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¿La analítica define el Premio Luis Aparicio? Mira quién es el mejor del 2024.

Desde su creación en 2004, el Premio Luis Aparicio se ha consolidado como el galardón más prestigioso para los peloteros venezolanos en las Grandes Ligas. Este premio, que lleva el nombre del único venezolano en el Salón de la Fama de Cooperstown, reconoce al jugador más destacado de Venezuela en la MLB. Cada año, este reconocimiento resalta el talento, la dedicación y el impacto de los mejores atletas venezolanos en una de las ligas de béisbol más competitivas del mundo.

Sin embargo, el análisis estadístico no acepta subjetividades y para eso están los votantes. El profesor de Física de la Universidad Central de Venezuela, Óscar Andrés López, catedrático, investigador y autor del libro “La Física del Béisbol” analiza en frío los números de los nacidos en la tierra de Bolívar y su respectivo impacto en el contexto del béisbol:

Los Candidatos del 2024

Este año, la lista de candidatos incluye tanto jóvenes promesas como veteranos establecidos, cada uno destacándose por su rendimiento sobresaliente. Entre los aspirantes al Premio Luis Aparicio 2024 están:

  • Luis Arráez: Uno de los peloteros más mediáticos, gracias a su destacada batalla por el título de bateo, el cual logró con éxito.
  • Anthony Santander: Conectó 44 cuadrangulares y remolcó 102 carreras, logrando el mayor OPS+ (134) entre los venezolanos.
  • Ezequiel Tovar: Líder en dobles en la Liga Nacional (45), con 75 extrabases y 26 jonrones, además de destacar como uno de los mejores defensores en el campocorto (dWAR de 2.0).
  • William Contreras: Con 23 jonrones y 92 carreras impulsadas, lidera en OPS (.831) y WAR (4.9) entre todos los receptores de la MLB.
  • Salvador Pérez: Con 27 jonrones y el mayor número de carreras impulsadas (104) entre los receptores, además de un OPS+ de 123, el segundo mejor después de Contreras.
  • Andrés Giménez: El mejor campocorto defensivo de la MLB con un dWAR de 2.7, posicionándose como el tercer mejor defensor en todas las posiciones de la liga.
  • José Altuve: Aportó 20 jonrones, 94 carreras anotadas y la mejor métrica ofensiva (oWAR de 4.8) entre todos los venezolanos.
  • Jackson Chourio: Aunque no jugó la temporada completa, destacó con 23 jonrones, 22 bases robadas, 80 carreras anotadas y 79 impulsadas.

La Métrica Clave: WAR

Para calificar el desempeño global de estos jugadores, se emplea el WAR (Wins Above Replacement), una métrica que integra el bateo, poder, corrido de bases y fildeo, dejando de lado valoraciones subjetivas. Según esta métrica, los candidatos al Premio Luis Aparicio se ordenan de la siguiente manera:

  1. William Contreras – WAR: 4.9
  2. Andrés Giménez – WAR: 4.0
  3. Jackson Chourio – WAR: 3.8
  4. Ezequiel Tovar – WAR: 3.7
  5. José Altuve – WAR: 3.4
  6. Eugenio Suárez – WAR: 3.1
  7. Anthony Santander – WAR: 2.9
  8. Salvador Pérez – WAR: 2.5
  9. Luis Arráez – WAR: 1.0

Análisis del Desempeño

Al analizar los números, se evidencia que Luis Arráez, a pesar de su corona de bateo, tiene un WAR reducido debido a su falta de poder (OPS+ de 108) y su defensa deficiente (dWAR de -0.9). De manera similar, Anthony Santander, aunque es un poder ofensivo, se ve afectado por su pobre desempeño defensivo (dWAR de -1.4). Por otro lado, Andrés Giménez y Ezequiel Tovar se benefician de sus excelentes habilidades defensivas, que complementan sus actuaciones ofensivas.

A la lista original de candidatos, es importante agregar los destacados desempeños de algunos lanzadores venezolanos que también tuvieron una notable temporada:

  1. Ranger Suárez: Con un WAR de 2.6, el lanzador de los Filis de Filadelfia se ubicaría en el puesto 8 de la lista, superando a Salvador Pérez (2.5) y Luis Arráez (1.0). Su rendimiento ha sido clave para el éxito de su equipo y merece reconocimiento en esta contienda.
  2. Pablo López: Con un WAR de 2.5, igualaría con Salvador Pérez en la lista, destacándose por encima de Luis Arráez. López ha sido una pieza fundamental en la rotación de los Mellizos de Minnesota, consolidándose como uno de los mejores brazos venezolanos de la temporada.
  3. Robert Suárez: Con un WAR de 2.0, también se posicionaría por encima de Arráez. El relevista de los Padres de San Diego ha mostrado gran consistencia y efectividad en el bullpen, contribuyendo significativamente al éxito de su equipo.

El Jugador Más Destacado

Basándonos en la métrica de WAR, que integra todas las estadísticas individuales, el jugador con mejor desempeño y el principal candidato al Premio Luis Aparicio 2024 es William Contreras. Sin embargo, la decisión final queda en manos de los votantes, quienes evaluarán no solo las cifras, sino también el impacto y la narrativa detrás de cada temporada.

Este premio sigue siendo una celebración del talento venezolano en la MLB, reconociendo a aquellos jugadores que continúan elevando el nombre de Venezuela en el mundo del béisbol.

Béisbol cubano: Pioneros absolutos a quienes no se les debe olvidar

MEDELLÍN, COLOMBIA – Se fue el mes de Agosto del año 2023, lo que significa el inicio de la recta final de las temporadas regulares de Grandes Ligas, así como de las Ligas Mayores de Japón y Corea del Sur, pero con éste mes de Agosto también se fue una temporada más de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, sin que haya sido de notoriedad para el universo del Béisbol, de hecho, en el mejor de los casos, apenas se tuvo conocimiento al respecto.

El pasado 11 de Agosto, el equipo Leñadores de Las Tunas se proclamó campeón de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba 62 (2023), al barrer en la final a los Leones Industriales de La Habana. Los Leñadores confirman ser uno de los mejores equipos de la Isla en la actualidad, al lograr su segundo título de por vida y en los últimos cinco años, tiempo en el que incluye dos terceros lugares y en el que no ha faltado a post temporada.

Se puede aseverar que Las Tunas se suma así a las novenas Tigres de Ciego de Ávila, Cocodrilos de Matanzas y Alazanes de Granma como las novenas más dominantes de la Serie Nacional en el último lustro, aunque son los Leones Industriales de La Habana, Las Avispas de Santiago de Cuba, los Vegueros (o Lobos) de Pinar del Río y los Naranjas (o Leopardos) de Villa Clara, los equipos considerados los “Cuatro Grandes” equipos, en la historia de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, desde el año 1962.

Son 16 los equipos que nacieron desde la creación de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, como el máximo evento de Béisbol de la Isla, aunque Amateur, luego de que la revolución, liderada por Fidel Castro, quien junto al Ché Guevara, Camilo Cienfuegos y compañía, se establecieran en el poder de la mayor de Las Antillas y abolieran el profesionalismo en el deporte desde el año 1961.

Historia rica y sorprendente del béisbol cubano.

La Liga Cubana de Béisbol fue fundada en el año 1878, año en el que realizó su primera temporada con tres equipos, El Almendares, El Habana y Matanzas BBC. Esto es tan impresionante, que la Major League Baseball nació en el año 1876, año en el que inició la Liga Nacional, es decir, apenas dos años después, mientras que la Liga Americana entró en funcionamiento en el año 1901, 23 años después de haber iniciado la Liga Cubana de Béisbol.

Desde el año 1879, equipos de Ligas Independientes, de Ligas Negras y de Ligas Menores visitaron la isla de Cuba para realizar series entre sí y contra los equipos cubanos, giras de exhibición que se mantuvieron en el tiempo y se denominaron “Serie Americana”.

En el año 1900, los Brooklyn Superbas y los Gigantes de New York se convirtieron en los primeros equipos de las Grandes Ligas en jugar en la Serie Americana, la cual se realizó hasta el año 1953.

La “Serie Americana” entre equipos de la Liga Cubana, contra novenas de Grandes Ligas y de las Ligas Negras, se realizó de forma intermitente por once años entre equipos cubanos y equipos de las Ligas Negras entre 1900 y 1915, mientras que entre equipos cubanos y equipos de las Grandes Ligas, tuvo 20 ediciones entre 1900 y 1953. Además se hizo costumbre que varios equipos de Grandes Ligas realizaran sus Campos de Entrenamientos en Cuba, previo al inicio de cada temporada de Grandes Ligas.

En el año 1899 y desde 1902 hasta 1905, un equipo conformado por puros peloteros profesionales cubanos y denominado “All Cubans” realizó giras en Estados Unidos contra equipos semi profesionales blancos y de las Ligas Negras, lo que contribuyó a que peloteros cubanos arribaran en el tiempo a las Ligas Negras y a las Grandes Ligas, así como para que varias novenas cubanas se establecieran en varias Ligas importantes de Estados Unidos.

El equipo Estrellas Cubanas de La Habana (Cuban Stars of Havana), o simplemente “Cuban Stars”, fue un equipo cubano que jugó des el año 1906 en Ligas Independientes de Estados Unidos en el medio oeste.

Cuban Stars, primer equipo cubano radicado en las Ligas de Béisbol Profesional de Estados Unidos.

En el año 1916 surgió otro equipo con el mismo nombre, “Cuban Stars” pero que competía por el área de New York y para distinguirlos, el primero pasó a denominarse “Cuban Stars West” y el segundo, “Cuban Stars East”.

Cuban Stars East, el segundo equipo cubano en radicarse en Ligas de Béisbol de Estados Unidos.

Ambos equipos cubanos, Cuban Stars East y Cuban Stars West se retiraron en el año de 1930 pero entre los años 1935 y 1948 hubo otro equipo cubano de Béisbol profesional en Estados Unidos, los New York Cubans. Fue un gran equipo, con figuras de la mayor de las Antillas como Martín DiHigo, Silvio García, Orestes Miñoso y Lino Donoso, los norteamericanos Barney Morris, quien ganó dos partidos en esa Serie, Dave Barnhill, los dominicanos Horacio “Conejo”  Martínez y Tetelo Vargas, el panameño Patricio Scantlebury y el puertorriqueño Orlando “Perucho” Cepeda Sr. Fue una novena que destacó en la Negro National Leagues II, que logró ganar la Serie Mundial de las Ligas Negras.

Un cuarto equipo cubano que hizo vida en el Béisbol profesional de Estados Unidos fue el Habana Cubans, que inició en el año 1946 desde la Liga Clase “C”, ascendieron a la Liga Clase “B” y culminaron en la Liga Internacional Clase Triple “A”, ganando la Pequeña Serie Mundial de la antesala de Grandes Ligas en el año 1959. Para ese año ya habían sido rebautizados como los Havana Sugar Kings.

En un momento histórico, los New York Cubans y los Havana Cubans coincidieron en Estados Unidos.

La Liga Cubana de Béisbol, pionera en el Béisbol organizado. 

La Asociación Nacional de Ligas de Béisbol Profesional (National Association of Professional Baseball Leagues o NAPBL), que desde 1999 se reconoce como Minor League Baseball (MILB), ha sido la entidad encargada de regir los acuerdos y normas de las ligas menores de los Estados Unidos de América desde 1902, supervisando la contratación de jugadores del sistema norteamericano.

En julio de 1947, la Liga Cubana de Béisbol logró un acuerdo histórico con la NAPBL, convirtiéndose en la primera liga latinoamericana en incorporarse y formar parte del Béisbol Organizado. En diciembre del mismo año, durante una reunión de la National Association of Professional Baseball Leagues (NAPBL) en la ciudad de Miami, también asistieron dirigentes de las Ligas de Béisbol Profesional de Puerto Rico, Venezuela y Panamá. Estas tres ligas del Caribe firmaron acuerdos similares con la NAPBL, marcando el inicio de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe y la creación de la Serie del Caribe.

La Liga Cubana de Béisbol

La Liga Cubana de Béisbol se fundó en 1878 con tres equipos: Almendares, Habana y Matanzas. Durante 84 años, fue la liga de mayor nivel en Cuba y contó con tres, cuatro o cinco equipos en diferentes momentos de su historia, la mayoría del tiempo con cuatro equipos. En total, 21 equipos conformaron la liga desde su fundación hasta su cese de actividades en 1961.

A diferencia de los Estados Unidos, donde existía el racismo en el béisbol, en la Liga Cubana de Béisbol no hubo discriminación racial desde 1900. Esto permitió que los mejores peloteros cubanos y estadounidenses, independientemente de su raza o etnia, jugaran en la liga, incluyendo a jugadores de las Grandes Ligas y las Ligas Negras.

Durante la temporada de 1923-1924, el equipo Leopardos de Santa Clara se destacó como el más dominante en la historia de la Liga Cubana de Béisbol Profesional, con jugadores como Oliver Marcelle, Dobie Moore, Oscar Charleston y Bill Holland, entre otros. 

Este equipo se comparó con los legendarios Yankees de Nueva York de 1927 y se conoció como “La versión Cubana de los Yankees del 27”, siendo considerado el “Primer Dream Team del Caribe”.

Leopardos de Santa Clara, el primer “Dream Team” del Caribe.

El equipo estaba compuesto por 19 jugadores de las Ligas Negras y un solo jugador blanco, con una mitad de jugadores cubanos y la otra mitad estadounidenses.

