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Dave Roberts: La Redención de un Manager en su Camino a Cooperstown

VOCES DEL DIAMANTE

La historia de Dave Roberts al mando de los Dodgers es una que podría titularse “Redención y Gloria”. Esta última conquista en la Serie Mundial, su segundo título como manager de los Dodgers, marca no solo el éxito de un equipo talentoso, sino también la consolidación de un liderazgo único en el béisbol moderno, uno que equilibra la visión de una oficina de operaciones con la sensibilidad de un verdadero motivador.

Roberts no siempre ha sido un nombre que resonaba entre los fanáticos como “salvador” o “genio táctico.” Su camino ha sido arduo, y muchas veces se le ha cuestionado duramente. A lo largo de su carrera, tanto dentro como fuera del terreno, ha tenido que lidiar con un escrutinio constante.

Desde su llegada en 2015, ha transformado a los Dodgers en una potencia continua en la Liga Nacional, ganando cuatro banderines y, ahora, dos títulos de Serie Mundial. Con un total de 851 victorias en temporada regular y una impresionante tasa de victorias de .627, Roberts demuestra que su éxito no es casualidad, sino el producto de una combinación de estrategia y carisma, de ciencia y arte.

La última victoria de los Dodgers fue un ejemplo perfecto de cómo Roberts maneja el juego en la era moderna, en la que el rol de manager se ha convertido, más que nunca, en una extensión del pensamiento de la oficina de operaciones. Durante el Juego 5, la serie estaba en la balanza, y los Dodgers tuvieron que remontar una desventaja de cinco carreras para obtener la victoria.

En un momento particularmente desafiante, en plena transmisión en vivo, Roberts dejó ver su carácter de líder. Con una voz que intentaba ocultar la desazón, dijo: “Seguimos luchando,” buscando proyectar confianza, “pero aún tenemos entradas. Voy a hacer todo lo posible para manejar este juego, y si hay otro, también lo haré.” Estas palabras revelaban el peso de la situación y al mismo tiempo la determinación de un manager que cree en su equipo.

Estas palabras, captadas en televisión nacional, reflejan la mezcla de vulnerabilidad y determinación que caracteriza a Roberts como líder. Su frase “si hay otro juego” mostró una sinceridad inusual en un momento tan crítico, cuando los Yankees parecían tomar la delantera en la serie. Pero, paradójicamente, esta mezcla de franqueza y resiliencia fue lo que permitió a los Dodgers remontar en la entrada siguiente y darle un giro inesperado al juego.

La gestión del bullpen por parte de Roberts fue clave en este encuentro. A pesar de un inicio complicado por parte del abridor Jack Flaherty, quien permitió cuatro carreras en apenas 1 1/3 entradas, Roberts supo manejar eficazmente a sus relevistas para mantener al equipo en competencia. La entrada sorpresa de Walker Buehler en la novena entrada, logrando un inning perfecto, fue una muestra de la audacia y confianza que Roberts deposita en sus jugadores.

En un momento en que el juego parecía perdido, Roberts mantuvo la calma y guió a su equipo hacia la mayor remontada en un juego de campeonato en la historia de la Serie Mundial. Este tipo de decisiones, arriesgadas pero calculadas, definen la manera en que Roberts navega el deporte en la era de los números, pero sin perder la esencia de lo humano, que había sido una de sus mayores críticas en el pasado.

Roberts es un líder motivador. Su capacidad para gestionar un clubhouse lleno de superestrellas es impresionante. No solo logra que cada jugador acepte su rol, sino que además crea una cultura donde los egos y las individualidades se subordinan al bien común.

Su habilidad para inspirar a sus jugadores en los momentos más oscuros, como se vio en esta serie, es lo que diferencia a un buen manager de uno excepcional. Los Dodgers no solo son un equipo talentoso; son un equipo cohesionado, dispuesto a luchar hasta el último out, y esa mentalidad proviene de la influencia constante de su manager.

Un pie en Cooperstown

No es casualidad que Roberts esté en camino a hacer historia en la MLB. Con sus 55 victorias en postemporada, ya ocupa el sexto lugar en la historia de playoffs de la liga, y a sus 52 años, su carrera está lejos de terminar.

Si bien en la historia del Salón de la Fama cada manager con al menos tres títulos de Serie Mundial ha sido inducido, debemos recordar que uno de sus “espejos” Tommy Lasorda es un inmortal con dos títulos de Serie Mundial con los Dodgers.

Por este logro, Roberts ya ha puesto un pie en Cooperstown con sus dos campeonatos y el conjunto de éxitos alcanzados en menos de una década. Lo que en algún momento pudo haber sido una aspiración remota ahora se vislumbra como una realidad muy probable: Dave Roberts es un candidato de peso al Salón de la Fama, y la historia parece indicar que solo es cuestión de tiempo para que lo logre.

En una era en la que el rol del manager está en constante evolución y en la que el poder de la oficina de operaciones ha redefinido el juego, Dave Roberts es la prueba de que aún se necesita un líder en el terreno que pueda equilibrar el análisis de datos con la comprensión humana. Su redención es una lección de perseverancia y estrategia. Es un manager que ha transformado el deporte, y esta última victoria no es solo una corona en su carrera, sino una reafirmación de su rol esencial en el béisbol moderno.

Cooperstown puede esperar, pero en Los Ángeles y en el mundo del béisbol, el nombre de Dave Roberts ya está escrito en letras doradas.

El impacto global de la Serie Mundial 2024

VOCES DEL DIAMANTE

DODGER STADIUM, LOS ANGELES – La Serie Mundial 2024 ha llegado, y el enfrentamiento entre los New York Yankees y Los Angeles Dodgers ha captado la atención de fanáticos alrededor del mundo. Este evento, uno de los momentos más esperados en la historia reciente del béisbol, reúne una narrativa única: el enfrentamiento entre dos de los jugadores más carismáticos y talentosos del deporte, Shohei Ohtani y Aaron Judge.

Sin embargo, en América Latina, la emoción va mucho más allá de esta rivalidad de superestrellas. La presencia de figuras latinas como los dominicanos Juan Soto y Teoscar Hernández, los venezolanos Gleyber Torres y Miguel Rojas y el rendidor puertorriquerño Kike Hernández. Todo esto añade un matiz especial y de profunda conexión, y se intensifica aún más tras la reciente y solemne partida de Fernando Valenzuela, un ícono cuyo legado resuena con enorme fuerza no sólo en México, sino en toda la región.

Ohtani vs. Judge: La batalla de titanes que cruza fronteras

El debate sobre quién es el mejor jugador entre Ohtani y Judge ha generado una polémica global que va más allá de las estadísticas. Shohei Ohtani, el prodigio japonés, ha redefinido lo que significa ser un jugador de béisbol al destacarse tanto como bateador como lanzador, aunque este año fue exclusivamente un bateador debido a una lesión. Aun así, su rendimiento fue espectacular: 197 hits, 54 jonrones y 130 carreras impulsadas con un promedio de bateo de .310 y una impresionante OPS de 1.036. En un acto de versatilidad que pocos en la historia del deporte pueden igualar, Ohtani también robó 59 bases, demostrando ser un jugador completo.

Por otro lado, Aaron Judge, el rostro indiscutible de los Yankees, no se queda atrás. En 158 juegos, el toletero neoyorquino tuvo un promedio de bateo de .322, 58 jonrones y 144 carreras impulsadas, con una OPS aún más alta de 1.159. Más allá de sus estadísticas, Judge se ha consolidado como un líder dentro y fuera del campo, siendo una pieza clave en la temporada de éxito de los Yankees y uno de los favoritos para el premio MVP de la Liga Americana. Enfrentarse a Ohtani en la Serie Mundial convierte este duelo en una especie de “choque de titanes” que todos los fanáticos están ansiosos por ver.

La influencia de Ohtani en el mercado global

Una de las razones por las cuales esta Serie Mundial ha generado tanta expectativa es la capacidad de Ohtani para atraer a una audiencia internacional, especialmente en Asia. Su éxito en MLB ha impulsado el interés en el béisbol en Japón y en toda la región, generando ingresos masivos para la liga y atrayendo patrocinadores japoneses que ven en Ohtani una oportunidad de negocio única. Su reciente contrato de $70 millones anuales ha sido objeto de debate, pero su impacto en la mercadotecnia y su habilidad para conectar con audiencias globales han justificado cada centavo. La Serie Mundial de 2024, con Ohtani en uno de sus escenarios, tiene el potencial de superar todos los récords de audiencia internacional.

Además, el factor de Ohtani como un “jugador-producto” de exportación ha despertado el interés de medios y marcas globales que ven esta Serie Mundial como una oportunidad para promover el béisbol en mercados menos tradicionales. En muchos aspectos, Ohtani es un embajador global del deporte, y su presencia en un evento de esta magnitud eleva el perfil del béisbol en países donde no es necesariamente el deporte principal. La globalización de la MLB ha encontrado su catalizador en Ohtani, y esta Serie Mundial representa el auge de esa tendencia.

América Latina: La emoción al máximo con sus representantes

En América Latina, el fervor por esta Serie Mundial es palpable, no solo por el duelo entre Yankees y Dodgers, sino por la presencia de varios jugadores latinos que representan el orgullo de sus países. Figuras como Juan Soto y Gleyber Torres han conquistado la escena con su talento, mientras que Teoscar Hernández y Kike Hernández, ambos con habilidades impresionantes y personalidades carismáticas, aportan una conexión auténtica con sus seguidores en los Dodgers. Su desempeño en el campo y el impacto que generan fuera de él han hecho que cada juego de esta Serie Mundial sea imperdible para los aficionados en América Latina, donde el béisbol se vive con pasión y compromiso.

Además, esta Serie Mundial llega en un momento solemne para muchos fanáticos latinos. La reciente partida de Fernando Valenzuela, uno de los más grandes íconos del béisbol latinoamericano, ha dejado un vacío profundo. Valenzuela, una leyenda tanto para México como para la comunidad latina en general, personificó el sueño de muchos jóvenes peloteros y fue un pionero que rompió barreras culturales en su época. Su legado es inmenso, y para muchos, esta Serie Mundial también se siente como un homenaje a su memoria. La presencia de los Dodgers, equipo en el que Valenzuela dejó su huella, añade una capa de significado que resuena emocionalmente en toda América Latina, recordando a los aficionados el poder de unión y pertenencia que tiene el béisbol.

Yankees vs. Dodgers: Los mercados más grandes de Estados Unidos en la mira mundial

La combinación de Yankees y Dodgers, dos de los mercados deportivos más grandes de Estados Unidos, intensifica el atractivo de esta Serie Mundial. Estos equipos representan la esencia del béisbol en sus respectivas costas y han construido legiones de fanáticos no solo en sus ciudades, sino también a nivel internacional. El enfrentamiento entre Nueva York y Los Ángeles se percibe como una rivalidad entre las dos ciudades más emblemáticas del país, que representan, a su vez, dos formas distintas de vivir y entender el deporte.

Con la influencia global de los Yankees, que han ganado seguidores en Europa y América Latina, y los Dodgers, cuya base de fanáticos incluye una fuerte representación de la comunidad latina en Los Ángeles, esta Serie Mundial está destinada a ser vista en todos los rincones del mundo. Este enfrentamiento no solo fortalece la popularidad de la MLB, sino que resalta la importancia de los mercados internacionales para el crecimiento del deporte.

Una Serie Mundial histórica y su legado

Esta Serie Mundial tiene todo el potencial para ser recordada como una de las más significativas de todos los tiempos. La combinación de talento, carisma y rivalidad de alto nivel entre Ohtani y Judge, junto con el poder de convocatoria global de Yankees y Dodgers, asegura que el impacto de este enfrentamiento se sentirá durante años. Más allá del resultado, esta Serie Mundial de 2024 demuestra que el béisbol sigue siendo relevante en el ámbito deportivo mundial y que su capacidad para adaptarse y crecer depende de figuras globales como Shohei Ohtani.

El legado de este enfrentamiento seguramente influirá en las futuras generaciones de jugadores y fanáticos. Al final, la Serie Mundial 2024 no es solo un evento deportivo; es una celebración del béisbol como un lenguaje universal que une culturas y trasciende fronteras.

El Legado de Fernando Valenzuela: Una Leyenda Inmortal del Béisbol

VOCES DEL DIAMANTE

Hoy el mundo del béisbol está de luto. Fernando Valenzuela, una de las figuras más icónicas y queridas en la historia del deporte, ha fallecido a los 63 años, dejando un vacío inmenso en los corazones de los aficionados. Más que un lanzador, Valenzuela fue un fenómeno cultural, un puente entre México y los Estados Unidos, y un símbolo de esperanza para millones de fanáticos en todo el mundo.

Un Fenómeno Llamado “Fernandomanía”

Para entender el impacto de Fernando Valenzuela, es necesario remontarse a 1981, el año en que la “Fernandomanía” tomó por asalto el béisbol. Desde su debut con los Dodgers de Los Ángeles, Valenzuela capturó la atención del público con su carisma y estilo único en el montículo.

Su windup distintivo, mirando al cielo antes de lanzar, se convirtió en su sello personal. Su meteórico ascenso no solo fue una sensación deportiva, sino también cultural. En una ciudad tan diversa como Los Ángeles, un joven lanzador mexicano deslumbrando en las Grandes Ligas representaba algo más que talento; representaba orgullo y pertenencia para la comunidad latina.

Ese año, Valenzuela ganó tanto el premio Cy Young como el de Novato del Año, una hazaña extraordinaria para cualquier jugador, y aún más impresionante para alguien que acababa de cumplir 20 años. Su dominio en el montículo, junto con su humildad y carácter accesible, lo convirtieron rápidamente en una figura querida tanto por fanáticos como por jugadores.

Un Ícono para la Comunidad Latina

Más allá de sus logros en el campo, Valenzuela se convirtió en un ícono para los mexicanos y latinos en general. En una época en la que no había muchos jugadores latinos dominando en las Grandes Ligas, Fernando Valenzuela rompió barreras y abrió puertas para las futuras generaciones de peloteros.

Su éxito inspiró a muchos jóvenes a soñar con llegar a las Grandes Ligas, sabiendo que alguien como ellos podía triunfar en la cima del deporte.

Valenzuela no solo fue una estrella en Los Ángeles, sino que también llevó su fama a su país natal, México, donde fue venerado como un héroe nacional. Cada una de sus actuaciones era un evento esperado con fervor tanto en los Estados Unidos como en México, conectando culturas y rompiendo fronteras. Los juegos de los Dodgers se transmitían en español, y las audiencias latinas crecieron exponencialmente gracias a su influencia.

Carrera y Legado

A lo largo de su carrera, Fernando Valenzuela acumuló 173 victorias y una efectividad de 3.54, pero su impacto va mucho más allá de las estadísticas. Ganó seis selecciones al Juego de Estrellas, un Guante de Oro y fue pieza clave en el título de Serie Mundial de 1981 con los Dodgers. Aunque su carrera comenzó a declinar a finales de la década de 1980, Valenzuela siguió siendo una figura relevante y querida en el mundo del béisbol, y se mantuvo involucrado en el deporte como comentarista y embajador de los Dodgers.

