PARTE I: Violencia doméstica en el béisbol y el deporte mundial: La complejidad de tan oscuro aspecto | Julio Sánchez Alvarado.

NOTA EDITORIAL: Esta es la parte I de II de un trabajo especial de violencia doméstica de Julio Sánchez Alvarado, exclusiva de Diamante23.com

Medellín, Colombia – Abundan las opiniones y comentarios despectivos en torno a peloteros y atletas profesionales de otras disciplinas deportivas que han malogrado e incluso truncado sus destacadas carreras debido a haber incurrido en acciones de agresión social y/o familiar.

Antes de avanzar y profundizar al respecto, es obligatorio señalar que no es una situación aislada y exclusiva del deporte profesional universal, sino una circunstancia de una minoría social en general que sobresale en los medios de comunicación cuando sucede en figuras públicas reconocidas, como políticos, artistas y atletas profesionales. Esta condición magnifica este tipo de mal comportamiento en los seres humanos que trabajan en estas industrias. Lamentablemente, estos hechos suceden con más frecuencia en las familias y sociedades por personas comunes que no son reconocidas públicamente, más a menudo de lo que todos quisiéramos.

Cada deportista profesional involucrado en una circunstancia de este tipo, además de atravesar por una situación tan penosa y difícil que ninguna persona en sus plenos sentidos quisiera vivir, es señalado con un sinfín de improperios y con cierta razón, ya que la mayoría de nosotros considera estos hechos totalmente inaceptables e incomprensibles. Parecería que estos actos son ejecutados más por animales que por personas, a pesar de que estas últimas cuentan con al menos un poco de raciocinio, es decir, con un porcentaje inferior de razonamiento apropiado, sentido común y el deber ser de las cosas que se espera de un ser humano promedio.

¿Cómo es posible que personas que han logrado trascender profesionalmente en disciplinas deportivas admirables en todo el mundo y que ganan altos ingresos por su oficio pierdan completamente el control y se vean involucrados en estos actos nefastos de los que han sido protagonistas? ¿Cómo es que, como seres humanos, no tienen la capacidad de discernir en determinado momento para darse un tiempo, respirar y tomar la decisión correcta para no dañar sus carreras, sus vidas y las de terceras personas? ¿Acaso es que viven sus vidas al mismo ritmo y con la misma adrenalina con la que ejecutan sus destrezas deportivas, y por ello no son capaces de controlar sus impulsos en momentos de rabia? ¿Qué hay detrás de todo esto cuando se trata de violencia en el deporte profesional?

La génesis

Varias de las disciplinas deportivas, como el fútbol, el rugby, el fútbol americano, el fútbol australiano, el baloncesto, el voleibol, el hockey sobre hielo, el cricket, el sóftbol y el béisbol, así como las disciplinas deportivas individuales, como el tenis, el boxeo, el ciclismo, el automovilismo y el motociclismo, por mencionar algunas, sin olvidar cualquier disciplina deportiva olímpica, como la equitación, el atletismo y la natación, han evolucionado de tal manera que de alguna forma han modificado la perspectiva y hasta los estilos de vida en familias, sociedades y naciones.

Dicha evolución ha sido tal que, hasta la década de los años 80, la mayoría de los padres de familia prohibían a sus hijos dedicarse a la práctica del deporte, ya que generalmente con esa actividad descuidaban y, en ocasiones, terminaban abandonando los estudios. Esta era la razón por la cual, en la mayoría de los países latinoamericanos, se llegó a tener el concepto generalizado de que el deporte era para vagos.

Este concepto no estaba tan fuera de lugar porque para los jóvenes de aquel entonces, después de lograr firmar como profesionales en una disciplina deportiva, el porcentaje de los que lograban triunfar era muy bajo. Otros veían truncadas sus carreras deportivas por lesiones, colocándolos en un escenario de mucha incertidumbre y dificultad en cuanto al futuro se refiere, ya que la mayoría había abandonado su formación académica. Así, se perdía la posibilidad de lograr una carrera universitaria que les permitiera convertirse en profesionales, ingenieros, médicos, abogados, licenciados o militares.

Sin embargo, varias ligas profesionales de las diferentes disciplinas deportivas que se realizan en conjunto, especialmente las más populares y comerciales, han producido entre los atletas, clubes y selecciones nacionales, ídolos y ejemplos a seguir a un nivel tan significativo que se convierten en símbolos, emblemas e incluso embajadores de los países. Llegan a formar parte de la idiosincrasia de las naciones, generando millones de aficionados y fanáticos. Este fenómeno ha convertido a las ligas profesionales de estas disciplinas deportivas en industrias altamente lucrativas, muchas de ellas millonarias y otras billonarias, lo que ha cambiado radicalmente la perspectiva general en cuanto a la práctica del deporte se refiere.

La vida a través del deporte

En la actualidad, no son pocos los padres que desean que sus hijos nazcan con un balón, raqueta, volante, guantes o bates en sus manos y pies debido a la buena vida que pueden llegar a desarrollar los atletas profesionales y, en consecuencia, sus familias. Esto se debe a que las ligas profesionales deportivas en todo el mundo se han convertido en corporaciones de grandes dimensiones en medio de fuertes mercados, impulsadas principalmente por los medios de telecomunicaciones, lo que permite a los profesionales del deporte obtener robustos ingresos por sus desempeños.

Es el sueño dorado: vivir haciendo deporte y que se les pague en enormes proporciones, generando un alto estilo de vida e incluso extravagante. Pero lo mejor aún, sin carencias propias ni para sus familias y recorriendo el mundo en la práctica de su oficio.

