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Leonte Landino es Director Editorial de Diamante 23 Media, miembro de la Baseball Writers Association of America (BBWAA) y la Sociedad Americana para la Investigación del Béisbol (SABR). Como periodista cubre el béisbol de MLB y el béisbol internacional desde 1996. Por dos décadas fue la cabeza de contenidos de béisbol en español para ESPN donde destacó como Productor General dos veces nominado al Premio Emmy por la serie Béisbol Esta Noche. Ha trabajado para organizaciones como los Tampa Bay Rays, Colorado Rockies y Aguilas del Zulia. Fue el primer latinoamericano designado como Director de Contenidos para la Oficina del Comisionado de Major League Baseball.

Luis Castro y el registro del barco: La búsqueda de un investigador

Este artículo fue originalmente publicado en Inglés en La Prensa del Béisbol Latino por Leonte Landino.
Edición de Verano. 2007. Anthony Salazar, Editor
Society of American Baseball Research


Edición actualizada 2024

El desarrollo de los latinos en el juego del béisbol y sus contribuciones en muchos aspectos a los niveles más altos, no solo en los Estados Unidos sino también alrededor del planeta, es un tema completamente incuestionable al momento de escribir estas palabras, en el año 2007.

El béisbol creó sus raíces en la región noreste de los Estados Unidos hace más de 150 años y hoy en día es uno de los deportes más reconocidos y seguidos en el mundo, sirviendo como una forma de entretenimiento, medio de vida y estilo de vida para millones de almas vivientes.

Latinoamérica rápidamente se unió al juego que Walt Whitman una vez elogió. Las bases de datos y documentación de Cuba, Venezuela y México han mostrado la presencia y los inicios del juego antes de la llegada del siglo XX, creando alrededor de este juego lo que hoy consideramos una conexión cultural, un legado y una herencia.

Los mejores exponentes del juego de nuestros países llevan esta misma herencia en la actualidad. Su perseverancia y arduo trabajo para ganarse la vida y ayudar al crecimiento del juego están presentes en cada jugador que llega a los Estados Unidos e intenta convertirse en una estrella en el nivel más alto, las grandes ligas, o al menos probar un poco de su dulce sabor, tal como lo hizo Luis Castro en 1902.

La búsqueda de más de 5 décadas por el origen de Luis Castro

Nuestro enfoque en Castro se basa en ser el primer nacido en Latinoamérica que jugó alguna vez en las Grandes Ligas.

Esteban Enrique Bellán, un jugador cubano, fue el primer latino que jugó “béisbol profesional” en los Estados Unidos. Era un joven de familia adinerada que fue enviado en 1863 a estudiar en el St. John´s College de Nueva York donde comenzó a jugar béisbol.

Para 1868, Bellán deja el St. John´s College donde y se une al club Unions of Morrisania en 1869, un club de muy alta competencia en la región y en 1870 jugó para el Union Base Ball Club Lansingburgh en Troy, Nueva York.

En 1871 se forma la nueva National Association of Professional Baseball Players (NAPBBP), pero el Morrisania se niega a unirse a este circuito que buscaba agrupar de forma profesional a los equipos de alto nivel. Fueron 23 en total. El Lansinburgh, cambia su nombre a Troy Haymakers, donde Bellán es parte del róster por dos temporadas. Luego pasa al New York Mutuals para 1873.

Posteriormente, y tras su nacionalización como norteamericano, se regresa a Cuba donde fue se convirtió en el gran precursor y embajador del béisbol hasta su muerte en La Habana en 1932.

Sin embargo, la historia de las Grandes Ligas no reconoce las estadísticas o jugadores de la National Association como parte de su sistema, debido a algunos problemas con este circuito: el juego, el dominio de un solo equipo y la falta de una dirección o autoridad central y dudas en integridad del juego por apuestas.

El Comité de Récords de Major League Baseball de 1969 determinó que los registros de la National Association entre 1871 y 1875, predecesores de la actual Liga Nacional, no pueden considerarse como parte de las “Grandes Ligas”.

Por lo tanto, Bellán no es considerado un exjugador de las Grandes Ligas.

Castro es el primero.

Durante muchos años, nosotros, como latinos, hemos creído que el pionero en las Grandes Ligas ha sido una figura mística, misteriosa, incluso fantasmagórica de un segunda base que fue elegido por el legendario manager-propietario Connie Mack para jugar con sus Philadelphia Athletics. El lugar de nacimiento de Luis Castro ha sido objeto de una investigación interminable por parte de personas de todo el continente.

El mayor misterio permanecía ahí, aunque después de años de reunir algunos resultados y hablar con varias personas, la búsqueda se redujo a Colombia, ya sea Cali, Cartagena, Medellín o la ciudad de Nueva York.

La versión más común de la historia cuenta que Castro era un estudiante del Manhattan College en Nueva York y fue firmado para jugar en el nivel de las grandes ligas con el equipo de Filadelfia de la Liga Americana. Jugó solo 42 juegos y después de eso, fue liberado. Hay registros de sus días de juego en las ligas menores después de 1902.

También se creía que podría haber sido el hijo del General Cipriano Castro, presidente de Venezuela, quien envió a su hijo a estudiar en Nueva York y se convirtió en jugador de béisbol, pero el niño ocultó sus actividades a su padre, cambiando su nacionalidad en los registros escolares.

La versión más reciente surgió después de que el gobierno de los Estados Unidos hiciera públicos los registros originales del censo de 1930, y los investigadores encontraron que un Louis Castro, con profesión: “jugador de béisbol”, hijo de Nestor Castro, era residente de Flushing, Nueva York, y como su lugar de nacimiento declaró: la ciudad de Nueva York, dejando de lado el hecho de que fue el primer nacido en América Latina en jugar béisbol en el nivel de las Grandes Ligas.

El mayor desafío en el caso de Castro fue determinar su lugar de nacimiento. Después de todo, sabemos que jugó béisbol; sabemos que asistió al Manhattan College, y sabemos que murió en la ciudad de Nueva York.

Pero su lugar de nacimiento hará que su alma sea reconocida como el primer jugador latino en las Grandes Ligas, o no. Si nació en Colombia o Venezuela, definitivamente es “el primero”; si nació en Nueva York, entonces tendremos que dirigirnos a Chick Pedroes, quien jugó dos juegos para los Chicago Orphans en agosto de 1902, y nació, según los registros oficiales de béisbol, en La Habana, Cuba.

El registro del barco

Tras de entrevistas y conversaciones con muchas personas que también han intentado rastrear los orígenes de Castro, fui contactado por Nick Martínez, un aficionado del béisbol desde Las Vegas, Nevada, quien me proporcionó la clave para dejar el legado de Castro como el primer latino en las Grandes Ligas.

Martínez, quien trabajaba en la industria de los servicios , tuvo acceso a viejos registros públicos migratorios, le llamó la atención un nombre en una lista original de pasajeros del S.S. Colon, que llegó a la ciudad de Nueva York el 16 de octubre de 1885.

Este barco zarpó del puerto de Aspinwall, Estados Unidos de Colombia. En esta lista, el pasajero número 18 es Nestor Castro, de 50 años, nacido en los Estados Unidos de Colombia, ocupación: banquero, viniendo a América como visitante. El pasajero número 19 es el Maestro Luis Castro, de 8 años, nacido en los Estados Unidos de Colombia.

Cuando comparé la información del S.S. Colon con los registros públicos de la ciudad de Nueva York y el expediente escolar, que obtuve del legendario periodista deportivo Juan Vené, finalmente se encontró una coincidencia.

El dato más consistente sobre la vida de Castro es que su padre era Nestor Castro. Está declarado en sus registros escolares y en su tarjeta del censo; por lo tanto, esta lista prueba que Castro llegó a los 8 años con su padre a Nueva York y ambos ingresaron a los Estados Unidos como visitantes y se quedaron en el país. Su fecha de nacimiento del 25 de noviembre de 1876 coincide con su edad reportada en el barco.

Colombia y Panamá formaban los Estados Unidos de Colombia como país hasta 1886, cuando el país cambió su nombre a la República de Colombia. Panamá se convirtió en una república independiente el 3 de noviembre de 1903. La ciudad de Aspinwall fue un centro de disputa ya que era un puerto importante y centro de comercio para las empresas estadounidenses que terminaron llamando a la ciudad “Aspinwall”. Sin embargo, los lugareños rechazaron este nombre y afirmaron que el nombre de la ciudad debería ser Colón. En 1890, el gobierno colombiano decidió devolver cada pieza de correo dirigida a Aspinwall, cambiando el nombre oficial de la ciudad a Colón, que permanece hasta hoy.

En pocas palabras, Castro y su padre, ambos nacidos en Colombia, supuestamente en Medellín según los registros escolares, llegaron a Nueva York desde Panamá y comenzaron una nueva vida en América en 1885. Se desconoce aún cuando su madre, Agnes Vázquez arribó a los Estados Unidos.

El “Príncipe de Venezuela”

Sobre su relación con el presidente venezolano Cipriano Castro, la historia de ser su hijo provino de un periodista que escribió sobre él como una especie de “príncipe” en Venezuela. En aquellos días, para que un latino fuera “aceptado” necesitaba tener algún tipo de posición de alta clase en la sociedad, y tal vez la relación era solo una historia de marketing. El presidente Castro era un enemigo abierto de la política internacional de los EE. UU. y era bien conocido en la opinión pública política de la época.

El General Castro nació en una ciudad fronteriza en Venezuela y entre 1888 y 1892 fue el gobernador de su estado natal de Táchira. Después de ser derrocado, regresó a Colombia, donde anteriormente había asistido a la universidad y vivió gran parte de su vida, luego planeó el movimiento revolucionario para tomar el control y poder del país en 1899. Aunque no se han encontrado vínculos sanguíneos directos o genealógicos de manera abierta, es una fuerte posibilidad que Néstor y su hijo Luis podrían haber sido parte de la familia del General Castro en Colombia, y tal vez su viaje a los EE. UU. y la educación de Luis podrían haber sido pagados por su pariente político.

Tenga en cuenta que la versión de la familia del General Castro provino directamente de una historia de Luis segpun la prensa de la época. Sus compañeros de los Athetics lo llamaban el “Príncipe de Venezuela”. Probablemente, él mismo habría continuado con el “cuento” de tener algún tipo de conexión con el General Castro y la singular historia y rareza de tener a un hispano en el equipo hizo que algunos escritores de la época se interesaran en su historia, que pudo tener verdades a medias.