En 2023, los Dodgers retiraron oficialmente su icónico número 34, un reconocimiento que muchos consideran merecido desde hace tiempo. Aunque no ha sido elegido para el Salón de la Fama de Cooperstown, su impacto en el juego y en la cultura del béisbol es incuestionable.

En 2012 fue electo como parte de la 2da Clase al Salón de la Fama del Béisbol Latino en una imponente ceremonia en el exclusivo complejo turístico Casa de Campo, donde su presencia hizo vibrar el Gran Anfiteatro de Altos de Chavón.

Un Legado Inmortal

Fernando Valenzuela será recordado no solo por su talento y logros en el montículo, sino por lo que representaba fuera de él. Fue un pionero, un embajador, y un héroe para muchos. Su historia de éxito desde los campos de béisbol en Sonora hasta el escenario más grande de las Grandes Ligas es un testimonio de la perseverancia, el trabajo duro y la humildad.

Hoy, mientras lloramos su partida, celebramos la vida y el legado de un hombre que trascendió el béisbol. Fernando Valenzuela no solo fue un gran jugador; fue un símbolo de esperanza y orgullo, y su impacto en el béisbol y en la comunidad latina vivirá para siempre.

Descansa en paz, Fernando. Tu legado sigue vivo en cada joven que sueña con alcanzar los peldaños más altos del béisbol.

Una extraordinaria radiografía a la temporada 2024-2025 del Béisbol Invernal del Caribe.

JUEGO PERFECTO

MEDELLÍN, COLOMBIA – Todos a bordo, inicia el fascinante recorrido de las Ligas Invernales del Caribe rumbo a la Serie del Caribe 2025.

En medio de los playoffs de la Major League Baseball (MLB), de la Nippon Professional Baseball (NPB) y de la Korean Baseball Organization (KBO), con el sonoro triunfo de los Navegantes del Magallanes sobre los Tiburones de La Guaira por 12 carreras a 0, inició la temporada 2024-2025 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional el pasado viernes 11 de octubre, comenzando así la transición del año que deja atrás una temporada más de Grandes Ligas junto al resto de las ligas de verano, para dar inicio al maravilloso mundo de las Ligas Invernales del Caribe.

En la misma jornada, pero horas más tarde por ubicación geográfica, también dio inicio la Liga Mexicana del Pacífico con triunfo de 4 carreras por 2 de los Naranjeros de Hermosillo sobre los Yaquis de Obregón, y de los Sultanes de Monterrey sobre los Águilas de Mexicali por 5 carreras a 0.

Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP)

Tiburones de La Guaira es el monarca de la LVBP y del Caribe y Ozzie Guillén repite al mando.

La temporada 2024-2025 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional será la número 80 de su historia. Con 224 juegos en total y 56 encuentros a realizar por cada uno de los ocho equipos que la conforman, a razón de 8 careos contra cada rival, de los cuales cuatro juegos serán como local y cuatro juegos como visitante, se realizará con el mismo formato que la campaña anterior.

Finalizada la temporada regular, los primeros cuatro conjuntos clasificarán de manera directa a la postemporada, mientras que los equipos que ocupen los lugares quinto y sexto de la tabla de posiciones realizarán una serie de comodín a un máximo de dos encuentros. Si el equipo ubicado en el quinto lugar gana el primer juego de la serie, clasifica a la siguiente fase, pero si la novena que llegó hasta esta instancia en el sexto lugar gana el primer juego de la serie, entonces el quinto clasificado a la siguiente ronda de Round Robin se definirá en un segundo y último encuentro.

El Round Robin o todos contra todos de las cinco escuadras clasificadas a los playoffs se jugará a 16 encuentros por equipo, 4 contra cada rival, a razón de 2 juegos de local y 2 de visitante. La Serie Final entre los dos mejores equipos del Round Robin se efectuará a un máximo de 7 encuentros para el que gane 4.

En línea con las actuales regulaciones de la MLB, la LVBP contará con una nueva regla que contempla una interpretación de la obstrucción de las bases y con la normativa “Código de Ética”, que tiene la finalidad de regular las exageradas celebraciones de los peloteros, a lo cual coloquialmente se le denomina “perreo”. El nuevo “Código de Ética” establece que las exageradas celebraciones serán sancionadas con multas y potenciales suspensiones, en busca de evitar la falta de respeto al juego, fanáticos, directivos, técnicos y atletas, y fomentar un ambiente más profesional.

También se amplió el carril de la primera base para evitar problemas físicos de los jugadores en todos los estadios. Contará con el reloj de picheo, el cual será de 18 segundos, independientemente de que haya corredores en bases o no, además de mantener la regla Panamericana durante la temporada regular.

Para la zafra 2024-2025, la Liga Venezolana de Béisbol Profesional estrenará cámaras en los umpires, las cuales emitirán una señal a las televisoras para revisar los lanzamientos. Finalmente, se empleará a plenitud el sistema de radares “Fly Score” para medir la métrica de la velocidad de los lanzamientos y de los batazos, los ángulos y las distancias de las conexiones, así como el cuadro de la zona de strike que se observa en las transmisiones de televisión.

El sistema es parecido al utilizado en Grandes Ligas llamado “Trackman”. Este sistema es proporcionado por la empresa Cloud GXF e incluye un dashboard que permitirá en cada estadio exponer estas métricas de los jugadores en las pizarras. El sistema será supervisado por la empresa Somos Multimedia.

El Juego de Estrellas está previsto a realizarse en el Estadio Monumental Simón Bolívar entre representaciones de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional y la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana. Sin embargo, aún está por confirmarse por motivos logísticos por el rompimento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

En el mes de diciembre, por primera vez se realizará un Draft de Nuevas Firmas a peloteros desde los 16 años de edad que nunca hayan firmado con un equipo de la LVBP.

Las ocho novenas, que despliegan un nivel de juego de gran calidad, se perfilan a realizar una temporada muy balanceada, muy pareja, de acuerdo al resultado de las últimas zafras y los argumentos que presentan para la presente campaña. Mientras los Tiburones pretenden alcanzar el Bicampeonato y defender su reinado como actuales monarcas de Venezuela y El Caribe, el resto de las escuadras buscarán destronar a los Tiburones e imponer un nuevo liderazgo.

Equipos:

  • Leones del Caracas
  • Navegantes del Magallanes
  • Tiburones de La Guaira
  • Cardenales de Lara
  • Águilas del Zulia
  • Tigres de Aragua
  • Caribes de Anzoátegui
  • Bravos de Margarita

Liga Mexicana del Pacífico (LMP)

El Nido de los Águilas será el escenario de la Serie del Caribe por segunda vez en la historia.

Con 340 juegos a realizar en la temporada regular por los 10 equipos que la conforman, la Liga Arco Mexicana del Pacífico (nombre por concepto de patrocinio), inicia la temporada 2024-2025 bajo un ambiente extraordinario, ya que en Mexicali, casa de los Águilas, se efectuará la próxima Serie del Caribe 2025.

En su edición 67, la Liga se encuentra en pleno proceso de una próxima expansión a 12 novenas, la cual aún no está confirmada, pero su materialización se encuentra en negociaciones y ubicaría a una de ellas en Nayarit, específicamente en su capital, Tepic, en donde se construye en la actualidad un estadio con capacidad para 9 mil personas, el cual se estrenará el 9 de noviembre del presente año, día en el que albergará un encuentro entre las selecciones de México y Cuba, como parte de la preparación de ambas escuadras para la siguiente edición del Premier 12.

El estadio tiene como nombre “Estadio Santa Teresita”; no obstante, ya se le reconoce como “El Coloso del Pacífico”, a pesar de su capacidad inferior a las 10 mil butacas para los fanáticos, pero el recinto estará muy bien equipado, y para su construcción se requirió de una inversión de 350 millones de pesos.

Para la expansión de la LMP, se gestiona un segundo conjunto en una de dos localidades de Estados Unidos, en la ciudad de San Bernardino, estado de California, o en la ciudad de Tucson, estado de Arizona. Así que el solo hecho de tener en el horizonte una expansión que incluya a un equipo en una localidad de Estados Unidos también supone un aspecto muy favorable, de mucho entusiasmo y expectativa.

Por si fuera poco, otro punto que genera una extraordinaria atmósfera en la temporada 2024-2025 es que entre el 9 y el 14 de noviembre, el “Estadio Panamericano” de Jalisco, Guadalajara, y el “Estadio Santa Teresita o El Coloso del Pacífico” de Tepic, Nayarit, recibirán a las selecciones de béisbol de Países Bajos, Estados Unidos, Panamá, Puerto Rico y Venezuela, quienes junto a la selección de México conforman el grupo “A” del Premier 12 del presente año, porque han sido designadas dos de las seis sedes del evento, que completan Taiwán y Japón.

Como de costumbre, la campaña se efectuará bajo el sistema de puntos y a dos vueltas, la primera a 35 encuentros por equipo que finalizará el 21 de noviembre y la segunda vuelta del 22 de noviembre al 30 de diciembre en la que las 10 novenas realizarán los últimos 33 encuentros. Los dos encuentros de más en la primera ronda se deben a las jornadas inaugurales. Cada novena se enfrentará 2 veces contra 7 novenas, 3 veces contra 1 rival y en 4 ocasiones contra el equipo restante.

Cada equipo tendrá una puntuación de acuerdo con la posición con la que culmine en cada vuelta. El primer lugar obtendrá 10 puntos, el segundo lugar 9, el tercer lugar 8, el cuarto lugar 7, el quinto lugar 6, el sexto lugar 5.5, el séptimo lugar 5, el octavo lugar 4.5, el noveno lugar 4 y el décimo lugar 3.5. Finalizadas las dos vueltas, se suma la puntuación de ambas que logró cada novena y clasificarán los ocho conjuntos con mejor puntuación tomando en cuenta la suma de ambas mitades.

La cuota de peloteros extranjeros en calidad de refuerzos importados está establecida en 8 para cada novena durante la primera vuelta de temporada regular, es decir, hasta el 21 de noviembre. Para la segunda vuelta, la cual inicia el 22 de noviembre, la cuota de peloteros importados por equipo se reduce a 7.

Las diez escuadras con mejor puntuación clasificarán a los playoffs, que contarán con tres fases por emparejamiento: cuartos de final (1er lugar contra el 8vo, 2do contra el 7mo, 3ro contra el 6to y 4to contra el 5to), la serie semifinal, a la que avanzarán los cuatro equipos ganadores de la fase anterior, y que enfrentará al primero contra el cuarto y segundo contra el tercero del standing general de ganados y perdidos de la fase regular.

Además, las semifinales iniciarán en casa de los equipos que hayan quedado mejor posicionados en el standing general. Cada una de estas series será a eliminación directa.

La Liga Mexicana del Pacífico realiza su temporada número 80 y quiere celebrarlo en grande, sin permitir que transcurra más tiempo sin ganar una Serie del Caribe, desde que los Venados de Mazatlán derrotaron a los Tigres de Aragua en la final de la Serie del Caribe Santo Domingo 2016. Además, será una temporada muy especial para los Águilas de Mexicali, quienes buscarán representar a la LMP en su nido durante la Serie del Caribe Mexicali 2025.

Equipos:

  • Naranjeros de Hermosillo
  • Tomateros de Culiacán
  • Venados de Mazatlán
  • Mayos de Navojoa
  • Águilas de Mexicali
  • Sultanes de Monterrey
  • Charros de Jalisco
  • Cañeros de Los Mochis
  • Yaquis de Obregón
  • Algodoneros de Guasave

Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana (LIDOM)

Tigres del Licey una vez más se levantó como campeón nacional con su corona 24 y en años consecutivos.

Con 150 juegos a realizar en la temporada regular, el próximo 16 de noviembre iniciará la temporada 2024-2025 de la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana. Como de costumbre, cada una de las seis novenas que la conforman realizará un total de 50 juegos en la campaña, a razón de 10 contra cada rival, siendo 5 en calidad de local y los otros 5 en calidad de visitante.

En la edición 70 de la Liga, nuevamente cada una de las seis novenas contará con una cuota de peloteros importados en calidad de refuerzos de 10.

La primera fase de los playoffs será nuevamente un Round Robin o todos contra todos que realizarán los primeros cuatro equipos de los seis en la ronda regular. Será de 18 encuentros por equipo, a razón de 6 contra cada rival, 3 de local y 3 de visitante.

El Pitchcom, o mecanismo de comunicación entre el lanzador y el receptor, estará de regreso. De esta forma, la liga contará con todas las regulaciones actuales con las que se desarrolla en las Grandes Ligas, destacando la implementación del uso del reloj, así como la revisión de las jugadas a través de un centro de video, el cual, para esta ocasión, contará con más ángulos gracias a la expansión de equipos técnicos suficientes para poder lograr el llamado “Ojo de Halcón del Béisbol”.

La Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana y la empresa Latin Events confirmaron la realización de la segunda edición de la Serie Titanes del Caribe en la ciudad de Nueva York. Serán tres encuentros que se realizarán del 8 al 10 de noviembre, pero esta vez en dos escenarios de Grandes Ligas, ya que los dos primeros enfrentamientos están programados para efectuarse en el Yankee Stadium (casa de los Yankees de Nueva York), mientras que el tercer y último juego de la serie se realizará en el Citi Field, hogar de los Mets de Nueva York.

De esta manera, la enorme población de quisqueyanos radicados en la gran ciudad de la Unión Americana podrá disfrutar de su béisbol, de la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana (LIDOM), y de dos de sus más grandes exponentes, dos de sus más grandes rivales, como lo son los míticos Tigres del Licey y las aguerridas Águilas Cibaeñas.

Es un crecimiento significativo, ya que a diferencia del año anterior, en la actualidad ya se ha garantizado la realización del evento para el siguiente año 2025, ocasión para la que se ha planificado desde ya que las novenas protagonistas sean las Águilas Cibaeñas y los Gigantes del Cibao.

Las seis novenas inician la campaña intentando desplegar el más alto nivel posible a lo largo de la temporada, de manera que esto les permita asistir a la Serie del Caribe Mexicali 2025 con la posibilidad de recuperar el dominio logrado en el pasado reciente entre los equipos del área.

Equipos:

  • Tigres del Licey
  • Águilas Cibaeñas
  • Leones del Escogido
  • Toros del Este
  • Estrellas Orientales
  • Gigantes del Cibao

Regresan los Senadores de San Juan y el “Dream Team” de 1995 siempre es recordado como el de mayor impacto de esta franquicia.

Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente de Puerto Rico (LBPRC)

La temporada 2024-2025 de la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente iniciará el próximo 7 de noviembre. Cada uno de los seis equipos que la conforman realizará 40 encuentros de temporada regular, a razón de 8 encuentros contra cada rival, realizando 4 de ellos en calidad de local y 4 en calidad de visitante.

La edición 85 de la Liga se celebrará por todo lo alto, con el regreso de uno de los equipos fundadores de la Liga luego de 10 años de ausencia, los Senadores de San Juan. El equipo RA12, propiedad del boricua Salón de la Fama Roberto Alomar retomará la franquicia de los Senadores, manteniendo la estructura de seis equipos de la LBPRC. Los Senadores de San Juan contarán en la directiva con la gestión de la familia Muñoz-Bermúdez, responsable de haber organizado en tres ocasiones el Clásico Mundial de Béisbol en Puerto Rico, así como de haber administrado a los Leones de Ponce en la LBPRC.

