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Pompeyo Davalillo, la Triple Corona y otros vínculos entre Lasorda y Guillén | Abel Flores

En esta columna de Amantes del Béisbol, Abel Flores examina y ubica que en la historia de Lasorda y Guillén hay un nombre que se convierte en un puente: Pompeyo Davalillo (1928-2013). Creo que en historiografía Davalillo sería “la piedra angular” de las similitudes entre Lasorda y Guillén. Reflexionemos

COLUMNA AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – A veces, la vida entrelaza destinos de manera sorprendente, y en el mundo del béisbol en estos días por la victoria en la Serie del Caribe Miami 2024 de los Tiburones de La Guaira, dos nombres resuenan con fuerza: Tommy Lasorda y Oswaldo Guillén.

Ambos mánagers comparten la distinción única de haber ganado desde el banquillo una Serie Mundial, una liga de béisbol invernal y la Serie del Caribe. Pero hay muchos más vínculos en sus brillantes carreras y en sus formas de dirigir.

El orden de sus logros no sigue la misma cronología pero la grandeza de Lasorda se construyó de menos a más. Desde la Liga Dominicana con los Tigres del Licey en la temporada 1972-73, la Serie del Caribe de febrero de 1973 y la Serie Mundial con los Dodgers en 1981 y 1988, el legado de Tommy Lasorda es ascedente. En contraste, Guillén trazó su camino hacia la Triple Corona en un orden distinto: Serie Mundial con los Medias Blancas de Chicago en 2005, Liga Venezolana de Béisbol en 2023-24 y la Serie del Caribe en febrero de 2024. Además, Guillén consiguió todos estos logros con los equipos de su amores: los Tiburones de La Guaira y los Medias Blancas.

El legado y estilo de Pompeyo Davalillo

El Zuliano Pompeyo Davalillo influyó en el juego agresivo de Tommy Lasorda y Oswaldo Guillén

En la historia de Lasorda y Guillén hay un nombre que se convierte en un puente: Pompeyo Davalillo (1928-2013). Creo que en historiografía Davalillo sería “la piedra angular” de las similitudes entre Lasorda y Guillén. Reflexionemos.

Davalillo fue jugador y mánager venezolano, conocido como “Yo-Yo” en Estados Unidos, dejó huella al dirigir al equipo Salamanca en México, convirtiéndose en el primer venezolano en liderar un equipo de béisbol profesional en otro país. Es decir fue el primer mánager profesional venezolano en ser inmigrante.

Davalillo también compartió momentos cruciales con Lasorda. En la temporada 1971-72, Lasorda fungió como coach de Davalillo con los Leones del Caracas en la Liga Venezolana, y al siguiente año, Lasorda asumió como mánager de los Tigres del Licey, logrando su primer campeonato profesional. Pareciera que las últimas pasantías de Lasorda antes de convertirse en mánager campeón estaban destinadas a coincidir con quien por aquella temporada fuera su jefe: Davalillo.

En ningún momento pretendo decir que todo lo que sabía Lasorda fue gracias a Pompeyo, para nada. Pero si quiero dejar en claro que no es casualidad que Lasorda la temporada siguiente de ser coach de Davalillo ganara como mánager novato su primer campeonato profesional en Dominicana y una Serie del Caribe. Las similitudes en la forma de dirigir entre Lasorda y Davalillo son sorprendentes.

Mi opinión es que Davalillo le enseñó (con palabras y acciones) a jugar el béisbol caribe y el béisbol agresivo con equipos favoritos para ganar el campeonato. Lasorda fue coach de un mánager competitivo como Davalillo y hasta ese momento Lasorda había sido tan solo un caza talento y un formador de equipos menores en EEUU, pero no un mánager ganador. Los entendidos saben que no es igual ser un mánager de un equipo favorito para campeón que un mánager del montón. Las presiones y gestiones son muy diferentes. Exactamento eso fue una de las cosas que le enseñó Davalillo a Lasorda.

Por aquellos años es sabido que peloteros y mánagers estadounidenses iban a las ligas invernales para mejorar y aprender en su formación. Hoy en día todo cambió pero no es el tema.

Casualidad o no, es importante resaltar que en esa temporada de 1971-72 Lasorda tuvo su última pasantía como coach y fue un año de inflexión en su carrera. Con los Leones del Caracas, Lasorda no logró ganar, pero si sufrir las derrotas de un equipo que estaba para ser campeón. Y esta es una dolorosa verdad en la vida: perder enseña más que ganar.

En los años 70′ como en nuestros días en las Ligas Invernales del Caribe se juega para ganar y no hay ningún proceso formativo porque casi todos los jugadores profesionales latinos hacen vida y se forman en Las Menores de la MLB. No obstante, el mánager local o extranjero que en el Caribe no gane o se va o que aguante los insultos de la fanaticada (si no pregúntenle a Phil Regan, mánager estadounidense que dirigió en los 90′ en Venezuela). Mi hipótesis es que Lasorda en Caracas junto a Davalillo aprendió a ganar y competir más que a formar nuevos talentos, algo que ya sabía y lo hacía muy bien. Tanto así que en la fructifera carrera de Lasorda en Las Mayores hasta nueve de sus jugadores ganaron el Premio al Novato del Año. Cuán grande fue Lasorda.

Pero el destino no solo conecta a Lasorda con Davalillo, sino también con Ozzie Guillén. En la década de los 80′, Pompeyo Davalillo desplegó su sabiduría y disciplina con los Tiburones de La Guaira, formando la famosa “Guerrilla” junto a Guillén y otros talentosos peloteros venezolanos. De hecho, estos Tiburones en los 80′ ganaron tres veces y con un doblete (1984-85 y 1985-86). Aquella temporada de 1986 fue la última hasta que 38 años después Tiburones bajo el mando de Oswaldo Guillén ganaran su 8vo título en 2024.

Guillén ha declarado en repetidas ocasiones que Davalillo fue su mentor en el béisbol, un padre para muchos de los jugadores de aquella generación. Y las similitudes en su forma de juego entre Guillén y Davalillo son obvias (como con Lasorda). ¿Casualidad? Lo dudo. Tanta casualidad es lógicamente improbable.

Tanto Lasorda como Guillén comparten un enfoque agresivo en el juego. Pompeyo Davalillo, el vínculo común, era conocido por su estilo audaz, incorporando jugadas tácticas como toques de bola sorpresivos, robos de base constantes y bateo y corrido. Davalillo era un mánager para equipo grande, para equipo favorito, esos equipos que solo saben ganar. Este béisbol agresivo se ha convertido en una característica distintiva de ambos mánagers (Lasorda y Guillén) que terminaron ganando la Triple Corona.

El vínculo latino entre Lasorda y Guillén

Finalmente, un lazo latino une a Lasorda y Guillén. Thomas Charles Lasorda (1927-2021), estadounidense hijo de inmigrantes italianos, comparte raíces latinas con el oriundo de Ocumare del Tuy, estado Miranda, el venezolano Oswaldo Guillén. Este vínculo cultural latino agrega otra capa de complejidad y conexión a la historia entre estos dos icónicos mánagers del béisbol.

Para los despistados, los orígenes de españoles e italianos y sus descendientes son latinos porque el Imperio Romano hablaba latín y conquistó Hispania. Ser latino no es un tema de color de piel, ni religioso, ni tampoco es algo estrictamente genético. Ser latino es un tema cultural y me atrevo a decir que básicamente es un tema del idioma materno: español, italiano y portugués (entre otros). Volvamos al tema.

Fíjense que Lasorda fue el mánager de los Dodgers en la época de Fernando Valenzuela y la “Fernandomanía”. No me quedan dudas que el paso de Lasorda por el béisbol caribeño lo ayudó a conocer y relacionarse mejor con sus peloteros latinos y con todos aquellos fans mexicanos que en los 80′ y hasta hoy forman la gran fanaticada de los Dodgers. ¿Casualidad que Lasorda fuera mánager de esos Dodgers? Claro que no. No hay casualidades sino “causalidades”. Sin embargo algunos creen que la no continuidad de Valenzuela con los Dodgers tuvo que ver con su relación con Lasorda, pero este fue un tema personal entre ellos. En suma, Lasorda se caracterizó por ser un mánager con poca paciencia con sus lanzadores.

En el juego de la vida y el béisbol, estas conexiones inesperadas para muchos -pero que se encuentran en las profundidades y los tesoros de la historia- entre Lasorda, Guillén y Davalillo tejen un tapiz único de legados, éxitos y enseñanzas que perdurarán en la historia del béisbol latinoamericano.

Y como dicen muchos historiadores: la historia la escriben los ganadores y vaya que Lasorda, Davalillo y Guillén son ganadores. También agregan otros: los inmigrantes forjan esa historia ganadora porque Lasorda, Guillén y Davalillo todos fueron de alguna u otra manera inmigrantes que enaltecieron “su” béisbol fuera de “sus” fronteras o zonas de confort.

Otro cambio controversial en el Béisbol ¿”Umpires Robots” en un futuro inmediato? | Abel Flores

Este sistema computarizado llamado ABS ha generado cambios estadísticos notables en la Triple A donde se ha aplicado desde 2023, con una disminución en la tasa de ponches y un aumento en los boletos. El promedio de bateo ha experimentado un aumento, junto con un ligero aumento en el porcentaje de jonrones. Estos cambios plantean preguntas sobre cómo el sistema automatizado podría afectar el juego y si los beneficios superarán las posibles desventajas

COLUMNA AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El béisbol se encuentra en medio de una transformación que podría cambiar la esencia misma del juego y su industria. La Major League Baseball (MLB) ha implementado el Sistema Automático de Bolas y Strikes (ABS) en Triple A desde la temporada de 2023, una medida que ha generado controversia y debate entre jugadores, fanáticos y directivos.

El comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred, anunció recientemente que los temidos “umpires robots” no llegarán a las mayores durante la temporada de 2024. Según Manfred, la razón detrás de esta decisión radica en la necesidad de que las nuevas reglas implementadas en la MLB en la temporada pasada se asienten completamente (bases más grandes y el reloj para el pitcher). El comisionado argumenta que aún existen problemas operativos que deben abordarse antes de llevar el sistema automatizado a la máxima categoría del béisbol.

Durante la temporada de 2023 en Triple A, el ABS se utilizó en la mitad de los encuentros, mientras que la otra mitad mantuvo umpires humanos. Esta decisión permitió a los equipos apelar las decisiones mediante el uso de la tecnología. Sin embargo, la implementación de este sistema no ha estado exenta de desafíos.

Un problema que ha surgido, y que ha sido un dilema en el béisbol durante los últimos 150 años, es la inconsistencia en la zona de strikes. La educación de los “umpires robots” se ha visto obstaculizada por la falta de uniformidad en la interpretación de la zona de strike, que difiere de lo establecido en el libro de reglas.

Jugadores como Carlos Correa de los Mellizos de Minnesota expresan sus reservas sobre la transición hacia un sistema automatizado. Correa ha señalado a la prensa que la interpretación subjetiva de los umpires humanos puede ser injusta en algunas situaciones, pero también reconoce las complejidades que enfrentan los robots para comprender la verdadera dimensión de la zona de strikes.

La MLB ha estado experimentando con decisiones automatizadas de bolas y strikes desde 2019 en la Liga del Atlántico y ha utilizado una computadora en la Low-A en 2021. A pesar de las pruebas y el progreso, Manfred insiste en que se necesita llegar a un consenso antes de llevar el ABS a las Grandes Ligas.

El ABS ha generado cambios estadísticos notables en la Triple A, con una disminución en la tasa de ponches y un aumento en los boletos. El promedio de bateo ha experimentado un aumento, junto con un ligero aumento en el porcentaje de jonrones. Estos cambios plantean preguntas sobre cómo el sistema automatizado podría afectar el juego y si los beneficios superarán las posibles desventajas.

En última instancia, el debate sobre la introducción de los “umpires robots” en las Grandes Ligas continuará. Mientras algunos jugadores abogan por la preservación del elemento humano en el juego, otros ven en la tecnología una oportunidad para mejorar la consistencia y la justicia en las decisiones. La MLB se enfrenta a la difícil tarea de equilibrar la tradición del béisbol con la inevitable evolución tecnológica que está remodelando el panorama deportivo mundial.

Abel Flores
Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021

TODOS GANAMOS con la acreditación y capacitación de los banquillos en Grandes Ligas | Abel Flores

La acreditación y capacitación de los banquillos de la MLB representan una oportunidad única para transformar la liga, mejorando la calidad del juego (como ocurría antes porque el béisbol de hoy como juego lo que está es involucionando), fortaleciendo la competitividad y atrayendo a una base de fanáticos más amplia. A pesar de los desafíos y posibles inconvenientes, los beneficios potenciales son sustanciales y podrían posicionar a la MLB como una liga líder en el panorama deportivo global. ¿A caso eso no es lo que quieren al planificar juegos de temporada regular en México, Corea del Sur, Inglaterra y París?

