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La nueva fórmula de los Rockies: cómo Colorado está reinventando el béisbol para conquistar Coors Field

Durante décadas los Rockies pelearon contra la montaña. Ahora intentan convertirla en una ventaja.

DIAMANTE 23 RESEARCH – LEONTE LANDINO

Durante más de treinta años, los Colorado Rockies han intentado resolver uno de los problemas más difíciles del béisbol moderno: cómo construir un equipo ganador en el estadio más hostil para los lanzadores de todas las Grandes Ligas.

La altitud de Denver altera el movimiento de los pitcheos, amplifica los errores y convierte partidos aparentemente controlados en explosiones ofensivas. Históricamente, la organización intentó adaptarse a esa realidad mediante distintos modelos de construcción de roster, pero los resultados nunca fueron sostenibles.

Hoy, bajo la dirección de Paul DePodesta, Alon Leichman y Matt Daniels, la organización está desarrollando una filosofía completamente distinta. No se trata únicamente de lanzar mejor. Se trata de rediseñar toda la identidad del equipo.

La conclusión que cambió todo: el problema no era la altitud, era la previsibilidad

Durante años los Rockies respondieron a Coors Field lanzando más rectas. La lógica parecía razonable. Si los lanzamientos rompientes pierden movimiento en Denver, la respuesta es simplificar los arsenales.

La nueva administración descubrió que el resultado era exactamente el contrario.

Las rectas tradicionales también pierden efectividad en la altitud y, cuando no vienen acompañadas por velocidad élite, terminan convirtiéndose en uno de los lanzamientos más vulnerables del juego.

Por ello, la organización redujo el uso de rectas de cuatro costuras de aproximadamente un 41% a apenas un 29%.

Los cinco pilares de la nueva estrategia de pitcheo

PilarObjetivo
Menos rectas tradicionalesReducir la previsibilidad
“Be Weird”Crear arsenales únicos
Velocidad extremaNeutralizar los efectos de la altitud
Secuencias desde el dugoutOptimizar decisiones en tiempo real
Openers y bullpenningEvitar que los bateadores vean tres veces al mismo pitcher

“Be Weird”: la filosofía más importante de Colorado

Dentro de la organización existe una frase que resume la nueva visión:

“Be Weird.”

La idea es simple. Ningún lanzador debe parecerse a otro.

Mientras muchas organizaciones buscan estandarizar procesos, Colorado busca exactamente lo contrario. La prioridad es que cada brazo presente un perfil distinto de velocidad, movimiento y secuencia. La meta es obligar a los bateadores a realizar ajustes constantes y evitar que puedan anticipar patrones. Esta filosofía ya ha llevado a varios lanzadores a expandir significativamente sus repertorios.

Los lanzamientos que mejor sobreviven en Denver

Los analistas de los Rockies identificaron tres perfiles que parecen resistir mejor las condiciones de Coors Field.

Velocidad

Las rectas de 98-100 mph siguen siendo efectivas independientemente de la altitud.

Gyro Sliders

A diferencia de los sweepers, dependen más de la profundidad vertical que del movimiento lateral.

Splitters

Generan caída natural utilizando la gravedad y la orientación de las costuras más que la resistencia aerodinámica.

PitchCom y la revolución táctica

Uno de los cambios más innovadores ocurre durante los juegos con el pitchcom.

El coach de pitcheo Alon Leichman participa activamente en la selección de secuencias utilizando información analítica en tiempo real. Las señales son transmitidas mediante PitchCom al receptor, reduciendo la carga mental sobre los lanzadores. La organización cree que, en un entorno tan complejo como Coors Field, cada decisión estratégica tiene un valor enorme.

¿Está funcionando?

Los resultados iniciales muestran avances importantes, aunque todavía existen áreas de preocupación.

Evaluación de Brazos Activos Clave (Giro Estratégico 2026)

Pitcher Perfil y RepertorioSituación Actual y Rol Estratégico (junio 2026)
Victor VodnikRecta de 98+ mph + Gyro SliderModelo ideal del sistema. Dominante en las entradas finales utilizando lanzamientos de puro poder y rotaciones resistentes a la altitud.
Antonio SenzatelaExtensión pesada + Sinker / DeslizanteLa gran sorpresa y pilar del bullpen. Totalmente recuperado de sus cirugías, brilla con una gran efectividad de 2.23 ERA y récord de 7-0 como el relevista más confiable.
Tomoyuki SuganoSplitter de élite, Cutter y control milimétricoEl ancla veterana de la rotación. Su estilo basado en lanzamientos con caída (splitter) y comando quirúrgico le permite liderar al equipo con récord de 8-4 y 4.31 ERA.
Juan MejiaRepertorio ampliado (Split-finger y Cutter)Uno de los casos más prometedores. La expansión de su arsenal de dos a cuatro pitcheos mantiene fuera de balance a los bateadores de MLB.
Jimmy HergetLanzamiento lateral (Sidearm), Sweeper de alto spin (2900+ RPM)Relevista situacional. Apodado “The Human Glitch”, acaba de regresar de la lista de lesionados tras superar una dolencia en el hombro para aportar quiebres impredecibles al bullpen.
Seth HalvorsenPoder puro (100+ mph) + Splitter pesadoExcelente stuff, problemas de control. Alterna destellos de cerrador con boletos costosos (13 BB en 16.1 IP), por lo que fue enviado a Triple-A recientemente para recuperar consistencia.
Jaden HillRecta de 97+ mph + Cambio con caída verticalTalento de cerrador, demasiados boletos. Su repertorio es ideal para Coors Field, pero sus problemas para localizar la zona (15 BB en 26.2 IP) limitan su efectividad.
Zach AgnosRelevista de múltiples inningsAdaptación complicada. Forzado a lanzar más pitcheos de los debidos por la carga del equipo, lo que aplana sus lanzamientos y eleva su efectividad a 7.21 ERA.
Sean SullivanFinesse / Engaño (Pitchability) desde ángulo zurdoLa altitud ha reducido su efectividad. Sin velocidad élite, los bateadores de MLB no persiguen sus pitcheos engañosos, obligándolo a dar boletos (7 BB en 12 IP) o recibir castigo.

Pero la revolución no termina en el montículo

Colorado llegó a una conclusión importante:

No importa cuánto mejore el pitcheo, siempre existirán noches difíciles en Coors Field, por eso la organización comenzó a desarrollar una segunda línea de defensa:

  • La velocidad.
  • La presión ofensiva.
  • El caos controlado.

Hartford: el laboratorio donde se construye el futuro de Colorado

Si existe un lugar donde puede observarse la nueva identidad de los Rockies, ese lugar está en Connecticut.

Los Hartford Yard Goats se han convertido en el principal centro experimental de esta filosofía.

Bajo la dirección de Robinson Cancel, Hartford conquistó el campeonato de la primera mitad de la Liga del Este jugando un béisbol agresivo, dinámico y extremadamente incómodo para los rivales.

El efecto Robinson Cancel

Cancel ha dado libertad absoluta a sus jugadores para correr. El objetivo es generar carreras constantemente sin depender exclusivamente del cuadrangular.

La estrategia ha producido resultados históricos y no es única de los Yard Goats. Mientras en MLB en los primeros 80 juegos, los Marlins son los líderes en Bases Robadas con 88, en la Eastern League, hay 5 equipos con mas de 100 bases robadas en los primeros 70 juegos de la temporada.

EquipoFilial MLBNúmero Total de Bases Robadas (SB)Veces Atrapado (CS)
Erie SeaWolvesDetroit Tigers14122
Binghamton Rumble PoniesNew York Mets11117
Reading Fightin PhilsPhiladelphia Phillies10934
Hartford Yard GoatsColorado Rockies10731
Portland Sea DogsBoston Red Sox10725
Richmond Flying SquirrelsSan Francisco Giants9022
Somerset PatriotsNew York Yankees9020
Akron RubberDucksCleveland Guardians8522
Chesapeake BaysoxBaltimore Orioles8322
Altoona CurvePittsburgh Pirates7821
Harrisburg SenatorsWashington Nationals6425
New Hampshire Fisher CatsToronto Blue Jays4924

Los Yard Goats han establecido dos veces en esta temporada la marca de más bases robadas en un juego en la historia de la franquicia con 9.

Récords de bases robadas en 2026

FechaRivalBases Robadas
23 de abrilPortland9
23 de junioPortland9

En el más reciente de esos encuentros, GJ Hill robó cuatro bases, incluyendo un espectacular robo directo del plato.

Cómo la velocidad protege a los lanzadores

La agresividad ofensiva genera beneficios directos para el cuerpo de pitcheo:

  • Primero: Crea carreras adicionales sin necesidad de extrabases.
  • Segundo: Extiende innings ofensivos que permiten descanso adicional al bullpen.
  • Tercero: Facilita responder rápidamente cuando un relevista pierde una ventaja.

En otras palabras, la ofensiva está diseñada para absorber parte de la volatilidad que inevitablemente produce Coors Field.

Cole Carrigg: el rostro del nuevo Rockies

Ningún jugador representa mejor esta filosofía que Cole Carrigg.

Antes de ser promovido a las Grandes Ligas, Carrigg rompió el récord histórico de los Yard Goats con 37 bases robadas. Su velocidad, versatilidad defensiva y agresividad permanente encajan perfectamente con la nueva identidad organizacional.

El perfil del jugador que buscan los Rockies

  • Velocidad élite
  • Versatilidad defensiva
  • Agresividad en las bases
  • Capacidad de crear caos
  • Producción sin depender exclusivamente del poder

Carrigg no es solamente un prospecto exitoso, es el prototipo del jugador que Colorado quiere desarrollar durante la próxima década.

Una organización que finalmente dejó de copiar

Durante muchos años los Rockies intentaron aplicar modelos desarrollados para otras ciudades y otros estadios, pero hoy están construyendo algo diferente.

Desde los lanzadores de 100 mph en Denver hasta los corredores agresivos en Hartford, toda la organización parece estar alineada bajo una misma idea: crear un estilo de béisbol diseñado específicamente para sobrevivir y ganar en la altitud.

