Mets contratan a Johnny Washington: el reto es convertir 204 jonrones en una ofensiva completa

New York…New York, hoy🗽

Opinión y análisis | Por Gilberto González

Mi tesis es esta: la llegada de Johnny Washington no resolverá la ofensiva de los Mets por acumulación. Nueva York ya tenía poder y ya tenía entrenadores. Lo que necesita es un método compartido que convierta decisiones de swing, información y desarrollo en carreras repetibles. Los 204 jonrones de la temporada regular demostraron que el techo existía; el OPS de .706, empatado en el puesto 23 de las Grandes Ligas, reveló que ese poder apareció dentro de una producción demasiado irregular.

SNY y el New York Post reportaron de forma coincidente que Washington será coentrenador de bateo. Se integrará a un grupo que incluye a Troy Snitker y al asistente Rafael Fernández. El movimiento es reciente y la organización todavía debe explicar públicamente cómo se dividirán las responsabilidades. Esa ausencia de detalles no invalida la contratación, pero sí impide venderla como una solución terminada.

El hecho: hubo jonrones, pero no una ofensiva completa

En 162 juegos de temporada regular, los Mets conectaron 204 cuadrangulares, cantidad que los dejó empatados en el séptimo lugar de MLB. Al mismo tiempo, anotaron 699 carreras y terminaron con línea colectiva de .239/.310/.396. El contraste importa: el equipo podía cambiar un marcador con un batazo, pero no sostuvo suficientes secuencias de embasarse, avanzar corredores y obligar al rival a lanzar bajo presión.

El jonrón es el resultado ofensivo más eficiente porque no necesita ayuda de la defensa ni de otro compañero. También puede esconder defectos cuando se usa como diagnóstico general. Un club puede pegar 204 y seguir produciendo por debajo de lo esperado si llega poco a base, si concentra el daño en rachas o si no ajusta cuando el rival evita la zona favorable.

Infografía de la ofensiva de los Mets en 2026: OPS de .706 y 204 jonrones en 162 juegos, frente al quinto mejor OPS de MLB en los últimos 50 juegos.
Temporada regular de 2026. El tramo final comprende los 50 juegos posteriores al 1 de agosto. Los rangos describen producción colectiva; no demuestran que un solo ajuste o entrenador haya causado la mejoría. Infografía original: Diamante 23.

Los últimos 50 juegos ofrecen una pista, no una receta

Después del 1 de agosto, los Mets registraron el quinto mejor OPS de las Grandes Ligas durante sus últimos 50 juegos. Esa reacción tardía es la parte más útil del expediente. Demuestra que la alineación fue capaz de producir a otro nivel durante una muestra de casi un tercio de la temporada. No demuestra por sí sola qué lo causó.

En ese tramo pudieron influir la salud, el calendario, los cambios de personal, ajustes individuales y la variación normal de una temporada larga. Confundir correlación con causalidad sería atribuirle el repunte a una sola reunión o filosofía sin evidencia suficiente. La tarea de Washington, Snitker y Fernández debe empezar por separar las señales: qué decisiones mejoraron, qué bateadores sostuvieron el cambio y cuáles resultados dependieron de una racha difícil de repetir.

El objetivo no es copiar mecánicamente agosto y septiembre. Es identificar los procesos que sobrevivirían a abril, a un slump de Juan Soto, a una semana sin jonrones o a una serie contra lanzadores que atacan de otra manera.

Tres coaches necesitan una sola cadena de decisiones

Un cuerpo técnico amplio puede ofrecer especialización. También puede producir mensajes contradictorios. El bateador no debería recibir una explicación del video, otra del análisis de datos y una tercera de la jaula sin saber cuál gobierna su plan para el juego.

Por eso, la contratación debe responder tres preguntas concretas:

  1. ¿Quién traduce la información en una decisión? Los reportes pueden describir velocidad, zonas y patrones. Alguien debe convertirlos en una instrucción que el bateador pueda ejecutar en segundos.
  2. ¿Quién decide cuándo intervenir? No todo mal resultado exige cambiar el swing. El cuerpo técnico necesita distinguir entre una mala decisión, una ejecución imperfecta y una pelota bien bateada que terminó en un guante.
  3. ¿Cómo se mide el progreso? Promedio y carreras impulsadas llegan después. El club debe seguir calidad de contacto, control de la zona, desempeño por tipo de lanzamiento y adaptación a planes repetidos, siempre con muestras identificadas y sin convertir una métrica en sentencia.

Esta lógica conecta con la necesidad de crear un puente real entre desarrollo y Grandes Ligas. Washington viene de coordinar bateadores en ligas menores de Atlanta y posee experiencia previa como coach en Grandes Ligas. Su valor potencial no está solamente en traer ideas nuevas, sino en ayudar a que la organización enseñe con continuidad cuando un jugador cambia de nivel, de rol o de entrenador.

La conexión latina debe verse en el método

Juan Soto, Francisco Lindor, Francisco Álvarez y Ronny Mauricio no necesitan el mismo plan ofensivo. Soto construye buena parte de su valor alrededor del control de la zona; Lindor es un bateador ambidiestro con responsabilidades distintas según el rival; Álvarez y Mauricio todavía requieren que el desarrollo conviva con la presión inmediata de Nueva York. Agruparlos bajo una etiqueta latina sería una simplificación. La conexión sustantiva consiste en reconocer trayectorias, habilidades y necesidades diferentes.

El cuerpo técnico debe entregar información clara, aplicable y consistente sin confundir comunicación con uniformidad. Representación no es pedirle a cada pelotero latino que cargue con la identidad de una comunidad. Es darle acceso al mismo nivel de preparación, explicar el porqué de los ajustes y definir qué evidencia cambiará su función.

Eso importa especialmente en un equipo construido alrededor de Soto y Lindor. Como analizamos al evaluar el futuro de los Mets alrededor de sus contratos principales, el desarrollo y la eficiencia ya no son adornos. Una nómina costosa necesita que el cuerpo técnico multiplique valor, no que espere otra contratación para corregir cada debilidad.

Opinión: la nueva voz debe ordenar, no aumentar el volumen

Washington llega con experiencia suficiente para aportar perspectiva. Pero el currículum no batea y el número de coaches no produce carreras automáticamente. El éxito debe medirse por la coherencia del sistema: si los bateadores saben qué buscar, si los ajustes sobreviven a una mala semana y si el club puede explicar por qué una intervención funcionó o fracasó.

La reacción de los últimos 50 juegos ofrece una base interesante. El total de 204 jonrones confirma que no hace falta fabricar poder desde cero. La diferencia entre una alineación peligrosa y una ofensiva completa estará en todo lo que ocurre antes del batazo: elegir el lanzamiento, extender el turno, castigar el error y evitar que cada slump obligue a reconstruir el swing.

Los Mets añadieron otra voz. Ahora deben decidir quién marca el compás. En una ofensiva cara y talentosa, el ruido también cuesta carreras.

Imagen principal de archivo: práctica previa a un juego en Citi Field. Fotografía de Zakarie Faibis/Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0. La imagen no documenta la contratación ni una sesión dirigida por Johnny Washington.

Gilberto González

Mariners apuestan por Jason Kanzler para recuperar a Julio Rodríguez

El nuevo mánager llega desde el desarrollo de jugadores; su primera prueba será convertir el talento de la estrella dominicana en producción estable

Opinión y análisis | Por Leonte Landino

Mi tesis es esta: la contratación de Jason Kanzler no debe evaluarse por lo novedoso de su currículo ni por la energía de su presentación. Seattle lo eligió para trasladar una cultura de desarrollo al equipo grande, y ninguna prueba será más visible que la recuperación ofensiva de Julio Rodríguez.

Los Mariners presentaron a Kanzler como su nuevo mánager después de una temporada de 76-86. Tiene 36 años, dirigió el sistema de ligas menores de los Cubs y trabajó antes en desarrollo y bateo con los Astros. Nunca ha manejado un club en ningún nivel. Ese dato no lo descalifica, pero elimina una excusa: Seattle no contrató experiencia acumulada; contrató un método.

El club anotó 664 carreras en la temporada regular de 2026, la tercera cifra más baja de las Grandes Ligas. Un año antes había ganado la División Oeste de la Liga Americana y llegó al séptimo juego de la Serie de Campeonato. La distancia entre ambas temporadas no se explica con una sola lesión ni con una mala semana. Fue una pérdida colectiva de producción, continuidad y confianza.

Julio Rodríguez es el caso que define la apuesta

Rodríguez no tuvo una temporada desastrosa. Tuvo una temporada insuficiente para el estándar que él mismo estableció y para el peso que ocupa en el proyecto. En 2026 bateó .247, con porcentaje de embasado de .307 y slugging de .401 en 654 apariciones al plato. Conectó 22 jonrones y robó 22 bases. Su OPS fue .708 y su OPS+ quedó en 103, apenas por encima del promedio de la liga después de ajustar por parque.

La comparación explica la preocupación. En 2025, durante 710 apariciones al plato, produjo línea de .267/.324/.474, 32 jonrones y OPS de .798. Su OPS+ fue 127. No estamos ante una muestra de dos semanas: son dos temporadas regulares casi completas. Tampoco estamos ante una prueba de causalidad. El descenso puede reunir ajustes de los rivales, salud, decisiones de swing, contexto de la alineación y variación normal. Pero sí identifica el problema que Kanzler debe ayudar a ordenar.

Infografía de Diamante 23: OPS de Julio Rodríguez de .798 en 710 apariciones al plato en 2025 y .708 en 654 apariciones en 2026
Infografía original de Diamante 23. Muestra: temporadas regulares de 2025 y 2026. El OPS resume embasado y slugging; no identifica por sí solo la causa del cambio de producción.

Mi opinión: el objetivo no puede ser “devolver” a Julio a una versión congelada de 2025. El béisbol no permite restauraciones de fábrica. El reto es construir una versión nueva que conserve impacto mientras responde a la manera en que la liga lo enfrenta. Eso exige información técnica, pero también una comunicación que no convierta cada ajuste en una crisis pública.

Desarrollo no es una palabra reservada para las menores

La contratación revela una idea razonable: los peloteros de Grandes Ligas también necesitan desarrollo. Llegar al máximo nivel no detiene la adaptación. Los lanzadores cambian secuencias, los equipos modifican posiciones defensivas y los modelos encuentran nuevas zonas de vulnerabilidad. La estrella que deja de aprender empieza a depender de lo que ya funcionó.

Kanzler fue responsable de un sistema completo con los Cubs. Esa experiencia puede ayudarlo a organizar entrenadores, analistas y mensajes. Sin embargo, administrar un sistema de ligas menores no es lo mismo que dirigir un clubhouse con contratos garantizados, presión pública y veteranos capaces de cuestionar el plan. Enseñar es parte del trabajo; persuadir también.

Seattle debe evitar que el nuevo mánager se convierta en otro intermediario entre departamentos. En una columna anterior sobre la búsqueda de los Mariners, planteamos que la organización debía definir el poder real del cargo. La elección ya está hecha. Ahora la pregunta cambia: ¿podrá Kanzler unir preparación, datos y relaciones sin que cada área entregue una instrucción distinta?

Un plan concreto para una estrella latina

La conexión latina no está en la nacionalidad escrita al final de una biografía. Está en la responsabilidad deportiva y cultural de dirigir a uno de los rostros dominicanos más reconocibles del baseball. Rodríguez carga con expectativas en Seattle, República Dominicana y buena parte del público latino de Estados Unidos. Esa atención amplifica los éxitos, pero también puede convertir un mes irregular en un juicio sobre su identidad como jugador.

El nuevo cuerpo técnico necesita separar tres conversaciones. La primera es mecánica: qué decisiones de swing y qué zonas produjeron menos daño. La segunda es competitiva: cómo devolverle valor a cada turno sin pedirle que resuelva solo una ofensiva. La tercera es humana: cómo comunicar cambios sin transformar la corrección en castigo.