Con el regreso de los Senadores de San Juan, se calienta aún más la pelota boricua, ya que también retornará al Hiram Bithorn, a los restaurantes y diferentes localidades gastronómicas y comerciales, así como a los hogares y familias puertorriqueñas tanto de la Isla del Encanto como de Estados Unidos, una de las más antiguas e importantes rivalidades del béisbol, como lo es la de Senadores y Cangrejeros.

Precisamente los Cangrejeros de Santurce realizarán su juego inaugural de la temporada ante los Criollos de Caguas en el LoanDepot Park de Miami el 9 de noviembre, casa de los Marlins, como parte de los Juegos Interligas que incluirán a las dos novenas boricuas junto al equipo Estrellas Orientales de República Dominicana y a las escuadras venezolanas Leones del Caracas, Navegantes del Magallanes y Cardenales de Lara, a realizarse en la casa de los Marlins de Miami del 8 al 10 de noviembre.

Para la postemporada está pautada la definición del cuarto equipo clasificado a través del Wild Card, si y solo si el equipo ubicado en el quinto lugar de la tabla de clasificación se encuentra a un juego de diferencia del posicionado en el cuarto lugar, una vez todos los equipos hayan realizado los 40 juegos de la ronda regular. De esta manera, para definir al cuarto clasificado, las escuadras del cuarto y quinto lugares realizarán un primer encuentro definitorio, que de ganarlo la novena que terminó la campaña en cuarta posición se convertirá en el último clasificado; mas, en caso de que ese primer juego lo gane la novena que culminó en la quinta posición, entonces será necesaria la realización de un segundo encuentro para definir al cuarto equipo a clasificar para los playoffs.

Una vez definido el cuarto equipo clasificado, o si este avanzó directamente sin necesidad de definición por la vía del Wild Card con el quinto lugar, las series semifinales iniciarán el 7 de enero de 2025, enfrentando a los equipos primero y cuarto clasificados de la temporada regular, y a los segundo y tercero de la misma instancia, en series directas a un máximo de 7 encuentros, para los que ganen 4.

Luego, los equipos ganadores de ambas series se enfrentarán en la gran final a un máximo de 9 encuentros, para aquel que logre ganar 5 juegos.

La LBPRC y los seis equipos que la conforman viven un momento de solidificación y crecimiento sostenido, que se percibe en el ambiente y se refleja en el paulatino retorno de los fanáticos a los estadios, con la certeza de que pronto el béisbol de la Isla del Encanto recuperará los roles estelares que sus novenas mantuvieron en el Caribe.

Equipos:

  • Cangrejeros de Santurce
  • Senadores de San Juan
  • Indios de Mayagüez
  • Criollos de Caguas
  • Gigantes de Carolina
  • Leones de Ponce

Serie de Gigantes y Serie de Titanes

Aguilas Cibaeñas barrieron a los Tigres del Licey en Citi Field el pasado mes de noviembre.

Desde el 8 de noviembre y hasta el 10 del mismo mes, el béisbol profesional de las Ligas Invernales del Caribe y su fanaticada harán vibrar al Citi Field de Nueva York, así como al LoanDepot Park de Miami, cuando las novenas dominicanas Águilas Cibaeñas y Tigres del Licey, junto a sus seguidores, choquen haciendo estremecer a los dos aforos de la Gran Manzana.

Paralelamente, los conjuntos venezolanos Cardenales de Lara, Navegantes del Magallanes y Leones del Caracas, junto a los equipos puertorriqueños Cangrejeros de Santurce y Criollos de Caguas, además de la escuadra quisqueyana Estrellas Orientales, harán temblar el recinto de la Capital de las Américas. Sin duda alguna, será una auténtica fiesta del béisbol caribeño y latinoamericano.


Serie del Caribe Mexicali 2025

Precedida de las temporadas completas de cada liga, de la Serie de Titanes y de la Serie de Gigantes, además del Juego de Estrellas entre delegaciones de la LIDOM y de la LVBP en el Estadio Monumental Simón Bolívar de Caracas, la edición número 68 de la bien llamada Serie Mundial Latinoamericana se celebrará desde el 31 de enero hasta el 7 de febrero, con los equipos campeones de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana (LIDOM), Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente de Puerto Rico (LBPRC), y la Liga Mexicana del Pacífico (LMP).

Rami-Chan comandará en el terreno de juego al Club Independiente Japan Breeze, quien en calidad de invitado expande el alcance y relaciones comerciales y deportivas del béisbol caribeño.

La novedad de esta edición del Clásico de Febrero será la participación del equipo japonés Japan Breeze, el cual será dirigido por el venezolano y único latino exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Japonés, Alex Ramírez.


Temporada 2024-2025 de las Ligas Invernales del Caribe

El béisbol de las Ligas Invernales del Caribe mezcla en sus equipos a jugadores criollos y extranjeros importados de ligas menores y grandes ligas, de ligas independientes de Estados Unidos, de la Liga Mexicana, de ligas europeas como las de Países Bajos e Italia, además de ligas asiáticas como las de Corea y Japón.

Lo pintoresco de sus estadios, tanto antiguos como nuevos, con la particularidad de sus fanáticos, sus celebraciones y sufrimientos, su música, su gastronomía, el abolengo y encanto de las costumbres en cada liga al vivir su béisbol —el cual es además de gran calidad a pesar de la diversidad de las categorías de las que provienen sus peloteros—, hacen de la pelota del área algo único e irrepetible, difícil de igualar y de no disfrutar, en medio de las fiestas navideñas y del cambio hacia un nuevo año.

Una vez más se espera el tradicional Juego de La Chinita el 18 de Noviembre en Maracaibo, conmemorando el 71er aniversario del debut de Luis Aparicio en el Béisbol Profesional.

Las cuatro ligas no solo funcionan bajo las mismas reglas y estatutos de Grandes Ligas impuestas en los últimos años, sino que también ya forman parte de la era de la telemetría Statcast, a través de un sistema de radares en cada estadio que permite medir la velocidad, el ángulo y la distancia de los batazos, así como el cuadro de la zona de strike. También cuentan con el Pitchcom y el Ojo de Halcón.

Disfrutemos de esta gran fiesta del béisbol, de este fascinante viaje que, por cuatro meses, hermana a los países latinoamericanos involucrados y que tiene su etapa cumbre en la Serie del Caribe Mexicali 2025.

Julio Sánchez Alvarado es columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en juliosanchezalvarado@gmail.com

OPINIÓN: La vibrante División Central de la Liga Americana en el 2024.

JUEGO PERFECTO

Medellín, Colombia – La temporada regular terminó de manera electrizante, ya que hasta la última jornada se definió la clasificación y eliminación de algunos equipos rumbo a la postemporada.

Ningún equipo logró más triunfos en la temporada regular que los Dodgers de Los Ángeles, quienes alcanzaron 98 victorias y 64 derrotas. Es la primera vez desde la temporada acortada de 2020, en la que se jugaron solo 60 encuentros debido a la pandemia de COVID-19, que ninguno de los 30 equipos alcanza las 100 victorias en una temporada regular. Considerando temporadas completas de 162 juegos, esto no ocurría desde 2014, cuando los Angelinos de Los Ángeles también terminaron con 98 triunfos y 64 derrotas.

En 2014, los Gigantes de San Francisco ganaron la Serie Mundial (su tercera en cinco años) ante los Reales de Kansas City, por 4 juegos a 3, luego de que ambas escuadras accedieran a la postemporada como comodines, con 89 y 88 triunfos respectivamente.

Solo dos divisiones contaron con dos equipos que lograron 90 o más triunfos en 2024: la División Oeste de la Liga Nacional, con los Dodgers de Los Ángeles (98-64) y los Padres de San Diego (93-69); y la División Este de la Liga Americana, con los Yankees de Nueva York (94-68) y los Orioles de Baltimore (91-71).

Cabe destacar que los Cascabeles de Arizona terminaron con 89 victorias en el Oeste de la Nacional, mientras que en el Este del viejo circuito, los Bravos de Atlanta y los Mets de Nueva York también alcanzaron la misma cantidad de triunfos. Los Phillies de Philadelphia con 95, los Cerveceros de Milwaukee con 93 y los Guardianes de Cleveland con 92 fueron los otros equipos que superaron las 90 victorias.

Hasta la última semana de la temporada regular, los Marineros de Seattle y los Mellizos de Minnesota lucharon por clasificar a la postemporada como comodines. Sin embargo, los Mellizos perdieron sus últimos cuatro encuentros, quedando a cuatro juegos del comodín, mientras que los Marineros, que estaban en una situación más complicada, lograron una racha de cuatro victorias en sus últimos cuatro juegos, quedando a solo un juego de clasificar.

Para la postemporada de 2024, los Reales de Kansas City clasificaron como comodines con 86 victorias y 76 derrotas, al igual que los Tigres de Detroit, con el mismo registro. Ambas escuadras, junto a los Guardianes de Cleveland, líderes de su división, lograron clasificar a la postemporada, convirtiendo a la División Central en la única de la Liga Americana con tres equipos en esta instancia.

Un caso similar ocurrió en la División Este de la Liga Nacional. Además de los Phillies de Philadelphia, líderes divisionales, los Mets de Nueva York y los Bravos de Atlanta clasificaron como comodines con un registro idéntico de 89-73, lo que permitió a la División Este de la Liga Nacional tener tres representantes en la postemporada. Esta situación casi se replicó en la División Oeste, ya que, además de los Dodgers como líderes y los Padres de San Diego como primer comodín, los Cascabeles de Arizona también finalizaron con el mismo registro que los Mets y los Bravos (89-73), aunque quedaron eliminados al perder las series particulares contra ambos equipos.

La diferencia entre los equipos de la Central de la Americana y los del Este de la Nacional es que todos los equipos de la Americana superaron la fase de los Wild Card, mientras que en el viejo circuito, los Bravos de Atlanta quedaron eliminados en esta primera fase de la postemporada. En las Series Divisionales actuales, los Guardianes, Reales y Tigres de la División Central de la Americana mantienen la mayor presencia de una sola división en esta etapa, asegurando que al menos uno de ellos llegue a la Serie de Campeonato.

Por el lado de la Liga Nacional, tanto la División Este como la Oeste están bien representadas: los Mets de Nueva York se enfrentan a los Phillies de Philadelphia en una serie, y los Dodgers de Los Ángeles a los Padres de San Diego en la otra. Sin embargo, es la División Central de la Liga Americana la única con tres equipos en estas instancias.

Sin duda, junto a las Divisiones Este y Oeste de la Nacional, la División Central de la Americana ha ofrecido uno de los niveles más altos de béisbol en las Grandes Ligas en 2024.

Es notable que la División Central de la Liga Americana haya sido la única entre las seis divisiones en tener, además de su líder divisional, tres equipos con posibilidades reales de clasificar a los playoffs hasta la última semana de la temporada.

¿Logrará uno de estos equipos de la Central de la Americana coronarse como campeón de la Serie Mundial 2024?

Julio Sánchez Alvarado es columista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en juliosanchezalvarado@gmail.com

¿Será la postemporada 2024 de la MLB otra cosa?

JUEGO PERFECTO

Medellín, Colombia – Terminó la temporada regular de las Grandes Ligas 2024, lo que da inicio a los Playoffs de la presente campaña, momento en el que se separan los niños de los hombres. Sin embargo, novatos como los estadounidenses Jackson Holliday, Jackson Merrill y el venezolano Jackson Chourio, de los Orioles de Baltimore, Padres de San Diego y Cerveceros de Milwaukee, respectivamente, no solo firmaron temporadas tan extraordinarias que tienen a los dos últimos como firmes candidatos para ganar el premio al Novato del Año de la Liga Nacional, sino que además forman parte importante del engranaje logrado por cada uno de sus respectivos equipos, todos clasificados a las instancias definitorias del presente año. Por lo tanto, es difícil pensar en la posibilidad de que estos no continúen viendo acción regular en la siguiente instancia con sus respectivos equipos, a pesar de ser novatos de primer año en la Gran Carpa y tener apenas 20 años de edad.

Los tres Jackson están listos para encarar el juego en el momento de los hombres, aunque no hayan podido celebrar con champán junto a sus compañeros de equipo la clasificación para el mes de octubre debido a que la ley no lo permite por sus cortas edades.

Al igual que en todas las disciplinas deportivas, el béisbol también es practicado por hombres, por lo que es inevitable que, con el inexcusable transcurrir del tiempo, también evolucione.

Como bien lo expresó recientemente el notable periodista Juan Vené, a sus casi 96 años de edad, en una entrevista con Diamante23:

“Aunque el béisbol es el mismo en su esencia, varía con el tiempo, cambia aunque sea en pequeños aspectos”.

Juan Vené hizo un programa EN VIVO de dos horas en Diamante 23 a sus 95 años de edad.

Ciertamente, a pesar de que el juego es el mismo, el béisbol cambió antes y después de Babe Ruth. En vez de 16 equipos, hay 30 tras varias expansiones, y pronto serán más. No existía la agencia libre para los peloteros, y ahora sí. Tampoco existían los juegos interligas.

Ahora en la Liga Nacional también hay bateador designado, lo que significa que, a excepción del japonés Shohei Ohtani (debido a su calidad), los pitchers no batean. Al principio, la Liga Americana y la Liga Nacional no tenían divisiones, ahora cada una está conformada por tres, y hay muchos aspectos más que realmente no es necesario detallar en cada uno de ellos para comprender que el béisbol se va moldeando y evolucionando.

Se ha hablado hasta la saciedad sobre los nuevos cambios y las reglas más recientes impuestas al juego, como el reloj para el pitcher y el bateador, la prohibición del shift defensivo, el aumento del tamaño de las bases y el límite de veces que el lanzador puede intentar sorprender a los corredores en cada turno al bate. No obstante, podemos aseverar que los dos cambios más significativos que identifican al béisbol actual son la pelota que viaja a mayor distancia tras ser conectada por los bates y la sabermetría.

Crecí viendo unas Grandes Ligas en las que los sluggers eran un estatus exclusivamente reservado para aquellos peloteros que realmente tenían mucha fuerza, mucho poder. Aquellos que eran capaces de conectar 30 o más cuadrangulares por temporada porque lograrlo no era cosa fácil, razón por la cual no eran muchos los bateadores que lo conseguían.

Una época en la que, al igual que en sus más de 100 años de historia, se había establecido un lema que identificaba y conceptualizaba a los peloteros de poder, a pesar de que en él no se les hacía referencia: “pelotero pequeño que levanta la pelota es out”. Aunque en la actualidad proliferan los jonrones, esto se ha logrado gracias a una pelota que se proyecta más lejos, además de una evidente mejor preparación de los peloteros.

También ha influido un enfoque y técnica diferente en el swing de los bateadores, con un ángulo ajustado para lograr batazos de largo metraje, ya que el cuadrangular sigue siendo el batazo rey, el show del juego. No sería descabellado señalar que, por la mayor dificultad de conectar vuelacercas en el pasado, estos probablemente se apreciaban y disfrutaban más cuando aparecían.

La sabermetría, por su parte, se ha apoderado del asiento dorado VIP del juego. Pasó de ser una herramienta más para utilizar en beneficio de la victoria, a ser la única vía a través de la cual se dirige y ejecuta el béisbol.