Todavía es demasiado temprano para saber si esta transformación producirá campeonatos, pero por primera vez en mucho tiempo, los Rockies no están reaccionando a Coors Field, están construyendo una estrategia alrededor de él.

Los resultados en casa son un buen inicio

Un récord en casa de 17-22 (un porcentaje de victorias de .436) en Coors Field en este 2026 no está nada mal. De hecho, poniéndolo en contexto, representa un paso adelante enorme y muy necesario para los Rockies de Colorado.

Aunque un récord perdedor en casa nunca es la meta final, para evaluar este número de forma justa hay que mirar el pasado reciente, la extrema juventud de la plantilla y la enorme cantidad de lesiones que ha sufrido el cuerpo de lanzadores.

1. Es una gran mejora comparado con años anteriores

Para entender por qué un 17-22 es respetable, hay que recordar de dónde viene este equipo. En 2023, los Rockies tuvieron la peor temporada de su historia en casa con un récord de 22-59. En 2024 y 2025, el Coors Field siguió siendo un paraíso para las ofensivas rivales. Subir a casi un .450 de efectividad en casa jugando con tantos novatos demuestra que el nivel mínimo del equipo ha subido. Ya no son un rival fácil en Denver.

2. La estrategia mantiene al equipo en la pelea

Este récord demuestra que el giro táctico de la organización —eliminar las rectas de cuatro costuras, usar openers (abridores cortos) y correr las bases de forma agresiva— está funcionando.

  • El colchón de la ofensiva: Aunque lanzadores jóvenes como Zach Agnos (7.21 efectividad) y Sean Sullivan (8.25 efectividad) han sufrido palizas lógicas de novatos, el equipo no se cae a pedazos.
  • El motor de fabricar carreras: La filosofía de velocidad extrema que Robinson Cancel pulió en Hartford está subiendo a las Mayores. Jugadores como Cole Carrigg ayudan a fabricar carreras de la nada, lo que permite a los Rockies pelear los juegos hasta el final en lugar de quedar noqueados en la quinta entrada.

3. Luz al final del túnel en medio de una pesadilla de lesiones

El récord de 17-22 es muy meritorio si se tiene en cuenta que el plan de pitcheo se ha tenido que improvisar por culpa del quirófano. Están compitiendo en casa sin sus mejores brazos:

  • Chase Dollander (la gran esperanza de la rotación) está fuera todo el año por una cirugía de codo.
  • Jaden Hill (el cerrador del futuro, hasta ahora) acaba de irse a la lista de lesionados por tendinitis en el hombro.
  • Varios relevistas veteranos han perdido mucho tiempo, obligando a novatos como Seth Halvorsen a lanzar en situaciones de alta presión en la altura antes de estar maduros.
  • Eiberson Castellano: Encaja a la perfección como el puente ideal entre el éxito de las sucursales y las Grandes Ligas. Tras ser pilar en el título de la primera mitad de Hartford con una brillante efectividad de 2.72, el derecho debutó en las Mayores el pasado 14 de junio con un rescate de tres entradas en blanco apoyado en un arsenal de alta extensión y pitcheos rompientes verticales que resisten la altura, demostrando que está listo para ser la principal pieza de auxilio en el bullpen y potencial abridor.

El veredicto: Una base sólida para el futuro

Para un equipo que está en medio de una reconstrucción total basada en analítica y juventud, un 17-22 es un cimiento sólido. Demuestra que el nuevo plan de la gerencia funciona. Si los Rockies recuperan la salud para 2027, siguen puliendo brazos de 100 mph como Halvorsen y trasladan por completo el estilo de juego eléctrico de los Yard Goats a Denver, este récord “nada malo” se convertirá muy pronto en una verdadera ventaja local.

Spencer Jones no está reemplazando a Aaron Judge. Está intentando sobrevivir a su sombra.

VOCES DEL DIAMANTE

Cuando los Yankees anunciaron el regreso de Spencer Jones desde Triple-A el pasado 5 de junio, la reacción inmediata fue inevitable: “el reemplazo de Aaron Judge ya está aquí”.

La realidad es mucho más complicada: Nadie reemplaza a Aaron Judge.

No existe un prospecto en el béisbol capaz de sustituir de inmediato la producción de un jugador que ha ganado tres premios MVP, se ha convertido en el rostro de la franquicia más famosa del deporte y continúa siendo uno de los bateadores más temidos del planeta.

Sin embargo, eso no significa que Spencer Jones no esté sintiendo una enorme presión.

De hecho, podría estar enfrentando uno de los escenarios más difíciles para un joven prospecto: recibir una segunda oportunidad en las Grandes Ligas justo cuando una organización que aspira a ganar la Serie Mundial necesita desesperadamente ayuda.

La lesión de Judge, diagnosticada como una fractura por estrés en una costilla y que podría mantenerlo fuera entre cuatro y seis semanas, abrió una vacante inesperada en el roster de Nueva York. Los Yankees reaccionaron llamando nuevamente a Jones, quien apenas semanas atrás había vivido un debut complicado en las Grandes Ligas.

Durante su primera estadía con el club, el jardinero bateó apenas .167 y se ponchó 12 veces en 27 apariciones al plato, evidenciando que todavía existe una brecha importante entre su talento físico y su capacidad para realizar ajustes consistentes contra pitcheo de Grandes Ligas.

Lo curioso es que la presión competitiva sobre Jones es relativamente baja.

Aaron Boone ha sido claro: nadie dentro de la organización espera que un novato de 25 años produzca al nivel de Judge. Los Yankees todavía cuentan con veteranos como Cody Bellinger, Jazz Chisholm Jr., Ben Rice, Anthony Volpe y otros jugadores que deben asumir la responsabilidad ofensiva durante la ausencia del capitán. Incluso dentro del clubhouse existe consenso de que la solución será colectiva y no individual.

La verdadera presión viene de otros lugares

Viene del implacable calendario que cada fecha que pasa aleja más a los Yankees de su último título. Viene de la expectativa de la mega inversión en el róster.

Y viene de cada ponche de Jones.

Jones llega a Nueva York con números que siguen siendo extremadamente atractivos para cualquier organización. Antes de su ascenso estaba bateando .269 con 13 cuadrangulares y 48 carreras impulsadas en Triple-A Scranton/Wilkes-Barre. Su poder bruto sigue siendo considerado de élite y su velocidad de salida máxima de 117.4 millas por hora es una cifra reservada para muy pocos bateadores en todo el béisbol profesional.

Pero existe una estadística que continúa persiguiéndolo.

Los ponches.

Su porcentaje de contacto sigue siendo uno de los más bajos entre los principales prospectos ofensivos del sistema de los Yankees. El swing genera un poder extraordinario cuando conecta la pelota, pero también produce una enorme cantidad de swings vacíos. Esa es la razón por la que muchos evaluadores creen que Jones podría convertirse en una estrella de Grandes Ligas o en un jugador incapaz de realizar los ajustes necesarios para mantenerse regularmente en el máximo nivel.

Y ahí es donde aparece la presión real.

Los Yankees están construidos para ganar ahora, no en dos años, ni en tres años… ahora.

Por esa razón, cada aparición de Jones en las próximas semanas también funcionará como una evaluación para la oficina central. Si demuestra que puede hacer ajustes, controlar la zona de strike y producir contra el pitcheo de las Grandes Ligas, aumentará sus posibilidades de convertirse en parte importante del futuro de la organización.

Pero si los problemas de contacto continúan, los rumores de cambio volverán a intensificarse.

Su nombre ya ha aparecido repetidamente en conversaciones relacionadas con posibles adquisiciones de lanzadores de impacto para octubre. En una organización que históricamente ha estado dispuesta a mover prospectos para ganar campeonatos, el desempeño de Jones durante este verano podría determinar si su futuro está en el Bronx o como pieza central de una negociación importante antes de la fecha límite de cambios.

Quizás por eso la narrativa de “reemplazar a Judge” es equivocada.

El desafío de Spencer Jones no consiste en llenar el vacío que deja Aaron Judge; su desafío es mucho más simple y mucho más difícil al mismo tiempo: demostrar que pertenece a las Grandes Ligas.

Porque si logra reducir los ponches sin perder el poder que lo convirtió en uno de los prospectos más intrigantes del béisbol, los Yankees podrían descubrir que la lesión de Judge terminó acelerando el desarrollo de una de sus piezas más importantes para el futuro.

Y si no lo consigue, estas próximas semanas podrían convertirse en una larga audición para las otras 29 organizaciones del béisbol.

Expansión MLB: ¿Qué pasaría si el béisbol se expandiera a 34 equipos?

Las 10 ciudades con más posibilidades de recibir un equipo de MLB

La expansión de Major League Baseball ya no es una cuestión de “si ocurrirá”, sino de cuándo ocurrirá. Durante los últimos años, el comisionado Rob Manfred ha reiterado que uno de sus principales objetivos antes de retirarse en 2029 es llevar las Grandes Ligas más allá de su estructura actual. De hecho, Manfred ha declarado públicamente que le gustaría ver a MLB crecer a 32 equipos y considera que la expansión sería positiva tanto para el negocio como para el formato competitivo de la liga.

Actualmente, el escenario más discutido dentro de la industria contempla la llegada de dos nuevas franquicias, elevando el circuito a 32 clubes. Sin embargo, si el crecimiento económico del deporte continúa y la internacionalización sigue avanzando, no sería descabellado imaginar una MLB de 34 equipos durante la próxima década.

La propia liga reconoce que existe un interés extraordinario de múltiples ciudades por obtener una franquicia. Manfred ha señalado que el hecho de que tantas regiones aspiren a tener un equipo de Grandes Ligas es una señal de la fortaleza actual del béisbol profesional.

En ese escenario hipotético de 34 equipos, estas son las diez ciudades que aparecen con más frecuencia en las conversaciones sobre expansión.

Nashville, Tennessee

Si hubiera que apostar hoy por una ciudad para recibir una franquicia, Nashville probablemente encabezaría la lista. El proyecto liderado por Music City Baseball lleva años construyendo apoyo político, empresarial y comunitario para llevar las Grandes Ligas a Tennessee. Nashville combina crecimiento poblacional, poder corporativo y una identidad deportiva cada vez más fuerte. Diversos reportes la consideran la principal candidata para ocupar una futura plaza en el Este.

