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La Canarinha, La Guerrilla, las Águilas, El Team Rubio y los Short Stops Latinoamericanos en Grandes Ligas

JUEGO PERFECTO

MEDELLÍN, Colombia – A pesar de lo diferente que son las disciplinas deportivas, podemos aseverar que desde su conformación, desde la táctica son más similares de lo que parecen, más allá de la esencia del juego en cada una de ellas, superar al oponente y lograr la victoria.

Para estructurar buenos equipos de Béisbol, Básquetbol, Fútbol, Rugby y Fútbol Americano y Fútbol de Reglas Australiana, se requiere principalmente de una sólida y buena línea central, que constantemente logren desempeños de juego sobre el promedio respecto al resto de los jugadores que conforman las ligas en las que juegan:

Si en el Béisbol un equipo logra establecer a jugadores con ésta característica en la receptoría, la segunda base, el short stop y el jardín central, entonces esa novena tendrá muy buenas posibilidades de ser un equipo ganador, caso contrario si los peloteros de esas posiciones tienen desempeños por debajo del promedio.

En el Básquetbol se trata de un centro, un alero y el piloto.

En el Fútbol la línea central está compuesta por el arquero, los dos centrales defensivos, dos jugadores de medio campo de contención, el jugador medio campo armador u ofensivo y un delantero de área.

En el Rugby se trata del talonador, los dos jugadores de segunda línea o hoockers, el octavo, el medio melé, el apertura, los centros y el zaguero.

En el Fútbol Americano se trata del centro, el ala cerrada, el fullback, el running back, el tailback, el halfback y el quarterback o mariscal de campo.

En el Fútbol de Reglas Australianas, en el cual cada equipo está conformado por 18 jugadores en el terreno de juego más lo de la banca, se considera que la línea central está conformada por el fullback, el centre halfback, el centre o centro y los dos extremos centrales (izquierda y derecha), el central (ubicado en medio de los dos extremos centrales), el centre half forward, el full foward y el ruck rover.

Buscando la base en los equipos de las diferentes disciplinas deportivas, en busca de reducir al máximo hasta llegar a la posición más importante de cada conjunto en las diferentes disciplinas deportivas, cada línea central cuenta con una o dos posiciones claves:

Si del Béisbol se trata, esos son el receptor, el short stop y el jardinero central.

En cuanto al Básquetbol tenemos que referirnos al centro y al piloto.

En el Fútbol son el arquero, los dos defensas centrales y el medio campista ofensivo o armador.

En el Rugby son el talonador, el medio melé y el apertura.

En cuanto al Fútbol Americano esos jugadores son sin dudas el fullback y el quarterback.

En el Fútbol de Reglas Australianas son el centre halfback, el centre o centro y los dos extremos centrales (izquierda y derecha), el central (ubicado en medio de los dos extremos centrales), y el centre half forward.

Arribando ya a la piedra angular por posición de cada equipo en las diferentes disciplinas deportivas de acuerdo a sus funciones, encontramos que:

En el Béisbol es el short stop.

En el Básquetbol es el piloto.

En el Fútbol es el medio campo armador (medio campo ofensivo, conductor y creador de juego).

En el Rugby es el talonador.

En el Fútbol Americano es el quarterback.

Y en el Fútbol de Reglas Australianas en el centro.

Arribamos a ésta conclusión porque han sido los jugadores de éstas posiciones los más destacados e importantes, quienes han incidido de manera más significativa en los campeonatos ganados por sus respectivos equipos a lo largo de la historia.

Resaltar a algunos de los más destacados jugadores de éstas posiciones y de cada una de las disciplinas deportivas señaladas se nos haría demasiado extenso, así que vamos a conformarnos con enfocarnos en el que es sin dudas el deporte más universal, el Fútbol, y el deporte más hermoso del mundo, el Béisbol.

La Canarinha México 1970

Hasta hace poco tiempo, todo niño sonaba con ser medio campo armador de uno de los más laureados clubes de Fútbol profesional del mundo, el medio campo ofensivo de la Selección Nacional de su país, el mejor número 10 del mundo, es decir, otro Pelé, otro Diego Armando Maradona u otro Lionel Messi. Lo relevante de los jugadores de ésta posición en los equipos de Fútbol lo podemos resaltar con claridad en un equipo en el que encontramos quizás la máxima representación al respecto, ”La Canarinha” de México 70.

En la Copa del Mundo FIFA de 1970 en México, la Selección Nacional masculina absoluta de Fútbol de Brasil levantó la copa con una oncena que contó con un elevadísimo nivel y extraordinario funcionamiento, al punto de que esa selección es considerada uno de los mejores equipos de Fútbol en la historia de las Copas del Mundo. La principal particularidad de ese conjunto, es que estuvo estructurado con los mejores centro campistas armadores y ofensivos del Fútbol brasileño, cinco jugadores número 10 seleccionados por su Director Técnico Mario ”Lobo” Zagalo, Gerson (Gérson de Oliveira Nunes), del club Sao Paulo de esa ciudad, Pelé (Edson Arantes Do Nacimento), del club Santos de esa ciudad, Rivelino (Roberto Rivelino), del club Corinthians de la ciudad de Sao Paulo, Jairzinho (Jair Ventura Filho), del club Botafogo de la ciudad de Río de Janeiro y Tostão (Eduardo Gonçalves de Andrade), del club Cruzeiro de la ciudad de Bello Horizonte.

Wow, conformar un equipo de Fútbol, que juegue bien pero que además lo logre a un nivel superior al de todos los rivales, a un nivel superlativo, indescifrable e inalcanzable para todo adversario en base a cinco jugadores número 10, es decir, a cinco medio campos armadores ofensivos es sencillamente sublime, algo extraordinario. Solo imaginen ver jugar en un mismo equipo y de manera simultánea a Pelé, Maradona, Messi y dos estelares más de esa posición, y que lejos de entorpecerse unos a otros en cuanto al juego individual y también respecto al buen desempeño colectivo, lograr complementarse y lograr el mejor funcionamiento nunca antes visto en una Copa del Mundo y además ganarla contundentemente no es algo fácil de alcanzar.

Extrapolando esa circunstancia al Béisbol, es como ver jugar en un mismo equipo a cinco estelares del short stop, se imaginan, tener jugando en un mismo equipo y de manera simultánea a Omar Vizquel, Oswaldo Guillén, Luis Sojo, Carlos Guillén y Alex González, o a Rey Sánchez, Tony Valentin, John Valentin, José “Pito” Hernández y Wilfredo “Coco” Cordero? Pues ha sucedido.

La Guerrilla

En la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, los Tiburones de La Guaira lograron el Bicampeonato en las temporadas 1984 – 1985 y 1985 – 1986 ante Tigres de Aragua y Leones del Caracas respectivamente, al derrotarlos en las finales de esas campañas con una alineación titular que incluyó a cinco Shot Stops, al Novato del Año de la Liga Americana Oswaldo Guillén (Medias Blancas de Chicago), Argenis Salazar (conocido en la MLB como Ángel, establecido en Las Mayores con Expos de Montreal y Reales de Kansas City), Gustavo Polidor (quien para entonces se estaba estableciendo con los Angelinos de California), Alfredo Pedrique (conocido en la MLB como Al Pedrique, para el momento se encontraba en Ligas Menores y que inmediatamente después de los dos títulos de Tiburones, subió a Grandes Ligas con los Mets de Nueva York y se estableció con los Piratas de Pittsburgh), y finalmente Luis Salazar (un Short Stop natural convertido en Utility de gran valor y por eso mucha acción de juego en cada temporada, a pesar de su condición de no ser titular de una posición fija y ser un jugador multi funcional desde su arribo al mejor béisbol del mundo con los Padres de San Diego desde el año 1980).

Las Águilas Cibaeñas

Justo una década más tarde, las Águilas Cibaeñas dominicanas emularon a los Tiburones de La Guaira, solo que fueron más allá de un Bicampeonato, ya que lograron el Tricampeonato en la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana (LIDOM), en las temporadas 1995-1996, 1996-1997 y 1997-1998, cuando derrotaron en las finales de esas temporadas a las Estrellas Orientales, los Leones del Escogido y los Tigres del Licey respectivamente, pero además del Tricampeonato, incluyeron un Bicampeonato en la Serie del Caribe, al haber ganado la edición de 1997 en Hermosillo, México (serie en la que superó a los Indios de Mayagüez de Puerto Rico, a los Tomateros de Culiacán de México y a los Navegantes del Magallanes de Venezuela), y la edición de 1998 en Puerto La Cruz, Venezuela (en la que derrotó a los Venados de Mazatlán de México, a los Indios de Mayagüez de Puerto Rico y a los Cardenales de Lara de Venezuela).

Las Águilas Cibaeñas dominicanas lograron semejante dominio y hegemonía en Quisqueya y El Caribe con cuatro Short Stops en su alineación titular, Alex Arias (para entonces establecido con los Marlins de Florida), Neiifi Pérez (para el momento con los Rockies de Colorado), Tony Batista (tiempo en el que se desempeñaba con los Atléticos de Oakland), y Miguel Tejada (para entonces irrumpía en las Grandes Ligas con la misma novena de California).

De la misma forma que en la formación de un equipo de Fútbol, en la que tácticamente solo hay un Mediocampista Central armador y ofensivo, en un equipo de Béisbol solo hay una posición de Short Stop, no obstante, la Canarinha de México 1970 contó con cinco mediocampos armadores y ofensivos, solo que uno fue central, un segundo fue centro campo izquierdo, un tercero fue centro campo derecho, un cuarto centro campista central pero retrasado y el quinto mediocampista también central pero el más adelantado de todos, formando entre los cinco una perfecta cruz que les permitía triangular cómodamente con el balón, formación que de acuerdo a la necesidad del juego eventualmente mutaba, con dos primeros centrales a ambos lados, el tercero y un poco más adelantado como el genuino medio campo central armador y ofensivo, y finalmente los últimos dos mediocampistas centrales más adelantados y a ambos costados de la cancha. De acuerdo al rival, rotaban en diferentes formaciones entre los cinco, a veces dos atrás y tres adelante o viceversa.

Los Tiburones de La Guaira emplearon a sus cinco Short Stops de la siguiente forma, uno de ellos jugó permanentemente en la inicial, un segundo se alternó con el Camarero titular Norman Carrasco, y finalmente los últimos tres se ocuparon de la Antesala, el Short Stop y el Bateador Designado. Lo de las Águilas Cibaeñas fue más sencillo, ya que cada uno de los Short Stops se encargó de cada una de las cuatro posiciones del cuadro interior.