El convencimiento y la convicción de quienes manejan el juego es tal (y no me refiero a los managers) que la guerra de estrategias entre los managers prácticamente ha desaparecido. El desarrollo de la inteligencia para el béisbol por parte de los jugadores está totalmente coartado, ya que deben ejecutar el juego exclusivamente según lo que dictan los análisis sabermétricos, lo que generalmente deriva en que los peloteros jueguen como autómatas, con muy poco desarrollo y evolución del instinto en la práctica del béisbol.

A diferencia del pelotero de antes, los jugadores actuales son bombardeados con demasiada información sobre cada equipo y cada rival, información que deben utilizar permanentemente.

Los Bravos de Atlanta se convirtieron en el último equipo en clasificar a la postemporada, logrando la clasificación con el último out de la temporada regular. La diferencia de los Bravos de Atlanta 2024 con respecto a su versión de los últimos años es notable. En plena era de la sabermetría en las Grandes Ligas, los amantes del béisbol de la vieja escuela disfrutamos de la dirección del boricua Alex Cora al frente de los Medias Rojas de Boston, de Bob Melvin al frente de los Gigantes de San Francisco en 2024, y de Brian Snitker con los Bravos de Atlanta. Estos tres dirigentes han demostrado que es posible complementar la sabermetría con la dirección de la vieja escuela.

Sin embargo, la conducción de Snitker en 2024 derivó más hacia la sabermetría que hacia la manera de dirigir de la vieja escuela. No solo porque el juego sabermétrico haya prevalecido o porque la tendencia actual apunte en esa dirección, sino porque, probablemente, la forma de jugar de los Bravos en los últimos años le permitió confiar en los batazos de largo metraje de jugadores como Olson, Duvall, Acuña Jr., Ozuna, Albies, Riley, D’Arnaud, Rosario, Soler y compañía.

Los Bravos han sido uno de los equipos más jonroneros de los últimos años. Sin embargo, 2024 fue diferente debido a las lesiones y la disminución del rendimiento de algunos de sus bateadores. A pesar de la disminución de jonrones, vimos a un Snitker sin reacción, como si estuviera esperando a que reaparecieran los batazos de largo metraje.

En este panorama, se esperaba que Snitker sacara a relucir su lado de la vieja escuela, pero no fue así. No hubo reacción. En situaciones de juego que pedían un toque de bola, un bateo y corrido, o simplemente un contacto con la pelota para mover a los corredores, se impuso la búsqueda del jonrón sobre cualquier otra estrategia.

Como bien lo expresó el Salón de la Fama dominicano David Ortiz: “El béisbol es mucho más que solo jonrones y ponches, y si no solucionan esta tendencia actual, el juego se hará muy aburrido”.

Cuánta razón en las palabras del Big Papi. Ken Griffey Jr., uno de los sluggers más notables en la historia del juego, es tan recordado por sus jonrones como por su excelsa defensa y su inolvidable recorrido de bases tras un doble de Edgar Martínez que ganó el quinto juego de la Serie Divisional de la Liga Americana de 1995 ante los Yankees. Fue una de las jugadas más emocionantes de la historia de la postemporada, y no fue un cuadrangular ni un ponche.

Para la postemporada de las Grandes Ligas 2024, no se espera que el estilo de juego de la vieja escuela se imponga sobre la sabermetría ni sobre la tendencia actual del juego. Sin embargo, sería ideal ver una mezcla perfecta que permita un estilo de juego más completo e integral, donde la sabermetría y la vieja escuela se complementen y generen un béisbol más completo.

Terminó la temporada regular del “Big Show”, la cual, sin duda alguna, fue extraordinaria. Pero ahora llegó el momento de los hombres: llegó el Playoff, que es otra cosa.

Ojalá que la postemporada 2024 de las Grandes Ligas sea mucho más que jonrones, ponches y brazos cruzados esperando que los números y las variables matemáticas arrojen los resultados esperados. Ojalá que la inteligencia, astucia e instinto para el juego comiencen a recuperar su espacio, y que el triunfo no llegue exclusivamente por las estadísticas, sino también por la manera de interpretar y ejecutar el béisbol.

Ojalá que esta postemporada de verdad sea otra cosa.

Julio Sánchez Alvarado es columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en juliosanchezalvarado@gmail.com

¡Murió el Rey del Hit! ¿Se abre una posibilidad de elegibilidad tras su suspensión “De por vida”?

VOCES DEL DIAMANTE

Pete Rose, uno de los jugadores más icónicos y controversiales en la historia del béisbol, falleció a los 83 años en su hogar en Las Vegas el 30 de septiembre de 2024. Rose, conocido como el “Rey del Hit”, dejó un legado indeleble en el deporte, pero su carrera también estuvo marcada por la controversia que lo mantuvo fuera del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.

Una carrera legendaria

Pete Rose, apodado “Charlie Hustle” por su estilo de juego implacable y lleno de energía, es reconocido como el jugador con más hits en la historia de las Grandes Ligas, con un total de 4,256. Su carrera se destacó por su versatilidad en el campo, habiendo jugado en varias posiciones, y por su capacidad de liderazgo tanto dentro como fuera del diamante. Rose fue pieza clave en los tres campeonatos de Serie Mundial que ganó, principalmente con los Cincinnati Reds, donde lideró a la famosa “Gran Máquina Roja” en los años 70.

Durante sus 24 años de carrera, Rose acumuló una impresionante lista de logros, incluyendo ser el Novato del Año en 1963, 17 veces All-Star, y el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial en 1975. Su pasión por el juego lo convirtió en un ícono, amado por los fanáticos y respetado por sus compañeros de equipo.

La controversia: una mancha en su legado

Sin embargo, a pesar de sus logros, Pete Rose nunca fue admitido al Salón de la Fama, y esto se debe a la controversia que lo envolvió fuera del campo. En 1989, Rose fue suspendido indefinidamente del béisbol luego de que se descubriera que había apostado en juegos mientras era mánager de los Reds, incluyendo apuestas en juegos de su propio equipo. Esta revelación llevó a la expulsión permanente de Rose de la MLB, según lo dictado por el entonces comisionado Bart Giamatti, y a la imposibilidad de ser elegible para ingresar a Cooperstown.

La decisión de la MLB de mantener a Rose fuera del Salón de la Fama ha sido tema de debate durante décadas. Muchos argumentan que su falta de integridad al apostar en juegos deshonra la pureza del deporte, mientras que otros sostienen que sus logros en el campo merecen ser reconocidos de manera independiente a sus errores como mánager.

Una injusticia perpetuada

La exclusión de Pete Rose del Salón de la Fama ha sido vista por muchos como una injusticia. Si bien Rose cometió errores, el argumento en favor de su inducción se basa en el principio de que sus logros dentro del campo deben ser el principal criterio de evaluación. Rose nunca fue acusado de arreglar partidos o de interferir directamente con el resultado de los juegos como jugador, y su récord como líder de hits y su impacto en la historia del béisbol son innegables.

Jugadores de la talla de Ty Cobb, quienes también estuvieron envueltos en controversias fuera del campo, han sido aceptados en Cooperstown. Rose, en cambio, ha sido marginado por un solo error, una mancha en su carrera como mánager, que muchos consideran no debería eclipsar una vida dedicada al béisbol.

Injusticia señalada por los expertos

Hoy, en una entrevista exclusiva para Diamante 23, Juan Vené, el miembro más longevo de la Baseball Writers Association (BBWAA) y votante del Salón de la Fama, expresó su indignación ante la exclusión de Rose, calificándola como “una injusticia tremenda”. Vené argumentó que las acciones del entonces comisionado Bart Giamatti no solo fueron desproporcionadas, sino que también estuvieron influenciadas por un deseo de protagonismo, buscando “ejemplificar” un castigo de la misma manera que Landis lo hizo con los “Medias Negras”.

Según Vené, Giamatti vio en Rose la oportunidad de establecer un precedente fuerte, lo que terminó sellando el destino del jugador, a pesar de que muchos creen que sus acciones fuera del campo no deberían haber eclipsado su brillante carrera como jugador.

Pete Rose fue tema de discusión en la emisión del 30 de Septiembre de 2024 en Vamos Al Punto de Diamante 23 con Juan Vené a sus 95 años de edad.

La opinión de figuras influyentes como Juan Vené resalta la creciente percepción de que Rose merece ser honrado por sus logros en el campo, independientemente de sus errores como mánager. Con la partida de Rose, muchos se preguntan si algún día se corregirá lo que parece ser una decisión histórica equivocada.

El final de una era

Con la muerte de Pete Rose, el béisbol ha perdido a una de sus figuras más complejas y fascinantes. Su partida deja abierta la pregunta de si algún día se corregirá lo que muchos consideran un error histórico. Para los aficionados y defensores de su legado, la esperanza de ver a Rose inmortalizado en Cooperstown sigue viva, y su historia sirve como recordatorio de las tensiones entre el carácter y la habilidad en la evaluación de la grandeza.

Pete Rose será recordado no solo por sus hazañas en el diamante, sino también por la persistente controversia sobre si la justicia en el béisbol debe enfocarse únicamente en lo que un jugador logra dentro del campo, o también en lo que sucede fuera de él.

Ahora se abre una pregunta, pues su supensión fue “De por vida” (Lifetime). Despues de su vida…¿Podrá el Comité de Veteranos del Salón de la Fama devolverle el estatus de elegibilidad a Pete Rose?

La leyenda del inmortal Rami-Chan.

DIAMANTE 23 ASIAN SUMMER

Ramichan es una leyenda en Japón y un ejemplo para las futuras generaciones de latinos en el béisbol asiático.

YOKOHAMA, JAPÓN – En el universo del béisbol, hay nombres que se destacan no solo por sus hazañas en el campo, sino por el impacto que dejan en diferentes culturas y aficiones alrededor del mundo. Alex Ramírez es uno de esos nombres. Este jugador venezolano no solo dejó su huella en las Grandes Ligas de Estados Unidos, sino que también se convirtió en una verdadera leyenda en Japón, donde redefinió lo que significa ser un jugador latino en un entorno internacional.

Un Comienzo Humilde y un Ascenso Imparable

Ramírez, nacido en Caracas, Venezuela, comenzó su carrera profesional en el béisbol con los Indios de Cleveland en 1998. Su potencial como bateador y su carisma natural rápidamente lo convirtieron en un jugador a seguir. Después de tres años en la MLB, con estadías en equipos como los Indios de Cleveland y los Piratas de Pittsburgh, buscando oportunidades para desarrollar su talento y establecer una carrera en las Grandes Ligas. Sin embargo, tuvo una visión siguiendo un importante consejo sobre una frontera poco explorada: Japón.

Ramírez decidió emprender una aventura que pocos jugadores latinos habían considerado seriamente: jugar en la Nippon Professional Baseball (NPB), no sólo como un trampolín para regresar al béisbol de Grandes Ligas, sino como un espacio para desarrollar una carrera longeva.

Llegar a Japón fue un giro inesperado para muchos, pero no para Ramírez, quien veía una oportunidad única de demostrar su talento en un nuevo escenario. Las barreras culturales en el lejano oriente son bastante marcadas con las costumbres occidentales, y más si hablamos de dos décadas atrás. No existían los sistemas de conectividad global y tecnologías de comunicación que hoy recortan de manera sustancias esas barreras.

Ramírez firmó con los Yakult Swallows en 2001 y rápidamente se convirtió en una estrella en la liga nipona. Su capacidad para adaptarse al estilo de juego japonés, junto con su impresionante poder al bate, lo convirtieron en un ícono de la NPB en sus primeros años. Rápidamente se ganó el apodo de “Rami-Chan” que combina su apellido con el sufijo japonés “Chan”, el cual es utilizado en el lenguaje y la cultura nipona para referirse a una persona afable, adorable y con un sentido de relación estrecha.

Es que de esa forma se presentó Ramírez, como un pelotero fajador, respetuoso de la cultura, dispuesto a aprender y a tener esa relación de respeto y cercanía con los fanáticos del béisbol japonés. Esto, a la par de sus descomunales actuaciones en el terreno y liderazgo positivo en el clubhouse, reforzaron su imagen entre los favoritos de la liga por más de una década.

Rami-Chan fue tan impactante que logró una pasantía histórica con los Yomiuri Giants, el legendario club de rasgos nacionalistas y tradicionales de la cultura nipona. Pocos extranjeros han podido mantenerse en plan estelar con este club debido a sus altos niveles de exigencia, imagen y respeto público. El paso de Ramírez por este club dejó un título entre los 22 de esta franquicia y dos premios MVP, además de una histórica campaña con 49 cuadrangulares, emulando el poder la imagen del mítico Sadaharu Oh, ícono histórico de la franquicia.

Para cerrar una gran carrera Ramírez militó con el Yokohama DeNA BayStars, equipo al cual ayudó a levantar su imagen y competitividad, le inyectó liderazgo y además alcanzó la mítica cifra en Japón de 2,000 hits, siendo el único extranjero en lograrlo y apenas el jugador número 42 en la historia.

Ramírez se retiró con más de 2,000 hits, 380 jonrones y 1,272 carreras impulsadas en la NPB, cifras que lo colocan entre los más grandes bateadores extranjeros en la historia de la liga, siendo un nombre permanente en la discusión sobre el mejor extranjero en la historia de la NPB.

Sus logros en el terreno y su relación con los fanáticos e inmersión en la cultura local, le valió una entrada directa al Salón de la Fama del Béisbol Japonés, siendo el primer latinoamericano en lograrlo.

Pero quizás su mayor logro y meta haya sido el lograr dirigir a su club en Yokohama durante 4 temporadas, incluyendo temporadas exitosas con impacto en postemporada. En 2017 estuvo a dos victorias de coronarse campeón en la Japan Series. Hoy el club de Yokohama es sinónimo de fortaleza en la liga, gracias al impacto del “gaijin” Rami-Chan.

Impacto Cultural y Personalidad Carismática

Más allá de los números, Alex Ramírez es recordado por su habilidad para conectar con los fanáticos japoneses. Con su energía contagiosa, sus celebraciones únicas y su dedicación al juego, Ramírez rompió barreras culturales y demostró que el béisbol es verdaderamente un lenguaje universal. Su habilidad para aprender japonés, su respeto por las tradiciones locales y su pasión por enseñar el juego a las nuevas generaciones lo convirtieron en un embajador perfecto del deporte.

Hoy, Alex Ramírez es más que una leyenda del béisbol. Es un símbolo de perseverancia, adaptabilidad y amor por el juego. Su inclusión en el Salón de la Fama del Béisbol Japonés es un testamento a su impacto en el deporte a nivel global, no solo por sus logros personales sino por el camino que ha pavimentado para futuros jugadores latinos que sueñan con conquistar el mundo.

Muy pronto debe llegar su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Latino con sede en la República Dominicana, donde se reconoce la grandeza de nuestra cultura en lo más alto del béisbol.

Ramírez sigue involucrado en el béisbol japonés, ahora desde un rol de mentor y entrenador, buscando inspirar a la próxima generación de jugadores. Su historia es una de esas que merecen ser contadas una y otra vez, porque nos recuerda que, sin importar el escenario, la pasión y el talento siempre encuentran la manera de brillar.

