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Benji Gil: “Piensen en los sacrificios que ellos hicieron para establecerse en este país” (VIDEO)

En una entrevista exclusiva el manager de la selección mexicana de béisbol y coach de los Angelinos de Los Ángeles, Benjamín Gil, nos explicó cómo consiguió unir al equipo, sacar lo mejor del grupo y de cada jugador de México en el Clásico Mundial de Béisbol 2023.

También repasamos su carrera como jugador, la Serie Mundial ganada en 2002 y los múltiples títulos en el béisbol mexicano y en la Serie del Caribe. Una entrevista que no te puedes perder. ¿Qué piensa Benji Gil de la Sabermetría? No te lo pierdas.

Hacemos un repaso de la exitosa carrera como jugador y manager de Benjamín Gil, la personalidad más exitosa en el béisbol mexicano

Benjamín Román Gil Aguilar, conocido en el mundo del béisbol como “El Matador,” es una figura destacada en el deporte mexicano. Nacido el 6 de octubre de 1972 en Tijuana, Baja California, Gil Aguilar ha dejado múltiples éxitos en diversas ligas y facetas del béisbol a lo largo de su carrera.

Su destacada trayectoria como jugador abarca dos décadas de logros notables en diferentes ligas. Participó en las Grandes Ligas de Béisbol, la Liga Mexicana del Pacífico y la Liga Mexicana de Béisbol. Uno de los aspectos más notables de su carrera es su apodo, “El Matador,” que refleja su destreza y tenacidad en el diamante.

A lo largo de su carrera, Gil Aguilar acumuló una impresionante lista de títulos y logros. Ganó un campeonato en las Grandes Ligas de Béisbol, lo que lo consolida como uno de los pocos mexicanos que han alcanzado la cúspide del béisbol estadounidense. Además, su éxito se extendió a la Liga Mexicana del Pacífico, donde logró cuatro títulos, y a la Liga Mexicana de Béisbol, donde contribuyó a la conquista de otro campeonato.

Su influencia en el béisbol también trasciende su rol como jugador. Como mánager ha demostrado su capacidad para liderar equipos hacia la victoria. Dirigió a los Tomateros de Culiacán y a los Mariachis de Guadalajara, llevándolos a la obtención de cuatro campeonatos en la Liga Mexicana del Pacífico. Además, tuvo el honor de liderar a la Selección Mexicana en competiciones de renombre internacional, como la Serie del Caribe y el Clásico Mundial de Béisbol.

La versatilidad de Gil Aguilar también se refleja en su experiencia como entrenador con los Angelinos durante tres años, donde contribuye al desarrollo de talento y al éxito del equipo.

En 2023, Gil fue asignado como manejador de la Selección Mexicana habiendo conseguido el tercer lugar en la Serie, siendo la mejor actuación mexicana conseguida, en tal clásico.

Benevolencia con Manny Ramírez para el Salón de la Fama del Béisbol Latino

BRISTOL, CT – El béisbol latinoamericano siempre ha brillado en el diamante de las Grandes Ligas, y este año (2023), cinco nombres ilustres se unirán a la inmortalidad en el Salón de la Fama del Béisbol Latino. David Ortiz, Adrian Beltré, Manny Ramírez, Carlos Beltrán y Bobby Abreu han sido elegidos para recibir este prestigioso honor, y sus carreras están llenas de momentos inolvidables que merecen ser celebrados.

Las reglas para ingresar al Salón de la Fama del Béisbol Latino son claras y reflejan los valores que tanto apreciamos en el deporte. Estos cinco jugadores han superado todas las expectativas en su camino hacia la inmortalidad. Han jugado al menos diez años a nivel profesional, se han retirado hace al menos cuatro años, han mantenido carreras ejemplares dentro y fuera del campo y no haber sido castigado por uso de sustancias prohibidas o drogas. Su elección no solo es un reconocimiento a sus habilidades en el terreno, sino también a su integridad y compromiso con el juego.

Efectivamente hay un punto frágil alrededor de Manny Ramírez. Es indudable su legado y producción ofensiva descomunal a lo largo de su carrera en Grandes Ligas. Manny es sin discusión uno de los mejores bateadores en la historia del juego. ¡Punto!

Sin embargo, las dos suspensiones que recibió en su carrera por dar positivo a sustancias prohibidas, generaron una mancha en su carrera que difícilmente pueda ser condonada por los votantes a Cooperstown. Sin embargo, en esta elección para el Salón de la Fama del Béisbol Latino, los votantes han opinado en su mayoría lo contrario, seleccionando masivamente su nombre para ser inmortalizado.

Es decir, hay benevolencia “entre nosotros”, más no la hay a “nivel Cooperstown” o “con ellos”. Con ellos, me refiero a los votantes americanos y colegas de la BBWAA.

En nuestro podcast “Lo Mejor de Esta Semana” de Diamante 23 (YouTube/@ClubOnce11) nuestro compañero Carlos Baerga resaltaba: “Los números de Manny están ahí y no se pueden tapar. Todo lo que se hizo como peloteros está en el terreno y eso es lo que debe prevalecer para considerarse para estos reconocimientos”.

Es como si debemos premiar a los números y no a la persona. Personalmente aún no me queda totalmente claro, ni a nivel ético ni moral, desde el punto de vista del votante. No hay correctos o incorrectos. No tengo ni idea si soy moralista o doble moral. Al final…¿Quién no ha cometido errores? ¿Quién no se merece una segunda oportunidad? Incluso, terceras oportunidades. Somos humanos, ¿No?

Yo no voté por Manny. Decidí darle mi voto único de República Dominicana a David Ortiz, el carismático Big Papi, que es un ícono del béisbol mundial. Con una carrera de 20 años en MLB, tres anillos de Serie Mundial y más de 500 jonrones, su impacto en el deporte va más allá de las estadísticas. Ortiz es un líder en y fuera del campo, y su legado perdurará en la memoria de los fanáticos para siempre.

Además voté por Carlos Baerga de Puerto Rico como un homenaje a una gran carrera de un miembro latino de Salón de la Fama de una organización de MLB como los Guardianes de Cleveland, así como también lo es Félix Hernández con los Marineros de Seattle. Voté por José Canseco por un gigantesco e innegable impacto en el béisbol y en cuanto al tema de los esteroides, no me molesta, porque no estaba penalizado en el tiempo de Canseco.

En el de Manny si. Además fue reincidente.

Mi ultimo voto fue para Orlando Cabrera por su impacto en Colombia con una gran carrera a la par de la de su gran contraparte y rival en buena lid, Edgar Renteria.

Además de Manny y David, la lista de galardonados la completaron: Adrian Beltré, el tercer bate dominicano que alcanza los 3,000 hits en las Grandes Ligas, un ejemplo de perseverancia y dedicación. Con 21 años en MLB, su defensa en la tercera base y su capacidad para conectar hits son dignos de admiración. Su camino a Cooperstown parece seguro, y su legado en la República Dominicana es incuestionable.

Carlos Beltrán, el bateador ambidiestro por excelencia, ha dejado una marca imborrable en el béisbol. Con una carrera de 20 años y un premio de Novato del Año, Beltrán es un ejemplo de versatilidad y habilidad en el campo de juego. Su influencia en el béisbol latinoamericano es profunda y duradera.

Bobby Abreu, uno de los mejores bates de Venezuela, ha dejado su huella en las Grandes Ligas. Su habilidad para batear y su destreza en el jardín lo convierten en un jugador completo. Su contribución al béisbol venezolano es un motivo de orgullo para su país.

La exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Latino es un recordatorio de la riqueza del talento latinoamericano en el béisbol y la importancia de reconocer a aquellos que han dejado una marca imborrable en el juego. Estos cinco hombres son verdaderos embajadores del béisbol latino, y su legado seguirá inspirando a futuras generaciones de jugadores y fanáticos.

Incluso y de forma innegable, el legado de Manny Ramírez, o los números de Manny Ramírez.

En la ceremonia de exaltación a finales de 2023, celebraremos no solo sus logros en el terreno de juego, sino también su contribución a la grandeza del béisbol latinoamericano. Será un momento emocionante y un tributo merecido a estos gigantes del deporte.

Juan Vené y el inevitable viaje en el tiempo entre la razón y la pasión

VOCES DEL DIAMANTE

Medellín, Colombia- ¡SSSSÍ SEÑOR, QUÉ TAL FANÁTICOS, EL DEPORTEE, VUELVE A UNIRNOS!

Que inolvidable frase, patentada por el célebre Juan Vené, con la cual iniciaba uno de los mejores programas de Béisbol realizado para la televisión (producido y conducido por él), que jamás se haya realizado.

Cuánta razón tiene ésta frase. En lo particular, al igual que el deporte, siempre me fascino el periodismo en la política y mucho más en la geopolítica pero desarrollar éste oficio en esas áreas, es una tarea que generalmente produce muchas divisiones, antagonistas, discrepancias y hasta puede producir el escenario de exponer la vida del periodista, e incluso de su familia en riesgo.

En cambio, realizar periodismo en el deporte, en cualquiera de sus disciplinas, por más que se goce o se sufra por los triunfos y los reveses, lo que genera es uniones, satisfacciones y amistades, incluso en cualquiera de las dos vías. De hecho creo que el deporte es la única forma de vida en la que se respeta, admira y hasta se quiere de una manera superlativa a los rivales, razón por la cual me parecen lamentables las infames declaraciones del periodista venezolano Juan Vené en torno a Andrés Galarraga, Omar Vízquel y Miguel Cabrera, las cuales ha ventilado y revivido recientemente, y que inevitablemente me trasladaron a los años 90´s.

Play Ball y la explosión de la LVBP

Por esa época, una productora de televisión ubicada en Barquisimeto, ciudad ubicada en la región Centro Occidente de Venezuela (en la que he residido la mayor parte de mi vida), comenzó a producir desde el año 1994 el programa de Béisbol para Televisión llamado “Play Ball”, producido y conducido por Juan Vené, el cual realizaba completa cobertura a cada temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).

Al igual que el programa de la Major League Baseball, “This Week in Baseball”, el cual tenía su versión en español para los hispanos en Estados Unidos y para el mercado de Latinoamérica (Lo Mejor de la Semana), Play Ball era una revista audiovisual semanal, con formato para televisión que en sus inicios fue transmitido por dos de los mejores canales de televisión de Venezuela: Venevisión y Televen.

Play Ball era transmitido los Sábados a las 5:00 de la tarde por Televen, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada de la LVBP, pautados a las 5:30 que también transmitía Televen, mientras que en Venevisión era transmitido los días Domingos a las 11:00 de la mañana, previo a uno de los cuatro juegos de la jornada que transmitía Venevisión a las 11:30. Rápidamente Play Ball se convirtió en el programa referente y uno de los pioneros del béisbol en Venezuela.

Eso coincidió con una etapa en la que en la LVBP hubo un nivel de juego extraordinario porque se efectuó una especie de salto enorme de calidad, ya que además de que en todas las Ligas Invernales del Caribe, incluyendo Venezuela, los peloteros refuerzos eran en su mayoría (por no decir todos), peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas y simultáneamente hubo una proliferación de peloteros venezolanos ascendidos a Las Mayores sin precedentes. Por aquella época, Puerto Rico y República Dominicana eran los países que año tras año colocaban a más peloteros en los rosters de 25 de la MLB.

Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes continuaban siendo los equipos más populares (lo que no ha cambiado), y más potentes pero Águilas del Zulia, Tigres de Aragua y Cardenales de Lara también tenían lo que en el Béisbol denominamos “un trabuco”. Cardenales de Lara es el equipo de la ciudad de Barquisimeto y venía de ganar su primer título en la campaña 1990-1991, para luego conseguir el Bicampeonato 1997-1998 y 1998-1999, seguido de su cuarto título en la 2000-2001.

Cardenales fue liderado por Robert Pérez (considerado el mejor pelotero en la historia de la LVBP y quien no se estableció en Grandes Ligas, a pesar de su pasantía por cinco organizaciones), y por Luis Sojo (ganó 5 Títulos de Bateo en la LVBP y sí se estableció en Grandes Ligas, ganando 5 Series Mundiales).

Para Venezuela, era la época en la MLB y en la LVBP de Wilson Álvarez, Omar Daal, Ugueth Urbina, Juan Carlos Pulido, Géremi González, Antonio Castillo, Edwin Hurtado, Giovani Carrara, Richard Garcés, Carlos García, Carlos Hernández, Eduardo Pérez, Eduardo Zambrano, Marcos Armas, Miguel Cairo, Tomás Pérez, Richard Hidalgo, Roberto Petagine, Alex Cabrera, Alex Ramírez, Luis Raven, Roberto Zambrano,Magglio Ordoñez, Bob Abreu, Roger Cedeño, Edgardo Alfonzo, Oswaldo Guillén, Robert Pérez, Luis Sojo y por supuesto, Andrés Galarraga y Omar Vizquel.

