Archivo de la etiqueta: historia

De la simplicidad a la ciencia: Esta es la historia del guante de béisbol

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El béisbol ha experimentado una evolución significativa en algunos de sus aspectos (menos y casi nada en su calendario), pero sobre todo en sus instrumentos de juego. Uno de los elementos más icónicos y cruciales de este deporte es el guante, una pieza de equipo que ha pasado de ser una mera extensión de la mano a convertirse en un instrumento de alta tecnología diseñado para maximizar el rendimiento defensivo.

La historia del guante de béisbol es una fascinante crónica de innovación, adaptación y perfeccionamiento que refleja tanto los cambios en el juego como los avances en la tecnología y la ciencia del deporte. Y lo más hermoso de todo es que el guante moderno aunque manufacturado con alta tecnología mantiene su concepción tradicional.

Los primeros años: La era de la mano desnuda

En los primeros días del béisbol, a mediados del siglo XIX, los jugadores no usaban guantes. El juego se jugaba a mano desnuda, y el uso de un guante era considerado un signo de debilidad o cobardía. Los jugadores atrapaban la pelota con las manos, lo que a menudo resultaba en lesiones, especialmente dado que las pelotas de béisbol en esa época eran considerablemente más duras que las modernas.

El primer jugador conocido en usar un guante fue Charles Waitt, un jugador de los St. Louis Brown Stockings en 1875. Waitt usó un guante hecho a medida, que era básicamente un guante de cuero fino sin acolchado, diseñado para proteger sus manos lesionadas. A pesar de las burlas iniciales de sus compañeros y oponentes, otros jugadores comenzaron a notar las ventajas de usar un guante, y poco a poco, el guante se fue popularizando en el béisbol.

La expansión del uso del guante: 1880-1900

A medida que más jugadores adoptaron el uso del guante, su diseño comenzó a evolucionar. Al principio, los guantes se parecían más a guantes de trabajo comunes, con los dedos expuestos y sin acolchado. Sin embargo, con el tiempo, los jugadores y los fabricantes de guantes comenzaron a experimentar con diferentes diseños para mejorar la función protectora y la capacidad de atrapar la pelota.

En la década de 1890, Albert Spalding, un exjugador que se convirtió en fabricante de equipos deportivos, introdujo uno de los primeros guantes acolchados. Este diseño innovador ofrecía mayor protección y hacía más fácil atrapar la pelota. Spalding también fue uno de los primeros en comercializar guantes específicamente diseñados para diferentes posiciones en el campo, un concepto que revolucionaría el uso del guante en el béisbol.

Innovación y especialización: 1900-1950

Con el cambio de siglo, el guante de béisbol comenzó a especializarse según la posición de juego. Los guantes para lanzadores, receptores, jugadores de cuadro y jardineros comenzaron a desarrollarse con características específicas para las demandas de cada posición. Por ejemplo, los guantes de receptor, conocidos como “mitts”, comenzaron a diseñarse con mayor acolchado y sin dedos separados, lo que permitía a los receptores manejar mejor los lanzamientos rápidos.

Durante este período, los guantes también empezaron a incorporar una mayor cantidad de materiales y tecnologías. El uso de cuero de alta calidad se convirtió en estándar, y los guantes se fabricaban con un mayor cuidado y atención al detalle. A finales de los años 1920, Bill Doak, un lanzador de los St. Louis Cardinals, sugirió añadir una red entre el pulgar y el índice del guante, creando lo que ahora se conoce como la “web” o “trap”, que permitió a los jugadores atrapar la pelota con mayor facilidad y seguridad. Este diseño revolucionario fue adoptado rápidamente y se convirtió en una característica estándar en los guantes de béisbol.

La era moderna: 1950-presente

La segunda mitad del siglo XX vio una explosión en la innovación del guante de béisbol. La introducción de nuevas tecnologías y materiales, como los polímeros sintéticos y el cuero tratado, permitió la fabricación de guantes más ligeros, duraderos y personalizados. Los fabricantes comenzaron a ofrecer guantes a medida para los jugadores profesionales, ajustados a sus preferencias específicas en cuanto a tamaño, forma, y flexibilidad.

