Benevolencia con Manny Ramírez para el Salón de la Fama del Béisbol Latino

BRISTOL, CT – El béisbol latinoamericano siempre ha brillado en el diamante de las Grandes Ligas, y este año (2023), cinco nombres ilustres se unirán a la inmortalidad en el Salón de la Fama del Béisbol Latino. David Ortiz, Adrian Beltré, Manny Ramírez, Carlos Beltrán y Bobby Abreu han sido elegidos para recibir este prestigioso honor, y sus carreras están llenas de momentos inolvidables que merecen ser celebrados.

Las reglas para ingresar al Salón de la Fama del Béisbol Latino son claras y reflejan los valores que tanto apreciamos en el deporte. Estos cinco jugadores han superado todas las expectativas en su camino hacia la inmortalidad. Han jugado al menos diez años a nivel profesional, se han retirado hace al menos cuatro años, han mantenido carreras ejemplares dentro y fuera del campo y no haber sido castigado por uso de sustancias prohibidas o drogas. Su elección no solo es un reconocimiento a sus habilidades en el terreno, sino también a su integridad y compromiso con el juego.

Efectivamente hay un punto frágil alrededor de Manny Ramírez. Es indudable su legado y producción ofensiva descomunal a lo largo de su carrera en Grandes Ligas. Manny es sin discusión uno de los mejores bateadores en la historia del juego. ¡Punto!

Sin embargo, las dos suspensiones que recibió en su carrera por dar positivo a sustancias prohibidas, generaron una mancha en su carrera que difícilmente pueda ser condonada por los votantes a Cooperstown. Sin embargo, en esta elección para el Salón de la Fama del Béisbol Latino, los votantes han opinado en su mayoría lo contrario, seleccionando masivamente su nombre para ser inmortalizado.

Es decir, hay benevolencia “entre nosotros”, más no la hay a “nivel Cooperstown” o “con ellos”. Con ellos, me refiero a los votantes americanos y colegas de la BBWAA.

En nuestro podcast “Lo Mejor de Esta Semana” de Diamante 23 (YouTube/@ClubOnce11) nuestro compañero Carlos Baerga resaltaba: “Los números de Manny están ahí y no se pueden tapar. Todo lo que se hizo como peloteros está en el terreno y eso es lo que debe prevalecer para considerarse para estos reconocimientos”.

Es como si debemos premiar a los números y no a la persona. Personalmente aún no me queda totalmente claro, ni a nivel ético ni moral, desde el punto de vista del votante. No hay correctos o incorrectos. No tengo ni idea si soy moralista o doble moral. Al final…¿Quién no ha cometido errores? ¿Quién no se merece una segunda oportunidad? Incluso, terceras oportunidades. Somos humanos, ¿No?

Yo no voté por Manny. Decidí darle mi voto único de República Dominicana a David Ortiz, el carismático Big Papi, que es un ícono del béisbol mundial. Con una carrera de 20 años en MLB, tres anillos de Serie Mundial y más de 500 jonrones, su impacto en el deporte va más allá de las estadísticas. Ortiz es un líder en y fuera del campo, y su legado perdurará en la memoria de los fanáticos para siempre.

Además voté por Carlos Baerga de Puerto Rico como un homenaje a una gran carrera de un miembro latino de Salón de la Fama de una organización de MLB como los Guardianes de Cleveland, así como también lo es Félix Hernández con los Marineros de Seattle. Voté por José Canseco por un gigantesco e innegable impacto en el béisbol y en cuanto al tema de los esteroides, no me molesta, porque no estaba penalizado en el tiempo de Canseco.

En el de Manny si. Además fue reincidente.

Mi ultimo voto fue para Orlando Cabrera por su impacto en Colombia con una gran carrera a la par de la de su gran contraparte y rival en buena lid, Edgar Renteria.

Además de Manny y David, la lista de galardonados la completaron: Adrian Beltré, el tercer bate dominicano que alcanza los 3,000 hits en las Grandes Ligas, un ejemplo de perseverancia y dedicación. Con 21 años en MLB, su defensa en la tercera base y su capacidad para conectar hits son dignos de admiración. Su camino a Cooperstown parece seguro, y su legado en la República Dominicana es incuestionable.

Carlos Beltrán, el bateador ambidiestro por excelencia, ha dejado una marca imborrable en el béisbol. Con una carrera de 20 años y un premio de Novato del Año, Beltrán es un ejemplo de versatilidad y habilidad en el campo de juego. Su influencia en el béisbol latinoamericano es profunda y duradera.

Bobby Abreu, uno de los mejores bates de Venezuela, ha dejado su huella en las Grandes Ligas. Su habilidad para batear y su destreza en el jardín lo convierten en un jugador completo. Su contribución al béisbol venezolano es un motivo de orgullo para su país.

La exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Latino es un recordatorio de la riqueza del talento latinoamericano en el béisbol y la importancia de reconocer a aquellos que han dejado una marca imborrable en el juego. Estos cinco hombres son verdaderos embajadores del béisbol latino, y su legado seguirá inspirando a futuras generaciones de jugadores y fanáticos.

Incluso y de forma innegable, el legado de Manny Ramírez, o los números de Manny Ramírez.

En la ceremonia de exaltación a finales de 2023, celebraremos no solo sus logros en el terreno de juego, sino también su contribución a la grandeza del béisbol latinoamericano. Será un momento emocionante y un tributo merecido a estos gigantes del deporte.

Juan Vené y el inevitable viaje en el tiempo entre la razón y la pasión

VOCES DEL DIAMANTE

Medellín, Colombia- ¡SSSSÍ SEÑOR, QUÉ TAL FANÁTICOS, EL DEPORTEE, VUELVE A UNIRNOS!

Que inolvidable frase, patentada por el célebre Juan Vené, con la cual iniciaba uno de los mejores programas de Béisbol realizado para la televisión (producido y conducido por él), que jamás se haya realizado.

Cuánta razón tiene ésta frase. En lo particular, al igual que el deporte, siempre me fascino el periodismo en la política y mucho más en la geopolítica pero desarrollar éste oficio en esas áreas, es una tarea que generalmente produce muchas divisiones, antagonistas, discrepancias y hasta puede producir el escenario de exponer la vida del periodista, e incluso de su familia en riesgo.

En cambio, realizar periodismo en el deporte, en cualquiera de sus disciplinas, por más que se goce o se sufra por los triunfos y los reveses, lo que genera es uniones, satisfacciones y amistades, incluso en cualquiera de las dos vías. De hecho creo que el deporte es la única forma de vida en la que se respeta, admira y hasta se quiere de una manera superlativa a los rivales, razón por la cual me parecen lamentables las infames declaraciones del periodista venezolano Juan Vené en torno a Andrés Galarraga, Omar Vízquel y Miguel Cabrera, las cuales ha ventilado y revivido recientemente, y que inevitablemente me trasladaron a los años 90´s.

Play Ball y la explosión de la LVBP

Por esa época, una productora de televisión ubicada en Barquisimeto, ciudad ubicada en la región Centro Occidente de Venezuela (en la que he residido la mayor parte de mi vida), comenzó a producir desde el año 1994 el programa de Béisbol para Televisión llamado “Play Ball”, producido y conducido por Juan Vené, el cual realizaba completa cobertura a cada temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).

Al igual que el programa de la Major League Baseball, “This Week in Baseball”, el cual tenía su versión en español para los hispanos en Estados Unidos y para el mercado de Latinoamérica (Lo Mejor de la Semana), Play Ball era una revista audiovisual semanal, con formato para televisión que en sus inicios fue transmitido por dos de los mejores canales de televisión de Venezuela: Venevisión y Televen.

Play Ball era transmitido los Sábados a las 5:00 de la tarde por Televen, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada de la LVBP, pautados a las 5:30 que también transmitía Televen, mientras que en Venevisión era transmitido los días Domingos a las 11:00 de la mañana, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada que transmitía Venevisión a las 11:30. Rápidamente Play Ball se convirtió en el programa referente y uno de los pioneros del béisbol en Venezuela.

Eso coincidió con una etapa en la que en la LVBP hubo un nivel de juego extraordinario porque se efectuó una especie de salto enorme de calidad, ya que además de que en todas las Ligas Invernales del Caribe, incluyendo Venezuela, los peloteros refuerzos eran en su mayoría (por no decir todos), peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas y simultáneamente hubo una proliferación de peloteros venezolanos ascendidos a Las Mayores sin precedentes. Por aquella época, Puerto Rico y República Dominicana eran los países que año tras año colocaban a más peloteros en los rosters de 25 de la MLB.

Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes continuaban siendo los equipos más populares (lo que no ha cambiado), y más potentes pero Águilas del Zulia, Tigres de Aragua y Cardenales de Lara también tenían lo que en el Béisbol denominamos “un trabuco”. Cardenales de Lara es el equipo de la ciudad de Barquisimeto y venía de ganar su primer título en la campaña 1990-1991, para luego conseguir el Bicampeonato 1997-1998 y 1998-1999, seguido de su cuarto título en la 2000-2001.

Cardenales fue liderado por Robert Pérez (considerado el mejor pelotero en la historia de la LVBP y quien no se estableció en Grandes Ligas, a pesar de su pasantía por cinco organizaciones), y por Luis Sojo (ganó 5 Títulos de Bateo en la LVBP y sí se estableció en Grandes Ligas, ganando 5 Series Mundiales).

Para Venezuela, era la época en la MLB y en la LVBP de Wilson Álvarez, Omar Daal, Ugueth Urbina, Juan Carlos Pulido, Géremi González, Antonio Castillo, Edwin Hurtado, Giovani Carrara, Richard Garcés, Carlos García, Carlos Hernández, Eduardo Pérez, Eduardo Zambrano, Marcos Armas, Miguel Cairo, Tomás Pérez, Richard Hidalgo, Roberto Petagine, Alex Cabrera, Alex Ramírez, Luis Raven, Roberto Zambrano,Magglio Ordoñez, Bob Abreu, Roger Cedeño, Edgardo Alfonzo, Oswaldo Guillén, Robert Pérez, Luis Sojo y por supuesto, Andrés Galarraga y Omar Vizquel.

Andrés Galarraga y Omar Vizquel brillaron con todo su esplendor en la década de los 90´s en Grandes Ligas, aunque la luz de ambos iluminaban ya a Venezuela y El Caribe con Leones del Caracas desde la década anterior.

Por su parte, la compañía de televisión que producía el programa Play Ball, era próspera, emprendedora, vanguardista y futurista, con una gran visión, por lo que a través de una compañía de televisión por cable de suscripción, posicionó el primer canal de TV exclusivo de Béisbol en Venezuela, denominado “Baseball Channel”. El canal transmitía Grandes Ligas, Liga Venezolana de Béisbol Profesional, eventualmente transmitió otras Ligas Profesionales de Béisbol y complementa la programación con películas y documentales históricos y actuales de Béisbol.

En ese tiempo, Cardenales de Lara y Azulejos de Toronto mantenían un convenio laboral muy fuerte. La mayoría de los peloteros de Cardenales eran firmados para los Azulejos, así que los criollos ascendían al mejor Béisbol del mundo con la organización canadiense, mientras que los peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas con los pájaros azules, eran los importados de los pájaros rojos, así que no es difícil de imaginar y comprender que por aquel entonces, en la ciudad de Barquisimeto el Béisbol se respiraba, estaba en el ambiente.

Vené, el Jefe

En el año 1997 tuve la suerte de ingresar a esa compañía de producción para televisión como comentarista de las transmisiones televisivas y luego a partir del año 2000 como productor, razón por la cual conocí a Juan Vené y trabajé junto a un nutrido grupo de personas dirigidos por él.

El respeto y ritmo de trabajo que el señor Juan Vené en condición de Productor General exigía y lograba imponer era impresionante, realmente digno de admirar. No hay ninguna duda de que lograba sacar lo mejor de cada uno de los que trabajamos con él y que el resultado era un producto de la más alta calidad. La satisfacción de todos por eso era evidente, se notaba en el rostro de todos.

Sin dejar de realizar su columna diariamente, redacta un completo guión técnico literario base para cada edición semanal del programa, bajo el cual trabajamos Productores de Campo y de Escritorio, Camarógrafos, Videotecario, Diseñador Gráfico, Editor, Post Productor, además de los chequeadores audiovisuales y musicalizador, éste último en caso de que él mismo lo solicitara porque generalmente era él mismo quien se encargaba de la musicalización pero todo, absolutamente todo lo incluía en el guión. 

Previo al inicio de trabajo contra guión de todos los involucrados, él se comunicaba con cada uno de los que conformábamos el equipo de trabajo y expresaba exactamente lo que quería y luego nos solicitaba que le explicáramos con el mayor detalle posible el trabajo que íbamos a realizar, para asegurarse de que todos interpretáramos de la manera correcta el guión. Además se retroalimentaba porque en base a eso, escuchaba perspectivas e ideas del equipo de trabajo, ya que nos solicitaba de que no nos reprimiéramos de cualquier idea que nos surgiera.

La creatividad de Juan Vené es más que admirable, con una enorme capacidad para reinventarse, lo cual se ha podido percibir a los largo de los años en su columna diaria, en la que incluyó una sección que trataba de un encuentro gastronómico para conversar de Béisbol, con los personajes Embus T. Russo, la Flaca Certis, y Dick Secades (creo que esos eran sus nombres), a los cuales además los describía con delicado y minucioso detalle. También ha desarrollado con éxito las secciones del día del correo y las cartas del más allá, todas en su columna.

En cuanto a los programas que Juan Vené producía para televisión, además de sus frases célebres, como la de los inicios de sus programas o transmisiones: “Sí señor, qué tal fanáticos, el deporte, vuelve a unirnos”, así como las de despedida: “¿verdad que les gustó el programa?, pues el que viene, estará mejor” ó “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

También le gustaba trabajar con rimas, manejarse entre prosas, cual poemas y poesías enriquecía sus glosas…

Es algo realiza con notable facilidad, habilidad y calidad!.

Fue ahí que conocí su verdadero nombre y que ese personaje frente a mí era un pionero absoluto porque es el primer periodista de Venezuela, ya que estudió la carrera y se graduó en La Habana, Cuba, en una época en la que en Venezuela aún no existía esa carrera universitaria. Además es el primer cronista hispano con derecho a votar para la selección de peloteros a ser exaltados al Salón de la Fama de Grandes Ligas.

No pasó mucho tiempo para que allí produjéramos otros programas de Béisbol, la transmisión de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional para FOX SPORTS e incluso, la primera transmisión de la Serie del Caribe totalmente en Inglés para el canal de TV de los Yankees de Nueva York (YES). Fue la edición del año 2006 (Serie del Caribe Maracay-Valencia en Venezuela), y contó con la narración y comentarios de Jim Leyritz y Octavio Cookie Rojas.

El mentor

Juan Vené me presentó y enseñó a utilizar los libros estadísticos “Baseball-Register”, que cada año publicaba una nueva edición con los registros históricos de absolutamente todos los peloteros y managers que de por vida habían jugado en Grandes Ligas. Hay que recordar que www.mlb.com no fue inaugurado sino hasta el año 2002, y www.baseball-reference.com más o menos por la misma fecha.

No se cansaba de enseñar. Me mostró un pequeño librito de bolsillo, en forma de pelota de su autoría, el cual era una propuesta de  nuevo formato para la Serie del Caribe, presentado a principios de los años 80´s, el cual tenía la particularidad de no contar con una sede única, sino que cada equipo campeón de las Ligas del Caribe, recibiera y visitara a sus contrincantes. Me enseñó registros oficiales del béisbol de Estados Unidos cuando los conteos de bolas y strikes eran de 9 y 8. 

También me mostró parte del boceto de lo que más tarde sería su libro “El Béisbol y sus 5 mil años de Historia”, así como fotos de lo que fue el agasajo del que fue objeto en la Casa Blanca, en donde le festejaron y halagaron por sus 50 años de servicio y cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas.

Sin embargo, algo que no comento de forma particular, sino que es algo que él mismo comentó abiertamente e incluso publicó en sus columnas por aquel tiempo, fue su vehemente antagonismo para con la cablera deportiva estadounidense FOX SPORTS, con el comisionado de Grandes Ligas Allan Huber “Bud” Selig, así como con Empresas Polar de Venezuela.

Figura omnipresente

Vené, como lo ha hecho por décadas, escribe su columna diariamente, la cual no solo era publicada en más de un periódico de Venezuela, también de México, Estados Unidos, Sudamérica y El Caribe. Por si fuera poco, la versión en español del semanario audiovisual de la MLB, This Week in Baseball, llamado “Lo Mejor de la Semana”, era conducido por Juan Vené y a partir de 1994, el programa de televisión semanal que mejor cobertura realizaba de la LVBP (Play Ball), también era producido y conducido por Juan Vené.

Al ser Venezuela un país eminentemente apasionado por el béisbol, al punto de que ésta disciplina deportiva es considerada el pasatiempo nacional y que forma parte de la idiosincrasia del venezolano, se le puede considerar una nación que prácticamente en su totalidad era altamente consumidor de Juan Vené. 

Hay que recordar que por aquella época, Internet apenas era una herramienta que estaba en desarrollo, muy lejos aún de lo que se ha convertido a nivel global, al igual a los celulares, los cuales no portaba cualquiera y los pocos que existían, eran unos ladrillos analógicos con antena desplegable que ocupaban medio muslo de una persona al guindarlo en su cintura. Así que en Venezuela se disfrutaba de “Lo Mejor de la Semana” desde Abril hasta Octubre y de “Play Ball” desde Octubre hasta Febrero (ambos contenidos dirigidos por Vené), además de leer su columna diaria, la cual era publicada por varios periódicos del país. 

