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Voces del Diamante: ¿En dónde falla el béisbol caribeño en el ámbito internacional?

VOCES DEL DIAMANTE

Este 10 de noviembre marca un hito sin precedentes para el béisbol caribeño, pues por primera vez en la historia:

  • Dos juegos de Ligas del Caribe se llevan a cabo simultáneamente en suelo estadounidense (Licey vs. Aguilas y Caracas vs. Santurce)
  • Dos juegos de Ligas del Caribe se juegan en Estadios de Major League Baseball.
  • Dos estadios de MLB tienen BÉISBOL un 10 de noviembre.
  • Las 4 Ligas Invernales del Caribe/Pacífico completaron juegos en suelo norteamericano en una misma temporada.

Por donde usted lo quiera ver aqui sólo hay una palabra: OPORTUNIDAD.

El Citi Field, hogar de los Mets de Nueva York, recibió el enfrentamiento entre Águilas Cibaeñas y Tigres del Licey en la llamada “Serie de Titanes del Caribe”, y una vez más las Águilas Cibaeñas salieron victoriosas en Nueva York con pizarra de 3-2, esta vez dejando en el terreno al Licey con infieldhit remolcador del jardinero Bladimir Restituyo en la décima entrada.

Mientras tanto, en el loanDepot Park de Miami, se disputó el “Choque de Gigantes”, un torneo interligas que reúne a Leones del Caracas, Navegantes del Magallanes y Cardenales de Lara de la LVBP, junto a Estrellas Orientales de LIDOM, Cangrejeros de Santurce y Criollos de Caguas de la Liga Roberto Clemente de Puerto Rico, donde el Magallanes terminó derrotando al campeón boricua Criollos de Caguas para llevarse una “Copa” a la vitrina de trofeos en Valencia.

A esta escena histórica se suma la “Mexican Baseball Fiesta”, celebrada del 1 al 3 de noviembre en Tucson, Arizona, donde Yaquis de Obregón y Águilas de Mexicali llevaron el béisbol de la Liga Mexicana del Pacífico a los fanáticos del “gabacho”.

Estas iniciativas muestran la creciente expansión del espíritu beisbolero caribeño en Estados Unidos, resonando con miles de fanáticos que añoran el calor y la intensidad de sus ligas en tierras norteamericanas.

Sin embargo, detrás del entusiasmo de estos eventos, surge una crítica fundamental: la inconsistencia deportiva y la falta de una estructura organizativa supranacional que articule el valor real de estos juegos.
Entendemos el potencial comercial que representa o sugiera la nostalgia del béisbol caribeño, pero más allá de la atmósfera y el espectáculo, la música o un merengazo a full volúmen, el valor deportivo de estos encuentros queda deslucido, y el fanático lo percibe.

La Necesidad de una Estructura Deportiva Coherente

El problema es claro. Para el fanático, estos partidos deberían tener un propósito más allá de la exhibición. Se espera que cuenten para el calendario oficial y que tengan relevancia deportiva, especialmente al jugarse fuera de sus ligas de origen. Sin una narrativa competitiva que valide estos juegos, se corre el riesgo de perder a los seguidores más leales, aquellos que buscan una experiencia auténtica.

La disparidad en la asistencia a estos juegos refleja este punto. Caracas y Magallanes lograron casi 31 mil espectadores en Miami, mientras que el Citi Field se llenó a un poco más de la mitad para el clásico entre Licey y Águilas. Otros enfrentamientos, como Caracas vs. Santurce o Lara vs. Estrellas Orientales, no lograron atraer más que a los empleados del estadio.

¡Pero atención! De igual forma fueron más de 70 mil boletos taquillados en el fin de semana en ambos estadios. El fanático estuvo y está, pero la crítica también está presente y latente en las tribunas y nosotros solo la transmitimos.

El mensaje es claro: la afición quiere juegos que cuenten.

Más de 30 mil fanáticos asistieron el Domingo 10 de Noviembre a Citi Field para Águilas vs Licey.

Un Modelo Inspirado en el Fútbol Internacional

Para llevar el béisbol invernal a un nivel más estructurado y global, se puede mirar al fútbol y a su modelo exitoso de globalización. Aunque el poder de FIFA es incomparablemente superior al de las organizaciones caribeñas de béisbol, hay lecciones valiosas que aprender. La globalización ya permite que un venezolano se emocione por un juego entre Águilas Cibaeñas y Tigres del Licey, y que un dominicano asista con orgullo a un duelo entre Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes.

