Hay que sembrar el béisbol para cosechar su expansión: Dinero Vs Competitividad | Abel Flores

«Lo que siembres hoy, lo cosecharás mañana», Og Mandino. «La cosecha siempre es proporcional a la siembra», John C. Maxwell. «Sembramos para cosechar, no solo para esperar», Matshona Dhliwayo. «No cosechamos lo que queremos, sino lo que hemos sembrado», proverbio japonés. «Cosechamos lo que sembramos, pero a veces la cosecha tarda en llegar», Zig Ziglar.

Columna Amantes del Béisbol

DENVER, Colorado – En su glorioso siglo que abarcó desde 1850 hasta 1950, el béisbol reinaba como el indiscutible rey de los deportes en Estados Unidos. Los niños, inspirados por héroes del diamante, soñaban con emular a sus peloteros favoritos y hasta dormían con una pelota bajo la almohada. Los mejores atletas y estrategas del país se encontraban dentro de este apasionante deporte: el béisbol era el absoluto deporte rey, pero su debilidad fue que no tenía rivales en la insdustria. Sin rival no hay competitividad y no te obligas a mejorar.

Sin embargo, el panorama cambió en las décadas subsiguientes. El periodo entre 1950 y 1970 marcó una transición en la que sucedieron eventos significativos, aunque no todos influyeron directamente en el béisbol, pero más adelante mencionaremos estos 20 años de transición. Toda transición es un momento clave. De hecho, las dificultades geopolíticas y económicas que vivimos hoy en este mundo globalizado son el resultado de vivir una difícil transición no solo de época sino de era. En otro contexto les escribiría de esto, pero por ahora nos enfocamos en la pelota.

Fue a partir de la década de 1970 que la industria deportiva estadounidense se volvió más dinámica y competitiva con la expansión y evolución de deportes como el fútbol americano y el baloncesto. Sus respectivas industrias y entes reguladores -y hasta monopólicos- como la NFL y NBA se erigieron como competidores al béisbol utilizando estrategias novedosas para la época en EEUU como la integración racial, la televisión a color y el mercadeo deportivo. La NFL y NBA le dieron color y sabor a sus disciplinas y fanáticos; entonces los patrocinantes llegaron como nunca antes.

La competencia no solo se libraba en el terreno de juego profesional, sino también en el corazón de la juventud y en los juegos callejeros. Mientras la NFL lograba unir a la población estadounidense blanca y negra, el baloncesto se consolidaba mayoritariamente entre la población afroamericana. El béisbol, por su parte, mantenía su arraigo tradicional entre blancos y -posteriormente- con latinos.

La falla en la comercialización y práctica del béisbol se hizo evidente en las escuelas de EEUU, donde la NFL y la NBA invirtieron en infraestructura deportiva con uniformes, patrocinio de torneos escolares, desarrollo justo y organizado del Draft colegial a nivel nacional (hay que ver las dimensiones de esto antes del Internet) y muy importante: capacitación y profesionalización de entrenadores y gerentes a todo nivel (amateur, universitario y profesional). La NFL y NBA tienen más de 40 años haciendo esto: sembrando sus deportes. ¿Y la MLB? O nos reimos o lloramos.

Es simple lógica: si un niño juega mi deporte será mi futuro fanático y eventualmente gastará su dinero en mi industria. Cada dólar que la NBA y NFL invierten lo reciben a futuro: son inversiones a largo plazo. Realmente aunque suene duro es una inversión más que una buena obra social. «La cruda verdad», dicen.

Todos los colegios en Estados Unidos cuentan con canchas de baloncesto (por el factor del invierno) y la mayoría disponen de campos de fútbol americano (que se puede jugar en invierno), incluso para la práctica del fútbol soccer hay una considerable infraestructura escolar. Mientras que las canchas de béisbol son escasas en colegios y universidades. Aunque quizás no es un dato objetivo, yo diría que me da la impresión que tan solo una de diez escuelas en EEUU tiene un diamante de béisbol. Y la mayoría de las que si tienen canchas de béisbol están en suburbios y zonas rurales donde predomina la población blanca.

El béisbol como salvación social

En latinoaméica el béisbol es un deporte que anima a los niños y adolescentes -en su mayoría de familias humildes- a practicarlo para así poder sacar a su gente y hasta su barrio de la pobreza. ¿Ustedes creen que en EEUU no hay problemas sociales? Muchísimos, más de los que una persona que no vive aquí podría imaginar. Entonces, el béisbol en EEUU también debe ser un camino de superación personal y social.

Entre 1850 y 1950, las calles en EEUU no conocían tanto el flagelo de las drogas y las sociedades eran notablemente más sanas. Sin embargo, en la actualidad y desde la década del 70′ con el «boom hippie», el talento de potenciales atletas se empezó a perder debido a la presencia de drogas y el aumento de los problemas sociales con más familias disfuncionales, bandas callejeras y uso ilegal de menores de edad con armas de fuego en los colegios. ¿Ustedes creen que los lamentables y sorprendentes tiroteos en los colegios son fortuitos? ¡Por favor!

