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MEGACAST GLOBAL: Los Grandes de la LVBP (Ver Aquí)

¡Este lunes 13 de Enero, vive la emoción del béisbol venezolano en Diamante23.com EN VIVO!

Te invitamos a disfrutar en exclusiva de Los Grandes de la LVBP, la ceremonia de galardones de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP). Desde Valencia, Venezuela, celebraremos a los héroes que brillaron esta temporada y escribieron una nueva página en la historia de #NuestroBeisbol.

Acompaña en este Megacast al staff de SportsMax News, Diamante 23 y Sports Venezuela en esta transmisión multiplataforma de alcance global desde las 10 AM (Este EEUU) con Alejandro Villegas, Francisco “El Kid” Rodríguez, Jesús Aldana, Boris Mizrahi, Gilberto González y Leonte Landino.

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📅 Fecha: Este lunes
Hora: 11:00 AM (Hora de Venezuela)


PREMIO PRODUCTOR DEL AÑO Y PREMIO “VITICO DAVALILLO” AL MÁS VALIOSO

Renato Núñez: El MVP indiscutible
El slugger de los Navegantes del Magallanes, Renato Núñez, brilló con dos premios: Productor del Año y Jugador Más Valioso. Su extraordinaria temporada incluyó 21 jonrones, igualando el récord de Álex Cabrera, y 63 carreras impulsadas, quedando a solo 4 del récord histórico. Además, lideró en bases alcanzadas, slugging (.700) y OPS (1.111).

Reconocimiento especial a Renato Núñez

Además de ser galardonado como Productor del Año y Jugador Más Valioso, Renato Núñez, de los Navegantes del Magallanes, recibirá un reconocimiento especial durante la ceremonia. Este homenaje celebra su logro histórico de empatar el récord de más jonrones en una temporada en la LVBP, con 21 cuadrangulares, igualando la marca establecida por el legendario Álex Cabrera en la temporada 2013-2014.

El momento será aún más especial, ya que el mismo Álex Cabrera entregará el reconocimiento a Núñez, destacando la importancia de este logro en la rica historia del béisbol venezolano. Este tributo reafirma la grandeza de ambos jugadores como referentes del poder ofensivo en la liga.


PREMIO “LUIS SALAZAR” AL REGRESO DEL AÑO Y PREMIO “CARRAO BRACHO” AL PITCHER DEL AÑO

Junior Guerra: Dominio desde el montículo
El veterano lanzador de los Navegantes del Magallanes, Junior Guerra, también fue galardonado con dos títulos: Regreso del Año y Pitcher del Año. Guerra lideró dos de los tres departamentos de la Triple Corona del pitcheo y registró una efectividad de 2.63, la mejor de su carrera.


PREMIO NOVATO DEL AÑO

Luis Matos: La revelación del año
El jardinero de los Tiburones de La Guaira, Luis Matos, fue el claro ganador del premio Novato del Año. A sus 22 años, se destacó en múltiples categorías ofensivas, liderando en dobles (20) y terminando con un promedio de bateo de .300.


PREMIO ALFONSO “CHICO” CARRASQUEL AL MÁNAGER DEL AÑO

Lipso Nava: Estratega ganador
El manager de las Águilas del Zulia, Lipso Nava, recibió su segundo premio Chico Carrasquel al Manager del Año. Bajo su liderazgo, las Águilas alcanzaron 30 victorias en la temporada regular, marcando un regreso triunfal a la postemporada tras tres años de ausencia.


PREMIO AL CERRADOR DEL AÑO

El premio al Cerrador del Año fue otorgado a Silvino Bracho, quien brilló en el bullpen de las Águilas del Zulia durante la temporada 2024-2025. Bracho lideró la liga en salvados, acumulando un total de 10 rescates, y registró una marca de 1-1, destacándose como una pieza clave para su equipo en situaciones de alta presión.

Este reconocimiento no es nuevo para Bracho, quien ya lo había ganado anteriormente. Con esta victoria, se convirtió en apenas el quinto relevista en la historia de las Águilas en ganar este premio en más de una ocasión, uniéndose a nombres legendarios como Jay Baller (3 premios), Richard Garcés (4 premios), Santos Hernández (2 premios) y Hassan Pena (4 premios).

Además, Bracho alcanzó un hito importante en su carrera al unirse al exclusivo grupo de 16 cerradores en la historia de la LVBP con al menos 50 salvados en el torneo local. Su consistencia y dominio en el montículo consolidan su lugar como uno de los mejores cerradores de la liga.


PREMIO AL SET UP DEL AÑO

El galardón al Set Up del Año fue para Dedgar Jiménez, el zurdo de los Bravos de Margarita que desempeñó un papel fundamental en los momentos más críticos de los juegos. Jiménez mantuvo un alto nivel de rendimiento con 10 juegos mantenidos, lo que refleja su capacidad para preservar ventajas en situaciones cruciales.

Durante la temporada, Jiménez acumuló dos victorias y un revés, con una sola oportunidad de salvado desperdiciada, para un total de 30 unidades en la votación. Su desempeño fue una garantía de estabilidad en el bullpen de los Bravos, consolidándolo como uno de los mejores preparadores de la liga.


¡Vívelo en vivo!

Este lunes a las 11:00 AM (Hora de Venezuela), sintoniza esta transmisión especial y celebra a los Grandes de la LVBP. Haz clic en el enlace para unirte al evento y sé parte de este homenaje al béisbol venezolano.

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#LVBP #NuestroBeisbol #Diamante23 #MegacastGlobal #SportsMaxNewsHDTV

Yasiel Puig: Regreso Pendiente a los Kiwoom Heroes para la Temporada 2025

El dinámico y controvertido jardinero cubano Yasiel Puig, conocido como el “Caballo Salvaje,” está en conversaciones avanzadas para regresar al béisbol profesional surcoreano con los Kiwoom Heroes para la temporada 2025, según información reportada por Yonhap News.

Este posible regreso marca un nuevo capítulo en la carrera del jugador, que ya tuvo una destacada temporada con los Heroes en 2022.

Sin embargo, su agente Lisette Carnet intentó desmetir las informaciones a través de su cuenta de X provenientes de fuentes del club, tal vez en el medio de las conversaciones y negociaciones.

https://twitter.com/lisettecarnet/status/1854364753662980112

Mientras tanto el jardinero cubano permanece aún en suelo venezolano a pesar de que anunció su separación de los Tiburones de La Guaira el pasado 6 de Noviembre.

Kiwoom: Un Retorno No Confirmado

Aunque los reportes sobre el regreso de Puig han ganado fuerza, el gerente general de Kiwoom, Ko Hyeong-wook, aclaró a Yonhap News que aún no hay una confirmación oficial.

Me comuniqué con Puig, pero dijo que había recibido una oferta de reclutamiento de (otro) equipo asiático. Es cierto que Puig es candidato a la contratación, pero no está confirmado.
Ko Hyeong-wook – Gerente General Kiwoom Heroes.

También mencionó que Puig ha recibido ofertas de otros equipos asiáticos, lo que podría complicar las negociaciones.

Sin embargo, la intención de la contratación de Puig por parte de los Héroes existe.

Por su parte, Puig ha mostrado una respuesta positiva a la oferta de Kiwoom, según reportes desde Venezuela. Se asume que ante la posibilidad de su regreso a la KBO y la pronta presentación y viaje a Corea del Sur, empujaron a Puig a tomar precauciones de actividad de la Liga Venezolana lo que lo llevó a separarse del club donde acumulaba 17 partidos con promedio de .242, 2 HR, 12 CI y %EB de .333.

Un Historial de Éxito en la KBO

Yasiel Puig tuvo un impacto significativo durante su primera temporada con los Kiwoom Heroes en 2022. En 126 juegos, registró un promedio de bateo de .277, con 21 jonrones y 73 carreras impulsadas, contribuyendo al avance del equipo a la Serie Coreana.

Sin embargo, al finalizar esa temporada, surgieron problemas legales en Estados Unidos relacionados con su participación en apuestas deportivas ilegales y cargos de perjurio, lo que llevó a Kiwoom a no renovar su contrato.

Ahora, Kiwoom parece estar dispuesto a dejar atrás esos problemas, considerando que las cuestiones legales de Puig en Estados Unidos han sido “resueltas en cierta medida,” según las fuentes del equipo. Esta decisión refleja no solo el deseo de fortalecer al equipo, sino también la confianza en el potencial de Puig para seguir aportando dentro y fuera del campo.

Una Nueva Dinámica en Corea del Sur

De confirmarse el regreso de Puig, una de las narrativas más interesantes sería su posible enfrentamiento con Ryu Hyun-jin, actual jugador de los Hanwha Eagles en la KBO.

Ambos compartieron equipo en los Dodgers de Los Ángeles entre 2013 y 2018, desarrollando una estrecha amistad. Su reencuentro en Corea, después de haber sido compañeros en la MLB, promete ser un atractivo tanto para los fanáticos como para los medios.

El Camino de Puig Hasta Hoy

Tras su última aparición en las Grandes Ligas en 2019, donde jugó para los Cincinnati Reds y Cleveland Indians, Puig ha buscado mantener su carrera activa en ligas internacionales. Pasó por la Liga Mexicana en 2023 con El Águila de Veracruz, donde bateó para .314 con 18 jonrones en 64 juegos, mostrando que aún tiene mucho que ofrecer.

En la KBO, Puig encontró una base de fanáticos que valoran su energía y estilo único de juego. Su regreso no solo reforzaría la ofensiva de Kiwoom, sino que también consolidaría su legado en la liga coreana como un jugador extranjero destacado.

Un Futuro Prometedor

El posible regreso de Yasiel Puig a los Kiwoom Heroes representa una segunda oportunidad tanto para el jugador como para el equipo de la KBO. Mientras los fanáticos esperan la confirmación oficial, este movimiento promete ser uno de los más emocionantes para la temporada 2025, con Puig buscando demostrar que, a pesar de las controversias, su talento y pasión por el béisbol siguen intactos.

Corea del Sur podría ser nuevamente el escenario donde el “Caballo Salvaje” desate toda su energía, y su enfrentamiento con viejos amigos y nuevos rivales añade un capítulo emocionante a su historia en el béisbol internacional.

Juan Vené y el inevitable viaje en el tiempo entre la razón y la pasión

VOCES DEL DIAMANTE

Medellín, Colombia- ¡SSSSÍ SEÑOR, QUÉ TAL FANÁTICOS, EL DEPORTEE, VUELVE A UNIRNOS!

Que inolvidable frase, patentada por el célebre Juan Vené, con la cual iniciaba uno de los mejores programas de Béisbol realizado para la televisión (producido y conducido por él), que jamás se haya realizado.

Cuánta razón tiene ésta frase. En lo particular, al igual que el deporte, siempre me fascino el periodismo en la política y mucho más en la geopolítica pero desarrollar éste oficio en esas áreas, es una tarea que generalmente produce muchas divisiones, antagonistas, discrepancias y hasta puede producir el escenario de exponer la vida del periodista, e incluso de su familia en riesgo.