Aprovechar este potencial significa pensar en un modelo de torneo que valore a las audiencias y los mercados de ambos lados de la frontera.

El béisbol invernal siempre ha sido un producto para los fanáticos más leales, aquellos que buscan no solo la emoción de la farándula y la chercha caribeña, sino también la competitividad en el campo. Esto se convierte en un criterio esencial cuando estos aficionados deciden gastar en boletos, viajes y estadías para presenciar estos juegos en Estados Unidos, más allá del poder de gasto que implica para los locales.

En estos mercados, acostumbrados a la organización y la calidad de la MLB, el aficionado exige que el producto esté a la altura.

¿Dónde está la falla? En la falta de un modelo, estructura, esquema: CONSISTENCIA.

El Modelo Ideal: Un Fin de Semana Internacional y la Copa de Invierno

Imaginemos un escenario donde, cada noviembre, se celebre un fin de semana internacional de béisbol en varias ciudades de Estados Unidos. Esto podría estar en el calendario como una “Fecha Caribe” similar a una “Fecha FIFA”.

Licey y Águilas Cibaeñas podrían enfrentarse en Nueva York, Caracas y Magallanes en Miami, Santurce y Caguas en Orlando, Florida y los Naranjeros de Hermosillo y Tomateros de Culiacán en Tucson, Arizona.

Estas series, al mejor de tres juegos, formarían parte del calendario oficial y sumarían puntos para el campeonato, ofreciendo al aficionado una razón deportiva para asistir.

Para definir los equipos que participarían, podría implementarse un sistema de sorteo anual, garantizando que el campeón de la temporada anterior y el líder de la tabla en las primeras dos semanas del campeonato invernal obtengan una invitación automática.

Esto añadiría un nuevo nivel de competitividad y emoción desde el inicio de la temporada.

El evento culminaría con un “Final Four” en Miami, un torneo especial donde los cuatro ganadores de las series internacionales se enfrentarían para definir el campeón de la “Copa Internacional de Invierno”.

Avalada por la Confederación del Caribe, esta copa tal vez otorgaría al país ganador alguna ventaja en la Serie del Caribe, como localía o algún incentivo de peso. La estructura no solo convertiría estos juegos en eventos de interés real, sino que crearía un contexto de campeonato que va más allá de la nostalgia.

Primero la Experiencia, Luego el Negocio

La clave para construir un modelo exitoso es dar prioridad a la experiencia del fanático. Al crear un evento competitivo y con valor deportivo, la monetización llegará naturalmente.

No podemos cometer el error de poner el negocio antes que la afición; el fanático busca una experiencia completa, una historia con significado, y es allí donde deben enfocarse las ligas invernales.

Este modelo también ofrece una proyección de expansión en otros mercados. Así como los Yaquis de Obregón visitaron Barcelona, España en pretemporada, o la selección profesional de Curazao jugó contra los Vaqueros de Montería en Colombia, estas experiencias pueden replicarse en otras ciudades con comunidades latinas apasionadas por el béisbol.

La gran oportunidad

El béisbol invernal tiene la oportunidad de consolidarse como un espectáculo deportivo internacional y coherente, capaz de capturar la atención global sin perder su esencia caribeña.

Con una estrategia que priorice la competitividad y valore al fanático, este deporte puede convertirse en una celebración global que no solo exporta tradición, sino que ofrece una verdadera experiencia de campeonato.

Dejemos de ver a los fanáticos como consumidores de recuerdos; tratémoslos como seguidores de un deporte que exige ser tomado en serio y con respeto.

Es momento de darle al fanático lo que quiere; el negocio seguirá, pero la pasión y la autenticidad deben liderar el camino.

El resumen completo de la temporada 2023-24 de LIDOM | Julio Sánchez Alvarado

Medellín, Colombia – Luego de haber repasado lo que nos dejó la temporada regular 2023 de la Liga Mexicana del Pacífico, nos trasladamos desde el Pacífico hasta el corazón de El Caribe para repasar lo que ha dejado la temporada regular de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM).

