Los White Sox confirmaron el 4 de octubre de 2026 que Anthony Kay abrirá el segundo juego de la Serie Divisional contra Cleveland, previsto para el lunes 5. Sean Burke está señalado para lanzar la mayor parte de las entradas. Mi lectura: Chicago está apostando por repartir el trabajo según las necesidades del partido, una decisión que merece evaluarse por su ejecución y su costo para la serie.
La victoria 3-0 del 3 de octubre ofrece evidencia, aunque todavía limitada. Cinco lanzadores completaron la blanqueada y Grant Taylor consiguió los últimos doce outs. La pregunta útil no es si ese reparto luce tradicional, sino qué ventajas crea y cuánto puede sostenerse.
Un abridor corto también necesita un plan largo
Kay hizo 31 aperturas en 33 apariciones durante la temporada regular de 2026. Su nuevo encargo acorta un trabajo que normalmente era extenso. A mi juicio, ese cambio obliga a distinguir capacidad y función: ser capaz de abrir un juego no exige permanecer en él hasta una entrada predeterminada.
Kay, zurdo, asumirá el primer tramo; Burke, derecho, está previsto para el trabajo más extenso. Ese cambio de perfil obliga al rival a prepararse para dos desafíos dentro del mismo juego. Puede complicar decisiones de alineación y sustitución, pero no garantiza una ventaja: también depende del orden de bateo y de la calidad de los lanzamientos.
El calendario importa. Entre los primeros tres encuentros hay dos días sin partido. Eso permite considerar usos que serían más difíciles en jornadas consecutivas. Mi tesis es que Chicago aprovecha una condición concreta del calendario; convertir esa estrategia en receta universal sería ignorar su principal límite.
Los ponches explican mejor a Taylor que el salvamento
En la temporada regular de 2026, Taylor enfrentó a 336 bateadores en 84 entradas: acumuló 106 ponches y 30 boletos. Sus tasas fueron 31,5% y 8,9%, respectivamente, una diferencia de 22,6 puntos porcentuales calculada con esas cifras. Es una muestra mucho más informativa que una sola tarde de octubre.
Esa diferencia describe la frecuencia con que termina una aparición al plato sin pelota en juego frente a la frecuencia con que concede una base por bolas. Ayuda a entender por qué resulta atractivo para proteger ventajas: el ponche elimina la posibilidad de que ese bateador conecte un hit. Sin embargo, la métrica no mide por sí sola el daño del contacto permitido, la fatiga ni el desempeño frente a una alineación específica.
Ante Cleveland, Taylor lanzó cuatro entradas sin carreras, con seis ponches, dos hits y 42 lanzamientos. Ese resultado demuestra que el uso prolongado funcionó en ese encuentro. No demuestra que pueda repetirlo cada vez ni que todo relevista dominante deba hacerlo. Chicago tendrá que leer su recuperación, no solamente el marcador.
El aporte latino también está en construir la oportunidad
La secuencia ofensiva ofrece otra forma de mirar el equipo. El cubano Miguel Vargas conectó un sencillo antes del jonrón de dos carreras de Munetaka Murakami en el cuarto episodio. Vargas terminó con un hit y dos boletos en cuatro apariciones al plato: llegó a base tres veces.
Para el fanático latino, esa contribución merece espacio propio. Embasarse permite que el poder de un compañero produzca más carreras; esa función puede quedar escondida cuando el relato se concentra en quien bateó el jonrón. Cuatro apariciones no establecen una tendencia, pero sí explican una parte verificable de esta victoria.
La decisión de abrir con Kay invita a observar tres cosas: qué tramo resuelve, cuánto trabajo recibe Burke y qué disponibilidad queda para el siguiente encuentro. Si Chicago convierte esa distribución en outs de calidad sin comprometer la recuperación, habrá una ventaja tangible. El verdadero examen del plan empieza cuando debe ajustarse.
Fotografía destacada: estadio de los White Sox, entonces llamado Guaranteed Rate Field, el 23 de julio de 2019. Foto de archivo de David Wilson, vía Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY 2.0. Redimensionada para el sitio.
El jonrón de Jackson Chourio en la apertura divisional invita a una celebración legítima, pero también a una lectura más exigente. El venezolano aporta algo más útil que la promesa de un batazo decisivo: distintas maneras de alterar un partido. Mi tesis es que esa variedad explica mejor su valor para Milwaukee que cualquier etiqueta de héroe de octubre.
El 3 de octubre de 2026, los Brewers vencieron 3-2 a los Padres. Chourio empató con un jonrón de dos carreras en el tercer inning; William Contreras rompió la igualdad en el séptimo. El batazo de Chourio salió a 113.3 millas por hora y recorrió 420 pies. Es una demostración de impacto en ese contacto, no una medida de la calidad de todos sus turnos.
El jugador completo aparece en una muestra mayor
En la temporada regular de 2026, Chourio acumuló 573 apariciones al plato en 127 partidos: 25 jonrones, 23 robos y una línea de .291/.351/.487, para un OPS de .837. Es una base más amplia para evaluarlo que una noche de postemporada. También delimita la comparación: estas cifras pertenecen a la fase regular, no a la serie contra San Diego.
El porcentaje de embasarse, .351, supera en 60 puntos su promedio de bateo. Esa diferencia recuerda por qué contar hits deja parte del trabajo fuera del análisis. Llegar a base mediante un boleto también evita un out y sostiene una oportunidad. Sus 47 bases por bolas equivalen a aproximadamente 8.2% de sus apariciones al plato: un cálculo descriptivo, no una prueba de que cada decisión de selección haya sido correcta.
La velocidad añade otra dimensión. Sus 23 robos en 28 intentos representan un éxito de 82.1%. Ese porcentaje permite contextualizar el volumen: los cinco intentos fallidos tuvieron un costo. No demuestra que deba salir en cualquier conteo ni que todos los robos tengan el mismo valor; marcador, outs y bateador cambian la conveniencia de arriesgarse.
Milwaukee necesita poder sin depender exclusivamente de él
Los Brewers ganaron 103 juegos en la fase regular pese a conectar 154 jonrones, la menor cifra de la Liga Nacional. Ese contraste impide confundir una herramienta ofensiva con toda la identidad del equipo. Tener menos cuadrangulares no significa que el poder sea prescindible; significa que el club tuvo que construir victorias de otras maneras.
Chourio resulta valioso dentro de ese equilibrio. Puede aportar bases adicionales con el bate y presión con las piernas. Esa combinación permite pensar en más de una salida cuando el rival limita una vía de producción. No garantiza una carrera, pero evita reducir el plan a esperar que alguien resuelva todo con un swing.
La victoria inicial tampoco debe convertirse en una receta. Dos jonrones produjeron las tres carreras de Milwaukee, pero el pitcheo tuvo que protegerlas. La contribución de Chourio funciona dentro de esa dependencia mutua: el talento individual abre una ventaja y el resto del equipo decide cuánto dura.
Celebrar al venezolano también exige evaluar su oficio
Para el fanático latino, reconocer a Chourio implica explicar cómo juega. El orgullo por su origen gana profundidad cuando se acompaña de preguntas sobre selección de lanzamientos, agresividad en las bases y adaptación. Son aspectos del trabajo profesional que merecen tanto espacio como la celebración del jonrón.
Una mala noche futura no borrará su temporada, igual que un batazo oportuno no demuestra una capacidad permanente para producir bajo presión. Harían falta más oportunidades y comparaciones adecuadas para sostener esa conclusión. La opinión puede ser firme sin atribuir a un jugador propiedades que la muestra todavía no prueba.
Como planteamos en nuestro análisis del impacto de Tatis en los Padres, conviene mirar las posibilidades que una figura abre para el conjunto. Con Chourio, la pregunta duradera es esa: cómo convertir poder, embasamiento y velocidad en ventajas que Milwaukee pueda aprovechar.
Foto de archivo: Jackson Chourio, 7 de junio de 2025. IanStone20165 / Wikimedia Commons, CC BY 4.0. Imagen redimensionada; no corresponde al juego de octubre de 2026.
La decisión ya tiene nombre y consecuencia: Aaron Judge quedó fuera del roster de los Yankees para la Serie Divisional contra Tampa Bay. A partir de ahí, el análisis debería avanzar hacia la pregunta deportiva que sí puede resolver el equipo: cómo construir un plan competitivo con los jugadores disponibles.
Nueva York presentó este 3 de octubre su roster de 26 jugadores sin su capitán, quien se recupera de una lesión en la pantorrilla derecha. La ausencia está confirmada para esta serie. No estamos ante una simple recomendación de un comentarista ni ante una decisión pendiente.
Disponibilidad y reputación son cosas distintas
La trayectoria de una estrella explica lo que un equipo pierde. No determina, por sí sola, cuánto podría aportar ese jugador en una condición física diferente. El nombre en una camiseta no reemplaza la movilidad, la preparación ni la capacidad de ejecutar.
Eso no permite afirmar desde fuera que conocemos todos los criterios médicos de los Yankees. Tampoco permite calcular un porcentaje de rendimiento posible sin datos. La evaluación responsable empieza por reconocer ese límite: sabemos qué decisión tomó el club, pero no tenemos acceso al expediente clínico ni a todas sus conversaciones internas.