Según el Dr. José de Jesús Jiménez, un investigador de béisbol en la República Dominicana, Castro no era una persona fácil de tratar y fue despedido rápidamente de los Athletics debido a su fuerte carácter. Después de ser liberado, comenzó su carrera en las ligas menores en 1912, como lo ha apoyado el Comité de Ligas Menores de SABR.

En julio de 2001, el Comité de Ligas Menores de SABR declaró que Carlos Bauer, un ex-secretario de la Asociación de Jugadores de Béisbol Profesional, descubrió que Castro recibió asistencia económica durante su vejez. Los datos oficiales de esta oficina mostraron que su lugar de nacimiento es la ciudad de Nueva York. Después del registro del S.S. Colon, podemos asumir que Castro probablemente quería pasar por ciudadano estadounidense de nacimiento, para recibir beneficios financieros de la Asociación y evitar cualquier tipo de discriminación.

Recientemente, bases de datos de béisbol como baseball-reference.com y baseball-almanac.com cambiaron su lugar de nacimiento a Nueva York, convirtiendo a Pedroes en el primer latino en las Grandes Ligas, pero el descubrimiento de la información y la lista de pasajeros del barco proporcionó pruebas sólidas e irrefutables de su inmigración a América.

Aunque no fue el primer jugador que fue “traído” o “importado” o “explorado y firmado” por un equipo para jugar en las Grandes Ligas, Castro fue reconocido y acreditado como el primer jugador de las Grandes Ligas nacido en un país latinoamericano.

Tras la publicación de este artículo y su reconocimiento por parte de SABR, la fecha y lugar de nacimiento de Luis Castro fue modificada por los registros oficiales de Major League Baseball, Baseball-Data, Retrosheet.org, Baseball-Reference y Baseball-Almanac, asi como los archivos de la Enclopedia McMillan del Béisbol.

Pedroes (Versiones apuntan a que su nombre real era Pedro) debutó con los Chicago Orphans el 21 de agosto de 1902 como jardinero derecho bateando de 3-0 en un juego ante los Phillies de Philadelphia. Oficialmente, Pedroes, nacido en La Habana, pero criado en los Estados Unidos, es el primer latinoamericano en debutar en la Liga Nacional.

Luis Castro debutó el 23 de Abril de 1902 como suplente a la defensiva en la segunda base por los Philadelphia Athletics ante los Orioles de Baltimore, en un partido ganado por los Athletics 8-1, siendo esta ocasión la primera experiencia de un nacido en América Latina oficialmente en lo que reconocemos como Béisbol de Grandes Ligas.

Una tumba no identificada.

Otra parte del caso Castro fue saber que había ocurrido con el. Sólamente los registros públicos de Nueva York sobre beneficiencia hablaban de un hombre que se desempeñaba como bartender en Queens , Nueva York. De tal forma que en en el mismo primer intento de determinar donde estaban sus restos se pudo dar con sus restos.

Revisando los archivos del Cementerio St. Marys en Queens, muy cerca de Citi Field y apenas un par de cuadras de la residencia de Don Juan Vené, quien había buscado su paradero por años, encontramos su nombre en el archivo del cementerio entre los nombres perdidos y enterrados sin ninguna placa o señalización.

Tan sorprendido quedó Vené de este hecho que le dedicó un capítulo en su libro: “Las Mejores Anécdotas del Béisbol” (Ediciones B, 2008) cuando juntos asistimos por primera vez al lugar donde estuvo enterrado Castro todos estos años el 13 de mayo de 2008. El Sr. Thomas McGrail, gerente del cementerio nos proporcionó los datos necesarios de sus archivos y finalmente dimos con el lugar y el sitio que estaba simplemente cubierto de grama y con un pequeño marcador de concreto con un número que correspondía al archivo.

Ahí estaba Castro. División 10. Fila 9. Número 18.

Finalmente en 2021 y tras la gestión de Vené en sus columnas sindicadas por decenas de medios en español, gestiones con el Consulado de Colombia en Nueva York y tras la publicación de estos hallazgos en diversos medios y publicaciones académicas respaldadas por SABR, el El Comité del Proyecto de Marcadores de Tumbas del Béisbol del Siglo XIX de SABR dedicó y donó una lápida para Luis Castro.

John Thorn, Historiador Oficial de las Grandes Ligas de Béisbol, y la Senadora Estatal Jessica Ramos, la primera senadora colombiana-estadounidense de Nueva York, hablaron en una pequeña ceremonia, junto con Ralph Carhart, director del Proyecto de Marcadores de Tumbas del Siglo XIX de SABR.

Y para finalizar, recalco como siempre que era Luis, no Louis.

Información de SABR fue utilizada en este artículo de investigación académico original de 2007 y actualizado en 2024.

No arreglar lo que no está roto

BRISTOL, CT – En 2023 los propietarios de los equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional se reunieron para discutir las condiciones y el escenario del próximo torneo. Una de las noticias que se hizo pública fue la adaptación que realizarán en la liga, basada en las nuevas regulaciones de MLB en el terreno de juego.

Sin embargo, me pregunto quién o qué entidad, grupo de enfoque, estudio de mercado o medición seria, más allá de los comentarios en redes sociales, afirma que hay un problema con la duración de los juegos en las ligas invernales, específicamente en la de Venezuela.

Señores propietarios y “jalabolas” de los propietarios: la implementación del reloj en la MLB es el resultado de una circunstancia generada durante años debido a los cambios en la forma de consumo de medios de comunicación en los Estados Unidos. Allí, la atención se ha desplazado de la televisión tradicional hacia los medios digitales. Después de muchos estudios, se determinó que el aficionado estadounidense promedio, no el aficionado más dedicado, consideraba que el béisbol tenía demasiadas pausas, especialmente durante la espera del lanzador para lanzar la pelota. De ahí surgió la idea de implementar un reloj para limitar el tiempo.

Las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Estados Unidos no son los mismos que en Latinoamérica, y mucho menos en Venezuela. En este país, la brecha entre aquellos que tienen acceso a la tecnología y a internet y aquellos que no la tienen es una de las más grandes del mundo. De hecho, según Statista.com, Venezuela tiene la peor velocidad de internet en Centro y Sudamérica. Incluso la Guayana Francesa tiene un mejor acceso a datos para su población.

Enchufado, no estoy hablando contigo. Esto es algo que no puedes creer que esté sucediendo.

Ahora bien, todos estos análisis se tienen en cuenta para decidir por qué se impone un reloj que acelere el juego. ¿Cuáles son los problemas de la liga? Puedo mencionar muchos, y estoy seguro de que imponer el reloj de lanzamiento no los resolverá.

Por ejemplo:

  • El hecho de que los Bravos de Margarita sean un equipo errante.
  • La falta de asistencia de la afición a los partidos de los Leones del Caracas, el equipo de la capital (solo hubo 46,000 fanáticos registrados en toda la temporada pasada).
  • Una asistencia promedio de 2,000 fanáticos en el estadio en 2022, en comparación con un promedio de 5,000 hace una década.
  • La dificultad para contratar jugadores extranjeros de calidad debido a los complicados procesos logísticos y de viaje hacia Venezuela.
  • La falta de diversidad de patrocinadores y anunciantes como en el pasado.
  • La ausencia de medios de comunicación sólidos e independientes que cubran las acciones del béisbol de manera sostenible, como consecuencia de la censura y el cierre de medios en el país.
  • La falta de estabilidad jurídica para los contratos de equipos y la liga.
  • La falta de una visión sólida y adaptada a la realidad en cuanto a la cobertura y distribución digital del producto.

Podría seguir y enumerar miles de problemas en la liga, desde la falta de instalaciones sanitarias adecuadas hasta problemas de infraestructura. Esto y más son problemas de la liga.

Pero como todo es un espectáculo, pan y circo, es mejor ponerse la soga al cuello tratando de implementar el reloj de juego.

Amigos, en la MLB, el reloj tuvo un período de prueba de más de 5 años en las ligas menores para comprender cuándo se activa y desactiva, quién lo opera y cómo funciona todo el proceso. En Venezuela, pretenden operarlo de la noche a la mañana, simplemente colocando un reloj y haciendo clic con el ratón.

Puedo entender que cuando se habla del producto en el terreno, haya ciertos aspectos que se regulen de manera consistente, como el tamaño de las bases. Si el 60% de los jugadores de la liga están bajo contratos con organizaciones de la MLB y son los equipos de la MLB quienes permiten su participación, tiene sentido buscar puntos homogéneos en la presentación del espectáculo a través del “Acuerdo Invernal” regulado entre la Confederación del Caribe y la Oficina del Comisionado.

Pero la verdad es que a la Oficina del Comisionado de la MLB le importa muy poco lo que suceda más allá de la costa de Key West.

El hecho de implementar bases más grandes e incluso limitar el shift, como se hace en la MLB, quizás sean reglas fáciles de aceptar e implementar. Sin embargo, la logística del reloj, sus causas y consecuencias, no es algo adaptable ni conveniente para la LVBP ni para ninguna liga del Caribe.

¿Acaso los japoneses impusieron el reloj solo porque la MLB lo hizo? Por si nadie lo mencionó, en Japón NO HAY RELOJ en el terreno. Incluso los fanáticos japoneses aún no han pedido que los juegos sean más rápidos.

¿Cuál será la perspectiva del principal patrocinador histórico de la liga, Empresas Polar, cuando se den cuenta de que dejarán de vender al menos un 25% de su volumen de productos en el estadio porque decidieron acelerar el juego en Venezuela?

¿Para qué?

También hay rumores sobre la implementación del sistema Trackman en cada estadio, que consiste en sensores y lectores de movimientos asociados a un software avanzado que captura los movimientos en el campo y la pelota, como los batazos, y proporciona estadísticas y mediciones de los eventos. De esta forma, conocemos quién tiene la mejor velocidad de rotación o el ángulo preciso de lanzamiento de un batazo, entre otros.

Pero para implementar la sabermetría, se requiere un proceso educativo para los fanáticos. Y, por si aún no lo saben, el aficionado tradicional no está muy abierto a darle importancia a la analítica, ya que considera que mata la esencia e intuición del juego en el campo. En nuestro lenguaje, mata la viveza criolla.

