Aportes del béisbol y el deporte mundial contra la violencia familiar y social | Julio Sánchez Alvarado

Medellín, Colombia – Una vez realizado el análisis sobre la “violencia doméstica, agresión sexual y abuso infantil en el béisbol, el deporte mundial y la gran complejidad detrás de tan oscuro aspecto”, no es menos importante y necesario colocar sobre la mesa los aportes del béisbol y el deporte mundial en familias y sociedades, en contra de esta anomalía del ser humano en los cinco continentes.

Luego de haber realizado este análisis, es fácil comprender que más de uno pudo tergiversar y con razón, la influencia del deporte en las familias y sociedades o haberse generado la impresión de que en la actualidad, la práctica del deporte es perjudicial porque genera escenarios que incitan a la violencia en los atletas profesionales. Nada más lejos de la verdad.

La génesis

En este caso, la génesis no es otra que el propio ser humano y es desde este punto del que se debe partir. Por naturaleza, el ser humano comienza a comunicarse desde que es bebé, tiempo en el que solo tiene la capacidad de expresarse a través de lloriqueos y berrinches, para alertar de que tiene hambre, tiene sueño pero no puede dormirse o hizo alguna necesidad fisiológica y necesita ser limpiado y cambiado de indumentaria, se siente mal a causa de un virus o enfermedad, e incluso por alguna incomodidad a causa de la temperatura del ambiente, picadas de zancudos o cualquier otra inconformidad.

Una vez que el bebé es niño, entre los dos y siete años de edad, cuando en primera instancia logra comunicarse a través de señas y gemidos pero que luego aprende a hablar y a comunicarse a través de la palabra, los lloriqueos y berrinches de cuando se era bebé no desaparecen, por el contrario, se incrementan y trascienden en malacrianzas, groserías y hasta pataletas en el suelo. No es algo que sucede en el 100% de las personas pero sí en una notable mayoría. Han sido nuestros padres quienes en el tiempo de nuestra niñez, sabiamente nos han corregido de esas actitudes y reacciones, sin embargo, eso no es necesariamente algo malo o por lo menos no del todo, tampoco hay que sacarlo de contexto.

No es sino hasta los siete años de edad, que está determinado que el ser humano cuenta con el suficiente raciocinio, el razonamiento a un nivel apto que le permite discernir e identificar con su propio libre albedrío, sobre lo que es bueno y lo que es malo, lo que se debe y lo que no se debe, aspectos que tampoco logran desarrollar a plenitud de forma independiente, sino por medio de los mayores dedicados a su formación y crianza. Basta con recordar que el niño en general no tiene pena o vergüenza, tampoco tiene miedo, razón por la cual, son los padres quienes sin intención primaria, les infunden estas sensaciones porque los protegen y advierten de los peligros que no son capaces de anticipar.

Esta naturaleza del ser humano trasciende hasta su adultez y desde lo básico, que ya hemos analizado, podemos identificar que en las familias y sociedades, existen dos tipos o estilos de seres humanos:

  1. Aquellos que ante cualquier hecho, situación o circunstancia, su primera reacción es el enfrentamiento y la confrontación, con la finalidad de hacer prevalecer su razón, lo que generalmente se efectúa a través de una clara agresión verbal. Son tipos de personas intransigentes, impulsivas que no entienden de razón, que oyen pero no escuchan. Si esto sucede entre dos o más personas que reaccionan de esta manera, la posibilidad de que esta comunicación trascienda de una agresión verbal a una agresión física por golpes, armas blancas o armas de fuego es demasiado alta.
  2. Aquellos que ante cualquier hecho, situación o circunstancia, su primera reacción es la comunicación y el entendimiento, que derive a la identificación y el análisis del asunto entre dos o más personas involucradas, con el propósito de alcanzar la solución, restándole valor a quien pueda tener la razón y sí el darle un gran valor a la razón del hecho sin importar de quién provenga. Desde este tipo de personas, es extremadamente difícil que situación o circunstancia alguna, trascienda a algún tipo de violencia.

Probablemente en las familias y sociedades proliferen el tipo de personas número dos pero lamentablemente prevalecen las personas del primer tipo, por lo que hasta se puede llegar a aseverar de que vivimos en sociedades tóxicas.

¿Y la formación familiar, académica y social qué?

Lo más asombroso del asunto, es que la mayoría de las personas en la actualidad, cuentan con una adecuada formación familiar y académica pero es evidente que hasta nuestros días, no ha sido suficiente.