El elevado nivel del Béisbol en Venezuela durante la década de los 90´s no se limitaba al terreno de juego, ya que a nivel periodístico y más específicamente en cuanto a narradores y comentaristas de transmisiones televisivas y radiales de Béisbol se refiere, difícilmente la nación al norte de Sudamérica haya contado con mayor nivel, antes y después de esa generación.

Una generación en la que brotaba calidad, elegancia, arrogancia y hasta una especie de glamour. Las duplas conformadas por Delio Amado León (con su limpia y perfecta narración, que destacaba por su torrente voz), con Gonzalo López Silvero (con superlativo conocimiento de la materia). 

Hablando de torrente voz, “El Narrador” Alfonso Saer (quizás el mejor narrador de su generación y probablemente de la historia de Venezuela), junto a los comentarios de Rubén Mijares (con su característica parsimonia que se complementaba muy bien con Saer y que lejos de aburrir, amarraba más a los fanáticos porque contaba con un conocimiento del juego insuperable, incluso reconocido por sus colegas más eminentes). El versado y carismático Musiú Lacavalerie con la perfecta y sobria dicción de Carlos Tovar Bracho.

También figuraba el acertado e impresionante comentarista Carlos González, quien no anotaba absolutamente nada de ningún juego pero que era capaz de reproducir de memoria todo detalle de cada encuentro. 

Y estaba Juan Vené. 

Juan Vené se esmeraba en describir con gran precisión lo que acontecía en el juego, además de hacer énfasis en el detalle. Realizaba interesantes y acertados comentarios, incluso anticipando algunas jugadas. El sabor de su narración es realmente difícil de explicar, más se puede encontrar en sus célebres frases, “Ssssí señor, qué tal fanáticos, el Deporte, vuelve a unirnos”, “tres y dos, la cuenta que no tiene más allá”, “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

Le fascinaba contar los pormenores e impresiones que recogía y compilaba a tempranas horas previo a cada encuentro, mientras que su creatividad en las transmisiones era evidente. En sincronía con el director de audio de las transmisiones, al momento de un Cuadrangular y previo a su narración, comentaba “Escuchen esto”, entonces callaba, el director subía el audio ambiente y se escuchaba la bulla ensordecedora del público. De la misma forma hacía escuchar los batazos, las sentencias del Umpire principal y hasta el sonido de la pelota con la mascota del receptor. Un espectáculo.

Así que Juan Vené para Venezuela, no solo era un periodista y narrador de béisbol, era mucho más porque a pesar de que es venezolano, su trascendencia en Grandes Ligas y su estilo particular, lo convertían en una mezcla excepcional del criollo de gran calidad y del importado de lujo. 

Era sencillamente la mayor y mejor referencia del béisbol de Grandes Ligas y del Caribe.

Los pseudónimos de esta historia

José Rafael Machado Yánez es el nombre de éste gran periodista venezolano, mejor conocido nacional e internacionalmente como Juan Vené, ya que en la década de los 50 ‘s era costumbre que los periodistas deportivos utilizarán seudónimos para escribir una columna. Entonces decidió colocar el nombre de Juan, por Juan Bimba,la mascota por aquellos días de Acción Democrática, uno de los dos partidos políticos más importantes en la historia de la nación sudamericana, mientras que el apellido Vené derivó del diminutivo de Venezuela.

Es decir que el seudónimo “Juan Vené” de José Rafael Machado Yánez no llegó por su extraordinario desempeño laboral en el mundo del periodismo deportivo, aunque para ser sincero, en el tiempo pudo haber sido así, ya que argumentos de verdad que le sobran pero el mismo se ha encargado de sabotearse y no haber permitido que así haya sido.

Ahora bien, el seudónimo “The Big Cat” o “El Gran Gato” que merecidamente identifica a Andrés Galarraga, se lo adjudicaron porque a pesar de su envergadura corporal, tenía una impresionante agilidad para defender la inicial, desplegaba buena velocidad y era un excelente corredor en las bases, además de que bateaba con la potencia que generan los grandes felinos (Leones y Tigres), en éste sentido, solo habría que preguntarle al Joe Robbie Stadium y fanáticos de los Marlins de Florida.

Por su parte, el seudónimo de “Manos de Seda” que identifica a Omar Vizquel, es sencillamente porque se le reconoce como uno de los mejores defensores del Short Stop en la historia de las Grandes Ligas y del mundo. En ese sentido, pocos Short Stops se sientan en la misma mesa con “Manos de Seda”, Alfonso “Chico” Carrasquel, Luis Aparicio, David Concepción, Ozzie Smith, Rey Ordoñez, Oswaldo Guillén, Germán Mesa y Derek Jeter.

A Miguel Cabrera se le conoce con el seudónimo de “El Marciano” sencillamente por ser uno de los mejores bateadores en la historia de Grandes Ligas, 1 Triple Corona, 4 Títulos de Bateo, 7 Bates de Plata, 2 MVP, 12 Juegos de Estrellas, 1 Serie Mundial, más de 3 mil Hits, más de 600 Dobles, más de 500 Jonrones, más de 1.800 Carreras Impulsadas y .307 de Average.

Luego de repasar de manera muy superficial los logros de tan notables figuras, por más de que se quiera o pretenda ignorar, es prácticamente imposible obviar comentarios tan pesados, provenientes de una personalidad tan destacada y notable como Juan Vené. Comentarios que parecen inconcebibles y que hasta para el menos interesado, le es difícil de digerir.

Comenta a través de su columna que no votará por Omar Vizquel en su carrera para ingresar al Salón de la Fama porque según él, no lo merece. Manos de Seda es uno de los mejores defensores del Short Stop, posición en la que por más de 100 años, a sus custodios se les exigió, evaluó y predominó la defensa. Lo que sucedió fue que en Venezuela, Juan Vené se había puesto de acuerdo con Vizquel para entrevistarlo en el Club House de Leones del Caracas pero Juan Vené llegó tarde y al tratar de realizar la entrevista, la seguridad de la novena melenuda lo sacó y no permitió que la entrevista se concretara. Desde entonces Vené asegura que fue la seguridad de Vizquel que no le permitió realizar la entrevista, ya que supuestamente fueron ellos quienes le sacaron del Club House de los Leones.

También a través de su columna expresó que Andrés Galarraga no padeció de cáncer sino de una anomalía en su cuerpo como consecuencia del consumo de sustancias prohibidas, según le expresaron dos médicos de Bravos de Atlanta, lo cual no corroboró. 

Ni con el León, ni con el Tigre

Andrés Galarraga padeció a lo largo de su carrera de diversas lesiones, incluyendo en 1993, cuando ganó el Título de Bateo de la Liga Nacional con .370 de Average, que le apartó de la acción por varios juegos. 

El temido quinteto que conformó con el norteamericano Ellis Burks, el italoamericano Dante Bichette, el mexicano Vinny Castilla y el canadiense Larry Walker, finalmente nunca logró ser un quinteto de poder sino un cuarteto porque siempre hubo por lo menos uno de ellos lesionado por temporada. Nada de esto sucede en peloteros que consumen sustancias para mejorar el rendimiento.

El Gran Gato de Venezuela es una de las sonrisas más afables en la historia del juego y uno de los peloteros más caballerosos y respetuosos, con unos valores extraordinarios. En el año 1996 y durante el último día de temporada regular, Galarraga llegaba con 46 Cuadrangulares, a uno del dominicano George Bell (conectó 47 Vuelacercas en el año 1987), y del boricua Juan Igor González, que esa temporada ya contaba con 47 Vuelabardas, y eran hasta el momento los latinos con más Jonrones en una temporada. 

Ese día, Andrés Galarraga igualó el récord para latinos con su Tetrabases 47 y terminó su temporada con 150 Carreras Impulsadas, líder en ambos departamentos pero no fue solo eso lo que los periodistas venezolanos presentes ese día en el estadio de los Rockies se llevaron como recuerdo, ya que previo al juego, en el Clubhouse de los rocosos, Galarraga abrió su locker, en el que se observaban resaltando y con gran claridad una foto de su familia, una imagen de Jesucristo  junto a otra más de la sagrada Virgen María, y finalmente un mapa de Venezuela.

Una de las entrevistas que logré realizar al Gran Gato de Venezuela, fue en un Juego de Estrellas de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, en el estadio universitario de la capital, en el cual fue agasajado. Dentro de lo que es un Juego de Estrellas, una exclusiva para un programa de televisión por parte del homenajeado, significa contar con un gran optimismo, sin embargo no es algo imposible. 

Coordinamos en realizar la entrevista en el Clubhouse de Leones del Caracas a una hora determinada. En el momento en el que mi equipo de trabajo estaba montando el set para la grabación, apareció “El Loro”, mítico personaje de los Leones, el cual se encarga de poner orden en el Club House y nos sacó. 

Al instante en el que íbamos saliendo, coincidimos con Galarraga, tal lo acordado para la entrevista y le expliqué. Inmediatamente presencié la discusión que sostuvo el Big Leaguer venezolano, mediando y gestionando para que nos permitieran realizar la entrevista en ese lugar. Luego se me acercó, me explicó que por protocolo e itinerario del evento no se podía pero que lo buscara cuando terminara toda la jornada. Logramos montar el set en el otro Club House, el de Tiburones de La Guaira (el otro equipo inquilino del estadio), y al final de toda la jornada, cuando incluso ya habían apagado todas las luces del estadio, a pesar de todo el cansancio que significó esa larga y extenuante jornada para él, Andrés Galarraga atravesó el campo de juego, se transformó con su mejor cara y su mejor sonrisa que lo caracteriza, y la botó con una larga y robusta entrevista, como si apenas hubiera iniciado el día para él.

Que Andrés Galarraga mintió al expresar que padecía cáncer para cubrir otra cosa, algo de lo cual no existe ni la más mínima evidencia. Perdón pero no, y menos de una persona como él.

Luego expresar que Miguel Cabrera, a pesar de sus números no tiene seguro un lugar en el Salón de la Fama de Grandes Ligas porque tiene que esperar cinco años para entrar en la lista de los aspirantes para ser escrutado y su comportamiento en ese período de tiempo lo puede alejar, no es algo más que asumir algo en base a una suposición absolutamente negativa, pretendiendo generar algo oscuro en el horizonte de una súper estrella que brilla con luz propia.

Una carrera de éxitos

Es muy lamentable porque Juan Vené es mucho más de lo que hasta aquí ya hemos señalado. De niño fue repartidor de periódicos y previo a sus 60 años de cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas, del béisbol de México y del Caribe, fue comediante, bailarín, torero y piloto de carreras de carros. En sus inicios de periodista fue reportero, cubrió la política, la farándula (al punto que fue creador de espectáculos y premios, como el prestigioso premio del canto “Guaicaipuro de Oro”), y hasta realizó cobertura de historias policiales.  Fue hombre de televisión desde los inicios de la industria audiovisual en Venezuela, así como publicista, empresario, locutor, libretista, musicalizador, animador y productor de radio y televisión.

Además de ser columnista en periódicos y páginas web, es escritor de revistas y libros, los cuales van por 20, aproximadamente. Juan Vené fue narrador de por lo menos 7.500 juegos de la Major League Baseball, en donde se incluyen 45 Series Mundiales con sus respectivos Play Off, a lo que hay que sumar sus innumerables transmisiones en México, Venezuela y el Caribe, además de ser un notable historiador.

Juan Vené es un trabajador incansable. Por eso en el año 2017, la Sala de Prensa del moderno estadio de Guadalajara en México lleva su nombre, además de haber sido exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Venezuela. A sus 90 años de edad, solidificó aún más sus vínculos con el béisbol de México (vínculo que por décadas ha sido muy cercano), ya que el 20 de febrero de 2019, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, se inauguró el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. El edificio alberga la Biblioteca Infantil Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, que incluye la “Biblioteca Juan Vené”, acopio que fue donado por el periodista venezolano, que principalmente incluye historia del juego. 

Por si fuera poco, a sus 94 años de edad, aún escribe su columna diaria y trabaja de forma sistemática en dejar registro de todo su conocimiento posible del béisbol, especialmente en cuanto a la historia general de éste extraordinario juego.

El controversial voto de Vené

Soy un proclive defensor de que Andrés Galarraga merece su nicho en Cooperstown (así como de varios peloteros más, incluyendo a Omar Vizquel), mientras que Juan Vené, como uno de los 400 periodistas con voto para el Salón de la Fama, en su ejercicio de tan importante proceso genera la impresión de estar sesgado o ya no estar lo suficientemente cónsono y coherente con los parámetros bajo los cuales se rigen quienes escrutan a los peloteros para sus potenciales exaltaciones o no, e inclusive, se puede aseverar que es hasta incoherente consigo mismo al momento de someter sus votos. 

En la boleta de votación del 2021, por ejemplo, Juan Vené seleccionó solo a tres peloteros de diez posibles, Scott Rolen, Billy Wagner y Andy Pettitte. Wagner era un indiscutible y aunque ya Rolen fue seleccionado y exaltado al Salón de la Fama de Grandes Ligas, peloteros como el venezolano Bob Abreu y el curazoleño Andruw Jones también cuentan con argumentos de peso para ser seleccionados y exaltados pero no contaron con el voto de Juan Vené y lo que parece aún más inconcebible, es que haya dado su voto a Pettitte, quien confesó públicamente haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento, mientras que a peloteros con mayores y mejores desempeños a lo largo de sus carreras como Roger Clemens, el cubano Rafael Palmeiro, Barry Bonds, el dominicano Sammy Sosa y muchos más, no han contado con el voto de Juan Vené, por éstos haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento.

Podríamos asentir que Juan Vené es para el periodismo del bate y las pelotas, lo que es Pete Rose para el béisbol, algo así, salvando las diferencias. 

Paradójicamente, Juan Vené tildó abiertamente de “Homicida del Béisbol” al para entonces comisionado de la MLB Bart Giamatti, responsable principal de la expulsión del mayor hiteador de todos los tiempos de la MLB del Béisbol y de por vida, a quien Vené ha defendido de forma contundente.

Lamentablemente, para aquellos que disfrutamos plenamente de su trabajo, y muy especialmente para quienes nos dimos el lujo y el gusto de formarnos bajo sus enseñanzas y directrices, con su orden en todo, elevadísima disciplina, puntualidad, oficio, intensidad, creatividad, conocimiento y originalidad, reconocemos y nos duele enormemente que sus maneras y sus formas opaquen y empañen su inmenso legado, especialmente porque ataca de forma innecesaria a Andrés Galarraga, Omar Vizquel y Miguel Cabrera, tres súper estrellas coterráneos de él, que además de también haber dejado un gran legado pero como peloteros, son ejemplos, líderes y emblemas de Venezuela y Latinoamérica.

Que en base a pensamientos y opiniones se hayan desarrollado éstos temas que se han manejado públicamente, al punto de que es tema de conversación para entendidos y desentendidos, que en realidad son situaciones desagradables que pueden generar consecuencias trascendentes en los involucrados, siendo todo esto por demás algo absolutamente innecesario, me parece una especie de caricatura, una broma de mal gusto o mejor aún, un show de radio o televisión, que al enterarnos al respecto nos genera a todos una matriz de opinión incluso hasta inconscientemente, por la  cual nos hace a todos partícipe de ello. 

Así que por ésta razón:

¡JUAN VENÉ LOS VERÁÁÁ… EN EL PRÓXIMO PROGRAMA!

Impacto de la violencia doméstica en MLB: El caso de Julio Urías

BRISTOL, CT – Las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) han sido testigo de muchos desafíos y controversias a lo largo de los años, pero uno de los problemas más serios y preocupantes es la violencia doméstica. Como se mencionó anteriormente, este problema ha afectado a algunos jugadores de la MLB en el pasado y recientemente ha vuelto a estar en el centro de atención con un caso alarmante: el del lanzador Julio Urías.

El Caso de Julio Urías

Julio Urías, un talentoso lanzador mexicano zurdo que juega para los Dodgers de Los Ángeles, se encontraba en medio de una prometedora carrera en las Grandes Ligas cuando enfrentó graves acusaciones de violencia doméstica el 4 de septiembre de 2023. Según los informes, Urías fue arrestado y acusado de agresión y violencia doméstica.

Los registros de la cárcel del condado de Los Ángeles muestran que Urías fue arrestado alrededor de las 11 p.m. hora del Pacífico y fichado en la cárcel a la 1:05 a.m. Fue puesto en libertad a las 4:47 a.m. bajo una fianza de $50,000. No hay otros detalles disponibles sobre el arresto, aunque tenemos una buena idea de dónde estaba Urías el domingo: en el estadio BMO viendo a LAFC enfrentarse a Lionel Messi e Inter Miami.

Este caso ha sacudido a la comunidad del béisbol y ha resaltado la necesidad urgente de abordar la violencia doméstica en el deporte. A pesar de que Urías es un jugador joven y talentoso, las acusaciones en su contra sirven como un recordatorio de que ningún atleta debe estar por encima de la ley ni exento de las consecuencias de sus acciones.

Respuesta de MLB y los Dodgers

MLB y los Dodgers de Los Ángeles tomaron medidas inmediatas en respuesta a las acusaciones contra Julio Urías. La liga suspendió al jugador y lo colocó en licencia administrativa, de acuerdo con su política de violencia doméstica. Esta acción demuestra el claro compromiso de la MLB de abordar este problema seriamente y enviar un mensaje claro de que la violencia doméstica no será tolerada en el béisbol.