El Team Rubio

A nivel de selecciones Nacionales, los estelares de la posición Francisco Lindor, Carlos Correa y Javier Báez se han encargado del Short Stop, la Intermedia y la Antesala de Puerto Rico, del Team Rubio durante la última década.

Lo que demuestra a cabalidad cada uno de los cuatro casos (la Selección Nacional masculina absoluta de Fútbol de Brasil (La Canarinha), de 1970, los Tiburones de La Guaira (La Guerrilla), las Águilas Cibaeñas y el Team Rubio, es que los jugadores que se desempeñan en las posiciones de Mediocampistas armadores y ofensivos, así como los Short Stops, técnicamente son tan capacitados, que ésta particularidad, a diferencia del resto de los jugadores de otras posiciones los hace más multifuncionales, lo que les permite tener la capacidad de adaptarse con mayor facilidad a diferentes posiciones y lograr el mejor de los desempeños posibles, y es precisamente ésta razón por la que ha sido abundante la cantidad de genuinos Short Stops latinoamericanos, que originalmente comenzaron sus carreras profesionales desde ésta posición y que luego por diferentes circunstancias migraron hacia otras posiciones en las que terminaron de desarrollar sus respectivas carreras, tal y como fueron los casos del venezolano Luis Salazar y del dominicano Neifi Pérez, por solo citar dos ejemplos.

Los Short Stops Latinoamericanos en Grandes Ligas

La presencia de Short Stops latinoamericanos en Las Mayores es algo más que notable desde hace varias décadas y desde todas las latitudes, los mexicanos Benji Gil, Juan Castro y el mexicoamericano Nomar Garciaparra, el panameño Orlando Miller, los cubanos Ricky Gutiérrez y el extraordinario Rey Ordóñez, el nicaragüense Evereth Cabrera y los colombianos Edgar Rentería y Orlando Cabrera, nos demuestra que desde todas las latitudes latinoamericanas practicantes del Béisbol surgen estelares peloteros de la posición.

El linaje de los Short Stops venezolanos es hasta la fecha insuperable entre los peloteros no estadounidenses. Más allá de los 28 Guantes de Oro ganados por los Campo Cortos venezolanos en la Major League, a razón de 11 de Omar Vizquel, 9 de Luis Aparicio, 5 de David Concepción y 1 para Oswaldo Guillén, César Izturis y Alcides Escobar respectivamente, la cantidad de custodios de ésta posición de la tierra de Bolívar y de notable calidad desde Alfonso ”Chico” Carrasquel hasta la fecha es impresionante, nombres entre los cuales se incluyen a sólidos jugadores de esa posición como Enzo Hernández, Álvaro Espinoza, Ángel Escobar, Gustavo Polidor, Luis Sojo, Cristóbal Colón, José Escobar, Carlos Guillén, Ronny Cedeño, Asdrúbal Cabrera, Freddy Galvis, y muchos más. Desde el Chico Carrasquel, ha existido por lo menos un Short Stop venezolano en aunque sea uno de los equipos de Grandes Ligas, incluso es apropiado y propicio mencionar que tal y como sucedió en su momento en el pasado reciente con Alex González y Elvis Andrus, Miguel Rojas es uno de los mejores Short Stops de la actualidad sin guante de oro.

Aunque el linaje de los Campo Cortos dominicanos no es tan antigua, como la de los venezolanos, también es notable e incluye a Alfredo Griffin, Tony “Cabeza” Fernández, José Offerman, Félix Fermín, José Vizcaíno, Andujar Cedeño, Miguel Tejada, Alex Rodríguez, José Reyes, Rafael Furcal, Hanley Ramírez y Erick Aybar entre otros. Lo mismo se puede aseverar de los Short Stops puertorriqueños, Dicky Thon, Rey Sánchez, Tony Valentin, Jose “Pito” Hernández, John Valentin, Felipe López y Alex Cintrón por solo mencionar a algunos.

Alguien recordará que el hasta ahora mejor Antesalista mexicano en la historia de Grandes Ligas inició su carrera como Short Stop?. Así es, Vinny Castilla incluso debutó en Las Mayores con los Bravos de Atlanta en calidad de Campo Corto en el año 1991, y después de un año más en esa organización, antes de comenzar a brillar con los Rockies de Colorado a partir del año 1995, pasó sus primeras dos temporadas (1993 y 1994), con los rocayosos como Short Stop.

El venezolano y futuro miembro del Salón de la Fama de Grandes Ligas Miguel Cabrera, fue un Short Stop natural que firmó al profesional como Short Stop con bono millonario y prácticamente realizó toda su carrera en Ligas Menores en esa posición pero nunca en Grandes Ligas, en donde desde su debut alternó su trabajo defensivo entre el Jardín Izquierdo, la Antesala y la Inicial, además de desempeñarse como Bateador Designado.

A pesar de que la presencia de estelares de la posición provenientes de Puerto Rico es la menos dilatada, en la actualidad están los tres estelares Francisco Lindor, Carlos Correa y Javier “El Mago” Báez, a quienes se les suma Andrew Velázquez (ahora mismo en Ligas Menores de Bravos de Atlanta), y Nicky López, Willi Castro y Enrique “Kike” Hernández, quienes por su gran polivalencia se han convertido en valiosos Utilitys, lo que en realidad ha sido más común en gran porcentaje de los Campo Cortos de lo que conocemos y podemos imaginar.

En cuanto a los boricuas se refiere, Tony Valentin, John Valentin y José “Pito” Hernández también jugaron en el resto de las posiciones del cuadro interior a excepción de la receptoría, sin dejar de cubrir su posición natural. Más radical fue el caso de Wilfredo “Coco” Cordero, Short Stop natural que también comenzó a defender otras posiciones, hasta que finalmente asumió el prado izquierdo como su posición permanente.

Entre los quisqueyanos, Alex Rodríguez jugó la primera mitad de su carrera como Short Stop y la segunda como Antesalista, similar a Tony Batista, aunque éste último jugó menor tiempo en el Short Stop, y otros Campo Cortos naturales que cambiaron de posición, como Juan Samuel, Julio Franco, Mariano Duncan y José Offerman, además de aquellos que continuaron jugando su posición y a la vez otras, convirtiéndose en Utilitys, como son los casos de Rafael Belliard, Domingo Cedeño, Neifi Pérez, D’Angelo Jiménez, Alex Arias y otros tantos más.

De la cuna de los Shot Stops latinoamericanos (Venezuela), no podía ser diferente, estelares de la posición seis que mutaron a otras posiciones como Álvaro Espinoza, Luis Sojo, Jorge Velandia, Jorge Velandia, Carlos Guillén, Marco Scutaro, Maicer Izturis, Omar Infante, Asdrúbal Cabrera, Yangervys Solarte, Hernán Pérez, Marwin González y muchos más, como Eugenio Suárez, quien durante sus primeros años carrera y primeras temporadas con los Rojos de Cincinnati se desempeñó como Short Stop.

La cantera de Short Stops latinoamericanos para Grandes Ligas es inagotable, incluso a pesar de que el Béisbol de Cuba actual no tiene convenio con el Béisbol organizado, la mayor de las Antillas no ha dejado de contar con representantes de la posición, además de Rey Ordóñez, se cuenta a Alexei Ramírez, Yuniesky Betancourt, Yunel Escobar y Adeiny Hechavarría, mas es muy importante destacar que ésta condición nos privó durante por lo menos tres décadas de poder disfrutar de los estelares peloteros cubanos de la posición, como “El Mago” Germán Mesa (en la Serie Nacional de Béisbol de Cuba realizó carrera con los Leones Industriales de La Habana), considerado uno de los mejores Short Stops defensivos de Cuba, aunque muchos aseguran que es el mejor porque fue constantemente comparado con el venezolano Omar Vizquel, no solo por la calidad de ambos, sino porque son de la misma generación. Así mismo es necesario destacar que quien es considerado el sucesor de Mesa como mejor Short Stop de la mayor de Las Antillas, Eduardo Paret tampoco tuvo la posibilidad de mostrarse en el mejor Béisbol del mundo mas desplegó toda su calidad y brilló con los Naranja de Villa Clara hasta su retiro.

En el presente, la friolera de latinoamericanos posesionados del Short Stop en gran parte de los equipos de Grandes Ligas es considerable, los dominicanos Oneil Cruz (Piratas), Elly De La Cruz (Rojos), Willy Adames (Cerveceros), Jeremy Peña (Astros) y Geraldo Perdomo (Cascabeles), los boricuas Javier Báez (Tigres), Francisco Lindor (Mets) y Carlos Correa (Mellizos), los venezolanos Miguel Rojas (Dodgers), Orlando Arcia (Bravos), Brayan Rocchio (Guardianes) y Ezequiel Tovar (Rockies), el cubano Zach Neto (Angelinos), y el panameño José Caballero (Rays), son titulares de la posición, lo que significa que casi el 50 porciento de los 30 equipos de Grandes Ligas (46.67%).

Lo más sorprendente es que la cifra actual podría ser mucho mayor, ya que lamentablemente por circunstancias fuera del terreno de juego, el dominicano Wander Franco no forma parte de la lista, además de los actuales Short Stops naturales latinoamericanos que migraron para jugar definitivamente en otra posición, como los venezolanos Andrés Giménez y Gabriel Arias (Intermedista y Antesalista de Guardianes) y Eugenio Suárez (antesalista de Cascabeles), el dominicano Jorge Polanco (Intermedista de Marineros), y el colombiano Gio Urshela (antesalista de Tigres).

También hay que tomar en cuenta a los actuales peloteros utilitys latinoamericanos que hoy están establecidos con éste rol desde la posición seis, como los venezolanos Luis Rengifo (Angelinos), Lenyn Sosa (Medias Blancas), Thairo Estrada y Wilmer Flores (Gigantes), los dominicanos Wilmer Difó (Medias Blancas), Jorge Mateo (Orioles), Santiago Espinal (Cachorros), Ezequiel Durán (Rangers), y Vidal Bruján (Marlins), los puertorriqueños Nicky López (Medias Blancas), Christian Arroyo (Cerveceros), Joey Ortíz (Cerveceros) y Vimael Machín (Jalisco), los cubanos Aledmys Díaz (Astros), y José Barrero (Rangers), los mexicanos Luis Urías (Marineros), Ramón Urías (Orioles), Nick González (Piratas), y Alan Trejo (Dodgers), los panameños Jonathan Araúz (Dodgers) y Edmundo Sosa (Phillies), entre otros.