En cambio, realizar periodismo en el deporte, en cualquiera de sus disciplinas, por más que se goce o se sufra por los triunfos y los reveses, lo que genera es uniones, satisfacciones y amistades, incluso en cualquiera de las dos vías. De hecho creo que el deporte es la única forma de vida en la que se respeta, admira y hasta se quiere de una manera superlativa a los rivales, razón por la cual me parecen lamentables las infames declaraciones del periodista venezolano Juan Vené en torno a Andrés Galarraga, Omar Vízquel y Miguel Cabrera, las cuales ha ventilado y revivido recientemente, y que inevitablemente me trasladaron a los años 90´s.

Play Ball y la explosión de la LVBP

Por esa época, una productora de televisión ubicada en Barquisimeto, ciudad ubicada en la región Centro Occidente de Venezuela (en la que he residido la mayor parte de mi vida), comenzó a producir desde el año 1994 el programa de Béisbol para Televisión llamado “Play Ball”, producido y conducido por Juan Vené, el cual realizaba completa cobertura a cada temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).

Al igual que el programa de la Major League Baseball, “This Week in Baseball”, el cual tenía su versión en español para los hispanos en Estados Unidos y para el mercado de Latinoamérica (Lo Mejor de la Semana), Play Ball era una revista audiovisual semanal, con formato para televisión que en sus inicios fue transmitido por dos de los mejores canales de televisión de Venezuela: Venevisión y Televen.

Play Ball era transmitido los Sábados a las 5:00 de la tarde por Televen, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada de la LVBP, pautados a las 5:30 que también transmitía Televen, mientras que en Venevisión era transmitido los días Domingos a las 11:00 de la mañana, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada que transmitía Venevisión a las 11:30. Rápidamente Play Ball se convirtió en el programa referente y uno de los pioneros del béisbol en Venezuela.

Eso coincidió con una etapa en la que en la LVBP hubo un nivel de juego extraordinario porque se efectuó una especie de salto enorme de calidad, ya que además de que en todas las Ligas Invernales del Caribe, incluyendo Venezuela, los peloteros refuerzos eran en su mayoría (por no decir todos), peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas y simultáneamente hubo una proliferación de peloteros venezolanos ascendidos a Las Mayores sin precedentes. Por aquella época, Puerto Rico y República Dominicana eran los países que año tras año colocaban a más peloteros en los rosters de 25 de la MLB.

Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes continuaban siendo los equipos más populares (lo que no ha cambiado), y más potentes pero Águilas del Zulia, Tigres de Aragua y Cardenales de Lara también tenían lo que en el Béisbol denominamos “un trabuco”. Cardenales de Lara es el equipo de la ciudad de Barquisimeto y venía de ganar su primer título en la campaña 1990-1991, para luego conseguir el Bicampeonato 1997-1998 y 1998-1999, seguido de su cuarto título en la 2000-2001.

Cardenales fue liderado por Robert Pérez (considerado el mejor pelotero en la historia de la LVBP y quien no se estableció en Grandes Ligas, a pesar de su pasantía por cinco organizaciones), y por Luis Sojo (ganó 5 Títulos de Bateo en la LVBP y sí se estableció en Grandes Ligas, ganando 5 Series Mundiales).

Para Venezuela, era la época en la MLB y en la LVBP de Wilson Álvarez, Omar Daal, Ugueth Urbina, Juan Carlos Pulido, Géremi González, Antonio Castillo, Edwin Hurtado, Giovani Carrara, Richard Garcés, Carlos García, Carlos Hernández, Eduardo Pérez, Eduardo Zambrano, Marcos Armas, Miguel Cairo, Tomás Pérez, Richard Hidalgo, Roberto Petagine, Alex Cabrera, Alex Ramírez, Luis Raven, Roberto Zambrano,Magglio Ordoñez, Bob Abreu, Roger Cedeño, Edgardo Alfonzo, Oswaldo Guillén, Robert Pérez, Luis Sojo y por supuesto, Andrés Galarraga y Omar Vizquel.

Andrés Galarraga y Omar Vizquel brillaron con todo su esplendor en la década de los 90´s en Grandes Ligas, aunque la luz de ambos iluminaban ya a Venezuela y El Caribe con Leones del Caracas desde la década anterior.

Por su parte, la compañía de televisión que producía el programa Play Ball, era próspera, emprendedora, vanguardista y futurista, con una gran visión, por lo que a través de una compañía de televisión por cable de suscripción, posicionó el primer canal de TV exclusivo de Béisbol en Venezuela, denominado “Baseball Channel”. El canal transmitía Grandes Ligas, Liga Venezolana de Béisbol Profesional, eventualmente transmitió otras Ligas Profesionales de Béisbol y complementa la programación con películas y documentales históricos y actuales de Béisbol.

En ese tiempo, Cardenales de Lara y Azulejos de Toronto mantenían un convenio laboral muy fuerte. La mayoría de los peloteros de Cardenales eran firmados para los Azulejos, así que los criollos ascendían al mejor Béisbol del mundo con la organización canadiense, mientras que los peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas con los pájaros azules, eran los importados de los pájaros rojos, así que no es difícil de imaginar y comprender que por aquel entonces, en la ciudad de Barquisimeto el Béisbol se respiraba, estaba en el ambiente.

Vené, el Jefe

En el año 1997 tuve la suerte de ingresar a esa compañía de producción para televisión como comentarista de las transmisiones televisivas y luego a partir del año 2000 como productor, razón por la cual conocí a Juan Vené y trabajé junto a un nutrido grupo de personas dirigidos por él.

El respeto y ritmo de trabajo que el señor Juan Vené en condición de Productor General exigía y lograba imponer era impresionante, realmente digno de admirar. No hay ninguna duda de que lograba sacar lo mejor de cada uno de los que trabajamos con él y que el resultado era un producto de la más alta calidad. La satisfacción de todos por eso era evidente, se notaba en el rostro de todos.

Sin dejar de realizar su columna diariamente, redacta un completo guión técnico literario base para cada edición semanal del programa, bajo el cual trabajamos Productores de Campo y de Escritorio, Camarógrafos, Videotecario, Diseñador Gráfico, Editor, Post Productor, además de los chequeadores audiovisuales y musicalizador, éste último en caso de que él mismo lo solicitara porque generalmente era él mismo quien se encargaba de la musicalización pero todo, absolutamente todo lo incluía en el guión. 

Previo al inicio de trabajo contra guión de todos los involucrados, él se comunicaba con cada uno de los que conformábamos el equipo de trabajo y expresaba exactamente lo que quería y luego nos solicitaba que le explicáramos con el mayor detalle posible el trabajo que íbamos a realizar, para asegurarse de que todos interpretáramos de la manera correcta el guión. Además se retroalimentaba porque en base a eso, escuchaba perspectivas e ideas del equipo de trabajo, ya que nos solicitaba de que no nos reprimiéramos de cualquier idea que nos surgiera.

La creatividad de Juan Vené es más que admirable, con una enorme capacidad para reinventarse, lo cual se ha podido percibir a los largo de los años en su columna diaria, en la que incluyó una sección que trataba de un encuentro gastronómico para conversar de Béisbol, con los personajes Embus T. Russo, la Flaca Certis, y Dick Secades (creo que esos eran sus nombres), a los cuales además los describía con delicado y minucioso detalle. También ha desarrollado con éxito las secciones del día del correo y las cartas del más allá, todas en su columna.

En cuanto a los programas que Juan Vené producía para televisión, además de sus frases célebres, como la de los inicios de sus programas o transmisiones: “Sí señor, qué tal fanáticos, el deporte, vuelve a unirnos”, así como las de despedida: “¿verdad que les gustó el programa?, pues el que viene, estará mejor” ó “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

También le gustaba trabajar con rimas, manejarse entre prosas, cual poemas y poesías enriquecía sus glosas…

Es algo realiza con notable facilidad, habilidad y calidad!.

Fue ahí que conocí su verdadero nombre y que ese personaje frente a mí era un pionero absoluto porque es el primer periodista de Venezuela, ya que estudió la carrera y se graduó en La Habana, Cuba, en una época en la que en Venezuela aún no existía esa carrera universitaria. Además es el primer cronista hispano con derecho a votar para la selección de peloteros a ser exaltados al Salón de la Fama de Grandes Ligas.

No pasó mucho tiempo para que allí produjéramos otros programas de Béisbol, la transmisión de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional para FOX SPORTS e incluso, la primera transmisión de la Serie del Caribe totalmente en Inglés para el canal de TV de los Yankees de Nueva York (YES). Fue la edición del año 2006 (Serie del Caribe Maracay-Valencia en Venezuela), y contó con la narración y comentarios de Jim Leyritz y Octavio Cookie Rojas.

El mentor

Juan Vené me presentó y enseñó a utilizar los libros estadísticos “Baseball-Register”, que cada año publicaba una nueva edición con los registros históricos de absolutamente todos los peloteros y managers que de por vida habían jugado en Grandes Ligas. Hay que recordar que www.mlb.com no fue inaugurado sino hasta el año 2002, y www.baseball-reference.com más o menos por la misma fecha.

No se cansaba de enseñar. Me mostró un pequeño librito de bolsillo, en forma de pelota de su autoría, el cual era una propuesta de  nuevo formato para la Serie del Caribe, presentado a principios de los años 80´s, el cual tenía la particularidad de no contar con una sede única, sino que cada equipo campeón de las Ligas del Caribe, recibiera y visitara a sus contrincantes. Me enseñó registros oficiales del béisbol de Estados Unidos cuando los conteos de bolas y strikes eran de 9 y 8. 

También me mostró parte del boceto de lo que más tarde sería su libro “El Béisbol y sus 5 mil años de Historia”, así como fotos de lo que fue el agasajo del que fue objeto en la Casa Blanca, en donde le festejaron y halagaron por sus 50 años de servicio y cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas.

Sin embargo, algo que no comento de forma particular, sino que es algo que él mismo comentó abiertamente e incluso publicó en sus columnas por aquel tiempo, fue su vehemente antagonismo para con la cablera deportiva estadounidense FOX SPORTS, con el comisionado de Grandes Ligas Allan Huber “Bud” Selig, así como con Empresas Polar de Venezuela.

Figura omnipresente

Vené, como lo ha hecho por décadas, escribe su columna diariamente, la cual no solo era publicada en más de un periódico de Venezuela, también de México, Estados Unidos, Sudamérica y El Caribe. Por si fuera poco, la versión en español del semanario audiovisual de la MLB, This Week in Baseball, llamado “Lo Mejor de la Semana”, era conducido por Juan Vené y a partir de 1994, el programa de televisión semanal que mejor cobertura realizaba de la LVBP (Play Ball), también era producido y conducido por Juan Vené.

Al ser Venezuela un país eminentemente apasionado por el béisbol, al punto de que ésta disciplina deportiva es considerada el pasatiempo nacional y que forma parte de la idiosincrasia del venezolano, se le puede considerar una nación que prácticamente en su totalidad era altamente consumidor de Juan Vené. 

Hay que recordar que por aquella época, Internet apenas era una herramienta que estaba en desarrollo, muy lejos aún de lo que se ha convertido a nivel global, al igual a los celulares, los cuales no portaba cualquiera y los pocos que existían, eran unos ladrillos analógicos con antena desplegable que ocupaban medio muslo de una persona al guindarlo en su cintura. Así que en Venezuela se disfrutaba de “Lo Mejor de la Semana” desde Abril hasta Octubre y de “Play Ball” desde Octubre hasta Febrero (ambos contenidos dirigidos por Vené), además de leer su columna diaria, la cual era publicada por varios periódicos del país. 