Salt Lake City, Utah

En el Oeste, ninguna candidatura parece haber ganado más fuerza que Salt Lake City. El grupo Big League Utah cuenta con respaldo financiero sólido y un ambicioso proyecto de desarrollo urbano alrededor de un futuro estadio. Muchos analistas consideran que actualmente es la favorita para convertirse en la próxima franquicia occidental de MLB.

Portland, Oregon

Portland lleva más de dos décadas intentando atraer una organización de Grandes Ligas. Su mercado televisivo, la ausencia de competencia directa dentro del estado y la posibilidad de desarrollar una rivalidad natural con Seattle siguen manteniéndola como una de las candidatas más atractivas. Aunque ha perdido algo de impulso frente a Salt Lake City, continúa siendo una opción muy viable.

Charlotte, Carolina del Norte

Charlotte representa uno de los mercados metropolitanos de mayor crecimiento en Estados Unidos. La ciudad cuenta con fuerte presencia corporativa, una economía diversificada y una ubicación estratégica dentro de una región apasionada por los deportes profesionales. Su nombre aparece regularmente entre los candidatos más serios para una futura expansión.

Orlando, Florida

Aunque Florida ya alberga a los Rays y los Marlins, Orlando ofrece características únicas. Su enorme industria turística, crecimiento demográfico y alcance internacional la convierten en un mercado que MLB no puede ignorar. Además, algunos ejecutivos consideran que la región central de Florida podría sostener exitosamente una franquicia propia.

Montreal, Canadá

Pocas historias serían tan emocionantes para el béisbol como el regreso de los Expos. Desde la salida de la franquicia en 2004, Montreal ha mantenido viva la conversación sobre una posible vuelta a las Grandes Ligas. La ciudad ofrece tradición beisbolera, una importante base de aficionados y la posibilidad de reactivar una histórica rivalidad con Toronto.

Ciudad de México, México

La Ciudad de México representa probablemente la apuesta internacional más ambiciosa disponible para MLB. Con más de veinte millones de habitantes en su área metropolitana y una profunda cultura beisbolera, el mercado mexicano ofrece un potencial comercial gigantesco. Además, Manfred ha reiterado recientemente la importancia estratégica de México dentro de los planes internacionales de la liga.

Los desafíos logísticos, fiscales y deportivos siguen siendo importantes, pero el tamaño del mercado hace imposible descartarla.

Monterrey, México

Muchos ejecutivos consideran que Monterrey podría incluso ser una opción más sencilla que Ciudad de México. Su cercanía geográfica con Estados Unidos, su infraestructura moderna y la fortaleza económica de la región la convierten en una candidata extremadamente atractiva. Monterrey ya ha demostrado capacidad para albergar juegos oficiales de MLB con gran éxito de asistencia.

Vancouver, Canadá

Vancouver aparece con frecuencia como una candidata silenciosa. Su economía dinámica, conexiones con Asia y mercado televisivo considerable podrían convertirla en una pieza clave dentro de una futura estrategia internacional de MLB. Además, permitiría ampliar la presencia canadiense de la liga más allá de Toronto.

San Antonio, Texas

Texas es uno de los territorios más fértiles para el béisbol profesional. San Antonio posee una población en crecimiento, una fuerte comunidad latina y una cultura deportiva profundamente arraigada. Aunque tendría que compartir territorio con Rangers y Astros, el tamaño del estado hace que una tercera franquicia no sea una idea imposible.

¿Cómo cambiaría MLB con 34 equipos?

Una expansión a 34 equipos obligaría a replantear completamente la estructura de las Grandes Ligas. Nuevas divisiones, calendarios más regionalizados y una expansión del formato de postemporada serían prácticamente inevitables.

Manfred ha reconocido que una liga más grande también facilitaría futuros procesos de realineación geográfica, reduciendo viajes y creando estructuras más eficientes para jugadores, clubes y cadenas de televisión.

También habría un impacto directo en el mercado laboral del béisbol. Cuatro nuevas franquicias significarían cientos de empleos adicionales para jugadores, coaches, ejecutivos, personal de operaciones y trabajadores de estadios.

Sacramento: la nueva sorpresa que se metió en la conversación

Hasta hace apenas un año, pocos colocaban a Sacramento entre las ciudades con opciones reales de obtener una franquicia de Grandes Ligas. Sin embargo, la situación ha cambiado radicalmente.

La llegada temporal de los Athletics a West Sacramento, mientras se completa su estadio en Las Vegas, ha servido como una especie de audición para la ciudad ante los ojos de MLB. Lo que inicialmente parecía una solución provisional se ha convertido en una oportunidad para demostrar que la capital de California puede sostener béisbol de Grandes Ligas a tiempo completo.

Durante las últimas semanas, líderes empresariales y políticos lanzaron oficialmente la iniciativa “Sacramento Pitch”, una campaña para atraer una franquicia de expansión. El proyecto incluye un posible estadio de 35,000 a 40,000 asientos, cerca de $2 mil millones en financiamiento público y privado y una ubicación potencial en West Sacramento.

Uno de los argumentos más fuertes de Sacramento es su tamaño de mercado. Los promotores de la candidatura afirman que la región metropolitana supera los 2.7 millones de habitantes y que representa uno de los mercados más grandes de Estados Unidos sin un equipo de MLB. Además, el éxito histórico de los Sacramento River Cats y de los Kings de la NBA demuestra que existe una base deportiva sólida.

El impulso es tan fuerte que figuras como el ex dirigente de Grandes Ligas, Dusty Baker, se han sumado públicamente al proyecto. Baker calificó a Sacramento como una “ciudad de Grandes Ligas” y destacó la larga tradición beisbolera de la región.

Incluso existe un elemento estratégico que juega a favor de Sacramento. Cuando se anunció la mudanza temporal de los Athletics, el propietario de los Kings y de los River Cats, Vivek Ranadivé, reveló que el comisionado Rob Manfred le había comentado que MLB busca eventualmente añadir otra franquicia en la Costa Oeste. Ranadivé llegó a afirmar que Sacramento podría colocarse en una posición privilegiada si demostraba ser un mercado exitoso durante la estadía de los Athletics.

Aunque Nashville y Salt Lake City continúan siendo consideradas las favoritas para una expansión inmediata, Sacramento se ha ganado un lugar en la conversación. Lo que hace apenas unos años parecía una posibilidad remota hoy se ha convertido en una candidatura legítima que muchos dentro de la industria ya observan con atención.

Si MLB eventualmente llegara a 34 equipos en lugar de 32, Sacramento podría ser una de las ciudades mejor posicionadas para beneficiarse de una segunda ola de expansión, especialmente si la experiencia de los Athletics demuestra que el norte de California todavía tiene espacio para otra franquicia de Grandes Ligas.

El futuro puede ser más internacional que nunca

Durante décadas, la expansión de MLB estuvo centrada exclusivamente en Estados Unidos. Hoy el panorama es diferente. Montreal, Ciudad de México, Monterrey y Vancouver demuestran que el futuro crecimiento de la liga podría estar ligado tanto a la expansión geográfica como a la internacionalización del deporte.

Si algo ha dejado claro Rob Manfred es que la expansión forma parte de su visión para el futuro de las Grandes Ligas. La pregunta ya no es si MLB crecerá. La verdadera pregunta es cuáles ciudades estarán listas cuando finalmente llegue el momento de abrir las puertas a una nueva era del béisbol profesional.

El “Efecto Michael Jordan” y la realidad que MLB prefiere ignorar

#ENTRELINEAS

Hay números que uno ve y dice: “ok, vamos mejorando”… pero cuando los miras bien, te das cuenta que no. Esto se puede entender mejor si consideramos el efecto Michael Jordan en algunos contextos. De hecho, el efecto Michael Jordan es fundamental para analizar estos datos.

MLB anunció que el porcentaje de jugadores negros subió a 6.8%, desde 6.2% el año pasado. Y sí, técnicamente es un aumento. Pero siendo honestos… esto no es para celebrar. Es prácticamente el mismo número que existía en 1957, cuando el béisbol todavía estaba tratando de entender lo que significaba realmente integrar el juego.

Piénsalo un segundo… casi 70 años después, estamos en el mismo punto.

Y ahí es donde la conversación se pone incómoda.

Porque esto no es un tema de talento. Nunca lo ha sido. Aquí hay talento de sobra. Esto es un tema de acceso, de oportunidades… y sobre todo de qué deporte se convirtió en el sueño, algo que se puede analizar a través del efecto Michael Jordan.

Aquí entra algo que no es nuevo ni teoría improvisada. Lo que muchos han llamado el “efecto Jordan” ha sido estudiado en distintos sectores: desde la moda y la cultura, hasta el deporte. El impacto de Michael Jordan no solo cambió el baloncesto… cambió aspiraciones completas dentro de la comunidad afroamericana en Estados Unidos.

De hecho, no es casualidad que en 1986 —justo cuando el béisbol alcanzaba su punto más alto de participación de jugadores negros (18.3%)— Jordan comenzaba a consolidarse con los Chicago Bulls. Su impacto fue mucho más allá de la cancha: marketing, identidad, cultura. Jordan convirtió el baloncesto en aspiración global. Y para muchos jóvenes atletas negros en EE.UU., el cambio fue natural: dejaron el bate y el guante… por la facilidad de un balón en la cancha de la esquina. Menos barreras, más acceso, más visibilidad.

Y hay otra realidad que no se puede ignorar: el baloncesto se percibió —y en muchos casos se vivió— como un espacio menos racista que el béisbol, o al menos con mayores oportunidades de crecimiento y liderazgo.

Porque el béisbol también tiene su historial… y pesa. Además, otros deportes resultaron mucho más atractivos debido al efecto Michael Jordan que transformó el baloncesto en una aspiración masiva.