Como es de esperarse, es una tendencia que lejos de disminuir, ha de mantenerse o aumentar, ya que el relevo está en el presente, asomándose desde ya en Grandes Ligas con el panameño Leo Jiménez (Azulejos), el venezolano Liván Soto (Rojos), el dominicano Marco Luciano (Gigantes), más los que vienen pisando fuerte desde las menores, como el boricua Edwin Arroyo (Gigantes), y el cubano Dyan Jorge (Rockies), por destacar a solo algunos de muchísimos más.

Orlando “Peruchín” Cepeda | Un legado inmortal en el béisbol de luces y sombras

VOCES DEL DIAMANTE

El pasado 28 de junio de 2024, el mundo del béisbol perdió a una de sus leyendas más queridas y respetadas, Orlando “Peruchín” Cepeda. Su fallecimiento a los 86 años ha dejado un vacío inmenso en los corazones de sus seguidores y en la comunidad del béisbol en general. Conocido por su carisma, talento y contribuciones invaluables al deporte, Cepeda será recordado como uno de los grandes de todos los tiempos.

Orlando Cepeda, nacido el 17 de septiembre de 1937 en Ponce, Puerto Rico, comenzó su carrera en las Grandes Ligas con los Gigantes de San Francisco en 1958. Desde su debut, quedó claro que Cepeda era una fuerza a tener en cuenta. Ganó el premio al Novato del Año de la Liga Nacional en su primera temporada, estableciendo una reputación como uno de los bateadores más temidos de la liga.

Durante sus años con los Giants, Cepeda fue seleccionado a siete Juegos de Estrellas y se estableció como un pilar en la alineación, especialmente durante la temporada de 1961, cuando lideró la Liga Nacional con 46 jonrones y 142 carreras impulsadas.

En 1966, Cepeda fue transferido a los St. Louis Cardinals, donde continuó su racha de éxitos. En 1967, tuvo una de sus mejores temporadas, liderando a los Cardinals a un título de la Serie Mundial y ganando el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. Cepeda finalizó esa temporada con un promedio de bateo de .325, 25 jonrones y 111 carreras impulsadas. A lo largo de sus años antes de llegar a los Medias Rojas de Boston, Cepeda acumuló impresionantes estadísticas, incluyendo 358 jonrones y más de 1,200 carreras impulsadas, consolidando su reputación como uno de los bateadores más temidos y respetados de su era.

El primer DH de los Red Sox

En diciembre de 1972, los Medias Rojas de Boston le ofrecieron ser su primer bateador designado (DH), una oportunidad que Cepeda aceptó de inmediato. En ese momento, el rol del bateador designado era una novedad, y Cepeda admitió en una entrevista en 2013 que no sabía mucho sobre esta posición. Sin embargo, esta decisión revitalizó su carrera y, según sus propias palabras, lo llevó al Salón de la Fama.

En la temporada de 1973, Cepeda jugó 142 partidos como bateador designado, alcanzando un promedio de bateo de .289 con 20 jonrones y 86 carreras impulsadas. En abril de ese año, comenzó con fuerza, bateando .333 con cinco jonrones, y en agosto, impulsó 23 carreras y conectó cuatro dobles en un solo juego contra Kansas City. Este rendimiento excepcional le valió el título de Bateador Designado del Año.

El 8 de mayo de 2013, Fenway Park celebró una ceremonia en honor a Cepeda por su papel como uno de los primeros bateadores designados. Durante el evento, Cepeda expresó su gratitud y sorpresa por el impacto duradero de esta posición en su carrera y en el béisbol en general.

Logros y reconocimientos

Los números de Cepeda hablan por sí mismos: 2,351 hits, 379 jonrones y 1,365 carreras impulsadas en su carrera. Pero más allá de las estadísticas, Cepeda dejó una marca imborrable en el juego con su estilo de juego apasionado y su habilidad para inspirar a sus compañeros de equipo.

Después de haber transcurrido su tiempo como elegible por la Asociación de Escritores de Béisbol de América para el Salón de la Fama, su turno llegó a través del Comité de Veteranos. El 25 de julio de 1999, el béisbol celebró la entrada de uno de sus más grandes talentos al Salón de la Fama: Orlando Cepeda. Conocido cariñosamente como “Peruchín” y “El Baby Bull”, Cepeda se convirtió en el segundo jugador puertorriqueño en recibir este honor, siguiendo los pasos del legendario Roberto Clemente.

La exaltación de Cepeda al Salón de la Fama fue un momento de profunda emoción y orgullo para él y para la comunidad puertorriqueña. En su discurso de aceptación, Cepeda agradeció a su familia, a sus compañeros de equipo y a los aficionados que lo apoyaron a lo largo de su carrera. También dedicó un momento especial a honrar la memoria de su padre, “Perucho” Cepeda, una leyenda del béisbol en Puerto Rico, quien influyó profundamente en su vida y carrera.

La inclusión de Orlando Cepeda en el Salón de la Fama no solo reconoce sus logros en el campo, sino también su carácter y resiliencia. Después de enfrentar desafíos personales y controversias fuera del campo, Cepeda demostró una notable capacidad de recuperación, convirtiéndose en un modelo a seguir y en un embajador del deporte.

Sombras en su carrera

La carrera de Cepeda no estuvo exenta de controversias y dificultades personales. En 1976, fue condenado en San Juan, Puerto Rico, por contrabando de marihuana y sentenciado a cinco años de prisión. Esta condena probablemente fue una de las razones por las que no fue elegido al Salón de la Fama por la Asociación de Escritores de Béisbol de América, aunque eventualmente fue elegido por el Comité de Veteranos en 1999.

Además, en mayo de 2007, fue arrestado por la Patrulla de Carreteras de California tras ser detenido por exceso de velocidad. Durante la inspección, los oficiales encontraron una cantidad “utilizable” de una sustancia en polvo blanco, probablemente metanfetamina o cocaína, así como marihuana y una jeringa. Este incidente fue un recordatorio de los desafíos personales que Cepeda enfrentó fuera del campo de juego.

Despedida a una leyenda

Después de su retiro, Cepeda dedicó gran parte de su tiempo a actividades filantrópicas y al desarrollo del béisbol en su natal Puerto Rico. Fue un ferviente defensor de los derechos de los jugadores y trabajó incansablemente para mejorar las condiciones para los jugadores latinos en las ligas menores y mayores.

Su impacto en la comunidad del béisbol y en la sociedad en general es inmenso. Orlando Cepeda no solo será recordado por sus hazañas en el diamante, sino también por su generosidad, su carácter afable y su compromiso con el crecimiento del béisbol.

La noticia de su fallecimiento ha resonado en todo el mundo del deporte, con homenajes y mensajes de condolencias llegando desde todas partes. Jugadores, entrenadores, fanáticos y organizaciones han rendido homenaje a un hombre que dio tanto al béisbol y que, a cambio, recibió el amor y el respeto de millones.

Orlando “Peruchín” Cepeda deja un legado que perdurará por generaciones. Su vida y carrera son un testimonio del poder del talento, la dedicación y el amor por el juego. Aunque ya no esté con nosotros, su espíritu vivirá en cada swing de bate, en cada jugada espectacular y en cada joven que sueña con llegar a las Grandes Ligas, inspirado por el camino que él ayudó a pavimentar.

Y en su natal Puerto Rico y para todos sus peloteros, siempre fue una figura paternal para todos los jóvenes que durante los últimos 40 años han brillado en las Grandes Ligas, y un eterno defensor del béisbol latinoamericano.

El caso de Orelvis Martínez: Otra llamada de atención sobre la política antidopaje en MLB y el impacto en jugadores latinos

VOCES DEL DIAMANTE

La reciente suspensión de 80 juegos sin paga impuesta a Orelvis Martínez, el joven infielder de los Toronto Blue Jays, por dar positivo a Clomifeno, resalta una vez más las complejidades y los desafíos que enfrentan los jugadores latinoamericanos en las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) con respecto a la política antidopaje.

Martínez, quien fue ascendido recientemente a las grandes ligas después de una impresionante temporada en Triple-A, vio su carrera detenida abrúptamente tras la detección de esta sustancia, comúnmente usada en tratamientos de fertilidad, en su sistema. Según declaró Martínez, el Clomifeno fue prescrito por un médico en la República Dominicana, sin advertirle que era una sustancia prohibida bajo las regulaciones de MLB.

Martínez emitió un comunicado a través de la Asociación de Jugadores de la MLB:

“Durante los últimos dos años, he estado intentando formar una familia con mi novia. Durante la temporada baja, visitamos una clínica de fertilidad en República Dominicana y después de realizarnos análisis, nos recetaron un tratamiento que incluía un medicamento llamado Rejun 50. Desafortunadamente, Rejun 50 contiene Clomifeno, una sustancia prohibida. Queríamos mantener este asunto privado, incluso dentro de nuestra familia, y confiamos en el médico que nos aseguró que este tratamiento no incluía drogas para mejorar el rendimiento. Por lo tanto, cometí el error de no divulgar esto a mi equipo ni a la MLBPA. Dicho esto, asumo toda la responsabilidad de mis acciones y acepto mi suspensión.

Quiero disculparme con mis compañeros de equipo en Buffalo y Toronto, la organización de los Blue Jays, y más importante, con los fanáticos que me han apoyado durante mi carrera. Aprenderé de esta experiencia y volveré al campo en septiembre”.

La Desinformación y sus Consecuencias

La situación de Martínez arroja luz sobre un problema recurrente entre los jugadores latinoamericanos: la falta de información y asesoramiento adecuado sobre las sustancias prohibidas. A pesar de las estrictas políticas antidopaje implementadas por MLB, y los esfuerzos por educar a los jugadores sobre las sustancias que pueden poner en riesgo sus carreras, sigue habiendo casos de positivos que parecen estar vinculados más a la desinformación o a errores de juicio que a la intención de mejorar el rendimiento deportivo.

