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¿Es buena idea tener a Shohei Ohtani de primer bate en los Dodgers de Los Ángeles?

TURNO AL BATE

En la actualidad, la estrategia de designar a un jugador como primer bate no se limita a un único perfil. Los primeros en el orden de bateo pueden ser desde bateadores de poder hasta aquellos especializados en conectar bolas.

Shohei Ohtani se destaca por su swing corto y cerrado, lo que le permite anticiparse a lanzamientos rápidos y curvos, generando así mucho contacto. No obstante, su habilidad no se reduce al contacto; posee un poder fenomenal.

Su capacidad para mantener el bate en la zona de strike y controlar su cuerpo durante el lanzamiento le otorga dominio no solo sobre su zona de bateo, sino sobre todos los tipos de lanzamientos en la zona de strike. Esta habilidad lo convierte en un bateador completo, capaz de golpear hacia todos los sectores del campo con gran destreza.

Su promedio de bateo de .314 y un porcentaje de embasarse (OBP) de .389 en la temporada son testimonio de su habilidad para llegar consistentemente a base.

Además de ser un bateador sólido, Ohtani demuestra velocidad en las bases con 16 robos en la temporada actual.

En mi opinión, tener a Ohtani como primer bate no solo aprovecha al máximo sus habilidades, sino que también plantea un desafío para los equipos rivales. Después del primer turno, su versatilidad le permite adaptarse a diferentes posiciones en el lineup, sin afectar el rendimiento del equipo de manera negativa.

¿Por qué Luis Arráez se poncha tan pocas veces?

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En una época donde el nivel de los lanzadores ha incrementado tanto en nuevos pitcheos rotacionales como en velocidades por encima de todas las épocas anteriores, que llegan entre 98, 99 y 100 MPH, el ponche durante las temporadas de Grandes Ligas ha aumentado a un nivel escandaloso.

En una entrevista, David Ortiz comentó que en su época “quien se ponchaba 100 veces tenía problemas”. Sin embargo, hoy en día es muy común ver jugadores que sobrepasan con facilidad los 100 e incluso los 150 ponches en una temporada.

Podemos ver casos como los de Mike Trout, quien en 2014 se ponchó 184 veces, o el caso de Giancarlo Stanton, quien lo hizo en 211 ocasiones en 2018.

Está claro que el juego ha cambiado y la mentalidad de los bateadores también, por lo que todos estos factores hacen que sea inevitable abanicar tantas veces en un año.

Sin embargo, existe alguien que ha roto este estereotipo para convertirse prácticamente en el único jugador que sacrifica el poder por el contacto: el señor Luis Arráez.

También existe una estadística que vuelve a Luis Arráez un bateador mucho más interesante: lo difícil que es poncharlo al consumir turno.

Para que se hagan una idea, jugadores que también son considerados “pure hitters” no están ni cerca de Luis Arráez en cuanto a cantidad de ponches se refiere.

Arráez, en 2024, se ha ponchado tan solo 16 veces. Y en cuanto a otros jugadores, colocaré una lista de estos casos para reafirmarlo:

  • Mookie Betts: 28K (2024)
  • Jurickson Profar: 36K (2024)
  • José Altuve: 50K (2024)

Lo que claramente nos da a entender que la diferencia es abismal.

¿Pero qué tiene el swing de Arráez que lo hace tener tanto contacto ante los lanzamientos rivales?

Todo parte desde la postura, donde busca mantenerse más corto, con sus manos abajo y cerca del hombro para reaccionar mucho más a tiempo.

Ajustes como estos los hemos visto en jugadores como Rafael Devers, por ejemplo, quien está bajando más sus manos y recogiendo su postura para estar más temprano y a tiempo en el home, para evitar que los pitcheos en velocidad le ganen en menos ocasiones.

La regadera también comienza su carga bastante temprano para crear en su capacidad de reacción mucha más chance de golpeo. A pesar de tener el swing más lento de la MLB, este aspecto le ayuda a que no necesite un swing tan veloz. Por lo que en breaking balls o rectas, sus manos van a estar listas.

