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OZZIE GUILLÉN en EXCLUSIVA tras firmar su nuevo contrato con Tiburones de La Guaira (VIDEO)

ESPECIAL DIAMANTE23 – ¡No te pierdas la entrevista exclusiva en Diamante23 conducida por Leonte Landino, Gilberto González y Abel Flores! En esta ocasión, nos complace anunciar el regreso triunfal de Oswaldo Guillén como manager de los Tiburones en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) para la temporada 2024-25. Exploraremos los motivos detrás de esta emocionante decisión, así como las expectativas y estrategias de Guillén para llevar al equipo a la victoria. No te pierdas este encuentro único con una leyenda del béisbol venezolano. Sintoniza Diamante23 y síguenos en todas nuestras redes sociales.

OZZIE GUILLÉN en EXCLUSIVA tras firmar su nuevo contrato con Tiburones de La Guaira en Venezuela

La carrera de un gigante del béisbol latinoamericano y mundial

Oswaldo José Guillén Barrios, nacido el 20 de enero de 1964, es un exjugador profesional de béisbol venezolano y el actual manager de los Tiburones de La Guaira en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. Guillén jugó en las Grandes Ligas de Béisbol como shortstop durante 16 temporadas, principalmente con los Chicago White Sox, desde 1985 hasta 2000. Durante ese tiempo, ganó el premio al Novato del Año de la Liga Americana y también un Guante de Oro, estableciéndose como uno de los mejores shortstops defensivos de su época. Posteriormente, Guillén dirigió a los Chicago White Sox desde 2004 hasta 2011, logrando ganar la Serie Mundial en 2005, para luego pasar a dirigir a los Miami Marlins en 2012.

Como jugador, Guillén era respetado por su pasión, velocidad, intensidad y habilidades defensivas, así como por su amor efusivo por el juego. En 2005, Guillén se convirtió en el primer mánager latino en la historia de las Grandes Ligas en ganar una Serie Mundial al liderar a los Chicago White Sox hacia su primer campeonato en 88 años.

Guillén fue un shortstop ágil y de bateo ligero, emergiendo de una línea de shortstops venezolanos que incluía a Chico Carrasquel, Luis Aparicio (ambos jugadores de los White Sox), David Concepción y Omar Vizquel (quien jugó para Guillén como jugador de utilidad para los White Sox). Fue firmado originalmente como agente libre por los San Diego Padres en 1980. En diciembre de 1984, fue transferido a los Chicago White Sox como parte de un intercambio de ocho jugadores, junto con Tim Lollar, Bill Long y Luis Salazar a cambio de LaMarr Hoyt.

En 1985, Guillén fue tanto el Novato del Año de la Liga Americana como el Novato del Año de The Sporting News, convirtiéndose en el tercer shortstop novato en la historia de las Grandes Ligas en ganar un título de fildeo. Guillén se destacó por su estilo de juego audaz y agresivo, como se demostró el 2 de agosto de 1985, en un juego contra los New York Yankees. Con el juego empatado 5-5 en la décimo primera entrada, Guillén conectó un sencillo con dos outs y luego procedió a robarse la segunda base. Cuando el siguiente bateador conectó un sencillo al cuadro, Guillén no dudó mientras rodeaba la tercera base, tomando desprevenida a la defensa de los Yankees y anotando la carrera ganadora del juego.

El 21 de abril de 1992, Guillén sufrió una grave lesión en la rodilla en una colisión con el jardinero Tim Raines. La lesión lo hizo perder casi toda la temporada y posteriormente disminuyó su rango defensivo, así como su producción de bases robadas durante el resto de su carrera. Guillén se recuperó en 1993 con su temporada más productiva ofensivamente, registrando un promedio de bateo de .280, y conectando un máximo en su carrera de cuatro cuadrangulares y 50 carreras impulsadas (RBI) en 134 juegos. Los White Sox ganaron el título de la División Oeste de la Liga Americana. Bateó .273 y anotó cuatro carreras en la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 1993, ya que los White Sox fueron derrotados por los Toronto Blue Jays en seis juegos.