El liderazgo fuera del terreno hoy está presente liderando el proyecto de Club Independiente Japan Breeze, que romperá una barrera y hará historia como el primer representante asiático como invitado a una Serie del Caribe, cuando haga su debut en Mexicali, Baja California, México en el próximo mes de febrero, midiéndose a los campeones de Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y la Liga Mexicana del Pacífico.

“Todo parte del respeto y está basado en el respeto” dice Ramírez en exclusiva para Diamante 23 desde Yokohama. “Tuve que olvidarme de que aquí las cosas no se hacen como yo las hacía como venezolano, o como las aprendí en las Grandes LIgas, sino que entendí que debía respetar las costumbres japonesas y adaptarme a ellas para comenzar a tener éxito en el terreno y darles lo que esperaban de mí. Hoy estoy orgulloso de ser japonés nacionalizado pero también de mantener mis raíces y costumbres venezolanas y poder ser un embajador para acercar ambas culturas”.

Un encuentro tras 25 años

No suelo mezclar aspectos personales en mi trabajo, pero creo que esto lo merece para poner en perspectiva la fuerza del destino para las futuras generaciones.

La entrevista con Rami-Chan, tal vez sea uno de los puntos más significativos para la carrera de este periodista y servidor. Es difícil imagina cómo trabaja el destino y cómo nos sigue uniendo en el béisbol después de tanto tiempo.

En Febrero de 1999, yo trabajaba para mi propia empresa local de producción en Maracaibo, Venezuela, Tripleplay Sports Productions, sirviendo en contenidos a diferentes canales de televisión con la cobertura y acceso exclusivo al béisbol, como NCTV Canal 11 del Zulia, la empresa cable-operadora NetUno y emisoras radiales que utilizaban nuestro contenido. Para ese año viajamos como de costumbre a Florida para la cobertura de los peloteros venezolanos en los entrenamientos de primavera de la MLB.

Alex Ramírez era un nombre más que familiar para nosotros. Era un prospecto de los Indios de Cleveland que buscaba su oportunidad para hacer uno de los equipos más blindados en el mundo del béisbol, quienes apenas un año atrás habían perdido la Serie Mundial en un dramático séptimo juego ante los Marlins.

Pero además en 1997, Ramírez que militaba con Cardenales de Lara en la LVBP había sido cambiado a las Águilas del Zulia por el receptor Alexander Delgado, quien ya había tenido experiencia en Grandes Ligas, lo que resultó una transacción clave por el aporte ofensivo de Ramírez a un club que en 1999 logró conformar un equipo de alto calibre que alcanzó el 5to. título para la franquicia.

Pero en ese Spring Training de 1999, recuerdo a un Ramírez preocupado por hacer el equipo, un joven venezolano buscando oportunidades.

Lo que no sabía, ni yo tampoco, ni nadie, era el giro del destino y en lo que se convertiría aquel joven.

En el medio del verano japonés nos encontramos en Yokohama, pero hoy es un líder en su comunidad, un embajador de la cultura occidental en una potencia mundial como Japón y con un legado imborrable de por vida.

¡Todo un ejemplo para nuestra cultura latina!

Es increíble lo que puede lograr el béisbol.

La entrevista completa con Alex Ramírez puedes verla aquí

Nota del Editor: Agradecimiento especial de esta pieza para Cárdenas Sports Media. Como nota adicional es valioso mencionar el aporte del periodista venezolano Augusto Cárdenas, quien desde sus espacios laborales en diarios de alto impacto y como agente/manejador de relaciones de prensa de distintos atletas, ha mantenido vigente la tarea de la difusión permanente de la carrera de Álex Ramírez durante dos décadas en el lejano oriente. Cárdenas ha sido el pulmón e impulso en el mundo occidental y en la prensa hispana para difundir la carrera y logros de Ramírez, sobre todo en tiempos donde la tecnología aún no nos proporcionaba el acceso instantáneo de la información como en la actualidad. Gracias a esa fuljo de información permanente, pudimos darle seguimiento este lado del mundo a la exitosa carrera de Rami-Chan. Hoy su labor continúa ahora con el legado con el fin de que nuestras nuevas generaciones de peloteros y nuestra juventud en América Latina conozcan los logros deportivos y sociales de Álex Ramírez como uno de los grandes deportistas hispanos de todos los tiempos.

Luis Castro y el registro del barco: La búsqueda de un investigador

Este artículo fue originalmente publicado en Inglés en La Prensa del Béisbol Latino por Leonte Landino.
Edición de Verano. 2007. Anthony Salazar, Editor
Society of American Baseball Research


Edición actualizada 2024

El desarrollo de los latinos en el juego del béisbol y sus contribuciones en muchos aspectos a los niveles más altos, no solo en los Estados Unidos sino también alrededor del planeta, es un tema completamente incuestionable al momento de escribir estas palabras, en el año 2007.

El béisbol creó sus raíces en la región noreste de los Estados Unidos hace más de 150 años y hoy en día es uno de los deportes más reconocidos y seguidos en el mundo, sirviendo como una forma de entretenimiento, medio de vida y estilo de vida para millones de almas vivientes.

Latinoamérica rápidamente se unió al juego que Walt Whitman una vez elogió. Las bases de datos y documentación de Cuba, Venezuela y México han mostrado la presencia y los inicios del juego antes de la llegada del siglo XX, creando alrededor de este juego lo que hoy consideramos una conexión cultural, un legado y una herencia.

Los mejores exponentes del juego de nuestros países llevan esta misma herencia en la actualidad. Su perseverancia y arduo trabajo para ganarse la vida y ayudar al crecimiento del juego están presentes en cada jugador que llega a los Estados Unidos e intenta convertirse en una estrella en el nivel más alto, las grandes ligas, o al menos probar un poco de su dulce sabor, tal como lo hizo Luis Castro en 1902.

La búsqueda de más de 5 décadas por el origen de Luis Castro

Nuestro enfoque en Castro se basa en ser el primer nacido en Latinoamérica que jugó alguna vez en las Grandes Ligas.

Esteban Enrique Bellán, un jugador cubano, fue el primer latino que jugó “béisbol profesional” en los Estados Unidos. Era un joven de familia adinerada que fue enviado en 1863 a estudiar en el St. John´s College de Nueva York donde comenzó a jugar béisbol.

Para 1868, Bellán deja el St. John´s College donde y se une al club Unions of Morrisania en 1869, un club de muy alta competencia en la región y en 1870 jugó para el Union Base Ball Club Lansingburgh en Troy, Nueva York.

En 1871 se forma la nueva National Association of Professional Baseball Players (NAPBBP), pero el Morrisania se niega a unirse a este circuito que buscaba agrupar de forma profesional a los equipos de alto nivel. Fueron 23 en total. El Lansinburgh, cambia su nombre a Troy Haymakers, donde Bellán es parte del róster por dos temporadas. Luego pasa al New York Mutuals para 1873.

Posteriormente, y tras su nacionalización como norteamericano, se regresa a Cuba donde fue se convirtió en el gran precursor y embajador del béisbol hasta su muerte en La Habana en 1932.

Sin embargo, la historia de las Grandes Ligas no reconoce las estadísticas o jugadores de la National Association como parte de su sistema, debido a algunos problemas con este circuito: el juego, el dominio de un solo equipo y la falta de una dirección o autoridad central y dudas en integridad del juego por apuestas.

El Comité de Récords de Major League Baseball de 1969 determinó que los registros de la National Association entre 1871 y 1875, predecesores de la actual Liga Nacional, no pueden considerarse como parte de las “Grandes Ligas”.

Por lo tanto, Bellán no es considerado un exjugador de las Grandes Ligas.

Castro es el primero.

Durante muchos años, nosotros, como latinos, hemos creído que el pionero en las Grandes Ligas ha sido una figura mística, misteriosa, incluso fantasmagórica de un segunda base que fue elegido por el legendario manager-propietario Connie Mack para jugar con sus Philadelphia Athletics. El lugar de nacimiento de Luis Castro ha sido objeto de una investigación interminable por parte de personas de todo el continente.

El mayor misterio permanecía ahí, aunque después de años de reunir algunos resultados y hablar con varias personas, la búsqueda se redujo a Colombia, ya sea Cali, Cartagena, Medellín o la ciudad de Nueva York.

La versión más común de la historia cuenta que Castro era un estudiante del Manhattan College en Nueva York y fue firmado para jugar en el nivel de las grandes ligas con el equipo de Filadelfia de la Liga Americana. Jugó solo 42 juegos y después de eso, fue liberado. Hay registros de sus días de juego en las ligas menores después de 1902.

También se creía que podría haber sido el hijo del General Cipriano Castro, presidente de Venezuela, quien envió a su hijo a estudiar en Nueva York y se convirtió en jugador de béisbol, pero el niño ocultó sus actividades a su padre, cambiando su nacionalidad en los registros escolares.

La versión más reciente surgió después de que el gobierno de los Estados Unidos hiciera públicos los registros originales del censo de 1930, y los investigadores encontraron que un Louis Castro, con profesión: “jugador de béisbol”, hijo de Nestor Castro, era residente de Flushing, Nueva York, y como su lugar de nacimiento declaró: la ciudad de Nueva York, dejando de lado el hecho de que fue el primer nacido en América Latina en jugar béisbol en el nivel de las Grandes Ligas.

El mayor desafío en el caso de Castro fue determinar su lugar de nacimiento. Después de todo, sabemos que jugó béisbol; sabemos que asistió al Manhattan College, y sabemos que murió en la ciudad de Nueva York.

Pero su lugar de nacimiento hará que su alma sea reconocida como el primer jugador latino en las Grandes Ligas, o no. Si nació en Colombia o Venezuela, definitivamente es “el primero”; si nació en Nueva York, entonces tendremos que dirigirnos a Chick Pedroes, quien jugó dos juegos para los Chicago Orphans en agosto de 1902, y nació, según los registros oficiales de béisbol, en La Habana, Cuba.

El registro del barco

Tras de entrevistas y conversaciones con muchas personas que también han intentado rastrear los orígenes de Castro, fui contactado por Nick Martínez, un aficionado del béisbol desde Las Vegas, Nevada, quien me proporcionó la clave para dejar el legado de Castro como el primer latino en las Grandes Ligas.

Martínez, quien trabajaba en la industria de los servicios , tuvo acceso a viejos registros públicos migratorios, le llamó la atención un nombre en una lista original de pasajeros del S.S. Colon, que llegó a la ciudad de Nueva York el 16 de octubre de 1885.

Este barco zarpó del puerto de Aspinwall, Estados Unidos de Colombia. En esta lista, el pasajero número 18 es Nestor Castro, de 50 años, nacido en los Estados Unidos de Colombia, ocupación: banquero, viniendo a América como visitante. El pasajero número 19 es el Maestro Luis Castro, de 8 años, nacido en los Estados Unidos de Colombia.

Cuando comparé la información del S.S. Colon con los registros públicos de la ciudad de Nueva York y el expediente escolar, que obtuve del legendario periodista deportivo Juan Vené, finalmente se encontró una coincidencia.

El dato más consistente sobre la vida de Castro es que su padre era Nestor Castro. Está declarado en sus registros escolares y en su tarjeta del censo; por lo tanto, esta lista prueba que Castro llegó a los 8 años con su padre a Nueva York y ambos ingresaron a los Estados Unidos como visitantes y se quedaron en el país. Su fecha de nacimiento del 25 de noviembre de 1876 coincide con su edad reportada en el barco.

Colombia y Panamá formaban los Estados Unidos de Colombia como país hasta 1886, cuando el país cambió su nombre a la República de Colombia. Panamá se convirtió en una república independiente el 3 de noviembre de 1903. La ciudad de Aspinwall fue un centro de disputa ya que era un puerto importante y centro de comercio para las empresas estadounidenses que terminaron llamando a la ciudad “Aspinwall”. Sin embargo, los lugareños rechazaron este nombre y afirmaron que el nombre de la ciudad debería ser Colón. En 1890, el gobierno colombiano decidió devolver cada pieza de correo dirigida a Aspinwall, cambiando el nombre oficial de la ciudad a Colón, que permanece hasta hoy.

En pocas palabras, Castro y su padre, ambos nacidos en Colombia, supuestamente en Medellín según los registros escolares, llegaron a Nueva York desde Panamá y comenzaron una nueva vida en América en 1885. Se desconoce aún cuando su madre, Agnes Vázquez arribó a los Estados Unidos.

El “Príncipe de Venezuela”

Sobre su relación con el presidente venezolano Cipriano Castro, la historia de ser su hijo provino de un periodista que escribió sobre él como una especie de “príncipe” en Venezuela. En aquellos días, para que un latino fuera “aceptado” necesitaba tener algún tipo de posición de alta clase en la sociedad, y tal vez la relación era solo una historia de marketing. El presidente Castro era un enemigo abierto de la política internacional de los EE. UU. y era bien conocido en la opinión pública política de la época.

El General Castro nació en una ciudad fronteriza en Venezuela y entre 1888 y 1892 fue el gobernador de su estado natal de Táchira. Después de ser derrocado, regresó a Colombia, donde anteriormente había asistido a la universidad y vivió gran parte de su vida, luego planeó el movimiento revolucionario para tomar el control y poder del país en 1899. Aunque no se han encontrado vínculos sanguíneos directos o genealógicos de manera abierta, es una fuerte posibilidad que Néstor y su hijo Luis podrían haber sido parte de la familia del General Castro en Colombia, y tal vez su viaje a los EE. UU. y la educación de Luis podrían haber sido pagados por su pariente político.

Tenga en cuenta que la versión de la familia del General Castro provino directamente de una historia de Luis segpun la prensa de la época. Sus compañeros de los Athetics lo llamaban el “Príncipe de Venezuela”. Probablemente, él mismo habría continuado con el “cuento” de tener algún tipo de conexión con el General Castro y la singular historia y rareza de tener a un hispano en el equipo hizo que algunos escritores de la época se interesaran en su historia, que pudo tener verdades a medias.

Según el Dr. José de Jesús Jiménez, un investigador de béisbol en la República Dominicana, Castro no era una persona fácil de tratar y fue despedido rápidamente de los Athletics debido a su fuerte carácter. Después de ser liberado, comenzó su carrera en las ligas menores en 1912, como lo ha apoyado el Comité de Ligas Menores de SABR.

En julio de 2001, el Comité de Ligas Menores de SABR declaró que Carlos Bauer, un ex-secretario de la Asociación de Jugadores de Béisbol Profesional, descubrió que Castro recibió asistencia económica durante su vejez. Los datos oficiales de esta oficina mostraron que su lugar de nacimiento es la ciudad de Nueva York. Después del registro del S.S. Colon, podemos asumir que Castro probablemente quería pasar por ciudadano estadounidense de nacimiento, para recibir beneficios financieros de la Asociación y evitar cualquier tipo de discriminación.

Recientemente, bases de datos de béisbol como baseball-reference.com y baseball-almanac.com cambiaron su lugar de nacimiento a Nueva York, convirtiendo a Pedroes en el primer latino en las Grandes Ligas, pero el descubrimiento de la información y la lista de pasajeros del barco proporcionó pruebas sólidas e irrefutables de su inmigración a América.

Aunque no fue el primer jugador que fue “traído” o “importado” o “explorado y firmado” por un equipo para jugar en las Grandes Ligas, Castro fue reconocido y acreditado como el primer jugador de las Grandes Ligas nacido en un país latinoamericano.