El elevado nivel del Béisbol en Venezuela durante la década de los 90´s no se limitaba al terreno de juego, ya que a nivel periodístico y más específicamente en cuanto a narradores y comentaristas de transmisiones televisivas y radiales de Béisbol se refiere, difícilmente la nación al norte de Sudamérica haya contado con mayor nivel, antes y después de esa generación.

Una generación en la que brotaba calidad, elegancia, arrogancia y hasta una especie de glamour. Las duplas conformadas por Delio Amado León (con su limpia y perfecta narración, que destacaba por su torrente voz), con Gonzalo López Silvero (con superlativo conocimiento de la materia). 

Hablando de torrente voz, “El Narrador” Alfonso Saer (quizás el mejor narrador de su generación y probablemente de la historia de Venezuela), junto a los comentarios de Rubén Mijares (con su característica parsimonia que se complementaba muy bien con Saer y que lejos de aburrir, amarraba más a los fanáticos porque contaba con un conocimiento del juego insuperable, incluso reconocido por sus colegas más eminentes). El versado y carismático Musiú Lacavalerie con la perfecta y sobria dicción de Carlos Tovar Bracho.

También figuraba el acertado e impresionante comentarista Carlos González, quien no anotaba absolutamente nada de ningún juego pero que era capaz de reproducir de memoria todo detalle de cada encuentro. 

Y estaba Juan Vené. 

Juan Vené se esmeraba en describir con gran precisión lo que acontecía en el juego, además de hacer énfasis en el detalle. Realizaba interesantes y acertados comentarios, incluso anticipando algunas jugadas. El sabor de su narración es realmente difícil de explicar, más se puede encontrar en sus célebres frases, “Ssssí señor, qué tal fanáticos, el Deporte, vuelve a unirnos”, “tres y dos, la cuenta que no tiene más allá”, “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

Le fascinaba contar los pormenores e impresiones que recogía y compilaba a tempranas horas previo a cada encuentro, mientras que su creatividad en las transmisiones era evidente. En sincronía con el director de audio de las transmisiones, al momento de un Cuadrangular y previo a su narración, comentaba “Escuchen esto”, entonces callaba, el director subía el audio ambiente y se escuchaba la bulla ensordecedora del público. De la misma forma hacía escuchar los batazos, las sentencias del Umpire principal y hasta el sonido de la pelota con la mascota del receptor. Un espectáculo.

Así que Juan Vené para Venezuela, no solo era un periodista y narrador de béisbol, era mucho más porque a pesar de que es venezolano, su trascendencia en Grandes Ligas y su estilo particular, lo convertían en una mezcla excepcional del criollo de gran calidad y del importado de lujo. 

Era sencillamente la mayor y mejor referencia del béisbol de Grandes Ligas y del Caribe.

Los pseudónimos de esta historia

José Rafael Machado Yánez es el nombre de éste gran periodista venezolano, mejor conocido nacional e internacionalmente como Juan Vené, ya que en la década de los 50 ‘s era costumbre que los periodistas deportivos utilizarán seudónimos para escribir una columna. Entonces decidió colocar el nombre de Juan, por Juan Bimba,la mascota por aquellos días de Acción Democrática, uno de los dos partidos políticos más importantes en la historia de la nación sudamericana, mientras que el apellido Vené derivó del diminutivo de Venezuela.

Es decir que el seudónimo “Juan Vené” de José Rafael Machado Yánez no llegó por su extraordinario desempeño laboral en el mundo del periodismo deportivo, aunque para ser sincero, en el tiempo pudo haber sido así, ya que argumentos de verdad que le sobran pero el mismo se ha encargado de sabotearse y no haber permitido que así haya sido.

Ahora bien, el seudónimo “The Big Cat” o “El Gran Gato” que merecidamente identifica a Andrés Galarraga, se lo adjudicaron porque a pesar de su envergadura corporal, tenía una impresionante agilidad para defender la inicial, desplegaba buena velocidad y era un excelente corredor en las bases, además de que bateaba con la potencia que generan los grandes felinos (Leones y Tigres), en éste sentido, solo habría que preguntarle al Joe Robbie Stadium y fanáticos de los Marlins de Florida.

Por su parte, el seudónimo de “Manos de Seda” que identifica a Omar Vizquel, es sencillamente porque se le reconoce como uno de los mejores defensores del Short Stop en la historia de las Grandes Ligas y del mundo. En ese sentido, pocos Short Stops se sientan en la misma mesa con “Manos de Seda”, Alfonso “Chico” Carrasquel, Luis Aparicio, David Concepción, Ozzie Smith, Rey Ordoñez, Oswaldo Guillén, Germán Mesa y Derek Jeter.

A Miguel Cabrera se le conoce con el seudónimo de “El Marciano” sencillamente por ser uno de los mejores bateadores en la historia de Grandes Ligas, 1 Triple Corona, 4 Títulos de Bateo, 7 Bates de Plata, 2 MVP, 12 Juegos de Estrellas, 1 Serie Mundial, más de 3 mil Hits, más de 600 Dobles, más de 500 Jonrones, más de 1.800 Carreras Impulsadas y .307 de Average.

Luego de repasar de manera muy superficial los logros de tan notables figuras, por más de que se quiera o pretenda ignorar, es prácticamente imposible obviar comentarios tan pesados, provenientes de una personalidad tan destacada y notable como Juan Vené. Comentarios que parecen inconcebibles y que hasta para el menos interesado, le es difícil de digerir.

Comenta a través de su columna que no votará por Omar Vizquel en su carrera para ingresar al Salón de la Fama porque según él, no lo merece. Manos de Seda es uno de los mejores defensores del Short Stop, posición en la que por más de 100 años, a sus custodios se les exigió, evaluó y predominó la defensa. Lo que sucedió fue que en Venezuela, Juan Vené se había puesto de acuerdo con Vizquel para entrevistarlo en el Club House de Leones del Caracas pero Juan Vené llegó tarde y al tratar de realizar la entrevista, la seguridad de la novena melenuda lo sacó y no permitió que la entrevista se concretara. Desde entonces Vené asegura que fue la seguridad de Vizquel que no le permitió realizar la entrevista, ya que supuestamente fueron ellos quienes le sacaron del Club House de los Leones.

También a través de su columna expresó que Andrés Galarraga no padeció de cáncer sino de una anomalía en su cuerpo como consecuencia del consumo de sustancias prohibidas, según le expresaron dos médicos de Bravos de Atlanta, lo cual no corroboró. 

Ni con el León, ni con el Tigre

Andrés Galarraga padeció a lo largo de su carrera de diversas lesiones, incluyendo en 1993, cuando ganó el Título de Bateo de la Liga Nacional con .370 de Average, que le apartó de la acción por varios juegos. 

El temido quinteto que conformó con el norteamericano Ellis Burks, el italoamericano Dante Bichette, el mexicano Vinny Castilla y el canadiense Larry Walker, finalmente nunca logró ser un quinteto de poder sino un cuarteto porque siempre hubo por lo menos uno de ellos lesionado por temporada. Nada de esto sucede en peloteros que consumen sustancias para mejorar el rendimiento.

El Gran Gato de Venezuela es una de las sonrisas más afables en la historia del juego y uno de los peloteros más caballerosos y respetuosos, con unos valores extraordinarios. En el año 1996 y durante el último día de temporada regular, Galarraga llegaba con 46 Cuadrangulares, a uno del dominicano George Bell (conectó 47 Vuelacercas en el año 1987), y del boricua Juan Igor González, que esa temporada ya contaba con 47 Vuelabardas, y eran hasta el momento los latinos con más Jonrones en una temporada. 

Ese día, Andrés Galarraga igualó el récord para latinos con su Tetrabases 47 y terminó su temporada con 150 Carreras Impulsadas, líder en ambos departamentos pero no fue solo eso lo que los periodistas venezolanos presentes ese día en el estadio de los Rockies se llevaron como recuerdo, ya que previo al juego, en el Clubhouse de los rocosos, Galarraga abrió su locker, en el que se observaban resaltando y con gran claridad una foto de su familia, una imagen de Jesucristo  junto a otra más de la sagrada Virgen María, y finalmente un mapa de Venezuela.

Una de las entrevistas que logré realizar al Gran Gato de Venezuela, fue en un Juego de Estrellas de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, en el estadio universitario de la capital, en el cual fue agasajado. Dentro de lo que es un Juego de Estrellas, una exclusiva para un programa de televisión por parte del homenajeado, significa contar con un gran optimismo, sin embargo no es algo imposible. 

Coordinamos en realizar la entrevista en el Clubhouse de Leones del Caracas a una hora determinada. En el momento en el que mi equipo de trabajo estaba montando el set para la grabación, apareció “El Loro”, mítico personaje de los Leones, el cual se encarga de poner orden en el Club House y nos sacó. 

Al instante en el que íbamos saliendo, coincidimos con Galarraga, tal lo acordado para la entrevista y le expliqué. Inmediatamente presencié la discusión que sostuvo el Big Leaguer venezolano, mediando y gestionando para que nos permitieran realizar la entrevista en ese lugar. Luego se me acercó, me explicó que por protocolo e itinerario del evento no se podía pero que lo buscara cuando terminara toda la jornada. Logramos montar el set en el otro Club House, el de Tiburones de La Guaira (el otro equipo inquilino del estadio), y al final de toda la jornada, cuando incluso ya habían apagado todas las luces del estadio, a pesar de todo el cansancio que significó esa larga y extenuante jornada para él, Andrés Galarraga atravesó el campo de juego, se transformó con su mejor cara y su mejor sonrisa que lo caracteriza, y la botó con una larga y robusta entrevista, como si apenas hubiera iniciado el día para él.

Que Andrés Galarraga mintió al expresar que padecía cáncer para cubrir otra cosa, algo de lo cual no existe ni la más mínima evidencia. Perdón pero no, y menos de una persona como él.

Luego expresar que Miguel Cabrera, a pesar de sus números no tiene seguro un lugar en el Salón de la Fama de Grandes Ligas porque tiene que esperar cinco años para entrar en la lista de los aspirantes para ser escrutado y su comportamiento en ese período de tiempo lo puede alejar, no es algo más que asumir algo en base a una suposición absolutamente negativa, pretendiendo generar algo oscuro en el horizonte de una súper estrella que brilla con luz propia.

Una carrera de éxitos

Es muy lamentable porque Juan Vené es mucho más de lo que hasta aquí ya hemos señalado. De niño fue repartidor de periódicos y previo a sus 60 años de cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas, del béisbol de México y del Caribe, fue comediante, bailarín, torero y piloto de carreras de carros. En sus inicios de periodista fue reportero, cubrió la política, la farándula (al punto que fue creador de espectáculos y premios, como el prestigioso premio del canto “Guaicaipuro de Oro”), y hasta realizó cobertura de historias policiales.  Fue hombre de televisión desde los inicios de la industria audiovisual en Venezuela, así como publicista, empresario, locutor, libretista, musicalizador, animador y productor de radio y televisión.