Los jugadores latinos representan un porcentaje significativo de las suspensiones relacionadas con el dopaje en MLB, un hecho que sugiere desafíos particulares para esta comunidad. Estos incluyen barreras idiomáticas y diferencias culturales que pueden complicar la comprensión completa de las reglas del deporte norteamericano. Además, el acceso limitado a médicos y asesores que entiendan profundamente las regulaciones de MLB en sus países de origen puede llevar a situaciones como la de Martínez.

Reacciones y Apoyos

Ross Atkins, gerente general de los Blue Jays, expresó su decepción pero también reafirmó el apoyo al jugador. Por su parte, Martínez se disculpó con sus compañeros, la organización, y los fanáticos, señalando su falta de cuidado al no verificar la composición de los medicamentos prescritos.

Afortunadamente para los Blue Jays, el club tiene muchas opciones a su disposición para llenar la mezcla de infield del club mientras Bichette está lesionado, incluso sin Martínez. Isiah Kiner-Falefa ha asumido el papel diario en el campocorto desde que Bichette se lesionó la semana pasada, y el club espera mezclar entre Davis Schneider, Ernie Clement, Addison Barger y Spencer Horwitz en segunda y tercera base mientras Bichette está fuera. La adición de Berroa a la mezcla del roster debería permitir que Schneider se mezcle más frecuentemente en el infield de lo que ha hecho en las últimas semanas, ya que ha dividido tiempo entre la segunda base y el jardín izquierdo hasta este punto en la temporada.

Mirando hacia el Futuro

Ahora, la carrera de Martínez en las grandes ligas está en pausa justo días después de haber comenzado. Lo más temprano que podrá volver a jugar en las grandes ligas será el 23 de septiembre contra los Red Sox, aunque dado que Martínez será inelegible para participar en la postemporada debido a su suspensión y esa fecha cae solo seis juegos antes del final de la temporada regular, no sería sorprendente si Martínez no regresara a las mayores hasta la campaña 2025.

El caso de Martínez no solo afecta su carrera personal sino que también debe servir como un caso de estudio sobre la necesidad de mejorar la educación y los recursos disponibles para los jugadores latinos en MLB. Es crucial que la liga, junto con las asociaciones de jugadores, intensifique sus esfuerzos para garantizar que todos los jugadores, independientemente de su origen, tengan acceso a información clara y precisa sobre las sustancias prohibidas y las consecuencias de su uso.

Mientras Martínez espera su regreso al campo, su caso resalta la importancia de que los jugadores tomen un papel activo en su educación antidopaje y busquen asesoramiento adecuado de forma integral ante su rol como pelotero de grandes ligas antes de tomar cualquier sustancia, especialmente cuando se encuentran en el extranjero. Así, la MLB continúa enfrentando el reto de adaptar y mejorar sus políticas para asegurar un campo de juego equitativo y justo para todos los atletas.

Los cuatro sliders de Shohei Ohtani (el día que lo conocí)

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – La última semana de junio de 2023 los Angelinos de Los Ángeles visitaron el Coors Field para una serie de tres juegos contra los Rockies. Esa serie la ganaron los Rockies 2-1 aunque la derrota púrpura en el segundo juego fue histórica con el marcador 25-1.

Además de este dato meramente estadístico e histórico fue inolvidable haber conocido al japonés sensación de Las Mayores, el Sensei Shohei Ohtani, candidato a MVP en cada temporada y el jugador franquicia de toda la MLB, y aquel que firmó por primera vez un contrato por $700 millones.

Aunque confieso que ya a Ohtani lo había visto de cerca en el Juego de Estrellas en Denver en 2021 no fue sino hasta esta serie que pude observar sus rutinas de entrenamiento, ver su casillero, intercambiar un pequeño saludo y sobre todas las cosas preguntarle a sus compañeros sobre cómo es él.

Los japoneses son adictos al béisbol

CONOCÍ A SHOHEI OHTANI 🇯🇵⚾️ Te lo cuento TODO en mi Podcast

Desde primeras horas cuando llegué al estadio ese viernes para el primer encuentro de la serie vi que muchas cosas eran diferentes. Al llegar a la sala de prensa del Coors Field vi que había unos 6 ó 7 reporteros japoneses con quienes desde el principio comencé a entablar conversación. Algunos de ellos me dijeron que viajan con los Angelinos toda la temporada para cubrir exclusivamente a Ohtani.

Los periodistas nipones me advirtieron desde un comienzo que Ohtani no da entrevistas, no importa el medio, ni siquiera si eres japonés. Eventualmente el Departamento de Prensa de los Angelinos organiza una rueda de prensa con Ohtani, pero en el Coors Field no tuvimos esa suerte.

Aunque ya había escuchado rumores de la numerosa cobertura periodística que los japoneses hacen fue sorpresivo para mí como más de 10 reporteros y camarógrafos sólo tenían una misión antes del juego, durante y después: seguir a Ohtani. Escuché que en el Clásico Mundial de Béisbol 2023 hubo más de una televisora oficial transmitiendo los juegos de Japón en vivo y directo.

Los millennials tenemos algo o mucho de japoneses

Otra curiosidad es que todos aquellos latinoamericanos que nacimos entre los 80’s y 90ś -creo- en su gran mayoría tenemos una admiración y gusto por los Animes (o caricaturas japonesas) como Saint Seiya o Caballeros del Zodiaco, Dragón Ball, Supercampeones o Capitán Tsubasa. Pues los periodistas japoneses tienen estos animes presentes en sus celulares, franelas, stickers en cámaras etc.

Me contaron estos periodistas nipones y jugadores que a Ohtani le encantan los animes, que los ve cada vez que puede y que le explica a sus compañeros latinos de equipo como Carlos Estévez y Luis Rengifo sobre las historias japonesas presentes en estos animes.

No olvidemos que Shohei Ohtani nació en Oshu, Japón, en 1994. Así que es un millennials con todo lo que significa la palabra. Me cuentan que es muy bromista, que le encanta echar bromas con los latinos, que le gusta la “guachafa”, ver películas y conocer el significado de palabras en español. Eso sí, cuando está en sus rutinas de trabajo se aísla prácticamente de todo. 

¿Cómo son las rutinas de entrenamiento de Ohtani?

Para muchos es un misterio cómo un jugador de grandes ligas puede ser lanzador abridor de primerísimo nivel y a su vez bateador designado jonronero de los mejores de la MLB. Entre tantos, un pelotero quien ha manifestado su asombro al respecto es David Ortiz, quien ha dicho en entrevistas que a él no le daba tiempo de completar su rutina de bateo y que cómo alguien en Las Mayores podría hacer más de una rutina.

Durante esta serie uno de los objetivos que tuve fue descubrir cómo hacía Ohtani para prepararse como lanzador y bateador en una misma tarde de calentamiento previo al juego.

Me revelaron compañeros que Ohtani generalmente primero trabaja el brazo, osea su rutina de pitcher, y después se va a la caja de bateo para entrenar su ofensiva.

Pero lo más revelador es que Ohtani solo trabaja en sus defectos. Cuando está lanzando sólo practica aquellos lanzamientos que no le están quebrando o con los que no se está sintiendo cómodo, lo mismo con el bateo: solo practica las zonas débiles de su swing. Con esto el japonés logra ahorrar tiempo, no desgastarse físicamente e incluso tener tiempo para compartir con sus compañeros sobre sus animes favoritos.

Los cuatro Sliders de Ohtani

Imagen referencial que explica los diferentes recorridos de la pelota según los lanzamientos

El sensei no deja de sorprender a propios y extraños. Con cada jugador y coach de los Angelinos que hablé solo me dijeron estar asombrados con ver la dedicación, estudio del rival y meditaciones que Ohtani hace cada día. Hay momentos en los camerinos que Ohtani pide soledad para meditar.

Entre todos los peloteros, quienes siempre están más cerca de Ohtani por las rutinas del Bullpen son los pitchers. En una conversación con el relevista dominicano Carlos Estévez, quien estuvo en el Juego de las Estrellas 2023, le pregunté si le pedía algún consejo a Ohtani y me reveló que ha hablado con el japonés sobre el Slider, pero que Ohtani no solo tiene uno, sino hasta cuatro diferentes Sliders.

Según pude averiguar con la data de MLB los cuatro Sliders de Ohtani, según la trayectoria de la bola como lanzador derecho que es, podrían ser:

En la gráfica 12 diferentes lanzamientos de un pitcher. Solo del Slider, Shohei Ohtani tiene cuatro versiones.

Slider clásico: aquella bola que sale del brazo derecho, se aleja hacia la izquierda y cae al llegar a la goma.

Slider Sweeper: es como una recta por la velocidad pero saliendo del brazo derecho al llegar a la goma se abre hacia la izquierda.

Slider invertido: es aquella bola que por el movimiento contrario de la muñeca y de la mano del pitcher en vez de alejarse desde la derecha hacia la izquierda, lo que busca es lo invertido: moverse desde el centro entrando hacia la derecha.

Cambio-Slider: es un lanzamiento complicado, pero hasta donde entiendo es como un slider clásico pero con otra velocidad. Algunos dicen que es como el Slider clásico pero invertido, es decir la bola no solo entra hacia la derecha sino que también cae llegando a la goma.

Shohei Ohtani no nos deja de sorprender. Aunque no todos los lanzamientos que practican los pitcher son usados por ellos en un juego, no se extrañen que Ohtani empiece a sumar a su repertorio alguno de estos Slider o estos sean usados esporádicamente por el nipón en momentos complicados.

Willie Mays y su legado Inmortal en el Béisbol Caribeño.

VOCES DEL DIAMANTE

Hoy recordamos a Willie Mays, cuya desaparición física nos deja un vacío profundo en el mundo del béisbol, pero también un legado imborrable. Mays, cuya pasión por el béisbol lo llevó a jugar durante todo el año en 1954 y 1955, es una figura icónica que trascendió fronteras.

Tras ser nombrado Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1954 y ganar la Serie Mundial con los New York Giants, decidió llevar su talento a la Liga de Béisbol Invernal de Puerto Rico de la mano de su coach en los Giants Herman Franks, quien dirigía a los Cangrejeros de Santurce de Pedrín Zorrilla. Este hecho sin precedentes unió históricamente los circuitos de la MLB y el Caribe, marcando un antes y un después en el béisbol.

