Cerca de 100 cronistas deportivos participarán durante los próximos 10 días en la elección de los nuevos inmortales del béisbol latino, incluyendo 44 nuevos miembros del Círculo de Cronistas del Salón de la Fama del Béisbol Latino
El Salón de la Fama del Béisbol Latino anunció oficialmente la apertura de su plataforma digital de votación para elegir a los integrantes de la XIII Clase de Exaltación 2026, dando inicio a una de las etapas más importantes de su calendario institucional.
Durante los próximos 10 días, del 20 al 30 de agosto, 92 comunicadores deportivos acreditados que integran el Círculo de Cronistas ejercerán su derecho al voto para seleccionar, entre los candidatos elegibles, a las figuras que consideren merecedoras de alcanzar la inmortalidad del béisbol latino.
“Este proceso representa una nueva etapa de crecimiento para la institución”, dijo Robinson Paredes, Director Ejecutivo del Salón de la Fama del Béisbol Latino. “El cuerpo electoral ha sido ampliado con la incorporación de nuevos periodistas y comunicadores especializados de diferentes países, incluyendo profesionales latinoamericanos, estadounidenses y de otras nacionalidades. Esta ampliación fortalece la diversidad, representatividad y alcance internacional del sistema de elección. Es un grupo de mucho prestigio que representa en conjunto una voz muy poderosa del béisbol global.”
Para conformar las boletas correspondientes a la Clase 2026, el Comité Internacional de Exaltación realizó previamente un proceso de revisión y depuración de los jugadores elegibles, tomando en consideración los criterios establecidos por la institución y utilizando como apoyo información y datos estadísticos de Baseball Reference.
Cada cronista acreditado tendrá acceso individual a la plataforma mediante su usuario y código de seguridad, garantizando un proceso organizado y reservado. Los miembros del Círculo podrán seleccionar hasta cinco candidatos entre los nombres incluidos en la boleta oficial. El grupo determinará los cuatro jugadores que conformarán la Selección de Contemporáneos de la Clase XIII de la institución.
Este nuevo y dinámico proceso garantiza no solo la transparencia y dirección de la decisión de los votantes, sino que también hace justicia al reconocimiento genuino para las carreras de las leyendas que recibirán la inmortalidad del Béisbol Latino.
UN LEGADO QUE COMENZÓ EN 2010
La apertura de este nuevo proceso electoral representa la continuidad de una iniciativa que nació en 2010, impulsada por Don Roberto Weill y Rafael Ávila, quienes, junto a los integrantes del Comité Internacional de Exaltación, asumieron el compromiso de crear una institución destinada a reconocer, preservar y proyectar la extraordinaria contribución de los jugadores latinos a la historia del béisbol.
Desde entonces, el Salón de la Fama del Béisbol Latino ha trabajado para construir un espacio permanente de reconocimiento a las figuras que, a través de sus actuaciones y trayectorias, han llevado el nombre de sus países y de Latinoamérica a los escenarios más importantes del béisbol mundial.
La misión trasciende las estadísticas y los reconocimientos individuales. Cada exaltación representa también un esfuerzo por preservar la memoria histórica del béisbol latino, transmitirla a las nuevas generaciones y reconocer el impacto deportivo, cultural y social de quienes han contribuido al crecimiento del juego.
Durante más de una década, este proyecto ha reunido a exjugadores, dirigentes, periodistas, historiadores y personalidades vinculadas al béisbol alrededor de un propósito común: garantizar que el legado de las grandes figuras latinoamericanas permanezca vivo y sea reconocido por las generaciones presentes y futuras, como pilar integral de la fibra cultural de nuestra región.
RUMBO A PUERTO RICO
Los resultados de esta jornada electoral determinarán a los nuevos integrantes de la XIII Clase de Exaltación, cuya ceremonia está programada para celebrarse en Puerto Rico en diciembre de 2026.
Esta edición tendrá una relevancia histórica especial, al representar la primera ocasión en que la ceremonia de exaltación se celebrará fuera de la República Dominicana desde el nacimiento del proyecto en 2010.
La llegada del ceremonial a Puerto Rico constituye, además, un paso significativo en el proceso de internacionalización del Salón de la Fama y reconoce la extraordinaria tradición de una nación que ha producido algunas de las figuras más importantes en la historia del béisbol latino y de las Grandes Ligas.
Con la apertura oficial de las votaciones, comienza ahora la responsabilidad de los cronistas acreditados. Sus conocimientos, experiencia y criterio profesional serán fundamentales para determinar quiénes recibirán uno de los mayores reconocimientos destinados a preservar el legado de los protagonistas del béisbol latinoamericano.
El 30 de agosto, a las 9:00 p.m., se cerrará oficialmente el período de votación, dando paso al proceso de validación y tabulación de los resultados por parte de la institución.
A 16 años de aquella iniciativa encabezada por Don Roberto Weill y Rafael Ávila, el Salón de la Fama del Béisbol Latino continúa fortaleciendo una misión que pertenece a toda la comunidad beisbolera latinoamericana: honrar su historia, reconocer la excelencia y mantener vivo el legado de quienes engrandecieron el béisbol latino.
Lista de Candidatos de la XIII Clase de Contemporáneos
Aruba
Sidney Ponson
Colombia
Orlando Cabrera
Cuba
Liván Hernández
Raúl Ibáñez
Gio González
Yunel Escobar
José Contreras
Curazao
Wladimir Balentien
México
Yovani Gallardo
Eric Chávez
Joakim Soria
Juan Castro
Jorge de la Rosa
Nicaragua
Vicente Padilla
Panamá
Carlos Lee
Carlos Ruiz
Puerto Rico
Yadier Molina
Javy López
José Valentín
Mike Lowell
Rubén Sierra
Roberto Hernández
Alex Cora
Javier Vázquez
José Vidro
República Dominicana
Albert Pujols
Plácido Polanco
Edwin Encarnación
José ReyesJ
osé Bautista
Francisco Cordero
Aramis Ramírez
Rafael Furcal
Fernando Rodney
Pedro Astacio
Ervin Santana
Fernando Tatís Sr.
Armando Benítez
Antonio Alfonseca
Carlos PeñaJosé Valverde
José Mesa
Octavio Dotel
Venezuela
Magglio Ordóñez
Freddy García
Carlos Zambrano
Víctor Martínez
Melvin Mora
Asdrúbal Cabrera
Aníbal Sánchez
Jhoulys Chacín
Martín Prado
Carlos González
Carlos Guillén
Kelvim Escobar
Total: 55 candidatos.
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Estos son los 25 miembros latinos del Salón de la Fama de Cooperstown
ESPECIAL – COOPERSTOWN, NEW YORK – El béisbol latino volvió a hacer historia en 2026.
Con la elección de Carlos Beltrán y Andruw Jones a la Clase 2026 del Salón de la Fama de Cooperstown, ya son 25 los latinoamericanos o de ascendencia latina que han alcanzado la inmortalidad en el museo más importante del béisbol.
Beltrán fue elegido en su cuarto año en la boleta de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA), mientras que Jones logró finalmente el respaldo necesario en su novena oportunidad, convirtiéndose en el primer pelotero nacido en Curazao en ingresar al templo de los inmortales.
Desde que Roberto Clemente abrió el camino en 1973, el impacto latino en las Grandes Ligas no ha dejado de crecer. Hoy, jugadores provenientes de Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Cuba, Panamá, México y Curazao forman parte del grupo más exclusivo del deporte.
Estos son los 25 miembros latinos del Salón de la Fama de Cooperstown, según el criterio editorial de Diamante 23.
1 . Roberto Clemente (Puerto Rico)
Clase: 1973
Filántropo y defensor de los derechos humanos, una característica que acompaña el legado de su vida al margen de su excelente desempeño en el terreno. Clemente es recordado por su destacada carrera con los Piratas de Pittsburgh, donde acumuló 3,000 hits y ganó 12 Guantes de Oro.
2. MartÍn Dihigo (Cuba)
Clase: 1977
Apodado “El Maestro”, Di’Higo es el único jugador en la historia del béisbol en ser seleccionado para el Salón de la Fama en cuatro países diferentes. Fue un jugador versátil que destacó tanto como lanzador como bateador en las Ligas Negras.
3. Juan Marichal (República Dominicana)
Clase: 1983
Apodado “El Dominican Dandy”, Marichal fue un lanzador dominante para los Gigantes de San Francisco, famoso por su distintivo estilo de lanzar y sus 243 victorias.
4. Luis Aparicio (Venezuela)
Clase: 1984
Aparicio revolucionó la posición de campocorto con su velocidad y defensa impecable, destacando con los Medias Blancas de Chicago y ganando nueve Guantes de Oro consecutivos, colocando su carrera como un modelo a seguir, impactando la masiva ola de venezolanos hacia las Grandes Ligas.
5. Eloy “Buck” Canel (Argentina)
Clase: 1985
El legendario Canel fue galardonado con el premio Ford C. Frick por su impacto y longevidad como pionero en narraciones de béisbol en español y anfitrión del programa “La Cabalgata Deportiva Gillette” producido en los Estados Unidos y distribuido hacia América Latina. Su voz fue una referencia y una figura clave en la popularización del béisbol entre los hispanohablantes a través de su trabajo como comentarista en cadenas de radio.
6. Rod Carew (Panamá)
Clase: 1991
Un virtuoso maestro del bateo, Carew fue siete veces campeón de bateo en la Liga Americana y terminó su carrera con un impresionante promedio de .328. Hombre referencia del arte del contacto.
7. Jaime Jarrín (Ecuador)
Clase: 1998
Legendario narrador de los Dodgers de Los Ángeles, Jarrín fue la voz prominente en las transmisiones de béisbol en español por más de seis décadas para los Dodgers y figura de la organización en sus iniciativas de internacionalización de su marca.
8. Orlando “Peruchín” Cepeda (Puerto Rico)
Clase: 1999
Conocido como “Peruchín”, Cepeda fue un temido bateador de poder y Novato del Año de la Liga Nacional en 1958 con los Gigantes de San Francisco. 11 Juegos de Estrellas y MVP en 1967 de la Liga Nacional.
9. Atanasio “Tany” Pérez (Cuba)
Clase: 2000
Pérez fue una fuerza constante en la alineación de los Rojos de Cincinnati y miembro del club de los 500 jonrones. Un poderoso bateador que caracterizó y lideró la era de la “Maquinaria Roja”.
10. Felo Ramírez (Cuba)
Clase: 2001
Reconocido por su larga y distinguida carrera como pionero y narrador de béisbol en español en cadenas en los Estados Unidos y a nivel internacional, Ramírez fue una voz icónica para generaciones de fanáticos latinos del béisbol y pasó los últimos años de su prolífica carrera como la voz de los Marlins de Florida.
11. José de la Caridad Méndez (Cuba)
Clase: 2006
Apodado “El Diamante Negro”, Méndez fue un lanzador destacado en las Ligas Negras, famoso por su dominio en el montículo. Ingresó al Salón de la Fama por el comité especial de las Ligas Negras.
12. Cristóbal Torriente (Cuba)
Clase: 2006
Una estrella de las Ligas Negras, Torriente fue conocido por su poderoso bateo y su habilidad para jugar múltiples posiciones en el campo. Ingresó al Salón de la Fama por el comité especial de las Ligas Negras.
13. Alejandro Pompez (Cuba)
Clase: 2006
Oficialmente nacido en Cayo Hueso, Florida, versiones históricas refieren su nacimiento real a La Habana, Cuba al igual que toda su familia. Pompez fue un influyente ejecutivo y propietario de los famosos equipos “New York Cubans” en distintas etapas de las Ligas Negras. Jugó un papel crucial en el desarrollo de jugadores latinos en el béisbol, por sus iniciativas de búsqueda de talento en el Caribe y su manejo de relaciones con equipos de MLB, especialmente con los Gigantes de Nueva York.
14 .Roberto Alomar (Puerto Rico)
Clase: 2011
Considerado uno de los mejores segundas bases de todos los tiempos, Alomar ganó 10 Guantes de Oro y fue un 12 veces All-Star.
15. Pedro Martínez (República Dominicana)
Clase: 2015
Uno de los lanzadores más dominantes de su era, Pedro ganó tres premios Cy Young y fue un pilar en el equipo de los Medias Rojas de Boston que rompió la “Maldición del Bambino”.
16. Iván Rodríguez (Puerto Rico)
Clase: 2017
“Pudge”, Rodríguez es uno de los mejores receptores defensivos de la historia, con 13 Guantes de Oro y un título de Jugador Más Valioso (MVP).
17. Vladimir Guerrero (República Dominicana)
Clase: 2018
Guerrero, conocido por su capacidad de batear lanzamientos fuera de la zona de strike, fue un temido bateador y MVP de la Liga Americana en 2004. Ha sido uno de los jugadores más populares en su país y en América Latina por su humildad y conexión con los fanáticos.
18. Mariano Rivera (Panamá)
Clase: 2019
Considerado el mejor cerrador en la historia del béisbol, Rivera acumuló 652 salvamentos y fue una pieza clave en las victorias de los Yankees de Nueva York en la Serie Mundial. Rivera ha sido el único jugador en la historia electo al Salón de la Fama de manera unánime con el 100% de los votos.
19. Edgar Martínez (Puerto Rico)
Clase: 2019
Conocido por su excepcional capacidad de bateo, especialmente como bateador designado, Martínez fue siete veces All-Star y ganó dos títulos de bateo.