Andrés Galarraga y Omar Vizquel brillaron con todo su esplendor en la década de los 90´s en Grandes Ligas, aunque la luz de ambos iluminaban ya a Venezuela y El Caribe con Leones del Caracas desde la década anterior.

Por su parte, la compañía de televisión que producía el programa Play Ball, era próspera, emprendedora, vanguardista y futurista, con una gran visión, por lo que a través de una compañía de televisión por cable de suscripción, posicionó el primer canal de TV exclusivo de Béisbol en Venezuela, denominado “Baseball Channel”. El canal transmitía Grandes Ligas, Liga Venezolana de Béisbol Profesional, eventualmente transmitió otras Ligas Profesionales de Béisbol y complementa la programación con películas y documentales históricos y actuales de Béisbol.

En ese tiempo, Cardenales de Lara y Azulejos de Toronto mantenían un convenio laboral muy fuerte. La mayoría de los peloteros de Cardenales eran firmados para los Azulejos, así que los criollos ascendían al mejor Béisbol del mundo con la organización canadiense, mientras que los peloteros norteamericanos establecidos en Grandes Ligas con los pájaros azules, eran los importados de los pájaros rojos, así que no es difícil de imaginar y comprender que por aquel entonces, en la ciudad de Barquisimeto el Béisbol se respiraba, estaba en el ambiente.

Vené, el Jefe

En el año 1997 tuve la suerte de ingresar a esa compañía de producción para televisión como comentarista de las transmisiones televisivas y luego a partir del año 2000 como productor, razón por la cual conocí a Juan Vené y trabajé junto a un nutrido grupo de personas dirigidos por él.

El respeto y ritmo de trabajo que el señor Juan Vené en condición de Productor General exigía y lograba imponer era impresionante, realmente digno de admirar. No hay ninguna duda de que lograba sacar lo mejor de cada uno de los que trabajamos con él y que el resultado era un producto de la más alta calidad. La satisfacción de todos por eso era evidente, se notaba en el rostro de todos.

Sin dejar de realizar su columna diariamente, redacta un completo guión técnico literario base para cada edición semanal del programa, bajo el cual trabajamos Productores de Campo y de Escritorio, Camarógrafos, Videotecario, Diseñador Gráfico, Editor, Post Productor, además de los chequeadores audiovisuales y musicalizador, éste último en caso de que él mismo lo solicitara porque generalmente era él mismo quien se encargaba de la musicalización pero todo, absolutamente todo lo incluía en el guión. 

Previo al inicio de trabajo contra guión de todos los involucrados, él se comunicaba con cada uno de los que conformábamos el equipo de trabajo y expresaba exactamente lo que quería y luego nos solicitaba que le explicáramos con el mayor detalle posible el trabajo que íbamos a realizar, para asegurarse de que todos interpretáramos de la manera correcta el guión. Además se retroalimentaba porque en base a eso, escuchaba perspectivas e ideas del equipo de trabajo, ya que nos solicitaba de que no nos reprimiéramos de cualquier idea que nos surgiera.

La creatividad de Juan Vené es más que admirable, con una enorme capacidad para reinventarse, lo cual se ha podido percibir a los largo de los años en su columna diaria, en la que incluyó una sección que trataba de un encuentro gastronómico para conversar de Béisbol, con los personajes Embus T. Russo, la Flaca Certis, y Dick Secades (creo que esos eran sus nombres), a los cuales además los describía con delicado y minucioso detalle. También ha desarrollado con éxito las secciones del día del correo y las cartas del más allá, todas en su columna.

En cuanto a los programas que Juan Vené producía para televisión, además de sus frases célebres, como la de los inicios de sus programas o transmisiones: “Sí señor, qué tal fanáticos, el deporte, vuelve a unirnos”, así como las de despedida: “¿verdad que les gustó el programa?, pues el que viene, estará mejor” ó “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

También le gustaba trabajar con rimas, manejarse entre prosas, cual poemas y poesías enriquecía sus glosas…

Es algo realiza con notable facilidad, habilidad y calidad!.

Fue ahí que conocí su verdadero nombre y que ese personaje frente a mí era un pionero absoluto porque es el primer periodista de Venezuela, ya que estudió la carrera y se graduó en La Habana, Cuba, en una época en la que en Venezuela aún no existía esa carrera universitaria. Además es el primer cronista hispano con derecho a votar para la selección de peloteros a ser exaltados al Salón de la Fama de Grandes Ligas.

No pasó mucho tiempo para que allí produjéramos otros programas de Béisbol, la transmisión de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional para FOX SPORTS e incluso, la primera transmisión de la Serie del Caribe totalmente en Inglés para el canal de TV de los Yankees de Nueva York (YES). Fue la edición del año 2006 (Serie del Caribe Maracay-Valencia en Venezuela), y contó con la narración y comentarios de Jim Leyritz y Octavio Cookie Rojas.

El mentor

Juan Vené me presentó y enseñó a utilizar los libros estadísticos “Baseball-Register”, que cada año publicaba una nueva edición con los registros históricos de absolutamente todos los peloteros y managers que de por vida habían jugado en Grandes Ligas. Hay que recordar que www.mlb.com no fue inaugurado sino hasta el año 2002, y www.baseball-reference.com más o menos por la misma fecha.

No se cansaba de enseñar. Me mostró un pequeño librito de bolsillo, en forma de pelota de su autoría, el cual era una propuesta de  nuevo formato para la Serie del Caribe, presentado a principios de los años 80´s, el cual tenía la particularidad de no contar con una sede única, sino que cada equipo campeón de las Ligas del Caribe, recibiera y visitara a sus contrincantes. Me enseñó registros oficiales del béisbol de Estados Unidos cuando los conteos de bolas y strikes eran de 9 y 8. 

También me mostró parte del boceto de lo que más tarde sería su libro “El Béisbol y sus 5 mil años de Historia”, así como fotos de lo que fue el agasajo del que fue objeto en la Casa Blanca, en donde le festejaron y halagaron por sus 50 años de servicio y cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas.

Sin embargo, algo que no comento de forma particular, sino que es algo que él mismo comentó abiertamente e incluso publicó en sus columnas por aquel tiempo, fue su vehemente antagonismo para con la cablera deportiva estadounidense FOX SPORTS, con el comisionado de Grandes Ligas Allan Huber “Bud” Selig, así como con Empresas Polar de Venezuela.

Figura omnipresente

Vené, como lo ha hecho por décadas, escribe su columna diariamente, la cual no solo era publicada en más de un periódico de Venezuela, también de México, Estados Unidos, Sudamérica y El Caribe. Por si fuera poco, la versión en español del semanario audiovisual de la MLB, This Week in Baseball, llamado “Lo Mejor de la Semana”, era conducido por Juan Vené y a partir de 1994, el programa de televisión semanal que mejor cobertura realizaba de la LVBP (Play Ball), también era producido y conducido por Juan Vené.

Al ser Venezuela un país eminentemente apasionado por el béisbol, al punto de que ésta disciplina deportiva es considerada el pasatiempo nacional y que forma parte de la idiosincrasia del venezolano, se le puede considerar una nación que prácticamente en su totalidad era altamente consumidor de Juan Vené. 

Hay que recordar que por aquella época, Internet apenas era una herramienta que estaba en desarrollo, muy lejos aún de lo que se ha convertido a nivel global, al igual a los celulares, los cuales no portaba cualquiera y los pocos que existían, eran unos ladrillos analógicos con antena desplegable que ocupaban medio muslo de una persona al guindarlo en su cintura. Así que en Venezuela se disfrutaba de “Lo Mejor de la Semana” desde Abril hasta Octubre y de “Play Ball” desde Octubre hasta Febrero (ambos contenidos dirigidos por Vené), además de leer su columna diaria, la cual era publicada por varios periódicos del país. 

El elevado nivel del Béisbol en Venezuela durante la década de los 90´s no se limitaba al terreno de juego, ya que a nivel periodístico y más específicamente en cuanto a narradores y comentaristas de transmisiones televisivas y radiales de Béisbol se refiere, difícilmente la nación al norte de Sudamérica haya contado con mayor nivel, antes y después de esa generación.

Una generación en la que brotaba calidad, elegancia, arrogancia y hasta una especie de glamour. Las duplas conformadas por Delio Amado León (con su limpia y perfecta narración, que destacaba por su torrente voz), con Gonzalo López Silvero (con superlativo conocimiento de la materia). 

Hablando de torrente voz, “El Narrador” Alfonso Saer (quizás el mejor narrador de su generación y probablemente de la historia de Venezuela), junto a los comentarios de Rubén Mijares (con su característica parsimonia que se complementaba muy bien con Saer y que lejos de aburrir, amarraba más a los fanáticos porque contaba con un conocimiento del juego insuperable, incluso reconocido por sus colegas más eminentes). El versado y carismático Musiú Lacavalerie con la perfecta y sobria dicción de Carlos Tovar Bracho.

También figuraba el acertado e impresionante comentarista Carlos González, quien no anotaba absolutamente nada de ningún juego pero que era capaz de reproducir de memoria todo detalle de cada encuentro. 

Y estaba Juan Vené. 

Juan Vené se esmeraba en describir con gran precisión lo que acontecía en el juego, además de hacer énfasis en el detalle. Realizaba interesantes y acertados comentarios, incluso anticipando algunas jugadas. El sabor de su narración es realmente difícil de explicar, más se puede encontrar en sus célebres frases, “Ssssí señor, qué tal fanáticos, el Deporte, vuelve a unirnos”, “tres y dos, la cuenta que no tiene más allá”, “Juan Vené los verá, en el próximo programa”. 

Le fascinaba contar los pormenores e impresiones que recogía y compilaba a tempranas horas previo a cada encuentro, mientras que su creatividad en las transmisiones era evidente. En sincronía con el director de audio de las transmisiones, al momento de un Cuadrangular y previo a su narración, comentaba “Escuchen esto”, entonces callaba, el director subía el audio ambiente y se escuchaba la bulla ensordecedora del público. De la misma forma hacía escuchar los batazos, las sentencias del Umpire principal y hasta el sonido de la pelota con la mascota del receptor. Un espectáculo.

Así que Juan Vené para Venezuela, no solo era un periodista y narrador de béisbol, era mucho más porque a pesar de que es venezolano, su trascendencia en Grandes Ligas y su estilo particular, lo convertían en una mezcla excepcional del criollo de gran calidad y del importado de lujo. 

Era sencillamente la mayor y mejor referencia del béisbol de Grandes Ligas y del Caribe.

Los pseudónimos de esta historia

José Rafael Machado Yánez es el nombre de éste gran periodista venezolano, mejor conocido nacional e internacionalmente como Juan Vené, ya que en la década de los 50 ‘s era costumbre que los periodistas deportivos utilizarán seudónimos para escribir una columna. Entonces decidió colocar el nombre de Juan, por Juan Bimba,la mascota por aquellos días de Acción Democrática, uno de los dos partidos políticos más importantes en la historia de la nación sudamericana, mientras que el apellido Vené derivó del diminutivo de Venezuela.

Es decir que el seudónimo “Juan Vené” de José Rafael Machado Yánez no llegó por su extraordinario desempeño laboral en el mundo del periodismo deportivo, aunque para ser sincero, en el tiempo pudo haber sido así, ya que argumentos de verdad que le sobran pero el mismo se ha encargado de sabotearse y no haber permitido que así haya sido.

Ahora bien, el seudónimo “The Big Cat” o “El Gran Gato” que merecidamente identifica a Andrés Galarraga, se lo adjudicaron porque a pesar de su envergadura corporal, tenía una impresionante agilidad para defender la inicial, desplegaba buena velocidad y era un excelente corredor en las bases, además de que bateaba con la potencia que generan los grandes felinos (Leones y Tigres), en éste sentido, solo habría que preguntarle al Joe Robbie Stadium y fanáticos de los Marlins de Florida.

Por su parte, el seudónimo de “Manos de Seda” que identifica a Omar Vizquel, es sencillamente porque se le reconoce como uno de los mejores defensores del Short Stop en la historia de las Grandes Ligas y del mundo. En ese sentido, pocos Short Stops se sientan en la misma mesa con “Manos de Seda”, Alfonso “Chico” Carrasquel, Luis Aparicio, David Concepción, Ozzie Smith, Rey Ordoñez, Oswaldo Guillén, Germán Mesa y Derek Jeter.

