El contrato de Juan Soto: bueno para él, malo para el béisbol.

VOCES DEL DIAMANTE / OPINIÓN

El contrato récord de 15 años y $765 millones de Juan Soto con los Mets no solo establece un nuevo estándar en la MLB, sino que también pone en evidencia las profundas fallas estructurales que afectan la competitividad y sostenibilidad del béisbol. Este mega acuerdo refleja una realidad en la que los equipos grandes prosperan mientras los pequeños sobreviven o aparentan sobrevivir, alimentando una desigualdad real o disfrazada que pone en riesgo el futuro del deporte.

Equipos pequeños: ¿víctimas o cómplices?

Es fácil culpar a los equipos grandes como los Mets, Yankees, Dodgers y Red Sox, cuyos ingresos masivos les permiten dominar el mercado de agentes libres y asegurar a las estrellas más grandes. Sin embargo, los equipos pequeños no son completamente inocentes.

Muchos propietarios de mercados pequeños eligen conservar sus ganancias en lugar de reinvertirlas en el talento necesario para competir.

Un ejemplo evidente son los Pittsburgh Pirates, cuyo contrato más grande en la agencia libre fue de apenas $39 millones por tres años para Francisco Liriano en 2015. Del mismo modo, los Tampa Bay Rays, conocidos por su eficiencia, pagaron a Brandon Lowe, su jugador mejor remunerado, sólo $8.75 millones el año pasado.

Sin embargo, hay excepciones que demuestran que los equipos pequeños pueden gastar más si lo desean. Los Kansas City Royals, por ejemplo, extendieron a Bobby Witt Jr. por $289 millones, un contrato que pagará $30 millones anuales cuando alcance su primera temporada de agencia libre. Witt, quien registró un impresionante WAR de 10.4 en 2024, fue incluso más valioso que Soto, con un WAR de 8.1. Esto demuestra que, aunque difícil, es posible que los equipos pequeños inviertan en talento. Sin embargo, casos como este son raros y no representan la norma.

El significado del contrato de Soto

El contrato de Soto no solo subraya la disparidad financiera entre equipos grandes y pequeños, sino también lo absurdo de las cifras involucradas. Aunque los Mets tienen mayores ingresos que los equipos pequeños, no generan 8 o 10 veces más, como podría sugerir este contrato. Esto evidencia que el problema no solo radica en las diferencias de ganancias, sino también en cómo los equipos eligen usar sus recursos.

El contrato de Soto abre incluso una caja de pandora sobre los beneficios o “perks” que los atletas pueden exigir. El Gerente de los Yankees Brian Cashman confirmó la solicitud de Soto sobre obtener una suite de lujo de forma gratuita como parte del negocio, pero los Yankees negaron su petición. Los Mets no sólo accedieron a su pedido sino también sumaron cubrir los costos de transporte durante la temporada regular y logística de la familia Soto Pacheco para ir y venir a verlo desde la República Dominicana.

¿Qué es lo próximo…choferes, autos y residencias de lujo? ¿Quién le diría que no a un agente libre apetecible en su decisión o antojo de establecer a un dirigente para sentirse “cómodo”?

El no entender los cambios e impacto en el juego en el trato de los jugadores y confundirlo con las “reivindicaciones” que los peloteros obtuvieron por la agencia libre, es no entender la volatilidad del producto en cuestión.

El Béisbol no consiste en sus jugadores…Los jugadores son parte de un equipo de Béisbol que conecta con sus fanáticos y como tal deben proporcionar servicios y contenidos para servirlos.

Equipos como los Mets están dispuestos a gastar lo necesario para ganar, mientras que muchos equipos pequeños priorizan reducir costos y maximizar ganancias. Este enfoque perpetúa un sistema en el que los jugadores de primer nivel son inaccesibles para la mayoría de los equipos, limitando la competitividad y, en consecuencia, la emoción del deporte.

¿Quién pierde en este escenario?