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DENVER, Colorado – La palabra clave que define la era actual del béisbol es “insatisfacción”. Casi todo el mundo parece estar insatisfecho por lo que la MLB hizo, no hizo, hace, no hace, hará y dejará de hacer. El béisbol como fenómeno deportivo de la sociedad está vinculado con la sociedad misma y en una era de cambios inexorables es imposible que esta ola no afecte al béisbol (y esperemos que no lo hunda).

Los ejemplos son simples: los peloteros se quejan por salarios y calendarios, a los mánagers no les gusta que le impongan la Sabermetría pero no tienen el valor de denunciarlo en público (tan cobardes como interesados por su chequecito), a los sabermétricos ni siquiera les gusta el béisbol y los dueños no desean gastar ni un dólar si no tienen garantizado dos (y lo único garantizado en esta vida es que algún día se partirá de ella). ¿Y los fanáticos? Los que saben de béisbol piensan que el juego está involucionando (tienen razón) y los que no saben del juego les da igual porque la ignorancia muchas veces se manifiesta como indiferencia. “El que no sabe es como el que no ve”.

Hay una obviedad en el béisbol de nuestros días: “cada uno jala hacia sus propios intereses”, creando un panorama de tensiones y desafíos en la industria. ¿Cómo solucionarlo? Simplemente como se han solucionado los problemas en la historia universal. Primero: identificando el problema; luego: pensando para desarrollar hipótesis como posibles soluciones; y al final: ejecutando esas ideas para ponerlas en práctica siempre y cuando materialicen un resultado esperado.

Palabras más o palabras menos lo que le acabo de decir es la teoría del Método Científico de René Descartes, quien en el siglo XVII pensaba mucho mejor (y con muchísimas menos herramientas, ni dinero, ni papel higiénico el cual no llegó sino hasta 1857) que quienes dirigen el béisbol actual. El problema ni siquiera es Manfred, él sólo es el más alto empleado designado por los “empresaurios” de MLB. Si usted o yo estuviésemos en ese cargo, quizás hasta lo haríamos peor.

La MLB, como pilar fundamental de la industria del béisbol, ha quedado rezagada probablemente desde los 80′ (es decir desde hace 40 años) en aspectos cruciales como el mercadeo, la acreditación y la capacitación de los profesionales que participan en la industria, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Las oficinas de la MLB están llenas de profesionales que carecen de conocimientos sólidos sobre el béisbol, mientras que en los banquillos encontramos experiencias valiosas en el juego (es decir de ex peloteros) pero sin las acreditaciones o capacitaciones profesionales necesarias. El desbalance trae caos. ¿O no?

Este problema no es exclusivo del béisbol; otros deportes, como el fútbol, han abordado esta cuestión de manera efectiva. La FIFA y en particular la UEFA (pionera junto a la NBA en estos aspectos) han implementado procesos de capacitación para sus entrenadores, con el objetivo de mejorar la industria y aumentar la competitividad de equipos pequeños o regionales. Es crucial que la MLB tome nota de estas iniciativas exitosas y considere la implementación de un programa similar para sus banquillos.

Los 5 desafíos actuales en las Grandes Ligas

La MLB se enfrenta a una serie de desafíos que han afectado su imagen y competitividad sobre todo si se compara con otras disciplinas, porque recuerden que solo comparando podrás determinar el valor de cada objeto. La insatisfacción generalizada ha creado un clima de tensiones constantes. Una de las razones fundamentales de este descontento radica en la falta de profesionalización y capacitación en todos los niveles tanto dentro como fuera del terreno.

1. Obsolescencia en el mercadeo

La MLB ha perdido terreno en términos de mercadeo en comparación con otras ligas deportivas. La falta de innovación y creatividad en la promoción de eventos y jugadores ha llevado a una disminución de la audiencia, especialmente entre los jóvenes. La acreditación y capacitación podrían impulsar estrategias de mercadeo más efectivas y alineadas con las tendencias actuales. Es tan simple como ver la juventud de entrenadores en la NBA y fútbol europeo en comparación con la preocupante longevidad de los mánagers del béisbol.

2. Profesionales sin conocimiento de béisbol en oficinas

Las oficinas de la MLB y de cualquiera de los 30 equipos a menudo cuentan con profesionales muy talentosos, educados y capaces en su profesión pero que no tienen un conocimiento profundo del juego. Esto lleva a decisiones estratégicas cuestionables y políticas que no benefician al desarrollo y crecimiento del deporte porque el béisbol tiene una particularidad muy desafiante: el fanático de la pelota sabe demasiado de béisbol y sabe identificar al ignorante de la disciplina. La acreditación garantizaría que los líderes y profesionales de la MLB estén genuinamente comprometidos y conectados con el deporte que representan.

3. Experiencia en los banquillos sin soporte académico

En los banquillos, la experiencia en el béisbol es valiosa, pero la falta de acreditación profesional puede limitar el impacto positivo que un manager o coach puede tener con sus jugadores, con periodistas y hasta con los fanáticos. La acreditación como un proceso de estudio académico, con unidades crédito, avalado todo por MLB no solo valida la experiencia, sino que también proporciona herramientas y conocimientos adicionales para enfrentar los desafíos contemporáneos del juego.

4. Falta de competitividad de equipos pequeños o regionales

La falta de un sistema de acreditación y capacitación ha contribuido a la disparidad de competitividad entre equipos pequeños o regionales y los grandes titanes del béisbol. La implementación de un proceso estructurado permitiría una distribución más equitativa de recursos y talentos, fortaleciendo la liga en su conjunto. Quizás los equipos pequeños sigan sin ganar los torneos pero al menos yo estoy seguro que mánagers mejor preparados harán que sus equipos compitan mejor.

5. Desconexión con las tendencias tecnológicas

El béisbol moderno -como todos los deportes- ha experimentado avances tecnológicos significativos que no siempre se reflejan o se usan apropiadamente. La falta de capacitación en el uso de tecnologías y estadísticas avanzadas puede afectar negativamente la toma de decisiones en el terreno y la calidad del juego (este es uno de los problemas con la Sabermetría, que a los mánagers no les gusta pero no saben como debatirla en las oficinas).

Una acreditación sistemática de MLB garantizaría que los mánagers y coaches estén actualizados y aprovechen al máximo las herramientas disponibles. Incluso capacitarse servirá para que los mánagers que quieran rebelarse contra la Sabermetría tengan la capacidad intelectual de hacerlo como una imposición que viola su integridad profesional, pero comiendo chimó por los pasillos no creo que les hagan mucho caso.

Los 5 posibles beneficios de la Acreditación y Capacitación en MLB

1. Mejora en la calidad del juego

La implementación de programas de acreditación y capacitación elevaría la calidad del juego al asegurar que los profesionales estén completamente preparados para enfrentar los desafíos tácticos y estratégicos del béisbol moderno. Esto no solo beneficiaría a los equipos, sino también a los fanáticos que disfrutarían de partidos más emocionantes y competitivos.

El béisbol en su origen es un deporte hermoso y competitivo, no ha que cambiar nada, más bien hay que rescatar los diferentes estilos de juego para entretener cada vez más los variados gustos de los fanáticos. En otras palabras, la Sabermetría mata los diferentes estilos o estrategias de juego porque regula todo a proyecciones estadísticas generales. Resultado: todos los equipos juegan igual y los fanáticos se aburren porque en la variedad está el gusto. “Hay diferentes formas de ganar”, advierten los entendidos.

2. Desarrollo sostenible de talentos

La acreditación y capacitación crearían un sistema más estructurado para el desarrollo de talentos. Los jóvenes jugadores recibirían una formación integral, preparándolos para enfrentar los rigores de la MLB y asegurando un flujo constante de talento de alta calidad. En este aspecto la MLB ha evolucionado en los últimos años educando a los jóvenes en las academias, pero hay que seguir avanzando.

3. Incremento en la competitividad global

La MLB se enfrenta a una creciente competencia a nivel global. La acreditación y la capacitación contribuirían a aumentar la competitividad de los equipos estadounidenses en eventos internacionales, fortaleciendo la posición de la liga en el escenario mundial. Aprender nuevos idiomas ayudaría a sembrar el béisbol en el mundo lo cual generaría más fanáticos, por ende, los equipos recibirían más dinero. La FIFA y la NBA hacen esto, no estamos descubriendo nada nuevo salvo que la MLB es retrógrada.

4. Mayor atracción para patrocinadores y fanáticos

Un béisbol más emocionante y competitivo, respaldado por profesionales acreditados y bien capacitados, atraería no solo a más fanáticos, sino también a patrocinadores interesados en asociarse con una liga que promueve la excelencia y la profesionalización.

5. Adaptación a las tendencias actuales

La acreditación garantizaría que los profesionales de la MLB estén al tanto de las tendencias actuales en el juego, la tecnología y el mercadeo. Esto permitiría a la liga adaptarse de manera más efectiva a los cambios en el entorno deportivo y garantizar su relevancia a largo plazo.

Los 5 posibles desafíos e inconvenientes

1. Resistencia al Cambio

La introducción de un programa de acreditación y capacitación podría encontrar resistencia tanto entre los actuales profesionales como en las estructuras establecidas en la MLB. Algunos podrían verlo como una amenaza a su posición actual, generando posibles conflictos. Justamente aquí es que la MLB debe asumir toda su capacidad de gobierno e imponer sus normas.

2. Costos asociados

La implementación de un programa a gran escala requeriría inversiones significativas en recursos financieros y humanos. Los equipos más pequeños podrían enfrentar desafíos económicos para cumplir con los requisitos de acreditación, generando disparidades económicas. Las excusas económicas son las más comunes ¿Quién pagará todo esto? Pues deberían verlo como una inversión: con mejores empleados profesionales y capacitados la MLB recibirá mejores dividendos. Es tan simple como invertir en el talento humano.

3. Posible reducción de oportunidades para nuevos talentos

Si se establecen criterios estrictos para la acreditación, existe el riesgo de que algunos talentos emergentes se vean limitados en sus oportunidades. La MLB deberá encontrar un equilibrio para no excluir a personas que quieran hacer carrera como mánagers.

4. Implementación gradual y coherente

La transición hacia un sistema de acreditación y capacitación debe ser gradual y coherente para evitar desequilibrios y garantizar que todos los involucrados tengan la oportunidad de adaptarse. La prisa por implementar cambios radicales podría generar más problemas que soluciones. Para muestra un botón: el reloj de los pitchers ha producido más lesionados, pero pocos tienen el valor de denunciarlo.

5. Desafíos logísticos y administrativos

La implementación de un programa a nivel nacional e internacional podría presentar desafíos logísticos y administrativos considerables. Coordinar la capacitación de miles de profesionales en diferentes lugares y niveles de la liga requerirá una cuidadosa planificación y ejecución. Este argumento no es tan sólido porque solo habría que copiar y adaptar lo que ya la FIFA, UEFA, NFL y NBA han hecho. La MLB no estaría inventando nada, de hecho desde hace mucho no inventan nada bueno.

Mis conclusiones y perspectivas futuras

La acreditación y capacitación de los banquillos de la MLB representan una oportunidad única para transformar la liga, mejorando la calidad del juego (como ocurría antes porque el béisbol de hoy lo que está es involucionando), fortaleciendo la competitividad y atrayendo a una base de fanáticos más amplia. A pesar de los desafíos y posibles inconvenientes, los beneficios potenciales son sustanciales y podrían posicionar a la MLB como una liga líder en el panorama deportivo global. ¿A caso eso no es lo que quieren al planificar juegos de temporada regular en México, Corea del Sur, Inglaterra, París?

Es esencial que los líderes de la MLB tomen medidas proactivas para abordar los problemas actuales y trabajen en colaboración con todos los involucrados para desarrollar un sistema de acreditación y capacitación que sea equitativo, sostenible y beneficioso para la liga en su conjunto.

La era del béisbol moderno exige un enfoque innovador y visionario para garantizar la relevancia y el éxito continuo de la MLB en el futuro.

En una próxima entrega analizaremos cuál podría ser el pensum de estudio para la capacitación y acreditación de coaches y mánagers en MLB, basado en lo que ya han hecho otras industrias deportivas.

Abel Flores
Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021

Entre la crítica y el éxito al repasar el historial de contratos famosos y controversiales de Scott Boras | Abel Flores

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DENVER, Colorado – A lo largo de su carrera, el agente de peloteros estadounidense Scott Boras ha representado a cientos de jugadores en los 30 equipos de las Grandes Ligas y ha participado en docenas de negociaciones de alto perfil.

La especialidad de Boras es el contrato que bate récords, que según él es el más difícil de conseguir porque proporciona un “paraguas” del que otros jugadores pueden beneficiarse. Boras es bien conocido por identificar fuentes de “apalancamiento” para sus clientes y utilizarlas en beneficio de ellos mismos.

Esto ha incluido aconsejar a las selecciones del Draft que regresen a la escuela en lugar de firmar, aprovechar el derecho de ir a audiencias de arbitraje salarial y aconsejar a las superestrellas que esperen la agencia libre en lugar de aceptar contratos de “descuento local”.

