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Juan Vené y el inevitable viaje en el tiempo entre la razón y la pasión

VOCES DEL DIAMANTE

Medellín, Colombia- ¡SSSSÍ SEÑOR, QUÉ TAL FANÁTICOS, EL DEPORTEE, VUELVE A UNIRNOS!

Que inolvidable frase, patentada por el célebre Juan Vené, con la cual iniciaba uno de los mejores programas de Béisbol realizado para la televisión (producido y conducido por él), que jamás se haya realizado.

Cuánta razón tiene ésta frase. En lo particular, al igual que el deporte, siempre me fascino el periodismo en la política y mucho más en la geopolítica pero desarrollar éste oficio en esas áreas, es una tarea que generalmente produce muchas divisiones, antagonistas, discrepancias y hasta puede producir el escenario de exponer la vida del periodista, e incluso de su familia en riesgo.

En cambio, realizar periodismo en el deporte, en cualquiera de sus disciplinas, por más que se goce o se sufra por los triunfos y los reveses, lo que genera es uniones, satisfacciones y amistades, incluso en cualquiera de las dos vías. De hecho creo que el deporte es la única forma de vida en la que se respeta, admira y hasta se quiere de una manera superlativa a los rivales, razón por la cual me parecen lamentables las infames declaraciones del periodista venezolano Juan Vené en torno a Andrés Galarraga, Omar Vízquel y Miguel Cabrera, las cuales ha ventilado y revivido recientemente, y que inevitablemente me trasladaron a los años 90´s.

Play Ball y la explosión de la LVBP

Por esa época, una productora de televisión ubicada en Barquisimeto, ciudad ubicada en la región Centro Occidente de Venezuela (en la que he residido la mayor parte de mi vida), comenzó a producir desde el año 1994 el programa de Béisbol para Televisión llamado “Play Ball”, producido y conducido por Juan Vené, el cual realizaba completa cobertura a cada temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).

Al igual que el programa de la Major League Baseball, “This Week in Baseball”, el cual tenía su versión en español para los hispanos en Estados Unidos y para el mercado de Latinoamérica (Lo Mejor de la Semana), Play Ball era una revista audiovisual semanal, con formato para televisión que en sus inicios fue transmitido por dos de los mejores canales de televisión de Venezuela: Venevisión y Televen.

Play Ball era transmitido los Sábados a las 5:00 de la tarde por Televen, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada de la LVBP, pautados a las 5:30 que también transmitía Televen, mientras que en Venevisión era transmitido los días Domingos a las 11:00 de la mañana, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada que transmitía Venevisión a las 11:30. Rápidamente Play Ball se convirtió en el programa referente y uno de los pioneros del béisbol en Venezuela.

Eso coincidió con una etapa en la que en la LVBP hubo un nivel de juego extraordinario porque se efectuó una especie de salto enorme de calidad, ya que además de que en todas las Ligas Invernales del Caribe, incluyendo Venezuela, los peloteros refuerzos eran en su mayoría (por no decir todos), peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas y simultáneamente hubo una proliferación de peloteros venezolanos ascendidos a Las Mayores sin precedentes. Por aquella época, Puerto Rico y República Dominicana eran los países que año tras año colocaban a más peloteros en los rosters de 25 de la MLB.

Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes continuaban siendo los equipos más populares (lo que no ha cambiado), y más potentes pero Águilas del Zulia, Tigres de Aragua y Cardenales de Lara también tenían lo que en el Béisbol denominamos “un trabuco”. Cardenales de Lara es el equipo de la ciudad de Barquisimeto y venía de ganar su primer título en la campaña 1990-1991, para luego conseguir el Bicampeonato 1997-1998 y 1998-1999, seguido de su cuarto título en la 2000-2001.

Cardenales fue liderado por Robert Pérez (considerado el mejor pelotero en la historia de la LVBP y quien no se estableció en Grandes Ligas, a pesar de su pasantía por cinco organizaciones), y por Luis Sojo (ganó 5 Títulos de Bateo en la LVBP y sí se estableció en Grandes Ligas, ganando 5 Series Mundiales).

