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Willie Mays y su legado Inmortal en el Béisbol Caribeño.

VOCES DEL DIAMANTE

Hoy recordamos a Willie Mays, cuya desaparición física nos deja un vacío profundo en el mundo del béisbol, pero también un legado imborrable. Mays, cuya pasión por el béisbol lo llevó a jugar durante todo el año en 1954 y 1955, es una figura icónica que trascendió fronteras.

Tras ser nombrado Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1954 y ganar la Serie Mundial con los New York Giants, decidió llevar su talento a la Liga de Béisbol Invernal de Puerto Rico de la mano de su coach en los Giants Herman Franks, quien dirigía a los Cangrejeros de Santurce de Pedrín Zorrilla. Este hecho sin precedentes unió históricamente los circuitos de la MLB y el Caribe, marcando un antes y un después en el béisbol.

Después de otra temporada decepcionante para los Cangrejeros en 1953, el manager Herman Franks también reclutó a Ron Samford para reforzar el equipo. Con Mays en el jardín central, un Clemente de 20 años en el jardín derecho y el veterano Luis Olmo aún en el equipo en el jardín izquierdo, los Cangrejeros presumieron uno de los mejores outfields en la historia del deporte.

Willie en Puerto Rico

Mays llegó a Puerto Rico dos semanas después de ganar la Serie Mundial donde realizó la famosa atrapada al batazo de Vic Wertz en el Juego 1. El Jugador Más Valioso de la Serie Mundial comenzó a entregarse oficialmente en 1955, por lo que la gran actuación de Mays no fue oficialmente premiada, pero si unánimemente considerada como la bujía del título de los Giants.

A pesar de su éxito en las Grandes Ligas, Mays decidió jugar béisbol invernal, no por la necesidad económica, sino posiblemente por su amor por el juego y el deseo de mantenerse en forma. Su presencia en los Cangrejeros de Santurce elevó el nivel de competencia de la liga y atrajo a multitudes.

Era el tiempo desarrollo del joven Roberto Clemente, un prometedor jardinero que en ese momento, acababa de ser seleccionado por los Pittsburgh Pirates en el draft de la Regla 5, después de pasar una temporada en el sistema de ligas menores de los Dodgers. Clemente se unió a los Cangrejeros de Santurce para continuar desarrollando sus habilidades. Tener a Willie Mays como compañero de equipo fue una oportunidad invaluable para Clemente de aprender de uno de los mejores jugadores de su época.

Mays terminó la temporada en Puerto Rico como Campeón Bate con un impresionante promedio de .395, registrando 172 turnos al bate, 15 dobles, 7 triples, 12 cuadrangulares y 34 sencillos, además de robarse 10 bases. Aunque muchos consideraron sus números como suficientes para ganar el MVP de la liga invernal, el premio recayó en el lanzador ligamayorista Sam Jones, quien se llevó la triple corona del pitcheo en favor de Santurce.

Roberto Clemente, por su parte, colaboró con un astronómico promedio de .344 en 273 turnos, logrando 9 dobles, 4 triples, 6 cuadrangulares y empujando 37 carreras. Entre ambos anotaron 128 de las 372 carreras de Santurce en la temporada regular.

¡PÁNICO!

El equipo de los Cangrejeros de Santurce en esa temporada acumuló estadísticas notables, alcanzando 2,399 turnos en los 72 juegos programados, conectando 492 sencillos, 82 dobles, 27 triples y 72 cuadrangulares, para un promedio general de .281. Empujaron 334 carreras y pisaron el plato en 372 ocasiones. El cuerpo monticular estuvo a la altura, enfrentándose a 2,293 bateadores, permitiendo 188 carreras limpias, ponchando a 437 y otorgando 247 bases por bolas, para una efectividad de 2.68. Sam Jones ganó 14 juegos y perdió 4, Rubén Gómez (13-4) y Bill Greason (8-2) destacaron en la rotación.