Esto no le hace ganar el cariño de los fanáticos, que regularmente se ponen del lado de sus equipos favoritos y no de jugadores individuales. Boras, sin embargo, ha dicho que su trabajo es representar los intereses de sus clientes, incluso si eso significa resistir la crítica pública.

Las estrategias innovadoras de Boras han beneficiado a sus clientes lo suficiente como para que la Major League Baseball haya cambiado sus reglas en respuesta a sus acciones en múltiples ocasiones. Esto ha llevado a calificativos sobre Boras que van desde “el hombre más odiado del béisbol”, “el Lord Voldemort del béisbol” y hasta aquel hombre sin el cual “los jugadores no pueden permitirse el lujo de vivir”.

Contratos pioneros que transformaron el juego en los 80′

El primer enfrentamiento contractual importante de Boras fue entre Bill Caudill y los Toronto Blue Jays en febrero de 1985. Caudill era elegible para el arbitraje salarial y Boras negoció un contrato de 1,5 millones de dólares que convirtió a Caudill en el segundo relevista mejor pagado del juego.

En 1988, Boras representó las tres primeras selecciones del draft amateur: Andy Benes , Mark Lewis y Steve Avery . Benes firmó por un bono de $235,000, el más grande en la historia del béisbol en ese momento.

Al año siguiente, en 1989, Boras negoció el primer contrato multianual de Grandes Ligas jamás otorgado a un aficionado exclusivo del béisbol, un acuerdo de 1,01 millones de dólares para la primera selección general de Ben McDonald con los Orioles de Baltimore , que incluía un bono por firmar de 350.000 dólares.

En los 90′ sus contratos récords obligaron a cambiar las reglas en la era de los 50 y 100 millones

En 1990, Boras sorprendió a los directivos del béisbol al conseguir un contrato récord de 1,2 millones de dólares garantizados en las Grandes Ligas para la selección número 14 del draft, el lanzador de secundaria Todd Van Poppel. El contrato incluía un bono por firmar de 500.000 dólares.

En 1991, Boras volvió a establecer un récord al conseguir un bono de 1,55 millones de dólares de los Yankees de Nueva York para el fenómeno de la escuela secundaria Brien Taylor.

En 1992, Boras negoció un contrato récord de cinco años y 28 millones de dólares para Greg Maddux con los Bravos de Atlanta , eclipsando la segunda mejor oferta por 9 millones de dólares. El contrato sólo estaba por detrás del contrato de David Cone en términos de valor anual y era dos años más largo.

En 1993, Boras representó a las dos primeras selecciones del draft, Alex Rodríguez y Darren Dreifort . Ambos finalmente recibieron contratos por 1,3 millones de dólares, aunque Rodríguez firmó en contra del consejo de Boras. Boras exigía un acuerdo de 3 millones de dólares y casi impidió que Rodríguez firmara.

En 1996, Boras utilizó una disposición oscura en las reglas de las Grandes Ligas para que las selecciones del draft Matt White (séptima selección general, Gigantes de San Francisco) y Bobby Seay (selección general 12, Medias Blancas de Chicago) fueran declarados agentes libres. White y Seay luego firmaron con el equipo expansión Tampa Bay Devil Rays, con White recibiendo un contrato de $10.2 millones y Seay recibiendo un bono de $3 millones, significativamente más de lo que habrían recibido a través del proceso de draft. Al año siguiente, la MLB cambió sus reglas en respuesta al éxito de Boras al eludir el draft, lo que resultó en al menos $25 millones en dinero extra para sus clientes. Durante muchos años, ser “engañado” por Boras y perder a Seay siguió siendo un punto doloroso para el propietario de los White Sox, Jerry Reinsdorf, uno de los aliados más cercanos del comisionado Bud Selig.

En 1997, Boras aconsejó al seleccionado del draft JD Drew que no aceptara la oferta de 3 millones de dólares de los Filis de Filadelfia. En cambio, Drew firmó un contrato profesional con los St. Paul Saints independientes. Boras y la MLBPA luego presentaron una queja para que Drew fuera declarado agente libre, ya que sólo los “aficionados” podían estar sujetos a lo que entonces se conocía como el “draft amateur”. Boras ganó la discusión, pero el árbitro dictaminó que no podía otorgarle a Drew la agencia libre ya que no era miembro de la MLBPA. En cambio, Drew volvió a ingresar al draft el año siguiente y firmó con los St. Louis Cardinals por casi tres veces la mejor oferta de los Filis. La MLB nuevamente se vio obligada a modificar sus reglas debido a Boras; el draft ahora se llama “Draft de jugador de primer año” como resultado de la queja de Drew.

Después de la temporada de 1997, Boras rompió la barrera de los 50 millones de dólares al negociar un contrato de cinco años y 57,5 ​​millones de dólares para Greg Maddux con los Bravos de Atlanta, convirtiendo a Maddux en el jugador mejor pagado del deporte.

Sólo un año después, en 1998, Boras rompió la barrera de los 100 millones de dólares al negociar un contrato de siete años y 105 millones de dólares para Kevin Brown con los Dodgers de Los Ángeles. Brown destronó a Maddux como el jugador mejor pagado del deporte.

También en 1998, Boras negoció un contrato de siete años y 87,5 millones de dólares para que Bernie Williams permaneciera con los Yankees de Nueva York, a pesar de que los Yankees habían hecho una declaración pública de que no excederían los 60 millones de dólares por Williams.

En 1999, Boras presentó una queja en nombre de Adrián Beltré porque los Dodgers de Los Ángeles falsificaron los registros de nacimiento de Beltré en la República Dominicana antes de contratarlo en 1994. Los representantes del equipo cambiaron los registros para poder contratar a Beltré cuando solo tenía 15 años (según las reglas internacionales del béisbol los prospectos no son elegibles para firmar hasta que tengan 16 años). En respuesta a la queja de Boras, el comisionado Bud Selig concedió a Beltré una indemnización de 48.500 dólares. Además, Selig impuso importantes sanciones a los Dodgers.

Boras y la explosión económica: sus contratos históricos en el Siglo XXI

En 2000, bajo la supervisión de Boras, el prospecto de la escuela secundaria Landon Powell obtuvo su GED después de su tercer año de escuela secundaria y luego presentó la documentación necesaria para ser elegible para el draft de ese año. Powell no fue reclutado, ya que los equipos de las Grandes Ligas no esperaban que fuera elegible para el draft, lo que lo convirtió en agente libre. Ya sea por la capacidad de Powell, su precio o el resentimiento interno dentro de las Grandes Ligas de Béisbol por su éxito en el draft, Powell no firmó y se matriculó en la Universidad de Carolina del Sur.

En las reuniones de invierno de béisbol que siguieron a la temporada 2000, Boras negoció dos contratos récord para clientes que habían quedado primero y segundo en el draft de 1993. La ex segunda selección, Darren Dreifort, fue el primero en firmar, y Boras finalizó un contrato de cinco años y $55 millones para que Dreifort se quedara con los Dodgers de Los Ángeles el 11 de diciembre.

Un día después, el 12 de diciembre, Boras finalizó lo que entonces era el contrato más grande en la historia del deporte profesional, un contrato de 10 años y $252 millones para que la ex primera selección general Alex Rodríguez jugara para los Texas Rangers. El contrato duplicó el récord anterior para un deporte de equipo estadounidense, el contrato de 126 millones de dólares de Kevin Garnett con los Minnesota Timberwolves en la NBA, y superó el precio que el propietario Tom Hicks había pagado por toda la franquicia de los Rangers tres años antes.

En febrero de 2001, Boras y Andruw Jones derrotaron a los Bravos de Atlanta en arbitraje salarial, y Jones ganó un salario récord de arbitraje de 8,2 millones de dólares en sólo su segundo año de elegibilidad para el arbitraje. La decisión de Jones siguió siendo la mayor victoria en arbitraje salarial para cualquier jugador en la historia hasta 2008.

Los Texas Rangers y Boras entablaron otra negociación de alto perfil después del draft de junio de 2001. Boras negoció un contrato de cuatro años y 9,5 millones de dólares en las Grandes Ligas para la quinta selección general, Mark Teixeira.

En diciembre de 2001, Boras y el agente libre Barry Bonds, el actual MVP de la Liga Nacional, sorprendieron a los Gigantes de San Francisco al aceptar la oferta de arbitraje salarial del club. Boras finalmente negoció un contrato de cinco años y 90 millones de dólares para el toletero de 37 años.

En diciembre de 2002, por segundo año consecutivo, un cliente agente libre del Boras sorprendió a su ex equipo al aceptar un arbitraje salarial. Esta vez, fue Greg Maddux quien aceptó la oferta de los Bravos de Atlanta. Boras finalmente negoció un contrato récord de $ 14,75 millones para el lanzador estrella, en ese momento el contrato de un año más grande en la historia del béisbol.

En diciembre de 2003, Boras fue parte de las complejas negociaciones multipartidistas que habrían resultado en el traspaso de Alex Rodríguez de los Texas Rangers a los Boston Red Sox. Boras y Rodríguez ofrecieron aceptar $12 millones en salarios reducidos a cambio de derechos de marketing y el derecho de Rodríguez a ser agente libre después de la temporada 2005. El intercambio finalmente fue cancelado por la MLBPA porque le habría costado a Rodríguez $30 millones en compensación previamente garantizada, sentando un mal precedente (desde la perspectiva del sindicato) con respecto a la renegociación de contratos garantizados.

En febrero de 2004, Boras volvió a negociar un intercambio por Alex Rodríguez , esta vez con éxito de los Texas Rangers a los New York Yankees. Una vez más, debido a la complejidad del contrato de Rodríguez, fueron necesarias varias modificaciones contractuales para que se realizara el intercambio, pero a diferencia del año anterior, ninguno de los cambios sacrificó la compensación previamente garantizada.

Boras representó a los dos mejores prospectos consensuados en el draft de 2004, Stephen Drew y Jered Weaver. Los Padres de San Diego tenían la primera selección del draft y estaban preparados para seleccionar a Drew o Weaver, pero el propietario de los Padres, John Moores, ordenó al equipo que seleccionara a Matt Bush para ahorrar dinero. Drew finalmente recibió un contrato de Grandes Ligas por $5.5 millones de los Diamondbacks de Arizona y fue su campocorto titular desde su debut en las Grandes Ligas en 2006 hasta su intercambio a los Atléticos de Oakland en 2012. Weaver finalmente recibió un bono de $4 millones de los Diamondbacks de Arizona y ganó 16 juegos en 2009.

Después de la temporada 2004, Boras negoció un contrato de cinco años y 55 millones de dólares para que JD Drew jugara con los Dodgers de Los Ángeles. Boras incluyó el derecho a rescindir el contrato después de dos años, que Drew utilizó efectivamente después de la temporada 2006.

A mediados de diciembre de 2004, Boras negoció un contrato de cinco años y 64 millones de dólares para Adrián Beltré con los Marineros de Seattle. Más tarde ese mes, Boras negoció un contrato de cuatro años y $40 millones para que el receptor y capitán del equipo de los Boston Red Sox, Jason Varitek, regresara al equipo.

En enero de 2005, Boras negoció su tercer contrato por más de 100 millones de dólares, esta vez enviando a Carlos Beltrán a los Mets de Nueva York por 119 millones de dólares garantizados durante siete años.

Unos días después, Boras negocia un contrato de cuatro años y 36 millones de dólares para Derek Lowe con los Dodgers de Los Ángeles.

El mes siguiente, Boras negoció otro contrato con un valor potencial superior a 100 millones de dólares, cuando Magglio Ordóñez acordó un contrato de cinco años y 75 millones de dólares con dos años de opción de adquisición que elevan el valor potencial a 105 millones de dólares en siete años. El contrato se complicó por el lenguaje que permitía a los Tigres anular el contrato después de la temporada 2005 si regresaban los problemas anteriores de rodilla de Ordóñez.

También en febrero de 2005, Boras ganó un caso de arbitraje salarial para Kyle Lohse contra los Mellizos de Minnesota. Lohse recibió un aumento de 395.000 dólares a 2,4 millones de dólares.

En diciembre de 2005, Boras negoció un contrato de cuatro años y 52 millones de dólares para que el jardinero central de los Boston Red Sox, Johnny Damon, se uniera a los rivales New York Yankees. Los Medias Rojas no habían logrado mejorar su oferta de 40 millones de dólares, pensando que Boras estaba mintiendo.

También en diciembre de 2005, Boras consiguió un contrato de cinco años y 60 millones de dólares para Kevin Millwood con los Texas Rangers, a pesar del historial de problemas en el brazo de Millwood. El acuerdo dio a los Rangers la capacidad de anular el último año del contrato (2010) si Millwood no cumplía con ciertos totales de entradas. Sin embargo, Millwood alcanzó el umbral requerido en septiembre de 2009.

En febrero de 2006, Boras ganó una audiencia de arbitraje salarial para Kyle Lohse por segundo año consecutivo, derrotando a los Mellizos de Minnesota y valiéndole a Lohse un aumento de 3,95 millones de dólares. Lohse se convirtió en el primer jugador en ganar casos de arbitraje consecutivos desde 1991.

