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Tony Gwynn y Luis Arráez: Reflejando historia y talento en San Diego

EL PULSO DE LA MLB

En la historia de las Grandes Ligas, pocos jugadores han logrado impactar el arte del bateo tan profundamente como Tony Gwynn. Conocido por su increíble capacidad para golpear la bola con precisión, Gwynn dejó un legado duradero con los Padres de San Diego. Hoy, Luis Arráez, recién llegado esta temporada a los Padres, está atrayendo comparaciones con el legendario Gwynn, no solo por su habilidad en el campo, sino también por su impacto potencial en la franquicia.

Tony Gwynn: Un Maestro del Bateo

Durante sus primeros cinco años en la MLB (1982-1986), Tony Gwynn estableció un estándar de excelencia que pocos han podido igualar. Jugando 612 partidos, acumuló 770 hits con un promedio de bateo de .326, demostrando su consistencia y habilidad para conectarse con la bola. Sus estadísticas también incluyen un OBP de .377 y un SLG de .427, reflejando su capacidad para llegar a base y su poder moderado.

Luis Arraez: Una nueva promesa de consistencia a largo plazo.

Luis Arráez, por otro lado, ha mostrado una habilidad similar en sus primeros años en la MLB. Con un promedio de bateo de .324 hasta la fecha y un OBP de .375, Arráez ha demostrado una capacidad excepcional para hacer contacto y mantenerse en base. Hasta ahora, ha logrado 749 hits en 613 juegos, con una habilidad notable para evitar ponches, algo que también caracterizó la carrera de Gwynn.

Conexiones y Comparaciones

La llegada de Arráez a los Padres no solo es una adquisición significativa por su talento, sino que también revive comparaciones con Gwynn. Ambos jugadores comparten un enfoque meticuloso en el plato, priorizando el contacto por encima del poder, un estilo de juego que se ha vuelto menos común en la era moderna del béisbol, que favorece los cuadrangulares.

Mientras Gwynn fue un pionero en el estudio del video para mejorar su bateo, Arráez se beneficia de tecnologías aún más avanzadas y análisis en tiempo real. A pesar de estas diferencias tecnológicas, ambos comparten una dedicación al arte del bateo que trasciende generaciones.

El Futuro en San Diego

Mientras Tony Gwynn es recordado como un ícono no solo para los Padres sino para el béisbol en general, Luis Arráez está en las etapas iniciales de forjar su propio legado. Con su reciente llegada a San Diego, tiene la oportunidad de seguir los pasos de Gwynn y quizás, con el tiempo, también ser recordado como uno de los grandes bateadores de su era.

La historia de estos dos jugadores no solo destaca sus logros individuales sino que también refleja cómo el béisbol mantiene vivas sus tradiciones mientras se adapta y evoluciona con cada nueva generación. Para los aficionados de los Padres y del béisbol en general, la carrera de Arráez no solo es un espectáculo para disfrutar sino también una esperanza de que el legado de excelencia en el bateo continúe en San Diego.

¿Por qué Luis Arráez se poncha tan pocas veces?

TURNO AL BATE

En una época donde el nivel de los lanzadores ha incrementado tanto en nuevos pitcheos rotacionales como en velocidades por encima de todas las épocas anteriores, que llegan entre 98, 99 y 100 MPH, el ponche durante las temporadas de Grandes Ligas ha aumentado a un nivel escandaloso.

En una entrevista, David Ortiz comentó que en su época “quien se ponchaba 100 veces tenía problemas”. Sin embargo, hoy en día es muy común ver jugadores que sobrepasan con facilidad los 100 e incluso los 150 ponches en una temporada.

Podemos ver casos como los de Mike Trout, quien en 2014 se ponchó 184 veces, o el caso de Giancarlo Stanton, quien lo hizo en 211 ocasiones en 2018.

Está claro que el juego ha cambiado y la mentalidad de los bateadores también, por lo que todos estos factores hacen que sea inevitable abanicar tantas veces en un año.

Sin embargo, existe alguien que ha roto este estereotipo para convertirse prácticamente en el único jugador que sacrifica el poder por el contacto: el señor Luis Arráez.

También existe una estadística que vuelve a Luis Arráez un bateador mucho más interesante: lo difícil que es poncharlo al consumir turno.

Para que se hagan una idea, jugadores que también son considerados “pure hitters” no están ni cerca de Luis Arráez en cuanto a cantidad de ponches se refiere.

Arráez, en 2024, se ha ponchado tan solo 16 veces. Y en cuanto a otros jugadores, colocaré una lista de estos casos para reafirmarlo:

  • Mookie Betts: 28K (2024)
  • Jurickson Profar: 36K (2024)
  • José Altuve: 50K (2024)

Lo que claramente nos da a entender que la diferencia es abismal.

¿Pero qué tiene el swing de Arráez que lo hace tener tanto contacto ante los lanzamientos rivales?

Todo parte desde la postura, donde busca mantenerse más corto, con sus manos abajo y cerca del hombro para reaccionar mucho más a tiempo.

Ajustes como estos los hemos visto en jugadores como Rafael Devers, por ejemplo, quien está bajando más sus manos y recogiendo su postura para estar más temprano y a tiempo en el home, para evitar que los pitcheos en velocidad le ganen en menos ocasiones.

La regadera también comienza su carga bastante temprano para crear en su capacidad de reacción mucha más chance de golpeo. A pesar de tener el swing más lento de la MLB, este aspecto le ayuda a que no necesite un swing tan veloz. Por lo que en breaking balls o rectas, sus manos van a estar listas.

Para finalizar, atacar quedándose atrás, junto a lo bien que suelta atrás su maceta y su pie, le ayuda a que su bate gire y funcione como una especie de látigo en vez de empujar sus manos. Esto le ayuda a ganar mucho más terreno de golpeo, debido a que soltando atrás su maceta va a pasar por más tiempo en la zona de strike.

No por nada tiene dos títulos de bateo consecutivos y con el ojo puesto en el tercero.

¿Ha dejado de ser Venezuela la cuna de los mejores torpederos?

Al momento de escribir este artículo, un total de 479 venezolanos han jugado en las Grandes Ligas, cifra que demuestra, sin atenuantes, que el béisbol sigue siendo el deporte favorito de los venezolanos, con una lista indiscutible de ídolos para quienes crecimos cuando eran muy pocos los peloteros criollos en llegar y establecerse en el llamado Big Show.

Nosotros, que nacimos en los sesenta, jugamos béisbol con la ilusión de llegar a emular lo hecho por Alonso “Chico” Carrasquel, el primer latinoamericano en ganar la votación al juego de estrellas como campocorto de los Medias Blancas de Chicago; a Luis Aparicio, por su magia con el guante y velocidad en sus piernas y también por el halo de misticismo que generaba su figura dentro y fuera del terreno.

Entrando en la década del setenta, al mismo tiempo que Aparicio se retiraba en 1974, otro campocorto, David Concepción, se convirtió en figura prominente de Venezuela en las mayores e ídolo de otra generación.

Fue tanto el impacto de Carrasquel, Aparicio y Concepción, cada uno en su época desde 1950 en adelante, que a nuestro país se le reconocía por ser una potencia mundial petrolera, tener a los mejores campocortos y a las mujeres más bellas.

