Los Fukuoka SoftBank Hawks siguen llevando su infraestructura a otro nivel. La franquicia inauguró dentro del Mizuho PayPay Dome Fukuoka un nuevo espacio dedicado al análisis científico y al rendimiento de sus jugadores, con herramientas de última generación aplicadas al pitcheo y al bateo.
El centro lleva oficialmente el nombre de R&D Lab —Research & Development Lab— y reúne biomecánica, captura de movimiento, análisis avanzado y espacios de entrenamiento. Hasta ahora, gran parte de este trabajo estaba concentrado en el complejo de desarrollo de Chikugo.
La diferencia es importante. Desde ahora, los jugadores del primer equipo podrán acceder a estas herramientas sin salir de su propio estadio.
Según el club, se trata de una instalación inédita en NPB por su nivel de integración dentro de un estadio principal.
Un centro de alto rendimiento dentro del PayPay Dome
El nuevo R&D Lab ocupa 619,52 metros cuadrados y cuenta con montículo, caja de bateo, zonas de calentamiento y sectores destinados al análisis.
También incluye espacios donde jugadores y coaches pueden revisar los datos y trabajar de inmediato sobre los resultados obtenidos. La idea es concentrar todo el proceso en un mismo lugar: medir, analizar, interpretar y entrenar.
SoftBank ya disponía de tecnología avanzada en HAWKS Baseball Park Chikugo, su principal complejo de desarrollo. Sin embargo, durante la temporada, los jugadores del primer equipo tenían menos posibilidades de realizar evaluaciones detalladas.
Con el nuevo laboratorio, ese trabajo pasa directamente al PayPay Dome.
El club utilizará el tramo final de 2026 como período de prueba antes de avanzar hacia la operación completa del centro en 2027.
Kinatrax, Hawk-Eye y 24 cámaras
El corazón del proyecto está en la tecnología utilizada para estudiar los movimientos del jugador.
El laboratorio cuenta con 24 cámaras de alta velocidad y utiliza Kinatrax, un sistema que permite reconstruir en 3D la mecánica corporal sin colocar sensores sobre el atleta.
A eso se suman plataformas de fuerza Bertec, que miden cómo un jugador genera energía desde el suelo y cómo la transfiere durante un lanzamiento o un swing.
Además, el centro utiliza Hawk-Eye para registrar información relacionada con lanzamientos, batazos y swings.
La combinación permite analizar no solo el resultado de una acción, sino también cómo se produjo.
En un pitcher, por ejemplo, los Hawks pueden relacionar un cambio mecánico con una variación en velocidad o movimiento. En un bateador, el sistema ayuda a conectar la mecánica del swing con la calidad del contacto.
Tecnología aplicada al jugador
Uno de los objetivos del proyecto es evitar que toda esa información quede reducida a una enorme cantidad de números.
Nikkan Sports explicó que el sistema puede procesar cerca de 100 datos diferentes, aunque posteriormente la información más importante se resume en un informe de apenas una hoja A4.
La intención es que el jugador pueda comprender rápido qué muestran las mediciones y trasladarlas al entrenamiento.
También permite comparar las sensaciones del propio atleta con lo que realmente está haciendo su cuerpo. El exjugador Kenji Akashi, hoy vinculado al área de R&D, participa de ese proceso de conexión entre tecnología y experiencia de campo.
De esa manera, el laboratorio funciona como una herramienta para acelerar ajustes, no como un reemplazo del trabajo tradicional de coaches y jugadores.
Más de US$5 millones en tecnología
La construcción del R&D Lab demandó más de 500 millones de yenes, una cifra equivalente a aproximadamente US$3,2 millones tomando como referencia el cambio de comienzos de septiembre.
Sin embargo, la apuesta tecnológica de SoftBank dentro del estadio va más allá.
Junto al laboratorio funciona una sala equipada con dos máquinas Trajekt Arc, capaces de reproducir características de lanzamientos de pitchers reales. Esto permite que los bateadores preparen enfrentamientos específicos antes de un partido.
La inversión destinada a esa zona supera otros 300 millones de yenes, cerca de US$1,9 millones.
Aunque se trata de proyectos distintos, en conjunto representan más de 800 millones de yenes, alrededor de US$5,1 millones, destinados a tecnología de rendimiento dentro del PayPay Dome.
El monto no necesita compararse directamente con MLB para tener peso. Lo más relevante es que SoftBank está incorporando herramientas de nivel internacional dentro del lugar donde trabaja diariamente su primer equipo.
Moinelo, Osuna y Armenta dentro del sistema Hawks
La nueva infraestructura también alcanza de forma directa al talento latino de la organización.
Uno de los nombres principales es Liván Moinelo, quien llegó a SoftBank en 2017 y construyó buena parte de su carrera profesional en Japón. Primero se consolidó como relevista y luego dio el salto a la rotación abridora.
Su recorrido refleja la capacidad de la franquicia para trabajar a largo plazo con un jugador y acompañar diferentes etapas de su desarrollo.
También está el mexicano Roberto Osuna, quien llegó a Japón luego de una extensa experiencia en MLB y más tarde se incorporó a los Hawks.
El tercer caso es Alexander Armenta, también mexicano. El zurdo llegó a la organización como jugador de desarrollo y en mayo de 2026 consiguió su ascenso al roster controlado.
Armenta representa otra parte del sistema: un talento joven que todavía está en crecimiento y que puede beneficiarse especialmente de herramientas de biomecánica, análisis y preparación.
Moinelo, Osuna y Armenta atraviesan momentos diferentes de sus carreras, pero los tres comparten ahora una misma estructura de alto rendimiento.
Una franquicia que invierte más allá del roster
El nuevo laboratorio también ayuda a entender la filosofía de SoftBank.
La organización no apuesta solamente por incorporar buenos jugadores. También invierte en instalaciones, ciencia, desarrollo y tecnología para potenciar el talento que ya tiene dentro.
Ese modelo ha sido una de las bases del crecimiento de los Hawks como una de las franquicias más fuertes de Japón.
Además, el R&D Lab forma parte de una modernización más amplia del PayPay Dome, con mejoras previstas en áreas de entrenamiento, vestuarios y sectores médicos.
La idea es construir un entorno cada vez más completo alrededor del jugador.
Fukuoka lleva su infraestructura a otro nivel
El béisbol moderno combina scouting, biomecánica, datos, medicina deportiva y entrenamiento.
SoftBank busca integrar todos esos elementos dentro de su propio estadio.
Con Kinatrax, Hawk-Eye, plataformas de fuerza, Trajekt Arc y un laboratorio completo, los Hawks vuelven a colocarse entre las organizaciones más avanzadas del béisbol japonés.
El PayPay Dome ya no será solamente el escenario donde el equipo disputa sus partidos. También funcionará como un espacio permanente para medir, corregir, entrenar y desarrollar jugadores durante toda la temporada.
Ahí está el verdadero valor del proyecto: Fukuoka quiere competir también desde la infraestructura, la ciencia y la innovación.