En ese marco, la discusión sobre valentía resulta poco útil. Jugar lesionado no es automáticamente una prueba de compromiso, y reservar a un jugador no significa automáticamente rendirse. La responsabilidad competitiva consiste en elegir una opción sostenible con la información disponible.
El lineup necesita repartir tareas
Sin Judge, buscar un sustituto que reproduzca toda su influencia puede conducir a una trampa. Un bateador podría forzar swings para intentar compensar una ausencia que, por definición, pertenece al conjunto. La alternativa razonable es distribuir la producción y conservar las distintas maneras de crear oportunidades.
Eso implica pensar en decisiones, no únicamente en nombres. ¿Quién puede ofrecer un turno de calidad contra el pitcher del momento? ¿Qué cambio permite conservar una opción para una entrada posterior? ¿Cuándo conviene aceptar un boleto y trasladar la responsabilidad al siguiente bateador? Las respuestas dependerán del partido y no deben convertirse en recetas universales.
La banca y el bullpen también forman parte del contexto. En una serie corta, cada sustitución puede reducir opciones futuras. Administrar el roster exige considerar esa secuencia: una decisión que ayuda en el sexto inning podría dejar una limitación en el noveno. El análisis debe incluir ambos costos.
Ganar sin una figura no vuelve irrelevante su ausencia
Sería igual de erróneo minimizar la pérdida que tratarla como una eliminación anticipada. El béisbol permite que un equipo encuentre contribuciones distintas; también permite que un rival aproveche una debilidad. La ausencia cambia el problema, pero no escribe el resultado.
La tesis de esta columna es que los Yankees deben competir con un plan colectivo explícito, no con la nostalgia de un lineup ideal. El objetivo no es demostrar que Judge sobra. Es reconocer qué tareas quedan sin cubrir y cómo repartirlas sin desordenar el funcionamiento del equipo.
Frente a Tampa Bay, esa será una prueba de construcción y ejecución. La discusión puede empezar con la estrella ausente, pero la serie se jugará con quienes estén en el terreno. Evaluar sus decisiones con precisión será más útil que convertir cada resultado en un juicio sobre una recuperación que todavía no podemos medir desde fuera.
Foto de archivo: Aaron Judge, 8 de junio de 2024. ArielR20130725 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Sin edición del archivo original; no corresponde a la lesión ni a la postemporada de 2026.
La conversación sobre un joven bateador de poder suele empezar y terminar en los jonrones. Con Junior Caminero, ese marco se queda corto. En la actualidad de Tampa Bay, su impacto positivo merece evaluarse también por su capacidad para sostener decisiones útiles cuando el rival intenta quitarle la oportunidad de hacer daño.
Caminero llega a su debut de postemporada frente a los Yankees tras una campaña de 42 jonrones, 101 carreras impulsadas y 79 bases por bolas. La combinación de producción y paciencia permite explorar qué puede aportar a Tampa Bay cuando el rival intenta reducir sus oportunidades de hacer daño.
La paciencia también es una forma de poder
El jonrón obliga a mirar una consecuencia visible. La base por bolas obliga a mirar una decisión. Ambas pueden aportar, pero la segunda recuerda algo que suele perderse entre los videos de batazos: un bateador no controla el lanzamiento que recibirá; sí puede trabajar para elegir mejor cuáles atacar.
Una amenaza ofensiva deja de ser completa si el rival logra neutralizarla simplemente evitando la zona. La paciencia permite trasladar esa precaución al siguiente turno. No significa que todo boleto equivalga a una carrera ni que todos los conteos deban prolongarse. Significa que el jugador puede contribuir sin aceptar las condiciones más cómodas para el pitcher.
En una serie corta, esa flexibilidad importa. Una ofensiva que depende de una única forma de producir queda expuesta cuando el rival la identifica. Si su figura central acepta embasarse en lugar de buscar el swing espectacular a cualquier precio, el lineup conserva alternativas.
La figura joven no debe cargar con todo
El entusiasmo por Caminero puede generar una exigencia injusta: tratar cada turno suyo como una obligación de resolver el partido. Ese enfoque confunde su importancia con una responsabilidad exclusiva. Un equipo se fortalece cuando distribuye el trabajo, no cuando convierte a su mejor amenaza en una solución obligatoria.
El resto de Tampa Bay tiene que aprovechar los escenarios que aparezcan. El corredor necesita una lectura responsable; el bateador siguiente, un plan; el cuerpo técnico, una decisión que considere el marcador y los outs. El talento individual produce ventajas potenciales. El funcionamiento colectivo decide cuánto valen.
También debemos evitar que un resultado aislado se convierta en evaluación definitiva. Un ponche no elimina una temporada productiva y un jonrón no demuestra que un bateador ya resolvió todos los problemas de octubre. El análisis exige reconocer el tamaño de la muestra y observar la calidad de las decisiones.
Una representación latina con profundidad
Celebrar a Caminero como figura dominicana tiene sentido. Pero el reconocimiento gana profundidad cuando explica su oficio, además de su origen. La disciplina, la lectura del rival y la adaptación también forman parte del aporte latino en Grandes Ligas.
Esta es nuestra tesis: el poder resulta más valioso cuando no obliga a su dueño a buscarlo en cada lanzamiento. La capacidad de mantener alternativas puede beneficiar a Tampa Bay incluso en los turnos que no terminan en una imagen viral.
Octubre pondrá a prueba esa combinación. No sabemos qué resultado tendrá la serie y no hace falta anticiparlo para reconocer una oportunidad: mirar a Caminero como un jugador que puede cambiar la forma en que el rival administra sus riesgos, en lugar de medirlo únicamente por la distancia de un batazo.
Foto de archivo: Junior Caminero, 24 de febrero de 2025. Toliver5568 / Wikimedia Commons, CC BY 4.0. Sin edición del archivo original; no corresponde a la postemporada de 2026.
Una estrella aporta más que una jugada espectacular. También modifica las preguntas que debe resolver el rival. Ese es el ángulo desde el que conviene mirar a Fernando Tatis Jr. cuando San Diego entra en otra etapa de octubre: su impacto positivo se entiende mejor por las posibilidades que abre para los Padres que por la búsqueda de un héroe aislado.
San Diego llega a su serie contra Milwaukee después de recuperar impulso ofensivo frente a Chicago. Fernando Tatis Jr. fue uno de los protagonistas: abrió el Wild Card con un jonrón al primer lanzamiento. Ese hecho sirve de punto de partida; lo que sigue es nuestro análisis, no una garantía sobre el resultado de la serie.
Responder importa más que parecer invulnerable
El relato deportivo suele premiar al jugador que nunca parece dudar. Pero un equipo necesita algo más útil: alguien capaz de responder cuando el rival encuentra una debilidad. La diferencia es importante para evaluar el aporte latino. Celebrar a una figura no obliga a borrar sus dificultades; permite explicar por qué superarlas tiene valor competitivo.
Una buena decisión en el plato puede producir un resultado modesto y seguir siendo una buena decisión. Un mal lanzamiento aprovechado puede terminar en un jonrón sin demostrar que todas las dificultades desaparecieron. Confundir proceso y resultado conduce a diagnósticos apresurados, especialmente en una serie corta.
Por eso, la pregunta sobre Tatis no debería limitarse a cuántas veces hará volar la pelota. Conviene observar si reconoce los lanzamientos que puede atacar, si obliga al pitcher a trabajar y si mantiene el criterio cuando no encuentra un lanzamiento favorable. Esas son preguntas de seguimiento, no estadísticas que demos por verificadas en esta columna.
El beneficio debe llegar al resto del lineup
El poder de una figura adquiere otra dimensión cuando el oponente tiene que decidir cómo enfrentarla con corredores en circulación. Lanzarle con cautela puede abrir un turno favorable al siguiente bateador; desafiarla puede elevar el costo de un error. Ninguna de esas situaciones asegura una carrera, pero ambas amplían las rutas posibles de una ofensiva.
La responsabilidad del equipo es convertir esas rutas en decisiones coherentes. No tendría sentido celebrar la amenaza de su principal bateador y desperdiciar oportunidades por perseguir lanzamientos fuera de la zona o regalar outs. El impacto de una estrella necesita una estructura que lo aproveche.
Para el aficionado latino, este enfoque también ofrece una representación más completa. Nuestros jugadores no son únicamente energía, carisma o espectáculo. Son profesionales que resuelven problemas técnicos, se adaptan y condicionan el trabajo del adversario. Reconocer esa dimensión evita reducir su contribución a una caricatura.
Una señal positiva, sin coronaciones anticipadas
La recuperación que describe la cobertura de hoy es una señal para estudiar, no una sentencia sobre Milwaukee. El pitcheo rival puede ajustar y San Diego tendrá que responder otra vez. La confianza resulta valiosa cuando se traduce en preparación; pierde utilidad cuando se convierte en exceso de seguridad.
Nuestra tesis es sencilla: el mejor reconocimiento a Tatis consiste en evaluar cómo su capacidad de respuesta mejora las opciones del conjunto. Si los Padres sostienen ese criterio, su protagonismo latino tendrá un significado más profundo que una colección de highlights. Tendrá valor dentro de un plan para competir.