Además de ser columnista en periódicos y páginas web, es escritor de revistas y libros, los cuales van por 20, aproximadamente. Juan Vené fue narrador de por lo menos 7.500 juegos de la Major League Baseball, en donde se incluyen 45 Series Mundiales con sus respectivos Play Off, a lo que hay que sumar sus innumerables transmisiones en México, Venezuela y el Caribe, además de ser un notable historiador.

Juan Vené es un trabajador incansable. Por eso en el año 2017, la Sala de Prensa del moderno estadio de Guadalajara en México lleva su nombre, además de haber sido exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Venezuela. A sus 90 años de edad, solidificó aún más sus vínculos con el béisbol de México (vínculo que por décadas ha sido muy cercano), ya que el 20 de febrero de 2019, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, se inauguró el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. El edificio alberga la Biblioteca Infantil Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, que incluye la “Biblioteca Juan Vené”, acopio que fue donado por el periodista venezolano, que principalmente incluye historia del juego. 

Por si fuera poco, a sus 94 años de edad, aún escribe su columna diaria y trabaja de forma sistemática en dejar registro de todo su conocimiento posible del béisbol, especialmente en cuanto a la historia general de éste extraordinario juego.

El controversial voto de Vené

Soy un proclive defensor de que Andrés Galarraga merece su nicho en Cooperstown (así como de varios peloteros más, incluyendo a Omar Vizquel), mientras que Juan Vené, como uno de los 400 periodistas con voto para el Salón de la Fama, en su ejercicio de tan importante proceso genera la impresión de estar sesgado o ya no estar lo suficientemente cónsono y coherente con los parámetros bajo los cuales se rigen quienes escrutan a los peloteros para sus potenciales exaltaciones o no, e inclusive, se puede aseverar que es hasta incoherente consigo mismo al momento de someter sus votos. 

En la boleta de votación del 2021, por ejemplo, Juan Vené seleccionó solo a tres peloteros de diez posibles, Scott Rolen, Billy Wagner y Andy Pettitte. Wagner era un indiscutible y aunque ya Rolen fue seleccionado y exaltado al Salón de la Fama de Grandes Ligas, peloteros como el venezolano Bob Abreu y el curazoleño Andruw Jones también cuentan con argumentos de peso para ser seleccionados y exaltados pero no contaron con el voto de Juan Vené y lo que parece aún más inconcebible, es que haya dado su voto a Pettitte, quien confesó públicamente haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento, mientras que a peloteros con mayores y mejores desempeños a lo largo de sus carreras como Roger Clemens, el cubano Rafael Palmeiro, Barry Bonds, el dominicano Sammy Sosa y muchos más, no han contado con el voto de Juan Vené, por éstos haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento.

Podríamos asentir que Juan Vené es para el periodismo del bate y las pelotas, lo que es Pete Rose para el béisbol, algo así, salvando las diferencias. 

Paradójicamente, Juan Vené tildó abiertamente de “Homicida del Béisbol” al para entonces comisionado de la MLB Bart Giamatti, responsable principal de la expulsión del mayor hiteador de todos los tiempos de la MLB del Béisbol y de por vida, a quien Vené ha defendido de forma contundente.

Lamentablemente, para aquellos que disfrutamos plenamente de su trabajo, y muy especialmente para quienes nos dimos el lujo y el gusto de formarnos bajo sus enseñanzas y directrices, con su orden en todo, elevadísima disciplina, puntualidad, oficio, intensidad, creatividad, conocimiento y originalidad, reconocemos y nos duele enormemente que sus maneras y sus formas opaquen y empañen su inmenso legado, especialmente porque ataca de forma innecesaria a Andrés Galarraga, Omar Vizquel y Miguel Cabrera, tres súper estrellas coterráneos de él, que además de también haber dejado un gran legado pero como peloteros, son ejemplos, líderes y emblemas de Venezuela y Latinoamérica.

Que en base a pensamientos y opiniones se hayan desarrollado éstos temas que se han manejado públicamente, al punto de que es tema de conversación para entendidos y desentendidos, que en realidad son situaciones desagradables que pueden generar consecuencias trascendentes en los involucrados, siendo todo esto por demás algo absolutamente innecesario, me parece una especie de caricatura, una broma de mal gusto o mejor aún, un show de radio o televisión, que al enterarnos al respecto nos genera a todos una matriz de opinión incluso hasta inconscientemente, por la  cual nos hace a todos partícipe de ello. 

Así que por ésta razón:

¡JUAN VENÉ LOS VERÁÁÁ… EN EL PRÓXIMO PROGRAMA!

No arreglar lo que no está roto

BRISTOL, CT – En 2023 los propietarios de los equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional se reunieron para discutir las condiciones y el escenario del próximo torneo. Una de las noticias que se hizo pública fue la adaptación que realizarán en la liga, basada en las nuevas regulaciones de MLB en el terreno de juego.

Sin embargo, me pregunto quién o qué entidad, grupo de enfoque, estudio de mercado o medición seria, más allá de los comentarios en redes sociales, afirma que hay un problema con la duración de los juegos en las ligas invernales, específicamente en la de Venezuela.

Señores propietarios y “jalabolas” de los propietarios: la implementación del reloj en la MLB es el resultado de una circunstancia generada durante años debido a los cambios en la forma de consumo de medios de comunicación en los Estados Unidos. Allí, la atención se ha desplazado de la televisión tradicional hacia los medios digitales. Después de muchos estudios, se determinó que el aficionado estadounidense promedio, no el aficionado más dedicado, consideraba que el béisbol tenía demasiadas pausas, especialmente durante la espera del lanzador para lanzar la pelota. De ahí surgió la idea de implementar un reloj para limitar el tiempo.

Las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Estados Unidos no son los mismos que en Latinoamérica, y mucho menos en Venezuela. En este país, la brecha entre aquellos que tienen acceso a la tecnología y a internet y aquellos que no la tienen es una de las más grandes del mundo. De hecho, según Statista.com, Venezuela tiene la peor velocidad de internet en Centro y Sudamérica. Incluso la Guayana Francesa tiene un mejor acceso a datos para su población.

Enchufado, no estoy hablando contigo. Esto es algo que no puedes creer que esté sucediendo.

Ahora bien, todos estos análisis se tienen en cuenta para decidir por qué se impone un reloj que acelere el juego. ¿Cuáles son los problemas de la liga? Puedo mencionar muchos, y estoy seguro de que imponer el reloj de lanzamiento no los resolverá.

Por ejemplo:

  • El hecho de que los Bravos de Margarita sean un equipo errante.
  • La falta de asistencia de la afición a los partidos de los Leones del Caracas, el equipo de la capital (solo hubo 46,000 fanáticos registrados en toda la temporada pasada).
  • Una asistencia promedio de 2,000 fanáticos en el estadio en 2022, en comparación con un promedio de 5,000 hace una década.
  • La dificultad para contratar jugadores extranjeros de calidad debido a los complicados procesos logísticos y de viaje hacia Venezuela.
  • La falta de diversidad de patrocinadores y anunciantes como en el pasado.
  • La ausencia de medios de comunicación sólidos e independientes que cubran las acciones del béisbol de manera sostenible, como consecuencia de la censura y el cierre de medios en el país.
  • La falta de estabilidad jurídica para los contratos de equipos y la liga.
  • La falta de una visión sólida y adaptada a la realidad en cuanto a la cobertura y distribución digital del producto.

Podría seguir y enumerar miles de problemas en la liga, desde la falta de instalaciones sanitarias adecuadas hasta problemas de infraestructura. Esto y más son problemas de la liga.

Pero como todo es un espectáculo, pan y circo, es mejor ponerse la soga al cuello tratando de implementar el reloj de juego.

Amigos, en la MLB, el reloj tuvo un período de prueba de más de 5 años en las ligas menores para comprender cuándo se activa y desactiva, quién lo opera y cómo funciona todo el proceso. En Venezuela, pretenden operarlo de la noche a la mañana, simplemente colocando un reloj y haciendo clic con el ratón.

Puedo entender que cuando se habla del producto en el terreno, haya ciertos aspectos que se regulen de manera consistente, como el tamaño de las bases. Si el 60% de los jugadores de la liga están bajo contratos con organizaciones de la MLB y son los equipos de la MLB quienes permiten su participación, tiene sentido buscar puntos homogéneos en la presentación del espectáculo a través del “Acuerdo Invernal” regulado entre la Confederación del Caribe y la Oficina del Comisionado.

Pero la verdad es que a la Oficina del Comisionado de la MLB le importa muy poco lo que suceda más allá de la costa de Key West.

El hecho de implementar bases más grandes e incluso limitar el shift, como se hace en la MLB, quizás sean reglas fáciles de aceptar e implementar. Sin embargo, la logística del reloj, sus causas y consecuencias, no es algo adaptable ni conveniente para la LVBP ni para ninguna liga del Caribe.

¿Acaso los japoneses impusieron el reloj solo porque la MLB lo hizo? Por si nadie lo mencionó, en Japón NO HAY RELOJ en el terreno. Incluso los fanáticos japoneses aún no han pedido que los juegos sean más rápidos.

¿Cuál será la perspectiva del principal patrocinador histórico de la liga, Empresas Polar, cuando se den cuenta de que dejarán de vender al menos un 25% de su volumen de productos en el estadio porque decidieron acelerar el juego en Venezuela?

¿Para qué?

También hay rumores sobre la implementación del sistema Trackman en cada estadio, que consiste en sensores y lectores de movimientos asociados a un software avanzado que captura los movimientos en el campo y la pelota, como los batazos, y proporciona estadísticas y mediciones de los eventos. De esta forma, conocemos quién tiene la mejor velocidad de rotación o el ángulo preciso de lanzamiento de un batazo, entre otros.

Pero para implementar la sabermetría, se requiere un proceso educativo para los fanáticos. Y, por si aún no lo saben, el aficionado tradicional no está muy abierto a darle importancia a la analítica, ya que considera que mata la esencia e intuición del juego en el campo. En nuestro lenguaje, mata la viveza criolla.

Viveza criolla = Pelota Caribe = Esencia del juego.

En el Caribe, y especialmente en Venezuela, este tipo de cambios van en contra del fanático más ferviente, y aunque matemáticamente pueda ser una minoría, es precisamente esa minoría la que ha mantenido el negocio durante más de 60 años. Es la raíz de la esencia, la savia de la planta.

No entiendo por qué tratar de arreglar lo que no está roto. En el caso venezolano, esto parece ser una conducta de corte político que busca imponer a la fuerza para ejercer control. Tras un claro y reconocido fracaso en este tipo de prácticas, es hora de que la liga reaccione y se dé cuenta de que los problemas del béisbol venezolano son logísticos y no tienen que ver con el juego en el terreno. La liga debería preocuparse por ofrecer más al aficionado para invitarlo a regresar a los estadios.

Medidas como estas incluso dificultarán más la contratación y el uso de jugadores adaptados a un juego acelerado, como el de la MLB (con sus propias razones), pero sin las herramientas adecuadas para implementarlo. Atentar contra la esencia es atentar contra el béisbol.