Sería injusto no señalar que, aparte del béisbol, hubo otros ídolos deportivos como los púgiles Ramoncito Arias y Carlos “Morocho” Hernández; César Girón en la tauromaquia, quien junto a su hermano Curro Girón, eran de los mejores toreros en el mundo; y en el hipismo a Gustavo Ávila, probablemente el mejor jinete venezolano de la historia, ganador de dos de las tres carreras de la Triple Corona del hipismo estadounidense con el recordado Cañonero en 1971.

Enzo Hernández fue otro campocorto muy destacado por su parecido a Luis Aparicio y, pese a su débil ofensiva, durante siete años se adueñó de la posición seis de los Padres de San Diego. Una lesión en la columna vertebral aceleró su salida de las mayores y su retiro causó frustración a quienes lo admiramos por ser dueño de un estilo muy elegante y sobrio. Sorpresiva y tristemente,

Enzo Hernández se suicidó en 2013 por causas desconocidas, aunque nunca superó las consecuencias del dolor lumbar que lo aquejó hasta el final de su vida.

El Rey David Concepción, injustamente aún sin ser entronizado en el Salón de la Fama, brilló 18 años con los Rojos de Cincinnati, la mayor parte como torpedero, ganando cinco guantes de oro y nueve juegos de estrellas, solo por detrás del inmortal Aparicio, quien acumuló 9 guantes de oro y 13 participaciones en el Clásico de Julio.

Cuando el aragueño se retiró en 1988, ya había emergido otro campocorto que prolongaría la distinción de nuestro país en esa posición.

Oswaldo Guillén debutaba en 1985 y lo hizo por la puerta grande al ganar el premio del Novato del Año. Durante 14 temporadas permaneció en las praderas cortas de los Medias Blancas, con tres juegos de estrellas y un guante de oro en su currículo.

En 1989, de manera inesperada, debutó Omar Vizquel con los Marineros de Seattle, lo cual marcó el inicio de una carrera digna de ser elegida al Salón de la Fama, tras ganar 11 guantes de oro y dejar, entre otros registros, el mejor promedio de fildeo de por vida en su posición. Recordemos que el caraqueño llegó a los entrenamientos primaverales de ese año para ser observado sin la certeza de comenzar la campaña con el equipo grande.

La idea de la gerencia era observar su desenvolvimiento en el más alto nivel, después de brillar en ligas menores tras ser firmado por el scout cubano Orlando “Marty” Martínez. Para entonces, el titular era el boricua Rey Quiñonez, quien por un problema de adicción a las drogas no se presentó al spring training y, ante la madurez mostrada por Vizquel, la gerencia se atrevió a colocarlo en el lineup desde el primer día.

A partir de allí, comenzó a construir una carrera legendaria que duró 24 años, la mayor parte como uno de los mejores exponentes del juego. Hay que estar en el lugar adecuado, en el momento apropiado, y eso fue lo que, por fortuna, le sucedió al venezolano.

Posteriormente, aparecieron otros paracortos que dejaron huella, sin el brillo ni la calidad de los antes mencionados. Podríamos mencionar a César Izturis, ganador de un guante de oro, al igual que Alcides Escobar, con otro guante dorado, y Elvis Andrus, quien superó la barrera de 2,000 hits en su trayectoria y tiene el privilegio de haber devengado la suma de 137 millones de dólares en 15 años de carrera, con solo dos convocatorias, ambas de suplente, al juego de estrellas.

Así es el negocio del béisbol. Para fortuna de Andrus, Texas le otorgó un contrato de ocho años por 115 millones de dólares, reconociendo así su consistencia y madurez en el juego, aunque su desempeño no es comparable al de sus predecesores.

Miguel Rojas, Ezequiel Tovar, Orlando Arcia y Brayan Rocchio constituyen los integrantes del actual contingente nacional en el puesto más emblemático de Venezuela en el mejor béisbol del mundo. Arcia llegó a los Bravos de Atlanta desde Milwaukee. Su carrera parecía irse por un barranco al perder la titularidad, luego de cuatro campañas en plan estelar con los Cerveceros.

Extrañamente, la gerencia de los Bravos trajo a Arcia en un canje que pasó desapercibido como un movimiento más entre equipos. Arcia era una carta que se guardó la gerencia general de Atlanta ante la inminente partida del estelar Dansby Swanson hacia la agencia libre. Mantuvo al nacido en El Tigre, estado Anzoátegui, un par de campañas entre ligas menores y suplencia en el equipo grande, hasta que el año pasado le entregó la titularidad con resultados por encima del promedio, tanto que fue el SS de la Liga Nacional, mostrando todo el potencial que lo mantiene fijo entre los mejores de su posición.

Miguel Rojas, camino a llegar a 10 años en Grandes Ligas, finalista un par de veces al ganador del guante de oro, premio que le ha sido esquivo, era el capitán y torpedero de los Marlins hasta que lo cambiaron a los Dodgers de Los Ángeles. Ahora cumple un rol de suplente ante la modificación de Dave Roberts en asignar a Mookie Betts, quizás el mejor pelotero del béisbol en la actualidad, para asumir el puesto de Rojas. Será difícil para el nativo de Los Teques volver a cumplir un rol diferente a sus casi 35 años y con un contrato garantizado solo hasta 2025.

Brayan Rocchio era un desconocido para la afición venezolana cuando Cleveland lo subió para una breve pasantía el año pasado. Ahora es el titular y hace combinación con Andrés Giménez alrededor del segundo cojín y ha comenzado a llamar la atención por las excepcionales jugadas que realiza. El enigma es su débil bate que no supera la llamada “línea Mendoza”, un mote que quedó en la historia del béisbol mayor para quienes no superan los .220 de promedio al bate, en referencia al mexicano Mario Mendoza, quien se mantuvo por nueve temporadas entre Piratas, Marineros y Texas a pesar de promediar solo .218 de average de por vida.

Finalmente, ha aparecido un jugador que tanto a la ofensiva, pero sobre todo con el guante, podría reeditar que un venezolano obtenga un guante de oro. Nos referimos al joven Ezequiel Tovar, quien llegó el año pasado a la gran carpa precedido de una exitosa pasantía por las menores y desde su arribo a Colorado, ha superado las expectativas al batear para .253 en su año de estreno y ser finalista entre los tres mejores para optar al premio de la Rawlings. Swanson, de los Chicago Cubs, superó a Tovar y se llevó el galardón por segundo año consecutivo.

No obstante, Tovar ha continuado mostrando que es un jugador élite con el guante y ofensivamente brilla al batear .283 transcurrido el primer tercio de los 162 juegos programados, con un WAR de 1.2 en 30 partidos, con proyección a superar los 4.0 en la métrica más relevante para evaluar el rendimiento de un jugador.

Es cierto que Venezuela fue reconocida durante varias décadas como la cuna de los mejores paracortos y que con la retirada de Omar Vizquel ese predominio se ha diluido.

No obstante, Andrés Giménez, originalmente firmado para ocupar el puesto seis, fue trasladado a la segunda base por los Guardianes de Cleveland y no solo ha ganado consecutivamente el guante dorado, sino que ha sumado un guante de platino como el mejor defensor del joven circuito. Por ahora, está en las manos de Ezequiel Tovar retomar ese liderazgo perdido y, si las lesiones lo permiten, también en Oswald Peraza de los Yanquis de Nueva York, quien perdió la batalla con Anthony Volpe en la disputa por ser el paracorto de todos los días, pero la calidad que tiene pudiera permitirle pasar a otra organización o no se descarta que, ante la inminente salida de Gleyber Torres en la próxima agencia libre, sea el camarero de los Mulos de Manhattan a partir de 2025.

