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¡Brillan los Diamantes en la Isla del Encanto, con la esperanza de alcanzar pronto un mayor resplandor!

JUEGO PERFECTO

Con el triunfo de los Gigantes de Carolina de 8 carreras por 4 sobre los Leones de
Ponce en el Estadio Roberto Clemente de Carolina, el pasado viernes 8 de
noviembre inició la temporada 2024 – 2025 de la Liga de Béisbol Profesional
Roberto Clemente de Puerto Rico (LBPRC), luego de que el encuentro que en
principio estaba pautado para inaugurar el campeonato entre los Gigantes de
Carolina y los Criollos de Caguas en el estadio Yldefonso Solá Morales (casa de
los Criollos), el jueves 7 de noviembre fue suspendido por lluvia.

Sobran las razones por las cuales celebrar con el inicio de la temporada en la isla
del encanto, iniciando con el regreso de los Senadores de San Juan, franquicia
histórica de la pelota boricua, que a partir de la presente zafra reemplaza a la
franquicia RA12 del Salón de la Fama puertorriqueño Roberto Alomar. Ya no será
solamente la rivalidad entre Criollos de Caguas e Indios de Mayagüez que le de
fuego al béisbol boricua, ya que a partir de ahora regresa el CityChamp, la enorme
rivalidad entre Cangrejeros de Santurce y Senadores de San Juan.

Otro aspecto favorable es que el primer juego de la temporada de los Cangrejeros
de Santurce, y el segundo de los Criollos de Caguas, lo realizaron en el loan
Depot Park de Miami, casa de los Marlins, en medio de la serie “Choque de
Gigantes”, del que también forman parte la novena Estrellas Orientales de
República Dominicana, y las novenas venezolanas Cardenales de Lara,
Navegantes del Magallanes y Leones del Caracas, con la particularidad de que el

encuentro entre las escuadras boricuas, Cangrejeros y Criollos fue oficial, válido
para el calendario de la temporada 2024-2025 de la Liga de Béisbol Profesional
Roberto Clemente de Puerto Rico (LBPRC).

Esto sucede en un momento de crecimiento de la LBPRC, lo cual se puede
percibir en diferentes áreas, como el regreso paulatino de los fanáticos a los
estadios, el incremento de producción de peloteros boricuas y el aumento de los
socios comerciales de la LBPRC, por solo destacar tres ejemplos.

Durante la pasada zafra 2023-2024, la asistencia del público a los estadios se
incrementó en un 27% durante la temporada regular y en un 35% para la
postemporada, logrando un promedio de 8 mil aficionados a los aforos durante los
playoffs. También hubo un aumento de audiencia del 23% de fanáticos en la Serie
Final y un 43% para la Serie del Caribe. Un promedio de 30 mil espectadores en
audiencia vieron los encuentros por Facebook Live durante la postemporada y
hubo un crecimiento del 27% de aficionados a través de Instagram. Esta tendencia
esta proyectada a continuar, ya que además, todos los juegos de la LBPRC 2024-
2025, serán transmitidos por YouTube.

Tal y como sucede cada año, al inicio de toda temporada en las Ligas Invernales
del Caribe, las metas y expectativas de la Liga de Béisbol Profesional Roberto
Clemente de Puerto Rico son altas, siempre con la vista puesta hacia un horizonte
que perfila hacia la cúspide de la cima de mayor altura, con la exclusiva finalidad
de mejorar cada año y no hay duda alguna de que la LBPRC y los equipos que la
conforman trabajan efusivamente en éste sentido, con la evolución y crecimiento
organizacional que se percibe, generando resultados que se van asomando y
concretando.

No obstante, desde esta perspectiva y con la finalidad de lograr un aporte al
respecto, da la impresión de que hay un aspecto o perspectiva que probablemente
la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente de Puerto Rico está obviando o
no está tomando en consideración, la cual desde una humilde opinión
compartimos acerca de ello, y que no es otra cosa que el calendario.

Para la fecha, hoy 7 de noviembre, mientras la Liga de Béisbol Profesional
Roberto Clemente de Puerto Rico apenas inicia su temporada 2024-2025, los
equipos de la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana (LIDOM), ya
ha realizado 17 juegos de campaña, las escuadras de la Liga Mexicana del
Pacífico (LMP), han efectuado 22 encuentros de zafra y las novenas de la Liga
Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), han jugado en promedio 20
compromisos, condición que aunque no lo parezca, hace una diferencia notable.