En resumen, desde esta tribuna nos oponemos a la intención de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional de implementar el reloj de juego en base a las regulaciones recientes de la MLB. El problema del béisbol venezolano no radica en el tiempo de juego, sino en una serie de desafíos logísticos, como equipos errantes, falta de asistencia al estadio, problemas con los patrocinadores y los medios de comunicación, entre otros. Además, las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Venezuela son diferentes a los de Estados Unidos, y que la imposición del reloj no sería apropiada ni conveniente para la LVBP o cualquier liga del Caribe. La implementación de sistemas sabermétricos podría no ser bien recibida por los fanáticos tradicionales y debe existir primero una educación para que el fanático entienda los contextos analíticos.

Luis Arráez y el eslabón perdido del béisbol

El sarcasmo en referirse a Arráez como “El eslabón perdido” radica en la ironía de que, mientras el béisbol avanza hacia un modelo donde se prioriza el poder sobre el contacto, un jugador como Arráez puede aún sobresalir y recordar a todos que el arte del bateo no ha muerto, solo está oculto bajo la sombra de los jonroneros

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – En el vertiginoso mundo del béisbol posmoderno, donde la búsqueda incansable de la fuerza bruta y los jonrones parecen haber opacado otras habilidades en la industria, surge una figura que desafía las tendencias contemporáneas: Luis Arráez.

Este talentoso pelotero venezolano, que ha sido campeón bate en la Liga Americana con los Minnesota Twins en 2022 y en la Liga Nacional con los Miami Marlins en 2023, hoy en día juega con los Padres de San Diego y emula las destrezas del mítico Tony Gwynn. Su estilo de juego, basado en el contacto y la consistencia al bate, lo ha convertido en lo que algunos denominamos “El eslabón perdido” de las Grandes Ligas.

El término “eslabón perdido” se refiere a un concepto en la teoría de la evolución que describe a una criatura o especie intermedia que conecta a los seres humanos con sus ancestros primates. En un contexto más amplio, se utiliza para señalar algo o alguien que conecta dos eras o estilos que parecían disociados. En el caso de Luis Arráez, este término se aplica con un toque de sarcasmo y crítica, ya que su enfoque en el contacto y la precisión al bate es un puente hacia una era del béisbol que muchos consideran pasada de moda, pero para otros el buen béisbol siempre será el mismo. Aquí el debate.

Luis Arráez ha demostrado ser un maestro del bateo de contacto, una habilidad que parece haberse perdido en la era de los sluggers y los jonroneros. En 2022, con los Minnesota Twins, Arráez lideró la Liga Americana en promedio de bateo, sorprendiendo a muchos analistas y aficionados que esperaban ver en la cima a jugadores con mayor poder. Al año siguiente, en 2023, hizo lo propio en la Liga Nacional con los Miami Marlins, consolidando su reputación como uno de los mejores bateadores de contacto de su generación.

Hoy en día, en 2024, Arráez juega con los Padres de San Diego, continuando su carrera con el mismo enfoque y pasión por el bateo preciso y constante. Su estilo de juego se basa en colocar la pelota en juego, encontrar huecos en la defensa y maximizar las oportunidades en base. Esta metodología es un recordatorio de los grandes bateadores de antaño, quienes priorizaban el contacto sobre la fuerza.

La paradoja de Luis Arráez ¿Evolución o regresión?

El éxito de Luis Arráez en las Grandes Ligas plantea una interesante paradoja: ¿es él un símbolo de evolución o regresión en el béisbol? En una industria donde el análisis de datos y la sabermetría dominan las estrategias, y donde se valora más a los jugadores que acumulan jonrones y bases por bolas, Arráez parece un anacronismo. Sin embargo, su capacidad para destacar y ser exitoso en este entorno hipermoderno sugiere que hay un valor intrínseco en su estilo de juego que no debe ser ignorado.

El sarcasmo en referirse a Arráez como “El eslabón perdido” radica en la ironía de que, mientras el béisbol avanza hacia un modelo donde se prioriza el poder sobre el contacto, un jugador como Arráez puede aún sobresalir y recordar a todos que el arte del bateo no ha muerto, solo está oculto bajo la sombra de los jonroneros.

Análisis crítico: La situación actual del béisbol

El béisbol de las Grandes Ligas ha evolucionado de manera significativa en las últimas décadas. La era de los sluggers, potenciada por el análisis avanzado de datos, ha transformado el juego en un espectáculo de fuerza y estadísticas. Los jugadores que pueden conectar jonrones con regularidad y acumular bases por bolas son ahora las estrellas del deporte, como Juan Soto, mientras que los bateadores de contacto, como Arráez, se han vuelto una rareza.

Esta transformación no está exenta de críticas. Muchos aficionados y puristas del béisbol lamentan la pérdida de la tradición y la esencia del juego, donde la habilidad para colocar la pelota en juego y mover a los corredores era tan valorada como la capacidad de sacar la pelota del parque. La dependencia excesiva en el poder ha llevado a una disminución en la acción en el campo, con más ponches y menos jugadas emocionantes en las bases.

Luis Arráez, con su enfoque en el contacto y la precisión, ofrece un vistazo a un pasado no tan distante, recordando a todos que el béisbol es un deporte de habilidad, estrategia y consistencia. Su éxito demuestra que aún hay espacio para jugadores de su calibre en el béisbol moderno, y quizás su presencia inspire a una nueva generación de bateadores a valorar el arte del contacto tanto como el poder.

Luis Arráez es más que un eslabón perdido; es un testamento viviente de que el béisbol original, en su esencia más pura, sigue vivo y prosperando, aunque sea en los márgenes de una industria obsesionada con los jonrones y las estadísticas. Su carrera nos debe llamar a la reflexión porque no todo evoluciona para bien, aunque parezca contradictorio. El béisbol es un juego de muchas facetas, y todas ellas merecen ser celebradas.

Fresas con crema… a la orden

Faltan 20 minutos para las seis de la mañana. Yilber Díaz se mira en el espejo luego de cepillarse los dientes y ve a un tipo extraño. Hasta hace poco, ese tipo estaba en Venezuela, en un estadio, lanzando pelotas de béisbol, corriendo de raya a raya, bromeando con sus amigos, soñando con ser grandeliga, soñando siquiera con firmar al profesional. Pero no, es invierno afuera, prepara su abrigo para salir a cualquier calle de Lima y vender por dos soles vasitos de fresas con crema.

“Cada vaso eran aproximadamente 50 centavos de dólar”, dice Díaz, ahora sentado en el camerino del Chase Field, hogar de los Arizona Diamondbacks.

Yolymar y Luis se encuentran en la pequeña sala de su vivienda, una casita humilde en Guatire, estado Miranda, Venezuela. Se prestan para esta entrevista. Al lado del banco de madera y sobre el tapete de la cocina, hay un montón de fotos de Yilber con su equipo de niño, Leones del Barrio. Los padres del nuevo grandeliga venezolano no ocultan su emoción, primero incluso por atenderme como periodista. “Disculpe, no estamos acostumbrados a esto”, dice su madre. El señor Luis, de hecho, tiembla. Yolymar, por su parte, trata de mantener la calma. Es la primera entrevista que otorgan luego de la historia surrealista -por decirlo de alguna manera- de su hijo.

“Yo estoy en shock, de verdad no sé si es verdad lo que está pasando”, dice el señor Díaz, un veterano jugador de sóftbol de la zona.

El lanzador derecho siempre llamaba tarde para informar a su familia sobre su trabajo en ligas menores. Cada vez que era ascendido, Díaz se comunicaba pasada la noche. Pero un día fue distinto; llamó temprano y su mamá cayó de rodillas. “Llegó la noticia que estábamos esperando”, su padre lloró y atendió a su hijo, quien le decía que había subido a las mayores.

Yilber Díaz se convirtió en el venezolano 482 que juega en las Grandes Ligas cuando el 8 de julio subió a la lomita del Chase Field donde Arizona enfrentaba a Atlanta. “Ese día llamé temprano a mis padres y les dije que por favor colocaran el juego en el televisor más grande que hubiese por ahí”. El señor Díaz hizo caso y poco a poco la gente del sector El Quemaito de Guatire empezó a acercarse a la casa del pelotero. En plena calle, sus vecinos y conocidos se acercaron para ligar cada uno de sus 83 pitcheos de esa noche, en un juego que se fue sin decisión.

Pero antes de coronar este éxito, la vida llevó a Yilber a su propio inframundo.

Esa subida a la lomita era la consagración de una lucha que libró Yilber por Ecuador y Perú, países donde decidió marcharse luego de que se esfumaran sus sueños de ser pelotero profesional producto de un accidente mientras jugaba baloncesto. “Yo le dije que se quedara tranquilo, que no saliera”, pero su muchacho se fue a la cancha y, al caerse, se fracturó el brazo izquierdo. De inmediato comenzaría un período de incertidumbre en la familia. “Yilber estaba muy mal, un par de organizaciones se acercaron anteriormente y manifestaron interés por él, pero cuando sucedió aquello, dijimos adiós béisbol”. Al cumplir los 18 años, se marcha a Ecuador. “Yo veía los capítulos de xenofobia contra los venezolanos, le dije que no se fuera, que aquí algo hacíamos, que no se marchara, pero él estaba convencido de que tenía que hacerlo”.

Luego de pasar por Ecuador, se va a Perú donde le roban el celular. Resignado, regresó a casa esa noche sin poder comunicarse con su familia. Díaz, ya sin pensar en béisbol, golpeado por la vida, se acuesta en su rudimentario colchón inflable, recuerda el deporte que ama, por retazos recuerda el niño que era, que sacaba bate, que lloraba cuando no veía a su mamá, se ve las manos, la derecha, sobre todo, hasta que se pone de medio lado y cierra los ojos para tratar de dormir mientras piensa qué hacer para poder comer y pagar un techo.

Se levanta de nuevo en la mañana, se ve en el espejo, recuerda cuando intentó vender bebidas energéticas, piensa qué viene ahora, no hay desayuno, quizá un poco de café y, luego de cerrar la llave del lavamanos, se va a la calle, no tiene rumbo fijo, ve el horizonte y al mismo tiempo no ve nada. Es la desesperanza que nubla todo, las ganas de llorar, de anhelar el abrazo de su madre y el calor de Guatire, no el invierno de Lima.

Se acerca a un semáforo, decide limpiar vidrios, algo debe ganar y tener para la cena. Yilber aún no lo sabe, pero justo en ese momento, en esa intersección, está a punto de comenzar su camino al mejor béisbol del mundo. “Ahí se encontró un ángel, el señor Jhonnatan Carrillo”. Carrillo vendía dulces en esa esquina. Al ver el biotipo de Yilber, algo pasó por su cabeza.

  • ¿Chamo, tú juegas béisbol de casualidad?
  • Oye, prefiero no hablar de eso, de verdad estoy un poco decepcionado y solo quiero trabajar, necesito comer.

Carrillo no insistió en las preguntas, lo dejó tranquilo, mientras veía el tamaño de sus manos. Unos días más tarde le ofreció trabajar el físico. Yilber lo miró y aceptó, de inmediato llamó a su mamá para contarle. “Le dije que no lo hiciera porque tenía temor de todo”, expresa Yolimar, mientras sostiene una foto de Yilber. “Mamá, ¿qué más puedo perder?”, le respondió su hijo.