20. Orestes “Minnie” Miñoso (Cuba)
Clase: 2022
Conocido como el “Cometa Cubano”, Miñoso rompió barreras raciales y fue un pionero para los jugadores latinos en las Grandes Ligas. Jugó en las Ligas Negras y tras su llegada a las Grandes Ligas permaneció como jugador activo por 4 décadas, siendo el único jugador que ha participado en juegos oficiales en 5 décadas distintas (40s-80s).
21. Tony Oliva (Cuba)
Clase: 2022
Un destacado bateador de contacto, Oliva fue tres veces campeón de bateo en la Liga Americana y un ocho veces All-Star con los Mellizos de Minnesota.
22. David Ortiz (República Dominicana)
Clase: 2022
Conocido como “Big Papi”, Ortiz fue uno de los bateadores de mayor “clutch” en la historia de los Medias Rojas de Boston, ayudando al equipo a ganar tres títulos de Serie Mundial.
23. Adrián Beltré (República Dominicana)
Clase: 2024
Beltré es considerado uno de los más completos terceras bases en la historia del juego y miembro del club de 33 bateadores en la historia con 3,000 hits. Ha sido reconocido por su defensa excepcional en la esquina caliente.
24. Carlos Beltrán (Puerto Rico)
Clase: 2026.
Uno de los jardineros centrales más completos en la historia de las Grandes Ligas. Beltrán fue elegido para el Salón de la Fama en su cuarto año de elegibilidad tras una brillante carrera de 20 temporadas en la que conectó 2.725 hits, 435 jonrones, impulsó 1.587 carreras y robó 312 bases. Fue seleccionado a los nueve Juegos de Estrellas, ganó tres Guantes de Oro, dos Bates de Plata y el premio al Novato del Año de la Liga Americana en 1999. Su combinación de poder, velocidad, defensa y liderazgo lo convirtió en uno de los jugadores más completos de su generación y en apenas el quinto pelotero en la historia con al menos 400 cuadrangulares y 300 bases robadas.
25. Andruw Jones (Curazao)
Clase: 2026
Considerado por muchos como el mejor jardinero central defensivo de todos los tiempos, Jones se convirtió en el primer pelotero nacido en Curazao en ser exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown. Debutó en Grandes Ligas con apenas 19 años y anunció su llegada al conectar dos cuadrangulares en la Serie Mundial de 1996. Durante su carrera ganó 10 Guantes de Oro consecutivos, participó en cinco Juegos de Estrellas y conectó 434 jonrones, consolidándose como una de las grandes estrellas de los Bravos de Atlanta y uno de los mejores jugadores de su generación.
El Salón de la Fama Latino, una antesala hacia Cooperstown
En los últimos años, el Salón de la Fama del Béisbol Latino ha adquirido un significado especial para las grandes figuras del béisbol latinoamericano. Además de reconocer sus extraordinarias trayectorias, sus elecciones han servido como una especie de antesala hacia Cooperstown.
A diferencia del Salón de la Fama Nacional del Béisbol, donde un jugador debe esperar cinco años después de su retiro para ser elegible, el Salón de la Fama del Béisbol Latino establece un período de espera de cuatro años, permitiendo honrar antes el legado de las grandes figuras nacidas en América Latina y el Caribe.
En años recientes, peloteros como David Ortiz, Adrián Beltré, Carlos Beltrán y Andruw Jones fueron exaltados primero al Salón de la Fama del Béisbol Latino antes de recibir el máximo reconocimiento de Cooperstown, fortaleciendo la percepción de que esta institución se ha convertido en un importante termómetro del legado de los jugadores latinoamericanos.
Todo indica que esa tendencia continuará en los próximos años. Albert Pujols y Yadier Molina, dos de los mejores peloteros en la historia de República Dominicana y Puerto Rico, respectivamente, ya forman parte del Salón de la Fama del Béisbol Latino y aparecen como firmes candidatos para ingresar a Cooperstown una vez cumplan con el período de elegibilidad de cinco años establecido por la BBWAA.
La historia del béisbol latino sigue creciendo. Desde Roberto Clemente a Carlos Beltrán, desde Martín Dihigo a Andruw Jones, cada nueva exaltación confirma el extraordinario impacto que América Latina y el Caribe han tenido en la historia de las Grandes Ligas y asegura que ese legado continuará ampliándose con las próximas generaciones de inmortales.
Estados Unidos vs. El Mundo: la idea que puede devolverle fuego al All-Star Game de MLB
VOCES DEL DIAMANTE
El Juego de Estrellas de Grandes Ligas necesita una sacudida. No porque le falte historia. No porque le falten nombres. Le falta urgencia competitiva.
La propuesta de convertir el All-Star Game en un formato Estados Unidos vs. El Mundo no es un simple cambio cosmético. Es una respuesta directa a lo que los fanáticos ya vienen diciendo con su atención: el béisbol internacional vende, emociona, moviliza y conecta. El Clásico Mundial de Béisbol se ha convertido en la plataforma más exitosa del juego moderno porque tiene algo que el All-Star Game ha ido perdiendo: identidad, orgullo, rivalidad y consecuencias emocionales.
El WBC de 2026 volvió a demostrarlo. La final entre Venezuela y Estados Unidos promedió 10.78 millones de espectadores entre FOX y FOX Deportes, casi el doble de la final de 2023 entre Japón y Estados Unidos. Además, el torneo completo promedió 1.29 millones de televidentes por juego, por encima de los 506,000 de 2023.
Eso no es casualidad. Eso es mercado. Eso es narrativa. Eso es el futuro tocando la puerta.
MLB tiene una joya global y todavía la trata con miedo
El Clásico Mundial de Béisbol ha crecido a niveles soñados por quienes siempre creyeron que el béisbol no podía seguir viéndose solo desde una óptica doméstica estadounidense. En 2023, el torneo ya había roto récords de asistencia, con 1,306,414 fanáticos en total, la mayor cifra en la historia del evento hasta ese momento. En 2026, la audiencia volvió a saltar de manera significativa.
El problema es que MLB ha mirado ese crecimiento con una mezcla de orgullo y temor. Orgullo, porque el producto funciona. Temor, porque sus grandes jugadores asumen riesgo físico cuando representan a sus países.
Esa preocupación es real. Nadie puede ignorarla. Pero tampoco se puede ignorar el beneficio. El WBC aumenta el valor comercial de los jugadores, expande sus marcas personales, fortalece la conexión con comunidades internacionales y abre puertas de patrocinio, distribución y consumo para sus propios clubes.
La gran contradicción es esta: MLB quiere crecer globalmente, pero a veces parece incómoda con la emoción más poderosa que tiene para lograrlo.
¿Está perdiendo fuerza el voto del All-Star? Los números dicen que MLB necesita evolucionar
Durante décadas, el Juego de Estrellas fue uno de los eventos deportivos más importantes del calendario estadounidense. Ser elegido por los fanáticos era un verdadero reconocimiento de popularidad y rendimiento. Sin embargo, al analizar la evolución de la votación desde 2010, surge una pregunta inevitable: ¿sigue generando el All-Star Game el mismo entusiasmo?
La respuesta no es sencilla, porque MLB ha modificado el sistema de votación en múltiples ocasiones. Se pasó de papeletas físicas a plataformas digitales, luego a votaciones exclusivamente en línea, posteriormente a sistemas con varias fases y, más recientemente, a un formato que permite múltiples votos diarios por cada cuenta registrada. Estos cambios hacen difícil comparar directamente los totales de votos entre temporadas.
Aun así, observar a los jugadores que lideraron la votación general cada año permite identificar tendencias interesantes.
| Año | Líder de votación | Votos |
|---|---|---|
| 2010 | Joe Mauer | 4,587,471 |
| 2011 | José Bautista | 7,454,753 |
| 2012 | Josh Hamilton | 11,073,744 |
| 2013 | Chris Davis | 8,272,243 |
| 2014 | José Bautista | 4,460,245 |
| 2015 | Josh Donaldson | 14,090,188 |
| 2016 | Salvador Perez | 4,965,838 |
| 2017 | Bryce Harper | 4,630,306 |
| 2018 | Jose Altuve | 4,849,630 |
| 2019 | Cody Bellinger | 2,184,251 |
| 2021 | Vladimir Guerrero Jr. | 2,704,788 |
| 2022 | Aaron Judge | 3,762,498 |
| 2023 | Ronald Acuña Jr. | 3,082,600 |
| 2025 | Aaron Judge | 4,012,983 |
| 2026 | Shohei Ohtani | 3,341,257 |
No hubo Juego de Estrellas en 2020 debido a la pandemia de COVID-19.
Los números cuentan una historia
Entre 2011 y 2015 se produjo una auténtica explosión de participación. José Bautista rompió el récord histórico con más de 7.4 millones de votos en 2011. Apenas un año después, Josh Hamilton elevó la marca a más de 11 millones. Tres años más tarde, Josh Donaldson estableció el récord absoluto con 14,090,188 votos, durante el primer año del sistema de votación exclusivamente digital. Ese mismo proceso generó más de 620 millones de votos, aunque MLB anuló aproximadamente 65 millones de papeletas por fraude y manipulación masiva.
Desde entonces, nunca se ha vuelto a alcanzar un nivel similar.
A partir de 2016, los líderes de la votación comenzaron a estabilizarse en un rango de entre dos y cinco millones de votos. Cody Bellinger lideró todo el béisbol en 2019 con apenas 2.18 millones de votos. Vladimir Guerrero Jr. encabezó la primera fase de 2021 con 2.7 millones; Aaron Judge recibió 3.76 millones en 2022; Ronald Acuña Jr. obtuvo poco más de 3.08 millones en 2023; y Shohei Ohtani fue el líder absoluto en 2026 con 3.34 millones.
El problema no es la cantidad de votos
Sería incorrecto afirmar que el All-Star Game está muriendo únicamente porque hoy existan menos votos que en 2015. Ese año fue una anomalía provocada por un sistema digital que incentivó campañas masivas de votación y permitió prácticas que MLB posteriormente tuvo que corregir.
El verdadero problema es otro.
El Juego de Estrellas ya no genera la misma conversación que antes. La rivalidad entre la Liga Americana y la Liga Nacional perdió parte de su significado desde la llegada del calendario interligas permanente. Hoy, los aficionados ven enfrentamientos entre ambas ligas durante toda la temporada regular. La magia de ver a un jugador de la Liga Americana enfrentando a uno de la Nacional ya no resulta extraordinaria.
Mientras tanto, el Clásico Mundial de Béisbol ha demostrado exactamente lo contrario.
El orgullo nacional, la intensidad competitiva y la representación de un país han convertido al WBC en el evento que más pasión despierta entre los fanáticos del béisbol. La audiencia televisiva, la asistencia y la conversación global han crecido edición tras edición.
Estados Unidos vs. El Mundo
Por eso la propuesta de transformar el All-Star Game en un enfrentamiento entre Estados Unidos y el Resto del Mundo merece ser tomada muy en serio.
No reemplazaría al Clásico Mundial. Lo complementaría, y de forma anual.
Sería un espectáculo donde el orgullo volvería a estar presente. Donde cada jugador tendría una identidad competitiva clara. Donde los aficionados debatirían semanas antes sobre quién merece representar a Estados Unidos y quién debe integrar el equipo internacional.
Además, resolvería otra crítica frecuente al sistema actual: permitiría combinar el voto de los fanáticos con el rendimiento objetivo de la temporada para construir los mejores equipos posibles.
El béisbol de hoy ya no pertenece únicamente a Estados Unidos. Más del 30% de los jugadores de Grandes Ligas nacieron fuera del país. Las mayores estrellas del deporte provienen de Japón, República Dominicana, Venezuela, Cuba, Puerto Rico, Curazao, México y otros mercados internacionales.
MLB tiene frente a sí una oportunidad extraordinaria.
El Clásico Mundial ya demostró que los fanáticos responden cuando hay identidad, rivalidad y orgullo. Ahora le corresponde al Juego de Estrellas decidir si quiere seguir siendo una exhibición tradicional o convertirse nuevamente en uno de los eventos más esperados del calendario deportivo.
Un World All-Star Game sería una plataforma perfecta para hacer tres cosas al mismo tiempo:
- Premiar mejor a los jugadores más destacados del momento.
- Sumar competitividad real a un evento que se ha vuelto demasiado ceremonial.
- Crear un producto televisivo global con narrativa inmediata.
- Estados Unidos vs. El Mundo no necesita explicación. Se entiende en un segundo. Tiene orgullo nacional, rivalidad, conversación social, debate de lineups, estrategia y estrellas.
Y si se construye usando rendimiento real, no solo popularidad, el resultado sería brutal.
Posibles lineups abridores por WAR y lugar de nacimiento
Para este ejercicio, Diamante 23 utiliza FanGraphs WAR/fWAR como referencia estadística. La metodología es simple: seleccionar al jugador con mayor WAR disponible por posición, separarlo por lugar de nacimiento y construir dos equipos: Estados Unidos vs. El Mundo. FanGraphs registra sus leaderboards actualizados al 8 de julio de 2026 y define WAR como Wins Above Replacement.
Estados Unidos
C: Dillon Dingler
1B: Nick Kurtz
2B: Kevin McGonigle
3B: Max Muncy
SS: Bobby Witt Jr.