Tal y como es costumbre, los seis equipos que conforman la LIDOM, cada equipo realiza 50 juegos, 10 contra cada equipo rival (a razón de 5 careos en casa y los otros 5 en calidad de visitante), bajo formato de todos contra todos en busca de los cuatro equipos que clasifiquen a los Play Off, los cuales son aquellos que una vez culminado el calendario, estén posicionados del primer al cuarto lugar, quedando eliminadas las novenas que finalizan ubicadas en los lugares quinto y sexto de la tabla de clasificación, todo determinado por la cantidad de jugos ganados y perdidos por cada conjunto. 

Una vez culminada la temporada regular 2023 de la LIDOM, las posiciones fueron las siguientes:

POSICIÓNEQUIPOGANADOSPERDIDOS%DIFERENCIA
1ROGIGANTES DEL CIBAO2920.592
2DOESTRELLAS ORIENTALES2921.5800.5
3ROLEONES DEL ESCOGIDO2624.5203,5
4TOTIGRES DEL LICEY2525.5004.5
5TOÁGUILAS CIBAEÑAS2228.4407.5
6TOTOROS DEL ESTE1831.36711

Esta temporada regular en la LIDOM no dejó espacio para los equipos con registros negativos en cuanto a porcentaje de victorias y derrotas se refiere para la clasificación a los Play Off. Si bien los Tigres del Licey en condición de cuartos en la clasificación y con el último cupo hacia la post temporada no lograron registro positivo, tampoco obtuvieron record negativo.

Al igual que la LMP 2023, la LIDOM 2023 también se impuso el pitcheo sobre el bateo, ya que el promedio ofensivo de la liga fue de .249 de Average y la Efectividad promedio fue de 3.88 de ERA. 

Toros de Este

Fue el único equipo que no logró superar la barrera de los 20 triunfos, al culminar con solo 18 victorias. Se puede esperar de una novena que en calidad de visitante, tal y como fue el caso de los Toros con 10 triunfos y 14 descalabros pero los astados no lograron alcanzar la senda del triunfo ni en su casa, en donde tuvieron record muy negativo de solo 8 juegos ganados y la gran cantidad de 17 encuentros perdidos.

De la misma forma, en cuanto a la ofensiva se refiere, fue el único equipo que no logró las dos decenas de Cuadrangulares, ya que sólo los dominicanos Ronny Simón y Pablo Reyes lograron despachar más de un Jonrón, con 5 y 4 respectivamente, y aunque los también quisqueyanos Webster Rívas y Yamaico Navarro cargaron con el peso de la ofensiva, a ambos les faltó los batazos de largo metraje que necesitaron los astados para poder envestir en la post temporada.

Aunque los Toros estuvieron apenas por debajo de la ofensiva promedio de la Liga (.249 de Average), con .244 de promedio colectivo (tercero mejor de la liga), no le fue suficiente, ya que éste juego se gana logrando producir más carreras que los rivales y la floja ofensiva de los Toros fue determinante para estropear sus aspiraciones de continuar batallando después del mes de Diciembre, ya que incluso fueron últimos en cuanto a Vuelabardas se refiere con 19.

Notables figuras dominicanas entre los jugadores de posición como Ronny Rodríguez, Víctor Robles, Enmanuel Valdéz, Jorge Mateo, Juan Francisco, Alfredo Marte y Jeimer Candelario vieron muy poca acción como para haber podido lograr destacados desempeños que impulsaran al equipo hacia mejores posiciones.

cuartos los toros del este con 3.80 de Efectividad y segundos en WHIP con 1.35,  En 14 juegos que participó, el norteamericano Jimmy Jacabonis (0.00 ERA y 1.02 WHIP), encabezó un hermético Bullpen junto al mexicoamericano Vidal Nuño III (0.00 ERA y 1.33 WHIP), los dominicanos Fernando Abad (0.82 ERA y 0.72 WHIP), Henry Sosa (1.45 ERA y 1.01 WHIP), Williams Ramírez (1.59 ERA y 1.76 WHIP), Chester Pimentel (2.00 ERA y 1.11), José José (2.70 ERA y 0.90 WHIP), y el también estadounidense Tanner Kiest (3.12 ERA y 1.61 WHIP).