No es casualidad que en 1987, Al Campanis, uno de los ejecutivos más influyentes del juego, dijera en televisión nacional algo que hoy sigue resonando. Básicamente cuestionó si los afroamericanos tenían las capacidades “necesarias” para ser managers o gerentes generales, y hasta insinuó que había limitaciones físicas e intelectuales. Cuando lo presionaron para aclarar, no retrocedió… insistió en su postura.

Fue despedido en menos de 48 horas.

Pero el daño ya estaba hecho.

Ese tipo de mentalidad, expresada públicamente por alguien de ese nivel, no solo refleja una época… explica muchas decisiones, muchas oportunidades que nunca llegaron, y muchas percepciones dentro de las comunidades.

Mientras el básquet se volvió identidad, visibilidad y cultura… el béisbol se volvió más caro, más estructurado y, para muchos, más distante.

Así de simple.

El juego no se fue… el juego se alejó.

Y mientras eso pasaba en Estados Unidos, MLB encontró una mina de oro en América Latina. Y eso ha sido espectacular para el crecimiento global del deporte, no hay duda. Pero también es parte de la realidad: se llenó un vacío afuera… mientras adentro se estaba creando otro.

Porque después del pico de 18.3% en 1986, esto no ha dejado de bajar. No es casualidad. Es consecuencia.

Aquí no se trata de si 6.8% es mejor que 6.2%. Eso es maquillaje. Sin embargo, el efecto Michael Jordan sigue teniendo influencia hasta hoy.

La pregunta real es otra:

¿el béisbol sigue siendo un sueño para esos jóvenes… o ya no?

Porque cuando una generación deja de verse en tu deporte, ese deporte empieza a perder algo mucho más grande que números.

Y si MLB no enfrenta eso de frente… esto no va a subir.

Va a seguir igual.

O peor.

MLB 2026: el Opening Day que confirma que el béisbol ya no tiene fronteras

VOCES DEL DIAMANTE

Hay números que pasan desapercibidos… y hay otros que te obligan a replantearte todo. El Opening Day 2026 de Grandes Ligas dejó uno de esos números que no se pueden ignorar: 247 jugadores nacidos fuera de Estados Unidos.

Es decir, el 31,6% de los 780 jugadores en rósters activos de MLB son extranjeros.

No es un récord, pues incluso se reduce de 265 en 2025, pero la tendencia de mantener el porcentaje por encima de 30% es una señal clara. El béisbol, como lo conocíamos, ya no existe. Hoy, uno de cada cuatro peloteros en MLB es internacional. No es una tendencia. Es una transformación completa del juego.


El mapa real del talento en MLB 2026

Cuando uno baja al detalle, el dato deja de ser global y se vuelve estructural. Hay países que no solo exportan talento… lo dominan.

Jugadores internacionales en MLB 2026

País / TerritorioJugadores
República Dominicana93
Venezuela60
Cuba20
Canadá17
Japón14
Puerto Rico14
México7
Curazao4
Panamá4
Colombia3
Corea del Sur3
Aruba1
Bahamas1
Honduras1
Nicaragua1
Taiwán1

República Dominicana sigue siendo el estándar. No hay discusión. Es consistencia, volumen y presencia histórica. Pero lo interesante no es solo quién lidera. Es cómo se ha cerrado la brecha. Venezuela, con 60 jugadores, ya no está en persecución. Está consolidada como una de las principales potencias del talento global. Y más abajo, países como Japón, Canadá y México siguen empujando un crecimiento sostenido que hace diez años no tenía esta dimensión.


Esto no pasó de la noche a la mañana

Este fenómeno no es casual, es el resultado de academias, inversión, scouting internacional agresivo y, sobre todo, cultura. En América Latina, el béisbol no es un deporte. Es una salida. Es identidad. Es sistema. En Asia, es disciplina, desarrollo técnico y estructura.

Y MLB lo entendió hace tiempo.

Por eso hoy el talento no se busca solo en Estados Unidos. Se construye en República Dominicana, en Venezuela, en Japón, en cada rincón donde haya un brazo que lance o un bate que produzca.


Equipos que reflejan el nuevo modelo

Cuando miras los rosters por equipos, la globalización se vuelve todavía más evidente.

Equipos con más jugadores internacionales

EquipoJugadores Internacionales
Braves15
Padres15
Astros14
Diamondbacks13
Marlins13
Mariners12
Red Sox11
Dodgers11
Mets11
Giants11

Atlanta, por ejemplo, no solo lidera en cantidad. Tiene jugadores de ocho países distintos. Eso no es diversidad por marketing, más bien es una ventaja competitiva. Las organizaciones que mejor entienden el mercado internacional son las que hoy construyen los rosters más profundos.


Venezuela va por los 500

Un caso interesante de este 2026 en MLB es que Venezuela llegará a 500 jugadores NACIDOS EN VENEZUELA en esta temporada.

Desde 1939 cuando Alejandro Carrasquel debutó en las Grandes Ligas, 497 de sus compatriotas le siguieron los pasos. Existen casos especiales en esta lista que nos hacen destacar que para nuestro criterio, el número es de 500 y para no entrar en diatribas, lo dividimos en aquellos que han nacido en el país.

Los casos especiales de la lista actual son dos: Carlos “Terremoto” Ascanio, único jugador venezolano que jugó en las Ligas Negras y que tras la unificación de criterios de MLB de considerar a los circuitos de color como parte de la historia de MLB, el asunto ganó pocos adeptos por la poca data histórica y con falta de soporte de estas ligas cuya logística es muy difícil de comparar con el nivel organizativo de las Ligas Nacional y Americana desde hace más de un siglo.

El otro caso es el del norteamericano Josh Barfield, quien nació en Barquisimeto, Venezuela cuando su padre Jesse militó con el Cardenales de Lara en la pelota invernal. El niño nació circunstancialmente en el país y posteriormente alcanzó las Grandes Ligas.

Si sacamos estas dos situaciones, hasta el debut de Jhostynxon García “La Contraseña” con los Boston Red Sox en 2025, eran 498 los nacidos en Venezuela.

Por obvias razones, esta lista no incluye a los hijos de la diáspora venezolana que en el futuro serán más y más los venezolanos que arriben a las mayores nacidos fuera del territorio nacional, como los casos de Jesús Luzardo (Perú) y Abraham Toro (Canadá).

El juego se volvió realmente global

Hay otro dato que termina de cerrar la historia y es que MLB se distribuye en más de 203 países y en 16 idiomas distintos. Eso es una consolidación global. El béisbol ya no es un producto que se exporta. Es un producto que se construye desde múltiples culturas al mismo tiempo. Y eso se ve directamente en el terreno.

Tal vez está aprovechando una mala racha de atención a un deporte global como la NBA. Lo que ocurre en el baloncesto es que esos jugadores extranjeros son mayormente europeos y a nivel de medios globales impactan en cómo se mercadea y toma valor la liga. En el caso de MLB, el hecho de que los jugadores sean latinos limita el alcance del negocio internacional en base a las economías lentas o turbulentas de los países del Caribe.

Es aquí donde Japón, Corea y Taiwán impactan a la industria como un vendaval. Sus jugadores, más allá del talento y la disciplina, son instrumentos de venta de la liga para sus países y eso tiene un valor de peso, que en muchos casos se ve reflejado en sus salarios.


La conclusión es incómoda para algunos

Durante décadas, el discurso fue claro: MLB era la mejor liga del mundo porque concentraba el mejor talento. Eso sigue siendo cierto, pero ahora hay que agregar algo más y es que ese talento ya no es mayoritariamente estadounidense.

Es internacional: latino, caribeño, asiático.

El juego evolucionó, y el Opening Day 2026 no hace más que confirmar que el béisbol ya no pertenece a un país, pertenece al mundo.

Elly De La Cruz rechaza oferta histórica: ¿Por qué “La Cocoa” vale más de $225 millones?

Redacción – Diamante 23

El futuro de los Rojos de Cincinnati está en una encrucijada de millones de dólares. Nick Krall, presidente de operaciones de béisbol, confirmó recientemente que Elly De La Cruz rechazó oficialmente una extensión de contrato el pasado verano que habría superado los $225 millones por 10 años de Joey Votto. La noticia de que Elly De la Cruz rechaza 225 millones ha causado gran impacto en el mundo del béisbol. El caso de Elly De la Cruz, plantea ahora muchas incógnitas sobre su futuro. Con este movimiento, “La Cocoa” no solo busca ser el mejor pagado en la historia de Ohio, sino que aspira al panteón de los contratos de $300 millones o más.

La Referencia: El “Efecto Bobby Witt Jr.

Para entender por qué una oferta récord de franquicia fue considerada “insuficiente”, debemos mirar hacia Kansas City. En 2024, los Reales blindaron a Bobby Witt Jr. con un pacto de $288.7 millones por 11 años, que puede escalar hasta los $377 millones. Ese es el barómetro real de Elly De La Cruz, no el contrato de Votto firmado hace más de una década. Es más, tomando como referencia la situación en la que Elly De la Cruz opta por rechazar 225 millones, otras jóvenes promesas podrían cambiar su aproximación a las negociaciones de contratos.

Elly vs. Witt Jr.: El Duelo de “Unicornios”

Ambos jugadores redefinieron la posición de campocorto con una combinación de velocidad de 30 pies por segundo y un poder descomunal. Sin embargo, sus perfiles presentan matices que Boras está utilizando para elevar el precio de Elly. En este contexto, no podemos olvidar que Elly De la Cruz rechaza 225 millones en una decisión que sigue marcando la pauta dentro del mercado de jóvenes estrellas.

Métrica (Temporada previa a oferta)Bobby Witt Jr. (2023)Elly De La Cruz (2024)
Jonrones / Bases Robadas30 / 4925 / 67
Tasa de Ponches (K%)17.4%31.3%
Velocidad de Armado (mph)90.799.0+
Outs Sobre el Promedio (OAA)+14+12
BWAR4.45.1

Mientras que Witt Jr. destaca por una disciplina en el plato superior (reduciendo sus ponches drásticamente), Elly posee un techo físico inalcanzable. De La Cruz es el único jugador desde 1900 con 80 bases robadas, 80 extrabases y 80 boletos en sus primeros 200 juegos. Boras no está vendiendo un “buen campocorto”, está vendiendo al jugador más eléctrico del planeta. Cabe recalcar que gracias a la condición de Elly De la Cruz rechaza 225 millones, ahora los agentes tienen nuevos horizontes al negociar contratos.