En este sentido, parece necesario determinar si se requiere implementar una política intensa de formación familiar y ciudadana, a través del sistema de educación académico y de los medios de comunicación, así como por medio de los centros de devoción, con la finalidad de que los feligreses realicen una mejor interpretación de sus respectivas religiones en función de la convivencia pero volvamos al tema, la influencia positiva del deporte y específicamente del béisbol en las familias y sociedades.

Aporte del béisbol y el deporte mundial contra la violencia doméstica y social

No es un secreto que las grandes sociedades y naciones se construyen en base a la educación familiar y académica. Sin embargo, el entretenimiento en la vida de toda persona es justa y necesaria, situación que dificulta para mantener a la juventud alejada del tiempo de ocio.

Al igual que en la educación académica, la práctica de cualquier otra actividad cultural, deportiva (cualquiera de sus disciplinas), o artística (canto de cualquier género musical, toque de cualquier instrumento musical, teatro, ballet, danza, bailes, artes plásticas, dibujo y pintura), son actividades formativas para el ser humano extraordinarias.

Enfocándonos en la práctica del deporte, y con más razón en el béisbol, por considerar que es una de las disciplinas deportivas más hermosas pero a la vez más difícil y compleja de ejecutar, cuando los niños y jóvenes asisten a las clases y prácticas, aprenden a cumplir horarios, a formar parte de una cadena de mandos, a seguir órdenes de sus instructores, a competir, a esforzarse y sacrificarse para mejorar cada día, así como a convivir y compartir entre compañeros de equipo, a respetar y apreciar a sus compañeros, rivales, familiares de los compañeros, instructores, al juego y a su vez, a generar una autoestima fortalecida.

Trascender como atleta en el béisbol y en el resto de las disciplinas deportivas, al punto de lograr ser profesionales, lo que significa ser atletas del más alto rendimiento, requiere de dedicación, sacrificios y notables esfuerzos, lo que generalmente significa para estos deportistas, mantenerse alejados de la vida nocturna y de los vicios, con un propósito claro y metas establecidas, cuidando y mejorando lo mejor posible el cuerpo y la mente, claves para el éxito, ya que son sus principales y mejores herramientas de trabajo.

Conscientes de su horizonte, de lo que tienen por delante, desarrollan sus vidas enfocados en la familia, educación académica, el béisbol u otra disciplina deportiva, junto a entretenimientos alejados del ocio y los malos vicios pero esto sucede casi exclusivamente en aquellas personas que cuentan con una apropiada y adecuada formación familiar, de fuertes valores y principios, con fortaleza espiritual e inteligencia emocional.

La mayoría de los atletas profesionales y muy específicamente los peloteros, logran trascender del amateurismo al profesional, gracias al incansable apoyo de sus padres, instituciones educativas y sociales, así como academias deportivas dedicadas exclusivamente a la formación de jóvenes con vocación, visión e intención de hacer vida a través del deporte.

Sin embargo, en la mayoría de los países latinoamericanos proliferan los jóvenes que a temprana edad tienen dificultades familiares e influencias de terceros, se escapan de sus clases colegiales o universitarias y hasta abandonan sus estudios para dedicar la mayor parte de su tiempo al ocio, a ocupar este tiempo en malos hábitos que no edifican y hasta los destruyen en todo sentido. No obstante, algunos de ellos por suerte, cuentan con cualidades y habilidades tan notables, que los hacen destacar en alguna disciplina deportiva, lo que les permite convertirse en profesionales de la práctica del deporte, en este caso del béisbol y a través de este juego como profesión, se logran regenerar completamente y rescatar sus vidas.

Son situaciones de vidas muy complejas y difíciles, ya que aunque la mayoría de ellos logran definitivamente desarrollar vidas plenas y exitosas, personal y profesionalmente por medio de la práctica del béisbol profesional, otros desdichadamente, en algún punto de sus carreras y sus vidas vuelven a desviarse del camino y finalmente el destino los alcanza.

Cuestión de mercados

Lo que varía e influye en la actualidad, es la manera de manejarse del atleta profesional, en medio de una industria deportiva que genera enormes ganancias y acceso a una vida al más elevado nivel, derivada del impacto de sus mercados, con todo y lo que esto conlleva, los cambios abruptos de las diferencias culturales entre sociedades y en el enfoque y perspectiva de vida de cada pelotero.

Insisto, el béisbol sigue siendo el mismo, lo que ha variado notablemente son sus mercados o la manera en que ha evolucionado el béisbol como industria.