La desigualdad económica en la MLB afecta a varios actores:

  • Equipos pequeños: Sin recursos en base a como eligen invertir o reinvertir sus ganancias para competir en el mercado de agentes libres, estos equipos se ven obligados a desarrollar talento solo para verlo partir hacia equipos más ricos cuando alcanzan su máximo rendimiento. Esto perpetúa un ciclo de desigualdad que deja a los equipos pequeños en desventaja constante.
  • Aficionados: Los fanáticos de mercados pequeños ven cómo sus equipos favoritos son relegados a “granjas” para los equipos grandes, lo que desincentiva la lealtad y reduce el interés en el deporte. La falta de esperanza en la competitividad desmotiva a los seguidores y afecta la asistencia a los estadios.
  • El béisbol como espectáculo: La falta de paridad disminuye la emoción y la imprevisibilidad del juego. En ligas como la NFL y la NBA, los fanáticos saben que cualquier equipo tiene una oportunidad legítima de ganar. En la MLB, ese sueño es prácticamente inexistente para muchos mercados pequeños.

Un sistema insostenible

La apuesta de la MLB hace 25 años por los ingresos de las redes deportivas regionales, en lugar de contratos nacionales de televisión como la NFL y la NBA, ha resultado ser un error costoso. Mientras la NFL disfruta de un contrato de $110 mil millones y la NBA de uno de $77 mil millones con distribuciones nacionales de TV, las redes regionales están enfrentando un colapso económico que es además acrecentado por los bloqueos de programación territorial y el fenómeno del “cord-cutting”, mientras los servicios de streaming no están a la par o proporcionales en su crecimiento al declive de los juegos en TV.

Mientras la MLB se enfocó en medidas como bajar el tiempo de televisión y acelerar el juego, tales decisiones tomaron años burocráticos en ser aprobados para que apenas un par de años más tarde sean totalmente irrelevantes, pues ya el tiempo “al aire” de la televisión lineal es un tema del pasado y por lo tanto su “valor” en el mercado continua en constante descenso.

Esto agrava aún más las diferencias entre equipos grandes y pequeños, dejando a la MLB con un sistema cada vez más insostenible.

El próximo CBA: una oportunidad crítica

Con la negociación de un nuevo Acuerdo Colectivo de Trabajo (CBA) en el horizonte, la MLB tiene la oportunidad de abordar estas desigualdades. Es imperativo implementar un tope y un suelo salarial, junto con un reparto de ingresos más equitativo. Es necesario la limitación de años de los contratos para intentar reducir el porcentaje de tolerancia de riesgo. El chorro de dinero y años debe parar de alguna forma u otra de manera forzada para nivelar la oferta y competitividad en la liga y lograr un sistema más equitativo de contratos menos riesgosos y jugadores que ganen en base a su producción real en un corto plazo, evitando fiascos como Anthony Rendón, Javy Báez o Jacob deGrom entre otros.

Ni el propio Juan Soto, hoy un empresario con un patrimonio en contratos de más de $800 millones aceptaría un contrato de tanto riesgo en ningún rubro saliendo de su bolsillo.

Esto no solo nivelaría el terreno de juego, sino que también garantizaría la sostenibilidad de la liga en un entorno económico cambiante por la tecnología y los hábitos de consumo.

¿Beneficios para los Jugadores?

El contrato de Juan Soto es un triunfo para él y para los Mets, pero también un reflejo de un sistema roto que amenaza la salud a largo plazo de la MLB. La narrativa de que es “beneficioso” para los juagdores es más una fábula que realidad, pues para la mayoría de los jugadores de MLB, el sistema los lleva a una competitividad extrema donde su permanencia en la liga después de sus primeros seis años de control, se ha vuelto una tarea casi imposible para aquellos que no forman parte de la élite del top 20-30 del pool de 1200 jugadores en róster de 40.

Mientras los equipos grandes sigan dominando el mercado y los pequeños elijan o no puedan invertir, el béisbol continuará siendo un deporte polarizado que limita su potencial y además su crecimiento global.

Sin un cambio estructural profundo, la MLB corre el riesgo de alienar a los fanáticos, debilitar la competitividad y quedarse atrás en un mundo deportivo donde la igualdad y la emoción son esenciales.

Leonte Landino

Leonte Landino es Director Editorial de Diamante 23 Media, miembro de la Baseball Writers Association of America (BBWAA) y la Sociedad Americana para la Investigación del Béisbol (SABR). Como periodista cubre el béisbol de MLB y el béisbol internacional desde 1996. Por dos décadas fue la cabeza de contenidos de béisbol en español para ESPN donde destacó como Productor General dos veces nominado al Premio Emmy por la serie Béisbol Esta Noche. Ha trabajado para organizaciones como los Tampa Bay Rays, Colorado Rockies y Aguilas del Zulia. Fue el primer latinoamericano designado como Director de Contenidos para la Oficina del Comisionado de Major League Baseball.

http://diamante23.com

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