Viveza criolla = Pelota Caribe = Esencia del juego.

En el Caribe, y especialmente en Venezuela, este tipo de cambios van en contra del fanático más ferviente, y aunque matemáticamente pueda ser una minoría, es precisamente esa minoría la que ha mantenido el negocio durante más de 60 años. Es la raíz de la esencia, la savia de la planta.

No entiendo por qué tratar de arreglar lo que no está roto. En el caso venezolano, esto parece ser una conducta de corte político que busca imponer a la fuerza para ejercer control. Tras un claro y reconocido fracaso en este tipo de prácticas, es hora de que la liga reaccione y se dé cuenta de que los problemas del béisbol venezolano son logísticos y no tienen que ver con el juego en el terreno. La liga debería preocuparse por ofrecer más al aficionado para invitarlo a regresar a los estadios.

Medidas como estas incluso dificultarán más la contratación y el uso de jugadores adaptados a un juego acelerado, como el de la MLB (con sus propias razones), pero sin las herramientas adecuadas para implementarlo. Atentar contra la esencia es atentar contra el béisbol.

En resumen, desde esta tribuna nos oponemos a la intención de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional de implementar el reloj de juego en base a las regulaciones recientes de la MLB. El problema del béisbol venezolano no radica en el tiempo de juego, sino en una serie de desafíos logísticos, como equipos errantes, falta de asistencia al estadio, problemas con los patrocinadores y los medios de comunicación, entre otros. Además, las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Venezuela son diferentes a los de Estados Unidos, y que la imposición del reloj no sería apropiada ni conveniente para la LVBP o cualquier liga del Caribe. La implementación de sistemas sabermétricos podría no ser bien recibida por los fanáticos tradicionales y debe existir primero una educación para que el fanático entienda los contextos analíticos.

Yankees: El fin de la “Era Cashman” está cerca

SONIDOS DEL BRONX

BRISTOL, CT – En el mundo del béisbol, los New York Yankees han sido durante mucho tiempo sinónimo de éxito, grandeza y una supremacía perenne en el deporte. Con una historia rica en títulos y una base de aficionados apasionados, los Yankees han sido considerados como uno de los equipos más exitosos y dominantes en la Major League Baseball (MLB).

Sin embargo, el año 2023 ha sido testigo de un cambio sorprendente en la fortuna de este equipo icónico, ya que se encuentran en el último lugar de su división por primera vez desde 1990. ¿Qué ha ocurrido para que los Yankees toquen fondo?

Es de resaltar que desde 1995, sólo en 4 temporadas (2008, 2013, 2014 y 2016), los Yankees no han clasificado a postemporada. ¿Qué quiere decir esto? Que prácticamente en la “Era Cashman” han avanzado a la postemporada en 24 ocasiones.

Brian Cashman sin duda ha sido el Gerente General y cabeza de operaciones oficialmente desde 1998, pero su impacto y manejo han estado presentes desde 1990.

Los Yankees que para el 20 de Julio de 1990 tenían marca de 33-56, eran un equipo muy diferente al actual. La División Este de la Liga Americana contaba con 7 equipos, pues sólo existían dos divisiones en cada liga. 1990 fue una de las peores temporadas en la historia de la franquicia con diversos factores que afectaron este equipo incluyendo la suspensión por parte de MLB del dueño George Steinbrenner, la lesión de Don Mattingly y un desastroso staff de lanzadores.

Eran los Yankees de 1990 comandados por el campo corto venezolano Álvaro Espinoza, el jardinero panameño Roberto Kelly y el jardinero Jesse Barfield, mientras aparecían figuras míticas y fugaces de la historia de la organización como el prospecto Kevin Maas, el curazoleño Bam Bam Meulens y el jardinero venezolano Oscar Azócar.

El as de la rotación era Tim Leary quien terminó con marca de 9-19 y ERA de 4.11. Algo impensable para los Yankees del presente.

Es impensable porque tras esta debacle de 1990, el club tomó un rumbo de reconstrucción que comenzó a dar frutos para 1994 y una Serie Mundial para 1996. De ahí se hilvanó la mejor era en la historia de la franquicia más exitosa. Con una seguidilla de títulos de Serie Mundial, clasificaciones, títulos divisionales y hasta las nuevas figuras de comodines.

Los Yankees de 1990 no son los del 2023. ¡Ni remotamente! Aquel era un equipo que podemos comparar a los Atléticos de Oakland de hoy. No habían jugadores como Judge ni en planes, ni Juegos Perfectos, ni “Nasty Nestors”, ni Gerrit Cole, ni nada que se pareciera al presente. Nada.

Sin embargo, el resultado al final es el mismo: ¡Últimos! Inaceptable para una fanaticada que paga como promedio $193 dólares por un boleto a uno de los estadios más fríos y secos de MLB.

Un conjunto de factores ha contribuido al declive de los Yankees en 2023. Uno de los principales problemas ha sido la falta de éxito en el desarrollo y adquisición de talento joven. Históricamente, los Yankees se han destacado por fichar a algunos de los mejores jugadores disponibles, ya sea a través de la agencia libre o de su sistema de granjas. Sin embargo, en los últimos años, sus elecciones de draft y adquisiciones no han sido tan efectivas como en el pasado, lo que ha llevado a un debilitamiento del talento en el equipo y una dependencia excesiva de jugadores veteranos en declive.

Si hay contratos exitosos logrados por los Yankees en la última década, como la firma de Masahiro Tanaka, DJ Le Mahieu, Gerrit Cole o Anthony Rizzo, también hay fracasos como Giancarlo Stanton, Josh Donaldson o Joey Gallo. Sin contar su talento hecho en casa que no ha tenido el éxito esperado como Aaron Hicks, Gary Sánchez o Miguel Andújar.

O los años extendidos de Brett Gardner. O las inconsistencias por lesiones o no de Severino y Germán. O el regreso a Japón del “as” Masahiro Tanaka. O la falta de definición de quien finalmente reemplaza a Jeter, siendo Didi Gregorius quien esporádicamente lucía como el líder en la posición y hoy se magnifican las esperanzas en Anthony Volpe o el venezolano Oswald Peraza, o se inventa con Oswaldo Cabrera.

Así pare de contar. Los episodios son muchos. Es cierto que Cashman ha sido exitoso y será un miembro del Salón de la Fama como ejecutivo. Pero tras 13 temporadas desde su último título de Serie Mundial, queda claro que poner en el terreno un equipo competitivo y caro no es suficiente en el béisbol de hoy.

Hay un exceso de burocracia en la oficina de los Yankees.

Las lesiones han sido un factor importante que ha afectado el rendimiento del equipo y una constante en los últimos años, las cuáles se han convertido en el chivo expiatorio de la oficina del Bronx. Jugadores clave han estado fuera de acción durante largos períodos, lo que ha debilitado aún más la capacidad del equipo para competir al más alto nivel. Las lesiones no solo han impactado en el desempeño individual de los jugadores, sino que también han afectado la cohesión y el ritmo del equipo como unidad.

“Si no se hubiese lesionado…” “Este equipo es un hospital…” “Hemos tenido mala suerte por las lesiones…”

La pregunta es ¿Hasta cuándo el mismo cuento?

Otro aspecto a tener en cuenta ha sido la competencia cada vez más feroz en la División Este de la Liga Americana. Equipos como los Tampa Bay Rays, Orioles de Baltimore, Blue Jays de Toronto y los Boston Red Sox han fortalecido sus planteles y han demostrado ser contendientes fuertes en la división. La falta de éxito de los Yankees para mantener el paso con sus rivales ha llevado a una caída significativa en la clasificación y a situarse en el último lugar.

Asimismo, la gestión y las decisiones del cuerpo técnico han sido objeto de críticas. Algunas elecciones de alineación, decisiones de bullpen y tácticas durante los juegos han sido cuestionables, lo que ha llevado a resultados decepcionantes en el campo en la hora cero: la postemporada. La falta de ajustes adecuados durante los momentos críticos ha dejado a los aficionados preguntándose si el equipo está realmente en manos del liderazgo correcto. El mánager Aaron Boone y su predecesor Joe Girardi han estado en el ojo del huracán permanentemente, pero son ellos sólo la casa en uniforme de la gerencia.

Lo que sí tienen en común los Yankees de 1990 con los de 2023 es que ambos están en el foso divisional.

Es hora de que en las oficinas del Yankee Stadium alguien tenga el liderazgo suficiente para dejar la burocracia a un lado y entender que la “Era Cashman” va llegando a su final. Es normal, es parte de la evolución. Los Yankees deben comenzar a pensar cuál es la identidad y filosofía del futuro del club. Es hora de entender que con el peso de la historia no se gana en el presente.

Se necesita una renovación total de la organización que comience con un nuevo carácter. Atrás quedó la dureza del “Boss” Steinbrenner. Atrás quedaron los años del “core four”. Jeter ya es un Salón de la Fama y es inútil incluso tratar de moldear a Aaron Judge en base al carácter y la forma de Jeter, sólo porque es el “Yankee Way”. Mientras la liga se nutre finalmente con jugadores excitantes y dinámicos a través del draft y el escauteo internacional, los Yankees se han quedado rezagados en este sentido.

En conclusión, el año 2023 ha sido un año inusualmente difícil para los New York Yankees, ya que se encuentran en el último lugar de su división por primera vez desde 1990. La combinación de problemas en el desarrollo de talento, lesiones, la creciente competencia y decisiones tácticas cuestionables ha contribuido a este declive. Aunque la supremacía perenne de los Yankees ha sido cuestionada en esta temporada, es importante recordar que el béisbol es un deporte cíclico y que los equipos pueden recuperarse rápidamente con los ajustes adecuados. Los Yankees han demostrado en el pasado que son capaces de superar adversidades y volver a la cima, y sin duda trabajarán arduamente para restaurar su legendaria grandeza en el futuro.

Con la fama y el dinero no se gana en el béisbol de hoy.

Estos son los 23 miembros latinos del Salón de la Fama de Cooperstown

COOPERSTOWN, NY. DIAMANTE 23 ESPECIAL – A continuación, presentamos la lista actualizada con una breve descripción de cada uno de los 23 miembros latinos del Salón de la Fama de Cooperstown, una vez concluido el ingreso oficial del dominicano Adrián Beltré en el verano del año 2024.