Alcides Escobar, en 2015, fue el último criollo en llevarse un guante de oro, año en que además fue el Más Valioso de la Serie de Campeonato del joven circuito, que concluyó con el título de la Serie Mundial para Kansas City.

Lejos estamos de aquellos tiempos en los cuales Aparicio acumuló nueve guantes dorados; David Concepción obtuvo cinco y Omar Vizquel un total de 11, con un dominio sin igual desde 1993 a 2001, que luego completó con dos más cuando firmó con los Gigantes de San Francisco.

Venezuela dejó de ser una potencia petrolera mundial y nuestras reinas de belleza no han podido repetir las hazañas de Irene Sáez, Maritza Sayalero, Bárbara Palacios, Alicia Machado, Dayana Mendoza, Stefanía Fernández y María Gabriela Isler, y el dominio de los campocortos también se ha extinguido. Ezequiel Tovar, Orlando Arcia y Brayan Rocchio tienen el testigo en sus manos.

Oslando Muñoz es periodista con amplia trayectoria en el ámbito deportivo y político de Venezuela y columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en munozoslando@gmail.com

Estos son los 5 mejores shortstops latinos en la historia del béisbol

El béisbol ha sido moldeado por innumerables talentos a lo largo de los años, y los campocortos latinos han dejado una marca indeleble en el deporte con su destreza, agilidad y habilidad para dominar el juego desde la posición clave del campo corto. Estos jugadores no solo destacaron en el campo, sino que también contribuyeron significativamente con sus equipos en el plato y con su liderazgo en el terreno de juego.

El béisbol está siempre lleno de opiniones de expertos y fanáticos, es debatible colocar esta lista como los mejores 5 en la historia, pero estos ilustres jugadores merecen siempre estar en cualquier consideración al hablar de una posición tan exigente y popular del béisbol latino.

1. Omar Vizquel (Venezuela):
Omar Vizquel es un ícono del béisbol latinoamericano, conocido por su defensa excepcional y su duradera carrera de 24 temporadas en las Grandes Ligas. Ganador de 11 Guantes de Oro, Vizquel estableció récords defensivos y fue un líder en el campo corto durante más de dos décadas.

Total de outs registrados: 8,822, Promedio de fildeo: .985.

2. Luis Aparicio (Venezuela):
Pionero del béisbol latinoamericano en las Grandes Ligas, Luis Aparicio dejó una huella imborrable en el juego con su velocidad, defensa y habilidades en el plato. Ganador de nueve Guantes de Oro y miembro del Salón de la Fama del Béisbol, Aparicio allanó el camino para las generaciones futuras de campocortos latinos.

Total de outs registrados: 12,564, Promedio de fildeo: .972.

3. Rey Ordóñez (Cuba):
Aunque su carrera en las Grandes Ligas fue breve debido a lesiones, Rey Ordóñez fue una fuerza defensiva impresionante durante su tiempo en el campo corto. Conocido por su habilidad para hacer jugadas espectaculares, Ordóñez ganó tres Guantes de Oro y dejó una marca duradera en la posición.

Total de outs registrados: 2,737, Promedio de fildeo: .974.

4. Tony Fernández (República Dominicana):
Tony Fernández fue un campocorto talentoso y versátil que tuvo una destacada carrera en las Grandes Ligas durante más de dos décadas. Con habilidades defensivas excepcionales y una capacidad para batear consistentemente, Fernández dejó un legado perdurable en el béisbol latinoamericano.

Total de outs registrados: 6,799, Promedio de fildeo: .972.

5. Edgar Rentería (Colombia):
Edgar Rentería es una figura icónica del béisbol colombiano y latinoamericano. Conocido por su habilidad defensiva y su capacidad para conectar en momentos clave, Rentería dejó una marca indeleble en la posición de campocorto durante su carrera en las Grandes Ligas.

Total de outs registrados: 6,070, Promedio de fildeo: .976.

MENCIÓN ESPECIAL: DAVID CONCEPCION.

David Concepción, un infielder venezolano que jugó principalmente como campocorto para los Rojos de Cincinnati en las Grandes Ligas, es ciertamente un nombre destacado en la historia del béisbol latinoamericano. Aunque no fue incluido en la lista anterior, sus logros lo sitúan en el mismo nivel que algunos de los jugadores mencionados.

Aquí están las estadísticas defensivas de David Concepción durante su carrera en Grandes Ligas

  • Total de outs registrados: 7,132
  • Promedio de fildeo: .972
  • Guantes de Oro: 5

Comparando estas estadísticas con las de los otros campocortos latinos en la lista anterior, Concepción se destaca con su promedio de fildeo y sus premios Guante de Oro. Su impacto en la posición de campocorto y en el béisbol latinoamericano en general es innegable, y muchos consideran que está a la altura de los otros grandes jugadores de la lista.

Estas estadísticas defensivas resaltan la habilidad y consistencia de estos destacados campocortos latinos en el campo, mostrando su capacidad para hacer jugadas cruciales y contribuir significativamente a la defensa de sus equipos durante sus carreras en las Grandes Ligas. Su legado continuará inspirando a futuras generaciones de jugadores en todo el mundo.

“¿Hice algo importante en mi vida?” | Prohibido olvidar el legado de Luis Aparicio

“La grandeza no se mide por la fama, sino por el impacto que dejamos en los demás” – Luis Aparicio

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – Luis Ernesto Aparicio Montiel, conocido como “Pequeño Louie”, celebró su cumpleaños número 90 el pasado 29 de abril de 2024. Como el primer venezolano en ser incluido en el Salón de la Fama del Béisbol, su legado es innegable, indiscutible y -lastimosamente- infravalorado por las nuevas generaciones de fanáticos.

Uno de sus hijos, Nelson Aparicio compartió ayer martes 30 de abril en el programa MLB en Vivo en el canal de Youtube de Diamante23, una anécdota íntima con su padre, quien preguntó si había hecho algo importante en su vida. La respuesta es obvia y contundente: hiciste mucho Don Luis Aparicio, tanto que creo no te merecemos porque hemos olvidado tu legado, pero nos hemos beneficiados todos de él.

Esta pregunta: “¿hice algo importante en mi vida?” es una que deberíamos hacernos todos en diferentes momentos de nuestras vidas, no sólo en la vejez. La misma inquietud resuena fuertemente en un hombre cuyo impacto en el béisbol latinoamericano fue innovador. Aparicio cambió la posición de campocorto y la elevó a un estándar superior: un campocorto líder y capitán en la defensiva del cuadro. Él era el “sabermétrico” del equipo y dirigía a todo aquel que tenía un guante.

El legado de Aparicio como uno de los jugadores más inteligentes de la historia del juego debería formar parte de la cultura popular y académica en Venezuela. Él no solo triunfó en su natal Maracaibo, sino que fue de los primeros venezolanos en triunfar en el extranjero, en Estados Unidos y en las Grandes Ligas. El punto es que él fue un adelantado a su generación y un visionario del por venir.

