El béisbol japonés despide a uno de sus grandes símbolos de longevidad. Masanori Ishikawa anunció que se retirará al finalizar la temporada 2026, cerrando una carrera profesional de 25 años que transcurrió íntegramente con los Tokyo Yakult Swallows.
A sus 46 años, el zurdo era el jugador activo de mayor edad en la Nippon Professional Baseball (NPB). Desde su debut en 2002 hasta su última temporada nunca vistió otro uniforme, convirtiéndose en una figura inseparable de los Swallows y del Jingu Stadium.
Ishikawa se marcha con 188 victorias, 194 derrotas y una efectividad de 3.94 en 551 juegos, pero su legado excede ampliamente esos números. En 2025 estableció un récord del béisbol profesional japonés al conseguir al menos una victoria durante 24 temporadas consecutivas, una muestra extraordinaria de permanencia en una liga que cambió varias veces alrededor suyo.
De Akita a convertirse en una pieza de Yakult
Antes de comenzar su extensa historia con los Swallows, Ishikawa ya había construido una importante trayectoria amateur.
Nacido en Akita en 1980, pasó por Aoyama Gakuin University, donde terminó su etapa universitaria con récord de 23-8 y efectividad de 1.63. También representó a Japón internacionalmente: obtuvo la plata en el Campeonato Asiático de 1999 y formó parte del seleccionado japonés en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, donde trabajó 3.2 entradas sin permitir carreras.
En el Campeonato Asiático de 2001 fue elegido dentro del equipo ideal del torneo y ese mismo año Yakult lo seleccionó en la primera ronda del Draft de la NPB.
La adaptación al profesionalismo fue inmediata.
En 2002 terminó su temporada de novato con marca de 12-9 y ERA de 3.33, rendimiento que le permitió quedarse con el premio al Novato del Año de la Liga Central. Ese sería solamente el comienzo de una regularidad poco habitual: alcanzó el doble dígito de triunfos durante sus primeras cinco campañas y lo consiguió en 11 temporadas a lo largo de su carrera.
Un pitcher que nunca necesitó dominar con velocidad
Con apenas 167 centímetros de altura, Ishikawa desafió durante más de dos décadas muchos de los parámetros tradicionales asociados a un abridor dominante.
Su recta no era especialmente veloz y durante buena parte de su carrera trabajó por debajo de los 140 kilómetros por hora. Su fortaleza estaba en otro lugar: comando, cambios de velocidad, ubicación y un repertorio que incluía screwball, slider, shuuto y cutter.
Era un lanzador construido alrededor de la capacidad para cambiar la mirada del bateador y encontrar diferentes maneras de retirar rivales.
Esa característica también explica por qué pudo reinventarse tantas veces. Las generaciones de bateadores cambiaron, aumentó la velocidad promedio de la liga y evolucionaron los métodos de preparación, pero Ishikawa continuó encontrando formas de competir.
Incluso desde la mirada de aficionados rivales quedó esa sensación particular: parecía un lanzador al que era posible conectar, hasta que comenzaba el juego y los bateadores encontraban enormes dificultades para descifrarlo. Esa capacidad para sobrevivir mediante técnica y lectura del rival terminó convirtiéndose en una de sus marcas.
2008, el año que mostró su mejor versión
Si su carrera estuvo definida principalmente por la consistencia, la temporada 2008 mostró hasta dónde podía llegar su fórmula.
Ishikawa terminó aquel campeonato con récord de 12-10 y efectividad de 2.68, suficiente para quedarse con el título de ERA de la Liga Central por un margen mínimo sobre Colby Lewis.
También lanzó 195 entradas, completó tres partidos y registró 112 ponches. Su trabajo defensivo le permitió ganar además el Guante de Oro, siendo el primer pitcher de Yakult en obtener esa distinción.
Un año después todavía encabezaría la Liga Central con 198 innings lanzados y sumaría 13 victorias.
Más que un pico aislado, aquellos años consolidaron la imagen del zurdo como uno de los abridores más confiables de su generación.
La búsqueda de las 200 victorias y una despedida con 188
Con el paso del tiempo apareció inevitablemente una cifra alrededor de su carrera: 200 victorias.
Ishikawa nunca pudo alcanzarla, pero en su conferencia de despedida explicó que ese objetivo terminó siendo precisamente una de las razones que le permitió extender su recorrido hasta las 188.
El zurdo aseguró que se siente orgulloso de lo conseguido y también reivindicó una estadística mucho menos celebrada: sus 194 derrotas. Para Ishikawa, ese número representa también las oportunidades que recibió y la cantidad de veces que los Swallows confiaron en él para ocupar el montículo.
Su temporada 2026 terminó siendo muy diferente a aquellas campañas en las que acumulaba entradas y victorias. Había conseguido apenas cinco triunfos entre 2023 y 2025 y este año tuvo solamente una aparición en el primer equipo.
Ante los Yomiuri Giants trabajó apenas un tercio de entrada, permitió seis carreras y sufrió problemas en el hombro. Ishikawa ya había establecido internamente una condición: si no podía volver a ganar, consideraría el retiro. Después de aquella presentación habló con su familia y tomó la decisión.
“Fueron 25 años muy divertidos”
La conferencia organizada por Yakult terminó reflejando mejor que cualquier estadística la dimensión de su carrera.
Ishikawa definió su recorrido de una manera sencilla: “Fueron 25 años muy divertidos”. Durante el encuentro también aparecieron por sorpresa los pitchers Yasuhiro Ogawa, Keiji Takahashi, Taichi Yamano y Yasunobu Okugawa para entregarle flores, una imagen que representó el vínculo entre distintas generaciones del staff de los Swallows.
El veterano recordó además una frase que recibió de Atsuya Furuta durante su primer Spring Training: debía evitar las lesiones para poder seguir haciendo lo que amaba y convertirse en un jugador querido por los demás.
Veinticinco temporadas después, aquella recomendación parece resumir buena parte de su camino.
Ishikawa también dejó un mensaje para los jóvenes que, como él, pueden sentir que su físico representa una limitación. Cuando llegó al profesionalismo había expresado su deseo de convertirse en un “pequeño gran pitcher”. Su respuesta al despedirse fue insistir en no establecer límites antes de tiempo y seguir persiguiendo el juego.
Masanori Ishikawa, una vida con los Swallows
Ishikawa llegó a Yakult como un joven pitcher procedente de Akita. Se marcha un cuarto de siglo más tarde como uno de los grandes representantes de la franquicia.
Fue Novato del Año, campeón de efectividad, ganador del Guante de Oro y protagonista de 24 temporadas consecutivas con al menos una victoria. Lanzó para equipos ganadores, atravesó reconstrucciones y compartió clubhouse con diferentes generaciones sin abandonar nunca el mismo uniforme.
No llegó a las 200 victorias que durante tantos años persiguió. Terminó en 188.
Pero quizá allí también se encuentre parte del significado de su carrera: no estuvo construida alrededor de una cifra perfecta, sino alrededor de la capacidad para volver a subir al montículo año tras año.
Desde 2002 hasta 2026, el número 19 permaneció allí.
Masanori Ishikawa deja de lanzar para los Yakult Swallows. Una de las carreras más longevas del béisbol japonés llega a su final.