Después de otra temporada decepcionante para los Cangrejeros en 1953, el manager Herman Franks también reclutó a Ron Samford para reforzar el equipo. Con Mays en el jardín central, un Clemente de 20 años en el jardín derecho y el veterano Luis Olmo aún en el equipo en el jardín izquierdo, los Cangrejeros presumieron uno de los mejores outfields en la historia del deporte.

Willie en Puerto Rico

Mays llegó a Puerto Rico dos semanas después de ganar la Serie Mundial donde realizó la famosa atrapada al batazo de Vic Wertz en el Juego 1. El Jugador Más Valioso de la Serie Mundial comenzó a entregarse oficialmente en 1955, por lo que la gran actuación de Mays no fue oficialmente premiada, pero si unánimemente considerada como la bujía del título de los Giants.

A pesar de su éxito en las Grandes Ligas, Mays decidió jugar béisbol invernal, no por la necesidad económica, sino posiblemente por su amor por el juego y el deseo de mantenerse en forma. Su presencia en los Cangrejeros de Santurce elevó el nivel de competencia de la liga y atrajo a multitudes.

Era el tiempo desarrollo del joven Roberto Clemente, un prometedor jardinero que en ese momento, acababa de ser seleccionado por los Pittsburgh Pirates en el draft de la Regla 5, después de pasar una temporada en el sistema de ligas menores de los Dodgers. Clemente se unió a los Cangrejeros de Santurce para continuar desarrollando sus habilidades. Tener a Willie Mays como compañero de equipo fue una oportunidad invaluable para Clemente de aprender de uno de los mejores jugadores de su época.

Mays terminó la temporada en Puerto Rico como Campeón Bate con un impresionante promedio de .395, registrando 172 turnos al bate, 15 dobles, 7 triples, 12 cuadrangulares y 34 sencillos, además de robarse 10 bases. Aunque muchos consideraron sus números como suficientes para ganar el MVP de la liga invernal, el premio recayó en el lanzador ligamayorista Sam Jones, quien se llevó la triple corona del pitcheo en favor de Santurce.

Roberto Clemente, por su parte, colaboró con un astronómico promedio de .344 en 273 turnos, logrando 9 dobles, 4 triples, 6 cuadrangulares y empujando 37 carreras. Entre ambos anotaron 128 de las 372 carreras de Santurce en la temporada regular.

¡PÁNICO!

El equipo de los Cangrejeros de Santurce en esa temporada acumuló estadísticas notables, alcanzando 2,399 turnos en los 72 juegos programados, conectando 492 sencillos, 82 dobles, 27 triples y 72 cuadrangulares, para un promedio general de .281. Empujaron 334 carreras y pisaron el plato en 372 ocasiones. El cuerpo monticular estuvo a la altura, enfrentándose a 2,293 bateadores, permitiendo 188 carreras limpias, ponchando a 437 y otorgando 247 bases por bolas, para una efectividad de 2.68. Sam Jones ganó 14 juegos y perdió 4, Rubén Gómez (13-4) y Bill Greason (8-2) destacaron en la rotación.

De esta descomunal actuación se arroja el aún vigente nombre del “Escuadrón del Pánico”. Santurce fácilmente derrotó a los Criollos de Caguas 4-1 en la Serie Final ganando el boleto a la Serie del Caribe 1955 en Caracas, Venezuela.

El flamante Estadio de la Ciudad Universitaria fue el escenario del torneo del 10 al 15 de febrero de 1955. Participaron los campeones de Cuba (Alacranes de Almendares), Panamá (Carta Vieja Yankees), Puerto Rico (Cangrejeros de Santurce) y Venezuela (Navegantes del Magallanes), la serie consistió en 12 juegos en los que cada equipo se enfrentó dos veces a los demás.

Rn los primeros juegos, nadie quería ni acercarle la bola a la zona de strike de Mays, hasta que finalmente tuvo uno de los momentos más memorables en la historia al conectar jonrón en extra innings para dejar en el terreno a Magallanes en el sexto juego de la serie.

Mays llega al plato y la celebración de Santurce explota al dejar en el terreno a Magallanes el 12 de febrero de 1955. El batazo llegó en el episodio número 11 para ganar 4-2 y ante su compañero con los Giants, el venezolano Ramón Monzant.

Clemente también mostró su potencial, destacándose como líder del torneo en anotadas con 8.

Santurce ganó cómodo el evento barriendo en los primeros 5 juegos asegurando el cetro. Sólo perdieron contra Venezuela en su último choque ya con la corona en la mano.

Como sorpresa, el MVP de la Serie del Caribe en 1955 no fue ni Mays ni Clemente, sino un joven shortstop llamado Don Zimmer, quien llegó a Santurce desde los Brooklyn Dodgers y que tendría una larga carrera como jugador y técnico. La presencia de estos jugadores no solo elevó el perfil de la liga, sino que también dejó un legado duradero que continúa siendo recordado y celebrado.

El Escuadrón del Pánico de Santurce es aún considerado por muchos como el mejor equipo en la historia del béisbol invernal.

  • Catcher: Harry Chiti
  • Primera base: George Crowe
  • Segunda base: Ron Samford
  • Shortstop: Don Zimmer
  • Tercera base: Buster Clarkson
  • Jardín izquierdo: Luis Rodríguez Olmo
  • Jardín central: Willie Mays
  • Jardín derecho: Roberto Clemente
  • Lanzadores: Rubén Gómez, Sam Jones y Bill Greason entre otros.

IMPACTO

Aunque la temporada corta de Puerto Rico y la Serie del Caribe en Venezuela representan solo una pequeña fracción en las carreras de Mays y Clemente, el hecho de que compartieran el campo en Puerto Rico fue más que emocionante. Esta colaboración no solo dejó una marca en la liga invernal, sino que también ofreció a los aficionados un vistazo de lo que se convertirían en dos de los mejores jugadores de béisbol de todos los tiempos.

El impacto de la presencia de Willie Mays en Puerto Rico impulsó significativamente el béisbol caribeño, resultando en un marcado crecimiento del béisbol en la isla en los años siguientes. Dos de sus compañeros de equipo en Santurce, Roberto Clemente y el entonces prospecto de 17 años, Orlando Cepeda, quienes más tarde entrarían en el Salón de la Fama en Cooperstown, lideraron este crecimiento.

Willie Mays permanece presente en cada temporada en la que los legendarios Cangrejeros saltan al terreno de juego. Después de esos tres títulos cosechados bajo la dirección de Pedro Zorrilla, el equipo ha añadido otros 13 títulos en sus 85 años de rica historia. Mays sigue siendo una figura de orgullo y pasión para esta divisa.

Su tiempo en Santurce no solo elevó el nivel del béisbol puertorriqueño, sino que también inspiró a generaciones de jugadores y aficionados, consolidando su legado como uno de los más grandes en la historia del béisbol invernal.

¿Es buena idea tener a Shohei Ohtani de primer bate en los Dodgers de Los Ángeles?

TURNO AL BATE

En la actualidad, la estrategia de designar a un jugador como primer bate no se limita a un único perfil. Los primeros en el orden de bateo pueden ser desde bateadores de poder hasta aquellos especializados en conectar bolas.

Shohei Ohtani se destaca por su swing corto y cerrado, lo que le permite anticiparse a lanzamientos rápidos y curvos, generando así mucho contacto. No obstante, su habilidad no se reduce al contacto; posee un poder fenomenal.

Su capacidad para mantener el bate en la zona de strike y controlar su cuerpo durante el lanzamiento le otorga dominio no solo sobre su zona de bateo, sino sobre todos los tipos de lanzamientos en la zona de strike. Esta habilidad lo convierte en un bateador completo, capaz de golpear hacia todos los sectores del campo con gran destreza.

Su promedio de bateo de .314 y un porcentaje de embasarse (OBP) de .389 en la temporada son testimonio de su habilidad para llegar consistentemente a base.

Además de ser un bateador sólido, Ohtani demuestra velocidad en las bases con 16 robos en la temporada actual.

En mi opinión, tener a Ohtani como primer bate no solo aprovecha al máximo sus habilidades, sino que también plantea un desafío para los equipos rivales. Después del primer turno, su versatilidad le permite adaptarse a diferentes posiciones en el lineup, sin afectar el rendimiento del equipo de manera negativa.

¿Por qué se habla tanto de Juan Soto? Entiende el contexto de su aspiración en la agencia libre.

VOCES DEL DIAMANTE

Nueva York, NY – Juan Soto, uno de los talentos más prometedores y electrizantes del béisbol moderno, tiene un contrato de un año con los New York Yankees por la impresionante suma de 31 millones de dólares para la temporada 2024. Este acuerdo, totalmente garantizado, lo convierte en uno de los jugadores mejor pagados en un solo año en la historia de la MLB y el récord para un año de arbitraje.

Soto, de 25 años, ha demostrado ser un jugador excepcional, tanto en su tiempo con los Washington Nationals como con los San Diego Padres. Su capacidad para batear, su disciplina en el plato y su habilidad para impactar en el juego lo han establecido como uno de los mejores bateadores de su generación. Su incorporación a los Yankees busca reforzar una alineación que ha tenido dificultades en años recientes.

El Contexto del Contrato

El contrato de un año de Soto con los Yankees es un movimiento estratégico tanto para el jugador como para la franquicia. Por un lado, le da a Soto la oportunidad de mostrar su valía en el escenario más grande del béisbol, mientras que los Yankees buscan maximizar su ventana de oportunidad para ganar un campeonato.

Sin embargo, la duración del contrato plantea preguntas sobre el futuro a largo plazo de Soto con los Yankees. La realidad es que Soto busca un contrato a largo plazo al finalizar la temporada 2024 en base a su valor de mercado, calculado entre los 400 y 600 millones de dólares por una década o más. Este valor también depende de su desempeño durante esta temporada y de la disposición de un equipo de “casarse” a largo plazo con el jugador.

Desde su debut en 2018, Soto ha compilado estadísticas impresionantes que reflejan su talento y consistencia. Hasta la fecha, ha acumulado un promedio de bateo de .287, con 177 jonrones y 536 carreras impulsadas. Además, su porcentaje de embasado (OBP) es de .422, y su slugging (SLG) es de .530, lo que resulta en un OPS de .952. Soto ha mostrado una habilidad excepcional para embasarse, liderando la MLB en bases por bolas en múltiples temporadas, y ha sido seleccionado para el Juego de Estrellas en dos ocasiones .