Pero no todo es color de rosa, ni todo es como lo pintan. Si bien el dinero genera tranquilidad, bienestar, estabilidad y satisfacciones de manera significativa en la vida del ser humano, no necesariamente garantiza la felicidad. Además, en un alto porcentaje, más dinero también se traduce en más problemas. En el deporte profesional, incide mucho la base educativa, tanto familiar como académica, así como la manera en que está concebida cada disciplina deportiva, las diferencias culturales y el entorno del atleta profesional.

Concepción de las disciplinas deportivas y la influencia de ello en los atletas

Considerando algunas de ellas, el fútbol americano, el fútbol australiano y el rugby, por ejemplo, son disciplinas deportivas que se realizan una vez por semana. Esto permite a los deportistas profesionales de estas disciplinas la posibilidad de dedicar un mayor porcentaje de su tiempo a compartir con sus familiares y amigos durante las temporadas.

El fútbol, por su parte, está concebido para ejecutar sus juegos un máximo de dos veces por semana, lo que aún brinda tiempo disponible a los atletas para compartir con sus familias y socializar.

El baloncesto y el voleibol, en cambio, se practican entre dos y cuatro juegos por semana, lo que reduce considerablemente el tiempo disponible para los deportistas profesionales de estas disciplinas para dedicarlo a su vida familiar y social.

Parecería no ser gran cosa, pero no es una vida sencilla. No se trata exclusivamente de las jornadas en las que hay juegos oficiales de los clubes a los que estos profesionales del deporte pertenecen, sino que también se deben incluir las jornadas de prácticas en los días que no hay juegos en el calendario. Además, están los viajes incluidos durante las temporadas en los encuentros que los equipos realizan como visitantes, que son exactamente la mitad del calendario. Si estos profesionales además forman parte de las selecciones nacionales de sus países, el itinerario anual se vuelve más extenso, exigente y agotador.

La notable diferencia entre el béisbol y el resto de las disciplinas deportivas

Si hablamos del béisbol, la situación se torna mucho más compleja, ya que es una disciplina deportiva que está concebida para realizar entre seis y siete juegos por semana, es decir, todos los días. Esto se traduce en un tiempo extremadamente reducido para los peloteros profesionales dedicar a cualquier actividad fuera de su oficio, lo que convierte al béisbol en una profesión demasiado absorbente. De hecho, no son pocos los que comparan las carreras profesionales de los jugadores de béisbol con la carrera militar, tanto por los rangos que se alcanzan a lo largo de ambas carreras profesionales como por el tiempo que ambas exigen.

En el sistema de la Major League Baseball, incluyendo las Ligas Menores, los peloteros dedican entre siete y ocho meses al año de manera ininterrumpida a la práctica de este deporte, sin fines de semana para compartir en la playa, fincas, viajes o sencillamente encuentros familiares o sociales. Esto también sucede en las Ligas de Corea y Japón, así como en la Liga Mexicana de Béisbol.

Los peloteros se establecen en una ciudad determinada con sus respectivas familias, generalmente luego de haber superado todo el proceso de formación por el sistema de Ligas Menores y después de haber logrado mantenerse con éxito durante sus primeros dos o tres años en Grandes Ligas con un equipo determinado. Establecerse de esta manera en la ciudad del equipo y organización al que pertenecen, toma alrededor de ocho o diez años aproximadamente desde que firmaron como profesionales.

Por si fuera poco, a lo largo de cada temporada (entre siete y ocho meses al año), son 25 peloteros, junto con el Cuerpo Técnico, el personal del equipo, incluyendo prensa, fisioterapeutas, kinesiólogos, médicos, departamento de sabermetría y más, que comparten diariamente ese período de tiempo en el Club House, el Dugout, el terreno de juego, los buses y los hoteles. Son 25 hombres que se traducen en 25 personalidades, con todo lo que esto significa: vanidades, egos, acciones y reacciones, imposiciones e incluso tensiones internas.

Sin embargo, hasta mediados de los años 90, era una situación que, de cierta manera, se les facilitaba controlar a los managers porque en su mayoría eran veteranos ex jugadores de edad avanzada que infundían un notable respeto. Además, el sueldo de los peloteros era similar al de los coaches y dirigentes.

La actualidad es totalmente diferente. Los managers y los coaches apenas superan en edad a los jugadores, y, por si fuera poco, los peloteros cobran millones de dólares, con ingresos muy superiores a los de sus dirigentes (managers y coaches). Esto hace más compleja la labor gerencial, la posibilidad de imponer jerarquías y patrones de mando para lograr una armonía permanente entre tantos caracteres juntos y durante tanto tiempo.

Sumando el exceso de dinero con el que cuentan los peloteros y las tentaciones que ofrecen las ciudades a gran escala, se suman a todo este escenario rachas de bajos rendimientos deportivos, compañías sociales inapropiadas, inestabilidad y tensiones familiares. Es una bomba de tiempo que no todos los peloteros están preparados para afrontar adecuadamente.

Por estas razones, muchos peloteros han perdido la posibilidad de lograr carreras de muchos años en Grandes Ligas u otros circuitos rentados, ya que han perdido el enfoque en el camino. Otros tantos tenían el potencial para realizar sobresalientes carreras que pudieron haber culminado en el Salón de la Fama de la MLB, pero también desviaron su camino. Un porcentaje menor incluso incurrió en violencia doméstica, agresión sexual o abuso infantil.

Julio Sánchez Alvarado es miembro de Club 11:11 y columnista de Diamante 23. Puedes contactarlo a través de su Correo electrónico: juliosanchezalvarado@gmail.com

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