Foto de archivo: Fernando Tatis Jr., 5 de junio de 2021. Ryan Casey Aguinaldo / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Imagen redimensionada; no corresponde a la postemporada de 2026.
El cuadro de octubre vuelve a exponer una contradicción: ganar una división puede valer más que ganar partidos. El resembrado es el primer paso hacia una postemporada que premie mejor el rendimiento.
El problema de la postemporada de Grandes Ligas comienza antes del primer lanzamiento. Comienza cuando el lugar donde compites pesa más que lo que hiciste durante seis meses.
Cleveland terminó con 85 victorias y avanzó directamente a la Serie Divisional. Los Yankees ganaron 93 y tendrán que sobrevivir al Wild Card. Houston llegó a octubre con marca de 81-81. Arizona, con 86-76, quedó fuera. Son resultados del sistema, no accidentes del calendario.
Las reglas estaban claras para todos. Pero conocer una regla no la convierte en una buena regla.
MLB necesita cambiar su modelo porque el mérito de la temporada regular no se traduce de manera consistente en los premios de octubre. A veces importa el récord. Otras veces importa más la división. Y después, cuando sobreviven los primeros equipos, un cuadro inflexible impide corregir las distorsiones.
Estos son los récords de los clasificados, ordenados por su siembra actual:
Siembra
Liga Americana
Récord
Liga Nacional
Récord
1
Rays
98-64
Brewers
103-59
2
Guardians
85-77
Dodgers
100-62
3
Astros
81-81
Braves
94-68
4
Yankees
93-68
Padres
91-71
5
Red Sox
87-75
Cubs
89-73
6
White Sox
84-78
Phillies
88-74
La diferencia entre ambas ligas es visible. Pero no necesitamos declarar que estamos ante la peor disparidad de la historia para cuestionarla. Ese superlativo exigiría comparar temporadas completas, resultados interligas y otras medidas de calidad competitiva. Lo demostrable aquí es más concreto: los umbrales de entrada y las recompensas son desiguales.
También conviene distinguir conceptos. El desequilibrio económico entre organizaciones, la fuerza relativa de las ligas y la justicia del formato no son lo mismo. Un resembrado no arreglará las diferencias de inversión ni convertirá a todos los clubes en contendientes. Sí puede evitar que la estructura agrave las desigualdades deportivas.
El caso más revelador está en la Americana. Sus tres mejores récords pertenecen a Tampa Bay, Nueva York y Boston. Los tres están en el mismo lado del cuadro. Por construcción, solamente uno puede llegar a la Serie de Campeonato. Del otro lado, Cleveland espera al ganador de Houston y los White Sox.
El formato mantiene los cruces fijos: 1 contra ganador de 4/5; 2 contra ganador de 3/6.
Eso significa que dos de los tres mejores equipos de la liga por porcentaje de victorias quedarán eliminados antes de disputar una serie al mejor de siete. No es una predicción: es una consecuencia inevitable del bracket.
Tampa Bay sí recibe beneficios por terminar primero: evita el Wild Card y tiene ventaja de localía dentro de su liga. Negarlo debilitaría la crítica. Lo que no recibe es un mecanismo que le asigne al rival superviviente de menor clasificación.
La explicación de MLB es preservar el cuadro y evitar que el primero enfrente a otro campeón divisional en esa ronda.
Pero resembrar según las posiciones originales tampoco obligaría al primero a enfrentar al tercero. Si gana el tercero, también habrá avanzado el cuarto o el quinto. Si gana el sexto, el primero podría enfrentarlo. La protección del líder y el resembrado son compatibles.
Hay, además, una diferencia decisiva entre resembrar por el número original y reordenar por récord. La primera opción conserva el privilegio divisional. La segunda revisa el mérito deportivo. Mi propuesta es avanzar hacia la segunda.
Las probabilidades ayudan a entender qué está en juego. El 28 de septiembre, la proyección ZiPS de FanGraphs, daba a los Yankees 52,6 % de posibilidades de ganar su serie y a Boston 47,4 %. Trasladadas al cuadro vigente, esas cifras producen los siguientes escenarios:
Rival de Tampa Bay en la Serie Divisional
Probabilidad bajo el cuadro actual
Yankees
52,6 %
Red Sox
47,4 %
White Sox
0 %
Astros
0 %
Si los White Sox eliminan a Houston, enfrentarán a Cleveland. Con un resembrado que respete las posiciones originales, les tocaría Tampa Bay: el primer sembrado contra el sexto. El formato actual impide ese cruce, aunque Chicago sea el equipo de menor clasificación que siga en competencia.
¿Ese cambio aumentaría las posibilidades de los Rays de ganar el campeonato? No podemos asegurarlo ni ponerle un porcentaje sin analizar los posibles enfrentamientos. Pero el principio es claro: terminar primero debería darte el derecho de enfrentar al equipo de menor clasificación que sobreviva.
Eso tampoco garantiza un rival fácil. Un equipo con menos victorias puede llegar a octubre con sus mejores lanzadores descansados y sus bateadores encendidos. Otro con mejor récord puede estar golpeado por lesiones.
Premiar la temporada regular no significa decidir quién ganará: significa reconocer lo que cada equipo consiguió durante seis meses.
La contradicción se vuelve todavía más profunda en la postemporada al mirar más allá de las líneas de cada liga
MLB lleva años reduciendo esa separación en el calendario. Desde 2023, todos los equipos enfrentan a los otros 29. Para 2025-2026, la distribución contempla 52 encuentros divisionales, 62 contra los demás equipos de la misma liga y 48 interligas. Casi tres de cada diez partidos cruzan una frontera que octubre vuelve a tratar como infranqueable.
Las rivalidades siguen vivas. Yankees-Mets y White Sox-Cubs demuestran que la identidad de una ciudad puede cruzar las ligas. Dodgers-Padres, que pertenecen a la misma división, muestran el peso de la cercanía geográfica y de la competencia reciente. Son rivalidades distintas, pero ninguna necesita que un peor récord reciba una recompensa superior.
Eso tampoco hace que el calendario sea perfectamente equivalente: todavía enfrentamos a algunos rivales mucho más que a otros. Por eso, una clasificación unificada requeriría revisar la distribución de los juegos. La reforma debe ser seria, no solamente atractiva en un gráfico.
Hay ejemplos que merecen atención sin exageraciones. Houston terminó con diferencial de menos 32 carreras, el único negativo entre los clasificados. Ganar el Oeste no borra esa fragilidad. Un título divisional puede celebrarse sin confundirlo con una temporada dominante.
En Philadelphia, la clasificación llegó después de una semana angustiosa: el equipo perdió cuatro partidos consecutivos y anotó apenas tres carreras en ese tramo antes de asegurar su lugar el domingo. Entrar a octubre no elimina las preguntas sobre el funcionamiento del club.
Boston obliga a un matiz. Los Red Sox estaban 35-46 a mitad del calendario y terminaron 87-75. Eso supone una segunda mitad de 52-29. Su afición tiene razones para celebrar la recuperación, además de exigir más. Sin encuestas, no podemos presentar el estado de ánimo de toda una ciudad como un dato.
El argumento, por tanto, no debe ser que los aficionados de esos equipos no tienen derecho a sentirse felices. Debe ser que la satisfacción de clasificar no sustituye una evaluación exigente de la temporada.
Tampoco hay que atribuirle a MLB una intención que no hemos documentado. El sistema asegura representación divisional y reparte oportunidades entre regiones. Que eso tenga atractivo comercial es comprensible. Que deba imponerse al rendimiento es discutible.
Mi propuesta tiene tres niveles.
Primero, ordenar a los clasificados de cada liga por su récord. Los dos mejores pasarían directamente a la Serie Divisional, sin importar si ganaron su división o entraron como comodines.
Segundo, reorganizar los cruces después del Wild Card: el mejor récord contra el peor y los otros dos entre sí. Pero cambiar solamente los cruces no resolvería todo: los Yankees ya habrían tenido que jugar una ronda que Cleveland evitó con menos victorias.
Tercero, evaluar una clasificación que reúna a todos los equipos de MLB, revisando también el calendario y los viajes para que sea justa. Si todos se enfrentan durante la temporada, ¿por qué no dar los cupos a quienes logren los mejores resultados, sin importar a qué liga pertenecen?
Hay una precisión reveladora: mantener plazas automáticas para todos los campeones divisionales, aun con comodines unificados, no excluiría a Houston. Para seleccionar estrictamente a los mejores por récord habría que revisar también esa garantía. No basta con cambiar el nombre de los cupos.
Cualquier reforma tendría que aprobarse antes de una temporada, con reglas claras para todos. Nadie propone cambiar las condiciones cuando ya conocemos a los beneficiados y perjudicados de 2026. Lo que esta temporada ofrece es evidencia para corregir las siguientes.
Una reforma aún más agresiva será la de reformular cómo se obtienen los cupos hacia la Serie Mundial, pero eso vendrá después de la expansión venidera y la eliminación de las estructuras obsoletas de la Liga Americana y la Liga Nacional.