Para finalizar, atacar quedándose atrás, junto a lo bien que suelta atrás su maceta y su pie, le ayuda a que su bate gire y funcione como una especie de látigo en vez de empujar sus manos. Esto le ayuda a ganar mucho más terreno de golpeo, debido a que soltando atrás su maceta va a pasar por más tiempo en la zona de strike.

No por nada tiene dos títulos de bateo consecutivos y con el ojo puesto en el tercero.

¿Por qué nadie puede batearle a Ranger Suárez en esta temporada?

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El rendimiento del venezolano abridor zurdo de los Phillies, Ranger Suárez, en esta temporada MLB 2024 no es algo normal, y se vuelve más impresionante cuando nos ponemos a analizar sus temporadas anteriores.

Con 7 años dentro de la liga, en 2022 había conseguido su temporada con más victorias, 10 en total, pero el año pasado apenas logró 4 victorias. Y en 2024 ni siquiera hemos llegado a mitad de mayo y tiene nada más y nada menos que 7 juegos ganados. En 54 innings lanzados, permitió 9 carreras limpias, 8 boletos y 55 ponches.

Por lo tanto, te debes preguntar ¿qué cambió en Ranger Suárez?

Vamos a analizar cómo funciona la ubicación de sus lanzamientos y cuál es el sistema de trabajo con los lanzamientos habilidosos.

Su zona principal para ponchar se basa tanto en rectas adentro, rectas altas, rectas abajo y afuera y curvas contra el piso.

Algo importante es que Ranger Suárez no tiene slider, con lo bien que trabaja su recta y lo efectivo que es su cambio, con un sinker adicional es suficiente para tener un repertorio sólido.

Pero ¿cómo logra ponchar tantas veces con su recta si la velocidad promedio es de 93 mph y por lo general baja a 91 mph?

Todo está en cómo maneja sus otros lanzamientos, marcando y bordeando la zona de strike con cambios, curvas y sliders que llevan mucho movimiento sin dejar nada en la zona de confort de cualquier bateador. Su ubicación y control hacen que la recta sorprenda al bateador y no tenga capacidad de reacción ante los lanzamientos.

Y por si fuera poco, cuando lanza fuera de la zona de strike es complicado hacer contactos sólidos debido a la velocidad de la pelota, lo que termina haciendo que el swing y la madera no choquen con la bola. Generando así muchos rodados al cuadro o elevados sin fuerza.

¿Será el destino de Juan Soto convertirse en una leyenda de los Yankees?

“El único conocimiento absoluto que puede alcanzar el hombre es que la vida no tiene sentido”, Leo Tolstoy

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Claramente, en la época en que Tolstoy escribía, no existía el béisbol ni las Grandes Ligas. Sin embargo, como apasionado de este deporte, esa frase solo la puedo comparar con el abstracto mundo de los cambios de jugadores en Grandes Ligas, porque el negocio que manejan los equipos muchas veces nos lleva a la única conclusión de que todo lo que hacen no tiene sentido. Es una guerra que nunca conocerá la paz.

Eso me llevó a preguntarme, ¿pensarán los Yankees a largo plazo por Juan Soto? La mayor razón por la que las decisiones de cambio nos parecen una actividad irracional es que las organizaciones no piensan a largo plazo, por más que digan que hacen reconstrucción y que piensan en armar un equipo. No se refieren a los jugadores, sino al sistema que organiza el funcionamiento del equipo. No es el lanzador superestrella, son los números que necesitan de algún lanzador para llevar a cabo su plan de reconstrucción.

El béisbol es un negocio muy difícil y ningún jugador te puede garantizar rendimiento absoluto. Si logras llegar a tu nivel élite como pelotero, te quedan dos opciones: ser vendido por el equipo o que se arriesguen contigo por varios años más.

No es por nada que la mayoría de los equipos que ganan la Serie Mundial son desmantelados. Lo vimos con los Royals de Kansas City en 2015, con los Cachorros de Chicago en 2016, con los Nacionales de Washington en 2019, y así puede seguir una larga lista de ejemplos como estos.

¿Por qué sucede esto?

En los playoffs en general, si un jugador sobresale y más si ayuda a su equipo a quedar campeón, aumenta su valor en el mercado, mucho o poco, pero aumenta. La organización ya consiguió lo que buscaba y ahora solo queda hacer negocios.