Además de la suspensión, los Dodgers de Los Ángeles también emitieron una declaración condenando la violencia doméstica y afirmando que estaban cooperando plenamente con las autoridades y la MLB en la investigación del caso. Esta respuesta subraya la importancia de que los equipos asuman la responsabilidad y se pronuncien en contra de la violencia doméstica, incluso cuando involucra a uno de sus propios jugadores.

La Necesidad de un Diálogo Continuo

El caso de Julio Urías es un recordatorio sombrío de que la violencia doméstica es un problema que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su estatus o profesión. Es importante que la comunidad del béisbol, incluyendo jugadores, equipos y fanáticos, continúe teniendo conversaciones abiertas y honestas sobre este tema.

La violencia doméstica no solo afecta a las víctimas directas, sino que también tiene un impacto negativo en la reputación y la integridad del deporte en su conjunto. MLB ha tomado medidas significativas en términos de políticas y sanciones, pero el trabajo no está completo. Se requieren esfuerzos continuos para educar a los jugadores, crear una cultura de respeto y brindar apoyo a las víctimas.

MLB anunció que colocó al lanzador de los Dodgers de Los Ángeles, Julio Urías, en licencia administrativa el miércoles, dos días después de que el zurdo fuera arrestado bajo cargos de violencia doméstica grave.

La medida es efectiva de inmediato, mientras la liga continúa su investigación sobre Urías, quien recibirá su salario mientras esté fuera de acción. El novato de los Dodgers, Ryan Pepiot, será promovido en una medida correspondiente para ocupar el lugar vacante en la rotación.

Los Dodgers emitieron un comunicado confirmando que el equipo está cooperando con la investigación de la MLB.

El equipo también anunció la cancelación de la noche del bobblehead o figura de juguete de Urías previamente programada para el 21 de septiembre. En su lugar, las primeras 30,000 personas esa noche recibirán “una selección de figuras de leyendas de primera calidad”.

La licencia administrativa suele ser el primer paso de la MLB en las investigaciones de violencia doméstica, y los juegos perdidos generalmente se cuentan como tiempo cumplido (con el salario devuelto) en un eventual acuerdo sobre la disciplina del jugador.

Reincidente en violencia

Urías fue arrestado y puesto en libertad bajo fianza de $50,000 el lunes temprano. Los detalles confirmados sobre el arresto son escasos más allá de que supuestamente estuvo en el partido entre LAFC e Inter Miami el domingo. El presunto incidente es la segunda ronda de acusaciones de violencia doméstica a las que se enfrenta Urías, después de que fuera arrestado en mayo de 2019, cuando testigos le dijeron a la policía que lo vieron empujar a una mujer al suelo en un estacionamiento.

Julio Urías evitó cargos criminales pero no una suspensión de la MLB después de su arresto en 2019
Ese arresto de 2019 no llevó a que se presentaran cargos contra Urías. La mujer en cuestión le dijo a la policía que se cayó, aunque se informa que las imágenes de seguridad respaldaron el relato de los testigos. El fiscal de la ciudad de Los Ángeles pospuso los cargos siempre y cuando Urías asistiera a un programa de consejería de violencia doméstica de 52 semanas y no fuera arrestado por un delito violento en el próximo año.

Aunque Urías evitó cargos criminales, MLB lo suspendió 20 juegos por violar su política de violencia doméstica. Ningún jugador ha sido suspendido dos veces bajo esa política, por lo que Urías podría estar en posición de ser el primero.

El caso de Julio Urías es un recordatorio de que la violencia doméstica es un problema que no se puede ignorar ni minimizar. Aunque es un tema difícil y delicado, es esencial que tanto el deporte como la sociedad en su conjunto aborden este problema de manera efectiva. MLB y los Dodgers de Los Ángeles han tomado medidas significativas para abordar el caso de Urías, pero también deben continuar trabajando para prevenir la violencia doméstica en el futuro.

En última instancia, el objetivo es crear un entorno en el que todos los participantes en el béisbol, ya sean jugadores, fanáticos, entrenadores o ejecutivos, se unan en contra de la violencia doméstica y promuevan relaciones saludables y respetuosas. La lucha contra la violencia doméstica es una responsabilidad compartida que debe ser abordada de manera colectiva para garantizar que el deporte sea un lugar seguro y libre de abusos para todos.

Luis Castro y el registro del barco: La búsqueda de un investigador

Este artículo fue originalmente publicado en Inglés en La Prensa del Béisbol Latino por Leonte Landino.
Edición de Verano. 2007. Anthony Salazar, Editor
Society of American Baseball Research


Edición actualizada 2024

El desarrollo de los latinos en el juego del béisbol y sus contribuciones en muchos aspectos a los niveles más altos, no solo en los Estados Unidos sino también alrededor del planeta, es un tema completamente incuestionable al momento de escribir estas palabras, en el año 2007.

El béisbol creó sus raíces en la región noreste de los Estados Unidos hace más de 150 años y hoy en día es uno de los deportes más reconocidos y seguidos en el mundo, sirviendo como una forma de entretenimiento, medio de vida y estilo de vida para millones de almas vivientes.

Latinoamérica rápidamente se unió al juego que Walt Whitman una vez elogió. Las bases de datos y documentación de Cuba, Venezuela y México han mostrado la presencia y los inicios del juego antes de la llegada del siglo XX, creando alrededor de este juego lo que hoy consideramos una conexión cultural, un legado y una herencia.

Los mejores exponentes del juego de nuestros países llevan esta misma herencia en la actualidad. Su perseverancia y arduo trabajo para ganarse la vida y ayudar al crecimiento del juego están presentes en cada jugador que llega a los Estados Unidos e intenta convertirse en una estrella en el nivel más alto, las grandes ligas, o al menos probar un poco de su dulce sabor, tal como lo hizo Luis Castro en 1902.

La búsqueda de más de 5 décadas por el origen de Luis Castro

Nuestro enfoque en Castro se basa en ser el primer nacido en Latinoamérica que jugó alguna vez en las Grandes Ligas.

Esteban Enrique Bellán, un jugador cubano, fue el primer latino que jugó “béisbol profesional” en los Estados Unidos. Era un joven de familia adinerada que fue enviado en 1863 a estudiar en el St. John´s College de Nueva York donde comenzó a jugar béisbol.

Para 1868, Bellán deja el St. John´s College donde y se une al club Unions of Morrisania en 1869, un club de muy alta competencia en la región y en 1870 jugó para el Union Base Ball Club Lansingburgh en Troy, Nueva York.

En 1871 se forma la nueva National Association of Professional Baseball Players (NAPBBP), pero el Morrisania se niega a unirse a este circuito que buscaba agrupar de forma profesional a los equipos de alto nivel. Fueron 23 en total. El Lansinburgh, cambia su nombre a Troy Haymakers, donde Bellán es parte del róster por dos temporadas. Luego pasa al New York Mutuals para 1873.

Posteriormente, y tras su nacionalización como norteamericano, se regresa a Cuba donde fue se convirtió en el gran precursor y embajador del béisbol hasta su muerte en La Habana en 1932.

Sin embargo, la historia de las Grandes Ligas no reconoce las estadísticas o jugadores de la National Association como parte de su sistema, debido a algunos problemas con este circuito: el juego, el dominio de un solo equipo y la falta de una dirección o autoridad central y dudas en integridad del juego por apuestas.

El Comité de Récords de Major League Baseball de 1969 determinó que los registros de la National Association entre 1871 y 1875, predecesores de la actual Liga Nacional, no pueden considerarse como parte de las “Grandes Ligas”.

Por lo tanto, Bellán no es considerado un exjugador de las Grandes Ligas.

Castro es el primero.

Durante muchos años, nosotros, como latinos, hemos creído que el pionero en las Grandes Ligas ha sido una figura mística, misteriosa, incluso fantasmagórica de un segunda base que fue elegido por el legendario manager-propietario Connie Mack para jugar con sus Philadelphia Athletics. El lugar de nacimiento de Luis Castro ha sido objeto de una investigación interminable por parte de personas de todo el continente.

El mayor misterio permanecía ahí, aunque después de años de reunir algunos resultados y hablar con varias personas, la búsqueda se redujo a Colombia, ya sea Cali, Cartagena, Medellín o la ciudad de Nueva York.

La versión más común de la historia cuenta que Castro era un estudiante del Manhattan College en Nueva York y fue firmado para jugar en el nivel de las grandes ligas con el equipo de Filadelfia de la Liga Americana. Jugó solo 42 juegos y después de eso, fue liberado. Hay registros de sus días de juego en las ligas menores después de 1902.

También se creía que podría haber sido el hijo del General Cipriano Castro, presidente de Venezuela, quien envió a su hijo a estudiar en Nueva York y se convirtió en jugador de béisbol, pero el niño ocultó sus actividades a su padre, cambiando su nacionalidad en los registros escolares.

La versión más reciente surgió después de que el gobierno de los Estados Unidos hiciera públicos los registros originales del censo de 1930, y los investigadores encontraron que un Louis Castro, con profesión: “jugador de béisbol”, hijo de Nestor Castro, era residente de Flushing, Nueva York, y como su lugar de nacimiento declaró: la ciudad de Nueva York, dejando de lado el hecho de que fue el primer nacido en América Latina en jugar béisbol en el nivel de las Grandes Ligas.

El mayor desafío en el caso de Castro fue determinar su lugar de nacimiento. Después de todo, sabemos que jugó béisbol; sabemos que asistió al Manhattan College, y sabemos que murió en la ciudad de Nueva York.

Pero su lugar de nacimiento hará que su alma sea reconocida como el primer jugador latino en las Grandes Ligas, o no. Si nació en Colombia o Venezuela, definitivamente es “el primero”; si nació en Nueva York, entonces tendremos que dirigirnos a Chick Pedroes, quien jugó dos juegos para los Chicago Orphans en agosto de 1902, y nació, según los registros oficiales de béisbol, en La Habana, Cuba.

El registro del barco

Tras de entrevistas y conversaciones con muchas personas que también han intentado rastrear los orígenes de Castro, fui contactado por Nick Martínez, un aficionado del béisbol desde Las Vegas, Nevada, quien me proporcionó la clave para dejar el legado de Castro como el primer latino en las Grandes Ligas.

Martínez, quien trabajaba en la industria de los servicios , tuvo acceso a viejos registros públicos migratorios, le llamó la atención un nombre en una lista original de pasajeros del S.S. Colon, que llegó a la ciudad de Nueva York el 16 de octubre de 1885.

Este barco zarpó del puerto de Aspinwall, Estados Unidos de Colombia. En esta lista, el pasajero número 18 es Nestor Castro, de 50 años, nacido en los Estados Unidos de Colombia, ocupación: banquero, viniendo a América como visitante. El pasajero número 19 es el Maestro Luis Castro, de 8 años, nacido en los Estados Unidos de Colombia.

Cuando comparé la información del S.S. Colon con los registros públicos de la ciudad de Nueva York y el expediente escolar, que obtuve del legendario periodista deportivo Juan Vené, finalmente se encontró una coincidencia.

El dato más consistente sobre la vida de Castro es que su padre era Nestor Castro. Está declarado en sus registros escolares y en su tarjeta del censo; por lo tanto, esta lista prueba que Castro llegó a los 8 años con su padre a Nueva York y ambos ingresaron a los Estados Unidos como visitantes y se quedaron en el país. Su fecha de nacimiento del 25 de noviembre de 1876 coincide con su edad reportada en el barco.

Colombia y Panamá formaban los Estados Unidos de Colombia como país hasta 1886, cuando el país cambió su nombre a la República de Colombia. Panamá se convirtió en una república independiente el 3 de noviembre de 1903. La ciudad de Aspinwall fue un centro de disputa ya que era un puerto importante y centro de comercio para las empresas estadounidenses que terminaron llamando a la ciudad “Aspinwall”. Sin embargo, los lugareños rechazaron este nombre y afirmaron que el nombre de la ciudad debería ser Colón. En 1890, el gobierno colombiano decidió devolver cada pieza de correo dirigida a Aspinwall, cambiando el nombre oficial de la ciudad a Colón, que permanece hasta hoy.

En pocas palabras, Castro y su padre, ambos nacidos en Colombia, supuestamente en Medellín según los registros escolares, llegaron a Nueva York desde Panamá y comenzaron una nueva vida en América en 1885. Se desconoce aún cuando su madre, Agnes Vázquez arribó a los Estados Unidos.

El “Príncipe de Venezuela”

Sobre su relación con el presidente venezolano Cipriano Castro, la historia de ser su hijo provino de un periodista que escribió sobre él como una especie de “príncipe” en Venezuela. En aquellos días, para que un latino fuera “aceptado” necesitaba tener algún tipo de posición de alta clase en la sociedad, y tal vez la relación era solo una historia de marketing. El presidente Castro era un enemigo abierto de la política internacional de los EE. UU. y era bien conocido en la opinión pública política de la época.

El General Castro nació en una ciudad fronteriza en Venezuela y entre 1888 y 1892 fue el gobernador de su estado natal de Táchira. Después de ser derrocado, regresó a Colombia, donde anteriormente había asistido a la universidad y vivió gran parte de su vida, luego planeó el movimiento revolucionario para tomar el control y poder del país en 1899. Aunque no se han encontrado vínculos sanguíneos directos o genealógicos de manera abierta, es una fuerte posibilidad que Néstor y su hijo Luis podrían haber sido parte de la familia del General Castro en Colombia, y tal vez su viaje a los EE. UU. y la educación de Luis podrían haber sido pagados por su pariente político.

Tenga en cuenta que la versión de la familia del General Castro provino directamente de una historia de Luis segpun la prensa de la época. Sus compañeros de los Athetics lo llamaban el “Príncipe de Venezuela”. Probablemente, él mismo habría continuado con el “cuento” de tener algún tipo de conexión con el General Castro y la singular historia y rareza de tener a un hispano en el equipo hizo que algunos escritores de la época se interesaran en su historia, que pudo tener verdades a medias.

Según el Dr. José de Jesús Jiménez, un investigador de béisbol en la República Dominicana, Castro no era una persona fácil de tratar y fue despedido rápidamente de los Athletics debido a su fuerte carácter. Después de ser liberado, comenzó su carrera en las ligas menores en 1912, como lo ha apoyado el Comité de Ligas Menores de SABR.

En julio de 2001, el Comité de Ligas Menores de SABR declaró que Carlos Bauer, un ex-secretario de la Asociación de Jugadores de Béisbol Profesional, descubrió que Castro recibió asistencia económica durante su vejez. Los datos oficiales de esta oficina mostraron que su lugar de nacimiento es la ciudad de Nueva York. Después del registro del S.S. Colon, podemos asumir que Castro probablemente quería pasar por ciudadano estadounidense de nacimiento, para recibir beneficios financieros de la Asociación y evitar cualquier tipo de discriminación.

Recientemente, bases de datos de béisbol como baseball-reference.com y baseball-almanac.com cambiaron su lugar de nacimiento a Nueva York, convirtiendo a Pedroes en el primer latino en las Grandes Ligas, pero el descubrimiento de la información y la lista de pasajeros del barco proporcionó pruebas sólidas e irrefutables de su inmigración a América.

Aunque no fue el primer jugador que fue “traído” o “importado” o “explorado y firmado” por un equipo para jugar en las Grandes Ligas, Castro fue reconocido y acreditado como el primer jugador de las Grandes Ligas nacido en un país latinoamericano.

Tras la publicación de este artículo y su reconocimiento por parte de SABR, la fecha y lugar de nacimiento de Luis Castro fue modificada por los registros oficiales de Major League Baseball, Baseball-Data, Retrosheet.org, Baseball-Reference y Baseball-Almanac, asi como los archivos de la Enclopedia McMillan del Béisbol.

Pedroes (Versiones apuntan a que su nombre real era Pedro) debutó con los Chicago Orphans el 21 de agosto de 1902 como jardinero derecho bateando de 3-0 en un juego ante los Phillies de Philadelphia. Oficialmente, Pedroes, nacido en La Habana, pero criado en los Estados Unidos, es el primer latinoamericano en debutar en la Liga Nacional.

Luis Castro debutó el 23 de Abril de 1902 como suplente a la defensiva en la segunda base por los Philadelphia Athletics ante los Orioles de Baltimore, en un partido ganado por los Athletics 8-1, siendo esta ocasión la primera experiencia de un nacido en América Latina oficialmente en lo que reconocemos como Béisbol de Grandes Ligas.

Una tumba no identificada.

Otra parte del caso Castro fue saber que había ocurrido con el. Sólamente los registros públicos de Nueva York sobre beneficiencia hablaban de un hombre que se desempeñaba como bartender en Queens , Nueva York. De tal forma que en en el mismo primer intento de determinar donde estaban sus restos se pudo dar con sus restos.

Revisando los archivos del Cementerio St. Marys en Queens, muy cerca de Citi Field y apenas un par de cuadras de la residencia de Don Juan Vené, quien había buscado su paradero por años, encontramos su nombre en el archivo del cementerio entre los nombres perdidos y enterrados sin ninguna placa o señalización.

Tan sorprendido quedó Vené de este hecho que le dedicó un capítulo en su libro: “Las Mejores Anécdotas del Béisbol” (Ediciones B, 2008) cuando juntos asistimos por primera vez al lugar donde estuvo enterrado Castro todos estos años el 13 de mayo de 2008. El Sr. Thomas McGrail, gerente del cementerio nos proporcionó los datos necesarios de sus archivos y finalmente dimos con el lugar y el sitio que estaba simplemente cubierto de grama y con un pequeño marcador de concreto con un número que correspondía al archivo.

