CAFÉ CON BÉISBOL
MEDELLÍN, Colombia – Pasó la semana del Juego de Estrellas, con todo el encanto que abarca su festividad, como el Juego de Futuras Estrellas, el Derby de Cuadrangulares y el Fan Fast. A pesar de que los equipos ya habían superado los 81 juegos realizados del calendario de 162 encuentros de temporada regular, es el Juego de Estrellas de la MLB que demarca en cada campaña la mitad de temporada.
El All Star Game 2024 se ha realizado en el Globe Life Field, casa de los Rangers de Texas, el cual comenzó a funcionar en el año 2020 y es en la actualidad el último parque de pelota construido e inaugurado en Grandes Ligas, así que cuenta con lo más novedoso, moderno, confortable y mejores bondades que ofrecen los recintos deportivos de última generación de primer mundo, a diferencia del Fenway Park (casa de los Medias Rojas de Boston, inaugurado en el año 1912), y el Wrigley Field (casa de los Cachorros de Chicago, inaugurado en el año 1914).
No obstante, tanto el Fenway Park como el Wrigley Field son considerados las catedrales de Las Mayores, ya que mezclan el encanto de la antigüedad arquitectónica con las comodidades y beneficios actuales, gracias a sus remodelaciones, además de lo que representan para la Major League y el béisbol en general los Medias Rojas de Boston y los Cachorros de Chicago, equipos de tanta historia, tradición, arraigo y abolengo, al igual que sus parques icónicos y memorables, ideales para albergar no solo a las novenas que residen en ellos, sino también para ser sedes de los Juego de Estrellas de Grandes Ligas.
Juego de Estrellas Wrigley Field, Chicago, 1990
La última vez que se realizó un juego de estrellas en la casa de Los Cachorros de Chicago fue en el año 1990, que no solo es reconocido por ser el primer juego de esta clase de la última década del segundo milenio, sino que además formaba parte inicial de una de las más notables generaciones de peloteros en la historia de las Grandes Ligas.
Con el norteamericano Bob Welch como el lanzador abridor, la Liga Americana contó con la siguiente alineación titular: Rickey Henderson (LF), Wade Boggs (3B), el cubano José Canseco (RF), Cal Ripken Jr. (SS), Ken Griffey Jr. (CF), Mark McGwire (1B), el puertorriqueño Sandy Alomar Junior (C) y Steve Sax (2B). Mientras que por la Liga Nacional alinearon Lenny Dykstra (CF), Ryne Sandberg (2B), Will Clark (1B), Kevin Mitchell (LF), André Dawson (RF), Chris Sabo (3B), el italoamericano Mike Scioscia (C), y “El Mago” Ozzie Smith (SS). El lanzador abridor fue Jack Armstrong.
Entre la banca de la Liga Americana destacaban Cecil Fielder, Dave Parker, Kirby Puckett, el austriacoamericano Alan Trammell, los dominicanos George Bell y Julio Franco, y el venezolano Osvaldo Guillén. Impresionante que entre los jugadores reserva de la Liga Nacional se encontraban Darryl Strawberry, Tony Gwynn, Barry Bonds, Barry Larkin, Shawon Dunston, Matt Williams y los puertorriqueños Benito Santiago, Roberto Alomar y Bobby Bonilla.
En cuánto a los lanzadores se refiere, en el nuevo circuito se encontraban los notables Roger Clemens, Dennis Eckersley, Randy Johnson y Bret Saberhagen, mientras que por el viejo circuito destacaban el nicaragüense Denis Martínez, el dominicano Ramón Martínez y el cerrador Jhon Franco.
La Liga Americana derrotó a la Liga Nacional 2 carreras por 0, destacando que fueron apenas 2 hits conectados en todo el juego por el la Liga Nacional, la menor cantidad registrada en la historia del clásico de mitad de temporada. Además es hasta el momento el único Juego de Estrellas en el que en ambas escuadras había un jugador con el mismo nombre y apellido, en la Liga Americana el lanzador de los Orioles de Baltimore Greg Olson, mientras que en la Liga Nacional, fue el receptor de Los Bravos de Atlanta quien era su doblemente homónimo.