En el caso de Juan Soto, los Yankees buscan romper una sequía de malas campañas sin resultados; sin embargo, está sucediendo lo que ha perjudicado a los Yankees durante varios años: cuando un jugador se enciende, el resto se apaga, y de esta forma es muy complicado ganar una Serie Mundial. Los Yankees van por todo, porque al igual que varios equipos, no ganar la Serie Mundial sería un fracaso para la organización.

Por lo tanto, existen dos razones para que Juan Soto se quede en Nueva York: la primera es que los Yankees queden fuera en postemporada y decidan involucrar a Soto en el proyecto de conseguir un anillo.

Y segundo, que lo vean como un jugador referencia que pueda generar mucha conexión con el fanático del Bronx para generar un negocio desde ahí. De resto, la puerta para cambiar a Juan Soto luego de ganar un anillo o a mitad de temporada si el bus de Aaron Boone se accidenta, sería la opción más comercial en el mercado de cambios.

¿Qué beneficios les brinda Luis Arráez a los Padres de San Diego?

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Los Padres de San Diego se encuentran, al día de la redacción de este artículo, en la segunda posición de la División Oeste en la Liga Nacional. A pesar de que aún quedan muchos juegos por delante y cualquier cosa puede suceder, los Padres están demostrando que van a jugar pelota este 2024.

La llegada de Luis Arráez solo traerá más y más ventajas para su lineup. Hasta el momento, quien ha estado desempeñando el rol de primer bateador era el curazoleño Jurickson Profar, quien ha demostrado capacidad para resolver en ese puesto, bateando hasta el momento para un promedio de bateo de .333 en lo que va del año. Sin embargo, con la llegada de Arráez, lo más probable es que ese rol le pertenezca al venezolano.

Pero esto no es algo negativo para Profar. Todo lo contrario. En la segunda posición del lineup tenemos a Fernando Tatis Jr., quien ha estado demostrando poder ofensivo con 7 homeruns durante el mes de abril. Lo que da a entender que el puesto de Profar no sería el segundo en el lineup, sino a partir del quinto. Algo positivo de esto es que aprovechando la consistencia en mantener la bola en juego y con extrabases oportunos por parte de Profar.

Mientras Luis Arráez esté en el primer puesto de la artillería de los Padres, la contribución de Profar, Machado, Tatis Jr. y Sander Bogaerts, aunque este último no ha tenido un año muy sólido, hará que los Padres de San Diego aumenten su porcentaje de carreras.

Y es que no necesita mucha explicación, pero la habilidad más fuerte de Luis Arráez es conectar hits en cualquier lado del campo, y también en cualquier situación del juego. Cuando en juegos decisivos él logre conectar esos hits que inicien rallys ofensivos, hará la diferencia para San Diego en ganar o perder partidos apretados.

Porque no es lo mismo comenzar una octava entrada perdiendo por una carrera o con el juego empatado y que tu primer bateador del inning no logre embasarse y sume 1 out al rival, a que pueda colocar presión al bullpen rival con un hit, cero outs y tener que enfrentarte a Tatis Jr., Manny Machado, Sander Bogaerts y Jurickson Profar para sacar el inning. ¡NO ESTÁ FÁCIL!

Y la mejor virtud de “la regadera” es esa, colocarse en circulación para que los sluggers y power hitters lo lleven al home plate.

Como bonus extra, tener un jugador que se mantiene en base tanto tiempo, pero además en posición anotadora, genera que el resto del lineup se vuelva mejor porque hay un compromiso de empujar carreras para ayudar al equipo.

Un poema a Luis Aparicio

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“No estoy acostumbrado a ver bigleaguers tan pequeños de estatura como tú, pero me enseñaste lo buenos que pueden ser en el terreno”.

Esas fueron las palabras de Al López, manager de los Medias Blancas en 1956 para Luis Aparicio en su Año de Novato.

Y no fue para menos, ya que en tu año debut, te convertiste en el primer venezolano que conseguía el premio al Novato del Año en Las Mayores.

Ese mismo año, tus piernas no podían dejar de correr y, al igual que en las bases, te robaste el liderato en bases robadas de la liga.

Y para quienes pensaron que solo fue un “buen año”, las temporadas siguientes conseguiste uno o dos premios más.