Eso no significa tratar a la estrella con privilegios. Significa ofrecerle precisión. Un jugador central debe saber qué se espera de él, qué evidencia sostiene el ajuste y cuánto tiempo recibirá para probarlo. La claridad reduce el ruido y permite medir el proceso.

El límite de la influencia del mánager

Kanzler no puede fabricar profundidad desde la banca. Tampoco controla todas las decisiones sobre agentes libres, salud o construcción del roster. Si Seattle pierde producción alrededor de Rodríguez, el dominicano volverá a recibir lanzamientos y responsabilidades que distorsionan su función. El mánager puede ordenar el uso del talento; la oficina debe entregarle suficiente talento para ordenar.

También sería un error atribuirle automáticamente cualquier rebote estadístico. Un mejor OPS de Julio en 2027 no probaría por sí solo que Kanzler lo reparó, igual que otra caída no demostraría que el dirigente fracasó. La evaluación debe incluir la calidad de las decisiones, la consistencia del enfoque, el manejo de descansos y la capacidad del equipo para sostener ajustes durante 162 juegos.

Mi lectura

Seattle tomó una decisión de alto riesgo, pero no una decisión irracional. Eligió a un mánager joven, sin experiencia previa en el cargo, porque cree que desarrollar personas puede ser más valioso que reciclar respuestas conocidas. Esa convicción tendrá valor únicamente si llega al terreno.

Julio Rodríguez es la prueba perfecta porque todavía posee herramientas de estrella y viene de una temporada que obliga a preguntar qué cambió. No necesita un salvador. Necesita un sistema que le hable con una sola voz, distinga síntomas de causas y le permita ajustar sin perder agresividad.

Los Mariners no contrataron a Kanzler para explicar por qué el talento existe. Lo contrataron para convertirlo en rendimiento. Si el nuevo mánager logra que el proceso de desarrollo continúe bajo las luces de Seattle, su apuesta tendrá sentido. Si el mensaje se queda en la conferencia de prensa, el equipo habrá cambiado de voz sin cambiar de dirección.

Fotografía principal de archivo: Julio Rodríguez con Seattle durante un juego en 2024. Foto: Jsayre64 / Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0. La imagen no documenta la presentación de Jason Kanzler.

Shoki Oda inicia sus entrevistas con MLB: Texas Rangers viajó a Japón con una comitiva de ocho integrantes

La carrera por Shoki Oda comenzó oficialmente en Yokohama. El lanzador japonés de 18 años inició su serie de reuniones con organizaciones de las Grandes Ligas y Texas Rangers fue el primer equipo en presentar su proyecto deportivo. La franquicia estadounidense envió una delegación de ocho integrantes, incluidos dos prospectos asiáticos de su sistema de ligas menores, para intentar convencer a una de las mayores promesas del béisbol japonés.

El encuentro se celebró el miércoles 4 de noviembre en las instalaciones de Yokohama High School y se extendió durante aproximadamente dos horas. Un día después, Philadelphia Phillies y New York Mets continuaron con las entrevistas.

La agenda contempla reuniones con representantes de entre 11 y 12 organizaciones de MLB hasta el 17 de noviembre. Los Angeles Dodgers y New York Yankees también aparecen entre los equipos interesados en incorporar al joven derecho, seleccionado por Yomiuri Giants en la primera ronda del Draft NPB 2026.

Texas Rangers tomó la iniciativa y visitó Yokohama

La primera reunión de Shoki Oda con una organización de MLB tuvo como protagonista a Texas Rangers, que decidió trasladar una importante delegación a Japón para presentar su proyecto de desarrollo.

El grupo estuvo encabezado por Josh Boyd, asistente del gerente general, y Johnny Crum, director de scouting internacional. La comitiva llegó al campo Nagahama de Yokohama High School, donde mantuvo una extensa conversación con el lanzador.

Durante el encuentro se abordaron aspectos relacionados con su posible adaptación al béisbol estadounidense, las oportunidades de crecimiento dentro de la organización y el proceso de formación que debería atravesar antes de llegar a las Grandes Ligas.

Texas buscó demostrar su interés mediante una presentación que involucró tanto a ejecutivos como a jugadores que ya forman parte de su estructura de ligas menores.

Tras la reunión, Crum destacó que la presencia de ocho integrantes representaba una muestra del fuerte interés de los Rangers en el prospecto japonés. También valoró positivamente la comunicación con Oda, quien participó activamente de la conversación y realizó preguntas sobre el proyecto.

Texas reunió a Oda con Kim Seong-jun, conocido como el “Ohtani coreano”

Uno de los aspectos más destacados de la visita fue la participación de Kim Seong-jun, prospecto surcoreano de 19 años apodado el “Ohtani coreano”, quien viajó a Japón como parte de la delegación de Texas.

El joven talento asiático se incorporó a la organización de los Rangers en 2025 después de sobresalir en el béisbol escolar de Corea del Sur por sus capacidades como lanzador y bateador.

Su condición de jugador de dos vías provocó comparaciones con Shohei Ohtani, aunque actualmente continúa su propio proceso de desarrollo en las ligas menores estadounidenses.

Texas decidió incluirlo en la reunión por su cercanía generacional con Oda y por compartir la experiencia de trasladarse desde Asia hacia el sistema profesional norteamericano.

El otro jugador presente fue Masahiro Fukuda, lanzador japonés de 25 años, quien llegó a los Rangers después de desarrollar parte de su carrera en el béisbol independiente de Japón.

La presencia de ambos permitió que Oda conociera directamente las experiencias de dos jugadores asiáticos que ya atravesaron la transición hacia el béisbol estadounidense.

Más allá de las condiciones deportivas, Texas intentó mostrar cómo sería su vida cotidiana en Estados Unidos, las dificultades de adaptación y las herramientas que ofrece la organización para acompañar el crecimiento de sus prospectos.

La estrategia también reflejó la importancia que los Rangers le asignan a la posibilidad de incorporar a un talento internacional que todavía no comenzó su carrera profesional.

Phillies y Mets continuaron las entrevistas con Shoki Oda

La segunda jornada de reuniones, celebrada el jueves 5 de noviembre, incorporó a dos nuevas organizaciones interesadas en el lanzador japonés.

Philadelphia Phillies fue el segundo equipo en entrevistarse con Oda. Una delegación de tres integrantes, entre ellos el scout internacional Toranosuke Otsuka, visitó las instalaciones de Yokohama para conversar con el prospecto.

Posteriormente fue el turno de New York Mets, que envió tres representantes encabezados por James Kang, director de scouting internacional, y Tom Fleischman, asistente de dirección.

El encuentro con los Mets duró aproximadamente una hora y quince minutos. Después de la conversación, los scouts de New York también observaron una sesión de entrenamiento del lanzador.

La organización reveló que sigue a Oda desde su segundo año de secundaria y destacó sus condiciones físicas, su experiencia internacional y su potencial para convertirse en abridor de Grandes Ligas.

Los Mets también presentaron su sistema de desarrollo de lanzadores como uno de los principales atractivos de la franquicia.

La presencia de Kodai Senga dentro del equipo fue otro de los aspectos mencionados por los representantes de New York, que buscan ampliar su presencia de jugadores asiáticos.

Kang explicó que la reunión estuvo orientada principalmente a conocer al jugador y presentar las características de la organización, sin ingresar todavía en condiciones contractuales específicas.

Con estas entrevistas, Rangers, Phillies y Mets se convirtieron en los primeros tres equipos en completar reuniones presenciales con Oda.

Dodgers y Yankees también buscan reunirse con Shoki Oda

Las primeras entrevistas marcaron el comienzo de un proceso que podría involucrar hasta 12 organizaciones de las Grandes Ligas.

Los Angeles Dodgers y New York Yankees figuran entre los equipos que tienen previsto participar de las reuniones, aunque hasta el 5 de noviembre no se había confirmado que hubieran concretado sus respectivos encuentros.

El interés de los Dodgers adquiere especial relevancia por su relación reciente con el béisbol japonés. La organización cuenta con Shohei Ohtani, Yoshinobu Yamamoto y Roki Sasaki, tres de las principales figuras japonesas que dieron el salto a MLB.

Los Yankees, otra de las franquicias históricamente vinculadas con el mercado japonés, también aparecen en la carrera por el lanzador.

Por el momento, no se ha comunicado públicamente una lista definitiva de todas las organizaciones participantes ni el calendario individual de las entrevistas pendientes.

El proceso continuará hasta el 17 de noviembre y permitirá que Oda conozca diferentes proyectos deportivos antes de tomar una decisión sobre su futuro profesional.

Yomiuri Giants, la alternativa japonesa que sigue en carrera

La situación de Shoki Oda tomó una dimensión especial durante el Draft NPB 2026, celebrado el 22 de octubre.

A pesar de que el lanzador había anunciado previamente su intención de buscar una oportunidad en Estados Unidos, Yomiuri Giants decidió seleccionarlo en la primera ronda.

La elección abrió un escenario particular para una de las mayores promesas del béisbol escolar japonés, que ahora debe evaluar tanto el camino tradicional de desarrollo en NPB como la posibilidad de iniciar directamente su carrera en una organización estadounidense.

Después del Draft, Oda reafirmó que su intención de competir en Estados Unidos no había cambiado.

Por su parte, los Giants mantienen sus derechos de negociación dentro de NPB. Sin embargo, hasta el momento no existe una fecha definida para una reunión formal con el equipo de Tokio.

El entrenador de Yokohama High School, Hiroaki Murata, manifestó su intención de acompañar al jugador en la decisión final y destacó la importancia de respetar sus aspiraciones profesionales.

Además de MLB y NPB, la posibilidad de continuar su formación en una universidad estadounidense permanece entre las alternativas que analiza el joven lanzador.

¿Cuándo podría Shoki Oda firmar con un equipo de MLB?

La serie de entrevistas representa una etapa inicial del proceso de selección de una organización, pero no implica que Oda deba tomar una decisión inmediata.

El lanzador japonés, cuya recta alcanza aproximadamente las 98 mph, busca encontrar un proyecto que le permita desarrollar sus condiciones y construir un camino hacia las Grandes Ligas.

En caso de optar por incorporarse directamente al béisbol profesional estadounidense mediante el sistema de firmas internacionales, deberá cumplir con los requisitos establecidos para los agentes libres amateurs internacionales.

La próxima ventana de contrataciones internacionales está prevista para comenzar el 15 de enero de 2027, aunque las negociaciones también podrían verse condicionadas por la situación laboral de MLB.

El sistema representa un desafío diferente al que habitualmente atraviesan los jugadores japoneses que primero desarrollan sus carreras en NPB y posteriormente llegan a Estados Unidos.

Para Oda, la decisión no solamente estará relacionada con la organización que presente la mejor propuesta, sino también con las oportunidades de crecimiento, el acompañamiento personal y las condiciones para adaptarse a una nueva cultura deportiva.

Una nueva etapa en la carrera de Shoki Oda hacia Grandes Ligas

El viaje de Texas Rangers a Yokohama marcó el inicio de una etapa decisiva para el futuro de Shoki Oda.

La organización estadounidense tomó la iniciativa con una delegación de ocho integrantes y una estrategia que incluyó testimonios directos de jóvenes jugadores asiáticos que ya forman parte de su sistema de ligas menores.

Philadelphia Phillies y New York Mets continuaron las conversaciones, mientras Dodgers, Yankees y otras franquicias esperan su oportunidad de presentar sus proyectos.

La competencia por el lanzador también mantiene a Yomiuri Giants como protagonista, después de su elección en la primera ronda del Draft NPB.

Hasta el 17 de noviembre, Yokohama será el centro de una intensa agenda de entrevistas que podría definir el futuro de una de las mayores promesas del béisbol japonés.