1 . Roberto Clemente (Puerto Rico)
Clase: 1973
Filántropo y defensor de los derechos humanos, una característica que acompaña el legado de su vida al margen de su excelente desempeño en el terreno. Clemente es recordado por su destacada carrera con los Piratas de Pittsburgh, donde acumuló 3,000 hits y ganó 12 Guantes de Oro.

2. MartÍn Dihigo (Cuba)
Clase: 1977
Apodado “El Maestro”, Dihigo es el único jugador en la historia del béisbol en ser seleccionado al Salón de la Fama en cuatro países diferentes. Fue un jugador versátil que destacó tanto como lanzador y bateador en las Ligas Negras.

3. Juan Marichal (República Dominicana)
Clase: 1983
Apodado “El Dominican Dandy”, Marichal fue un lanzador dominante para los Gigantes de San Francisco, famoso por su distintivo estilo de lanzar y sus 243 victorias.

4. Luis Aparicio (Venezuela)
Clase: 1984
Aparicio revolucionó la posición de campocorto con su velocidad y defensa impecable, destacando con los Medias Blancas de Chicago y ganando nueve Guantes de Oro consecutivos, colocando su carrera como un modelo a seguir, impactando la masiva ola de venezolanos hacia las Grandes Ligas.

5. Eloy “Buck” Canel (Argentina)
Clase: 1985
El legendario Canel fue recipiente del premio Ford C. Frick por su impacto y longevidad como pionero en narraciones de béisbol en español y anfitrión del programa “La Cabalgata Deportiva Gillette” producido en los Estados Unidos y distribuido hacia América Latina. Su voz fue referencia y una figura clave en la popularización del béisbol entre los hispanohablantes a través de su trabajo como comentarista en cadenas de radio.

6. Rod Carew (Panamá)
Clase: 1991
Un virtuoso maestro del bateo, Carew fue siete veces campeón de bateo en la Liga Americana y terminó su carrera con un impresionante promedio de .328. Hombre referencia del arte del contacto.

7. Jaime Jarrín (Ecuador)
Clase: 1998
Legendario narrador de los Dodgers de Los Ángeles, Jarrín fue la voz prominente en la transmisiones de béisbol en español por más de seis décadas para los Dodgers y figura de la organización en sus iniciativas de internacionalización de su marca.

8. Orlando Cepeda (Puerto Rico)
Clase: 1999
Conocido como “Peruchín”, Cepeda fue un temido bateador de poder y Novato del Año de la Liga Nacional en 1958 con los Gigantes de San Francisco. 11 Juegos de Estrella y MVP en 1967 de la Liga Nacional.

9. Tany Pérez (Cuba)
Clase: 2000
Pérez fue una fuerza constante en la alineación de los Rojos de Cincinnati y miembro del club de los 500 jonrones. Un poderoso bateador que caracterizó y lideró la era de la “Maquinaria Roja”.

10. Felo Ramírez (Cuba)
Clase: 2001
Reconocido por su larga y distinguida carrera como pionero y narrador de béisbol en español en cadenas en los Estados Unidos y a nivel internacional, Ramírez fue una voz icónica para generaciones de fanáticos latinos del béisbol y pasó los últimos años de su prolífica carrera como la voz de los Marlins de Florida.

11. José de la Caridad Méndez (Cuba)
Clase: 2006
Apodado “El Diamante Negro”, Méndez fue un lanzador destacado en las Ligas Negras, famoso por su dominio en el montículo. Ingresó al Salón de la Fama por el comité especial de las Ligas Negras.

12. Cristóbal Torriente (Cuba)
Clase: 2006
Una estrella de las Ligas Negras, Torriente fue conocido por su poderoso bateo y su habilidad para jugar múltiples posiciones en el campo. Ingresó al Salón de la Fama por el comité especial de las Ligas Negras.

13. Alejandro Pompez (Cuba)
Clase: 2006
Oficialmente nacido en Cayo Hueso, Florida, versiones históricas refieren su nacimiento real a La Habana, Cuba al igual que toda su familia. Pompez fue un influyente ejecutivo y propietario de los famosos equipos “New York Cubans” en distintas etapas de las Ligas Negras. Jugó un papel crucial en el desarrollo de jugadores latinos en el béisbol, por sus iniciativas de búsqueda de talento en el Caribe y su manejo de relaciones con equipos de MLB, especialmente con los Gigantes de Nueva York.

14 .Roberto Alomar (Puerto Rico)
Clase: 2011
Considerado uno de los mejores segundas bases de todos los tiempos, Alomar ganó 10 Guantes de Oro y fue un 12 veces All-Star.

15. Pedro Martínez (República Dominicana)
Clase: 2015
Uno de los lanzadores más dominantes de su era, Pedro ganó tres premios Cy Young y fue un pilar en el equipo de los Medias Rojas de Boston que rompió la “Maldición del Bambino”.

16. Iván Rodríguez (Puerto Rico)
Clase: 2017
“Pudge”, Rodríguez es uno de los mejores receptores defensivos de la historia, con 13 Guantes de Oro y un título de Jugador Más Valioso (MVP).

17. Vladimir Guerrero (República Dominicana)
Clase: 2018
Guerrero, conocido por su capacidad de batear lanzamientos fuera de la zona de strike, fue un temido bateador y MVP de la Liga Americana en 2004. Ha sido uno de los jugadores más populares en su país y en América Latina por su humildad y conexión con los fanáticos.

18. Mariano Rivera (Panamá)
Clase: 2019
Considerado el mejor cerrador en la historia del béisbol, Rivera acumuló 652 salvamentos y fue una pieza clave en las victorias de los Yankees de Nueva York en la Serie Mundial. Rivera ha sido el único jugador en la historia electo al Salón de la Fama de manera unánime con el 100% de los votos.

19. Edgar Martínez (Puerto Rico)
Clase: 2019
Conocido por su excepcional capacidad de bateo, especialmente como bateador designado, Martínez fue siete veces All-Star y ganó dos títulos de bateo.

20. Orestes “Minnie” Miñoso (Cuba)
Clase: 2022
Conocido como el “Cometa Cubano”, Miñoso rompió barreras raciales y fue un pionero para los jugadores latinos en las Grandes Ligas. Jugó en las Ligas Negras y tras su llegada a las Grandes Ligas permaneció como jugador activo por 4 décadas, siendo el único jugador que ha participado en juegos oficiales en 5 décadas distintas (40s-80s).

21. Tony Oliva (Cuba)
Clase: 2022
Un destacado bateador de contacto, Oliva fue tres veces campeón de bateo en la Liga Americana y un ocho veces All-Star con los Mellizos de Minnesota.

22. David Ortiz (República Dominicana)
Clase: 2022
Conocido como “Big Papi”, Ortiz fue uno de los bateadores de mayor “clutch” en la historia de los Medias Rojas de Boston, ayudando al equipo a ganar tres títulos de Serie Mundial.

23. Adrián Beltré (República Dominicana)
Clase: 2024
Beltré es considerado uno de los más completos terceras bases en la historia del juego y miembro del club de 33 bateadores en la historia con 3,000 hits. Ha sido reconocido por su defensa excepcional en la esquina caliente.

Estos jugadores y figuras del béisbol no solo han dejado una huella imborrable en el campo, sino que también han servido como embajadores del béisbol en sus respectivas comunidades, inspirando a generaciones de jóvenes latinos a seguir sus pasos.

LATINOAMERICANOS EN COOPERSTOWN
PAÍSMIEMBROS
DEL SALÓN DE LA FAMA
ELECTOS POR
VOTOS DE BBWAA
CUBA80
REPÚBLICA DOMINICANA55
PUERTO RICO53
PANAMÁ22
VENEZUELA11
ECUADOR10
ARGENTINA10
ACTUALIZADO 2024.

Adrián Beltré: El legado

VOCES DEL DIAMANTE

COOPERSTOWN, NY. ESPECIAL DIAMANTE23 – El béisbol ha sido testigo de muchas estrellas brillantes, pero pocas han dejado una marca tan indeleble como Adrián Beltré. Este tercera base dominicano no solo se destacó por su habilidad en el campo, sino también por su carisma y profesionalismo fuera de él. Su carrera, que abarcó dos décadas, es un testimonio de perseverancia, talento y dedicación al deporte.

¿Es Beltré el mejor antesalista de todos los tiempos? Una pregunta que pudiera ser muy subjetiva, pero en este caso, por muchas razones, las discusiones alrededor de esta pregunta pudieran terminar en un sí.

Sólo eso, es más que un legado.

Adrián Beltré nació el 7 de abril de 1979 en Santo Domingo, República Dominicana. Desde joven, mostró un talento natural para el béisbol, lo que le valió una firma con los Dodgers de Los Ángeles en 1994, cuando solo tenía 15 años.

Ese año, los scouts de los Dodgers, Ralph Avila y Pablo Peguero, notaron a Beltré en las instalaciones del equipo en Santo Domingo. Aunque era extremadamente delgado con solo 130 libras, Beltré conectaba líneas rápidas y mostraba un brazo potente, impresionando tanto a los Dodgers que Avila lo firmó por $23,000.

Una de las historias más destacadas alrededor del Beltré se basa alrededor de su primer reporte de escauteo, donde Peguero y Ávila, legendarios scouts con visión de predicción, describieron al joven antesalista como un jugador con un bate electrizante y un brazo prodigioso, pero además destacaron que era un futuro material de nivel Salón de la Fama.

El contrato que cambió el sistema administrativo

Unos años después, el agente de Beltré, Scott Boras, descubrió que los Dodgers habían firmado a Beltré cuando tenía solo 15 años, lo que lo hacía menor de edad en ese momento y marcaba el acuerdo como una violación de las reglas para la firma de jugadores extranjeros aficionados.

Boras rápidamente presionó para que Beltré fuera declarado agente libre. Esto tenía mucho sentido para el jugador y el agente: la MLB había declarado a otros jugadores menores de edad como agentes libres en el pasado y Beltré se había convertido en uno de los mejores prospectos en el béisbol para ese entonces, lo que potencialmente resultaría en una gran ganancia si la liga obligaba a los Dodgers a liberarlo. Bud Selig optó por no recompensar a Beltré convirtiéndolo en agente libre, y en su lugar suspendió las operaciones de scouting de los Dodgers en la República Dominicana por un año.