En junio de 2006, el cliente de Boras y ex lanzador estrella de la Universidad de Tennessee, Luke Hochevar, fue seleccionado en primer lugar en el draft por los Kansas City Royals. Hochevar finalmente firmó un contrato de cuatro años en las Grandes Ligas por 5,2 millones de dólares garantizados, con la oportunidad de ganar hasta 7 millones de dólares. El contrato reivindicó el consejo de Boras; A instancias de un agente diferente, Hochevar casi había aceptado una oferta de 2,98 millones de dólares de los Dodgers de Los Ángeles en septiembre anterior. Boras aconsejó a Hochevar que rechazara la oferta.

Después de la temporada 2006, Boras aconsejó a JD Drew que optara por no participar en los últimos tres años y los 33 millones de dólares restantes en su contrato con los Dodgers de Los Ángeles. Luego, Boras negoció un contrato de cinco años y 70 millones de dólares para Drew con los Medias Rojas de Boston. El contrato no se finalizó hasta el 26 de enero de 2007, porque Boras y los Medias Rojas tuvieron que desarrollar un lenguaje contractual especial con respecto a una posible lesión en el hombro de Drew. A Drew le repararon quirúrgicamente el hombro al principio de su carrera.

El 14 de diciembre de 2006, después de semanas de especulaciones, posturas públicas y negociaciones intensamente analizadas, Boras finalizó un contrato de seis años y 52 millones de dólares para que el lanzador superestrella japonés Daisuke Matsuzaka jugara con los Medias Rojas de Boston. Matsuzaka no era agente libre (los Medias Rojas pagaron $51,1 millones adicionales a su equipo japonés por derechos exclusivos de negociación), lo que significa que la única alternativa de Matsuzaka para firmar con los Medias Rojas era regresar a Japón.

Dos semanas después, el 28 de diciembre de 2006, Boras negoció un contrato récord de siete años y 126 millones de dólares con los Gigantes de San Francisco para Barry Zito. El contrato fue el más grande jamás otorgado a un lanzador en la historia del béisbol.

El acuerdo de negociación colectiva de 2007 entre la MLB y la MLBPA impuso como fecha límite el 15 de agosto para que se firmaran las selecciones del draft. Esto fue en respuesta directa a la exitosa estrategia de Boras de aconsejar a selecciones de draft como Jason Varitek, JD Drew, Stephen Drew, Jered Weaver, Luke Hochevar y Max Scherzer que esperaran el mayor tiempo posible para firmar y marcó al menos la tercera vez que se cambiaron las reglas del béisbol por culpa de Boras.

El 13 de agosto de 2007, Boras finalizó un contrato récord de 7,3 millones de dólares con los Tigres de Detroit para la selección número 27 del draft, Rick Porcello. El contrato de cuatro años de Grandes Ligas, que podría terminar pagándole a Porcello más de $10 millones, fue el contrato más grande jamás otorgado a un jugador de secundaria.

El 28 de octubre de 2007, Boras y el tercera base de los Yankees de Nueva York, Alex Rodríguez, ejercieron el derecho de optar por no participar en el contrato original de 10 años y 252 millones de dólares de Rodríguez, quedando tres años y 72 millones de dólares. Boras y Rodríguez fueron criticados por el momento de la decisión, que se filtró durante el Juego 4 de la Serie Mundial de 2007. Rodríguez se reunió con funcionarios de los Yankees en Miami, y luego Rodríguez ordenó a Boras que finalizara un contrato récord de 10 años y 275 millones de dólares. Boras y los Yankees luego crearon una serie de bonos de marketing únicos que le pagarán a Rodríguez $30 millones adicionales por igualar y superar a Willie Mays, Babe Ruth, Hank Aaron y Barry Bonds en la lista de jonrones de todos los tiempos. La exclusión voluntaria y las negociaciones de alto perfil tensaron la relación de Boras y Rodríguez, y Rodríguez contrató al manager de Madonna para que fuera su representante de marketing, pero Boras mantuvo su papel como agente de béisbol de Rodríguez y desde entonces ha informado que su relación está “reparada”.

En diciembre de 2007, Boras negoció un contrato de dos años y 36,2 millones de dólares para Andruw Jones con los Dodgers de Los Ángeles , convirtiendo a Jones en el quinto jugador mejor pagado de las ligas mayores a pesar de un promedio de bateo de .222 durante la temporada de 2007. Después de una mala temporada de 2008, Boras negoció la liberación de Jones de los Dodgers en enero de 2009 a cambio de aplazar el dinero restante adeudado en el contrato. Jones luego firmó un contrato de ligas menores con los Texas Rangers.

El 31 de julio de 2008, Boras negoció los años de opción en el contrato de Manny Ramírez con los Medias Rojas de Boston como parte del canje de Ramírez a los Dodgers de Los Ángeles , convirtiendo a Ramírez en agente libre después de la temporada 2008, dos años antes.

El 15 de agosto de 2008, las negociaciones entre Boras y los Piratas de Pittsburgh con respecto a la segunda selección general del draft, Pedro Álvarez, llegaron hasta (y más allá) la fecha límite de medianoche para que se firmaran las selecciones del draft. La MLB extendió unilateralmente el plazo y Boras y la MLBPA presentaron una queja. Después de semanas de disputas legales, Álvarez firmó un contrato de Grandes Ligas por 6,35 millones de dólares.

En diciembre de 2008, Boras negoció un contrato de ocho años y 180 millones de dólares para Mark Teixeira con los Yankees de Nueva York , convirtiendo a Teixeira en el primera base mejor pagado en la historia del béisbol y el tercer jugador mejor pagado de todo el béisbol, sólo detrás de Alex Rodríguez y Derek Jeter.

En enero de 2009, negoció un contrato de cuatro años y 60 millones de dólares con los Bravos de Atlanta para Derek Lowe y un contrato de tres años y 36 millones de dólares con los Mets de Nueva York para Óliver Pérez.

En febrero de 2009, Boras consiguió un contrato de dos años y 45 millones de dólares para Manny Ramírez con los Dodgers de Los Ángeles.

En agosto de 2009, Boras negoció el contrato más grande en la historia del draft para la primera selección general Stephen Strasburg, un contrato de Grandes Ligas de 15,1 millones de dólares con los Nacionales de Washington.

Varios otros clientes de Boras también firmaron acuerdos récord después del draft de 2009, incluido el bono por firmar de $6,25 millones de Donavan Tate con los Padres de San Diego (el mayor jamás otorgado a un jugador de secundaria), el bono por firmar de $4,7 millones de Jacob Turner con los Detroit Tigers (el bono más grande jamás otorgado a un lanzador de escuela secundaria, parte de un contrato de Grandes Ligas que podría pagarle a Turner $4 millones adicionales) y el bono por firmar de $6 millones de Dustin Ackley, segunda selección general (empatado como el bono inicial más grande de la historia, parte de un contrato de Grandes Ligas por valor de hasta 10 millones de dólares con 7,5 millones garantizados).

En enero de 2010, Boras negoció un contrato de siete años y 120 millones de dólares con los St. Louis Cardinals para Matt Holliday, el contrato más grande en la historia del equipo.

En agosto de 2010, Boras negoció un contrato récord de cinco años y 9,9 millones de dólares para la selección general número uno del draft, Bryce Harper, de 17 años, con los Nacionales de Washington. Fue el segundo año consecutivo que Boras y los Nacionales colaboraron en un contrato récord para la primera selección general del draft. El contrato de Harper estableció un nuevo estándar para los jugadores de posición en el draft, rompiendo el récord anterior que ostentaba el acuerdo de Boras por Mark Teixeira en 2001. Al igual que su colega cliente de Boras, Landon Powell, en 2000, Harper obtuvo su GED (en español Prueba de Desarrollo Educativo General) temprano para poder entrar en el borrador antes de lo que hubiera sido posible de otro modo.

Harper lideró una serie de clientes de Boras que firmaron contratos de alto perfil en la parte superior del draft, incluida la selección general número 3 Manny Machado, la selección general 4 Christian Colon, la selección general 7 Matt Harvey, la selección general 24 Gary Brown y Anthony Ranaudo, selección de ronda de los Medias Rojas que fue considerado el mejor lanzador universitario del país de cara a la temporada 2010.

En noviembre de 2010, el New York Times publicó un artículo sobre los préstamos que la firma de Boras hizo a un cliente dominicano, Edward Salcedo, durante un período de varios años. Boras desestimó los préstamos de Salcedo como un “no problema” que cumplía con las reglas de la MLBPA. El propio Salcedo también cuestionó el informe del Times. Un análisis posterior realizado por la prensa de béisbol apoyó la posición de Boras, lo que llevó al menos a un comentarista destacado a cuestionar la agenda subyacente a los informes del Times.

El 5 de diciembre de 2010, Boras negoció un contrato de siete años y 126 millones de dólares para Jayson Werth con los Nacionales de Washington, sólo tres meses después de que Werth lo contratara. El contrato empató en el tercer lugar más grande en la historia del béisbol para un jardinero, solo detrás del contrato de Manny Ramírez con los Medias Rojas de Boston y el contrato de Alfonso Soriano con los Cachorros de Chicago.

Boras domina el mercado de 2010 a 2020: Sus contratos millonarios en una semana frenética

El 3 de enero de 2011, Boras finalizó un contrato de siete años y 80 millones de dólares para Carlos González con los Rockies de Colorado. González ganó el Guante de Oro y el Bate de Plata en 2010, su primera temporada completa en las ligas mayores.

Dos días después, el 5 de enero, Boras terminó las negociaciones sobre un contrato de seis años y $96 millones para Adrián Beltré con los Texas Rangers, el segundo contrato importante de agente libre en la carrera de Beltré. Beltré firmó previamente por cinco años y $64 millones con los Marineros, comenzando con la temporada 2005. Después de que ese contrato terminara con un año de lesión para Beltré, Boras negoció un contrato de un año y $10 millones con los Medias Rojas de Boston para 2010 que incluía una opción de jugador para 2011. Boras recomendó que Beltré tomara a corto plazo un acuerdo a largo plazo, calificándolo de “contrato almohada” que le dio a Beltré un aterrizaje suave mientras recuperaba su valor de mercado. La inclusión de Boras de una opción de jugador le permitió a Beltré jugar sin temor a lesionarse (lo que Boras llamó un “escenario de calamidad”), ya que en el peor de los casos Beltré podría ejercer la opción y garantizarse $5 millones para 2011. Beltré demostró que no necesitar el seguro, ya que fue un All-Star de Boston y terminó noveno en la votación del Jugador Más Valioso de la Liga Americana. Después de la temporada, Beltré declinó la opción, que se había duplicado a $10 millones una vez que alcanzó 640 apariciones en el plato. Beltré y Boras luego aprovecharon la temporada de rebote de Beltré para un año adicional y $32 millones más de los Rangers de lo que Beltré recibió de los Marineros en 2004, a pesar de que Beltré entró en el contrato de los Rangers seis años antes.

El 15 de enero, Boras completó un contrato de tres años y $35 millones para que Rafael Soriano lanzara con los Yankees de Nueva York. El acuerdo se destaca por el derecho de Soriano a optar por rescindir el contrato después de cada temporada, dándole efectivamente a Soriano el poder de dejar a los Yankees y buscar un contrato más grande en otro lugar sin sacrificar el valor total garantizado en caso de sufrir una lesión o un mal desempeño. Soriano usaría esto para optar por no participar después de la temporada 2012.

El 18 de enero, Boras negoció un acuerdo de arbitraje de un año para Prince Fielder con los Cerveceros de Milwaukee que le pagará 15,5 millones de dólares en 2011, su último año de elegibilidad para el arbitraje. El acuerdo fue el contrato de arbitraje de una sola temporada más grande en la historia de las Grandes Ligas, un 24% más grande que el récord anterior de $ 12,5 millones, negociado por Boras para Mark Teixeira en 2008. También convirtió a Fielder en el jugador mejor pagado en la historia de los Cerveceros.

Boras y su firma negociaron aproximadamente 444,5 millones de dólares en contratos durante la temporada baja 2010-2011, más de 120 millones de dólares más que cualquier otra firma.

El 7 de marzo de 2011, el ex jugador de béisbol de la Universidad de Kentucky, James Paxton, firmó con los Marineros de Seattle por 942.500 dólares. Paxton había demandado previamente a Kentucky por la demanda de la NCAA (a través de la escuela) de que revelara el contenido de sus conversaciones con Boras, un abogado. El problema surgió porque el presidente de los Toronto Blue Jays, Paul Beeston, sugirió en una entrevista con los medios que se había comunicado con Boras con respecto a Paxton. Paxton se negó a someterse a la entrevista solicitada por la NCAA, citando las protecciones del debido proceso en el código de conducta estudiantil del Reino Unido. Bajo la amenaza de la NCAA, la escuela se negó a permitir que Paxton jugara. Paxton había rechazado previamente aproximadamente $ 874.000 de los Azulejos antes de firmar con los Marineros.