Este entorno aleja del béisbol a potenciales super atletas, quienes a pesar de contar con el talento y la capacidad atlética no entran en la rueda de la industria porque son marginados por un deficiente programa de inserción en el béisbol.

No es difícil concluir que en la NBA y NFL hay dirigentes muchísimo más capacitados e inteligentes que en la retrógrada MLB. Antes de 1950 los Jordan, Mahomes, LeBron, Tiger Woods y pare usted de contar solo jugaban béisbol, pero después de los 70′ ya los atletas deciden entre una variedad deportiva donde el béisbol parte con desventajas. Simple: «lo que fue ya no lo es», uno de los pilares de la historia universal.

Entonces, este sombrío panorama real para el béisbol no solo se limita a los problemas sociales en EEUU, sino que también se ve reflejado en la elección de muchos atletas que, por gusto o facilidad, optan por otros deportes en lugar del béisbol desde muy temprana edad (mejor paga profesional incluso).

La falta de inversión en infraestructuras escolares para la práctica del béisbol juega un papel crucial en este declive desde 1970, ya que los jóvenes encuentran menos accesibilidad y oportunidades para involucrarse en el béisbol.

¿Saben cuál era el principal problema del fútbol americano antes de 1970?

Que jugar este deporte era muy costoso por las indumentarias, cascos, hombreras, protectores bucales y genitales etc… ¿Qué hizo la NFL? Donar todas las indumentarias a los colegios y universidades. Resultado: el Super Bowl es el fenómeno deportivo estadounidense más importante y visto del mundo. Ya a la Serie Mundial hasta la critican porque no tiene nada de mundial sino de nacional.

¿En serio en la MLB no pueden ver esto? ¿Por qué no pueden negociar con sus patrocinantes donación masiva de bates y guantes en los colegios de sectores más humildes, que son generalmente de sectores afroamericanos? Quienes dirigieron el béisbol en los último 50 años o son imbéciles o racistas, lo cual al final es lo mismo. Gracias a Dios creo que la tendencia está cambiando.

Es imperativo que la MLB y las autoridades deportivas estadounidenses tomen medidas para revertir esta tendencia insana y de segregación deportiva. Sembrar el béisbol en todas las escuelas, ofreciendo instalaciones y programas que fomenten su práctica, es esencial para cosechar una nueva generación de fanáticos y jugadores. Todos ganamos: dueños, medios, fanáticos y peloteros. Es tan simple como hacer la torta más grande para el provecho de todos.

El nuevo videojuego MLB The Show 2024 el cual en su Modo Historia tendrá como protagonista al gran Capitán de los NY Yankees Dereck Jeter (el más o menos blanco entre los negros y negro entre los blancos, el que lea entienda) y a Marcenia Lyle “Toni” Stone Alberga (1921-1996) quien fuera la primera mujer negra que jugó junto a hombres en un equipo de béisbol profesional; va en busca de reconquistar a los afroamericanos con el béisbol. Los negros le han dado mucho a EEUU y al deporte estadounidense y mundial. Los queremos y necesitamos de vuelta para llevar al béisbol a su condición original: ser el rey de los deportes.

La pasión por el juego debe ser cultivada desde temprana edad, asegurando que los niños vean al béisbol como más que un deporte; lo vean como una tradición que conecta generaciones, culturas, razas y etnias. La FIFA y el balompié son lo que son porque entendieron esto hace ya un siglo.

La MLB tiene el desafío y la responsabilidad de reinventarse en este cambiante panorama deportivo, adaptándose a las preferencias y necesidades de la juventud actual. Sembrar el béisbol en las mentes y corazones de los niños significa asegurar su expansión y relevancia en el futuro, asegurando que el amor por el juego perdure.

Repito: Muy importante también es y será llevar el béisbol a los sectores más vulnerables de la sociedad estadounidense que son -en su mayoría- sectores de poblaciones negras. La NFL y la NBA lo hicieron y vaya que les ha ido bien.

La incógnita de los años 1950-1970 y el «Poder Negro«

Usted se debe estar preguntando que en el béisbol de Grandes Ligas si ha habido grandes exponentes afroamericanos en los 70′, 80′ y 90′ como Frank Thomas, Bo Jackson, Rickey Henderson, Barry Bond, Ken Griffey (padre e hijo) etc. Pues le digo que su memoria está en lo correcto.

La respuesta que buscamos es ¿por qué dejaron de salir super estrellas negras en la MLB en los últimos 20 años? Para ello una vez más debemos conocer historiografía como una ciencia que busca entender cómo el pasado afecta el presente.

¿Recuerda cuando le dije que las décadas de 1950-1970 fueron una transición? ¿Transición de qué y hacia qué? Pues, fue una transición al mercado latino y a los peloteros del Caribe.