Aunque sorprendentemente el pitcheo abridor no contó con la misma fortaleza y nivel que el logrado por el Bullpen, tampoco deslució, al haber contado con el desempeño de los norteamericanos Matt Dermody (2-1, 2.22 ERA y 1.02 WHIP), y Chris Ellis (0-2, 4.11 ERA y 1.37 WHIP), el panameño Paolo Espino (4-3, 2.40 y 0.90 WHIP), el dominicano Esmil Rogers (3-3, 3.31 ERA y 1.51 WHIP) y el cubano Raúl Valdés (4-6, 4.99 ERA y 1.35 de WHIP), quien a pesar de no haber logrado su mejor temporada en la liga, es un amplio conocedor del circuito quisqueyano, por lo que de los Toros del Este haber logrado clasificarse a la post temporada, habría contado con buenas herramientas para ser un genuino competidor difícil de superar.

Sin embargo, la realidad es que a los astados no les alcanzó la gasolina porque a pesar de haber desplazado a las Águilas Cibaeñas al fondo de la clasificación e incluso haber dado señales de vida al colocarse a solo 2 juegos del cuarto lugar, último escalafón que da un puesto a la post temporada, perdieron el ritmo de una manera tan vertiginosa, que no solamente se quedaron cortos en hacerse de ese cuarto lugar, sino que además fue inevitable ser superados nuevamente por las Águilas y que culminaran la zafra en el último lugar, al haber culminado con racha negativa de 6 derrotas en fila.

Águilas Cibaeñas

A pesar de que la lucha no era por el liderato de la tabla de clasificación, las Águilas Cibaeñas se tranzaron en una emocionante y  franca lucha con Toros del Este y los propios Tigres del Licey pero por lograr hacerse del anhelado cuarto lugar, el último ticket hacia la post temporada. Atrás, los Toros desde el sexto lugar y adelante los Tigres aferrados fieramente a ese cuarto puesto. Las Águilas no tenían su mejor campaña pero estaban ahí, luchando con la esperanza puesta en la clasificación.

La novena rapaz contó con muy buena nómina, lo suficiente como para animar a soñar, destacando entre sus jugadores de posición los dominicanos Jonathan Villar, Zoilo Almonte, Starling Castro, Gilberto Celestino, Jerar Encarnación, Juan Lagares, Elehuris Montero, Christopher Morel, Francisco Peña y Yairo Muñoz entre otros. También contó con el Slugger norteamericano Daniel Palka, el panameño Johan Camargo, el colombiano Oscar Mercado, el cubanoamericano Coco Montes y con los cubanos César Prieto y Yadiel Hernández entre sus peloteros refuerzos de posición.

Ofensivamente fueron segundos en bateo colectivo con .259 de Average y aunque con 24 Cuadrangulares fue junto a Tigres del Licey los segundos más jonroneros, la realidad es que no fueron precisamente un club jonronero, ya que esa cifra apenas les alcanzó para un ritmo de casi un vuelacercas por cada dos encuentros, mientras que con 72 Biangulares fueron quintos.

Entre los dominicanos lograron destacar Jerar Encarnación, Juan Lagares, Christopher Morales, Yairo Muñoz, los receptores Carlos Paulino y Julio Rodríguez, así como Juan Pérez y Michael Pérez pero solo Lagares, Muñoz, Encarnación, Montero y Castro tuvieron 100 o más veces al bate.

Mientras que entre los importados destacaron Daniel Palka (líder del equipo en jonrones con 4), César Prieto (.292 Average), Yadiel Hernández (.302 Average y 20 RBI) y Coco Montes (.320 Average, 2 HR´s, 11 RBI y 4 bases robadas). 

En cuanto al pitcheo se refiere, las Águilas fueron el sexto equipo en Efectividad con 4.46 quintas en WHIP con 1.46. El relevo fue sin dudas el aspecto más destacado, en el que resaltaron los dominicanos Pedro Payano (0.53 ERA y 1.29 WHIP), Osvaldo Bido (1.64 ERA y 1.00 WHIP), Pedro Strop (3.00 ERA y 1.33 WHIP) y Jhan Mariñez (3.86 ERA y 1.54 WHIP), apoyados por los norteamericanos Kurt Heyer (0.00 ERA y 0.18 WHIP), Mike Morin (0.71 ERA y 0.94 WHIP) y Nick Wells (1.23 ERA y 1.28 WHIP). Lamentablemente los quisqueyanos Francis Martes, Luis Ortíz, Carlos Pena entre otros no lograron destacados desempeños, al igual que los estadounidenses Ronnie Williams y Shea Spitzbarth.

