23

https://diamante23.com/author/abel-flores/

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