Desde el ámbito deportivo por ejemplo, hoy se puede destacar que el dominicano
de los Tomateros de Culiacán, Cristian Santana con 5, los dominicanos de Tigres
del Licey y Estrellas Orientales Ramón Hernández y Miguel Sanó con 3, así como
el venezolano de Navegantes del Magallanes Renato Núñez con 9, son los
actuales líderes en cuadrangulares de la Liga Mexicana del Pacífico, de la Liga de
Béisbol Profesional de República Dominicana y de la Liga Venezolana de Béisbol
Profesional respectivamente.

En cuanto al picheo se refiere, el mexicano Víctor Castañeda y el
mexicoamericano Manny Barreda, ambos de Tomateros de Culiacán, junto al
mexicano Darel Torres de Cañeros de Los Mochis lideran la LMP con 4 triunfos,
misma cantidad con la que el mexicoamericano Alex Carrillo con Tigres de Aragua
lidera en victorias la LVBP, mientras que el estadounidense Austin Roberts de los
Gigantes del Cibao con 3 juegos ganados encabeza a los pitchers en la LIDOM.

Esto hace una diferencia notable ya que al finalizar cada temporada regular, las
metas logradas individuales y colectivas serán más amplias y significativas en
aquellas ligas con calendarios más amplios, lo que se traduce en mayor
exposición, mayor cobertura, mayor seguimiento, mayor identidad, mayor
publicidad, comercialización y producción de dinero.

Tal y como sucede en la mayoría de las disciplinas deportivas, para un gran
porcentaje de fanáticos el béisbol forma parte de sus estilos de vida, en las que
más allá de seguir, disfrutar y sufrir apasionadamente al equipo de sus amores a
través de los diferentes medios de comunicación y asistiendo al parque de pelota,
al llegar la temporada compran el paquete completo de entradas para toda la
campaña, generalmente para una nutrida cantidad de integrantes de la familia,
quienes entre conocidos y amistades coinciden en el estadio para apoyar a su

novena, en donde comen, beben, se concretan trabajos, negocios y otros
proyectos o manifestaciones sociales e incluso en ocasiones planifican y viajan
para apoyar al equipo en otras plazas cuando éste juega en calidad de visitante.

También existen otros tipos de fanáticos, que no asisten tanto al estadio mas
apoyan permanentemente a sus equipos desde sus casas a través de la radio o
televisión sin falta, en ocasiones en medio de reuniones familiares y con
amistades desde sus hogares, así como en restaurantes o en localidades sociales
y comerciales.

No obstante, no es lo mismo arraigar todo lo anterior en solo 40 encuentros de
temporada regular, que en campañas de entre 56 y 70 juegos. Eso marca una
diferencia de solo 20 juegos de temporada regular al año en calidad de local, a
una que oscila 28 y 35 encuentros como anfitrión. No parece mucha la diferencia
pero siempre lo es.

En cuanto a la industria del béisbol se refiere, al negocio del juego, existe una
diferencia favorable y bastante notable para los circuitos rentados con temporadas
regulares de casi tres meses, más un mes completo de postemporada, por sobre
una liga que ejecuta un poco más de mes y medio de temporada regular y menos
de un mes de postemporada. Con éstos dos marcos de tiempo laboral, los
ingresos por taquilla, expendio de alimentos, bebidas, souvenirs, publicidad, radio
y televisión presentan un contraste significativo.

Desde lo deportivo, económico y comercial, por solo citar un ejemplo, los Derbys
de Cuadrangulares y Juegos de Estrellas contarán con mayores probabilidades de
éxito si les anteceden dos meses de temporada regular, respecto a aquellas que
apenas les precedan tres semanas o un mes de campeonato, ya que en el primero
de los casos, al haber mayor exposición se genera más expectativa, identidad
tanto del fanático como del pelotero y más contenido por comercializar. Lo
podemos apreciar mejor en las siguientes dos ecuaciones:

  • Dos meses de temporada regular + Derby de Jonrones, Juego de Estrellas
    y un mes más de temporada regular + un mes de postemporada.
  • Un mes de temporada regular + Derby de Jonrones, Juego de Estrellas y un
    mes de segunda mitad de temporada regular + postemporada últimas tres
    semanas de enero.