La década de 1970 y 1980 trajo consigo avances significativos en la ergonomía del guante. Los diseñadores comenzaron a prestar más atención a la biomecánica del juego, desarrollando guantes que no solo protegían mejor las manos de los jugadores, sino que también mejoraban su rendimiento defensivo. Los guantes se hicieron más ajustados y flexibles, permitiendo un mayor control y sensación al atrapar la pelota.

En la actualidad, el guante de béisbol es un producto de alta tecnología, con modelos diseñados específicamente para las necesidades individuales de los jugadores. Marcas como Rawlings, Wilson, y Mizuno lideran el mercado, ofreciendo guantes con características como mallas reforzadas, acolchado de alta densidad, y materiales sintéticos que repelen la humedad. La personalización también ha llegado a ser una parte importante de la industria, con jugadores que pueden elegir no solo el ajuste y el diseño de su guante, sino también el color, el estilo, e incluso agregar sus iniciales o logotipos personalizados.

El guante de béisbol ha trascendido su papel como simple equipo deportivo para convertirse en un símbolo cultural. Ha aparecido en innumerables películas, libros, y programas de televisión, a menudo representando la conexión entre generaciones de jugadores y fanáticos. El proceso de “romper” un guante nuevo, moldeándolo a la forma de la mano del jugador, es visto como un rito de paso, una tradición que conecta a los jugadores de hoy con los pioneros del béisbol.

Económicamente, el mercado de guantes de béisbol ha crecido hasta convertirse en una industria multimillonaria. Los guantes de alta gama, especialmente los modelos usados por jugadores profesionales, pueden venderse por cientos de dólares. Además, los guantes de béisbol se han convertido en objetos de colección, con guantes antiguos y firmados por jugadores famosos que alcanzan precios exorbitantes en subastas.

La historia del guante de béisbol es un reflejo de la evolución del deporte mismo. Desde sus humildes comienzos como un simple guante de cuero hasta su estado actual como una pieza de equipo altamente sofisticada, el guante ha cambiado radicalmente, influenciado por las necesidades del juego, los avances tecnológicos, y las preferencias de los jugadores. Sin embargo, a pesar de todos estos cambios, el guante de béisbol sigue siendo, en esencia, un símbolo del espíritu y la tradición del béisbol, un deporte que sigue capturando la imaginación de millones en todo el mundo.

Así, el guante no solo protege las manos de los jugadores, sino que también conserva el legado de un deporte que ha evolucionado junto con él. La próxima vez que un jugador atrape una bola voladora en la oscuridad de la noche o un joven fanático atrape un foul en las gradas, se debe recordar que detrás de ese guante hay más de un siglo de historia, innovación, y pasión por el juego.

La relatividad y los mejores peloteros de la historia, incluyendo a los latinoamericanos (Parte 2) | Julio Sánchez Alvarado

Explorar las carreras de Babe Ruth, Willie Mays y Hank Aaron nos lleva a compararlas con dos gigantes latinoamericanos: Miguel Cabrera y Albert Pujols. Aunque Cabrera destaca con una Triple Corona y títulos de bateo, las lesiones afectaron su rendimiento, mientras que Pujols mantuvo una producción constante a pesar de los contratiempos. Este contraste ilustra cómo las lesiones y otros factores influyen en las carreras de los jugadores, resaltando la complejidad de la relatividad en el deporte

COLUMNA CAFÉ CON BÉISBOL

MEDELLÍN, Colombia – Haber seleccionado a los peloteros Babe Ruth, Willie Mays y Hank Aaron para compararlos y aplicar la relatividad en sus carreras, tiene más de un propósito, que trasciende el hecho de que los tres Sluggers desarrollaron de las más destacadas carreras ofensivas de todos los tiempos en Grandes Ligas y por ende comparables, sino que además nos trae a una comparación muy actual, con dos de los mejores latinoamericanos de todos los tiempos, el venezolano Miguel Cabrera y el dominicano Albert Pujols.