OF: Pete Crow-Armstrong
OF: James Wood
OF: Corbin Carroll
DH: Byron Buxton
SP: Jacob Misiorowski
El Mundo
C: William Contreras, Venezuela
1B: Willson Contreras, Venezuela
2B: Luis Arraez, Venezuela
3B: Junior Caminero, República Dominicana
SS: Otto López, República Dominicana
OF: Juan Soto, República Dominicana
OF: Yordan Alvarez, Cuba
OF: Andy Pages, Cuba
DH/SP: Shohei Ohtani, Japón
SP: Cristopher Sánchez, República Dominicana
La sola imagen de Ohtani, Soto, Yordan, Arráez, Otto López, William Contreras y Cristopher Sánchez enfrentando a Bobby Witt Jr., Pete Crow-Armstrong, James Wood, Dillon Dingler y Jacob Misiorowski tiene más fuerza narrativa que el modelo tradicional de Liga Americana vs. Liga Nacional.
Ese juego tendría debate antes, durante y después. Tendría país. Tendría identidad. Tendría orgullo.
El All-Star debe volver a sentirse grande
El problema del All-Star Game no es la falta de talento. Es la falta de tensión.
El formato Liga Americana vs. Liga Nacional tenía sentido cuando las ligas eran mundos separados. Hoy hay interliga todo el año, agentes libres cruzando de liga constantemente, realineamientos, métricas compartidas, transmisiones globales y fanáticos que consumen jugadores, no solo equipos.
En cambio, Estados Unidos vs. El Mundo conecta con la realidad actual del béisbol. MLB ya no es únicamente un producto estadounidense con jugadores internacionales. Es una liga global con una estructura estadounidense.
El WBC lo probó. Los fanáticos de Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico, Japón, México, Cuba, Corea, Estados Unidos y el resto del mundo ya dijeron lo que quieren ver: estrellas jugando por algo que emocionalmente importe.
El Béisbol internacional es el futuro del juego
MLB debe dejar de ver el béisbol internacional como una amenaza logística y comenzar a verlo como su mayor oportunidad de expansión.
El miedo a las lesiones no puede ser la única brújula. Los jugadores también se lesionan en entrenamientos, juegos de primavera, celebraciones, corridos de bases y partidos sin trascendencia. El riesgo existe siempre. La pregunta real es si el beneficio justifica el escenario.
En el caso del WBC, la respuesta ya es sí.
Y en el caso de un All-Star Game Estados Unidos vs. El Mundo, la respuesta también parece obvia.
El béisbol necesita menos eventos decorativos y más plataformas con alma. Necesita premiar a los mejores, escuchar a los fanáticos y entender que la emoción internacional no diluye el negocio de MLB: lo multiplica.
El All-Star Game no tiene que morir como tradición. Pero sí necesita evolucionar.
Estados Unidos vs. El Mundo no sería una traición a la historia del Juego de Estrellas. Sería su actualización más lógica, más justa y más poderosa.
El Clásico Mundial ya enseñó el camino.
Ahora falta que MLB tenga el valor de seguirlo.
Figuras de Asia en MLB 2026: cómo se adaptaron
La ruta entre Asia y Grandes Ligas volvió a ser una de las historias de la temporada 2026. Antes del inicio de la campaña, MLB.com había puesto la lupa sobre varios nombres de Japón y Corea con potencial para llegar a MLB o volver al sistema de Grandes Ligas: figuras de NPB como Kazuma Okamoto, Munetaka Murakami, Tatsuya Imai, Kona Takahashi, Hiroto Saiki, Foster Griffin, Anthony Kay y Kohei Arihara; y nombres de KBO como Cody Ponce, Drew Anderson, Sung-Mun Song, Lewin Díaz, Ariel Jurado y Baek Ho Kang.
Con la temporada ya avanzada y al corte del 30 de junio de 2026, el mapa quedó más claro. Algunos ya están produciendo en MLB, otros volvieron desde Japón o Corea para buscar una nueva etapa en Grandes Ligas, y varios continúan en Asia, pero siguen dentro del radar internacional por rendimiento, antecedentes o situación contractual.
A esa conversación también se suma Taiwán: Tsung-Che Cheng, jugador de Boston Red Sox, consiguió en estos días su primer hit en Grandes Ligas y abrió otra historia asiática dentro de la temporada 2026.
NPB / Japón
Kazuma Okamoto, Toronto Blue Jays
Kazuma Okamoto llegó desde Yomiuri Giants a Toronto Blue Jays y su impacto principal estuvo en el poder. Al 30 de junio, el antesalista japonés registra 43 carreras, 19 jonrones, 53 carreras impulsadas y .780 de OPS en su primera temporada con Toronto. MLB.com también lo ubica entre los líderes de la Liga Americana en cuadrangulares, impulsadas, bases totales y slugging.
El contexto explica la expectativa. Okamoto firmó con Toronto después de 11 temporadas con Yomiuri, donde fue una de las grandes figuras ofensivas de Japón. En 2025, su último año en NPB, había terminado con una línea de .327/.416/.598, 15 jonrones y 1.014 de OPS en 69 juegos, antes de dar el salto a MLB.
Munetaka Murakami, Chicago White Sox
Munetaka Murakami trasladó su poder desde Tokyo Yakult Swallows a Chicago White Sox. Al corte del 30 de junio, su línea oficial en MLB es de 200 turnos, .240 de promedio, 20 jonrones, 41 carreras impulsadas, 1 base robada y .938 de OPS.
Su temporada quedó condicionada por una lesión, pero el impacto del poder apareció de inmediato. Murakami llegó a Chicago como uno de los bateadores zurdos más esperados del mercado internacional y, aun con menos turnos, se mantuvo entre los principales nombres asiáticos de la temporada por producción ofensiva.
Tatsuya Imai, Houston Astros
Tatsuya Imai pasó de Saitama Seibu Lions a Houston Astros. Al 30 de junio, su línea oficial en MLB muestra 11 aperturas, marca de 5-3, 5.36 de ERA, 47.0 innings, 58 ponches y 1.32 de WHIP.
La adaptación tuvo altibajos, pero su tramo reciente mostró señales positivas. En sus últimas siete aperturas, MLB.com lo registra con 4-2, 3.93 de ERA, 34.1 innings, 42 ponches y 1.05 de WHIP. Su capacidad de ponchar bateadores sostiene el interés sobre su evolución en Houston.
Foster Griffin, Washington Nationals
Foster Griffin es uno de los mejores rendimientos del grupo con pasado reciente en Japón. Después de su etapa con Yomiuri Giants, firmó con Washington Nationals y al 30 de junio registra 17 aperturas, marca de 8-2, 2.93 de ERA, 98.1 innings, 98 ponches y 1.04 de WHIP.
Su presente inmediato es todavía más sólido: en sus últimas siete aperturas, MLB.com lo marca con 3-0, 1.49 de ERA, 42.1 innings, 44 ponches y 0.85 de WHIP. Dentro de esta actualización, Griffin aparece como uno de los casos más exitosos de rendimiento inmediato tras su paso por NPB.
Anthony Kay, Chicago White Sox
Anthony Kay volvió a MLB después de su paso por Yokohama DeNA BayStars. Con Chicago White Sox, al corte del 30 de junio, suma 17 juegos, marca de 6-3, 4.50 de ERA, 80.0 innings, 65 ponches y 1.43 de WHIP.
Su 2025 en Japón fue clave para relanzar su valor. Con Yokohama había logrado consolidarse como abridor, y Chicago apostó por ese recorrido para sumarlo a su staff. Su adaptación en MLB todavía combina resultados irregulares con volumen de innings dentro de la rotación.
Kona Takahashi, Saitama Seibu Lions
Kona Takahashi no concretó su llegada a MLB, pero sí tuvo mercado real en Estados Unidos durante la temporada baja. MLB.com informó que el derecho japonés tenía tres ofertas de Grandes Ligas sobre la mesa antes de volver a Seibu con un contrato multianual y cláusulas de salida que podrían permitirle regresar al mercado como agente libre sin pasar por el sistema de posting.
En el campo, su respuesta fue fuerte. La NPB oficial lo registra en 2026 con una campaña de alto nivel para Saitama Seibu Lions. Su página oficial muestra que sigue activo con Seibu, dentro de una trayectoria que ya supera una década en el club.
Por rendimiento, edad y situación contractual, Takahashi se mantiene como uno de los brazos japoneses a monitorear para futuros mercados de MLB.
Hiroto Saiki, Hanshin Tigers
Hiroto Saiki no estuvo en una situación de salida inmediata como Takahashi. La previa de MLB.com marcaba que era poco probable que Hanshin Tigers lo posteara para esta temporada, pero sí lo presentaba como un nombre que los fanáticos de MLB debían empezar a conocer por una posible llegada a Norteamérica en próximos años.
Saiki sigue construyendo caso en Japón. La NPB oficial lo lista con Hanshin Tigers en 2026 y mantiene su perfil como uno de los brazos japoneses más interesantes para próximos mercados.
Kohei Arihara, Hokkaido Nippon-Ham Fighters
Kohei Arihara no volvió a MLB y continúa en Japón con Hokkaido Nippon-Ham Fighters. La NPB oficial lo registra en 2026 con 6 juegos, marca de 1-5, 34.1 innings, 43 hits permitidos, 13 boletos, 23 ponches y 7.34 de ERA.
Su caso queda más ligado al antecedente que al presente. Arihara ya tuvo experiencia en MLB con Texas Rangers y MLB.com lo había incluido porque podía firmar sin posting como agente libre internacional, pero su actualidad en Japón no lo coloca entre los nombres más calientes del momento.
Taiwán
Tsung-Che Cheng, Boston Red Sox
Tsung-Che Cheng no viene de NPB ni KBO, pero suma otra historia asiática dentro de MLB 2026. Nacido en Taiwán, fue llamado por Boston Red Sox desde Worcester el 26 de junio de 2026, luego de la lesión de Marcelo Mayer, y debutó con Boston como campocorto ante New York Yankees.
Su momento fuerte llegó esa misma noche: MLB publicó el video oficial de su primer hit en Grandes Ligas, un batazo ante Will Warren con velocidad de salida de 101.5 mph y distancia de 407 pies.
Al corte del 30 de junio, Cheng registra 12 turnos, 1 carrera, 2 hits, 2 carreras impulsadas, .167 de promedio, .214 de OBP y .464 de OPS con Boston. Más allá de la muestra corta, su aparición abrió una historia fuerte para el béisbol taiwanés en una serie grande ante Yankees.
KBO / Corea
Cody Ponce, Toronto Blue Jays
Cody Ponce llegó a Toronto Blue Jays después de una temporada histórica con Hanwha Eagles. En 2025, MLB.com lo destacaba por terminar 17-1, 1.89 de ERA y 252 ponches, una de las mejores campañas recientes de un lanzador extranjero en KBO.
Su 2026 en MLB quedó frenado casi de inmediato. Toronto lo colocó en la lista de lesionados por un esguince de ACL en la rodilla derecha el 31 de marzo y luego lo transfirió a la lista de 60 días el 5 de abril.
Drew Anderson, Detroit Tigers
Drew Anderson volvió a Grandes Ligas con Detroit Tigers después de pasar por KBO y NPB. Al corte del 30 de junio, su línea oficial es de 30 juegos, 2 aperturas, 2 salvamentos, marca de 3-3, 4.09 de ERA, 50.2 innings, 65 ponches y 1.28 de WHIP.
Su rol fue mayormente desde el bullpen, pero con volumen de ponches. En una temporada donde Detroit lo utilizó como brazo flexible, Anderson mostró que su paso por Asia le permitió volver a instalarse como opción útil en MLB.
Sung-Mun Song, San Diego Padres
Sung-Mun Song pasó de Kiwoom Heroes a San Diego Padres. Al 30 de junio, su línea reciente muestra una adaptación ofensiva todavía en proceso: en sus últimos 30 juegos registra 52 turnos, 10 hits, 6 impulsadas, 5 bases robadas, .192 de promedio, .311 de OBP y .212 de slugging.
El salto llegó después de una gran temporada 2025 en Corea. MLB.com lo había señalado como uno de los principales infielders cotidianos de KBO, tras una campaña con .917 de OPS, 26 jonrones y 144 juegos disputados.
Lewin Díaz, Samsung Lions
Lewin Díaz sigue en Corea con Samsung Lions. MLB.com lo había mencionado como un posible caso de regreso a Grandes Ligas después de su temporada de 50 jonrones en KBO, aunque también advertía que podía recibir una garantía más fuerte permaneciendo en Corea.
Al corte actual de la KBO, Díaz sigue siendo uno de los grandes productores de la liga: la página oficial lo ubica tercero en carreras impulsadas con 68, mientras Samsung lo mantiene como uno de sus bates centrales.
Ariel Jurado, Samsung Lions
Ariel Jurado también continúa con Samsung Lions. La previa de MLB.com lo marcaba por su durabilidad y por haber elevado su carga de innings en KBO, además de quedar sujeto a cómo se desarrollara su agencia libre internacional.
En 2026, su caso se mantiene como continuidad fuerte en Corea más que como salto inmediato a MLB. Jurado sigue siendo un abridor confiable de Samsung, dentro de una KBO donde los importados con volumen y estabilidad siempre quedan en observación para próximos mercados.
Baek Ho Kang, Hanwha Eagles
Baek Ho Kang sigue en Corea, ahora con Hanwha Eagles, y atraviesa una de las mejores campañas ofensivas de la liga. La tabla oficial de KBO lo muestra como líder en carreras impulsadas con 77 y tercero en jonrones con 19.