Para Venezuela, era la época en la MLB y en la LVBP de Wilson Álvarez, Omar Daal, Ugueth Urbina, Juan Carlos Pulido, Géremi González, Antonio Castillo, Edwin Hurtado, Giovani Carrara, Richard Garcés, Carlos García, Carlos Hernández, Eduardo Pérez, Eduardo Zambrano, Marcos Armas, Miguel Cairo, Tomás Pérez, Richard Hidalgo, Roberto Petagine, Alex Cabrera, Alex Ramírez, Luis Raven, Roberto Zambrano,Magglio Ordoñez, Bob Abreu, Roger Cedeño, Edgardo Alfonzo, Oswaldo Guillén, Robert Pérez, Luis Sojo y por supuesto, Andrés Galarraga y Omar Vizquel.

Andrés Galarraga y Omar Vizquel brillaron con todo su esplendor en la década de los 90´s en Grandes Ligas, aunque la luz de ambos iluminaban ya a Venezuela y El Caribe con Leones del Caracas desde la década anterior.

Por su parte, la compañía de televisión que producía el programa Play Ball, era próspera, emprendedora, vanguardista y futurista, con una gran visión, por lo que a través de una compañía de televisión por cable de suscripción, posicionó el primer canal de TV exclusivo de Béisbol en Venezuela, denominado “Baseball Channel”. El canal transmitía Grandes Ligas, Liga Venezolana de Béisbol Profesional, eventualmente transmitió otras Ligas Profesionales de Béisbol y complementa la programación con películas y documentales históricos y actuales de Béisbol.

En ese tiempo, Cardenales de Lara y Azulejos de Toronto mantenían un convenio laboral muy fuerte. La mayoría de los peloteros de Cardenales eran firmados para los Azulejos, así que los criollos ascendían al mejor Béisbol del mundo con la organización canadiense, mientras que los peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas con los pájaros azules, eran los importados de los pájaros rojos, así que no es difícil de imaginar y comprender que por aquel entonces, en la ciudad de Barquisimeto el Béisbol se respiraba, estaba en el ambiente.

Vené, el Jefe

En el año 1997 tuve la suerte de ingresar a esa compañía de producción para televisión como comentarista de las transmisiones televisivas y luego a partir del año 2000 como productor, razón por la cual conocí a Juan Vené y trabajé junto a un nutrido grupo de personas dirigidos por él.

El respeto y ritmo de trabajo que el señor Juan Vené en condición de Productor General exigía y lograba imponer era impresionante, realmente digno de admirar. No hay ninguna duda de que lograba sacar lo mejor de cada uno de los que trabajamos con él y que el resultado era un producto de la más alta calidad. La satisfacción de todos por eso era evidente, se notaba en el rostro de todos.

Sin dejar de realizar su columna diariamente, redacta un completo guión técnico literario base para cada edición semanal del programa, bajo el cual trabajamos Productores de Campo y de Escritorio, Camarógrafos, Videotecario, Diseñador Gráfico, Editor, Post Productor, además de los chequeadores audiovisuales y musicalizador, éste último en caso de que él mismo lo solicitara porque generalmente era él mismo quien se encargaba de la musicalización pero todo, absolutamente todo lo incluía en el guión. 

Previo al inicio de trabajo contra guión de todos los involucrados, él se comunicaba con cada uno de los que conformábamos el equipo de trabajo y expresaba exactamente lo que quería y luego nos solicitaba que le explicáramos con el mayor detalle posible el trabajo que íbamos a realizar, para asegurarse de que todos interpretáramos de la manera correcta el guión. Además se retroalimentaba porque en base a eso, escuchaba perspectivas e ideas del equipo de trabajo, ya que nos solicitaba de que no nos reprimiéramos de cualquier idea que nos surgiera.

La creatividad de Juan Vené es más que admirable, con una enorme capacidad para reinventarse, lo cual se ha podido percibir a los largo de los años en su columna diaria, en la que incluyó una sección que trataba de un encuentro gastronómico para conversar de Béisbol, con los personajes Embus T. Russo, la Flaca Certis, y Dick Secades (creo que esos eran sus nombres), a los cuales además los describía con delicado y minucioso detalle. También ha desarrollado con éxito las secciones del día del correo y las cartas del más allá, todas en su columna.