En octubre de 1997, después de 13 temporadas con los White Sox, Guillén recibió el estatus de agente libre y firmó un contrato para jugar con los Baltimore Orioles. En mayo de 1998, los Orioles lo liberaron y él firmó con los Atlanta Braves como infielder de utilidad. Ayudó a los Braves a ganar la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 1999 contra los New York Mets con un sencillo en el décimo inning, empatando el marcador en nueve carreras, mientras los Braves ganaron el juego y la serie. Los Braves eventualmente perderían ante los New York Yankees en la única aparición de Guillén en la Serie Mundial como jugador. Después de jugar un año con los Tampa Bay Devil Rays en el 2000, se retiró como jugador al final de la temporada a la edad de 36 años.

En una carrera de dieciséis años en las Grandes Ligas, Guillén jugó en 1.993 juegos, acumulando 1.764 hits en 6.686 turnos al bate para un promedio de bateo de .264 junto con 28 cuadrangulares, 619 carreras impulsadas y un porcentaje de embasamiento de .287. Guillén fue All-Star en 1988, 1990-1991, y ganó el Guante de Oro en 1990. Lideró a los shortstops de la Liga Americana dos veces en el factor de alcance, una vez en asistencias y una vez en porcentaje de fildeo. El porcentaje de fildeo de .974 de Guillén lo ubica en el puesto 40 entre todos los shortstops de las Grandes Ligas, por delante, entre otros, de Luis Aparicio y Dave Concepción. Aunque fue considerado uno de los mejores shortstops defensivos en la Liga Americana, Guillén a menudo fue pasado por alto en los premios de fildeo de postemporada porque su carrera de jugador coincidió con la de Tony Fernández, Cal Ripken Jr., y más tarde Omar Vizquel. Este trío ganaría todos los Guantes de Oro de la Liga Americana para un shortstop desde 1986.

Pompeyo Davalillo, la Triple Corona y otros vínculos entre Lasorda y Guillén | Abel Flores

En esta columna de Amantes del Béisbol, Abel Flores examina y ubica que en la historia de Lasorda y Guillén hay un nombre que se convierte en un puente: Pompeyo Davalillo (1928-2013). Creo que en historiografía Davalillo sería “la piedra angular” de las similitudes entre Lasorda y Guillén. Reflexionemos

COLUMNA AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – A veces, la vida entrelaza destinos de manera sorprendente, y en el mundo del béisbol en estos días por la victoria en la Serie del Caribe Miami 2024 de los Tiburones de La Guaira, dos nombres resuenan con fuerza: Tommy Lasorda y Oswaldo Guillén.

Ambos mánagers comparten la distinción única de haber ganado desde el banquillo una Serie Mundial, una liga de béisbol invernal y la Serie del Caribe. Pero hay muchos más vínculos en sus brillantes carreras y en sus formas de dirigir.

El orden de sus logros no sigue la misma cronología pero la grandeza de Lasorda se construyó de menos a más. Desde la Liga Dominicana con los Tigres del Licey en la temporada 1972-73, la Serie del Caribe de febrero de 1973 y la Serie Mundial con los Dodgers en 1981 y 1988, el legado de Tommy Lasorda es ascedente. En contraste, Guillén trazó su camino hacia la Triple Corona en un orden distinto: Serie Mundial con los Medias Blancas de Chicago en 2005, Liga Venezolana de Béisbol en 2023-24 y la Serie del Caribe en febrero de 2024. Además, Guillén consiguió todos estos logros con los equipos de su amores: los Tiburones de La Guaira y los Medias Blancas.

El legado y estilo de Pompeyo Davalillo

El Zuliano Pompeyo Davalillo influyó en el juego agresivo de Tommy Lasorda y Oswaldo Guillén

En la historia de Lasorda y Guillén hay un nombre que se convierte en un puente: Pompeyo Davalillo (1928-2013). Creo que en historiografía Davalillo sería “la piedra angular” de las similitudes entre Lasorda y Guillén. Reflexionemos.

