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¿Por qué nadie puede batearle a Ranger Suárez en esta temporada?

TURNO AL BATE

El rendimiento del venezolano abridor zurdo de los Phillies, Ranger Suárez, en esta temporada MLB 2024 no es algo normal, y se vuelve más impresionante cuando nos ponemos a analizar sus temporadas anteriores.

Con 7 años dentro de la liga, en 2022 había conseguido su temporada con más victorias, 10 en total, pero el año pasado apenas logró 4 victorias. Y en 2024 ni siquiera hemos llegado a mitad de mayo y tiene nada más y nada menos que 7 juegos ganados. En 54 innings lanzados, permitió 9 carreras limpias, 8 boletos y 55 ponches.

Por lo tanto, te debes preguntar ¿qué cambió en Ranger Suárez?

Vamos a analizar cómo funciona la ubicación de sus lanzamientos y cuál es el sistema de trabajo con los lanzamientos habilidosos.

Su zona principal para ponchar se basa tanto en rectas adentro, rectas altas, rectas abajo y afuera y curvas contra el piso.

Algo importante es que Ranger Suárez no tiene slider, con lo bien que trabaja su recta y lo efectivo que es su cambio, con un sinker adicional es suficiente para tener un repertorio sólido.

Pero ¿cómo logra ponchar tantas veces con su recta si la velocidad promedio es de 93 mph y por lo general baja a 91 mph?

Todo está en cómo maneja sus otros lanzamientos, marcando y bordeando la zona de strike con cambios, curvas y sliders que llevan mucho movimiento sin dejar nada en la zona de confort de cualquier bateador. Su ubicación y control hacen que la recta sorprenda al bateador y no tenga capacidad de reacción ante los lanzamientos.

Y por si fuera poco, cuando lanza fuera de la zona de strike es complicado hacer contactos sólidos debido a la velocidad de la pelota, lo que termina haciendo que el swing y la madera no choquen con la bola. Generando así muchos rodados al cuadro o elevados sin fuerza.

¿Qué beneficios les brinda Luis Arráez a los Padres de San Diego?

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Los Padres de San Diego se encuentran, al día de la redacción de este artículo, en la segunda posición de la División Oeste en la Liga Nacional. A pesar de que aún quedan muchos juegos por delante y cualquier cosa puede suceder, los Padres están demostrando que van a jugar pelota este 2024.

La llegada de Luis Arráez solo traerá más y más ventajas para su lineup. Hasta el momento, quien ha estado desempeñando el rol de primer bateador era el curazoleño Jurickson Profar, quien ha demostrado capacidad para resolver en ese puesto, bateando hasta el momento para un promedio de bateo de .333 en lo que va del año. Sin embargo, con la llegada de Arráez, lo más probable es que ese rol le pertenezca al venezolano.

Pero esto no es algo negativo para Profar. Todo lo contrario. En la segunda posición del lineup tenemos a Fernando Tatis Jr., quien ha estado demostrando poder ofensivo con 7 homeruns durante el mes de abril. Lo que da a entender que el puesto de Profar no sería el segundo en el lineup, sino a partir del quinto. Algo positivo de esto es que aprovechando la consistencia en mantener la bola en juego y con extrabases oportunos por parte de Profar.

Mientras Luis Arráez esté en el primer puesto de la artillería de los Padres, la contribución de Profar, Machado, Tatis Jr. y Sander Bogaerts, aunque este último no ha tenido un año muy sólido, hará que los Padres de San Diego aumenten su porcentaje de carreras.

Y es que no necesita mucha explicación, pero la habilidad más fuerte de Luis Arráez es conectar hits en cualquier lado del campo, y también en cualquier situación del juego. Cuando en juegos decisivos él logre conectar esos hits que inicien rallys ofensivos, hará la diferencia para San Diego en ganar o perder partidos apretados.

Porque no es lo mismo comenzar una octava entrada perdiendo por una carrera o con el juego empatado y que tu primer bateador del inning no logre embasarse y sume 1 out al rival, a que pueda colocar presión al bullpen rival con un hit, cero outs y tener que enfrentarte a Tatis Jr., Manny Machado, Sander Bogaerts y Jurickson Profar para sacar el inning. ¡NO ESTÁ FÁCIL!

Y la mejor virtud de “la regadera” es esa, colocarse en circulación para que los sluggers y power hitters lo lleven al home plate.

Como bonus extra, tener un jugador que se mantiene en base tanto tiempo, pero además en posición anotadora, genera que el resto del lineup se vuelva mejor porque hay un compromiso de empujar carreras para ayudar al equipo.