Aparicio fue un embajador, pero también un inmigrante que sufrió las vicisitudes de salir de su zona de confort, de su idioma y cultura, sometiéndose a los paradigmas de una sociedad ajena. Ojalá los venezolanos, que hoy en día nos contamos como inmigrantes por millones, tengamos la sensatez de reconocer y valorar su legado, por sobre todas las cosas, para motivarnos nosotros mismos a ser mejores cada día.

Luis Aparicio emergió en una época en la que los latinos enfrentaban barreras y prejuicios en el mundo del béisbol estadounidense. Como uno de los primeros latinos en jugar en las Grandes Ligas en la década de 1950, tuvo que enfrentar la xenofobia y superar obstáculos que otros jugadores no tenían. Su habilidad en el campo, especialmente en el robo de bases y su destreza defensiva, lo destacaron como una estrella en ascenso. Los estadounidenses querían jugar como él, con su estilo y destreza. Esto: jamás lo deberíamos olvidar.

A lo largo de su carrera, Aparicio acumuló una impresionante lista de logros y premios, incluyendo 13 selecciones al Juego de Estrellas, el premio al Novato del Año en 1956 y el prestigioso Guante de Oro en nueve ocasiones. Su legado trasciende más allá de sus estadísticas, ya que se convirtió en un ícono para los venezolanos y latinoamericanos que soñaban con jugar en las Grandes Ligas.

Sin embargo, a pesar de su indiscutible influencia en el béisbol, el reconocimiento adecuado de su legado parece ser insuficiente entre los suyos. Esto nos debe llenar de dolor, nos debe avergonzar, porque un pueblo que no recuerda a sus héroes deportivos, no solo a sus próceres, no tendrá la memoria histórica necesaria para sobreponerse a sus adversidades contemporáneas. La memoria colectiva es la identidad de un pueblo, nación o país, incluso de una familia.

Es crucial recordar y celebrar el legado de Luis Aparicio, no solo como un brillante jugador de béisbol, sino como un pionero que allanó el camino para generaciones futuras de jugadores latinoamericanos. Si no hubiese sido por Aparicio, Clemente y Marichal, quizás ni usted ni yo fuésemos amantes del béisbol hoy.

Su historia es un recordatorio de la importancia de reconocer y valorar las contribuciones de aquellos que abren caminos y desafían las barreras. En un deporte lleno de tradición y legado, la memoria de Luis Aparicio debe ser preservada y honrada para las generaciones venideras.

Todos, pero en específico los venezolanos, tenemos la misión de recordar a Luis Aparicio, honrarlo en vida, y nunca olvidar su historia, porque la historia de él es nuestra propia historia. Es como olvidarnos nosotros mismos.

No se coman el cuento…

CIUDAD DE MÉXICO – DIAMANTE 23 ESPECIAL – Mis queridos amigos, vamos a comenzar aclarando algunos puntos…

La MLB organiza encuentros fuera de Estados Unidos… Sí.
¿Es mucho más que en el pasado? Tal vez en cierto punto.
¿Es suficiente? No.
¿Están “mirando” a América Latina? Por supuesto que no.

El béisbol hoy, más que nunca, es un negocio y este negocio no solo busca tener ganancias, sino muchas ganancias, quizás excesivas. De hecho, tantas que no haya una excusa posible para no hacerlo, y aún así, buscarán excusas para no hacerlo, repetirlo o expandirlo.

Todo esto tiene una raíz que para muchos en el mundo de los negocios es inconcebible, pero en el mundo de hoy es más que razonable: la comodidad.

Vamos al pasado...

Les decía al principio que la MLB, tal vez en cierto punto, hoy mira a América Latina más que en el pasado. Ese “tal vez” sigue estando en un 80% en la explotación de talentos. La industria entiende que si su materia prima es en un 30% de origen latino, de alguna forma debe continuar inyectando un presupuesto acorde para seguir importando talento dominicano, venezolano y los que se sumen en el camino.

Ahora bien… ¿Existe una política seria por parte de la MLB para “servir” al mercado hispano?

No. No existe. En el corto plazo, no existirá.

No se confundan, el hecho de que la MLB organice un par de juegos en México o en Puerto Rico, incluso quizás en Seúl o Tokio, no se basa en una política seria y estructurada para servir al fanático que se ha formado por una tradición gestada en un pasado que era impulsado por el real crecimiento del juego.

En el béisbol que ya no existe, teníamos hombres como Branch Rickey, a quien usted podrá siempre recordar por darle un contrato a Jackie Robinson sin importar a sus detractores, pero fue ese mismo hombre quien llevó a los Dodgers a instalarse en Cuba y en la República Dominicana para jugar entrenamientos de primavera.

Bobby Maduro, dueño del Havana Sugar Kings dedicó su vida al desarrollo del béisbol global.

Hombres como Walter O´Malley y su hijo Peter, quienes desde su trinchera con los Dodgers, apostaron por expandir el juego internacionalmente al tiempo de vender su prestigiosa marca. En estas aventuras vimos el desarrollo de la Serie del Caribe con el apoyo de la antigua Asociación Nacional de Peloteros Profesionales, la afiliación de la Liga Mexicana de Béisbol a su estructura, la creación de los acuerdos invernales y los sueños de un equipo de la MLB en suelo latino con sus respectivas condiciones de desarrollo, como lo lucharon Bobby Maduro, Rafael Ávila y hasta Don Roberto Weill, quien suma a su legado la creación del Salón de la Fama del Béisbol Latino.

Estemos claros. América Latina y su economía no es ni en sueños comparable con la estructura económica de los Estados Unidos. La cultura de inversión publicitaria para financiar el deporte profesional tiene sus grandes avances en México, y por eso, solo por eso, la MLB accede a la modificación de su calendario para presentar partidos de temporada regular en suelo azteca.

El idilio por el béisbol en Latinoamérica tiene fecha de caducidad.

Así como lo lees. Este punto tan importante no es considerado por los controles operativos del béisbol y es lo que hace grave esta situación para los fanáticos del béisbol latino. Las nuevas tendencias y conductas de consumo del deporte, tanto presencial como por la vía de los medios de comunicación, nos muestran un panorama donde el fútbol internacional, como producto, ha sido aprovechado por las cadenas multinacionales de medios en base a los bajos costos de los derechos de transmisión.

Jamás se comparan las cifras que pueda pretender una liga europea de fútbol para que su producto sea distribuido en América Latina, con las elevadas cifras del producto de la MLB. Si a esto sumamos que el producto de la MLB tiene un contexto de relevancia en solo una parte de la región, su espectro comercial se limita aún más.

Si a esto sumamos que Venezuela, como mercado, representaba una gran parte de este pastel durante décadas, con la caída de su aparato económico y su masiva migración global, las ganancias internacionales del béisbol fueron evidentemente afectadas.

Entonces… ¿Está dispuesta la MLB a sacrificar ganancias o “dejar de ganar” para llevar y desarrollar su producto en América Latina? Obviamente, no. Es por eso que vemos iniciativas que continuarán creciendo como la Serie de Londres, y giras a Corea, Japón y Australia.

Sin embargo, se corre un gran peligro al solamente fijarse en este escenario desde el punto de vista financiero: la pasión por el juego y la cultura del béisbol en Latinoamérica se sigue viendo afectada. El contexto del juego deja de ser relevante en la región, y esto es gravísimo para una industria que cada día más busca diversidad real y expansión de mercados.