Para colocarnos en contexto, el buen lanzador cubano Diego Seguí es un buen ejemplo de ello, gracias a su carrera realizada en la Major League Baseball y en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional.

El relevista y abridor diestro Diego Seguí jugó en Grandes Ligas entre 1962 y 1975 con Atléticos de Kansas City, Atléticos de Oakland, Pilotos de Seattle, Cardenales de San Luis y Medias Rojas de Boston, logrando una última temporada en el Big Show en el año 1977 con los Marineros de Seattle, extendiendo su carrera en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), con las novenas de Cafeteros de Córdoba, Broncos de Reynosa, Leones de Yucatán y Bravos de León hasta el año 1984.

A lo largo de su carrera, jugó paralelamente en la Liga Invernal de Venezuela (Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP)), entre las temporadas de 1962-1963 y 1982-1983 con Industriales de Valencia, Leones del Caracas, Llaneros de Portuguesa y Tigres de Aragua.

Luego de haberse retirado como pelotero activo, Seguí quedó muy arraigado a Venezuela y en una de sus visitas declaró a la prensa venezolana que el haber jugado en Estados Unidos y Venezuela de manera simultánea, le permitió realizar una carrera y vida exitosa porque gracias a ello, mantuvo una solidez económica que le permitió sacar adelante a su familia con un muy buen nivel de vida, lo cual no hubiera logrado de no haber jugado en la LVBP y solamente haber hecho carrera en la MLB.

Y es que hasta mediados de la década de los 90, casi el 100% de los peloteros importados en las Ligas Invernales del Caribe eran jugadores establecidos en Las Mayores y jugaban toda la temporada regular y post temporada en el Caribe, para terminar de redondear un buen año económico, ya que la MLB aún no se había convertido en la industria billonaria de la actualidad. Era otro mercado, tanto en Grandes Ligas como en las Ligas Invernales del Caribe, tiempo en el que si bien los peloteros vivían bien de su profesión, no tenían acceso a los enormes ingresos y grandes lujos de la actualidad pero el béisbol continúa siendo el mismo.

Los enormes mercados deportivos han generado ganancias nunca antes imaginadas, trastocando incluso la esencia social porque no son pocos los que coloquen en tela de juicio, el hecho de que los deportistas profesionales tengan ingresos económicos infinitamente superiores a médicos, enfermeros, docentes, policías, militares, bomberos e incluso de trabajadores del aseo urbano, quienes cuidan a la humanidad de ahogarse en su mayor y mejor producción, “la basura”, y es que en la escala de la necesidad e importancia social en todo el mundo, los profesionales del deporte están por debajo de muchas profesiones, pero no hay que olvidar que es un dinero muy bien logrado por los profesionales del deporte, no solo por sus capacidades y realidades de sus mercados, sino porque el aporte del deporte profesional a la humanidad es definitivamente indiscutible, como principal y mejor industria del entretenimiento universal.

Conclusión

La vida a través del deporte es extraordinaria, mucho más en el deporte profesional, en este caso en el béisbol, tanto para el atleta como para familiares y amistades cercanas. Desde su esencia, la práctica del deporte en general y específicamente en el béisbol profesional, lo que genera a todo jugador son beneficios, todo el acceso que brinda este estilo de vida, como por ejemplo hacer una familia del equipo al que pertenece, a través de las relaciones interpersonales con los demás peloteros, incluso con los jugadores de las novenas rivales, lo que también sucede con coaches, directivos y hasta periodistas, formando fuertes vínculos sociales, amistades que generalmente se forjan entre las familias de cada uno de ellos.

Este estilo de vida se suscita en todas las ligas profesionales de la mayoría de las diferentes disciplinas deportivas colectivas y muy probablemente con lazos más fuertes en el béisbol. Al final de cuentas, terminamos afinando y arribando al mismo resultado, que todo depende de la formación familiar, académica y social, que sin importar los mercados y los estilos de vida, mantienen al hombre por la buena senda sin importar la profesión que ejerza, gracias a los valores y principios inculcados, lo que por suerte sucede en la mayoría de las personas, aunque lamentablemente, en el camino algunos pierdan el propósito y el rumbo, enfocándose en conocer a plenitud el precio de todo, pero olvidando en el camino el valor de cada cosa.

Julio Sánchez Alvarado es miembro de Club 11:11 y columnista de Diamante 23. Puedes contactarlo a través de su Correo electrónico: juliosanchezalvarado@gmail.com

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