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Cuando la mayoría ignorante se impone en el béisbol

VOCES DEL DIAMANTE

BRISTOL, CT – Durante la última década, cubriendo el béisbol a diario y mientras se produjo la revolución de los medios sociales alrededor del mundo, expertos, jugadores, fanáticos y hasta gente que no tiene ni idea de lo que pasa o representa el béisbol, más allá de que se juega con un bate y una pelota, discutieron sin parar sobre el “problema del béisbol”.

“Es un juego muy lento…”

“Los jugadores no son atletas” (argumento de los futboleros)

“¿Quién quiere ver 4 o 5 horas de un juego en televisión?”

“¡No conecta con los fanáticos jóvenes!”

Bla, bla, bla bla.

Algunos de estos opinadores presionaron las fibras de los nervios centrales, e incluso lograron insertarse en ellos, y junto a la ola de opinión pública demostraron con datos y análisis tener soluciones mágicas para evitar esa ola de críticas: 

  • Convencer a los criticones a ver televisión en la era del streaming, 
  • Asistir a un estadio con los precios más altos en la historia.
  • Darle seguimiento al juego con atletas presionados a no mostrarse públicamente por temor a ser etiquetados de no tener un compromiso real con el terreno de juego y sus gigantescos salarios.

La gran pregunta en pleno proceso de implementación es que si funcionó, pero aún es muy temprano para determinarlo.  Realmente es un juicio muy sesgado pues muchos dirán que sí, otros que no. 

Los datos, que al final son sólo números, muestran cifras probablemente positivas pero sin emociones.  Sin embargo, son las emociones lo que al final determina el éxito comercial de una marca o iniciativa. 
Es la forma de impactar y ser longevo en el tiempo.  

Es lo que muchos llaman “tradición o cultura”, pero estos conceptos no son digeridos ni entendidos por los opinadores. Es más, ni les interesan.

Después de casi tres meses de la temporada 2023 no quiero meterme en comparaciones estadísticas o efectos de la nueva forma del shift.  Lo que sí podemos evaluar es el impacto en el tiempo de juego. 

En 2022, el promedio de un juego fue de tres horas, tres minutos. Para principios de Mayo 2023: dos horas, treinta y seis minutos.

Usted dirá: Media hora no es mucho. Ahora le pongo dos escenarios.

Escenario número 1:

Martha es una mujer de treinta y tres años, mamá de dos niños. Ella fue al estadio en compañía de amigos y sus dos hijos varones de 7 y 5 años. Llegaron al estadio a las 6 pm para un juego que comienza a las 7 pm. 

A Martha le importa muy poco quien sea el abridor del equipo local, no sabe ni quien es el equipo contrario. Llegó al parque a comprar comida chatarra para sus hijos, gastando $45 en dos hot dogs, dos bebidas y una cerveza, haciendo una larga fila antes de buscar su asiento. 

Se sentaron a comer en sus asientos cuando ya el juego estaba en la baja de la primera entrada.  Martha comenzó a tomarse selfies y fotos con sus amigos y niños, a postear que estaba en el estadio mientras conversaba con su grupo.

Finalmente en la cuarta entrada preguntó por las incidencias del juego a propósito de un jonrón del equipo local que pierde 4-1. Una hora después, y una cerveza después, aún con tres dedos restantes en el vaso, Martha se da cuenta que el juego terminó. Son las 9:40 pm. 

A Martha le parece genial que aún haya tiempo para ir a cenar afuera pues no es tan tarde para los niños. A pesar de que no participó mucho en la experiencia del parque, Martha gastó en sus 3 horas más de $250, le pareció un poco costoso, pero al fin este será el único juego que vaya en la temporada.
La duración de su evento de entretenimiento le pareció “buena”, de hecho, lo compara con asistir a un concierto de música con la particularidad que en este recinto no se sabe ni una canción.

Escenario número 2:

Pedro es un hombre de 42 años, padre de una niña de 15 años. Pedro y su hija fueron al parque a ver al equipo local este sábado por la tarde en específico porque los Angels están de visita en casa y Ohtani está anunciado para lanzar. 

Para Pedro y su hija, ver a Ohtani será un evento inolvidable. Han seguido su temporada y saben que este sábado va por su victoria 11 de la temporada después de un par de salidas sin decisión. Les emociona pensar que Ohtani entiende que no ha estado bien en sus dos últimas presentaciones y que hoy está comprometido a sacar la casta.