Varios peloteros cubanos, como Adolfo Luque, José de la Caridad Méndez “El Diamante Negro”, Eustaquio “Bombín” Pedroso y Cristóbal Torriente, destacaron tanto en Cuba como en Estados Unidos. Posteriormente, surgieron otras figuras como Martín “El Maestro” DiHigo, Manuel “Cocaína” García, Lefty Tiant, Roberto (Bobby) Estalella, Lázaro Salazar, y muchos más, continuando la tradición de excelencia en el béisbol cubano.

Los equipos de Matanzas y Leopardos de Santa Clara tuvieron un gran impacto en la Liga Cubana de Béisbol, pero Elefantes de Cienfuegos, Tigres de Marianao, Leones de La Habana y Alacranes de Almendares también trascendieron, especialmente durante la primera etapa de la Serie del Caribe de 1949 a 1960, en la que Cuba ganó 7 de las 12 ediciones.

Potencia absoluta del Béisbol Mundial.

Además de que entre sus clubes, Cuba se alzó con 7 de las 12 ediciones de la primera etapa de la Serie del Caribe entre 1949 y 1960, así como todo lo logrado hasta la fecha por sus equipos y jugadores en Estados Unidos, Cuba fue la potencia indiscutida de la Serie Mundial de Béisbol Amateur.

Desde el año 1938 se realizó la Serie Mundial de Béisbol Amateur, misma que luego pasó a denominarse Copa Mundial de Béisbol. 

A partir del año 1994 se permitió la participación de peloteros profesionales en la cita universal y su última edición se realizó en el año 2011. Cuba ganó 25 de las 39 ediciones de este evento, incluyendo 4 subtítulos y dos terceros lugares. No ha sido diferente con el béisbol en los Juegos Olímpicos, ya que de seis ediciones realizadas de la competición en la cita global, Cuba ha ganado tres medallas de oro con dos de plata. Como si fuera poco, en la primera edición del Clásico Mundial de Béisbol en el año 2006, logró el segundo lugar, después de haber perdido en la gran final ante Japón.

Una de las principales canteras de peloteros para el Béisbol de Grandes Ligas. El cubano Esteban Bellán (conocido en el mundo de Grandes Ligas como Steve Bellan), se le reconoce como el primer pelotero cubano y latinoamericano en haber jugado en Grandes Ligas por su participación con los Troy Haymakers durante los años 1871 – 1872 y luego en 1973 con los New York Mutuals.

Para el momento en que la cantidad de cubanos que habían jugado en las mayores arribó a 51, eso sucedió en el ya muy lejano año de 1950. 

Para entonces, entre el resto de los países latinoamericanos, apenas sumaban diez: Luis Castro de Colombia (1903), Hiram Bithorn (1942) y Luis Rodríguez Olmo (1943) de Puerto Rico, Alejandro “Paton” Carrasquel (1939), Jesús “Chucho” Ramos (1944) y Alfonso “Chico” Carrasquel (1950) de Venezuela, y  Mel Almada (1933), José Luis “Chile” Gómez (1935), Jesse “El Güero” Flores (1942) y Beto Avila (1949), de México.

Por República Dominicana aún faltaban seis años para que debutara Oswaldo Virgil, su primer pelotero en la MLB y lo más impresionante es que si a esa lista de peloteros cubanos le agregamos a sus coterráneos que habían jugado en las Ligas Negras, hasta el año 1950, la suma se remonta a 209.

Cuando el nuevo sistema de gobierno se impuso en Cuba por Fidel Castro y acabó con el profesionalismo en el deporte en la mayor de Las Antillas, no solamente acabó con la liga más estable y antigua latinoamericana, sino que además cerró abruptamente la cantera de peloteros más importante fuera de Estados Unidos, que para el momento había para el Béisbol de Grandes Ligas.

Desde Bellán, quien jugó en Las Mayores desde el año 1871, hasta Manny Montejo, último cubano en debutar en 1961, momento en el que Fidel Castro abolió el profesionalismo en el deporte en la nación insular, habían jugado en Grandes Ligas 245 peloteros cubanos en total, incluyendo a aquellos que participaron en las Ligas Negras.

A pesar de que desde el año 1961 no existe un acuerdo que permita la firma de peloteros cubanos en la isla por parte de las Grandes Ligas, debido al sistema de gobierno impuesto desde el arribo al gobierno por parte de Fidel Castro, Cuba es el quinto país que más jugadores ha exportado a Grandes Ligas hasta la fecha, con un total de 229.

La lista de peloteros por país que han exportado más peloteros a Grandes Ligas es la siguiente:

  • República Dominicana 883 
  • Venezuela 470 
  • Puerto Rico 281 
  • Canadá 262 
  • Cuba 229
  • México 146
  • Japón 76 
  • Panamá 71 
  • Irlanda 43 
  • Australia 34
  • Inglaterra 33 
  • Colombia 31 
  • Alemania 31 
  • Corea del Sur 28 
  • Curazao 17 
  • Taiwán 16 
  • Nicaragua 15 
  • Islas Vírgenes 14 
  • Alemania Occidental 11 
  • Holanda 10
  • Rusia 8
  • Italia 7

Para la temporada 2023 de Grandes Ligas, Cuba es la tercera nación con mayor representación por sus peloteros y varios de ellos en plan estelar. Seis patrulleros con 20 o más jonrones. 

Lourdes Gurriel Jr. ha conseguido su tercera campaña de 20 Tetrabases, Randy Arozarena con su tercera campaña consecutiva 20-20 (20 o más Vuelabardas y 20 o más almohadillas estafadas), y Yordan Álvarez que a pesar de las lesiones en el presente año, ya alcanzó su cuarta temporada de más de 20 Jonrones y puede lograr su segunda de 30 o más. Así como Jorge Soler, Luis Robert Jr. y Adolis García con más de 30 Bombazos, tomando en cuenta que los dos primeros tienen reales posibilidades de culminar sobre los 40, ya que ambos andan ya con 35.

A ellos hay que sumarle la cantidad de jugadores cubanos en ligas menores, incluyendo los que muy pronto arribarán a Las Mayores con reales posibilidades de generar un gran impacto. También hay que destacar los pitchers y jugadores de posición brillando en Corea del Sur y Japón, como Dayan Viciedo, Ariel Martínez, Roenis Elías, Raidel Martínez, Yoan López y Liván Moinelo, así como todos aquellos que refuerzan año a año a la Liga Mexicana de Béisbol y a las Ligas Invernales del Caribe.

Esta cantera de peloteros es inagotable, al punto de que a pesar de la enorme cantidad de peloteros cubanos en el exterior, aún le alcanza a la Serie Nacional de Béisbol de Cuba para mantenerse estructurada con 16 equipos y sin el refuerzo de un solo pelotero extranjero en calidad de importado.

La Serie Nacional de Béisbol

La Serie Nacional de Béisbol Inició en el año 1962 con cuatro equipos, luego fue aumentando progresivamente la cantidad de novenas participantes a 6, 8, 14, 18, hasta que finalmente se estableció con un total de 16 a partir de la Serie Nacional 33, año 1994. 

La mayoría de las temporadas se han realizado a 90 juegos por equipos y ha contado con diversas modificaciones en el tiempo, por ejemplo, temporadas en las que luego de la primera mitad o primera vuelta, los últimos ocho equipos eran eliminados y los primeros ocho equipos jugaban la segunda fase, reforzados con 5 peloteros seleccionados de las ocho novenas eliminadas en un Draft. 

A partir de la temporada del 2020-2021 cuenta con cuartos de final, con la participación de 8 equipos en esta instancia. La Serie Nacional contaba con un nivel de calidad bastante elevado (a pesar de que mantenían muchos hábitos o costumbres del Béisbol Aficionado), lo que confirma la cantidad de peloteros de calidad que han salido de la isla para triunfar en Grandes Ligas, en las Ligas del Caribe y del continente asiático. 

Este buen nivel ha disminuido considerablemente debido al éxodo sin precedentes de peloteros cubanos de la isla en los últimos 15 a 18 años. La fuga de talento incluye jóvenes promesas del Béisbol Antillano y por esa razón, ese éxodo que supera los más de 500 y hasta 600 peloteros, no son pocos los que aseguran que excede los 800 jugadores cubanos que han salido de Cuba en el presente siglo, buscando el sueño de jugar en Grandes Ligas. 

Son 16 los equipos que conforman la Serie Nacional de Béisbol de Cuba. A continuación la lista de los equipos con la cantidad de sus campeonatos logrados. 

  • Leones Industriales de La Habana 12 
  • Vegueros de Pinar del Río 10 
  • Avispas de Santiago de Cuba 8 
  • Naranjas de Villa Clara 5 
  • Alazanes de Granma 4 
  • Tigres de Ciego de Ávila 3 
  • Cocodrilos de Matanzas 3 
  • Leñadores de Las Tunas 2 
  • Toros de Camaguey 1 
  • Gallos de Sancti Spiritus 1 
  • Cachorros de Holguín 1 
  • Piratas de Isla de La Juventud 0 
  • Elefantes de Cienfuegos 0 
  • Indios de Guantánamo 0 
  • Cazadores de Artemisa 0 
  • Huracanes de Mayabeque 0 

En temporada regular de 75 encuentros, el equipo más jonronero fue Huracanes de Mayabeque con 59 y el más ofensivo Leñadores de Las Tunas con .324 de Average. En cuanto al pitcheo se refiere la mejor novena fue Avispas de Santiago de Cuba con 3.98 de ERA y 1.43 de WHIP. 

Es una Liga en la que desde hace varios años prevalece la ofensiva, al punto que para la campaña recién culminada, Héctor Castillo y Luis Alarcón, ambos de la escuadra Leñadores de Las Tunas, comandaron a los bateadores con .404 y.402 de Average pero lo mejor de su temporada 2023 que apenas acaba de terminar, es que el público regresó a sus estadios. 

Serie Élite 

Con la enorme fuga de talento y además ser una Liga que no cuenta con peloteros importados en calidad de refuerzos, para la Serie del Caribe Gran Caracas 2023, el Béisbol Cubano inauguró la Serie Élite, conformada por seis nuevos equipos, Agricultores, Cafeteros, Centrales, Ganaderos, Portuarios y Tabacaleros, con la intención de concentrar la calidad de los 16 equipos que conforman la Serie Nacional de Béisbol en estos seis equipos. 

Sin embargo, luego de que el equipo de Agricultores deslucieron en la Serie del Caribe y que a su vez las seis nuevas novenas no calaran en Cuba, para la segunda edición de la Serie Élite participarán las seis mejores novenas de la última Serie Nacional pero reforzados, es decir, Leñadores de Las Tunas, Leones Industriales de La Habana, Avispas de Santiago de Cuba, Cocodrilos de Matanzas, Cazadores de Artemisa y Gallos de Sancti Spíritus. 

Es tiempo de salir del Ostracismo

Lamentablemente la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, se mantuvo aislada del universo del Béisbol por décadas, lo que  impidió de que más allá de las orillas de la Isla, se tuviera conocimiento de las hazañas individuales y colectivas, que nos perdiéramos de un Guante de Seda Latinoamericano con un nombre distinto al del venezolano Omar Vizquel, en el cubano Germán Mesa, de las poderosas ofensivas en los bates de Antonio Pacheco, Omar Linares, Orestes Kindelán y compañía. 

Del meteórico Maels Rodríguez y sus más de 100 millas por hora en sus lanzamientos, las temporadas 20-20 de Yulieski Gurriel y de Alexei Bell, las temporadas de 30 Cuadrangulares de Alexei Bell, Reutilio Hurtado, Alfredo Despaigne, Yoenis Céspedes y José “El Pito” Abreu, y mucho más. 

Nunca olvidaré la manera en que se celebró internacionalmente el juego entre las Águilas Cibaeñas dominicanas y los Tigres de Aragua venezolanos en la jornada inaugural de la Serie del Caribe en Carolina, Puerto Rico, el 2 de Febrero del año 2007 luego de estas novenas haber realizado un encuentro de elevadísima calidad de 18 innings y que culminó 4 carreras por 3, jugando un total de 6 horas con 15 minutos, el encuentro más largo en la historia de las Series del Caribe para el momento (superado en la Serie del Caribe del año 2013 en Hermosillo, México, por el juego entre los Leones del Escogido dominicanos y los Yaquis de Obregón mexicanos, el cual también se extendió hasta el inning 18 pero duró 7 horas y 31 minutos, con el mismo marcador de 4 carreras por 3). 

Nunca lo olvidaré porque justo un mes antes del mítico encuentro entre las Águilas Cibaeñas dominicanas y los Tigres de Aragua venezolanos, hubo un extraordinario encuentro que el universo del béisbol no celebró, al no poder hacerlo por no contar con conocimiento al respecto. 

Fue un juego de temporada regular de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, entre Vegueros de Pinar del Río y Tigres de Ciego de Ávila, el 3 de Enero del año 2007, el cual se extendió por 19 innings y a pesar de eso, solo duró 5 horas y 9 minutos. Fue un encuentro de esos que parecen haber sido sacados de un libreto cinematográfico. 

Terminó 1 a 0 a favor de los de casa, que Tigres de Ciego de Ávila, que dejaron en el terreno a los Vegueros de Pinar del Río con soberbio Cuadrangular del Jardinero Central Abdel Civil pero lo más sorprendente, es que cada equipo apenas utilizó a dos lanzadores en el encuentro. Por Vegueros de Pinar del Río abrió Vladimir Baños con 8 innings en blanco de 5 hits, sin ponches y boletos. Lo relevó Yunesky Maya con 10 entradas de 6 imparables, 5 boletos, 5 ponches y 1 carrera recibida por el Vuelabardas de Abdel Civil. 