Cabrera y Pujols son los otros únicos dos peloteros en la historia del juego junto a Aaron con más de 3 mil hits, más de 500 Jonrones, más de .300 de Average y más de 600 Dobles. Entre los tres, el único que además de estos estratosféricos números suma 4 Títulos de Bateo y una Triple Corona ofensiva, es el venezolano Miguel Cabrera.

En el año 2021 Cabrera alcanzó y superó los 3 mil hits y los 500 jonrones de por vida, a sus 38 años de edad. Para el momento le quedaba pendiente las temporadas de los años 2022 y 2023 para completar y culminar su contrato con los Tigres de Detroit. Para entonces Pujols ya había superado los 600 vuelacercas en su carrera, razón por la cual la prensa le interrogó al sudamericano sobre la posibilidad de extender su carrera uno o dos años más con un nuevo contrato, una vez se cumpliera su actual convenio con los felinos para intentar lograr los 600 tetrabases de por vida, que lo colocaran en ese epígrafe al lado del antillano, a lo que en más de una ocasión y con el mayor respeto Cabrera respondió: “Si él hubiera realizado su carrera en Miami y Detroit o yo en San Luis y Los Ángeles, estaríamos iguales en ese sentido”, una clara referencia de la manera en la que inciden los diferentes recintos deportivos en el desempeño de los peloteros, incluso de los más notables paleadores.

No por casualidad uno de los más notables Sluggers de Puerto Rico, Juan “Igor” González, quien venía de despachar 47, 42, 45 y 39 cuadrangulares en temporadas consecutivas con Rangers de Texas entre los años 1996-1999, en la temporada del año 2000 solo despachó 22 vuelabardas con Tigres de Detroit, y es necesario destacar que al inicio de esa campaña el boricua sugirió acercar unos metros la cerca de los jardines, misma sugerencia que luego expresara Miguel Cabrera años más tarde.

Son muchas las variables que hacen de las comparaciones entre peloteros un asunto muy relativo. Pujols jugó una temporada más que Cabrera, 22 por 21, que le permitió ingresar al club de los 700 maderazos, ya que en su última campaña despachó 24 maderazos, culminando su carrera con 703 en total. El dominicano además se retiró a sus 42 años de edad, mientras que el venezolano lo hizo a sus 40 años de edad.

Ambos bombarderos latinoamericanos también batallaron durante sus respectivas carreras con lesiones.

Pujols recibió un fuerte pelotazo en la muñeca izquierda que ameritó una cirugía en el año 2011 a sus 31 años de edad, por una fractura que sufrió cuando todavía jugaba para los Cardenales de San Luis. Luego fue sometido a una cirugía de limpieza de rodilla en Octubre de 2012 y se perdió los últimos dos meses de campaña en 2014 por una fascitis plantar. Durante esos años lidió con molestias en la rodilla derecha, el pie izquierdo y la espalda, lo que provocó que perdiera en ese período 89 encuentros. También tuvo una lesión en el pie derecho en el año 2016 y una inflamación de la rodilla izquierda en el año 2018. Estas lesiones redujeron el rendimiento del estelar dominicano con puesto asegurado en el Salón de los Inmortales de Las Mayores y solo le permitieron participar en 39 juegos en la campaña del 2020. Debido a las lesiones, Pujols dejó de jugar en su carrera 699 encuentros, el equivalente a cuatro temporadas y el 30% de una quinta, y a pesar de ello logró cosechar semejantes guarismos a lo largo de su carrera.

Cabrera por su parte logró mantenerse salvo de lesiones desde su debut en el año 2003 con los Marlins de Florida, hasta el año 2013 con los Tigres de Detroit, año en el que ganó su tercer título de bateo consecutivo una temporada después de que lograra la triple corona ofensiva y repitiera su cosecha de 44 cuadrangulares.

En el año 2014 y también a sus 31 años de edad, a pesar de que logró el tope de su carrera en cuanto a dobles se refiere con 52, descendió su porcentaje de bateo de .348 a .313 pero la señal más significativa de que las lesiones comenzaban a mermar su rendimiento fue la notable disminución de su ritmo en cuanto jonrones se refiere, de 44 en las zafras de los años 2012 y 2013, a solo 25 en la campaña de ese año.