Ahí estaba Castro. División 10. Fila 9. Número 18.

Finalmente en 2021 y tras la gestión de Vené en sus columnas sindicadas por decenas de medios en español, gestiones con el Consulado de Colombia en Nueva York y tras la publicación de estos hallazgos en diversos medios y publicaciones académicas respaldadas por SABR, el El Comité del Proyecto de Marcadores de Tumbas del Béisbol del Siglo XIX de SABR dedicó y donó una lápida para Luis Castro.

John Thorn, Historiador Oficial de las Grandes Ligas de Béisbol, y la Senadora Estatal Jessica Ramos, la primera senadora colombiana-estadounidense de Nueva York, hablaron en una pequeña ceremonia, junto con Ralph Carhart, director del Proyecto de Marcadores de Tumbas del Siglo XIX de SABR.

Y para finalizar, recalco como siempre que era Luis, no Louis.

Información de SABR fue utilizada en este artículo de investigación académico original de 2007 y actualizado en 2024.

Competitividad de grandes Vs pequeños: Mi hipótesis del 7-3, 5-5 y 3-7 en MLB

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El 7-3, 5-5 y 3-7 no es un número telefónico ni de la lotería, mucho menos un Social Security. Es mi modesta fórmula que intenta explicar cuáles equipos ganan más que otros y así determinar qué tienen en común los victoriosos, los derrotados ¿o todo es relativo? y cómo son las tendencias del triunfo en la historia de la MLB.

Los periodistas de béisbol, entre otros profesionales y académicos, tendemos a querer sintetizar y representar los acontecimientos del terreno de juego con números y estadísticas. De hecho, esto es algo muy humano desde épocas antiguas ¿O acaso la famosa historia (para algunos fábula) de la manzana, la gravedad y Newton no era precisamente un intento de sintetizar la realidad en una ecuación matemática? Por si se nos olvidaron las clases de física en el colegio: la gravedad terrícola es 9.807 m/s² y la lunar: 1.62 m/s². ¿Cómo llegaron a esta conclusión? ¿Se lo han preguntado? Curioso, pero todo comenzó con una hipótesis.

En el pensum de estudio para Licenciatura en Comunicación Social una materia obligatoria es Estadística o como se llamaba en mi alma mater la Universidad del Zulia (LUZ) “Métodos Cuantitativos de la Comunicación”. Esta era una de las materias más “odiadas” por los estudiantes de periodismo y publicidad por ser la que tenía más contenido matemático y de programación en Excel. “El que le guste la matemática que estudie ingeniería” o “en humanidades no se estudia matemática”, eran dichos populares entre los pasillos de la facultad.

¿Por qué la denomino hipótesis?

Una teoría es un conjunto organizado de principios y leyes que explican un fenómeno. Una hipótesis es una suposición provisional que se utiliza para explicar ciertos hechos observados y que puede ser sometida a prueba. Un teorema es una proposición matemática que ha sido demostrada de manera rigurosa.

En otras palabras: una teoría es más amplia y general, una hipótesis es una suposición específica y un teorema es una proposición matemática demostrada. Mi artículo se basa en una suposición hipotética específica que intenta explicar por qué en la historia de MLB ganan la mayoría de las veces los mismos equipos.

Explicando los parámetros de la hipótesis

En MLB todos los equipos son ricos, no hay pobreza en MLB. Todas las franquicias hoy en día tienen un promedio de ganancia (después de gastos y responsabilidades) cercano a 50 millones de dólares por temporada. La diferencia es que algunos invierten muchos millones para ganar esos 50 y otros invierten menos para ganar los mismos 50. Es decir, el margen de ganancia es muy similar pero la inversión o presupuesto son mayores o menores dependiendo de la gerencia y el mercado.

Así que ya llegamos a una conclusión: no hay equipos grandes o pequeños porque todos ganan igual. La diferencia es que hay equipos en mercados grandes o internacionales y hay equipos de mercados pequeños o regionales. Y es “su” mercado el que promueve la inversión y el riesgo. Esto se llama geoeconomía y mercadeo y es la razón de que en los 150 años de historia de la MLB hay franquicias que se mudan.

También debemos definir qué es “competitividad”. La definimos simplemente como aquel equipo que logra clasificar a la postemporada. Asumimos que como mínimo un equipo que clasificó a Playoffs fue o es competitivo.

Para igualar a los equipos con más de 100 años en MLB y los nuevos de las expansiones definiremos esa “competitividad” por décadas y porcentualmente desde 1995. Tomaremos únicamente las estadísticas de los equipos clasificados a postemporada desde 1995 cuando se empezaron a jugar las Series Divisionales, porque antes de 1995 (con la excepción de 1981) sólo se jugaban las Series de Campeonato y tan sólo 4 equipos clasificaban, haciendo una muestra muy ínfima que no representa toda la “competitividad” que se vivía y vive hoy en la MLB.

El término “década” solo nos ayuda a sacar un promedio de competitividad según clasificaciones a Playoffs. Entendemos que es injusto en el sentido que hay equipos que han tenido pocas o algunas décadas doradas de competitividad y anillos y muchas décadas donde ni clasificaron a Playoffs, pero repito: nuestro universo parte desde 1995 y lo redondeamos en casi 3 décadas cumplidas hasta un hipotético 2025.

Para explicar esta hipótesis década por década se necesitaría escribir un libro (lo pensaré). Por ahora y en el contexto de este artículo sólo queremos ver el porcentaje de competitividad en las últimas 29 temporadas (desde 1995), en casi 3 décadas, desde que compiten las 30 franquicias actuales.

Los 3 grupos y mercados de la MLB

El 7-3 son equipos de mercados grandes e internacionales que compiten por clasificar a postemporada en 7 temporadas por década y son formadores o incompetentes durante 3 años de esa misma década.

El 5-5 son equipos medianos o de mercados nacionales donde compiten en 5 temporadas y forman en las otras 5 de esa década referencial. No necesariamente son dos bloques de 5 años buenos y 5 malos, pueden ser 3 años buenos, 4 malos y 3 años buenos nuevamente para finalizar esa década.

El último grupo es el 3-7. Equipos de mercados pequeños o regionales que compiten para llegar a Playoffs poco tiempo (como 3 temporadas) y la mayoría de veces tan cercano a 7 temporadas son formadores de talento.

Advertimos que según la historia de la MLB todos los equipos comenzaron desde su fundación (en el siglo XIX ó XX) perteneciendo a mercados pequeños y regionales, y con el paso del tiempo, por las buenas decisiones gerenciales y de inversión en mercadeo evolucionaron a mercados nacionales e internacionales. También pasó lo contrario, equipos que involucionaron o fluctuaron. Ya verán.

¿Cuáles son los equipos más ganadores de la Serie Mundial?

NY Yankees | 27 títulos

St. Louis Cardinals | 11 títulos

Oakland Athletics | 9 títulos

Boston Red Sox | 9 títulos

San Francisco Giants | 8 títulos

Los Angeles Dodgers | 7 títulos

Cincinnati Reds | 5 títulos

Pittsburgh Pirates | 5 títulos

Aunque la hipótesis busca reconocer la “competitividad” de las franquicias de MLB más que mostrar sus campeonatos es curioso observar a los 8 equipos más ganadores de la historia porque no todos ellos pertenecen al grupo élite o de mercado internacional. Posiblemente 4 de esos 8 (el 50%) ni siquiera se clasifiquen a postemporada en la MLB 2024.

Una conclusión evidente es que con historia o con el peso de la camiseta o con una vitrina repleta de trofeos no se gana ni se compite en el béisbol y en ningún deporte. La historia y el palmarés te da prestigio y el prestigio es un medio más no el fin, pero este es un tema que no abordaremos hoy.

Franquicias con mercado internacional y el 7-3

Tienden a ser los equipos con mayor historia en MLB, en la mayoría de los casos son entidades con más de un siglo y hasta fundadoras de la liga. Aunque la historia no es lo determinante. Tienen fanáticos alrededor del mundo y sus derechos de TV son los más cotizados y codiciados. Manejan mercados internacionales. Son los grandes de la industria.

Mi hipótesis es que estos equipos en cada década (o cada 10 años, que no es lo mismo) compiten a veces como candidatos y a veces como favoritos en 7 temporadas y en 3 experimentan una transición o un proceso de formación. Son más las temporadas que compiten que las que fracasan. Obviamente no hay ningún equipo en ningún deporte que gane 7 veces de 10. Eso sería aburrido e injusto (como la Fórmula 1 de los últimos años).

La hipótesis del 7-3 no significa exclusivamente ganar, sino competir y ser candidato, lo cual te da mayor probabilidad de ganar una Serie Mundial porque participas en más postemporadas y el equipo gana más experiencia. Entre más compitas a máximo nivel más probabilidades tendrás de aprender a ganar.

¿Cuáles son estos privilegiados? Pues juguemos a identificarlos y juzguen ustedes. Lo haremos División por División.

Liga Americana: División Este del 7-3

YANKEES DE NUEVA YORK: fundados en 1901 y con sus ya 123 años de historia han jugado 121 temporadas (en 1904 y en 1994 se suspendió la MLB) donde han ganado 27 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 22.31% de las temporadas donde han participado. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 24 veces para un porcentaje de competitividad de 85%. Es decir: clasifican a postemporada 8 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

MEDIAS ROJAS DE BOSTON: fundados en 1901 y con 121 temporadas disputadas han ganado 9 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 7.4% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 15 veces para un porcentaje de competitividad de 54%. Es decir: clasifican a postemporada 5 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Liga Americana: División Oeste del 7-3

ASTROS DE HOUSTON: fundados en 1962 y con 60 temporadas disputadas han ganado 2 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 1.7% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 16 veces para un porcentaje de competitividad de 57%. Es decir: clasifican a postemporada 6 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Liga Nacional: División Este del 7-3

BRAVOS DE ATLANTA: fundados en 1871 y con 150 temporadas disputadas han ganado 4 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 0.66% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 19 veces para un porcentaje de competitividad de 68%. Es decir: clasifican a postemporada 7 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Liga Nacional: División Central del 7-3

CARDENALES DE ST LOUIS: fundados en 1882 y con 137 temporadas disputadas han ganado 11 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 8% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 15 veces para un porcentaje de competitividad de 54%. Es decir: clasifican a postemporada 5 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Liga Nacional: División Oeste del 7-3

DODGERS DE LOS ÁNGELES: fundados en 1883 y con 138 temporadas disputadas han ganado 7 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 5% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 19 veces para un porcentaje de competitividad de 68%. Es decir: clasifican a postemporada 7 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Franquicias con mercado nacional y el 5-5

Liga Americana: División Central del 5-5

MELLIZOS DE MINNESOTA: fundados en 1901 y con 120 temporadas disputadas han ganado 3 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 2.5% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 10 veces para un porcentaje de competitividad de 36%. Es decir: clasifican a postemporada casi 4 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

GUARDIANES DE CLEVELAND: fundados en 1894 y con 128 temporadas disputadas han ganado 2 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 1.56% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 11 veces para un porcentaje de competitividad de 40%. Es decir: clasifican a postemporada 4 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Liga Americana: División Oeste del 5-5

ATLÉTICOS DE OAKLAND: fundados en 1901 y con 120 temporadas disputadas han ganado 9 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 7.5% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 10 veces para un porcentaje de competitividad de 38%. Es decir: clasifican a postemporada 4 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

LOS ANGELINOS DE LOS ÁNGELES: fundados en 1961 y con 61 temporadas disputadas han ganado 1 Serie Mundial, por lo que han ganado anillo el 1.64% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 11 veces para un porcentaje de competitividad de 40%. Es decir: clasifican a postemporada 4 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Franquicias con mercados regionales y el 3-7

Liga Americana: División Este del 3-7

TAMPA BAY RAYS: fundados en 1998 y con 25 temporadas disputadas no han ganado nunca la Serie Mundial. Desde 1998 hasta 2023 (en 25 temporadas) han clasificado a postemporada 7 veces para un porcentaje de competitividad de 28%. Es decir: clasifican a postemporada cerca de 3 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

ORIOLES BALTIMORE: fundados en 1901 y con 120 temporadas disputadas han ganado 3 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 2.5% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 5 veces para un porcentaje de competitividad de 18%. Es decir: clasifican a postemporada casi 2 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

AZULEJOS DE TORONTO: fundados en 1977 y con 45 temporadas disputadas han ganado 2 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 4.6% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 2 veces para un porcentaje de competitividad de 7%. Es decir: clasifican a postemporada menos de 1 vez cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Liga Americana: División Central del 3-7

MEDIAS BLANCAS DE CHICAGO: fundados en 1901 y con 120 temporadas disputadas han ganado 3 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 2.5% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 4 veces para un porcentaje de competitividad de 15%. Es decir: clasifican a postemporada 1 vez cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

REALES DE KANSAS CITY: fundados en 1969 y con 54 temporadas disputadas han ganado 2 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 3.7% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 3 veces para un porcentaje de competitividad de 11%. Es decir: clasifican a postemporada 1 vez cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

TIGRES DE DETROIT: fundados en 1894 y con 127 temporadas disputadas han ganado 4 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 3.15% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 6 veces para un porcentaje de competitividad de 21.5%. Es decir: clasifican a postemporada 2 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Liga Americana: División Oeste del 3-7

MARINEROS DE SEATTLE: fundados en 1977 y con 45 temporadas disputadas nunca han ganado la Serie Mundial. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 5 veces para un porcentaje de competitividad de 20%. Es decir: clasifican a postemporada 2 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

TEXAS RANGERS: fundados en 1961 y con 61 temporadas disputadas han ganado 1 Serie Mundial, por lo que han ganado anillo el 1.6% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 8 veces para un porcentaje de competitividad de 32%. Es decir: clasifican a postemporada 3 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Liga Nacional: División Este del 3-7

PHILADELPHIA PHILLIES: fundados en 1883 y con 138 temporadas disputadas han ganado 2 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 1.45% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 8 veces para un porcentaje de competitividad de 32%. Es decir: clasifican a postemporada 3 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

METS DE NUEVA YORK: fundados en 1962 y con 60 temporadas disputadas han ganado 2 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 3.3% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 8 veces para un porcentaje de competitividad de 32%. Es decir: clasifican a postemporada 3 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

NACIONALES DE WASHINGTON: fundados en 1969 y con 53 temporadas disputadas han ganado 1 Serie Mundial, por lo que han ganado anillo el 1.9% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 5 veces para un porcentaje de competitividad de 20%. Es decir: clasifican a postemporada 2 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

MIAMI MARLINS: fundados en 1993 y con 29 temporadas disputadas han ganado 2 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 7% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 3 veces para un porcentaje de competitividad de 7%. Es decir: clasifican a postemporada menos de 1 vez cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales, pero cuando clasifican a postemporada ganan la Serie Mundial. Dato único.

Liga Nacional: División Central 3-7

CACHORROS DE CHICAGO: fundados en 1876 y con 145 temporadas disputadas han ganado 3 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 2% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 7 veces para un porcentaje de competitividad de 25%. Es decir: clasifican a postemporada casi 3 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

CERVECEROS DE MILWAUKEE: fundados en 1969 y con 53 temporadas disputadas nunca han ganado la Serie Mundial. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 5 veces para un porcentaje de competitividad de 20%. Es decir: clasifican a postemporada 2 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

ROJOS DE CINCINNATI: fundados en 1881 y con 140 temporadas disputadas han ganado 5 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 3.5% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 3 veces para un porcentaje de competitividad de 10.6%. Es decir: clasifican a postemporada 1 vez cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

PIRATAS DE PITTSBURGH: fundados en 1883 y con 138 temporadas disputadas han ganado 8 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 5.8% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 1 vez para un porcentaje de competitividad de 3.8%. Es decir: clasifican a postemporada menos de una vez cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales. Este equipo tiene el peor porcentaje de competitividad de la MLB desde 1995.

Liga Nacional: División Oeste del 3-7

GIGANTES DE SAN FRANCISCO: fundados en 1883 y con 138 temporadas disputadas han ganado 8 Series Mundiales, por lo que han ganado anillo el 5.8% de las temporadas participadas. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 9 veces para un porcentaje de competitividad de 32%. Es decir: clasifican a postemporada 3 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

PADRES DE SAN DIEGO: fundados en 1969 y con 53 temporadas disputadas nunca han ganado la Serie Mundial. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 6 veces para un porcentaje de competitividad de 24%. Es decir: clasifican a postemporada 2 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

CASCABELES DE ARIZONA: fundados en 1998 y con 25 temporadas disputadas han ganado 1 Serie Mundial, por lo que han ganado anillo el 4% de las temporadas participadas. Desde 1998 hasta 2023 (en 25 temporadas) han clasificado a postemporada 7 veces para un porcentaje de competitividad de 28%. Es decir: clasifican a postemporada casi 3 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

ROCKIES DE COLORADO: fundados en 1993 y con 29 temporadas disputadas nunca han ganado la Serie Mundial. Desde 1995 hasta 2023 (en 28 temporadas) han clasificado a postemporada 4 veces para un porcentaje de competitividad de 16%. Es decir: clasifican a postemporada 1.5 veces cada 10 años desde que se juegan las Series Divisionales.

Algunas reflexiones de la fórmula 7-3, 5-5 y 3-7

No todos los equipos históricos con más de 100 años de fundados son los más ganadores ni los más competitivos. Tan solo 6 equipos de 30 son considerados según los postulados de este ensayo equipos élites, internacionales y grandes. Astros de Houston es el equipo más reciente en este selecto grupo.