En el año 2000, Peguero y Ávila fueron suspendidos por un año, y la academia en Campo Las Palmas fue clausurada por 12 meses. Los Dodgers recibieron una multa de US$50,000. Al año siguiente, la MLB abrió su primera oficina fuera de los Estados Unidos en Santo Domingo, con el objetivo de monitorear los fichajes de los equipos y controlar la documentación.

Prolífica Carrera

A lo largo de su carrera, Beltré jugó para varios equipos, incluidos los Dodgers de Los Ángeles, los Marineros de Seattle, los Medias Rojas de Boston y los Rangers de Texas.

Fue con los Rangers donde encontró su hogar definitivo, convirtiéndose en un favorito de los fanáticos y un pilar del equipo. Beltré acumuló numerosos logros a lo largo de su carrera. Fue seleccionado a cinco Juegos de Estrellas y ganó cinco Guantes de Oro por su excelencia defensiva.

Además, recibió cuatro Bates de Plata, demostrando su habilidad tanto en defensa como en ofensiva. Uno de los momentos más destacados de su carrera fue el 30 de julio de 2017, cuando se convirtió en el 31º jugador en la historia de la MLB en alcanzar los 3,000 hits. Este logro lo colocó en una élite exclusiva y solidificó su legado como uno de los mejores tercera base de todos los tiempos.

Adrián Beltré anunció su retiro del béisbol profesional el 20 de noviembre de 2018. Su partida dejó un vacío en el deporte, pero su legado sigue vivo. Beltré es un ejemplo de cómo el talento, combinado con el trabajo duro y la humildad, puede llevar a una carrera extraordinaria.

Más allá de sus habilidades en el campo, Beltré es conocido por su personalidad y sentido del humor. Sus interacciones con sus compañeros de equipo y su relación especial con los fanáticos lo hicieron querido por muchos. Su famosa manía de no permitir que nadie tocara su cabeza se convirtió en una broma recurrente que deleitaba a los seguidores y a sus compañeros. Beltré también se ha destacado por su labor filantrópica. Ha apoyado diversas causas, tanto en su natal República Dominicana como en los Estados Unidos, demostrando su compromiso con la comunidad y su deseo de retribuir.

Meses agitados

Adrián Beltré culminó un año agitado este fin de semana que comenzó en octubre pasado cuando fue invitado por los Texas Rangers a la Serie Mundial en calidad de leyenda del club y acompañó al equipo en su camino a ganar su primera Serie Mundial. Su presencia fue reconocida por los jugadores en el terreno de juego y el respeto de la organización y sus jugadores lo elevó en el mejor momento en la historia de la franquicia.

En diciembre, su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Latino en Punta Cana, junto a David Ortiz, Manny Ramírez, Carlos Beltrán y Bobby Abreu, marcó el inicio de una etapa de reconocimientos que ya había comenzado en Texas en 2019, cuando su número fue retirado por la franquicia. Algunos días después de la ceremonia en Punta Cana, su nombre fue seleccionado por la Asociación de Escritores hacia el Salón de la Fama de Cooperstown.

Beltré comenzó un proceso de protocolos que incluyó viajes a Cooperstown para sus primeros compromisos. Invitaciones, consejos, preparativos, que se sumaron al protocolo de una temporada élite como campeones para los Texas Rangers que además fueron seleccionados como anfitriones del Juego de Estrellas en el nuevo Globe Life Field, donde además Adrián fue seleccionado para dirigir uno de los equipos del Juego de las Futuras Estrellas y para hacer el lanzamiento ceremonial escoltado por Iván Rodríguez, Fergie Jenkins y Nolan Ryan.

Y justo tres días después comenzó este fin de semana histórico en Cooperstown donde selló su inmortalidad como el quinto dominicano en el Salón de la Fama y el latino número 23 en la historia que enriquece las paredes de la galería de inmortales del Salón de la Fama del Béisbol.

“Tomaré una vacaciones con mi familia. Ellos lo merecen y merecemos un descanso que todo el agite reciente. Luego podremos digerir todo lo que ha ocurrido y me sentaré a pensar cual será el próximo paso de mi carrera” dijo Beltré una vez bajó de la tarima tras ser oficialmente exaltado a Cooperstown.

Su trayectoria no solo se mide en estadísticas, sino en el impacto duradero que tuvo en el juego y en aquellos que tuvieron la fortuna de verlo jugar.

Adrián Beltré es más que una estrella del béisbol; es un ícono y un embajador del deporte. Uno de los peloteros latinos que han sido ejemplo de conducta intachable, compañerismo y deportividad. Su legado perdurará no solo por sus impresionantes estadísticas, sino por la alegría y el profesionalismo con el que jugó. Beltré nos recordó a todos por qué amamos el béisbol y dejó una marca que será recordada por generaciones.

Omar Vizquel: La leyenda de las “Manos de Seda”

BRISTOL, CT – Omar Vizquel, cuyo nombre completo es Omar Enrique Vizquel González, nació el 24 de abril de 1967 en Caracas, Venezuela. Es un exjugador profesional de béisbol que se destacó como uno de los mejores campocortos en la historia de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB).

Vizquel inició su carrera profesional en las Grandes Ligas en 1989, jugando para los Seattle Mariners. Desde el principio, demostró su destreza defensiva excepcional y habilidades para fildear, ganando elogios por su defensa en la posición de campocorto. A lo largo de su carrera, Vizquel ganó 11 premios Guante de Oro, un reconocimiento otorgado al mejor defensor en su posición.

Además de su destacada defensa, Vizquel también era un bateador sólido. A lo largo de su carrera, logró un promedio de bateo respetable y se convirtió en un bateador oportuno en momentos clave del juego. También fue conocido por su habilidad para robar bases y su inteligencia en el juego.

A lo largo de su carrera de 24 años en las Grandes Ligas, Vizquel jugó para varios equipos, incluyendo los Seattle Mariners, Cleveland Indians, San Francisco Giants, Texas Rangers, Chicago White Sox y Toronto Blue Jays. Durante su tiempo con los Cleveland Indians en la década de 1990, formó parte de un equipo exitoso y contribuyó a la conquista de seis títulos de división consecutivos y dos apariciones en la Serie Mundial en 1995 y 1997.

Además de su éxito en el campo, Vizquel también fue reconocido como un líder y un mentor para jugadores jóvenes. Era conocido por su ética de trabajo incansable y su dedicación al juego. Después de retirarse como jugador, Vizquel continuó involucrado en el béisbol como entrenador y mánager en las ligas menores.

A lo largo de su carrera en las Grandes Ligas de Béisbol (MLB), Omar Vizquel estableció varios récords y logros destacados. A continuación se mencionan algunos de ellos:

  1. Récord de Guantes de Oro: Vizquel ganó un total de 11 premios Guante de Oro, un reconocimiento otorgado anualmente al mejor defensor en su posición. Estos premios los ganó durante su carrera en diferentes equipos y en diferentes años, destacando su habilidad defensiva como campocorto.
  2. Récord de asistencias y dobleplays: Vizquel estableció varios récords defensivos durante su carrera. Es el líder histórico en asistencias en la posición de campocorto, con un total de 8,936. También ostenta el récord de más dobleplays realizados por un campocorto, con un total de 1,734.
  3. Récord de juegos jugados por un campocorto: Vizquel disputó un total de 2,709 juegos en la posición de campocorto a lo largo de su carrera. Esta cantidad de juegos es la mayor registrada por un campocorto en la historia de las Grandes Ligas.
  4. Récord de temporadas sin errores: Vizquel también estableció el récord de más temporadas sin cometer un error como campocorto en la historia de las Grandes Ligas. Registró 9 temporadas sin errores durante su carrera, lo que demuestra su habilidad defensiva y consistencia en el campo.

Estos son solo algunos de los récords y logros notables que Omar Vizquel estableció durante su carrera en las Grandes Ligas. Su destreza defensiva, consistencia y longevidad en el juego lo convirtieron en uno de los mejores campocortos de su generación y le valieron un lugar destacado en la historia del béisbol.

La carrera de Omar Vizquel en las Grandes Ligas dejó un legado duradero. Es ampliamente considerado como uno de los mejores campocortos defensivos en la historia del béisbol y fue incluido en el Salón de la Fama del Béisbol Venezolano en 2008. Su impacto en el juego y su habilidad para hacer jugadas espectaculares en el campo lo convirtieron en una figura querida y respetada en el mundo del béisbol.

Teóscar con el tercer título consecutivo del HR Derby para República Dominicana.

El dominicano Teóscar Hernández se convirtió en el tercer dominicano en años consecutivos en coronarse campeón del Festival de Cuadrangulares del Béisbol de las Grandes Ligas, emulando a sus compatriotas Juan Soto y Vladimir Guerrero Jr.

Hernández venció a la estrella de los Kansas City Royals, Bobby Witt Jr., en la ronda final del Home Run Derby en el Globe Life Field en Arlington, Texas. Hernández apenas superó a Witt en la ronda final después de que el último intento de Witt, que lo habría empatado, quedó dolorosamente corto, ante una fanaticada local apoyando a Witt Jr., por el impacto que su padre, el exlanzador Bobby Witt tuvo en esta franquicia con 11 años con los Rangers.

Hernández, conocido cariñosamente como “El Chino”, carga las banderas de su excompañero Vladimir Guerrero Jr. de los Blue Jays de Toronto. Hernández es ahora el primer jugador de los Los Angeles Dodgers en ganar el Home Run Derby, y el octavo jugador nacido en la República Dominicana en ganar el evento. Su victoria le valió también un bono de $1 millón.

El Derby tuvo algunos cambios notables este año, lo que aceleró un poco el evento. Los ocho jugadores batearon primero, y luego los cuatro mejores jugadores —Hernández, Witt, Alec Bohm y José Ramírez— avanzaron a una semifinal estilo bracket. Pete Alonso, quien buscaba su tercer título en el Derby, Adolis Garcia, Gunnar Henderson y Marcell Ozuna fueron eliminados en la ronda inicial.