Davalillo fue jugador y mánager venezolano, conocido como “Yo-Yo” en Estados Unidos, dejó huella al dirigir al equipo Salamanca en México, convirtiéndose en el primer venezolano en liderar un equipo de béisbol profesional en otro país. Es decir fue el primer mánager profesional venezolano en ser inmigrante.

Davalillo también compartió momentos cruciales con Lasorda. En la temporada 1971-72, Lasorda fungió como coach de Davalillo con los Leones del Caracas en la Liga Venezolana, y al siguiente año, Lasorda asumió como mánager de los Tigres del Licey, logrando su primer campeonato profesional. Pareciera que las últimas pasantías de Lasorda antes de convertirse en mánager campeón estaban destinadas a coincidir con quien por aquella temporada fuera su jefe: Davalillo.

En ningún momento pretendo decir que todo lo que sabía Lasorda fue gracias a Pompeyo, para nada. Pero si quiero dejar en claro que no es casualidad que Lasorda la temporada siguiente de ser coach de Davalillo ganara como mánager novato su primer campeonato profesional en Dominicana y una Serie del Caribe. Las similitudes en la forma de dirigir entre Lasorda y Davalillo son sorprendentes.

Mi opinión es que Davalillo le enseñó (con palabras y acciones) a jugar el béisbol caribe y el béisbol agresivo con equipos favoritos para ganar el campeonato. Lasorda fue coach de un mánager competitivo como Davalillo y hasta ese momento Lasorda había sido tan solo un caza talento y un formador de equipos menores en EEUU, pero no un mánager ganador. Los entendidos saben que no es igual ser un mánager de un equipo favorito para campeón que un mánager del montón. Las presiones y gestiones son muy diferentes. Exactamento eso fue una de las cosas que le enseñó Davalillo a Lasorda.

Por aquellos años es sabido que peloteros y mánagers estadounidenses iban a las ligas invernales para mejorar y aprender en su formación. Hoy en día todo cambió pero no es el tema.

Casualidad o no, es importante resaltar que en esa temporada de 1971-72 Lasorda tuvo su última pasantía como coach y fue un año de inflexión en su carrera. Con los Leones del Caracas, Lasorda no logró ganar, pero si sufrir las derrotas de un equipo que estaba para ser campeón. Y esta es una dolorosa verdad en la vida: perder enseña más que ganar.

En los años 70′ como en nuestros días en las Ligas Invernales del Caribe se juega para ganar y no hay ningún proceso formativo porque casi todos los jugadores profesionales latinos hacen vida y se forman en Las Menores de la MLB. No obstante, el mánager local o extranjero que en el Caribe no gane o se va o que aguante los insultos de la fanaticada (si no pregúntenle a Phil Regan, mánager estadounidense que dirigió en los 90′ en Venezuela). Mi hipótesis es que Lasorda en Caracas junto a Davalillo aprendió a ganar y competir más que a formar nuevos talentos, algo que ya sabía y lo hacía muy bien. Tanto así que en la fructifera carrera de Lasorda en Las Mayores hasta nueve de sus jugadores ganaron el Premio al Novato del Año. Cuán grande fue Lasorda.

Pero el destino no solo conecta a Lasorda con Davalillo, sino también con Ozzie Guillén. En la década de los 80′, Pompeyo Davalillo desplegó su sabiduría y disciplina con los Tiburones de La Guaira, formando la famosa “Guerrilla” junto a Guillén y otros talentosos peloteros venezolanos. De hecho, estos Tiburones en los 80′ ganaron tres veces y con un doblete (1984-85 y 1985-86). Aquella temporada de 1986 fue la última hasta que 38 años después Tiburones bajo el mando de Oswaldo Guillén ganaran su 8vo título en 2024.

Guillén ha declarado en repetidas ocasiones que Davalillo fue su mentor en el béisbol, un padre para muchos de los jugadores de aquella generación. Y las similitudes en su forma de juego entre Guillén y Davalillo son obvias (como con Lasorda). ¿Casualidad? Lo dudo. Tanta casualidad es lógicamente improbable.