La decisión final de Shoki Oda determinará si comienza su carrera profesional en Japón o si intenta construir directamente su camino hacia las Grandes Ligas, una alternativa cada vez más presente entre los jóvenes talentos del béisbol asiático.

Juan Soto y los Mets ante el tope salarial: el futuro de Nueva York

El tope salarial propuesto convertiría el desarrollo de los Mets en una obligación, no una opción

Opinión y análisis | Por Gilberto González

Imagen principal de archivo: práctica previa a un juego en Citi Field. Fotografía de Zakarie Faibis/Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0. La imagen no documenta la negociación laboral ni una reunión de los Mets.

Mi tesis es esta: si el béisbol adopta un tope salarial duro en 2028, el contrato de Juan Soto no será el problema de los Mets; será la prueba que medirá todo lo que construyan a su alrededor. Una estrella de largo plazo puede justificar una inversión extraordinaria. Lo que un límite rígido castiga es la acumulación de errores: contratos redundantes, profundidad comprada a última hora y un sistema incapaz de producir piezas útiles a bajo costo.

Por eso, la noticia no debe leerse como una orden inmediata de recortar. El tope de 258,2 millones de dólares y el piso de 180,2 millones forman parte de una propuesta patronal, no de una regla aprobada. La Asociación de Jugadores rechaza un límite salarial, y la negociación colectiva todavía debe resolver esa diferencia. Confundir una posición de negociación con el sistema definitivo sería convertir incertidumbre en falsa certeza.

El hecho: los Mets están dentro del grupo que tendría que ajustar

La propuesta plantea conservar durante 2027 el impuesto al balance competitivo vigente y trasladar el nuevo sistema a 2028. Tomando como referencia las nóminas de impuesto competitivo al cierre de 2026, ocho clubes —entre ellos los Mets— tendrían que reducir un total combinado de 528 millones de dólares para entrar bajo el tope. Otros doce tendrían que aumentar 636 millones para alcanzar el piso.

Esas cifras describen al grupo, no asignan un recorte específico a Nueva York. Tampoco permiten restar el tope a una nómina publicada y anunciar cuánto “deben cortar” los Mets. El cálculo de CBT utiliza valores anuales promedio, beneficios y otros cargos; no es idéntico al efectivo pagado en una temporada. La limitación metodológica importa: sirve para medir la dirección del cambio, no para fabricar una cifra individual que la propuesta no ofrece.

Infografía de la propuesta patronal para 2028: tope de 258,2 millones de dólares, piso de 180,2 millones, ocho clubes sobre el tope y doce por debajo del piso.
Propuesta patronal para 2028. Los montos de reducción y aumento son combinados por grupo; no representan una factura individual para los Mets. Infografía original: Diamante 23.

Soto y Lindor no son el exceso: son el núcleo

Juan Soto firmó por 15 años y 765 millones de dólares. Francisco Lindor tiene contrato hasta 2031. Alrededor de ellos, los Mets también deben administrar la continuidad de Bo Bichette, cuya opción de 42 millones para 2027 ya estabilizó una posición pero no resolvió el roster. Es una estructura costosa, sí. También es la estructura que la organización eligió para competir.

El error sería utilizar una futura regla para convertir a las figuras latinas en chivos expiatorios del gasto. Soto aporta una habilidad escasa: controla la zona de strike y obliga al rival a decidir cómo atacarlo. Lindor combina una posición premium con responsabilidad deportiva y pública. El debate correcto no es si sus contratos ocupan espacio. Es cuántas funciones de alto nivel puede sostener la organización con el espacio restante.

Ahí aparece la consecuencia duradera. Con un tope rígido, el valor marginal importa más que el titular del invierno. Un relevista desarrollado internamente, un receptor que previene carreras o un joven capaz de cubrir dos posiciones no son piezas decorativas. Son multiplicadores de una nómina encabezada por estrellas. La reciente lectura sobre Nolan McLean, Luis Torrens y la prevención de carreras mostró precisamente eso: la construcción eficiente no empieza en la agencia libre, sino en la capacidad de convertir herramientas complementarias en outs.

La conexión latina está en quién paga el ajuste

Para el fanático latino, la discusión no termina en Soto y Lindor. Un sistema con tope y reparto 50-50 puede cambiar el mercado de jugadores de clase media, el camino hacia la agencia libre y el valor de los peloteros jóvenes. Ese grupo incluye a muchos latinoamericanos que no firman contratos históricos, pero sostienen bullpens, bancas y rotaciones durante seis meses.

Los dueños presentan el piso como una vía para que más equipos participen en el mercado. El sindicato advierte que el tope y el mecanismo de ajuste de ingresos pueden perjudicar contratos garantizados y enfrentar a unos jugadores con otros. Ambas posiciones contienen intereses económicos. La prueba no será el eslogan de “paridad”, sino si el sistema eleva de verdad la inversión total y distribuye oportunidades sin comprimir el salario de quienes no pertenecen a la élite.

Diamante 23 ya explicó las diferencias estructurales de la negociación colectiva. El nuevo elemento para los Mets es la fecha de transición propuesta: 2027 seguiría bajo las reglas actuales, pero cada contrato multianual firmado este invierno podría ocupar espacio en 2028. La gerencia debe negociar en dos tableros sin fingir que conoce el resultado del segundo.

Tres decisiones que no pueden esperar al acuerdo final

  1. Comprar flexibilidad, no solo nombres. Las nuevas contrataciones deben evaluarse por su valor en 2027 y por sus salidas, opciones y años garantizados bajo un posible límite posterior.
  2. Producir profundidad propia. El desarrollo deja de ser una promesa institucional y se convierte en una necesidad contable. Un club con Soto y Lindor no puede pagar precio de agente libre por cada puesto secundario.
  3. Separar rendimiento de reputación. La continuidad de Bichette obliga a definir funciones; no debe blindar jerarquías. Bajo cualquier sistema, un salario grande no puede impedir ajustes deportivos.

Opinión: la incertidumbre no absuelve a la gerencia

Mi lectura es que los Mets no deben congelar su invierno esperando el convenio. En 2027 todavía se competiría bajo el impuesto actual, y desperdiciar esa temporada por miedo a una propuesta sería otra forma de mala administración. Pero tampoco pueden firmar como si 2028 no existiera. La sensatez está entre ambas orillas: mejorar el equipo ahora sin encadenar cada necesidad a un contrato inflexible.

Un tope salarial, si llega, no borrará las ventajas de Steve Cohen. Cambiará su forma. La ventaja ya no sería solamente poder pagar más, sino poder absorber información, desarrollar talento y corregir errores antes que el rival. El dinero abre puertas; bajo un límite, la organización decide cuántas permanecen abiertas.

En Queens, Soto representa la inversión y Lindor la continuidad. El próximo paso debe ser la eficiencia. Si los Mets convierten su sistema de desarrollo en profundidad real, las estrellas seguirán siendo el centro del proyecto. Si no lo hacen, el tope será apenas una nueva palabra para explicar un problema antiguo.

Gilberto González

Astros: entrevistar a Albert Pujols mide liderazgo, no nostalgia

Opinión y análisis | Por Leonte Landino

Entrevistar a Albert Pujols tiene sentido para los Astros si Houston busca medir liderazgo, comunicación y autoridad. Sería un error si la conversación confunde una carrera legendaria con preparación automática para dirigir durante seis meses. La fama abre la puerta; el trabajo debe decidir quién la cruza.

Imagen destacada de archivo: Albert Pujols regresa al dugout durante un juego de 2019 con los Angels. Foto: Keith Allison, vía Flickr y Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0. La imagen no documenta la entrevista con Houston.

El hecho: Pujols entra en la búsqueda de Houston

Houston Chronicle y USA Today informaron que los Astros entrevistarán a Pujols para la vacante de mánager. El dominicano se suma a una búsqueda en la que también han aparecido, mediante distintos reportes, Brad Ausmus, Morgan Ensberg y Luis Urueta. Una entrevista confirma consideración; no equivale a una oferta ni permite presentar a un favorito.

La decisión ocurre dentro de una reconstrucción de autoridad. Houston no renovó el contrato de Joe Espada después de una temporada de 81-81, un título divisional y una eliminación de dos juegos en la Serie de Comodines. Randy Flores, recién incorporado como gerente general, asumió la búsqueda. Flores y Pujols compartieron clubhouse con los Cardinals entre 2004 y 2008, pero esa relación solo explica familiaridad; no demuestra compatibilidad entre funciones.

Ese matiz importa. Los Astros ya vivieron una transición ejecutiva y ahora deben escoger la voz que conectará al nuevo gerente con un roster todavía diseñado para competir. La organización no necesita un símbolo decorativo. Necesita un operador capaz de convertir información, salud, carga y talento en decisiones diarias.

La experiencia de Pujols es real, pero la muestra es corta

Pujols no llega únicamente con 703 jonrones y 22 temporadas como jugador. Dirigió a los Leones del Escogido en la campaña 2024-25. En 49 juegos de serie regular terminó 24-25 y ocupó el cuarto puesto. Luego condujo al club al campeonato de LIDOM y al título de la Serie del Caribe de 2025.

En el Clásico Mundial de 2026 llevó a República Dominicana al tercer lugar. El recorrido terminó con una derrota 2-1 ante Estados Unidos en la semifinal. Esos escenarios probaron manejo de presión, figuras y torneos de eliminación. También mostraron algo útil: un récord negativo en la fase regular no impidió que el equipo encontrara su mejor forma después.

Pero la conclusión responsable tiene límites. Cuarenta y nueve juegos de LIDOM, una postemporada y un torneo de selecciones no reproducen las 162 fechas de MLB. No exigen el mismo manejo de viajes, lesiones, opciones de ligas menores, descansos, relaciones con el departamento médico ni desgaste de un bullpen durante medio año. La experiencia valida la entrevista; no elimina el examen.

Infografía sobre la experiencia de Albert Pujols como mánager: 49 juegos de serie regular en LIDOM, dos títulos en 2025 y tercer lugar en el Clásico Mundial 2026
Infografía original de Diamante 23. La serie regular de LIDOM 2024-25 comprende 49 juegos; los títulos corresponden a LIDOM y la Serie del Caribe de 2025. El tercer lugar corresponde al Clásico Mundial de 2026. Son muestras y formatos distintos, no equivalentes a una temporada de MLB.

Houston debe contratar un sistema de trabajo, no una estatua

Mi tesis es que la pregunta central no debe ser si Pujols “sabe béisbol”. Esa respuesta es obvia y, al mismo tiempo, insuficiente. Un mánager moderno debe traducir evidencia contradictoria: la recomendación analítica, la observación del coach, la información médica y la conversación privada con el jugador. La autoridad ya no consiste solamente en decidir; consiste en explicar por qué.

El roster de Houston hace esa habilidad especialmente importante. José Altuve, Yordan Álvarez, Jeremy Peña, Carlos Correa, Isaac Paredes y Yainer Díaz representan generaciones, nacionalidades y momentos contractuales distintos. Compartir idioma o raíces caribeñas puede facilitar una conversación, pero no garantiza confianza. La confianza se construye cuando las reglas son consistentes, el rol está claro y el veterano recibe el mismo estándar que el novato.

Espada terminó con marca de 256-229 en temporada regular, pero sin victorias en cuatro juegos de postemporada. Reducir su salida a “faltó liderazgo” sería una simplificación. Houston también cargó lesiones, un roster estrecho y decisiones ejecutivas. El próximo mánager no puede ser presentado como remedio para problemas que pertenecen a la oficina, el desarrollo o la salud.

Ese principio ya aparecía en nuestro análisis sobre la autoridad que Houston debía conceder a su nueva gerencia. Cambiar nombres sin definir quién decide sobre roster, coaches y procesos solo mueve la incertidumbre de escritorio.

