Archivo de la etiqueta: RD

Estos son los 5 mejores shortstops latinos en la historia del béisbol

El béisbol ha sido moldeado por innumerables talentos a lo largo de los años, y los campocortos latinos han dejado una marca indeleble en el deporte con su destreza, agilidad y habilidad para dominar el juego desde la posición clave del campo corto. Estos jugadores no solo destacaron en el campo, sino que también contribuyeron significativamente con sus equipos en el plato y con su liderazgo en el terreno de juego.

El béisbol está siempre lleno de opiniones de expertos y fanáticos, es debatible colocar esta lista como los mejores 5 en la historia, pero estos ilustres jugadores merecen siempre estar en cualquier consideración al hablar de una posición tan exigente y popular del béisbol latino.

1. Omar Vizquel (Venezuela):
Omar Vizquel es un ícono del béisbol latinoamericano, conocido por su defensa excepcional y su duradera carrera de 24 temporadas en las Grandes Ligas. Ganador de 11 Guantes de Oro, Vizquel estableció récords defensivos y fue un líder en el campo corto durante más de dos décadas.

Total de outs registrados: 8,822, Promedio de fildeo: .985.

2. Luis Aparicio (Venezuela):
Pionero del béisbol latinoamericano en las Grandes Ligas, Luis Aparicio dejó una huella imborrable en el juego con su velocidad, defensa y habilidades en el plato. Ganador de nueve Guantes de Oro y miembro del Salón de la Fama del Béisbol, Aparicio allanó el camino para las generaciones futuras de campocortos latinos.

Total de outs registrados: 12,564, Promedio de fildeo: .972.

3. Rey Ordóñez (Cuba):
Aunque su carrera en las Grandes Ligas fue breve debido a lesiones, Rey Ordóñez fue una fuerza defensiva impresionante durante su tiempo en el campo corto. Conocido por su habilidad para hacer jugadas espectaculares, Ordóñez ganó tres Guantes de Oro y dejó una marca duradera en la posición.

Total de outs registrados: 2,737, Promedio de fildeo: .974.

4. Tony Fernández (República Dominicana):
Tony Fernández fue un campocorto talentoso y versátil que tuvo una destacada carrera en las Grandes Ligas durante más de dos décadas. Con habilidades defensivas excepcionales y una capacidad para batear consistentemente, Fernández dejó un legado perdurable en el béisbol latinoamericano.

Total de outs registrados: 6,799, Promedio de fildeo: .972.

5. Edgar Rentería (Colombia):
Edgar Rentería es una figura icónica del béisbol colombiano y latinoamericano. Conocido por su habilidad defensiva y su capacidad para conectar en momentos clave, Rentería dejó una marca indeleble en la posición de campocorto durante su carrera en las Grandes Ligas.

Total de outs registrados: 6,070, Promedio de fildeo: .976.

MENCIÓN ESPECIAL: DAVID CONCEPCION.

David Concepción, un infielder venezolano que jugó principalmente como campocorto para los Rojos de Cincinnati en las Grandes Ligas, es ciertamente un nombre destacado en la historia del béisbol latinoamericano. Aunque no fue incluido en la lista anterior, sus logros lo sitúan en el mismo nivel que algunos de los jugadores mencionados.

Aquí están las estadísticas defensivas de David Concepción durante su carrera en Grandes Ligas

  • Total de outs registrados: 7,132
  • Promedio de fildeo: .972
  • Guantes de Oro: 5

Comparando estas estadísticas con las de los otros campocortos latinos en la lista anterior, Concepción se destaca con su promedio de fildeo y sus premios Guante de Oro. Su impacto en la posición de campocorto y en el béisbol latinoamericano en general es innegable, y muchos consideran que está a la altura de los otros grandes jugadores de la lista.

Estas estadísticas defensivas resaltan la habilidad y consistencia de estos destacados campocortos latinos en el campo, mostrando su capacidad para hacer jugadas cruciales y contribuir significativamente a la defensa de sus equipos durante sus carreras en las Grandes Ligas. Su legado continuará inspirando a futuras generaciones de jugadores en todo el mundo.

No se coman el cuento…

CIUDAD DE MÉXICO – DIAMANTE 23 ESPECIAL – Mis queridos amigos, vamos a comenzar aclarando algunos puntos…

La MLB organiza encuentros fuera de Estados Unidos… Sí.
¿Es mucho más que en el pasado? Tal vez en cierto punto.
¿Es suficiente? No.
¿Están “mirando” a América Latina? Por supuesto que no.

El béisbol hoy, más que nunca, es un negocio y este negocio no solo busca tener ganancias, sino muchas ganancias, quizás excesivas. De hecho, tantas que no haya una excusa posible para no hacerlo, y aún así, buscarán excusas para no hacerlo, repetirlo o expandirlo.

Todo esto tiene una raíz que para muchos en el mundo de los negocios es inconcebible, pero en el mundo de hoy es más que razonable: la comodidad.