Tras la publicación de este artículo y su reconocimiento por parte de SABR, la fecha y lugar de nacimiento de Luis Castro fue modificada por los registros oficiales de Major League Baseball, Baseball-Data, Retrosheet.org, Baseball-Reference y Baseball-Almanac, asi como los archivos de la Enclopedia McMillan del Béisbol.

Pedroes (Versiones apuntan a que su nombre real era Pedro) debutó con los Chicago Orphans el 21 de agosto de 1902 como jardinero derecho bateando de 3-0 en un juego ante los Phillies de Philadelphia. Oficialmente, Pedroes, nacido en La Habana, pero criado en los Estados Unidos, es el primer latinoamericano en debutar en la Liga Nacional.

Luis Castro debutó el 23 de Abril de 1902 como suplente a la defensiva en la segunda base por los Philadelphia Athletics ante los Orioles de Baltimore, en un partido ganado por los Athletics 8-1, siendo esta ocasión la primera experiencia de un nacido en América Latina oficialmente en lo que reconocemos como Béisbol de Grandes Ligas.

Una tumba no identificada.

Otra parte del caso Castro fue saber que había ocurrido con el. Sólamente los registros públicos de Nueva York sobre beneficiencia hablaban de un hombre que se desempeñaba como bartender en Queens , Nueva York. De tal forma que en en el mismo primer intento de determinar donde estaban sus restos se pudo dar con sus restos.

Revisando los archivos del Cementerio St. Marys en Queens, muy cerca de Citi Field y apenas un par de cuadras de la residencia de Don Juan Vené, quien había buscado su paradero por años, encontramos su nombre en el archivo del cementerio entre los nombres perdidos y enterrados sin ninguna placa o señalización.

Tan sorprendido quedó Vené de este hecho que le dedicó un capítulo en su libro: “Las Mejores Anécdotas del Béisbol” (Ediciones B, 2008) cuando juntos asistimos por primera vez al lugar donde estuvo enterrado Castro todos estos años el 13 de mayo de 2008. El Sr. Thomas McGrail, gerente del cementerio nos proporcionó los datos necesarios de sus archivos y finalmente dimos con el lugar y el sitio que estaba simplemente cubierto de grama y con un pequeño marcador de concreto con un número que correspondía al archivo.

Ahí estaba Castro. División 10. Fila 9. Número 18.

Finalmente en 2021 y tras la gestión de Vené en sus columnas sindicadas por decenas de medios en español, gestiones con el Consulado de Colombia en Nueva York y tras la publicación de estos hallazgos en diversos medios y publicaciones académicas respaldadas por SABR, el El Comité del Proyecto de Marcadores de Tumbas del Béisbol del Siglo XIX de SABR dedicó y donó una lápida para Luis Castro.

John Thorn, Historiador Oficial de las Grandes Ligas de Béisbol, y la Senadora Estatal Jessica Ramos, la primera senadora colombiana-estadounidense de Nueva York, hablaron en una pequeña ceremonia, junto con Ralph Carhart, director del Proyecto de Marcadores de Tumbas del Siglo XIX de SABR.

Y para finalizar, recalco como siempre que era Luis, no Louis.

Información de SABR fue utilizada en este artículo de investigación académico original de 2007 y actualizado en 2024.

El punto medio entre el Wrigley Field y el Fenway Park es The Ballpark

CAFÉ CON BÉISBOL

MEDELLÍN, Colombia – Pasó la semana del Juego de Estrellas, con todo el encanto que abarca su festividad, como el Juego de Futuras Estrellas, el Derby de Cuadrangulares y el Fan Fast. A pesar de que los equipos ya habían superado los 81 juegos realizados del calendario de 162 encuentros de temporada regular, es el Juego de Estrellas de la MLB que demarca en cada campaña la mitad de temporada.

El All Star Game 2024 se ha realizado en el Globe Life Field, casa de los Rangers de Texas, el cual comenzó a funcionar en el año 2020 y es en la actualidad el último parque de pelota construido e inaugurado en Grandes Ligas, así que cuenta con lo más novedoso, moderno, confortable y mejores bondades que ofrecen los recintos deportivos de última generación de primer mundo, a diferencia del Fenway Park (casa de los Medias Rojas de Boston, inaugurado en el año 1912), y el Wrigley Field (casa de los Cachorros de Chicago, inaugurado en el año 1914).

No obstante, tanto el Fenway Park como el Wrigley Field son considerados las catedrales de Las Mayores, ya que mezclan el encanto de la antigüedad arquitectónica con las comodidades y beneficios actuales, gracias a sus remodelaciones, además de lo que representan para la Major League y el béisbol en general los Medias Rojas de Boston y los Cachorros de Chicago, equipos de tanta historia, tradición, arraigo y abolengo, al igual que sus parques icónicos y memorables, ideales para albergar no solo a las novenas que residen en ellos, sino también para ser sedes de los Juego de Estrellas de Grandes Ligas.

Juego de Estrellas Wrigley Field, Chicago, 1990

La última vez que se realizó un juego de estrellas en la casa de Los Cachorros de Chicago fue en el año 1990, que no solo es reconocido por ser el primer juego de esta clase de la última década del segundo milenio, sino que además formaba parte inicial de una de las más notables generaciones de peloteros en la historia de las Grandes Ligas.

Con el norteamericano Bob Welch como el lanzador abridor, la Liga Americana contó con la siguiente alineación titular: Rickey Henderson (LF), Wade Boggs (3B), el cubano José Canseco (RF), Cal Ripken Jr. (SS), Ken Griffey Jr. (CF), Mark McGwire (1B), el puertorriqueño Sandy Alomar Junior (C) y Steve Sax (2B). Mientras que por la Liga Nacional alinearon Lenny Dykstra (CF), Ryne Sandberg (2B), Will Clark (1B), Kevin Mitchell (LF), André Dawson (RF), Chris Sabo (3B), el italoamericano Mike Scioscia (C), y “El Mago” Ozzie Smith (SS). El lanzador abridor fue Jack Armstrong.

Entre la banca de la Liga Americana destacaban Cecil Fielder, Dave Parker, Kirby Puckett, el austriacoamericano Alan Trammell, los dominicanos George Bell y Julio Franco, y el venezolano Osvaldo Guillén. Impresionante que entre los jugadores reserva de la Liga Nacional se encontraban Darryl Strawberry, Tony Gwynn, Barry Bonds, Barry Larkin, Shawon Dunston, Matt Williams y los puertorriqueños Benito Santiago, Roberto Alomar y Bobby Bonilla.

En cuánto a los lanzadores se refiere, en el nuevo circuito se encontraban los notables Roger Clemens, Dennis Eckersley, Randy Johnson y Bret Saberhagen, mientras que por el viejo circuito destacaban el nicaragüense Denis Martínez, el dominicano Ramón Martínez y el cerrador Jhon Franco.

La Liga Americana derrotó a la Liga Nacional 2 carreras por 0, destacando que fueron apenas 2 hits conectados en todo el juego por el la Liga Nacional, la menor cantidad registrada en la historia del clásico de mitad de temporada. Además es hasta el momento el único Juego de Estrellas en el que en ambas escuadras había un jugador con el mismo nombre y apellido, en la Liga Americana el lanzador de los Orioles de Baltimore Greg Olson, mientras que en la Liga Nacional, fue el receptor de Los Bravos de Atlanta quien era su doblemente homónimo.

Aunque Wade Boggs y el puertorriqueño Sandy Alomar Jr. conectaron dos imparables cada uno, el jugador más valioso fue el dominicano Julio Franco, quien impulsó las dos carreras de la Liga Americana y del juego con un doble en tres turnos al bate.

Para ese año aún no existía el Bateador Designado en la Liga Nacional ni se realizaban los juegos interligas en temporada regular (sólo e enfrentaban equipos de Liga Americana y Liga Nacional en las Series Mundiales), así que la combinación de ver jugar a los peloteros más destacados de la Americana en un estadio de la Liga Nacional, especialmente al trío estelar de los Atléticos de Oakland Rickey Henderson, el cubano José Canseco, y Mark McGwire, y al joven sensación de los Marineros de Seattle Ken Griffey Jr., y en el Wrigley Field, con toda su historia y encanto, generó una atmósfera difícilmente inigualable.

Juego de Estrellas The Ballpark en Arlington, Texas, 1995

Fue el primer Juego de Estrellas realizado en Arlington, Texas, más específicamente en el área de Dallas – Fort Worth. The Ballpark fue testigo de una de las mejores generaciones de peloteros en la historia de Grandes Ligas, que incluye la que es considerada hasta la fecha, la generación dorada de beisbolistas boricuas en el mejor béisbol del mundo, misma que apenas en el para entonces recién pasado mes de Febrero, conformó a través de la novena Senadores de San Juan en Puerto Rico, el Dream Team boricua que ganó la Serie del Caribe invicto de ese año.

El ambiente era más que extraordinario porque el estadio apenas se había inaugurado al inicio de la temporada del año anterior (1994), al igual que el Progressive Field de los para entonces Indios de Cleveland y superó al Coors Field del los Rockies de Colorado como sede del encuentro Todos Estrellas, a pesar de que el aforo de los rocallosos era el estadio más nuevo del momento en Grandes Ligas, al haber sido inaugurado ese mismo año (1995).

La alineación titular de la Liga Nacional estuvo conformada por Lenny Dykstra (CF), *Tony Gwynn(RF), Barry Bonds (LF), el italoamericano *Mike Piazza (C), *Fred McGriff (1B), Ron Gant (DH), *Barry Larkin (SS), el mexicano Vinny Castilla (3B) y el también italoamericano *Craig Biggio (2B), con el japonés Hideo Nomo como lanzador abridor.

La Liga Americana por su parte alineó con Kenny Lofton (CF), los boricuas Carlos Baerga (2B), y *Edgar Martínez (DH), *Frank Thomas (1B), Albert Belle (LF), *Cal Ripken Jr. (SS), *Wade Boggs (3B), *Kirby Puckett (RF), y el puertorriqueño *Iván Rodríguez (C). El lanzador abridor fue *Randy Johnson.

El impacto inmediato generado en Grandes Ligas por el japonés Hideo Nomo ese año fue tal, que en su primer año en el Big Show fue el lanzador abridor de la Liga Nacional, a pesar de que *Greg Maddux formaba parte de ese equipo. También destacaba entre los lanzadores del viejo circuito el zurdo dominicano de los Expos de Montreal Carlos Pérez. Entre los lanzadores de la Liga Americana saltaban a la vista el estelar cerrador *Lee Smith, el nicaragüense Dennis Martínez y el cerrador dominicano José Mesa.

En cuanto a los jugadores reservas se refiere, es necesario mencionar a cada uno de ambos conjuntos porque realmente es algo impresionante:

Los jugadores de posición reservas de la Liga Nacional fueron Darren Daulton, Mark Grace, Jeff Conine, Ron Gant, Reggie Sanders, los italoamericanos Mickey Morandini y Dante Bichette, el mexicano Vinny Castilla, el puertorriqueño Bobby Bonilla y los dominicanos José Offerman, Raúl Mondesí y Sammy Sosa.

El equipo de la Liga Americana por su parte contó con los jugadores reservas Mike Stanley, Mark McGwire, Mo Vaughn, Paul O’Neil, Kenny Lofton, Jim Edmonds, el hispanoamericano Tino Martínez, el germanoamericano Kevin Seitzer, el italoamericano Gary DiSarcina, el quisqueyano Manny Ramírez y el boricua *Roberto Alomar.

The Ballpark en Arlington fue sede de ese Juego de Estrellas que contó con 17 jugadores que después de finalizadas sus carreras, fueron exaltados al Salón de la Fama de Grandes Ligas (jugadores resaltados con un asterisco (*), incluyendo a Ken Griffey Jr. y a Ozzie Smith, quienes fueron seleccionados para el Juego de Estrellas pero no asistieron a la cita), considerando que deberían ser 21 en total, ya que por las razones ampliamente conocidas, no han logrado el ingreso al recinto de los inmortales (Barry Bonds, Mark McGwire, Manny Ramírez y Sammy Sosa).

Hubo dos aspectos importantes más en éste Juego de Estrellas, los cuales no podemos dejar de destacar:

Primero, a diferencia del equipo todos estrellas de la Liga Americana, que contó con hasta cuatro inicialistas (Frank Thomas, Mark McGwire, Mo Vaughn y Tino Martínez), el conjunto de los más destacados de la Liga Nacional estuvo conformado por sólo dos peloteros defensores de la primera base (resaltando que Jeff Conine fue seleccionado como guardabosques), el titular Fred McGriff y el reserva Mark Grace, lo que hace notar la ausencia del venezolano Andrés Galarraga para éste gran encuentro realizado el 11 de Julio de ese año. El Gran Gato de Venezuela estaba tan encendido para el momento, que apenas una semana antes (el 3 Julio), bateó de 6 – 6, 2 cuadrangulares, 1 doble y 3 inatrapables con 5 impulsadas en un mismo encuentro. Los números impuestos por éste trío de excelsos toleteros (McGriff, Grace y Galarraga), tanto para el momento del Juego de Estrellas como para el final de temporada, denota que el Gran Gato de Venezuela debió estar presente en el clásico de verano de ese año: Fred McGriff .280 de Average, 27 Cuadrangulares y 93 Carreras Impulsadas. Mark Grace .326 de Average, 16 Cuadrangulares y 92 Careras Impulsadas. Andrés Galarraga .289 de Average, 31 Cuadrangulares y 106 Carreras Impulsadas.

Segundo, a pesar de que el puertorriqueño Roberto Alomar asistía a su sexto Juego de Estrellas consecutivo, venía de ganar recientemente dos Series Mundiales consecutivas con Azulejos de Toronto (1992 – 1993), y de lograr tres temporadas al hilo con promedios sobre .300 de Average (.310, .326 y .306), fue su coterráneo Carlos Baerga el titular de ese clásico de verano, y el mismo juego explicaría la razón de ese hecho poco resaltado pero no menos importante, y es que antes de su definición, en el trámite del encuentro y con el juego empatado a 2 carreras, Baerga llevaba noche perfecta, de 3 – 3 con un Doble y una carrera anotada, claramente el pelotero más destacado del Juego de Estrellas hasta el momento y claro candidato a Jugador Más Valioso en caso de que lograra el triunfo la Liga Americana, a pesar de que la otra carrera del joven circuito fue producto de soberbio Vuelabardas de Frank Thomas.

El Juego de Estrellas de 1995 en The Ballpark en Arlington siempre será recordado porque los pitchers de la Liga Americana limitaron a la tórrida ofensiva de la Liga Nacional a sólo 3 hits, solo que esos tres indiscutibles fueron 3 maderazos solitarios de cuatro esquinas, los dos primeros conectados por los italoamericanos Craig Biggio y Mike Piazza en los innings 6 y 7 respectivamente, para acercar a la Nacional y luego igualar el marcador, después de que la Americana fabricara sus 2 carreras en el cuarto episodio. Finalmente en el 8vo inning Jeff Conine conectó el tercer Jonrón solitario del viejo circuito para dar cifras definitivas al marcador, erigirse como el Jugador Más Valioso del juego, quitándole de las manos el prestigioso galardón al estelar puertorriqueño Carlos Baerga.