A Miguel Cabrera se le conoce con el seudónimo de “El Marciano” sencillamente por ser uno de los mejores bateadores en la historia de Grandes Ligas, 1 Triple Corona, 4 Títulos de Bateo, 7 Bates de Plata, 2 MVP, 12 Juegos de Estrellas, 1 Serie Mundial, más de 3 mil Hits, más de 600 Dobles, más de 500 Jonrones, más de 1.800 Carreras Impulsadas y .307 de Average.

Luego de repasar de manera muy superficial los logros de tan notables figuras, por más de que se quiera o pretenda ignorar, es prácticamente imposible obviar comentarios tan pesados, provenientes de una personalidad tan destacada y notable como Juan Vené. Comentarios que parecen inconcebibles y que hasta para el menos interesado, le es difícil de digerir.

Comenta a través de su columna que no votará por Omar Vizquel en su carrera para ingresar al Salón de la Fama porque según él, no lo merece. Manos de Seda es uno de los mejores defensores del Short Stop, posición en la que por más de 100 años, a sus custodios se les exigió, evaluó y predominó la defensa. Lo que sucedió fue que en Venezuela, Juan Vené se había puesto de acuerdo con Vizquel para entrevistarlo en el Club House de Leones del Caracas pero Juan Vené llegó tarde y al tratar de realizar la entrevista, la seguridad de la novena melenuda lo sacó y no permitió que la entrevista se concretara. Desde entonces Vené asegura que fue la seguridad de Vizquel que no le permitió realizar la entrevista, ya que supuestamente fueron ellos quienes le sacaron del Club House de los Leones.

También a través de su columna expresó que Andrés Galarraga no padeció de cáncer sino de una anomalía en su cuerpo como consecuencia del consumo de sustancias prohibidas, según le expresaron dos médicos de Bravos de Atlanta, lo cual no corroboró. 

Ni con el León, ni con el Tigre

Andrés Galarraga padeció a lo largo de su carrera de diversas lesiones, incluyendo en 1993, cuando ganó el Título de Bateo de la Liga Nacional con .370 de Average, que le apartó de la acción por varios juegos. 

El temido quinteto que conformó con el norteamericano Ellis Burks, el italoamericano Dante Bichette, el mexicano Vinny Castilla y el canadiense Larry Walker, finalmente nunca logró ser un quinteto de poder sino un cuarteto porque siempre hubo por lo menos uno de ellos lesionado por temporada. Nada de esto sucede en peloteros que consumen sustancias para mejorar el rendimiento.

El Gran Gato de Venezuela es una de las sonrisas más afables en la historia del juego y uno de los peloteros más caballerosos y respetuosos, con unos valores extraordinarios. En el año 1996 y durante el último día de temporada regular, Galarraga llegaba con 46 Cuadrangulares, a uno del dominicano George Bell (conectó 47 Vuelacercas en el año 1987), y del boricua Juan Igor González, que esa temporada ya contaba con 47 Vuelabardas, y eran hasta el momento los latinos con más Jonrones en una temporada. 

Ese día, Andrés Galarraga igualó el récord para latinos con su Tetrabases 47 y terminó su temporada con 150 Carreras Impulsadas, líder en ambos departamentos pero no fue solo eso lo que los periodistas venezolanos presentes ese día en el estadio de los Rockies se llevaron como recuerdo, ya que previo al juego, en el Clubhouse de los rocosos, Galarraga abrió su locker, en el que se observaban resaltando y con gran claridad una foto de su familia, una imagen de Jesucristo  junto a otra más de la sagrada Virgen María, y finalmente un mapa de Venezuela.

Una de las entrevistas que logré realizar al Gran Gato de Venezuela, fue en un Juego de Estrellas de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, en el estadio universitario de la capital, en el cual fue agasajado. Dentro de lo que es un Juego de Estrellas, una exclusiva para un programa de televisión por parte del homenajeado, significa contar con un gran optimismo, sin embargo no es algo imposible. 

Coordinamos en realizar la entrevista en el Clubhouse de Leones del Caracas a una hora determinada. En el momento en el que mi equipo de trabajo estaba montando el set para la grabación, apareció “El Loro”, mítico personaje de los Leones, el cual se encarga de poner orden en el Club House y nos sacó. 

Al instante en el que íbamos saliendo, coincidimos con Galarraga, tal lo acordado para la entrevista y le expliqué. Inmediatamente presencié la discusión que sostuvo el Big Leaguer venezolano, mediando y gestionando para que nos permitieran realizar la entrevista en ese lugar. Luego se me acercó, me explicó que por protocolo e itinerario del evento no se podía pero que lo buscara cuando terminara toda la jornada. Logramos montar el set en el otro Club House, el de Tiburones de La Guaira (el otro equipo inquilino del estadio), y al final de toda la jornada, cuando incluso ya habían apagado todas las luces del estadio, a pesar de todo el cansancio que significó esa larga y extenuante jornada para él, Andrés Galarraga atravesó el campo de juego, se transformó con su mejor cara y su mejor sonrisa que lo caracteriza, y la botó con una larga y robusta entrevista, como si apenas hubiera iniciado el día para él.

Que Andrés Galarraga mintió al expresar que padecía cáncer para cubrir otra cosa, algo de lo cual no existe ni la más mínima evidencia. Perdón pero no, y menos de una persona como él.

Luego expresar que Miguel Cabrera, a pesar de sus números no tiene seguro un lugar en el Salón de la Fama de Grandes Ligas porque tiene que esperar cinco años para entrar en la lista de los aspirantes para ser escrutado y su comportamiento en ese período de tiempo lo puede alejar, no es algo más que asumir algo en base a una suposición absolutamente negativa, pretendiendo generar algo oscuro en el horizonte de una súper estrella que brilla con luz propia.

Una carrera de éxitos

Es muy lamentable porque Juan Vené es mucho más de lo que hasta aquí ya hemos señalado. De niño fue repartidor de periódicos y previo a sus 60 años de cobertura ininterrumpida de las Grandes Ligas, del béisbol de México y del Caribe, fue comediante, bailarín, torero y piloto de carreras de carros. En sus inicios de periodista fue reportero, cubrió la política, la farándula (al punto que fue creador de espectáculos y premios, como el prestigioso premio del canto “Guaicaipuro de Oro”), y hasta realizó cobertura de historias policiales.  Fue hombre de televisión desde los inicios de la industria audiovisual en Venezuela, así como publicista, empresario, locutor, libretista, musicalizador, animador y productor de radio y televisión.

Además de ser columnista en periódicos y páginas web, es escritor de revistas y libros, los cuales van por 20, aproximadamente. Juan Vené fue narrador de por lo menos 7.500 juegos de la Major League Baseball, en donde se incluyen 45 Series Mundiales con sus respectivos Play Off, a lo que hay que sumar sus innumerables transmisiones en México, Venezuela y el Caribe, además de ser un notable historiador.

Juan Vené es un trabajador incansable. Por eso en el año 2017, la Sala de Prensa del moderno estadio de Guadalajara en México lleva su nombre, además de haber sido exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Venezuela. A sus 90 años de edad, solidificó aún más sus vínculos con el béisbol de México (vínculo que por décadas ha sido muy cercano), ya que el 20 de febrero de 2019, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, se inauguró el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. El edificio alberga la Biblioteca Infantil Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, que incluye la “Biblioteca Juan Vené”, acopio que fue donado por el periodista venezolano, que principalmente incluye historia del juego. 

Por si fuera poco, a sus 94 años de edad, aún escribe su columna diaria y trabaja de forma sistemática en dejar registro de todo su conocimiento posible del béisbol, especialmente en cuanto a la historia general de éste extraordinario juego.

El controversial voto de Vené

Soy un proclive defensor de que Andrés Galarraga merece su nicho en Cooperstown (así como de varios peloteros más, incluyendo a Omar Vizquel), mientras que Juan Vené, como uno de los 400 periodistas con voto para el Salón de la Fama, en su ejercicio de tan importante proceso genera la impresión de estar sesgado o ya no estar lo suficientemente cónsono y coherente con los parámetros bajo los cuales se rigen quienes escrutan a los peloteros para sus potenciales exaltaciones o no, e inclusive, se puede aseverar que es hasta incoherente consigo mismo al momento de someter sus votos. 

En la boleta de votación del 2021, por ejemplo, Juan Vené seleccionó solo a tres peloteros de diez posibles, Scott Rolen, Billy Wagner y Andy Pettitte. Wagner era un indiscutible y aunque ya Rolen fue seleccionado y exaltado al Salón de la Fama de Grandes Ligas, peloteros como el venezolano Bob Abreu y el curazoleño Andruw Jones también cuentan con argumentos de peso para ser seleccionados y exaltados pero no contaron con el voto de Juan Vené y lo que parece aún más inconcebible, es que haya dado su voto a Pettitte, quien confesó públicamente haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento, mientras que a peloteros con mayores y mejores desempeños a lo largo de sus carreras como Roger Clemens, el cubano Rafael Palmeiro, Barry Bonds, el dominicano Sammy Sosa y muchos más, no han contado con el voto de Juan Vené, por éstos haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento.

Podríamos asentir que Juan Vené es para el periodismo del bate y las pelotas, lo que es Pete Rose para el béisbol, algo así, salvando las diferencias. 

Paradójicamente, Juan Vené tildó abiertamente de “Homicida del Béisbol” al para entonces comisionado de la MLB Bart Giamatti, responsable principal de la expulsión del mayor hiteador de todos los tiempos de la MLB del Béisbol y de por vida, a quien Vené ha defendido de forma contundente.

Lamentablemente, para aquellos que disfrutamos plenamente de su trabajo, y muy especialmente para quienes nos dimos el lujo y el gusto de formarnos bajo sus enseñanzas y directrices, con su orden en todo, elevadísima disciplina, puntualidad, oficio, intensidad, creatividad, conocimiento y originalidad, reconocemos y nos duele enormemente que sus maneras y sus formas opaquen y empañen su inmenso legado, especialmente porque ataca de forma innecesaria a Andrés Galarraga, Omar Vizquel y Miguel Cabrera, tres súper estrellas coterráneos de él, que además de también haber dejado un gran legado pero como peloteros, son ejemplos, líderes y emblemas de Venezuela y Latinoamérica.

Que en base a pensamientos y opiniones se hayan desarrollado éstos temas que se han manejado públicamente, al punto de que es tema de conversación para entendidos y desentendidos, que en realidad son situaciones desagradables que pueden generar consecuencias trascendentes en los involucrados, siendo todo esto por demás algo absolutamente innecesario, me parece una especie de caricatura, una broma de mal gusto o mejor aún, un show de radio o televisión, que al enterarnos al respecto nos genera a todos una matriz de opinión incluso hasta inconscientemente, por la  cual nos hace a todos partícipe de ello. 

Así que por ésta razón:

¡JUAN VENÉ LOS VERÁÁÁ… EN EL PRÓXIMO PROGRAMA!

Impacto de la violencia doméstica en MLB: El caso de Julio Urías

BRISTOL, CT – Las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) han sido testigo de muchos desafíos y controversias a lo largo de los años, pero uno de los problemas más serios y preocupantes es la violencia doméstica. Como se mencionó anteriormente, este problema ha afectado a algunos jugadores de la MLB en el pasado y recientemente ha vuelto a estar en el centro de atención con un caso alarmante: el del lanzador Julio Urías.

El Caso de Julio Urías

Julio Urías, un talentoso lanzador mexicano zurdo que juega para los Dodgers de Los Ángeles, se encontraba en medio de una prometedora carrera en las Grandes Ligas cuando enfrentó graves acusaciones de violencia doméstica el 4 de septiembre de 2023. Según los informes, Urías fue arrestado y acusado de agresión y violencia doméstica.

Los registros de la cárcel del condado de Los Ángeles muestran que Urías fue arrestado alrededor de las 11 p.m. hora del Pacífico y fichado en la cárcel a la 1:05 a.m. Fue puesto en libertad a las 4:47 a.m. bajo una fianza de $50,000. No hay otros detalles disponibles sobre el arresto, aunque tenemos una buena idea de dónde estaba Urías el domingo: en el estadio BMO viendo a LAFC enfrentarse a Lionel Messi e Inter Miami.

Este caso ha sacudido a la comunidad del béisbol y ha resaltado la necesidad urgente de abordar la violencia doméstica en el deporte. A pesar de que Urías es un jugador joven y talentoso, las acusaciones en su contra sirven como un recordatorio de que ningún atleta debe estar por encima de la ley ni exento de las consecuencias de sus acciones.