Fueron 9 los lideratos en bases robadas de forma consecutiva que te lanzaste al bolsillo.

Como te familiarizaste con el número 9, también fueron 9 los guantes de oro que guardaste en tu repisa.

Pero es normal, como seres humanos que somos, aburrirse de las cosas.

Seguramente te aburriste de conseguir tantos 9 y por eso fuiste, nada más y nada menos, que a 10 juegos de estrellas.

Aunque el equipo de tus amores fueron los Medias Blancas, en 1966 los Orioles de Baltimore te demostraron su aprecio hacia ti, permitiéndote ganar junto a ellos el único anillo de Serie Mundial que tienes en tu carrera.

Y en 1984 te convertiste en el rey del béisbol en Venezuela, siendo el único venezolano exaltado al “Gran Salón”, el Hall of Fame de las Grandes Ligas.

Y hoy, 29 de abril de 2024, todos los venezolanos te deseamos un feliz cumpleaños, “Little Luis”.

¿Son los lanzadores los mismos culpables de las lesiones?

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Las lesiones en los lanzadores siempre han sido un factor imposible de separar para aquellos que se dedican a esta profesión. Y aunque la responsabilidad de retirar bateadores, conseguir ponches, generar rodados para doble play y mantener innings en cero cuando “el rancho está ardiendo” no es tarea fácil. Si a eso le agregamos lidiar con dolores, molestias y lesiones en sus brazos de lanzar, es una batalla que todo lanzador debe superar para seguir vivo dentro del pelotón de combate.

En los pasillos de Las Mayores se han escuchado varios comentarios que buscan culpables. Algunos hablan del reloj, otros dicen que todos están buscando pasar las 100 mph y eso está acabando con los brazos. Incluso un tal Justin Verlander explicó que el estrés que genera lanzar distintos pitcheos quebrados en el codo, llámese curva, slider, sinker, splitter, cambio, etc., a tanta velocidad, está liquidando soldados en el montículo.

Todos estos comentarios me parecen lógicos, a excepción de algunos. El tema del reloj no lo veo muy influyente en esto, ahora, sí creo que no todos pueden lanzar a 100 mph por razones de capacidades físicas, genética, etc.

Pero, ¿qué pasaría si existiera una vía en donde, sin importar el tipo de genética o capacidad atlética del lanzador, existiera una manera de lanzar con potencia la pelota sin sufrir tantas lesiones?

El preparador físico de jugadores de Grandes Ligas y ligas independientes, Yasmani Ochoa, me comentó cosas muy interesantes con respecto a este tema:

“En la escuela cubana de béisbol, se dieron la tarea de investigar la mecánica de lanzamiento y cómo minimizar estas lesiones recurrentes, que necesitan de la operación Tommy John, llegando a la conclusión de que esta lesión se genera cuando el círculo que genera el brazo del lanzador, marcado por el codo, es interrumpido”.

Para entenderlo mejor, debemos saber que el brazo del lanzador tiene tres palancas: el brazo, el antebrazo y la muñeca. Esas tres palancas, si se mueven de la forma correcta a la hora de ir al home, sin interrupciones, movimientos irregulares ni ortodoxos, como había comentado anteriormente, pueden ayudar al pitcher a ganar más aceleración y tener más velocidad sin dañarse el codo.

Este tema es vital porque no se ha comentado mucho. Creo que es mucho más fácil culpar al reloj y quitarlo antes que trabajar en una mecánica estricta para lanzar.

Lo que nos puede llevar a preguntarnos: ¿son los lanzadores los mismos culpables de tantas lesiones, debido a mecánicas de lanzar mal ejecutadas?

Nuestro amigo Yasmani tiene un último comentario a esa pregunta:

“En los programas de desarrollo antes de firmar al profesional, la orientación que se les da a esos muchachos es ‘lanzar duro sin importar qué’ y la mecánica queda en un segundo plano, y lo mismo pasa en las organizaciones de MLB. Si el prospecto está lanzando por encima de las 95, 97 mph, los equipos no están pendientes de si tiene buena acción del brazo o no”.

Estas declaraciones me dan a entender que el problema con los lanzadores no está dentro del juego, sino en lo que sucede antes del juego, y ese lugar está nada más y nada menos que en los entrenamientos.