La Economía Inflada del Béisbol

Los grandes contratos han inflado la economía del béisbol a niveles nunca vistos. Recientemente, el dueño mayoritario de los Yankees, Hal Steinbrenner, declaró que una nómina para 2025 de los Yankees superior a los 300 millones de dólares era insostenible. Esto deja entrever una estrategia para reducir costos de nóminas, lo cual podría afectar las aspiraciones de Soto de conseguir un contrato récord para un jugador latino.

Soto, por su juventud y productividad desde muy joven, aspira a un contrato de largo plazo que podría convertirse en récord para bateadores, dejando afuera el contrato de Shohei Ohtani por ser un jugador de doble rol.

Sin embargo, en los últimos años, la mayoría de los contratos multimillonarios firmados por más de cinco años en la agencia libre no han resultado satisfactorios para los equipos en cuanto al rendimiento esperado a largo plazo por el jugador. Soto, no obstante, tiene a su favor la juventud y la salud para poder aspirar a establecer una marca récord.

Pero es a él que le toca experimentar esta coyuntura entre su valor en base al mercado actual y la imperante necesidad de la industria de establecer límites en sus nóminas en base a la salud financiera del negocio.

La Competencia Financiera

Los Yankees, conocidos por su disposición a invertir grandes sumas en talento, enfrentan un reto significativo. Ya tienen compromisos financieros enormes con jugadores como Aaron Judge, Giancarlo Stanton y Gerrit Cole. Mantener a Soto más allá de 2024 requeriría una reestructuración considerable de su nómina o una inversión adicional significativa, algo que no todos los equipos pueden permitirse.

El impacto financiero de retener a Soto va más allá de su salario anual. Con un contrato potencialmente récord en el horizonte, los Yankees tendrían que equilibrar sus libros de contabilidad cuidadosamente para evitar exceder el límite del impuesto de lujo, que ya está entre los más altos de la liga.

El Futuro de Juan Soto

La temporada 2024 será crucial para Juan Soto y los New York Yankees. Si Soto mantiene su nivel de juego estelar, podría ser una de las historias más emocionantes del béisbol y establecerse como una pieza central en la búsqueda de los Yankees por otro título de Serie Mundial. Al mismo tiempo, su desempeño influirá en su futuro contrato y determinará si su estadía en Nueva York será más que un episodio corto pero brillante en su carrera.

En resumen, Juan Soto se encuentra en una posición privilegiada, con la oportunidad de demostrar por qué es uno de los mejores jugadores del béisbol mientras negocia su futuro en la MLB. Los próximos meses serán determinantes para él y para los Yankees, ya que ambos buscan maximizar los beneficios de esta asociación de alto perfil.


¿Por qué Luis Arráez se poncha tan pocas veces?

TURNO AL BATE

En una época donde el nivel de los lanzadores ha incrementado tanto en nuevos pitcheos rotacionales como en velocidades por encima de todas las épocas anteriores, que llegan entre 98, 99 y 100 MPH, el ponche durante las temporadas de Grandes Ligas ha aumentado a un nivel escandaloso.

En una entrevista, David Ortiz comentó que en su época “quien se ponchaba 100 veces tenía problemas”. Sin embargo, hoy en día es muy común ver jugadores que sobrepasan con facilidad los 100 e incluso los 150 ponches en una temporada.

Podemos ver casos como los de Mike Trout, quien en 2014 se ponchó 184 veces, o el caso de Giancarlo Stanton, quien lo hizo en 211 ocasiones en 2018.

Está claro que el juego ha cambiado y la mentalidad de los bateadores también, por lo que todos estos factores hacen que sea inevitable abanicar tantas veces en un año.

Sin embargo, existe alguien que ha roto este estereotipo para convertirse prácticamente en el único jugador que sacrifica el poder por el contacto: el señor Luis Arráez.

También existe una estadística que vuelve a Luis Arráez un bateador mucho más interesante: lo difícil que es poncharlo al consumir turno.

Para que se hagan una idea, jugadores que también son considerados “pure hitters” no están ni cerca de Luis Arráez en cuanto a cantidad de ponches se refiere.

Arráez, en 2024, se ha ponchado tan solo 16 veces. Y en cuanto a otros jugadores, colocaré una lista de estos casos para reafirmarlo:

  • Mookie Betts: 28K (2024)
  • Jurickson Profar: 36K (2024)
  • José Altuve: 50K (2024)

Lo que claramente nos da a entender que la diferencia es abismal.

¿Pero qué tiene el swing de Arráez que lo hace tener tanto contacto ante los lanzamientos rivales?

Todo parte desde la postura, donde busca mantenerse más corto, con sus manos abajo y cerca del hombro para reaccionar mucho más a tiempo.

Ajustes como estos los hemos visto en jugadores como Rafael Devers, por ejemplo, quien está bajando más sus manos y recogiendo su postura para estar más temprano y a tiempo en el home, para evitar que los pitcheos en velocidad le ganen en menos ocasiones.

La regadera también comienza su carga bastante temprano para crear en su capacidad de reacción mucha más chance de golpeo. A pesar de tener el swing más lento de la MLB, este aspecto le ayuda a que no necesite un swing tan veloz. Por lo que en breaking balls o rectas, sus manos van a estar listas.

Para finalizar, atacar quedándose atrás, junto a lo bien que suelta atrás su maceta y su pie, le ayuda a que su bate gire y funcione como una especie de látigo en vez de empujar sus manos. Esto le ayuda a ganar mucho más terreno de golpeo, debido a que soltando atrás su maceta va a pasar por más tiempo en la zona de strike.

No por nada tiene dos títulos de bateo consecutivos y con el ojo puesto en el tercero.

Las implicaciones de los pagos diferidos en las Grandes Ligas

Bristol, Connecticut – El monumental contrato de Shohei Ohtani ha generado sorpresa y admiración, pero es esencial examinar a fondo los detalles, especialmente los relacionados con los pagos diferidos, y entender cómo esto puede afectar al jugador y al panorama general del béisbol.

Aunque el contrato se valora en 10 años y $700 millones, una inspección más detenida revela una estrategia financiera única. Se estima que hasta $680 millones serán diferidos, lo que implica que los Dodgers solo desembolsarán $20 millones en la próxima década. Este enfoque financiero otorga a los Dodgers una flexibilidad financiera considerable durante la vigencia del contrato.

Este escenario plantea interrogantes sobre la equidad en el béisbol, especialmente cuando la liga ya enfrenta críticas por la falta de competitividad y la dificultad para que equipos de mercados más pequeños prosperen.

Surge la pregunta: ¿Es justo que los Dodgers, un equipo ya ubicado en uno de los mercados más grandes, puedan asegurar a un jugador de la calidad de Ohtani sin incurrir en costos significativos de inmediato?

La liga, encargada de velar por el balance competitivo y financiero, parece haber dejado de lado estos principios fundamentales.

Es relevante destacar que este tipo de contratos no viola ningún término del acuerdo colectivo, lo que sugiere que los Dodgers y el equipo de Ohtani han sido creativos dentro de los límites establecidos por las reglas actuales de la liga. Aunque es una muestra de ingenio financiero, plantea la cuestión ética de si la liga debería permitir tales estructuras contractuales que, aunque legales, podrían desequilibrar la competencia.

Por el otro lado, la Asociación de Peloteros, como contraparte en las grandes decisiones de la industria del béisbol, brilla por su ausencia, y es lógico pues uno de sus grandes “representados” está obteniendo un beneficio histórico.

Una solución aparentemente simple al dilema de los contratos diferidos es permitir que los equipos estructuren sus pagos a los jugadores como deseen, pero que el valor total de los contratos cuente únicamente contra el balance salarial del equipo durante los años en que los jugadores estén bajo contrato. O bien, los Dodgers podrían mantener a Ohtani en la lista de 40 jugadores mientras pagan el resto del dinero y reducir la carga salarial anual. Estas deberían ser las opciones. Es decir, a nivel competitivo, otorgar este tipo de contratos debería tener un “peso” para el club más allá del financiero con el fin de que al momento de ofrecerlos los equipos cuestionen su ejecución a novel gerencial.

Si los equipos de grandes mercados pueden posponer dinero para el futuro y, por lo tanto, reducir sus números de impuestos de lujo, se crearán grandes desequilibrios en el deporte.

Los equipos de grandes mercados podrían fichar a cada agente libre destacado para crear “superequipos”, pensando que en teoría serán ganadores, mientras los equipos de mercados medianos a pequeños seguirán luchando por migajas y apostando al “teamwork”.

Esto crearía el escenario que las vigentes reglas de MLB han pretenden limitar: cerrar la brecha entre los equipos grandes y chicos para mantener la competitividad. Al final todos son socios y se necesitan unos a otros.

Mientras Ohtani deleita al mundo aceptando un contrato que compensa un nivel de juego jamás visto en la historia, estaría abriendo las puertas a un estado anti-competitivo del deporte basado en la persistente brecha entre los que tienen mucho y tienen poco, en sentido figurado, pues como dueño de un club de liga mayor todos tienen y nadie pierde.

Los medios deportivos en la Era Digital y la transformación del béisbol

La transformación digital ha democratizado el acceso a la información deportiva, así que ahora más que nunca el periodista, narrador o “influencer” es lo que es más por su talento que por su posición en un medio (es decir: se sigue más al profesional que al medio, porque ya los medios no son ni hegemónicos ni imperativos, ni siquiera los oficiales como la MLB y sus sucursales)

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – En la era digital, los medios deportivos se enfrentan a una revolución sin precedentes. Uno de los postulados de la historia como ciencia es la “periodización”, es decir la historia tiene capítulos y estos capítulos se dividen en dos grupos: eras y periodos. Los primeros son cambios grandes, macros, significativos para la civilización como la era del cobre, la era del bronce, la era del hierro, y al tema que vamos “la era digital”.

Por su parte, y solo para despejar la duda, las épocas son periodos pequeños, generacionales, pero las “eras” o “edades” marcan el destino de la humanidad por medio de la tecnología, esa es la lógica tras el postulado histórico. No eran las mismas armas y herramientas las de la era del cobre que la de la era del hierro. Así que quien dominara un metal más resistente imponía su autoridad en aquella región por medio de guerras, de ahí que historiadores afirmen que “la historia de la humanidad es la de la lucha del hombre contra el hombre”. Esta es una triste realidad histórica.

