Leonte Landino | Opinión: No arreglar lo que no está roto

BRISTOL, CT – Durante estos días, los propietarios de los equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional se reunieron para discutir las condiciones y el escenario del próximo torneo. Una de las noticias que se hizo pública fue la adaptación que realizarán en la liga, basada en las nuevas regulaciones de MLB en el terreno de juego.

Sin embargo, me pregunto quién o qué entidad, grupo de enfoque, estudio de mercado o medición seria, más allá de los comentarios en redes sociales, afirma que hay un problema con la duración de los juegos en las ligas invernales, específicamente en la de Venezuela.

Señores propietarios y jalabolas de los propietarios: la implementación del reloj en la MLB es el resultado de una circunstancia generada durante años debido a los cambios en la forma de consumo de medios de comunicación en los Estados Unidos. Allí, la atención se ha desplazado de la televisión tradicional hacia los medios digitales. Después de muchos estudios, se determinó que el aficionado estadounidense promedio, no el aficionado más dedicado, consideraba que el béisbol tenía demasiadas pausas, especialmente durante la espera del lanzador para lanzar la pelota. De ahí surgió la idea de implementar un reloj para limitar el tiempo.

Las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Estados Unidos no son los mismos que en Latinoamérica, y mucho menos en Venezuela. En este país, la brecha entre aquellos que tienen acceso a la tecnología y a internet y aquellos que no la tienen es una de las más grandes del mundo. De hecho, según Statista.com, Venezuela tiene la peor velocidad de internet en Centro y Sudamérica. Incluso la Guayana Francesa tiene un mejor acceso a datos para su población.

Enchufado, no estoy hablando contigo. Esto es algo que no puedes creer que esté sucediendo.

Ahora bien, todos estos análisis se tienen en cuenta para decidir por qué se impone un reloj que acelere el juego. ¿Cuáles son los problemas de la liga? Puedo mencionar muchos, y estoy seguro de que imponer el reloj de lanzamiento no los resolverá.

Por ejemplo:

  • El hecho de que los Bravos de Margarita sean un equipo errante.
  • La falta de asistencia de la afición a los partidos de los Leones del Caracas, el equipo de la capital (solo hubo 46,000 fanáticos registrados en toda la temporada pasada).
  • Una asistencia promedio de 2,000 fanáticos en el estadio en 2022, en comparación con un promedio de 5,000 hace una década.
  • La dificultad para contratar jugadores extranjeros de calidad debido a los complicados procesos logísticos y de viaje hacia Venezuela.
  • La falta de diversidad de patrocinadores y anunciantes como en el pasado.
  • La ausencia de medios de comunicación sólidos e independientes que cubran las acciones del béisbol de manera sostenible, como consecuencia de la censura y el cierre de medios en el país.
  • La falta de estabilidad jurídica para los contratos de equipos y la liga.
  • La falta de una visión sólida y adaptada a la realidad en cuanto a la cobertura y distribución digital del producto.

Podría seguir y enumerar miles de problemas en la liga, desde la falta de instalaciones sanitarias adecuadas hasta problemas de infraestructura. Esto y más son problemas de la liga.

Pero como todo es un espectáculo, pan y circo, es mejor ponerse la soga al cuello tratando de implementar el reloj de juego.

Amigos, en la MLB, el reloj tuvo un período de prueba de más de 5 años en las ligas menores para comprender cuándo se activa y desactiva, quién lo opera y cómo funciona todo el proceso. En Venezuela, pretenden operarlo de la noche a la mañana, simplemente colocando un reloj y haciendo clic con el ratón.

Puedo entender que cuando se habla del producto en el terreno, haya ciertos aspectos que se regulen de manera consistente, como el tamaño de las bases. Si el 60% de los jugadores de la liga están bajo contratos con organizaciones de la MLB y son los equipos de la MLB quienes permiten su participación, tiene sentido buscar puntos homogéneos en la presentación del espectáculo a través del «Acuerdo Invernal» regulado entre la Confederación del Caribe y la Oficina del Comisionado.

Pero la verdad es que a la Oficina del Comisionado de la MLB le importa muy poco lo que suceda más allá de la costa de Key West.