Aunque Wade Boggs y el puertorriqueño Sandy Alomar Jr. conectaron dos imparables cada uno, el jugador más valioso fue el dominicano Julio Franco, quien impulsó las dos carreras de la Liga Americana y del juego con un doble en tres turnos al bate.
Para ese año aún no existía el Bateador Designado en la Liga Nacional ni se realizaban los juegos interligas en temporada regular (sólo e enfrentaban equipos de Liga Americana y Liga Nacional en las Series Mundiales), así que la combinación de ver jugar a los peloteros más destacados de la Americana en un estadio de la Liga Nacional, especialmente al trío estelar de los Atléticos de Oakland Rickey Henderson, el cubano José Canseco, y Mark McGwire, y al joven sensación de los Marineros de Seattle Ken Griffey Jr., y en el Wrigley Field, con toda su historia y encanto, generó una atmósfera difícilmente inigualable.
Juego de Estrellas The Ballpark en Arlington, Texas, 1995
Fue el primer Juego de Estrellas realizado en Arlington, Texas, más específicamente en el área de Dallas – Fort Worth. The Ballpark fue testigo de una de las mejores generaciones de peloteros en la historia de Grandes Ligas, que incluye la que es considerada hasta la fecha, la generación dorada de beisbolistas boricuas en el mejor béisbol del mundo, misma que apenas en el para entonces recién pasado mes de Febrero, conformó a través de la novena Senadores de San Juan en Puerto Rico, el Dream Team boricua que ganó la Serie del Caribe invicto de ese año.
El ambiente era más que extraordinario porque el estadio apenas se había inaugurado al inicio de la temporada del año anterior (1994), al igual que el Progressive Field de los para entonces Indios de Cleveland y superó al Coors Field del los Rockies de Colorado como sede del encuentro Todos Estrellas, a pesar de que el aforo de los rocallosos era el estadio más nuevo del momento en Grandes Ligas, al haber sido inaugurado ese mismo año (1995).
La alineación titular de la Liga Nacional estuvo conformada por Lenny Dykstra (CF), *Tony Gwynn(RF), Barry Bonds (LF), el italoamericano *Mike Piazza (C), *Fred McGriff (1B), Ron Gant (DH), *Barry Larkin (SS), el mexicano Vinny Castilla (3B) y el también italoamericano *Craig Biggio (2B), con el japonés Hideo Nomo como lanzador abridor.
La Liga Americana por su parte alineó con Kenny Lofton (CF), los boricuas Carlos Baerga (2B), y *Edgar Martínez (DH), *Frank Thomas (1B), Albert Belle (LF), *Cal Ripken Jr. (SS), *Wade Boggs (3B), *Kirby Puckett (RF), y el puertorriqueño *Iván Rodríguez (C). El lanzador abridor fue *Randy Johnson.
El impacto inmediato generado en Grandes Ligas por el japonés Hideo Nomo ese año fue tal, que en su primer año en el Big Show fue el lanzador abridor de la Liga Nacional, a pesar de que *Greg Maddux formaba parte de ese equipo. También destacaba entre los lanzadores del viejo circuito el zurdo dominicano de los Expos de Montreal Carlos Pérez. Entre los lanzadores de la Liga Americana saltaban a la vista el estelar cerrador *Lee Smith, el nicaragüense Dennis Martínez y el cerrador dominicano José Mesa.
En cuanto a los jugadores reservas se refiere, es necesario mencionar a cada uno de ambos conjuntos porque realmente es algo impresionante:
Los jugadores de posición reservas de la Liga Nacional fueron Darren Daulton, Mark Grace, Jeff Conine, Ron Gant, Reggie Sanders, los italoamericanos Mickey Morandini y Dante Bichette, el mexicano Vinny Castilla, el puertorriqueño Bobby Bonilla y los dominicanos José Offerman, Raúl Mondesí y Sammy Sosa.
El equipo de la Liga Americana por su parte contó con los jugadores reservas Mike Stanley, Mark McGwire, Mo Vaughn, Paul O’Neil, Kenny Lofton, Jim Edmonds, el hispanoamericano Tino Martínez, el germanoamericano Kevin Seitzer, el italoamericano Gary DiSarcina, el quisqueyano Manny Ramírez y el boricua *Roberto Alomar.