No es un secreto que las Ligas Invernales del Caribe se ajustan a la Major
League, la cual desarrolla su temporada regular hasta el ultimo día del mes de
septiembre y ejecuta su postemporada durante todo el mes de octubre. Sin
embargo, para beneficio de las Ligas Invernales del Caribe en todos los aspectos
(quienes ya realizan un trabajo y esfuerzo extraordinario administrativo, logístico y
de oficina en general para lograr iniciar sus circuitos rentados cada año durante la
segunda semana de cada mes de octubre), que lograran iniciar cada temporada
los primeros días de cada décimo mes.

Será apropiado que la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente de Puerto
Rico (LBPRC), ajuste y sincronice su calendario al resto de las Ligas Invernales
del Caribe que junto a ella conforman la Confederación de Béisbol Profesional del
Caribe porque sin dudas será una medida que ha de generar un impacto
inmediato notable porque llegaría en el momento apropiado, en medio de su
evidente resurgir, certero en lograr su indetenible progreso y promisorio brillante
porvenir.

Julio Sánchez Alvarado es columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en juliosanchezalvarado@gmail.com

Orlando “Peruchín” Cepeda | Un legado inmortal en el béisbol de luces y sombras

VOCES DEL DIAMANTE

El pasado 28 de junio de 2024, el mundo del béisbol perdió a una de sus leyendas más queridas y respetadas, Orlando “Peruchín” Cepeda. Su fallecimiento a los 86 años ha dejado un vacío inmenso en los corazones de sus seguidores y en la comunidad del béisbol en general. Conocido por su carisma, talento y contribuciones invaluables al deporte, Cepeda será recordado como uno de los grandes de todos los tiempos.

Orlando Cepeda, nacido el 17 de septiembre de 1937 en Ponce, Puerto Rico, comenzó su carrera en las Grandes Ligas con los Gigantes de San Francisco en 1958. Desde su debut, quedó claro que Cepeda era una fuerza a tener en cuenta. Ganó el premio al Novato del Año de la Liga Nacional en su primera temporada, estableciendo una reputación como uno de los bateadores más temidos de la liga.

Durante sus años con los Giants, Cepeda fue seleccionado a siete Juegos de Estrellas y se estableció como un pilar en la alineación, especialmente durante la temporada de 1961, cuando lideró la Liga Nacional con 46 jonrones y 142 carreras impulsadas.

En 1966, Cepeda fue transferido a los St. Louis Cardinals, donde continuó su racha de éxitos. En 1967, tuvo una de sus mejores temporadas, liderando a los Cardinals a un título de la Serie Mundial y ganando el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. Cepeda finalizó esa temporada con un promedio de bateo de .325, 25 jonrones y 111 carreras impulsadas. A lo largo de sus años antes de llegar a los Medias Rojas de Boston, Cepeda acumuló impresionantes estadísticas, incluyendo 358 jonrones y más de 1,200 carreras impulsadas, consolidando su reputación como uno de los bateadores más temidos y respetados de su era.

El primer DH de los Red Sox

En diciembre de 1972, los Medias Rojas de Boston le ofrecieron ser su primer bateador designado (DH), una oportunidad que Cepeda aceptó de inmediato. En ese momento, el rol del bateador designado era una novedad, y Cepeda admitió en una entrevista en 2013 que no sabía mucho sobre esta posición. Sin embargo, esta decisión revitalizó su carrera y, según sus propias palabras, lo llevó al Salón de la Fama.

En la temporada de 1973, Cepeda jugó 142 partidos como bateador designado, alcanzando un promedio de bateo de .289 con 20 jonrones y 86 carreras impulsadas. En abril de ese año, comenzó con fuerza, bateando .333 con cinco jonrones, y en agosto, impulsó 23 carreras y conectó cuatro dobles en un solo juego contra Kansas City. Este rendimiento excepcional le valió el título de Bateador Designado del Año.