En cuanto a los programas que Juan Vené producía para televisión, además de sus frases célebres, como la de los inicios de sus programas o transmisiones: “Sí señor, qué tal fanáticos, el deporte, vuelve a unirnos”, así como las de despedida: “¿verdad que les gustó el programa?, pues el que viene, estará mejor” ó “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

También le gustaba trabajar con rimas, manejarse entre prosas, cual poemas y poesías enriquecía sus glosas…

Es algo realiza con notable facilidad, habilidad y calidad!.

Fue ahí que conocí su verdadero nombre y que ese personaje frente a mí era un pionero absoluto porque es el primer periodista de Venezuela, ya que estudió la carrera y se graduó en La Habana, Cuba, en una época en la que en Venezuela aún no existía esa carrera universitaria. Además es el primer cronista hispano con derecho a votar para la selección de peloteros a ser exaltados al Salón de la Fama de Grandes Ligas.

No pasó mucho tiempo para que allí produjéramos otros programas de Béisbol, la transmisión de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional para FOX SPORTS e incluso, la primera transmisión de la Serie del Caribe totalmente en Inglés para el canal de TV de los Yankees de Nueva York (YES). Fue la edición del año 2006 (Serie del Caribe Maracay-Valencia en Venezuela), y contó con la narración y comentarios de Jim Leyritz y Octavio Cookie Rojas.

El mentor

Juan Vené me presentó y enseñó a utilizar los libros estadísticos “Baseball-Register”, que cada año publicaba una nueva edición con los registros históricos de absolutamente todos los peloteros y managers que de por vida habían jugado en Grandes Ligas. Hay que recordar que www.mlb.com no fue inaugurado sino hasta el año 2002, y www.baseball-reference.com más o menos por la misma fecha.

No se cansaba de enseñar. Me mostró un pequeño librito de bolsillo, en forma de pelota de su autoría, el cual era una propuesta de  nuevo formato para la Serie del Caribe, presentado a principios de los años 80´s, el cual tenía la particularidad de no contar con una sede única, sino que cada equipo campeón de las Ligas del Caribe, recibiera y visitara a sus contrincantes. Me enseñó registros oficiales del béisbol de Estados Unidos cuando los conteos de bolas y strikes eran de 9 y 8. 

También me mostró parte del boceto de lo que más tarde sería su libro “El Béisbol y sus 5 mil años de Historia”, así como fotos de lo que fue el agasajo del que fue objeto en la Casa Blanca, en donde le festejaron y halagaron por sus 50 años de servicio y cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas.

Sin embargo, algo que no comento de forma particular, sino que es algo que él mismo comentó abiertamente e incluso publicó en sus columnas por aquel tiempo, fue su vehemente antagonismo para con la cablera deportiva estadounidense FOX SPORTS, con el comisionado de Grandes Ligas Allan Huber “Bud” Selig, así como con Empresas Polar de Venezuela.

Figura omnipresente

Vené, como lo ha hecho por décadas, escribe su columna diariamente, la cual no solo era publicada en más de un periódico de Venezuela, también de México, Estados Unidos, Sudamérica y El Caribe. Por si fuera poco, la versión en español del semanario audiovisual de la MLB, This Week in Baseball, llamado “Lo Mejor de la Semana”, era conducido por Juan Vené y a partir de 1994, el programa de televisión semanal que mejor cobertura realizaba de la LVBP (Play Ball), también era producido y conducido por Juan Vené.

Al ser Venezuela un país eminentemente apasionado por el béisbol, al punto de que ésta disciplina deportiva es considerada el pasatiempo nacional y que forma parte de la idiosincrasia del venezolano, se le puede considerar una nación que prácticamente en su totalidad era altamente consumidor de Juan Vené. 