El 6 de junio de 2011, Gerrit Cole fue seleccionado por los Piratas de Pittsburgh con la primera selección general del draft, marcando el tercer año consecutivo que un jugador asesorado por Boras fue seleccionado en primer lugar (Stephen Strasburg fue seleccionado #1 en 2009, seguido por Bryce Harper en 2010.) El 15 de agosto, Boras negoció un bono récord de todos los tiempos de $8 millones para Cole, superando los $7,5 millones que Boras negoció para Strasburg en 2009.

También el 15 de agosto de 2011, Boras negoció un contrato récord para Bubba Starling, un fenómeno de la escuela secundaria con una beca de fútbol para la Universidad de Nebraska, quien fue seleccionado quinto en la general por los Kansas City Royals. Starling recibió un bono por firmar de $ 7,5 millones, el segundo más grande en la historia del draft (solo detrás del bono que Boras negoció para Cole, y empatado con el bono que Boras negoció para Strasburg). El bono de Starling también fue el más grande jamás para un jugador de secundaria (superando el bono de $ 6,5 millones que Boras negoció para Tate en 2009), y el más grande jamás para un jugador de secundaria (superando a Tate y Harper). Su contrato también representó el dinero más garantizado jamás otorgado a un jugador de secundaria (superando a Porcello).

Boras también negoció un contrato de cuatro años con las Grandes Ligas por un valor garantizado de 7,2 millones de dólares para Anthony Rendon, ganador del Trofeo Dick Howser en 2010 (“el Trofeo Heisman del béisbol universitario”) como el mejor jugador del país, que fue seleccionado sexto en la general por los Nacionales de Washington.

El cliente de Boras, Josh Bell, recibió un bono por firmar récord de 5 millones de dólares con los Piratas, que lo habían seleccionado en la segunda ronda. El bono fue de más de $ 1,5 millones más de lo que cualquier otro jugador había recibido fuera de la primera ronda. Con los acuerdos para Cole y Bell, Boras negoció más con los Piratas en 2011 que cualquier otro equipo había gastado en todo su draft (más de 50 rondas).

Finalmente, Boras negoció bonos de $3 millones para Brian Goodwin de los Nacionales de Washington y Austin Hedges de los Padres de San Diego, cada uno empatado en el tercer bono más alto en la historia del draft fuera de la primera ronda, y negoció un bono mayor para Alex Meyer ($2 millones) de los Nacionales que otros cuatro lanzadores universitarios seleccionados antes que Meyer en el draft de 2011.

El 24 de enero de 2012, Boras consiguió un contrato de nueve años y 214 millones de dólares para Prince Fielder con los Tigres de Detroit, el cuarto contrato más grande jamás realizado para un jugador de béisbol. El acuerdo sorprendió a muchos en la industria por su duración, su tamaño y la identidad del equipo firmante, ya que parecía que Boras podría verse atrapado por un mercado tibio para Fielder. Con el acuerdo de Fielder, Boras se convirtió en responsable de tres de los cuatro acuerdos de más de $200 millones en la historia del juego (los otros dos fueron los acuerdos de Alex Rodríguez con los Texas Rangers y New York Yanquis).

En junio, Boras asesoró a cinco selecciones de primera ronda: Albert Almora, Mark Appel, Addison Russell, Corey Seager y Deven Marrero.

Boras negoció un bono de $3,900,000 para Almora de los Cachorros de Chicago como sexta selección general. El trato fue $650,000 por encima del “valor de tragamonedas” recomendado.

Los expertos clasificaron a Appel como el mejor prospecto disponible en el draft. Sin embargo, los Astros de Houston seleccionaron a Carlos Correa en primer lugar en general y lo firmaron con un contrato por $2.4 millones por debajo de su “valor de puesto”.

Los ahorros de los Astros al contratar a Correa y otros jugadores por debajo de sus valores de ranura terminaron yendo a los asesores de Boras, Lance McCullers Jr. y Rio Ruiz McCullers fue la selección suplementaria de primera ronda de los Astros y recibió un bono de $2.5 millones, o $1.24 millones por encima del “valor del puesto”. Ruiz fue la selección de cuarta ronda de los Astros y recibió un bono de $1,85 millones o $1,5 millones por encima del “valor del puesto”.

Los Piratas seleccionaron a Appel octavo en la general. Appel decidió regresar a la escuela en lugar de firmar por el “valor de espacio” de la octava selección de $ 2,9 millones. Luego, los Astros seleccionaron a Appel en primer lugar en el draft de 2013, y firmó con Houston por $6.35 millones.

Los Atléticos de Oakland seleccionaron a Russell en el puesto 11 y firmó por $2,625 millones. Los Dodgers de Los Ángeles seleccionaron a Seager en el puesto 18 y firmó por 2,35 millones de dólares, 400.000 dólares por encima del “valor de la ranura”. Los Medias Rojas de Boston seleccionaron a Marrero en el puesto 24 y firmó por 2,05 millones de dólares, 300.000 dólares por encima del “valor del puesto”. De las cinco selecciones de primera ronda que recibieron por encima de su “valor de espacio” en 2012, tres de los cinco fueron asesorados por Boras.

El 10 de diciembre, Boras completó un contrato de seis años y 36 millones de dólares para Hyun-Jin Ryu con los Dodgers de Los Ángeles. Ryu había estado lanzando para los Hanwha Eagles en Corea, y los Dodgers pagaron 25,7 millones de dólares por el derecho exclusivo de contratarlo. El contrato de Ryu también contiene bonos por entradas por valor de hasta 1 millón de dólares por año, y otras escalas salariales. Ryu también puede optar por rescindir el contrato si los Dodgers lo cambian, o después de la temporada 2017 si ha alcanzado las 750 entradas lanzadas en su carrera.

En febrero, Boras negoció un contrato de cuatro años y 48 millones de dólares para Michael Bourn con los Indios de Cleveland. En marzo, Boras consiguió un contrato de tres años y 33 millones de dólares para Kyle Lohse de los Cerveceros de Milwaukee. Ambos jugadores estaban sujetos a compensación por selección de draft bajo nuevas reglas que Boras descartó como “corruptas” porque no “recompensan el desempeño”.

En marzo, Boras consiguió una extensión de ocho años y 120 millones de dólares para Elvis Andrus con los Texas Rangers. El contrato cubría las temporadas 2013-2022. De lo contrario, Andrus habría sido agente libre después de la temporada 2014. Tanto el gerente general de los Rangers, Jon Daniels, como Boras calificaron el contrato como “inusual”. Contenía una opción de adquisición de derechos que podría elevar el valor a 135 millones de dólares en nueve años. También le permitió a Andrus optar por no participar después de las temporadas 2018 y 2019, cuando tendrá 29 o 30 años. Andrus también recibió protección no comercial y bonificaciones por valor de hasta 800.000 dólares al año.

En junio, Boras aconsejó a cuatro selecciones de primera ronda: Mark Appel, Kris Bryant, Sean Manaea y Michael Lorenzen.

Boras negoció un bono de $6,35 millones para Appel como la primera selección de los Astros. Eso duplicó con creces lo que Appel rechazó de los Piratas el año anterior.

Boras también negoció el bono más grande de cualquier jugador en el draft ($6,708.400) para Bryant, seleccionado #2 por los Cachorros.

Los Reales seleccionaron a Manaea en el puesto 34 global, sabiendo que necesitaba una cirugía de cadera antes de poder jugar nuevamente. Boras negoció un bono de 3,55 millones de dólares, casi 2 millones de dólares por encima del “valor del espacio”.

Boras negoció un bono de 1,5 millones de dólares para Lorenzen de los Rojos como la selección número 38, aproximadamente 30.000 dólares por encima del “valor del puesto”.

En julio, Boras negoció un bono de 1,625 millones de dólares con los Cachorros de Chicago para Jen-Ho Tseng , un lanzador taiwanés de 18 años que lanzó en el Clásico Mundial de Béisbol de 2013.

También en julio, el rapero y agente deportivo novato Jay-Z mencionó a Boras en una canción de su nuevo álbum, haciendo referencia a la decisión de Robinson Canó de elegir a Jay-Z en lugar de Boras y acusando a Boras de estar “demasiado bebé”. Boras se negó a responder y, en cambio, dijo a los medios que prefería la música de su antiguo cliente Bernie Williams.

El 3 de diciembre, Boras negoció un contrato de siete años y 153 millones de dólares para que el jardinero central de los Medias Rojas, Jacoby Ellsbury, se uniera a los rivales Yankees de Nueva York . Un año de opción podría elevar el valor total a 169 millones de dólares en ocho años. Los Medias Rojas habían ofrecido a Ellsbury un contrato de $100 millones por debajo del mercado y los Yankees los superaron en una oferta similar al acuerdo de Damon de 2005. Ambos eran jardineros de primer nivel representados por Boras, recién salidos de un campeonato con Boston. Los principales medios de comunicación describieron el acuerdo como un “monstruo” y “derretimiento de cerebros”.

El 21 de diciembre, Boras completó un contrato de siete años para el agente libre Shin-Soo Choo con los Texas Rangers. El contrato garantizaba a Choo 130 millones de dólares. Al entrar en la temporada baja, los gerentes generales de la MLB sugirieron en los medios que el valor de Choo era mucho menor. Citaron el contrato de cuatro años y 48 millones de dólares de Michael Bourn, o el contrato de cinco años y 75 millones de dólares de BJ Upton como barómetro adecuado para Choo. En cambio, Choo se convirtió en el primer jugador sin una aparición en el Juego de Estrellas en firmar un contrato por valor de 100 millones de dólares o más.

En 2014, dos clientes agentes libres de Boras, Stephen Drew y Kendrys Morales, no firmaron hasta finales de mayo y principios de junio respectivamente. Ambos jugadores estaban sujetos a una compensación por selección de draft según las reglas de la MLB, lo que frenó su mercado. Boras criticó las reglas de compensación, mientras que la MLBPA inició una investigación sobre la conducta del equipo. Las reglas, que Boras descartó como “corruptas” el invierno anterior, también perjudicaron el mercado de jugadores que Boras no representó, como Nelson Cruz, Ubaldo Jiménez y Ervin Santana. Los tres firmaron acuerdos por un año antes del inicio de la temporada regular de 2014. Eso significó que los tres estuvieron nuevamente expuestos a las reglas de compensación de selecciones del draft después de la temporada 2014. Al esperar para firmar, Drew y Morales evitaron cualquier compensación por selección de draft después de la temporada 2014.

En junio, los equipos seleccionaron a cinco clientes de Boras en la primera ronda del draft: Carlos Rodon, Alex Jackson, Michael Conforto, Erick Fedde y Matt Chapman.

Boras negoció el bono más grande de cualquier jugador en el draft para Rodón, $6.582 millones para la selección número 3 de los Medias Blancas de Chicago. El bono de Rodón también estuvo $860,500 por encima del “valor de la ranura” recomendado por MLB. A modo de comparación, los jugadores seleccionados #2 y #4 aceptaron bonos de $821,800 y $1,496,200 por debajo del “valor de la tragamonedas”.

Boras también negoció acuerdos para Jackson, Conforto, Fedde y Chapman. Jackson recibió un bono de $4,200,000 por firmar con los Marineros como la selección número 6, $624,100 por encima del “valor del espacio”. Conforto recibió $2,970,800 (exactamente “valor del espacio”) de los Mets en el puesto 10. Fedde, quien se sometió a una cirugía Tommy John pocos días antes del draft, recibió $2,511,100 ($365,500 por encima del valor del puesto) de los Nacionales en el puesto 18. Chapman recibió $ 1,750,000 de los Atléticos de Oakland en el puesto 25.

El 19 de enero de 2015, Boras negoció un contrato de 7 años y 210 millones de dólares con los Nacionales de Washington para el agente libre Max Scherzer, quien rechazó al menos 144 millones de dólares de los Tigres de Detroit antes de la temporada 2014. Boras ayudó a Scherzer a conseguir un seguro contra una lesión sufrida antes de la agencia libre.

El 28 de febrero de 2019, Boras negoció lo que en ese momento (hasta que la extensión del contrato de Mike Trout batió el récord 19 días después) un contrato récord de la MLB de 13 años y $330 millones con los Filis de Filadelfia por Bryce Harpe. Este contrato no solo es significativo por lo que en ese momento era un dinero récord, sino también por la inclusión de una cláusula de no intercambio y cláusulas de no salida, lo que significa que Harper jugará para los Filis hasta 2031.

El 2 de diciembre de 2019, el tercera base Mike Moustakas firmó un contrato de 4 años y 64 millones de dólares con los Rojos de Cincinnati.

El lunes 9 de diciembre de 2019, Boras negoció lo que en ese momento era el contrato más grande para un lanzador tanto en valor total como en valor promedio anual de $245 millones durante 7 años con los Nacionales de Washington para el agente libre Stephen Strasburg. El contrato superó el contrato de 217 millones de dólares de David Price en valor total y el contrato de 31,5 millones de dólares por año de Zack Greinke en valor anual promedio. El contrato tenía una cláusula completa de no intercambio y 80 millones de dólares en pagos diferidos que debían pagarse hasta 2029.