MLB.com lo había señalado como un bate zurdo con poder y experiencia, aunque su eventual llegada a MLB dependía de cómo los clubes evaluaran su perfil defensivo. Al corte actual, no cruzó a Grandes Ligas, pero su producción lo mantiene entre los nombres coreanos a seguir.
Balance al 30 de junio
La actualización de aquella previa muestra un mapa más definido. Desde Japón, Okamoto y Murakami ya trasladaron poder a la Liga Americana, mientras Imai sigue en proceso de ajuste con Houston. Griffin aparece como el caso más firme entre los brazos con paso reciente por NPB, y Kay volvió a instalarse como abridor después de su etapa en Yokohama.
En Japón, Takahashi y Saiki continúan como nombres importantes de NPB y siguen en el radar para próximos mercados; Takahashi, además, tuvo ofertas reales de MLB antes de volver a Seibu. Arihara, en cambio, atraviesa un presente más irregular con Nippon-Ham.
Desde Corea, Ponce tuvo su regreso frenado por lesión, Anderson encontró un lugar en Detroit, Song busca trasladar su producción de KBO a San Diego, y Díaz, Jurado y Baek Ho Kang siguen produciendo en la liga coreana. La foto completa muestra que Asia volvió a tener peso real en MLB 2026, no solo por expectativa, sino por rendimiento actual y nombres que todavía pueden moverse en futuros mercados.
Fuentes consultadas
MLB.com: nota base “NPB, KBO stars to look for in Majors in 2026”; perfiles oficiales de Kazuma Okamoto, Munetaka Murakami, Tatsuya Imai, Foster Griffin, Anthony Kay, Cody Ponce, Drew Anderson, Sung-Mun Song y Tsung-Che Cheng; información de mercado sobre Kona Takahashi; video oficial del primer hit de Tsung-Che Cheng.
NPB.jp: perfiles y estadísticas oficiales de Kona Takahashi, Hiroto Saiki y Kohei Arihara.
KBO / Korea Baseball Organization: tablas oficiales de bateo y pitcheo 2026 para Lewin Díaz, Ariel Jurado y Baek Ho Kang.
Rintaro Sasaki explotó en el MLB Draft Combine y ahora debe elegir entre MLB, Fukuoka o Stanford
Rintaro Sasaki volvió a poner su nombre en el centro del béisbol mundial. El primera base japonés de Stanford fue una de las grandes atracciones del MLB Draft Combine 2026 en Chase Field, donde dejó una exhibición de poder que reactivó la gran pregunta sobre su futuro: ¿firmará en MLB, regresará a Japón con Fukuoka SoftBank Hawks o continuará su desarrollo universitario en Stanford?
El zurdo de 21 años no es un prospecto común. Sasaki llegó a Estados Unidos después de romper récords en Japón, rechazar el camino tradicional hacia la NPB y apostar por Stanford como puente hacia las Grandes Ligas. Su historia mezcla poder, presión, mercado internacional y una decisión que puede marcar un precedente para otros talentos japoneses.
En Phoenix, respondió con el bate. Durante la práctica del Combine, registró una velocidad de salida de 115.4 millas por hora y conectó dos batazos enormes, uno proyectado a 458 pies y otro a 434. Para un inicialista cuyo valor depende directamente del impacto ofensivo, la muestra llegó en el momento ideal.
De Hanamaki Higashi al radar mundial
Sasaki se formó en Hanamaki Higashi High School, una de las escuelas más reconocidas del béisbol japonés y también alma mater de Shohei Ohtani y Yusei Kikuchi. Allí construyó una reputación enorme: 140 jonrones en su etapa de secundaria, una marca que lo convirtió en fenómeno nacional antes de jugar profesionalmente.
Su historia también tiene un vínculo familiar fuerte. Su padre, Hiroshi Sasaki, es entrenador de Hanamaki Higashi, el mismo programa que formó a Ohtani. Ese contexto alimentó todavía más las comparaciones y la expectativa alrededor de Rintaro, visto desde muy joven como uno de los grandes bates japoneses de su generación.
Por eso sorprendió tanto su decisión inicial. En lugar de entrar directamente al Draft de la NPB al terminar la secundaria, eligió Stanford. Fue una apuesta poco común para un prospecto japonés de ese nivel: dejar el camino directo al profesionalismo local y probarse en el béisbol universitario de Estados Unidos.
Stanford, adaptación y evolución
Su llegada a Stanford fue una de las historias más seguidas del béisbol universitario. Sasaki debía adaptarse al idioma, al calendario NCAA, a una nueva exigencia académica y a otro tipo de pitcheo. También tenía que demostrar que su poder podía trasladarse fuera del contexto japonés.
En 2025, su primer año con el Cardinal dejó números sólidos, aunque todavía con margen de ajuste: .269 de promedio, siete jonrones, 41 carreras impulsadas y .790 de OPS en 52 juegos. Para un jugador cargado de expectativas, fue una temporada de transición.
El salto llegó en 2026. Como sophomore, Sasaki jugó 54 partidos, conectó 16 jonrones, remolcó 47 carreras y elevó su OPS a .952. También terminó con .403 de porcentaje de embasado y .549 de slugging, una mejora clara en poder y presencia ofensiva.
En total, sus dos temporadas universitarias con Stanford dejaron una línea de .265, 23 jonrones, 88 carreras impulsadas y .872 de OPS. No son números de dominio absoluto, pero sí muestran una evolución importante antes del Draft MLB 2026.
El Combine que volvió a encender todo
El MLB Draft Combine terminó de ponerle presión a la decisión. Sasaki llegó a Phoenix con scouts atentos a dos preguntas: si su poder seguía siendo diferencial y si podía sostener la explosividad que lo hizo famoso en Japón.
La respuesta fue inmediata. Su sesión de bateo dejó una de las imágenes más fuertes del evento, con batazos de largo metraje y una velocidad de salida de élite. El mensaje fue claro: el poder sigue ahí.
Para las organizaciones de Grandes Ligas, el perfil es atractivo pero específico. Sasaki es primera base, batea a la zurda y su herramienta principal es la fuerza. Eso aumenta la exigencia ofensiva, porque para subir en el Draft necesita convencer como bate de impacto real y no solo como nombre mediático.
El Combine no resolvió todas las dudas, pero reforzó su principal argumento: cuando conecta, la pelota viaja como la de pocos jugadores de esta clase.
La proyección para el MLB Draft 2026
La gran clave es que el hype de Sasaki no significa necesariamente una selección alta. MLB lo presentó como un prospecto elegible al Draft siendo sophomore y marcó que podría caer en un rango amplio, entre la séptima y la duodécima ronda. Es decir: su poder llama la atención, pero las franquicias todavía tienen preguntas sobre su perfil completo.
Pacific League también citó el ranking actualizado de ESPN, donde Sasaki aparecía en el puesto 153 entre los prospectos del Draft MLB 2026. Esa ubicación lo mantiene dentro del radar, aunque lejos de una proyección segura de primera ronda. Perfect Game, por su parte, lo ubicó todavía más abajo en su tablero, en el puesto 361 de su Top 400.
Ese contraste explica por qué su decisión no es simple. Sasaki tiene nombre, historia y poder de sobra, pero su valor real en el Draft dependerá de cómo cada organización evalúe el riesgo: bateador de primera base, producción universitaria buena pero no dominante y una negociación compleja por sus opciones en Japón.
Si una franquicia lo toma en un rango que le ofrece un bono convincente y un plan claro de desarrollo, MLB puede ser el camino natural. Si no recibe una oferta a la altura de sus expectativas, regresar a Japón o seguir en Stanford aparece como una alternativa mucho más fuerte.
Fukuoka SoftBank Hawks ya hizo su jugada
Mientras MLB lo analiza, Japón ya se movió. En el Draft de la NPB 2025, Sasaki fue seleccionado por Fukuoka SoftBank Hawks en una maniobra sorpresiva. También fue nominado por Yokohama DeNA BayStars, pero SoftBank ganó el sorteo por sus derechos de negociación.
Eso abrió un escenario inesperado. Sasaki no está obligado a firmar con los Hawks, pero ahora tiene una puerta formal para regresar a Japón y comenzar su carrera profesional en una de las organizaciones más poderosas de la NPB.
La jugada de Fukuoka fue agresiva. Si logra convencerlo, sumaría a uno de los talentos japoneses más mediáticos de su generación. Pero también es una apuesta con riesgo: si Sasaki elige MLB o decide seguir en Stanford, los Hawks habrán usado una selección de primera ronda sin asegurarse la firma.
El punto clave es el calendario. SoftBank tiene sus derechos de negociación y busca reunirse con Sasaki, mientras el Draft MLB está programado para julio. Eso le permite al jugador medir su valor real en Estados Unidos antes de tomar una decisión final.
MLB, NPB o seguir en Stanford
La decisión de Sasaki tiene tres caminos.
El primero es firmar con una organización de MLB. Esa parece la ruta más alineada con la decisión que tomó cuando dejó Japón para jugar en Stanford: acercarse al sistema estadounidense y acelerar su llegada a Grandes Ligas.
El segundo camino es regresar a Japón y firmar con Fukuoka SoftBank Hawks. Esa opción le daría protagonismo inmediato en la NPB, respaldo de una franquicia grande y la posibilidad de convertirse en figura nacional desde el primer día.
El tercer camino es continuar en Stanford. Si el Draft MLB no lo coloca en el lugar esperado, Sasaki puede volver como junior, seguir desarrollándose en la NCAA, mejorar su stock y llegar más completo a una nueva oportunidad. Después de su salto ofensivo en 2026, esa opción no puede descartarse.
Una decisión que mira más allá de Sasaki
El caso Sasaki es importante porque puede marcar una ruta distinta para los talentos japoneses. Durante años, el camino tradicional fue dominar primero en NPB y luego intentar el salto a MLB. Sasaki eligió otra vía: secundaria japonesa, universidad estadounidense y Draft MLB.
Si firma en Grandes Ligas, su historia puede abrir una puerta para otros prospectos japoneses que quieran acelerar su llegada al béisbol estadounidense. Si vuelve a Japón, la NPB recuperará a una estrella que nunca llegó a debutar profesionalmente en su país. Y si sigue en Stanford, su caso continuará como uno de los más seguidos del béisbol amateur internacional.
Por ahora, el Combine dejó una certeza: Rintaro Sasaki tiene poder de sobra para sostener el interés. Pero su futuro no depende solo de los batazos de 458 pies. Depende de una decisión estratégica entre dinero, desarrollo, proyección y el camino que quiera elegir para empezar realmente su carrera profesional.
La nueva fórmula de los Rockies: cómo Colorado está reinventando el béisbol para conquistar Coors Field
Durante décadas los Rockies pelearon contra la montaña. Ahora intentan convertirla en una ventaja.
DIAMANTE 23 RESEARCH – LEONTE LANDINO
Durante más de treinta años, los Colorado Rockies han intentado resolver uno de los problemas más difíciles del béisbol moderno: cómo construir un equipo ganador en el estadio más hostil para los lanzadores de todas las Grandes Ligas.
La altitud de Denver altera el movimiento de los pitcheos, amplifica los errores y convierte partidos aparentemente controlados en explosiones ofensivas. Históricamente, la organización intentó adaptarse a esa realidad mediante distintos modelos de construcción de roster, pero los resultados nunca fueron sostenibles.
Hoy, bajo la dirección de Paul DePodesta, Alon Leichman y Matt Daniels, la organización está desarrollando una filosofía completamente distinta. No se trata únicamente de lanzar mejor. Se trata de rediseñar toda la identidad del equipo.
La conclusión que cambió todo: el problema no era la altitud, era la previsibilidad
Durante años los Rockies respondieron a Coors Field lanzando más rectas. La lógica parecía razonable. Si los lanzamientos rompientes pierden movimiento en Denver, la respuesta es simplificar los arsenales.
La nueva administración descubrió que el resultado era exactamente el contrario.
Las rectas tradicionales también pierden efectividad en la altitud y, cuando no vienen acompañadas por velocidad élite, terminan convirtiéndose en uno de los lanzamientos más vulnerables del juego.
Por ello, la organización redujo el uso de rectas de cuatro costuras de aproximadamente un 41% a apenas un 29%.
Los cinco pilares de la nueva estrategia de pitcheo
| Pilar | Objetivo |
|---|---|
| Menos rectas tradicionales | Reducir la previsibilidad |
| “Be Weird” | Crear arsenales únicos |
| Velocidad extrema | Neutralizar los efectos de la altitud |
| Secuencias desde el dugout | Optimizar decisiones en tiempo real |
| Openers y bullpenning | Evitar que los bateadores vean tres veces al mismo pitcher |
“Be Weird”: la filosofía más importante de Colorado
Dentro de la organización existe una frase que resume la nueva visión:
“Be Weird.”
La idea es simple. Ningún lanzador debe parecerse a otro.
Mientras muchas organizaciones buscan estandarizar procesos, Colorado busca exactamente lo contrario. La prioridad es que cada brazo presente un perfil distinto de velocidad, movimiento y secuencia. La meta es obligar a los bateadores a realizar ajustes constantes y evitar que puedan anticipar patrones. Esta filosofía ya ha llevado a varios lanzadores a expandir significativamente sus repertorios.
Los lanzamientos que mejor sobreviven en Denver
Los analistas de los Rockies identificaron tres perfiles que parecen resistir mejor las condiciones de Coors Field.