El descubrimiento o la invención de la rueda y del fuego fueron cambios de era que transformaron la civilización. Hago tanto hincapié en esto porque la “era digital” de la que ya se tiene hablando unas cuantas décadas no es algo menor. Los libros de ficción se harán realidad y , quizás, en algún momento se queden cortos. Algo más, y como siempre, los protagonistas de estos cambios de era no seremos todos, sino algunos.

La inteligencia artificial, la sabermetría y el streaming no son más que hijos de una era digital que apenas comienza. Es como un bebé que en su adultez transformará la civilización y que -seguramente- ni usted ni yo veremos esta “edad” naciente en su esplendor pero somos sus pioneros.

¿Hay detractores de estos cambios? Claro, siempre los hubo y los habrá, pero el que no se adapte no sobrevivirá, como le pasó a los dinosaurios, o como aquellos que con ganas, fe y fervor -y hasta mejor entrenados y con una causa justa- lucharon con espadas de “cobre” contra escudos de “hierro”. Cuando los alemanes invadieron con tanques Polonia en otoño de 1939 los polacos tenían la mejor caballeriza del mundo; así como lo lee: fue una guerra entre caballos contra tanques.

La era de los medios digitales

La globalización y el surgimiento de nuevos medios alternativos han comprimido el mercado, transformando drásticamente los hábitos de consumo y desafiando la relevancia de las plataformas tradicionales. No importa que un narrador de béisbol transmita su juego de la radio o televisión tradicionales a la radio o televisión digitales, ese no es el punto, porque están haciendo lo mismo que caballos contra tanques.

El punto está en que la tecnología digital trae un cambio en los hábitos de consumo. Ya el fanático no necesita sintonizar el juego a la hora señalada, ni tampoco ver o escuchar todo el juego. Ahora él puede escoger no solo cuándo se conecta sino qué partes ver, cuándo verlo y cómo. La interacción es crucial en este fenómeno mediático. En esta era digital, que es la misma del conocimiento, el fanático ve menos pero sabe más. Una de tantas contradicciones en este choque tecnocultural que vivimos. Así les gusta y “el cliente siempre tiene la razón”.

Antaño la radio, la televisión y los periódicos de papel dominaban el panorama mediático, siendo la fuente principal de información deportiva para millones de personas en todo el mundo, ya que imponían el hábito de consumo. Esa “imposición” para “sintonizar o conectar” con los horarios del fanático hoy es imposible. ¿Por qué quiebran las televisoras que trasmiten béisbol? Arriba te di la respuesta. Además de las absurdas altas cifras que maneja la MLB por los derechos de su contenido que no se adaptan al mercado de los países que consumen béisbol, en su mayoría latinos y caribeños.

La clave del mercado es el millennial

La generación del milenio, marcada por aquellos nacidos entre los años 80 y 90, ha sido testigo de este cambio tecnológico generacional. Para ellos, las redes sociales y las plataformas de streaming son herramientas indispensables en su día a día, y los medios deportivos no son la excepción. La capacidad de acceder a contenido deportivo en vivo desde cualquier lugar y en cualquier momento ha alterado profundamente su relación con el deporte y la forma en que consumen información relacionada con él.

En este nuevo escenario, los medios deportivos se enfrentan a desafíos y oportunidades sin precedentes. Por un lado, la competencia es feroz, con una proliferación de medios digitales y redes sociales que compiten por la atención del público y que tienen más conexión que los medios tradicionales que piensan que la gente está aburrida, cuando es todo lo contrario.

Por otro lado, la transmisión en vivo de eventos deportivos sigue siendo un punto de venta único y poderoso para los medios tradicionales y digitales por igual, pero bajo nuevos precios y costos del mercado. La MLB no debe vender sus derechos como si el béisbol fuese un deporte global (porque no lo es) o como si latinoamérica fuese una potencia económica (porque tampoco lo es, lamentablemente).

La capacidad de transmitir eventos deportivos en vivo otorga a los medios deportivos una ventaja competitiva significativa en el paisaje mediático actual. A diferencia de otras formas de entretenimiento, como películas, series o documentales, que pueden ser consumidas en cualquier momento, los eventos deportivos tienen un atractivo especial al ser transmitidos en vivo. La emoción del momento, la imprevisibilidad de la competencia y la conexión con otros aficionados en tiempo real son experiencias que ningún otro medio puede igualar. No obstante, esto puede ser contraproducente porque nadie quiere ver un juego que ya terminó, así que el interés también “muere” en par de horas.

Para mantener su relevancia y atractivo en esta nueva era digital, los medios deportivos deben adaptarse y evolucionar constantemente. Esto implica no solo aprovechar las nuevas tecnologías y plataformas digitales para llegar a audiencias más amplias, sino también innovar en la forma en que presentan y cubren el contenido deportivo. Desde la narración interactiva hasta la integración de realidad aumentada, la creatividad y la adaptabilidad son clave para sobrevivir y prosperar en el cambiante paisaje mediático. Recuerden: en esta profesión estamos sobreviviendo.

En última instancia, los medios deportivos se encuentran en un punto de inflexión histórico. La transformación digital ha democratizado el acceso a la información deportiva, así que ahora más que nunca el periodista, narrador o “influencer” es lo que es más por su talento que por su posición en un medio (es decir: se sigue más al profesional que al medio, porque ya los medios no son ni hegemónicos ni imperativos, ni siquiera los oficiales como la MLB y sus sucursales).

Otra cosa muy importante: la gente ya está cansada que le mientan, que le vendan humo, porque hoy en día en la “era digital” que es la “era del conocimiento”, como nunca antes en la historia la verdad, la realidad, está a tal grado de acceso público. Hoy es “casi” imposible esconder algo entre la tierra y el cielo.

¿Ha dejado de ser Venezuela la cuna de los mejores torpederos?

Al momento de escribir este artículo, un total de 479 venezolanos han jugado en las Grandes Ligas, cifra que demuestra, sin atenuantes, que el béisbol sigue siendo el deporte favorito de los venezolanos, con una lista indiscutible de ídolos para quienes crecimos cuando eran muy pocos los peloteros criollos en llegar y establecerse en el llamado Big Show.

Nosotros, que nacimos en los sesenta, jugamos béisbol con la ilusión de llegar a emular lo hecho por Alonso “Chico” Carrasquel, el primer latinoamericano en ganar la votación al juego de estrellas como campocorto de los Medias Blancas de Chicago; a Luis Aparicio, por su magia con el guante y velocidad en sus piernas y también por el halo de misticismo que generaba su figura dentro y fuera del terreno.

Entrando en la década del setenta, al mismo tiempo que Aparicio se retiraba en 1974, otro campocorto, David Concepción, se convirtió en figura prominente de Venezuela en las mayores e ídolo de otra generación.

Fue tanto el impacto de Carrasquel, Aparicio y Concepción, cada uno en su época desde 1950 en adelante, que a nuestro país se le reconocía por ser una potencia mundial petrolera, tener a los mejores campocortos y a las mujeres más bellas.

Sería injusto no señalar que, aparte del béisbol, hubo otros ídolos deportivos como los púgiles Ramoncito Arias y Carlos “Morocho” Hernández; César Girón en la tauromaquia, quien junto a su hermano Curro Girón, eran de los mejores toreros en el mundo; y en el hipismo a Gustavo Ávila, probablemente el mejor jinete venezolano de la historia, ganador de dos de las tres carreras de la Triple Corona del hipismo estadounidense con el recordado Cañonero en 1971.

Enzo Hernández fue otro campocorto muy destacado por su parecido a Luis Aparicio y, pese a su débil ofensiva, durante siete años se adueñó de la posición seis de los Padres de San Diego. Una lesión en la columna vertebral aceleró su salida de las mayores y su retiro causó frustración a quienes lo admiramos por ser dueño de un estilo muy elegante y sobrio. Sorpresiva y tristemente,

Enzo Hernández se suicidó en 2013 por causas desconocidas, aunque nunca superó las consecuencias del dolor lumbar que lo aquejó hasta el final de su vida.

El Rey David Concepción, injustamente aún sin ser entronizado en el Salón de la Fama, brilló 18 años con los Rojos de Cincinnati, la mayor parte como torpedero, ganando cinco guantes de oro y nueve juegos de estrellas, solo por detrás del inmortal Aparicio, quien acumuló 9 guantes de oro y 13 participaciones en el Clásico de Julio.

Cuando el aragueño se retiró en 1988, ya había emergido otro campocorto que prolongaría la distinción de nuestro país en esa posición.

Oswaldo Guillén debutaba en 1985 y lo hizo por la puerta grande al ganar el premio del Novato del Año. Durante 14 temporadas permaneció en las praderas cortas de los Medias Blancas, con tres juegos de estrellas y un guante de oro en su currículo.

En 1989, de manera inesperada, debutó Omar Vizquel con los Marineros de Seattle, lo cual marcó el inicio de una carrera digna de ser elegida al Salón de la Fama, tras ganar 11 guantes de oro y dejar, entre otros registros, el mejor promedio de fildeo de por vida en su posición. Recordemos que el caraqueño llegó a los entrenamientos primaverales de ese año para ser observado sin la certeza de comenzar la campaña con el equipo grande.

La idea de la gerencia era observar su desenvolvimiento en el más alto nivel, después de brillar en ligas menores tras ser firmado por el scout cubano Orlando “Marty” Martínez. Para entonces, el titular era el boricua Rey Quiñonez, quien por un problema de adicción a las drogas no se presentó al spring training y, ante la madurez mostrada por Vizquel, la gerencia se atrevió a colocarlo en el lineup desde el primer día.

A partir de allí, comenzó a construir una carrera legendaria que duró 24 años, la mayor parte como uno de los mejores exponentes del juego. Hay que estar en el lugar adecuado, en el momento apropiado, y eso fue lo que, por fortuna, le sucedió al venezolano.

Posteriormente, aparecieron otros paracortos que dejaron huella, sin el brillo ni la calidad de los antes mencionados. Podríamos mencionar a César Izturis, ganador de un guante de oro, al igual que Alcides Escobar, con otro guante dorado, y Elvis Andrus, quien superó la barrera de 2,000 hits en su trayectoria y tiene el privilegio de haber devengado la suma de 137 millones de dólares en 15 años de carrera, con solo dos convocatorias, ambas de suplente, al juego de estrellas.

Así es el negocio del béisbol. Para fortuna de Andrus, Texas le otorgó un contrato de ocho años por 115 millones de dólares, reconociendo así su consistencia y madurez en el juego, aunque su desempeño no es comparable al de sus predecesores.

