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¿Por qué Luis Arráez se poncha tan pocas veces?

TURNO AL BATE

En una época donde el nivel de los lanzadores ha incrementado tanto en nuevos pitcheos rotacionales como en velocidades por encima de todas las épocas anteriores, que llegan entre 98, 99 y 100 MPH, el ponche durante las temporadas de Grandes Ligas ha aumentado a un nivel escandaloso.

En una entrevista, David Ortiz comentó que en su época “quien se ponchaba 100 veces tenía problemas”. Sin embargo, hoy en día es muy común ver jugadores que sobrepasan con facilidad los 100 e incluso los 150 ponches en una temporada.

Podemos ver casos como los de Mike Trout, quien en 2014 se ponchó 184 veces, o el caso de Giancarlo Stanton, quien lo hizo en 211 ocasiones en 2018.

Está claro que el juego ha cambiado y la mentalidad de los bateadores también, por lo que todos estos factores hacen que sea inevitable abanicar tantas veces en un año.

Sin embargo, existe alguien que ha roto este estereotipo para convertirse prácticamente en el único jugador que sacrifica el poder por el contacto: el señor Luis Arráez.

También existe una estadística que vuelve a Luis Arráez un bateador mucho más interesante: lo difícil que es poncharlo al consumir turno.

Para que se hagan una idea, jugadores que también son considerados “pure hitters” no están ni cerca de Luis Arráez en cuanto a cantidad de ponches se refiere.

Arráez, en 2024, se ha ponchado tan solo 16 veces. Y en cuanto a otros jugadores, colocaré una lista de estos casos para reafirmarlo:

  • Mookie Betts: 28K (2024)
  • Jurickson Profar: 36K (2024)
  • José Altuve: 50K (2024)

Lo que claramente nos da a entender que la diferencia es abismal.

¿Pero qué tiene el swing de Arráez que lo hace tener tanto contacto ante los lanzamientos rivales?

Todo parte desde la postura, donde busca mantenerse más corto, con sus manos abajo y cerca del hombro para reaccionar mucho más a tiempo.

Ajustes como estos los hemos visto en jugadores como Rafael Devers, por ejemplo, quien está bajando más sus manos y recogiendo su postura para estar más temprano y a tiempo en el home, para evitar que los pitcheos en velocidad le ganen en menos ocasiones.

La regadera también comienza su carga bastante temprano para crear en su capacidad de reacción mucha más chance de golpeo. A pesar de tener el swing más lento de la MLB, este aspecto le ayuda a que no necesite un swing tan veloz. Por lo que en breaking balls o rectas, sus manos van a estar listas.

Para finalizar, atacar quedándose atrás, junto a lo bien que suelta atrás su maceta y su pie, le ayuda a que su bate gire y funcione como una especie de látigo en vez de empujar sus manos. Esto le ayuda a ganar mucho más terreno de golpeo, debido a que soltando atrás su maceta va a pasar por más tiempo en la zona de strike.

No por nada tiene dos títulos de bateo consecutivos y con el ojo puesto en el tercero.