Solo un día después, el 10 de diciembre de 2019, Boras volvió a establecer récords cuando consiguió al agente libre Gerrit Cole un contrato con los Yankees de Nueva York por valor de 324 millones de dólares durante 9 años. Este contrato se convirtió en el más grande jamás otorgado a un lanzador en términos de salario total y valor promedio anual, de $36 millones, superando a Stephen Strasburg, así como el cuarto contrato más grande en la historia de la MLB. El contrato incluye una cláusula completa de no intercambio, así como una opción de jugador después de la temporada 2025.

Justo un día después de eso, el 11 de diciembre, Boras firmó al tercera base agente libre Anthony Rendon con un contrato de 7 años y $245 millones con los Angelinos de Los Ángeles. Con la firma, Boras había firmado con sus clientes contratos por 814 millones de dólares en sólo tres días.

El 21 de diciembre, el lanzador abridor Dallas Keuchel firmó con los White Sox por 3 años y 55,5 millones de dólares.

El lanzador abridor zurdo coreano Hyun-jin Ryu firmó un contrato de 4 años y $80 millones con los Toronto Blue Jays el 27 de diciembre de 2019. Con la firma, los clientes de Boras han firmado contratos por un total de más de $1 mil millones ($1,013,500,000) en tres semanas para el mes de diciembre.

Bajo la lupa: contratos estelares y opciones estratégicas desde 2021

El 7 de febrero de 2021, Albert Almora Jr. firmó un contrato de 1 año y 1,25 millones de dólares con los Mets de Nueva York.

El 18 de febrero de 2021, Trevor Rosenthal firmó un contrato de 1 año y 11 millones de dólares con los Oakland Athletics.

El 12 de febrero de 2021, Jake Arrieta firmó un contrato de 1 año y $6 millones con los Cachorros de Chicago.

El 13 de febrero de 2021, James Paxton firmó un contrato de 1 año y 8,5 millones de dólares con los Marineros de Seattle.

El 8 de marzo de 2021, Jackie Bradley Jr. firmó un contrato de 2 años y 24 millones de dólares con los Cerveceros de Milwaukee.

El 24 de marzo de 2021, Lance McCullers firmó una extensión de contrato por 4 años y 84 millones de dólares con los Astros de Houston.

El 28 de noviembre de 2021, Marcus Semien acordó un contrato de 7 años y 175 millones de dólares con los Texas Rangers.

El 29 de noviembre de 2021, Max Scherzer acordó un contrato de 3 años y 130 millones de dólares con los Mets de Nueva York con opción de rescisión después de 2023.

El 29 de noviembre de 2021, Corey Seager acordó un contrato de 10 años y 325 millones de dólares con los Texas Rangers.

El 30 de noviembre de 2021, James Paxton acordó un contrato de 1 año y $ 10 millones con los Medias Rojas de Boston.

El 11 de marzo de 2022, Carlos Rodón acordó un contrato de 2 años y 44 millones de dólares con los Gigantes de San Francisco con opción de rescisión después de 2022.

El 12 de marzo de 2022, Yusei Kikuchi acordó un contrato de 3 años y 36 millones de dólares con los Toronto Blue Jays.

El 12 de marzo de 2022, José Iglesias acordó un contrato de 1 año y $5 millones con los Colorado Rockies.

El 13 de marzo de 2022, Ian Kennedy acordó un contrato de 1 año y 4,75 millones de dólares con los Diamondbacks de Arizona.

El 16 de marzo de 2022, Kris Bryant acordó un contrato de 7 años y 182 millones de dólares con los Rockies de Colorado.

El 18 de marzo de 2022, Carlos Correa acordó un contrato de 3 años y 105,3 millones de dólares con los Mellizos de Minnesota con opciones de exclusión voluntaria después de 2022 y 2023.

El 6 de diciembre de 2022, Josh Bell acordó un contrato de 2 años y 33 millones de dólares con los Cleveland Guardians con opción de exclusión voluntaria después de 2023.

El 6 de diciembre de 2022, Cody Bellinger acordó un contrato de 1 año y 17,5 millones de dólares con los Cachorros de Chicago.

El 6 de diciembre de 2022, Taijuan Walker acordó un contrato de 4 años y 72 millones de dólares con los Filis de Filadelfia.

El 7 de diciembre de 2022, Masataka Yoshida acordó un contrato de 4 años y 90 millones de dólares con los Boston Red Sox. La tarifa de publicación de Yoshida fue de 15,4 millones de dólares.

El 7 de diciembre de 2022, Xander Bogaerts acordó un contrato de 11 años y 280 millones de dólares con los Padres de San Diego.

El 8 de diciembre de 2022, Brandon Nimmo acordó un contrato de 8 años y 162 millones de dólares con los Mets de Nueva York.

El 11 de diciembre de 2022, Sean Manaea acordó un contrato de 2 años y 25 millones de dólares con los Gigantes de San Francisco con opción de rescisión después de 2023.

El 15 de diciembre de 2022, Carlos Rodón acordó un contrato de 6 años y 162 millones de dólares con los Yankees de Nueva York.

El 16 de diciembre de 2022, Joey Gallo acordó un contrato de 1 año y 11 millones de dólares con los Mellizos de Minnesota.

El 17 de diciembre de 2022, Austin Hedges acordó un contrato de 1 año y 5 millones de dólares con los Piratas de Pittsburgh.

El 23 de diciembre de 2022, Michael Conforto acordó un contrato de 2 años y 36 millones de dólares con los Gigantes de San Francisco con opción de rescisión después de 2023.

El 10 de enero, Carlos Correa acordó un contrato de seis años y 200 millones de dólares con los Mellizos de Minnesota.

El 12 de diciembre, Jung-hoo Lee acordó un contrato de seis años y $113 millones con los Gigantes de San Francisco con opción de no participar después de 2027. La tarifa de publicación de Lee fue de $18,825 millones.

El 30 de diciembre, Frankie Montas acordó un contrato de un año y 16 millones de dólares con los Rojos de Cincinnati.

El 7 de enero, Sean Manaea acordó un contrato de dos años y 28 millones de dólares con los Mets de Nueva York con opción de rescisión después de 2024.

El 23 de enero, Joey Gallo acordó un contrato de un año y $5 millones con los Nacionales de Washington.

El 23 de enero, Rhys Hoskins acordó un contrato de dos años y 34 millones de dólares con los Cerveceros de Milwaukee con opción de rescisión después de 2024.

El 25 de febrero, Cody Bellinger acordó un contrato de tres años y 80 millones de dólares con los Cachorros de Chicago con opciones de rescisión después de 2024 y 2025.

Estos son los 5 momentos más importantes en la carrera de Scott Boras, el agente más famoso de MLB | Abel Flores

ESPECIAL DIAMANTE 23 – Scott Boras, el influyente agente deportivo especializado en béisbol, ha forjado una carrera marcada por momentos trascendentales que han moldeado su ascenso en la industria. Desde sus primeros éxitos en la secundaria hasta la creación de un verdadero imperio empresarial, exploramos cinco hitos fundamentales en la vida de este visionario del negocio del béisbol en Grandes Ligas.

1. Su primer contrato firmado fue por $4.7 millones de dólares cuando era un adolescente

En la adolescencia, Boras ya mostraba su potencial al asegurar un contrato de $4.7 millones de dólares, sentando las bases para su futura prominencia en el mundo del béisbol. Este impresionante logro no solo fue un hito financiero sino un presagio de su capacidad para negociar acuerdos significativos. Repito: Boras siendo un menor de edad fue el intermediario de un contrato de 4.7 millones de dólares con un jugador de MLB.

2. Carrera como jugador y finalizó un Doctorado en Farmacia

Más allá de su habilidad como agente, Boras pisó un diamante como jugador, destacándose en las ligas menores. Su retirada con un sólido promedio de bateo de .288 fue seguida por la obtención de un Doctorado en Farmacia en 1977, revelando su dedicación tanto al deporte como a la educación universitaria.

3. Fundación de Boras Corporation y su primer gran contrato

La creación de Boras Corporation en 1983 marcó un punto de inflexión, consolidándose como un agente deportivo a tiempo completo. La negociación de un contrato histórico de $7.5 millones de dólares para Bill Caudill en ese mismo primer año demostró su destreza y determinación, estableciendo las bases para su agencia.

4. La negociación con Alex Rodríguez y los NY Yankees

La negociación de Alex Rodríguez con los New York Yankees en 2007 fue un proceso complejo que involucró al jugador, su agente Scott Boras y la gerencia del equipo. En octubre de 2007, Rodríguez optó por salir de su contrato con los Yankees, que le quedaban tres años y $81 millones, buscando una extensión más lucrativa.

Scott Boras desempeñó un papel fundamental en las negociaciones. Boras tenía una reputación de asegurar contratos significativos para sus clientes, y en este caso, estaba buscando un acuerdo que superara los términos existentes del contrato de Rodríguez.

Inicialmente, Boras y Rodríguez plantearon la posibilidad de que el jugador optara por la agencia libre, lo que le permitiría negociar con otros equipos interesados. Sin embargo, el propio Rodríguez expresó públicamente su deseo de quedarse en Nueva York y con los Yankees. Esto creó cierta tensión y especulación en los medios de comunicación sobre la dirección que tomarían las negociaciones.

Finalmente, las negociaciones se centraron en la extensión del contrato de Rodríguez con los Yankees. El 13 de noviembre de 2007, Alex Rodríguez y los Yankees anunciaron un acuerdo histórico de 10 años por $275 millones, en ese momento el contrato más grande en la historia del béisbol. Este acuerdo significó un aumento significativo en los ingresos para Rodríguez y consolidó su posición como uno de los jugadores mejor pagados en la MLB.

Aunque la negociación fue exitosa, generó cierta controversia y debate en torno al elevado monto del contrato y a la influencia de agentes como Scott Boras en la determinación de los salarios de los jugadores en el béisbol profesional.

5. Formación de un equipo multidisciplinario y observadores estratégicos

La construcción de un equipo diverso de 75 miembros destaca su compromiso con la excelencia. Incluyendo ex jugadores de Grandes Ligas, un economista del MIT, un ex ingeniero informático de la NASA, abogados, entrenadores personales y un equipo de inversiones, Boras Corporation fusiona habilidades variadas para abordar todos los aspectos del deporte. Además, la presencia de observadores estratégicos y un equipo de investigación de 14 personas demuestra su enfoque meticuloso en el análisis de los partidos y la toma de decisiones informada.

Scott Boras ha tejido su éxito a través de momentos críticos que han elevado no solo su carrera personal sino la influencia de Boras Corporation en la escena deportiva mundial. Desde sus logros en la juventud hasta la construcción de un imperio deportivo, su historia sigue siendo un testimonio de perseverancia, innovación y liderazgo en el competitivo mundo del béisbol.

Abel Flores
Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021

Hay que sembrar el béisbol para cosechar su expansión: Dinero Vs Competitividad | Abel Flores

“Lo que siembres hoy, lo cosecharás mañana”, Og Mandino. “La cosecha siempre es proporcional a la siembra”, John C. Maxwell. “Sembramos para cosechar, no solo para esperar”, Matshona Dhliwayo. “No cosechamos lo que queremos, sino lo que hemos sembrado”, proverbio japonés. “Cosechamos lo que sembramos, pero a veces la cosecha tarda en llegar”, Zig Ziglar.

Columna Amantes del Béisbol

DENVER, Colorado – En su glorioso siglo que abarcó desde 1850 hasta 1950, el béisbol reinaba como el indiscutible rey de los deportes en Estados Unidos. Los niños, inspirados por héroes del diamante, soñaban con emular a sus peloteros favoritos y hasta dormían con una pelota bajo la almohada. Los mejores atletas y estrategas del país se encontraban dentro de este apasionante deporte: el béisbol era el absoluto deporte rey, pero su debilidad fue que no tenía rivales en la insdustria. Sin rival no hay competitividad y no te obligas a mejorar.

Sin embargo, el panorama cambió en las décadas subsiguientes. El periodo entre 1950 y 1970 marcó una transición en la que sucedieron eventos significativos, aunque no todos influyeron directamente en el béisbol, pero más adelante mencionaremos estos 20 años de transición. Toda transición es un momento clave. De hecho, las dificultades geopolíticas y económicas que vivimos hoy en este mundo globalizado son el resultado de vivir una difícil transición no solo de época sino de era. En otro contexto les escribiría de esto, pero por ahora nos enfocamos en la pelota.

Fue a partir de la década de 1970 que la industria deportiva estadounidense se volvió más dinámica y competitiva con la expansión y evolución de deportes como el fútbol americano y el baloncesto. Sus respectivas industrias y entes reguladores -y hasta monopólicos- como la NFL y NBA se erigieron como competidores al béisbol utilizando estrategias novedosas para la época en EEUU como la integración racial, la televisión a color y el mercadeo deportivo. La NFL y NBA le dieron color y sabor a sus disciplinas y fanáticos; entonces los patrocinantes llegaron como nunca antes.