Cuando Branch Rickey firmó a Jackie Robinson lo hizo por el avance del juego, no lo hizo pensando en los potenciales acuerdos comerciales que surgirían por tener jugadores negros en Grandes Ligas. Cuando los Dodgers abrieron Campo Las Palmas en la República Dominicana, lo hicieron para darle un desarrollo integral a sus jugadores desde edades tempranas y expandir su filosofía organizativa.

Si estuviese en las manos de muchos “tomadores de decisiones” en la actualidad, América Latina no tendría ni una academia ni en la República Dominicana ni en Venezuela.

¡Dime que no!

Por los momentos, los fanáticos latinos del béisbol disfrutan de estos destellos comerciales. Pero para los que sueñan ver más de estos partidos en la República Dominicana, Venezuela o Colombia, estamos aún a años de esto. Obviamente, la República Dominicana tiene la delantera.

Leonte Landino es Jefe Editorial de Diamante23.com y miembro de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) y la Sociedad Americana para la Investigación del Béisbol (SABR).

Conoce la lista de los nominados al Salón de la Fama del Béisbol Latino 2024

La lista de nominados será recibida por los cronistas pertenecientes al círculo de cronistas para recibir los votos correspondientes al período

PUNTA CANA, República Dominicana – El Salón de la Fama del Béisbol Latino, después de un arduo trabajo de investigación donde se depuraron y evaluaron las estadísticas de las carreras de más de 150 ex jugadores latinos, emitió el listado de los elegibles a la boleta correspondiente a la Clase 2024.

“El comité internacional de exaltación sometió a votación el extenso listado, para luego dar a conocer los jugadores elegibles a la boleta que posteriormente serán exaltados como parte de la 11va Clase del recinto”, así lo dio a conocer Robinson Paredes, Director de Operaciones del Salón de la Fama del Béisbol Latino.

El proceso continuará en las próximas semanas, cuando el círculo de cronistas del SFBL, conformado por 50 miembros de diferentes países, podrán hacer sus votaciones seleccionando los jugadores que ellos consideren tienen los méritos más altos para pertenecer a este exclusivo club de jugadores latinos, basándose en el criterio de elegibilidad de esta institución.

En este recinto de leyendas ya han sido inmortalizados grandes glorias del deporte como Pedro Martínez, Mariano Rivera, David Ortiz, Orlando “El Duke” Hernández, Iván Rodríguez, Omar Vizquel, Adrián Beltré, entre otros pilares del béisbol profesional contemporáneo, además de todos los miembros latinoamericanos exaltados al Salón de la Fama de Cooperstown.

Comité:

La votación es realizada por los miembros del comité internacional de exaltación, conformados por expertos en béisbol, entre los que figuran Héctor Gómez, Frank Camilo, Manny Acta, Stanley Javier, John Sabel, Don Ellis Pérez y Don Roberto Weill.

Jugadores presentes en la boleta de nominados 2024:

  • República Dominicana: Julio Franco, George Bell, Plácido Polanco, Alfonso Soriano, Aramis Ramírez, Miguel Tejada, José Reyes, Francisco Cordero, Hanley Ramírez, José Rijo, Rafael Furcal, Bartolo Colón y Alex Rodríguez.
  • Puerto Rico: Carlos Baerga, Sandy Alomar Jr., Bobby Bonilla, Rubén Sierra, Benito Santiago, Mike Lowell y Javy López.
  • Venezuela: Félix Hernández, Carlos Zambrano, Johan Santana, Magglio Ordóñez, Víctor Martínez, Francisco Rodríguez y Freddy García.
  • Cuba: José Canseco, Liván Hernández y Rafael Palmeiro.
  • México: Adrián González.
  • Nicaragua: Vicente Padilla.
  • Colombia: Orlando Cabrera.
  • Panamá: Carlos Lee.
  • Curazao: Andruw Jones.
  • Aruba: Sidney Ponson.

El Salón de la Fama del Béisbol Latino se enorgullece en anunciar a cada uno de estos grandes ex jugadores que no solo representaron a su país, sino también al pueblo latinoamericano en los mayores escenarios del béisbol. Comprometidos con celebrar sus legados, una vez finalizadas las votaciones, se darán a conocer los resultados oficiales con los próximos inmortalizados en la clase del 2024, que como cada año, se lleva a cabo en una ceremonia de exaltación en la República Dominicana.

La Clase del 2023, cuya exaltación se llevó a cabo en Punta Cana, República Dominicana, en el pasado mes de diciembre, incluyó leyendas como David Ortiz, Manny Ramírez, Adrián Beltré, Carlos Beltrán y Bobby Abreu.

Sobre el Salón de la Fama del Béisbol Latino:

El Salón de la Fama del Béisbol Latino (SDFBL) es una institución sin fines de lucro con el fin de reconocer y exaltar las carreras y aportes de los peloteros latinoamericanos en los mejores escenarios del béisbol, así como reconocer los valores del béisbol latinoamericano y promover iniciativas sociales y fundacionales para el desarrollo de este deporte en la región. Fundado en 2010 en Casa de Campo, República Dominicana, bajo la iniciativa de Don Roberto Weill, empresario y propulsor del béisbol en América Latina, y de Don Rafael Ávila, legendario scout y ejecutivo de los Dodgers de Los Ángeles, fundador del sistema de Academias y Centros de Desarrollo de MLB en América Latina. Anualmente han sido exaltados en ceremonias de gala muchos de los mejores exponentes latinoamericanos en la historia del deporte, estableciendo un legado de prestigio y una razón social en pro de los valores y la cultura deportiva de la región. Desde 2022, el SDFBL tiene como centro de operaciones al Municipio Turístico de Punta Cana, República Dominicana.

Debut con derrota para Carlos Mendoza con los Mets ante el prospecto Jackson Chourio | Gilberto González

Freddy Peralta se lució con seis entradas de una carrera y ocho ponches para guiar a Milwaukee a un triunfo 3-1 en el Opening Day en New York. Starling Marte la sacó por los Mets. Yelich terminó de 4-3 con jonrón. Chourio dio su primer hit y remolcó su primera carrera en Grandes Ligas.

El venezolano Jackson Chourio brilló en su debut en las Grandes Ligas.

ESPECIAL DIAMANTE 23 – El debut de Carlos Mendoza como mánager de los New York Mets no fue el esperado y terminó con una derrota de 3-1 ante los Milwaukee Brewers en el Opening Day en Citi Field, donde se produjo el exitoso estreno de la joven promesa del béisbol Jackson Chourio.

El especial día para el dirigente venezolano, el número 25 en la historia de la franquicia, había empezado bien gracias al poder de Starling Marte, quien dio un veloz cuadrangular, si primero desde el 4 de julio de 2023, para abrir la pizarra en Queens, en la segunda entrada ante Freddy Peralta, quien desde ese momento se mostró intraficable para la ofensiva metropolitana, que solo dio ese imparable en el juego.

El dominicano Peralta, lanzador ganador del juego, completó seis entradas con ocho ponches, retirando en fila a los últimos 13 bateadores que enfrentó para darle a su equipo la posibilidad de volver al juego ante el tambaleante José Quintana, abridor de los Mets.