Por Tigres de Ciego de Ávila abrió Maikel Folch con 8.2 innings de labor en blanco, 3 hits, 6 ponches y 3 boletos. Sustituido por Cosmar Cervantes, quien colgó 10.1 entradas en blanco de 7 indiscutibles, 7 ponches y 3 bases por bolas. En resumen, juego de 19 innings que duró apenas 5 horas y 9 minutos, terminó 1 carrera por 0, con Cuadrangular para dejar en el terreno y cada equipo solo utilizó a dos lanzadores. 

Sencillamente para enmarcarlo. 

Béisbol de Cuba para siempre.

Terminó la Serie Nacional de Béisbol de Cuba 62, temporada 2023 pero el Béisbol se mantiene vivo y mientras eso se mantenga así no hay que olvidarlo ni descuidarlo, a pesar de que las condiciones actuales en la mayor de las Antillas no sean las más apropiadas ni adecuadas. 

Cuba es para el Béisbol Mundial lo que es Brasil para el Fútbol Mundial, además de que como bien lo hemos repasado en su majestuoso recorrido, el Béisbol de Cuba ha hecho mucho por el Béisbol, y lo continúa haciendo.

Julio Sánchez Alvarado es columnista de Diamante 23 y miembro del Club 11:11. Puedes seguirlo en Instagram en @sanchezalvaradojulio

La redención de Mad Max

PHOENIX, Arizona – El mundo del béisbol tiene una manera sorprendente de ofrecer oportunidades de redención a sus jugadores más experimentados, y Max Scherzer no fue la excepción en el Juego 3 de la Serie Mundial 2023. A pesar de su vasta experiencia y múltiples premios Cy Young, Scherzer aún tenía algo que demostrar, y lo hizo de una manera notable en un momento crítico.

El Juego 3 de la Serie Mundial enfrentó a los Texas Rangers contra los Arizona Diamondbacks en el Chase Field de Phoenix. La serie estaba empatada 1-1, y la tensión estaba en su punto máximo. Los Rangers buscaban una actuación sobresaliente de Scherzer para tomar ventaja en la serie, y el veterano lanzador estaba decidido a hacerlo realidad.

Sin embargo, en el tercer inning del partido, Scherzer sintió algo inusual. En el momento en que enfrentó al bateador Evan Longoria, una espasmódica molestia en el lado derecho de su espalda lo hizo sacudirse y forzar su último lanzamiento antes de retirarse del juego. Esta infortunada lesión amenazó con poner fin a su postemporada, pero Scherzer no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente.

Después de retirarse, Jon Gray emergió del bullpen de los Rangers para tomar el relevo de Scherzer. Gray ofreció un rendimiento sobresaliente, manteniendo a raya a los Diamondbacks con tres entradas en blanco, lo que finalmente aseguró la victoria por 3-1 de Texas y les dio una ventaja de 2-1 en la Serie Mundial.

Scherzer, a pesar de la lesión, mantuvo su espíritu competitivo. En una entrevista posterior al juego, expresó su frustración por la lesión, pero también su determinación para superarla. “Finalmente estaba encontrando un ritmo y estaba a punto de llegar lejos en el juego. Y aquí estamos con otro pequeño problema. Es tan frustrante, pero esta es la mano que me tocó, así que tengo que lidiar con ello y encontrar la forma de superarlo”, declaró.

El historial de Scherzer en las Grandes Ligas habla por sí solo. Ganador de tres premios Cy Young, ha demostrado ser uno de los lanzadores más destacados de su generación. A pesar de sus problemas físicos, no dejó de luchar. La lesión en la espalda se sumó a un corte en el pulgar derecho que ya había superado, demostrando su determinación y capacidad para adaptarse a las adversidades.

La lesión en la espalda plantea preguntas sobre la disponibilidad de Scherzer en futuros juegos de la Serie Mundial, pero su historial de recuperación rápida y su arduo trabajo lo mantienen en la lucha. En una entrevista, Scherzer compartió que estaba tomando medicamentos para ayudar a aliviar la espasmo muscular, y su esperanza de poder regresar al montículo lo antes posible.

La actuación de Max Scherzer en el Juego 3 de la Serie Mundial 2023 es un recordatorio de su valentía y habilidad. A pesar de los obstáculos, el veterano lanzador se mantuvo en el juego y contribuyó a la victoria de los Rangers. Si bien su redención podría verse amenazada por la lesión, la pasión y la determinación de Scherzer para superar las adversidades siguen siendo un ejemplo inspirador para todos los amantes del béisbol.

A medida que la Serie Mundial 2023 continúa, el mundo del béisbol espera ansiosamente la próxima actuación de Max Scherzer. Su historia de redención es una de las muchas raz que hacen que el béisbol sea un deporte tan emocionante y lleno de drama. Con la serie aún por decidirse, la narrativa de Scherzer añade un capítulo fascinante a la rica historia de las Series Mundiales.

Inicios en Arizona

Max Scherzer, uno de los lanzadores más destacados de las Grandes Ligas en la actualidad, comenzó su carrera profesional en el béisbol con los Arizona Diamondbacks. Su viaje desde su debut en las Grandes Ligas con este equipo hasta su estatus actual como una de las figuras más dominantes en el montículo es una historia de determinación y perseverancia.

Scherzer fue seleccionado por los Diamondbacks de Arizona en el Draft de la MLB en 2006. Fue la undécima selección global, lo que demuestra la alta consideración que tenía como prospecto en ese momento. Antes de su debut en las Grandes Ligas, Scherzer había tenido una exitosa carrera universitaria en la Universidad de Misuri, donde había impresionado a todos con su brazo potente y su repertorio de lanzamientos.

Hizo su debut en las Grandes Ligas con los Diamondbacks el 29 de abril de 2008. Su llegada al equipo principal generó mucha expectación, ya que se esperaba que se convirtiera en un lanzador de alto calibre. Durante su tiempo con Arizona, Scherzer demostró su potencial, pero también lidió con lesiones y ajustes necesarios en su juego.

Uno de los aspectos más destacados de su tiempo con los Diamondbacks fue su capacidad para lanzar a altas velocidades. Scherzer era conocido por su recta explosiva, que superaba las 95 millas por hora de manera constante. Este atributo lo convirtió en un lanzador emocionante y temido por los bateadores contrarios.

Sin embargo, a pesar de su talento innegable, su paso por Arizona no estuvo exento de desafíos. Scherzer sufrió lesiones en su hombro y codo, lo que limitó su disponibilidad en el montículo. Además, luchó con su control y capacidad para enfrentar a bateadores zurdos.

En diciembre de 2009, Scherzer fue parte de un importante movimiento de intercambio que lo llevó a los Detroit Tigers. Esta transacción resultó ser un punto de inflexión en su carrera. Con los Tigers, Scherzer continuó trabajando en su juego y puliendo sus habilidades bajo la tutela de un equipo de entrenadores y compañeros de equipo experimentados.

Su tiempo en Detroit marcó el comienzo de una transformación significativa en su carrera. Scherzer refinó su repertorio de lanzamientos, mejoró su control y se convirtió en un lanzador más completo. Durante su estadía en Detroit, ganó su primer premio Cy Young en 2013 y se consolidó como uno de los mejores lanzadores en las Grandes Ligas.

A pesar de su partida de los Diamondbacks, Max Scherzer dejó una impresión duradera en la organización y en los fanáticos de Arizona. Su éxito posterior en su carrera ha demostrado que, aunque tuvo desafíos en sus inicios, su determinación y trabajo duro le permitieron convertirse en uno de los lanzadores más dominantes en la historia del béisbol.

El recorrido de Max Scherzer desde sus inicios con los Diamondbacks de Arizona hasta su posición actual como un lanzador estelar es una historia inspiradora. Su experiencia demuestra cómo la perseverancia y la dedicación pueden transformar a un prometedor prospecto en un verdadero ícono del béisbol.

Benji Gil: “Piensen en los sacrificios que ellos hicieron para establecerse en este país” (VIDEO)

En una entrevista exclusiva el manager de la selección mexicana de béisbol y coach de los Angelinos de Los Ángeles, Benjamín Gil, nos explicó cómo consiguió unir al equipo, sacar lo mejor del grupo y de cada jugador de México en el Clásico Mundial de Béisbol 2023.

También repasamos su carrera como jugador, la Serie Mundial ganada en 2002 y los múltiples títulos en el béisbol mexicano y en la Serie del Caribe. Una entrevista que no te puedes perder. ¿Qué piensa Benji Gil de la Sabermetría? No te lo pierdas.

Hacemos un repaso de la exitosa carrera como jugador y manager de Benjamín Gil, la personalidad más exitosa en el béisbol mexicano

Benjamín Román Gil Aguilar, conocido en el mundo del béisbol como “El Matador,” es una figura destacada en el deporte mexicano. Nacido el 6 de octubre de 1972 en Tijuana, Baja California, Gil Aguilar ha dejado múltiples éxitos en diversas ligas y facetas del béisbol a lo largo de su carrera.

Su destacada trayectoria como jugador abarca dos décadas de logros notables en diferentes ligas. Participó en las Grandes Ligas de Béisbol, la Liga Mexicana del Pacífico y la Liga Mexicana de Béisbol. Uno de los aspectos más notables de su carrera es su apodo, “El Matador,” que refleja su destreza y tenacidad en el diamante.

A lo largo de su carrera, Gil Aguilar acumuló una impresionante lista de títulos y logros. Ganó un campeonato en las Grandes Ligas de Béisbol, lo que lo consolida como uno de los pocos mexicanos que han alcanzado la cúspide del béisbol estadounidense. Además, su éxito se extendió a la Liga Mexicana del Pacífico, donde logró cuatro títulos, y a la Liga Mexicana de Béisbol, donde contribuyó a la conquista de otro campeonato.

Su influencia en el béisbol también trasciende su rol como jugador. Como mánager ha demostrado su capacidad para liderar equipos hacia la victoria. Dirigió a los Tomateros de Culiacán y a los Mariachis de Guadalajara, llevándolos a la obtención de cuatro campeonatos en la Liga Mexicana del Pacífico. Además, tuvo el honor de liderar a la Selección Mexicana en competiciones de renombre internacional, como la Serie del Caribe y el Clásico Mundial de Béisbol.

La versatilidad de Gil Aguilar también se refleja en su experiencia como entrenador con los Angelinos durante tres años, donde contribuye al desarrollo de talento y al éxito del equipo.

En 2023, Gil fue asignado como manejador de la Selección Mexicana habiendo conseguido el tercer lugar en la Serie, siendo la mejor actuación mexicana conseguida, en tal clásico.

Benevolencia con Manny Ramírez para el Salón de la Fama del Béisbol Latino

BRISTOL, CT – El béisbol latinoamericano siempre ha brillado en el diamante de las Grandes Ligas, y este año (2023), cinco nombres ilustres se unirán a la inmortalidad en el Salón de la Fama del Béisbol Latino. David Ortiz, Adrian Beltré, Manny Ramírez, Carlos Beltrán y Bobby Abreu han sido elegidos para recibir este prestigioso honor, y sus carreras están llenas de momentos inolvidables que merecen ser celebrados.

Las reglas para ingresar al Salón de la Fama del Béisbol Latino son claras y reflejan los valores que tanto apreciamos en el deporte. Estos cinco jugadores han superado todas las expectativas en su camino hacia la inmortalidad. Han jugado al menos diez años a nivel profesional, se han retirado hace al menos cuatro años, han mantenido carreras ejemplares dentro y fuera del campo y no haber sido castigado por uso de sustancias prohibidas o drogas. Su elección no solo es un reconocimiento a sus habilidades en el terreno, sino también a su integridad y compromiso con el juego.

Efectivamente hay un punto frágil alrededor de Manny Ramírez. Es indudable su legado y producción ofensiva descomunal a lo largo de su carrera en Grandes Ligas. Manny es sin discusión uno de los mejores bateadores en la historia del juego. ¡Punto!

Sin embargo, las dos suspensiones que recibió en su carrera por dar positivo a sustancias prohibidas, generaron una mancha en su carrera que difícilmente pueda ser condonada por los votantes a Cooperstown. Sin embargo, en esta elección para el Salón de la Fama del Béisbol Latino, los votantes han opinado en su mayoría lo contrario, seleccionando masivamente su nombre para ser inmortalizado.

Es decir, hay benevolencia “entre nosotros”, más no la hay a “nivel Cooperstown” o “con ellos”. Con ellos, me refiero a los votantes americanos y colegas de la BBWAA.

En nuestro podcast “Lo Mejor de Esta Semana” de Diamante 23 (YouTube/@ClubOnce11) nuestro compañero Carlos Baerga resaltaba: “Los números de Manny están ahí y no se pueden tapar. Todo lo que se hizo como peloteros está en el terreno y eso es lo que debe prevalecer para considerarse para estos reconocimientos”.

Es como si debemos premiar a los números y no a la persona. Personalmente aún no me queda totalmente claro, ni a nivel ético ni moral, desde el punto de vista del votante. No hay correctos o incorrectos. No tengo ni idea si soy moralista o doble moral. Al final…¿Quién no ha cometido errores? ¿Quién no se merece una segunda oportunidad? Incluso, terceras oportunidades. Somos humanos, ¿No?

Yo no voté por Manny. Decidí darle mi voto único de República Dominicana a David Ortiz, el carismático Big Papi, que es un ícono del béisbol mundial. Con una carrera de 20 años en MLB, tres anillos de Serie Mundial y más de 500 jonrones, su impacto en el deporte va más allá de las estadísticas. Ortiz es un líder en y fuera del campo, y su legado perdurará en la memoria de los fanáticos para siempre.