La competencia no solo se libraba en el terreno de juego profesional, sino también en el corazón de la juventud y en los juegos callejeros. Mientras la NFL lograba unir a la población estadounidense blanca y negra, el baloncesto se consolidaba mayoritariamente entre la población afroamericana. El béisbol, por su parte, mantenía su arraigo tradicional entre blancos y -posteriormente- con latinos.

La falla en la comercialización y práctica del béisbol se hizo evidente en las escuelas de EEUU, donde la NFL y la NBA invirtieron en infraestructura deportiva con uniformes, patrocinio de torneos escolares, desarrollo justo y organizado del Draft colegial a nivel nacional (hay que ver las dimensiones de esto antes del Internet) y muy importante: capacitación y profesionalización de entrenadores y gerentes a todo nivel (amateur, universitario y profesional). La NFL y NBA tienen más de 40 años haciendo esto: sembrando sus deportes. ¿Y la MLB? O nos reimos o lloramos.

Es simple lógica: si un niño juega mi deporte será mi futuro fanático y eventualmente gastará su dinero en mi industria. Cada dólar que la NBA y NFL invierten lo reciben a futuro: son inversiones a largo plazo. Realmente aunque suene duro es una inversión más que una buena obra social. “La cruda verdad”, dicen.

Todos los colegios en Estados Unidos cuentan con canchas de baloncesto (por el factor del invierno) y la mayoría disponen de campos de fútbol americano (que se puede jugar en invierno), incluso para la práctica del fútbol soccer hay una considerable infraestructura escolar. Mientras que las canchas de béisbol son escasas en colegios y universidades. Aunque quizás no es un dato objetivo, yo diría que me da la impresión que tan solo una de diez escuelas en EEUU tiene un diamante de béisbol. Y la mayoría de las que si tienen canchas de béisbol están en suburbios y zonas rurales donde predomina la población blanca.

El béisbol como salvación social

En latinoaméica el béisbol es un deporte que anima a los niños y adolescentes -en su mayoría de familias humildes- a practicarlo para así poder sacar a su gente y hasta su barrio de la pobreza. ¿Ustedes creen que en EEUU no hay problemas sociales? Muchísimos, más de los que una persona que no vive aquí podría imaginar. Entonces, el béisbol en EEUU también debe ser un camino de superación personal y social.

Entre 1850 y 1950, las calles en EEUU no conocían tanto el flagelo de las drogas y las sociedades eran notablemente más sanas. Sin embargo, en la actualidad y desde la década del 70′ con el “boom hippie”, el talento de potenciales atletas se empezó a perder debido a la presencia de drogas y el aumento de los problemas sociales con más familias disfuncionales, bandas callejeras y uso ilegal de menores de edad con armas de fuego en los colegios. ¿Ustedes creen que los lamentables y sorprendentes tiroteos en los colegios son fortuitos? ¡Por favor!

Este entorno aleja del béisbol a potenciales super atletas, quienes a pesar de contar con el talento y la capacidad atlética no entran en la rueda de la industria porque son marginados por un deficiente programa de inserción en el béisbol.

No es difícil concluir que en la NBA y NFL hay dirigentes muchísimo más capacitados e inteligentes que en la retrógrada MLB. Antes de 1950 los Jordan, Mahomes, LeBron, Tiger Woods y pare usted de contar solo jugaban béisbol, pero después de los 70′ ya los atletas deciden entre una variedad deportiva donde el béisbol parte con desventajas. Simple: “lo que fue ya no lo es”, uno de los pilares de la historia universal.

Entonces, este sombrío panorama real para el béisbol no solo se limita a los problemas sociales en EEUU, sino que también se ve reflejado en la elección de muchos atletas que, por gusto o facilidad, optan por otros deportes en lugar del béisbol desde muy temprana edad (mejor paga profesional incluso).

La falta de inversión en infraestructuras escolares para la práctica del béisbol juega un papel crucial en este declive desde 1970, ya que los jóvenes encuentran menos accesibilidad y oportunidades para involucrarse en el béisbol.

¿Saben cuál era el principal problema del fútbol americano antes de 1970?

Que jugar este deporte era muy costoso por las indumentarias, cascos, hombreras, protectores bucales y genitales etc… ¿Qué hizo la NFL? Donar todas las indumentarias a los colegios y universidades. Resultado: el Super Bowl es el fenómeno deportivo estadounidense más importante y visto del mundo. Ya a la Serie Mundial hasta la critican porque no tiene nada de mundial sino de nacional.

¿En serio en la MLB no pueden ver esto? ¿Por qué no pueden negociar con sus patrocinantes donación masiva de bates y guantes en los colegios de sectores más humildes, que son generalmente de sectores afroamericanos? Quienes dirigieron el béisbol en los último 50 años o son imbéciles o racistas, lo cual al final es lo mismo. Gracias a Dios creo que la tendencia está cambiando.

Es imperativo que la MLB y las autoridades deportivas estadounidenses tomen medidas para revertir esta tendencia insana y de segregación deportiva. Sembrar el béisbol en todas las escuelas, ofreciendo instalaciones y programas que fomenten su práctica, es esencial para cosechar una nueva generación de fanáticos y jugadores. Todos ganamos: dueños, medios, fanáticos y peloteros. Es tan simple como hacer la torta más grande para el provecho de todos.

El nuevo videojuego MLB The Show 2024 el cual en su Modo Historia tendrá como protagonista al gran Capitán de los NY Yankees Dereck Jeter (el más o menos blanco entre los negros y negro entre los blancos, el que lea entienda) y a Marcenia Lyle “Toni” Stone Alberga (1921-1996) quien fuera la primera mujer negra que jugó junto a hombres en un equipo de béisbol profesional; va en busca de reconquistar a los afroamericanos con el béisbol. Los negros le han dado mucho a EEUU y al deporte estadounidense y mundial. Los queremos y necesitamos de vuelta para llevar al béisbol a su condición original: ser el rey de los deportes.

La pasión por el juego debe ser cultivada desde temprana edad, asegurando que los niños vean al béisbol como más que un deporte; lo vean como una tradición que conecta generaciones, culturas, razas y etnias. La FIFA y el balompié son lo que son porque entendieron esto hace ya un siglo.

La MLB tiene el desafío y la responsabilidad de reinventarse en este cambiante panorama deportivo, adaptándose a las preferencias y necesidades de la juventud actual. Sembrar el béisbol en las mentes y corazones de los niños significa asegurar su expansión y relevancia en el futuro, asegurando que el amor por el juego perdure.

Repito: Muy importante también es y será llevar el béisbol a los sectores más vulnerables de la sociedad estadounidense que son -en su mayoría- sectores de poblaciones negras. La NFL y la NBA lo hicieron y vaya que les ha ido bien.

La incógnita de los años 1950-1970 y el “Poder Negro

Usted se debe estar preguntando que en el béisbol de Grandes Ligas si ha habido grandes exponentes afroamericanos en los 70′, 80′ y 90′ como Frank Thomas, Bo Jackson, Rickey Henderson, Barry Bond, Ken Griffey (padre e hijo) etc. Pues le digo que su memoria está en lo correcto.

La respuesta que buscamos es ¿por qué dejaron de salir super estrellas negras en la MLB en los últimos 20 años? Para ello una vez más debemos conocer historiografía como una ciencia que busca entender cómo el pasado afecta el presente.

¿Recuerda cuando le dije que las décadas de 1950-1970 fueron una transición? ¿Transición de qué y hacia qué? Pues, fue una transición al mercado latino y a los peloteros del Caribe.

Los grandes peloteros negros (entiéndase estadounidenses afroamericanos) como Frank Thomas, Bo Jackson, Rickey Henderson, Barry Bond, Ken Griffey (padre e hijo) etc… son hijos directos (por nacimiento) o indirectos (por algún caza talento y/o coach formado de aquella vieja escuela de Las Ligas Negras) de una generación formada en el béisbol con “algo” de integración social donde lo que importaba era ganar por encima incluso del negocio o paradigmas sociales. Lastimosamente esta fue la última camada que buscó el “Poder Afroamericano” hasta finales de los 90′, en última instancia.

La generación que nació o se formó desde 1970 en adelante que vendrían siendo los jugadores que vieron acción como máximo a finales de los 2000 en MLB, es una generación que perdió el “Black Power” estadounidense y fueron reemplazados por el “Poder Latino” en su mayoria representantes negros de República Dominicana con su “Plátano Power”.

Apele a su memoria y verá que fue así. La razón es que los negros estadounidenses dejaron de jugar béisbol (para beneficio de NFL y NBA y en detrimento de MLB) y Las Mayores los reemplazaron por los negros latinos. La idea -creo yo- no es beneficiar a un mercado o región más que a otro, sino globalizar el béisbol a todo nivel con honestidad y meritocracia.

La expansión es buena para el negocio ¿Y para la competitividad?

La MLB se encuentra en el umbral de una transformación histórica: la posible expansión a 32 equipos. Aunque no es un hecho inminente y se espera que se concrete a principios de la década de 2030, las especulaciones y expectativas están en aumento, generando entusiasmo entre los aficionados y la industria del béisbol.

Desde sus inicios en 1961 con la adición de los Angelinos y Senadores, la MLB ha experimentado varias expansiones, llegando a su actual composición de 30 equipos con la inclusión de los Diamondbacks y Devil Rays en 1998. Sin embargo, la posibilidad de expandirse a 32 equipos ha estado en la mesa durante más de tres décadas y ahora cobra más fuerza.

A pesar de la falta de detalles concretos sobre los planes de expansión, fuentes de alto nivel sugieren que este movimiento podría resultar en ingresos significativos para los equipos existentes. Aunque la liga enfrenta desafíos como la reciente quiebra de Diamond Sports Group y la incertidumbre en torno a los estadios de los Rays y Athletics, el comisionado Rob Manfred ha abordado públicamente la posibilidad de expansión, insinuando que podría ser una vía para fortalecer la liga (la cual es más un sistema que una liga pero eso es harina de otro costal).

En este contexto, las miradas se centran en las posibles ciudades que podrían albergar a los nuevos equipos. Nashville y Salt Lake City han emergido como favoritas. Nashville, con su sólida base de aficionados y su rica conexión histórica con las Ligas Negras, se presenta como una opción atractiva para la MLB. Esta es mi favorita porque el béisbol necesita a los afroamericanos. También me gusta New Orleans.

Por otro lado, Salt Lake City, a pesar de tener una población más pequeña en comparación con otras ciudades de MLB, ha compensado esto con un plan de desarrollo excepcional, respaldado por la familia Miller, propietaria del equipo de la NBA, los Jazz de Utah. Esta también me gusta como sede porque sería la competencia a los Rockies y de la sana competencia solo salen cosas buenas.

Aunque otras ciudades como Charlotte, Portland, San Jose, Austin, Vancouver y Ciudad de México se han mencionado como posibles candidatas, Nashville y Salt Lake City destacan por su preparación y planificación.

Ambas ciudades enfrentarían desafíos importantes en el camino hacia la expansión, desde la aprobación de nuevos estadios hasta la creación de grupos propietarios sólidos. Sin embargo, con la expansión no prevista hasta principios de la década de 2030, hay tiempo para abordar y superar estos problemas, garantizando una entrada suave de los nuevos equipos.

La decisión del comisionado Rob Manfred de anunciar las ciudades seleccionadas en los próximos cinco años se perfila como un momento trascendental en la historia reciente de las Grandes Ligas. Este anuncio no solo definirá el futuro de la liga, sino que también podría llevar a una realineación que alteraría radicalmente la estructura de la competencia.

Si todo o la mayoría de estos proyectos de expansión se gestan bien y los niños estadounidenses empiezan -como en un pasado ya remoto- a jugar el béisbol como lo hacía Jackie Robinson y Ty Cobb, solo se consecharán cosas buenas y se conseguirá un balance entre el buen negocio y una tremenda competitividad en el diamante.

Abel Flores

Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021 

5 similitudes entre Rickey Henderson y Ronald Acuña Jr | Abel Flores

Columna Amantes del Béisbol

Nada es igual, pero todo es comparable ¿Por qué no? El beneficio de comparar es que llegas a conocer mejor los objetos entre la variedad del infinito y las similitudes encarnan maravillosas conclusiones. Una manzana y una pera son frutas, pero sólo conoceremos las virtudes y particularidades de las manzanas si las comparamos con las peras. ¿Y acaso la variedad de colores no es una muestra física y visual de que comparando los prismas y sombras se ven las realidades de las cosas?

DENVER, Colorado – A veces en el deporte, como en la vida misma, hay coincidencias que impresionan realmente. Quizás es más común de lo normal o quizás solo hay que empeñarse en verlas. Sea cuál sea el caso, hay dos peloteros -que aunque con orígenes, contextos y en épocas muy distintas- han jugado al béisbol con una similitud que espanta. Me refiero al Salón de la Fama, el mítico Rickey Henderson, y al actual MVP de la Liga Nacional 2023, Ronald Acuña Jr.