Desde entonces Miguel Cabrera no volvió a ser el mismo bateador, a pesar de que en el 2015 ganó su cuarto título de bateo con .338 de Average, solo la siguiente temporada, en el año 2016 volvió a batear sobre .300 de promedio al bate, despachar más de 20 vuelacercas e impulsar más de 100 carreras, con .316, 38 y 108 respectivamente.

Desde el año 2014 el estelar y seguro Salón de la Fama Miguel Cabrera jugó con rigidez en el tendón de la corva de sus dos piernas, ruptura de tendón del bíceps izquierdo y la ingle, distensión en la pantorrilla derecha, múltiples hernias lumbares y diversos golpes en manos, rodillas, hombros y codos, razones notables por las que mermó considerablemente su desempeño en sus últimas 10 temporadas de carrera, destacando que solo jugó en 38 encuentros en la temporada 2018, 57 en el 2020 y 98 en el 2023.

Desde su primera temporada completa (segunda para él luego de su debut a mitad de temporada del 2023), por motivos de lesiones Cabrera se perdió 527 encuentros, el equivalente a tres temporadas y una cuarta parte o el 25% de una cuarta campaña y a pesar de todo, de haber mermado considerablemente su desempeño durante sus últimas 10 zafras y haberse ausentado en tantos juegos, logró alcanzar sus notables números de por vida.

Entonces mientras Cabrera se ausentó en su carrera durante 527 encuentros por motivos de lesiones, Pujols faltó en 699 juegos por las mismas razones pero aunque Cabrera participó en 21 temporadas, Pujols lo hizo en 22, solo que de esas 21 zafras del venezolano, su primera fue en el año 2003 y debutó el 20 de Junio, a mitad de campaña en la que participó en 87 encuentros, así que realmente Pujols jugó en la MLB por temporada y media más (su primera temporada fue en el 2001, debutó el 2 de Abril y participó en 161 encuentros), pero en estadios más amigables para los bateadores.

Ambos descendieron su ritmo ofensivo a sus 31 años de edad, Pujols en el año 2011 y Cabrera en el año 2014, sin embargo, el dominicano no descendió su rendimiento definitivamente durante sus últimas 10 campañas de carrera en la MLB debido a las lesiones como sí le sucedió a Cabrera. Veamos. El venezolano despachó 44 Jonrones en campañas consecutivas en los años 2012 y 2013, a sus 29 y 30 años de edad. En adelante, en sus siguientes 10 y últimas campañas, cuando se esperaba lo mejor del venezolano debido a su edad, fue que padeció de todas esas lesiones que conocemos y sólo en la temporada del año 2016, repetimos que fue la única de sus últimas 10 zafras en lograr superar los .300 de Average, 20 jonrones y 100 carreras impulsadas, con .316, 38 y 108 respectivamente.

Mientras que Cabrera vivió a sus 31 años de edad su primera campaña de declive y que además formó parte de sus últimas 10 temporadas de carrera, Pujols por su parte, a pesar de que comenzó a padecer de lesiones a sus 31 años de edad, en la temporada del año 2011, no fue sino hasta dos años después, en la temporada del año 2013 que mermó significativamente sus registros, cuando por primera vez y después de 12 temporadas no bateó 30 o más cuadrangulares (durante su primera decena de zafras siempre había despachado 30 o más vuelacercas), cuando despachó 17 vuelabardas y solo impulsó 64 carreras.

Si bien esa campaña del año 2013 también significó la primera de sus últimas 10 temporadas de carrera, durante esa década el estelar quisqueyano acumuló 4 temporadas de más de 10 cuadrangulares, 4 con más de 20, 1 con más de 30 y otra más con más de 40. El contraste es inmenso en los últimos 10 años de carrera de Pujols y Cabrera, lo cual se puede identificar claramente en la cantidad de bombazos que lograron despachar los dos toleteros durante ese período de sus carreras. Mientras Pujols conectó 218 maderazos, a Cabrera apenas le alcanzó para despachar 146 maderazos, de sus más de 500 logrados en su carrera.