Hay que recordar que por aquella época, Internet apenas era una herramienta que estaba en desarrollo, muy lejos aún de lo que se ha convertido a nivel global, al igual a los celulares, los cuales no portaba cualquiera y los pocos que existían, eran unos ladrillos analógicos con antena desplegable que ocupaban medio muslo de una persona al guindarlo en su cintura. Así que en Venezuela se disfrutaba de “Lo Mejor de la Semana” desde Abril hasta Octubre y de “Play Ball” desde Octubre hasta Febrero (ambos contenidos dirigidos por Vené), además de leer su columna diaria, la cual era publicada por varios periódicos del país. 

El elevado nivel del Béisbol en Venezuela durante la década de los 90´s no se limitaba al terreno de juego, ya que a nivel periodístico y más específicamente en cuanto a narradores y comentaristas de transmisiones televisivas y radiales de Béisbol se refiere, difícilmente la nación al norte de Sudamérica haya contado con mayor nivel, antes y después de esa generación.

Una generación en la que brotaba calidad, elegancia, arrogancia y hasta una especie de glamour. Las duplas conformadas por Delio Amado León (con su limpia y perfecta narración, que destacaba por su torrente voz), con Gonzalo López Silvero (con superlativo conocimiento de la materia). 

Hablando de torrente voz, “El Narrador” Alfonso Saer (quizás el mejor narrador de su generación y probablemente de la historia de Venezuela), junto a los comentarios de Rubén Mijares (con su característica parsimonia que se complementaba muy bien con Saer y que lejos de aburrir, amarraba más a los fanáticos porque contaba con un conocimiento del juego insuperable, incluso reconocido por sus colegas más eminentes). El versado y carismático Musiú Lacavalerie con la perfecta y sobria dicción de Carlos Tovar Bracho.

También figuraba el acertado e impresionante comentarista Carlos González, quien no anotaba absolutamente nada de ningún juego pero que era capaz de reproducir de memoria todo detalle de cada encuentro. 

Y estaba Juan Vené. 

Juan Vené se esmeraba en describir con gran precisión lo que acontecía en el juego, además de hacer énfasis en el detalle. Realizaba interesantes y acertados comentarios, incluso anticipando algunas jugadas. El sabor de su narración es realmente difícil de explicar, más se puede encontrar en sus célebres frases, “Ssssí señor, qué tal fanáticos, el Deporte, vuelve a unirnos”, “tres y dos, la cuenta que no tiene más allá”, “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

Le fascinaba contar los pormenores e impresiones que recogía y compilaba a tempranas horas previo a cada encuentro, mientras que su creatividad en las transmisiones era evidente. En sincronía con el director de audio de las transmisiones, al momento de un Cuadrangular y previo a su narración, comentaba “Escuchen esto”, entonces callaba, el director subía el audio ambiente y se escuchaba la bulla ensordecedora del público. De la misma forma hacía escuchar los batazos, las sentencias del Umpire principal y hasta el sonido de la pelota con la mascota del receptor. Un espectáculo.

Así que Juan Vené para Venezuela, no solo era un periodista y narrador de béisbol, era mucho más porque a pesar de que es venezolano, su trascendencia en Grandes Ligas y su estilo particular, lo convertían en una mezcla excepcional del criollo de gran calidad y del importado de lujo. 

Era sencillamente la mayor y mejor referencia del béisbol de Grandes Ligas y del Caribe.

Los pseudónimos de esta historia

José Rafael Machado Yánez es el nombre de éste gran periodista venezolano, mejor conocido nacional e internacionalmente como Juan Vené, ya que en la década de los 50 ‘s era costumbre que los periodistas deportivos utilizarán seudónimos para escribir una columna. Entonces decidió colocar el nombre de Juan, por Juan Bimba,la mascota por aquellos días de Acción Democrática, uno de los dos partidos políticos más importantes en la historia de la nación sudamericana, mientras que el apellido Vené derivó del diminutivo de Venezuela.

Es decir que el seudónimo “Juan Vené” de José Rafael Machado Yánez no llegó por su extraordinario desempeño laboral en el mundo del periodismo deportivo, aunque para ser sincero, en el tiempo pudo haber sido así, ya que argumentos de verdad que le sobran pero el mismo se ha encargado de sabotearse y no haber permitido que así haya sido.