Velocidad
Las rectas de 98-100 mph siguen siendo efectivas independientemente de la altitud.
Gyro Sliders
A diferencia de los sweepers, dependen más de la profundidad vertical que del movimiento lateral.
Splitters
Generan caída natural utilizando la gravedad y la orientación de las costuras más que la resistencia aerodinámica.
PitchCom y la revolución táctica
Uno de los cambios más innovadores ocurre durante los juegos con el pitchcom.
El coach de pitcheo Alon Leichman participa activamente en la selección de secuencias utilizando información analítica en tiempo real. Las señales son transmitidas mediante PitchCom al receptor, reduciendo la carga mental sobre los lanzadores. La organización cree que, en un entorno tan complejo como Coors Field, cada decisión estratégica tiene un valor enorme.
¿Está funcionando?
Los resultados iniciales muestran avances importantes, aunque todavía existen áreas de preocupación.
Evaluación de Brazos Activos Clave (Giro Estratégico 2026)
| Pitcher | Perfil y Repertorio | Situación Actual y Rol Estratégico (junio 2026) |
|---|---|---|
| Victor Vodnik | Recta de 98+ mph + Gyro Slider | Modelo ideal del sistema. Dominante en las entradas finales utilizando lanzamientos de puro poder y rotaciones resistentes a la altitud. |
| Antonio Senzatela | Extensión pesada + Sinker / Deslizante | La gran sorpresa y pilar del bullpen. Totalmente recuperado de sus cirugías, brilla con una gran efectividad de 2.23 ERA y récord de 7-0 como el relevista más confiable. |
| Tomoyuki Sugano | Splitter de élite, Cutter y control milimétrico | El ancla veterana de la rotación. Su estilo basado en lanzamientos con caída (splitter) y comando quirúrgico le permite liderar al equipo con récord de 8-4 y 4.31 ERA. |
| Juan Mejia | Repertorio ampliado (Split-finger y Cutter) | Uno de los casos más prometedores. La expansión de su arsenal de dos a cuatro pitcheos mantiene fuera de balance a los bateadores de MLB. |
| Jimmy Herget | Lanzamiento lateral (Sidearm), Sweeper de alto spin (2900+ RPM) | Relevista situacional. Apodado “The Human Glitch”, acaba de regresar de la lista de lesionados tras superar una dolencia en el hombro para aportar quiebres impredecibles al bullpen. |
| Seth Halvorsen | Poder puro (100+ mph) + Splitter pesado | Excelente stuff, problemas de control. Alterna destellos de cerrador con boletos costosos (13 BB en 16.1 IP), por lo que fue enviado a Triple-A recientemente para recuperar consistencia. |
| Jaden Hill | Recta de 97+ mph + Cambio con caída vertical | Talento de cerrador, demasiados boletos. Su repertorio es ideal para Coors Field, pero sus problemas para localizar la zona (15 BB en 26.2 IP) limitan su efectividad. |
| Zach Agnos | Relevista de múltiples innings | Adaptación complicada. Forzado a lanzar más pitcheos de los debidos por la carga del equipo, lo que aplana sus lanzamientos y eleva su efectividad a 7.21 ERA. |
| Sean Sullivan | Finesse / Engaño (Pitchability) desde ángulo zurdo | La altitud ha reducido su efectividad. Sin velocidad élite, los bateadores de MLB no persiguen sus pitcheos engañosos, obligándolo a dar boletos (7 BB en 12 IP) o recibir castigo. |
Pero la revolución no termina en el montículo
Colorado llegó a una conclusión importante:
No importa cuánto mejore el pitcheo, siempre existirán noches difíciles en Coors Field, por eso la organización comenzó a desarrollar una segunda línea de defensa:
- La velocidad.
- La presión ofensiva.
- El caos controlado.
Hartford: el laboratorio donde se construye el futuro de Colorado
Si existe un lugar donde puede observarse la nueva identidad de los Rockies, ese lugar está en Connecticut.
Los Hartford Yard Goats se han convertido en el principal centro experimental de esta filosofía.
Bajo la dirección de Robinson Cancel, Hartford conquistó el campeonato de la primera mitad de la Liga del Este jugando un béisbol agresivo, dinámico y extremadamente incómodo para los rivales.
El efecto Robinson Cancel
Cancel ha dado libertad absoluta a sus jugadores para correr. El objetivo es generar carreras constantemente sin depender exclusivamente del cuadrangular.
La estrategia ha producido resultados históricos y no es única de los Yard Goats. Mientras en MLB en los primeros 80 juegos, los Marlins son los líderes en Bases Robadas con 88, en la Eastern League, hay 5 equipos con mas de 100 bases robadas en los primeros 70 juegos de la temporada.
| Equipo | Filial MLB | Número Total de Bases Robadas (SB) | Veces Atrapado (CS) |
|---|---|---|---|
| Erie SeaWolves | Detroit Tigers | 141 | 22 |
| Binghamton Rumble Ponies | New York Mets | 111 | 17 |
| Reading Fightin Phils | Philadelphia Phillies | 109 | 34 |
| Hartford Yard Goats | Colorado Rockies | 107 | 31 |
| Portland Sea Dogs | Boston Red Sox | 107 | 25 |
| Richmond Flying Squirrels | San Francisco Giants | 90 | 22 |
| Somerset Patriots | New York Yankees | 90 | 20 |
| Akron RubberDucks | Cleveland Guardians | 85 | 22 |
| Chesapeake Baysox | Baltimore Orioles | 83 | 22 |
| Altoona Curve | Pittsburgh Pirates | 78 | 21 |
| Harrisburg Senators | Washington Nationals | 64 | 25 |
| New Hampshire Fisher Cats | Toronto Blue Jays | 49 | 24 |
Los Yard Goats han establecido dos veces en esta temporada la marca de más bases robadas en un juego en la historia de la franquicia con 9.
Récords de bases robadas en 2026
| Fecha | Rival | Bases Robadas |
|---|---|---|
| 23 de abril | Portland | 9 |
| 23 de junio | Portland | 9 |
En el más reciente de esos encuentros, GJ Hill robó cuatro bases, incluyendo un espectacular robo directo del plato.
Cómo la velocidad protege a los lanzadores
La agresividad ofensiva genera beneficios directos para el cuerpo de pitcheo:
- Primero: Crea carreras adicionales sin necesidad de extrabases.
- Segundo: Extiende innings ofensivos que permiten descanso adicional al bullpen.
- Tercero: Facilita responder rápidamente cuando un relevista pierde una ventaja.
En otras palabras, la ofensiva está diseñada para absorber parte de la volatilidad que inevitablemente produce Coors Field.
Cole Carrigg: el rostro del nuevo Rockies
Ningún jugador representa mejor esta filosofía que Cole Carrigg.
Antes de ser promovido a las Grandes Ligas, Carrigg rompió el récord histórico de los Yard Goats con 37 bases robadas. Su velocidad, versatilidad defensiva y agresividad permanente encajan perfectamente con la nueva identidad organizacional.
El perfil del jugador que buscan los Rockies
- Velocidad élite
- Versatilidad defensiva
- Agresividad en las bases
- Capacidad de crear caos
- Producción sin depender exclusivamente del poder
Carrigg no es solamente un prospecto exitoso, es el prototipo del jugador que Colorado quiere desarrollar durante la próxima década.
Una organización que finalmente dejó de copiar
Durante muchos años los Rockies intentaron aplicar modelos desarrollados para otras ciudades y otros estadios, pero hoy están construyendo algo diferente.
Desde los lanzadores de 100 mph en Denver hasta los corredores agresivos en Hartford, toda la organización parece estar alineada bajo una misma idea: crear un estilo de béisbol diseñado específicamente para sobrevivir y ganar en la altitud.
Todavía es demasiado temprano para saber si esta transformación producirá campeonatos, pero por primera vez en mucho tiempo, los Rockies no están reaccionando a Coors Field, están construyendo una estrategia alrededor de él.
Los resultados en casa son un buen inicio
Un récord en casa de 17-22 (un porcentaje de victorias de .436) en Coors Field en este 2026 no está nada mal. De hecho, poniéndolo en contexto, representa un paso adelante enorme y muy necesario para los Rockies de Colorado.
Aunque un récord perdedor en casa nunca es la meta final, para evaluar este número de forma justa hay que mirar el pasado reciente, la extrema juventud de la plantilla y la enorme cantidad de lesiones que ha sufrido el cuerpo de lanzadores.
1. Es una gran mejora comparado con años anteriores
Para entender por qué un 17-22 es respetable, hay que recordar de dónde viene este equipo. En 2023, los Rockies tuvieron la peor temporada de su historia en casa con un récord de 22-59. En 2024 y 2025, el Coors Field siguió siendo un paraíso para las ofensivas rivales. Subir a casi un .450 de efectividad en casa jugando con tantos novatos demuestra que el nivel mínimo del equipo ha subido. Ya no son un rival fácil en Denver.
2. La estrategia mantiene al equipo en la pelea
Este récord demuestra que el giro táctico de la organización —eliminar las rectas de cuatro costuras, usar openers (abridores cortos) y correr las bases de forma agresiva— está funcionando.
- El colchón de la ofensiva: Aunque lanzadores jóvenes como Zach Agnos (7.21 efectividad) y Sean Sullivan (8.25 efectividad) han sufrido palizas lógicas de novatos, el equipo no se cae a pedazos.
- El motor de fabricar carreras: La filosofía de velocidad extrema que Robinson Cancel pulió en Hartford está subiendo a las Mayores. Jugadores como Cole Carrigg ayudan a fabricar carreras de la nada, lo que permite a los Rockies pelear los juegos hasta el final en lugar de quedar noqueados en la quinta entrada.
3. Luz al final del túnel en medio de una pesadilla de lesiones
El récord de 17-22 es muy meritorio si se tiene en cuenta que el plan de pitcheo se ha tenido que improvisar por culpa del quirófano. Están compitiendo en casa sin sus mejores brazos:
- Chase Dollander (la gran esperanza de la rotación) está fuera todo el año por una cirugía de codo.
- Jaden Hill (el cerrador del futuro, hasta ahora) acaba de irse a la lista de lesionados por tendinitis en el hombro.
- Varios relevistas veteranos han perdido mucho tiempo, obligando a novatos como Seth Halvorsen a lanzar en situaciones de alta presión en la altura antes de estar maduros.
- Eiberson Castellano: Encaja a la perfección como el puente ideal entre el éxito de las sucursales y las Grandes Ligas. Tras ser pilar en el título de la primera mitad de Hartford con una brillante efectividad de 2.72, el derecho debutó en las Mayores el pasado 14 de junio con un rescate de tres entradas en blanco apoyado en un arsenal de alta extensión y pitcheos rompientes verticales que resisten la altura, demostrando que está listo para ser la principal pieza de auxilio en el bullpen y potencial abridor.
El veredicto: Una base sólida para el futuro
Para un equipo que está en medio de una reconstrucción total basada en analítica y juventud, un 17-22 es un cimiento sólido. Demuestra que el nuevo plan de la gerencia funciona. Si los Rockies recuperan la salud para 2027, siguen puliendo brazos de 100 mph como Halvorsen y trasladan por completo el estilo de juego eléctrico de los Yard Goats a Denver, este récord “nada malo” se convertirá muy pronto en una verdadera ventaja local.
Juan Soto y el All-Star Game 2026: ¿Por qué los fanáticos no están votando por una de las mayores estrellas de MLB?
Los primeros resultados de la votación para el Juego de Estrellas 2026 han abierto uno de los debates más interesantes de la temporada: ¿cómo es posible que Juan Soto no aparezca entre los principales favoritos de los fanáticos a pesar de tener números dignos de una selección al All-Star Game?
La controversia no gira únicamente alrededor de Soto. También revela una realidad que muchos analistas olvidan cada año: el Juego de Estrellas no es una premiación al rendimiento. Es una competencia de popularidad. Y son dos cosas muy distintas.
Según la primera actualización oficial de MLB, Soto aparece noveno entre los jardineros de la Liga Nacional con 421,513 votos. Está por detrás de Andy Pages (800,496), Ronald Acuña Jr. (693,472), Brandon Marsh (668,191), Michael Harris II (635,473), Teoscar Hernández (507,625), Jordan Walker (437,071), James Wood (431,607) y Corbin Carroll (425,814).
Lo más llamativo es que Soto se encuentra apenas por delante de Kyle Tucker (400,903) y Mauricio Dubón (397,044), dos jugadores que difícilmente serían considerados más influyentes o reconocibles a nivel global que el dominicano.
El problema no son los números… ¿Es Juan Soto?
Aunque las estadísticas seguirán cambiando durante junio, Soto continúa produciendo a un nivel ofensivo de élite y proyecta otra temporada de impacto para los Mets.
Sin embargo, la historia de la votación no parece estar relacionada con sus números.
Si las boletas se decidieran exclusivamente por rendimiento, entonces habría que explicar también por qué Mike Trout acumula 926,601 votos pese a batear apenas .224 o por qué Brandon Marsh supera a Soto en la Liga Nacional.
La evidencia demuestra que los fanáticos votan por mucho más que estadísticas.
La realidad: los fanáticos votan emociones
Durante años se ha asumido que el público premia al mejor jugador. La realidad es distinta.
Los fanáticos suelen votar por:
- Jugadores con los que tienen una conexión emocional.