Rickey Henley Henderson (25 de diciembre de 1958) es un exbeisbolista estadounidense quien jugó en nueve equipos diferentes desde 1973 hasta 2003. Posee el récord del mayor número de bases robadas de todos los tiempos (1.406) y en 1982 totalizó 130 estafas (cifra insuperada aún). Además es líder histórico en carreras anotadas (2.295). Fue elegido 10 veces para el Juego de las Estrellas. Es miembro del Salón de la Fama desde 2009.

Por su parte, Ronald José Acuña Blanco (La Guaira, Venezuela, 18 de diciembre de 1997), más conocido como Ronald Acuña Jr, es un beisbolista que juega para los Bravos de Atlanta de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB). En la LVBP, juega para los Tiburones de La Guaira. Hizo su debut en 2018 y ganó el premio del Novato del año de la Liga Nacional. En 2023, logró conectar 41 jonrones y 70 bases robadas, siendo el primer beisbolista de toda la historia en conseguir dicha hazaña en el béisbol profesional en una temporada de Grandes Ligas. También se convirtió en el primer venezolano en toda la historia de Las Grandes Ligas con más bases robadas en una temporada, y es el latino con más carreras anotadas (149) en la historia de la MLB en una sola temporada.

Queda claro que ambos son excelentísimos jugadores, pero ¿cuáles son las similitudes en su juego?

Velocidad relámpago corriendo las bases

Ambos, Henderson y Acuña Jr. son conocidos por su velocidad fenomenal en las bases. Henderson estableció el récord histórico de todas Las Mayores con 1.406 bases robadas durante su carrera de 25 temporadas, un récord que según los estándares modernos parece imposible de igualar. En sus primeras 6 temporadas, Henderson se robó 493 bases. Estas cifras hoy son inigualables. En 1979, en su temporada rookie, Rickey llegó a 39 robos de base.

Acuña Jr. ha demostrado ser una fuerza imparable en las bases desde su llegada a las Grandes Ligas en 2018, destacando por su habilidad para robar bases y realizar corridas explosivas, tanto que en 2023 Acuña llegó a robarse 70 bases y establecer esa marca donde él es el único en haberla logrado de 40-70 (entre jonrones y bases robadas). En sus primeras 6 temporadas, Acuña se ha robado 180 bases y en su segunda temporada en MLB en 2019 consiguió robarse 37 almohadillas, muy cerca de las 39 de Henderson en su año rookie en 1979 (con 40 años de diferencia entre ambos sucesos).

Si bien es cierto se concluye que ambos jugadores son unos robadores de base, veloces como un relámpago, Henderson consiguió muchos más robos que Acuña. Obviamente jugaron en épocas diferentes, pero Henderson era más “liviano”.

Dominio y seguridad en los jardines

Tanto Henderson como Acuña Jr. se destacan en el jardín. Henderson, a lo largo de su carrera, patrulló los jardines con agilidad y destreza, contribuyendo no solo con su bate, sino también con su habilidad defensiva. De manera similar, Acuña Jr. ha demostrado ser un jardinero versátil y hábil, combinando jugadas espectaculares con una potente ofensiva.

Ambos jugaron por su velocidad y capacidad defensiva en el jardín central, siendo los líderes de los jardines de sus equipos, pero también por momentos y circunstancias se movieron tanto al jardín izquierdo como el derecho.

En 1979, en su año rookie, Henderson cometió 6 errores y en sus primeras 6 temporadas llegó a cometer sorprendentemente 43 errores, sobre todo cuando jugó LF en 1984 donde en una sola temporada llegó a errar en 10 ocasiones.

Ronald Acuña Jr en su temporada de novado realizó 5 errores en 2018 y en sus 6 primeras campañas en MLB ha cometido un total de 19 errores.

Capacidad para conectar la bola: hiteadores como primer bate de la ofensiva

Una de las estadísticas más impresionantes compartidas por estos dos jugadores es su capacidad para anotar carreras y esto va de la mano de todas las veces que se embasan con imparables, bases por bola y extrabases. Henderson estableció el récord de más carreras anotadas en la historia de las Grandes Ligas con 2.295 en 25 campañas. Por su lado, Acuña Jr. ha demostrado ser un catalizador en la alineación, contribuyendo significativamente a las carreras anotadas de los Bravos de Atlanta desde su llegada a Las Mayores.

Veamos sus números ofensivos en su año rookie:

Henderson en 1979: Carreras 49, Imparables 96, Total de Bases 118, Dobles 13, Triples 3, Jonrones 1, Impulsadas 26 y Bases por Bola 34.

Acuña en 2018: Carreras 78, Imparables 127, Total de Bases 239, Dobles 26, Triples 4, Jonrones 26, Impulsadas 64 y Bases por Bola 45.

Ahora analicemos sus numeritos ofensivos en sus primeras 6 temporadas en MLB:

Henderson entre 1979 y 1984: Carreras 586, Imparables 850, Total de Bases 1.190, Dobles 129, Triples 29, Jonrones 51, Impulsadas 271 y Bases por Bola 520.

Ronald Acuña Jr entre 2018 y 2023: Carreras 543, Imparables 767, Total de Bases 1.409, Dobles 137, Triples 11, Jonrones 161, Impulsadas 402 y Bases por Bola 341.

De estas cifras se concluye que en muchos renglones tienen estadísticas similares, pero en el poder de los cuadrangulares y el slugging Ronald Acuña Jr tiene más extrabases que Henderson, quien por cierto era más rápido corriendo en las bases. Una ventaja para cada uno, pero en lo genérico son veloces, con contacto y para ser primeros bates son poderosos (Acuña mucho más).

Jonroneros como primer bate del line-up

Como revisamos en las estadísticas anteriores para ser los primeros bateadores de una alineación ambos jugadores no solo eran conocidos por su velocidad y habilidades en las bases, sino también por su potencia en el bate.

Henderson y Acuña Jr. han sido bateadores poderosos capaces de conectar imparables, extrabases y jonrones. Su versatilidad en el plato los convierte en amenazas constantes para los lanzadores contrarios. No obstante, quizás en las estadísticas de jonrones vemos a Henderson muy por debajo de Acuña, pero la realidad es que en los años que jugó Rickey él era considerado un primer bate con mucho poder.

Líderes carismáticos, energéticos y perrerosos

Tanto Henderson como Acuña Jr. comparten un carisma y una energía contagiosos en el campo de juego. Henderson era conocido por su personalidad vibrante y su confianza inquebrantable. De manera similar, Acuña Jr. irradia entusiasmo y pasión por el juego, inspirando a sus compañeros de equipo y a los fanáticos por igual.

Ambos -además de ser afrodescendientes- han tenido una personalidad de “perreo” al momento de batear un cuadrangular o robarse una base. Haciendo señas, bailando e interactuando con sus compañeros y fanáticos. Ambos se disfrutan sus logros en el terreno y estas actitudes no siempre son vistas con buenos ojos por los rivales, pero creo que a ellos esto no les importa mucho.

Similitudes curiosas

Por supuesto que las comparaciones muchas veces pueden ser odiosas, fuera de contexto y a veces un poco tomadas de los pelos, pero creo que para todos aquellos fanáticos, periodistas y peloteros que llegaron a ver jugar a Rickey Henderson y hoy en día ven jugar al venezolano Ronald Acuña Jr. pueden llegar a la conclusión que pareciera tuviesen el mismo espíritu.

La conexión entre Rickey Henderson y Ronald Acuña Jr. va más allá de las estadísticas y los logros individuales. Estos dos jugadores extraordinarios han dejado su personalidad y carisma en su manera de jugar béisbol, compartiendo similitudes que trascienden las décadas y demuestran que la grandeza en el diamante puede ser atemporal y ¿por qué no? hasta metafísica.

Abel Flores
Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021

Realeza japonesa con sangre AZUL: Todos los ojos están puestos en los DODGERS en el Spring Training 2024 | Abel Flores

Columna de AMANTES DEL BÉISBOL por Abel Flores

ESPECIAL DIAMANTE 23 – Durante los últimos días de esta primera semana de los entrenamientos primaverales de Las Mayores, los Dodgers de Los Ángeles han acaparado los titulares en el mundo del béisbol con una serie de movimientos audaces en mercadeo deportivo que han dejado a fanáticos y críticos boquiabiertos. La fiebre comenzó cuando los Dodgers lograron asegurar al nipón Shohei Ohtani en la agencia libre, firmando al Jugador Más Valioso de la Liga Americana en dos ocasiones con un contrato histórico de 10 años y $700 millones.

El japonés Shohei Ohtani es la máxima estrella y cara de la MLB y es el único candidato a heredar la corona como pitcher y bateador tal cual Babe Ruth hace un siglo

Pocos días después, la gerencia de los Dodgers sorprendió a todos al adquirir a otro lanzador estrella, Tyler Glasnow, en un canje que fortaleció aún más la rotación del equipo. Pero los movimientos no se detuvieron ahí; los Dodgers firmaron al fenómeno japonés Yoshinobu Yamamoto con un contrato asombroso de 12 años y $325 millones, superando incluso la cifra otorgada al ganador del premio Cy Young de la Liga Americana en 2023, Gerrit Cole.

La atención alrededor de los Dodgers se intensificó con estas adquisiciones, colocándolos en el epicentro de las conversaciones sobre el béisbol en esta temporada. Para los fanáticos de los Dodgers, la temporada baja es un sueño hecho realidad, mientras que para los seguidores de los otros 29 equipos, ver a los Dodgers gastar más de mil millones de dólares fue una pesadilla.

El miércoles pasado, marcó un hito clave cuando la plantilla completa de los Dodgers salió al campo de práctica juntos por primera vez. Este día de entrenamiento del equipo completo generó un entusiasmo sin igual, marcando el inicio oficial de la temporada de béisbol.

Los japoneses Ohtani y Yamamoto son la sensación del Spring Training de los Dodgers en 2024

El manager de los Dodgers, Dave Roberts, expresó su entusiasmo durante una charla antes del entrenamiento del miércoles. “Creo que obviamente fue divertido reunir a todos y creo que fue más bien la mentalidad de apreciar el hecho de que tenemos un plantel talentoso”, comentó Roberts a MLB.com. “Pero depende de nosotros jugar buen béisbol, mejorar cada día y aceptar la idea de que la gente nos persigue”.

La fiebre en torno al campamento de los Dodgers alcanzó su punto álgido el miércoles, cuando jugadores estelares como Mookie Betts, Freddie Freeman y Will Smith estaban bateando en un campo, pero la atención se desvió rápidamente cuando los fanáticos se dieron cuenta de que Ohtani estaba en el campo contiguo. La gente corrió para presenciar su sesión de bateo, reflejando el interés ferviente que rodea a los Dodgers.

Freeman, uno de los All-Stars de la temporada pasada y finalista al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, comentó sobre el cambio en el ambiente: “Cuando llegamos, había unas 30 personas afuera de nuestro estacionamiento”, rió Freeman. “Eso no estuvo ahí en mis últimos dos años. Sí, lo notamos. Pero creo que es más, eso es algo bueno. Eso significa que sucedieron cosas buenas esta temporada baja para los Dodgers. Tenemos algunos, probablemente el tipo del que vamos a hablar con nuestros bisnietos. Así como hablamos de Babe Ruth, vamos a hablar de Shohei”, informó MLB.com.

Durante el pasado fin de semana, los fanáticos y observadores presenciaron una nueva dimensión de la conexión entre Ohtani y Yamamoto. Ohtani estuvo detrás de Yamamoto mientras el lanzador derecho lanzaba una serie de lanzamientos durante su primer bullpen de la primavera a toda velocidad. Después de cada lanzamiento, Ohtani asentía con aprobación, consolidando la sinergia que se está construyendo entre estos dos astros del béisbol.

Ohtani esta semana conectó 10 jonrones de 29 contactos en su primera práctica de bateo después de la operación Tommy John

Ese mismo primer día de Spring Training, después de que Yamamoto concluyera otra sesión de bullpen en el campamento, fue el turno del lanzador de presenciar las habilidades de bateo de Ohtani. Realizando prácticas de bateo por segunda vez desde su cirugía en septiembre, Ohtani impresionó nuevamente al realizar 29 golpes, incluyendo 10 jonrones que superaron la valla.

El grupo que compartió el campo con Ohtani para estas prácticas incluyó a Miguel Rojas, James Outman y Chris Taylor. El impacto de Ohtani no solo se limita a la cantidad de jonrones, sino también a la calidad de su juego, como expresó Rojas: “El sonido del bate, la forma en que la pelota salta del bate, acabo de jugar con Ronald Acuña Jr. en Venezuela y es más o menos lo mismo. Pero Acuña estaba completamente sano. Imagínese a este tipo cuando esté completamente sano y en forma a mitad de temporada. Es el primer BP (práctica de bateo en inglés) que veo y ya estoy impresionado… No voy a darlo por sentado”.

Por esto y más, los Dodgers continúan siendo el epicentro del mundo del béisbol, generando expectativas y emoción a medida que la temporada avanza. La combinación de talento estelar, adquisiciones impactantes y el regreso impresionante de Ohtani después de la cirugía, ha posicionado a los Dodgers como el equipo número uno a seguir en la temporada de béisbol de 2024.

Abel Flores

Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021