¿6% de negros en MLB? ¡Hasta Jackie está indignado!

DÍA DE JACKIE ROBINSON / ESPECIAL DIAMANTE 23 – Desde que Jackie Robinson hizo historia al romper la barrera del color en el béisbol profesional en 1947, su legado ha sido un ejemplo de esperanza e inspiración para generaciones de jugadores de béisbol de raza negra.

Del mismo modo ha sido adaptado por el béisbol de Grandes Ligas como la imagen de fortaleza y determinación, promocionando de forma global y general cada 15 de Abril, Día de Jackie Robinson, como la celebración a su carrera y su vida.

Cada jugador viste el número 42 y en este béisbol moderno se modelan desde accesorios especiales, parches conmemorativos y la nueva moda de los zapatos personalizados en el terreno, con diseños alusivos a Robinson y la forma como cada pelotero percibe su mensaje.

Sin embargo, aún le falta mucho a los peloteros por comprender realmente el impacto de la carrera de Jackie Robinson, así como a los actuales dueños del juego sobre las causas de la montaña rusa de los niveles y porcentajes de negros en MLB.

Es que si Jackie estuviese vivo en 2024, se avergonzaría de la forma cómo el béisbol ha involucionado en el impacto del juego en las comunidades negras. A Jackie poco le importarían unos ganchos con su cara o su número, un discurso vacío de algún pelotero de la actualidad o un análisis o reportaje banal de algún comunicador en una moribunda cadena de televisión.

El problema, y causa de preocupación, para Jackie sería la cifra: 6%. Es decir, es un punto más bajo que en 1956, año cuando aún ni los Phillies, ni los Tigres de Detroit, ni los Medias Rojas habían puesto a un jugador negro en su róster principal.

Estoy seguro que Jackie no estuviese orgulloso, al menos del «hoy». Una total indignación. Una involución que merece una profunda reflexión en aspectos reales de inclusión y diversidad en el béisbol, que obviamente van mucho más allá de este artículo.

La diversidad e inclusión del béisbol hoy funciona como si fuese un gobierno comunista:

Mucho se dice…
Se hace sólo lo necesario «para la foto»…
El impacto es casi nulo…
¡Que nadie opine y que siga la rumba
!

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Vámonos a 1994

Cuando Tony Gwynn y los Padres de San Diego luchaban ante los Cardenales de San Luis de Ozzie Smith de forma acérrima, ambos preocupados por no enfrentar a los Mets de Dwight Gooden y Darryl Strawberry en 1984, los jugadores de raza negra representaban el 18.4% del universo de jugadores de MLB, siendo este el punto más alto en la historia.

En 1994 ocurrió un interesante punto de giro en la historia del béisbol: La Huelga. Un movimiento extra-terreno que suspendió la temporada incluyendo la Serie Mundial. La proliferación de medios de comunicación y su cobertura de análisis, generó una matriz de opinión que los hombres blancos que conducían el juego desestimaron por completo: La desconexión con el fanático.

Mientras ambas partes gastaron meses en conversaciones para llegar a un acuerdo laboral en el cual los jugadores sintieran que las ganancias de la industria fuesen repartidas de una forma más jugosa para los protagonistas del juego, el impasse fue visto como una lucha de clases altas donde unos privilegiados en la sociedad con salarios exorbitantes en comparación al trabajador americano (los peloteros) lucharon ante billonarios inversionistas (dueños) que ahora veían a sus equipos como fuentes de negocios múltiples, más allá del afán por ganar y representar a una comunidad.

Ken Griffey Jr, Frank Thomas, Ruben Sierra y Albert Belle en el Juego de Estrellas de 1994 en Pittsburgh. Fueron 16 jugadores negros en ambos rósters y sólo 9 jugadores latinos, una tendencia que muy pronto se revertiría.

Cuando Joe Carter, Ken Griffey Jr y Kirby Puckett saltaron al terreno como los jardineros de la Liga Americana en el Juego de Estrellas, dirigidos por Cito Gaston, apenas Pudge Rodríguez y Roberto Alomar, como latinos se asomaban en esa alineación.

Sin embargo, en ese 1994, las líneas demográficas se cruzaron finalmente. La cifra de 18% fue para ambos grupos, tanto los latinos como los negros, y ambos representaban más de un tercio de la liga, con 28 equipos en ese entonces.

La llegada de Michael Jordan al béisbol fue un episodio que no fue capitalizado por el béisbol. El histórico paso de Jordan por las ligas menores coincidió con la mayor pugna laboral en la historia del béisbol.

El béisbol era popular entre negros y latinos. Tanto así que Michael Jordan, la máxima estrella en la historia del deporte, firmó en Febrero de 1994 para jugar con los Chicago White Sox, retirándose de su gloriosa carrera con los Chicago Bulls de la NBA tras el asesinato de su padre. Aquella migración deportiva de Jordan, no sólo fue uno de los grandes capítulos del deporte, sino uno de los mayores espaldarazos mercadotécnicos en la historia del juego.

