El béisbol ha sido testigo de otro contrato histórico. Vladimir Guerrero Jr. y los Toronto Blue Jays han llegado a un acuerdo sin precedentes: $500 millones de dólares por 14 años, una cifra que lo convierte en uno de los jugadores mejor pagados en la historia de las Grandes Ligas. Pero más allá del número total, la estructura del contrato revela una estrategia financiera brillante que protege tanto al jugador como al equipo en distintos frentes.
Distribución del contrato
De esos $500 millones, una cantidad sorprendente de $325 millones corresponde a un bono por firmar, el cual se pagará en cuotas anuales durante los 14 años del acuerdo. Los $175 millones restantes serán su salario base.
Ventajas fiscales para Guerrero
Aquí es donde entra el lado más inteligente del acuerdo:
Aunque Guerrero juega sus partidos de local en Toronto (Canadá), su residencia legal está en Florida, un estado donde no existe impuesto estatal sobre la renta.
Esto significa que ese enorme bono por firmar de $325 millones será gravado bajo las leyes de Florida, y no bajo la estructura impositiva canadiense ni de otras jurisdicciones más agresivas.
El resultado: Guerrero Jr. se queda con una porción mucho mayor de su dinero neto que si todo fuese pagado como salario regular.
¿Por qué estructurarlo así?
Según explica el periodista Ken Rosenthal, hay una razón más allá de lo fiscal:
“Los bonos por firmar están garantizados, incluso si hay una interrupción laboral en la MLB, como una huelga o un cierre patronal. En cambio, los salarios pueden ser retenidos o reducidos en esos casos”.
Este contrato está blindado ante un posible paro patronal que se avecina para finales del año 2026 y que podría colocar en pausa la actividad de MLB hasta la firma de un nuevo acuerdo laboral. Vladimir Guerrero se adelanta a los posibles hechos y consecuencias, mientras los Blue Jays no les toco nada más que acceder a estas peticiones para poder quedarse con su estrella de casa, tras fallar en las primeras negociaciones con el jugador apenas alcanzó las Grandes Ligas.
Por lo tanto, estructurar el contrato con un gran bono por firmar le da a Guerrero no solo beneficios fiscales, sino también estabilidad y seguridad a largo plazo.
Impacto en el impuesto de lujo
Desde la perspectiva del equipo, esta estructura no cambia el cálculo del impuesto de lujo (luxury tax), ya que la MLB prorratea los contratos anualmente para calcular ese impacto. Es decir, para los fines del balance financiero del equipo, el contrato se computa de manera lineal, sin importar cómo se paga.
Una jugada maestra por parte de la representación del jugador.
Este contrato no solo marca un nuevo estándar en términos de cifras, sino también en términos de cómo los jugadores —y sus agentes— pueden maximizar sus ingresos netos y protegerse ante riesgos externos. Vladimir Guerrero Jr., con apenas 25 años, no solo asegura su futuro en Toronto, sino que también redefine cómo se negocian los grandes contratos en el béisbol moderno.