Lo que los Astros deberían evaluar en la entrevista

La conversación con Pujols tendría valor si Houston la convierte en una prueba concreta de método. Hay cuatro asuntos que deberían pesar más que el currículum como bateador:

  • Uso del cuerpo técnico: cómo delegaría pitcheo, defensa, preparación de bateadores y decisiones en vivo.
  • Manejo de carga: qué información pediría antes de extender a un abridor o utilizar a un relevista en días consecutivos.
  • Comunicación de roles: cómo explicaría una reducción de tiempo de juego a una figura sin convertir la conversación en una ruptura.
  • Desacuerdo con la gerencia: qué haría cuando su lectura del clubhouse contradiga la recomendación de la oficina.

Los títulos con el Escogido importan porque muestran resultados bajo presión. El campeonato de la Serie del Caribe también prueba que pudo conducir un roster ensamblado para un torneo corto. Sin embargo, la mejor evidencia en una entrevista no sería recordar el trofeo, sino explicar las decisiones que lo produjeron, cuáles salieron mal y qué cambiaría en una campaña larga.

La conexión latina debe ser capacidad, no mercadeo

La candidatura de Pujols tiene un peso legítimo para el público latino. Un dirigente dominicano con su trayectoria representa la posibilidad de que el conocimiento construido en LIDOM, la Serie del Caribe y el Clásico Mundial sea valorado como experiencia directiva, no como una nota cultural secundaria.

También existe una trampa. Houston no debe usar su identidad para vender cercanía mientras limita su autoridad deportiva. Si lo contrata, debe hacerlo porque su método supera la comparación con los demás candidatos. Y si elige a otro, la evaluación de Pujols debe tratar sus logros caribeños con el mismo rigor que se concede a la experiencia de ligas menores o a un puesto de coach en MLB.

La representación más útil no consiste en poner una bandera junto al nombre. Consiste en reconocer que el béisbol dominicano también produce dirigentes, sistemas de comunicación y aprendizaje competitivo.

Mi opinión: Pujols merece la entrevista, no una coronación

Houston hace bien en ampliar la búsqueda. Pujols ha ganado en dos contextos exigentes y mostró que puede dirigir figuras sin depender únicamente de su pasado. Eso es suficiente para sentarse a la mesa.

No es suficiente para asumir que la transición será automática. Los Astros vienen de ganar una división con récord nivelado y ser barridos en casa. La organización necesita más que energía o prestigio: necesita alineación entre el gerente, el mánager y un roster que ya no puede vivir de la memoria de su dinastía.

La entrevista debe separar al bateador inmortal del dirigente en construcción. Si Pujols presenta un plan convincente para delegar, medir carga, comunicar roles y discutir con la oficina sin romper la estructura, su candidatura será deportiva. Si la conversación se queda en respeto y nostalgia, Houston habrá entrevistado un apellido.

La estatua pertenece al pasado. El mánager debe administrar el próximo juego.

Leonte Landino

Yankees y David Bednar: por qué un cerrador no resuelve el bullpen

David Bednar y el precio de comprar certeza sin resolver el bullpen

Opinión y análisis | Por Gilberto González

La oferta calificada de los Yankees a David Bednar tiene sentido si se entiende como una cobertura para la novena entrada. Se vuelve peligrosa si la organización la confunde con una solución para todo el bullpen. Mi tesis es directa: Nueva York puede pagar por un cerrador probado, pero todavía debe construir los puentes que llevan hasta él, proteger la recuperación de Fernando Cruz y darle a Ángel Chivilli un desarrollo que no dependa de la urgencia.

El hecho: una decisión de 23,15 millones de dólares

Los Yankees extendieron a Bednar una oferta calificada por una temporada y 23,15 millones de dólares. El relevista puede aceptarla o rechazarla antes del 17 de noviembre. Si la acepta, el club asegura continuidad por un año sin hipotecar varias temporadas. Si la rechaza y firma con otro equipo, Nueva York queda en posición de recibir compensación en el draft.

El historial de este mecanismo obliga a separar posibilidad de probabilidad. Solo 18 de 157 ofertas calificadas anteriores fueron aceptadas, un 11,5%. Esa tasa describe el comportamiento de toda la liga y no predice la decisión individual de Bednar. Su mercado, sus preferencias y las ofertas plurianuales disponibles pesan más que el promedio histórico. La oferta, por tanto, no es una firma consumada; es una herramienta que preserva opciones.

Bednar ofrece una certeza específica, no universal

En la temporada regular de 2026, Bednar lanzó en 64 juegos y completó 69⅓ entradas. Terminó con efectividad de 2.47, WHIP de 1.04, 76 ponches y 20 boletos. Convirtió 35 de 39 oportunidades de salvamento, una tasa de 89,7%. Son resultados sólidos y una muestra suficiente para afirmar que produjo como relevista de alto impacto durante la campaña.

También conviene explicar el límite. Un salvamento mide el cierre de ciertas ventajas bajo reglas específicas; no captura cada entrada de máxima presión ni describe la calidad de los relevistas que trabajaron antes. La efectividad y el WHIP resumen resultados y tráfico en bases, pero no garantizan que un lanzador repetirá exactamente la misma producción ni que permanecerá sano. Bednar puede reducir la incertidumbre del último inning. No puede lanzar el séptimo, el octavo y el noveno cada noche.

Infografía de la temporada regular 2026: David Bednar registró 35 salvamentos en 39 oportunidades, mientras Fernando Cruz y Ángel Chivilli representan preguntas de profundidad para el bullpen de Yankees.
Producción de Grandes Ligas en la temporada regular de 2026. Las muestras describen rendimiento; no proyectan salud, causalidad ni el rol futuro de cada lanzador.

Fernando Cruz convierte la profundidad en un asunto médico

La discusión cambia cuando aparece Fernando Cruz. El puertorriqueño trabajó 54⅔ entradas en 61 juegos, con efectividad de 3.13, 67 ponches y 32 boletos. Su capacidad para generar swings fallidos le dio valor real, aunque el volumen de bases por bolas limitó el margen. Después llegó una rotura parcial del ligamento colateral cubital del codo derecho, una lesión que obliga a poner la recuperación antes que la arquitectura ideal del bullpen.

Aquí la conexión latina no es decorativa. Cruz no debe ser presentado como el brazo que completa una foto de diversidad ni como la pieza que regresará automáticamente al mismo nivel. Su caso exige un plan médico, una progresión de carga y un rol que no se defina por la ausencia de alternativas. Retener a Bednar podría quitar presión al regreso de Cruz. No elimina la necesidad de sumar otra vía para entradas de alto apalancamiento.

La misma lógica ya apareció cuando analizamos por qué los Yankees deben definir el papel de Kaima Taira antes de comprar su versatilidad. La flexibilidad ayuda cuando nace de un plan; castiga cuando sirve para cubrir todos los huecos a la vez.

Ángel Chivilli necesita una ruta, no una etiqueta

El dominicano Ángel Chivilli ofrece una tentación distinta. En 15 juegos y 16⅔ entradas de Grandes Ligas, registró efectividad de 3.78, 16 ponches y siete boletos. Es una muestra demasiado pequeña para declararlo listo para el octavo inning o descartarlo como opción futura. Quince apariciones pueden revelar repertorio y reacción, pero no estabilizan una evaluación completa del comando, la adaptación a bateadores repetidos ni la capacidad de sostener el rendimiento bajo cargas mayores.

Asignarle de inmediato el papel de relevista de máxima presión sería convertir una necesidad del roster en una conclusión sobre su desarrollo. El club debe decidir qué lanzamientos sostienen su perfil, cómo responderá ante bateadores zurdos y cuántos días consecutivos puede trabajar sin perder comando. La representación latina también se mide en esto: no solo en quién llega al Bronx, sino en si cada jugador recibe una función comprensible y criterios transparentes para avanzar.

La oferta a Bednar debe ser el comienzo de la conversación

El bullpen no se construye desde el noveno inning hacia atrás con nombres intercambiables. Se construye por capas. Mi propuesta separa tres decisiones que no deberían mezclarse:

  1. Resolver a Bednar por su propio valor. Un contrato de un año a 23,15 millones sería caro por entrada, pero ofrecería continuidad y evitaría un compromiso largo. Un acuerdo plurianual debe evaluarse con una curva de riesgo distinta.
  2. Proteger a Cruz con un plan médico independiente del mercado. Su calendario no puede acelerarse porque falte un relevista ni frenarse para justificar otra contratación.
  3. Definir el desarrollo de Chivilli y añadir otro puente. El dominicano puede competir por entradas importantes, pero el roster no debería necesitar que una muestra de 16⅔ innings se convierta en certeza.

Ese tercer punto conecta con una idea más amplia. La continuidad de Matt Blake solo tiene valor si el método de pitcheo se convierte en infraestructura: criterios compartidos, roles explicados y reemplazos preparados antes de la emergencia. Un bullpen fuerte no es una colección de brazos duros. Es una secuencia que puede absorber una lesión sin cambiar la misión de todos los demás.

La opinión: pagar el candado no basta para levantar la puerta

Los Yankees hicieron bien en conservar opciones con Bednar. Sus números de 2026 justifican tratarlo como una pieza premium, y el formato de la oferta limita el riesgo temporal si decide aceptar. Pero la decisión importante no termina en la respuesta del cerrador. Empieza allí.

Si Bednar se queda, Nueva York habrá asegurado el candado. Todavía necesitará la puerta: dos o tres relevistas capaces de entregar ventajas sin exigir que Cruz apresure su recuperación ni que Chivilli salte etapas. Si Bednar se va, la compensación no podrá lanzar el octavo inning en abril, y el club deberá reemplazar producción además de nombre.

El fanático recuerda el último out porque allí se libera la emoción. La oficina debe recordar todo lo anterior. La novena entrada es el final del puente, no el puente entero.

Fotografía principal de archivo: David Robertson calienta en el bullpen durante un juego de Yankees. LawrenceFung/Wikimedia Commons, licencia CC BY 2.0. La imagen no corresponde a David Bednar ni a la temporada analizada.

Gilberto González

Rangers: José Buttó es una apuesta médica, no una solución

Texas compra una evaluación médica y deportiva, no una solución automática para el bullpen

Opinión y análisis | Por Leonte Landino

Reclamar a José Buttó de waivers es una decisión sensata para los Rangers porque el costo inicial es bajo y el historial del venezolano contiene entradas útiles en distintos roles. Pero la operación solo tendrá valor si Texas separa dos asuntos que no deben confundirse: el pitcher que Buttó demostró ser antes de lesionarse y el pitcher que su brazo le permitirá ser después de una temporada casi perdida.

Imagen destacada de archivo: José Buttó lanza con los Mets en Citi Field. Foto: D. Benjamin Miller / Wikimedia Commons, dedicada al dominio público mediante CC0 1.0. La fotografía no documenta su incorporación a Texas.

El hecho: Texas reclama profundidad con experiencia

Los Rangers reclamaron a Buttó de waivers después de que los Giants lo colocaran disponible. El derecho de Cumaná tiene 28 años y acumula 98 apariciones en Grandes Ligas, incluidas 15 aperturas, entre los Mets y San Francisco.

Su línea de carrera ofrece una base real: 189 entradas, efectividad de 3.76, 185 ponches, 99 boletos y 17 jonrones permitidos. También ha trabajado como abridor, relevista de varias entradas y brazo de cierre ocasional. Esa flexibilidad explica el reclamo mejor que cualquier etiqueta de “robo” o “renacimiento”.

El hecho no garantiza un puesto. Texas añadió un pitcher al roster de 40; no confirmó que esté listo para asumir entradas de alta presión ni que haya recuperado su nivel previo.

La señal útil está en 2024 y 2025

En la temporada regular de 2024, Buttó lanzó 74 entradas con 2.55 de efectividad, 79 ponches y 38 boletos. En 2025 trabajó 67 entradas entre Nueva York y San Francisco, con 3.90 de efectividad, 58 ponches y 32 bases por bolas.