El equipo más competitivo de este estudio fueron los Yankees con 85% y un promedio de 8 clasificaciones a postemporada cada 10 años. El peor rankeado por su parte fueron los Piratas que a pesar de ser un equipo fundado en 1883 tiene el peor récord de competitividad de los últimos 28 años con 3.8%, es decir los Piratas no clasifican a postemporada ni una vez por década. Curiosamente en la historia los Piratas son de los equipos más ganadores de la Serie Mundial con 5 anillos.

Los equipos medios o del grupo 5-5 son la minoría, según nuestra opinión tan solo 4, por lo que entendemos las franquicias históricas y con mercados nacionales en los últimos años o décadas se han convertido en mercados regionales o pequeños, han involucionado y/o no han podido competir con los equipos élites. Posiblemente han perdido mercado porque no han sabido aprovechar su geoeconomía y demografía.

Los equipos del grupo 3-7 o de mercados regionales son la gran sorpresa de este estudio porque son la gran mayoría: 20 de 30 franquicias de MLB son mercados vírgenes que no se han expandido ni se ha aprovechado aún en todo su potencial. Si se unen todos estos 20 equipos, la mayoría de la costa oeste y región central, son los más ganadores de los últimos 23 años.

No arreglar lo que no está roto

BRISTOL, CT – En 2023 los propietarios de los equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional se reunieron para discutir las condiciones y el escenario del próximo torneo. Una de las noticias que se hizo pública fue la adaptación que realizarán en la liga, basada en las nuevas regulaciones de MLB en el terreno de juego.

Sin embargo, me pregunto quién o qué entidad, grupo de enfoque, estudio de mercado o medición seria, más allá de los comentarios en redes sociales, afirma que hay un problema con la duración de los juegos en las ligas invernales, específicamente en la de Venezuela.

Señores propietarios y “jalabolas” de los propietarios: la implementación del reloj en la MLB es el resultado de una circunstancia generada durante años debido a los cambios en la forma de consumo de medios de comunicación en los Estados Unidos. Allí, la atención se ha desplazado de la televisión tradicional hacia los medios digitales. Después de muchos estudios, se determinó que el aficionado estadounidense promedio, no el aficionado más dedicado, consideraba que el béisbol tenía demasiadas pausas, especialmente durante la espera del lanzador para lanzar la pelota. De ahí surgió la idea de implementar un reloj para limitar el tiempo.

Las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Estados Unidos no son los mismos que en Latinoamérica, y mucho menos en Venezuela. En este país, la brecha entre aquellos que tienen acceso a la tecnología y a internet y aquellos que no la tienen es una de las más grandes del mundo. De hecho, según Statista.com, Venezuela tiene la peor velocidad de internet en Centro y Sudamérica. Incluso la Guayana Francesa tiene un mejor acceso a datos para su población.

Enchufado, no estoy hablando contigo. Esto es algo que no puedes creer que esté sucediendo.

Ahora bien, todos estos análisis se tienen en cuenta para decidir por qué se impone un reloj que acelere el juego. ¿Cuáles son los problemas de la liga? Puedo mencionar muchos, y estoy seguro de que imponer el reloj de lanzamiento no los resolverá.

Por ejemplo:

  • El hecho de que los Bravos de Margarita sean un equipo errante.
  • La falta de asistencia de la afición a los partidos de los Leones del Caracas, el equipo de la capital (solo hubo 46,000 fanáticos registrados en toda la temporada pasada).
  • Una asistencia promedio de 2,000 fanáticos en el estadio en 2022, en comparación con un promedio de 5,000 hace una década.
  • La dificultad para contratar jugadores extranjeros de calidad debido a los complicados procesos logísticos y de viaje hacia Venezuela.
  • La falta de diversidad de patrocinadores y anunciantes como en el pasado.
  • La ausencia de medios de comunicación sólidos e independientes que cubran las acciones del béisbol de manera sostenible, como consecuencia de la censura y el cierre de medios en el país.
  • La falta de estabilidad jurídica para los contratos de equipos y la liga.
  • La falta de una visión sólida y adaptada a la realidad en cuanto a la cobertura y distribución digital del producto.

Podría seguir y enumerar miles de problemas en la liga, desde la falta de instalaciones sanitarias adecuadas hasta problemas de infraestructura. Esto y más son problemas de la liga.

Pero como todo es un espectáculo, pan y circo, es mejor ponerse la soga al cuello tratando de implementar el reloj de juego.

Amigos, en la MLB, el reloj tuvo un período de prueba de más de 5 años en las ligas menores para comprender cuándo se activa y desactiva, quién lo opera y cómo funciona todo el proceso. En Venezuela, pretenden operarlo de la noche a la mañana, simplemente colocando un reloj y haciendo clic con el ratón.

Puedo entender que cuando se habla del producto en el terreno, haya ciertos aspectos que se regulen de manera consistente, como el tamaño de las bases. Si el 60% de los jugadores de la liga están bajo contratos con organizaciones de la MLB y son los equipos de la MLB quienes permiten su participación, tiene sentido buscar puntos homogéneos en la presentación del espectáculo a través del “Acuerdo Invernal” regulado entre la Confederación del Caribe y la Oficina del Comisionado.

Pero la verdad es que a la Oficina del Comisionado de la MLB le importa muy poco lo que suceda más allá de la costa de Key West.

El hecho de implementar bases más grandes e incluso limitar el shift, como se hace en la MLB, quizás sean reglas fáciles de aceptar e implementar. Sin embargo, la logística del reloj, sus causas y consecuencias, no es algo adaptable ni conveniente para la LVBP ni para ninguna liga del Caribe.

¿Acaso los japoneses impusieron el reloj solo porque la MLB lo hizo? Por si nadie lo mencionó, en Japón NO HAY RELOJ en el terreno. Incluso los fanáticos japoneses aún no han pedido que los juegos sean más rápidos.

¿Cuál será la perspectiva del principal patrocinador histórico de la liga, Empresas Polar, cuando se den cuenta de que dejarán de vender al menos un 25% de su volumen de productos en el estadio porque decidieron acelerar el juego en Venezuela?

¿Para qué?

También hay rumores sobre la implementación del sistema Trackman en cada estadio, que consiste en sensores y lectores de movimientos asociados a un software avanzado que captura los movimientos en el campo y la pelota, como los batazos, y proporciona estadísticas y mediciones de los eventos. De esta forma, conocemos quién tiene la mejor velocidad de rotación o el ángulo preciso de lanzamiento de un batazo, entre otros.

Pero para implementar la sabermetría, se requiere un proceso educativo para los fanáticos. Y, por si aún no lo saben, el aficionado tradicional no está muy abierto a darle importancia a la analítica, ya que considera que mata la esencia e intuición del juego en el campo. En nuestro lenguaje, mata la viveza criolla.

Viveza criolla = Pelota Caribe = Esencia del juego.

En el Caribe, y especialmente en Venezuela, este tipo de cambios van en contra del fanático más ferviente, y aunque matemáticamente pueda ser una minoría, es precisamente esa minoría la que ha mantenido el negocio durante más de 60 años. Es la raíz de la esencia, la savia de la planta.

No entiendo por qué tratar de arreglar lo que no está roto. En el caso venezolano, esto parece ser una conducta de corte político que busca imponer a la fuerza para ejercer control. Tras un claro y reconocido fracaso en este tipo de prácticas, es hora de que la liga reaccione y se dé cuenta de que los problemas del béisbol venezolano son logísticos y no tienen que ver con el juego en el terreno. La liga debería preocuparse por ofrecer más al aficionado para invitarlo a regresar a los estadios.

Medidas como estas incluso dificultarán más la contratación y el uso de jugadores adaptados a un juego acelerado, como el de la MLB (con sus propias razones), pero sin las herramientas adecuadas para implementarlo. Atentar contra la esencia es atentar contra el béisbol.

En resumen, desde esta tribuna nos oponemos a la intención de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional de implementar el reloj de juego en base a las regulaciones recientes de la MLB. El problema del béisbol venezolano no radica en el tiempo de juego, sino en una serie de desafíos logísticos, como equipos errantes, falta de asistencia al estadio, problemas con los patrocinadores y los medios de comunicación, entre otros. Además, las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Venezuela son diferentes a los de Estados Unidos, y que la imposición del reloj no sería apropiada ni conveniente para la LVBP o cualquier liga del Caribe. La implementación de sistemas sabermétricos podría no ser bien recibida por los fanáticos tradicionales y debe existir primero una educación para que el fanático entienda los contextos analíticos.

Luis Arráez: “Aprendí a batear con una mata de mango”

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – En una entrevista exclusiva en la temporada 2023 el segunda base de los Marlins de Miami, el venezolano Luis Arráez, en este 2024 con los Padres de San Diego, nos habló de sus orígenes familiares en el barrio Las Flores, en el estado Yaracuy en la región central de Venezuela, y de cómo comenzó a jugar pelota desde sus primeros recuerdos en su infancia.

También nos reveló los consejos que le han dado sus compatriotas Miguel Cabrera y José Altuve sobre la importancia de una buena nutrición para tener una carrera larga y saludable en Las Mayores.

LUIS ARRAEZ 🇻🇪⚾️ 2B @marlins “Mi papá guindaba una pelota en una mata de mango y yo bateaba”

Una joya de bateo que brilla en MLB

Arráez se ha convertido en una sensación en las Grandes Ligas de Béisbol, especialmente tras su destacada actuación en la temporada 2022, donde se coronó como el campeón de bateo de la Liga Americana con los Mellizos de Minnesota. Con una impresionante marca de bateo de .316 de AVG y 173 imparables para un OPS de .795, en ese año.

En su joven carrera en las Grandes Ligas, Luis Arráez ha dejado marcas sorprendentes. Desde su debut en 2019, ha sido un bateador consistente y confiable, promediando un impresionante .329 de porcentaje de bateo en su carrera, con 630 imparables y un OPS de .799. Estas cifras no hacen más que confirmar su estatus como uno de los mejores bateadores de las Grandes Ligas.

En 2023 ha mejorado su promedio general ya que está bateando para .349 de AVG, con 186 incogibles (y contando) para un OPS de .839. Es decir Arráez está superando su promedio y viviendo el mejor momento de su joven carrera.

Destrezas para ser uno de los mejores bateadores de la historia

La destreza de Luis Arráez como bateador es innegable. Su estilo de bateo se asemeja al del legendario zurdo Tony Gwynn, una comparación que no se hace a la ligera. Al igual que Gwynn, Arráez tiene un enfoque en el contacto con la bola, priorizando el control y la precisión sobre la potencia. Su capacidad para ajustar su swing en función de la ubicación y el lanzamiento del pitcher es una de sus mayores fortalezas. Además, su paciencia en el plato y su habilidad para trabajar cuentas largas lo convierten en un oponente temible para cualquier lanzador.

A lo largo de sus cinco temporadas en las Grandes Ligas, Luis Arráez ha acumulado numerosos récords y logros impresionantes. Algunos de los más destacados incluyen:

Campeón de Bateo de la Liga Americana en 2022: Su promedio de bateo de .349 en la temporada 2022 lo catapultó al título de campeón de bateo de la Liga Americana, un logro que pocos jugadores alcanzan en sus carrera.

630 Hits en 5 Temporadas: Desde su debut en 2019, Arráez ha acumulado 630 hits en un tiempo relativamente corto, lo que demuestra su capacidad para conectar la bola de manera consistente.

Líder en Porcentaje de Bateo en 2020: En la temporada 2020, Arráez lideró la Liga Americana con un increíble .364 de porcentaje de bateo, una hazaña que pocos jugadores pueden igualar.

All-Star en 2021, 2022 y 2023: Su impacto en el juego fue reconocido en el Juego de Estrellas de 2021, donde fue seleccionado como representante de los Mellizos de Minnesota, lo mismo ocurrió en 2022 y en 2023 fue elegido al Juego de las Estrellas pero ahora con su nuevo uniforme de Miami.

Luis Arráez no solo ha demostrado ser un bateador excepcional, sino que también se ha ganado el respeto de sus compañeros y fanáticos por su ética de trabajo incansable y su humildad en el campo de juego. A medida que continúa su ascenso en las Grandes Ligas, su nombre se perfila como una figura que podría dejar una huella perdurable en la historia del béisbol. ¿Un Salón de la Fama? Solo el tiempo y su constancia con el madero lo dirá.

En resumen, el éxito de Luis Arráez como bateador, su comparación con leyendas como Tony Gwynn y sus numerosos récords en las Grandes Ligas lo convierten en uno de los jugadores más emocionantes y prometedores del béisbol actual.

Los fanáticos de los Mellizos de Minnesota lo extrañan, los seguidores de los Marlins lo disfrutan y los amantes del béisbol en general tienen mucho que esperar de este talentoso pelotero venezolano en los años venideros.

Luis Arráez: un navegante en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional

Antes de su éxito en las Grandes Ligas, Arráez también ha dejado numeritos en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP). Arráez comenzó su trayectoria en la pelota invernal venezolana en la temporada 2015-2016 cuando apenas tenía 18 años de edad. En ese año, el joven talento tuvo 48 apariciones en el plato y conectó 12 imparables, dejando cifras de .286/.326/.333/.659. Fue un inicio prometedor que auguraba un futuro brillante en el béisbol.

La siguiente temporada en la LVBP también fue sobresaliente para Arráez. En 203 turnos al bate, conectó 61 hits, anotó 31 veces y empujó 22 carreras, logrando un impresionante promedio de bateo de .335. Sus actuaciones destacadas lo hicieron merecedor de la distinción de Jugador de la Semana en dos ocasiones, consolidando su estatus como una de las jóvenes promesas del béisbol venezolano.

La última participación de Arráez en la LVBP fue en la zafra de 2018-2019, donde bateó para un destacado .321. Durante esa temporada, conectó 61 imparables, anotó 31 carreras, acumuló 8 dobles y remolcó 22 carreras, dejando en claro su habilidad como bateador versátil y productivo.

El éxito de Arráez tanto en las Grandes Ligas como en la LVBP ha consolidado su posición como uno de los bateadores más talentosos y versátiles en el mundo del béisbol. Su capacidad para mantener un alto rendimiento en ambas ligas es un testimonio de su dedicación y habilidades innatas como pelotero. Los fanáticos de los Navegantes del Magallanes y los seguidores del béisbol en Venezuela continúan celebrando los logros de esta joven estrella que sigue dejando huella en el deporte nacional e internacional.

Yankees: El fin de la “Era Cashman” está cerca

SONIDOS DEL BRONX

BRISTOL, CT – En el mundo del béisbol, los New York Yankees han sido durante mucho tiempo sinónimo de éxito, grandeza y una supremacía perenne en el deporte. Con una historia rica en títulos y una base de aficionados apasionados, los Yankees han sido considerados como uno de los equipos más exitosos y dominantes en la Major League Baseball (MLB).

Sin embargo, el año 2023 ha sido testigo de un cambio sorprendente en la fortuna de este equipo icónico, ya que se encuentran en el último lugar de su división por primera vez desde 1990. ¿Qué ha ocurrido para que los Yankees toquen fondo?

Es de resaltar que desde 1995, sólo en 4 temporadas (2008, 2013, 2014 y 2016), los Yankees no han clasificado a postemporada. ¿Qué quiere decir esto? Que prácticamente en la “Era Cashman” han avanzado a la postemporada en 24 ocasiones.

Brian Cashman sin duda ha sido el Gerente General y cabeza de operaciones oficialmente desde 1998, pero su impacto y manejo han estado presentes desde 1990.

Los Yankees que para el 20 de Julio de 1990 tenían marca de 33-56, eran un equipo muy diferente al actual. La División Este de la Liga Americana contaba con 7 equipos, pues sólo existían dos divisiones en cada liga. 1990 fue una de las peores temporadas en la historia de la franquicia con diversos factores que afectaron este equipo incluyendo la suspensión por parte de MLB del dueño George Steinbrenner, la lesión de Don Mattingly y un desastroso staff de lanzadores.

Eran los Yankees de 1990 comandados por el campo corto venezolano Álvaro Espinoza, el jardinero panameño Roberto Kelly y el jardinero Jesse Barfield, mientras aparecían figuras míticas y fugaces de la historia de la organización como el prospecto Kevin Maas, el curazoleño Bam Bam Meulens y el jardinero venezolano Oscar Azócar.

El as de la rotación era Tim Leary quien terminó con marca de 9-19 y ERA de 4.11. Algo impensable para los Yankees del presente.

Es impensable porque tras esta debacle de 1990, el club tomó un rumbo de reconstrucción que comenzó a dar frutos para 1994 y una Serie Mundial para 1996. De ahí se hilvanó la mejor era en la historia de la franquicia más exitosa. Con una seguidilla de títulos de Serie Mundial, clasificaciones, títulos divisionales y hasta las nuevas figuras de comodines.

Los Yankees de 1990 no son los del 2023. ¡Ni remotamente! Aquel era un equipo que podemos comparar a los Atléticos de Oakland de hoy. No habían jugadores como Judge ni en planes, ni Juegos Perfectos, ni “Nasty Nestors”, ni Gerrit Cole, ni nada que se pareciera al presente. Nada.

Sin embargo, el resultado al final es el mismo: ¡Últimos! Inaceptable para una fanaticada que paga como promedio $193 dólares por un boleto a uno de los estadios más fríos y secos de MLB.

