Los primeros resultados de la votación para el Juego de Estrellas 2026 han abierto uno de los debates más interesantes de la temporada: ¿cómo es posible que Juan Soto no aparezca entre los principales favoritos de los fanáticos a pesar de tener números dignos de una selección al All-Star Game?
La controversia no gira únicamente alrededor de Soto. También revela una realidad que muchos analistas olvidan cada año: el Juego de Estrellas no es una premiación al rendimiento. Es una competencia de popularidad. Y son dos cosas muy distintas.