Ahora bien, el seudónimo “The Big Cat” o “El Gran Gato” que merecidamente identifica a Andrés Galarraga, se lo adjudicaron porque a pesar de su envergadura corporal, tenía una impresionante agilidad para defender la inicial, desplegaba buena velocidad y era un excelente corredor en las bases, además de que bateaba con la potencia que generan los grandes felinos (Leones y Tigres), en éste sentido, solo habría que preguntarle al Joe Robbie Stadium y fanáticos de los Marlins de Florida.

Por su parte, el seudónimo de “Manos de Seda” que identifica a Omar Vizquel, es sencillamente porque se le reconoce como uno de los mejores defensores del Short Stop en la historia de las Grandes Ligas y del mundo. En ese sentido, pocos Short Stops se sientan en la misma mesa con “Manos de Seda”, Alfonso “Chico” Carrasquel, Luis Aparicio, David Concepción, Ozzie Smith, Rey Ordoñez, Oswaldo Guillén, Germán Mesa y Derek Jeter.

A Miguel Cabrera se le conoce con el seudónimo de “El Marciano” sencillamente por ser uno de los mejores bateadores en la historia de Grandes Ligas, 1 Triple Corona, 4 Títulos de Bateo, 7 Bates de Plata, 2 MVP, 12 Juegos de Estrellas, 1 Serie Mundial, más de 3 mil Hits, más de 600 Dobles, más de 500 Jonrones, más de 1.800 Carreras Impulsadas y .307 de Average.

Luego de repasar de manera muy superficial los logros de tan notables figuras, por más de que se quiera o pretenda ignorar, es prácticamente imposible obviar comentarios tan pesados, provenientes de una personalidad tan destacada y notable como Juan Vené. Comentarios que parecen inconcebibles y que hasta para el menos interesado, le es difícil de digerir.

Comenta a través de su columna que no votará por Omar Vizquel en su carrera para ingresar al Salón de la Fama porque según él, no lo merece. Manos de Seda es uno de los mejores defensores del Short Stop, posición en la que por más de 100 años, a sus custodios se les exigió, evaluó y predominó la defensa. Lo que sucedió fue que en Venezuela, Juan Vené se había puesto de acuerdo con Vizquel para entrevistarlo en el Club House de Leones del Caracas pero Juan Vené llegó tarde y al tratar de realizar la entrevista, la seguridad de la novena melenuda lo sacó y no permitió que la entrevista se concretara. Desde entonces Vené asegura que fue la seguridad de Vizquel que no le permitió realizar la entrevista, ya que supuestamente fueron ellos quienes le sacaron del Club House de los Leones.

También a través de su columna expresó que Andrés Galarraga no padeció de cáncer sino de una anomalía en su cuerpo como consecuencia del consumo de sustancias prohibidas, según le expresaron dos médicos de Bravos de Atlanta, lo cual no corroboró. 

Ni con el León, ni con el Tigre

Andrés Galarraga padeció a lo largo de su carrera de diversas lesiones, incluyendo en 1993, cuando ganó el Título de Bateo de la Liga Nacional con .370 de Average, que le apartó de la acción por varios juegos. 

El temido quinteto que conformó con el norteamericano Ellis Burks, el italoamericano Dante Bichette, el mexicano Vinny Castilla y el canadiense Larry Walker, finalmente nunca logró ser un quinteto de poder sino un cuarteto porque siempre hubo por lo menos uno de ellos lesionado por temporada. Nada de esto sucede en peloteros que consumen sustancias para mejorar el rendimiento.

El Gran Gato de Venezuela es una de las sonrisas más afables en la historia del juego y uno de los peloteros más caballerosos y respetuosos, con unos valores extraordinarios. En el año 1996 y durante el último día de temporada regular, Galarraga llegaba con 46 Cuadrangulares, a uno del dominicano George Bell (conectó 47 Vuelacercas en el año 1987), y del boricua Juan Igor González, que esa temporada ya contaba con 47 Vuelabardas, y eran hasta el momento los latinos con más Jonrones en una temporada. 