The Ballpark en Arlington fue sede de ese Juego de Estrellas que contó con 17 jugadores que después de finalizadas sus carreras, fueron exaltados al Salón de la Fama de Grandes Ligas (jugadores resaltados con un asterisco (*), incluyendo a Ken Griffey Jr. y a Ozzie Smith, quienes fueron seleccionados para el Juego de Estrellas pero no asistieron a la cita), considerando que deberían ser 21 en total, ya que por las razones ampliamente conocidas, no han logrado el ingreso al recinto de los inmortales (Barry Bonds, Mark McGwire, Manny Ramírez y Sammy Sosa).
Hubo dos aspectos importantes más en éste Juego de Estrellas, los cuales no podemos dejar de destacar:
Primero, a diferencia del equipo todos estrellas de la Liga Americana, que contó con hasta cuatro inicialistas (Frank Thomas, Mark McGwire, Mo Vaughn y Tino Martínez), el conjunto de los más destacados de la Liga Nacional estuvo conformado por sólo dos peloteros defensores de la primera base (resaltando que Jeff Conine fue seleccionado como guardabosques), el titular Fred McGriff y el reserva Mark Grace, lo que hace notar la ausencia del venezolano Andrés Galarraga para éste gran encuentro realizado el 11 de Julio de ese año. El Gran Gato de Venezuela estaba tan encendido para el momento, que apenas una semana antes (el 3 Julio), bateó de 6 – 6, 2 cuadrangulares, 1 doble y 3 inatrapables con 5 impulsadas en un mismo encuentro. Los números impuestos por éste trío de excelsos toleteros (McGriff, Grace y Galarraga), tanto para el momento del Juego de Estrellas como para el final de temporada, denota que el Gran Gato de Venezuela debió estar presente en el clásico de verano de ese año: Fred McGriff .280 de Average, 27 Cuadrangulares y 93 Carreras Impulsadas. Mark Grace .326 de Average, 16 Cuadrangulares y 92 Careras Impulsadas. Andrés Galarraga .289 de Average, 31 Cuadrangulares y 106 Carreras Impulsadas.
Segundo, a pesar de que el puertorriqueño Roberto Alomar asistía a su sexto Juego de Estrellas consecutivo, venía de ganar recientemente dos Series Mundiales consecutivas con Azulejos de Toronto (1992 – 1993), y de lograr tres temporadas al hilo con promedios sobre .300 de Average (.310, .326 y .306), fue su coterráneo Carlos Baerga el titular de ese clásico de verano, y el mismo juego explicaría la razón de ese hecho poco resaltado pero no menos importante, y es que antes de su definición, en el trámite del encuentro y con el juego empatado a 2 carreras, Baerga llevaba noche perfecta, de 3 – 3 con un Doble y una carrera anotada, claramente el pelotero más destacado del Juego de Estrellas hasta el momento y claro candidato a Jugador Más Valioso en caso de que lograra el triunfo la Liga Americana, a pesar de que la otra carrera del joven circuito fue producto de soberbio Vuelabardas de Frank Thomas.
El Juego de Estrellas de 1995 en The Ballpark en Arlington siempre será recordado porque los pitchers de la Liga Americana limitaron a la tórrida ofensiva de la Liga Nacional a sólo 3 hits, solo que esos tres indiscutibles fueron 3 maderazos solitarios de cuatro esquinas, los dos primeros conectados por los italoamericanos Craig Biggio y Mike Piazza en los innings 6 y 7 respectivamente, para acercar a la Nacional y luego igualar el marcador, después de que la Americana fabricara sus 2 carreras en el cuarto episodio. Finalmente en el 8vo inning Jeff Conine conectó el tercer Jonrón solitario del viejo circuito para dar cifras definitivas al marcador, erigirse como el Jugador Más Valioso del juego, quitándole de las manos el prestigioso galardón al estelar puertorriqueño Carlos Baerga.
Juego de Estrellas Fenway Park, Boston 1999!
Último juego de Estrellas de la década, del siglo y por supuesto, del milenio. Clásico de verano en el que se impuso como anfitrión el Fenway Park (a pesar de que ese mismo año fue inaugurado el Safeco Field de los Marineros de Seattle), que reunió a los peloteros más admirados y destacados del momento de ambas ligas.