Witt venció a Ramírez en su batalla semifinal después de lograr 17 home runs en la ronda. Ramírez bateó solo cuatro home runs en sus primeros 25 lanzamientos en esa ronda. Hernández luego venció a Bohm en un emocionante desempate después de que cada jugador conectara 14 home runs para ganar su lugar en la final.

Hernández fue el primero en batear en la final, y parecía un poco agotado desde el principio. Conectó solo cuatro home runs en sus primeros 14 lanzamientos antes de su tiempo muerto, aunque salió disparando y bateó cinco de sus siguientes seis fuera del parque antes de terminar con 11 home runs antes de su ronda de bonificación, donde agregó tres más para llegar a 14.

Con ese número a batir, Witt también comenzó despacio. Falló sus primeros cinco intentos y pidió su tiempo muerto con solo cuatro home runs y 15 lanzamientos restantes. Sin embargo, un fuerte final lo llevó a 11 en la regulación, igualando perfectamente la marca de Hernández.

Pero Witt falló sus dos primeros disparos en la ronda de bonificación, lo que lo dejó atrás de inmediato. Aunque conectó dos home runs para al menos darse una oportunidad, su último intento de home run se quedó apenas corto de la pared del jardín central. Eso le dio oficialmente el título a Hernández.

Germán Márquez Regresará a la Loma por los Rockies Este Domingo Contra los Mets

Tras un período de recuperación de 15 meses por cirugía de Tommy John, el as de los Rockies de Colorado, el venezolano Germán Márquez, está programado para regresar a la loma este domingo contra los Mets de Nueva York. Márquez, quien ha culminado satisfactoriamente su rehabilitación de transplante de ligamento en el codo, hizo su séptima apertura de rehabilitación, su segunda para los Yard Goats de Hartford, el pasado martes.

En esta última salida, Márquez lanzó cinco entradas completas, permitiendo tres carreras en cuatro hits, mientras ponchaba a ocho bateadores.

El manager de los Rockies, Bud Black, confirmó que el codo de Márquez respondió bien tras su última apertura de rehabilitación, durante la cual alcanzó una velocidad de 99 millas por hora con su recta. En general, Márquez se enfocó en la calidad de sus lanzamientos en sus asignaciones de rehabilitación donde fue asignado a cinco equipos desde la clase de novatos hasta triple A. De 7 aperturas no salió con ninguna victoria, perdió 4 y dejó promedio de carreras limpias de 7.11, pero ponchó 24 contrarios en 19 entradas.

Lo importante es ver su brazo fortalecido y sin dolor en las rutinas de preparación y post-salidas como lanzador abridor.

Márquez estaría alineado para abrir en el último juego de los Rockies antes del receso del Juego de Estrellas este domingo contra los Mets. Sin embargo, la organización podría optar por darle un poco más de tiempo para recuperarse de la salida del martes y esperar hasta después del receso para activarlo de la lista de lesionados de 60 días. Este fin de semana se une al club en Citi Field.

El regreso de Márquez es una noticia alentadora para los Rockies, que buscarán su experiencia y dominio en el montículo para enfrentar la segunda mitad de la temporada con fuerza.

Salón de la Fama del Béisbol Latino anuncia nuevos inmortales pertenecientes a la 11ra. Clase.

Punta Cana, República Dominicana – PRENSA SALÓN DE LA FAMA DEL BÉISBOL LATINO

El Comité Internacional de Exaltación del Salón de la Fama del Béisbol Latino y la Junta Directiva de esta institución, verificó los resultados del proceso de votación por parte del Círculo de Cronistas adscritos, correspondiente al año 2024 y se complace en anunciar a los seleccionados para 11ra. Clase. 

Los honrados en esta ocasión son los dominicanos Alex Rodríguez y Alfonso Soriano, los venezolanos Félix Hernández y Johan Santana, y el curazoleño Andruw Jones.

De los 150 jugadores elegibles en la lista preliminar del Comité Internacional de Exaltación, un total de 40 fueron sometidos al voto y escrutinio del Círculo de Cronistas del Salón de la Fama del Béisbol Latino, representando a los diversos países de América Latina.  Estos cinco jugadores fueron seleccionados como los próximos inmortales, siendo Andruw Jones el que mayor cantidad de votos recibió con 16, seguido de Johan Santana con 12, Félix Hernández y Alex Rodríguez con 11, y Alfonso Soriano con 10.

Robinson Paredes, director general del Salón de la Fama del Béisbol Latino, expresó su satisfacción tras la culminación exitosa del proceso de votación. “Estamos sumamente complacidos por la forma y la fluidez como se desarrolló nuestro proceso automatizado de votación. Primero felicitamos a los miembros de la crónica de los distintos países que tuvieron la responsabilidad una vez más de hacer la difícil tarea de analizar las carreras de tantas glorias del deporte, todos los nombres entre los candidatos son merecedores en su justa medida de formar parte de esta élite, pero quienes alcanzan el corte final, realmente representan la cúspide del talento latino en el béisbol y sus carreras son motivo de orgullo de lo que nuestros peloteros aportan a la historia y contexto del béisbol.”

Don Roberto Weill, Presidente Emérito del Salón de la Fama del Béisbol Latino, expresó igualmente su emoción con la venidera clase: “Tenemos a un grupo de jugadores que representaron excelencia y nada más que excelencia en lo más alto.  Jugadores que no sólo tenían que estar aqui, pero que también merecen un lugar muy ganado en Cooperstown.  Será un gran año nuevamente para engrandecer al béisbol latino”

Los votantes concretaron el período durante el mes de junio de 2024 y tras intensos días de análisis, cada votante seleccionó hasta 5 jugadores entre los 40 disponibles.  El reglamento del Salón de la Fama del Béisbol Latino limita a que sólo 3 representantes de un mismo país conformen cada clase.  Sin embargo, la diversidad de esta 11ra. Clase es una muestra de una generación de alto impacto en la historia del juego.

“Nos prepararemos para recibirlos con los brazos abiertos en esta institución que enaltece sus carreras y los elevaremos al nivel de inmortales en la venidera gala para satisfacción de todos los fanáticos”, añadió Paredes.

Andruw Jones

Andruw Jones, nacido en la capital Willemstad, en la Isla de Curazao, nación constituyente del Reino de los Países Bajos, es considerado uno de los mejores jardineros centrales de todos los tiempos. Con 434 jonrones y 1,289 carreras impulsadas, Jones también fue galardonado con diez Guantes de Oro por su excelencia defensiva.  Por 12 temporadas fue un patrullero estrella con los Bravos de Atlanta, participando en 18 series de postemporada, hilvanando grandes momentos que incluyeron 10 cuadrangulares y promedio de .273.  En 17 temporadas en las Grandes Ligas dejó un WAR de 62.7 con 5 equipos.  Posteriormente militó en dos temporadas en la Liga Japonesa con las Águilas Doradas de Tohoku Rakuten.  En el circuito invernal vió acción con los Tiburones de La Guaira de la Liga Venezolana y con las Águilas Cibaeñas en la Liga Dominicana.  En el 2006 formó parte de la Selección Nacional del Reino de los Países Bajos en el Clásico Mundial de Béisbol.  Su destacada carrera le valió el mayor número de votos entre los seleccionados de este año, con 16.

Johan Santana

Uno de los más grandes lanzadores latinos de todos los tiempos es el venezolano Johan Santana, nacido en Tovar, estado Mérida, “El Gocho” es recordado por su dominio y control en el montículo. Ganador del premio Cy Young en dos ocasiones (2004 y 2006), Santana acumuló 1,988 ponches y promedio de carrera de 3.20 a lo largo de su carrera. Su capacidad para controlar el juego y su carácter competitivo lo hicieron destacar en cada partido.  En 2006 ganó la triple corona de pitcheo en la Liga Americana con los Mellizos de Minnesota con 19 victorias, ERA de 2.77 y 245 ponches.  Fue tres veces líder en efectividad en la Liga Americana.  Lanzó el primer juego sin hits ni carreras en la historia de los Mets de Nueva York el 1 de junio de 2012 y fue convocado a 4 Juegos de Estrellas.  Fue exaltado por los Mellizos de Minnesota a su Salón de la Fama.  Participó con la selección venezolana en el Clásico Mundial de Béisbol 2006 y militó con los Navegantes del Magallanes en el béisbol venezolano.

Alex Rodríguez

El dominicano Alex Rodríguez, nacido en Nueva York, Estados Unidos, y de ascendencia dominicana y doble nacionalidad, es conocido como “A-Rod”. Es uno de los jugadores más completos en la historia del béisbol. Durante su carrera, acumuló 696 jonrones, ubicándose como el 5to. en la lista histórica de mayores jonroneros en las Grandes Ligas.  Su ofensiva incluye 3,115 hits y 2,086 carreras impulsadas, además de ser tres veces Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Americana. Su WAR de 117.6 está en el lugar 16 de todos los tiempos y es el único jugador hispano entre los mejores 20 en este renglón.  Participó en 14 Juegos de Estrellas, ganó 10 Bates de Plata, 2 Guantes de Oro y fue campeón de la Serie Mundial 2009 con los Yankees de Nueva York.  Formó parte del equipo de los Estados Unidos en el Clásico Mundial del 2006 y fue parte del róster de la República Dominicana en la edición de 2009, sin ver acción por una lesión.  En la pelota invernal dominicana militó con los Leones del Escogido. 

Félix Hernández

El venezolano Félix Hernández, nacido en Valencia, estado Carabobo, es apodado “El Rey Félix” y fue una fuerza dominante en el montículo. Hernández lanzó el juego perfecto número 23 en la historia de la MLB y ganó el premio Cy Young de la Liga Americana en 2010. Con 2,524 ponches y un promedio de carreras limpias de 3.42, se consolidó como uno de los mejores lanzadores de su generación.  Fue dos veces líder en efectividad en la Liga Americana y participó en 6 Juegos de Estrellas.  Participó con la Selección Nacional de Venezuela en las ediciones 2009 y 2017 del Clásico Mundial de Béisbol y militó con los Cardenales de Lara y los Navegantes del Magallanes en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional.  Es miembro del Salón de la Fama de los Marineros de Seattle.