Además voté por Carlos Baerga de Puerto Rico como un homenaje a una gran carrera de un miembro latino de Salón de la Fama de una organización de MLB como los Guardianes de Cleveland, así como también lo es Félix Hernández con los Marineros de Seattle. Voté por José Canseco por un gigantesco e innegable impacto en el béisbol y en cuanto al tema de los esteroides, no me molesta, porque no estaba penalizado en el tiempo de Canseco.

En el de Manny si. Además fue reincidente.

Mi ultimo voto fue para Orlando Cabrera por su impacto en Colombia con una gran carrera a la par de la de su gran contraparte y rival en buena lid, Edgar Renteria.

Además de Manny y David, la lista de galardonados la completaron: Adrian Beltré, el tercer bate dominicano que alcanza los 3,000 hits en las Grandes Ligas, un ejemplo de perseverancia y dedicación. Con 21 años en MLB, su defensa en la tercera base y su capacidad para conectar hits son dignos de admiración. Su camino a Cooperstown parece seguro, y su legado en la República Dominicana es incuestionable.

Carlos Beltrán, el bateador ambidiestro por excelencia, ha dejado una marca imborrable en el béisbol. Con una carrera de 20 años y un premio de Novato del Año, Beltrán es un ejemplo de versatilidad y habilidad en el campo de juego. Su influencia en el béisbol latinoamericano es profunda y duradera.

Bobby Abreu, uno de los mejores bates de Venezuela, ha dejado su huella en las Grandes Ligas. Su habilidad para batear y su destreza en el jardín lo convierten en un jugador completo. Su contribución al béisbol venezolano es un motivo de orgullo para su país.

La exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Latino es un recordatorio de la riqueza del talento latinoamericano en el béisbol y la importancia de reconocer a aquellos que han dejado una marca imborrable en el juego. Estos cinco hombres son verdaderos embajadores del béisbol latino, y su legado seguirá inspirando a futuras generaciones de jugadores y fanáticos.

Incluso y de forma innegable, el legado de Manny Ramírez, o los números de Manny Ramírez.

En la ceremonia de exaltación a finales de 2023, celebraremos no solo sus logros en el terreno de juego, sino también su contribución a la grandeza del béisbol latinoamericano. Será un momento emocionante y un tributo merecido a estos gigantes del deporte.

Juan Vené y el inevitable viaje en el tiempo entre la razón y la pasión

VOCES DEL DIAMANTE

Medellín, Colombia- ¡SSSSÍ SEÑOR, QUÉ TAL FANÁTICOS, EL DEPORTEE, VUELVE A UNIRNOS!

Que inolvidable frase, patentada por el célebre Juan Vené, con la cual iniciaba uno de los mejores programas de Béisbol realizado para la televisión (producido y conducido por él), que jamás se haya realizado.

Cuánta razón tiene ésta frase. En lo particular, al igual que el deporte, siempre me fascino el periodismo en la política y mucho más en la geopolítica pero desarrollar éste oficio en esas áreas, es una tarea que generalmente produce muchas divisiones, antagonistas, discrepancias y hasta puede producir el escenario de exponer la vida del periodista, e incluso de su familia en riesgo.

En cambio, realizar periodismo en el deporte, en cualquiera de sus disciplinas, por más que se goce o se sufra por los triunfos y los reveses, lo que genera es uniones, satisfacciones y amistades, incluso en cualquiera de las dos vías. De hecho creo que el deporte es la única forma de vida en la que se respeta, admira y hasta se quiere de una manera superlativa a los rivales, razón por la cual me parecen lamentables las infames declaraciones del periodista venezolano Juan Vené en torno a Andrés Galarraga, Omar Vízquel y Miguel Cabrera, las cuales ha ventilado y revivido recientemente, y que inevitablemente me trasladaron a los años 90´s.

Play Ball y la explosión de la LVBP

Por esa época, una productora de televisión ubicada en Barquisimeto, ciudad ubicada en la región Centro Occidente de Venezuela (en la que he residido la mayor parte de mi vida), comenzó a producir desde el año 1994 el programa de Béisbol para Televisión llamado “Play Ball”, producido y conducido por Juan Vené, el cual realizaba completa cobertura a cada temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).

Al igual que el programa de la Major League Baseball, “This Week in Baseball”, el cual tenía su versión en español para los hispanos en Estados Unidos y para el mercado de Latinoamérica (Lo Mejor de la Semana), Play Ball era una revista audiovisual semanal, con formato para televisión que en sus inicios fue transmitido por dos de los mejores canales de televisión de Venezuela: Venevisión y Televen.

Play Ball era transmitido los Sábados a las 5:00 de la tarde por Televen, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada de la LVBP, pautados a las 5:30 que también transmitía Televen, mientras que en Venevisión era transmitido los días Domingos a las 11:00 de la mañana, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada que transmitía Venevisión a las 11:30. Rápidamente Play Ball se convirtió en el programa referente y uno de los pioneros del béisbol en Venezuela.

Eso coincidió con una etapa en la que en la LVBP hubo un nivel de juego extraordinario porque se efectuó una especie de salto enorme de calidad, ya que además de que en todas las Ligas Invernales del Caribe, incluyendo Venezuela, los peloteros refuerzos eran en su mayoría (por no decir todos), peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas y simultáneamente hubo una proliferación de peloteros venezolanos ascendidos a Las Mayores sin precedentes. Por aquella época, Puerto Rico y República Dominicana eran los países que año tras año colocaban a más peloteros en los rosters de 25 de la MLB.

Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes continuaban siendo los equipos más populares (lo que no ha cambiado), y más potentes pero Águilas del Zulia, Tigres de Aragua y Cardenales de Lara también tenían lo que en el Béisbol denominamos “un trabuco”. Cardenales de Lara es el equipo de la ciudad de Barquisimeto y venía de ganar su primer título en la campaña 1990-1991, para luego conseguir el Bicampeonato 1997-1998 y 1998-1999, seguido de su cuarto título en la 2000-2001.

Cardenales fue liderado por Robert Pérez (considerado el mejor pelotero en la historia de la LVBP y quien no se estableció en Grandes Ligas, a pesar de su pasantía por cinco organizaciones), y por Luis Sojo (ganó 5 Títulos de Bateo en la LVBP y sí se estableció en Grandes Ligas, ganando 5 Series Mundiales).

Para Venezuela, era la época en la MLB y en la LVBP de Wilson Álvarez, Omar Daal, Ugueth Urbina, Juan Carlos Pulido, Géremi González, Antonio Castillo, Edwin Hurtado, Giovani Carrara, Richard Garcés, Carlos García, Carlos Hernández, Eduardo Pérez, Eduardo Zambrano, Marcos Armas, Miguel Cairo, Tomás Pérez, Richard Hidalgo, Roberto Petagine, Alex Cabrera, Alex Ramírez, Luis Raven, Roberto Zambrano,Magglio Ordoñez, Bob Abreu, Roger Cedeño, Edgardo Alfonzo, Oswaldo Guillén, Robert Pérez, Luis Sojo y por supuesto, Andrés Galarraga y Omar Vizquel.

Andrés Galarraga y Omar Vizquel brillaron con todo su esplendor en la década de los 90´s en Grandes Ligas, aunque la luz de ambos iluminaban ya a Venezuela y El Caribe con Leones del Caracas desde la década anterior.

Por su parte, la compañía de televisión que producía el programa Play Ball, era próspera, emprendedora, vanguardista y futurista, con una gran visión, por lo que a través de una compañía de televisión por cable de suscripción, posicionó el primer canal de TV exclusivo de Béisbol en Venezuela, denominado “Baseball Channel”. El canal transmitía Grandes Ligas, Liga Venezolana de Béisbol Profesional, eventualmente transmitió otras Ligas Profesionales de Béisbol y complementa la programación con películas y documentales históricos y actuales de Béisbol.

En ese tiempo, Cardenales de Lara y Azulejos de Toronto mantenían un convenio laboral muy fuerte. La mayoría de los peloteros de Cardenales eran firmados para los Azulejos, así que los criollos ascendían al mejor Béisbol del mundo con la organización canadiense, mientras que los peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas con los pájaros azules, eran los importados de los pájaros rojos, así que no es difícil de imaginar y comprender que por aquel entonces, en la ciudad de Barquisimeto el Béisbol se respiraba, estaba en el ambiente.

Vené, el Jefe

En el año 1997 tuve la suerte de ingresar a esa compañía de producción para televisión como comentarista de las transmisiones televisivas y luego a partir del año 2000 como productor, razón por la cual conocí a Juan Vené y trabajé junto a un nutrido grupo de personas dirigidos por él.

El respeto y ritmo de trabajo que el señor Juan Vené en condición de Productor General exigía y lograba imponer era impresionante, realmente digno de admirar. No hay ninguna duda de que lograba sacar lo mejor de cada uno de los que trabajamos con él y que el resultado era un producto de la más alta calidad. La satisfacción de todos por eso era evidente, se notaba en el rostro de todos.

Sin dejar de realizar su columna diariamente, redacta un completo guión técnico literario base para cada edición semanal del programa, bajo el cual trabajamos Productores de Campo y de Escritorio, Camarógrafos, Videotecario, Diseñador Gráfico, Editor, Post Productor, además de los chequeadores audiovisuales y musicalizador, éste último en caso de que él mismo lo solicitara porque generalmente era él mismo quien se encargaba de la musicalización pero todo, absolutamente todo lo incluía en el guión. 

Previo al inicio de trabajo contra guión de todos los involucrados, él se comunicaba con cada uno de los que conformábamos el equipo de trabajo y expresaba exactamente lo que quería y luego nos solicitaba que le explicáramos con el mayor detalle posible el trabajo que íbamos a realizar, para asegurarse de que todos interpretáramos de la manera correcta el guión. Además se retroalimentaba porque en base a eso, escuchaba perspectivas e ideas del equipo de trabajo, ya que nos solicitaba de que no nos reprimiéramos de cualquier idea que nos surgiera.

La creatividad de Juan Vené es más que admirable, con una enorme capacidad para reinventarse, lo cual se ha podido percibir a los largo de los años en su columna diaria, en la que incluyó una sección que trataba de un encuentro gastronómico para conversar de Béisbol, con los personajes Embus T. Russo, la Flaca Certis, y Dick Secades (creo que esos eran sus nombres), a los cuales además los describía con delicado y minucioso detalle. También ha desarrollado con éxito las secciones del día del correo y las cartas del más allá, todas en su columna.

En cuanto a los programas que Juan Vené producía para televisión, además de sus frases célebres, como la de los inicios de sus programas o transmisiones: “Sí señor, qué tal fanáticos, el deporte, vuelve a unirnos”, así como las de despedida: “¿verdad que les gustó el programa?, pues el que viene, estará mejor” ó “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

También le gustaba trabajar con rimas, manejarse entre prosas, cual poemas y poesías enriquecía sus glosas…

Es algo realiza con notable facilidad, habilidad y calidad!.

Fue ahí que conocí su verdadero nombre y que ese personaje frente a mí era un pionero absoluto porque es el primer periodista de Venezuela, ya que estudió la carrera y se graduó en La Habana, Cuba, en una época en la que en Venezuela aún no existía esa carrera universitaria. Además es el primer cronista hispano con derecho a votar para la selección de peloteros a ser exaltados al Salón de la Fama de Grandes Ligas.

No pasó mucho tiempo para que allí produjéramos otros programas de Béisbol, la transmisión de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional para FOX SPORTS e incluso, la primera transmisión de la Serie del Caribe totalmente en Inglés para el canal de TV de los Yankees de Nueva York (YES). Fue la edición del año 2006 (Serie del Caribe Maracay-Valencia en Venezuela), y contó con la narración y comentarios de Jim Leyritz y Octavio Cookie Rojas.

El mentor

Juan Vené me presentó y enseñó a utilizar los libros estadísticos “Baseball-Register”, que cada año publicaba una nueva edición con los registros históricos de absolutamente todos los peloteros y managers que de por vida habían jugado en Grandes Ligas. Hay que recordar que www.mlb.com no fue inaugurado sino hasta el año 2002, y www.baseball-reference.com más o menos por la misma fecha.

No se cansaba de enseñar. Me mostró un pequeño librito de bolsillo, en forma de pelota de su autoría, el cual era una propuesta de  nuevo formato para la Serie del Caribe, presentado a principios de los años 80´s, el cual tenía la particularidad de no contar con una sede única, sino que cada equipo campeón de las Ligas del Caribe, recibiera y visitara a sus contrincantes. Me enseñó registros oficiales del béisbol de Estados Unidos cuando los conteos de bolas y strikes eran de 9 y 8. 

También me mostró parte del boceto de lo que más tarde sería su libro “El Béisbol y sus 5 mil años de Historia”, así como fotos de lo que fue el agasajo del que fue objeto en la Casa Blanca, en donde le festejaron y halagaron por sus 50 años de servicio y cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas.

Sin embargo, algo que no comento de forma particular, sino que es algo que él mismo comentó abiertamente e incluso publicó en sus columnas por aquel tiempo, fue su vehemente antagonismo para con la cablera deportiva estadounidense FOX SPORTS, con el comisionado de Grandes Ligas Allan Huber “Bud” Selig, así como con Empresas Polar de Venezuela.

Figura omnipresente

Vené, como lo ha hecho por décadas, escribe su columna diariamente, la cual no solo era publicada en más de un periódico de Venezuela, también de México, Estados Unidos, Sudamérica y El Caribe. Por si fuera poco, la versión en español del semanario audiovisual de la MLB, This Week in Baseball, llamado “Lo Mejor de la Semana”, era conducido por Juan Vené y a partir de 1994, el programa de televisión semanal que mejor cobertura realizaba de la LVBP (Play Ball), también era producido y conducido por Juan Vené.