- Jugadores que generan simpatía.
- Jugadores asociados a equipos ganadores.
- Jugadores con campañas virales en redes sociales.
- Jugadores que representan esperanza para una franquicia.
- Figuras históricas o íconos consolidados.
Por eso Shohei Ohtani lidera toda la votación con 1,165,133 votos. Por eso Aaron Judge sigue siendo una máquina de votos. Y por eso Ronald Acuña Jr. aparece segundo entre los jardineros de la Liga Nacional incluso después de haber perdido una parte importante de la temporada por lesión.
El factor Mets
Existe otro elemento imposible de ignorar.
La temporada de los Mets ha estado marcada por altibajos y una creciente conversación alrededor de las expectativas que acompañaron la llegada de Soto tras firmar el contrato más grande en la historia del deporte profesional.
Cuando un jugador firma un acuerdo de esa magnitud, deja de ser evaluado únicamente por sus números. También es evaluado por percepción.
Cada slump recibe más atención.
Cada juego sin hits genera titulares.
Cada derrota del equipo amplifica el debate.
Y aunque Soto sigue siendo uno de los bateadores más temidos del béisbol, parte de la conversación pública durante las últimas semanas ha estado dominada por lo que no está haciendo, en lugar de lo que sí está produciendo.
La percepción muchas veces pesa más que la realidad.
Los Dodgers, Braves y Phillies dominan la conversación
Otro dato interesante es que los tres equipos con mayor presencia en la parte alta de las votaciones son Dodgers, Braves y Phillies.
Los Dodgers colocan a Shohei Ohtani, Freddie Freeman, Max Muncy, Andy Pages, Teoscar Hernández y Mookie Betts entre los líderes.
Atlanta tiene a Drake Baldwin, Ozzie Albies, Ronald Acuña Jr., Michael Harris II y Matt Olson.
Philadelphia aparece con Kyle Schwarber, Brandon Marsh, J.T. Realmuto, Bryson Stott y Bryce Harper entre los más votados.
Eso no es casualidad.
Son tres de las bases de fanáticos más activas y organizadas del béisbol actual.
¿Debería preocuparle a Juan Soto?
No necesariamente. Históricamente, muchos jugadores terminan llegando al Juego de Estrellas a través de la selección de jugadores y la Oficina del Comisionado.
La votación popular determina los titulares. No necesariamente define quién merece estar en Filadelfia.
Lo que sí deja claro esta primera actualización es que Soto enfrenta un desafío de percepción pública que quizás no existía hace un año.
Porque la pregunta ya no es si sigue siendo uno de los mejores bateadores del planeta. La pregunta que parecen estar respondiendo los fanáticos es otra:
¿Es hoy uno de los jugadores que más entusiasma ver?
Y en una votación donde las emociones cuentan más que las estadísticas, esa diferencia puede significar cientos de miles de votos.
Tres datos del contexto:
- Juan Soto ocupa actualmente el noveno lugar entre los jardineros de la Liga Nacional con 421,513 votos.
- Ronald Acuña Jr. acumula 693,472 votos y supera a Soto por más de 271,000 sufragios a pesar de haber jugado considerablemente menos encuentros esta temporada.
- Shohei Ohtani lidera toda la votación de MLB con 1,165,133 votos, casi triplicando la cifra actual de Soto.
Este no es un debate sobre talento. Es un debate sobre conexión con los fanáticos. Y en 2026, al menos en esta primera fotografía de la votación, los fanáticos están enviando un mensaje bastante claro.
Liga Nacional – Jardineros (Primera actualización de votos All-Star Game 2026)
| Pos. | Jugador | Equipo | Votos |
|---|---|---|---|
| 1 | Andy Pages | Dodgers | 800,496 |
| 2 | Ronald Acuña Jr. | Braves | 693,472 |
| 3 | Brandon Marsh | Phillies | 668,191 |
| 4 | Michael Harris II | Braves | 635,473 |
| 5 | Teoscar Hernández | Dodgers | 507,625 |
| 6 | Jordan Walker | Cardinals | 437,071 |
| 7 | James Wood | Nationals | 431,607 |
| 8 | Corbin Carroll | Diamondbacks | 425,814 |
| 9 | Juan Soto | Mets | 421,513 |
| 10 | Kyle Tucker | Dodgers | 400,903 |
| 11 | Mauricio Dubón | Braves | 397,044 |
| 12 | Justin Crawford | Phillies | 357,022 |
| 13 | Adolis García | Phillies | 328,418 |
| 14 | Pete Crow-Armstrong | Cubs | 265,408 |
| 15 | Jackson Chourio | Brewers | 252,264 |
| 16 | Seiya Suzuki | Cubs | 239,224 |
| 17 | Oneil Cruz | Pirates | 214,719 |
| 18 | JJ Bleday | Reds | 180,904 |
| 19 | Fernando Tatis Jr. | Padres | 170,376 |
| 20 | Jung Hoo Lee | Giants | 166,215 |
Fuente: Primera actualización oficial de votaciones del All-Star Game 2026.
Lo más llamativo
- Juan Soto está apenas 15,558 votos detrás de Corbin Carroll por el octavo puesto.
- Está a solo 10,094 votos de James Wood por el séptimo lugar.
- Sin embargo, está 378,983 votos detrás de Ronald Acuña Jr..
- Y se encuentra 378,983 votos detrás del último jardinero que actualmente ocuparía un puesto titular (Acuña).
Los líderes absolutos de la Liga Nacional
| Posición | Jugador | Votos |
|---|---|---|
| DH | Shohei Ohtani | 1,165,133 |
| C | Drake Baldwin | 972,813 |
| 3B | Max Muncy | 941,218 |
| 1B | Freddie Freeman | 870,606 |
| OF | Andy Pages | 800,496 |
| OF | Ronald Acuña Jr. | 693,472 |
| OF | Brandon Marsh | 668,191 |
| SS | CJ Abrams | 579,796 |
| 2B | Ozzie Albies | 517,147 |
El dato que alimenta la controversia
Juan Soto tiene menos votos que:
- Brandon Marsh
- Michael Harris II
- Jordan Walker
- Andy Pages
Y apenas supera a Kyle Tucker por poco más de 20,000 votos.
Ese contraste es precisamente el corazón del debate: los fanáticos parecen estar premiando narrativa, conexión emocional, popularidad de equipos y momento mediático mucho más que reputación o valor histórico.
Juan Soto sigue siendo una superestrella, pero esta primera votación demuestra que hoy no está generando el mismo entusiasmo popular que otras figuras de la Liga Nacional.
¿Tiene razón Max Scherzer? El debate que expone la crisis silenciosa de los lanzadores abridores
Para Max Scherzer, el béisbol necesita devolverle protagonismo a los lanzadores abridores antes de que esa figura desaparezca por completo.
Scherzer no está teniendo una gran temporada. A sus 41 años, el futuro miembro del Salón de la Fama lucha por mantenerse saludable y recuperar la efectividad que lo convirtió en uno de los lanzadores más dominantes de su generación. Sin embargo, sus recientes declaraciones sobre el estado del pitcheo abridor en las Grandes Ligas podrían terminar siendo mucho más importantes que cualquier resultado que consiga este año.
El derecho de los Toronto Blue Jays propuso que MLB implemente mecanismos para incentivar que los abridores permanezcan más tiempo en los juegos. Entre sus ideas figura la creación de un estándar que premie a los lanzadores capaces de trabajar seis o siete entradas y superar los 100 lanzamientos.
La preocupación del tres veces ganador del Cy Young no surge de la nostalgia. Surge de una tendencia real.
Uno de los cambios más profundos del béisbol moderno ha sido la reducción de la carga de trabajo de los abridores. Diversos estudios y recopilaciones estadísticas muestran que el promedio de lanzamientos por apertura ha disminuido significativamente durante la última década, mientras que las salidas largas son cada vez menos frecuentes. Hoy es común que un abridor abandone el juego después de cinco entradas, incluso cuando está lanzando bien.
La caída de los innings trabajados también se refleja en otra cifra histórica. Las temporadas de 200 entradas se han convertido en una rareza. En décadas anteriores, múltiples lanzadores superaban regularmente esa marca. En 2025, el líder de Grandes Ligas fue Logan Webb con 207 entradas, una cifra que hace veinte años difícilmente habría encabezado las mayores.
Para Scherzer, esa evolución representa una amenaza para la esencia misma del pitcheo abridor.
Sin embargo, aquí aparece una realidad que hace que el debate sea mucho más complejo de lo que parece.
El problema no puede resolverse simplemente imponiendo un mínimo obligatorio de lanzamientos o entradas.
El béisbol no funciona de manera uniforme. Cada juego presenta circunstancias distintas. Un abridor puede completar siete entradas con apenas 80 lanzamientos gracias a su eficiencia. Otro puede necesitar 95 lanzamientos para sobrevivir cuatro innings. Un tercero puede estar trabajando un juego sin hits en el séptimo inning, mientras otro ya permitió cinco carreras antes de llegar al cuarto.
Las decisiones sobre cuándo retirar a un lanzador dependen del contexto del partido, del marcador, de los enfrentamientos, del estado físico del pitcher y de las probabilidades de victoria del equipo.
De hecho, la propia temporada de Scherzer ofrece un ejemplo de esa realidad. En su reciente salida contra los Phillies permitió cinco carreras, dos cuadrangulares y tres boletos en apenas 3.1 entradas antes de ser retirado del encuentro. Resulta difícil argumentar que el manager John Schneider debió mantenerlo en el montículo únicamente para que alcanzara un número determinado de lanzamientos.
Ahí es donde la discusión cambia de dirección.
Quizás el verdadero problema no sea que los managers estén retirando demasiado pronto a sus abridores.
Quizás el problema sea que el sistema moderno ya no está desarrollando lanzadores preparados para trabajar profundamente en los juegos.
Durante décadas, los abridores construían su reputación por su capacidad de dominar durante siete, ocho o incluso nueve entradas. Hoy, gran parte del desarrollo del pitcheo está orientado a maximizar la velocidad y el esfuerzo en períodos más cortos.
La velocidad promedio de las rectas continúa aumentando año tras año. Al mismo tiempo, los departamentos de analítica han demostrado que la mayoría de los lanzadores pierden efectividad cuando enfrentan a una alineación por tercera vez en una misma noche. Esa combinación ha cambiado completamente la estrategia del juego.
Los equipos cuentan además con bullpens más profundos que nunca. Relevistas especializados, cerradores de múltiples entradas y brazos capaces de lanzar 100 millas por hora ofrecen alternativas que antes simplemente no existían.
Por eso muchos gerentes consideran que retirar temprano a un abridor no es una señal de debilidad, sino una decisión basada en probabilidades.
Lo paradójico es que la reducción de la carga de trabajo tampoco ha eliminado las lesiones. A pesar de que los lanzadores trabajan menos entradas que generaciones anteriores, las lesiones de brazo y las cirugías reconstructivas de codo siguen siendo una preocupación constante en todo el béisbol profesional.
Eso plantea una pregunta incómoda para la industria…
Si los pitchers lanzan menos, pero siguen lesionándose, ¿es realmente la cantidad de innings el problema? ¿O el verdadero desafío está relacionado con la intensidad, la velocidad y la mecánica del pitcheo moderno?
Scherzer representa una generación distinta. Entre 2013 y 2019 superó las 200 entradas en seis temporadas consecutivas y construyó una carrera basada en la resistencia, la durabilidad y la capacidad de dominar durante largos períodos. Ese perfil es cada vez más difícil de encontrar en las Grandes Ligas actuales.
Por eso sus declaraciones tienen valor, incluso si sus propuestas parecen difíciles de implementar.
La solución probablemente no pasa por obligar a los managers a dejar más tiempo a sus abridores en el juego. Ninguna regla puede garantizar que un pitcher esté preparado para lanzar siete entradas.
La verdadera pregunta es otra.
¿Quiere el béisbol volver a desarrollar caballos de rotación capaces de asumir grandes cargas de trabajo o ya aceptó que el futuro pertenece a las aperturas de cinco entradas y a los bullpens especializados?
Esa discusión va mucho más allá de Max Scherzer, y probablemente definirá cómo se lanzará en las Grandes Ligas durante la próxima década.
Shohei Ohtani y el trofeo que nunca pudo ganar en Japón
Shohei Ohtani conquistó Japón, MLB y el Clásico Mundial de Béisbol, pero hay un título que nunca pudo levantar en su país. Antes de ser una superestrella global, antes del contrato histórico con Los Angeles Dodgers y antes de cambiar la idea moderna del jugador de dos vías, Ohtani fue un adolescente de Iwate persiguiendo el sueño más emocional del béisbol japonés: ganar Koshien.
Ese torneo escolar ocupa un lugar único en la cultura deportiva de Japón. No se trata solo de ver a futuros profesionales. Koshien es orgullo regional, tradición, disciplina y presión nacional. Cada escuela representa a su prefectura y cada derrota deja una marca. Para muchos jugadores, llegar ya es una consagración; ganarlo puede convertirlos en héroes para toda la vida.
Ohtani estuvo cerca de ese escenario, brilló como una de las grandes promesas de su generación y dejó señales del fenómeno que vendría. Pero nunca pudo quedarse con el trofeo. Esa ausencia, dentro de una carrera llena de conquistas, explica una parte menos conocida y más humana de su historia.
Para seguir el recorrido, acá tenés nuestra guía completa de la NPB, la liga japonesa donde Ohtani empezó a convertirse en leyenda.