El béisbol no debe garantizar que siempre gane el favorito. Su incertidumbre es parte de su grandeza, pero sí debe esforzarse para que ganar más produzca una recompensa coherente.
Octubre tiene que decidir al campeón en el terreno. El formato debería llegar a esa cita habiendo respetado mejor lo que ocurrió de marzo a septiembre.
Si MLB insiste en que cada juego cuenta, ha llegado la hora de hacer que todas esas victorias valgan más.
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Yuki Nishi pondrá punto final a una carrera de 18 temporadas en el béisbol profesional japonés. El lanzador de Hanshin Tigers anunció que se retirará al concluir la temporada 2026, dejando atrás una trayectoria marcada por su durabilidad, control y una de las rachas de aperturas consecutivas más extensas en la historia de la NPB.
Hanshin Tigers confirmó este 25 de septiembre que el derecho de 35 años terminará su carrera una vez concluya la actual campaña. Nishi había tomado la decisión meses atrás después de atravesar un largo proceso para convivir con los problemas físicos que afectaron especialmente su rodilla derecha.
Su despedida llegará después de 351 juegos, récord de 127-113, 2.107.1 entradas y efectividad de 3.10, de acuerdo con las estadísticas oficiales de Nippon Professional Baseball. Además, acumula 1.506 ponches, números que resumen la extraordinaria regularidad de uno de los abridores japoneses más longevos de su generación.
Yuki Nishi y una carrera construida desde la rotación
Nishi llegó al profesionalismo desde Komono High School después de ser seleccionado por Orix Buffaloes en la tercera ronda del Draft de 2008.
Debutó en NPB en 2009, pero su consolidación llegó dos temporadas después. En 2011 ganó 10 partidos y se instaló definitivamente dentro de la rotación de Orix. Desde entonces, prácticamente toda su carrera estuvo ligada al rol de abridor.
Uno de sus primeros grandes hitos llegó el 8 de octubre de 2012, cuando lanzó un juego sin hits ni carreras ante SoftBank Hawks. Durante su etapa con Orix alcanzó seis temporadas de al menos 10 victorias antes de ingresar a la agencia libre tras la campaña 2018.
Hanshin fue su siguiente destino.
El derecho firmó con los Tigers antes de la temporada 2019 y tuvo un impacto inmediato: terminó su primer año con récord de 10-8 y efectividad de 2.92 en 172.1 innings. También recibió el Gold Glove de la Liga Central.
Un año después volvió a superar las diez victorias, con registro de 11-5 y ERA de 2.26.
Una pieza importante en la histórica temporada 2023 de Hanshin
La etapa de Nishi en Hanshin también le permitió formar parte de uno de los períodos más importantes de la historia reciente de los Tigers.
En 2023 registró 8 victorias, 5 derrotas y efectividad de 3.57 en 108.1 entradas, mientras Hanshin construía la campaña que terminaría con el título de la Liga Central y posteriormente con el campeonato de la Japan Series.
Aquella temporada también completó otro logro particular: consiguió victorias frente a los 12 equipos de la NPB a lo largo de su carrera.
Sumando sus ocho temporadas con Hanshin, Nishi acumula hasta el 24 de septiembre de 2026 53 victorias en 142 presentaciones y exactamente 888 innings, según los registros oficiales de NPB.
306 aperturas consecutivas: una marca histórica en la NPB
Sin embargo, una de las cifras que mejor explica la carrera de Yuki Nishi no aparece simplemente en su total de victorias.
Desde el 13 de octubre de 2011, cuando todavía lanzaba para Orix, todas sus siguientes apariciones en primera división fueron como abridor.
La cadena se extendió durante casi 15 años.
El 12 de mayo de 2026 se convirtió en apenas el tercer pitcher de la historia de NPB en alcanzar 300 aperturas consecutivas, uniéndose a Shinichi Yamauchi y Masanori Ishikawa.
Finalmente llevó la cifra hasta 306 aperturas seguidas, igualando a Ishikawa en el segundo puesto histórico. Solo Yamauchi, con 311, terminó por delante.
La número 306 terminó siendo especialmente significativa. Nishi abrió contra Yakult Swallows el 2 de septiembre, permitió cuatro carreras en 3.1 innings y sufrió la derrota. Un día después fue retirado del roster principal.
La temporada 2026 también le permitió alcanzar otra barrera histórica.
El 4 de junio contra Seibu Lions en Koshien, Nishi consiguió el ponche número 1.500 de su carrera. Hanshin realizó posteriormente una ceremonia de reconocimiento antes del partido contra Yokohama DeNA BayStars del 21 de septiembre.
Curiosamente, apenas cuatro días después de esa ceremonia llegó la confirmación de su retiro.
Nishi se despide actualmente con 1.506 ponches.
La lesión de rodilla que cambió los últimos años de Yuki Nishi
Su decisión no estuvo relacionada únicamente con el rendimiento.
Nishi fue diagnosticado en 2025 con una degeneración del ligamento colateral medial de la rodilla derecha, una lesión que alteró su mecánica y dificultó recuperar las sensaciones que había mantenido durante buena parte de su carrera.
El problema limitó su temporada 2025 a una sola presentación.
Después de un largo proceso de rehabilitación, logró regresar en 2026 y consiguió su primera victoria en 617 días el 30 de abril contra Yakult. Sin embargo, el propio lanzador explicó que continuaba teniendo dificultades para reproducir su mecánica habitual debido al dolor y a los ajustes realizados para proteger la rodilla.
Según Nikkan Sports, Nishi ya había decidido en junio que 2026 sería su última temporada y comunicó posteriormente la determinación a personas cercanas. Para el derecho, continuar sin poder entregarse completamente no era la manera en que quería terminar su carrera.
¿Cómo fue la última temporada de Yuki Nishi?
Nishi logró regresar a la rotación de Hanshin en 2026 después de prácticamente perderse toda la campaña anterior.
Hasta el 24 de septiembre registra:
8 aperturas | 3-4 | 3.29 ERA | 38.1 IP | 22 SO | 12 BB
Ganó sus primeras tres decisiones del año, incluyendo una presentación de seis innings en blanco contra Yakult el 12 de mayo. Su última aparición hasta ahora fue la apertura del 2 de septiembre que significó su número 306 consecutiva.
Con el final de la temporada cada vez más cerca, Hanshin todavía tiene la posibilidad de darle una última aparición antes de que cierre definitivamente una carrera que atravesó dos ligas, dos organizaciones y casi dos décadas.
Desde aquella selección de tercera ronda de Orix hasta convertirse en ganador de 127 juegos, superar los 2.100 innings y alcanzar 306 aperturas consecutivas, Yuki Nishi construyó su trayectoria alrededor de algo cada vez menos habitual en el béisbol moderno: tomar la pelota cada vez que llegaba su turno en la rotación.
Los Chunichi Dragons comenzaron a moverse de cara a la temporada 2027. La organización japonesa adquirió de Los Angeles Dodgers los derechos contractuales de Ryan Ward, outfielder y bateador zurdo de 28 años que debutó esta temporada en las Grandes Ligas y construyó buena parte de su reputación gracias a su poder en Triple-A.
Los Dodgers habían sacado a Ward de su roster de 40 jugadores el 16 de septiembre y posteriormente vendieron sus derechos a Chunichi. De esta manera, no se trata simplemente de una contratación como agente libre, sino de una operación entre ambas organizaciones.
El movimiento tiene además un contexto claro para los Dragons. Chunichi atraviesa desde hace varias temporadas un período de malos resultados en la Central League y busca sumar producción ofensiva para volver a competir por los puestos de Climax Series.
Ryan Ward llega a Japón después de debutar con Dodgers
Ward alcanzó finalmente las Grandes Ligas en 2026 después de siete temporadas dentro del sistema de Los Angeles.
Seleccionado por Dodgers en la octava ronda del Draft de 2019, debutó en MLB el 19 de abril de este año. Tras regresar a las menores, recibió una nueva oportunidad a finales de mayo.
En total disputó 20 partidos con Los Angeles, con promedio de .218, tres cuadrangulares y 12 carreras impulsadas.
Su paso por las Mayores fue breve, pero el atractivo de Ward para Chunichi está principalmente en lo que produjo durante las últimas temporadas en Triple-A.
El poder que convirtió a Ward en MVP de Triple-A
La explosión ofensiva de Ward llegó en 2025 con Oklahoma City.
El estadounidense conectó 36 cuadrangulares y produjo 122 carreras, una temporada que le permitió ser reconocido como MVP de la Pacific Coast League. Esa capacidad para generar extrabases es precisamente uno de los elementos que Chunichi buscará trasladar a su lineup.
No fue, además, una producción aislada. Ward ya había mostrado poder en campañas anteriores dentro de las menores y mantuvo ese perfil durante 2026 antes de recibir sus oportunidades con el equipo grande.
Batea a la izquierda, lanza a la derecha y puede desempeñarse en las esquinas de los jardines y también en primera base, ofreciendo distintas alternativas para construir la alineación de los Dragons.
Chunichi busca cambiar varios años de malos resultados
La llegada de Ward cobra mayor sentido al observar las últimas temporadas de Chunichi.