Juego de Estrellas Fenway Park, Boston 1999!

Último juego de Estrellas de la década, del siglo y por supuesto, del milenio. Clásico de verano en el que se impuso como anfitrión el Fenway Park (a pesar de que ese mismo año fue inaugurado el Safeco Field de los Marineros de Seattle), que reunió a los peloteros más admirados y destacados del momento de ambas ligas.

El ambiente en el Fenway Park fue insuperable. Apenas nueve meses atrás había culminado una de las temporadas más memorables de todos los tiempos en Las Mayores, en la que el dominicano Sammy Sosa y el estadounidense Mark McGwire superaron el record de más Jonrones conectados en una temporada de 61, impuesto en el año 1961 por el rumanoamericano Roger Maris, además de que Ken Griffey Jr. venía de despachar 56 Vuelacercas en años consecutivos (1997-1998), y no conforme con eso, un día antes se enfrascó en una de las luchas más sorprendentes en el Derby de Cuadrangulares con Mark McGwire, al que finalmente superó para ganar el evento, fijando su posición de máximo artillero junto a Sosa y McGwire.

Como si eso no fuera suficiente, en la temporada inmediatamente anterior el principal protagonista fue el rey de los batazos, el Jonrón, cuando hasta 13 peloteros (un mexicano, un venezolano, un puertorriqueño, dos cubanos, tres dominicanos y cuatro estadounidenses), despacharon 40 o más Cuadrangulares, Mo Vaughn 40, Alex Rodríguez 42, Rafael Palmeiro 43, Andrés Galarraga 44, Manny Ramírez 45, Juan González 45, Vinny Castilla 46, José Canseco 46, Albert Belle 49, Greg Vaughn 50, Ken Griffey Jr. 56, Sammy Sosa 66 y Mark McGwire 70.

La alineación titular de la Liga Nacional la integraron Barry Larkin (SS), el canadiense Larry Walker (RF), el dominicano Sammy Sosa (CF), Mark McGwire (1B), Matt Williams (3B), Jeff Bagwell (DH), Jeromy Burnitz (LF), Jay Bell (2B), y el germanoamericano Curt Schilling como lanzador abridor.

La Liga Americana por su parte conformó su alineación titular con Kenny Lofton (LF), el mexicoamericano Nomar Garciaparra (SS), Ken Griffey Jr. (CF), el quisqueyano Manny Ramírez (RF), Jim Thome (1B), Cal Ripken Jr. (3B), el cubano Rafael Palmeiro (DH), los boricuas Iván Rodríguez (C), y Roberto Alomar (2B), con el quisqueyano Pedro Martínez como lanzador abridor.

Los jugadores reserva del viejo circuito fueron Mike Lieberthal, Sean Casey, Jeff Kent, Ed Sprague, Brian Jordan, Gary Sheffield, el australiano Dave Nilsson, el cubanoamericano Luis González, el venezolano Alex González y el dominicano Vladimir Guerrero. Jeromy Burnitz asistió al clásico de verano como reserva pero jugó en calidad de titular en sustitución del titular Tony Gwynn, quien a pesar de haber estado presente no participó.

Lamentablemente el venezolano Andrés Galarraga no fue partícipe de éste Juego de Estrellas a pesar de que registraba 3 temporadas consecutivas de más de 40 Cuadrangulares,. Su ausencia en el evento fue debido al cáncer que padeció. Lo que sí pareció a todas luces una injusticia fue la no participación del patruyero norteamericano Greg Vaughn, quien en la campaña anterior despachó 50 maderazos de cuatro esquinas y al final de esa zafra (1999), conectó 45 bombazos más y para el momento esra uno de los más destacados bombarderos.

La reserva del joven circuito estuvo conformada por Brad Ausmus, Ron Coomer, Shawn Green, Harold Baines, John Jaha, Derek Jeter, el germanoamericano B.J. Surhoff, los dominicanos José Offerman y Tony Fernández, los venezolanos Omar Vizquel y Magglio Ordóñez, el puertorriqueño Bernie Willimas y el cubano Rafael Palmeiro, que participó en calidad de titular en sustitución de su coterráneo José Canseco, quien no pudo ver acción ni en el Derby de Jonrones, ni en el juego por

lesión en la espalda, lo que provocó un lamento generalizado ya que para el momento era el líder de la Liga Americana con 31 Cuadrangulares. El Líder de la Liga Nacional era el dominicano Sammy Sosa con 32 Bombazos, mientras que en cuanto a promedio de bateo se refiere, para el momento el canadiense Larry Waker era el líder absoluto con .382 de Average.

Los lanzadores de la Nacional fueron Andy Ashby, Ken Bottenfield, Paul Byrd, Mike Hampton, Randy Johnson, Kevin Millwood, Rob Nen, Scott Williamson, los germanoamericanos Trevor Hoffman, Billy Wagner y Curt Schilling, y como único pitcher latinoamericano el dominicano José Lima.

Los lanzadores de la Americana fueron Dave Cone, Mike Mussina, Charles Nagy, Troy Percival, John Wetteland, el germanoamericano Jeff ZimMermann, los puertorriqueños José Rosado y Roberto Hernández, el dominicano Pedro Martínez y el panameño Mariano Rivera.

La razón especial por la cual resaltar en ésta ocasión a cada uno de los peloteros participantes del Juego de Estrellas en el Fenway Park de Boston, es que previo al inicio del encuentro fueron homenajeados los “Jugadores del Siglo”, con la presencia de los peloteros aún con vida de esa honorable selección e incluyendo a los aún activos en el juego, Roger Clemens, Mark McGwire, Cal Ripken Jr., Tony Gwynn y Ken Griffey Jr.. Sobre el terreno de juego del Fenway Park coincidieron con el polacoamericano Carl Yastrzemski, los germanoamericanos Warren Spahn, Bob Feller y Mike Schmidt, el dominicano Juan Marichal, Carlton Fisk, el de ascendencia boricua Reggie Jackson, George Brett, Paul Molitor, Brooks Robinson, Frank Robinson, Dennis Eckersley, Harmon Killebrew, Steve Carlton, Tom Seaver, Bob Gibson, Rollie Fingers, Eddie Murray, Robin Roberts, Lou Brock, Joe Morgan, Ozzie Smith, Robin Yount, Ernie Banks, Rickey Henderson, Al Kaline, Ralph Kiner, Hank Aaron, Willie Mays y Stan Musial.

Algunos de los “Peloteros del Siglo” no estuvieron presentes por deceso (obviamente), como Christy Mathewson, Lefty Grove, Walter Johnson, Cy Young, Ty Cobb, Mickey Mantle, los germanoamericanos Honus Wagner, George Herman “Babe” Ruth, y Lou Gehrig, así como los italoamericanos Yogi Berra y Joe DiMaggio, o por alguna otra limitación, tales fueron los casos de Sandy Koufax, Nolan Ryan, Johnny Bench y Pete Rose.

Todos los peloteros y ex peloteros presentes mencionados, los Todos Estrellas de la Liga Americana y de la Liga Nacional, así como los “Jugadores del Siglo”, se alinearon uno al lardo del otro, uniendo las cuatro almohadillas del Fenway Park, y así recibieron al piloto de la Segunda Guerra Mundial por 3 años y considerado el mejor bateador en la historia del juego, Ted Williams, quien desde la pared del jardín central, ingresó al terreno de juego rumbo al diamante en un carro de golf.

Hasta ese momento no había iniciado el juego pero lo sucedido hasta ese instante, había pagado cien mil veces el valor de cada entrada al estadio.

El encuentro lo ganó la Liga americana 4 careras a 1, sin que se conectara un solo cuadrangular a pesar de la aglomeración de tan notables Sluggers en ambos equipos. El ganador del juego y Jugador Más Valioso fue el quisqueyano Pedro Martínez, al ponchar a cinco de los seis bateadores que enfrentó en 2 innings lanzados. Lo perdió el germanoamericano Curt Schilling. Ni ellos mismos pudieron anticipar que un lustro más tarde liderarían el pitcheo de los patirrojos para ganar la Serie Mundial.

Habían muchos estadios recién inaugurados en Grandes Ligas para el momento, propicios para albergar el Juego de Estrellas de 1999, mas como bien lo expresó el actor y fanático número uno del Béisbol Kevin Costner durante el comienzo de la transmisión de televisión durante un instante de la ceremonia inaugural: “En este último verano del siglo XX, el Juego de las Estrellas de ésta noche se jugará bajo el gigantesco Monstruo Verde de Boston. No sería adecuado en ningún otro lugar”.

Para el momento se podría decir que el Wrigley Field, el Yankee Stadium (el nuevo Yankee Stadium fue inaugurado en el 2009), y el Dodger Stadium tenían y mantienen la magnitud del Fenway Park para haber recibido a los “Todos Estrellas” de ambas ligas y a los “Jugadores del Siglo”, mas hubo para el momento dos aspectos de notable relevancia que le dieron total sentido a la frase del célebre actor Kevin Costner:

1-) La cantidad de súper estelares del juego del pasado en el evento, Carlton Fisk, Roger Clemens, Carl Yastrzemski y Dennis Eckersley. Juan Marichal, Tom Seaver y por supuesto, el principal homenajeado, Ted Williams, además de los estelares patirrojos del momento, el mexicoamericano Nomar Garciaparra y el dominicano Pedro Martínez.

2-) La construcción de un nuevo estadio para los Medias Rojas estaba por iniciar.

Lo vivido esa noche en el Fenway Park, es sin lugar a dudas lo mejor que se ha visto sobre un terreno de un estadio de Béisbol, fuera de la acción de un juego o Derby de Cuadrangulares y relacionado con éste deporte. Es quizás la única vez que los peloteros más destacados de pasadas décadas, se reúnen sobre un terreno de juego, admirándose mutuamente porque el testigo de lo más grande que se ha realizado sobre un terreno de juego estaba en buenas manos, porque lo más grande que se ha realizado sobre el terreno de juego no solo se consigue en el pasado, sino que también se vivía en el presente.

Pelota cometa, humo en el bate, la veo – la bateo!

Entre todos los peloteros que componen el núcleo seleccionado como los “Jugadores del Siglo”, existen decenas de anécdotas muy particulares pero nos enfocaremos en tres nada más.

El Short Stop germanoamericano Honus Wagner, quien se desempeñó desde 1897 en Grandes Ligas por 21 años (los 3 primeros con el equipo Louisville Colonels y los siguientes 18 con los Piratas de Pittsburgh, hasta 1917), es estimado como uno de los mejores Short Stops en la historia de Las Mayores y forma parte de los “Jugadores del Siglo” que fueron homenajeados en el Juego de Estrellas en Fenway Park, Boston, en el año 1999.

Aunque para su época ya los peloteros utilizaban guantes de cuero a la defensiva, se empleaban en ambas manos porque eran muy pequeños, ajustados y ceñidos a cada mano. Aún no eran especializados para la práctica del Béisbol.

Las manos de Wagner eran considerablemente más grandes respecto al tamaño promedio de manos del hombre, lo cual fue una de las razones de un hábito muy particular que patentó al fildear cada rodado desde el campo corto, recoger automáticamente algo de tierra al atrapar la esférica desde el suelo. Por eso en sus lanzamientos desde el Short Stop hacia la Inicial o cualquier otra posición, la pelota en su recorrido dejaba una estela en el aire, como la cola de un cometa, como un objeto volador rompiendo el aire y dejando humo a su paso.

La particularidad de la pelota con una estela dejada en el aire en su recorrido como un cometa, cual humo que deja a su paso, similar al humo o por lo menos olor a humo que se desprendía del bate de Ted Williams tres décadas más tarde, después que conectaba cada uno de sus 512 Cuadrangulares. Los más de cinco centenas de Jonrones de Williams no fueron casualidad ya que no solo fue uno de los más prolíferos jonroneros de todos los tiempos, sino que además la dimensión de sus batazos de éstas características eran descomunales, así lo denota uno de sus más sonoros y recordados tetrabatazos, aquel que a 34 filas de profundidad en las gradas del jardín derecho, ubicado a 502 pies del home plate, en el Fenway Park, aterrizó uno de sus 512 Vuelabardas, luego de haber derribado el sombrero de paja de un aficionado.

Conociendo Williams el soberbio poder de Mark McGwire por las características de sus Jonrones, fue a él y no a otro de los notables Sluggers presentes que le preguntó si había notado que luego de conectar sus laberínticos bombazos, no percibía el olor a humo en su bate, a lo que McGwire respondió: “Siempre”.

Pero además de sus 512 cuadrangulares, Williams bateó dos veces la Triple Corona, bateó sobre .400 de Average en una temporada completa y en parte de dos, en otras 15 campañas sobre .300, dejando promedio ofensivo de por vida de .344 de Average (no le queda grande ser considerado el mejor bateador de todos los tiempos). Por esa razón y por haber defendido la franela de los Medias Rojas de Boston en toda su carrera, admiraba al mexicoamericano Nomar Garciaparra, quien a sus 25 años de edad ya acumulaba temporadas de más de 30 Cuadrangulares y más de .300 de Average con los Patirrojos y se encaminaba a tener el primero de sus dos títulos de bateo. Por esa razón, al estrechar la mano de Garciaparra en medio de su homenaje, Williams sonrió y le expresó cálidamente: “Ahí está mi pelotero, justo aquí. ¡Serás el jugador de todos!”. Williams también admiraba a Tony Gwynn (con quien compartió mucho durante las fechas del Juego de Estrellas 1999 en Fenway Park y ya para el momento había labrado sus 8 títulos de bateo), y a Fred Lynn (jardinero estelar de los Medias Rojas de Boston durante las décadas 70 y 80), con quienes compartía la siguiente filosofía del ofensiva: “La veo, la bateo”.

El Globe Life Field de Texas también es el punto de partida del Wrigley Field y el Fenway Park

Apenas la semana pasada se efectuó la edición 94 del Juego de Estrellas de la Major League, en el que al igual que hace 29 años, se celebró el clásico de verano en la misma localidad pero en diferente escenario, en vez de el The Ballpark, en el nuevo Globe Life Field, no obstante con idénticas particularidades, ya que el abridor de la Liga Nacional fue un total novato (el japonés Hideo Nomo de los Dodgers de Los Ángeles en el All Star de 1995), y el pitcher Paul Skenes de los Piratas de Pittsburgh ahora en el 2024.

Por otro lado, en la edición más reciente, el francés Bruce Bochy, actual manager de los Rangers de Texas fue el dirigente de la Liga Americana, mientras que el italoamericano Torey Lovullo, actual manager de los Cascabeles de Arizona fue el dirigente de la Liga Nacional. Bochy solo cambió de equipos 25 años después, ya que en el Juego de Estrellas de 1999 en el Fenway Park, para entonces manager de los Padres de San Diego dirigió a la Liga Nacional, y también enfrentó a otro dirigente italoamericano, en esa ocasión al manager de los Yankees de Nueva York Joe Torre, quien entonces dirigió a la Liga Americana.

Como bien sabemos, la Liga Americana volvió a derrotar a la Liga Nacional, ésta vez 5 carreras por 3 pero en ésta edición si hubo Cuadrangulares, uno por bando, siendo los responsables el japonés Shohei Ohtani por el viejo circuito y el mexicoamericano Jarren Duran por el joven circuito, el cual fue de 2 carreras para marcar la diferencia y así ganar el premio al Jugador Más Valioso del encuentro.