El colombiano tuvo corredores en circulación en todas las entradas, excepto en el tercer capítulo, sin consecuencias, pero en el cuarto Milwaukee le empató el juego con cuadrangular de Christian Yelich y en el quinto episodio le hicieron otra tras el sencillo de Chourio y elevado de sacrificio de William Contreras. Quintana recibió otro imparable de Yelich que lo sacó del juego sin completar la quinta entrada y cargó con la derrota.

El venezolano Chourio completó su gran estreno en las mayores, que tuvo par de buenas intervenciones defensivas, con una carrera remolcada en la séptima, que le puso cifras definitivas al encuentro gracias al impecable trabajo de los relevistas de los Brewers, que lanzaron 3 entradas sin hits y solo un boleto con par de ponches.

“Fue especial estar aquí y con los fanáticos. Lástima que no pudimos lograr el resultado deseado, pero es una temporada larga y ahora tenemos que seguir trabajando para hacer el trabajo en los 161 juegos restantes”, dijo Carlos Mendoza, quien alabó la actuación de Peralta para dominar a la ofensiva de los Mets.

Brandon Nimmo, Francisco Lindor, Pete Alonso y Jeff McNeil, los cuatro primeros en la alienación de New York Mets, se combinaron para 13 turnos sin imparables con tres ponches y un solo boleto (para el puertorriqueño Lindor), mientras que Francisco Álvarez, Brett Baty y Harrison Bader sumaron cinco ponches en nueve turnos al bate.

Chourio, alineado como primer bate y jardinero derecho, se convirtió en el jugador más joven en debutar en las Grandes Ligas con Milwaukee desde 1974 (Robin Yount) y terminó ligando de 3-1 con boleto y remolcada. Yelich se fue de 4-3 con jonrón.

La jugada polémica del encuentro se produjo en el octavo inning, cuando se vaciaron las bancas después que Rhys Hoskins tuvo un deslizamiento fuerte ante Jeff McNeil, decretado como legal por el umpire venezolano Jonathan Parra, también debutando en MLB, y que fue revisado y confirmada la sentencia.

Para el segundo juego de la serie y de la temporada, los Mets contarán con el dominicano Luis Severino, haciendo su estreno con el uniforme metropolitano, como abridor ante el derecho DL Hall.

OZZIE GUILLÉN en EXCLUSIVA tras firmar su nuevo contrato con Tiburones de La Guaira (VIDEO)

ESPECIAL DIAMANTE23 – ¡No te pierdas la entrevista exclusiva en Diamante23 conducida por Leonte Landino, Gilberto González y Abel Flores! En esta ocasión, nos complace anunciar el regreso triunfal de Oswaldo Guillén como manager de los Tiburones en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) para la temporada 2024-25. Exploraremos los motivos detrás de esta emocionante decisión, así como las expectativas y estrategias de Guillén para llevar al equipo a la victoria. No te pierdas este encuentro único con una leyenda del béisbol venezolano. Sintoniza Diamante23 y síguenos en todas nuestras redes sociales.

OZZIE GUILLÉN en EXCLUSIVA tras firmar su nuevo contrato con Tiburones de La Guaira en Venezuela

La carrera de un gigante del béisbol latinoamericano y mundial

Oswaldo José Guillén Barrios, nacido el 20 de enero de 1964, es un exjugador profesional de béisbol venezolano y el actual manager de los Tiburones de La Guaira en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. Guillén jugó en las Grandes Ligas de Béisbol como shortstop durante 16 temporadas, principalmente con los Chicago White Sox, desde 1985 hasta 2000. Durante ese tiempo, ganó el premio al Novato del Año de la Liga Americana y también un Guante de Oro, estableciéndose como uno de los mejores shortstops defensivos de su época. Posteriormente, Guillén dirigió a los Chicago White Sox desde 2004 hasta 2011, logrando ganar la Serie Mundial en 2005, para luego pasar a dirigir a los Miami Marlins en 2012.

Como jugador, Guillén era respetado por su pasión, velocidad, intensidad y habilidades defensivas, así como por su amor efusivo por el juego. En 2005, Guillén se convirtió en el primer mánager latino en la historia de las Grandes Ligas en ganar una Serie Mundial al liderar a los Chicago White Sox hacia su primer campeonato en 88 años.

Guillén fue un shortstop ágil y de bateo ligero, emergiendo de una línea de shortstops venezolanos que incluía a Chico Carrasquel, Luis Aparicio (ambos jugadores de los White Sox), David Concepción y Omar Vizquel (quien jugó para Guillén como jugador de utilidad para los White Sox). Fue firmado originalmente como agente libre por los San Diego Padres en 1980. En diciembre de 1984, fue transferido a los Chicago White Sox como parte de un intercambio de ocho jugadores, junto con Tim Lollar, Bill Long y Luis Salazar a cambio de LaMarr Hoyt.

En 1985, Guillén fue tanto el Novato del Año de la Liga Americana como el Novato del Año de The Sporting News, convirtiéndose en el tercer shortstop novato en la historia de las Grandes Ligas en ganar un título de fildeo. Guillén se destacó por su estilo de juego audaz y agresivo, como se demostró el 2 de agosto de 1985, en un juego contra los New York Yankees. Con el juego empatado 5-5 en la décimo primera entrada, Guillén conectó un sencillo con dos outs y luego procedió a robarse la segunda base. Cuando el siguiente bateador conectó un sencillo al cuadro, Guillén no dudó mientras rodeaba la tercera base, tomando desprevenida a la defensa de los Yankees y anotando la carrera ganadora del juego.

El 21 de abril de 1992, Guillén sufrió una grave lesión en la rodilla en una colisión con el jardinero Tim Raines. La lesión lo hizo perder casi toda la temporada y posteriormente disminuyó su rango defensivo, así como su producción de bases robadas durante el resto de su carrera. Guillén se recuperó en 1993 con su temporada más productiva ofensivamente, registrando un promedio de bateo de .280, y conectando un máximo en su carrera de cuatro cuadrangulares y 50 carreras impulsadas (RBI) en 134 juegos. Los White Sox ganaron el título de la División Oeste de la Liga Americana. Bateó .273 y anotó cuatro carreras en la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 1993, ya que los White Sox fueron derrotados por los Toronto Blue Jays en seis juegos.

En octubre de 1997, después de 13 temporadas con los White Sox, Guillén recibió el estatus de agente libre y firmó un contrato para jugar con los Baltimore Orioles. En mayo de 1998, los Orioles lo liberaron y él firmó con los Atlanta Braves como infielder de utilidad. Ayudó a los Braves a ganar la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 1999 contra los New York Mets con un sencillo en el décimo inning, empatando el marcador en nueve carreras, mientras los Braves ganaron el juego y la serie. Los Braves eventualmente perderían ante los New York Yankees en la única aparición de Guillén en la Serie Mundial como jugador. Después de jugar un año con los Tampa Bay Devil Rays en el 2000, se retiró como jugador al final de la temporada a la edad de 36 años.