Qué es Koshien, el sueño escolar de Japón
Koshien es el nombre popular del gran torneo nacional de béisbol de escuelas secundarias en Japón, disputado en el histórico Hanshin Koshien Stadium, casa de los Hanshin Tigers. Su edición de verano es la más importante: reúne a los campeones regionales de todo el país después de eliminatorias durísimas, en un formato donde una mala tarde puede terminar con años de preparación.
La dimensión del torneo va mucho más allá del deporte juvenil. Los partidos se transmiten a nivel nacional, las comunidades siguen a sus escuelas como si fueran equipos profesionales y los jugadores cargan con una mezcla de orgullo, tradición y expectativa. En Japón, Koshien es una ceremonia de verano.
El documental Koshien: Japan’s Field of Dreams, disponible en Netflix, ayuda a entender ese universo: entrenamientos exigentes, entrenadores formadores, rituales, presión colectiva y adolescentes tratando de alcanzar un lugar sagrado dentro del béisbol japonés.
anamaki Higashi: donde empezó la leyenda
Ohtani nació en Oshu, en la prefectura de Iwate, una zona alejada del centro mediático de Tokio. Su desarrollo pasó por Hanamaki Higashi High School, una escuela reconocida por su programa de béisbol y por haber formado también a Yusei Kikuchi, otro pitcher japonés que luego llegaría a MLB.
Desde esa etapa, Ohtani ya era un caso especial. Tenía físico de profesional, poder con el bate y una recta que alcanzó los 160 km/h antes de cumplir 18 años, una marca histórica para un lanzador de secundaria en Japón. Pero lo más importante era su idea del juego: no quería elegir entre batear y lanzar.
En un sistema donde la especialización suele llegar temprano, Ohtani defendía una ambición poco común. Quería ser dominante en el montículo y también tener impacto ofensivo. Esa convicción, que años después revolucionaría MLB, empezó a tomar forma mucho antes de su llegada a Estados Unidos.
El Koshien que se le escapó
La relación de Ohtani con Koshien quedó marcada por la frustración. En 2012, durante su último año de secundaria, Hanamaki Higashi no logró completar el camino hacia el título. La derrota dejó una imagen fuerte: Ohtani entre lágrimas, consciente de que se cerraba su etapa escolar sin levantar el trofeo más deseado.
No era una caída cualquiera. Ohtani representaba a Iwate, una región que todavía cargaba el dolor del terremoto y tsunami de 2011. Para él, ganar también era una forma de darle una alegría a su prefectura. Por eso Koshien no fue simplemente un torneo perdido, sino una herida emocional dentro de su formación.
Esa derrota no lo definió por lo que le quitó, sino por lo que provocó. Ohtani salió de la secundaria sin el título soñado, pero con una reputación enorme y una pregunta abierta: dónde podía desarrollarse sin abandonar su doble identidad.
Hokkaido Nippon-Ham Fighters y la apuesta de la Pacific League
Tras la escuela secundaria, Ohtani evaluó dar el salto directo a Estados Unidos. Sin embargo, Hokkaido Nippon-Ham Fighters lo seleccionó en el draft japonés de 2012 y logró convencerlo con un plan clave: permitirle crecer como pitcher y bateador dentro de la NPB.
Los Fighters compiten en la Pacific League, una de las dos ligas que forman el béisbol profesional japonés junto con la Central League. Esa etapa fue fundamental porque el club no trató a Ohtani como un experimento pasajero. Le dio espacio para lanzar, batear y madurar dentro de una estructura profesional.
Su debut llegó en 2013, con apenas 18 años. Esa primera temporada mostró flashes, pero también el proceso natural de adaptación. Como bateador todavía no era la fuerza dominante que sería después, y como lanzador estaba puliendo su comando. Lo importante era que el proyecto de dos vías ya estaba en marcha.
La explosión antes de MLB
El crecimiento fue progresivo. En 2014, Ohtani empezó a consolidarse como uno de los brazos más potentes de Japón. En 2015 siguió afirmándose como lanzador de elite. Pero el salto definitivo llegó en 2016, cuando su impacto ofensivo y su dominio en el montículo coincidieron en una misma temporada.
Ese año fue el punto de quiebre: Ohtani fue nombrado MVP de la Pacific League y lideró a Hokkaido Nippon-Ham Fighters al campeonato de la Serie de Japón. Para entonces, ya no era solo una promesa ni una rareza. Era la prueba viva de que un jugador podía sostener dos roles al máximo nivel.
La NPB fue el laboratorio perfecto para construir al Ohtani que luego llegaría a MLB. Hokkaido le dio continuidad, Japón lo vio crecer y la Pacific League fue el escenario donde su talento dejó de ser una posibilidad para convertirse en realidad.
La deuda que hace más grande su historia
Cuando Ohtani cruzó a Grandes Ligas, ya llevaba encima una historia completa: el chico de Iwate, la presión de Koshien, la formación en Hanamaki Higashi, el desarrollo en Hokkaido y el campeonato profesional en Japón. Lo que vino después elevó todo a otra escala: Novato del Año, múltiples MVP, campeón del Clásico Mundial de Béisbol y figura central de Los Angeles Dodgers.
Pero Koshien sigue siendo un detalle distinto. No es el título más grande en términos profesionales, pero sí uno de los más simbólicos para cualquier pelotero japonés. Ohtani ganó en la NPB, ganó con Japón y conquistó MLB. Aun así, el trofeo escolar que soñó de adolescente nunca llegó.
Esa ausencia no achica su leyenda. La vuelve más completa. Porque antes del fenómeno global hubo un chico que también perdió, lloró y siguió adelante. Y en esa ruta, desde Koshien hasta Hokkaido, empezó a construirse el jugador que cambiaría el béisbol moderno.
El regreso del toque de bola: la respuesta silenciosa de las Grandes Ligas a una nueva era de pitcheo
VOCES DEL DIAMANTE
Durante buena parte de las últimas dos décadas, el toque de bola pareció convertirse en una especie en peligro de extinción dentro de las Grandes Ligas.
A medida que la analítica transformó la manera en que los equipos entendían el juego, la idea de entregar un out voluntariamente comenzó a verse como una decisión ineficiente. Los modelos estadísticos demostraban que, en la mayoría de las situaciones, un equipo tenía mayores probabilidades de anotar esperando un extrabase o un cuadrangular que avanzando a un corredor mediante un sacrificio.
La revolución analítica cambió mucho más que las alineaciones y los posicionamientos defensivos. Cambió la filosofía ofensiva de todo el deporte. El béisbol se convirtió en una industria obsesionada con maximizar el valor de cada swing. La búsqueda del jonrón, el slugging y el daño ofensivo desplazaron gradualmente las pequeñas jugadas que durante generaciones habían formado parte del ADN del juego.
Sin embargo, algo curioso está ocurriendo durante la temporada 2026.
Mientras la conversación pública sigue dominada por los cuadrangulares, la velocidad de los lanzamientos y las grandes figuras del deporte, un número creciente de equipos ha comenzado a incorporar nuevamente el toque de bola dentro de su arsenal ofensivo. No se trata de una revolución ni de una vuelta completa al béisbol de décadas anteriores. Se trata de una tendencia silenciosa que podría estar revelando algo mucho más importante: la ofensiva está buscando nuevas respuestas.
No es sólo en Grandes Ligas; está ocurriendo todos los días en las ligas menores. Yo lo veo de forma diaria, desde mi posición de narrador del béisbol de Minor Leagues.
No es una tendencia del presente. Es el futuro del béisbol. A mí personalmente me gusta.
Los números muestran un cambio
Aunque el toque de bola sigue representando una pequeña fracción de las jugadas ofensivas de las Grandes Ligas, los datos indican claramente que su declive se ha detenido.
Según datos recopilados durante la temporada 2026, los bateadores están tocando la pelota con mayor frecuencia que el año pasado y la tasa de intentos de sacrificio se encuentra en su nivel más alto desde 2021.
| Indicador | 2025 | 2026 |
|---|---|---|
| Apariciones al plato por toque | 122.9 | 109.5 |
| Toques como porcentaje de bolas puestas en juego | 1.2% | 1.4% |
| Hits por toque | Referencia base | Nivel más alto desde 2015 |
| Intentos de sacrificio | Referencia base | Nivel más alto desde 2021 |
Más importante aún, esta tendencia no parece ser producto del azar. Equipos como Tampa Bay, Milwaukee, Chicago White Sox, Arizona y Colorado se encuentran entre los líderes de las Grandes Ligas tanto en sacrificios como en hits por toque.
Lo que estamos viendo no es una coincidencia. Es una decisión estratégica.
El sacrificio también aumenta a nivel individual
| Año | Líder Liga Nacional | SH | Líder Liga Americana | SH |
|---|---|---|---|---|
| 2026* | Victor Scott II (STL) | 10 | Leody Taveras (BAL) | 6 |
| 2025 | Luis Arráez (SD) | 12 | Kyle Isbel (KC) | 13 |
| 2024 | Michael Siani (STL) | 11 | Kyle Isbel (KC) | 8 |
| 2023 | Geraldo Perdomo (ARI) | 14 | Martín Maldonado (HOU) | 12 |
| 2022 | Tomás Nido (NYM) / Geraldo Perdomo (ARI) | 12 | Austin Hedges (CLE) / Nicky Lopez (KC) | 10 |
*Datos al 11 de junio de 2026.
La tendencia también se refleja a nivel individual. Apenas transcurridos poco más de dos meses de temporada, Victor Scott II ya acumula 10 toques de sacrificio con los Cardinals, una cifra que lo coloca a solo dos del liderato de toda la Liga Nacional en 2025 y a cuatro del máximo registrado en cualquiera de las dos ligas durante las últimas cuatro temporadas.
Del lado de la Liga Americana, Leody Taveras suma seis sacrificios y todavía tiene más de cien juegos por disputar. Si ambos mantienen su ritmo actual, las cifras de 2026 podrían superar con relativa facilidad los registros que encabezaron jugadores como Luis Arráez, Kyle Isbel, Geraldo Perdomo, Martín Maldonado o Austin Hedges entre 2022 y 2025.
Lo más significativo es que aún no hemos llegado al Juego de Estrellas. A este paso, la temporada 2026 podría terminar registrando los líderes de sacrificios más altos vistos en las Grandes Ligas desde antes de la expansión del bateador designado universal, una señal clara de que el toque de bola está recuperando espacio dentro de la estrategia ofensiva moderna.
Nunca había sido tan difícil batear
Para entender este fenómeno hay que comenzar por una realidad que afecta a toda la industria. Batear nunca había sido tan complicado.
Las rectas promedio continúan aumentando en velocidad. Los sliders y sweepers tienen más movimiento que nunca. Los lanzadores relevistas son capaces de sostener velocidades cercanas a las 100 millas por hora durante una entrada completa. Además, cada organización dispone de enormes cantidades de información para diseñar planes específicos contra cada bateador.
La consecuencia es evidente. Las oportunidades para producir ofensiva consistente son cada vez más limitadas.
En temporadas anteriores, la respuesta ofensiva fue intentar conectar más jonrones. Pero muchos equipos están comenzando a reconocer que cuando el pitcheo domina de esta manera, fabricar una carrera puede ser tan valioso como esperar un batazo de tres carreras.
La ofensiva está reaccionando a una nueva realidad.
El toque moderno no es el toque de antes
Cuando muchos aficionados escuchan la expresión “toque de bola”, inmediatamente piensan en un sacrificio tradicional destinado únicamente a avanzar un corredor. Pero esa no es necesariamente la función que está cumpliendo en 2026.
El toque moderno busca generar presión.
Busca obligar al tercera base a acercarse a la línea. Busca modificar el posicionamiento defensivo. Busca crear incertidumbre. Busca abrir espacios para sencillos. Busca aprovechar la velocidad de los corredores y forzar a los lanzadores a defender su posición.
En otras palabras, ya no se trata únicamente de regalar un out para mover a un corredor, se trata de alterar el comportamiento de toda la defensa.
Los equipos más innovadores están utilizando el toque como una herramienta táctica para crear ventajas que no siempre aparecen reflejadas en una hoja de estadísticas.
Las nuevas reglas también están influyendo
Las modificaciones implementadas por MLB en 2023 ayudaron a crear el escenario perfecto para esta tendencia.
Las bases más grandes redujeron las distancias entre almohadillas. Las limitaciones a los intentos de viraje aumentaron el valor del juego agresivo. Los robos de base se dispararon en toda la liga. Todo ello incrementó el valor de cada corredor que lograba llegar a base. Un sencillo tocado, seguido por un robo de base, puede colocar inmediatamente una carrera potencial en posición de anotar.
La velocidad volvió a convertirse en un activo importante, y cuando la velocidad adquiere valor, el toque de bola también recupera relevancia.
La ventaja de los equipos que no pueden gastar más
Quizás el aspecto más interesante de esta historia sea el económico. Muchos de los equipos que están liderando esta tendencia no se encuentran entre las organizaciones con mayores presupuestos de las Grandes Ligas.
Y es que las franquicias que no pueden construir alineaciones repletas de bateadores de 40 jonrones necesitan encontrar otras formas de generar carreras. La creatividad se convierte en una necesidad competitiva.
Históricamente, algunas de las innovaciones más importantes del béisbol surgieron precisamente de equipos que buscaban compensar limitaciones financieras.