No tenía guante, y pudo conseguir un guantín de primera base. Entrenaba en la playa, toda esta rutina de seis hasta las siete de la mañana, luego agarraba sus fresas con crema y se iba a vender a la calle.

Conforme mejoraba Díaz, Carrillo llamó a su contacto en Puerto La Cruz para decirle que tenía a un muchacho. Como pudieron, grabaron unos videos para enviarlos como muestra de que Yilber lucía bien. “La academia lo llamó y como pudo reunió el dinero para venirse en bus a Venezuela”, agrega su madre.

Son las seis de la mañana. Yilber se cepilla los dientes, se ve en el espejo, ve a un tipo distinto, sonríe más a menudo, se prepara para desayunar e irse a su trabajo. Ya no vende fresas con crema, ni limpia vidrios en Lima, ahora se prepara para lanzarle a cualquier equipo de la mejor liga de béisbol del mundo.

Omar Vizquel: La leyenda de las “Manos de Seda”

BRISTOL, CT – Omar Vizquel, cuyo nombre completo es Omar Enrique Vizquel González, nació el 24 de abril de 1967 en Caracas, Venezuela. Es un exjugador profesional de béisbol que se destacó como uno de los mejores campocortos en la historia de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB).

Vizquel inició su carrera profesional en las Grandes Ligas en 1989, jugando para los Seattle Mariners. Desde el principio, demostró su destreza defensiva excepcional y habilidades para fildear, ganando elogios por su defensa en la posición de campocorto. A lo largo de su carrera, Vizquel ganó 11 premios Guante de Oro, un reconocimiento otorgado al mejor defensor en su posición.

Además de su destacada defensa, Vizquel también era un bateador sólido. A lo largo de su carrera, logró un promedio de bateo respetable y se convirtió en un bateador oportuno en momentos clave del juego. También fue conocido por su habilidad para robar bases y su inteligencia en el juego.

A lo largo de su carrera de 24 años en las Grandes Ligas, Vizquel jugó para varios equipos, incluyendo los Seattle Mariners, Cleveland Indians, San Francisco Giants, Texas Rangers, Chicago White Sox y Toronto Blue Jays. Durante su tiempo con los Cleveland Indians en la década de 1990, formó parte de un equipo exitoso y contribuyó a la conquista de seis títulos de división consecutivos y dos apariciones en la Serie Mundial en 1995 y 1997.

Además de su éxito en el campo, Vizquel también fue reconocido como un líder y un mentor para jugadores jóvenes. Era conocido por su ética de trabajo incansable y su dedicación al juego. Después de retirarse como jugador, Vizquel continuó involucrado en el béisbol como entrenador y mánager en las ligas menores.

A lo largo de su carrera en las Grandes Ligas de Béisbol (MLB), Omar Vizquel estableció varios récords y logros destacados. A continuación se mencionan algunos de ellos:

  1. Récord de Guantes de Oro: Vizquel ganó un total de 11 premios Guante de Oro, un reconocimiento otorgado anualmente al mejor defensor en su posición. Estos premios los ganó durante su carrera en diferentes equipos y en diferentes años, destacando su habilidad defensiva como campocorto.
  2. Récord de asistencias y dobleplays: Vizquel estableció varios récords defensivos durante su carrera. Es el líder histórico en asistencias en la posición de campocorto, con un total de 8,936. También ostenta el récord de más dobleplays realizados por un campocorto, con un total de 1,734.
  3. Récord de juegos jugados por un campocorto: Vizquel disputó un total de 2,709 juegos en la posición de campocorto a lo largo de su carrera. Esta cantidad de juegos es la mayor registrada por un campocorto en la historia de las Grandes Ligas.
  4. Récord de temporadas sin errores: Vizquel también estableció el récord de más temporadas sin cometer un error como campocorto en la historia de las Grandes Ligas. Registró 9 temporadas sin errores durante su carrera, lo que demuestra su habilidad defensiva y consistencia en el campo.

Estos son solo algunos de los récords y logros notables que Omar Vizquel estableció durante su carrera en las Grandes Ligas. Su destreza defensiva, consistencia y longevidad en el juego lo convirtieron en uno de los mejores campocortos de su generación y le valieron un lugar destacado en la historia del béisbol.

La carrera de Omar Vizquel en las Grandes Ligas dejó un legado duradero. Es ampliamente considerado como uno de los mejores campocortos defensivos en la historia del béisbol y fue incluido en el Salón de la Fama del Béisbol Venezolano en 2008. Su impacto en el juego y su habilidad para hacer jugadas espectaculares en el campo lo convirtieron en una figura querida y respetada en el mundo del béisbol.

¿Por qué los catchers venezolanos abundan en las Grandes Ligas? (VIDEOS)

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – Después de los estadounidenses la nacionalidad más repetida entre los receptores de Las Mayores, incluso en las ligas menores, es la venezolana. Al menos 13 receptores criollos tienen un puesto en el roster de 10 de las 30 franquicias de la MLB. Es decir que hay 4 equipos donde el careta titular y el suplente son ambos venezolanos.

Hasta hace unos años este privilegio lo tenía Puerto Rico ¿Cómo se convirtió Venezuela en una fábrica de receptores de primerísimo nivel? ¿Cómo es posible que después de los pitchers (quienes siempre son mayoría en un equipo y nunca sobran) la posición más concurrida de venezolanos sea la receptoría?

¿Los receptores nacen o se hacen?

NÉSTOR CORREDOR 🇻🇪 Coach @brewers “Catchers venezolanos somos inteligentes para llamar el juego”

En más de cien entrevistas realizadas desde 2018 he podido constatar que la posición del receptor es la más atípica en los entrenamientos y en los juegos. Para muestra un botón: podemos ver a un jugador de campo lanzar un último inning para no fatigar al bullpen cuando un juego se da por perdido, pero nunca veremos a ningún jugador vestirse como receptor e inclinarse tras la goma ¿por qué?

Por el catcher y el pitcher transita más del 50% de este hermoso juego llamado béisbol, incluso tiendo a pensar que me quedo corto con el porcentaje. Pero a diferencia de un pitcher abridor que lanza cada 4 ó 5 juegos, o de un relevista que puede lanzar un día sí y otro no un par de entradas; el catcher titular generalmente juega todos los días, 9 entradas, le defiende a diferentes pitchers y además tiene que batear.

WILLIAM CONTRERAS 🇻🇪⚾️ @brewers “Nos convertimos en catchers, los dos firmamos siendo infielders”

Muchos receptores venezolanos entrevistados, como los hermanos Willson Contreras (Cardenales) y William Contreras (Cerveceros), me dijeron que comenzaron siendo jugadores de cuadro y después los convirtieron en catchers. La misma historia me la contó Keibert Ruiz, José Herrera, entre muchos otros.

ELIAS DIAZ 🇻🇪⚾️ Catcher @Rockies “Desde donde uno no pensó salir hasta donde uno ha llegado”

Una de las excepciones es el MVP Elías Diaz, de los Rockies, quien desde niño se preparó como receptor por su hermano Eminson Soto, quien fuera catcher de las Águilas del Zulia en la liga venezolana. Siempre hay excepciones, pero estas excepciones no vienen sino a ratificar la norma porque él mismo me contó que fue formado desde siempre como receptor.

Basado en mis entrevistas durante seis temporadas en MLB, el 90% o más de los receptores empezaron jugando en otra posición hasta ya entrados en la adolescencia. De hecho algunos se vieron obligados a aprender la receptoría como única vía para poder firmar. Así que nuestra primera conclusión es que un catcher generalmente se hace, no nace. Otra conclusión es que hay “caza talentos” de catchers que están buscando ese “talento” en Venezuela, porque al final esta posición es más de “escuela” que de talento natural.

Los secretos de un catcher grandeliga

HEBERTO ANDRADE 🇻🇪⚾️ Coach @Pirates Los Secretos de un Cátcher de las Grandes Ligas

En el béisbol el catcher es único. Es el único jugador que juega agachado, el único que está de frente a todos sus compañeros y quien tiene una visión exclusiva de todo el diamante. Podría hablar a cada instante con el bateador, intimidarlo, y hasta intentar ablandar al umpire. Después del pitcher es el jugador que tiene más la bola en juego.

Aunque lo que pareciera más notable de esta posición es la defensa, el que no se le escapen los lanzamientos y de que pueda ayudar “mascoteando” para conseguir más strikes; lo que realmente hace a un catcher indispensable es saber “llamar el juego”.

El careta es el cerebro en la dinámica del juego que pide y advierte los lanzamientos, según haya hombres en base, según el bateador de turno y según vea la rotación y potencia de la bola de su pitcher. Justamente en este conocimiento de “llamar el juego” los venezolanos se están destacando en sobremanera.

Si buscamos algún parecido con otros deportes el catcher es como el portero en el fútbol: se viste diferente, tiene un biotipo o aspecto físico diferenciado (más pesados generalmente), tiene rutinas de trabajo especiales y si hace su trabajo bien no es tan reconocido como otros jugadores, pero si comente un error el equipo pierde por él.

EDUARDO PEREZ 🇻🇪⚾️ Coach @braves Charlando sobre la receptoría en la MLB

Los caretas tienden a sufrir de las rodillas, las caderas, la espalda, les pegan batazos (el que más nuestro querido Francisco Cervelli), hay choques en la goma y si en un juego no se llevan al menos un pelotazo ellos mismos dicen que es como si no hubiesen “quechado”. Pero ¿por qué tantos “masoquistas” venezolanos quieren ser catchers?

Los 9 maestros hacen muchos discípulos

WILLSON CONTRERAS 🇻🇪⚾️ Catcher @cubs “Para mí sería un orgullo vestir de vinotinto en el Mundial”

2023 es una temporada récord para los coaches venezolanos en MLB ya que hasta 22 criollos forman parte del staff de entrenadores de alguna de las 30 franquicias y 9 de estos 22 son coaches o asistentes de receptores.

Como ya sabemos los catchers más que todas las demás posiciones se hacen, se entrenan. Entonces hay que hablar de los maestros venezolanos en la receptoría como: 

Henry Blanco (Nacionales)

Javier Bracamonte (Astros)

Heberto Andrade (Padres)

Eduardo Pérez (Bravos)

Kleininger Terán (Cardenales)

Néstor Corredor (Cerveceros)

Anderson de La Rosa (Twins)

Raúl Hernández (Piratas)

José Duarte (Reds)

Estos son los héroes muchas veces desconocidos o lastimosamente olvidados quienes están formando a los receptores del presente y del futuro en MLB, de todas las nacionalidades, y quienes al tener vínculos con equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) y con las Ligas Menores y de Desarrollo le dan la oportunidad a muchos de sus compatriotas al recomendarlos ante las gerencias deportivas.

Salvador y los doce apóstoles venezolanos

FRANCISCO ALVAREZ 🇻🇪⚾️ Catcher @Mets “Voy día a día para dar el 100% en el campo”

Hasta 13 venezolanos son receptores en la presente campaña MLB 2023 ya que han pertenecido al roster de elegibles para jugar. La siguiente nacionalidad más cercana es Puerto Rico con 4, dominicana con 3, Panamá con 2 y con un único representante están Aruba, Cuba, Brasil, Colombia y México. Como vemos Venezuela triplica en cantidad a Puerto Rico y casi hay la misma cantidad de venezolanos (13) que de latinos (14).