¿Acaso antes se hacía algo diferente en los entrenamientos para evitar tantas lesiones?

El ex lanzador de los Bravos de Atlanta, Cristo Silva, tiene una excelente opinión sobre esto:

“La mentalidad en aquellos tiempos sobre lo que debe hacer un lanzador, hoy no cambia. Las velocidades sí han cambiado considerablemente, pero la filosofía de lanzar siempre ha sido la misma en todos los niveles: lanzar strike”.

Es importante conocer lo que sucede en distintas épocas del béisbol. Es evidente que se necesitan velocidades estándares para estar en el profesional, pero más allá de solo ‘tirar piedra’, es fundamental dominar el arte de lanzar, lo cual es algo muy diferente a solo tener una recta sobre el promedio.

Ahora, yendo más a fondo sobre todo lo que sucede en el cuartel de preparación para la batalla de cualquier lanzador, Cristo nos dejó una última pero muy valiosa observación.

“Todo se basa en el enfoque que tú tengas como lanzador. Podemos ver fácilmente en el ejemplo de Aroldis Chapman, que con 14 años lanzando en Las Mayores a una recta en promedio de 100 mph y en distintas ocasiones llegando a conseguir velocidades entre 104, 105 y 106 mph sin sufrir tantas lesiones en su carrera. ¿Por qué sucede esto? Debes ver a ese caballo entrenar, la intensidad, el compromiso y la exigencia en querer mejorar dentro de sus entrenamientos es a otro nivel”.

Tras escuchar ambas declaraciones, la de un preparador físico de los atletas y la de un atleta que vivió en carne propia las batallas que enfrenta un lanzador profesional, sin embargo, quedan dudas por resolver y una de ellas es: ¿está la culpa en los coaches, managers y preparadores físicos?

José Sivira, coach de bateo del equipo Caciques de Caracas en la LMBP, mejor conocida como “La Liga Mayor” en Venezuela, resaltó sobre lo que se les exigía a los lanzadores en los entrenamientos y en la temporada, era algo completamente diferente:

“En los entrenamientos, había jugadores que estaban de invitados con el objetivo de hacer el equipo grande. ¿Cuáles eran las exigencias del equipo para escoger su rotación abridora y el bullpen oficial? Muy sencillo: lanzar fuerte. Había situaciones de jugadores que no tenían una recta muy potente, pero dominaban a los bateadores con facilidad en los juegos de entrenamientos, pero no hacían el equipo por el simple hecho de no tener potencia en su recta”.

“Como sucedía en otros casos, venían lanzadores poco dominantes en juegos de entrenamiento, pero por tener una recta potente, hacían el equipo grande sin ningún tipo de complicaciones.”

Analizar estas situaciones es muy importante porque puede dar a entender que lanzando duro, ya el staff de trabajo se encargará de hacer los ajustes necesarios en los lanzadores para tener un mejor dominio de sus habilidades de lanzamiento, situaciones de conteo frente a bateadores, la confianza que tengan en sus lanzamientos, etc. Pero la verdad es que esas cosas no son tan fáciles de enseñar. Y las declaraciones finales de Sivira lo reafirman:

“Luego de escoger esos brazos fuertes por encima de quienes sacaban los outs, esos lanzadores de altas velocidades no lograron dominar como se esperaba y sus efectividades fueron muy altas, por lo que el equipo dejaba libre rápidamente a dichos lanzadores. En esas situaciones donde esos brazos fuertes no podían conseguir los outs, la inteligencia, el comando y la confianza en sus pitcheos que demostraban otros lanzadores que no hicieron el equipo por no ‘tirar fuerte’ podían ayudar al equipo en varias ocasiones”.

Con todos estos comentarios de calidad sobre los expertos en la materia, entendemos que la mecánica de lanzar y el entrenamiento más enfocado en fortalecer el cuerpo en general, más allá de solo el brazo, es vital para no colapsar cuando empiezas a lanzar a tan altas velocidades por un largo tiempo determinado. Y que las millas sobre el promedio no le garantizan el éxito de dominio a ningún lanzador en el más alto nivel del béisbol.

¿Deberíamos preocuparnos por la falta de jonrones de Ronald Acuña en esta temporada?