Combinados, esos dos años producen 141 entradas, 137 ponches, 70 boletos y una efectividad de 3.19, calculada a partir de 50 carreras limpias. Es una muestra suficientemente amplia para demostrar que podía retirar bateadores de Grandes Ligas y limitar el daño durante más de un tipo de asignación.

También aparece una advertencia: 70 boletos en 141 entradas equivalen a 4.47 por cada nueve episodios. El control no fue un detalle menor. Buttó pudo sobrevivir gracias a la capacidad de reducir hits y jonrones, pero un margen estrecho se vuelve todavía más frágil cuando la velocidad, la mecánica o la confianza cambian después de una lesión.

Infografía sobre José Buttó: 141 entradas y 3.19 de efectividad entre 2024 y 2025 frente a solo dos entradas en 2026 antes de su cirugía
La señal previa reúne las temporadas regulares de 2024 y 2025. La efectividad combinada se calculó con 50 carreras limpias en 141 entradas. Las dos entradas de 2026 no permiten evaluar rendimiento. Infografía original de Diamante 23.

Dos entradas no describen una temporada

Buttó apenas lanzó dos episodios en tres apariciones durante 2026. Permitió cinco carreras limpias y cuatro boletos, además de registrar cinco ponches. Convertir esos resultados en una efectividad de 22.50 es matemáticamente correcto, pero analíticamente insuficiente.

La muestra terminó cuando fue colocado en la lista de lesionados por fatiga en el brazo derecho y posteriormente se sometió a una cirugía para remover un coágulo. Ese contexto obliga a cambiar la pregunta. Texas no debe preguntarse primero si su efectividad de 2026 fue mala; debe determinar si la circulación, la fuerza, la velocidad y la recuperación entre apariciones permiten proyectar una carga estable.

Mi opinión: el dato responsable no es el 22.50. El dato responsable son las dos entradas. Son demasiado pocas para medir talento y suficientes para demostrar que el estado físico interrumpió cualquier evaluación normal.

Buttó no reemplaza por sí solo las entradas que salieron

Jakob Junis llegó a la agencia libre después de rechazar su opción mutua. Había cubierto 54 entradas y un tercio con 3.64 de efectividad. La salida crea una necesidad visible, pero Buttó no debe ser tratado como sustituto directo antes de completar su rehabilitación y demostrar continuidad.

El valor del reclamo está en ampliar el grupo de soluciones. Si Buttó recupera su repertorio, Texas podría utilizarlo como relevista de varias entradas, puente entre abridor y bullpen o protección ante una lesión. Si el club le exige de inmediato la función más exigente, convertirá una apuesta barata en una dependencia innecesaria.

La construcción inteligente del bullpen funciona por capas. Primero se acumulan brazos con habilidades distintas; después se asignan funciones según salud, ejecución y carga. Esa misma separación entre talento y rol aparece en nuestro análisis sobre Adrián Morejón y el valor de definir una función.

La conexión venezolana exige algo más que celebrar el movimiento

Buttó nació en Cumaná y llegó al béisbol profesional mediante el sistema internacional. Para el aficionado venezolano, verlo continuar en un roster de Grandes Ligas importa. Pero la representación no debe convertir la noticia en propaganda ni borrar el riesgo médico.

Un jugador latino que cambia de organización después de una cirugía necesita acceso a información, comunicación y un plan comprensible. Debe saber qué indicadores evaluará el club, cuántas entradas pretende construir y qué señales obligarían a reducir la carga. La oportunidad es real cuando el jugador participa en el proceso, no cuando solo aparece en la transacción.

Texas también debe resistir una costumbre frecuente del mercado: tratar a los brazos recuperables como inventario desechable. El reclamo tiene sentido precisamente porque Buttó ya demostró valor. La obligación del equipo es verificar si ese valor puede reconstruirse sin acelerar el riesgo.

Mi lectura: el movimiento es correcto si conserva su escala

Los Rangers no necesitaban resolver todo el bullpen con una reclamación de waivers. Necesitaban añadir una alternativa con experiencia y un historial que justificara la evaluación. Buttó cumple esa condición.

La decisión correcta ahora es medirlo en este orden: salud, comando, recuperación entre salidas y función. La velocidad por sí sola no bastará. Tampoco bastará recordar la efectividad de 2024. El cuerpo de 2027 debe confirmar que puede sostener las habilidades del pitcher de 2024 y 2025.

En una agencia libre donde los abridores con comando probado elevan rápidamente su precio —como muestra el análisis del mercado encabezado por Tyler Mahle—, los reclamos de waivers permiten comprar incertidumbre a menor costo. La clave no está en negar esa incertidumbre, sino en administrarla.

Texas ganó el derecho a mirar de cerca. Todavía no ganó las entradas.

Leonte Landino

Tyler Mahle lidera a los pitchers agentes libres con el mejor control de MLB, según estudio de inteligencia artificial

Un análisis de Infinite Sky revela cuáles son los lanzadores más precisos del mercado de agentes libres. Kevin Gausman, Nick Martinez y Sonny Gray destacan por su dominio a pesar de la edad, mientras que Tarik Skubal ocupa la octava posición.

La agencia libre de las Grandes Ligas no se trata únicamente de velocidad, ponches o efectividad. En una industria cada vez más impulsada por la tecnología y los modelos de inteligencia artificial, la capacidad de un lanzador para colocar la pelota exactamente donde pretende hacerlo se ha convertido en una herramienta de evaluación para las organizaciones.

Un nuevo estudio de Infinite Sky, empresa especializada en analítica avanzada del béisbol mediante inteligencia artificial y modelos físicos, identifica a Tyler Mahle como el lanzador más preciso del grupo de agentes libres evaluados para el mercado 2026-2027, por encima de nombres como Kevin Gausman, Sonny Gray y Tarik Skubal.

La investigación utiliza el Command Index Score, una métrica propietaria que mide la precisión con la que un pitcher ejecuta sus lanzamientos en relación con el objetivo previsto, pitcheo por pitcheo.

Mahle obtuvo una calificación de 84.9 puntos y se ubicó en el percentil 100 de MLB durante 2026, mientras que el promedio de Grandes Ligas ronda los 80 puntos.

El ranking de precisión de los agentes libres:

Fuente: Infinite Sky AI. Command Index Leaderboard 2026-2027. Gráfico suministrado por la empresa.

Mahle, una precisión extraordinaria

El resultado más llamativo del estudio es el desempeño de Tyler Mahle, de 32 años, quien encabeza el ranking con 84.9 puntos.

Sus dos principales lanzamientos, la recta de cuatro costuras y el splitter, alcanzaron individualmente el percentil 97 de precisión en MLB.

El dato resulta especialmente relevante para los equipos que buscan abridores capaces de ejecutar un plan de pitcheo de manera consistente. La precisión no garantiza por sí sola una baja efectividad, pero puede representar una ventaja importante al enfrentar alineaciones de alto nivel.

La experiencia sigue siendo un activo valioso

Otro de los hallazgos de Infinite Sky es que la capacidad de ejecutar lanzamientos con precisión no necesariamente disminuye con la edad.

Tres de los cuatro primeros clasificados tienen 36 años o más:

LanzadorEdadCommand IndexPercentil MLB
Tyler Mahle3284.9100
Kevin Gausman3684.199
Nick Martinez3683.597
Sonny Gray3783.295

Gausman, además, experimentó una mejora respecto a 2025, cuando se encontraba en el percentil 95, para subir al 99 en 2026.

Estos resultados sugieren que la capacidad de localizar los pitcheos puede mantenerse como una fortaleza competitiva incluso cuando un lanzador entra en las últimas etapas de su carrera.

Michael Soroka protagoniza la mayor recuperación

Uno de los casos más interesantes corresponde a Michael Soroka.

Después de una campaña 2025 afectada por lesiones, el derecho registró un salto de 78.5 a 81.8 puntos en el Command Index Score, pasando del percentil 5 al 81.

Ese avance de 3.3 puntos fue el mayor entre los lanzadores del grupo analizado.

Su slurve, lanzamiento que combina características del slider y la curva, alcanzó el percentil 92, una señal positiva de su recuperación en cuanto a precisión.

Para los equipos interesados en incorporar un abridor con posibilidades de recuperar valor, Soroka representa un caso que merece atención adicional, especialmente si sus indicadores físicos y médicos acompañan la evolución estadística.

Adrián Morejón: el relevista cubano que podría abrir una nueva oportunidad

El zurdo cubano Adrián Morejón aparece en la quinta posición general y como el relevista mejor clasificado del estudio.

A sus 28 años, consiguió una puntuación de 83.1, equivalente al percentil 95 de MLB, después de haber estado en el percentil 82 durante 2025.

Su cambio de velocidad también sobresale, con una calificación de precisión en el percentil 90.

Estos indicadores abren una discusión interesante: ¿podría Morejón contar con las herramientas para asumir un papel como abridor?

Aunque la transición exigiría evaluar su resistencia física, repertorio, volumen de trabajo y capacidad para enfrentar varias veces una alineación, los resultados de Infinite Sky sugieren que el comando de sus lanzamientos no sería, por sí solo, un impedimento.

Tarik Skubal: consistencia entre los mejores

Tarik Skubal, uno de los nombres más destacados del grupo evaluado, aparece en la octava posición con 82.3 puntos y una ubicación en el percentil 89 de Grandes Ligas.

Lo más significativo es su estabilidad: registró exactamente la misma puntuación de 82.3 tanto en 2025 como en 2026.

A diferencia de otros lanzadores que experimentaron fluctuaciones importantes, Skubal mantuvo prácticamente inalterado este indicador de precisión.

Su posición en el ranking tampoco implica que existan siete lanzadores superiores a él en términos generales. El Command Index mide una dimensión específica del rendimiento, no el valor total de un pitcher ni su capacidad para dominar a los bateadores.

¿Qué significa esto para el mercado de agentes libres?

Los resultados de Infinite Sky ofrecen una perspectiva complementaria a las herramientas tradicionales utilizadas por los equipos para evaluar lanzadores.

La velocidad, la tasa de ponches, el control de los boletos, la calidad del contacto permitido y los indicadores de movimiento continúan siendo factores importantes. Sin embargo, medir qué tan cerca llega cada lanzamiento del lugar previsto permite estudiar una parte del desempeño que no siempre queda reflejada en las estadísticas convencionales.

El análisis también evidencia diferencias relevantes dentro del grupo evaluado. David Bednar aparece con 82.0 puntos, pero sufrió una disminución de 0.8 respecto a 2025. Jack Flaherty cayó 1.5 puntos hasta 81.5, mientras que Sean Newcomb registró la mayor caída de los nombres mostrados, con 2.6 puntos, hasta 77.7.

En contraste, Dustin May mejoró 1.2 puntos y terminó con una calificación de 80.4.

Estas variaciones podrían ayudar a identificar tanto posibles oportunidades de contratación como riesgos que ameritan una revisión más profunda.

En definitiva, la gran conclusión del informe es que lanzar fuerte y lanzar con precisión son capacidades diferentes. Para las organizaciones, comprender ambas dimensiones puede marcar diferencias al momento de invertir millones de dólares en un brazo.

El estudio deja a Tyler Mahle como referente de precisión del grupo analizado, confirma la vigencia de veteranos como Gausman, Martinez y Gray, y sitúa a Morejón y Soroka entre los casos más interesantes desde el punto de vista analítico.

Fuente y metodología: Datos proporcionados a Diamante 23 por Infinite Sky AI, compañía que utiliza un motor físico propietario y modelos de inteligencia artificial para evaluar la precisión de los lanzadores. El Command Index Score mide la capacidad de ejecutar lanzamientos hacia su objetivo previsto. El promedio de MLB es aproximadamente 80. La clasificación corresponde a la muestra seleccionada mediante WAR de 2025-2026 y ordenada por su puntuación de 2026. El gráfico muestra 24 nombres y señala que Luis Severino no fue clasificado por una muestra limitada de 2026.