Un conjunto de factores ha contribuido al declive de los Yankees en 2023. Uno de los principales problemas ha sido la falta de éxito en el desarrollo y adquisición de talento joven. Históricamente, los Yankees se han destacado por fichar a algunos de los mejores jugadores disponibles, ya sea a través de la agencia libre o de su sistema de granjas. Sin embargo, en los últimos años, sus elecciones de draft y adquisiciones no han sido tan efectivas como en el pasado, lo que ha llevado a un debilitamiento del talento en el equipo y una dependencia excesiva de jugadores veteranos en declive.

Si hay contratos exitosos logrados por los Yankees en la última década, como la firma de Masahiro Tanaka, DJ Le Mahieu, Gerrit Cole o Anthony Rizzo, también hay fracasos como Giancarlo Stanton, Josh Donaldson o Joey Gallo. Sin contar su talento hecho en casa que no ha tenido el éxito esperado como Aaron Hicks, Gary Sánchez o Miguel Andújar.

O los años extendidos de Brett Gardner. O las inconsistencias por lesiones o no de Severino y Germán. O el regreso a Japón del “as” Masahiro Tanaka. O la falta de definición de quien finalmente reemplaza a Jeter, siendo Didi Gregorius quien esporádicamente lucía como el líder en la posición y hoy se magnifican las esperanzas en Anthony Volpe o el venezolano Oswald Peraza, o se inventa con Oswaldo Cabrera.

Así pare de contar. Los episodios son muchos. Es cierto que Cashman ha sido exitoso y será un miembro del Salón de la Fama como ejecutivo. Pero tras 13 temporadas desde su último título de Serie Mundial, queda claro que poner en el terreno un equipo competitivo y caro no es suficiente en el béisbol de hoy.

Hay un exceso de burocracia en la oficina de los Yankees.

Las lesiones han sido un factor importante que ha afectado el rendimiento del equipo y una constante en los últimos años, las cuáles se han convertido en el chivo expiatorio de la oficina del Bronx. Jugadores clave han estado fuera de acción durante largos períodos, lo que ha debilitado aún más la capacidad del equipo para competir al más alto nivel. Las lesiones no solo han impactado en el desempeño individual de los jugadores, sino que también han afectado la cohesión y el ritmo del equipo como unidad.

“Si no se hubiese lesionado…” “Este equipo es un hospital…” “Hemos tenido mala suerte por las lesiones…”

La pregunta es ¿Hasta cuándo el mismo cuento?

Otro aspecto a tener en cuenta ha sido la competencia cada vez más feroz en la División Este de la Liga Americana. Equipos como los Tampa Bay Rays, Orioles de Baltimore, Blue Jays de Toronto y los Boston Red Sox han fortalecido sus planteles y han demostrado ser contendientes fuertes en la división. La falta de éxito de los Yankees para mantener el paso con sus rivales ha llevado a una caída significativa en la clasificación y a situarse en el último lugar.

Asimismo, la gestión y las decisiones del cuerpo técnico han sido objeto de críticas. Algunas elecciones de alineación, decisiones de bullpen y tácticas durante los juegos han sido cuestionables, lo que ha llevado a resultados decepcionantes en el campo en la hora cero: la postemporada. La falta de ajustes adecuados durante los momentos críticos ha dejado a los aficionados preguntándose si el equipo está realmente en manos del liderazgo correcto. El mánager Aaron Boone y su predecesor Joe Girardi han estado en el ojo del huracán permanentemente, pero son ellos sólo la casa en uniforme de la gerencia.

Lo que sí tienen en común los Yankees de 1990 con los de 2023 es que ambos están en el foso divisional.

Es hora de que en las oficinas del Yankee Stadium alguien tenga el liderazgo suficiente para dejar la burocracia a un lado y entender que la “Era Cashman” va llegando a su final. Es normal, es parte de la evolución. Los Yankees deben comenzar a pensar cuál es la identidad y filosofía del futuro del club. Es hora de entender que con el peso de la historia no se gana en el presente.

Se necesita una renovación total de la organización que comience con un nuevo carácter. Atrás quedó la dureza del “Boss” Steinbrenner. Atrás quedaron los años del “core four”. Jeter ya es un Salón de la Fama y es inútil incluso tratar de moldear a Aaron Judge en base al carácter y la forma de Jeter, sólo porque es el “Yankee Way”. Mientras la liga se nutre finalmente con jugadores excitantes y dinámicos a través del draft y el escauteo internacional, los Yankees se han quedado rezagados en este sentido.

En conclusión, el año 2023 ha sido un año inusualmente difícil para los New York Yankees, ya que se encuentran en el último lugar de su división por primera vez desde 1990. La combinación de problemas en el desarrollo de talento, lesiones, la creciente competencia y decisiones tácticas cuestionables ha contribuido a este declive. Aunque la supremacía perenne de los Yankees ha sido cuestionada en esta temporada, es importante recordar que el béisbol es un deporte cíclico y que los equipos pueden recuperarse rápidamente con los ajustes adecuados. Los Yankees han demostrado en el pasado que son capaces de superar adversidades y volver a la cima, y sin duda trabajarán arduamente para restaurar su legendaria grandeza en el futuro.

Con la fama y el dinero no se gana en el béisbol de hoy.

Conoce los 5 libros sobre béisbol más famosos en el mundo

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El béisbol ha sido apodado “el pasatiempo nacional” de Estados Unidos y su impacto cultural es innegable. A lo largo de los años ha inspirado a numerosos autores a escribir sobre este deporte, capturando la emoción, la pasión y la complejidad del béisbol en sus obras. En este artículo, exploraremos cinco libros famosos que han dejado una huella indeleble en la literatura sobre béisbol.

1. “Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game” de Michael Lewis

Publicado en 2003, “Moneyball” se convirtió instantáneamente en un clásico moderno de la literatura sobre béisbol. La obra de Michael Lewis narra la fascinante historia de cómo los Oakland Athletics, un equipo con un presupuesto limitado, lograron competir exitosamente contra los grandes gigantes del béisbol de Grandes Ligas. Estos son los comienzos de la Sabermetría.

A principios de la década de 2000, los Athletics estaban en una situación desafiante, ya que no podían permitirse fichar a jugadores estrella con grandes contratos. En medio de esta dificultad financiera, el gerente general Billy Beane recurrió al análisis estadístico avanzado y a las métricas innovadoras para reclutar jugadores infravalorados pero altamente efectivos.

El libro presenta de manera magistral cómo Beane y su equipo utilizan las estadísticas para identificar jugadores con un valor subestimado, cambiando así la forma en que se evalúa el talento en el béisbol. “Moneyball” no solo narra la historia del equipo de Oakland, sino que también cuestiona las tradiciones arraigadas en el deporte y plantea la pregunta fundamental de si el béisbol se había vuelto injusto. Este libro cambió para siempre la forma en que se aborda el reclutamiento y la gestión de equipos en el béisbol profesional.

“Moneyball” fue un éxito comercial significativo. El libro se mantuvo en la lista de bestsellers del New York Times durante semanas y vendió millones de copias en todo el mundo. También inspiró una exitosa película de Hollywood protagonizada por Brad Pitt en 2011.

La obra recibió elogios generalizados de críticos y fanáticos por su enfoque innovador en el análisis estadístico en el béisbol. Fue aclamado por su capacidad para contar una historia apasionante mientras explora conceptos complejos de estadísticas deportivas.

2. “The Boys on the Bus” de Timothy Crouse

Aunque no es una obra exclusivamente sobre béisbol, “The Boys on the Bus” es un libro esencial para comprender el periodismo deportivo en la década de 1970, con un enfoque especial en la cobertura de la temporada de béisbol de 1972.

La década de 1970 fue un momento de cambios significativos en la sociedad estadounidense, y el periodismo no fue la excepción. La cobertura deportiva, incluido el béisbol, estaba en pleno auge.

Timothy Crouse, un periodista político, ofrece una visión fascinante de cómo los periodistas deportivos de la época abordaron la cobertura de los eventos deportivos, incluido el béisbol. A través de sus observaciones y entrevistas, el autor retrata el auge del periodismo gonzo y el impacto de los medios de comunicación en la percepción pública de los jugadores y el deporte en sí. Aunque no es una obra exclusiva de béisbol, “The Boys on the Bus” ofrece una perspectiva única de cómo el periodismo deportivo evolucionó en esa época.

Fue un éxito en ventas debido a su mirada única al periodismo deportivo y político de la década de 1970. La obra recibió críticas positivas por su estilo periodístico inmersivo y su capacidad para capturar la atmósfera de la época.

3. “Ball Four” de Jim Bouton

“Ball Four”, escrito por el ex lanzador de Grandes Ligas Jim Bouton y publicado en 1970, es un libro revolucionario que arroja luz sobre los aspectos menos glamorosos y a menudo oscuros del béisbol profesional.

Como ya se dijo la década de 1970 fue testigo de un cambio cultural en los Estados Unidos, y el béisbol no fue ajeno a este cambio. El libro se publicó en medio de un ambiente de creciente apertura y franqueza en la sociedad estadounidense.

Bouton, con un estilo de escritura ingenioso y sarcástico, ofrece una visión cruda de la vida dentro y fuera del campo de béisbol. Revela detalles escandalosos, como el consumo de drogas entre jugadores y las travesuras en los vestuarios, que eran un tabú en ese momento.

“Ball Four” provocó controversia y conmoción en la comunidad del béisbol, pero también fue elogiado por su honestidad brutal. El libro es un recordatorio de que detrás de los héroes deportivos hay seres humanos con sus propios desafíos y debilidades.

Generó controversia y atención mediática significativa en su lanzamiento, lo que contribuyó a sus sólidas ventas. A pesar de las críticas iniciales, el libro se convirtió en un clásico de culto y se mantuvo popular a lo largo de los años.

Las críticas fueron mixtas en su lanzamiento, con algunas voces de la comunidad del béisbol que lo consideraron una traición al deporte. Sin embargo, con el tiempo, “Ball Four” ha sido ampliamente reconocido como una obra valiente y reveladora que cuestiona las normas del béisbol y ofrece una visión honesta y a menudo humorística de la vida en las Grandes Ligas.

4. “The Glory of Their Times: The Story of the Early Days of Baseball Told by the Men Who Played It” de Lawrence S. Ritter

Este libro, publicado en 1966, es una joya literaria que recopila entrevistas con jugadores de béisbol de la era temprana del deporte.

A medida que el béisbol se afianzaba como un deporte popular en Estados Unidos en el siglo XIX y principios del XX, se formaron equipos y se forjaron leyendas.

Lawrence S. Ritter se propuso preservar la historia oral de los primeros días del béisbol entrevistando a jugadores que participaron en esa época. El libro presenta las experiencias y anécdotas de jugadores que vivieron la era dorada del béisbol, brindando una visión auténtica de cómo era el deporte en sus primeros días. “The Glory of Their Times” captura la pasión y la inocencia de una época en la que el béisbol estaba en constante evolución y se convirtió en un pilar de la cultura estadounidense.

Aunque no se convirtió en un bestseller masivo en su lanzamiento, “The Glory of Their Times” encontró un público apasionado y ha mantenido un seguimiento constante a lo largo de los años. Es como parte de la historia oficial dela pelota.

El libro fue ampliamente elogiado por su capacidad para preservar la historia oral del béisbol temprano. Los críticos aplaudieron su autenticidad y su contribución invaluable a la comprensión de cómo era el béisbol en sus primeros días.

5. “Clemente: The Passion and Grace of Baseball’s Last Hero” de David Maraniss

Publicado en 2006, “Clemente” es una biografía apasionante sobre el boricua Roberto Clemente, una de las figuras más icónicas en la historia del béisbol.

Roberto Clemente, un talentoso jugador de béisbol puertorriqueño, desempeñó un papel crucial en la integración de jugadores latinos en las Grandes Ligas y se convirtió en un ícono tanto dentro como fuera del campo.

David Maraniss rinde homenaje a Clemente en este libro, destacando su habilidad excepcional en el campo y su dedicación a la comunidad latina. Además de narrar su carrera en las Grandes Ligas, la obra explora su trabajo humanitario.

“Clemente” se convirtió en un bestseller tras su publicación, especialmente en Puerto Rico y entre los fanáticos del béisbol en los Estados Unidos. La obra también ganó popularidad entre aquellos interesados en la historia de los deportes.

El libro recibió críticas elogiosas por su retrato completo de Roberto Clemente. Los críticos aplaudieron la habilidad de David Maraniss para capturar la pasión de Clemente por el béisbol y su impacto duradero tanto en el deporte como en la comunidad latina. Fue considerado un tributo conmovedor a un verdadero héroe del béisbol.

El punto medio entre el Wrigley Field y el Fenway Park es The Ballpark

CAFÉ CON BÉISBOL

MEDELLÍN, Colombia – Pasó la semana del Juego de Estrellas, con todo el encanto que abarca su festividad, como el Juego de Futuras Estrellas, el Derby de Cuadrangulares y el Fan Fast. A pesar de que los equipos ya habían superado los 81 juegos realizados del calendario de 162 encuentros de temporada regular, es el Juego de Estrellas de la MLB que demarca en cada campaña la mitad de temporada.

El All Star Game 2024 se ha realizado en el Globe Life Field, casa de los Rangers de Texas, el cual comenzó a funcionar en el año 2020 y es en la actualidad el último parque de pelota construido e inaugurado en Grandes Ligas, así que cuenta con lo más novedoso, moderno, confortable y mejores bondades que ofrecen los recintos deportivos de última generación de primer mundo, a diferencia del Fenway Park (casa de los Medias Rojas de Boston, inaugurado en el año 1912), y el Wrigley Field (casa de los Cachorros de Chicago, inaugurado en el año 1914).

No obstante, tanto el Fenway Park como el Wrigley Field son considerados las catedrales de Las Mayores, ya que mezclan el encanto de la antigüedad arquitectónica con las comodidades y beneficios actuales, gracias a sus remodelaciones, además de lo que representan para la Major League y el béisbol en general los Medias Rojas de Boston y los Cachorros de Chicago, equipos de tanta historia, tradición, arraigo y abolengo, al igual que sus parques icónicos y memorables, ideales para albergar no solo a las novenas que residen en ellos, sino también para ser sedes de los Juego de Estrellas de Grandes Ligas.

Juego de Estrellas Wrigley Field, Chicago, 1990

La última vez que se realizó un juego de estrellas en la casa de Los Cachorros de Chicago fue en el año 1990, que no solo es reconocido por ser el primer juego de esta clase de la última década del segundo milenio, sino que además formaba parte inicial de una de las más notables generaciones de peloteros en la historia de las Grandes Ligas.

Con el norteamericano Bob Welch como el lanzador abridor, la Liga Americana contó con la siguiente alineación titular: Rickey Henderson (LF), Wade Boggs (3B), el cubano José Canseco (RF), Cal Ripken Jr. (SS), Ken Griffey Jr. (CF), Mark McGwire (1B), el puertorriqueño Sandy Alomar Junior (C) y Steve Sax (2B). Mientras que por la Liga Nacional alinearon Lenny Dykstra (CF), Ryne Sandberg (2B), Will Clark (1B), Kevin Mitchell (LF), André Dawson (RF), Chris Sabo (3B), el italoamericano Mike Scioscia (C), y “El Mago” Ozzie Smith (SS). El lanzador abridor fue Jack Armstrong.

Entre la banca de la Liga Americana destacaban Cecil Fielder, Dave Parker, Kirby Puckett, el austriacoamericano Alan Trammell, los dominicanos George Bell y Julio Franco, y el venezolano Osvaldo Guillén. Impresionante que entre los jugadores reserva de la Liga Nacional se encontraban Darryl Strawberry, Tony Gwynn, Barry Bonds, Barry Larkin, Shawon Dunston, Matt Williams y los puertorriqueños Benito Santiago, Roberto Alomar y Bobby Bonilla.

En cuánto a los lanzadores se refiere, en el nuevo circuito se encontraban los notables Roger Clemens, Dennis Eckersley, Randy Johnson y Bret Saberhagen, mientras que por el viejo circuito destacaban el nicaragüense Denis Martínez, el dominicano Ramón Martínez y el cerrador Jhon Franco.

La Liga Americana derrotó a la Liga Nacional 2 carreras por 0, destacando que fueron apenas 2 hits conectados en todo el juego por el la Liga Nacional, la menor cantidad registrada en la historia del clásico de mitad de temporada. Además es hasta el momento el único Juego de Estrellas en el que en ambas escuadras había un jugador con el mismo nombre y apellido, en la Liga Americana el lanzador de los Orioles de Baltimore Greg Olson, mientras que en la Liga Nacional, fue el receptor de Los Bravos de Atlanta quien era su doblemente homónimo.

Aunque Wade Boggs y el puertorriqueño Sandy Alomar Jr. conectaron dos imparables cada uno, el jugador más valioso fue el dominicano Julio Franco, quien impulsó las dos carreras de la Liga Americana y del juego con un doble en tres turnos al bate.

Para ese año aún no existía el Bateador Designado en la Liga Nacional ni se realizaban los juegos interligas en temporada regular (sólo e enfrentaban equipos de Liga Americana y Liga Nacional en las Series Mundiales), así que la combinación de ver jugar a los peloteros más destacados de la Americana en un estadio de la Liga Nacional, especialmente al trío estelar de los Atléticos de Oakland Rickey Henderson, el cubano José Canseco, y Mark McGwire, y al joven sensación de los Marineros de Seattle Ken Griffey Jr., y en el Wrigley Field, con toda su historia y encanto, generó una atmósfera difícilmente inigualable.