Respuesta de MLB y los Dodgers

MLB y los Dodgers de Los Ángeles tomaron medidas inmediatas en respuesta a las acusaciones contra Julio Urías. La liga suspendió al jugador y lo colocó en licencia administrativa, de acuerdo con su política de violencia doméstica. Esta acción demuestra el claro compromiso de la MLB de abordar este problema seriamente y enviar un mensaje claro de que la violencia doméstica no será tolerada en el béisbol.

Además de la suspensión, los Dodgers de Los Ángeles también emitieron una declaración condenando la violencia doméstica y afirmando que estaban cooperando plenamente con las autoridades y la MLB en la investigación del caso. Esta respuesta subraya la importancia de que los equipos asuman la responsabilidad y se pronuncien en contra de la violencia doméstica, incluso cuando involucra a uno de sus propios jugadores.

La Necesidad de un Diálogo Continuo

El caso de Julio Urías es un recordatorio sombrío de que la violencia doméstica es un problema que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su estatus o profesión. Es importante que la comunidad del béisbol, incluyendo jugadores, equipos y fanáticos, continúe teniendo conversaciones abiertas y honestas sobre este tema.

La violencia doméstica no solo afecta a las víctimas directas, sino que también tiene un impacto negativo en la reputación y la integridad del deporte en su conjunto. MLB ha tomado medidas significativas en términos de políticas y sanciones, pero el trabajo no está completo. Se requieren esfuerzos continuos para educar a los jugadores, crear una cultura de respeto y brindar apoyo a las víctimas.

MLB anunció que colocó al lanzador de los Dodgers de Los Ángeles, Julio Urías, en licencia administrativa el miércoles, dos días después de que el zurdo fuera arrestado bajo cargos de violencia doméstica grave.

La medida es efectiva de inmediato, mientras la liga continúa su investigación sobre Urías, quien recibirá su salario mientras esté fuera de acción. El novato de los Dodgers, Ryan Pepiot, será promovido en una medida correspondiente para ocupar el lugar vacante en la rotación.

Los Dodgers emitieron un comunicado confirmando que el equipo está cooperando con la investigación de la MLB.

El equipo también anunció la cancelación de la noche del bobblehead o figura de juguete de Urías previamente programada para el 21 de septiembre. En su lugar, las primeras 30,000 personas esa noche recibirán “una selección de figuras de leyendas de primera calidad”.

La licencia administrativa suele ser el primer paso de la MLB en las investigaciones de violencia doméstica, y los juegos perdidos generalmente se cuentan como tiempo cumplido (con el salario devuelto) en un eventual acuerdo sobre la disciplina del jugador.

Reincidente en violencia

Urías fue arrestado y puesto en libertad bajo fianza de $50,000 el lunes temprano. Los detalles confirmados sobre el arresto son escasos más allá de que supuestamente estuvo en el partido entre LAFC e Inter Miami el domingo. El presunto incidente es la segunda ronda de acusaciones de violencia doméstica a las que se enfrenta Urías, después de que fuera arrestado en mayo de 2019, cuando testigos le dijeron a la policía que lo vieron empujar a una mujer al suelo en un estacionamiento.

Julio Urías evitó cargos criminales pero no una suspensión de la MLB después de su arresto en 2019
Ese arresto de 2019 no llevó a que se presentaran cargos contra Urías. La mujer en cuestión le dijo a la policía que se cayó, aunque se informa que las imágenes de seguridad respaldaron el relato de los testigos. El fiscal de la ciudad de Los Ángeles pospuso los cargos siempre y cuando Urías asistiera a un programa de consejería de violencia doméstica de 52 semanas y no fuera arrestado por un delito violento en el próximo año.

Aunque Urías evitó cargos criminales, MLB lo suspendió 20 juegos por violar su política de violencia doméstica. Ningún jugador ha sido suspendido dos veces bajo esa política, por lo que Urías podría estar en posición de ser el primero.

El caso de Julio Urías es un recordatorio de que la violencia doméstica es un problema que no se puede ignorar ni minimizar. Aunque es un tema difícil y delicado, es esencial que tanto el deporte como la sociedad en su conjunto aborden este problema de manera efectiva. MLB y los Dodgers de Los Ángeles han tomado medidas significativas para abordar el caso de Urías, pero también deben continuar trabajando para prevenir la violencia doméstica en el futuro.

En última instancia, el objetivo es crear un entorno en el que todos los participantes en el béisbol, ya sean jugadores, fanáticos, entrenadores o ejecutivos, se unan en contra de la violencia doméstica y promuevan relaciones saludables y respetuosas. La lucha contra la violencia doméstica es una responsabilidad compartida que debe ser abordada de manera colectiva para garantizar que el deporte sea un lugar seguro y libre de abusos para todos.

No arreglar lo que no está roto

BRISTOL, CT – En 2023 los propietarios de los equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional se reunieron para discutir las condiciones y el escenario del próximo torneo. Una de las noticias que se hizo pública fue la adaptación que realizarán en la liga, basada en las nuevas regulaciones de MLB en el terreno de juego.

Sin embargo, me pregunto quién o qué entidad, grupo de enfoque, estudio de mercado o medición seria, más allá de los comentarios en redes sociales, afirma que hay un problema con la duración de los juegos en las ligas invernales, específicamente en la de Venezuela.

Señores propietarios y “jalabolas” de los propietarios: la implementación del reloj en la MLB es el resultado de una circunstancia generada durante años debido a los cambios en la forma de consumo de medios de comunicación en los Estados Unidos. Allí, la atención se ha desplazado de la televisión tradicional hacia los medios digitales. Después de muchos estudios, se determinó que el aficionado estadounidense promedio, no el aficionado más dedicado, consideraba que el béisbol tenía demasiadas pausas, especialmente durante la espera del lanzador para lanzar la pelota. De ahí surgió la idea de implementar un reloj para limitar el tiempo.

Las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Estados Unidos no son los mismos que en Latinoamérica, y mucho menos en Venezuela. En este país, la brecha entre aquellos que tienen acceso a la tecnología y a internet y aquellos que no la tienen es una de las más grandes del mundo. De hecho, según Statista.com, Venezuela tiene la peor velocidad de internet en Centro y Sudamérica. Incluso la Guayana Francesa tiene un mejor acceso a datos para su población.

Enchufado, no estoy hablando contigo. Esto es algo que no puedes creer que esté sucediendo.

Ahora bien, todos estos análisis se tienen en cuenta para decidir por qué se impone un reloj que acelere el juego. ¿Cuáles son los problemas de la liga? Puedo mencionar muchos, y estoy seguro de que imponer el reloj de lanzamiento no los resolverá.

Por ejemplo:

  • El hecho de que los Bravos de Margarita sean un equipo errante.
  • La falta de asistencia de la afición a los partidos de los Leones del Caracas, el equipo de la capital (solo hubo 46,000 fanáticos registrados en toda la temporada pasada).
  • Una asistencia promedio de 2,000 fanáticos en el estadio en 2022, en comparación con un promedio de 5,000 hace una década.
  • La dificultad para contratar jugadores extranjeros de calidad debido a los complicados procesos logísticos y de viaje hacia Venezuela.
  • La falta de diversidad de patrocinadores y anunciantes como en el pasado.
  • La ausencia de medios de comunicación sólidos e independientes que cubran las acciones del béisbol de manera sostenible, como consecuencia de la censura y el cierre de medios en el país.
  • La falta de estabilidad jurídica para los contratos de equipos y la liga.
  • La falta de una visión sólida y adaptada a la realidad en cuanto a la cobertura y distribución digital del producto.

Podría seguir y enumerar miles de problemas en la liga, desde la falta de instalaciones sanitarias adecuadas hasta problemas de infraestructura. Esto y más son problemas de la liga.

Pero como todo es un espectáculo, pan y circo, es mejor ponerse la soga al cuello tratando de implementar el reloj de juego.

Amigos, en la MLB, el reloj tuvo un período de prueba de más de 5 años en las ligas menores para comprender cuándo se activa y desactiva, quién lo opera y cómo funciona todo el proceso. En Venezuela, pretenden operarlo de la noche a la mañana, simplemente colocando un reloj y haciendo clic con el ratón.

Puedo entender que cuando se habla del producto en el terreno, haya ciertos aspectos que se regulen de manera consistente, como el tamaño de las bases. Si el 60% de los jugadores de la liga están bajo contratos con organizaciones de la MLB y son los equipos de la MLB quienes permiten su participación, tiene sentido buscar puntos homogéneos en la presentación del espectáculo a través del “Acuerdo Invernal” regulado entre la Confederación del Caribe y la Oficina del Comisionado.

Pero la verdad es que a la Oficina del Comisionado de la MLB le importa muy poco lo que suceda más allá de la costa de Key West.

El hecho de implementar bases más grandes e incluso limitar el shift, como se hace en la MLB, quizás sean reglas fáciles de aceptar e implementar. Sin embargo, la logística del reloj, sus causas y consecuencias, no es algo adaptable ni conveniente para la LVBP ni para ninguna liga del Caribe.

¿Acaso los japoneses impusieron el reloj solo porque la MLB lo hizo? Por si nadie lo mencionó, en Japón NO HAY RELOJ en el terreno. Incluso los fanáticos japoneses aún no han pedido que los juegos sean más rápidos.

¿Cuál será la perspectiva del principal patrocinador histórico de la liga, Empresas Polar, cuando se den cuenta de que dejarán de vender al menos un 25% de su volumen de productos en el estadio porque decidieron acelerar el juego en Venezuela?

¿Para qué?

También hay rumores sobre la implementación del sistema Trackman en cada estadio, que consiste en sensores y lectores de movimientos asociados a un software avanzado que captura los movimientos en el campo y la pelota, como los batazos, y proporciona estadísticas y mediciones de los eventos. De esta forma, conocemos quién tiene la mejor velocidad de rotación o el ángulo preciso de lanzamiento de un batazo, entre otros.

Pero para implementar la sabermetría, se requiere un proceso educativo para los fanáticos. Y, por si aún no lo saben, el aficionado tradicional no está muy abierto a darle importancia a la analítica, ya que considera que mata la esencia e intuición del juego en el campo. En nuestro lenguaje, mata la viveza criolla.

Viveza criolla = Pelota Caribe = Esencia del juego.

En el Caribe, y especialmente en Venezuela, este tipo de cambios van en contra del fanático más ferviente, y aunque matemáticamente pueda ser una minoría, es precisamente esa minoría la que ha mantenido el negocio durante más de 60 años. Es la raíz de la esencia, la savia de la planta.

No entiendo por qué tratar de arreglar lo que no está roto. En el caso venezolano, esto parece ser una conducta de corte político que busca imponer a la fuerza para ejercer control. Tras un claro y reconocido fracaso en este tipo de prácticas, es hora de que la liga reaccione y se dé cuenta de que los problemas del béisbol venezolano son logísticos y no tienen que ver con el juego en el terreno. La liga debería preocuparse por ofrecer más al aficionado para invitarlo a regresar a los estadios.

Medidas como estas incluso dificultarán más la contratación y el uso de jugadores adaptados a un juego acelerado, como el de la MLB (con sus propias razones), pero sin las herramientas adecuadas para implementarlo. Atentar contra la esencia es atentar contra el béisbol.

En resumen, desde esta tribuna nos oponemos a la intención de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional de implementar el reloj de juego en base a las regulaciones recientes de la MLB. El problema del béisbol venezolano no radica en el tiempo de juego, sino en una serie de desafíos logísticos, como equipos errantes, falta de asistencia al estadio, problemas con los patrocinadores y los medios de comunicación, entre otros. Además, las circunstancias sociales y los hábitos de consumo en Venezuela son diferentes a los de Estados Unidos, y que la imposición del reloj no sería apropiada ni conveniente para la LVBP o cualquier liga del Caribe. La implementación de sistemas sabermétricos podría no ser bien recibida por los fanáticos tradicionales y debe existir primero una educación para que el fanático entienda los contextos analíticos.

Luis Arráez: “Aprendí a batear con una mata de mango”

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – En una entrevista exclusiva en la temporada 2023 el segunda base de los Marlins de Miami, el venezolano Luis Arráez, en este 2024 con los Padres de San Diego, nos habló de sus orígenes familiares en el barrio Las Flores, en el estado Yaracuy en la región central de Venezuela, y de cómo comenzó a jugar pelota desde sus primeros recuerdos en su infancia.

También nos reveló los consejos que le han dado sus compatriotas Miguel Cabrera y José Altuve sobre la importancia de una buena nutrición para tener una carrera larga y saludable en Las Mayores.

