JUEGO PERFECTO
Medellín, Colombia – Terminó la temporada regular de las Grandes Ligas 2024, lo que da inicio a los Playoffs de la presente campaña, momento en el que se separan los niños de los hombres. Sin embargo, novatos como los estadounidenses Jackson Holliday, Jackson Merrill y el venezolano Jackson Chourio, de los Orioles de Baltimore, Padres de San Diego y Cerveceros de Milwaukee, respectivamente, no solo firmaron temporadas tan extraordinarias que tienen a los dos últimos como firmes candidatos para ganar el premio al Novato del Año de la Liga Nacional, sino que además forman parte importante del engranaje logrado por cada uno de sus respectivos equipos, todos clasificados a las instancias definitorias del presente año. Por lo tanto, es difícil pensar en la posibilidad de que estos no continúen viendo acción regular en la siguiente instancia con sus respectivos equipos, a pesar de ser novatos de primer año en la Gran Carpa y tener apenas 20 años de edad.
Los tres Jackson están listos para encarar el juego en el momento de los hombres, aunque no hayan podido celebrar con champán junto a sus compañeros de equipo la clasificación para el mes de octubre debido a que la ley no lo permite por sus cortas edades.
Al igual que en todas las disciplinas deportivas, el béisbol también es practicado por hombres, por lo que es inevitable que, con el inexcusable transcurrir del tiempo, también evolucione.
Como bien lo expresó recientemente el notable periodista Juan Vené, a sus casi 96 años de edad, en una entrevista con Diamante23:
“Aunque el béisbol es el mismo en su esencia, varía con el tiempo, cambia aunque sea en pequeños aspectos”.
Ciertamente, a pesar de que el juego es el mismo, el béisbol cambió antes y después de Babe Ruth. En vez de 16 equipos, hay 30 tras varias expansiones, y pronto serán más. No existía la agencia libre para los peloteros, y ahora sí. Tampoco existían los juegos interligas.
Ahora en la Liga Nacional también hay bateador designado, lo que significa que, a excepción del japonés Shohei Ohtani (debido a su calidad), los pitchers no batean. Al principio, la Liga Americana y la Liga Nacional no tenían divisiones, ahora cada una está conformada por tres, y hay muchos aspectos más que realmente no es necesario detallar en cada uno de ellos para comprender que el béisbol se va moldeando y evolucionando.
Se ha hablado hasta la saciedad sobre los nuevos cambios y las reglas más recientes impuestas al juego, como el reloj para el pitcher y el bateador, la prohibición del shift defensivo, el aumento del tamaño de las bases y el límite de veces que el lanzador puede intentar sorprender a los corredores en cada turno al bate. No obstante, podemos aseverar que los dos cambios más significativos que identifican al béisbol actual son la pelota que viaja a mayor distancia tras ser conectada por los bates y la sabermetría.
Crecí viendo unas Grandes Ligas en las que los sluggers eran un estatus exclusivamente reservado para aquellos peloteros que realmente tenían mucha fuerza, mucho poder. Aquellos que eran capaces de conectar 30 o más cuadrangulares por temporada porque lograrlo no era cosa fácil, razón por la cual no eran muchos los bateadores que lo conseguían.
Una época en la que, al igual que en sus más de 100 años de historia, se había establecido un lema que identificaba y conceptualizaba a los peloteros de poder, a pesar de que en él no se les hacía referencia: “pelotero pequeño que levanta la pelota es out”. Aunque en la actualidad proliferan los jonrones, esto se ha logrado gracias a una pelota que se proyecta más lejos, además de una evidente mejor preparación de los peloteros.
También ha influido un enfoque y técnica diferente en el swing de los bateadores, con un ángulo ajustado para lograr batazos de largo metraje, ya que el cuadrangular sigue siendo el batazo rey, el show del juego. No sería descabellado señalar que, por la mayor dificultad de conectar vuelacercas en el pasado, estos probablemente se apreciaban y disfrutaban más cuando aparecían.
La sabermetría, por su parte, se ha apoderado del asiento dorado VIP del juego. Pasó de ser una herramienta más para utilizar en beneficio de la victoria, a ser la única vía a través de la cual se dirige y ejecuta el béisbol.