Al ser Venezuela un país eminentemente apasionado por el béisbol, al punto de que ésta disciplina deportiva es considerada el pasatiempo nacional y que forma parte de la idiosincrasia del venezolano, se le puede considerar una nación que prácticamente en su totalidad era altamente consumidor de Juan Vené. 

Hay que recordar que por aquella época, Internet apenas era una herramienta que estaba en desarrollo, muy lejos aún de lo que se ha convertido a nivel global, al igual a los celulares, los cuales no portaba cualquiera y los pocos que existían, eran unos ladrillos analógicos con antena desplegable que ocupaban medio muslo de una persona al guindarlo en su cintura. Así que en Venezuela se disfrutaba de “Lo Mejor de la Semana” desde Abril hasta Octubre y de “Play Ball” desde Octubre hasta Febrero (ambos contenidos dirigidos por Vené), además de leer su columna diaria, la cual era publicada por varios periódicos del país. 

El elevado nivel del Béisbol en Venezuela durante la década de los 90´s no se limitaba al terreno de juego, ya que a nivel periodístico y más específicamente en cuanto a narradores y comentaristas de transmisiones televisivas y radiales de Béisbol se refiere, difícilmente la nación al norte de Sudamérica haya contado con mayor nivel, antes y después de esa generación.

Una generación en la que brotaba calidad, elegancia, arrogancia y hasta una especie de glamour. Las duplas conformadas por Delio Amado León (con su limpia y perfecta narración, que destacaba por su torrente voz), con Gonzalo López Silvero (con superlativo conocimiento de la materia). 

Hablando de torrente voz, “El Narrador” Alfonso Saer (quizás el mejor narrador de su generación y probablemente de la historia de Venezuela), junto a los comentarios de Rubén Mijares (con su característica parsimonia que se complementaba muy bien con Saer y que lejos de aburrir, amarraba más a los fanáticos porque contaba con un conocimiento del juego insuperable, incluso reconocido por sus colegas más eminentes). El versado y carismático Musiú Lacavalerie con la perfecta y sobria dicción de Carlos Tovar Bracho.

También figuraba el acertado e impresionante comentarista Carlos González, quien no anotaba absolutamente nada de ningún juego pero que era capaz de reproducir de memoria todo detalle de cada encuentro. 

Y estaba Juan Vené. 

Juan Vené se esmeraba en describir con gran precisión lo que acontecía en el juego, además de hacer énfasis en el detalle. Realizaba interesantes y acertados comentarios, incluso anticipando algunas jugadas. El sabor de su narración es realmente difícil de explicar, más se puede encontrar en sus célebres frases, “Ssssí señor, qué tal fanáticos, el Deporte, vuelve a unirnos”, “tres y dos, la cuenta que no tiene más allá”, “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

Le fascinaba contar los pormenores e impresiones que recogía y compilaba a tempranas horas previo a cada encuentro, mientras que su creatividad en las transmisiones era evidente. En sincronía con el director de audio de las transmisiones, al momento de un Cuadrangular y previo a su narración, comentaba “Escuchen esto”, entonces callaba, el director subía el audio ambiente y se escuchaba la bulla ensordecedora del público. De la misma forma hacía escuchar los batazos, las sentencias del Umpire principal y hasta el sonido de la pelota con la mascota del receptor. Un espectáculo.

Así que Juan Vené para Venezuela, no solo era un periodista y narrador de béisbol, era mucho más porque a pesar de que es venezolano, su trascendencia en Grandes Ligas y su estilo particular, lo convertían en una mezcla excepcional del criollo de gran calidad y del importado de lujo. 

Era sencillamente la mayor y mejor referencia del béisbol de Grandes Ligas y del Caribe.

Los pseudónimos de esta historia

José Rafael Machado Yánez es el nombre de éste gran periodista venezolano, mejor conocido nacional e internacionalmente como Juan Vené, ya que en la década de los 50 ‘s era costumbre que los periodistas deportivos utilizarán seudónimos para escribir una columna. Entonces decidió colocar el nombre de Juan, por Juan Bimba,la mascota por aquellos días de Acción Democrática, uno de los dos partidos políticos más importantes en la historia de la nación sudamericana, mientras que el apellido Vené derivó del diminutivo de Venezuela.

Es decir que el seudónimo “Juan Vené” de José Rafael Machado Yánez no llegó por su extraordinario desempeño laboral en el mundo del periodismo deportivo, aunque para ser sincero, en el tiempo pudo haber sido así, ya que argumentos de verdad que le sobran pero el mismo se ha encargado de sabotearse y no haber permitido que así haya sido.

Ahora bien, el seudónimo “The Big Cat” o “El Gran Gato” que merecidamente identifica a Andrés Galarraga, se lo adjudicaron porque a pesar de su envergadura corporal, tenía una impresionante agilidad para defender la inicial, desplegaba buena velocidad y era un excelente corredor en las bases, además de que bateaba con la potencia que generan los grandes felinos (Leones y Tigres), en éste sentido, solo habría que preguntarle al Joe Robbie Stadium y fanáticos de los Marlins de Florida.

Por su parte, el seudónimo de “Manos de Seda” que identifica a Omar Vizquel, es sencillamente porque se le reconoce como uno de los mejores defensores del Short Stop en la historia de las Grandes Ligas y del mundo. En ese sentido, pocos Short Stops se sientan en la misma mesa con “Manos de Seda”, Alfonso “Chico” Carrasquel, Luis Aparicio, David Concepción, Ozzie Smith, Rey Ordoñez, Oswaldo Guillén, Germán Mesa y Derek Jeter.

A Miguel Cabrera se le conoce con el seudónimo de “El Marciano” sencillamente por ser uno de los mejores bateadores en la historia de Grandes Ligas, 1 Triple Corona, 4 Títulos de Bateo, 7 Bates de Plata, 2 MVP, 12 Juegos de Estrellas, 1 Serie Mundial, más de 3 mil Hits, más de 600 Dobles, más de 500 Jonrones, más de 1.800 Carreras Impulsadas y .307 de Average.

Luego de repasar de manera muy superficial los logros de tan notables figuras, por más de que se quiera o pretenda ignorar, es prácticamente imposible obviar comentarios tan pesados, provenientes de una personalidad tan destacada y notable como Juan Vené. Comentarios que parecen inconcebibles y que hasta para el menos interesado, le es difícil de digerir.

Comenta a través de su columna que no votará por Omar Vizquel en su carrera para ingresar al Salón de la Fama porque según él, no lo merece. Manos de Seda es uno de los mejores defensores del Short Stop, posición en la que por más de 100 años, a sus custodios se les exigió, evaluó y predominó la defensa. Lo que sucedió fue que en Venezuela, Juan Vené se había puesto de acuerdo con Vizquel para entrevistarlo en el Club House de Leones del Caracas pero Juan Vené llegó tarde y al tratar de realizar la entrevista, la seguridad de la novena melenuda lo sacó y no permitió que la entrevista se concretara. Desde entonces Vené asegura que fue la seguridad de Vizquel que no le permitió realizar la entrevista, ya que supuestamente fueron ellos quienes le sacaron del Club House de los Leones.

También a través de su columna expresó que Andrés Galarraga no padeció de cáncer sino de una anomalía en su cuerpo como consecuencia del consumo de sustancias prohibidas, según le expresaron dos médicos de Bravos de Atlanta, lo cual no corroboró. 

Ni con el León, ni con el Tigre

Andrés Galarraga padeció a lo largo de su carrera de diversas lesiones, incluyendo en 1993, cuando ganó el Título de Bateo de la Liga Nacional con .370 de Average, que le apartó de la acción por varios juegos. 

El temido quinteto que conformó con el norteamericano Ellis Burks, el italoamericano Dante Bichette, el mexicano Vinny Castilla y el canadiense Larry Walker, finalmente nunca logró ser un quinteto de poder sino un cuarteto porque siempre hubo por lo menos uno de ellos lesionado por temporada. Nada de esto sucede en peloteros que consumen sustancias para mejorar el rendimiento.

El Gran Gato de Venezuela es una de las sonrisas más afables en la historia del juego y uno de los peloteros más caballerosos y respetuosos, con unos valores extraordinarios. En el año 1996 y durante el último día de temporada regular, Galarraga llegaba con 46 Cuadrangulares, a uno del dominicano George Bell (conectó 47 Vuelacercas en el año 1987), y del boricua Juan Igor González, que esa temporada ya contaba con 47 Vuelabardas, y eran hasta el momento los latinos con más Jonrones en una temporada. 

Ese día, Andrés Galarraga igualó el récord para latinos con su Tetrabases 47 y terminó su temporada con 150 Carreras Impulsadas, líder en ambos departamentos pero no fue solo eso lo que los periodistas venezolanos presentes ese día en el estadio de los Rockies se llevaron como recuerdo, ya que previo al juego, en el Clubhouse de los rocosos, Galarraga abrió su locker, en el que se observaban resaltando y con gran claridad una foto de su familia, una imagen de Jesucristo  junto a otra más de la sagrada Virgen María, y finalmente un mapa de Venezuela.

Una de las entrevistas que logré realizar al Gran Gato de Venezuela, fue en un Juego de Estrellas de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, en el estadio universitario de la capital, en el cual fue agasajado. Dentro de lo que es un Juego de Estrellas, una exclusiva para un programa de televisión por parte del homenajeado, significa contar con un gran optimismo, sin embargo no es algo imposible. 

Coordinamos en realizar la entrevista en el Clubhouse de Leones del Caracas a una hora determinada. En el momento en el que mi equipo de trabajo estaba montando el set para la grabación, apareció “El Loro”, mítico personaje de los Leones, el cual se encarga de poner orden en el Club House y nos sacó. 

Al instante en el que íbamos saliendo, coincidimos con Galarraga, tal lo acordado para la entrevista y le expliqué. Inmediatamente presencié la discusión que sostuvo el Big Leaguer venezolano, mediando y gestionando para que nos permitieran realizar la entrevista en ese lugar. Luego se me acercó, me explicó que por protocolo e itinerario del evento no se podía pero que lo buscara cuando terminara toda la jornada. Logramos montar el set en el otro Club House, el de Tiburones de La Guaira (el otro equipo inquilino del estadio), y al final de toda la jornada, cuando incluso ya habían apagado todas las luces del estadio, a pesar de todo el cansancio que significó esa larga y extenuante jornada para él, Andrés Galarraga atravesó el campo de juego, se transformó con su mejor cara y su mejor sonrisa que lo caracteriza, y la botó con una larga y robusta entrevista, como si apenas hubiera iniciado el día para él.

Que Andrés Galarraga mintió al expresar que padecía cáncer para cubrir otra cosa, algo de lo cual no existe ni la más mínima evidencia. Perdón pero no, y menos de una persona como él.

Luego expresar que Miguel Cabrera, a pesar de sus números no tiene seguro un lugar en el Salón de la Fama de Grandes Ligas porque tiene que esperar cinco años para entrar en la lista de los aspirantes para ser escrutado y su comportamiento en ese período de tiempo lo puede alejar, no es algo más que asumir algo en base a una suposición absolutamente negativa, pretendiendo generar algo oscuro en el horizonte de una súper estrella que brilla con luz propia.

Una carrera de éxitos

Es muy lamentable porque Juan Vené es mucho más de lo que hasta aquí ya hemos señalado. De niño fue repartidor de periódicos y previo a sus 60 años de cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas, del béisbol de México y del Caribe, fue comediante, bailarín, torero y piloto de carreras de carros. En sus inicios de periodista fue reportero, cubrió la política, la farándula (al punto que fue creador de espectáculos y premios, como el prestigioso premio del canto “Guaicaipuro de Oro”), y hasta realizó cobertura de historias policiales.  Fue hombre de televisión desde los inicios de la industria audiovisual en Venezuela, así como publicista, empresario, locutor, libretista, musicalizador, animador y productor de radio y televisión.

Además de ser columnista en periódicos y páginas web, es escritor de revistas y libros, los cuales van por 20, aproximadamente. Juan Vené fue narrador de por lo menos 7.500 juegos de la Major League Baseball, en donde se incluyen 45 Series Mundiales con sus respectivos Play Off, a lo que hay que sumar sus innumerables transmisiones en México, Venezuela y el Caribe, además de ser un notable historiador.

Juan Vené es un trabajador incansable. Por eso en el año 2017, la Sala de Prensa del moderno estadio de Guadalajara en México lleva su nombre, además de haber sido exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Venezuela. A sus 90 años de edad, solidificó aún más sus vínculos con el béisbol de México (vínculo que por décadas ha sido muy cercano), ya que el 20 de febrero de 2019, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, se inauguró el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. El edificio alberga la Biblioteca Infantil Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, que incluye la “Biblioteca Juan Vené”, acopio que fue donado por el periodista venezolano, que principalmente incluye historia del juego. 

Por si fuera poco, a sus 94 años de edad, aún escribe su columna diaria y trabaja de forma sistemática en dejar registro de todo su conocimiento posible del béisbol, especialmente en cuanto a la historia general de éste extraordinario juego.

El controversial voto de Vené

Soy un proclive defensor de que Andrés Galarraga merece su nicho en Cooperstown (así como de varios peloteros más, incluyendo a Omar Vizquel), mientras que Juan Vené, como uno de los 400 periodistas con voto para el Salón de la Fama, en su ejercicio de tan importante proceso genera la impresión de estar sesgado o ya no estar lo suficientemente cónsono y coherente con los parámetros bajo los cuales se rigen quienes escrutan a los peloteros para sus potenciales exaltaciones o no, e inclusive, se puede aseverar que es hasta incoherente consigo mismo al momento de someter sus votos. 