Los Dragons terminaron últimos de la Central League durante tres años consecutivos.
En 2022 registraron marca de 66-75-2, quedando sextos a 15 juegos del primer lugar. Un año después el rendimiento cayó todavía más: Chunichi terminó 2023 con récord de 56-82-5, nuevamente en el fondo de la tabla.
La tendencia tampoco cambió en 2024. Los Dragons cerraron aquella campaña con 60 victorias, 75 derrotas y ocho empates, ocupando por tercer año consecutivo el último lugar de la Central League.
Hubo una mejora en 2025, pero no alcanzó para regresar a la postemporada. Chunichi subió hasta el cuarto puesto con 63-78-2, quedando nuevamente fuera de los tres lugares que permiten disputar la Climax Series.
En 2026 la situación continúa siendo complicada. Al 22 de septiembre, los Dragons marchan otra vez cuartos, con récord de 59-77-2 y porcentaje de .434, a 17 juegos del líder Hanshin Tigers.
Son números que ayudan a explicar por qué la organización comenzó temprano la búsqueda de refuerzos para 2027. En Ward aparece una apuesta por sumar un bate probado en Triple-A que pueda aportar poder inmediatamente a una ofensiva necesitada de mayor profundidad.
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Chunichi ya tuvo durante años una referencia extranjera de poder en Dayán Viciedo, quien defendió al equipo desde 2016 hasta 2024 y llegó a convertirse en una de las figuras ofensivas de la organización.
Su etapa en Nagoya terminó después de la temporada 2024. El propio club anunció oficialmente el 8 de octubre de aquel año que Viciedo dejaría Chunichi al finalizar la campaña.
Ward no llega como un reemplazo directo de Viciedo y sus perfiles son diferentes, pero su incorporación vuelve a mostrar la búsqueda de Chunichi por encontrar producción de poder desde sus jugadores extranjeros.
La necesidad es todavía mayor después de varias temporadas consecutivas lejos de los primeros puestos.
Ryan Ward ya conoce el béisbol japonés
Japón tampoco será un escenario completamente desconocido para Ward.
El estadounidense integró a Team USA durante el Premier12 2024, torneo en el que disputó partidos en Japón y ayudó a Estados Unidos a conseguir el tercer lugar.
Ward fue una de las figuras ofensivas del torneo y terminó seleccionado en el equipo ideal de la competencia.
Esa experiencia previa representa un pequeño punto a favor antes de afrontar una transición mucho más exigente: adaptarse durante una temporada completa al pitcheo, los estadios y la dinámica de la NPB.
Chunichi apuesta temprano por 2027
La adquisición de Ward representa uno de los primeros pasos de Chunichi para intentar modificar una tendencia que ya lleva varias temporadas.
Después de terminar último entre 2022 y 2024, quedar cuarto en 2025 y volver a ocupar esa posición durante la recta final de 2026, los Dragons necesitan encontrar nuevas fuentes de producción para acercarse nuevamente a la pelea por la Central League.
Ward llega después de dominar Triple-A, debutar con Dodgers y demostrar una capacidad de poder que encaja con una de las principales necesidades del equipo.
A sus 28 años, tendrá en Nagoya una oportunidad mucho más amplia para consolidarse como bateador de todos los días y convertirse en una pieza importante del intento de reconstrucción ofensiva de los Chunichi Dragons.
El camino hacia el Draft de la NPB 2026 ya comenzó en Japón. Con brazos que se acercan a las 100 millas por hora, figuras de Koshien, jugadores two-way y varios integrantes de Samurai Japan, la nueva generación empieza a tomar forma antes de una de las fechas más importantes del calendario del béisbol japonés.
La NPB confirmó que el Draft 2026 se realizará el jueves 22 de octubre, mientras que los jugadores de high school y universidad tienen hasta el 8 de octubre para presentar su declaración de intención de convertirse en profesionales.
Al 18 de septiembre, el registro recopilado por Nikkan Sports contabilizaba 95 jugadores de high school y 80 universitarios, para un total de 175 nombres entre ambas categorías. La cifra todavía puede aumentar antes del cierre del período de inscripción. La Federación Japonesa de High School también mantiene pública y actualizada su lista oficial de aspirantes.
En Diamante 23 comenzamos el panorama rumbo al Draft con una primera selección de 20 jugadores. No se trata de un ranking ni de una proyección del orden en el que serán seleccionados, sino de una introducción a algunos de los perfiles más interesantes que ya hicieron oficial su intención de dar el salto al profesionalismo.
Shoki Oda, uno de los grandes brazos de la generación
Shoki Oda, de Yokohama High School, aparece inevitablemente entre los nombres centrales de la clase.
El derecho de 1,86 metros ha alcanzado una recta de 157 km/h (97.6 mph) y fue campeón del Senbatsu con Yokohama durante su segundo año. Su crecimiento también lo llevó a representar a Japón en el Campeonato Asiático U18 de 2026.
Samurai Japan lo incluyó oficialmente en su roster como uno de los principales brazos del equipo, que terminó como subcampeón asiático después de caer 2-0 ante Corea del Sur en la final disputada en Taipéi.
Oda presentó su declaración profesional el 17 de septiembre y se incorpora así oficialmente al grupo disponible para el Draft.
Seima Ikeda, shortstop con un brazo de pitcher
Yokohama presenta otro perfil completamente diferente con Seima Ikeda.
El infielder fue el shortstop regular de Samurai Japan U18 y participó cuatro veces en Koshien durante su recorrido escolar. Batea a la izquierda y, aunque su principal proyección aparece como jugador de posición, su brazo también ha llamado la atención: como pitcher ha superado los 150 km/h (93.2 mph).
La combinación de defensa en una posición premium, contacto y potencia de brazo lo convierte en uno de los jugadores de posición interesantes de esta camada.
Yusei Komoda, un gigante two-way de 1,95 metros
Pocos perfiles de este grupo llaman tanto la atención físicamente como Yusei Komoda, de Yamanashi Gakuin.
Con 1,95 metros y 100 kilos, Komoda ha trabajado como pitcher y bateador. Sobre el montículo alcanzó los 152 km/h (94.4 mph), mientras que ofensivamente acumuló 39 jonrones durante su carrera de high school.
Jugó el torneo de Koshien en la primavera y verano de su segundo año y volvió al escenario nacional durante la primavera de 2026. Su combinación de tamaño, velocidad y poder lo coloca entre los proyectos two-way más particulares disponibles en esta clase.
Yudai Maeda, velocidad zurda desde Takaoka Daiichi
La estatura no ha impedido que Yudai Maeda genere una de las rectas más rápidas entre los pitchers escolares.
El zurdo de Takaoka Daiichi mide 1,73 metros y pesa 70 kilos, pero ya registró una máxima de 156 km/h (96.9 mph).
Su rendimiento lo llevó además a Samurai Japan U18. Maeda formó parte del staff japonés en el Campeonato Asiático celebrado en septiembre y presentó su declaración profesional el 16 de septiembre.
Ryosuke Sueyoshi, experiencia internacional y un título en Koshien
Ryosuke Sueyoshi, de Okinawa Shogaku, llega al proceso con un currículum poco habitual para un jugador de su edad.
El zurdo alcanza los 150 km/h (93.2 mph) y ya fue campeón del Koshien de verano en 2025. Además, representó a Samurai Japan U18 tanto en el Mundial de 2025 como en el Campeonato Asiático de 2026.
Con 1,76 metros y 94 kilos, Sueyoshi ya cuenta con experiencia en torneos internacionales y grandes escenarios nacionales antes de iniciar su carrera profesional.
Mahiro Sugimoto, otro zurdo de Samurai Japan
Mahiro Sugimoto, de Chiben Gakuen, también aparece entre los jugadores que llegan al Draft después de vestir la camiseta nacional.
El zurdo de 1,77 metros y 86 kilos fue parte del equipo que alcanzó la final del Senbatsu 2026 y posteriormente recibió la convocatoria de Samurai Japan para el Campeonato Asiático U18.
Japón contó así con varios pitchers declarados para el Draft dentro de su reciente staff internacional, con Sugimoto como otro de los zurdos de esa generación.
Kosei Hayashi, 1,91 metros y más de 93 mph
Otro proyecto físico importante aparece en Toko Gakuen.
Kosei Hayashi mide 1,91 metros y ha superado los 150 km/h (93.2 mph) con su recta. El derecho llevó a su escuela hasta la final del torneo de Kanagawa durante el verano de 2026.
En una clase con varios pitchers de menor estatura pero enorme velocidad, Hayashi presenta el perfil opuesto: tamaño, alcance y margen físico para continuar desarrollándose dentro de una organización profesional.
Ryo Tanaka, poder detrás del plato
No todo son pitchers. Ryo Tanaka, de Nihon University Daisan High School, aparece entre los catchers más llamativos que ya presentaron su declaración.
El receptor mide 1,80 metros y ronda los 100 kilos. Su principal carta es el poder ofensivo: durante el Koshien de verano de 2025 conectó dos jonrones y ayudó a su escuela a llegar hasta la final.
Nihon University Daisan volvió a competir por el título de Tokio Oeste en 2026, alcanzando las semifinales antes de cerrar la etapa escolar de Tanaka.