El ambiente en el Fenway Park fue insuperable. Apenas nueve meses atrás había culminado una de las temporadas más memorables de todos los tiempos en Las Mayores, en la que el dominicano Sammy Sosa y el estadounidense Mark McGwire superaron el record de más Jonrones conectados en una temporada de 61, impuesto en el año 1961 por el rumanoamericano Roger Maris, además de que Ken Griffey Jr. venía de despachar 56 Vuelacercas en años consecutivos (1997-1998), y no conforme con eso, un día antes se enfrascó en una de las luchas más sorprendentes en el Derby de Cuadrangulares con Mark McGwire, al que finalmente superó para ganar el evento, fijando su posición de máximo artillero junto a Sosa y McGwire.
Como si eso no fuera suficiente, en la temporada inmediatamente anterior el principal protagonista fue el rey de los batazos, el Jonrón, cuando hasta 13 peloteros (un mexicano, un venezolano, un puertorriqueño, dos cubanos, tres dominicanos y cuatro estadounidenses), despacharon 40 o más Cuadrangulares, Mo Vaughn 40, Alex Rodríguez 42, Rafael Palmeiro 43, Andrés Galarraga 44, Manny Ramírez 45, Juan González 45, Vinny Castilla 46, José Canseco 46, Albert Belle 49, Greg Vaughn 50, Ken Griffey Jr. 56, Sammy Sosa 66 y Mark McGwire 70.
La alineación titular de la Liga Nacional la integraron Barry Larkin (SS), el canadiense Larry Walker (RF), el dominicano Sammy Sosa (CF), Mark McGwire (1B), Matt Williams (3B), Jeff Bagwell (DH), Jeromy Burnitz (LF), Jay Bell (2B), y el germanoamericano Curt Schilling como lanzador abridor.
La Liga Americana por su parte conformó su alineación titular con Kenny Lofton (LF), el mexicoamericano Nomar Garciaparra (SS), Ken Griffey Jr. (CF), el quisqueyano Manny Ramírez (RF), Jim Thome (1B), Cal Ripken Jr. (3B), el cubano Rafael Palmeiro (DH), los boricuas Iván Rodríguez (C), y Roberto Alomar (2B), con el quisqueyano Pedro Martínez como lanzador abridor.
Los jugadores reserva del viejo circuito fueron Mike Lieberthal, Sean Casey, Jeff Kent, Ed Sprague, Brian Jordan, Gary Sheffield, el australiano Dave Nilsson, el cubanoamericano Luis González, el venezolano Alex González y el dominicano Vladimir Guerrero. Jeromy Burnitz asistió al clásico de verano como reserva pero jugó en calidad de titular en sustitución del titular Tony Gwynn, quien a pesar de haber estado presente no participó.
Lamentablemente el venezolano Andrés Galarraga no fue partícipe de éste Juego de Estrellas a pesar de que registraba 3 temporadas consecutivas de más de 40 Cuadrangulares,. Su ausencia en el evento fue debido al cáncer que padeció. Lo que sí pareció a todas luces una injusticia fue la no participación del patruyero norteamericano Greg Vaughn, quien en la campaña anterior despachó 50 maderazos de cuatro esquinas y al final de esa zafra (1999), conectó 45 bombazos más y para el momento esra uno de los más destacados bombarderos.
La reserva del joven circuito estuvo conformada por Brad Ausmus, Ron Coomer, Shawn Green, Harold Baines, John Jaha, Derek Jeter, el germanoamericano B.J. Surhoff, los dominicanos José Offerman y Tony Fernández, los venezolanos Omar Vizquel y Magglio Ordóñez, el puertorriqueño Bernie Willimas y el cubano Rafael Palmeiro, que participó en calidad de titular en sustitución de su coterráneo José Canseco, quien no pudo ver acción ni en el Derby de Jonrones, ni en el juego por
lesión en la espalda, lo que provocó un lamento generalizado ya que para el momento era el líder de la Liga Americana con 31 Cuadrangulares. El Líder de la Liga Nacional era el dominicano Sammy Sosa con 32 Bombazos, mientras que en cuanto a promedio de bateo se refiere, para el momento el canadiense Larry Waker era el líder absoluto con .382 de Average.