En la rotación de Abridores destacaron el dominicano Gerson Garabito (2.41 ERA y 1.01 WHIP), el mexicoamericano de ascendencia británica Tyler Viza (2.59 ERA y 1.27 WHIP), y el cubano Ariel Miranda (3.06 ERA y 1.30 WHIP). Este dio garantías en la parte delantera de una rotación que parecía contar con la suficiente calidad y profundidad como para que las Águilas lucharan por los primeros lugares, sin embargo, éstas buenas actuaciones contrastaron con el resto de los abridores, los quisqueyanos Richelson Peña y Dinelson Lamet, el cubano Yunesky Maya, el mexicoamericano Conner Menez y los estadounidenses Ronnie Williams y Ben Braymer. Ninguno de los seis abridores logró fortalecer la parte trasera de la rotación, los dos últimos cupos, lo que fue determinante en el vuelo rapaz.

Los dominicanos Ramón Rosso (2 aperturas y 3 relevos), y Alfredo Simón (3 aperturas y 5 relevos), así como el norteamericano Braden Webb (3 aperturas y 3 relevos), realizaron gran trabajo en el pitcheo, complementando el área en que el equipo lo necesitara y aunque lucharon hasta último momento para lograr su participación en el mes de Enero, el vuelo no les alcanzó. 

La eliminación de las Águilas no podía ser diferente y es que al igual que los Toros, no solamente tuvieron más derrotas que victorias, sino que además jugaron peor en casa, en donde lograron solo 10 triunfos y perdieron en 15 oportunidades, mientras que de visitantes jugaron un poco mejor, con registro de 14 victorias y 15 derrotas.

Tigres del Licey

En una temporada difícil, los Tigres del Licey lograron en última instancia la clasificación a los Play Off. Luego de mantenerse luchando a lo largo de la campaña por lograr un ritmo de victorias y derrotas positivo, culminaron con promedio de juego de .500, que les alcanzó para lograr el cuarto y último cupo a la post temporada. Paradójicamente, los felinos jugaron mejor como visitantes (14 ganados y 11 perdidos), que en calidad de anfitriones (11 triunfos y 15 reveses).

Entre los jugadores de posición, Los Tigres del Licey contaron con un núcleo de jugadores Criollos de renombre como Mel Rojas, Arístides Aquino, Miguel Andújar, Ronny Mauricio, Francisco Mejía, Danny Santana, Emilio y Jorge Bonifacio, Dawel Lugo, Alan Cerda, Robel García, Domingo Leiva y Magneuris Sierra, entre otros. También contaron con los importados norteamericanos Jacob Nottingham, Alen Hanson, Brian Goodwin, Tristin English, Ryan Fitzgerald y Nate Eaton, así como el colombiano Jorge Alfaro pero ninguno de los refuerzos importados fue determinante ya no hubo uno que impulsara una decena de carreras, renglón en el que fueron los más destacados Miguel Andújar, Mel Rojas y Emilio Bonifacio con 19 carreras para los dos primeros y 15 para el tercero. 

En cuanto al bateo se refiere los Tigres fueron quintos con .242 de Average y segundos en Cuadrangulares con 24. Mel Rojas y Arístides Aquino fueron los más destacados en cuadrangulares con 6 y 4 respectivamente. Solo Emilio Bonifacio y Miguel Andújar lograron batear sobre .300, siendo los peloteros con más de 100 turnos con 319 y 306 de Average respectivamente. 

Emilio Bonifacio fue El llanero solitario con 14 bases robadas pero los rayados fue el equipo más lento del torneo con apenas 29 almohadillas estafadas, y es que después de Bonifacio, le siguieron seis jugadores con apenas dos bases robadas.

En cuanto al picheo se refiere el Licey fue quinto en Efectividad y WHIP con 4.31 y 1.46. respectivamente. Los rayados tuvieron muchas complicaciones en su rotación de abridores, en la que el veterano dominicano César Valdés fue el llanero solitario criollo (1-4, 3.46 ERA y 1.28 WHIP), solamente lo acompañaron los norteamericanos Steve Moyers en nueve presentaciones (1-2, 2.67 ERA y 1.36 WHIP), Logan Allen en seis aperturas (1-1, 3.00 ERA y 1.40 WHIP) y Brooks Hall en dos presentaciones (0-1, 476 ERA y 1.23 WHIP). Lamentablemente el criollo Radhames Liz y el colombiano Nabil Crismatt no tuvieron buenas temporadas para complementar la rotación de abridores.