Llegar al parque tres horas antes es un ritual. Visitarán diversas áreas, verán la práctica de bateo, intentarán atrapar una pelota, comerán en ese lugar del estadio que promociona sus nuevos platillos: los nachos especiales… ¡Que son únicos en la liga por sus ingredientes, porque hasta mac and cheese tienen! 

Pedro y su hija se prepararon para estar en su asiento previo al partido y observaron con atención cada jugada. Pedro disfrutó su cerveza, y su hija de un rico helado en una calurosa tarde de verano. Deliran viendo a Ohtani soltar pitcheos de 101 millas y quedaron impactados por su jonrón, el cual pudieron captar con su teléfono y compartir en sus redes sociales. 

Cuando Pedro fue a buscar su segunda cerveza, el juego llegó al séptimo inning y le dijeron que ya no se vende alcohol. Pedro fue con su hija a la tienda y compraron souvenirs antes de salir del parque a las 9:40 pm. 

Por una parte, Pedro y su hija salieron felices tras una tarde espectacular en el parque de pelota. Pero por el otro lado, Pedro quedó con ese sentimiento de que todo pasó muy rápido. Aquellos recuerdos de permanecer en el parque por largos ratos, disfrutar de un juego más pausado y sin la sensación del contrarreloj no paran de agobiar su mente y su cartera, pues a pesar de haber disfrutado, fueron $300 machacantes los que salieron de su cartera.

Pedro piensa que pudo tener más. ¡De hecho, debió tener más!

¡Bienvenidos al béisbol del 2023, donde la voluntad de los que no son fanáticos, se impone a la voluntad de los fanáticos!

Y cuando lo vemos de esta forma hay mucho en común con lo que vivimos en la actualidad, cuando las minorías buscan imponer sus conductas a la mayoría.  

El verdadero problema del béisbol es que por razones matemáticas aquellos que no son fanáticos, pero son consumidores casuales, son mayoría.  Para efectos de mercadeo es apetecible para las corporaciones atraer a esa mayoría, sin importar su conexión con el juego.

Por su parte esa minoría, la fanaticada del béisbol y su tradición, son el núcleo y pulmón del negocio, pero hoy es visto como eso: una minoría. 
La diferencia es que aquí esa minoría no se impone. No les conviene.

Una mayoría ignorante se impone a una minoría consciente, y para el negocio a cortísimo plazo, esto tiene mucho sentido, sobre todo para aquel que tiene que rendir cuentas “para hoy”.

Entonces, ¿Cuál es el balance de los cambios impuestos en el juego? Depende de cómo se vea.  Para Martha es bueno y a la vez irrelevante, para Pedro es negativo pero impactante. 

Para quienes controlan el juego como si fuera una obra de teatro el balance será positivo porque las cifras arrojan resultados favorables de una masa inerte a la emoción del juego. Para los amantes del juego, minoría por obvia razones, acelerar el juego media hora es realmente una mierda.

Pero la verdad del asunto irrefutable es que Pedro seguirá asistiendo al parque y su hija lo hará incluso por años después de Pedro. Quizás Martha ni se entere que su equipo se mudará de ciudad por la codicia de sus dueños.

CONÓCELA: Esta es la REGLA 21 de MLB sobre la CONDUCTA INDEBIDA

Regla 21 de las Grandes Ligas

La Regla 21 de las Grandes Ligas se cita a continuación para la orientación de todos los gerentes, entrenadores, jugadores, árbitros, funcionarios y empleados de clubes y ligas.

Regla 21 – CONDUCTA INDEBIDA

(a) CONDUCTA INDEBIDA AL JUGAR BÉISBOL. Cualquier jugador o persona relacionada con un Club que prometa o acuerde perder, o intente perder, o falle en dar su mayor esfuerzo hacia la victoria de cualquier juego de béisbol con el cual esté o pueda estar de alguna manera involucrado, o que pierda intencionalmente o intente perder, o falle intencionalmente en dar su mayor esfuerzo hacia la victoria de dicho juego de béisbol, o que solicite o intente inducir a cualquier jugador o persona relacionada con un Club a perder o intentar perder, o fallar en dar su mayor esfuerzo hacia la victoria de cualquier juego de béisbol con el cual dicho otro jugador o persona esté o pueda estar de alguna manera involucrado, o quien, siendo solicitado por cualquier persona, falle en informar al Comisionado (en el caso de un jugador o persona asociada con un Club de Grandes Ligas) o al Presidente de la Asociación de Ligas Menores (en el caso de un jugador o persona asociada con un Club independiente de Ligas Menores) inmediatamente de dicha solicitud, y de todos los hechos y circunstancias relacionados con la misma, será declarado permanentemente inelegible.