Los lanzadores de la Nacional fueron Andy Ashby, Ken Bottenfield, Paul Byrd, Mike Hampton, Randy Johnson, Kevin Millwood, Rob Nen, Scott Williamson, los germanoamericanos Trevor Hoffman, Billy Wagner y Curt Schilling, y como único pitcher latinoamericano el dominicano José Lima.
Los lanzadores de la Americana fueron Dave Cone, Mike Mussina, Charles Nagy, Troy Percival, John Wetteland, el germanoamericano Jeff ZimMermann, los puertorriqueños José Rosado y Roberto Hernández, el dominicano Pedro Martínez y el panameño Mariano Rivera.
La razón especial por la cual resaltar en ésta ocasión a cada uno de los peloteros participantes del Juego de Estrellas en el Fenway Park de Boston, es que previo al inicio del encuentro fueron homenajeados los “Jugadores del Siglo”, con la presencia de los peloteros aún con vida de esa honorable selección e incluyendo a los aún activos en el juego, Roger Clemens, Mark McGwire, Cal Ripken Jr., Tony Gwynn y Ken Griffey Jr.. Sobre el terreno de juego del Fenway Park coincidieron con el polacoamericano Carl Yastrzemski, los germanoamericanos Warren Spahn, Bob Feller y Mike Schmidt, el dominicano Juan Marichal, Carlton Fisk, el de ascendencia boricua Reggie Jackson, George Brett, Paul Molitor, Brooks Robinson, Frank Robinson, Dennis Eckersley, Harmon Killebrew, Steve Carlton, Tom Seaver, Bob Gibson, Rollie Fingers, Eddie Murray, Robin Roberts, Lou Brock, Joe Morgan, Ozzie Smith, Robin Yount, Ernie Banks, Rickey Henderson, Al Kaline, Ralph Kiner, Hank Aaron, Willie Mays y Stan Musial.
Algunos de los “Peloteros del Siglo” no estuvieron presentes por deceso (obviamente), como Christy Mathewson, Lefty Grove, Walter Johnson, Cy Young, Ty Cobb, Mickey Mantle, los germanoamericanos Honus Wagner, George Herman “Babe” Ruth, y Lou Gehrig, así como los italoamericanos Yogi Berra y Joe DiMaggio, o por alguna otra limitación, tales fueron los casos de Sandy Koufax, Nolan Ryan, Johnny Bench y Pete Rose.
Todos los peloteros y ex peloteros presentes mencionados, los Todos Estrellas de la Liga Americana y de la Liga Nacional, así como los “Jugadores del Siglo”, se alinearon uno al lardo del otro, uniendo las cuatro almohadillas del Fenway Park, y así recibieron al piloto de la Segunda Guerra Mundial por 3 años y considerado el mejor bateador en la historia del juego, Ted Williams, quien desde la pared del jardín central, ingresó al terreno de juego rumbo al diamante en un carro de golf.
Hasta ese momento no había iniciado el juego pero lo sucedido hasta ese instante, había pagado cien mil veces el valor de cada entrada al estadio.
El encuentro lo ganó la Liga americana 4 careras a 1, sin que se conectara un solo cuadrangular a pesar de la aglomeración de tan notables Sluggers en ambos equipos. El ganador del juego y Jugador Más Valioso fue el quisqueyano Pedro Martínez, al ponchar a cinco de los seis bateadores que enfrentó en 2 innings lanzados. Lo perdió el germanoamericano Curt Schilling. Ni ellos mismos pudieron anticipar que un lustro más tarde liderarían el pitcheo de los patirrojos para ganar la Serie Mundial.
Habían muchos estadios recién inaugurados en Grandes Ligas para el momento, propicios para albergar el Juego de Estrellas de 1999, mas como bien lo expresó el actor y fanático número uno del Béisbol Kevin Costner durante el comienzo de la transmisión de televisión durante un instante de la ceremonia inaugural: “En este último verano del siglo XX, el Juego de las Estrellas de ésta noche se jugará bajo el gigantesco Monstruo Verde de Boston. No sería adecuado en ningún otro lugar”.