El relevo fue sin duda la fortaleza de los Tigres, que los mantuvo en competencia y hasta los llevó a la clasificación, apuntalados por el norteamericano de ascendencia alemana Brady Feigl en 16 presentaciones (1-0, 0.68 ERA y 0.90 WHIP), a él lo acompañaron su coterráneo Dan Altavilla en 10 presentaciones (4-0, 2.00 ERA y 0.55 WHIP), el dominicano José Hernández en 10 presentaciones (0-0, 3.00 ERA y 1.00 WHIP), el dominicano JC Mejía en 17 presentaciones (0-1, 2.76 ERA y 1.28 (WHIP), a Adonis Medina en ocho relevos y una apertura (2.93 ERA y 1.63 WHIP), Rony Enríquez en siete presentaciones (1-0, 2.00 ERA y 1.11 WHIP).

Sin lugar a dudas es un mejor equipo de lo que demostró a lo largo de la campaña, que logró con lo justo clasificar a la postemporada pero tiene la capacidad para grandes cosas.

Leones del Escogido

De los de los llamados tres grandes, Leones del Escogido fue el equipo que mejor se posicionó, ubicándose en el tercer lugar. Los melenudos fueron terceros en Average colectivo con .250, con cinco jugadores sobre los .300, Franchy Cordero (.364), Junior Caminero (.333), Erik González (321), Otto López (.310), y Héctor Rodríguez (.309), y dominaron la selva en cuanto a cuadrangulares se refiere con 41 y aunque solamente los dominicanos Junior Lake, Frammil Reyes, Héctor Rodríguez, Erick González y José Marmolejos lograron más de 100 veces al bate, una nómina con bastante profundidad les permitió una amplia rotación de jugadores sin llegar a bajar de calidad, tomando en cuenta a los quisqueyanos Jimmy Paredes, Marco Luciano, Pedro Severino, Abraham Almonte, Wendel Rijo, Orlando Calixte, Otto López, Franchy Cordero y Junior Caminero como parte de esa extensa rotación de peloteros de calidad, que generan gran profundidad en la novena escarlata.

Franmil Reyes sacó los kilos liderando el equipo con 9 vuelabardas y también lideró la remolcadas con 34, mientras que Erick González y Junior Lake lideraron al equipo en bases robadas con 11 y 10 respectivamente, principales responsables de que los felinos fuese el tercer equipo más robador con 55 bases estafadas.

El Escogido fue el tercer mejor equipo en Efectividad con 3.78 y los líderes en WIHP con 1.32. Cuentan con una sólida rotación de abridores, con los norteamericanos Tyler Alexander (3-4, 3.83 ERA y 1.10 WHIP), Daniel Lynch IV (1-1, 2.66 ERA y 0.98 WHIP), David Parkinson (1-1, 4.40 ERA y 1.39 WHIP), y el quisqueyano Carlos Martínez (0-3, 4.23 ERA y 1.66 WHIP), pero nuevamente, los Leones contaron con el relevo como su fortaleza en el picheo.

Los dominicanos Emmanuel Ramírez (4-0, 0.64 ERA y 0.46 WHIP), Aneurys Zabala (1-0, 1.86 ERA y 1.24 WHIP), Jimmy Cordero (0-0, 2.37 ERA y 1.21 WHIP), Jeurys Familia (0-2, 2.35 ERA y 0.91 WHIP), Steven Cruz (1-1, 0.00 ERA y 2.60 WHIP) junto a los norteamericanos Brian Morán (2-1, 2.35 ERA y 0.97,WHIP), Zac Risscup (2-1, 2.42 ERA y 1.00 WHIP), y Tanner Myatt (0-0, 3.86 ERA y 1.37 WHIP).

Por más que lucharon por ascender a mejores posiciones, los Leones terminaron liderando el segundo bloque de la tabla de clasificación, sin lograr formar parte del grupo superior, conformado por Gigantes del Cibao Estrellas Orientales, quienes dominaron la ronda eliminatoria a plenitud y es que los felinos no lograron una diferencia positiva que se los permitiera, ya que jugaron exactamente igual en casa que en carretera, a ritmo de 13 triunfos y 12 reveces respectivamente.