La Estrategia Boras: Libertad sobre Seguridad. ¿Por qué rechaza $225 millones?

La oferta de los Rojos probablemente carecía de lo que Witt Jr. sí obtuvo: flexibilidad. El contrato de Witt incluye cuatro opciones de salida (opt-outs), permitiéndole volver a ser agente libre a los 30 años si su valor sigue subiendo. Por poner un ejemplo, al analizar por qué Elly De la Cruz rechaza 225 millones, hay que entender la importancia de esos detalles contractuales.

“Dejé todo en manos de mi agente,” declaró Elly en el Redsfest. Esta es la frase clásica de un cliente de Boras que sabe que el tiempo juega a su favor.

Elly jugará 2026 con un salario de pre-arbitraje (aprox. $820,000), pero al terminar la temporada entrará en el proceso de arbitraje salarial. Si en 2026 recupera el ritmo de la primera mitad de 2025 —donde bateaba .284 con 25 robos antes del Juego de Estrellas—, el precio para Cincinnati podría subir hasta los $350 millones. Por lo tanto, el hecho de que Elly De la Cruz rechaza 225 millones nos obliga a preguntarnos si fue una decisión prudente, dependiendo de cómo evolucione su rendimiento.

El Riesgo de la Consistencia

No todo es color de rosa. En la segunda mitad de 2025, afectado por una distensión en el cuádriceps, Elly bateó apenas .236/.303/.363. Además, ha liderado la MLB en errores durante dos años seguidos. Los críticos sugieren que asegurar $225 millones ahora era el movimiento inteligente ante la volatilidad de su juego. Finalmente, este escenario donde Elly De la Cruz rechaza 225 millones destaca su ambición y la confianza en mejorar su futuro.

Sin embargo, para Elly De La Cruz, el riesgo de ser “simplemente” millonario es menor que el deseo de ser el jugador mejor pagado de la historia.

OPINIÓN | La Serie Mundial 2025 confirma algo evidente: los Dodgers ganan porque entienden el béisbol moderno mejor que nadie

VOCES DEL DIAMANTE

Los Dodgers son los campeones del 2025 y han demostrado su supremacía en el campo.

La Serie Mundial 2025 no necesita el dramatismo que muchos intentan ponerle. No hace falta convertirla en un espectáculo mítico ni envolverla en frases grandilocuentes para reconocer lo que fue: una final muy bien jugada, pareja, exigente y, sobre todo, coherente con lo que significa competir al más alto nivel. Los Dodgers campeones ganaron, sí, pero lo más valioso es analizar cómo lo hicieron y por qué, desde el punto de vista estadístico y táctico, terminaron imponiéndose en una de las series más equilibradas que hemos visto en los últimos años.

Toronto llegó con argumentos claros. Durante la temporada regular terminaron con un diferencial de carreras de +112 y cerraron el año como una de las alineaciones más eficientes de la Liga Americana en producción de extrabases. Frente a los Dodgers campeones no se escondieron. Conectaron 11 jonrones en siete juegos y obligaron al bullpen de Los Ángeles a trabajar con una agresividad poco habitual. Cuatro de los siete encuentros llegaron al octavo inning con marcador empatado o diferencia mínima, un reflejo de la paridad competitiva que marcó toda la serie.

En medio de ese escenario repleto de ajustes, el punto de quiebre fue Yoshinobu Yamamoto. El japonés dejó dos aperturas de élite absoluta: 13.2 entradas, dos carreras, 17 ponches, un WHIP debajo de 0.80 y una efectividad de 1.32. Su splitter fue prácticamente intocable; los bateadores de Toronto apenas promediaron .170 contra el lanzamiento. Lo hizo durante toda la temporada —permitió un wOBA de .238 ante ese pitcheo— y lo repitió cuando más se necesitaba. Su premio MVP no es marketing internacional, es matemática pura.

Muchos siguen hablando del juego de 18 entradas como si fuera un capítulo épico, pero lo verdaderamente relevante es lo que reveló. Los Dodgers campeones utilizaron 11 lanzadores y mantuvieron un promedio de 10.8 ponches por cada nueve innings durante ese partido. Toronto dejó en circulación a 17 corredores y, según los modelos de probabilidad de victoria, tuvo ventaja estadística en tres momentos distintos del encuentro. Los Ángeles ganó ese duelo no por casualidad, sino porque su defensa jugó sin errores, because el bullpen ejecutó el plan con disciplina y porque supieron administrar recursos mejor que su rival.

El Juego 7 fue una conclusión lógica de la serie: cerrado, largo, decidido por ejecución más que por inspiración. Los Dodgers terminaron celebrando en la undécima entrada, pero los números cuentan una historia más precisa. La efectividad colectiva del bullpen angelino en la serie fue de 2.45. Toronto bateó apenas .198 con corredores en posición de anotar en toda la final. Will Smith cerró octubre con OPS de .967 y Miguel Rojas se embasó en casi el 40% de sus apariciones, incluyendo dos de las carreras claves del séptimo juego. No fueron héroes accidentales; fueron jugadores con producción sostenida y medible.

Decir que esta fue “la mejor Serie Mundial de la historia” es entrar en comparaciones que siempre dependen de épocas y contextos distintos. Pero sí es razonable afirmar que pocas series recientes han combinado tantos partidos cerrados, tantos ajustes estratégicos y una calidad tan uniforme en ambos dugouts. Hubo 57 carreras totales, apenas tres de diferencia entre los equipos, dos juegos extendidos más allá de la novena y cinco decididos por dos anotaciones o menos. Esos datos respaldan por qué tantos analistas la están colocando en un nivel especial.

Lo que queda claro es que los Dodgers no ganaron este título porque pegaron un batazo aislado en el momento oportuno. Ganaron porque llevan años construyendo un roster profundo, flexible y respaldado por análisis avanzado. Ganaron porque su pitcheo es capaz de sostener una serie larga. Ganaron porque su defensa responde bajo presión. Ganaron porque la alineación encuentra producción en diferentes partes del orden. Y ganaron porque, a diferencia de muchos equipos con talento, entienden cómo administrar cada fase del juego bajo la lupa del béisbol moderno.

Toronto demostró que está preparado para competir al máximo nivel. Su núcleo es real, su ofensiva funciona y su rotación tiene piezas clave. Pero la diferencia en esta serie fue que Los Ángeles siempre tuvo un ajuste más, un brazo más, una decisión mejor sustentada por los datos.

En un béisbol donde cada detalle cuenta, eso define campeonatos. Y los Dodgers campeones lo saben mejor que nadie.

La Serie Mundial 2025 entre Toronto y Los Ángeles marca una de las mayores distancias en la historia

Las distancias más largas en la historia de la Serie Mundial

Cuando los Toronto Blue Jays y los Los Angeles Dodgers saltan al campo en Dodger Stadium para disputar el juego 3 de la Serie Mundial 2025, no solo estarán buscando definir al campeón del béisbol, también estarán protagonizando uno de los duelos más lejanos en la historia del Clásico de Octubre.

Los Dodgers y los Blue Jays llegan a Los Angeles con la Serie empatada a un juego, tras un primer choque que hizo explotar de euforia ensordecedora el domo del Rogers Centre con una descomunal ofensiva de los locales. Sin embargo, el ambiente quedó en un silencio sepulcral en el juego 2 cuando Yoshinobu Yamamoto, trabajó a tiempo completo para guiar la victoria de los Dodgers en una magistral actuación desde el montículo.

Apenas se acabó el partido, comenzó una corredera frenética entre jugadores, familiares, invitados, prensa y comité organizador. No era para menos.

Entre el Rogers Centre y el Dodger Stadium hay aproximadamente 2,600 millas de distancia (más de 4,100 kilómetros), una travesía aérea que roza el récord histórico establecido en 2018 entre Boston y Los Ángeles. Solo dos veces en más de un siglo de Series Mundiales, los equipos finalistas han estado separados por semejante trecho geográfico.

Dos países, dos costas, una Serie Mundial

Esta edición tiene un sabor especial: no solo enfrenta a dos grandes potencias del béisbol moderno, sino también a dos países distintos. Canadá y Estados Unidos volverán a verse las caras por la corona del mundo del béisbol, algo que no ocurría desde 1993, cuando los Blue Jays vencieron a los Phillies.

En términos logísticos, esta Serie Mundial implica un verdadero maratón: vuelos de más de cinco horas, tres husos horarios de diferencia y un desafío de ajuste físico y mental para los jugadores, entrenadores y equipos de producción.

Cada traslado representa casi un día perdido entre aeropuertos, prácticas y prensa, algo que no se veía desde la última vez que los Dodgers viajaron “coast to coast” para enfrentar a Boston.


Las distancias más grandes en la historia de la Serie Mundial

AñoEquiposDistancia aproximadaComentario
2018Boston Red Sox vs Los Angeles Dodgers2,593 millas / 4,179 kmRécord histórico confirmado.
2025Toronto Blue Jays vs Los Angeles Dodgers2,600 millas / 4,184 km (estimado)Casi iguala la marca de 2018, con el factor internacional añadido.
2002San Francisco Giants vs Anaheim Angels410 millas / 660 kmLa más corta de la era moderna.
1997Cleveland Indians vs Florida Marlins1,120 millas / 1,800 kmUna de las más extensas en la década de los 90.

Más allá de los números, la Serie Mundial 2025 representa un contraste fascinante: el calor del Pacífico frente al frío canadiense de otoño. El glamour angelino contra la elegancia multicultural de Toronto. Dos ciudades cosmopolitas, con raíces deportivas profundas y fanáticos apasionados.


El impacto real del viaje

Las distancias importan. En una Serie Mundial de siete juegos, los traslados pueden marcar la diferencia entre llegar con energía o con el tanque vacío. En 2018, los Dodgers debieron volar de costa a costa tres veces en una semana. Este año, la historia podría repetirse con un recorrido internacional, cruzando frontera, controles de aduana y cambiando clima y horario en cada viaje.