(b) REGALO POR DERROTAR A UN CLUB COMPETIDOR. Cualquier jugador o persona relacionada con un Club que ofrezca o dé cualquier regalo o recompensa a un jugador o persona relacionada con otro Club por servicios prestados o supuestos que se han prestado para derrotar o intentar derrotar a un Club competidor, y cualquier jugador o persona relacionada con un Club que solicite o acepte de un jugador relacionado con otro Club cualquier regalo o recompensa por dichos servicios prestados, o supuestos que se han prestado, o quien, habiendo sido ofrecido dicho regalo o recompensa, falle en informar al Comisionado o al Presidente de la Asociación de Ligas Menores, según sea el caso, inmediatamente de dicha oferta, y de todos los hechos y circunstancias relacionados con la misma, será declarado inelegible por no menos de tres años.

(c) REGALOS A LOS ÁRBITROS. Cualquier jugador o persona relacionada con un Club, que dé, o ofrezca dar, cualquier regalo o recompensa a un árbitro por servicios prestados, o supuestos que se han prestado, para derrotar o intentar derrotar a un Club competidor, o por la decisión del árbitro en cualquier cosa relacionada con el juego de béisbol, y cualquier árbitro que preste, o prometa o acuerde prestar, cualquier decisión de este tipo que no sea basada en sus méritos, o que solicite o acepte dicho regalo o recompensa por cualquier servicio o decisión de este tipo, o quien, habiendo sido ofrecido dicho regalo o recompensa, o habiendo sido solicitado para tomar cualquier decisión de este tipo que no sea basada en sus méritos, falle en informar al Comisionado o al Presidente de la Asociación de Ligas Menores, según sea el caso, inmediatamente de dicha oferta o solicitud, y de todos los hechos y circunstancias relacionados con la misma, será declarado permanentemente inelegible.

(d) APUESTAS.
(1) Cualquier jugador, árbitro, o funcionario o empleado del Club o de la Liga, que apueste cualquier suma sobre cualquier juego de béisbol en relación con el cual el apostador no tiene ningún deber que desempeñar, será declarado inelegible por un año.
(2) Cualquier jugador, árbitro, o funcionario o empleado del Club o de la Liga, que apueste cualquier suma sobre cualquier juego de béisbol en relación con el cual el apostador tiene un deber que desempeñar, será declarado permanentemente inelegible.
(3) Cualquier jugador, árbitro, o funcionario o empleado del Club o de la Liga que realice apuestas con corredores de apuestas ilegales, o agentes de corredores de apuestas ilegales, estará sujeto a la sanción que el Comisionado considere apropiada a la luz de los hechos y circunstancias de la conducta. Cualquier jugador, árbitro, o funcionario o empleado del Club o de la Liga que opere o trabaje para un negocio de apuestas ilegales estará sujeto a una suspensión mínima de un año por parte del Comisionado. A los efectos de esta disposición, un corredor de apuestas ilegal es un individuo que acepta, coloca o maneja apuestas en eventos deportivos de miembros del público como parte de una operación de juego que es ilegal en la jurisdicción en la que se aceptan las apuestas.

(e) VIOLENCIA O CONDUCTA INDEBIDA. En caso de cualquier ataque físico u otra violencia contra un árbitro por parte de un jugador, o por parte de un árbitro contra un jugador, o de otra conducta indebida por parte de un árbitro o un jugador, durante o en conexión con cualquier juego de Grandes Ligas o Ligas Menores o cualquier juego de exhibición de un Club de Grandes Ligas o Ligas Menores, el Comisionado impondrá al infractor o infractores la multa, suspensión, inelegibilidad u otra sanción que los hechos justifiquen a juicio del Comisionado.

(f) OTRA CONDUCTA INDEBIDA. Nada de lo aquí contenido se interpretará como una definición exclusiva o de otra manera limitadora de los actos, transacciones, prácticas o conductas que no están en los mejores intereses del Béisbol; y cualquier otro acto, transacción, práctica o conducta que no esté en los mejores intereses del Béisbol está prohibido y estará sujeto a las sanciones que los hechos en el caso particular justifiquen, incluyendo la inelegibilidad permanente.

(g) REGLA QUE DEBE MANTENERSE PUBLICADA. Una copia impresa en inglés y español de esta Regla 21 debe mantenerse publicada en cada clubhouse.