Reo Hirata, otro proyecto two-way desde Oita
Reo Hirata, de Oita Commercial, combina un físico de 1,88 metros con velocidad y capacidad atlética.
Como pitcher ha alcanzado los 152 km/h (94.4 mph), pero su valor no se limita al montículo. Nikkan lo identifica también como un jugador con condiciones para contribuir con el bate, convirtiéndolo en otro de los perfiles two-way presentes en esta generación.
Hirata además disputó el Koshien de verano de 2026, sumando experiencia en el principal escenario del béisbol escolar japonés.
Mamoru Hirayama, poder desde el primer turno de Koshien
Mamoru Hirayama, catcher de Higashichiku, dejó una tarjeta de presentación difícil de ignorar en el último Koshien.
El receptor de 1,75 metros y 87 kilos abrió el partido frente a Kamimura Gakuen con un jonrón como primer bate, mostrando que su perfil ofensivo va más allá de las responsabilidades defensivas detrás del plato.
Es otro jugador de posición para seguir dentro de una primera camada en la que los brazos de alta velocidad concentran buena parte de la atención.
Si Oda es uno de los grandes brazos escolares, Shin Nakai, de Komazawa University, representa uno de los casos más explosivos entre los universitarios.
El derecho ha alcanzado los 158 km/h (98.2 mph), la velocidad más alta entre los nombres destacados por Nikkan en la lista universitaria actual.
Nakai ya conocía la presión de los grandes escenarios antes de llegar a la universidad: durante su etapa con Shimonoseki Kokusai fue subcampeón del Koshien de verano. Ahora aparece nuevamente en el radar, esta vez rumbo al profesionalismo.
Futo Kakuta, el “Doctor K” de Michinoku
Futo Kakuta, de Fuji University, combina velocidad con capacidad para generar ponches.
El derecho alcanzó los 153 km/h (95.1 mph) y en Japón ha recibido el apodo de “Michinoku no Doctor K” por su producción de strikeouts.
Su temporada también tuvo una vitrina internacional: Kakuta fue convocado por Samurai Japan para el WCBC de 2026 y formó parte del roster que terminó conquistando el campeonato en Taiwán.
Kai Watabe, catcher, cuarto bate y capitán de Japón
Entre los jugadores de posición universitarios, Kai Watabe llega con uno de los currículums más completos.
El catcher de Aoyama Gakuin University mide 1,80 metros y pesa 92 kilos. En Samurai Japan asumió tres responsabilidades de enorme peso: fue capitán, catcher titular y cuarto bate de la selección universitaria.
Watabe formó parte del equipo que conquistó el WCBC y aparece como uno de los receptores universitarios más experimentados de esta clase.
Taisei Suzuki, experiencia como abridor de Samurai Japan
Aoyama Gakuin también aporta a Taisei Suzuki, derecho de 1,87 metros y 92 kilos.
Suzuki integró nuevamente la selección universitaria japonesa en 2026 y tuvo un papel importante en el WCBC. Samurai Japan destacó posteriormente que realizó dos aperturas durante el torneo ganado en Taiwán.
Su recorrido internacional y experiencia dentro de uno de los programas universitarios más fuertes de Japón lo convierten en otro brazo a seguir en octubre.
Yuto Yonezawa, uno de los principales zurdos universitarios
Yuto Yonezawa, de Kansai University, ofrece uno de los perfiles zurdos más establecidos de la generación.
Su recta ha llegado a 149 km/h (92.6 mph) y Nikkan lo señala como uno de los zurdos universitarios más destacados del país.
En 2026 conquistó además el campeonato nacional universitario y posteriormente fue convocado a Samurai Japan para el WCBC, sumando otro escaparate de alto nivel antes del Draft.
Takumi Baba y una mecánica difícil de olvidar
Takumi Baba, de Nippon Sport Science University, aporta uno de los estilos más reconocibles de esta clase.
El derecho de 1,84 metros utiliza una mecánica de lanzamiento tipo tornado, una característica que lo diferencia visualmente de otros pitchers universitarios.
Pero no se trata solamente de una curiosidad mecánica. Baba fue seleccionado por Samurai Japan para disputar el WCBC y continuó formando parte del equipo universitario durante el verano de 2026.
Sora Kato, 95 mph desde Meisei University
Sora Kato, de Meisei University, representa uno de los brazos de mayor velocidad fuera de los programas universitarios tradicionalmente más conocidos.
El derecho de 1,85 metros y 86 kilos ha alcanzado los 154 km/h (95.7 mph).
Su presencia amplía además el panorama del Draft: los prospectos universitarios de interés no se concentran exclusivamente en las grandes potencias de las ligas Tokyo Big6 o Tohto.
Hironari Hiroike, otro brazo de 95 mph desde Keio
Keio University tendrá varios jugadores disponibles y uno de los más interesantes es Hironari Hiroike.
El derecho ha alcanzado los 154 km/h (95.7 mph) y cuenta con un físico de 1,80 metros y 85 kilos.
Además existe una conexión directa con la NPB: su padre, Koji Hiroike, trabaja actualmente como ejecutivo de los Seibu Lions. Ahora Hironari buscará construir su propio camino dentro del profesionalismo japonés.
Takara Yamazato, defensa premium en el shortstop
Takara Yamazato, de Asia University, ofrece un perfil diferente al de los brazos de alta velocidad.
El infielder de 1,74 metros fue el shortstop seleccionado por Samurai Japan para el WCBC de 2026. Su presencia en una posición defensiva central y su experiencia internacional lo colocan entre los jugadores de cuadro universitarios que merece la pena seguir rumbo al Draft.
Japón lo incluyó en el roster oficial que terminó levantando el título mundial universitario en Taiwán.
Akito Haruyama, poder para cerrar la primera lista
Akito Haruyama, de Osaka University of Commerce, completa esta primera mirada con otro bate universitario.
El outfielder de 1,77 metros y 90 kilos es identificado por Nikkan como un bateador de poder y también formó parte de Samurai Japan durante el WCBC.
Su inclusión ayuda a dimensionar una clase que ofrece mucho más que pitchers: catchers de experiencia internacional, shortstops defensivos y bateadores con poder también estarán disponibles cuando las 12 organizaciones de la NPB comiencen a elegir.
El Draft NPB 2026 empieza a tomar forma
Todavía quedan varias semanas para conocer la lista definitiva.
Los jugadores de high school y universidad podrán continuar presentando sus declaraciones hasta el 8 de octubre, por lo que los 175 nombres registrados hasta el 18 de septiembre no representan todavía el grupo final.
Después llegará el momento de las organizaciones. El jueves 22 de octubre, los 12 equipos de la NPB participarán en el Draft 2026 y comenzarán a definir qué prospectos pasarán de Koshien, las ligas universitarias y Samurai Japan al béisbol profesional. La fecha fue confirmada oficialmente por Nippon Professional Baseball el pasado 19 de agosto.
Esta es solamente la primera parte del panorama de Diamante 23. En una segunda entrega repasaremos otros jugadores declarados que merece la pena conocer antes del Draft, mientras que posteriormente explicaremos en una guía cómo funciona el sistema de selección de la NPB, las particularidades de la primera ronda y el Draft de Desarrollo.
Los Fukuoka SoftBank Hawks volvieron a conquistar la Liga del Pacífico. El equipo de Hiroki Kokubo aseguró este jueves 17 de septiembre su tercer banderín consecutivo tras vencer 7-1 a Orix Buffaloes en el Kyocera Dome de Osaka, completando un tricampeonato que la franquicia no conseguía desde los tiempos de Nankai Hawks, hace 60 años.
La conquista tuvo una importante presencia latina durante la temporada y especialmente en el tramo decisivo. El cubano Liván Moinelo, el venezolano Darwinzon Hernández y el mexicano Roberto Osuna fueron protagonistas desde el montículo, mientras que el mexicano Alexander Armenta y el colombiano Jeter Downs también tuvieron participación con el primer equipo durante la campaña.
La celebración llegó después de una jornada perfecta para SoftBank. Los Hawks comenzaron el día con número mágico de dos, derrotaron a Orix y recibieron la ayuda necesaria cuando Saitama Seibu Lions cayó 4-2 frente a Hokkaido Nippon-Ham Fighters. Con esos resultados, SoftBank quedó con récord de 84-45-3 y una ventaja de 11 juegos sobre Seibu.
Fue además la novena victoria consecutiva del equipo, su mejor racha de la temporada.
SoftBank cerró el campeonato con autoridad ante Orix
Orix tomó ventaja 1-0 en el segundo episodio con el jonrón número 16 de Kotaro Kurebayashi, pero el partido cambió definitivamente en la sexta entrada.
Tatsuru Yanagimachi empató con un sencillo productor y Taisei Makihara colocó adelante a SoftBank con un triple de dos carreras. Los Hawks agregaron una más antes de terminar el inning y otras tres en el noveno para sentenciar el 7-1.
Haru Matsumoto se llevó la victoria después de trabajar cinco entradas de una carrera. A partir de allí, el bullpen permitió que comenzara a sentirse también el sello latino de este campeonato.