Lo hizo Oakland con Moneyball, lo ha hecho Tampa Bay durante años, lo quieren hacer los Rockies de Colorado (y en ocasiones les sale muy bien, pero en la división errada) y ahora varias organizaciones parecen estar explorando nuevamente espacios que otros clubes habían abandonado.
Tampa Bay y Milwaukee están marcando el camino
Los Rays y los Brewers se han convertido en dos de los mejores ejemplos de esta nueva filosofía. Ambos equipos prácticamente han duplicado su frecuencia de sacrificios respecto a la temporada anterior.
| Equipo | Sacrificios por juego 2025 | Sacrificios por juego 2026 |
|---|---|---|
| Rays | 0.19 | 0.37 |
| Brewers | 0.16 | 0.41 |
No se trata simplemente de tocar más la pelota. Se trata de construir ofensivas capaces de fabricar carreras de múltiples maneras.
En una época donde gran parte de las alineaciones de Grandes Ligas lucen similares desde el punto de vista estratégico, estos clubes están intentando generar ventajas mediante enfoques diferentes.
No es el fin de Moneyball
Algunos analistas podrían interpretar esta tendencia como una derrota de las métricas avanzadas. La realidad es exactamente la opuesta. El regreso del toque de bola no representa una rebelión contra los números. Representa una adaptación basada en ellos.
Los equipos siguen utilizando información avanzada para tomar decisiones. La diferencia es que el entorno competitivo ha cambiado. El pitcheo es más dominante. Las reglas son distintas. La velocidad tiene más valor. Las defensas enfrentan nuevas limitaciones.
La estrategia evoluciona junto con el contexto, por eso el toque vuelve a tener sentido en determinadas situaciones.
La verdadera historia
El regreso del toque de bola probablemente no cambiará la identidad del béisbol moderno, y los cuadrangulares seguirán siendo la forma más eficiente de producir carreras. Las métricas avanzadas continuarán guiando la toma de decisiones. Nadie espera volver a los niveles de sacrificios que existían hace cuarenta años.
Pero la temporada 2026 está ofreciendo una lección importante, y es que el béisbol nunca deja de ajustarse.
Cada vez que una tendencia parece dominar el deporte, surge una respuesta. Cada vez que el pitcheo toma ventaja, la ofensiva encuentra nuevas formas de reaccionar. Cada vez que una estrategia parece haber desaparecido para siempre, alguien descubre una nueva utilidad para ella.
Quizás el verdadero regreso no sea el del toque de bola, quizás lo que está regresando sea la creatividad.
Y en una era donde cada detalle puede marcar la diferencia entre ganar y perder, esa podría ser una de las historias más fascinantes de toda la temporada 2026.
Caguas, Puerto Rico será la sede de la Ceremonia de Exaltación de la XIII Clase del Salón de la Fama del Béisbol Latino
CAGUAS, Puerto Rico. – El Salón de la Fama del Béisbol Latino anunció oficialmente que la ciudad de Caguas, Puerto Rico, será la sede de la Ceremonia de Exaltación de la XIII Clase correspondiente al año 2026, lo que marca un momento histórico para la institución al celebrar por primera vez su ceremonia principal fuera de la República Dominicana.
El anuncio fue realizado durante una conferencia de prensa celebrada en Caguas y moderada por el reconocido comunicador Héctor “Titito” Rosa. El panel estuvo integrado por Héctor Falero, Encargado de la Unidad de Béisbol y Softbol del Municipio Autónomo de Caguas; Misael García, Director de Deportes y Recreación del Municipio Autónomo de Caguas, en representación del alcalde William Miranda Torres; el exjugador Jesús “Motorita” Feliciano, coordinador operativo del comité organizador local; así como por Robinson Paredes, Director Ejecutivo del Salón de la Fama del Béisbol Latino, y los periodistas Héctor Gómez y Frank Camilo, representantes del Comité Internacional de Exaltación de la institución.
“Es un momento histórico para el béisbol latinoamericano y para el béisbol del país. Con eventos como este es que reforzamos que Caguas sabe a béisbol”, expresó el alcalde William Miranda Torres en un comunicado leído durante el evento por Misael García.
La actividad abrió con un video conmemorativo que repasó algunas de las grandes leyendas latinoamericanas exaltadas desde la fundación de la institución en 2010, resaltando el legado de quienes han recibido el más alto reconocimiento que otorga el béisbol latinoamericano.
“Creo que nos falta un poco más de compromiso para contar todas estas historias de jugadores que hoy representan a nuestra región en lo más alto del béisbol mundial y por eso estamos aquí apoyando iniciativas como esta”, expresó Feliciano. El exjugador también destacó que Yadier Molina y Albert Pujols forman parte de la papeleta de elegibilidad para la Clase XIII y señaló que ambos se perfilan entre los candidatos más fuertes para alcanzar la exaltación.
Por su parte, Frank Camilo mencionó al ex toletero dominicano Edwin Encarnación como otro de los nombres que generan gran expectativa de cara al proceso de votación. Encarnación, nacido en La Romana, República Dominicana, y criado en Caguas, Puerto Rico, mantiene una conexión especial con la ciudad que albergará la ceremonia.
Durante su intervención, Camilo anunció además la creación del Premio Roberto Weill, una nueva distinción que llevará el nombre del fundador y presidente emérito del Salón de la Fama del Béisbol Latino. El reconocimiento será otorgado anualmente por el Comité Internacional de Exaltación a una personalidad cuyos méritos y trayectoria hayan contribuido de manera extraordinaria al desarrollo, promoción y realce del béisbol latinoamericano.
Robinson Paredes aprovechó la ocasión para revelar importantes cambios en el proceso de selección de la Clase XIII. Explicó que el Comité Internacional de Exaltación será responsable de confeccionar una lista de 25 candidatos contemporáneos, respetando criterios de representación regional que establecen un máximo de diez candidatos por país y un mínimo de un representante por cada país elegible.
Posteriormente, la lista será sometida a votación por parte del Círculo de Cronistas del Salón de la Fama del Béisbol Latino, cuyos miembros podrán seleccionar hasta cuatro exaltados de la categoría contemporánea.
Paredes también confirmó el regreso del Comité de Veteranos, mecanismo que permitirá la elección de un candidato retirado por más de veinte años, seleccionado por consenso entre los integrantes del Comité Internacional de Exaltación.
Asimismo, anunció la expansión del Círculo de Cronistas de 50 a 75 miembros en las próximas semanas. Los integrantes de este organismo son seleccionados por el Comité Internacional de Exaltación como reconocimiento a sus trayectorias, aportes y prestigio dentro del periodismo deportivo latinoamericano.
Otro de los anuncios relevantes fue la incorporación de Baseball Reference como proveedor oficial de estadísticas e información histórica para el proceso de votación. La empresa será responsable de suministrar las listas curadas de candidatos y las estadísticas oficiales utilizadas durante las diferentes etapas de selección, fortaleciendo la transparencia y rigurosidad del proceso.
Los organizadores adelantaron que la ceremonia de exaltación se celebrará durante un fin de semana de mediados de diciembre de 2026 en el Centro de Bellas Artes de Caguas, aunque la fecha exacta será anunciada próximamente con base en la logística y agenda de los exaltados.
En los próximos días, el Salón de la Fama del Béisbol Latino dará a conocer oficialmente el calendario completo y los detalles del proceso de votación para la Clase XIII.
Como parte de las actividades oficiales relacionadas con el anuncio de la sede de la XIII Clase, los miembros del comité organizador y representantes del Salón de la Fama del Béisbol Latino realizaron una ofrenda floral en la estatua de Roberto Clemente, ubicada en el estadio que lleva su nombre en Carolina, Puerto Rico.
El acto sirvió como homenaje y muestra de respeto a la memoria de una de las figuras más trascendentales en la historia del béisbol latinoamericano y miembro de la Clase Fundacional de 2010 del Salón de la Fama del Béisbol Latino. Durante la ceremonia se destacó el legado deportivo, humano y social de Clemente, cuya influencia continúa inspirando a generaciones de jugadores y aficionados en toda América Latina y el mundo.
La visita a la estatua de Clemente simbolizó el compromiso de la institución de preservar y honrar la historia de los grandes embajadores del béisbol latinoamericano, cuyos logros dentro y fuera del terreno continúan definiendo el legado del juego en la región.
Con esta designación, Caguas se convierte en la tercera sede en la historia de la institución, después de La Romana y Punta Cana, y en la primera ciudad fuera de la República Dominicana en albergar la ceremonia de exaltación, reafirmando su posición como una de las capitales históricas del béisbol en el Caribe y América Latina.
Conferencia de Prensa – Criollos de Caguas
Spencer Jones no está reemplazando a Aaron Judge. Está intentando sobrevivir a su sombra.
VOCES DEL DIAMANTE
Cuando los Yankees anunciaron el regreso de Spencer Jones desde Triple-A el pasado 5 de junio, la reacción inmediata fue inevitable: “el reemplazo de Aaron Judge ya está aquí”.
La realidad es mucho más complicada: Nadie reemplaza a Aaron Judge.
No existe un prospecto en el béisbol capaz de sustituir de inmediato la producción de un jugador que ha ganado tres premios MVP, se ha convertido en el rostro de la franquicia más famosa del deporte y continúa siendo uno de los bateadores más temidos del planeta.
Sin embargo, eso no significa que Spencer Jones no esté sintiendo una enorme presión.
De hecho, podría estar enfrentando uno de los escenarios más difíciles para un joven prospecto: recibir una segunda oportunidad en las Grandes Ligas justo cuando una organización que aspira a ganar la Serie Mundial necesita desesperadamente ayuda.
La lesión de Judge, diagnosticada como una fractura por estrés en una costilla y que podría mantenerlo fuera entre cuatro y seis semanas, abrió una vacante inesperada en el roster de Nueva York. Los Yankees reaccionaron llamando nuevamente a Jones, quien apenas semanas atrás había vivido un debut complicado en las Grandes Ligas.
Durante su primera estadía con el club, el jardinero bateó apenas .167 y se ponchó 12 veces en 27 apariciones al plato, evidenciando que todavía existe una brecha importante entre su talento físico y su capacidad para realizar ajustes consistentes contra pitcheo de Grandes Ligas.
Lo curioso es que la presión competitiva sobre Jones es relativamente baja.
Aaron Boone ha sido claro: nadie dentro de la organización espera que un novato de 25 años produzca al nivel de Judge. Los Yankees todavía cuentan con veteranos como Cody Bellinger, Jazz Chisholm Jr., Ben Rice, Anthony Volpe y otros jugadores que deben asumir la responsabilidad ofensiva durante la ausencia del capitán. Incluso dentro del clubhouse existe consenso de que la solución será colectiva y no individual.
La verdadera presión viene de otros lugares
Viene del implacable calendario que cada fecha que pasa aleja más a los Yankees de su último título. Viene de la expectativa de la mega inversión en el róster.
Y viene de cada ponche de Jones.
Jones llega a Nueva York con números que siguen siendo extremadamente atractivos para cualquier organización. Antes de su ascenso estaba bateando .269 con 13 cuadrangulares y 48 carreras impulsadas en Triple-A Scranton/Wilkes-Barre. Su poder bruto sigue siendo considerado de élite y su velocidad de salida máxima de 117.4 millas por hora es una cifra reservada para muy pocos bateadores en todo el béisbol profesional.
Pero existe una estadística que continúa persiguiéndolo.
Los ponches.
Su porcentaje de contacto sigue siendo uno de los más bajos entre los principales prospectos ofensivos del sistema de los Yankees. El swing genera un poder extraordinario cuando conecta la pelota, pero también produce una enorme cantidad de swings vacíos. Esa es la razón por la que muchos evaluadores creen que Jones podría convertirse en una estrella de Grandes Ligas o en un jugador incapaz de realizar los ajustes necesarios para mantenerse regularmente en el máximo nivel.
Y ahí es donde aparece la presión real.
Los Yankees están construidos para ganar ahora, no en dos años, ni en tres años… ahora.
Por esa razón, cada aparición de Jones en las próximas semanas también funcionará como una evaluación para la oficina central. Si demuestra que puede hacer ajustes, controlar la zona de strike y producir contra el pitcheo de las Grandes Ligas, aumentará sus posibilidades de convertirse en parte importante del futuro de la organización.
Pero si los problemas de contacto continúan, los rumores de cambio volverán a intensificarse.
Su nombre ya ha aparecido repetidamente en conversaciones relacionadas con posibles adquisiciones de lanzadores de impacto para octubre. En una organización que históricamente ha estado dispuesta a mover prospectos para ganar campeonatos, el desempeño de Jones durante este verano podría determinar si su futuro está en el Bronx o como pieza central de una negociación importante antes de la fecha límite de cambios.
Quizás por eso la narrativa de “reemplazar a Judge” es equivocada.
El desafío de Spencer Jones no consiste en llenar el vacío que deja Aaron Judge; su desafío es mucho más simple y mucho más difícil al mismo tiempo: demostrar que pertenece a las Grandes Ligas.
Porque si logra reducir los ponches sin perder el poder que lo convirtió en uno de los prospectos más intrigantes del béisbol, los Yankees podrían descubrir que la lesión de Judge terminó acelerando el desarrollo de una de sus piezas más importantes para el futuro.
Y si no lo consigue, estas próximas semanas podrían convertirse en una larga audición para las otras 29 organizaciones del béisbol.