Los grandes peloteros negros (entiéndase estadounidenses afroamericanos) como Frank Thomas, Bo Jackson, Rickey Henderson, Barry Bond, Ken Griffey (padre e hijo) etc… son hijos directos (por nacimiento) o indirectos (por algún caza talento y/o coach formado de aquella vieja escuela de Las Ligas Negras) de una generación formada en el béisbol con «algo» de integración social donde lo que importaba era ganar por encima incluso del negocio o paradigmas sociales. Lastimosamente esta fue la última camada que buscó el «Poder Afroamericano» hasta finales de los 90′, en última instancia.

La generación que nació o se formó desde 1970 en adelante que vendrían siendo los jugadores que vieron acción como máximo a finales de los 2000 en MLB, es una generación que perdió el «Black Power» estadounidense y fueron reemplazados por el «Poder Latino» en su mayoria representantes negros de República Dominicana con su «Plátano Power».

Apele a su memoria y verá que fue así. La razón es que los negros estadounidenses dejaron de jugar béisbol (para beneficio de NFL y NBA y en detrimento de MLB) y Las Mayores los reemplazaron por los negros latinos. La idea -creo yo- no es beneficiar a un mercado o región más que a otro, sino globalizar el béisbol a todo nivel con honestidad y meritocracia.

La expansión es buena para el negocio ¿Y para la competitividad?

La MLB se encuentra en el umbral de una transformación histórica: la posible expansión a 32 equipos. Aunque no es un hecho inminente y se espera que se concrete a principios de la década de 2030, las especulaciones y expectativas están en aumento, generando entusiasmo entre los aficionados y la industria del béisbol.

Desde sus inicios en 1961 con la adición de los Angelinos y Senadores, la MLB ha experimentado varias expansiones, llegando a su actual composición de 30 equipos con la inclusión de los Diamondbacks y Devil Rays en 1998. Sin embargo, la posibilidad de expandirse a 32 equipos ha estado en la mesa durante más de tres décadas y ahora cobra más fuerza.

A pesar de la falta de detalles concretos sobre los planes de expansión, fuentes de alto nivel sugieren que este movimiento podría resultar en ingresos significativos para los equipos existentes. Aunque la liga enfrenta desafíos como la reciente quiebra de Diamond Sports Group y la incertidumbre en torno a los estadios de los Rays y Athletics, el comisionado Rob Manfred ha abordado públicamente la posibilidad de expansión, insinuando que podría ser una vía para fortalecer la liga (la cual es más un sistema que una liga pero eso es harina de otro costal).

En este contexto, las miradas se centran en las posibles ciudades que podrían albergar a los nuevos equipos. Nashville y Salt Lake City han emergido como favoritas. Nashville, con su sólida base de aficionados y su rica conexión histórica con las Ligas Negras, se presenta como una opción atractiva para la MLB. Esta es mi favorita porque el béisbol necesita a los afroamericanos. También me gusta New Orleans.

Por otro lado, Salt Lake City, a pesar de tener una población más pequeña en comparación con otras ciudades de MLB, ha compensado esto con un plan de desarrollo excepcional, respaldado por la familia Miller, propietaria del equipo de la NBA, los Jazz de Utah. Esta también me gusta como sede porque sería la competencia a los Rockies y de la sana competencia solo salen cosas buenas.

Aunque otras ciudades como Charlotte, Portland, San Jose, Austin, Vancouver y Ciudad de México se han mencionado como posibles candidatas, Nashville y Salt Lake City destacan por su preparación y planificación.

Ambas ciudades enfrentarían desafíos importantes en el camino hacia la expansión, desde la aprobación de nuevos estadios hasta la creación de grupos propietarios sólidos. Sin embargo, con la expansión no prevista hasta principios de la década de 2030, hay tiempo para abordar y superar estos problemas, garantizando una entrada suave de los nuevos equipos.

La decisión del comisionado Rob Manfred de anunciar las ciudades seleccionadas en los próximos cinco años se perfila como un momento trascendental en la historia reciente de las Grandes Ligas. Este anuncio no solo definirá el futuro de la liga, sino que también podría llevar a una realineación que alteraría radicalmente la estructura de la competencia.

Si todo o la mayoría de estos proyectos de expansión se gestan bien y los niños estadounidenses empiezan -como en un pasado ya remoto- a jugar el béisbol como lo hacía Jackie Robinson y Ty Cobb, solo se consecharán cosas buenas y se conseguirá un balance entre el buen negocio y una tremenda competitividad en el diamante.

Abel Flores

Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021 

Abel Flores

Periodista bilingüe Abel Flores 🇻🇪🇺🇸 español-inglés Especializado en béisbol de Grandes Ligas ⚾️ Con reportajes, entrevistas y análisis sobre las estrellas del deporte 🇺🇲🇩🇴🇲🇽🇻🇪🇵🇷🇵🇦🇨🇴🇨🇺 De Colorado para el mundo con MLB, NBA, NFL, MLS y NHL ⚾️⚽️🏀🎾🏈 Editor Jefe y columnista de Diamante23

https://diamante23.com/author/abel-flores/

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