Darwinzon Hernández y Roberto Osuna participaron directamente en el juego del título
Dos lanzadores latinoamericanos fueron parte del relevo que protegió la ventaja de SoftBank antes de la celebración.
El venezolano Darwinzon Hernández lanzó el séptimo episodio de manera perfecta: tres bateadores enfrentados, ningún hit, ninguna carrera y un ponche. El zurdo consiguió además su hold número 17 de la temporada.
En el octavo apareció el mexicano Roberto Osuna. Permitió un sencillo, pero también completó una entrada sin carreras y se apuntó su hold número 21 del año. Kazuki Sugiyama se encargó posteriormente del noveno para desatar la celebración.
Hernández presenta en 2026 una efectividad de 1.40 en 41 apariciones, con 48 ponches en 38.2 innings. Osuna, por su parte, acumula 43 juegos, 42.1 entradas y efectividad de 2.76.
iván Moinelo encendió la serie que terminó con el tricampeonato
La influencia latina durante la serie frente a Orix había comenzado dos días antes.
El cubano Liván Moinelo abrió el primer partido de la serie, el 15 de septiembre, y lanzó seis entradas en la victoria 5-3 de SoftBank. Permitió solamente tres hits y una carrera limpia, otorgó un boleto y ponchó a cuatro para conseguir su quinta victoria del año.
Fue otra actuación destacada desde su regreso tras una prolongada ausencia durante la temporada. Moinelo llegó al día de la coronación con marca de 5-1, efectividad de 0.87, 41.1 innings y 32 ponches en seis aperturas. También suma dos juegos completos y una blanqueada.
Un día después de la victoria del cubano, Hernández volvió a aparecer.
SoftBank y Orix llegaron 0-0 al décimo inning el 16 de septiembre. El venezolano trabajó un noveno perfecto con un ponche y terminó siendo el pitcher ganador después de que los Hawks anotaran cuatro carreras en la décima entrada. Osuna también había lanzado una entrada en blanco durante aquel partido y recibió un hold.
En otras palabras, los tres partidos que terminaron de colocar a SoftBank en la cima tuvieron presencia latina directa: victoria de Moinelo el martes, triunfo para Hernández el miércoles y relevos en blanco de Hernández y Osuna durante la jornada de coronación.
Un tricampeonato que SoftBank esperaba desde hace 60 años
El título representa el número 24 en la historia de la franquicia si se incluyen los dos obtenidos durante la era de una sola liga del béisbol profesional japonés. Con esa cifra, los Hawks superaron los 23 campeonatos de liga de Seibu y quedaron segundos históricamente detrás de Yomiuri Giants.
Sin embargo, el dato más significativo está en la continuidad.
La organización no ganaba tres campeonatos de liga consecutivos desde que los Nankai Hawks lo consiguieron entre 1964 y 1966. También es el primer tricampeonato desde que la franquicia se trasladó a Fukuoka en 1989.
Hiroki Kokubo también consiguió una marca particular: ganó la Liga del Pacífico en cada una de sus primeras tres temporadas como manager del club. De acuerdo con Nikkan Sports, es apenas el tercer manager en la historia de NPB que consigue tres títulos consecutivos desde su primer año al mando.
Más presencia latina dentro de los Hawks
El grupo latino de SoftBank durante 2026 no terminó en sus tres brazos más experimentados.
El mexicano Alexander Armenta alcanzó por primera vez el roster principal y realizó dos apariciones en NPB. El mismo día en que el primer equipo aseguró el campeonato, Armenta trabajó 2.2 innings sin carreras y con tres ponches para el equipo de farm ante Orix.
El colombiano Jeter Downs también tuvo participación en ocho encuentros del primer equipo durante la campaña y continuó acumulando actividad en el sistema de desarrollo de la organización.
Ahora SoftBank puede concentrarse en la postemporada. Como campeón de la Liga del Pacífico, avanzará directamente al Final Stage de la Climax Series, donde buscará convertir el tercer banderín consecutivo en otro viaje a la Japan Series.
Los Fukuoka SoftBank Hawks sumaron un nuevo título a una de las estructuras de desarrollo más profundas del béisbol japonés. Su segundo equipo se consagró campeón de la División Oeste de la Farm League 2026, en la primera temporada del nuevo formato implementado por la NPB.
La definición llegó el 16 de septiembre, cuando el partido ante Orix Buffaloes fue suspendido por lluvia. SoftBank tenía número mágico uno y, como en la Farm League los encuentros cancelados no se reprograman, Orix quedó sin posibilidades matemáticas de superar a los Hawks en porcentaje de victorias.
El equipo dirigido por Kazumi Saito tenía en ese momento récord de 67 victorias, 45 derrotas y cinco empates, con porcentaje de .598 y una ventaja de 10.5 juegos sobre Orix. El dominio también se reflejó en los números colectivos: SoftBank lideraba la división con .255 de promedio de bateo y 2.62 de efectividad.
La conquista representa además el 16º título de farm en la historia de la organización, tomando en cuenta los campeonatos obtenidos bajo la antigua Western League.
Cómo funciona el nuevo sistema de farm de la NPB?
La temporada 2026 marcó un cambio importante para las filiales del béisbol profesional japonés.
Hasta el año pasado, los equipos estaban separados entre la Eastern League y la Western League. La NPB reemplazó ese modelo por una Farm League dividida en tres regiones: Este, Centro y Oeste.
SoftBank integra la División Oeste junto con Orix Buffaloes, Hanshin Tigers y Hiroshima Toyo Carp. El Este cuenta con Rakuten Eagles, Oisix Niigata, Yakult Swallows, Chiba Lotte Marines y Nippon-Ham Fighters, mientras que el Centro está compuesto por Seibu Lions, Yomiuri Giants, Yokohama DeNA BayStars, Hayate Ventures Shizuoka y Chunichi Dragons.
El calendario mezcla partidos divisionales con encuentros interdivisionales. Según la programación oficial de NPB, cada club tiene entre 135 y 146 juegos previstos, dependiendo de su zona.
Las posiciones se determinan por porcentaje de victorias y hay una diferencia importante respecto de otras competencias: los partidos suspendidos no son recuperados. Esa regla fue precisamente la que terminó confirmando el campeonato de los Hawks después de la cancelación ante Orix.
Más que una liga de prospectos
El concepto de farm en Japón tampoco es exactamente equivalente a la estructura de ligas menores de MLB.
Los equipos de segunda escuadra reúnen jugadores en momentos muy diferentes de sus carreras. Hay jóvenes que buscan abrirse camino hacia la NPB, jugadores bajo contratos de desarrollo, peloteros que alternan entre el primer y segundo equipo y también figuras establecidas que bajan temporalmente para recuperar ritmo después de una lesión.
Por eso durante una misma campaña pueden convivir prospectos con estrellas del roster principal.
SoftBank fue un buen ejemplo durante 2026.
Alexander Armenta, del desarrollo al roster controlado
Uno de los nombres latinos que formó parte del proceso fue Alexander Armenta.
El zurdo mexicano comenzó la temporada como developmental player y el 23 de mayo consiguió uno de los principales objetivos desde su llegada a Japón: SoftBank le otorgó un contrato de roster controlado y el dorsal número 34.
Ese cambio no es menor. Los jugadores developmental tienen restricciones para integrar el roster oficial de NPB, mientras que un contrato controlado les permite ser registrados posteriormente con el primer equipo.
Armenta realizó tres apariciones en la Farm League durante 2026 y trabajó ocho entradas con 1.13 de efectividad y nueve ponches.
Su recorrido representa una de las principales funciones del sistema de SoftBank: desarrollar talento dentro de la organización hasta convertirlo en una opción para el máximo nivel.
El dominicano Luis Rodríguez vivió una progresión similar. El derecho fue promovido al roster controlado el 27 de julio, después de continuar su crecimiento dentro de las categorías de desarrollo de los Hawks.
Moinelo y Hernández utilizaron el farm para regresar al primer equipo
La situación fue diferente para Liván Moinelo.
El cubano ya era una figura consolidada de SoftBank, pero necesitó pasar por el farm antes de regresar a la rotación del primer equipo.
Moinelo realizó su primera aparición oficial de 2026 con la filial y posteriormente lanzó seis entradas de una carrera ante Orix el 31 de julio, en una de sus últimas pruebas antes de volver a la Liga del Pacífico.
El 11 de agosto regresó al primer equipo y trabajó seis entradas sin carreras frente a Chiba Lotte.
Su presencia en el farm no respondió a una etapa de formación, sino a otra función habitual del sistema japonés: permitir que un jugador recupere volumen de lanzamientos y competitividad en partidos oficiales antes de volver al máximo nivel.
El venezolano Darwinzon Hernández pasó por una situación similar. Tras sufrir molestias en el codo izquierdo en junio, realizó dos apariciones con el segundo equipo, frente a Orix y Hiroshima, y lanzó una entrada sin carreras en cada una antes de ser reincorporado al roster principal.
Roberto Osuna tuvo un paso diferente por el segundo equipo
Roberto Osuna también apareció con la filial campeona, aunque no como parte de una rehabilitación física.