Desde la perspectiva televisiva, los horarios también son un reto. Cuando la primera bola se lanza en Los Ángeles a las 8:00 p.m. (hora del Pacífico), en Toronto ya son las 11:00 p.m. Los fanáticos de cada ciudad deberán ajustar sus relojes —y su café— para seguir en vivo esta batalla por la gloria.


Un Clásico de Octubre global

El béisbol, más que nunca, se juega sin fronteras. Esta Serie Mundial entre Toronto y Los Ángeles une dos culturas, dos estilos de juego y dos mercados con fuerte presencia latina. Los Blue Jays llegan como el símbolo de la internacionalización del béisbol en Canadá, mientras los Dodgers representan la potencia multicultural de la Costa Oeste.

La historia del béisbol no solo se mide en millas, sino en historias que conectan a los fanáticos de un extremo del continente al otro.

Y este año, el mapa del béisbol se estira hasta su límite.

Entérate del costo de los tickets para la primera Serie Mundial en Canadá desde 1993

¿Cuánto cuestan las entradas para la Serie Mundial 2025 en el Rogers Centre?

Toronto vive un momento histórico. La Serie Mundial regresa a Canadá por primera vez desde 1993 y los fanáticos de los Blue Jays están dispuestos a pagar precios récord para ver a su equipo luchar por el título ante los Dodgers de Los Ángeles. La demanda por boletos ha disparado los costos en el Rogers Centre, con precios que varían drásticamente según la ubicación y la disponibilidad.


Los precios más bajos

En el mercado oficial de SeatGeek, las entradas más económicas para el Juego 1 en Toronto comienzan en 493 dólares estadounidenses (alrededor de 680 dólares canadienses). Estas corresponden a la sección General Admission, es decir, entradas sin asiento asignado, de pie en las áreas generales del estadio. Son boletos muy limitados y prácticamente agotados.

En el nivel superior (zona 500), las entradas en la Sección 531, Fila 17, se están vendiendo por 677 dólares. Desde esas butacas, el aficionado tiene una vista completa del campo, aunque lejana, ideal para quienes solo buscan estar presentes en un momento histórico sin invertir miles de dólares.


Los precios intermedios

En niveles medios del Rogers Centre, los precios ya superan con facilidad los mil dólares.
Ejemplo:

  • Secciones 210 a 240: entre 960 y 1,400 dólares.
  • Asientos detrás del plato o en la zona de home plate (sección 124, fila 3) superan los 1,600 dólares.

Estos asientos son muy demandados, y en su mayoría quedan menos de dos boletos por sección. La combinación de capacidad (más de 45,000 asientos) y la fortaleza del dólar canadiense hacen que los precios promedio en Toronto sean algo más accesibles que en otras sedes de Serie Mundial.


Los asientos premium

El rango más alto lo ocupan las localidades exclusivas del Rogers Banner Club, ubicadas justo detrás del dugout de los Blue Jays. En la Sección 32, Fila 3, el precio actual es de 10,641 dólares por boleto, según el listado verificado de SeatGeek.
Otras secciones cercanas como la 31 y 30 oscilan entre 7,000 y 9,900 dólares. Son asientos VIP con acceso a áreas privadas, servicio de alimentos y bebidas incluidos, y vista privilegiada al plato.


Comparativa con Los Ángeles

Aunque las cifras impresionan, los precios en el Rogers Centre siguen siendo notablemente más bajos que en el Dodger Stadium. En Los Ángeles, los boletos para los juegos de Serie Mundial superan fácilmente los 1,000 dólares en las secciones más altas, mientras que las zonas premium —como los asientos detrás del plato o el Dugout Club— alcanzan cifras entre 12,000 y 15,000 dólares por entrada.
En otras palabras, ver un juego de Serie Mundial en Canadá es entre un 25% y 40% más económico que hacerlo en Los Ángeles, una diferencia marcada por el tipo de cambio, los impuestos locales y el tamaño del mercado.


Un estadio completamente vendido

El mapa interactivo de SeatGeek muestra una tendencia clara: prácticamente todas las secciones del Rogers Centre presentan boletos “2 left” (solo dos disponibles). Esto confirma que la demanda es altísima, no solo por la Serie Mundial, sino por el regreso de un clásico a territorio canadiense tras más de tres décadas.
En el mercado secundario, los precios podrían subir aún más si la serie se extiende a los Juegos 6 o 7, programados también en Toronto, dependiendo de la evolución del campeonato.


Análisis final

Los precios de la Serie Mundial 2025 en Toronto reflejan un fenómeno económico y cultural: el renacer del béisbol en Canadá. Desde las secciones más altas a las más exclusivas, la emoción de volver a ver una Serie Mundial en el Rogers Centre tiene un costo histórico.
Para los fanáticos que sueñan con presenciar el regreso triunfal de los Blue Jays al escenario más grande del béisbol, el boleto más barato ya roza los 500 dólares, mientras que el asiento más caro supera los 10 mil.

Aun así, Toronto sigue siendo la sede más económica para vivir una Serie Mundial en 2025, un alivio para los fanáticos que, además de pasión, también deben tener buena salud financiera para poder ser parte de la historia.

¿Será la postemporada 2024 de la MLB otra cosa?

JUEGO PERFECTO

Medellín, Colombia – Terminó la temporada regular de las Grandes Ligas 2024, lo que da inicio a los Playoffs de la presente campaña, momento en el que se separan los niños de los hombres. Sin embargo, novatos como los estadounidenses Jackson Holliday, Jackson Merrill y el venezolano Jackson Chourio, de los Orioles de Baltimore, Padres de San Diego y Cerveceros de Milwaukee, respectivamente, no solo firmaron temporadas tan extraordinarias que tienen a los dos últimos como firmes candidatos para ganar el premio al Novato del Año de la Liga Nacional, sino que además forman parte importante del engranaje logrado por cada uno de sus respectivos equipos, todos clasificados a las instancias definitorias del presente año. Por lo tanto, es difícil pensar en la posibilidad de que estos no continúen viendo acción regular en la siguiente instancia con sus respectivos equipos, a pesar de ser novatos de primer año en la Gran Carpa y tener apenas 20 años de edad.

Los tres Jackson están listos para encarar el juego en el momento de los hombres, aunque no hayan podido celebrar con champán junto a sus compañeros de equipo la clasificación para el mes de octubre debido a que la ley no lo permite por sus cortas edades.

Al igual que en todas las disciplinas deportivas, el béisbol también es practicado por hombres, por lo que es inevitable que, con el inexcusable transcurrir del tiempo, también evolucione.

Como bien lo expresó recientemente el notable periodista Juan Vené, a sus casi 96 años de edad, en una entrevista con Diamante23:

“Aunque el béisbol es el mismo en su esencia, varía con el tiempo, cambia aunque sea en pequeños aspectos”.

Juan Vené hizo un programa EN VIVO de dos horas en Diamante 23 a sus 95 años de edad.

Ciertamente, a pesar de que el juego es el mismo, el béisbol cambió antes y después de Babe Ruth. En vez de 16 equipos, hay 30 tras varias expansiones, y pronto serán más. No existía la agencia libre para los peloteros, y ahora sí. Tampoco existían los juegos interligas.

Ahora en la Liga Nacional también hay bateador designado, lo que significa que, a excepción del japonés Shohei Ohtani (debido a su calidad), los pitchers no batean. Al principio, la Liga Americana y la Liga Nacional no tenían divisiones, ahora cada una está conformada por tres, y hay muchos aspectos más que realmente no es necesario detallar en cada uno de ellos para comprender que el béisbol se va moldeando y evolucionando.

Se ha hablado hasta la saciedad sobre los nuevos cambios y las reglas más recientes impuestas al juego, como el reloj para el pitcher y el bateador, la prohibición del shift defensivo, el aumento del tamaño de las bases y el límite de veces que el lanzador puede intentar sorprender a los corredores en cada turno al bate. No obstante, podemos aseverar que los dos cambios más significativos que identifican al béisbol actual son la pelota que viaja a mayor distancia tras ser conectada por los bates y la sabermetría.

Crecí viendo unas Grandes Ligas en las que los sluggers eran un estatus exclusivamente reservado para aquellos peloteros que realmente tenían mucha fuerza, mucho poder. Aquellos que eran capaces de conectar 30 o más cuadrangulares por temporada porque lograrlo no era cosa fácil, razón por la cual no eran muchos los bateadores que lo conseguían.

Una época en la que, al igual que en sus más de 100 años de historia, se había establecido un lema que identificaba y conceptualizaba a los peloteros de poder, a pesar de que en él no se les hacía referencia: “pelotero pequeño que levanta la pelota es out”. Aunque en la actualidad proliferan los jonrones, esto se ha logrado gracias a una pelota que se proyecta más lejos, además de una evidente mejor preparación de los peloteros.

También ha influido un enfoque y técnica diferente en el swing de los bateadores, con un ángulo ajustado para lograr batazos de largo metraje, ya que el cuadrangular sigue siendo el batazo rey, el show del juego. No sería descabellado señalar que, por la mayor dificultad de conectar vuelacercas en el pasado, estos probablemente se apreciaban y disfrutaban más cuando aparecían.

La sabermetría, por su parte, se ha apoderado del asiento dorado VIP del juego. Pasó de ser una herramienta más para utilizar en beneficio de la victoria, a ser la única vía a través de la cual se dirige y ejecuta el béisbol.

El convencimiento y la convicción de quienes manejan el juego es tal (y no me refiero a los managers) que la guerra de estrategias entre los managers prácticamente ha desaparecido. El desarrollo de la inteligencia para el béisbol por parte de los jugadores está totalmente coartado, ya que deben ejecutar el juego exclusivamente según lo que dictan los análisis sabermétricos, lo que generalmente deriva en que los peloteros jueguen como autómatas, con muy poco desarrollo y evolución del instinto en la práctica del béisbol.

A diferencia del pelotero de antes, los jugadores actuales son bombardeados con demasiada información sobre cada equipo y cada rival, información que deben utilizar permanentemente.