Tanto Lasorda como Guillén comparten un enfoque agresivo en el juego. Pompeyo Davalillo, el vínculo común, era conocido por su estilo audaz, incorporando jugadas tácticas como toques de bola sorpresivos, robos de base constantes y bateo y corrido. Davalillo era un mánager para equipo grande, para equipo favorito, esos equipos que solo saben ganar. Este béisbol agresivo se ha convertido en una característica distintiva de ambos mánagers (Lasorda y Guillén) que terminaron ganando la Triple Corona.

El vínculo latino entre Lasorda y Guillén

Finalmente, un lazo latino une a Lasorda y Guillén. Thomas Charles Lasorda (1927-2021), estadounidense hijo de inmigrantes italianos, comparte raíces latinas con el oriundo de Ocumare del Tuy, estado Miranda, el venezolano Oswaldo Guillén. Este vínculo cultural latino agrega otra capa de complejidad y conexión a la historia entre estos dos icónicos mánagers del béisbol.

Para los despistados, los orígenes de españoles e italianos y sus descendientes son latinos porque el Imperio Romano hablaba latín y conquistó Hispania. Ser latino no es un tema de color de piel, ni religioso, ni tampoco es algo estrictamente genético. Ser latino es un tema cultural y me atrevo a decir que básicamente es un tema del idioma materno: español, italiano y portugués (entre otros). Volvamos al tema.

Fíjense que Lasorda fue el mánager de los Dodgers en la época de Fernando Valenzuela y la “Fernandomanía”. No me quedan dudas que el paso de Lasorda por el béisbol caribeño lo ayudó a conocer y relacionarse mejor con sus peloteros latinos y con todos aquellos fans mexicanos que en los 80′ y hasta hoy forman la gran fanaticada de los Dodgers. ¿Casualidad que Lasorda fuera mánager de esos Dodgers? Claro que no. No hay casualidades sino “causalidades”. Sin embargo algunos creen que la no continuidad de Valenzuela con los Dodgers tuvo que ver con su relación con Lasorda, pero este fue un tema personal entre ellos. En suma, Lasorda se caracterizó por ser un mánager con poca paciencia con sus lanzadores.

En el juego de la vida y el béisbol, estas conexiones inesperadas para muchos -pero que se encuentran en las profundidades y los tesoros de la historia- entre Lasorda, Guillén y Davalillo tejen un tapiz único de legados, éxitos y enseñanzas que perdurarán en la historia del béisbol latinoamericano.

Y como dicen muchos historiadores: la historia la escriben los ganadores y vaya que Lasorda, Davalillo y Guillén son ganadores. También agregan otros: los inmigrantes forjan esa historia ganadora porque Lasorda, Guillén y Davalillo todos fueron de alguna u otra manera inmigrantes que enaltecieron “su” béisbol fuera de “sus” fronteras o zonas de confort.

Oswaldo Guillén y la Triple Corona de mánager de Tommy Lasorda | Abel Flores

ESPECIAL DIAMANTE 23 – En el vasto universo del béisbol, la figura de Tommy Lasorda se erige como un monumento de logros y hazañas. Su legado, grabado en la historia, se destaca de manera única al ser el único manager en conquistar la codiciada Triple Corona del béisbol como mánager: Serie Mundial, Liga de Béisbol Invernal en el Caribe y la Serie del Caribe. Lasorda se formó desde los rincones de las ligas menores, donde dejó una huella como ojeador y manejador.

La historia de Lasorda en las ligas menores comenzó en 1960, cuando Al Campanis, director de exploración de los Dodgers, lo contrató como explorador. Su capacidad para identificar talento y moldearlo se manifestó al dirigir a equipos como los Pocatello Chiefs y los Ogden Dodgers en las ligas de novatos. Pero su genio no solo se limitaba al terreno de juego; Lasorda, en un intento único de inspirar confianza en sus jugadores en Ogden, implementó una táctica singular. Cada jugador escribiría una carta a los Dodgers de Los Ángeles, proyectando que algún día reemplazarían a los titulares en las Grandes Ligas. Una visión audaz que demostró ser profética para muchos. Ojalá los mánagers de hoy fueran tan ingeniosos como lo era Lasorda. El béisbol fuese otro.