Alfonso Soriano  

Alfonso Soriano, nacido en San Pedro de Macorís, República Dominicana, destacó por su velocidad y poder en el plato. En su carrera, Soriano conectó 412 jonrones y robó 289 bases, siendo uno de los pocos jugadores en la historia en combinar poder y velocidad con tanta eficacia y dejando promedio de bateo vitalicio de .270 con 2,095 hits en sus 16 temporadas en Grandes Ligas. Su desempeño como jardinero y segunda base lo llevó a ser seleccionado a siete Juegos de Estrellas.  En el 2006 con los Nacionales de Washington tuvo una temporada con 46 jonrones y 41 bases robadas, siendo apenas el cuarto jugador en la historia en lograr tal hazaña y el único en la primera década del siglo 21.  Soriano debutó primero en la Liga Japonesa con el Hiroshima Toyo Carp, antes de ser transferido al sistema de MLB.  En la Liga Dominicana militó con las Estrellas Orientales.  Participó con la Selección Nacional Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol 2006.

Ceremonia pautada de nuevo en Punta Cana, Capital Turística.

La ceremonia de exaltación está pautada para el lunes 2 de diciembre a las orillas de las paradisícasa playas de Punta Cana, República Dominicana, donde los nuevos inmortales participarán de una gala de exaltación acompañados de la prensa especializada, invitados especiales e inmortales del deporte latinoamericano, así como también los representantes del Comité Internacional de Exaltación y autoridades del deporte de la República Dominicana.

Esta será la 11ra clase del Salón de la Fama del Béisbol Latino, un evento que celebra la grandeza y el legado de los mejores jugadores latinoamericanos en la historia del béisbol.

Shohei Ohtani: La gran estrella de esta era

VOCES DEL DIAMANTE

BRISTOL, CT – Shohei Ohtani nació el 5 de julio de 1994 en Oshu, Iwate, Japón. Es un jugador profesional de béisbol que ha destacado tanto como lanzador como bateador. Su capacidad para dominar en ambas facetas del juego lo ha convertido en una figura única y emocionante en el mundo del béisbol.

Ohtani comenzó su carrera profesional en Japón con el equipo Hokkaido Nippon-Ham Fighters en la Liga Japonesa de Béisbol del Pacífico (NPB). Hizo su debut en 2013 como lanzador y rápidamente se destacó por su velocidad y habilidad para lanzar con una amplia variedad de lanzamientos, incluyendo una recta que alcanza las altas velocidades y una excelente bola deslizante.

En la temporada 2016, Ohtani tuvo un desempeño excepcional tanto en el montículo como en el plato. Lideró la liga en promedio de bateo y también obtuvo números destacados como lanzador. Esto llamó la atención de los equipos de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB), generando un gran interés en Ohtani en todo el mundo.

Shohei Ohtani estableció varios récords destacados durante su carrera en Japón antes de unirse a las Grandes Ligas de Béisbol (MLB). Aquí hay algunos de los registros notables que logró:

  1. Velocidad en el montículo: Ohtani alcanzó velocidades impresionantes en sus lanzamientos durante su tiempo en la Liga Japonesa de Béisbol del Pacífico (NPB). Se informó que lanzó la recta más rápida en la historia de la NPB, alcanzando velocidades superiores a las 100 millas por hora (160 km/h).
  2. Jonrones y pitcheo en una temporada: En 2016, Ohtani dejó una marca indeleble en la NPB al convertirse en el primer jugador en la historia de la liga en lanzar más de 140 entradas y conectar más de 20 jonrones en una sola temporada. Este logro demostró su habilidad tanto como lanzador como bateador.
  3. MVP de la NPB: Ohtani fue galardonado con el premio al Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Japonesa del Pacífico en 2016. Fue reconocido por su destacado desempeño tanto como lanzador como bateador durante esa temporada.
  4. Temporadas con récords dobles: Ohtani también estableció récords en la NPB al tener temporadas con dobles dígitos tanto en victorias como en jonrones. Esto destacó su versatilidad y habilidad para contribuir en múltiples aspectos del juego.

Estos son solo algunos de los registros notables que Shohei Ohtani estableció durante su carrera en Japón. Su talento y éxito en ambos lados del juego como lanzador y bateador fueron fundamentales para generar expectativas y emoción en torno a su llegada a las Grandes Ligas.

En diciembre de 2017, Ohtani anunció que se uniría a los Los Angeles Angels en la MLB. Su llegada a los Estados Unidos generó una gran expectación, ya que se esperaba que mostrara su talento tanto como lanzador como bateador. En su primera temporada en las Grandes Ligas en 2018, Ohtani demostró su valía al convertirse en el primer jugador en casi un siglo en lanzar al menos 50 entradas y batear al menos 15 jonrones en la misma temporada.

Desafortunadamente, Ohtani tuvo que someterse a una cirugía de Tommy John en 2018 para reparar una lesión en el codo, lo que limitó su participación como lanzador en las temporadas siguientes. Sin embargo, continuó siendo un bateador destacado y demostró su poder con numerosos jonrones.

En la temporada 2021, Ohtani sorprendió al mundo del béisbol con actuaciones históricas. Además de destacar como lanzador, también se convirtió en uno de los bateadores más temidos de la liga. Bateó numerosos jonrones y participó en el Home Run Derby del Juego de Estrellas de la MLB, donde impresionó a todos con su poder de bateo.

Ohtani llegó a la cúspide de la popularidad previo a la temporada 2023 de la MLB, cuando representó a su país natal Japón en el Clásico Mundial de Béisbol. Su actuación desde el montículo y en el plato cumplió con las expectativas, pero su liderazgo y capitanía de la Selección Nacional fue quizás el punto más destacado, elevando en todo momento el ánimo de un equipo que se perfilaba entre los favoritos, ante selecciones repletas de estrellas de MLB como la de República Dominicana, Venezuela y Estados Unidos.

Japón alcanzó la final del torneo en un partido que quedó para la historia, definiéndose prácticamente en el último turno del juego con Ohtani como relevista buscando sellar la victoria y fue nada menos que ante Mike Trout que logró un histórico ponche, logrando así el tercer título para los nipones en 5 ediciones del máximo torneo del béisbol internacional.

La versatilidad y habilidad de Ohtani en el campo de juego lo han convertido en una figura destacada y única en el béisbol moderno. Su historia sigue siendo escrita a medida que continúa desafiando las expectativas y emocionando a los fanáticos en todo el mundo.

Cuando la mayoría ignorante se impone en el béisbol

VOCES DEL DIAMANTE

BRISTOL, CT – Durante la última década, cubriendo el béisbol a diario y mientras se produjo la revolución de los medios sociales alrededor del mundo, expertos, jugadores, fanáticos y hasta gente que no tiene ni idea de lo que pasa o representa el béisbol, más allá de que se juega con un bate y una pelota, discutieron sin parar sobre el “problema del béisbol”.

“Es un juego muy lento…”

“Los jugadores no son atletas” (argumento de los futboleros)

“¿Quién quiere ver 4 o 5 horas de un juego en televisión?”

“¡No conecta con los fanáticos jóvenes!”

Bla, bla, bla bla.

Algunos de estos opinadores presionaron las fibras de los nervios centrales, e incluso lograron insertarse en ellos, y junto a la ola de opinión pública demostraron con datos y análisis tener soluciones mágicas para evitar esa ola de críticas: 

  • Convencer a los criticones a ver televisión en la era del streaming, 
  • Asistir a un estadio con los precios más altos en la historia.
  • Darle seguimiento al juego con atletas presionados a no mostrarse públicamente por temor a ser etiquetados de no tener un compromiso real con el terreno de juego y sus gigantescos salarios.

La gran pregunta en pleno proceso de implementación es que si funcionó, pero aún es muy temprano para determinarlo.  Realmente es un juicio muy sesgado pues muchos dirán que sí, otros que no. 

Los datos, que al final son sólo números, muestran cifras probablemente positivas pero sin emociones.  Sin embargo, son las emociones lo que al final determina el éxito comercial de una marca o iniciativa. 
Es la forma de impactar y ser longevo en el tiempo.  

Es lo que muchos llaman “tradición o cultura”, pero estos conceptos no son digeridos ni entendidos por los opinadores. Es más, ni les interesan.

Después de casi tres meses de la temporada 2023 no quiero meterme en comparaciones estadísticas o efectos de la nueva forma del shift.  Lo que sí podemos evaluar es el impacto en el tiempo de juego. 

En 2022, el promedio de un juego fue de tres horas, tres minutos. Para principios de Mayo 2023: dos horas, treinta y seis minutos.

Usted dirá: Media hora no es mucho. Ahora le pongo dos escenarios.

Escenario número 1:

Martha es una mujer de treinta y tres años, mamá de dos niños. Ella fue al estadio en compañía de amigos y sus dos hijos varones de 7 y 5 años. Llegaron al estadio a las 6 pm para un juego que comienza a las 7 pm. 

A Martha le importa muy poco quien sea el abridor del equipo local, no sabe ni quien es el equipo contrario. Llegó al parque a comprar comida chatarra para sus hijos, gastando $45 en dos hot dogs, dos bebidas y una cerveza, haciendo una larga fila antes de buscar su asiento. 

Se sentaron a comer en sus asientos cuando ya el juego estaba en la baja de la primera entrada.  Martha comenzó a tomarse selfies y fotos con sus amigos y niños, a postear que estaba en el estadio mientras conversaba con su grupo.

Finalmente en la cuarta entrada preguntó por las incidencias del juego a propósito de un jonrón del equipo local que pierde 4-1. Una hora después, y una cerveza después, aún con tres dedos restantes en el vaso, Martha se da cuenta que el juego terminó. Son las 9:40 pm. 

A Martha le parece genial que aún haya tiempo para ir a cenar afuera pues no es tan tarde para los niños. A pesar de que no participó mucho en la experiencia del parque, Martha gastó en sus 3 horas más de $250, le pareció un poco costoso, pero al fin este será el único juego que vaya en la temporada.
La duración de su evento de entretenimiento le pareció “buena”, de hecho, lo compara con asistir a un concierto de música con la particularidad que en este recinto no se sabe ni una canción.

Escenario número 2:

Pedro es un hombre de 42 años, padre de una niña de 15 años. Pedro y su hija fueron al parque a ver al equipo local este sábado por la tarde en específico porque los Angels están de visita en casa y Ohtani está anunciado para lanzar. 