Estrellas Orientales

En teoría, la ofensiva no fue precisamente la fortaleza de las Estrellas Orientales, ya que culminaron sextos y últimos en bateo colectivo con .236 de Average y cuartos con 23 Vuelabardas.

Sin embargo fueron ampliamente líderes en bases robadas con 101, el dominicano Vidal Bruján lideró este departamento con 23, seguido de los cubanos Dairon Blanco con 18, Roel Santos con 9 y José Barrero con 8, después el dominicano José Tena con 7, con 5 el curazoleño Jurickson Profar y el dominicano Raimel Tapia, mientras que con 4 el estadounidense Drew Avans y el dominicano Fernando Tatis Junior, seguidos con 3 por el panameño Jonathan Araúz y el cubanoamericano Bryan Lavastida.

La cantidad suficiente de hombres en circulación, combinado con la velocidad en las bases y batazos oportunos fue la combinación letal ofensiva de los siderales.

Aunque con poca participación entre los jugadores de posición, también aportaron los dominicanos Miguel Sanó, Wilin Rosario, Lewin Díaz, Robinson Canó, el cubano Yasiel Puig y el puertorriqueño Vimael Machín.

En cuanto al picheo se refiere, los orientales fueron líderes en efectividad con 3.44, a pesar de haber sido cuartos en WHIP con 1.41. Contaron con una excelente rotación de abridores, encabezada por los norteamericanos Aaron Leasher (1-2, 2.22 ERA y 1.43 WHIP), Austin Davis (1-1, 2.45 ERA 1.30 WHIP), el colombo-cubano-americano Rio Gómez (0-1, 3.24 ERA y 1.68 WHIP), el cubano Jorge Martínez (2-0, 2.45 ERA y 1.05 WHIP), el panameño Andy Otero (0-2, 2.61 ERA y 1.29 WHIP), y los dominicanos Edwin Uceta (1.0, 2.55 ERA y 1.37 WHIP), y Robinson Piña (0-0, 3.54 ERA y 1.42 WHIP).

El cuerpo de relevistas también desbordó calidad, encabezados por los dominicanos Raffy Vizcaíno (0-0. 0.68 ERA y 1.50 WHIP), Luis González (0-0, 0.86 y ERA y 0.90 WHIP), Gerson Moreno (2-2, 3.18 ERA y 1.52 WHIP), y Román Méndez (2-1, 3.86 ERA y 1.35 WHIP).

Las Estrellas jugaron prácticamente al mismo ritmo en casa como en la carretera, con 14 triunfos y 11 reveses en calidad de local pero con 15 victorias y 10 derrotas en calidad de visitantes. Probablemente los siderales es el equipo más peligroso, con muy buen pitcheo y que no depende del batazo grande pero es muy efectivo, ya que cuenta con muchas herramientas para producir carreras, sabe fabricarlas jugando pelota alegre, picante, caribe y también cuenta con artillería de largo metraje.

Gigantes del Cibao

Los Gigantes del Cibao fueron el equipo más ofensivo con 260 de Averaje pero quintos con apenas 20 tetrabases.

Tomando en cuenta que solo tres jugadores sobrepasaron 100 veces al bate, Kevin Gutiérrez y Julio Carreras, además del cubano Henry Urrutia, entre los jugadores que consumieron más de 50 turnos conseguimos a cuatro bateadores que conectaron sobre .300, Leury García, 340 Edwin Espinal .333, Carlos Franco .319 y Julio Carreras .304.

Gigantes fue el segundo equipo más veloz con 78 bases robadas y precisamente Julio Carreras fue el líder del equipo en ese departamento con 17, le siguieron el norteamericano Dane Myers con 9, los dominicanos Laury García (8), Diego Hernández (7), Luis García (5), José Siri (5), José Fermín (4), y Erick Mejía (4), respectivamente. Los Gigantes contaron con breve participación de Jordany Valdespín, Hanser Alberto, Noelvi Marté,  Nelson Cruz Moisés Sierra, Marcell Ozuna y Carlos Peguero.