Crédito de datos y gráfico: Infinite Sky AI — infinitesky.ai.

Liván Moinelo, el extranjero con más títulos en la NPB: el cubano agiganta su leyenda en Fukuoka

Liván Moinelo continúa escribiendo su nombre entre las grandes leyendas del béisbol japonés. El lanzador cubano conquistó su sexta Japan Series con los Fukuoka SoftBank Hawks y se convirtió en el pelotero extranjero con más campeonatos en la historia de la Nippon Professional Baseball (NPB), superando el registro de cinco coronas que compartía con el estadounidense Dennis Sarfate.

El zurdo de Pinar del Río alcanzó la histórica marca el 28 de octubre de 2026, cuando los Hawks derrotaron 4-2 a los Yokohama DeNA BayStars en el Mizuho PayPay Dome de Fukuoka para completar la barrida 4-0 y proclamarse bicampeones de Japón.

Moinelo, de 30 años, suma ahora seis campeonatos de Japan Series (2017, 2018, 2019, 2020, 2025 y 2026), un recorrido extraordinario desde su llegada a Japón en 2017 como un joven relevista hasta convertirse en el principal referente de la rotación de SoftBank.

Su historia combina longevidad, adaptación, dominio y una conexión especial con Fukuoka, ciudad donde desarrolló prácticamente toda su carrera profesional fuera de Cuba.

Liván Moinelo conquista su sexta Japan Series y establece un récord histórico en la NPB

El campeonato de 2026 representa un nuevo capítulo en la trayectoria del cubano, quien ha participado en seis de las 13 conquistas de Japan Series obtenidas por la franquicia a lo largo de su historia.

Con su sexta corona, Moinelo dejó atrás al estadounidense Dennis Sarfate, histórico cerrador de SoftBank que celebró cinco campeonatos en 2014, 2015, 2017, 2018 y 2019.

El dato adquiere mayor relevancia porque ambos lanzadores compartieron vestuario durante parte de la etapa más dominante de la organización.

Los seis campeonatos de Liván Moinelo en Japón:

  • 2017: campeón de Japan Series con SoftBank Hawks.
  • 2018: segundo campeonato consecutivo.
  • 2019: tercera corona seguida.
  • 2020: cuarto campeonato consecutivo.
  • 2025: quinto título y regreso a la cima del béisbol japonés.
  • 2026: sexto campeonato y récord entre los peloteros extranjeros.

Los primeros cuatro títulos llegaron durante su etapa como relevista, mientras que los dos más recientes fueron conquistados después de su transformación en lanzador abridor.

Esta particularidad distingue su recorrido: Moinelo no solamente logró mantenerse durante una década en uno de los equipos más exigentes del béisbol japonés, sino que también consiguió reinventarse para continuar siendo protagonista.

Los Hawks, por su parte, cerraron 2026 con su decimotercera corona nacional, igualando a los Seibu Lions como la segunda franquicia con más campeonatos de Japan Series, solamente por detrás de los Yomiuri Giants.

De joven relevista cubano a uno de los mejores lanzadores de Japón

La historia de Liván Moinelo con SoftBank comenzó en mayo de 2017, cuando llegó desde Cuba mediante un contrato de desarrollo.

Formado en los Vegueros de Pinar del Río, el zurdo rápidamente llamó la atención por su capacidad para generar ponches y la calidad de sus lanzamientos rompientes.

En junio de aquel año fue incorporado al roster principal de los Hawks, comenzando una trayectoria que lo convertiría en uno de los brazos más confiables del bullpen.

Durante sus primeras siete temporadas en Japón se desempeñó como relevista, acumulando 306 apariciones, 135 holds y 40 salvamentos, con una efectividad de 1.95.

Su crecimiento fue especialmente importante durante la etapa de campeonatos consecutivos de SoftBank entre 2017 y 2020.

En 2019 participó en 60 encuentros y registró una efectividad de 1.52, mientras que en 2020 apareció en otros 50 partidos con un promedio de carreras limpias de 1.69.

Ese último año conquistó el reconocimiento al mejor relevista de la Liga del Pacífico.

Sin embargo, su carrera todavía estaba lejos de alcanzar su punto más alto.

La transformación de Moinelo: de relevista dominante a abridor de élite

En 2024, los Fukuoka SoftBank Hawks tomaron una decisión que transformaría definitivamente la carrera del cubano: convertirlo en lanzador abridor.

El cambio representaba un desafío considerable para un pitcher acostumbrado a trabajar durante una o dos entradas y utilizar sus mejores lanzamientos con máxima intensidad.

Como abridor debía desarrollar mayor resistencia física, administrar sus pitcheos y enfrentar a los mismos bateadores en múltiples ocasiones.

Moinelo respondió inmediatamente.

Durante su primera campaña dentro de la rotación registró 11 victorias, cinco derrotas, 155 ponches y una efectividad de 1.88 en 163 entradas.

Sus números le permitieron conquistar el título de efectividad de la Liga del Pacífico y recibir su primer Guante de Oro japonés.

En 2025 llevó su rendimiento a otro nivel.

El cubano finalizó con 12 victorias, tres derrotas, 172 ponches y una efectividad de 1.46 en 167 entradas, obteniendo por segunda temporada consecutiva el liderato de efectividad.

Además, se convirtió en el primer lanzador extranjero en conquistar ese reconocimiento durante dos campañas consecutivas.

Uno de sus momentos más impresionantes ocurrió el 6 de junio de 2025 frente a los Tokyo Yakult Swallows, cuando consiguió 18 ponches en un mismo encuentro, estableciendo un récord para lanzadores extranjeros en NPB.

Su temporada terminó con el reconocimiento más importante a nivel individual: el premio al Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga del Pacífico 2025.

También fue seleccionado para el Best Nine como mejor lanzador del circuito.

La distinción confirmó que su transformación había sido mucho más que exitosa: Moinelo había pasado de ser uno de los mejores relevistas a convertirse en uno de los abridores más dominantes del béisbol japonés.

Una temporada 2026 complicada que terminó con otra corona

La temporada 2026 presentó desafíos diferentes para el lanzador cubano.

Después de representar a Cuba durante el World Baseball Classic de marzo, Moinelo enfrentó dificultades para regresar a Japón y posteriormente problemas físicos que retrasaron su incorporación al equipo.

En una reflexión publicada por la prensa japonesa después del campeonato, el pitcher explicó que también había sufrido una enfermedad tras la picadura de un mosquito, situación que le provocó molestias articulares prolongadas y complicó su preparación.

Su debut en la temporada regular no llegó hasta agosto.

Sin embargo, cuando finalmente regresó al montículo, demostró que su capacidad para dominar a los bateadores permanecía intacta.

Sus números oficiales en la temporada 2026:

  • 7 aperturas.
  • 6 victorias y 1 derrota.
  • 0.76 de efectividad.
  • 47.1 entradas lanzadas.
  • 34 ponches.
  • 2 juegos completos.
  • 1 blanqueada.
  • 0.70 WHIP.
  • .137 de promedio de bateo permitido.

Aunque no alcanzó las entradas necesarias para disputar el título de efectividad, sus números reflejaron un dominio extraordinario durante el tramo final de la temporada.

Su regreso también resultó fundamental para que SoftBank pudiera contar nuevamente con uno de sus principales abridores durante los momentos decisivos del campeonato.

Siete entradas en blanco: Moinelo brilló en la Japan Series 2026

La importancia de Liván Moinelo quedó nuevamente demostrada durante el segundo encuentro de la Japan Series frente a los Yokohama DeNA BayStars.

El 25 de octubre, en el Yokohama Stadium, el cubano recibió la responsabilidad de abrir un partido fundamental para las aspiraciones de SoftBank.

Su actuación fue dominante.

Durante siete entradas completas no permitió carreras, recibió solamente cinco imparables y consiguió ocho ponches, utilizando 91 lanzamientos.

Moinelo logró controlar a la ofensiva de Yokohama y abandonó el encuentro con una ventaja de dos carreras.

Sin embargo, el bullpen permitió tres anotaciones en la octava entrada, por lo que el cubano terminó sin decisión.

SoftBank reaccionó y finalmente consiguió una victoria 4-3 en diez entradas, tomando ventaja de 2-0 en la serie.

Tres días después, los Hawks completaron la barrida con un triunfo 4-2 en Fukuoka.

Moinelo no participó desde el montículo en el encuentro decisivo, pero su trabajo en el segundo juego resultó fundamental para encaminar una nueva conquista del campeonato japonés.

La celebración también tuvo un significado especial para el cubano, quien había atravesado buena parte del año lejos de los terrenos y consiguió recuperarse a tiempo para contribuir en la conquista.

Fukuoka, el hogar donde Liván Moinelo construyó su leyenda

La relación entre Liván Moinelo y los SoftBank Hawks representa uno de los vínculos más duraderos entre un pelotero latinoamericano y una organización japonesa.

Desde su llegada en 2017, el cubano desarrolló toda su trayectoria en la NPB con la franquicia de Fukuoka.

En junio de 2025 alcanzó otro hito importante al cumplir los requisitos para adquirir los derechos de agencia libre nacional dentro del béisbol japonés.

Gracias a su tiempo de servicio, desde la temporada 2026 dejó de ocupar una plaza de extranjero en el roster, aunque naturalmente conserva su condición de pelotero nacido fuera de Japón para los registros históricos.

El hecho refleja su extraordinaria permanencia dentro de la competición.

Cuando alcanzó ese reconocimiento, Moinelo expresó públicamente su agradecimiento hacia los Hawks y destacó el cariño que siente por la ciudad de Fukuoka y sus aficionados.

Para el zurdo, Japón dejó de ser simplemente un destino profesional para convertirse en el escenario donde construyó buena parte de su identidad deportiva.

Su permanencia durante una década, sus campeonatos y el respeto que ha conseguido entre compañeros y aficionados representan un legado que trasciende las estadísticas.

Liván Moinelo y el legado del béisbol cubano en Japón

El éxito de Moinelo también ocupa un lugar especial dentro de la historia del béisbol latinoamericano en Asia.

Cuba ha mantenido una relación deportiva importante con Japón durante décadas, aportando jugadores que encontraron en la NPB una oportunidad para desarrollar carreras internacionales.

Figuras como Alfredo Despaigne, Dayán Viciedo, Raidel Martínez y Ariel Martínez forman parte de esa tradición.

En el caso de Moinelo, su trayectoria ofrece un ejemplo particular de crecimiento profesional: llegó como un joven relevista, conquistó múltiples campeonatos, se transformó en abridor y terminó convirtiéndose en MVP de una de las ligas más competitivas del mundo.

Su éxito también permite comprender la importancia del mercado japonés para las nuevas generaciones de peloteros latinoamericanos.

La NPB ofrece la posibilidad de construir carreras prolongadas, competir al máximo nivel y obtener reconocimiento deportivo sin necesidad de establecerse previamente en Grandes Ligas.

Moinelo se convirtió en una referencia para quienes buscan desarrollar su carrera en el béisbol asiático, especialmente por su capacidad de adaptación y permanencia dentro de una misma organización.

La leyenda de Moinelo continúa creciendo en Fukuoka

Después de diez temporadas en Japón, Liván Moinelo acumula 362 apariciones, 48 victorias, 783 ponches y una efectividad de 1.73 en 677.2 entradas de temporada regular.

A esos números se suman seis campeonatos de Japan Series, un premio MVP, dos títulos consecutivos de efectividad, un Guante de Oro y múltiples reconocimientos individuales.

Pero su trayectoria no puede explicarse únicamente a través de estadísticas.

Moinelo representa una generación de peloteros latinoamericanos que encontraron en el béisbol japonés un lugar para construir carreras de largo plazo, alcanzar la excelencia y convertirse en protagonistas de la historia de sus equipos.

El cubano ya no es solamente uno de los grandes lanzadores extranjeros que pasaron por la NPB.