LUIS ARRAEZ 🇻🇪⚾️ 2B @marlins “Mi papá guindaba una pelota en una mata de mango y yo bateaba”

Una joya de bateo que brilla en MLB

Arráez se ha convertido en una sensación en las Grandes Ligas de Béisbol, especialmente tras su destacada actuación en la temporada 2022, donde se coronó como el campeón de bateo de la Liga Americana con los Mellizos de Minnesota. Con una impresionante marca de bateo de .316 de AVG y 173 imparables para un OPS de .795, en ese año.

En su joven carrera en las Grandes Ligas, Luis Arráez ha dejado marcas sorprendentes. Desde su debut en 2019, ha sido un bateador consistente y confiable, promediando un impresionante .329 de porcentaje de bateo en su carrera, con 630 imparables y un OPS de .799. Estas cifras no hacen más que confirmar su estatus como uno de los mejores bateadores de las Grandes Ligas.

En 2023 ha mejorado su promedio general ya que está bateando para .349 de AVG, con 186 incogibles (y contando) para un OPS de .839. Es decir Arráez está superando su promedio y viviendo el mejor momento de su joven carrera.

Destrezas para ser uno de los mejores bateadores de la historia

La destreza de Luis Arráez como bateador es innegable. Su estilo de bateo se asemeja al del legendario zurdo Tony Gwynn, una comparación que no se hace a la ligera. Al igual que Gwynn, Arráez tiene un enfoque en el contacto con la bola, priorizando el control y la precisión sobre la potencia. Su capacidad para ajustar su swing en función de la ubicación y el lanzamiento del pitcher es una de sus mayores fortalezas. Además, su paciencia en el plato y su habilidad para trabajar cuentas largas lo convierten en un oponente temible para cualquier lanzador.

A lo largo de sus cinco temporadas en las Grandes Ligas, Luis Arráez ha acumulado numerosos récords y logros impresionantes. Algunos de los más destacados incluyen:

Campeón de Bateo de la Liga Americana en 2022: Su promedio de bateo de .349 en la temporada 2022 lo catapultó al título de campeón de bateo de la Liga Americana, un logro que pocos jugadores alcanzan en sus carrera.

630 Hits en 5 Temporadas: Desde su debut en 2019, Arráez ha acumulado 630 hits en un tiempo relativamente corto, lo que demuestra su capacidad para conectar la bola de manera consistente.

Líder en Porcentaje de Bateo en 2020: En la temporada 2020, Arráez lideró la Liga Americana con un increíble .364 de porcentaje de bateo, una hazaña que pocos jugadores pueden igualar.

All-Star en 2021, 2022 y 2023: Su impacto en el juego fue reconocido en el Juego de Estrellas de 2021, donde fue seleccionado como representante de los Mellizos de Minnesota, lo mismo ocurrió en 2022 y en 2023 fue elegido al Juego de las Estrellas pero ahora con su nuevo uniforme de Miami.

Luis Arráez no solo ha demostrado ser un bateador excepcional, sino que también se ha ganado el respeto de sus compañeros y fanáticos por su ética de trabajo incansable y su humildad en el campo de juego. A medida que continúa su ascenso en las Grandes Ligas, su nombre se perfila como una figura que podría dejar una huella perdurable en la historia del béisbol. ¿Un Salón de la Fama? Solo el tiempo y su constancia con el madero lo dirá.

En resumen, el éxito de Luis Arráez como bateador, su comparación con leyendas como Tony Gwynn y sus numerosos récords en las Grandes Ligas lo convierten en uno de los jugadores más emocionantes y prometedores del béisbol actual.

Los fanáticos de los Mellizos de Minnesota lo extrañan, los seguidores de los Marlins lo disfrutan y los amantes del béisbol en general tienen mucho que esperar de este talentoso pelotero venezolano en los años venideros.

Luis Arráez: un navegante en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional

Antes de su éxito en las Grandes Ligas, Arráez también ha dejado numeritos en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP). Arráez comenzó su trayectoria en la pelota invernal venezolana en la temporada 2015-2016 cuando apenas tenía 18 años de edad. En ese año, el joven talento tuvo 48 apariciones en el plato y conectó 12 imparables, dejando cifras de .286/.326/.333/.659. Fue un inicio prometedor que auguraba un futuro brillante en el béisbol.

La siguiente temporada en la LVBP también fue sobresaliente para Arráez. En 203 turnos al bate, conectó 61 hits, anotó 31 veces y empujó 22 carreras, logrando un impresionante promedio de bateo de .335. Sus actuaciones destacadas lo hicieron merecedor de la distinción de Jugador de la Semana en dos ocasiones, consolidando su estatus como una de las jóvenes promesas del béisbol venezolano.

La última participación de Arráez en la LVBP fue en la zafra de 2018-2019, donde bateó para un destacado .321. Durante esa temporada, conectó 61 imparables, anotó 31 carreras, acumuló 8 dobles y remolcó 22 carreras, dejando en claro su habilidad como bateador versátil y productivo.

El éxito de Arráez tanto en las Grandes Ligas como en la LVBP ha consolidado su posición como uno de los bateadores más talentosos y versátiles en el mundo del béisbol. Su capacidad para mantener un alto rendimiento en ambas ligas es un testimonio de su dedicación y habilidades innatas como pelotero. Los fanáticos de los Navegantes del Magallanes y los seguidores del béisbol en Venezuela continúan celebrando los logros de esta joven estrella que sigue dejando huella en el deporte nacional e internacional.

Yankees: El fin de la “Era Cashman” está cerca

SONIDOS DEL BRONX

BRISTOL, CT – En el mundo del béisbol, los New York Yankees han sido durante mucho tiempo sinónimo de éxito, grandeza y una supremacía perenne en el deporte. Con una historia rica en títulos y una base de aficionados apasionados, los Yankees han sido considerados como uno de los equipos más exitosos y dominantes en la Major League Baseball (MLB).

Sin embargo, el año 2023 ha sido testigo de un cambio sorprendente en la fortuna de este equipo icónico, ya que se encuentran en el último lugar de su división por primera vez desde 1990. ¿Qué ha ocurrido para que los Yankees toquen fondo?

Es de resaltar que desde 1995, sólo en 4 temporadas (2008, 2013, 2014 y 2016), los Yankees no han clasificado a postemporada. ¿Qué quiere decir esto? Que prácticamente en la “Era Cashman” han avanzado a la postemporada en 24 ocasiones.

Brian Cashman sin duda ha sido el Gerente General y cabeza de operaciones oficialmente desde 1998, pero su impacto y manejo han estado presentes desde 1990.

Los Yankees que para el 20 de Julio de 1990 tenían marca de 33-56, eran un equipo muy diferente al actual. La División Este de la Liga Americana contaba con 7 equipos, pues sólo existían dos divisiones en cada liga. 1990 fue una de las peores temporadas en la historia de la franquicia con diversos factores que afectaron este equipo incluyendo la suspensión por parte de MLB del dueño George Steinbrenner, la lesión de Don Mattingly y un desastroso staff de lanzadores.

Eran los Yankees de 1990 comandados por el campo corto venezolano Álvaro Espinoza, el jardinero panameño Roberto Kelly y el jardinero Jesse Barfield, mientras aparecían figuras míticas y fugaces de la historia de la organización como el prospecto Kevin Maas, el curazoleño Bam Bam Meulens y el jardinero venezolano Oscar Azócar.

El as de la rotación era Tim Leary quien terminó con marca de 9-19 y ERA de 4.11. Algo impensable para los Yankees del presente.

Es impensable porque tras esta debacle de 1990, el club tomó un rumbo de reconstrucción que comenzó a dar frutos para 1994 y una Serie Mundial para 1996. De ahí se hilvanó la mejor era en la historia de la franquicia más exitosa. Con una seguidilla de títulos de Serie Mundial, clasificaciones, títulos divisionales y hasta las nuevas figuras de comodines.

Los Yankees de 1990 no son los del 2023. ¡Ni remotamente! Aquel era un equipo que podemos comparar a los Atléticos de Oakland de hoy. No habían jugadores como Judge ni en planes, ni Juegos Perfectos, ni “Nasty Nestors”, ni Gerrit Cole, ni nada que se pareciera al presente. Nada.

Sin embargo, el resultado al final es el mismo: ¡Últimos! Inaceptable para una fanaticada que paga como promedio $193 dólares por un boleto a uno de los estadios más fríos y secos de MLB.

Un conjunto de factores ha contribuido al declive de los Yankees en 2023. Uno de los principales problemas ha sido la falta de éxito en el desarrollo y adquisición de talento joven. Históricamente, los Yankees se han destacado por fichar a algunos de los mejores jugadores disponibles, ya sea a través de la agencia libre o de su sistema de granjas. Sin embargo, en los últimos años, sus elecciones de draft y adquisiciones no han sido tan efectivas como en el pasado, lo que ha llevado a un debilitamiento del talento en el equipo y una dependencia excesiva de jugadores veteranos en declive.

Si hay contratos exitosos logrados por los Yankees en la última década, como la firma de Masahiro Tanaka, DJ Le Mahieu, Gerrit Cole o Anthony Rizzo, también hay fracasos como Giancarlo Stanton, Josh Donaldson o Joey Gallo. Sin contar su talento hecho en casa que no ha tenido el éxito esperado como Aaron Hicks, Gary Sánchez o Miguel Andújar.

O los años extendidos de Brett Gardner. O las inconsistencias por lesiones o no de Severino y Germán. O el regreso a Japón del “as” Masahiro Tanaka. O la falta de definición de quien finalmente reemplaza a Jeter, siendo Didi Gregorius quien esporádicamente lucía como el líder en la posición y hoy se magnifican las esperanzas en Anthony Volpe o el venezolano Oswald Peraza, o se inventa con Oswaldo Cabrera.

Así pare de contar. Los episodios son muchos. Es cierto que Cashman ha sido exitoso y será un miembro del Salón de la Fama como ejecutivo. Pero tras 13 temporadas desde su último título de Serie Mundial, queda claro que poner en el terreno un equipo competitivo y caro no es suficiente en el béisbol de hoy.

Hay un exceso de burocracia en la oficina de los Yankees.

Las lesiones han sido un factor importante que ha afectado el rendimiento del equipo y una constante en los últimos años, las cuáles se han convertido en el chivo expiatorio de la oficina del Bronx. Jugadores clave han estado fuera de acción durante largos períodos, lo que ha debilitado aún más la capacidad del equipo para competir al más alto nivel. Las lesiones no solo han impactado en el desempeño individual de los jugadores, sino que también han afectado la cohesión y el ritmo del equipo como unidad.

“Si no se hubiese lesionado…” “Este equipo es un hospital…” “Hemos tenido mala suerte por las lesiones…”

La pregunta es ¿Hasta cuándo el mismo cuento?

Otro aspecto a tener en cuenta ha sido la competencia cada vez más feroz en la División Este de la Liga Americana. Equipos como los Tampa Bay Rays, Orioles de Baltimore, Blue Jays de Toronto y los Boston Red Sox han fortalecido sus planteles y han demostrado ser contendientes fuertes en la división. La falta de éxito de los Yankees para mantener el paso con sus rivales ha llevado a una caída significativa en la clasificación y a situarse en el último lugar.

Asimismo, la gestión y las decisiones del cuerpo técnico han sido objeto de críticas. Algunas elecciones de alineación, decisiones de bullpen y tácticas durante los juegos han sido cuestionables, lo que ha llevado a resultados decepcionantes en el campo en la hora cero: la postemporada. La falta de ajustes adecuados durante los momentos críticos ha dejado a los aficionados preguntándose si el equipo está realmente en manos del liderazgo correcto. El mánager Aaron Boone y su predecesor Joe Girardi han estado en el ojo del huracán permanentemente, pero son ellos sólo la casa en uniforme de la gerencia.

Lo que sí tienen en común los Yankees de 1990 con los de 2023 es que ambos están en el foso divisional.

Es hora de que en las oficinas del Yankee Stadium alguien tenga el liderazgo suficiente para dejar la burocracia a un lado y entender que la “Era Cashman” va llegando a su final. Es normal, es parte de la evolución. Los Yankees deben comenzar a pensar cuál es la identidad y filosofía del futuro del club. Es hora de entender que con el peso de la historia no se gana en el presente.

Se necesita una renovación total de la organización que comience con un nuevo carácter. Atrás quedó la dureza del “Boss” Steinbrenner. Atrás quedaron los años del “core four”. Jeter ya es un Salón de la Fama y es inútil incluso tratar de moldear a Aaron Judge en base al carácter y la forma de Jeter, sólo porque es el “Yankee Way”. Mientras la liga se nutre finalmente con jugadores excitantes y dinámicos a través del draft y el escauteo internacional, los Yankees se han quedado rezagados en este sentido.