Ese día, Andrés Galarraga igualó el récord para latinos con su Tetrabases 47 y terminó su temporada con 150 Carreras Impulsadas, líder en ambos departamentos pero no fue solo eso lo que los periodistas venezolanos presentes ese día en el estadio de los Rockies se llevaron como recuerdo, ya que previo al juego, en el Clubhouse de los rocosos, Galarraga abrió su locker, en el que se observaban resaltando y con gran claridad una foto de su familia, una imagen de Jesucristo  junto a otra más de la sagrada Virgen María, y finalmente un mapa de Venezuela.

Una de las entrevistas que logré realizar al Gran Gato de Venezuela, fue en un Juego de Estrellas de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, en el estadio universitario de la capital, en el cual fue agasajado. Dentro de lo que es un Juego de Estrellas, una exclusiva para un programa de televisión por parte del homenajeado, significa contar con un gran optimismo, sin embargo no es algo imposible. 

Coordinamos en realizar la entrevista en el Clubhouse de Leones del Caracas a una hora determinada. En el momento en el que mi equipo de trabajo estaba montando el set para la grabación, apareció “El Loro”, mítico personaje de los Leones, el cual se encarga de poner orden en el Club House y nos sacó. 

Al instante en el que íbamos saliendo, coincidimos con Galarraga, tal lo acordado para la entrevista y le expliqué. Inmediatamente presencié la discusión que sostuvo el Big Leaguer venezolano, mediando y gestionando para que nos permitieran realizar la entrevista en ese lugar. Luego se me acercó, me explicó que por protocolo e itinerario del evento no se podía pero que lo buscara cuando terminara toda la jornada. Logramos montar el set en el otro Club House, el de Tiburones de La Guaira (el otro equipo inquilino del estadio), y al final de toda la jornada, cuando incluso ya habían apagado todas las luces del estadio, a pesar de todo el cansancio que significó esa larga y extenuante jornada para él, Andrés Galarraga atravesó el campo de juego, se transformó con su mejor cara y su mejor sonrisa que lo caracteriza, y la botó con una larga y robusta entrevista, como si apenas hubiera iniciado el día para él.

Que Andrés Galarraga mintió al expresar que padecía cáncer para cubrir otra cosa, algo de lo cual no existe ni la más mínima evidencia. Perdón pero no, y menos de una persona como él.

Luego expresar que Miguel Cabrera, a pesar de sus números no tiene seguro un lugar en el Salón de la Fama de Grandes Ligas porque tiene que esperar cinco años para entrar en la lista de los aspirantes para ser escrutado y su comportamiento en ese período de tiempo lo puede alejar, no es algo más que asumir algo en base a una suposición absolutamente negativa, pretendiendo generar algo oscuro en el horizonte de una súper estrella que brilla con luz propia.

Una carrera de éxitos

Es muy lamentable porque Juan Vené es mucho más de lo que hasta aquí ya hemos señalado. De niño fue repartidor de periódicos y previo a sus 60 años de cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas, del béisbol de México y del Caribe, fue comediante, bailarín, torero y piloto de carreras de carros. En sus inicios de periodista fue reportero, cubrió la política, la farándula (al punto que fue creador de espectáculos y premios, como el prestigioso premio del canto “Guaicaipuro de Oro”), y hasta realizó cobertura de historias policiales.  Fue hombre de televisión desde los inicios de la industria audiovisual en Venezuela, así como publicista, empresario, locutor, libretista, musicalizador, animador y productor de radio y televisión.

Además de ser columnista en periódicos y páginas web, es escritor de revistas y libros, los cuales van por 20, aproximadamente. Juan Vené fue narrador de por lo menos 7.500 juegos de la Major League Baseball, en donde se incluyen 45 Series Mundiales con sus respectivos Play Off, a lo que hay que sumar sus innumerables transmisiones en México, Venezuela y el Caribe, además de ser un notable historiador.