Los Bravos de Atlanta se convirtieron en el último equipo en clasificar a la postemporada, logrando la clasificación con el último out de la temporada regular. La diferencia de los Bravos de Atlanta 2024 con respecto a su versión de los últimos años es notable. En plena era de la sabermetría en las Grandes Ligas, los amantes del béisbol de la vieja escuela disfrutamos de la dirección del boricua Alex Cora al frente de los Medias Rojas de Boston, de Bob Melvin al frente de los Gigantes de San Francisco en 2024, y de Brian Snitker con los Bravos de Atlanta. Estos tres dirigentes han demostrado que es posible complementar la sabermetría con la dirección de la vieja escuela.

Sin embargo, la conducción de Snitker en 2024 derivó más hacia la sabermetría que hacia la manera de dirigir de la vieja escuela. No solo porque el juego sabermétrico haya prevalecido o porque la tendencia actual apunte en esa dirección, sino porque, probablemente, la forma de jugar de los Bravos en los últimos años le permitió confiar en los batazos de largo metraje de jugadores como Olson, Duvall, Acuña Jr., Ozuna, Albies, Riley, D’Arnaud, Rosario, Soler y compañía.

Los Bravos han sido uno de los equipos más jonroneros de los últimos años. Sin embargo, 2024 fue diferente debido a las lesiones y la disminución del rendimiento de algunos de sus bateadores. A pesar de la disminución de jonrones, vimos a un Snitker sin reacción, como si estuviera esperando a que reaparecieran los batazos de largo metraje.

En este panorama, se esperaba que Snitker sacara a relucir su lado de la vieja escuela, pero no fue así. No hubo reacción. En situaciones de juego que pedían un toque de bola, un bateo y corrido, o simplemente un contacto con la pelota para mover a los corredores, se impuso la búsqueda del jonrón sobre cualquier otra estrategia.

Como bien lo expresó el Salón de la Fama dominicano David Ortiz: “El béisbol es mucho más que solo jonrones y ponches, y si no solucionan esta tendencia actual, el juego se hará muy aburrido”.

Cuánta razón en las palabras del Big Papi. Ken Griffey Jr., uno de los sluggers más notables en la historia del juego, es tan recordado por sus jonrones como por su excelsa defensa y su inolvidable recorrido de bases tras un doble de Edgar Martínez que ganó el quinto juego de la Serie Divisional de la Liga Americana de 1995 ante los Yankees. Fue una de las jugadas más emocionantes de la historia de la postemporada, y no fue un cuadrangular ni un ponche.

Para la postemporada de las Grandes Ligas 2024, no se espera que el estilo de juego de la vieja escuela se imponga sobre la sabermetría ni sobre la tendencia actual del juego. Sin embargo, sería ideal ver una mezcla perfecta que permita un estilo de juego más completo e integral, donde la sabermetría y la vieja escuela se complementen y generen un béisbol más completo.

Terminó la temporada regular del “Big Show”, la cual, sin duda alguna, fue extraordinaria. Pero ahora llegó el momento de los hombres: llegó el Playoff, que es otra cosa.

Ojalá que la postemporada 2024 de las Grandes Ligas sea mucho más que jonrones, ponches y brazos cruzados esperando que los números y las variables matemáticas arrojen los resultados esperados. Ojalá que la inteligencia, astucia e instinto para el juego comiencen a recuperar su espacio, y que el triunfo no llegue exclusivamente por las estadísticas, sino también por la manera de interpretar y ejecutar el béisbol.

Ojalá que esta postemporada de verdad sea otra cosa.

Julio Sánchez Alvarado es columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en juliosanchezalvarado@gmail.com

La Clase de Agentes Libres 2025: Terceras Bases.

Con Información de MLB Trade Rumors.

Continuando con la revisión de los jugadores que serán agentes libres en 2025 y que mayormente han jugado en la esquina caliente y que tienen mayores posibilidades de firmar de nuevo con equipos de Grandes Ligas para el 2025, esta es una lista que proporciona información general de la condición de estos cotizados peloteros.

Alex Bregman (31 años)
Bregman se destaca claramente por encima del resto de la clase de tercera base. Es, posiblemente, el jugador de posición número 2 disponible (aunque muy por detrás de Juan Soto). El dos veces All-Star ha superado un mal comienzo para lograr una línea de .257/.313/.435 con 25 jonrones en 619 apariciones al plato. Esto incluye una robusta línea de .266/.320/.479 en más de 500 turnos desde mayo. La tasa de boletos de Bregman ha disminuido drásticamente, pero sigue siendo un excelente bateador de contacto con poder para conectar entre 20 y 30 jonrones, además de jugar una defensa sólida.

Los Astros le harán una oferta calificada, que él rechazará. El gerente general de Houston, Dana Brown, ha indicado que el equipo se mantendrá en contacto con el campamento de Bregman, representado por la Corporación Boras. Será difícil llegar a un acuerdo. El contrato récord de la franquicia de los Astros fue la extensión de cinco años y $151 millones que firmaron con José Altuve en 2018. Esa cifra es la misma que los Giants pagaron (aunque en seis años) para extender a Matt Chapman hace unas semanas. Bregman es un año más joven y un bateador más consistente que Chapman, lo que parece establecer esa cifra como el piso, y probablemente buscará algo más cercano o superior a los $200 millones en un contrato de siete o más años.

Jugadores utilitarios/Bateadores de banca

Paul DeJong (31 años)
DeJong, un jugador de cuadro central durante toda su carrera, nunca había jugado en la tercera base antes de esta temporada. Ha acumulado más de 300 innings en 36 aperturas en la esquina caliente. La mayor parte de ese tiempo ha sido desde su traspaso a los Reales para cederle el puesto a Bobby Witt Jr. Las métricas defensivas lo han calificado bien en esa pequeña muestra, lo cual no es sorprendente para un jugador que ha sido un campocorto defensivo confiable a lo largo de su carrera. DeJong se poncha mucho y no se embasa consistentemente. Está bateando .230 con un porcentaje de embasado de .277 este año y tiene un OBP de .269 en más de 1500 apariciones al plato desde 2021. Eso no es suficiente para un titular, pero está a solo un jonrón de su tercera temporada con 25 jonrones. Su poder de bateo y su habilidad para defender en todo el cuadro lo hacen adecuado para un rol utilitario.

Brandon Drury (32 años)
Drury conectó más de 25 jonrones en 2022 y 2023. Parecía ser uno de los mejores jugadores de cuadro con poder al comenzar esta temporada, pero ha sido un desastre. Está bateando solo .167/.242/.230 con cuatro jonrones en 92 juegos. Su tasa de contacto fuerte ha disminuido drásticamente y su poder ha desaparecido. Puede jugar en cualquier posición del cuadro excepto campocorto, pero no es un gran defensor. Su decepcionante temporada en año de contrato podría relegarlo a un acuerdo de ligas menores.

Kyle Farmer (34 años)
Farmer es un jugador utilitario que batea a la derecha y ha ofrecido un rendimiento ofensivo cercano al promedio de la liga durante cuatro temporadas consecutivas. Este año su línea de .229/.308/.378 con cinco jonrones está un poco por debajo de su estándar habitual, aunque esto se debe en gran medida a un mal comienzo. Farmer tiene una línea de carrera de .286/.346/.473 contra lanzadores zurdos, en comparación con .236/.296/.357 sin la ventaja del platoon. Ha sido un defensor sólido, aunque podría perder algo de nivel a medida que ingrese en su temporada de 34 años. Su contrato con Minnesota incluye una opción mutua de $6.25 millones o una compra de $250K, que es probable que el equipo decline.

Enrique Hernández (33 años)
Hernández ha construido su carrera sobre su flexibilidad defensiva, su reputación en el vestuario y su capacidad para conectar jonrones de dos dígitos. Los Dodgers lo han utilizado principalmente en la tercera base esta temporada, donde ha jugado 529 innings en 60 aperturas. Hernández tiene un promedio bajo (.219) y un porcentaje de embasado pobre (.272), pero ha conectado 11 jonrones en 373 apariciones al plato.

José Iglesias (35 años)
Iglesias pasó todo el 2023 en Triple-A. El ex All-Star ha tenido un resurgimiento con los Mets desde que fue llamado a finales de mayo. Iglesias está bateando .337/.381/.459 en 265 apariciones al plato, dividiendo su tiempo entre segunda y tercera base. Su enorme rendimiento ofensivo está respaldado por un inusual promedio de .380 en bolas en juego, que probablemente no se mantendrá a largo plazo. Sin embargo, sigue siendo uno de los mejores bateadores de contacto. Su defensa sigue siendo fuerte, y ha sido una chispa para los Mets en su intento por los playoffs en la segunda mitad. Sin duda, se ha ganado un contrato de Grandes Ligas en esta agencia libre.

Amed Rosario (29 años)
Rosario ha pasado de ser un campocorto titular a un jugador utilitario. Estaba bateando .307/.331/.417 en 76 juegos con los Rays hasta la fecha límite de cambios, cuando fue traspasado a los Dodgers, donde las cosas empeoraron. Los Ángeles se deshizo de él tras solo cinco juegos. Terminó en los Rojos por un reclamo de waivers. En 21 juegos con Cincinnati, Rosario batea .161 con 23 ponches y solo una base por bolas en 58 apariciones. Su línea de temporada de .281/.307/.381 con tres jonrones en 345 apariciones es ahora promedio. Rosario ha jugado 100 innings en tercera base en su primer año en esa posición y, al igual que en el cuadro medio, no ha sido calificado positivamente.

Donovan Solano (37 años)
Solano sigue siendo un bateador productivo en la recta final de su carrera. El infielder derecho ha sido un bateador promedio o mejor durante seis temporadas consecutivas. Solano ha mantenido eso este año en su tiempo con los Giants, Reds, Twins y Padres, con una línea de .287/.342/.414 y siete jonrones en 292 apariciones. Aunque el mercado no valora altamente su conjunto de habilidades, sigue siendo una buena opción para un rol ofensivo desde el banco. Ha iniciado 28 juegos y jugado más de 250 innings en tercera base para San Diego.