Con 3.49 el Cibao fue segundo en Efectividad colectiva y terceros en WHIP con 1.36. La rotación de abridores fue comandada por el colombiano Luis Patiño (1-0, 1.50 ERA y 1.25 WHIP), los dominicanos Johan Domínguez (0-0, 2.87 ERA y 1.66 WHIP), Emilio Vargas (1-1, 3.21 ERA y 1.21 WHIP), así como los norteamericanos Nate Antone (0-1, 0.00 ERA y 1.44 WHIP), y Brian Bonnell (0-0, 0.00 ERA y 0.42 WHIP).

El relevo de los Gigantes fue sorprendente, liderado por Los dominicanos Brailyn Márquez (3-0, 0.00 ERA y 0.93 WHIP), Edgar García (3-1, 0.45 ERA y 0.90 WHIP), Emmanuel Mejía (0-0, 0.63 ERA y 0.97 WHIP), Angel Civilli (0-0, 1.69 ERA y 1.12 WHIP), Ángel Sánchez (0-0,  1.50 ERA y 1.00 WHIP), Reymin Guduan (3-1, 1.99 ERA y 1.01 WHIP), Bebony Robles (1-0, 2.19 ERA y 0.97 WHIP), Alexander Vizcaíno (0-1, 2.70 ERA y 2.10 WHIP), Antonio Santos (2-0, 2.77 ERA y 1.38 WHIP), Michael Ynoa (0-0, 3.27 ERA y 1.45 WHIP), los estadounidenses Brandys Sittinger (1-0, 3.00 ERA y 0.66 WHIP), Burch Smith (0-1, 2.51 ERA y 1.04 WHIP), y Justin Sterner (1-0, 3.48 ERA y 1.16), y finalmente el japonés Kotaro Ueda (0-0, 0.00 ERA y 2.57 WHIP).

Solamente las Estrellas Orientales (14-11), jugaron mejor en casa que los Gigantes del Cibao (13 y 11), en condición de locales pero la verdadera fortaleza de los enormes, fue el rendimiento logrado en las casas ajenas, a las que prácticamente expropiaron e hicieron su hogar, al haber jugado para 16 victorias y 9 derrotas. Sorprendentemente ese fue el mejor registro de la temporada.

Los Gigantes del Cibao es un equipo que prácticamente no tiene fisuras en ninguna de sus áreas de juego, muy completo que vivió a lo largo de la campaña el más dulce momento, que no logró extender ese “Momentum” durante el Round Robin.

Líderes individuales ofensivos:

  • El quisqueyano Ronny Simón, de los Toros del Este se alzó con el título de bateo con .329 de Average.
  • De los Leones del Escogido, el dominicano Franmil Reyes comandó los Vuelacercas con 9 y las Carreras Impulsadas con 34.
  • El dominicano Vidal Bruján, de las Estrellas de Orientales fue el máximo robador de bases con 24.

Líderes individuales de pitcheo:

  • El panameño Paolo Espino, de Toros del Este lideró la Efectividad con 2.40 carreras limpias permitidas por juego y el WHIP con 0.90.
  • Los dominicanos Víctor Santos, Raúl Valdés y Enmanuel Ramírez, junto al panameño Paolo Espino y el estadounidense Dan Atavilla, fueron los pitchers más ganadores con uno triunfos cada uno.
  • El panameño Paolo Espino también fue el lanzador con más ponches propinados con 49.
  • Mientras que el quisqueyano Jairo Asencio, de los Tigres del Licey fue el líder en Juegos Salvados con 13.

Aunque hubo muy buenos desempeños individuales, el dominicano Franmil Reyes destacó a la ofensiva al liderar dos de los tres departamentos ofensivos más importantes. Misma situación en cuanto al pitcheo se refiere, ya que aunque compartió el liderato de juegos ganados con otros cuatro lanzadores, lo que denota la cantidad de pitchers destacados, el panameño Paolo Espino logró la Triple Corona del pitcheo.

Tal y como ha sido costumbre, la temporada regular de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM), se ha impuesto una vez más la calidad de los escopeteros sobre la de los artilleros, y no precisamente por ausencia de buenos y potentes bateadores, sino por la notable calidad de los lanzadores, que han hecho posible durante la segunda etapa de la Serie del Caribe, el contundente dominio de los quisqueyanos en la pequeña Serie Mundial Latinoamericana.

Julio Sánchez Alvarado es columnista de Diamante23.com y miembro de Club 11:11. Puedes contactarlo por juliosanchezalvarado@gmail.com