Juan Vené es un trabajador incansable. Por eso en el año 2017, la Sala de Prensa del moderno estadio de Guadalajara en México lleva su nombre, además de haber sido exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Venezuela. A sus 90 años de edad, solidificó aún más sus vínculos con el béisbol de México (vínculo que por décadas ha sido muy cercano), ya que el 20 de febrero de 2019, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, se inauguró el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. El edificio alberga la Biblioteca Infantil Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, que incluye la “Biblioteca Juan Vené”, acopio que fue donado por el periodista venezolano, que principalmente incluye historia del juego. 

Por si fuera poco, a sus 94 años de edad, aún escribe su columna diaria y trabaja de forma sistemática en dejar registro de todo su conocimiento posible del béisbol, especialmente en cuanto a la historia general de éste extraordinario juego.

El controversial voto de Vené

Soy un proclive defensor de que Andrés Galarraga merece su nicho en Cooperstown (así como de varios peloteros más, incluyendo a Omar Vizquel), mientras que Juan Vené, como uno de los 400 periodistas con voto para el Salón de la Fama, en su ejercicio de tan importante proceso genera la impresión de estar sesgado o ya no estar lo suficientemente cónsono y coherente con los parámetros bajo los cuales se rigen quienes escrutan a los peloteros para sus potenciales exaltaciones o no, e inclusive, se puede aseverar que es hasta incoherente consigo mismo al momento de someter sus votos. 

En la boleta de votación del 2021, por ejemplo, Juan Vené seleccionó solo a tres peloteros de diez posibles, Scott Rolen, Billy Wagner y Andy Pettitte. Wagner era un indiscutible y aunque ya Rolen fue seleccionado y exaltado al Salón de la Fama de Grandes Ligas, peloteros como el venezolano Bob Abreu y el curazoleño Andruw Jones también cuentan con argumentos de peso para ser seleccionados y exaltados pero no contaron con el voto de Juan Vené y lo que parece aún más inconcebible, es que haya dado su voto a Pettitte, quien confesó públicamente haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento, mientras que a peloteros con mayores y mejores desempeños a lo largo de sus carreras como Roger Clemens, el cubano Rafael Palmeiro, Barry Bonds, el dominicano Sammy Sosa y muchos más, no han contado con el voto de Juan Vené, por éstos haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento.

Podríamos asentir que Juan Vené es para el periodismo del bate y las pelotas, lo que es Pete Rose para el béisbol, algo así, salvando las diferencias. 

Paradójicamente, Juan Vené tildó abiertamente de “Homicida del Béisbol” al para entonces comisionado de la MLB Bart Giamatti, responsable principal de la expulsión del mayor hiteador de todos los tiempos de la MLB del Béisbol y de por vida, a quien Vené ha defendido de forma contundente.

Lamentablemente, para aquellos que disfrutamos plenamente de su trabajo, y muy especialmente para quienes nos dimos el lujo y el gusto de formarnos bajo sus enseñanzas y directrices, con su orden en todo, elevadísima disciplina, puntualidad, oficio, intensidad, creatividad, conocimiento y originalidad, reconocemos y nos duele enormemente que sus maneras y sus formas opaquen y empañen su inmenso legado, especialmente porque ataca de forma innecesaria a Andrés Galarraga, Omar Vizquel y Miguel Cabrera, tres súper estrellas coterráneos de él, que además de también haber dejado un gran legado pero como peloteros, son ejemplos, líderes y emblemas de Venezuela y Latinoamérica.

Que en base a pensamientos y opiniones se hayan desarrollado éstos temas que se han manejado públicamente, al punto de que es tema de conversación para entendidos y desentendidos, que en realidad son situaciones desagradables que pueden generar consecuencias trascendentes en los involucrados, siendo todo esto por demás algo absolutamente innecesario, me parece una especie de caricatura, una broma de mal gusto o mejor aún, un show de radio o televisión, que al enterarnos al respecto nos genera a todos una matriz de opinión incluso hasta inconscientemente, por la  cual nos hace a todos partícipe de ello. 

Así que por ésta razón:

¡JUAN VENÉ LOS VERÁÁÁ… EN EL PRÓXIMO PROGRAMA!