La atención de las comunidades negras estaba en el béisbol y en su máximo punto… ¡Cómo jamás hubiese soñado Jackie!

Y luego llegó la huelga.

Ese vacío de béisbol que canceló la Serie Mundial, la percepción de avaricia por parte de ambas partes, la necesidad de contenido de los medios de comunicación y la NBA, con un equipo como los Houston Rockets con Hakeem Olajuwon estableciendo un territorio tras la salida de Michael Jordan de la liga, y el regreso triunfal de Jordan al baloncesto en 1995, generaron una tendencia de desviación de atención y cultura deportiva del béisbol hacia el producto NBA y la NFL, una liga que para ese momento ya contaba con jugadores negros en un 68% de sus rósters.

La proliferación de estrellas en la NBA como Hakeem Olajuwon, Shaquille O´Neal, el regreso de Michael Jordan y la posterior dinastía de los San Antonio Spurs y el surgimiento de Kobe Bryant, reforzaron a la NBA como una marca deportiva de preferencia entre las demografías afro-americanas.

El declive de jugadores negros en MLB fue progresivo hasta que para 2005 bajó del 10%. Mientras tanto, el crecimiento del jugador latino fue en ascenso permanente hasta alcanzar el actual 31%.

Aportes positivos de MLB.

MLB ha desarrollado programas en los últimos años para aumentar la participación de jóvenes negros pertenecientes a comunidades de bajos recursos alrededor de los Estados Unidos. La división de MLB Development se ha convertido en el centro de iniciativas de torneos y clínicas que incluyen la detección de talentos en distintas áreas del país, el acompañamiento de estos jugadores, su ubicación en torneos de alta competencia para sus edades, soportados y encaminados de la mano de la experticia de exjugadores de Grandes Ligas, que no sólo transmiten conocimientos y técnicas del juego, sino también la mentalidad para poder llegar a las Grandes Ligas y hacer una carrera en el béisbol.

Aún el número 42 es el único retirado en todo el béisbol con el fin de separar de forma única el honor a Jackie Robinson.

Este tipo de programas ha generado un aumento en jugadores negros seleccionados en los recientes sorteos universitarios, pero que al final son jugadores que deben atravesar el sistema de desarrollo en las Ligas Menores y competir con el hambre de juego y ganas de los peloteros latinos que vienen provenientes de las firmas internacionales, además de los jugadores blancos provenientes en su mayoría de los programas de béisbol universitario de altísimo nivel.

En algún punto de la historia, estas nuevas iniciativas de Major League Baseball generarán resultados positivos. Lo difícil es alcanzar esas cifras históricas de 1994, que le tomaron más de medio siglo al deporte.

Para el béisbol es un tema social. Los esfuerzos de mercadeo de la liga se centran la gran mayoría de sus recursos y estilos en atrapar a las comunidades y culturas de raza negra. Sin embargo, hay algo que aún no funciona, no hace click.

No existe una fórmula mágica o «sabermétrica» como los potes de humo que algunos pretenden vender. Ese cambio se dará cuando una vez más una serie de factores históricos y sociales, converjan en favor del béisbol en un futuro por alguna u otra razón.

Ese tiempo que el béisbol desperdició después de 1994 aún es impactante. Al béisbol le importó que gran parte del consumidor perdiera su asociación con el deporte. Hoy todos los esfuerzos son patadas de ahogado y apuestas por dar un producto que no es fiel a su naturaleza, pero se vende relativamente fácil.

La integración racial del béisbol también va mucho más allá del terreno de juego. Yace en la forma de servir a los fanáticos, en su consumo a la medida en lo comunitario, como en lo global. Desde estimular y promover el béisbol en las escuelas de todos los niveles, hasta la dotación de facilidades y espacios fuera de los Estados Unidos.

Por eso, hablar de diversidad racial es realmente complejo y sólo el tiempo podrá regresarle a Jackie una sonrisa auténtica, como aquella de 1947.

Leonte Landino es editor-en-jefe de Diamante 23 y miembro de la Baseball Writers Association of America (BBWAA) y la Society of American Baseball Research (SABR) puedes seguirlo en @leontelandino en las redes sociales.

Leonte Landino

Leonte Landino Valbuena (20 de diciembre de 1978, Maracaibo, Venezuela) es un periodista venezolano-estadounidense reconocido por su cobertura del béisbol de las Grandes Ligas y del ámbito internacional que desde 2005 trabaja para la cadena internacional deportiva ESPN como productor y creador de contenidos, escritor y periodista. Durante su carrera ha sido dos veces nominado como productor del programa Béisbol Esta Noche a los Sports Emmy Awards, así como también ha sido ganador múltiple del Premio Telly. Ha destacado como compositor musical de temas alusivos al béisbol para ESPN y lidera la producción de la Serie Domingo de Grandes Ligas por ESPN Deportes y ESPN Internacional. Landino es desde 2020 miembro de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) siendo uno de los selectos periodistas hispanos que han conformado esta institución.

http://diamante23.com

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