Un poema a Luis Aparicio

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“No estoy acostumbrado a ver bigleaguers tan pequeños de estatura como tú, pero me enseñaste lo buenos que pueden ser en el terreno”.

Esas fueron las palabras de Al López, manager de los Medias Blancas en 1956 para Luis Aparicio en su Año de Novato.

Y no fue para menos, ya que en tu año debut, te convertiste en el primer venezolano que conseguía el premio al Novato del Año en Las Mayores.

Ese mismo año, tus piernas no podían dejar de correr y, al igual que en las bases, te robaste el liderato en bases robadas de la liga.

Y para quienes pensaron que solo fue un “buen año”, las temporadas siguientes conseguiste uno o dos premios más.

Fueron 9 los lideratos en bases robadas de forma consecutiva que te lanzaste al bolsillo.

Como te familiarizaste con el número 9, también fueron 9 los guantes de oro que guardaste en tu repisa.

Pero es normal, como seres humanos que somos, aburrirse de las cosas.

Seguramente te aburriste de conseguir tantos 9 y por eso fuiste, nada más y nada menos, que a 10 juegos de estrellas.

Aunque el equipo de tus amores fueron los Medias Blancas, en 1966 los Orioles de Baltimore te demostraron su aprecio hacia ti, permitiéndote ganar junto a ellos el único anillo de Serie Mundial que tienes en tu carrera.

Y en 1984 te convertiste en el rey del béisbol en Venezuela, siendo el único venezolano exaltado al “Gran Salón”, el Hall of Fame de las Grandes Ligas.

Y hoy, 29 de abril de 2024, todos los venezolanos te deseamos un feliz cumpleaños, “Little Luis”.

¿Son los lanzadores los mismos culpables de las lesiones?

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Las lesiones en los lanzadores siempre han sido un factor imposible de separar para aquellos que se dedican a esta profesión. Y aunque la responsabilidad de retirar bateadores, conseguir ponches, generar rodados para doble play y mantener innings en cero cuando “el rancho está ardiendo” no es tarea fácil. Si a eso le agregamos lidiar con dolores, molestias y lesiones en sus brazos de lanzar, es una batalla que todo lanzador debe superar para seguir vivo dentro del pelotón de combate.

En los pasillos de Las Mayores se han escuchado varios comentarios que buscan culpables. Algunos hablan del reloj, otros dicen que todos están buscando pasar las 100 mph y eso está acabando con los brazos. Incluso un tal Justin Verlander explicó que el estrés que genera lanzar distintos pitcheos quebrados en el codo, llámese curva, slider, sinker, splitter, cambio, etc., a tanta velocidad, está liquidando soldados en el montículo.

Todos estos comentarios me parecen lógicos, a excepción de algunos. El tema del reloj no lo veo muy influyente en esto, ahora, sí creo que no todos pueden lanzar a 100 mph por razones de capacidades físicas, genética, etc.

Pero, ¿qué pasaría si existiera una vía en donde, sin importar el tipo de genética o capacidad atlética del lanzador, existiera una manera de lanzar con potencia la pelota sin sufrir tantas lesiones?

El preparador físico de jugadores de Grandes Ligas y ligas independientes, Yasmani Ochoa, me comentó cosas muy interesantes con respecto a este tema:

“En la escuela cubana de béisbol, se dieron la tarea de investigar la mecánica de lanzamiento y cómo minimizar estas lesiones recurrentes, que necesitan de la operación Tommy John, llegando a la conclusión de que esta lesión se genera cuando el círculo que genera el brazo del lanzador, marcado por el codo, es interrumpido”.

Para entenderlo mejor, debemos saber que el brazo del lanzador tiene tres palancas: el brazo, el antebrazo y la muñeca. Esas tres palancas, si se mueven de la forma correcta a la hora de ir al home, sin interrupciones, movimientos irregulares ni ortodoxos, como había comentado anteriormente, pueden ayudar al pitcher a ganar más aceleración y tener más velocidad sin dañarse el codo.

Este tema es vital porque no se ha comentado mucho. Creo que es mucho más fácil culpar al reloj y quitarlo antes que trabajar en una mecánica estricta para lanzar.

Lo que nos puede llevar a preguntarnos: ¿son los lanzadores los mismos culpables de tantas lesiones, debido a mecánicas de lanzar mal ejecutadas?