Juego de Estrellas The Ballpark en Arlington, Texas, 1995

Fue el primer Juego de Estrellas realizado en Arlington, Texas, más específicamente en el área de Dallas – Fort Worth. The Ballpark fue testigo de una de las mejores generaciones de peloteros en la historia de Grandes Ligas, que incluye la que es considerada hasta la fecha, la generación dorada de beisbolistas boricuas en el mejor béisbol del mundo, misma que apenas en el para entonces recién pasado mes de Febrero, conformó a través de la novena Senadores de San Juan en Puerto Rico, el Dream Team boricua que ganó la Serie del Caribe invicto de ese año.

El ambiente era más que extraordinario porque el estadio apenas se había inaugurado al inicio de la temporada del año anterior (1994), al igual que el Progressive Field de los para entonces Indios de Cleveland y superó al Coors Field del los Rockies de Colorado como sede del encuentro Todos Estrellas, a pesar de que el aforo de los rocallosos era el estadio más nuevo del momento en Grandes Ligas, al haber sido inaugurado ese mismo año (1995).

La alineación titular de la Liga Nacional estuvo conformada por Lenny Dykstra (CF), *Tony Gwynn(RF), Barry Bonds (LF), el italoamericano *Mike Piazza (C), *Fred McGriff (1B), Ron Gant (DH), *Barry Larkin (SS), el mexicano Vinny Castilla (3B) y el también italoamericano *Craig Biggio (2B), con el japonés Hideo Nomo como lanzador abridor.

La Liga Americana por su parte alineó con Kenny Lofton (CF), los boricuas Carlos Baerga (2B), y *Edgar Martínez (DH), *Frank Thomas (1B), Albert Belle (LF), *Cal Ripken Jr. (SS), *Wade Boggs (3B), *Kirby Puckett (RF), y el puertorriqueño *Iván Rodríguez (C). El lanzador abridor fue *Randy Johnson.

El impacto inmediato generado en Grandes Ligas por el japonés Hideo Nomo ese año fue tal, que en su primer año en el Big Show fue el lanzador abridor de la Liga Nacional, a pesar de que *Greg Maddux formaba parte de ese equipo. También destacaba entre los lanzadores del viejo circuito el zurdo dominicano de los Expos de Montreal Carlos Pérez. Entre los lanzadores de la Liga Americana saltaban a la vista el estelar cerrador *Lee Smith, el nicaragüense Dennis Martínez y el cerrador dominicano José Mesa.

En cuanto a los jugadores reservas se refiere, es necesario mencionar a cada uno de ambos conjuntos porque realmente es algo impresionante:

Los jugadores de posición reservas de la Liga Nacional fueron Darren Daulton, Mark Grace, Jeff Conine, Ron Gant, Reggie Sanders, los italoamericanos Mickey Morandini y Dante Bichette, el mexicano Vinny Castilla, el puertorriqueño Bobby Bonilla y los dominicanos José Offerman, Raúl Mondesí y Sammy Sosa.

El equipo de la Liga Americana por su parte contó con los jugadores reservas Mike Stanley, Mark McGwire, Mo Vaughn, Paul O’Neil, Kenny Lofton, Jim Edmonds, el hispanoamericano Tino Martínez, el germanoamericano Kevin Seitzer, el italoamericano Gary DiSarcina, el quisqueyano Manny Ramírez y el boricua *Roberto Alomar.

The Ballpark en Arlington fue sede de ese Juego de Estrellas que contó con 17 jugadores que después de finalizadas sus carreras, fueron exaltados al Salón de la Fama de Grandes Ligas (jugadores resaltados con un asterisco (*), incluyendo a Ken Griffey Jr. y a Ozzie Smith, quienes fueron seleccionados para el Juego de Estrellas pero no asistieron a la cita), considerando que deberían ser 21 en total, ya que por las razones ampliamente conocidas, no han logrado el ingreso al recinto de los inmortales (Barry Bonds, Mark McGwire, Manny Ramírez y Sammy Sosa).

Hubo dos aspectos importantes más en éste Juego de Estrellas, los cuales no podemos dejar de destacar:

Primero, a diferencia del equipo todos estrellas de la Liga Americana, que contó con hasta cuatro inicialistas (Frank Thomas, Mark McGwire, Mo Vaughn y Tino Martínez), el conjunto de los más destacados de la Liga Nacional estuvo conformado por sólo dos peloteros defensores de la primera base (resaltando que Jeff Conine fue seleccionado como guardabosques), el titular Fred McGriff y el reserva Mark Grace, lo que hace notar la ausencia del venezolano Andrés Galarraga para éste gran encuentro realizado el 11 de Julio de ese año. El Gran Gato de Venezuela estaba tan encendido para el momento, que apenas una semana antes (el 3 Julio), bateó de 6 – 6, 2 cuadrangulares, 1 doble y 3 inatrapables con 5 impulsadas en un mismo encuentro. Los números impuestos por éste trío de excelsos toleteros (McGriff, Grace y Galarraga), tanto para el momento del Juego de Estrellas como para el final de temporada, denota que el Gran Gato de Venezuela debió estar presente en el clásico de verano de ese año: Fred McGriff .280 de Average, 27 Cuadrangulares y 93 Carreras Impulsadas. Mark Grace .326 de Average, 16 Cuadrangulares y 92 Careras Impulsadas. Andrés Galarraga .289 de Average, 31 Cuadrangulares y 106 Carreras Impulsadas.

Segundo, a pesar de que el puertorriqueño Roberto Alomar asistía a su sexto Juego de Estrellas consecutivo, venía de ganar recientemente dos Series Mundiales consecutivas con Azulejos de Toronto (1992 – 1993), y de lograr tres temporadas al hilo con promedios sobre .300 de Average (.310, .326 y .306), fue su coterráneo Carlos Baerga el titular de ese clásico de verano, y el mismo juego explicaría la razón de ese hecho poco resaltado pero no menos importante, y es que antes de su definición, en el trámite del encuentro y con el juego empatado a 2 carreras, Baerga llevaba noche perfecta, de 3 – 3 con un Doble y una carrera anotada, claramente el pelotero más destacado del Juego de Estrellas hasta el momento y claro candidato a Jugador Más Valioso en caso de que lograra el triunfo la Liga Americana, a pesar de que la otra carrera del joven circuito fue producto de soberbio Vuelabardas de Frank Thomas.

El Juego de Estrellas de 1995 en The Ballpark en Arlington siempre será recordado porque los pitchers de la Liga Americana limitaron a la tórrida ofensiva de la Liga Nacional a sólo 3 hits, solo que esos tres indiscutibles fueron 3 maderazos solitarios de cuatro esquinas, los dos primeros conectados por los italoamericanos Craig Biggio y Mike Piazza en los innings 6 y 7 respectivamente, para acercar a la Nacional y luego igualar el marcador, después de que la Americana fabricara sus 2 carreras en el cuarto episodio. Finalmente en el 8vo inning Jeff Conine conectó el tercer Jonrón solitario del viejo circuito para dar cifras definitivas al marcador, erigirse como el Jugador Más Valioso del juego, quitándole de las manos el prestigioso galardón al estelar puertorriqueño Carlos Baerga.

Juego de Estrellas Fenway Park, Boston 1999!

Último juego de Estrellas de la década, del siglo y por supuesto, del milenio. Clásico de verano en el que se impuso como anfitrión el Fenway Park (a pesar de que ese mismo año fue inaugurado el Safeco Field de los Marineros de Seattle), que reunió a los peloteros más admirados y destacados del momento de ambas ligas.

El ambiente en el Fenway Park fue insuperable. Apenas nueve meses atrás había culminado una de las temporadas más memorables de todos los tiempos en Las Mayores, en la que el dominicano Sammy Sosa y el estadounidense Mark McGwire superaron el record de más Jonrones conectados en una temporada de 61, impuesto en el año 1961 por el rumanoamericano Roger Maris, además de que Ken Griffey Jr. venía de despachar 56 Vuelacercas en años consecutivos (1997-1998), y no conforme con eso, un día antes se enfrascó en una de las luchas más sorprendentes en el Derby de Cuadrangulares con Mark McGwire, al que finalmente superó para ganar el evento, fijando su posición de máximo artillero junto a Sosa y McGwire.

Como si eso no fuera suficiente, en la temporada inmediatamente anterior el principal protagonista fue el rey de los batazos, el Jonrón, cuando hasta 13 peloteros (un mexicano, un venezolano, un puertorriqueño, dos cubanos, tres dominicanos y cuatro estadounidenses), despacharon 40 o más Cuadrangulares, Mo Vaughn 40, Alex Rodríguez 42, Rafael Palmeiro 43, Andrés Galarraga 44, Manny Ramírez 45, Juan González 45, Vinny Castilla 46, José Canseco 46, Albert Belle 49, Greg Vaughn 50, Ken Griffey Jr. 56, Sammy Sosa 66 y Mark McGwire 70.

La alineación titular de la Liga Nacional la integraron Barry Larkin (SS), el canadiense Larry Walker (RF), el dominicano Sammy Sosa (CF), Mark McGwire (1B), Matt Williams (3B), Jeff Bagwell (DH), Jeromy Burnitz (LF), Jay Bell (2B), y el germanoamericano Curt Schilling como lanzador abridor.

La Liga Americana por su parte conformó su alineación titular con Kenny Lofton (LF), el mexicoamericano Nomar Garciaparra (SS), Ken Griffey Jr. (CF), el quisqueyano Manny Ramírez (RF), Jim Thome (1B), Cal Ripken Jr. (3B), el cubano Rafael Palmeiro (DH), los boricuas Iván Rodríguez (C), y Roberto Alomar (2B), con el quisqueyano Pedro Martínez como lanzador abridor.

Los jugadores reserva del viejo circuito fueron Mike Lieberthal, Sean Casey, Jeff Kent, Ed Sprague, Brian Jordan, Gary Sheffield, el australiano Dave Nilsson, el cubanoamericano Luis González, el venezolano Alex González y el dominicano Vladimir Guerrero. Jeromy Burnitz asistió al clásico de verano como reserva pero jugó en calidad de titular en sustitución del titular Tony Gwynn, quien a pesar de haber estado presente no participó.

Lamentablemente el venezolano Andrés Galarraga no fue partícipe de éste Juego de Estrellas a pesar de que registraba 3 temporadas consecutivas de más de 40 Cuadrangulares,. Su ausencia en el evento fue debido al cáncer que padeció. Lo que sí pareció a todas luces una injusticia fue la no participación del patruyero norteamericano Greg Vaughn, quien en la campaña anterior despachó 50 maderazos de cuatro esquinas y al final de esa zafra (1999), conectó 45 bombazos más y para el momento esra uno de los más destacados bombarderos.

La reserva del joven circuito estuvo conformada por Brad Ausmus, Ron Coomer, Shawn Green, Harold Baines, John Jaha, Derek Jeter, el germanoamericano B.J. Surhoff, los dominicanos José Offerman y Tony Fernández, los venezolanos Omar Vizquel y Magglio Ordóñez, el puertorriqueño Bernie Willimas y el cubano Rafael Palmeiro, que participó en calidad de titular en sustitución de su coterráneo José Canseco, quien no pudo ver acción ni en el Derby de Jonrones, ni en el juego por

lesión en la espalda, lo que provocó un lamento generalizado ya que para el momento era el líder de la Liga Americana con 31 Cuadrangulares. El Líder de la Liga Nacional era el dominicano Sammy Sosa con 32 Bombazos, mientras que en cuanto a promedio de bateo se refiere, para el momento el canadiense Larry Waker era el líder absoluto con .382 de Average.

Los lanzadores de la Nacional fueron Andy Ashby, Ken Bottenfield, Paul Byrd, Mike Hampton, Randy Johnson, Kevin Millwood, Rob Nen, Scott Williamson, los germanoamericanos Trevor Hoffman, Billy Wagner y Curt Schilling, y como único pitcher latinoamericano el dominicano José Lima.

Los lanzadores de la Americana fueron Dave Cone, Mike Mussina, Charles Nagy, Troy Percival, John Wetteland, el germanoamericano Jeff ZimMermann, los puertorriqueños José Rosado y Roberto Hernández, el dominicano Pedro Martínez y el panameño Mariano Rivera.

La razón especial por la cual resaltar en ésta ocasión a cada uno de los peloteros participantes del Juego de Estrellas en el Fenway Park de Boston, es que previo al inicio del encuentro fueron homenajeados los “Jugadores del Siglo”, con la presencia de los peloteros aún con vida de esa honorable selección e incluyendo a los aún activos en el juego, Roger Clemens, Mark McGwire, Cal Ripken Jr., Tony Gwynn y Ken Griffey Jr.. Sobre el terreno de juego del Fenway Park coincidieron con el polacoamericano Carl Yastrzemski, los germanoamericanos Warren Spahn, Bob Feller y Mike Schmidt, el dominicano Juan Marichal, Carlton Fisk, el de ascendencia boricua Reggie Jackson, George Brett, Paul Molitor, Brooks Robinson, Frank Robinson, Dennis Eckersley, Harmon Killebrew, Steve Carlton, Tom Seaver, Bob Gibson, Rollie Fingers, Eddie Murray, Robin Roberts, Lou Brock, Joe Morgan, Ozzie Smith, Robin Yount, Ernie Banks, Rickey Henderson, Al Kaline, Ralph Kiner, Hank Aaron, Willie Mays y Stan Musial.

Algunos de los “Peloteros del Siglo” no estuvieron presentes por deceso (obviamente), como Christy Mathewson, Lefty Grove, Walter Johnson, Cy Young, Ty Cobb, Mickey Mantle, los germanoamericanos Honus Wagner, George Herman “Babe” Ruth, y Lou Gehrig, así como los italoamericanos Yogi Berra y Joe DiMaggio, o por alguna otra limitación, tales fueron los casos de Sandy Koufax, Nolan Ryan, Johnny Bench y Pete Rose.

Todos los peloteros y ex peloteros presentes mencionados, los Todos Estrellas de la Liga Americana y de la Liga Nacional, así como los “Jugadores del Siglo”, se alinearon uno al lardo del otro, uniendo las cuatro almohadillas del Fenway Park, y así recibieron al piloto de la Segunda Guerra Mundial por 3 años y considerado el mejor bateador en la historia del juego, Ted Williams, quien desde la pared del jardín central, ingresó al terreno de juego rumbo al diamante en un carro de golf.

Hasta ese momento no había iniciado el juego pero lo sucedido hasta ese instante, había pagado cien mil veces el valor de cada entrada al estadio.

El encuentro lo ganó la Liga americana 4 careras a 1, sin que se conectara un solo cuadrangular a pesar de la aglomeración de tan notables Sluggers en ambos equipos. El ganador del juego y Jugador Más Valioso fue el quisqueyano Pedro Martínez, al ponchar a cinco de los seis bateadores que enfrentó en 2 innings lanzados. Lo perdió el germanoamericano Curt Schilling. Ni ellos mismos pudieron anticipar que un lustro más tarde liderarían el pitcheo de los patirrojos para ganar la Serie Mundial.

Habían muchos estadios recién inaugurados en Grandes Ligas para el momento, propicios para albergar el Juego de Estrellas de 1999, mas como bien lo expresó el actor y fanático número uno del Béisbol Kevin Costner durante el comienzo de la transmisión de televisión durante un instante de la ceremonia inaugural: “En este último verano del siglo XX, el Juego de las Estrellas de ésta noche se jugará bajo el gigantesco Monstruo Verde de Boston. No sería adecuado en ningún otro lugar”.

Para el momento se podría decir que el Wrigley Field, el Yankee Stadium (el nuevo Yankee Stadium fue inaugurado en el 2009), y el Dodger Stadium tenían y mantienen la magnitud del Fenway Park para haber recibido a los “Todos Estrellas” de ambas ligas y a los “Jugadores del Siglo”, mas hubo para el momento dos aspectos de notable relevancia que le dieron total sentido a la frase del célebre actor Kevin Costner:

1-) La cantidad de súper estelares del juego del pasado en el evento, Carlton Fisk, Roger Clemens, Carl Yastrzemski y Dennis Eckersley. Juan Marichal, Tom Seaver y por supuesto, el principal homenajeado, Ted Williams, además de los estelares patirrojos del momento, el mexicoamericano Nomar Garciaparra y el dominicano Pedro Martínez.

2-) La construcción de un nuevo estadio para los Medias Rojas estaba por iniciar.

Lo vivido esa noche en el Fenway Park, es sin lugar a dudas lo mejor que se ha visto sobre un terreno de un estadio de Béisbol, fuera de la acción de un juego o Derby de Cuadrangulares y relacionado con éste deporte. Es quizás la única vez que los peloteros más destacados de pasadas décadas, se reúnen sobre un terreno de juego, admirándose mutuamente porque el testigo de lo más grande que se ha realizado sobre un terreno de juego estaba en buenas manos, porque lo más grande que se ha realizado sobre el terreno de juego no solo se consigue en el pasado, sino que también se vivía en el presente.

Pelota cometa, humo en el bate, la veo – la bateo!

Entre todos los peloteros que componen el núcleo seleccionado como los “Jugadores del Siglo”, existen decenas de anécdotas muy particulares pero nos enfocaremos en tres nada más.

El Short Stop germanoamericano Honus Wagner, quien se desempeñó desde 1897 en Grandes Ligas por 21 años (los 3 primeros con el equipo Louisville Colonels y los siguientes 18 con los Piratas de Pittsburgh, hasta 1917), es estimado como uno de los mejores Short Stops en la historia de Las Mayores y forma parte de los “Jugadores del Siglo” que fueron homenajeados en el Juego de Estrellas en Fenway Park, Boston, en el año 1999.

Aunque para su época ya los peloteros utilizaban guantes de cuero a la defensiva, se empleaban en ambas manos porque eran muy pequeños, ajustados y ceñidos a cada mano. Aún no eran especializados para la práctica del Béisbol.