En una carrera de dieciséis años en las Grandes Ligas, Guillén jugó en 1.993 juegos, acumulando 1.764 hits en 6.686 turnos al bate para un promedio de bateo de .264 junto con 28 cuadrangulares, 619 carreras impulsadas y un porcentaje de embasamiento de .287. Guillén fue All-Star en 1988, 1990-1991, y ganó el Guante de Oro en 1990. Lideró a los shortstops de la Liga Americana dos veces en el factor de alcance, una vez en asistencias y una vez en porcentaje de fildeo. El porcentaje de fildeo de .974 de Guillén lo ubica en el puesto 40 entre todos los shortstops de las Grandes Ligas, por delante, entre otros, de Luis Aparicio y Dave Concepción. Aunque fue considerado uno de los mejores shortstops defensivos en la Liga Americana, Guillén a menudo fue pasado por alto en los premios de fildeo de postemporada porque su carrera de jugador coincidió con la de Tony Fernández, Cal Ripken Jr., y más tarde Omar Vizquel. Este trío ganaría todos los Guantes de Oro de la Liga Americana para un shortstop desde 1986.

Serie del Caribe: un sueño venezolano que se convirtió en tradición caribeña | Abel Flores

La visión audaz de los empresarios venezolanos Óscar “El Negro” Prieto y Pablo Morales ha perdurado desde los años 40′, brindando a los fanáticos del béisbol una competición emocionante que trasciende fronteras y une a las naciones latinoamericanas a través de su pasión compartida por este deporte

DENVER, Colorado – El béisbol, conocido como el pasatiempo nacional en muchos países del Caribe, ha sido testigo de eventos que han marcado la historia de este deporte en la región. Uno de esos momentos clave fue la creación de la Serie del Caribe, un torneo que reúne a los mejores equipos de las ligas de la zona. Detrás de este proyecto innovador se encuentran dos visionarios venezolanos, Óscar “El Negro” Prieto y Pablo Morales, cuyo sueño se convirtió en una realidad que ha perdurado a lo largo de los años.

La génesis de la Serie del Caribe se remonta al 18 de octubre de 1946, cuando Jesús Corao, un apasionado aficionado y hombre de negocios venezolano, inauguró la primera Serie Interamericana en Caracas. Equipos como Sultanes de Monterrey (México), All Cubans (Cuba), Brooklyn Bushwicks (Estados Unidos) y Cervecería de Caracas (Venezuela) se enfrentaron durante un mes en esta competición. Aunque la Serie Interamericana fue dominada por equipos estadounidenses en sus primeras ediciones, la respuesta entusiasta del público sentó las bases para algo aún más grande.

Los empresarios venezolanos Óscar “El Negro” Prieto y Pablo Morales (ambos dueños del equipo venezolano Cervecería Caracas desde 1952, posteriores Leones del Caracas), impresionados por la resonancia positiva de la Serie Interamericana desde 1946, presentaron en 1948 su visión en una convención de la Confederación de Béisbol del Caribe en Miami, compuesta por Cuba, Puerto Rico, Panamá y Venezuela. Impresionantemente para esta época, conocida como la primera fase en la historia de la Serie del Caribe, no se contaba con República Dominicana, hoy en día la gran potencia del béisbol caribeño.

El 21 de agosto de 1949, en La Habana, se formalizó el acuerdo para la Serie del Caribe, estableciendo una competición que involucraría a los cuatro equipos campeones de los países miembros de la Confederación. Este torneo se llevaría a cabo durante seis días, con dos juegos diarios, en el mes de febrero de cada año. La primera edición tuvo lugar en el Grand Stadium de La Habana, también conocido como “Estadio del Cerro”, y posteriormente en el Sixto Escobar de San Juan, Puerto Rico.

Durante los primeros años de la Serie del Caribe, que abarcó desde 1949 hasta 1960, Cuba demostró su dominio al ganar siete de las doce ediciones. Puerto Rico le siguió de cerca con cuatro victorias, mientras que Panamá se adjudicó una, dejando a Venezuela en busca de su primer título en esta fase inicial.

La Serie del Caribe se ha convertido desde entonces en un evento emblemático que celebra la excelencia del béisbol caribeño. La visión audaz de los empresarios venezolanos Óscar “El Negro” Prieto y Pablo Morales ha perdurado, brindando a los fanáticos del béisbol una competición emocionante que trasciende fronteras y une a las naciones a través de su pasión compartida por este deporte. La Serie del Caribe es más que un torneo; es un legado que lleva consigo la historia y el espíritu competitivo del Caribe en cada lanzamiento, cada bateo y cada entrada.

Abel Flores
Periodista y corresponsal de Diamante 23 en Denver, Colorado, cubriendo regularmente a los Rockies y los equipos que desfilan al pie de las montañas rocosas. También proporciona cobertura local de todos los deportes en el área de Denver. Puedes seguirlo y contactarlo en Instagram en @amantesdelbeisbol2021

Venezuela imparable en la Serie del Caribe 2024

MIAMI, ESPECIAL – Venezuela gana su segundo juego en la Serie para Diamante23. Apoyados en el bate de Ramón Flores y el pitcheo de Luis Martínez, junto a tres relevistas, los Tiburones de La Guaira derrotaron a los Soles de Curazao 4-2 para el deleite de la mayoría de los 10,512 fanáticos que pagaron su entrada en el LoanDepot Park de Miami, en lo que fue la continuación de la Serie del Caribe 2024.

Los venezolanos abrieron el marcador en el primer episodio con un sencillo de Alexis Amarista y un cuadrangular de Ramón Flores, poniendo a los salados arriba en el marcador 2-0.

Los isleños se acercaron en el marcador en el segundo inning aprovechando el descontrol del abridor venezolano. Wladimir Balentien fue golpeado por un lanzamiento, llegó a la inicial y seguidamente avanzó a segunda por un wild pitch. Un roletazo de Ademar Rifaela fue el primer out de la entrada, pero movió al corredor hasta la antesala. Otro roletazo, esta vez de Jonathan Schoop, permitió que Curazao redujera la ventaja a 2-1.

En el tercer inning, los dirigidos por Oswaldo Guillén ampliaron su ventaja al pisar el plato en un par de ocasiones. Ehire Adrianza abrió con un boleto. Luego de un out, Wilfredo Tovar conectó un sencillo por el campocorto. Una jugada de doble robo dejó a ambos corredores en posición anotadora. Las bases se llenaron con un boleto a Flores y luego vino un boleto a Yasiel Puig que remolcó la primera carrera de la entrada. Un roletazo de Wilson Ramos permitió que anotara Tovar la segunda del inning, llevando el juego a 4-1.

Un triple de Hendrick Clementina abrió el tercer episodio para Curazao, y luego anotó con un wild pitch de Martínez para poner la pizarra en 4-2.

Los dos cuerpos de lanzadores se acoplaron y durante el resto del partido mantuvieron a raya a sus contrarios, permitiendo que los Tiburones obtuvieran su segundo triunfo de la serie. Hernández fue el lanzador ganador después de una sólida actuación de cinco entradas en las cuales apenas permitió tres hits y dos carreras. Scott Prins fue el derrotado al permitir tres hits y cuatro carreras en apenas dos entradas y un tercio. Arnaldo Hernández se acreditó el salvado al permitir un hit en el noveno inning y retirar a los siguientes tres bateadores.

Los mejores bateadores de La Guaira fueron Flores (2-2, jonrón, anotada, dos empujadas) y Amarista (4-2, anotada). Los mejores de Curazao fueron Jurickson Profar (3-2) y Balentien (3-1, anotada).

Boris Mizrahi es escritor de Diamante23.com y corresponsal en el Sur de la Florida.