Vamos al pasado...

Les decía al principio que la MLB, tal vez en cierto punto, hoy mira a América Latina más que en el pasado. Ese “tal vez” sigue estando en un 80% en la explotación de talentos. La industria entiende que si su materia prima es en un 30% de origen latino, de alguna forma debe continuar inyectando un presupuesto acorde para seguir importando talento dominicano, venezolano y los que se sumen en el camino.

Ahora bien… ¿Existe una política seria por parte de la MLB para “servir” al mercado hispano?

No. No existe. En el corto plazo, no existirá.

No se confundan, el hecho de que la MLB organice un par de juegos en México o en Puerto Rico, incluso quizás en Seúl o Tokio, no se basa en una política seria y estructurada para servir al fanático que se ha formado por una tradición gestada en un pasado que era impulsado por el real crecimiento del juego.

En el béisbol que ya no existe, teníamos hombres como Branch Rickey, a quien usted podrá siempre recordar por darle un contrato a Jackie Robinson sin importar a sus detractores, pero fue ese mismo hombre quien llevó a los Dodgers a instalarse en Cuba y en la República Dominicana para jugar entrenamientos de primavera.

Bobby Maduro, dueño del Havana Sugar Kings dedicó su vida al desarrollo del béisbol global.

Hombres como Walter O´Malley y su hijo Peter, quienes desde su trinchera con los Dodgers, apostaron por expandir el juego internacionalmente al tiempo de vender su prestigiosa marca. En estas aventuras vimos el desarrollo de la Serie del Caribe con el apoyo de la antigua Asociación Nacional de Peloteros Profesionales, la afiliación de la Liga Mexicana de Béisbol a su estructura, la creación de los acuerdos invernales y los sueños de un equipo de la MLB en suelo latino con sus respectivas condiciones de desarrollo, como lo lucharon Bobby Maduro, Rafael Ávila y hasta Don Roberto Weill, quien suma a su legado la creación del Salón de la Fama del Béisbol Latino.

Estemos claros. América Latina y su economía no es ni en sueños comparable con la estructura económica de los Estados Unidos. La cultura de inversión publicitaria para financiar el deporte profesional tiene sus grandes avances en México, y por eso, solo por eso, la MLB accede a la modificación de su calendario para presentar partidos de temporada regular en suelo azteca.

El idilio por el béisbol en Latinoamérica tiene fecha de caducidad.

Así como lo lees. Este punto tan importante no es considerado por los controles operativos del béisbol y es lo que hace grave esta situación para los fanáticos del béisbol latino. Las nuevas tendencias y conductas de consumo del deporte, tanto presencial como por la vía de los medios de comunicación, nos muestran un panorama donde el fútbol internacional, como producto, ha sido aprovechado por las cadenas multinacionales de medios en base a los bajos costos de los derechos de transmisión.

Jamás se comparan las cifras que pueda pretender una liga europea de fútbol para que su producto sea distribuido en América Latina, con las elevadas cifras del producto de la MLB. Si a esto sumamos que el producto de la MLB tiene un contexto de relevancia en solo una parte de la región, su espectro comercial se limita aún más.

Si a esto sumamos que Venezuela, como mercado, representaba una gran parte de este pastel durante décadas, con la caída de su aparato económico y su masiva migración global, las ganancias internacionales del béisbol fueron evidentemente afectadas.

Entonces… ¿Está dispuesta la MLB a sacrificar ganancias o “dejar de ganar” para llevar y desarrollar su producto en América Latina? Obviamente, no. Es por eso que vemos iniciativas que continuarán creciendo como la Serie de Londres, y giras a Corea, Japón y Australia.

Sin embargo, se corre un gran peligro al solamente fijarse en este escenario desde el punto de vista financiero: la pasión por el juego y la cultura del béisbol en Latinoamérica se sigue viendo afectada. El contexto del juego deja de ser relevante en la región, y esto es gravísimo para una industria que cada día más busca diversidad real y expansión de mercados.

Cuando Branch Rickey firmó a Jackie Robinson lo hizo por el avance del juego, no lo hizo pensando en los potenciales acuerdos comerciales que surgirían por tener jugadores negros en Grandes Ligas. Cuando los Dodgers abrieron Campo Las Palmas en la República Dominicana, lo hicieron para darle un desarrollo integral a sus jugadores desde edades tempranas y expandir su filosofía organizativa.

Si estuviese en las manos de muchos “tomadores de decisiones” en la actualidad, América Latina no tendría ni una academia ni en la República Dominicana ni en Venezuela.

¡Dime que no!

Por los momentos, los fanáticos latinos del béisbol disfrutan de estos destellos comerciales. Pero para los que sueñan ver más de estos partidos en la República Dominicana, Venezuela o Colombia, estamos aún a años de esto. Obviamente, la República Dominicana tiene la delantera.

Leonte Landino es Jefe Editorial de Diamante23.com y miembro de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) y la Sociedad Americana para la Investigación del Béisbol (SABR).