Ahora conozcamos a los protagonistas:

Salvador Pérez (de los Reales, será después de Miguel Cabrera el próximo Salón de la Fama venezolano (tercero en turno) y el primero en ser catcher. Es el líder de esta generación, lo conocen como “El Capitán”, ganador de 5 Guantes de Oro, 4 Bates de Plata y Novato del Año 2012)

Freddy Fermín (de los Reales, de 28 años, discípulo y posible sucesor de Salvador Pérez en Kasas City)

Carlos Pérez (de los Atléticos, experimentado careta de 32 años)

Manuel Piña (de los Atléticos, de 36 años y con 10 temporadas en Las Mayores)

Francisco Álvarez (de los Mets, candidato a Novato del Año 2023, receptor con más jonrones (19) al día de hoy y con tan solo 21 años es el receptor preferido de Max Scherzer y el más joven de todos los venezolanos)

Omar Narváez (de los Mets, a sus 31 años cuenta con 8 temporadas en MLB)

Keibert Ruiz (de los Nacionales, pupilo de Henry Blanco, de 25 años, con poder (11 HR), batea a las dos manos y será el receptor de Washington por muchos años)

William Contreras (de Cerveceros, tiene 25 años y 38 HR en MLB y es uno de los receptores con más velocidad en las bases)

Willson Contreras (de Cardenales, con 31 años es llamado a ser el sucesor inmediato de Salvador Pérez)

Gabriel Moreno (de Cascabeles y con 23 años es el dueño de la goma en Arizona, además que batea muy bien)

José Herrera (de Cascabeles y con 26 años hace dupla en la receptoría venezolana de Cascabeles)

Elias Diaz (de los Rockies, ganador del MVP en el Juego de las Estrellas 2023 y a sus 32 años vive el mejor momento de su carrera. Para mí el mejor receptor en la defensiva de Venezuela hoy)

René Pinto (de los Rays, a sus 26 años juega su segunda temporada en MLB y lucha por conseguir la titularidad con los Rays, uno de los candidatos a ganar la Serie Mundial)

Mis conclusiones

La escuela de Baudilio Díaz, el primer catcher venezolano en MLB, se hace presente y está muy bien representada en los 9 coaches que en 2023 están enseñando los secretos y valores de la receptoría en toda la MLB. Y los 12 catchers “discípulos” venezolanos ven a Salvador Pérez como el maestro, el ejemplo a seguir.

Salvador Pérez le abrió la puerta a estos 12 y a muchos otros venezolanos, porque hay más, tantos como para escribir un libro, pero aún son muy jóvenes como Ethan Salas, quien es el próspecto #1 de los Padres en Doble A. Creo que aún no sabemos la magnitud de lo que ha significado Salvador para el béisbol venezolano, pero lo que sí sabemos es que Baudilio Díaz sonríe desde el cielo cada vez que Salvador Pérez se seca el sudor de su frente, se baja su careta y se agacha empuñando su mascota.

Venezuela dejó de ser el país de los campocortos para convertirse en una fábrica de receptores de alta gama. Aunque esto que les diré será material para otro artículo, les adelanto que Venezuela en 20 años será una referencia mundial de managers y coaches en todo el mundo, porque todos estos catchers son “cerebros” en el diamante y lo serán en los banquillos. Nadie entiende mejor este deporte que los caretas.

El venezolano Ezequiel Tovar es el presente y futuro de los Rockies (VIDEOS)

DENVER, Colorado – A sus tan solo 22 años Ezequiel Tovar ya está consolidado como uno de los 30 campocortos titulares de Las Mayores, jugando su primera temporada completa como rookie el año pasado (2023) y demostrando su talento con el guante y su poder con el bate.

Tovar nació el 1 de agosto de 2001 en Maracay, Aragua, misma tierra que vio también nacer a Miguel Cabrera, José Altuve (dos candidatos al Salón de la Fama), entre otros grandes peloteros venezolanos.

El #14 de los Rockies se crió en Caña de Azúcar, zona popular en Aragua (en la región central de Venezuela). ¿Por qué salen tantos peloteros de calidad a las grandes ligas desde Aragua?

Las numeritos de Tovar en su temporada de novato 2023 meten miedo

Hasta el 10 de agosto de 2023 Ezequiel Tovar estuvo entre todos los campocortos de MLB -y él en su año rookie- en las siguientes posiciones de liderazgo:

Onceavo puesto con el mejor OPS (.711)

Décimo con mejor AVG (.256)

Decimocuarto en jonrones (11)

Noveno en impulsadas (51)

Onceavo en anotadas (52)

Noveno con más imparables (101)

Tercero en dobles (26)

Octavo en triples (3)

Octavo con más juegos de titular (107)

Noveno con más turnos al bate (395)

Onceavo en Slugging (.420)

Como se observa, Tovar está por encima del promedio entre los 30 equipos de MLB. Recalco -una vez más- que todas estas estadísticas las está logrando en su año de novato. ¿Cómo serán sus próximas temporadas? Yo no me lo quiero perder.

El talento junto a la disciplina te llevan a la gloria

EZEQUIEL TOVAR, de prospecto número uno a campocorto grandeliga de Colorado Rockies – Beisbol MLB

¿Quién podría negar el talento de Ezequiel? Este pelotero fue en 2022 el prospecto #1 de los Rockies, nominado al Juego de Futuras Estrellas en 2022 y como ya he dicho a sus tan solo 22 años (cuando el promedio de novatos en MLB supera los 23) es el campocorto titular e indiscutible de los Rocosos.

¿Disciplinado? Yo tiendo a llegar temprano para mi cobertura periodística y cuando abren el acceso a la prensa (en ese momento algunos de los jugadores aún no se han uniformado) ya Tovar no sólo está listo para practicar sino que ya está en la caja de bateo para luego religiosamente agarrar roletazos con una máquina a orillas del terreno. Así que yo doy testimonio que este joven tiene una disciplina intachable.

Además de su notable talento y dedicación en los entrenamientos hay algo diferente en Tovar que yo he visto en no muchos peloteros -y en muy pocos entre los jóvenes- y es ese enfoque en las metas y esa mirada que refleja convicciones, superación y seguridad. Él sabe que lo va a lograr y que solo es cuestión de tiempo.

Hablando de tiempo creo que él sabe utilizar muy bien el suyo. Siempre está haciendo algo y lleva al pié de la letra sus rutinas de trabajo diario. También creo que tiene madera de líder y es de esos líderes que hablan poco y educan con su trabajo y ejemplo. Solo es cuestión de tiempo para que Tovar comience a ser el líder de un equipo joven que competirá a mediano plazo con una nueva generación de talentos y prospectos.

Bailar Salsa y contar los botes de la pelota

EZEQUIEL TOVAR 🇻🇪⚾️ SS @Rockies “Bailar salsa ayuda a coordinar los pies en el campocorto”

En la primera entrevista que le realicé a Ezequiel Tovar en abril de 2023 me contó, que en su opinión, saber bailar salsa ayuda al juego de piernas y por ende a defender mejor en el diamante. También me comentó algunos “secretillos” que cualquier amante del béisbol puede aplicar cuando juegue (no se pierdan esta entrevista).

También hablamos de sus juegos favoritos como la “pelotica de goma”, “la pared”, el “pisa y corre”, juego que todos recordamos, todos jugamos y que son los primeros pasos para aprender a jugar béisbol.

¿Por qué Luis Arráez se poncha tan pocas veces?

TURNO AL BATE

En una época donde el nivel de los lanzadores ha incrementado tanto en nuevos pitcheos rotacionales como en velocidades por encima de todas las épocas anteriores, que llegan entre 98, 99 y 100 MPH, el ponche durante las temporadas de Grandes Ligas ha aumentado a un nivel escandaloso.

En una entrevista, David Ortiz comentó que en su época “quien se ponchaba 100 veces tenía problemas”. Sin embargo, hoy en día es muy común ver jugadores que sobrepasan con facilidad los 100 e incluso los 150 ponches en una temporada.

Podemos ver casos como los de Mike Trout, quien en 2014 se ponchó 184 veces, o el caso de Giancarlo Stanton, quien lo hizo en 211 ocasiones en 2018.

Está claro que el juego ha cambiado y la mentalidad de los bateadores también, por lo que todos estos factores hacen que sea inevitable abanicar tantas veces en un año.

Sin embargo, existe alguien que ha roto este estereotipo para convertirse prácticamente en el único jugador que sacrifica el poder por el contacto: el señor Luis Arráez.

También existe una estadística que vuelve a Luis Arráez un bateador mucho más interesante: lo difícil que es poncharlo al consumir turno.

Para que se hagan una idea, jugadores que también son considerados “pure hitters” no están ni cerca de Luis Arráez en cuanto a cantidad de ponches se refiere.

Arráez, en 2024, se ha ponchado tan solo 16 veces. Y en cuanto a otros jugadores, colocaré una lista de estos casos para reafirmarlo:

  • Mookie Betts: 28K (2024)
  • Jurickson Profar: 36K (2024)
  • José Altuve: 50K (2024)

Lo que claramente nos da a entender que la diferencia es abismal.

¿Pero qué tiene el swing de Arráez que lo hace tener tanto contacto ante los lanzamientos rivales?

Todo parte desde la postura, donde busca mantenerse más corto, con sus manos abajo y cerca del hombro para reaccionar mucho más a tiempo.

Ajustes como estos los hemos visto en jugadores como Rafael Devers, por ejemplo, quien está bajando más sus manos y recogiendo su postura para estar más temprano y a tiempo en el home, para evitar que los pitcheos en velocidad le ganen en menos ocasiones.

La regadera también comienza su carga bastante temprano para crear en su capacidad de reacción mucha más chance de golpeo. A pesar de tener el swing más lento de la MLB, este aspecto le ayuda a que no necesite un swing tan veloz. Por lo que en breaking balls o rectas, sus manos van a estar listas.

Para finalizar, atacar quedándose atrás, junto a lo bien que suelta atrás su maceta y su pie, le ayuda a que su bate gire y funcione como una especie de látigo en vez de empujar sus manos. Esto le ayuda a ganar mucho más terreno de golpeo, debido a que soltando atrás su maceta va a pasar por más tiempo en la zona de strike.

No por nada tiene dos títulos de bateo consecutivos y con el ojo puesto en el tercero.

¿Ha dejado de ser Venezuela la cuna de los mejores torpederos?

Al momento de escribir este artículo, un total de 479 venezolanos han jugado en las Grandes Ligas, cifra que demuestra, sin atenuantes, que el béisbol sigue siendo el deporte favorito de los venezolanos, con una lista indiscutible de ídolos para quienes crecimos cuando eran muy pocos los peloteros criollos en llegar y establecerse en el llamado Big Show.

Nosotros, que nacimos en los sesenta, jugamos béisbol con la ilusión de llegar a emular lo hecho por Alonso “Chico” Carrasquel, el primer latinoamericano en ganar la votación al juego de estrellas como campocorto de los Medias Blancas de Chicago; a Luis Aparicio, por su magia con el guante y velocidad en sus piernas y también por el halo de misticismo que generaba su figura dentro y fuera del terreno.