La crema de la Clase 2024 de #Enero15. Estas son las nuevas promesas internacionales del Béisbol | Leonte Landino

BRISTOL, Connecticut – Llegó el día para esos chicos que son elegibles en 2024 para firmar con organizaciones de Grandes Ligas. Es como una graduación donde finaliza el proceso de preparación que para muchos tiene tres o cuatro años, o quizas en unos casos extremos incluso llega a diez años.

El quince de enero marca un día crucial en el mundo del béisbol, especialmente para aquellos jugadores extranjeros que aspiran a alcanzar las Grandes Ligas. Es la fecha de firmas internacionales, un evento que no solo define el destino de nuevos talentos, sino que también abre las puertas a emocionantes oportunidades y travesías en el deporte rey de América.

Padres, madres, hermanos, tíos, entrenadores, buscones, amigos, vecinos, primos, canchanchanes, pupilos y panas. Todos hoy celebran que llegó el gran momento donde “el prospecto” se convertirá realmente en profesional y llega un buen billete (sea mucho o poco).

Pero lo más importante que llega es la oportunidad de entrar en un camino pedregoso, extenuante y turbio. Lleno de retos físicos, emocionales y sobre todo mentales que hacen que estos muchachos no terminen de digerir su emoción por ponerse la gorra de los Phillies, Orioles, Yankees o Reds, por poner sólo unos casos, pues no hay tiempo que perder para entender cual es el plan que tendrán estas organizaciones para sus vidas, en base a lo que más le convenga al negocio del béisbol y en el peor de los casos, lo que más le convenga a ciertas personas que tendrán el poder en sus manos de extender una oportunidad o truncar una carrera y una vida.

Equipos de cazatalentos de todas las organizaciones de Grandes Ligas se despliegan por todo el mundo en busca de jóvenes promesas. Desde Latinoamérica hasta Asia, estos cazatalentos buscan el próximo diamante en bruto que pueda brillar en el escenario más grande del béisbol. La fecha de firmas internacionales ha sido testigo de numerosas historias inspiradoras de jugadores que superaron obstáculos para llegar a las Grandes Ligas.

Son demasiados factores que estan en juego. Deben alinearse los planetas para que todo funcione. Lo único que está en control de cada uno de estos muchachos es que sin tener la preparación propia de su edad, deben ser tomar desde hoy decisiones de adultos responsables porque así lo exigen un contrato, una carrera y una opinión pública.

El control de sus decisiones lo tienen ellos. Y desde ahora se espera que sean acertadas, esperando que las mismas vayan de la mano con el desarrollo de su talento, la suerte en el terreno y la conveniencia de cada uno de los ejecutivos y técnicos que tengan en sus manos su destino.

Imagínense esto. Se juega béisbol de Liga Grande desde 1871 y apenas 23,114 personas se han registrado como jugadores de Grandes Ligas. El Progressive Field, casa de los Guardianes de Cleveland es el parque de menor capacidad con 34,830. Si metemos a todos los peloteros de Grandes Ligas en este parque, aún quedarían once mil asientos vacíos. Todo esto en 153 años.

La firma con un equipo de Grandes Ligas no solo cambia la vida del jugador, sino que también tiene un impacto significativo en sus comunidades de origen. El éxito de un jugador en las Grandes Ligas a menudo se traduce en un aumento del interés y la participación en el béisbol en sus lugares de origen. Las firmas internacionales contribuyen a la riqueza y diversidad del béisbol de Grandes Ligas.

Hoy estos chicos sueñan con ser parte de esta élite del deporte mundial.

La Lista del 2024

Estos son sólo algunos de los que hoy abrieron la cortina del período de firmas y que estaban en los puestos de honor en los nuevos rankeos de prospectos internacionales en base a reportes de los Programas y Academias afiliados al departamento de operaciones internacionales de Major League Baseball. Vale destacar que los campo cortos, y en general, jugadores del cuadro fueron los protagonistas del día de hoy.

José Perdomo, campocorto de los Bravos: Bateador derecho proveniente de Venezuela. Perdomo lidera la clase con un bono de firma de $5 millones. MLB Pipeline lo ubica como el tercer mejor prospecto del grupo. Se le considera un bateador pulido con una buena probabilidad de quedarse en alguna posición del cuadro interior. Su bonificación queda cerca de los $5.6 millones que los Padres dieron al receptor Ethan Salas el año pasado..

Leodalis De Vries, campocorto de los Padres: De Vries obtiene el segundo bono más alto, con $4.2 millones. Muchos lo consideran como el prospecto más talentoso de la clase de este año. Es el segundo año consecutivo en el que San Diego ficha al jugador número 1 en el período internacional, después de la firma del receptor Ethan Salas. De Vries, originario de la República Dominicana, es un bateador ambidiestro de 6’1″. Recibe elogios por su perfil ofensivo bien equilibrado con potencial de poder y la posibilidad de quedarse en el campocorto. Es comparado con Carlos Correa según reportes de escauteo.

Fernando Cruz, campocorto de los Cachorros: Un firmante de $4 millones procedente de la República Dominicana, Cruz es un infielder de 5’11”. Los evaluadores elogian la velocidad de su bate y el potencial de poder en todas las direcciones. Llama la atención por su atletismo y conjunto de herramientas defensivas en el campocorto. Reportes indican que tiene un enfoque ofensivo agresivo, mientras que que algunos cazatalentos han expresado preocupación por la longitud de su swing.

Dawel Joseph, campocorto de los Marineros: Firmado por $3 millones desde la República Dominicana, Joseph es un bateador derecho con una estatura de 6’2″. Esa constitución física sugiere un amplio potencial de proyección de poder crudo. Reportes indican que Joseph ha perdido algo de su velocidad anteriormente élite a medida que ha crecido, aunque aún tiene posibilidades de jugar en alguna posición del cuadro interior.

Yovanny Rodriguez, receptor de los Mets: Bono de firma de $2.85 millones, nativo de Venezuela, el sexto mejor prospecto según el rankeo de MLB Pipeline.

Victor Hurtado, jardinero de los Nacionales: Bono de firma de $2.7 a $2.8 millones, nativo de la República Dominicana, el vigésimo mejor prospecto según MLB Pipeline.

Adolfo Sanchez, jardinero de los Rojos: Bono de firma de $2.7 millones, nativo de la República Dominicana, el quinto mejor prospecto de MLB Pipeline.

Joswa Lugo, campocorto de los Angelinos: Bono de firma de $2.3 millones, nativo de la República Dominicana, el trigésimo séptimo mejor prospecto de MLB Pipeline.

Yandel Ricardo, campocorto de los Reales: Número 9 en la tabla de bonos de BA (número específico no reportado), nativo de Cuba, el decimosexto mejor prospecto de MLB Pipeline.

Emil Morales, campocorto de los Dodgers: Número 10 en la tabla de bonos de BA (número específico no reportado), nativo de la República Dominicana, el decimocuarto mejor prospecto de MLB Pipeline.

Paulino Santana, jardinero de los Rangers: Bono de firma de $1.3 millones, nativo de la República Dominicana, el segundo mejor prospecto de MLB Pipeline.

Con información de MLB Pipeline y MLBTR.

Leonte Landino es editor en jefe de Diamante23.com y Miembro de la Baseball Writers Association of America (BBWAA).