En conclusión, el año 2023 ha sido un año inusualmente difícil para los New York Yankees, ya que se encuentran en el último lugar de su división por primera vez desde 1990. La combinación de problemas en el desarrollo de talento, lesiones, la creciente competencia y decisiones tácticas cuestionables ha contribuido a este declive. Aunque la supremacía perenne de los Yankees ha sido cuestionada en esta temporada, es importante recordar que el béisbol es un deporte cíclico y que los equipos pueden recuperarse rápidamente con los ajustes adecuados. Los Yankees han demostrado en el pasado que son capaces de superar adversidades y volver a la cima, y sin duda trabajarán arduamente para restaurar su legendaria grandeza en el futuro.

Con la fama y el dinero no se gana en el béisbol de hoy.

Conoce los 5 libros sobre béisbol más famosos en el mundo

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El béisbol ha sido apodado “el pasatiempo nacional” de Estados Unidos y su impacto cultural es innegable. A lo largo de los años ha inspirado a numerosos autores a escribir sobre este deporte, capturando la emoción, la pasión y la complejidad del béisbol en sus obras. En este artículo, exploraremos cinco libros famosos que han dejado una huella indeleble en la literatura sobre béisbol.

1. “Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game” de Michael Lewis

Publicado en 2003, “Moneyball” se convirtió instantáneamente en un clásico moderno de la literatura sobre béisbol. La obra de Michael Lewis narra la fascinante historia de cómo los Oakland Athletics, un equipo con un presupuesto limitado, lograron competir exitosamente contra los grandes gigantes del béisbol de Grandes Ligas. Estos son los comienzos de la Sabermetría.

A principios de la década de 2000, los Athletics estaban en una situación desafiante, ya que no podían permitirse fichar a jugadores estrella con grandes contratos. En medio de esta dificultad financiera, el gerente general Billy Beane recurrió al análisis estadístico avanzado y a las métricas innovadoras para reclutar jugadores infravalorados pero altamente efectivos.

El libro presenta de manera magistral cómo Beane y su equipo utilizan las estadísticas para identificar jugadores con un valor subestimado, cambiando así la forma en que se evalúa el talento en el béisbol. “Moneyball” no solo narra la historia del equipo de Oakland, sino que también cuestiona las tradiciones arraigadas en el deporte y plantea la pregunta fundamental de si el béisbol se había vuelto injusto. Este libro cambió para siempre la forma en que se aborda el reclutamiento y la gestión de equipos en el béisbol profesional.

“Moneyball” fue un éxito comercial significativo. El libro se mantuvo en la lista de bestsellers del New York Times durante semanas y vendió millones de copias en todo el mundo. También inspiró una exitosa película de Hollywood protagonizada por Brad Pitt en 2011.

La obra recibió elogios generalizados de críticos y fanáticos por su enfoque innovador en el análisis estadístico en el béisbol. Fue aclamado por su capacidad para contar una historia apasionante mientras explora conceptos complejos de estadísticas deportivas.

2. “The Boys on the Bus” de Timothy Crouse

Aunque no es una obra exclusivamente sobre béisbol, “The Boys on the Bus” es un libro esencial para comprender el periodismo deportivo en la década de 1970, con un enfoque especial en la cobertura de la temporada de béisbol de 1972.

La década de 1970 fue un momento de cambios significativos en la sociedad estadounidense, y el periodismo no fue la excepción. La cobertura deportiva, incluido el béisbol, estaba en pleno auge.

Timothy Crouse, un periodista político, ofrece una visión fascinante de cómo los periodistas deportivos de la época abordaron la cobertura de los eventos deportivos, incluido el béisbol. A través de sus observaciones y entrevistas, el autor retrata el auge del periodismo gonzo y el impacto de los medios de comunicación en la percepción pública de los jugadores y el deporte en sí. Aunque no es una obra exclusiva de béisbol, “The Boys on the Bus” ofrece una perspectiva única de cómo el periodismo deportivo evolucionó en esa época.

Fue un éxito en ventas debido a su mirada única al periodismo deportivo y político de la década de 1970. La obra recibió críticas positivas por su estilo periodístico inmersivo y su capacidad para capturar la atmósfera de la época.

3. “Ball Four” de Jim Bouton

“Ball Four”, escrito por el ex lanzador de Grandes Ligas Jim Bouton y publicado en 1970, es un libro revolucionario que arroja luz sobre los aspectos menos glamorosos y a menudo oscuros del béisbol profesional.

Como ya se dijo la década de 1970 fue testigo de un cambio cultural en los Estados Unidos, y el béisbol no fue ajeno a este cambio. El libro se publicó en medio de un ambiente de creciente apertura y franqueza en la sociedad estadounidense.

Bouton, con un estilo de escritura ingenioso y sarcástico, ofrece una visión cruda de la vida dentro y fuera del campo de béisbol. Revela detalles escandalosos, como el consumo de drogas entre jugadores y las travesuras en los vestuarios, que eran un tabú en ese momento.

“Ball Four” provocó controversia y conmoción en la comunidad del béisbol, pero también fue elogiado por su honestidad brutal. El libro es un recordatorio de que detrás de los héroes deportivos hay seres humanos con sus propios desafíos y debilidades.

Generó controversia y atención mediática significativa en su lanzamiento, lo que contribuyó a sus sólidas ventas. A pesar de las críticas iniciales, el libro se convirtió en un clásico de culto y se mantuvo popular a lo largo de los años.

Las críticas fueron mixtas en su lanzamiento, con algunas voces de la comunidad del béisbol que lo consideraron una traición al deporte. Sin embargo, con el tiempo, “Ball Four” ha sido ampliamente reconocido como una obra valiente y reveladora que cuestiona las normas del béisbol y ofrece una visión honesta y a menudo humorística de la vida en las Grandes Ligas.

4. “The Glory of Their Times: The Story of the Early Days of Baseball Told by the Men Who Played It” de Lawrence S. Ritter

Este libro, publicado en 1966, es una joya literaria que recopila entrevistas con jugadores de béisbol de la era temprana del deporte.

A medida que el béisbol se afianzaba como un deporte popular en Estados Unidos en el siglo XIX y principios del XX, se formaron equipos y se forjaron leyendas.

Lawrence S. Ritter se propuso preservar la historia oral de los primeros días del béisbol entrevistando a jugadores que participaron en esa época. El libro presenta las experiencias y anécdotas de jugadores que vivieron la era dorada del béisbol, brindando una visión auténtica de cómo era el deporte en sus primeros días. “The Glory of Their Times” captura la pasión y la inocencia de una época en la que el béisbol estaba en constante evolución y se convirtió en un pilar de la cultura estadounidense.

Aunque no se convirtió en un bestseller masivo en su lanzamiento, “The Glory of Their Times” encontró un público apasionado y ha mantenido un seguimiento constante a lo largo de los años. Es como parte de la historia oficial dela pelota.

El libro fue ampliamente elogiado por su capacidad para preservar la historia oral del béisbol temprano. Los críticos aplaudieron su autenticidad y su contribución invaluable a la comprensión de cómo era el béisbol en sus primeros días.

5. “Clemente: The Passion and Grace of Baseball’s Last Hero” de David Maraniss

Publicado en 2006, “Clemente” es una biografía apasionante sobre el boricua Roberto Clemente, una de las figuras más icónicas en la historia del béisbol.

Roberto Clemente, un talentoso jugador de béisbol puertorriqueño, desempeñó un papel crucial en la integración de jugadores latinos en las Grandes Ligas y se convirtió en un ícono tanto dentro como fuera del campo.

David Maraniss rinde homenaje a Clemente en este libro, destacando su habilidad excepcional en el campo y su dedicación a la comunidad latina. Además de narrar su carrera en las Grandes Ligas, la obra explora su trabajo humanitario.

“Clemente” se convirtió en un bestseller tras su publicación, especialmente en Puerto Rico y entre los fanáticos del béisbol en los Estados Unidos. La obra también ganó popularidad entre aquellos interesados en la historia de los deportes.

El libro recibió críticas elogiosas por su retrato completo de Roberto Clemente. Los críticos aplaudieron la habilidad de David Maraniss para capturar la pasión de Clemente por el béisbol y su impacto duradero tanto en el deporte como en la comunidad latina. Fue considerado un tributo conmovedor a un verdadero héroe del béisbol.

Estos son los 23 miembros latinos del Salón de la Fama de Cooperstown

COOPERSTOWN, NY. DIAMANTE 23 ESPECIAL – A continuación, presentamos la lista actualizada con una breve descripción de cada uno de los 23 miembros latinos del Salón de la Fama de Cooperstown, una vez concluido el ingreso oficial del dominicano Adrián Beltré en el verano del año 2024.

1 . Roberto Clemente (Puerto Rico)
Clase: 1973
Filántropo y defensor de los derechos humanos, una característica que acompaña el legado de su vida al margen de su excelente desempeño en el terreno. Clemente es recordado por su destacada carrera con los Piratas de Pittsburgh, donde acumuló 3,000 hits y ganó 12 Guantes de Oro.

2. MartÍn Dihigo (Cuba)
Clase: 1977
Apodado “El Maestro”, Dihigo es el único jugador en la historia del béisbol en ser seleccionado al Salón de la Fama en cuatro países diferentes. Fue un jugador versátil que destacó tanto como lanzador y bateador en las Ligas Negras.

3. Juan Marichal (República Dominicana)
Clase: 1983
Apodado “El Dominican Dandy”, Marichal fue un lanzador dominante para los Gigantes de San Francisco, famoso por su distintivo estilo de lanzar y sus 243 victorias.

4. Luis Aparicio (Venezuela)
Clase: 1984
Aparicio revolucionó la posición de campocorto con su velocidad y defensa impecable, destacando con los Medias Blancas de Chicago y ganando nueve Guantes de Oro consecutivos, colocando su carrera como un modelo a seguir, impactando la masiva ola de venezolanos hacia las Grandes Ligas.

5. Eloy “Buck” Canel (Argentina)
Clase: 1985
El legendario Canel fue recipiente del premio Ford C. Frick por su impacto y longevidad como pionero en narraciones de béisbol en español y anfitrión del programa “La Cabalgata Deportiva Gillette” producido en los Estados Unidos y distribuido hacia América Latina. Su voz fue referencia y una figura clave en la popularización del béisbol entre los hispanohablantes a través de su trabajo como comentarista en cadenas de radio.

6. Rod Carew (Panamá)
Clase: 1991
Un virtuoso maestro del bateo, Carew fue siete veces campeón de bateo en la Liga Americana y terminó su carrera con un impresionante promedio de .328. Hombre referencia del arte del contacto.

7. Jaime Jarrín (Ecuador)
Clase: 1998
Legendario narrador de los Dodgers de Los Ángeles, Jarrín fue la voz prominente en la transmisiones de béisbol en español por más de seis décadas para los Dodgers y figura de la organización en sus iniciativas de internacionalización de su marca.

8. Orlando Cepeda (Puerto Rico)
Clase: 1999
Conocido como “Peruchín”, Cepeda fue un temido bateador de poder y Novato del Año de la Liga Nacional en 1958 con los Gigantes de San Francisco. 11 Juegos de Estrella y MVP en 1967 de la Liga Nacional.

9. Tany Pérez (Cuba)
Clase: 2000
Pérez fue una fuerza constante en la alineación de los Rojos de Cincinnati y miembro del club de los 500 jonrones. Un poderoso bateador que caracterizó y lideró la era de la “Maquinaria Roja”.

10. Felo Ramírez (Cuba)
Clase: 2001
Reconocido por su larga y distinguida carrera como pionero y narrador de béisbol en español en cadenas en los Estados Unidos y a nivel internacional, Ramírez fue una voz icónica para generaciones de fanáticos latinos del béisbol y pasó los últimos años de su prolífica carrera como la voz de los Marlins de Florida.

11. José de la Caridad Méndez (Cuba)
Clase: 2006
Apodado “El Diamante Negro”, Méndez fue un lanzador destacado en las Ligas Negras, famoso por su dominio en el montículo. Ingresó al Salón de la Fama por el comité especial de las Ligas Negras.

12. Cristóbal Torriente (Cuba)
Clase: 2006
Una estrella de las Ligas Negras, Torriente fue conocido por su poderoso bateo y su habilidad para jugar múltiples posiciones en el campo. Ingresó al Salón de la Fama por el comité especial de las Ligas Negras.