De esta descomunal actuación se arroja el aún vigente nombre del “Escuadrón del Pánico”. Santurce fácilmente derrotó a los Criollos de Caguas 4-1 en la Serie Final ganando el boleto a la Serie del Caribe 1955 en Caracas, Venezuela.

El flamante Estadio de la Ciudad Universitaria fue el escenario del torneo del 10 al 15 de febrero de 1955. Participaron los campeones de Cuba (Alacranes de Almendares), Panamá (Carta Vieja Yankees), Puerto Rico (Cangrejeros de Santurce) y Venezuela (Navegantes del Magallanes), la serie consistió en 12 juegos en los que cada equipo se enfrentó dos veces a los demás.

Rn los primeros juegos, nadie quería ni acercarle la bola a la zona de strike de Mays, hasta que finalmente tuvo uno de los momentos más memorables en la historia al conectar jonrón en extra innings para dejar en el terreno a Magallanes en el sexto juego de la serie.

Mays llega al plato y la celebración de Santurce explota al dejar en el terreno a Magallanes el 12 de febrero de 1955. El batazo llegó en el episodio número 11 para ganar 4-2 y ante su compañero con los Giants, el venezolano Ramón Monzant.

Clemente también mostró su potencial, destacándose como líder del torneo en anotadas con 8.

Santurce ganó cómodo el evento barriendo en los primeros 5 juegos asegurando el cetro. Sólo perdieron contra Venezuela en su último choque ya con la corona en la mano.

Como sorpresa, el MVP de la Serie del Caribe en 1955 no fue ni Mays ni Clemente, sino un joven shortstop llamado Don Zimmer, quien llegó a Santurce desde los Brooklyn Dodgers y que tendría una larga carrera como jugador y técnico. La presencia de estos jugadores no solo elevó el perfil de la liga, sino que también dejó un legado duradero que continúa siendo recordado y celebrado.

El Escuadrón del Pánico de Santurce es aún considerado por muchos como el mejor equipo en la historia del béisbol invernal.

  • Catcher: Harry Chiti
  • Primera base: George Crowe
  • Segunda base: Ron Samford
  • Shortstop: Don Zimmer
  • Tercera base: Buster Clarkson
  • Jardín izquierdo: Luis Rodríguez Olmo
  • Jardín central: Willie Mays
  • Jardín derecho: Roberto Clemente
  • Lanzadores: Rubén Gómez, Sam Jones y Bill Greason entre otros.

IMPACTO

Aunque la temporada corta de Puerto Rico y la Serie del Caribe en Venezuela representan solo una pequeña fracción en las carreras de Mays y Clemente, el hecho de que compartieran el campo en Puerto Rico fue más que emocionante. Esta colaboración no solo dejó una marca en la liga invernal, sino que también ofreció a los aficionados un vistazo de lo que se convertirían en dos de los mejores jugadores de béisbol de todos los tiempos.

El impacto de la presencia de Willie Mays en Puerto Rico impulsó significativamente el béisbol caribeño, resultando en un marcado crecimiento del béisbol en la isla en los años siguientes. Dos de sus compañeros de equipo en Santurce, Roberto Clemente y el entonces prospecto de 17 años, Orlando Cepeda, quienes más tarde entrarían en el Salón de la Fama en Cooperstown, lideraron este crecimiento.

Willie Mays permanece presente en cada temporada en la que los legendarios Cangrejeros saltan al terreno de juego. Después de esos tres títulos cosechados bajo la dirección de Pedro Zorrilla, el equipo ha añadido otros 13 títulos en sus 85 años de rica historia. Mays sigue siendo una figura de orgullo y pasión para esta divisa.

Su tiempo en Santurce no solo elevó el nivel del béisbol puertorriqueño, sino que también inspiró a generaciones de jugadores y aficionados, consolidando su legado como uno de los más grandes en la historia del béisbol invernal.