Las manos de Wagner eran considerablemente más grandes respecto al tamaño promedio de manos del hombre, lo cual fue una de las razones de un hábito muy particular que patentó al fildear cada rodado desde el campo corto, recoger automáticamente algo de tierra al atrapar la esférica desde el suelo. Por eso en sus lanzamientos desde el Short Stop hacia la Inicial o cualquier otra posición, la pelota en su recorrido dejaba una estela en el aire, como la cola de un cometa, como un objeto volador rompiendo el aire y dejando humo a su paso.

La particularidad de la pelota con una estela dejada en el aire en su recorrido como un cometa, cual humo que deja a su paso, similar al humo o por lo menos olor a humo que se desprendía del bate de Ted Williams tres décadas más tarde, después que conectaba cada uno de sus 512 Cuadrangulares. Los más de cinco centenas de Jonrones de Williams no fueron casualidad ya que no solo fue uno de los más prolíferos jonroneros de todos los tiempos, sino que además la dimensión de sus batazos de éstas características eran descomunales, así lo denota uno de sus más sonoros y recordados tetrabatazos, aquel que a 34 filas de profundidad en las gradas del jardín derecho, ubicado a 502 pies del home plate, en el Fenway Park, aterrizó uno de sus 512 Vuelabardas, luego de haber derribado el sombrero de paja de un aficionado.

Conociendo Williams el soberbio poder de Mark McGwire por las características de sus Jonrones, fue a él y no a otro de los notables Sluggers presentes que le preguntó si había notado que luego de conectar sus laberínticos bombazos, no percibía el olor a humo en su bate, a lo que McGwire respondió: “Siempre”.

Pero además de sus 512 cuadrangulares, Williams bateó dos veces la Triple Corona, bateó sobre .400 de Average en una temporada completa y en parte de dos, en otras 15 campañas sobre .300, dejando promedio ofensivo de por vida de .344 de Average (no le queda grande ser considerado el mejor bateador de todos los tiempos). Por esa razón y por haber defendido la franela de los Medias Rojas de Boston en toda su carrera, admiraba al mexicoamericano Nomar Garciaparra, quien a sus 25 años de edad ya acumulaba temporadas de más de 30 Cuadrangulares y más de .300 de Average con los Patirrojos y se encaminaba a tener el primero de sus dos títulos de bateo. Por esa razón, al estrechar la mano de Garciaparra en medio de su homenaje, Williams sonrió y le expresó cálidamente: “Ahí está mi pelotero, justo aquí. ¡Serás el jugador de todos!”. Williams también admiraba a Tony Gwynn (con quien compartió mucho durante las fechas del Juego de Estrellas 1999 en Fenway Park y ya para el momento había labrado sus 8 títulos de bateo), y a Fred Lynn (jardinero estelar de los Medias Rojas de Boston durante las décadas 70 y 80), con quienes compartía la siguiente filosofía del ofensiva: “La veo, la bateo”.

El Globe Life Field de Texas también es el punto de partida del Wrigley Field y el Fenway Park

Apenas la semana pasada se efectuó la edición 94 del Juego de Estrellas de la Major League, en el que al igual que hace 29 años, se celebró el clásico de verano en la misma localidad pero en diferente escenario, en vez de el The Ballpark, en el nuevo Globe Life Field, no obstante con idénticas particularidades, ya que el abridor de la Liga Nacional fue un total novato (el japonés Hideo Nomo de los Dodgers de Los Ángeles en el All Star de 1995), y el pitcher Paul Skenes de los Piratas de Pittsburgh ahora en el 2024.

Por otro lado, en la edición más reciente, el francés Bruce Bochy, actual manager de los Rangers de Texas fue el dirigente de la Liga Americana, mientras que el italoamericano Torey Lovullo, actual manager de los Cascabeles de Arizona fue el dirigente de la Liga Nacional. Bochy solo cambió de equipos 25 años después, ya que en el Juego de Estrellas de 1999 en el Fenway Park, para entonces manager de los Padres de San Diego dirigió a la Liga Nacional, y también enfrentó a otro dirigente italoamericano, en esa ocasión al manager de los Yankees de Nueva York Joe Torre, quien entonces dirigió a la Liga Americana.

Como bien sabemos, la Liga Americana volvió a derrotar a la Liga Nacional, ésta vez 5 carreras por 3 pero en ésta edición si hubo Cuadrangulares, uno por bando, siendo los responsables el japonés Shohei Ohtani por el viejo circuito y el mexicoamericano Jarren Duran por el joven circuito, el cual fue de 2 carreras para marcar la diferencia y así ganar el premio al Jugador Más Valioso del encuentro.

25 años después del homenaje a los “Jugadores del Siglo”, si en ésta ocasión si hubieran presentado los estelares de aquel momento, saldrían dignificados porque el juego está en buenas manos, con un jugador con la calidad de lograr convertirse en otro Tony Gwynn, como el venezolano Luis Arráez, toleteros capaces de despachar 60 y hasta 70 batazos en una temporada como Aaron Judge, otros rumbo a los 500 Cuadrangulares de por vida como el boricua-americano Jean Stanton, un pelotero estelar de dos vías al igual que Babe Ruth en Shohei Ohtani, peloteros de más de 3 mil hits y más de 500 Vuelabardas en Miguel Cabrera y Albert Pujols (Recientemente retirados), peloteros con más de 40 o más Jonrones y 70 o más Bases Robadas en el venezolano Ronald Acuña o capaces de hacerlo, como el dominicano Elly De la Cruz, estelares activos como Bryce Harper, Mike Trout, los venezolanos Salvador Pérez y José Altuve con carreras enrumbadas al Salón de la Fama, así como muchos otros estelares activos y aquellos que se retiraron en las pasadas dos décadas, como Jeter, Bonds, Mariano, Ortiz, Guerrero, Abreu, Jones y muchos más.

Después del Juego de Estrellas 2024 en el Globe Life Field en Arlington Texas, se espera que el Fenway Park en Boston y el Wrigley Field en Chicago, alberguen los Juegos de Estrellas de los años 2027 o 2028 respectivamente. ¿Qué nos depararán?

Luis Arráez y el eslabón perdido del béisbol

El sarcasmo en referirse a Arráez como “El eslabón perdido” radica en la ironía de que, mientras el béisbol avanza hacia un modelo donde se prioriza el poder sobre el contacto, un jugador como Arráez puede aún sobresalir y recordar a todos que el arte del bateo no ha muerto, solo está oculto bajo la sombra de los jonroneros

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – En el vertiginoso mundo del béisbol posmoderno, donde la búsqueda incansable de la fuerza bruta y los jonrones parecen haber opacado otras habilidades en la industria, surge una figura que desafía las tendencias contemporáneas: Luis Arráez.

Este talentoso pelotero venezolano, que ha sido campeón bate en la Liga Americana con los Minnesota Twins en 2022 y en la Liga Nacional con los Miami Marlins en 2023, hoy en día juega con los Padres de San Diego y emula las destrezas del mítico Tony Gwynn. Su estilo de juego, basado en el contacto y la consistencia al bate, lo ha convertido en lo que algunos denominamos “El eslabón perdido” de las Grandes Ligas.

El término “eslabón perdido” se refiere a un concepto en la teoría de la evolución que describe a una criatura o especie intermedia que conecta a los seres humanos con sus ancestros primates. En un contexto más amplio, se utiliza para señalar algo o alguien que conecta dos eras o estilos que parecían disociados. En el caso de Luis Arráez, este término se aplica con un toque de sarcasmo y crítica, ya que su enfoque en el contacto y la precisión al bate es un puente hacia una era del béisbol que muchos consideran pasada de moda, pero para otros el buen béisbol siempre será el mismo. Aquí el debate.

Luis Arráez ha demostrado ser un maestro del bateo de contacto, una habilidad que parece haberse perdido en la era de los sluggers y los jonroneros. En 2022, con los Minnesota Twins, Arráez lideró la Liga Americana en promedio de bateo, sorprendiendo a muchos analistas y aficionados que esperaban ver en la cima a jugadores con mayor poder. Al año siguiente, en 2023, hizo lo propio en la Liga Nacional con los Miami Marlins, consolidando su reputación como uno de los mejores bateadores de contacto de su generación.

Hoy en día, en 2024, Arráez juega con los Padres de San Diego, continuando su carrera con el mismo enfoque y pasión por el bateo preciso y constante. Su estilo de juego se basa en colocar la pelota en juego, encontrar huecos en la defensa y maximizar las oportunidades en base. Esta metodología es un recordatorio de los grandes bateadores de antaño, quienes priorizaban el contacto sobre la fuerza.

La paradoja de Luis Arráez ¿Evolución o regresión?

El éxito de Luis Arráez en las Grandes Ligas plantea una interesante paradoja: ¿es él un símbolo de evolución o regresión en el béisbol? En una industria donde el análisis de datos y la sabermetría dominan las estrategias, y donde se valora más a los jugadores que acumulan jonrones y bases por bolas, Arráez parece un anacronismo. Sin embargo, su capacidad para destacar y ser exitoso en este entorno hipermoderno sugiere que hay un valor intrínseco en su estilo de juego que no debe ser ignorado.

El sarcasmo en referirse a Arráez como “El eslabón perdido” radica en la ironía de que, mientras el béisbol avanza hacia un modelo donde se prioriza el poder sobre el contacto, un jugador como Arráez puede aún sobresalir y recordar a todos que el arte del bateo no ha muerto, solo está oculto bajo la sombra de los jonroneros.

Análisis crítico: La situación actual del béisbol

El béisbol de las Grandes Ligas ha evolucionado de manera significativa en las últimas décadas. La era de los sluggers, potenciada por el análisis avanzado de datos, ha transformado el juego en un espectáculo de fuerza y estadísticas. Los jugadores que pueden conectar jonrones con regularidad y acumular bases por bolas son ahora las estrellas del deporte, como Juan Soto, mientras que los bateadores de contacto, como Arráez, se han vuelto una rareza.

Esta transformación no está exenta de críticas. Muchos aficionados y puristas del béisbol lamentan la pérdida de la tradición y la esencia del juego, donde la habilidad para colocar la pelota en juego y mover a los corredores era tan valorada como la capacidad de sacar la pelota del parque. La dependencia excesiva en el poder ha llevado a una disminución en la acción en el campo, con más ponches y menos jugadas emocionantes en las bases.

Luis Arráez, con su enfoque en el contacto y la precisión, ofrece un vistazo a un pasado no tan distante, recordando a todos que el béisbol es un deporte de habilidad, estrategia y consistencia. Su éxito demuestra que aún hay espacio para jugadores de su calibre en el béisbol moderno, y quizás su presencia inspire a una nueva generación de bateadores a valorar el arte del contacto tanto como el poder.

Luis Arráez es más que un eslabón perdido; es un testamento viviente de que el béisbol original, en su esencia más pura, sigue vivo y prosperando, aunque sea en los márgenes de una industria obsesionada con los jonrones y las estadísticas. Su carrera nos debe llamar a la reflexión porque no todo evoluciona para bien, aunque parezca contradictorio. El béisbol es un juego de muchas facetas, y todas ellas merecen ser celebradas.

Fresas con crema… a la orden

Faltan 20 minutos para las seis de la mañana. Yilber Díaz se mira en el espejo luego de cepillarse los dientes y ve a un tipo extraño. Hasta hace poco, ese tipo estaba en Venezuela, en un estadio, lanzando pelotas de béisbol, corriendo de raya a raya, bromeando con sus amigos, soñando con ser grandeliga, soñando siquiera con firmar al profesional. Pero no, es invierno afuera, prepara su abrigo para salir a cualquier calle de Lima y vender por dos soles vasitos de fresas con crema.

“Cada vaso eran aproximadamente 50 centavos de dólar”, dice Díaz, ahora sentado en el camerino del Chase Field, hogar de los Arizona Diamondbacks.

Yolymar y Luis se encuentran en la pequeña sala de su vivienda, una casita humilde en Guatire, estado Miranda, Venezuela. Se prestan para esta entrevista. Al lado del banco de madera y sobre el tapete de la cocina, hay un montón de fotos de Yilber con su equipo de niño, Leones del Barrio. Los padres del nuevo grandeliga venezolano no ocultan su emoción, primero incluso por atenderme como periodista. “Disculpe, no estamos acostumbrados a esto”, dice su madre. El señor Luis, de hecho, tiembla. Yolymar, por su parte, trata de mantener la calma. Es la primera entrevista que otorgan luego de la historia surrealista -por decirlo de alguna manera- de su hijo.

“Yo estoy en shock, de verdad no sé si es verdad lo que está pasando”, dice el señor Díaz, un veterano jugador de sóftbol de la zona.

El lanzador derecho siempre llamaba tarde para informar a su familia sobre su trabajo en ligas menores. Cada vez que era ascendido, Díaz se comunicaba pasada la noche. Pero un día fue distinto; llamó temprano y su mamá cayó de rodillas. “Llegó la noticia que estábamos esperando”, su padre lloró y atendió a su hijo, quien le decía que había subido a las mayores.

Yilber Díaz se convirtió en el venezolano 482 que juega en las Grandes Ligas cuando el 8 de julio subió a la lomita del Chase Field donde Arizona enfrentaba a Atlanta. “Ese día llamé temprano a mis padres y les dije que por favor colocaran el juego en el televisor más grande que hubiese por ahí”. El señor Díaz hizo caso y poco a poco la gente del sector El Quemaito de Guatire empezó a acercarse a la casa del pelotero. En plena calle, sus vecinos y conocidos se acercaron para ligar cada uno de sus 83 pitcheos de esa noche, en un juego que se fue sin decisión.

Pero antes de coronar este éxito, la vida llevó a Yilber a su propio inframundo.

Esa subida a la lomita era la consagración de una lucha que libró Yilber por Ecuador y Perú, países donde decidió marcharse luego de que se esfumaran sus sueños de ser pelotero profesional producto de un accidente mientras jugaba baloncesto. “Yo le dije que se quedara tranquilo, que no saliera”, pero su muchacho se fue a la cancha y, al caerse, se fracturó el brazo izquierdo. De inmediato comenzaría un período de incertidumbre en la familia. “Yilber estaba muy mal, un par de organizaciones se acercaron anteriormente y manifestaron interés por él, pero cuando sucedió aquello, dijimos adiós béisbol”. Al cumplir los 18 años, se marcha a Ecuador. “Yo veía los capítulos de xenofobia contra los venezolanos, le dije que no se fuera, que aquí algo hacíamos, que no se marchara, pero él estaba convencido de que tenía que hacerlo”.

Luego de pasar por Ecuador, se va a Perú donde le roban el celular. Resignado, regresó a casa esa noche sin poder comunicarse con su familia. Díaz, ya sin pensar en béisbol, golpeado por la vida, se acuesta en su rudimentario colchón inflable, recuerda el deporte que ama, por retazos recuerda el niño que era, que sacaba bate, que lloraba cuando no veía a su mamá, se ve las manos, la derecha, sobre todo, hasta que se pone de medio lado y cierra los ojos para tratar de dormir mientras piensa qué hacer para poder comer y pagar un techo.

Se levanta de nuevo en la mañana, se ve en el espejo, recuerda cuando intentó vender bebidas energéticas, piensa qué viene ahora, no hay desayuno, quizá un poco de café y, luego de cerrar la llave del lavamanos, se va a la calle, no tiene rumbo fijo, ve el horizonte y al mismo tiempo no ve nada. Es la desesperanza que nubla todo, las ganas de llorar, de anhelar el abrazo de su madre y el calor de Guatire, no el invierno de Lima.

Se acerca a un semáforo, decide limpiar vidrios, algo debe ganar y tener para la cena. Yilber aún no lo sabe, pero justo en ese momento, en esa intersección, está a punto de comenzar su camino al mejor béisbol del mundo. “Ahí se encontró un ángel, el señor Jhonnatan Carrillo”. Carrillo vendía dulces en esa esquina. Al ver el biotipo de Yilber, algo pasó por su cabeza.

  • ¿Chamo, tú juegas béisbol de casualidad?
  • Oye, prefiero no hablar de eso, de verdad estoy un poco decepcionado y solo quiero trabajar, necesito comer.

Carrillo no insistió en las preguntas, lo dejó tranquilo, mientras veía el tamaño de sus manos. Unos días más tarde le ofreció trabajar el físico. Yilber lo miró y aceptó, de inmediato llamó a su mamá para contarle. “Le dije que no lo hiciera porque tenía temor de todo”, expresa Yolimar, mientras sostiene una foto de Yilber. “Mamá, ¿qué más puedo perder?”, le respondió su hijo.

No tenía guante, y pudo conseguir un guantín de primera base. Entrenaba en la playa, toda esta rutina de seis hasta las siete de la mañana, luego agarraba sus fresas con crema y se iba a vender a la calle.

Conforme mejoraba Díaz, Carrillo llamó a su contacto en Puerto La Cruz para decirle que tenía a un muchacho. Como pudieron, grabaron unos videos para enviarlos como muestra de que Yilber lucía bien. “La academia lo llamó y como pudo reunió el dinero para venirse en bus a Venezuela”, agrega su madre.

Son las seis de la mañana. Yilber se cepilla los dientes, se ve en el espejo, ve a un tipo distinto, sonríe más a menudo, se prepara para desayunar e irse a su trabajo. Ya no vende fresas con crema, ni limpia vidrios en Lima, ahora se prepara para lanzarle a cualquier equipo de la mejor liga de béisbol del mundo.

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