Así que de ésta manera logramos resaltar el grado en el que las lesiones lamentablemente afectaron a ambos bombarderos latinoamericanos, siendo muy evidente que perjudicaron en mayor medida a uno de ellos, que además también fue quien desarrolló su carrera en calidad de local en estadios menos amigables para la ofensiva de largo metraje.

Que hermosa y compleja es la relatividad pero que a su vez nos permite colocar en su justa dimensión a cada uno de los toleteros más destacados de todos los tiempos en la historia de las Grandes Ligas.

La relatividad y los mejores peloteros de la historia, incluyendo a los latinoamericanos (Parte 1) | Julio Sánchez Alvarado

La relatividad según Einstein nos enseña que toda perspectiva, por diferente que sea, puede ser válida. Del mismo modo, en el béisbol, cada métrica cuenta para evaluar a los grandes. Desde Ruth hasta Mays y Aaron, el WAR nos da una mirada integral, pero ¿es la única verdad? La relatividad en el juego nos muestra que hay más que números, hay contexto, estadios, épocas. ¿Quién habría sido el rey del jonrón si Mays hubiera jugado en otros parques? La relatividad nos invita a cuestionar, a considerar más allá de las cifras

COLUMNA CAFÉ CON BÉISBOL

MEDELLÍN, Colombia – Desde que el físico alemán Albert Einstein (nacionalizado suizo, austríaco y estadounidense), presentó la “Teoría de la Relatividad Especial” o simplemente la “Teoría de la Relatividad”, derivada de su artículo “La electrodinámica de cuerpos en movimiento” (trabajo físico), prácticamente toda perspectiva acertada según la relatividad sobre un asunto en particular, por diferente que sea a otra, también es atinada y coherente, razón por la cual hasta las verdades absolutas pierden en un gran porcentaje su valoración categórica.

“Cuando cortejas a una bella muchacha, una hora parece un segundo pero te sientas sobre carbón al rojo vivo y un segundo parecerá una hora, eso es relatividad”. Palabras sabias de quien es considerado una de las mentas más brillantes en la historia de la humanidad.

En base a la relatividad, Einstein expresó varias frases que quedaron para la historia, algunas como “Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío”.

De ellas una es quizás la más genuina sensación de su parte de cómo llego a la “Teoría de la Relatividad”: “A veces me pregunto cómo llegué a desarrollar la teoría de la relatividad y la razón creo que radica en el hecho de que un adulto normal nunca se detiene a pensar en problemas de espacio y tiempo, ya que son cosas que se piensan durante la infancia pero mi desarrollo intelectual se retrasó y como resultado comencé a plantearme preguntas sobre el espacio y el tiempo cuando ya había crecido”.

No obstante, hay una frase de Einstein respecto a la Relatividad que nos atañe porque se ajusta muy a la medida respecto a la complejidad con la que convive en la actualidad el Béisbol con la Sabermetria: “Desde que los matemáticos han invadido mi teoría de la relatividad, ni yo mismo la entiendo”. Parece una frase expresada del Béisbol respecto a la Sabermetria.

Igual de sorprendente puede ser el vínculo al Béisbol respecto a los diferentes balances, opiniones y perspectivas de los cronistas en cuanto al desempeño de uno o más peloteros, encontrada en una frase del sobresaturado y eminencia del cacumen sobre la Relatividad: “La teoría de la relatividad no tiene un origen especulativo, sino que debe por entero su nacimiento al deseo de hacer que la teoría física concuerde con los hechos observados”, asumiendo a la teoría física como el equivalente a las frías estadísticas y los hechos observados a la práctica del juego. Que interesante.

Cuando se habla de los mejores peloteros en la historia del juego, tarde mencionan al gran Willie Howard Mays, Novato del año, Título de bateo, 12 Guantes de Oro, ganador de la Serie Mundial de 1954, dos veces ganador del premio MVP, 24 Juegos de Estrellas, de los cuales fue el MVP en dos de ellos y en 23 temporadas acumuló .301 de Average, 3293 Hits, 660 Jonrones y 339 Bases Robadas. Lo que para su época ni se asomaba como algo relevante y hoy lo es incluso por sobre todos sus números, dejó 156.1 de WAR.