Nuestro amigo Yasmani tiene un último comentario a esa pregunta:

“En los programas de desarrollo antes de firmar al profesional, la orientación que se les da a esos muchachos es ‘lanzar duro sin importar qué’ y la mecánica queda en un segundo plano, y lo mismo pasa en las organizaciones de MLB. Si el prospecto está lanzando por encima de las 95, 97 mph, los equipos no están pendientes de si tiene buena acción del brazo o no”.

Estas declaraciones me dan a entender que el problema con los lanzadores no está dentro del juego, sino en lo que sucede antes del juego, y ese lugar está nada más y nada menos que en los entrenamientos.

¿Acaso antes se hacía algo diferente en los entrenamientos para evitar tantas lesiones?

El ex lanzador de los Bravos de Atlanta, Cristo Silva, tiene una excelente opinión sobre esto:

“La mentalidad en aquellos tiempos sobre lo que debe hacer un lanzador, hoy no cambia. Las velocidades sí han cambiado considerablemente, pero la filosofía de lanzar siempre ha sido la misma en todos los niveles: lanzar strike”.

Es importante conocer lo que sucede en distintas épocas del béisbol. Es evidente que se necesitan velocidades estándares para estar en el profesional, pero más allá de solo ‘tirar piedra’, es fundamental dominar el arte de lanzar, lo cual es algo muy diferente a solo tener una recta sobre el promedio.

Ahora, yendo más a fondo sobre todo lo que sucede en el cuartel de preparación para la batalla de cualquier lanzador, Cristo nos dejó una última pero muy valiosa observación.

“Todo se basa en el enfoque que tú tengas como lanzador. Podemos ver fácilmente en el ejemplo de Aroldis Chapman, que con 14 años lanzando en Las Mayores a una recta en promedio de 100 mph y en distintas ocasiones llegando a conseguir velocidades entre 104, 105 y 106 mph sin sufrir tantas lesiones en su carrera. ¿Por qué sucede esto? Debes ver a ese caballo entrenar, la intensidad, el compromiso y la exigencia en querer mejorar dentro de sus entrenamientos es a otro nivel”.

Tras escuchar ambas declaraciones, la de un preparador físico de los atletas y la de un atleta que vivió en carne propia las batallas que enfrenta un lanzador profesional, sin embargo, quedan dudas por resolver y una de ellas es: ¿está la culpa en los coaches, managers y preparadores físicos?

José Sivira, coach de bateo del equipo Caciques de Caracas en la LMBP, mejor conocida como “La Liga Mayor” en Venezuela, resaltó sobre lo que se les exigía a los lanzadores en los entrenamientos y en la temporada, era algo completamente diferente:

“En los entrenamientos, había jugadores que estaban de invitados con el objetivo de hacer el equipo grande. ¿Cuáles eran las exigencias del equipo para escoger su rotación abridora y el bullpen oficial? Muy sencillo: lanzar fuerte. Había situaciones de jugadores que no tenían una recta muy potente, pero dominaban a los bateadores con facilidad en los juegos de entrenamientos, pero no hacían el equipo por el simple hecho de no tener potencia en su recta”.

“Como sucedía en otros casos, venían lanzadores poco dominantes en juegos de entrenamiento, pero por tener una recta potente, hacían el equipo grande sin ningún tipo de complicaciones.”

Analizar estas situaciones es muy importante porque puede dar a entender que lanzando duro, ya el staff de trabajo se encargará de hacer los ajustes necesarios en los lanzadores para tener un mejor dominio de sus habilidades de lanzamiento, situaciones de conteo frente a bateadores, la confianza que tengan en sus lanzamientos, etc. Pero la verdad es que esas cosas no son tan fáciles de enseñar. Y las declaraciones finales de Sivira lo reafirman:

“Luego de escoger esos brazos fuertes por encima de quienes sacaban los outs, esos lanzadores de altas velocidades no lograron dominar como se esperaba y sus efectividades fueron muy altas, por lo que el equipo dejaba libre rápidamente a dichos lanzadores. En esas situaciones donde esos brazos fuertes no podían conseguir los outs, la inteligencia, el comando y la confianza en sus pitcheos que demostraban otros lanzadores que no hicieron el equipo por no ‘tirar fuerte’ podían ayudar al equipo en varias ocasiones”.

Con todos estos comentarios de calidad sobre los expertos en la materia, entendemos que la mecánica de lanzar y el entrenamiento más enfocado en fortalecer el cuerpo en general, más allá de solo el brazo, es vital para no colapsar cuando empiezas a lanzar a tan altas velocidades por un largo tiempo determinado. Y que las millas sobre el promedio no le garantizan el éxito de dominio a ningún lanzador en el más alto nivel del béisbol.