El hecho de implementar bases más grandes e incluso limitar el shift, como se hace en la MLB, quizás sean reglas fáciles de aceptar e implementar. Sin embargo, la logística del reloj, sus causas y consecuencias, no es algo adaptable ni conveniente para la LVBP ni para ninguna liga del Caribe.

¿Acaso los japoneses impusieron el reloj solo porque la MLB lo hizo? Por si nadie lo mencionó, en Japón NO HAY RELOJ en el terreno. Incluso los fanáticos japoneses aún no han pedido que los juegos sean más rápidos.

¿Cuál será la perspectiva del principal patrocinador histórico de la liga, Empresas Polar, cuando se den cuenta de que dejarán de vender al menos un 25% de su volumen de productos en el estadio porque decidieron acelerar el juego en Venezuela?

¿Para qué?

También hay rumores sobre la implementación del sistema Trackman en cada estadio, que consiste en sensores y lectores de movimientos asociados a un software avanzado que captura los movimientos en el campo y la pelota, como los batazos, y proporciona estadísticas y mediciones de los eventos. De esta forma, conocemos quién tiene la mejor velocidad de rotación o el ángulo preciso de lanzamiento de un batazo, entre otros.

Pero para implementar la sabermetría, se requiere un proceso educativo para los fanáticos. Y, por si aún no lo saben, el aficionado tradicional no está muy abierto a darle importancia a la analítica, ya que considera que mata la esencia e intuición del juego en el campo. En nuestro lenguaje, mata la viveza criolla.

Viveza criolla = Pelota Caribe = Esencia del juego.

En el Caribe, y especialmente en Venezuela, este tipo de cambios van en contra del fanático más ferviente, y aunque matemáticamente pueda ser una minoría, es precisamente esa minoría la que ha mantenido el negocio durante más de 60 años. Es la raíz de la esencia, la savia de la planta.

No entiendo por qué tratar de arreglar lo que no está roto. En el caso venezolano, esto parece ser una conducta de corte político que busca imponer a la fuerza para ejercer control. Tras un claro y reconocido fracaso en este tipo de prácticas, es hora de que la liga reaccione y se dé cuenta de que los problemas del béisbol venezolano son logísticos y no tienen que ver con el juego en el terreno. La liga debería preocuparse por ofrecer más al aficionado para invitarlo a regresar a los estadios.

Medidas como estas incluso dificultarán más la contratación y el uso de jugadores adaptados a un juego acelerado, como el de la MLB (con sus propias razones), pero sin las herramientas adecuadas para implementarlo. Atentar contra la esencia es atentar contra el béisbol.

En resumen, desde esta tribuna nos oponemos a la intención de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional de implementar el reloj de juego en base a las regulaciones recientes de la MLB. El problema del béisbol venezolano no radica en el tiempo de juego, sino en una serie de desafíos logísticos, como equipos errantes, falta de asistencia al estadio, problemas con los patrocinadores y los medios de comunicación, entre otros. Además, las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Venezuela son diferentes a los de Estados Unidos, y que la imposición del reloj no sería apropiada ni conveniente para la LVBP o cualquier liga del Caribe. La implementación de sistemas sabermetricos podría no ser bien recibida por los fanáticos tradicionales y debe existir primero una educación para que el fanático entienda los contextos analíticos.

Leonte Landino es Editor en Jefe de Diamante23.com y Miembro de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) Puedes contactarlo via twitter en @leontelandino

Leonte Landino

Leonte Landino Valbuena (20 de diciembre de 1978, Maracaibo, Venezuela) es un periodista venezolano-estadounidense reconocido por su cobertura del béisbol de las Grandes Ligas y del ámbito internacional que desde 2005 trabaja para la cadena internacional deportiva ESPN como productor y creador de contenidos, escritor y periodista. Durante su carrera ha sido dos veces nominado como productor del programa Béisbol Esta Noche a los Sports Emmy Awards, así como también ha sido ganador múltiple del Premio Telly. Ha destacado como compositor musical de temas alusivos al béisbol para ESPN y lidera la producción de la Serie Domingo de Grandes Ligas por ESPN Deportes y ESPN Internacional. Landino es desde 2020 miembro de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) siendo uno de los selectos periodistas hispanos que han conformado esta institución.

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