En la boleta de votación del 2021, por ejemplo, Juan Vené seleccionó solo a tres peloteros de diez posibles, Scott Rolen, Billy Wagner y Andy Pettitte. Wagner era un indiscutible y aunque ya Rolen fue seleccionado y exaltado al Salón de la Fama de Grandes Ligas, peloteros como el venezolano Bob Abreu y el curazoleño Andruw Jones también cuentan con argumentos de peso para ser seleccionados y exaltados pero no contaron con el voto de Juan Vené y lo que parece aún más inconcebible, es que haya dado su voto a Pettitte, quien confesó públicamente haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento, mientras que a peloteros con mayores y mejores desempeños a lo largo de sus carreras como Roger Clemens, el cubano Rafael Palmeiro, Barry Bonds, el dominicano Sammy Sosa y muchos más, no han contado con el voto de Juan Vené, por éstos haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento.

Podríamos asentir que Juan Vené es para el periodismo del bate y las pelotas, lo que es Pete Rose para el béisbol, algo así, salvando las diferencias. 

Paradójicamente, Juan Vené tildó abiertamente de “Homicida del Béisbol” al para entonces comisionado de la MLB Bart Giamatti, responsable principal de la expulsión del mayor hiteador de todos los tiempos de la MLB del Béisbol y de por vida, a quien Vené ha defendido de forma contundente.

Lamentablemente, para aquellos que disfrutamos plenamente de su trabajo, y muy especialmente para quienes nos dimos el lujo y el gusto de formarnos bajo sus enseñanzas y directrices, con su orden en todo, elevadísima disciplina, puntualidad, oficio, intensidad, creatividad, conocimiento y originalidad, reconocemos y nos duele enormemente que sus maneras y sus formas opaquen y empañen su inmenso legado, especialmente porque ataca de forma innecesaria a Andrés Galarraga, Omar Vizquel y Miguel Cabrera, tres súper estrellas coterráneos de él, que además de también haber dejado un gran legado pero como peloteros, son ejemplos, líderes y emblemas de Venezuela y Latinoamérica.

Que en base a pensamientos y opiniones se hayan desarrollado éstos temas que se han manejado públicamente, al punto de que es tema de conversación para entendidos y desentendidos, que en realidad son situaciones desagradables que pueden generar consecuencias trascendentes en los involucrados, siendo todo esto por demás algo absolutamente innecesario, me parece una especie de caricatura, una broma de mal gusto o mejor aún, un show de radio o televisión, que al enterarnos al respecto nos genera a todos una matriz de opinión incluso hasta inconscientemente, por la  cual nos hace a todos partícipe de ello. 

Así que por ésta razón:

¡JUAN VENÉ LOS VERÁÁÁ… EN EL PRÓXIMO PROGRAMA!

Impacto de la violencia doméstica en MLB: El caso de Julio Urías

BRISTOL, CT – Las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) han sido testigo de muchos desafíos y controversias a lo largo de los años, pero uno de los problemas más serios y preocupantes es la violencia doméstica. Como se mencionó anteriormente, este problema ha afectado a algunos jugadores de la MLB en el pasado y recientemente ha vuelto a estar en el centro de atención con un caso alarmante: el del lanzador Julio Urías.

El Caso de Julio Urías

Julio Urías, un talentoso lanzador mexicano zurdo que juega para los Dodgers de Los Ángeles, se encontraba en medio de una prometedora carrera en las Grandes Ligas cuando enfrentó graves acusaciones de violencia doméstica el 4 de septiembre de 2023. Según los informes, Urías fue arrestado y acusado de agresión y violencia doméstica.

Los registros de la cárcel del condado de Los Ángeles muestran que Urías fue arrestado alrededor de las 11 p.m. hora del Pacífico y fichado en la cárcel a la 1:05 a.m. Fue puesto en libertad a las 4:47 a.m. bajo una fianza de $50,000. No hay otros detalles disponibles sobre el arresto, aunque tenemos una buena idea de dónde estaba Urías el domingo: en el estadio BMO viendo a LAFC enfrentarse a Lionel Messi e Inter Miami.

Este caso ha sacudido a la comunidad del béisbol y ha resaltado la necesidad urgente de abordar la violencia doméstica en el deporte. A pesar de que Urías es un jugador joven y talentoso, las acusaciones en su contra sirven como un recordatorio de que ningún atleta debe estar por encima de la ley ni exento de las consecuencias de sus acciones.

Respuesta de MLB y los Dodgers

MLB y los Dodgers de Los Ángeles tomaron medidas inmediatas en respuesta a las acusaciones contra Julio Urías. La liga suspendió al jugador y lo colocó en licencia administrativa, de acuerdo con su política de violencia doméstica. Esta acción demuestra el claro compromiso de la MLB de abordar este problema seriamente y enviar un mensaje claro de que la violencia doméstica no será tolerada en el béisbol.

Además de la suspensión, los Dodgers de Los Ángeles también emitieron una declaración condenando la violencia doméstica y afirmando que estaban cooperando plenamente con las autoridades y la MLB en la investigación del caso. Esta respuesta subraya la importancia de que los equipos asuman la responsabilidad y se pronuncien en contra de la violencia doméstica, incluso cuando involucra a uno de sus propios jugadores.

La Necesidad de un Diálogo Continuo

El caso de Julio Urías es un recordatorio sombrío de que la violencia doméstica es un problema que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su estatus o profesión. Es importante que la comunidad del béisbol, incluyendo jugadores, equipos y fanáticos, continúe teniendo conversaciones abiertas y honestas sobre este tema.

La violencia doméstica no solo afecta a las víctimas directas, sino que también tiene un impacto negativo en la reputación y la integridad del deporte en su conjunto. MLB ha tomado medidas significativas en términos de políticas y sanciones, pero el trabajo no está completo. Se requieren esfuerzos continuos para educar a los jugadores, crear una cultura de respeto y brindar apoyo a las víctimas.

MLB anunció que colocó al lanzador de los Dodgers de Los Ángeles, Julio Urías, en licencia administrativa el miércoles, dos días después de que el zurdo fuera arrestado bajo cargos de violencia doméstica grave.

La medida es efectiva de inmediato, mientras la liga continúa su investigación sobre Urías, quien recibirá su salario mientras esté fuera de acción. El novato de los Dodgers, Ryan Pepiot, será promovido en una medida correspondiente para ocupar el lugar vacante en la rotación.

Los Dodgers emitieron un comunicado confirmando que el equipo está cooperando con la investigación de la MLB.

El equipo también anunció la cancelación de la noche del bobblehead o figura de juguete de Urías previamente programada para el 21 de septiembre. En su lugar, las primeras 30,000 personas esa noche recibirán “una selección de figuras de leyendas de primera calidad”.

La licencia administrativa suele ser el primer paso de la MLB en las investigaciones de violencia doméstica, y los juegos perdidos generalmente se cuentan como tiempo cumplido (con el salario devuelto) en un eventual acuerdo sobre la disciplina del jugador.

Reincidente en violencia

Urías fue arrestado y puesto en libertad bajo fianza de $50,000 el lunes temprano. Los detalles confirmados sobre el arresto son escasos más allá de que supuestamente estuvo en el partido entre LAFC e Inter Miami el domingo. El presunto incidente es la segunda ronda de acusaciones de violencia doméstica a las que se enfrenta Urías, después de que fuera arrestado en mayo de 2019, cuando testigos le dijeron a la policía que lo vieron empujar a una mujer al suelo en un estacionamiento.

Julio Urías evitó cargos criminales pero no una suspensión de la MLB después de su arresto en 2019
Ese arresto de 2019 no llevó a que se presentaran cargos contra Urías. La mujer en cuestión le dijo a la policía que se cayó, aunque se informa que las imágenes de seguridad respaldaron el relato de los testigos. El fiscal de la ciudad de Los Ángeles pospuso los cargos siempre y cuando Urías asistiera a un programa de consejería de violencia doméstica de 52 semanas y no fuera arrestado por un delito violento en el próximo año.

Aunque Urías evitó cargos criminales, MLB lo suspendió 20 juegos por violar su política de violencia doméstica. Ningún jugador ha sido suspendido dos veces bajo esa política, por lo que Urías podría estar en posición de ser el primero.

El caso de Julio Urías es un recordatorio de que la violencia doméstica es un problema que no se puede ignorar ni minimizar. Aunque es un tema difícil y delicado, es esencial que tanto el deporte como la sociedad en su conjunto aborden este problema de manera efectiva. MLB y los Dodgers de Los Ángeles han tomado medidas significativas para abordar el caso de Urías, pero también deben continuar trabajando para prevenir la violencia doméstica en el futuro.

En última instancia, el objetivo es crear un entorno en el que todos los participantes en el béisbol, ya sean jugadores, fanáticos, entrenadores o ejecutivos, se unan en contra de la violencia doméstica y promuevan relaciones saludables y respetuosas. La lucha contra la violencia doméstica es una responsabilidad compartida que debe ser abordada de manera colectiva para garantizar que el deporte sea un lugar seguro y libre de abusos para todos.

No arreglar lo que no está roto

BRISTOL, CT – En 2023 los propietarios de los equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional se reunieron para discutir las condiciones y el escenario del próximo torneo. Una de las noticias que se hizo pública fue la adaptación que realizarán en la liga, basada en las nuevas regulaciones de MLB en el terreno de juego.

Sin embargo, me pregunto quién o qué entidad, grupo de enfoque, estudio de mercado o medición seria, más allá de los comentarios en redes sociales, afirma que hay un problema con la duración de los juegos en las ligas invernales, específicamente en la de Venezuela.

Señores propietarios y “jalabolas” de los propietarios: la implementación del reloj en la MLB es el resultado de una circunstancia generada durante años debido a los cambios en la forma de consumo de medios de comunicación en los Estados Unidos. Allí, la atención se ha desplazado de la televisión tradicional hacia los medios digitales. Después de muchos estudios, se determinó que el aficionado estadounidense promedio, no el aficionado más dedicado, consideraba que el béisbol tenía demasiadas pausas, especialmente durante la espera del lanzador para lanzar la pelota. De ahí surgió la idea de implementar un reloj para limitar el tiempo.

Las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Estados Unidos no son los mismos que en Latinoamérica, y mucho menos en Venezuela. En este país, la brecha entre aquellos que tienen acceso a la tecnología y a internet y aquellos que no la tienen es una de las más grandes del mundo. De hecho, según Statista.com, Venezuela tiene la peor velocidad de internet en Centro y Sudamérica. Incluso la Guayana Francesa tiene un mejor acceso a datos para su población.

Enchufado, no estoy hablando contigo. Esto es algo que no puedes creer que esté sucediendo.

Ahora bien, todos estos análisis se tienen en cuenta para decidir por qué se impone un reloj que acelere el juego. ¿Cuáles son los problemas de la liga? Puedo mencionar muchos, y estoy seguro de que imponer el reloj de lanzamiento no los resolverá.

Por ejemplo:

  • El hecho de que los Bravos de Margarita sean un equipo errante.
  • La falta de asistencia de la afición a los partidos de los Leones del Caracas, el equipo de la capital (solo hubo 46,000 fanáticos registrados en toda la temporada pasada).
  • Una asistencia promedio de 2,000 fanáticos en el estadio en 2022, en comparación con un promedio de 5,000 hace una década.
  • La dificultad para contratar jugadores extranjeros de calidad debido a los complicados procesos logísticos y de viaje hacia Venezuela.
  • La falta de diversidad de patrocinadores y anunciantes como en el pasado.
  • La ausencia de medios de comunicación sólidos e independientes que cubran las acciones del béisbol de manera sostenible, como consecuencia de la censura y el cierre de medios en el país.
  • La falta de estabilidad jurídica para los contratos de equipos y la liga.
  • La falta de una visión sólida y adaptada a la realidad en cuanto a la cobertura y distribución digital del producto.

Podría seguir y enumerar miles de problemas en la liga, desde la falta de instalaciones sanitarias adecuadas hasta problemas de infraestructura. Esto y más son problemas de la liga.

Pero como todo es un espectáculo, pan y circo, es mejor ponerse la soga al cuello tratando de implementar el reloj de juego.

Amigos, en la MLB, el reloj tuvo un período de prueba de más de 5 años en las ligas menores para comprender cuándo se activa y desactiva, quién lo opera y cómo funciona todo el proceso. En Venezuela, pretenden operarlo de la noche a la mañana, simplemente colocando un reloj y haciendo clic con el ratón.

Puedo entender que cuando se habla del producto en el terreno, haya ciertos aspectos que se regulen de manera consistente, como el tamaño de las bases. Si el 60% de los jugadores de la liga están bajo contratos con organizaciones de la MLB y son los equipos de la MLB quienes permiten su participación, tiene sentido buscar puntos homogéneos en la presentación del espectáculo a través del “Acuerdo Invernal” regulado entre la Confederación del Caribe y la Oficina del Comisionado.

Pero la verdad es que a la Oficina del Comisionado de la MLB le importa muy poco lo que suceda más allá de la costa de Key West.

El hecho de implementar bases más grandes e incluso limitar el shift, como se hace en la MLB, quizás sean reglas fáciles de aceptar e implementar. Sin embargo, la logística del reloj, sus causas y consecuencias, no es algo adaptable ni conveniente para la LVBP ni para ninguna liga del Caribe.