13. Alejandro Pompez (Cuba)
Clase: 2006
Oficialmente nacido en Cayo Hueso, Florida, versiones históricas refieren su nacimiento real a La Habana, Cuba al igual que toda su familia. Pompez fue un influyente ejecutivo y propietario de los famosos equipos “New York Cubans” en distintas etapas de las Ligas Negras. Jugó un papel crucial en el desarrollo de jugadores latinos en el béisbol, por sus iniciativas de búsqueda de talento en el Caribe y su manejo de relaciones con equipos de MLB, especialmente con los Gigantes de Nueva York.

14 .Roberto Alomar (Puerto Rico)
Clase: 2011
Considerado uno de los mejores segundas bases de todos los tiempos, Alomar ganó 10 Guantes de Oro y fue un 12 veces All-Star.

15. Pedro Martínez (República Dominicana)
Clase: 2015
Uno de los lanzadores más dominantes de su era, Pedro ganó tres premios Cy Young y fue un pilar en el equipo de los Medias Rojas de Boston que rompió la “Maldición del Bambino”.

16. Iván Rodríguez (Puerto Rico)
Clase: 2017
“Pudge”, Rodríguez es uno de los mejores receptores defensivos de la historia, con 13 Guantes de Oro y un título de Jugador Más Valioso (MVP).

17. Vladimir Guerrero (República Dominicana)
Clase: 2018
Guerrero, conocido por su capacidad de batear lanzamientos fuera de la zona de strike, fue un temido bateador y MVP de la Liga Americana en 2004. Ha sido uno de los jugadores más populares en su país y en América Latina por su humildad y conexión con los fanáticos.

18. Mariano Rivera (Panamá)
Clase: 2019
Considerado el mejor cerrador en la historia del béisbol, Rivera acumuló 652 salvamentos y fue una pieza clave en las victorias de los Yankees de Nueva York en la Serie Mundial. Rivera ha sido el único jugador en la historia electo al Salón de la Fama de manera unánime con el 100% de los votos.

19. Edgar Martínez (Puerto Rico)
Clase: 2019
Conocido por su excepcional capacidad de bateo, especialmente como bateador designado, Martínez fue siete veces All-Star y ganó dos títulos de bateo.

20. Orestes “Minnie” Miñoso (Cuba)
Clase: 2022
Conocido como el “Cometa Cubano”, Miñoso rompió barreras raciales y fue un pionero para los jugadores latinos en las Grandes Ligas. Jugó en las Ligas Negras y tras su llegada a las Grandes Ligas permaneció como jugador activo por 4 décadas, siendo el único jugador que ha participado en juegos oficiales en 5 décadas distintas (40s-80s).

21. Tony Oliva (Cuba)
Clase: 2022
Un destacado bateador de contacto, Oliva fue tres veces campeón de bateo en la Liga Americana y un ocho veces All-Star con los Mellizos de Minnesota.

22. David Ortiz (República Dominicana)
Clase: 2022
Conocido como “Big Papi”, Ortiz fue uno de los bateadores de mayor “clutch” en la historia de los Medias Rojas de Boston, ayudando al equipo a ganar tres títulos de Serie Mundial.

23. Adrián Beltré (República Dominicana)
Clase: 2024
Beltré es considerado uno de los más completos terceras bases en la historia del juego y miembro del club de 33 bateadores en la historia con 3,000 hits. Ha sido reconocido por su defensa excepcional en la esquina caliente.

Estos jugadores y figuras del béisbol no solo han dejado una huella imborrable en el campo, sino que también han servido como embajadores del béisbol en sus respectivas comunidades, inspirando a generaciones de jóvenes latinos a seguir sus pasos.

LATINOAMERICANOS EN COOPERSTOWN
PAÍSMIEMBROS
DEL SALÓN DE LA FAMA
ELECTOS POR
VOTOS DE BBWAA
CUBA80
REPÚBLICA DOMINICANA55
PUERTO RICO53
PANAMÁ22
VENEZUELA11
ECUADOR10
ARGENTINA10
ACTUALIZADO 2024.

Adrián Beltré: El legado

VOCES DEL DIAMANTE

COOPERSTOWN, NY. ESPECIAL DIAMANTE23 – El béisbol ha sido testigo de muchas estrellas brillantes, pero pocas han dejado una marca tan indeleble como Adrián Beltré. Este tercera base dominicano no solo se destacó por su habilidad en el campo, sino también por su carisma y profesionalismo fuera de él. Su carrera, que abarcó dos décadas, es un testimonio de perseverancia, talento y dedicación al deporte.

¿Es Beltré el mejor antesalista de todos los tiempos? Una pregunta que pudiera ser muy subjetiva, pero en este caso, por muchas razones, las discusiones alrededor de esta pregunta pudieran terminar en un sí.

Sólo eso, es más que un legado.

Adrián Beltré nació el 7 de abril de 1979 en Santo Domingo, República Dominicana. Desde joven, mostró un talento natural para el béisbol, lo que le valió una firma con los Dodgers de Los Ángeles en 1994, cuando solo tenía 15 años.

Ese año, los scouts de los Dodgers, Ralph Avila y Pablo Peguero, notaron a Beltré en las instalaciones del equipo en Santo Domingo. Aunque era extremadamente delgado con solo 130 libras, Beltré conectaba líneas rápidas y mostraba un brazo potente, impresionando tanto a los Dodgers que Avila lo firmó por $23,000.

Una de las historias más destacadas alrededor del Beltré se basa alrededor de su primer reporte de escauteo, donde Peguero y Ávila, legendarios scouts con visión de predicción, describieron al joven antesalista como un jugador con un bate electrizante y un brazo prodigioso, pero además destacaron que era un futuro material de nivel Salón de la Fama.

El contrato que cambió el sistema administrativo

Unos años después, el agente de Beltré, Scott Boras, descubrió que los Dodgers habían firmado a Beltré cuando tenía solo 15 años, lo que lo hacía menor de edad en ese momento y marcaba el acuerdo como una violación de las reglas para la firma de jugadores extranjeros aficionados.

Boras rápidamente presionó para que Beltré fuera declarado agente libre. Esto tenía mucho sentido para el jugador y el agente: la MLB había declarado a otros jugadores menores de edad como agentes libres en el pasado y Beltré se había convertido en uno de los mejores prospectos en el béisbol para ese entonces, lo que potencialmente resultaría en una gran ganancia si la liga obligaba a los Dodgers a liberarlo. Bud Selig optó por no recompensar a Beltré convirtiéndolo en agente libre, y en su lugar suspendió las operaciones de scouting de los Dodgers en la República Dominicana por un año.

En el año 2000, Peguero y Ávila fueron suspendidos por un año, y la academia en Campo Las Palmas fue clausurada por 12 meses. Los Dodgers recibieron una multa de US$50,000. Al año siguiente, la MLB abrió su primera oficina fuera de los Estados Unidos en Santo Domingo, con el objetivo de monitorear los fichajes de los equipos y controlar la documentación.

Prolífica Carrera

A lo largo de su carrera, Beltré jugó para varios equipos, incluidos los Dodgers de Los Ángeles, los Marineros de Seattle, los Medias Rojas de Boston y los Rangers de Texas.

Fue con los Rangers donde encontró su hogar definitivo, convirtiéndose en un favorito de los fanáticos y un pilar del equipo. Beltré acumuló numerosos logros a lo largo de su carrera. Fue seleccionado a cinco Juegos de Estrellas y ganó cinco Guantes de Oro por su excelencia defensiva.

Además, recibió cuatro Bates de Plata, demostrando su habilidad tanto en defensa como en ofensiva. Uno de los momentos más destacados de su carrera fue el 30 de julio de 2017, cuando se convirtió en el 31º jugador en la historia de la MLB en alcanzar los 3,000 hits. Este logro lo colocó en una élite exclusiva y solidificó su legado como uno de los mejores tercera base de todos los tiempos.

Adrián Beltré anunció su retiro del béisbol profesional el 20 de noviembre de 2018. Su partida dejó un vacío en el deporte, pero su legado sigue vivo. Beltré es un ejemplo de cómo el talento, combinado con el trabajo duro y la humildad, puede llevar a una carrera extraordinaria.

Más allá de sus habilidades en el campo, Beltré es conocido por su personalidad y sentido del humor. Sus interacciones con sus compañeros de equipo y su relación especial con los fanáticos lo hicieron querido por muchos. Su famosa manía de no permitir que nadie tocara su cabeza se convirtió en una broma recurrente que deleitaba a los seguidores y a sus compañeros. Beltré también se ha destacado por su labor filantrópica. Ha apoyado diversas causas, tanto en su natal República Dominicana como en los Estados Unidos, demostrando su compromiso con la comunidad y su deseo de retribuir.

Meses agitados

Adrián Beltré culminó un año agitado este fin de semana que comenzó en octubre pasado cuando fue invitado por los Texas Rangers a la Serie Mundial en calidad de leyenda del club y acompañó al equipo en su camino a ganar su primera Serie Mundial. Su presencia fue reconocida por los jugadores en el terreno de juego y el respeto de la organización y sus jugadores lo elevó en el mejor momento en la historia de la franquicia.

En diciembre, su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Latino en Punta Cana, junto a David Ortiz, Manny Ramírez, Carlos Beltrán y Bobby Abreu, marcó el inicio de una etapa de reconocimientos que ya había comenzado en Texas en 2019, cuando su número fue retirado por la franquicia. Algunos días después de la ceremonia en Punta Cana, su nombre fue seleccionado por la Asociación de Escritores hacia el Salón de la Fama de Cooperstown.

Beltré comenzó un proceso de protocolos que incluyó viajes a Cooperstown para sus primeros compromisos. Invitaciones, consejos, preparativos, que se sumaron al protocolo de una temporada élite como campeones para los Texas Rangers que además fueron seleccionados como anfitriones del Juego de Estrellas en el nuevo Globe Life Field, donde además Adrián fue seleccionado para dirigir uno de los equipos del Juego de las Futuras Estrellas y para hacer el lanzamiento ceremonial escoltado por Iván Rodríguez, Fergie Jenkins y Nolan Ryan.

Y justo tres días después comenzó este fin de semana histórico en Cooperstown donde selló su inmortalidad como el quinto dominicano en el Salón de la Fama y el latino número 23 en la historia que enriquece las paredes de la galería de inmortales del Salón de la Fama del Béisbol.

“Tomaré una vacaciones con mi familia. Ellos lo merecen y merecemos un descanso que todo el agite reciente. Luego podremos digerir todo lo que ha ocurrido y me sentaré a pensar cual será el próximo paso de mi carrera” dijo Beltré una vez bajó de la tarima tras ser oficialmente exaltado a Cooperstown.

Su trayectoria no solo se mide en estadísticas, sino en el impacto duradero que tuvo en el juego y en aquellos que tuvieron la fortuna de verlo jugar.

Adrián Beltré es más que una estrella del béisbol; es un ícono y un embajador del deporte. Uno de los peloteros latinos que han sido ejemplo de conducta intachable, compañerismo y deportividad. Su legado perdurará no solo por sus impresionantes estadísticas, sino por la alegría y el profesionalismo con el que jugó. Beltré nos recordó a todos por qué amamos el béisbol y dejó una marca que será recordada por generaciones.

El Juego de Estrellas de MLB: Una historia brillante

El Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) ha sido un evento emblemático en el mundo del deporte durante décadas. Desde su inicio en 1933, el Juego de las Estrellas ha sido una celebración anual en la que los mejores jugadores de las Ligas Americana y Nacional se enfrentan en un duelo de habilidades y talento. A medida que nos acercamos al Juego de las Estrellas de 2023, es el momento perfecto para echar un vistazo a la rica historia de este evento único.

El primer Juego de las Estrellas se llevó a cabo el 6 de julio de 1933 en el Comiskey Park de Chicago. Fue una idea concebida por el periodista deportivo Arch Ward como una forma de conmemorar el centenario de la ciudad de Chicago y atraer a más aficionados al béisbol. El evento fue un éxito rotundo, con una asistencia de más de 47,000 espectadores, y desde entonces se ha convertido en una tradición anual.

En los primeros años, el formato del Juego de las Estrellas variaba. Hubo años en los que se jugaron dos juegos en una temporada y otros en los que solo se llevó a cabo uno. Sin embargo, a partir de 1963, se estableció el formato de un solo juego por temporada.

A lo largo de las décadas, el Juego de las Estrellas ha visto momentos inolvidables y actuaciones legendarias. Desde el histórico jonrón de Ted Williams en 1941 hasta la actuación dominante de Pedro Martínez en 1999, el juego ha sido testigo de momentos que han quedado grabados en la memoria de los fanáticos del béisbol.