Primero aparecen George Herman “Babe” Ruth y Henry Louis “Hank” Aaron por sus 714 y 755 Cuadrangulares respectivamente y eso está bien porque el rey de los batazos, el rey del juego es el Jonrón y eso es indiscutible, además de que los números redondos y prácticamente inalcanzables nos iluminan ojos, por denotar una proeza superlativa y colocar a sus protagonistas en un nivel muy superior al resto de los jugadores.

Si nos apoyamos en la base de la Sabermetria actual, como lo es el WAR, Ruth fue superior con 182.6, seguido por Mays con 156.1 y luego Aaron con 143, interesante. El detalle es que el WAR no es una métrica exacta pero en la actualidad del Béisbol es un registro tan importante, que se toma como argumento principal por sobre cualquier otra estadística para incluso establecer los contratos de los peloteros y hasta para la potencial exaltación al Salón de la Fama.

Desde mi perspectiva: en serio? una estadística no exacta por sobre otras métricas que siempre definieron el juego y que en la actualidad es prácticamente la piedra angular y base a través de la cual se rige todo?, esto apenas me alcanza para no estar totalmente de acuerdo al respecto, para mí definitivamente hay algo que no está bien, que en algún momento se debe ajustar, se debe corregir pero a su vez una realidad ineludible es que excluir a la Sabermetria profunda de la pelota actual, eso sería lo más cercano a vivir en el pasado.

Aunque sin lugar a dudas el WAR es la métrica que mide de la manera más integral el aporte de los peloteros para los triunfos de los equipos, éste puede ser engañoso y menos preciar aportes superiores de peloteros con WAR inferior de algunos jugadores respecto a otros. Por ejemplo, de ellos Ruth no alcanzó los 3 mil hits (2.873), mientras que Mays y Aaron sí, con 3293 3771 respectivamente pero El Bambino logró el promedio de bateo más elevado con .342, sobre los .305 de Aaron y .301 de Mays, no obstante Aaron fue el único de ellos en alcanzar los 600 Dobles con 624, mientras que Mays 525 y Ruth 506. Estas diferencias y muchas más no se resaltan en la lectura de sus WAR, lo que sucede con todos los peloteros.

A la hora de evaluar a Ruth, Mays y Aaron, de la misma forma en la que se presentan comparaciones entre dos o más peloteros, les he seleccionado como ejemplos porque visiblemente son comparables y el ejercicio hipotético cobra gran sentido porque en las comparaciones generalmente no entran en consideración algunas variables que las terminan haciendo muy relativas, las cuales bien podrían dimensionar en su justa medida lo realmente realizado por uno o más de éstos estelares del juego.

Junto a las métricas ya resaltadas, es necesario destacar que Ruth jugó durante las décadas 1910, 1920 y 1930 por 22 campañas, Mays durante las décadas de 1940, 1950, 1960 y 1970 a lo largo de 23 temporadas y Aaron en las décadas 1950, 1960 y 1970 también durante 23 zafras. Esto es importante de incluir dentro de la comparación porque Ruth jugó un año menos que Mays y Aaron pero más importante aún es que el Bambino jugó en una época en la que el Béisbol era muy diferente a la que jugaron Mays y Aaron, destacando especialmente el tipo de pelota y la calidad de los Pitchers de ambas épocas. Ruth jugó hasta sus 40 años de edad mientras que Mays y Aaron hasta los 42. Analizando la comparación a profundidad, la relatividad adquiere un papel protagónico.

Ruth despachó 714 Vuelacercas en su carrera de 22 años, de los cuales 6 fueron jugando en el Fenway Park y 15 en el Yankee Stadium, mientras que Mays conectó 660 Vuelabardas en su carrera de 23 años, de los cuales 6 fueron en el Polo Grounds de Nueva York (casa de los Gigantes en la ciudad de New York), 12 en el Seals Stadium y 2 en el Clandestick Park (ambos casa de los Gigantes en la ciudad de San Francisco), luego de su mudanza de New York a San Francisco una vez culminada la campaña de 1957.