“Sufrirás mucho y al mismo tiempo, serás feliz. Esta es tu vocación, buscar en el dolor la felicidad”

Fiodor Dostoievski (escritor) 

En el beisbol los peloteros profesionales son “obreros” de una mega empresa llamada MLB, pero existen las excepciones de que si bateas por encima de 300 puntos en promedio de bateo, conectas más de 30 cuadrangulares por año, repartes 200 o más hits en una temporada y te ganas la admiración del público, la misma empresa te sube de cargo y pasas a ser un “gerente ejecutivo” como de esos que están en las empresas con trajes de 2.000 dólares, corbatas de primera talla y siempre deberás asistir a cenas costosas y elegantes.  

La diferencia es que en el mundo de la pelota en vez de llamarles “ejecutivos de alto rango” los conocemos por el nombre de superestrellas. Sin embargo, por lo complicado que es el juego, ese puesto simplemente es prestado y en algún momento todos esos picos de productividad deben disminuir, y para la empresa de MLB no hay preferencias, por lo que quien esté en el nivel más alto de rendimiento, siempre será ese nuevo “gerente ejecutivo” y quien lo era anteriormente volverá a ser considerado un simple “obrero” porque para desgracia de algunos, en las malas rachas o incluso en las buenas, pero modestas, todos se alejan del pelotero y se acercan únicamente a criticarlo para que piense que su producción en el terreno es un crimen que le otorga su propio castigo. 

Quiero recalcar que no estoy defendiendo o justificando la falta de poder en este inicio de temporada para Ronald Acuña, y es que más allá de mantenerse en base como lo ha venido haciendo y anotar carreras para el equipo, la organización de los Bravos aunque algunos lo nieguen, si le está pagando para dar jonrones.  

Pero solamente existe una cosa que nos puede quitar las dudas sobre este debate con el muchacho de “La Sabana”, las maravillosas estadísticas. 

En la temporada 2023 cuando ganó el MVP en abril, lo terminó con 4 cuadrangulares y un promedio de bateo de 354. Una anomalía en lo que a average se refiere y una marca decente en lo que a cuadrangulares también se refiere. 

Pero al final de temporada terminó con 41 y con average de 337, y como reconocimiento extra fue el jugador más valioso de ese año. ¿Por qué? Muy sencillo: es una temporada larga y esto es béisbol. 

Este año al día que se escribe esta columna 23 de abril del 2024, acuña tiene 1 cuadrangular y un promedio de bateo de 293. Claramente hay disminución del rendimiento pero no para decir que ya está acabado. 

Batear por encima de 290 en promedio de bateo, es estar comiendo en la mesa de los ejecutivos en la empresa de la MLB, y a lo que cuadrangulares se refiere, él puede empezar a “ligar” y reajustar sus números de poder como el año pasado. 

Pero él no va a “ligar” por suerte, sino porque está en condiciones, cuando ves sus turnos este año se nota que esta a tiempo con los pitchers, su ajuste para identificar lanzamientos rompientes esta óptimo y sus contactos son sólidos, y eso es lo más importante en una caja de bateo a cualquier nivel, pero evidentemente mucho más al nivel profesional. 

Por lo que Acuña Jr dará de que hablar este año 2024 si sigue con esa consistencia sin desesperarse hasta que la proyección y ángulo de su swing empiece a disparar cohetes detrás de la barda. 

Gracias por disfrutar del beisbol y a ti por tomarte el tiempo de leer este escrito sobre el deporte que amas.

¿Cómo Shota Imanaga está durmiendo los bates de MLB con una recta de tan solo 93 mph?

“Destrúyete para conocerte, constrúyete para sorprenderte; lo importante no es ser, sino transformarse” Franz Kafka (escritor)

Honestamente no sé si Shota Imanaga se destruyó para conocerse, muy probablemente si se construyo durante años y años de trabajo duro para sorprendernos como lo esta haciendo esta temporada, pero de lo que si no me cabe duda es que tuvo una metamorfosis sobre el montículo para regalarnos un espectáculo de como lanzar al más alto nivel. 

En una época donde la fuerza de las rectas rondan fácilmente entre las 97, 98 y 99 mph y subiendo. Un japones de apenas 5,10 de estatura, 79 kilogramos de peso, recta en promedio de 93 mph y por si fuera poco debutando con 30 años de edad.