El 8 de mayo de 2013, Fenway Park celebró una ceremonia en honor a Cepeda por su papel como uno de los primeros bateadores designados. Durante el evento, Cepeda expresó su gratitud y sorpresa por el impacto duradero de esta posición en su carrera y en el béisbol en general.

Logros y reconocimientos

Los números de Cepeda hablan por sí mismos: 2,351 hits, 379 jonrones y 1,365 carreras impulsadas en su carrera. Pero más allá de las estadísticas, Cepeda dejó una marca imborrable en el juego con su estilo de juego apasionado y su habilidad para inspirar a sus compañeros de equipo.

Después de haber transcurrido su tiempo como elegible por la Asociación de Escritores de Béisbol de América para el Salón de la Fama, su turno llegó a través del Comité de Veteranos. El 25 de julio de 1999, el béisbol celebró la entrada de uno de sus más grandes talentos al Salón de la Fama: Orlando Cepeda. Conocido cariñosamente como “Peruchín” y “El Baby Bull”, Cepeda se convirtió en el segundo jugador puertorriqueño en recibir este honor, siguiendo los pasos del legendario Roberto Clemente.

La exaltación de Cepeda al Salón de la Fama fue un momento de profunda emoción y orgullo para él y para la comunidad puertorriqueña. En su discurso de aceptación, Cepeda agradeció a su familia, a sus compañeros de equipo y a los aficionados que lo apoyaron a lo largo de su carrera. También dedicó un momento especial a honrar la memoria de su padre, “Perucho” Cepeda, una leyenda del béisbol en Puerto Rico, quien influyó profundamente en su vida y carrera.

La inclusión de Orlando Cepeda en el Salón de la Fama no solo reconoce sus logros en el campo, sino también su carácter y resiliencia. Después de enfrentar desafíos personales y controversias fuera del campo, Cepeda demostró una notable capacidad de recuperación, convirtiéndose en un modelo a seguir y en un embajador del deporte.

Sombras en su carrera

La carrera de Cepeda no estuvo exenta de controversias y dificultades personales. En 1976, fue condenado en San Juan, Puerto Rico, por contrabando de marihuana y sentenciado a cinco años de prisión. Esta condena probablemente fue una de las razones por las que no fue elegido al Salón de la Fama por la Asociación de Escritores de Béisbol de América, aunque eventualmente fue elegido por el Comité de Veteranos en 1999.

Además, en mayo de 2007, fue arrestado por la Patrulla de Carreteras de California tras ser detenido por exceso de velocidad. Durante la inspección, los oficiales encontraron una cantidad “utilizable” de una sustancia en polvo blanco, probablemente metanfetamina o cocaína, así como marihuana y una jeringa. Este incidente fue un recordatorio de los desafíos personales que Cepeda enfrentó fuera del campo de juego.

Despedida a una leyenda

Después de su retiro, Cepeda dedicó gran parte de su tiempo a actividades filantrópicas y al desarrollo del béisbol en su natal Puerto Rico. Fue un ferviente defensor de los derechos de los jugadores y trabajó incansablemente para mejorar las condiciones para los jugadores latinos en las ligas menores y mayores.

Su impacto en la comunidad del béisbol y en la sociedad en general es inmenso. Orlando Cepeda no solo será recordado por sus hazañas en el diamante, sino también por su generosidad, su carácter afable y su compromiso con el crecimiento del béisbol.

La noticia de su fallecimiento ha resonado en todo el mundo del deporte, con homenajes y mensajes de condolencias llegando desde todas partes. Jugadores, entrenadores, fanáticos y organizaciones han rendido homenaje a un hombre que dio tanto al béisbol y que, a cambio, recibió el amor y el respeto de millones.

Orlando “Peruchín” Cepeda deja un legado que perdurará por generaciones. Su vida y carrera son un testimonio del poder del talento, la dedicación y el amor por el juego. Aunque ya no esté con nosotros, su espíritu vivirá en cada swing de bate, en cada jugada espectacular y en cada joven que sueña con llegar a las Grandes Ligas, inspirado por el camino que él ayudó a pavimentar.

Y en su natal Puerto Rico y para todos sus peloteros, siempre fue una figura paternal para todos los jóvenes que durante los últimos 40 años han brillado en las Grandes Ligas, y un eterno defensor del béisbol latinoamericano.