La conexión de Lasorda con el béisbol caribeño no se limitó a las ligas menores. Además de dirigir en las ligas de novatos, también fue entrenador del equipo Tigres del Licey en la Liga Dominicana de Béisbol Invernal. Su liderazgo llevó al equipo a conquistar el título de la Liga Dominicana 1972-73 y de la Serie del Caribe en 1973, celebrada en Venezuela, de manera invicta y consolidando su estatus como estratega exitoso en diferentes escenarios y geografías.

El siguiente capítulo de la carrera de Lasorda lo llevó a desempeñarse como entrenador de tercera base de los Dodgers en 1973 bajo la tutela del icónico Walter Alston. Su dedicación y habilidades tácticas lo hicieron el heredero aparente de Alston. Aunque se le ofrecieron varios trabajos de gestión en Grandes Ligas, Lasorda optó por permanecer con los Dodgers. Este compromiso con el equipo se vio reflejado cuando, en septiembre de 1976, asumió el papel de mánager principal tras el retiro de Alston. Una transición que no solo marcó el inicio de una nueva era para los Dodgers sino también el comienzo de una época dorada bajo la dirección de Lasorda.

A lo largo de sus 20 años como mánager de los Dodgers, Lasorda dejó una marca indeleble. Compilando un impresionante récord de 1.599 victorias, logró dos títulos de Serie Mundial (1981 y 1988), cuatro banderines de la Liga Nacional y ocho títulos divisionales. Su destreza estratégica se evidenció en las 16 victorias en 30 juegos de la NLCS, la mayor cantidad de cualquier entrenador en el momento de su retiro. Además, tuvo el honor de dirigir a nueve jugadores que ganaron el premio al Novato del Año de la Liga Nacional. Nunca dejó de ser un caza talento.

La última página del libro de Lasorda como mánager se escribió el 23 de junio de 1996, con una victoria por 4-3 sobre los Astros de Houston en el Dodger Stadium. Sin embargo, su retirada estuvo marcada por la adversidad, ya que al día siguiente, sufrió un ataque cardíaco que lo llevó al hospital. Aunque su carrera llegó a su fin, su legado como uno de los grandes estrategas del béisbol perdura, con 1.599 victorias que lo sitúan en el puesto 22 de todos los tiempos.

Sin embargo, este récord exclusivo no está destinado solo a Lasorda, ya que esta noche el béisbol latino podría presenciar un capítulo sin precedentes. Oswaldo Guillén, un nombre que resuena en el ámbito del béisbol, tiene la oportunidad de inscribir su nombre en la historia como el primer latino en conseguir la Triple Corona que solo Lasorda ha logrado hasta ahora.

El venezolano Guillén, con una carrera destacada como jugador y una incipiente pero prometedora trayectoria como mánager, se encuentra al mando de una temporada histórica. La posibilidad de alcanzar la Triple Corona, al ganar la Serie Mundial, la Liga de Béisbol Invernal en el Caribe y la Serie del Caribe, pone en juego un hito que podría cambiar la narrativa del béisbol latino.

La mesa está servida para esta noche trascendental en el torneo que reúne lo mejor del béisbol del Caribe. La pregunta flota en el aire: ¿Mantendrá Dominicana y Licey su hegemonía, o será el momento de los Tiburones de La Guaira y Guillén de coronar una temporada que quedará grabada en la memoria de los fanáticos del béisbol?

La emoción es palpable, la historia está en juego, y el béisbol latino aguarda ansioso para ver si Guillén puede seguir los pasos de Lasorda y unirse al selecto grupo de estrategas que han dejado una marca indeleble en el deporte rey.

Abel Flores

Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021