Las bondades del Fenway Park y el Yankee Stadium para con los bateadores de poder son ampliamente conocidas, de las que disfrutó a plenitud Ruth. En contraparte, Mays batalló por 6 años en el Polo Grounds con 450 pies por los callejones del jardín izquierdo-central y jardín derecho-central, más aún con los 483 pies por todo el jardín central. De hecho, la famosa foto de la increíble atrapada de espalda al home realizada por Willie Mays en la Serie Mundial de 1954 contra Vic Wertz de los Indios de Cleveland, en el lugar que Mays capturó la pelota habría sido cuadrangular en muchos de los otros estadios de esa época y por supuesto que en la mayoría de los aforos de la actualidad.

A pesar de que las medidas no oficiales del estadio Polo Grounds, estiman que la distancia entre el home plate y la barda de jonrones por el jardín izquierdo era de solo 279 pies de distancia, mientras que por la línea de la pradera derecha era de solo 258 pies, el muro del prado izquierdo presentaba una especie de barrera de 6½ metros de altura, Mays fue un bateador derecho y aunque solo fueron 6 temporadas de las 23 que Mays desarrolló en Grandes Ligas, los cronistas de la época aseguran que los estadios en los que jugó en su carrera en calidad de local (es decir la mitad de sus juegos), le robaron por lo menos 100 Tetrabatazos, ya que el Candlestick Park exponía 420 pies de distancia por todo el jardín central. De los 3 estadios en los que Mays jugó en calidad de local, el Seals Stadium fue el único que contaba con medidas estándares de la actualidad.

Colocándonos en contexto y considerando como un valor primario ésta relatividad, 100 Cuadrangulares más para Mays habrían significado 46 más que Ruth, 5 más que Aaron y apenas 2 menos que Barry Bonds, lo que no es poca cosa. Eso es un cambio tan drástico, que Hank Aaron jamás habría destronado a Ruth como el Rey del Jonrón ya que Mays se retiró con sus 660 Cuadrangulares en el año 1973 (los cuales debieron haber sido por lo menos 760 según las estimaciones de los cronistas de la época), mientras que Aaron superó los 714 Vuelacercas de Ruth en el año 1974 y se retiró en el año 1976 con sus 755 Jonrones, por lo que Aaron jamás habría sido monarca absoluto de los Jonrones y lo más relevante es que Mays habría sido genuino Rey del Jonrón por lo menos durante 34 años (sin lograr establecer con exactitud cuándo pudo haber superado los 714 Tetrabatazos de Ruth, de haber realizado su carrera en el Yankee Stadium o el Fenway Park, por ejemplo o por lo menos en estadios diferentes en calidad de local), considerando su retiro hasta que en el año 2007 Barry Bonds superó los 760 Vuelabardas (número que habría sido el tope de Mays en éste renglón), dejando el tope en 762.

Interesante.

Hank Aaron desarrolló toda su carrera en calidad de local en el Milwaukee County Stadium (casa de los Milwaukee Braves), desde 1954 hasta 1965 así como en las dos últimas temporadas de su carrera (1975-1976), y en el Atlanta-Fulton County Stadium, casa de los Atlanta Braves desde 1966 hasta 1974. Ambos estadios con distancias estándar de los estadios de la actualidad.

Vaya que la relatividad sí que incide al momento de intentar igualar a dos o más peloteros que han logrado rendimientos superlativos en la historia del juego.

¿Cómo llegó el béisbol a nuestro México lindo y querido?

La historia del béisbol en México es una historia de pasión, perseverancia y orgullo nacional. Desde sus humildes comienzos en el norte del país hasta su lugar como uno de los deportes más queridos y venerados en México. Y aunque el camino no siempre ha sido fácil, el amor por el juego y el espíritu competitivo de los mexicanos aseguran que el béisbol seguirá siendo parte integral del tejido social de México en los años venideros

ESPECIAL DIAMANTE 23 – Desde sus inicios, el béisbol ha sido mucho más que un deporte en México. Se ha convertido en parte de la identidad en varias regiones del país, arraigándose en la cultura y el corazón de millones de mexicanos. Pero, ¿cómo llegó este apasionante juego a tierras mexicanas y cuál fue su evolución a lo largo de los años?