Le está cerrando la boca a muchas organizaciones de que aunque la velocidad en el beisbol profesional es un requisito indispensable, la manera de lanzar, el método, la ubicación, el manejo de conteos ante el bateador y muy importante, la inteligencia para pararse en la lomita, es la principal herramienta que debe adquirir un pitcher de Grandes Ligas. 

Vayamos 20 años atrás cuando incluso los cerradores pese a que muchos no tuvieran una recta poderosa que sobrepasara las 95 mph, su repertorio de pitcheos y su IQ para enfrentar bateadores los llevaron a ser superestrellas en su época e incluso leyendas de todos los tiempos. 

A continuación colocaré una lista de cerradores estrellas que no pasaban las 95 mph: 

Mariano Rivera: (93 mph) 

Francisco “EL KIT” Rodriguez: (94 mph) 

Jonathan Papelbon: (92 mph) 

Sergio Romo: (91 mph) 

Brian Wilson: (94 mph) 

Creo que estos datos dejan más que claro que para tener éxito en grandes ligas se necesita más que una poderosa bola rápida. Y para los que tienen el criterio de que “estamos en otra época” les invito a que sigan leyendo y analicemos el caso de Shota Imanaga. 

En las 4 salidas que lleva esta temporada Imanaga tiene 4 victorias, 0 derrotas y un porcentaje de carreras limpias permitidas de 0.84. En 21.1 entradas lanzadas ha permitido 14 hits, solo a concedido 2 bases por bolas y nada más y nada menos que 21 ponches recetados, lo que significa que tiene un promedio de 1 ponche por entrada lanzada, y si aún no te convence, para la cereza del pastel esta su WHIP el cual es de 0.75, por debajo de su porcentaje de carreras limpias permitidas ¡Una completa locura!

¿Necesitas un poco más de tiempo para saber si Imanaga es en realidad un lanzador consistente? 

Aquí te dejo un poco de sus números en la liga japonesa de más alto nivel. Culmino hasta la fecha con un récord de 74,55. Efectividad de 2,96 y en 1,129 entradas lanzadas propino 1,183 ponches, quiere decir que esta por encima del promedio con más de 1 ponche por inning. 

Cabe resaltar que son ligas completamente diferentes. Sin embargo aquí te quiero explicar por qué la manera de lanzar de Imanaga genera mucha confianza en que tendrá años consistentes y con números sobre average. 

Para empezar si observas bien sus salidas tanto en Japón como en grandes ligas, sus pitcheos dentro de la zona de strike siempre están en la frontera del cuadro, y sus lanzamientos fuera de la zona, inician en un angulo dentro del cuadro para finalizar rompiendo a diferentes partes de la zona inferior del cuadro.  

Por otro lado en sus pitcheos abilities destacan su splitter y su slider. El splitter es su recurso más confiable para ponchar, si tiene una cuenta con dos strikes no dudara en lanzar su splitter que rompen de una forma simple abriéndose hacia la esquina derecha para los bateadores derechos y rompiendo hacia la esquina de adentro para los bateadores zurdos, pero además de eso su rompimiento hacia las esquinas es tarde, ya a punto de entrar en el ángulo del cuadro. Por lo que para cualquier bateador es muy complicado ajustarse a un lanzamiento de esos.

En lo que a su slider se refiere, es corto, y de igual forma rompe tarde para evitar la adaptación de los bateadores con facilidad, para colmo cuando ves tantos lanzamientos en movimiento como estos, su recta en 92 mph se ve como si fuera a 100 mph, por lo que hablamos antes, si ves muchos splitters, cambios, sliders , etc. El cerebro de un bateador buscara estar al día con esos lanzamientos y si el lanzador es inteligente como es el caso de Shota, lanzar una o dos rectas en el momento indicado de un turno es suficiente para pasar un bateador sin mucha potencia en la bola rápida. 

Así que a mi parecer Shota Imanaga está demostrando que el saber lanzar puede darle mejores resultados a cualquier lanzador en grandes ligas más allá de una recta de altas velocidades. 

Gracias por disfrutar del beisbol y a ti por tomarte el tiempo de leer esta columna sobre el deporte que amas.