Además del partido en sí, el Juego de las Estrellas también ha sido un escaparate para otras actividades y eventos. El Derby de Jonrones, introducido en 1985, se ha convertido en una emocionante competencia en la que los mejores bateadores muestran su poder de impacto. Los concursos de habilidades, como el lanzamiento de velocidad y el corrido de bases, también han sido parte de las festividades que rodean al Juego de las Estrellas.

A lo largo de los años, se han presentado cambios en las reglas y el formato del Juego de las Estrellas para mantenerlo emocionante y relevante. En 2003, por ejemplo, se introdujo la regla que establece que el equipo ganador del Juego de las Estrellas tiene la ventaja de local en la Serie Mundial.

En 2020, debido a la pandemia de COVID-19, el Juego de las Estrellas se canceló por primera vez desde 1945. Sin embargo, en 2021 regresó con renovado entusiasmo y se celebró en el Coors Field de Denver tras haber sido cambiado de su sede original en Atlanta por protestas políticas que fueron apoyadas por MLB en contra del Gobernador del estado de Georgia.

Sin duda, a lo largo de la historia del Juego de las Estrellas de la MLB, ha habido varios juegos que han dejado una marca indeleble en la memoria de los aficionados al béisbol. Permíteme sumergirme en algunos de los juegos de estrellas más memorables hasta el año 2023:

  1. Juego de las Estrellas de 1971: Este juego es recordado por ser el escenario del famoso jonrón de Reggie Jackson que casi se va del Tiger Stadium de Detroit, dejando la bola en lo más alto del techo.
  2. Juego de las Estrellas de 1999: El lanzador dominicano Pedro Martínez, representando a la Liga Americana, lanzó una actuación espectacular en el Fenway Park de Boston. Martínez retiró a los primeros cuatro bateadores por la vía del ponche y terminó con un total de cinco ponches en dos entradas impecables. Su exhibición de dominio se ha convertido en una de las mejores actuaciones de pitcheo en la historia del Juego de las Estrellas.
  3. Juego de las Estrellas de 2002: Este juego fue notable por su final dramático. Disputado en el Miller Park de Milwaukee, el encuentro se fue a entradas extras y terminó con un empate después de 11 entradas debido a la falta de lanzadores disponibles en ambos equipos. El empate sorprendió a los fanáticos y generó debates sobre el uso de lanzadores en el juego.
  4. Juego de las Estrellas de 2007: En este juego, disputado en el AT&T Park de San Francisco, Barry Bonds se convirtió en el héroe local. En el segundo turno al bate de Bonds, conectó un jonrón solitario en la parte superior de la quinta entrada, siendo este su segundo HR en estos eventos.
  5. Juego de las Estrellas de 2016: Este juego tuvo lugar en el Petco Park de San Diego y quedó marcado por un momento histórico. En la décima entrada, Eric Hosmer de la Liga Americana conectó un triple que permitió a Salvador Pérez anotar la carrera de la victoria. Esta fue la primera vez en la historia del Juego de las Estrellas que la Liga Americana ganaba tres veces consecutivas.

Estos son solo algunos ejemplos de juegos de estrellas que han dejado una huella duradera en la historia del béisbol. Desde momentos de brillantez individual hasta finales emocionantes, el Juego de las Estrellas de la MLB siempre ha ofrecido momentos para el recuerdo y ha reunido a las estrellas más destacadas del deporte en un solo escenario.

El Juego de las Estrellas de la MLB ha evolucionado a lo largo de los años, pero su espíritu de reunir a los mejores jugadores y celebrar el deporte del béisbol sigue siendo el mismo. Es un evento que capta la atención de aficionados de todo el mundo y nos recuerda por qué amamos este deporte.

El HR 61* en el año 1961 y el significado del asterisco

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – En casi siglo y medio de historia en el béisbol de Grandes Ligas han habido muchas temporadas memorables. Una de ellas fue la de 1927 cuando el mítico Babe Ruth de los New York Yankees consiguió 60 jonrones en 154 juegos de temporada regular. Para ese entonces y en las siguientes décadas se pensaba que era un récord imposible de igualar y aún menos romper.

Tan solo dos años después, en 1929, se vivió en EEUU la llamada “Gran Depresión”, aquella primera crisis económica mundial, originada por Wall Street en octubre de aquel año, y la cual causó pobreza, desempleo, quiebra de bancos e industrias. Incluso tuvo un impacto internacional en el período de “paz” entre las dos Grandes Guerras del siglo XX.

Como había tanto desempleo y desesperanza fueron años donde el béisbol fue más que nunca el pasatiempo nacional preferido de tantos estadounidenses que sufrían desdicha y hambruna. La gente podía conseguir alguna alegría, aunque fuese efímera, en el estadio de béisbol o a sus alrededores. ¡Un circo sin pan!

Esta fue la década del boom de la radio. Era más barato escuchar el juego que asistir al estadio. La radio en los 30’ ayudó a masificar el fanatismo por la pelota y por sobre todas las cosas magnificar a la leyenda viviente: Babe Ruth, quien jugó sus 6 últimas temporadas en estos años hasta retirarse en 1935. El mensaje era claro: nadie jamás por la eternidad podía ser igual a Babe Ruth.

La evolución del juego y el calendario en 1961

Cuando Babe Ruth consiguió su récord de 60 cuadrangulares en 1927 la temporada regular estaba conformada por tan solo 16 franquicias: 8 en la Liga Americana y 8 en la Liga Nacional. Los equipos que lograban la primera posición de cada una de las ligas en 154 juegos clasificaban a la Serie Mundial para definir al campeón al mejor de siete juegos. Como vemos, en ese entonces no había ni playoff, ni postemporada, ni divisiones.

El 10 de abril de 1961 el presidente John F Kennedy lanzó la primera pelota en Washington DC en el Griffith Stadium para así inaugurar esta temporada que ya comenzaba siendo histórica con un nuevo equipo en la capital. Dos años después Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas.

Por primera vez desde 1901 la Liga Americana se expandió con dos nuevos equipos: los originales Senadores de Washington se mudaron y se convirtieron en los Mellizos de Minnesota y también se fundaron los Angelinos de Anaheim. Para cubrir el puesto dejado en Washington se creó una nueva franquicia que también se llamó Los Senadores (pero con nuevos dueños).

Por estas dos nuevas franquicias en la Liga Americana se agregaron 8 juegos más en la temporada (en la Liga Nacional todo quedó igual). Así que se pasó de jugar 154 encuentros (22 contra cada oponente de liga) a jugar 162 (18 juegos contra cada oponente de liga). No existían los juegos interliga, ni existían tampoco las divisiones.

Nótese que 162 es la misma cantidad de juegos de temporada regular que aún el día de hoy (2023) seguimos jugando, aunque contra diferentes rivales porque ahora se inventaron las divisiones y los juegos interliga.

Desde hace 62 años no se le hace un cambio significativo al calendario de MLB. ¡Una barbaridad! Aunque tiene sentido al reconocer que la principal entrada económica del béisbol aún es la taquilla y el consumo. También para evitar el gran problema de los récords estadísticos según la diferencia de cantidad de juegos, entre otras variables como: más viajes, más juegos de noche y más doble juegos en un mismo día por condiciones climáticas desfavorables el día anterior.

El poder de la M&M en los Yankees de 1961

En los 60’ ya los Yankees eran los Yankees ¡Así de grande es su historia! Para 1961 la novena de Nueva York venía de perder la Serie Mundial de 1960 en el séptimo juego contra los Piratas de Pittsburgh (que hoy pareciera se les olvidó su gloria). Los Yankees querían revancha.

Las esperanzas de los neoyorquinos estaban en su dupla de jardineros y bateo: tercer bate Mickey Mantle y cuarto bate Roger Maris; una de las duplas más explosivas y poderosas en toda la historia de la MLB. La M&M consiguió romper este año (con 115) el récord de 107 jonrones de la dupla Babe Ruth y Lou Gehrig de 1927.

Un personaje clave en esta temporada fue el nuevo mánager de los Yankees, Ralph Houk, quien en las primeras semanas de la temporada se da cuenta que cambiando el orden de la alineación podría potenciar la batería. Entonces mueve a Roger Maris al tercer bate y a Mickey Mantle al cuarto bate. Esto produjo que los lanzadores intentaran lanzarle “mejor” a Roger Maris por miedo a Mickey Mantle.

El resto es historia. Roger Maris consiguió 61 jonrones en esta temporada de 1961, rompiendo por un cuadrangular los 60 de Babe Ruth, pero el Comisionado de MLB del entonces Ford Frick (quien fuera periodista y escritor fantasma de Babe Ruth) decidió ponerle un asterisco al récord de Roger Maris porque no lo consiguió en 154 juegos, sino en 162.

Lamentablemente esta fue la información que durante su vida Roger Maris supo y se llevó a su tumba porque murió en 1985 y seis años después de su muerte (1991) el Comisionado Bowie Kunh ordenó que se retirara el asterisco y así el récord oficial pasó a ser de Roger Maris hasta que en 1998 lo rompió Mark McGwire con 70 vuelacercas.

Un hijo de granjeros inmigrantes serbios

Roger Maris nació el 10 de septiembre de 1934 en Hibbing, Minnesota. Hijo de una familia de granjeros inmigrantes de Serbia (lo que hoy es Serbia porque por ese entonces era Yugoslavia).

En el año 1955 el padre de Roger cambia el apellido de la familia de Maras a Maris. Roger ya tenía 21 años y ya jugaba béisbol. De hecho en sus primeros récords estadísticos él aparece con su apellido original Maras ¿Por qué la familia cambió su apellido? Esa respuesta aún no la sé ¿Miedo por venir de un país del bloque soviético? ¿Antisemitismo? 

En 1961 Roger Maris tuvo tanta presión para romper el récord de Babe Ruth que se le empezó a caer el cabello y sufrió de insomnio. Mientras avanzaba la temporada y así se proyectaba para llegar a los 60 jonrones empezó a ser abucheado por su propia fanaticada yankee, la cual no quería que nadie rompiera el récord de Babe Ruth. ¡Inaudito! Pero eran otros tiempos y la radio había tenido mucho la culpa de esto al glorificar en demasía a Ruth.

Esta temporada fue tan difícil para Roger Maris que en un juego cuando él cubría los jardines en plena acción un fanático de Nueva York desde la grada le lanzó una silla. El juego se pausó por unos minutos y Mickey Mantle (el amado por la fanaticada) tuvo que cubrirlo y le cambió la posición porque al fanático no lo sacaron del estadio. ¡Gracias a Dios hay cosas que sí han mejorado en el béisbol!

Un homenaje audiovisual a la vida y obra de Roger Maris

En 2001 se estrenó una película producida por HBO donde se dramatiza esta temporada de 1961. En este filme se dan detalles de la relación amigable entre Maris y Mantle y cómo fueron buenos compañeros.

Mantle ayudaba a Maris en el terreno de juego porque lo cobijaba y le pedía a los fanáticos que lo apoyaran (sin lograrlo), así como también le daba consejos a Maris de cómo tratar a la prensa y de que eran inevitables las entrevistas. Maris por lo general tuvo una muy mala relación con la prensa neoyorquina y se cree que esto lo perjudicó para no entrar al Salón de la Fama. ¡Lamentable pero esto hoy no ha cambiado mucho!

Por su parte Maris fue un gran apoyo para Mantle pero fuera del terreno de juego. Mantle era un hombre que sufría de alcoholismo y de no tener una vida saludable para un deportista de su categoría con salidas nocturnas con mujeres aprovechando su fama. Roger Maris se trajo a Mantle a vivir en su pequeño departamento para alejarlo en lo posible de los vicios.

La película también escenifica la presión y abuso de la prensa de Nueva York en el clubhouse de los Yankees. Aunque esto menos mal ha cambiado mucho, se da a entender que la prensa fue muy culpable de las agresiones y vejaciones que sufrió Maris en su carrera, sobre todo en la temporada de 1961.

En los 60’ los peloteros hacían flexiones y ejercicios en sus propias recámaras de hotel o en sus casas, no había gimnasios en los estadios, ni una alimentación guiada por un nutricionista, mucho menos un psicólogo.

Eran otros tiempos y la magia del cine nos traslada a esas épocas. Y ni pensar en contratos millonarios. Maris tenía que esperar su sueldo mensual para pagar la renta y en alguna ocasión le cortaron el teléfono de su casa por pagarlo a destiempo.

La película deja el mensaje de que Roger Maris mereció mucho más de sus fanáticos yankees y de los amantes del béisbol del ayer y del hoy. También parece que Roger Maris nunca dejó de ser ese chico granjero de Minnesota y le fue imposible adaptarse a la vida, juicios, prejuicios y perjuicios de la Gran Manzana.

Muchos lo han dicho: una cosa es ser un grandeliga y otra cosa es ser un yankee.