¿Acaso los japoneses impusieron el reloj solo porque la MLB lo hizo? Por si nadie lo mencionó, en Japón NO HAY RELOJ en el terreno. Incluso los fanáticos japoneses aún no han pedido que los juegos sean más rápidos.

¿Cuál será la perspectiva del principal patrocinador histórico de la liga, Empresas Polar, cuando se den cuenta de que dejarán de vender al menos un 25% de su volumen de productos en el estadio porque decidieron acelerar el juego en Venezuela?

¿Para qué?

También hay rumores sobre la implementación del sistema Trackman en cada estadio, que consiste en sensores y lectores de movimientos asociados a un software avanzado que captura los movimientos en el campo y la pelota, como los batazos, y proporciona estadísticas y mediciones de los eventos. De esta forma, conocemos quién tiene la mejor velocidad de rotación o el ángulo preciso de lanzamiento de un batazo, entre otros.

Pero para implementar la sabermetría, se requiere un proceso educativo para los fanáticos. Y, por si aún no lo saben, el aficionado tradicional no está muy abierto a darle importancia a la analítica, ya que considera que mata la esencia e intuición del juego en el campo. En nuestro lenguaje, mata la viveza criolla.

Viveza criolla = Pelota Caribe = Esencia del juego.

En el Caribe, y especialmente en Venezuela, este tipo de cambios van en contra del fanático más ferviente, y aunque matemáticamente pueda ser una minoría, es precisamente esa minoría la que ha mantenido el negocio durante más de 60 años. Es la raíz de la esencia, la savia de la planta.

No entiendo por qué tratar de arreglar lo que no está roto. En el caso venezolano, esto parece ser una conducta de corte político que busca imponer a la fuerza para ejercer control. Tras un claro y reconocido fracaso en este tipo de prácticas, es hora de que la liga reaccione y se dé cuenta de que los problemas del béisbol venezolano son logísticos y no tienen que ver con el juego en el terreno. La liga debería preocuparse por ofrecer más al aficionado para invitarlo a regresar a los estadios.

Medidas como estas incluso dificultarán más la contratación y el uso de jugadores adaptados a un juego acelerado, como el de la MLB (con sus propias razones), pero sin las herramientas adecuadas para implementarlo. Atentar contra la esencia es atentar contra el béisbol.

En resumen, desde esta tribuna nos oponemos a la intención de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional de implementar el reloj de juego en base a las regulaciones recientes de la MLB. El problema del béisbol venezolano no radica en el tiempo de juego, sino en una serie de desafíos logísticos, como equipos errantes, falta de asistencia al estadio, problemas con los patrocinadores y los medios de comunicación, entre otros. Además, las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Venezuela son diferentes a los de Estados Unidos, y que la imposición del reloj no sería apropiada ni conveniente para la LVBP o cualquier liga del Caribe. La implementación de sistemas sabermétricos podría no ser bien recibida por los fanáticos tradicionales y debe existir primero una educación para que el fanático entienda los contextos analíticos.

Luis Arráez: “Aprendí a batear con una mata de mango”

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – En una entrevista exclusiva en la temporada 2023 el segunda base de los Marlins de Miami, el venezolano Luis Arráez, en este 2024 con los Padres de San Diego, nos habló de sus orígenes familiares en el barrio Las Flores, en el estado Yaracuy en la región central de Venezuela, y de cómo comenzó a jugar pelota desde sus primeros recuerdos en su infancia.

También nos reveló los consejos que le han dado sus compatriotas Miguel Cabrera y José Altuve sobre la importancia de una buena nutrición para tener una carrera larga y saludable en Las Mayores.

LUIS ARRAEZ 🇻🇪⚾️ 2B @marlins “Mi papá guindaba una pelota en una mata de mango y yo bateaba”

Una joya de bateo que brilla en MLB

Arráez se ha convertido en una sensación en las Grandes Ligas de Béisbol, especialmente tras su destacada actuación en la temporada 2022, donde se coronó como el campeón de bateo de la Liga Americana con los Mellizos de Minnesota. Con una impresionante marca de bateo de .316 de AVG y 173 imparables para un OPS de .795, en ese año.

En su joven carrera en las Grandes Ligas, Luis Arráez ha dejado marcas sorprendentes. Desde su debut en 2019, ha sido un bateador consistente y confiable, promediando un impresionante .329 de porcentaje de bateo en su carrera, con 630 imparables y un OPS de .799. Estas cifras no hacen más que confirmar su estatus como uno de los mejores bateadores de las Grandes Ligas.

En 2023 ha mejorado su promedio general ya que está bateando para .349 de AVG, con 186 incogibles (y contando) para un OPS de .839. Es decir Arráez está superando su promedio y viviendo el mejor momento de su joven carrera.

Destrezas para ser uno de los mejores bateadores de la historia

La destreza de Luis Arráez como bateador es innegable. Su estilo de bateo se asemeja al del legendario zurdo Tony Gwynn, una comparación que no se hace a la ligera. Al igual que Gwynn, Arráez tiene un enfoque en el contacto con la bola, priorizando el control y la precisión sobre la potencia. Su capacidad para ajustar su swing en función de la ubicación y el lanzamiento del pitcher es una de sus mayores fortalezas. Además, su paciencia en el plato y su habilidad para trabajar cuentas largas lo convierten en un oponente temible para cualquier lanzador.

A lo largo de sus cinco temporadas en las Grandes Ligas, Luis Arráez ha acumulado numerosos récords y logros impresionantes. Algunos de los más destacados incluyen:

Campeón de Bateo de la Liga Americana en 2022: Su promedio de bateo de .349 en la temporada 2022 lo catapultó al título de campeón de bateo de la Liga Americana, un logro que pocos jugadores alcanzan en sus carrera.

630 Hits en 5 Temporadas: Desde su debut en 2019, Arráez ha acumulado 630 hits en un tiempo relativamente corto, lo que demuestra su capacidad para conectar la bola de manera consistente.

Líder en Porcentaje de Bateo en 2020: En la temporada 2020, Arráez lideró la Liga Americana con un increíble .364 de porcentaje de bateo, una hazaña que pocos jugadores pueden igualar.

All-Star en 2021, 2022 y 2023: Su impacto en el juego fue reconocido en el Juego de Estrellas de 2021, donde fue seleccionado como representante de los Mellizos de Minnesota, lo mismo ocurrió en 2022 y en 2023 fue elegido al Juego de las Estrellas pero ahora con su nuevo uniforme de Miami.

Luis Arráez no solo ha demostrado ser un bateador excepcional, sino que también se ha ganado el respeto de sus compañeros y fanáticos por su ética de trabajo incansable y su humildad en el campo de juego. A medida que continúa su ascenso en las Grandes Ligas, su nombre se perfila como una figura que podría dejar una huella perdurable en la historia del béisbol. ¿Un Salón de la Fama? Solo el tiempo y su constancia con el madero lo dirá.

En resumen, el éxito de Luis Arráez como bateador, su comparación con leyendas como Tony Gwynn y sus numerosos récords en las Grandes Ligas lo convierten en uno de los jugadores más emocionantes y prometedores del béisbol actual.

Los fanáticos de los Mellizos de Minnesota lo extrañan, los seguidores de los Marlins lo disfrutan y los amantes del béisbol en general tienen mucho que esperar de este talentoso pelotero venezolano en los años venideros.

Luis Arráez: un navegante en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional

Antes de su éxito en las Grandes Ligas, Arráez también ha dejado numeritos en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP). Arráez comenzó su trayectoria en la pelota invernal venezolana en la temporada 2015-2016 cuando apenas tenía 18 años de edad. En ese año, el joven talento tuvo 48 apariciones en el plato y conectó 12 imparables, dejando cifras de .286/.326/.333/.659. Fue un inicio prometedor que auguraba un futuro brillante en el béisbol.

La siguiente temporada en la LVBP también fue sobresaliente para Arráez. En 203 turnos al bate, conectó 61 hits, anotó 31 veces y empujó 22 carreras, logrando un impresionante promedio de bateo de .335. Sus actuaciones destacadas lo hicieron merecedor de la distinción de Jugador de la Semana en dos ocasiones, consolidando su estatus como una de las jóvenes promesas del béisbol venezolano.

La última participación de Arráez en la LVBP fue en la zafra de 2018-2019, donde bateó para un destacado .321. Durante esa temporada, conectó 61 imparables, anotó 31 carreras, acumuló 8 dobles y remolcó 22 carreras, dejando en claro su habilidad como bateador versátil y productivo.

El éxito de Arráez tanto en las Grandes Ligas como en la LVBP ha consolidado su posición como uno de los bateadores más talentosos y versátiles en el mundo del béisbol. Su capacidad para mantener un alto rendimiento en ambas ligas es un testimonio de su dedicación y habilidades innatas como pelotero. Los fanáticos de los Navegantes del Magallanes y los seguidores del béisbol en Venezuela continúan celebrando los logros de esta joven estrella que sigue dejando huella en el deporte nacional e internacional.

Yankees: El fin de la “Era Cashman” está cerca

SONIDOS DEL BRONX

BRISTOL, CT – En el mundo del béisbol, los New York Yankees han sido durante mucho tiempo sinónimo de éxito, grandeza y una supremacía perenne en el deporte. Con una historia rica en títulos y una base de aficionados apasionados, los Yankees han sido considerados como uno de los equipos más exitosos y dominantes en la Major League Baseball (MLB).

Sin embargo, el año 2023 ha sido testigo de un cambio sorprendente en la fortuna de este equipo icónico, ya que se encuentran en el último lugar de su división por primera vez desde 1990. ¿Qué ha ocurrido para que los Yankees toquen fondo?

Es de resaltar que desde 1995, sólo en 4 temporadas (2008, 2013, 2014 y 2016), los Yankees no han clasificado a postemporada. ¿Qué quiere decir esto? Que prácticamente en la “Era Cashman” han avanzado a la postemporada en 24 ocasiones.

Brian Cashman sin duda ha sido el Gerente General y cabeza de operaciones oficialmente desde 1998, pero su impacto y manejo han estado presentes desde 1990.

Los Yankees que para el 20 de Julio de 1990 tenían marca de 33-56, eran un equipo muy diferente al actual. La División Este de la Liga Americana contaba con 7 equipos, pues sólo existían dos divisiones en cada liga. 1990 fue una de las peores temporadas en la historia de la franquicia con diversos factores que afectaron este equipo incluyendo la suspensión por parte de MLB del dueño George Steinbrenner, la lesión de Don Mattingly y un desastroso staff de lanzadores.

Eran los Yankees de 1990 comandados por el campo corto venezolano Álvaro Espinoza, el jardinero panameño Roberto Kelly y el jardinero Jesse Barfield, mientras aparecían figuras míticas y fugaces de la historia de la organización como el prospecto Kevin Maas, el curazoleño Bam Bam Meulens y el jardinero venezolano Oscar Azócar.

El as de la rotación era Tim Leary quien terminó con marca de 9-19 y ERA de 4.11. Algo impensable para los Yankees del presente.

Es impensable porque tras esta debacle de 1990, el club tomó un rumbo de reconstrucción que comenzó a dar frutos para 1994 y una Serie Mundial para 1996. De ahí se hilvanó la mejor era en la historia de la franquicia más exitosa. Con una seguidilla de títulos de Serie Mundial, clasificaciones, títulos divisionales y hasta las nuevas figuras de comodines.

Los Yankees de 1990 no son los del 2023. ¡Ni remotamente! Aquel era un equipo que podemos comparar a los Atléticos de Oakland de hoy. No habían jugadores como Judge ni en planes, ni Juegos Perfectos, ni “Nasty Nestors”, ni Gerrit Cole, ni nada que se pareciera al presente. Nada.

Sin embargo, el resultado al final es el mismo: ¡Últimos! Inaceptable para una fanaticada que paga como promedio $193 dólares por un boleto a uno de los estadios más fríos y secos de MLB.

Un conjunto de factores ha contribuido al declive de los Yankees en 2023. Uno de los principales problemas ha sido la falta de éxito en el desarrollo y adquisición de talento joven. Históricamente, los Yankees se han destacado por fichar a algunos de los mejores jugadores disponibles, ya sea a través de la agencia libre o de su sistema de granjas. Sin embargo, en los últimos años, sus elecciones de draft y adquisiciones no han sido tan efectivas como en el pasado, lo que ha llevado a un debilitamiento del talento en el equipo y una dependencia excesiva de jugadores veteranos en declive.

Si hay contratos exitosos logrados por los Yankees en la última década, como la firma de Masahiro Tanaka, DJ Le Mahieu, Gerrit Cole o Anthony Rizzo, también hay fracasos como Giancarlo Stanton, Josh Donaldson o Joey Gallo. Sin contar su talento hecho en casa que no ha tenido el éxito esperado como Aaron Hicks, Gary Sánchez o Miguel Andújar.

O los años extendidos de Brett Gardner. O las inconsistencias por lesiones o no de Severino y Germán. O el regreso a Japón del “as” Masahiro Tanaka. O la falta de definición de quien finalmente reemplaza a Jeter, siendo Didi Gregorius quien esporádicamente lucía como el líder en la posición y hoy se magnifican las esperanzas en Anthony Volpe o el venezolano Oswald Peraza, o se inventa con Oswaldo Cabrera.

Así pare de contar. Los episodios son muchos. Es cierto que Cashman ha sido exitoso y será un miembro del Salón de la Fama como ejecutivo. Pero tras 13 temporadas desde su último título de Serie Mundial, queda claro que poner en el terreno un equipo competitivo y caro no es suficiente en el béisbol de hoy.

Hay un exceso de burocracia en la oficina de los Yankees.