Para Pedro y su hija, ver a Ohtani será un evento inolvidable. Han seguido su temporada y saben que este sábado va por su victoria 11 de la temporada después de un par de salidas sin decisión. Les emociona pensar que Ohtani entiende que no ha estado bien en sus dos últimas presentaciones y que hoy está comprometido a sacar la casta.

Llegar al parque tres horas antes es un ritual. Visitarán diversas áreas, verán la práctica de bateo, intentarán atrapar una pelota, comerán en ese lugar del estadio que promociona sus nuevos platillos: los nachos especiales… ¡Que son únicos en la liga por sus ingredientes, porque hasta mac and cheese tienen! 

Pedro y su hija se prepararon para estar en su asiento previo al partido y observaron con atención cada jugada. Pedro disfrutó su cerveza, y su hija de un rico helado en una calurosa tarde de verano. Deliran viendo a Ohtani soltar pitcheos de 101 millas y quedaron impactados por su jonrón, el cual pudieron captar con su teléfono y compartir en sus redes sociales. 

Cuando Pedro fue a buscar su segunda cerveza, el juego llegó al séptimo inning y le dijeron que ya no se vende alcohol. Pedro fue con su hija a la tienda y compraron souvenirs antes de salir del parque a las 9:40 pm. 

Por una parte, Pedro y su hija salieron felices tras una tarde espectacular en el parque de pelota. Pero por el otro lado, Pedro quedó con ese sentimiento de que todo pasó muy rápido. Aquellos recuerdos de permanecer en el parque por largos ratos, disfrutar de un juego más pausado y sin la sensación del contrarreloj no paran de agobiar su mente y su cartera, pues a pesar de haber disfrutado, fueron $300 machacantes los que salieron de su cartera.

Pedro piensa que pudo tener más. ¡De hecho, debió tener más!

¡Bienvenidos al béisbol del 2023, donde la voluntad de los que no son fanáticos, se impone a la voluntad de los fanáticos!

Y cuando lo vemos de esta forma hay mucho en común con lo que vivimos en la actualidad, cuando las minorías buscan imponer sus conductas a la mayoría.  

El verdadero problema del béisbol es que por razones matemáticas aquellos que no son fanáticos, pero son consumidores casuales, son mayoría.  Para efectos de mercadeo es apetecible para las corporaciones atraer a esa mayoría, sin importar su conexión con el juego.

Por su parte esa minoría, la fanaticada del béisbol y su tradición, son el núcleo y pulmón del negocio, pero hoy es visto como eso: una minoría. 
La diferencia es que aquí esa minoría no se impone. No les conviene.

Una mayoría ignorante se impone a una minoría consciente, y para el negocio a cortísimo plazo, esto tiene mucho sentido, sobre todo para aquel que tiene que rendir cuentas “para hoy”.

Entonces, ¿Cuál es el balance de los cambios impuestos en el juego? Depende de cómo se vea.  Para Martha es bueno y a la vez irrelevante, para Pedro es negativo pero impactante. 

Para quienes controlan el juego como si fuera una obra de teatro el balance será positivo porque las cifras arrojan resultados favorables de una masa inerte a la emoción del juego. Para los amantes del juego, minoría por obvia razones, acelerar el juego media hora es realmente una mierda.

Pero la verdad del asunto irrefutable es que Pedro seguirá asistiendo al parque y su hija lo hará incluso por años después de Pedro. Quizás Martha ni se entere que su equipo se mudará de ciudad por la codicia de sus dueños.

Orlando “Peruchín” Cepeda | Un legado inmortal en el béisbol de luces y sombras

VOCES DEL DIAMANTE

El pasado 28 de junio de 2024, el mundo del béisbol perdió a una de sus leyendas más queridas y respetadas, Orlando “Peruchín” Cepeda. Su fallecimiento a los 86 años ha dejado un vacío inmenso en los corazones de sus seguidores y en la comunidad del béisbol en general. Conocido por su carisma, talento y contribuciones invaluables al deporte, Cepeda será recordado como uno de los grandes de todos los tiempos.

Orlando Cepeda, nacido el 17 de septiembre de 1937 en Ponce, Puerto Rico, comenzó su carrera en las Grandes Ligas con los Gigantes de San Francisco en 1958. Desde su debut, quedó claro que Cepeda era una fuerza a tener en cuenta. Ganó el premio al Novato del Año de la Liga Nacional en su primera temporada, estableciendo una reputación como uno de los bateadores más temidos de la liga.

Durante sus años con los Giants, Cepeda fue seleccionado a siete Juegos de Estrellas y se estableció como un pilar en la alineación, especialmente durante la temporada de 1961, cuando lideró la Liga Nacional con 46 jonrones y 142 carreras impulsadas.

En 1966, Cepeda fue transferido a los St. Louis Cardinals, donde continuó su racha de éxitos. En 1967, tuvo una de sus mejores temporadas, liderando a los Cardinals a un título de la Serie Mundial y ganando el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. Cepeda finalizó esa temporada con un promedio de bateo de .325, 25 jonrones y 111 carreras impulsadas. A lo largo de sus años antes de llegar a los Medias Rojas de Boston, Cepeda acumuló impresionantes estadísticas, incluyendo 358 jonrones y más de 1,200 carreras impulsadas, consolidando su reputación como uno de los bateadores más temidos y respetados de su era.

El primer DH de los Red Sox

En diciembre de 1972, los Medias Rojas de Boston le ofrecieron ser su primer bateador designado (DH), una oportunidad que Cepeda aceptó de inmediato. En ese momento, el rol del bateador designado era una novedad, y Cepeda admitió en una entrevista en 2013 que no sabía mucho sobre esta posición. Sin embargo, esta decisión revitalizó su carrera y, según sus propias palabras, lo llevó al Salón de la Fama.

En la temporada de 1973, Cepeda jugó 142 partidos como bateador designado, alcanzando un promedio de bateo de .289 con 20 jonrones y 86 carreras impulsadas. En abril de ese año, comenzó con fuerza, bateando .333 con cinco jonrones, y en agosto, impulsó 23 carreras y conectó cuatro dobles en un solo juego contra Kansas City. Este rendimiento excepcional le valió el título de Bateador Designado del Año.

El 8 de mayo de 2013, Fenway Park celebró una ceremonia en honor a Cepeda por su papel como uno de los primeros bateadores designados. Durante el evento, Cepeda expresó su gratitud y sorpresa por el impacto duradero de esta posición en su carrera y en el béisbol en general.

Logros y reconocimientos

Los números de Cepeda hablan por sí mismos: 2,351 hits, 379 jonrones y 1,365 carreras impulsadas en su carrera. Pero más allá de las estadísticas, Cepeda dejó una marca imborrable en el juego con su estilo de juego apasionado y su habilidad para inspirar a sus compañeros de equipo.

Después de haber transcurrido su tiempo como elegible por la Asociación de Escritores de Béisbol de América para el Salón de la Fama, su turno llegó a través del Comité de Veteranos. El 25 de julio de 1999, el béisbol celebró la entrada de uno de sus más grandes talentos al Salón de la Fama: Orlando Cepeda. Conocido cariñosamente como “Peruchín” y “El Baby Bull”, Cepeda se convirtió en el segundo jugador puertorriqueño en recibir este honor, siguiendo los pasos del legendario Roberto Clemente.

La exaltación de Cepeda al Salón de la Fama fue un momento de profunda emoción y orgullo para él y para la comunidad puertorriqueña. En su discurso de aceptación, Cepeda agradeció a su familia, a sus compañeros de equipo y a los aficionados que lo apoyaron a lo largo de su carrera. También dedicó un momento especial a honrar la memoria de su padre, “Perucho” Cepeda, una leyenda del béisbol en Puerto Rico, quien influyó profundamente en su vida y carrera.

La inclusión de Orlando Cepeda en el Salón de la Fama no solo reconoce sus logros en el campo, sino también su carácter y resiliencia. Después de enfrentar desafíos personales y controversias fuera del campo, Cepeda demostró una notable capacidad de recuperación, convirtiéndose en un modelo a seguir y en un embajador del deporte.

Sombras en su carrera

La carrera de Cepeda no estuvo exenta de controversias y dificultades personales. En 1976, fue condenado en San Juan, Puerto Rico, por contrabando de marihuana y sentenciado a cinco años de prisión. Esta condena probablemente fue una de las razones por las que no fue elegido al Salón de la Fama por la Asociación de Escritores de Béisbol de América, aunque eventualmente fue elegido por el Comité de Veteranos en 1999.

Además, en mayo de 2007, fue arrestado por la Patrulla de Carreteras de California tras ser detenido por exceso de velocidad. Durante la inspección, los oficiales encontraron una cantidad “utilizable” de una sustancia en polvo blanco, probablemente metanfetamina o cocaína, así como marihuana y una jeringa. Este incidente fue un recordatorio de los desafíos personales que Cepeda enfrentó fuera del campo de juego.

Despedida a una leyenda

Después de su retiro, Cepeda dedicó gran parte de su tiempo a actividades filantrópicas y al desarrollo del béisbol en su natal Puerto Rico. Fue un ferviente defensor de los derechos de los jugadores y trabajó incansablemente para mejorar las condiciones para los jugadores latinos en las ligas menores y mayores.

Su impacto en la comunidad del béisbol y en la sociedad en general es inmenso. Orlando Cepeda no solo será recordado por sus hazañas en el diamante, sino también por su generosidad, su carácter afable y su compromiso con el crecimiento del béisbol.

La noticia de su fallecimiento ha resonado en todo el mundo del deporte, con homenajes y mensajes de condolencias llegando desde todas partes. Jugadores, entrenadores, fanáticos y organizaciones han rendido homenaje a un hombre que dio tanto al béisbol y que, a cambio, recibió el amor y el respeto de millones.

Orlando “Peruchín” Cepeda deja un legado que perdurará por generaciones. Su vida y carrera son un testimonio del poder del talento, la dedicación y el amor por el juego. Aunque ya no esté con nosotros, su espíritu vivirá en cada swing de bate, en cada jugada espectacular y en cada joven que sueña con llegar a las Grandes Ligas, inspirado por el camino que él ayudó a pavimentar.

Y en su natal Puerto Rico y para todos sus peloteros, siempre fue una figura paternal para todos los jóvenes que durante los últimos 40 años han brillado en las Grandes Ligas, y un eterno defensor del béisbol latinoamericano.