Es el extranjero con más campeonatos de Japan Series, una pieza histórica de la dinastía de los SoftBank Hawks y uno de los grandes referentes latinoamericanos del béisbol japonés.

Diez temporadas después de su llegada desde Pinar del Río, el número 35 continúa agigantando su leyenda en Fukuoka.

Y mientras siga vistiendo el uniforme de los Hawks, cada nueva temporada será otra oportunidad para ampliar un legado que ya pertenece a la historia de Japón.

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Marco Luciano y el valor de reconstruir un prospecto sin volver a coronarlo

Opinión y análisis | Por Gilberto González

Yankees hizo bien en proteger a Marco Luciano en su roster de 40. Pero ese lugar debe entenderse como una inversión en habilidades recuperadas, no como un boleto automático a la alineación. La organización tiene ahora una prueba más difícil que reconocer su mejor temporada: definir un papel en el que el dominicano pueda demostrar que la reconstrucción también funciona frente al nivel de Grandes Ligas.

Imagen destacada de archivo: Marco Luciano durante una entrevista con Leones del Escogido. Crédito: Escogido Baseball Club / Escogido TV, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY 3.0. La fotografía no documenta el movimiento de roster analizado en esta columna.

El hecho: Yankees protegió una reconstrucción

Yankees incorporó a Luciano al roster de 40 después de que el infielder y jardinero completara 116 juegos entre Doble A y Triple A. En 493 apariciones al plato bateó .293, se embasó a ritmo de .387 y registró .545 de slugging, con 27 jonrones, 64 boletos y 122 ponches.

La porción de Triple A también importa: fueron 88 juegos y 376 apariciones, con línea de .282/.380/.492 y 17 cuadrangulares. No se trata, por tanto, de una racha breve escondida en una liga baja. Hubo volumen y hubo producción cerca de las Grandes Ligas.

Esos son los hechos. Mi lectura es que el movimiento premia algo más valioso que el antiguo prestigio de Luciano como prospecto: premia una temporada en la que volvió a controlar mejor los turnos y a impactar la pelota con autoridad.

Los números mejoraron, pero no borran el nivel

En la muestra combinada, los 64 boletos equivalen al 13.0% de sus apariciones y los 122 ponches al 24.7%. Su poder aislado fue de .252, resultado de restar el promedio de bateo al slugging. La señal es atractiva: paciencia, daño y producción durante casi 500 visitas al plato.

La limitación también debe escribirse en letras grandes. Fue una muestra de ligas menores, no una garantía de traducción inmediata. Además, un ponche aproximadamente cada cuatro apariciones sigue siendo un costo que los lanzadores de Grandes Ligas pueden ampliar con mejor velocidad, rompientes más tardías y planes más precisos.

Sus 126 apariciones previas en Grandes Ligas —promedio de .217, porcentaje de embasado de .286, slugging de .304 y ningún jonrón— tampoco dictan una sentencia. Son pocas para declarar que un bate fracasó, aunque suficientes para recordar que el salto no se concede por reputación.

Infografía de la temporada 2026 de Marco Luciano en ligas menores: 493 apariciones, promedio de .293, 27 jonrones y 13 por ciento de boletos
Temporada regular 2026 entre Doble A y Triple A: 116 juegos y 493 apariciones. Las tasas de boletos y ponches fueron calculadas sobre apariciones al plato; el poder aislado corresponde a slugging menos promedio. Infografía original de Diamante 23.

El roster de 40 no es la alineación

Luciano no tiene opciones de ligas menores. Ese detalle convierte una decisión administrativa en una evaluación deportiva urgente: para conservarlo al abrir la temporada, Yankees tendría que llevarlo en el roster activo o exponerlo nuevamente a waivers.

Por eso el entrenamiento primaveral no debería reducirse a contar hits. El club necesita responder tres preguntas: si sus decisiones de swing resisten el pitcheo de mayor calidad, qué posiciones puede defender con regularidad y si un rol de banca le ofrecería suficientes turnos para continuar el progreso.

El peor desenlace sería protegerlo por su techo y luego congelarlo por falta de función. El desarrollo no termina al añadir un nombre al roster; solo cambia de escenario.

Luciano no es la respuesta automática a Jazz Chisholm Jr.

La decisión de no extender una oferta calificada a Jazz Chisholm Jr. dejó abiertas preguntas sobre el infield. Luciano puede entrar en esa conversación, pero no debe ser presentado como sustituto automático. Un bate reconstruido y una vacante posible son piezas relacionadas, no una conclusión.

Como expliqué en el análisis sobre Chisholm y el infield de Yankees, el club necesita resolver valor, posición y continuidad por separado. Luciano amplía las opciones. Todavía no elimina la necesidad de profundidad ni la obligación de evaluar defensa y contacto contra lanzadores de Grandes Ligas.

La misma disciplina de roles aplica al pitcheo, como muestra el caso de Kaima Taira: la versatilidad ayuda, pero solo cuando el equipo decide qué habilidad quiere desarrollar y cómo la medirá.

La conexión dominicana no puede ser decorativa

Luciano firmó desde República Dominicana siendo adolescente y cargó durante años con una etiqueta de prospecto superior. Esa ruta es familiar para el fanático latino: una proyección temprana puede abrir puertas, pero también crear expectativas que después pesan más que el proceso real del jugador.

Su caso recuerda un problema del sistema. Las organizaciones invierten en la proyección de los jóvenes latinoamericanos, los aceleran cuando el talento deslumbra y, a veces, pierden paciencia cuando el desarrollo deja de ser lineal. Reconstruir no significa fingir que nunca hubo tropiezos; significa identificar qué cambió y ofrecer una oportunidad proporcional a la evidencia.

Para el público dominicano, la representación sustantiva no consiste en celebrar un nombre en el roster de 40. Consiste en exigir el mismo rigor: recursos, instrucción, tiempo y un papel definido. La bandera crea interés; el trabajo diario decide si ese interés se convierte en carrera.

Mi opinión: conservar el talento era el paso sencillo

Yankees tomó la decisión correcta al proteger a Luciano. Su temporada merecía evitar que otra organización se quedara con la apuesta sin costo. Ahora viene la parte incómoda: evaluar al jugador que es, no al prospecto que fue ni al salvador que algunos podrían imaginar.

Si el club mide la calidad de sus turnos, la defensa utilizable y la adaptación al pitcheo de Grandes Ligas, Luciano puede competir por una función real. Si lo evalúa mediante nostalgia o resultados de marzo sin contexto, el roster de 40 será apenas una sala de espera.

En el béisbol, la reconstrucción más seria no devuelve a nadie al pasado. Le da herramientas para construir una versión distinta del futuro.

Gilberto González

Padres: la oferta a Adrián Morejón reconoce el valor, no define el rol

San Diego convirtió a Adrián Morejón en una decisión de 23,15 millones de dólares, pero el precio no resuelve la pregunta más importante: si vuelve, ¿será un relevista de alto impacto, un brazo de múltiples entradas o una apuesta gradual para la rotación? La oferta calificada reconoce su valor. El verdadero plan debe definir su función.

Opinión y análisis | Por Leonte Landino

Imagen principal de archivo: Adrián Morejón lanza en un juego de prospectos de San Diego en 2017, con Luis Almanzar al fondo. Fotografía de luvsd/Flickr; recorte de 佾珜, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0. La imagen no documenta la oferta analizada.

El hecho: San Diego abrió dos caminos

De acuerdo con un reporte publicado por The New York Post después del cierre del plazo, los Padres extendieron al zurdo cubano una oferta calificada de 23,15 millones de dólares por una temporada. Morejón puede aceptarla o rechazarla antes del 17 de noviembre.

Si la acepta, regresa con un salario definido y el club conserva un brazo determinante por un año. Si la rechaza y firma con otra organización, San Diego puede recibir compensación en el draft. El rechazo no impediría que ambas partes siguieran negociando un contrato distinto.

La historia del mecanismo invita a la prudencia: solo 18 de 157 ofertas habían sido aceptadas desde su creación hasta el invierno anterior, alrededor del 11,5%. Ese porcentaje describe el comportamiento del grupo; no predice la decisión individual de Morejón. Su edad, su salud, la duración que encuentre en el mercado y el papel que le ofrezca cada club pesan más que el promedio histórico.

La tesis: una oferta no es un plan de pitcheo

Mi lectura es que los Padres tomaron una decisión correcta, pero incompleta. La oferta protege una parte del valor si Morejón se marcha y mantiene abierta una ruta corta si se queda. No explica cómo San Diego pretende usarlo ni cuánto riesgo está dispuesto a administrar.

Entre las temporadas regulares de 2024 y 2026, Morejón acumuló 223⅓ entradas como relevista, la mayor cifra de MLB en ese período. Registró 2.58 de efectividad y 2.46 de FIP. El FIP intenta aislar resultados más controlables por el lanzador —ponches, boletos y jonrones, entre otros—, pero tampoco incorpora toda la calidad del contacto ni elimina el contexto. La cercanía entre ambas cifras refuerza la consistencia del rendimiento; no garantiza que el mismo resultado se repita bajo otra carga.

Infografía del rendimiento de Adrián Morejón como relevista entre 2024 y 2026: 223 entradas y un tercio, ERA de 2.58, FIP de 2.46 y recta promedio de 98.8 mph
Infografía original de Diamante 23. Muestra: temporadas regulares 2024–2026; la velocidad promedio de 98.8 mph corresponde a relevistas zurdos calificados en 2025–2026. Las cifras describen rendimiento pasado y no predicen salud ni función futura.

El mercado no compra solamente un relevista

Morejón trabajó 86 entradas en la temporada regular de 2026. Durante los dos últimos años fue el relevista zurdo calificado con la recta promedio más rápida, 98.8 mph. También amplió el uso de su cambio, que produjo una tasa de strikes abanicando de 33% en 2026. Esa combinación explica por qué un club puede mirarlo como algo más que un especialista de una entrada.

Su comando también sostiene la conversación. La tasa de boletos de su carrera es 7,2%, menor que el promedio de 8,3% entre abridores utilizado para comparar el perfil. La cifra no demuestra que pueda completar cinco o seis episodios cada cinco días. Sí reduce una objeción común: el repertorio no depende únicamente de velocidad sin control.

Ahí está la posibilidad más atractiva y también la más peligrosa. Estirar a Morejón podría multiplicar el valor de cuatro lanzamientos y convertir 80 o 90 entradas en una carga mayor. Pero el cuerpo no es una hoja de cálculo. El cubano tiene antecedentes de problemas en el hombro, fue sometido a cirugía Tommy John en 2021 y no pudo lanzar en la Serie Divisional más reciente por otra molestia en el hombro. Pasar del bullpen a la rotación cambia frecuencia, recuperación y volumen; no basta con añadir entradas porque el talento lo permite.

La mejor respuesta puede ser un rol híbrido con límites

San Diego no necesita declarar desde noviembre que Morejón será abridor. Si acepta o firma otro acuerdo con el club, el camino sensato sería construir la respuesta durante el entrenamiento: alargar sesiones, medir la recuperación entre trabajos y probar secuencias contra bateadores de ambos lados antes de aumentar la carga.

Antes de asignarle una etiqueta, el club debería responder tres preguntas:

  • Función: ¿el roster necesita más sus entradas de alto apalancamiento o una oportunidad gradual de abrir?
  • Carga: ¿cómo responde el hombro al aumentar volumen y reducir los días de recuperación?
  • Reemplazo: si sale, ¿qué combinación de brazos cubre sus entradas y sus enfrentamientos contra ambos lados?

La oferta calificada tampoco debe tratarse como una fórmula idéntica para todos. El reciente dilema de Yankees con Jazz Chisholm mostró que el mismo precio puede comprar funciones y riesgos muy distintos según el roster.

