Sobre el Caso de Pete Rose – Una Cuestión de Justicia Histórica y Oportunidad

VOCES DEL DIAMANTE

Carta interna enviada a los miembros de la Baseball Writers Association of America el 15 de Mayo de 2025, tras el anuncio por parte del Comisionado de Major League Baseball, Robert D. Manfred, del levantamiento de la suspensión “de por vida” e inelegibilidad a Peter Edward Rose, el mánager de los Rojos de Cincinnati en 1989.

Estimados colegas:

Quisiera abrir una conversación respetuosa sobre el caso histórico de Pete Rose y el papel que ha tenido la BBWAA en cómo se ha manejado su candidatura al Salón de la Fama—y cómo, potencialmente, podría ser reconsiderada a la luz de los acontecimientos recientes.

Como sabemos, Pete Rose se retiró como jugador en 1986, lo que lo habría hecho elegible para la consideración al Salón de la Fama a través de la boleta de la BBWAA a partir de 1992. Sin embargo, debido a la decisión tomada en febrero de 1991—conocida hoy como la “Regla Pete Rose”—fue declarado permanentemente inelegible para ser incluido en la boleta, por estar en la lista de personas no elegibles de MLB.

Esto contrasta con el caso de Joe Jackson, quien, a pesar de estar también vetado, apareció en las boletas de la BBWAA en 1936 y 1940. Los votantes tuvieron la oportunidad de pronunciarse, y la candidatura de Jackson fue juzgada por sus méritos y conducta—o su ausencia—por el electorado, no por una exclusión anticipada.

Quiero dejar claro que este no es un argumento sobre si Pete Rose debe ser exaltado o no. Esa es una cuestión de creencia personal.

Mi preocupación está en el proceso y la equidad. Específicamente, en el hecho de que Rose (el jugador) nunca tuvo la oportunidad de aparecer en la boleta de la BBWAA, debido a una decisión regulatoria tomada después de su retiro y relacionada con su rol como mánager.

Si la boleta de la BBWAA es para jugadores, ¿no debería Rose tener por fin su oportunidad justa de ser candidato, ahora que ha sido “removido de la lista”? ¿No debería tener la misma oportunidad que ha tenido cualquier otro jugador retirado—aparecer en la boleta y ser evaluado por los votantes?

La diferencia con Rose entre los jugadores que son elegibles por primera vez para formar parte de la boleta de la BBWAA, es hoy sólamente una: Rose está muerto. Y en vida fue el único jugador desde la fundación del Salón de la Fama al cual no se le permitió (por la regulación) ingresar a la boleta.

Recordemos que este es un caso diferente al de Jackson o (Eddie) Cicotte. Ellos sí tuvieron la posibilidad de ser considerados por la BBWAA antes de 1991. Rose es el caso único de un jugador retirado y vetado sin haber tenido la oportunidad de tener su nombre entre los candidatos.

La BBWAA ha hecho excepciones en casos como el de Roberto Clemente, y el Comité de Veteranos en casos como el de Addie Joss. Más recientemente, hemos visto a jugadores que enfrentaron suspensiones o controversias y que fueron reintegrados (como Fergie Jenkins) o que permanecieron exaltados a pesar de incidentes posteriores a su elección a Cooperstown (como Roberto Alomar). La historia nos muestra que las instituciones, al igual que el juego, se adaptan con el tiempo.

Para mí, esto no se trata de Pete Rose el mánager—quien recibió la suspensión de por vida—sino de Pete Rose el jugador, quien quedó atrapado en un limbo regulatorio (y político) justo en el momento en que debía comenzar su elegibilidad como miembro del Salón de la Fama.

Creo que la historia demanda, al menos, la oportunidad de que su caso sea juzgado como jugador, en la boleta de la BBWAA, tal como ocurrió con Joe Jackson.

Piénsenlo: si la suspensión de Rose hubiera ocurrido en 1993, ya como mánager de los Reds, probablemente todos estos años de discusión habrían sido innecesarios, pues habría entrado como candidato de primer año en 1992.

Como periodistas, muchas veces somos los guardianes del legado del juego. Es por eso que deberíamos discutir estos asuntos de forma abierta, reflexiva y sin miedo a cuestionar nuestras propias reglas cuando sea necesario.

El silencio, en este caso, puede sugerir indiferencia—o peor aún, una rigidez institucional frente al cambio.

No estoy diciendo que la BBWAA deba abogar por la exaltación de Pete Rose. Es posible que algunos de ustedes estén en contra de sus acciones, y eso también es válido. Pero sí creo que deberíamos considerar abogar por que su nombre aparezca en la boleta, como un acto de justicia hacia Pete Rose, el jugador al que le acaban de quitar una sanción de por vida, después de su vida.

Un caso verdaderamente único.

Gracias por leerme, y quedo atento a sus opiniones.

Atentamente,
Leonte Landino

Diamante 23 Media

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