La historia del béisbol en México se remonta al siglo XIX, cuando el país comenzaba a abrirse al mundo y a recibir influencias extranjeras. Fue durante la intervención estadounidense en México (1846-1848) cuando el béisbol hizo su primera aparición en suelo mexicano. Soldados estadounidenses destacados en territorio mexicano introdujeron el deporte como una forma de pasar el tiempo durante su estancia en el país.

Sin embargo, fue a partir de la década de 1870 cuando el béisbol comenzó a arraigarse de manera más formal en México. La presencia de trabajadores estadounidenses en sectores como la minería y la industria petrolera facilitó la difusión del juego, ya que muchos de ellos jugaban béisbol como parte de sus actividades recreativas.

Los primeros pasos del béisbol en México se dieron principalmente en el norte del país, en estados como Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, donde la influencia estadounidense era más evidente. Una de las regiones más destacadas en la historia temprana del béisbol mexicano fue el estado de Sonora, donde el deporte comenzó a ganar popularidad entre la comunidad estadounidense y mexicana por igual.

Entre los pioneros del béisbol en México se destacan nombres como Miguel Macías, un empresario y visionario que jugó un papel fundamental en la difusión del deporte en el país. Macías, oriundo de Nuevo León, fue uno de los primeros mexicanos en adoptar el béisbol como su pasión y dedicó gran parte de su vida a promoverlo y organizar equipos locales.

Otro personaje clave en los primeros años del béisbol mexicano fue Francisco “Pancho” Villa, sí, el mismo líder revolucionario. Villa era un apasionado del béisbol y se sabe que jugaba regularmente con sus hombres durante la Revolución Mexicana. Su amor por el deporte contribuyó a su popularización entre las clases populares del país.

A medida que el béisbol ganaba terreno en México, surgieron los primeros intentos de organizar una liga formal. En 1925, se fundó la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), marcando un hito importante en la historia del deporte en el país. La LMB proporcionó una plataforma para que los equipos mexicanos compitieran a nivel profesional y contribuyó significativamente al desarrollo y la popularización del béisbol en México.

La Era Dorada: Grandes momentos y leyendas

La década de 1940 y 1950 fue una época dorada para el béisbol mexicano. Grandes equipos como los Diablos Rojos del México, los Tigres de México y los Pericos de Puebla dominaron la escena deportiva nacional, atrayendo a multitudes de aficionados a los estadios y dejando un legado imborrable en la historia del béisbol mexicano.

Entre las figuras legendarias que surgieron durante esta época se encuentran Adolfo “Dolf” Luque, uno de los primeros lanzadores mexicanos en jugar en las Grandes Ligas de Estados Unidos, y Héctor Espino, considerado por muchos como el mejor bateador mexicano de todos los tiempos.

A lo largo de su historia, el béisbol en México ha enfrentado diversos desafíos, desde la falta de recursos hasta la competencia de otros deportes como el fútbol, que ha sido y es el deporte nacional. Sin embargo, el amor y la pasión por el juego han prevalecido, y en las últimas décadas ha habido un renacimiento del béisbol en México.

La creación de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) en 1945, así como la participación destacada de México en eventos internacionales como el Clásico Mundial de Béisbol, han contribuido a mantener viva la llama del béisbol en el país.

Hoy en día, el béisbol sigue siendo uno de los deportes más populares en México, con una base de aficionados apasionados y talentosos jugadores que sueñan con alcanzar la grandeza en el campo de juego. Con la continua inversión en infraestructura deportiva y el desarrollo de programas de talento, el futuro del béisbol mexicano parece brillante y prometedor.

La historia del béisbol en México es una historia de pasión, perseverancia y orgullo nacional. Desde sus humildes comienzos en el norte del país hasta su lugar como uno de los deportes más queridos y venerados en México. Y aunque el camino no siempre ha sido fácil, el amor por el juego y el espíritu competitivo de los mexicanos aseguran que el béisbol seguirá siendo parte integral del tejido social de México en los años venideros.