SoftBank retiró al mexicano del roster activo el 20 de agosto después de permitir carreras en tres presentaciones consecutivas con el primer equipo.
El movimiento le permitió trabajar algunos innings en el farm y reajustar su rendimiento antes de regresar.
Ese tipo de utilización muestra otra faceta del sistema: el segundo equipo también puede funcionar como espacio para recuperar confianza, realizar ajustes mecánicos o simplemente sumar competencia fuera de la presión inmediata de la NPB.
SoftBank tiene una estructura todavía más profunda
La Farm League representa únicamente una parte del sistema de desarrollo de los Hawks.
SoftBank cuenta también con tercer y cuarto equipo, aunque estas escuadras no participan en otro campeonato oficial de NPB.
Sus calendarios incluyen partidos frente a universidades, equipos corporativos, clubes de ligas independientes y otras organizaciones profesionales. De esta manera, los Hawks generan oportunidades para que una gran cantidad de jugadores acumulen experiencia antes de llegar a la Farm League.
Es una estructura especialmente relevante para los developmental players, que pueden comenzar enfrentando competencia de niveles inferiores antes de progresar hacia el segundo equipo.
Los casos de Armenta y Rodríguez muestran justamente cómo ese recorrido puede terminar con un contrato controlado.
Kazumi Saito consigue el título en su primera temporada
El campeonato también fue especial para Kazumi Saito, quien asumió este año como manager del segundo equipo.
El exlanzador de los Hawks había trabajado previamente en diferentes niveles de la organización y consiguió el título en su primera campaña al frente de la filial principal.
SoftBank no solo terminó arriba de la clasificación, sino que consiguió hacerlo con producción de ambos lados del juego.
Entre los nombres destacados estuvieron Yoshiyasu Sasagawa, que acumulaba 98 imparables y promedio de .275, y el lanzador Shunsuke Iwasaki, con siete victorias.
Después de la consagración, Saito volvió a remarcar que el verdadero objetivo del segundo equipo sigue siendo preparar jugadores capaces de ayudar al conjunto principal.
¿Qué sigue para SoftBank?
El título divisional no pone punto final a la temporada.
El nuevo formato de NPB también modificó la definición del campeonato nacional del farm. Los tres campeones divisionales avanzan junto con el equipo que tenga el mejor porcentaje de victorias entre los segundos lugares.
Los cuatro clasificados disputarán semifinales el 3 de octubre y la final el 4 de octubre en el Shizuoka Kusanagi Stadium.
SoftBank ya aseguró su lugar después de quedarse con el Oeste.
La campaña también dejó una muestra del funcionamiento de su estructura: jugadores como Armenta y Rodríguez avanzaron dentro del programa de desarrollo, mientras que Moinelo y Hernández utilizaron la filial para recuperar competitividad tras sus problemas físicos y Osuna encontró allí un espacio para reajustarse.
Distintos caminos dentro de un mismo sistema que terminó con los Fukuoka SoftBank Hawks como primer campeón de la División Oeste en la nueva Farm League de Japón.
Uno de los brazos jóvenes más esperados del béisbol japonés está listo para dar el siguiente paso. Genki Ishigaki, selección de primera ronda de los Chiba Lotte Marines en el Draft 2025, tiene previsto realizar su debut con el primer equipo de la NPB el 17 de septiembre ante los Tohoku Rakuten Golden Eagles en el ZOZO Marine Stadium.
El derecho de apenas 19 años llegará al máximo nivel menos de un año después de convertirse en uno de los grandes protagonistas del Draft japonés. Su estreno también tendrá valor histórico para la franquicia: será el primer pitcher novato de Lotte llegado directamente desde secundaria que debute como abridor durante su primera temporada desde Yuki Karakawa en 2008. Incluso Roki Sasaki, hoy en Los Angeles Dodgers, no lo consiguió en su año rookie.
Genki Ishigaki tendrá su primera oportunidad en NPB
El mánager Saburo venía contemplando desde hace tiempo la posibilidad de darle una oportunidad con el primer equipo. Finalmente, Lotte eligió el encuentro frente a Rakuten para comprobar cuánto evolucionó uno de los principales proyectos de su organización.
Ishigaki llega después de realizar 18 apariciones en la Farm League, aunque solo dos de ellas fueron como abridor. Su última prueba llegó el 5 de septiembre frente a Hanshin Tigers: trabajó una entrada, no permitió hits ni carreras y consiguió dos ponches.
Todo indica que su primera presentación será controlada. El joven lanzador no ha superado las dos entradas en sus apariciones durante esta temporada, por lo que Lotte podría utilizar su debut como una primera experiencia en NPB sin exigirle una apertura extensa.
Para los Marines, el objetivo parece ir más allá del resultado inmediato. Saburo explicó que quería observar cuánto había progresado Ishigaki desde su llegada al profesionalismo y darle a los fanáticos la oportunidad de ver a uno de los pitchers de mayor proyección del club.
Un pick de primera ronda y una recta de 158 km/h
La expectativa alrededor de Ishigaki comenzó mucho antes de su llegada a Chiba.
Los Marines lo seleccionaron en la primera ronda del Draft de la NPB de 2025 después de una disputa con Orix Buffaloes. Ambos equipos utilizaron su primer pick sobre el derecho y Lotte terminó obteniendo los derechos de negociación mediante el tradicional sorteo del Draft.
Su principal carta de presentación era imposible de ignorar: una recta capaz de alcanzar los 158 km/h.
El propio reporte de scouting publicado por Chiba Lotte antes de incorporarlo destacaba su velocidad máxima de 158 km/h, además de su capacidad para combinarla con diferentes lanzamientos secundarios. La organización consideraba que, pese a llegar directamente desde secundaria, tenía herramientas suficientes para comenzar a acercarse rápidamente al primer equipo.
Además de su poderosa recta, durante su etapa amateur mostró un cutter y un splitter como armas para conseguir outs. Su repertorio y velocidad despertaron interés de las 12 organizaciones de NPB y también seguimiento desde MLB.
Ishigaki construyó buena parte de su nombre en Kendai Takasaki, una de las escuelas de secundaria más reconocidas del béisbol japonés.
Participó durante cuatro torneos consecutivos de Koshien y formó parte del plantel que conquistó el Senbatsu de primavera de 2024. Su evolución lo llevó posteriormente a representar a Japón en la Copa Mundial de Béisbol U18 de 2025, disputada en Okinawa.
Allí volvió a mostrar su potencial ante algunos de los mejores jugadores de su generación. Ishigaki lanzó 7.1 entradas repartidas en tres apariciones, permitió solamente una carrera limpia y registró siete ponches durante el torneo en el que Japón consiguió la medalla de plata. Su recta superó repetidamente los 157 km/h.
En la final frente a Estados Unidos llegó incluso a registrar 158 km/h, consolidándose como uno de los pitchers más llamativos de la competición antes de ingresar al Draft profesional.
Los números de Ishigaki en su primera temporada profesional
El salto al profesionalismo también presentó dificultades.
Ishigaki abrió su recorrido en la Farm League con problemas de comando. En su primera aparición, el 11 de abril frente a Nippon Ham, apenas pudo completar un tercio de entrada y permitió tres carreras.
Un mes después tuvo su primera experiencia sobre el montículo del ZOZO Marine Stadium con el equipo de desarrollo. Frente a Yomiuri Giants trabajó dos tercios, permitió un hit, entregó tres bases por bolas y recibió una carrera. Aun así, su recta alcanzó los 155 km/h, otra señal del potencial de su brazo.
Sus números reflejan claramente ese proceso de adaptación. Baseball-Reference registra 20 entradas en 18 apariciones, 19 hits permitidos, 25 bases por bolas y 32 ponches, con una efectividad de 7.20.
El contraste es uno de los aspectos más interesantes de su temporada. Ishigaki promedia 14.4 ponches por cada nueve entradas, pero también 11.3 boletos. Su capacidad para fallar bates ya está presente; estabilizar el comando sigue siendo una de las principales tareas dentro de su desarrollo.
El propio pitcher reconoció durante la temporada que todavía existe demasiada variación entre una presentación y otra. Sin embargo, consiguió mantenerse saludable y aumentó aproximadamente cinco kilogramos desde su llegada a la organización, fortaleciendo su físico mientras acumulaba experiencia profesional.
Un debut que Lotte espera desde el Draft
Ishigaki nació el 16 de agosto de 2007 en Noboribetsu, Hokkaido, mide 1.80 metros y pesa alrededor de 78 kilos. Batea de ambos lados y lanza a la derecha. Cuando Lotte lo seleccionó, la organización lo describió como un pitcher con potencial para convertirse eventualmente en una pieza central de su rotación.
Ahora comienza la primera evaluación en el escenario principal.
El duelo contra Rakuten no definirá el futuro de un pitcher de apenas 19 años, pero sí representará el primer vistazo de los Marines al brazo que eligieron en la primera ronda del Draft bajo las exigencias reales de la NPB.
Después de Koshien, la selección japonesa U18, meses de desarrollo en las menores y una recta que ya alcanzó los 158 km/h, Genki Ishigaki finalmente está listo para subir al montículo con el primer equipo de Chiba Lotte Marines.