Entrando en la década del setenta, al mismo tiempo que Aparicio se retiraba en 1974, otro campocorto, David Concepción, se convirtió en figura prominente de Venezuela en las mayores e ídolo de otra generación.

Fue tanto el impacto de Carrasquel, Aparicio y Concepción, cada uno en su época desde 1950 en adelante, que a nuestro país se le reconocía por ser una potencia mundial petrolera, tener a los mejores campocortos y a las mujeres más bellas.

Sería injusto no señalar que, aparte del béisbol, hubo otros ídolos deportivos como los púgiles Ramoncito Arias y Carlos “Morocho” Hernández; César Girón en la tauromaquia, quien junto a su hermano Curro Girón, eran de los mejores toreros en el mundo; y en el hipismo a Gustavo Ávila, probablemente el mejor jinete venezolano de la historia, ganador de dos de las tres carreras de la Triple Corona del hipismo estadounidense con el recordado Cañonero en 1971.

Enzo Hernández fue otro campocorto muy destacado por su parecido a Luis Aparicio y, pese a su débil ofensiva, durante siete años se adueñó de la posición seis de los Padres de San Diego. Una lesión en la columna vertebral aceleró su salida de las mayores y su retiro causó frustración a quienes lo admiramos por ser dueño de un estilo muy elegante y sobrio. Sorpresiva y tristemente,

Enzo Hernández se suicidó en 2013 por causas desconocidas, aunque nunca superó las consecuencias del dolor lumbar que lo aquejó hasta el final de su vida.

El Rey David Concepción, injustamente aún sin ser entronizado en el Salón de la Fama, brilló 18 años con los Rojos de Cincinnati, la mayor parte como torpedero, ganando cinco guantes de oro y nueve juegos de estrellas, solo por detrás del inmortal Aparicio, quien acumuló 9 guantes de oro y 13 participaciones en el Clásico de Julio.

Cuando el aragueño se retiró en 1988, ya había emergido otro campocorto que prolongaría la distinción de nuestro país en esa posición.

Oswaldo Guillén debutaba en 1985 y lo hizo por la puerta grande al ganar el premio del Novato del Año. Durante 14 temporadas permaneció en las praderas cortas de los Medias Blancas, con tres juegos de estrellas y un guante de oro en su currículo.

En 1989, de manera inesperada, debutó Omar Vizquel con los Marineros de Seattle, lo cual marcó el inicio de una carrera digna de ser elegida al Salón de la Fama, tras ganar 11 guantes de oro y dejar, entre otros registros, el mejor promedio de fildeo de por vida en su posición. Recordemos que el caraqueño llegó a los entrenamientos primaverales de ese año para ser observado sin la certeza de comenzar la campaña con el equipo grande.

La idea de la gerencia era observar su desenvolvimiento en el más alto nivel, después de brillar en ligas menores tras ser firmado por el scout cubano Orlando “Marty” Martínez. Para entonces, el titular era el boricua Rey Quiñonez, quien por un problema de adicción a las drogas no se presentó al spring training y, ante la madurez mostrada por Vizquel, la gerencia se atrevió a colocarlo en el lineup desde el primer día.

A partir de allí, comenzó a construir una carrera legendaria que duró 24 años, la mayor parte como uno de los mejores exponentes del juego. Hay que estar en el lugar adecuado, en el momento apropiado, y eso fue lo que, por fortuna, le sucedió al venezolano.

Posteriormente, aparecieron otros paracortos que dejaron huella, sin el brillo ni la calidad de los antes mencionados. Podríamos mencionar a César Izturis, ganador de un guante de oro, al igual que Alcides Escobar, con otro guante dorado, y Elvis Andrus, quien superó la barrera de 2,000 hits en su trayectoria y tiene el privilegio de haber devengado la suma de 137 millones de dólares en 15 años de carrera, con solo dos convocatorias, ambas de suplente, al juego de estrellas.

Así es el negocio del béisbol. Para fortuna de Andrus, Texas le otorgó un contrato de ocho años por 115 millones de dólares, reconociendo así su consistencia y madurez en el juego, aunque su desempeño no es comparable al de sus predecesores.

Miguel Rojas, Ezequiel Tovar, Orlando Arcia y Brayan Rocchio constituyen los integrantes del actual contingente nacional en el puesto más emblemático de Venezuela en el mejor béisbol del mundo. Arcia llegó a los Bravos de Atlanta desde Milwaukee. Su carrera parecía irse por un barranco al perder la titularidad, luego de cuatro campañas en plan estelar con los Cerveceros.

Extrañamente, la gerencia de los Bravos trajo a Arcia en un canje que pasó desapercibido como un movimiento más entre equipos. Arcia era una carta que se guardó la gerencia general de Atlanta ante la inminente partida del estelar Dansby Swanson hacia la agencia libre. Mantuvo al nacido en El Tigre, estado Anzoátegui, un par de campañas entre ligas menores y suplencia en el equipo grande, hasta que el año pasado le entregó la titularidad con resultados por encima del promedio, tanto que fue el SS de la Liga Nacional, mostrando todo el potencial que lo mantiene fijo entre los mejores de su posición.

Miguel Rojas, camino a llegar a 10 años en Grandes Ligas, finalista un par de veces al ganador del guante de oro, premio que le ha sido esquivo, era el capitán y torpedero de los Marlins hasta que lo cambiaron a los Dodgers de Los Ángeles. Ahora cumple un rol de suplente ante la modificación de Dave Roberts en asignar a Mookie Betts, quizás el mejor pelotero del béisbol en la actualidad, para asumir el puesto de Rojas. Será difícil para el nativo de Los Teques volver a cumplir un rol diferente a sus casi 35 años y con un contrato garantizado solo hasta 2025.

Brayan Rocchio era un desconocido para la afición venezolana cuando Cleveland lo subió para una breve pasantía el año pasado. Ahora es el titular y hace combinación con Andrés Giménez alrededor del segundo cojín y ha comenzado a llamar la atención por las excepcionales jugadas que realiza. El enigma es su débil bate que no supera la llamada “línea Mendoza”, un mote que quedó en la historia del béisbol mayor para quienes no superan los .220 de promedio al bate, en referencia al mexicano Mario Mendoza, quien se mantuvo por nueve temporadas entre Piratas, Marineros y Texas a pesar de promediar solo .218 de average de por vida.

Finalmente, ha aparecido un jugador que tanto a la ofensiva, pero sobre todo con el guante, podría reeditar que un venezolano obtenga un guante de oro. Nos referimos al joven Ezequiel Tovar, quien llegó el año pasado a la gran carpa precedido de una exitosa pasantía por las menores y desde su arribo a Colorado, ha superado las expectativas al batear para .253 en su año de estreno y ser finalista entre los tres mejores para optar al premio de la Rawlings. Swanson, de los Chicago Cubs, superó a Tovar y se llevó el galardón por segundo año consecutivo.

No obstante, Tovar ha continuado mostrando que es un jugador élite con el guante y ofensivamente brilla al batear .283 transcurrido el primer tercio de los 162 juegos programados, con un WAR de 1.2 en 30 partidos, con proyección a superar los 4.0 en la métrica más relevante para evaluar el rendimiento de un jugador.

Es cierto que Venezuela fue reconocida durante varias décadas como la cuna de los mejores paracortos y que con la retirada de Omar Vizquel ese predominio se ha diluido.

No obstante, Andrés Giménez, originalmente firmado para ocupar el puesto seis, fue trasladado a la segunda base por los Guardianes de Cleveland y no solo ha ganado consecutivamente el guante dorado, sino que ha sumado un guante de platino como el mejor defensor del joven circuito. Por ahora, está en las manos de Ezequiel Tovar retomar ese liderazgo perdido y, si las lesiones lo permiten, también en Oswald Peraza de los Yanquis de Nueva York, quien perdió la batalla con Anthony Volpe en la disputa por ser el paracorto de todos los días, pero la calidad que tiene pudiera permitirle pasar a otra organización o no se descarta que, ante la inminente salida de Gleyber Torres en la próxima agencia libre, sea el camarero de los Mulos de Manhattan a partir de 2025.

Alcides Escobar, en 2015, fue el último criollo en llevarse un guante de oro, año en que además fue el Más Valioso de la Serie de Campeonato del joven circuito, que concluyó con el título de la Serie Mundial para Kansas City.

Lejos estamos de aquellos tiempos en los cuales Aparicio acumuló nueve guantes dorados; David Concepción obtuvo cinco y Omar Vizquel un total de 11, con un dominio sin igual desde 1993 a 2001, que luego completó con dos más cuando firmó con los Gigantes de San Francisco.

Venezuela dejó de ser una potencia petrolera mundial y nuestras reinas de belleza no han podido repetir las hazañas de Irene Sáez, Maritza Sayalero, Bárbara Palacios, Alicia Machado, Dayana Mendoza, Stefanía Fernández y María Gabriela Isler, y el dominio de los campocortos también se ha extinguido. Ezequiel Tovar, Orlando Arcia y Brayan Rocchio tienen el testigo en sus manos.

Oslando Muñoz es periodista con amplia trayectoria en el ámbito deportivo y político de Venezuela y columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en munozoslando@gmail.com

¿Por qué nadie puede batearle a Ranger Suárez en esta temporada?

TURNO AL BATE

El rendimiento del venezolano abridor zurdo de los Phillies, Ranger Suárez, en esta temporada MLB 2024 no es algo normal, y se vuelve más impresionante cuando nos ponemos a analizar sus temporadas anteriores.

Con 7 años dentro de la liga, en 2022 había conseguido su temporada con más victorias, 10 en total, pero el año pasado apenas logró 4 victorias. Y en 2024 ni siquiera hemos llegado a mitad de mayo y tiene nada más y nada menos que 7 juegos ganados. En 54 innings lanzados, permitió 9 carreras limpias, 8 boletos y 55 ponches.

Por lo tanto, te debes preguntar ¿qué cambió en Ranger Suárez?

Vamos a analizar cómo funciona la ubicación de sus lanzamientos y cuál es el sistema de trabajo con los lanzamientos habilidosos.

Su zona principal para ponchar se basa tanto en rectas adentro, rectas altas, rectas abajo y afuera y curvas contra el piso.

Algo importante es que Ranger Suárez no tiene slider, con lo bien que trabaja su recta y lo efectivo que es su cambio, con un sinker adicional es suficiente para tener un repertorio sólido.

Pero ¿cómo logra ponchar tantas veces con su recta si la velocidad promedio es de 93 mph y por lo general baja a 91 mph?

Todo está en cómo maneja sus otros lanzamientos, marcando y bordeando la zona de strike con cambios, curvas y sliders que llevan mucho movimiento sin dejar nada en la zona de confort de cualquier bateador. Su ubicación y control hacen que la recta sorprenda al bateador y no tenga capacidad de reacción ante los lanzamientos.

Y por si fuera poco, cuando lanza fuera de la zona de strike es complicado hacer contactos sólidos debido a la velocidad de la pelota, lo que termina haciendo que el swing y la madera no choquen con la bola. Generando así muchos rodados al cuadro o elevados sin fuerza.