Gio Urshela (33 años)
Urshela fue un jugador productivo para los Yankees durante algunas temporadas. No tuvo mucho poder con los Angels el año pasado y no ha tenido un impacto ofensivo entre los Tigers y los Braves esta temporada. Está bateando .251/.287/.358 en poco más de 400 apariciones al plato. Ha mejorado con Atlanta en comparación con Detroit. Debería conseguir un contrato de Grandes Ligas, pero probablemente esté más adaptado para un rol utilitario en lugar de ser un titular regular en la tercera base a sus 33 años.

Jugadores de Profundidad

Brian Anderson (32 años)
Un ex titular con los Marlins, Anderson solo tuvo cinco apariciones en tres juegos con Atlanta este año. Bateó .237/.326/.365 en 84 juegos en Triple-A.

J.D. Davis (32 años)
Davis está en Triple-A con los Orioles, su cuarta organización del año. Después de ser dejado libre por los Giants, ha tenido su peor temporada con una línea de .218/.293/.338 entre los A’s y Yankees.

Jace Peterson (35 años)
Peterson comenzó la temporada 1-22 con los Diamondbacks. Fue liberado en abril y ha sido agente libre desde entonces.

Miguel Sanó (32 años)
Sanó regresó con un acuerdo de ligas menores con los Angels tras un año fuera del béisbol. Jugó 28 juegos y bateó .205 antes de ser liberado.

Nick Senzel (29 años)
Senzel fue tomado por los Nationals y White Sox, pero bateó solo .195/.283/.331 en 267 apariciones al plato y ahora está relegado a acuerdos de ligas menores.

Opciones del Club

Yoán Moncada (30 años)
Los White Sox comprarán la opción de Moncada por $5MM, lo que lo convertirá en agente libre. Moncada ha tenido una fuerte caída en producción desde 2021 y ha jugado solo 12 juegos esta temporada debido a una lesión.

Eugenio Suárez (33 años)
El contrato de Suárez incluye una opción de $15MM o una compra de $2MM. Aunque parecía probable que los Diamondbacks no ejercerían la opción, Suárez ha mejorado notablemente desde julio, conectando 23 jonrones y logrando una línea de .319/.362/.637.

La Clase de Agentes Libres 2025: Segundas Bases.

Con información de MLB Trade Rumors.

Con la temporada regular llegando a su fin, varios equipos (y sus aficionados) ya están empezando a enfocarse en la temporada baja. Identificar objetivos en la agencia libre es una parte crucial de esta planificación, por lo que vale la pena echar un vistazo a los jugadores que estarán disponibles en el mercado.

Nos centraremos en la segunda base. Sólo consideramos a jugadores que hayan aparecido en las Grandes Ligas esta temporada y sean principalmente segunda base, jugadores utilitarios con más de 100 innings en la posición, o regulares en otras posiciones que podrían atraer interés como segunda base titular. (Por ejemplo, Ha-Seong Kim ha sido exclusivamente campocorto en el 2024, pero tiene más de 1000 innings en segunda base a lo largo de su carrera).

Posibles Regulares

José Iglesias (35 años)
Iglesias ha tenido un resurgimiento inesperado esta temporada, sorprendiendo a los fanáticos de los Mets con una impresionante línea de bateo de .337/.381/.459 en 265 apariciones al plato. Es poco probable que Iglesias mantenga su deslumbrante promedio de .380 en bolas en juego, pero su bajo 13.2% de tasa de ponches subraya que aún posee habilidades superiores de contacto. Además, ha mostrado una excelente defensa tanto en segunda como en tercera base, siendo la primera su posición principal este año. Aunque los equipos serán escépticos de que repita su desempeño ofensivo de este año, Iglesias probablemente obtendrá un contrato garantizado en Grandes Ligas tras su fuerte actuación.

Ha-Seong Kim (29 años)
Kim ha sido al menos un bateador promedio en las últimas tres temporadas y es un defensor de élite en cualquiera de las posiciones de campocorto, segunda o tercera base. Es probable que atraiga interés como campocorto titular este invierno, aunque ha recibido sus mejores calificaciones defensivas en segunda base. Su línea ofensiva de .233/.330/.370 en 2024 es un retroceso respecto al año pasado, pero ha mejorado tanto su tasa de ponches como la de boletos por tercer año consecutivo y ha robado 22 bases en 27 intentos. A menos que su lesión en el hombro derecho resulte ser más grave de lo esperado, debería conseguir un contrato multianual importante. Kim tiene una opción mutua que no será ejercida, y los Padres pueden ofrecerle una oferta calificada.

Gleyber Torres (28 años)
Torres ha tenido una temporada irregular, pero quizás no tan mala como algunos piensan. Aunque comenzó con un pésimo mes de abril, ha mejorado notablemente desde el 1 de julio, bateando .286/.359/.398 en sus últimas 302 apariciones al plato. Si bien su defensa en segunda base ha sido deficiente, podría obtener un contrato multianual debido a su techo ofensivo y su juventud.

Jugadores Utilitarios/Candidatos a la Banca

Brandon Drury (32 años)
Drury tuvo una buena temporada en 2023 con los Angelinos, pero ha tenido una de las peores temporadas de su carrera en 2024. Bateando solo .167/.242/.230 en 339 apariciones al plato, Drury podría estar buscando un contrato de bajo costo o un acuerdo de ligas menores.

Adam Frazier (33 años)
Después de no destacarse con los Marineros en 2022 y los Orioles en 2023, los Reales apostaron por él, pero no ha logrado recuperar su forma. Bateando .202/.283/.296 en 289 apariciones, probablemente buscará un contrato de ligas menores este invierno.

Garrett Hampson (30 años)
Con un contrato asequible de $2MM con los Reales, Hampson ha tenido dificultades en el plato con una línea de .227/.271/.300 en 220 apariciones. Si bien puede correr y defender bien en varias posiciones, su falta de ofensiva probablemente lo limitará a un acuerdo de ligas menores.

Enrique Hernández (33 años)
Hernández sigue regresando a los Dodgers, pero en su tercera etapa con el equipo este año, solo ha logrado una línea de bateo de .219/.272/.362. Aunque su bateo ha mejorado desde agosto, no ha sido suficiente para salvar su temporada. Hernández es un buen segunda base y ha sido un defensor excepcional en el jardín central, pero en los últimos tres años ha registrado una línea de .227/.285/.352 en casi 1300 apariciones al plato.

Whit Merrifield (36 años)
Merrifield lideró la liga en hits en 2018 y 2019. Ha encabezado la liga en bases robadas en tres ocasiones y también ha sido líder en dobles y triples en un par de temporadas. Sin embargo, ese rendimiento parece un recuerdo lejano, ya que el bate de Merrifield ha decaído en sus dos temporadas con Toronto y tocó fondo cuando bateó .199/.277/.295 en 53 juegos con los Filis antes de ser dejado libre. Ha tenido un pequeño resurgimiento en Atlanta, donde batea .248/.348/.336 en 161 apariciones, lo que podría ser suficiente para conseguirle otro contrato en Grandes Ligas este invierno. Aun así, ha pasado tiempo desde que fue un segunda base de calibre All-Star.

Amed Rosario (29 años)
Rosario bateó .307/.331/.417 con los Rays antes de ser cambiado a los Dodgers antes de la fecha límite. Los Ángeles sorprendió a muchos al designarlo para asignación después de solo 12 apariciones al plato. Aunque Tampa Bay pagó muy poco por él en ese intercambio, la producción de Rosario desde que fue reclamado por los Rojos ha sido decepcionante, con una línea de bateo de .161/.190/.214 en 21 juegos. Aunque tiene éxito ante los lanzadores zurdos, su falta de poder y su mal desempeño defensivo lo limitan.

Tyler Wade (30 años)
Wade ha jugado seis posiciones para los Padres esta temporada, pero está por tener su tercer año consecutivo con números muy por debajo del promedio. En 149 apariciones, está bateando .229/.299/.252. Wade ha conectado un solo jonrón desde el Día Inaugural de 2021. Si bien es un defensor sólido en el cuadro medio, sus escasos números ofensivos lo limitarán probablemente a un rol de banca.

Jugadores con Opciones para 2025

Kyle Farmer (34 años) — Opción mutua de $6.25MM, compra de $250K
Farmer se perdió un mes este verano por una distensión en el hombro. Su línea de bateo ha mejorado cerca del promedio de la liga tras un inicio terrible, principalmente contra lanzadores zurdos (.277/.342/.466 en 111 apariciones). Sin embargo, es poco probable que se ejerza la opción mutua, ya que rara vez ambas partes la ejecutan. Los Mellizos pueden intentar retenerlo a un costo menor en 2025, pero esta opción será rechazada.

Wilmer Flores (33 años) — Opción del jugador de $3.5MM
Flores bateó solo .206/.277/.317 en 242 apariciones antes de someterse a un procedimiento no quirúrgico en su rodilla lesionada. No recibirá más de $3.5MM en la agencia libre este invierno, por lo que sería sorprendente si no ejerciera su opción.

Brandon Lowe (30 años) — Opción del equipo de $10.5MM
Lowe ha tenido dos meses malos en el plato (abril y septiembre), dos meses promedio (mayo y agosto) y dos meses sobresalientes (junio y julio) en 2024. El resultado final es una línea de .242/.312/.475 con 20 jonrones. A pesar de que los Rays puedan estar cautelosos con su salario, es una decisión fácil ejercer la opción y buscar un posible intercambio.

Jorge Polanco (31 años) — Opción del equipo de $12MM, compra de $750K
El bate de Polanco ha mejorado algo después de un inicio desastroso, pero no le queda tiempo para salvar su temporada. Con una línea de .206/.290/.343, es probable que los Marineros declinen su opción.

Miguel Rojas (35 años) — Opción del equipo de $5MM, compra de $1MM
Rojas cumplirá 36 años en febrero, pero está bateando .287/.337/.416 con una defensa sobresaliente en el campocorto y la capacidad de jugar segunda y tercera base. Por un costo neto de $4MM, es una decisión obvia para los Dodgers ejercer la opción.