Para el momento se podría decir que el Wrigley Field, el Yankee Stadium (el nuevo Yankee Stadium fue inaugurado en el 2009), y el Dodger Stadium tenían y mantienen la magnitud del Fenway Park para haber recibido a los “Todos Estrellas” de ambas ligas y a los “Jugadores del Siglo”, mas hubo para el momento dos aspectos de notable relevancia que le dieron total sentido a la frase del célebre actor Kevin Costner:
1-) La cantidad de súper estelares del juego del pasado en el evento, Carlton Fisk, Roger Clemens, Carl Yastrzemski y Dennis Eckersley. Juan Marichal, Tom Seaver y por supuesto, el principal homenajeado, Ted Williams, además de los estelares patirrojos del momento, el mexicoamericano Nomar Garciaparra y el dominicano Pedro Martínez.
2-) La construcción de un nuevo estadio para los Medias Rojas estaba por iniciar.
Lo vivido esa noche en el Fenway Park, es sin lugar a dudas lo mejor que se ha visto sobre un terreno de un estadio de Béisbol, fuera de la acción de un juego o Derby de Cuadrangulares y relacionado con éste deporte. Es quizás la única vez que los peloteros más destacados de pasadas décadas, se reúnen sobre un terreno de juego, admirándose mutuamente porque el testigo de lo más grande que se ha realizado sobre un terreno de juego estaba en buenas manos, porque lo más grande que se ha realizado sobre el terreno de juego no solo se consigue en el pasado, sino que también se vivía en el presente.
Pelota cometa, humo en el bate, la veo – la bateo!
Entre todos los peloteros que componen el núcleo seleccionado como los “Jugadores del Siglo”, existen decenas de anécdotas muy particulares pero nos enfocaremos en tres nada más.
El Short Stop germanoamericano Honus Wagner, quien se desempeñó desde 1897 en Grandes Ligas por 21 años (los 3 primeros con el equipo Louisville Colonels y los siguientes 18 con los Piratas de Pittsburgh, hasta 1917), es estimado como uno de los mejores Short Stops en la historia de Las Mayores y forma parte de los “Jugadores del Siglo” que fueron homenajeados en el Juego de Estrellas en Fenway Park, Boston, en el año 1999.
Aunque para su época ya los peloteros utilizaban guantes de cuero a la defensiva, se empleaban en ambas manos porque eran muy pequeños, ajustados y ceñidos a cada mano. Aún no eran especializados para la práctica del Béisbol.
Las manos de Wagner eran considerablemente más grandes respecto al tamaño promedio de manos del hombre, lo cual fue una de las razones de un hábito muy particular que patentó al fildear cada rodado desde el campo corto, recoger automáticamente algo de tierra al atrapar la esférica desde el suelo. Por eso en sus lanzamientos desde el Short Stop hacia la Inicial o cualquier otra posición, la pelota en su recorrido dejaba una estela en el aire, como la cola de un cometa, como un objeto volador rompiendo el aire y dejando humo a su paso.
La particularidad de la pelota con una estela dejada en el aire en su recorrido como un cometa, cual humo que deja a su paso, similar al humo o por lo menos olor a humo que se desprendía del bate de Ted Williams tres décadas más tarde, después que conectaba cada uno de sus 512 Cuadrangulares. Los más de cinco centenas de Jonrones de Williams no fueron casualidad ya que no solo fue uno de los más prolíferos jonroneros de todos los tiempos, sino que además la dimensión de sus batazos de éstas características eran descomunales, así lo denota uno de sus más sonoros y recordados tetrabatazos, aquel que a 34 filas de profundidad en las gradas del jardín derecho, ubicado a 502 pies del home plate, en el Fenway Park, aterrizó uno de sus 512 Vuelabardas, luego de haber derribado el sombrero de paja de un aficionado.
Conociendo Williams el soberbio poder de Mark McGwire por las características de sus Jonrones, fue a él y no a otro de los notables Sluggers presentes que le preguntó si había notado que luego de conectar sus laberínticos bombazos, no percibía el olor a humo en su bate, a lo que McGwire respondió: “Siempre”.