Las lesiones han sido un factor importante que ha afectado el rendimiento del equipo y una constante en los últimos años, las cuáles se han convertido en el chivo expiatorio de la oficina del Bronx. Jugadores clave han estado fuera de acción durante largos períodos, lo que ha debilitado aún más la capacidad del equipo para competir al más alto nivel. Las lesiones no solo han impactado en el desempeño individual de los jugadores, sino que también han afectado la cohesión y el ritmo del equipo como unidad.

“Si no se hubiese lesionado…” “Este equipo es un hospital…” “Hemos tenido mala suerte por las lesiones…”

La pregunta es ¿Hasta cuándo el mismo cuento?

Otro aspecto a tener en cuenta ha sido la competencia cada vez más feroz en la División Este de la Liga Americana. Equipos como los Tampa Bay Rays, Orioles de Baltimore, Blue Jays de Toronto y los Boston Red Sox han fortalecido sus planteles y han demostrado ser contendientes fuertes en la división. La falta de éxito de los Yankees para mantener el paso con sus rivales ha llevado a una caída significativa en la clasificación y a situarse en el último lugar.

Asimismo, la gestión y las decisiones del cuerpo técnico han sido objeto de críticas. Algunas elecciones de alineación, decisiones de bullpen y tácticas durante los juegos han sido cuestionables, lo que ha llevado a resultados decepcionantes en el campo en la hora cero: la postemporada. La falta de ajustes adecuados durante los momentos críticos ha dejado a los aficionados preguntándose si el equipo está realmente en manos del liderazgo correcto. El mánager Aaron Boone y su predecesor Joe Girardi han estado en el ojo del huracán permanentemente, pero son ellos sólo la casa en uniforme de la gerencia.

Lo que sí tienen en común los Yankees de 1990 con los de 2023 es que ambos están en el foso divisional.

Es hora de que en las oficinas del Yankee Stadium alguien tenga el liderazgo suficiente para dejar la burocracia a un lado y entender que la “Era Cashman” va llegando a su final. Es normal, es parte de la evolución. Los Yankees deben comenzar a pensar cuál es la identidad y filosofía del futuro del club. Es hora de entender que con el peso de la historia no se gana en el presente.

Se necesita una renovación total de la organización que comience con un nuevo carácter. Atrás quedó la dureza del “Boss” Steinbrenner. Atrás quedaron los años del “core four”. Jeter ya es un Salón de la Fama y es inútil incluso tratar de moldear a Aaron Judge en base al carácter y la forma de Jeter, sólo porque es el “Yankee Way”. Mientras la liga se nutre finalmente con jugadores excitantes y dinámicos a través del draft y el escauteo internacional, los Yankees se han quedado rezagados en este sentido.

En conclusión, el año 2023 ha sido un año inusualmente difícil para los New York Yankees, ya que se encuentran en el último lugar de su división por primera vez desde 1990. La combinación de problemas en el desarrollo de talento, lesiones, la creciente competencia y decisiones tácticas cuestionables ha contribuido a este declive. Aunque la supremacía perenne de los Yankees ha sido cuestionada en esta temporada, es importante recordar que el béisbol es un deporte cíclico y que los equipos pueden recuperarse rápidamente con los ajustes adecuados. Los Yankees han demostrado en el pasado que son capaces de superar adversidades y volver a la cima, y sin duda trabajarán arduamente para restaurar su legendaria grandeza en el futuro.

Con la fama y el dinero no se gana en el béisbol de hoy.

Conoce los 5 libros sobre béisbol más famosos en el mundo

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El béisbol ha sido apodado “el pasatiempo nacional” de Estados Unidos y su impacto cultural es innegable. A lo largo de los años ha inspirado a numerosos autores a escribir sobre este deporte, capturando la emoción, la pasión y la complejidad del béisbol en sus obras. En este artículo, exploraremos cinco libros famosos que han dejado una huella indeleble en la literatura sobre béisbol.

1. “Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game” de Michael Lewis

Publicado en 2003, “Moneyball” se convirtió instantáneamente en un clásico moderno de la literatura sobre béisbol. La obra de Michael Lewis narra la fascinante historia de cómo los Oakland Athletics, un equipo con un presupuesto limitado, lograron competir exitosamente contra los grandes gigantes del béisbol de Grandes Ligas. Estos son los comienzos de la Sabermetría.

A principios de la década de 2000, los Athletics estaban en una situación desafiante, ya que no podían permitirse fichar a jugadores estrella con grandes contratos. En medio de esta dificultad financiera, el gerente general Billy Beane recurrió al análisis estadístico avanzado y a las métricas innovadoras para reclutar jugadores infravalorados pero altamente efectivos.

El libro presenta de manera magistral cómo Beane y su equipo utilizan las estadísticas para identificar jugadores con un valor subestimado, cambiando así la forma en que se evalúa el talento en el béisbol. “Moneyball” no solo narra la historia del equipo de Oakland, sino que también cuestiona las tradiciones arraigadas en el deporte y plantea la pregunta fundamental de si el béisbol se había vuelto injusto. Este libro cambió para siempre la forma en que se aborda el reclutamiento y la gestión de equipos en el béisbol profesional.

“Moneyball” fue un éxito comercial significativo. El libro se mantuvo en la lista de bestsellers del New York Times durante semanas y vendió millones de copias en todo el mundo. También inspiró una exitosa película de Hollywood protagonizada por Brad Pitt en 2011.

La obra recibió elogios generalizados de críticos y fanáticos por su enfoque innovador en el análisis estadístico en el béisbol. Fue aclamado por su capacidad para contar una historia apasionante mientras explora conceptos complejos de estadísticas deportivas.

2. “The Boys on the Bus” de Timothy Crouse

Aunque no es una obra exclusivamente sobre béisbol, “The Boys on the Bus” es un libro esencial para comprender el periodismo deportivo en la década de 1970, con un enfoque especial en la cobertura de la temporada de béisbol de 1972.

La década de 1970 fue un momento de cambios significativos en la sociedad estadounidense, y el periodismo no fue la excepción. La cobertura deportiva, incluido el béisbol, estaba en pleno auge.

Timothy Crouse, un periodista político, ofrece una visión fascinante de cómo los periodistas deportivos de la época abordaron la cobertura de los eventos deportivos, incluido el béisbol. A través de sus observaciones y entrevistas, el autor retrata el auge del periodismo gonzo y el impacto de los medios de comunicación en la percepción pública de los jugadores y el deporte en sí. Aunque no es una obra exclusiva de béisbol, “The Boys on the Bus” ofrece una perspectiva única de cómo el periodismo deportivo evolucionó en esa época.

Fue un éxito en ventas debido a su mirada única al periodismo deportivo y político de la década de 1970. La obra recibió críticas positivas por su estilo periodístico inmersivo y su capacidad para capturar la atmósfera de la época.

3. “Ball Four” de Jim Bouton

“Ball Four”, escrito por el ex lanzador de Grandes Ligas Jim Bouton y publicado en 1970, es un libro revolucionario que arroja luz sobre los aspectos menos glamorosos y a menudo oscuros del béisbol profesional.

Como ya se dijo la década de 1970 fue testigo de un cambio cultural en los Estados Unidos, y el béisbol no fue ajeno a este cambio. El libro se publicó en medio de un ambiente de creciente apertura y franqueza en la sociedad estadounidense.

Bouton, con un estilo de escritura ingenioso y sarcástico, ofrece una visión cruda de la vida dentro y fuera del campo de béisbol. Revela detalles escandalosos, como el consumo de drogas entre jugadores y las travesuras en los vestuarios, que eran un tabú en ese momento.

“Ball Four” provocó controversia y conmoción en la comunidad del béisbol, pero también fue elogiado por su honestidad brutal. El libro es un recordatorio de que detrás de los héroes deportivos hay seres humanos con sus propios desafíos y debilidades.

Generó controversia y atención mediática significativa en su lanzamiento, lo que contribuyó a sus sólidas ventas. A pesar de las críticas iniciales, el libro se convirtió en un clásico de culto y se mantuvo popular a lo largo de los años.

Las críticas fueron mixtas en su lanzamiento, con algunas voces de la comunidad del béisbol que lo consideraron una traición al deporte. Sin embargo, con el tiempo, “Ball Four” ha sido ampliamente reconocido como una obra valiente y reveladora que cuestiona las normas del béisbol y ofrece una visión honesta y a menudo humorística de la vida en las Grandes Ligas.

4. “The Glory of Their Times: The Story of the Early Days of Baseball Told by the Men Who Played It” de Lawrence S. Ritter

Este libro, publicado en 1966, es una joya literaria que recopila entrevistas con jugadores de béisbol de la era temprana del deporte.

A medida que el béisbol se afianzaba como un deporte popular en Estados Unidos en el siglo XIX y principios del XX, se formaron equipos y se forjaron leyendas.

Lawrence S. Ritter se propuso preservar la historia oral de los primeros días del béisbol entrevistando a jugadores que participaron en esa época. El libro presenta las experiencias y anécdotas de jugadores que vivieron la era dorada del béisbol, brindando una visión auténtica de cómo era el deporte en sus primeros días. “The Glory of Their Times” captura la pasión y la inocencia de una época en la que el béisbol estaba en constante evolución y se convirtió en un pilar de la cultura estadounidense.

Aunque no se convirtió en un bestseller masivo en su lanzamiento, “The Glory of Their Times” encontró un público apasionado y ha mantenido un seguimiento constante a lo largo de los años. Es como parte de la historia oficial dela pelota.

El libro fue ampliamente elogiado por su capacidad para preservar la historia oral del béisbol temprano. Los críticos aplaudieron su autenticidad y su contribución invaluable a la comprensión de cómo era el béisbol en sus primeros días.

5. “Clemente: The Passion and Grace of Baseball’s Last Hero” de David Maraniss

Publicado en 2006, “Clemente” es una biografía apasionante sobre el boricua Roberto Clemente, una de las figuras más icónicas en la historia del béisbol.

Roberto Clemente, un talentoso jugador de béisbol puertorriqueño, desempeñó un papel crucial en la integración de jugadores latinos en las Grandes Ligas y se convirtió en un ícono tanto dentro como fuera del campo.

David Maraniss rinde homenaje a Clemente en este libro, destacando su habilidad excepcional en el campo y su dedicación a la comunidad latina. Además de narrar su carrera en las Grandes Ligas, la obra explora su trabajo humanitario.

“Clemente” se convirtió en un bestseller tras su publicación, especialmente en Puerto Rico y entre los fanáticos del béisbol en los Estados Unidos. La obra también ganó popularidad entre aquellos interesados en la historia de los deportes.

El libro recibió críticas elogiosas por su retrato completo de Roberto Clemente. Los críticos aplaudieron la habilidad de David Maraniss para capturar la pasión de Clemente por el béisbol y su impacto duradero tanto en el deporte como en la comunidad latina. Fue considerado un tributo conmovedor a un verdadero héroe del béisbol.

Colombia es un semillero de peloteros que apenas comienza

MIAMI, FL – El impacto de los jugadores colombianos en las Grandes Ligas ha sido significativo y ha demostrado el crecimiento y desarrollo del béisbol en Colombia. A medida que más jugadores colombianos han llegado a las Grandes Ligas en los últimos años, han dejado una marca notable en el deporte y han ganado reconocimiento internacional.

La presencia de jugadores colombianos en las Grandes Ligas ha ayudado a aumentar la popularidad y el seguimiento del béisbol en Colombia. Los éxitos individuales de los jugadores colombianos, como las actuaciones destacadas, las nominaciones a premios y las selecciones para el Juego de Estrellas, han generado entusiasmo y orgullo en la afición colombiana.

Además, el impacto de los jugadores colombianos va más allá de los resultados en el campo. Su presencia en las Grandes Ligas ha servido como inspiración para los jóvenes jugadores en Colombia y ha fomentado el crecimiento del béisbol en el país. Los jugadores colombianos se han convertido en modelos a seguir para las generaciones más jóvenes, demostrando que el sueño de llegar a las Grandes Ligas es alcanzable y motivando a más jóvenes a seguir sus pasos en el béisbol.

El éxito de los jugadores colombianos también ha llevado a un mayor enfoque y atención de los equipos de las Grandes Ligas en la búsqueda y desarrollo de talentos en Colombia. Las organizaciones de béisbol han establecido academias y programas de desarrollo en Colombia para descubrir y nutrir a jóvenes talentos desde temprana edad.

El impacto de actuaciones en años recientes de jugadores colombianos que han destacado a nivel de Grandes Ligas, ha generado un creciente interés por parte de la juventud, sobre todo del área de la costa caribeña, influenciados por nombres como: Julio Teherán, José Quintana y Jorge Alfaro, que incluyen importantes momentos como:

  • En 2017, José Quintana estableció un récord de la Liga Nacional al lanzar 14 ponches consecutivos en un juego.
  • Julio Teherán fue seleccionado para el Juego de Estrellas en 2014 y 2016.
  • En 2019, Jorge Alfaro estableció un récord para un receptor colombiano al conectar 18 jonrones en una temporada.

Es importante tener en cuenta que estos son solo algunos ejemplos y que la historia y los récords de los jugadores colombianos en las Grandes Ligas siguen evolucionando.

El impacto de los jugadores colombianos en las Grandes Ligas ha sido positivo y ha contribuido al crecimiento y desarrollo del béisbol en Colombia. Su éxito ha generado entusiasmo y orgullo en la afición colombiana, ha inspirado a jóvenes jugadores y ha llevado a una mayor atención y oportunidades para el béisbol en el país. El impacto continuo de los jugadores colombianos en las Grandes Ligas seguramente seguirá dejando una huella duradera en el béisbol tanto en Colombia como en la comunidad internacional.