Un rol híbrido también tendría valor. Puede trabajar en el sexto episodio ante el corazón del orden, cubrir más de una entrada o proteger a Mason Miller para el tramo final sin convertir cada aparición en una prueba de resistencia. Ya analizamos que confiar en Miller exige poner límites a su uso. Retener a Morejón permitiría repartir los turnos difíciles; perderlo obligaría a reemplazar no solo una efectividad, sino una forma de organizar el bullpen.

La compensación del draft, si llega, no lanza en abril. Puede producir valor futuro, pero no cubre automáticamente 223⅓ entradas de tres temporadas ni sustituye una recta zurda de élite. La oficina debe separar dos balances: lo que recupera por la salida y lo que el roster deja de poder hacer al día siguiente.

Por qué importa al público latino

La conexión latina es deportiva, no ornamental. Morejón, nacido en Cuba, llega al mercado como un lanzador evaluado por volumen, comando, diseño de repertorio y flexibilidad de función. Su caso desafía la costumbre de describir al brazo caribeño solamente por potencia o “materia prima”. Aquí la velocidad importa, pero también importan 223⅓ entradas, una tasa de boletos controlada y un cambio capaz de producir fallos.

Eso no convierte su historia en una obligación sentimental para San Diego. Exige algo más serio: que el club valore al jugador completo y le proponga una función que proteja su carrera. Para los aficionados que siguen el desarrollo del talento cubano fuera de la isla, la decisión muestra cómo una organización puede transformar una firma joven en un pitcher de mercado premium. La siguiente etapa debe evitar que esa evolución se convierta en improvisación.

Mi opinión: la oferta compra una conversación, no una respuesta

Los Padres hicieron bien en presentar la oferta calificada porque cualquiera de los dos resultados conserva valor. Pero una buena jugada administrativa puede convertirse en una mala decisión deportiva si el club no define qué problema pretende resolver con Morejón.

Si regresa, el objetivo no debe ser justificar los 23,15 millones con una etiqueta más grande. Debe ser colocar sus mejores lanzamientos en los turnos que más cambian un juego y ampliar la carga solo cuando la salud lo permita. Si se marcha, San Diego tendrá que reemplazar su volumen y su elasticidad, no limitarse a celebrar una selección futura.

La emoción del mercado suele premiar la palabra “abridor”. La estrategia exige una pregunta más útil: ¿qué función permite obtener más valor sin consumir antes de tiempo el brazo que lo produce? La oferta abrió la puerta. El plan de pitcheo decidirá si los Padres saben cruzarla.

Franmil Reyes firma un contrato récord en Japón: el ídolo latino de los Fighters sigue escribiendo su historia

El dominicano Franmil Reyes seguirá haciendo historia en el béisbol japonés. Los Hokkaido Nippon-Ham Fighters confirmaron este 2 de noviembre la renovación de su principal figura ofensiva para la temporada 2027 de la Nippon Professional Baseball (NPB), en una operación que representa el contrato más importante en la historia de la franquicia, según la prensa japonesa.

La continuidad del cañonero de 31 años significa mucho más que una apuesta económica. Después de llegar a Japón en 2024 con 108 cuadrangulares en Grandes Ligas, Reyes se transformó en uno de los bateadores más productivos de la Liga del Pacífico y en un auténtico ídolo de Hokkaido.

Su historia también representa una nueva etapa para los peloteros latinoamericanos en Asia. Junto al cubano Raidel Martínez, cerrador de los Yomiuri Giants, Reyes demuestra que el béisbol japonés puede ofrecer contratos millonarios, estabilidad y reconocimiento a las grandes figuras internacionales.

Franmil Reyes y un contrato récord para los Nippon-Ham Fighters

La renovación de Franmil Reyes se convirtió en una de las principales noticias del mercado de la NPB rumbo a 2027.

El periodista Mike Rodríguez informó que el dominicano alcanzó un acuerdo por cuatro temporadas, desde 2027 hasta 2030, con un valor potencial de 40 millones de dólares, una cifra que, de confirmarse, lo ubicaría entre los contratos más importantes de la historia del béisbol japonés.

Sin embargo, los detalles económicos todavía presentan diferencias entre los reportes.

Los Fighters confirmaron oficialmente el acuerdo para 2027 sin revelar la duración completa ni los montos. Por su parte, medios japoneses informaron que se trata de un contrato multianual y estimaron un salario de 800 millones de yenes más incentivos para la próxima temporada.

Nikkan Sports lo describió como el contrato más importante en la historia de la organización, aunque señaló que la versión internacional de los 40 millones de dólares no coincidiría con las condiciones reales.

Más allá de las cifras todavía no oficializadas, la renovación confirma la importancia de Reyes dentro del proyecto deportivo encabezado por el manager Tsuyoshi Shinjo.

El dominicano también expresó su satisfacción por permanecer en Hokkaido. A través del comunicado oficial, agradeció la confianza de los aficionados y de la organización, comprometiéndose a entregar su máximo esfuerzo durante la próxima campaña.

De 108 jonrones en MLB a estrella del béisbol japonés

La trayectoria de Franmil Reyes es uno de los ejemplos recientes más destacados de transformación deportiva entre MLB y NPB.

El dominicano debutó en Grandes Ligas en 2018 con los San Diego Padres. Posteriormente también vistió los uniformes de Cleveland, Chicago Cubs y Kansas City Royals.

Durante seis temporadas en las Mayores acumuló 548 partidos, 108 cuadrangulares y 285 carreras impulsadas. Su mejor registro de poder llegó en 2019, cuando conectó 37 jonrones.

Cuando los Nippon-Ham Fighters apostaron por su contratación para 2024, incorporaron a un bateador con experiencia en el máximo nivel del béisbol estadounidense, pero que necesitaba encontrar continuidad y un nuevo escenario para desarrollar su carrera.

Japón terminó convirtiéndose en ese lugar.

En su primera temporada, Reyes respondió con promedio de .290, 25 cuadrangulares y 65 carreras impulsadas. Aquellos números representaron el comienzo de una relación que rápidamente se fortaleció dentro y fuera del terreno.

En 2025 dio otro salto de calidad. Con 32 jonrones y 90 carreras impulsadas, conquistó los títulos de máximo jonronero y líder en remolcadas de la Liga del Pacífico.

La campaña 2026 confirmó su evolución hacia un bateador mucho más completo. Además de conservar su poder, consiguió el primer título de bateo de su carrera en Japón.

Sus números en la temporada 2026:

  • 128 partidos disputados
  • Promedio de bateo de .313
  • 149 imparables
  • 32 cuadrangulares
  • 82 carreras impulsadas
  • Porcentaje de embasado de .375
  • OPS de .946

Con tres temporadas completas en Japón, Reyes acumula 89 cuadrangulares y 237 carreras impulsadas, además de haber conquistado los tres principales lideratos ofensivos de la Liga del Pacífico: bateo, jonrones y carreras impulsadas.

Su crecimiento demuestra que la adaptación al béisbol japonés no solamente le permitió recuperar protagonismo, sino también ampliar sus capacidades ofensivas.

El amor de Franmil Reyes por Hokkaido: «Quiero quedarme aquí para siempre»

La relación entre Franmil Reyes y los Nippon-Ham Fighters trasciende las estadísticas y los contratos.

Uno de los momentos más emotivos de la temporada 2026 ocurrió el 28 de agosto, durante la victoria de los Fighters por 6-4 frente a los Chiba Lotte Marines en el ES CON Field Hokkaido.

Aquella noche, el dominicano conectó dos cuadrangulares consecutivos e impulsó cinco carreras. Primero disparó un jonrón de tres anotaciones en la tercera entrada y posteriormente agregó otro batazo de dos carreras en el quinto episodio.

Sin embargo, el momento más recordado llegó después del encuentro.

Durante la tradicional entrevista al héroe del partido, Reyes se sentó sobre el escenario y comenzó a expresar sus sentimientos hacia la organización y los aficionados.

«Este es nuestro hogar. Este es mi lugar. Quiero quedarme aquí para siempre», manifestó el dominicano ante los seguidores presentes en el estadio.

También agradeció a la comunidad de Hokkaido por el espacio que había construido para él y su familia, dejando en claro que consideraba a los aficionados, jugadores y miembros de la organización como parte de su propia familia.

Sus declaraciones adquirieron especial relevancia porque su continuidad todavía no estaba asegurada y existía interés de otros equipos japoneses.

La renovación anunciada meses después representa, de alguna manera, el cumplimiento de aquel deseo expresado frente a miles de aficionados.

Reyes encontró en Hokkaido mucho más que un lugar donde continuar su carrera profesional: encontró un hogar.

Franmil Reyes y Raidel Martínez: dos referentes que pueden abrir nuevas puertas para Latinoamérica

El impacto de la renovación también puede analizarse desde una perspectiva más amplia: el crecimiento del valor de los jugadores latinoamericanos dentro del mercado japonés.

Franmil Reyes y Raidel Martínez representan dos trayectorias diferentes que terminaron encontrando reconocimiento deportivo y económico en la NPB.

Mientras el dominicano llegó después de disputar seis temporadas en MLB, el cerrador cubano construyó buena parte de su carrera profesional en Japón.

Martínez comenzó su recorrido con los Chunichi Dragons en 2017 y se consolidó como uno de los relevistas más dominantes del campeonato antes de incorporarse a los Yomiuri Giants para 2025.

Su llegada a la histórica franquicia de Tokio estuvo acompañada de un contrato de cuatro temporadas cuyo valor fue estimado por la prensa japonesa en aproximadamente 49.000 millones de yenes centenares de veces menores, es decir, alrededor de 4.900 millones de yenes, equivalentes entonces a unos 32,5 millones de dólares.

Ambos casos evidencian cómo los equipos japoneses están dispuestos a realizar inversiones importantes para retener o incorporar talento latinoamericano de élite.

La NPB cuenta con una extensa tradición de figuras procedentes de América Latina, desde grandes referentes históricos hasta protagonistas contemporáneos como Liván Moinelo y Roberto Osuna.

Por eso, Reyes y Martínez no representan el comienzo de ese camino, sino una nueva demostración de su evolución.

El éxito de ambos puede convertirse en una referencia para jóvenes de República Dominicana, Cuba, Venezuela y otros países latinoamericanos que contemplan Japón como una alternativa para desarrollar sus carreras.

La posibilidad de construir una trayectoria estable, alcanzar contratos importantes y convertirse en referentes de una organización amplía la percepción del mercado asiático como destino profesional.

No se trata necesariamente de abandonar el sueño de las Grandes Ligas. Se trata de comprender que el béisbol profesional también ofrece oportunidades de máximo nivel fuera de Estados Unidos.

Los Fighters aseguran a su principal figura para buscar el título en 2027

Con la renovación de Franmil Reyes, los Hokkaido Nippon-Ham Fighters conservan una de las piezas fundamentales de su alineación.

El dominicano disputará su cuarta temporada consecutiva con la organización en 2027, dentro de un proyecto que aspira a conquistar el campeonato japonés bajo la conducción de Tsuyoshi Shinjo.

La permanencia del cañonero adquiere todavía más valor en un contexto de cambios para la NPB. La Liga Central incorporará el bateador designado en 2027, una modificación que amplía las posibilidades de mercado para bateadores del perfil de Reyes.

Sin embargo, su elección fue continuar en Hokkaido, donde ha desarrollado una conexión especial con los aficionados y se ha convertido en una de las figuras más reconocidas del equipo.

La historia del dominicano refleja cómo una carrera puede encontrar una nueva dimensión lejos de las Grandes Ligas.

Llegó a Japón con más de 100 cuadrangulares en MLB y la intención de demostrar que todavía tenía mucho béisbol por ofrecer. Tres temporadas después, es campeón de bateo, ganador de títulos ofensivos y protagonista de una renovación histórica para su franquicia.

Franmil Reyes seguirá vistiendo el uniforme de los Fighters. Y su historia en el béisbol japonés todavía tiene capítulos por escribir.

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