25 años después del homenaje a los “Jugadores del Siglo”, si en ésta ocasión si hubieran presentado los estelares de aquel momento, saldrían dignificados porque el juego está en buenas manos, con un jugador con la calidad de lograr convertirse en otro Tony Gwynn, como el venezolano Luis Arráez, toleteros capaces de despachar 60 y hasta 70 batazos en una temporada como Aaron Judge, otros rumbo a los 500 Cuadrangulares de por vida como el boricua-americano Jean Stanton, un pelotero estelar de dos vías al igual que Babe Ruth en Shohei Ohtani, peloteros de más de 3 mil hits y más de 500 Vuelabardas en Miguel Cabrera y Albert Pujols (Recientemente retirados), peloteros con más de 40 o más Jonrones y 70 o más Bases Robadas en el venezolano Ronald Acuña o capaces de hacerlo, como el dominicano Elly De la Cruz, estelares activos como Bryce Harper, Mike Trout, los venezolanos Salvador Pérez y José Altuve con carreras enrumbadas al Salón de la Fama, así como muchos otros estelares activos y aquellos que se retiraron en las pasadas dos décadas, como Jeter, Bonds, Mariano, Ortiz, Guerrero, Abreu, Jones y muchos más.

Después del Juego de Estrellas 2024 en el Globe Life Field en Arlington Texas, se espera que el Fenway Park en Boston y el Wrigley Field en Chicago, alberguen los Juegos de Estrellas de los años 2027 o 2028 respectivamente. ¿Qué nos depararán?

Fresas con crema… a la orden

Faltan 20 minutos para las seis de la mañana. Yilber Díaz se mira en el espejo luego de cepillarse los dientes y ve a un tipo extraño. Hasta hace poco, ese tipo estaba en Venezuela, en un estadio, lanzando pelotas de béisbol, corriendo de raya a raya, bromeando con sus amigos, soñando con ser grandeliga, soñando siquiera con firmar al profesional. Pero no, es invierno afuera, prepara su abrigo para salir a cualquier calle de Lima y vender por dos soles vasitos de fresas con crema.

“Cada vaso eran aproximadamente 50 centavos de dólar”, dice Díaz, ahora sentado en el camerino del Chase Field, hogar de los Arizona Diamondbacks.

Yolymar y Luis se encuentran en la pequeña sala de su vivienda, una casita humilde en Guatire, estado Miranda, Venezuela. Se prestan para esta entrevista. Al lado del banco de madera y sobre el tapete de la cocina, hay un montón de fotos de Yilber con su equipo de niño, Leones del Barrio. Los padres del nuevo grandeliga venezolano no ocultan su emoción, primero incluso por atenderme como periodista. “Disculpe, no estamos acostumbrados a esto”, dice su madre. El señor Luis, de hecho, tiembla. Yolymar, por su parte, trata de mantener la calma. Es la primera entrevista que otorgan luego de la historia surrealista -por decirlo de alguna manera- de su hijo.

“Yo estoy en shock, de verdad no sé si es verdad lo que está pasando”, dice el señor Díaz, un veterano jugador de sóftbol de la zona.

El lanzador derecho siempre llamaba tarde para informar a su familia sobre su trabajo en ligas menores. Cada vez que era ascendido, Díaz se comunicaba pasada la noche. Pero un día fue distinto; llamó temprano y su mamá cayó de rodillas. “Llegó la noticia que estábamos esperando”, su padre lloró y atendió a su hijo, quien le decía que había subido a las mayores.

Yilber Díaz se convirtió en el venezolano 482 que juega en las Grandes Ligas cuando el 8 de julio subió a la lomita del Chase Field donde Arizona enfrentaba a Atlanta. “Ese día llamé temprano a mis padres y les dije que por favor colocaran el juego en el televisor más grande que hubiese por ahí”. El señor Díaz hizo caso y poco a poco la gente del sector El Quemaito de Guatire empezó a acercarse a la casa del pelotero. En plena calle, sus vecinos y conocidos se acercaron para ligar cada uno de sus 83 pitcheos de esa noche, en un juego que se fue sin decisión.

Pero antes de coronar este éxito, la vida llevó a Yilber a su propio inframundo.

Esa subida a la lomita era la consagración de una lucha que libró Yilber por Ecuador y Perú, países donde decidió marcharse luego de que se esfumaran sus sueños de ser pelotero profesional producto de un accidente mientras jugaba baloncesto. “Yo le dije que se quedara tranquilo, que no saliera”, pero su muchacho se fue a la cancha y, al caerse, se fracturó el brazo izquierdo. De inmediato comenzaría un período de incertidumbre en la familia. “Yilber estaba muy mal, un par de organizaciones se acercaron anteriormente y manifestaron interés por él, pero cuando sucedió aquello, dijimos adiós béisbol”. Al cumplir los 18 años, se marcha a Ecuador. “Yo veía los capítulos de xenofobia contra los venezolanos, le dije que no se fuera, que aquí algo hacíamos, que no se marchara, pero él estaba convencido de que tenía que hacerlo”.

Luego de pasar por Ecuador, se va a Perú donde le roban el celular. Resignado, regresó a casa esa noche sin poder comunicarse con su familia. Díaz, ya sin pensar en béisbol, golpeado por la vida, se acuesta en su rudimentario colchón inflable, recuerda el deporte que ama, por retazos recuerda el niño que era, que sacaba bate, que lloraba cuando no veía a su mamá, se ve las manos, la derecha, sobre todo, hasta que se pone de medio lado y cierra los ojos para tratar de dormir mientras piensa qué hacer para poder comer y pagar un techo.

Se levanta de nuevo en la mañana, se ve en el espejo, recuerda cuando intentó vender bebidas energéticas, piensa qué viene ahora, no hay desayuno, quizá un poco de café y, luego de cerrar la llave del lavamanos, se va a la calle, no tiene rumbo fijo, ve el horizonte y al mismo tiempo no ve nada. Es la desesperanza que nubla todo, las ganas de llorar, de anhelar el abrazo de su madre y el calor de Guatire, no el invierno de Lima.

Se acerca a un semáforo, decide limpiar vidrios, algo debe ganar y tener para la cena. Yilber aún no lo sabe, pero justo en ese momento, en esa intersección, está a punto de comenzar su camino al mejor béisbol del mundo. “Ahí se encontró un ángel, el señor Jhonnatan Carrillo”. Carrillo vendía dulces en esa esquina. Al ver el biotipo de Yilber, algo pasó por su cabeza.

  • ¿Chamo, tú juegas béisbol de casualidad?
  • Oye, prefiero no hablar de eso, de verdad estoy un poco decepcionado y solo quiero trabajar, necesito comer.

Carrillo no insistió en las preguntas, lo dejó tranquilo, mientras veía el tamaño de sus manos. Unos días más tarde le ofreció trabajar el físico. Yilber lo miró y aceptó, de inmediato llamó a su mamá para contarle. “Le dije que no lo hiciera porque tenía temor de todo”, expresa Yolimar, mientras sostiene una foto de Yilber. “Mamá, ¿qué más puedo perder?”, le respondió su hijo.

No tenía guante, y pudo conseguir un guantín de primera base. Entrenaba en la playa, toda esta rutina de seis hasta las siete de la mañana, luego agarraba sus fresas con crema y se iba a vender a la calle.

Conforme mejoraba Díaz, Carrillo llamó a su contacto en Puerto La Cruz para decirle que tenía a un muchacho. Como pudieron, grabaron unos videos para enviarlos como muestra de que Yilber lucía bien. “La academia lo llamó y como pudo reunió el dinero para venirse en bus a Venezuela”, agrega su madre.

Son las seis de la mañana. Yilber se cepilla los dientes, se ve en el espejo, ve a un tipo distinto, sonríe más a menudo, se prepara para desayunar e irse a su trabajo. Ya no vende fresas con crema, ni limpia vidrios en Lima, ahora se prepara para lanzarle a cualquier equipo de la mejor liga de béisbol del mundo.

Adrián Beltré: El legado

VOCES DEL DIAMANTE

COOPERSTOWN, NY. ESPECIAL DIAMANTE23 – El béisbol ha sido testigo de muchas estrellas brillantes, pero pocas han dejado una marca tan indeleble como Adrián Beltré. Este tercera base dominicano no solo se destacó por su habilidad en el campo, sino también por su carisma y profesionalismo fuera de él. Su carrera, que abarcó dos décadas, es un testimonio de perseverancia, talento y dedicación al deporte.

¿Es Beltré el mejor antesalista de todos los tiempos? Una pregunta que pudiera ser muy subjetiva, pero en este caso, por muchas razones, las discusiones alrededor de esta pregunta pudieran terminar en un sí.

Sólo eso, es más que un legado.

Adrián Beltré nació el 7 de abril de 1979 en Santo Domingo, República Dominicana. Desde joven, mostró un talento natural para el béisbol, lo que le valió una firma con los Dodgers de Los Ángeles en 1994, cuando solo tenía 15 años.

Ese año, los scouts de los Dodgers, Ralph Avila y Pablo Peguero, notaron a Beltré en las instalaciones del equipo en Santo Domingo. Aunque era extremadamente delgado con solo 130 libras, Beltré conectaba líneas rápidas y mostraba un brazo potente, impresionando tanto a los Dodgers que Avila lo firmó por $23,000.

Una de las historias más destacadas alrededor del Beltré se basa alrededor de su primer reporte de escauteo, donde Peguero y Ávila, legendarios scouts con visión de predicción, describieron al joven antesalista como un jugador con un bate electrizante y un brazo prodigioso, pero además destacaron que era un futuro material de nivel Salón de la Fama.

El contrato que cambió el sistema administrativo

Unos años después, el agente de Beltré, Scott Boras, descubrió que los Dodgers habían firmado a Beltré cuando tenía solo 15 años, lo que lo hacía menor de edad en ese momento y marcaba el acuerdo como una violación de las reglas para la firma de jugadores extranjeros aficionados.

Boras rápidamente presionó para que Beltré fuera declarado agente libre. Esto tenía mucho sentido para el jugador y el agente: la MLB había declarado a otros jugadores menores de edad como agentes libres en el pasado y Beltré se había convertido en uno de los mejores prospectos en el béisbol para ese entonces, lo que potencialmente resultaría en una gran ganancia si la liga obligaba a los Dodgers a liberarlo. Bud Selig optó por no recompensar a Beltré convirtiéndolo en agente libre, y en su lugar suspendió las operaciones de scouting de los Dodgers en la República Dominicana por un año.

En el año 2000, Peguero y Ávila fueron suspendidos por un año, y la academia en Campo Las Palmas fue clausurada por 12 meses. Los Dodgers recibieron una multa de US$50,000. Al año siguiente, la MLB abrió su primera oficina fuera de los Estados Unidos en Santo Domingo, con el objetivo de monitorear los fichajes de los equipos y controlar la documentación.

Prolífica Carrera

A lo largo de su carrera, Beltré jugó para varios equipos, incluidos los Dodgers de Los Ángeles, los Marineros de Seattle, los Medias Rojas de Boston y los Rangers de Texas.

Fue con los Rangers donde encontró su hogar definitivo, convirtiéndose en un favorito de los fanáticos y un pilar del equipo. Beltré acumuló numerosos logros a lo largo de su carrera. Fue seleccionado a cinco Juegos de Estrellas y ganó cinco Guantes de Oro por su excelencia defensiva.

Además, recibió cuatro Bates de Plata, demostrando su habilidad tanto en defensa como en ofensiva. Uno de los momentos más destacados de su carrera fue el 30 de julio de 2017, cuando se convirtió en el 31º jugador en la historia de la MLB en alcanzar los 3,000 hits. Este logro lo colocó en una élite exclusiva y solidificó su legado como uno de los mejores tercera base de todos los tiempos.

Adrián Beltré anunció su retiro del béisbol profesional el 20 de noviembre de 2018. Su partida dejó un vacío en el deporte, pero su legado sigue vivo. Beltré es un ejemplo de cómo el talento, combinado con el trabajo duro y la humildad, puede llevar a una carrera extraordinaria.

Más allá de sus habilidades en el campo, Beltré es conocido por su personalidad y sentido del humor. Sus interacciones con sus compañeros de equipo y su relación especial con los fanáticos lo hicieron querido por muchos. Su famosa manía de no permitir que nadie tocara su cabeza se convirtió en una broma recurrente que deleitaba a los seguidores y a sus compañeros. Beltré también se ha destacado por su labor filantrópica. Ha apoyado diversas causas, tanto en su natal República Dominicana como en los Estados Unidos, demostrando su compromiso con la comunidad y su deseo de retribuir.

Meses agitados

Adrián Beltré culminó un año agitado este fin de semana que comenzó en octubre pasado cuando fue invitado por los Texas Rangers a la Serie Mundial en calidad de leyenda del club y acompañó al equipo en su camino a ganar su primera Serie Mundial. Su presencia fue reconocida por los jugadores en el terreno de juego y el respeto de la organización y sus jugadores lo elevó en el mejor momento en la historia de la franquicia.

En diciembre, su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Latino en Punta Cana, junto a David Ortiz, Manny Ramírez, Carlos Beltrán y Bobby Abreu, marcó el inicio de una etapa de reconocimientos que ya había comenzado en Texas en 2019, cuando su número fue retirado por la franquicia. Algunos días después de la ceremonia en Punta Cana, su nombre fue seleccionado por la Asociación de Escritores hacia el Salón de la Fama de Cooperstown.

Beltré comenzó un proceso de protocolos que incluyó viajes a Cooperstown para sus primeros compromisos. Invitaciones, consejos, preparativos, que se sumaron al protocolo de una temporada élite como campeones para los Texas Rangers que además fueron seleccionados como anfitriones del Juego de Estrellas en el nuevo Globe Life Field, donde además Adrián fue seleccionado para dirigir uno de los equipos del Juego de las Futuras Estrellas y para hacer el lanzamiento ceremonial escoltado por Iván Rodríguez, Fergie Jenkins y Nolan Ryan.

Y justo tres días después comenzó este fin de semana histórico en Cooperstown donde selló su inmortalidad como el quinto dominicano en el Salón de la Fama y el latino número 23 en la historia que enriquece las paredes de la galería de inmortales del Salón de la Fama del Béisbol.

“Tomaré una vacaciones con mi familia. Ellos lo merecen y merecemos un descanso que todo el agite reciente. Luego podremos digerir todo lo que ha ocurrido y me sentaré a pensar cual será el próximo paso de mi carrera” dijo Beltré una vez bajó de la tarima tras ser oficialmente exaltado a Cooperstown.

Su trayectoria no solo se mide en estadísticas, sino en el impacto duradero que tuvo en el juego y en aquellos que tuvieron la fortuna de verlo jugar.

Adrián Beltré es más que una estrella del béisbol; es un ícono y un embajador del deporte. Uno de los peloteros latinos que han sido ejemplo de conducta intachable, compañerismo y deportividad. Su legado perdurará no solo por sus impresionantes estadísticas, sino por la alegría y el profesionalismo con el que jugó. Beltré nos recordó a todos por qué amamos el béisbol y dejó una marca que será recordada por generaciones.