JUEGO PERFECTO
MEDELLÍN, COLOMBIA – En la edición de la Serie del Caribe del año 1999, en San Juan, Puerto Rico, el equipo de producción del programa de béisbol semanal para televisión, pionero en Venezuela, “Play Ball”!, tuvo la oportunidad de entrevistar al para entonces grande liga dominicano Neifi Pérez.
Al final de uno de los encuentros de la justa continental, que involucraba al equipo quisqueyano Tigres del Licey, con quienes participaba el infielder dominicano, procuramos interceptarlo a pesar de que se encontraba rodeado de varios de los diversos medios de comunicación de diferentes países, e intentamos lograr conseguir su testimonio a través de una entrevista exclusiva con él.
Por suerte fuimos el primero de los medios venezolanos en abordarlo. Un colega quisqueyano, elevando como siempre su enorme humildad por encima de su gran estatura laboral, intercedió y abordó al estelar caribeño y le alertó: “Atiende Neifi, son los venezolanos del programa de televisión Play Ball”!
La inmediata expresión y reacción de Neifi Pérez para ese momento es inolvidable; se irguió completamente, volteó su cabeza, dirigió su rostro y mirada hacia el equipo de producción mientras que simultáneamente levantó sus cejas y claramente expresó: “Venezuela”!.
Sin miramientos y con mucho respeto, terminó su entrevista previa que estaba otorgando a otros medios de comunicación, se excusó e inmediatamente se acercó hasta el lugar en el que teníamos la locación improvisada sobre el terreno de juego a un costado, en el cuadrilátero imaginario que demarcan el Home Play, la Inicial, la línea de faul y las gradas del público, lugar en el que nos encontrábamos con dos sillas portátiles por el formato que exigía el programa de televisión para entonces, razón por la cual necesariamente el entrevistado debía acercarse hasta el lugar, característica que generaba un matiz de exclusividad a la entrevista.
Con la alegría y el entusiasmo de la mayoría de los peloteros latinoamericanos, Neifi Pérez entabló un ameno diálogo con el equipo de producción incluso antes de sentarse y disponerse a conceder la entrevista, e inmediatamente expresó con un profundo sentimiento de recuerdo y anhelo: “Ah, Venezuela, me fascina Venezuela”.
Al momento le expresamos que el mismo equipo de producción le entrevistó un año atrás, durante la edición de la Serie del Caribe 1998 en Puerto la Cruz, Venezuela, en la que jugando para las Águilas Cibaeñas, se alzó con el premio al Jugador Más Valioso de la serie, luego de liderar cuatro de los principales departamentos ofensivos individuales (.444 de Average, 12 Hits, 6 Dobles, 2 Triples y 10 Carreras Anotadas), y que por esa razón tenemos conocimiento de que conoce Venezuela, a lo que sin titubeos y con la necesidad de aclarar expresó: “Noo, desde mis 11 años aproximadamente conozco Venezuela, ya que para entonces, aunque aún no formaba parte de la banda musical de mi hermano, igual lo acompañaba y asistía a las giras que él realizaba allá, y después en mi etapa adolescente, formé parte de la banda musical, con la que prácticamente conocí a toda Venezuela, gracias a las giras realizadas cada año”.
Notable sorpresa la que para el momento se llevó el equipo de producción con tal novedad, por la cual enseguida se le preguntó la identidad de su hermano, a lo que altivo brincó para responder orgulloso y categóricamente: “Rubby Pérez”.
Venezuela es un país que por su ubicación geográfica, además de contar con alto porcentaje de migrantes en su población, que durante décadas pasadas arribaron al país procedentes de Asia, Europa y todo el continente Americano, cuenta además con marcada influencia cultural norteamericana y europea, por lo que en ella coexiste música variada y muy rica, conformada por diversos géneros musicales como el bolero, la balada, el tango, la samba, el pop, la música electrónica, el rock, el jazz y el reggaetón, pero muy especialmente del Caribe, en donde destacan el joropo, la música llanera, la música andina, la gaita, la cumbia, la rumba, el cha – cha – chá, el calipso, el mambo, así como de manera significativa y predominante la salsa y el merengue.
Es necesario destacar que durante las décadas 80 y 90, el género musical de Venezuela por preferencia fue el merengue, razón por la cual, fueron 20 años en los cuales diversos cantantes dominicanos de éste género musical desplegaron todo su talento en la nación del norte sudamericano, en donde destacaron estelares como Wilfrido Vargas, Juan Luis Guerra, Sergio Vargas, Fernando Villalona, Eddy Herrera, Jossie Esteban y La Patrulla 15, Fulanito, Chichi Peralta, Proyecto Uno, y por supuesto, Rubby Pérez. No fue poca la sorpresa de la mayoría presente porque para el momento ya se concentraba una considerable cantidad de personas alrededor.
La sorpresa no se detuvo ahí, ya que inmediatamente después, el big leaguer quisqueyano Neifi Pérez exclamó con notables tonos en su voz de añoranza y admiración: “Es que mientras la mayoría de Latinoamérica, incluyendo Venezuela, mira hacia Estados Unidos como el norte para mejorar sus vidas, dar un salto significativo y subir los estándares de vida, nosotros los quisqueyanos primero apuntamos siempre hacia Venezuela”.
A pesar de que el tiempo apremiaba y se debía continuar con el trabajo, fue imposible cortar abruptamente las espontáneas remembranzas sobre Venezuela y la experiencia general de sus coterráneos en ésta notable nación sudamericana multi cultural, así que Neifi continuó: “Sí, para que tengan una idea, cuando acompañé a mi hermano con su banda musical, él realizaba dos giras al año en Venezuela y por eso conozco ese hermoso país, incluso mucho más que una buena cantidad de venezolanos y cuando Rubby realizaba dos giras al año, una entre los meses de Febrero y Marzo, y la segunda entre los meses de Noviembre y Diciembre, todos los que formábamos parte de la banda, teníamos la posibilidad de regresar a Santo Domingo y no trabajar más por los siguientes tres años, así de bien nos iba en Venezuela. Por supuesto, esa pausa de tres años fue algo que nunca hicimos ja ja ja”.
El Ruiseñor del Merengue, Rubby Pérez, quien recientemente perdiera la vida en la dolorosa e increíble tragedia en la Discoteca Jet Set de Santo Domingo, capital de República Dominicana, de adolescente practicó a elevado nivel el Béisbol, en su intento de lograr llegar a Grandes Ligas, solo que un notable accidente le atrofió significativamente una de sus extremidades, truncando de forma drástica su sueño, lo que paradójicamente le acercó mucho a la Iglesia, en donde cantando para el coro, conoció a plenitud sus notables talentos vocales y musicales, para luego iniciar su destacada carrera musical con el también merenguero quisqueyano Wilfrido Vargas.
Años más tarde y por notable influencia de su hermano mayor, Neifi intentó incursionar profesionalmente en la música, específicamente en el canto, sin embargo, sus talentos estuvieron destinados al deporte, al béisbol, que le permitieron jugar y destacar por 12 años en Grandes Ligas y 15 años en República Dominicana y El Caribe.
De pronto Neifi Pérez alegó: “Bueno, vamos a darle”. Terminó la agradable y breve tertulia. El estelar grande liga dominicano se sentó, colocó sus lentes sobre la visera de su gorra, ajustó su camisa, sus muñequeras de protección y se dispuso atento para las preguntas. Entonces inició la entrevista.
Julio Sánchez Alvarado es columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en juliosanchezalvarado@gmail.com

Vive para siempre Rubby Perez!