Pero además de sus 512 cuadrangulares, Williams bateó dos veces la Triple Corona, bateó sobre .400 de Average en una temporada completa y en parte de dos, en otras 15 campañas sobre .300, dejando promedio ofensivo de por vida de .344 de Average (no le queda grande ser considerado el mejor bateador de todos los tiempos). Por esa razón y por haber defendido la franela de los Medias Rojas de Boston en toda su carrera, admiraba al mexicoamericano Nomar Garciaparra, quien a sus 25 años de edad ya acumulaba temporadas de más de 30 Cuadrangulares y más de .300 de Average con los Patirrojos y se encaminaba a tener el primero de sus dos títulos de bateo. Por esa razón, al estrechar la mano de Garciaparra en medio de su homenaje, Williams sonrió y le expresó cálidamente: “Ahí está mi pelotero, justo aquí. ¡Serás el jugador de todos!”. Williams también admiraba a Tony Gwynn (con quien compartió mucho durante las fechas del Juego de Estrellas 1999 en Fenway Park y ya para el momento había labrado sus 8 títulos de bateo), y a Fred Lynn (jardinero estelar de los Medias Rojas de Boston durante las décadas 70 y 80), con quienes compartía la siguiente filosofía del ofensiva: “La veo, la bateo”.
El Globe Life Field de Texas también es el punto de partida del Wrigley Field y el Fenway Park
Apenas la semana pasada se efectuó la edición 94 del Juego de Estrellas de la Major League, en el que al igual que hace 29 años, se celebró el clásico de verano en la misma localidad pero en diferente escenario, en vez de el The Ballpark, en el nuevo Globe Life Field, no obstante con idénticas particularidades, ya que el abridor de la Liga Nacional fue un total novato (el japonés Hideo Nomo de los Dodgers de Los Ángeles en el All Star de 1995), y el pitcher Paul Skenes de los Piratas de Pittsburgh ahora en el 2024.
Por otro lado, en la edición más reciente, el francés Bruce Bochy, actual manager de los Rangers de Texas fue el dirigente de la Liga Americana, mientras que el italoamericano Torey Lovullo, actual manager de los Cascabeles de Arizona fue el dirigente de la Liga Nacional. Bochy solo cambió de equipos 25 años después, ya que en el Juego de Estrellas de 1999 en el Fenway Park, para entonces manager de los Padres de San Diego dirigió a la Liga Nacional, y también enfrentó a otro dirigente italoamericano, en esa ocasión al manager de los Yankees de Nueva York Joe Torre, quien entonces dirigió a la Liga Americana.
Como bien sabemos, la Liga Americana volvió a derrotar a la Liga Nacional, ésta vez 5 carreras por 3 pero en ésta edición si hubo Cuadrangulares, uno por bando, siendo los responsables el japonés Shohei Ohtani por el viejo circuito y el mexicoamericano Jarren Duran por el joven circuito, el cual fue de 2 carreras para marcar la diferencia y así ganar el premio al Jugador Más Valioso del encuentro.
25 años después del homenaje a los “Jugadores del Siglo”, si en ésta ocasión si hubieran presentado los estelares de aquel momento, saldrían dignificados porque el juego está en buenas manos, con un jugador con la calidad de lograr convertirse en otro Tony Gwynn, como el venezolano Luis Arráez, toleteros capaces de despachar 60 y hasta 70 batazos en una temporada como Aaron Judge, otros rumbo a los 500 Cuadrangulares de por vida como el boricua-americano Jean Stanton, un pelotero estelar de dos vías al igual que Babe Ruth en Shohei Ohtani, peloteros de más de 3 mil hits y más de 500 Vuelabardas en Miguel Cabrera y Albert Pujols (Recientemente retirados), peloteros con más de 40 o más Jonrones y 70 o más Bases Robadas en el venezolano Ronald Acuña o capaces de hacerlo, como el dominicano Elly De la Cruz, estelares activos como Bryce Harper, Mike Trout, los venezolanos Salvador Pérez y José Altuve con carreras enrumbadas al Salón de la Fama, así como muchos otros estelares activos y aquellos que se retiraron en las pasadas dos décadas, como Jeter, Bonds, Mariano, Ortiz, Guerrero, Abreu, Jones y muchos más.
Después del Juego de Estrellas 2024 en el Globe Life Field en Arlington Texas, se espera que el Fenway Park en Boston y el Wrigley Field en Chicago, alberguen los Juegos de Estrellas de los años 2027 o 2028 respectivamente. ¿Qué nos depararán?