El convencimiento y la convicción de quienes manejan el juego es tal (y no me refiero a los managers) que la guerra de estrategias entre los managers prácticamente ha desaparecido. El desarrollo de la inteligencia para el béisbol por parte de los jugadores está totalmente coartado, ya que deben ejecutar el juego exclusivamente según lo que dictan los análisis sabermétricos, lo que generalmente deriva en que los peloteros jueguen como autómatas, con muy poco desarrollo y evolución del instinto en la práctica del béisbol.
A diferencia del pelotero de antes, los jugadores actuales son bombardeados con demasiada información sobre cada equipo y cada rival, información que deben utilizar permanentemente.
Los Bravos de Atlanta se convirtieron en el último equipo en clasificar a la postemporada, logrando la clasificación con el último out de la temporada regular. La diferencia de los Bravos de Atlanta 2024 con respecto a su versión de los últimos años es notable. En plena era de la sabermetría en las Grandes Ligas, los amantes del béisbol de la vieja escuela disfrutamos de la dirección del boricua Alex Cora al frente de los Medias Rojas de Boston, de Bob Melvin al frente de los Gigantes de San Francisco en 2024, y de Brian Snitker con los Bravos de Atlanta. Estos tres dirigentes han demostrado que es posible complementar la sabermetría con la dirección de la vieja escuela.
Sin embargo, la conducción de Snitker en 2024 derivó más hacia la sabermetría que hacia la manera de dirigir de la vieja escuela. No solo porque el juego sabermétrico haya prevalecido o porque la tendencia actual apunte en esa dirección, sino porque, probablemente, la forma de jugar de los Bravos en los últimos años le permitió confiar en los batazos de largo metraje de jugadores como Olson, Duvall, Acuña Jr., Ozuna, Albies, Riley, D’Arnaud, Rosario, Soler y compañía.
Los Bravos han sido uno de los equipos más jonroneros de los últimos años. Sin embargo, 2024 fue diferente debido a las lesiones y la disminución del rendimiento de algunos de sus bateadores. A pesar de la disminución de jonrones, vimos a un Snitker sin reacción, como si estuviera esperando a que reaparecieran los batazos de largo metraje.
En este panorama, se esperaba que Snitker sacara a relucir su lado de la vieja escuela, pero no fue así. No hubo reacción. En situaciones de juego que pedían un toque de bola, un bateo y corrido, o simplemente un contacto con la pelota para mover a los corredores, se impuso la búsqueda del jonrón sobre cualquier otra estrategia.
Como bien lo expresó el Salón de la Fama dominicano David Ortiz: “El béisbol es mucho más que solo jonrones y ponches, y si no solucionan esta tendencia actual, el juego se hará muy aburrido”.
Cuánta razón en las palabras del Big Papi. Ken Griffey Jr., uno de los sluggers más notables en la historia del juego, es tan recordado por sus jonrones como por su excelsa defensa y su inolvidable recorrido de bases tras un doble de Edgar Martínez que ganó el quinto juego de la Serie Divisional de la Liga Americana de 1995 ante los Yankees. Fue una de las jugadas más emocionantes de la historia de la postemporada, y no fue un cuadrangular ni un ponche.
Para la postemporada de las Grandes Ligas 2024, no se espera que el estilo de juego de la vieja escuela se imponga sobre la sabermetría ni sobre la tendencia actual del juego. Sin embargo, sería ideal ver una mezcla perfecta que permita un estilo de juego más completo e integral, donde la sabermetría y la vieja escuela se complementen y generen un béisbol más completo.
Terminó la temporada regular del “Big Show”, la cual, sin duda alguna, fue extraordinaria. Pero ahora llegó el momento de los hombres: llegó el Playoff, que es otra cosa.
Ojalá que la postemporada 2024 de las Grandes Ligas sea mucho más que jonrones, ponches y brazos cruzados esperando que los números y las variables matemáticas arrojen los resultados esperados. Ojalá que la inteligencia, astucia e instinto para el juego comiencen a recuperar su espacio, y que el triunfo no llegue exclusivamente por las estadísticas, sino también por la manera de interpretar y ejecutar el béisbol.
Ojalá que esta postemporada de verdad sea otra cosa.
Julio Sánchez Alvarado es columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en juliosanchezalvarado@gmail.com