Miguel Rojas, Ezequiel Tovar, Orlando Arcia y Brayan Rocchio constituyen los integrantes del actual contingente nacional en el puesto más emblemático de Venezuela en el mejor béisbol del mundo. Arcia llegó a los Bravos de Atlanta desde Milwaukee. Su carrera parecía irse por un barranco al perder la titularidad, luego de cuatro campañas en plan estelar con los Cerveceros.

Extrañamente, la gerencia de los Bravos trajo a Arcia en un canje que pasó desapercibido como un movimiento más entre equipos. Arcia era una carta que se guardó la gerencia general de Atlanta ante la inminente partida del estelar Dansby Swanson hacia la agencia libre. Mantuvo al nacido en El Tigre, estado Anzoátegui, un par de campañas entre ligas menores y suplencia en el equipo grande, hasta que el año pasado le entregó la titularidad con resultados por encima del promedio, tanto que fue el SS de la Liga Nacional, mostrando todo el potencial que lo mantiene fijo entre los mejores de su posición.

Miguel Rojas, camino a llegar a 10 años en Grandes Ligas, finalista un par de veces al ganador del guante de oro, premio que le ha sido esquivo, era el capitán y torpedero de los Marlins hasta que lo cambiaron a los Dodgers de Los Ángeles. Ahora cumple un rol de suplente ante la modificación de Dave Roberts en asignar a Mookie Betts, quizás el mejor pelotero del béisbol en la actualidad, para asumir el puesto de Rojas. Será difícil para el nativo de Los Teques volver a cumplir un rol diferente a sus casi 35 años y con un contrato garantizado solo hasta 2025.

Brayan Rocchio era un desconocido para la afición venezolana cuando Cleveland lo subió para una breve pasantía el año pasado. Ahora es el titular y hace combinación con Andrés Giménez alrededor del segundo cojín y ha comenzado a llamar la atención por las excepcionales jugadas que realiza. El enigma es su débil bate que no supera la llamada “línea Mendoza”, un mote que quedó en la historia del béisbol mayor para quienes no superan los .220 de promedio al bate, en referencia al mexicano Mario Mendoza, quien se mantuvo por nueve temporadas entre Piratas, Marineros y Texas a pesar de promediar solo .218 de average de por vida.

Finalmente, ha aparecido un jugador que tanto a la ofensiva, pero sobre todo con el guante, podría reeditar que un venezolano obtenga un guante de oro. Nos referimos al joven Ezequiel Tovar, quien llegó el año pasado a la gran carpa precedido de una exitosa pasantía por las menores y desde su arribo a Colorado, ha superado las expectativas al batear para .253 en su año de estreno y ser finalista entre los tres mejores para optar al premio de la Rawlings. Swanson, de los Chicago Cubs, superó a Tovar y se llevó el galardón por segundo año consecutivo.

No obstante, Tovar ha continuado mostrando que es un jugador élite con el guante y ofensivamente brilla al batear .283 transcurrido el primer tercio de los 162 juegos programados, con un WAR de 1.2 en 30 partidos, con proyección a superar los 4.0 en la métrica más relevante para evaluar el rendimiento de un jugador.

Es cierto que Venezuela fue reconocida durante varias décadas como la cuna de los mejores paracortos y que con la retirada de Omar Vizquel ese predominio se ha diluido.

No obstante, Andrés Giménez, originalmente firmado para ocupar el puesto seis, fue trasladado a la segunda base por los Guardianes de Cleveland y no solo ha ganado consecutivamente el guante dorado, sino que ha sumado un guante de platino como el mejor defensor del joven circuito. Por ahora, está en las manos de Ezequiel Tovar retomar ese liderazgo perdido y, si las lesiones lo permiten, también en Oswald Peraza de los Yanquis de Nueva York, quien perdió la batalla con Anthony Volpe en la disputa por ser el paracorto de todos los días, pero la calidad que tiene pudiera permitirle pasar a otra organización o no se descarta que, ante la inminente salida de Gleyber Torres en la próxima agencia libre, sea el camarero de los Mulos de Manhattan a partir de 2025.

Alcides Escobar, en 2015, fue el último criollo en llevarse un guante de oro, año en que además fue el Más Valioso de la Serie de Campeonato del joven circuito, que concluyó con el título de la Serie Mundial para Kansas City.

Lejos estamos de aquellos tiempos en los cuales Aparicio acumuló nueve guantes dorados; David Concepción obtuvo cinco y Omar Vizquel un total de 11, con un dominio sin igual desde 1993 a 2001, que luego completó con dos más cuando firmó con los Gigantes de San Francisco.

Venezuela dejó de ser una potencia petrolera mundial y nuestras reinas de belleza no han podido repetir las hazañas de Irene Sáez, Maritza Sayalero, Bárbara Palacios, Alicia Machado, Dayana Mendoza, Stefanía Fernández y María Gabriela Isler, y el dominio de los campocortos también se ha extinguido. Ezequiel Tovar, Orlando Arcia y Brayan Rocchio tienen el testigo en sus manos.

Oslando Muñoz es periodista con amplia trayectoria en el ámbito deportivo y político de Venezuela y columnista de Diamante23.com. Puedes contactarlo en munozoslando@gmail.com

Mucha calidad en solo cinco puestos para los mejores campocortos latinos

JUEGO PERFECTO

MEDELLÍN, Colombia – Al César lo del César, frase célebre de nada más y nada menos que de El Hijo del Padre y la que mejor se ajusta a nuestra lista de los cinco mejores Shorts Stops latinoamericanos de todos los tiempos en Grandes Ligas, lista muy acorde a la actualidad, a nuestros tiempos y a su vez muy comprimida, que invita abiertamente a un exquisito debate, especialmente si nos enfocamos exclusivamente en el arte de custodiar la sexta posición del terreno de juego.

¿Cómo negar que los venezolanos Omar Vizquel (11 Guantes de Oro), Luis Aparicio (9 Guantes de Oro), el cubano Rey Ordóñez (3 Guantes de Oro en 9 años), el dominicano Tony Fernández (4 Guantes de Oro), y el colombiano Édgar Rentería (2 Guantes de Oro), son hasta ahora los mejores campo cortos latinoamericanos de todos los tiempos de la MLB y en ese estricto orden?

La espectacularidad defensiva, combinada con extraordinarios malabares del venezolano “Manos de Seda” Omar Vizquel y del cubano Rey Ordóñez solo tienen como precedente al estadounidense y Salón de la Fama Ozzie Smith. Sin duda han sido muchos los Short Stops de gran calidad, estadounidenses y latinoamericanos pero la espectacularidad de Smith, Vizquel y Ordóñez los coloca un escalón por encima del resto, quizás con Aparicio y Guillén muy cerca de ellos.

Lo de Ordóñez es necesario dimensionarlo, ya que lo de Vizquel lo hemos resaltado hasta la saciedad. El cubano solo tuvo 9 años de carrera en Grandes Ligas (1996 – 2004), ganando sus 3 Guantes de Oro en temporada consecutivas (1997 – 1999). Sin embargo, lo que parecía el inicio de una cadena de guantes dorados que debió estar alrededor de 10 durante sus años de servicio en la MLB, los cuales hipotéticamente debieron haber sido por 7 campañas más, hasta sus 40 años de edad, una fractura de brazo en el año 2000 colapsó su carrera, truncando su participación en la Serie Mundial de ese año con sus Mets de Nueva York ante los Yankees, así como la posibilidad de desarrollar la combinación de doble plays con el boricua Roberto Alomar, lo que es un sueño frustrado para el universo del béisbol.

“The Little Louie”, tal y como se le reconocía a Luis Aparicio en la MLB, fue pionero después del Chico Carrasquel por la enorme carrera que logró y sigue vigente como en sus tiempos activos por su enorme calidad defensiva y porque aún es prácticamente imposible de alcanzar en casi todos los aspectos del juego por parte de los mejores custodios de la posición 6 de la actualidad, además de que también se le reconoce por su extraordinario alcance y capacidad acrobática.

La elasticidad, habilidad y elegancia del dominicano Tony “Cabezas” Fernández fue prácticamente nunca antes vista en un mismo Short Stop, con un estilo de juego muy particular porque aparentaba no contar con un brazo potente, ya que patentó sus lanzamientos certeros hacia la intermedia y la inicial por debajo del brazo, a nivel de su cintura, para lo que en realidad se requiere es precisamente el más potente de los brazos. En la acera del frente, la potencia de su brazo con disparos por encima del hombro junto a su gran seguridad y lo certero de sus envíos con el resto de sus herramientas de juego, elevó a ”El Niño” Édgar Rentería a un nivel muy por encima del promedio.

No obstante, sobrarán aquellos que apelen a favor del dominicano nacido en Estados Unidos Alex Rodríguez y del estadounidense de ascendencia mexicana Nomar Garciaparra, e incluso por el dominicano Miguel Tejada. ¿A aquellos que abogan por éstos otros tres súper estrellas Latinos de la posición cómo se les refuta y se les dice que no?. Pues no cabe dudas que ofensivamente fueron muy superiores y aunque a la defensiva también fueron extraordinarios, no lo suficientemente buenos como para superar o igualar a quienes encabezan nuestra lista.

En lo particular y desde la calidad defensiva me cuesta excluir al venezolano Oswaldo Guillén (Novato del Año y Guante de Oro), quien fue 13 años consecutivos Short Stop titular de los Medias Blancas de Chicago, lo que no es poca cosa y es de tanto valor como uno o varios premios defensivos que se puedan asignar. Guillén fue una genuina aspiradora de la posición y volaba sobre la segunda base en sus pivoteos al realizar las doble matanzas. Su calidad defensiva fue tan buena, que era superior a los estelares de su generación y posición de la Liga Americana, como los estadounidenses Cal Ripken Jr. y Mike Bordick, por ejemplo. Con .974 de porcentaje de fildeo en 16 temporadas, Guillén solo es superado por “Manos de Seda” Omar Vizquel (.985 % de fildeo); y “El Niño” Édgar Rentería (.976 % de fildeo), de nuestra lista, iguala con el cubano Rey

Ordóñez y supera levemente al también venezolano Luis Aparicio y al dominicano Tony Fernández, quienes lograron .972 en porcentaje de fildeo. Por 13 años los fanáticos de los Medias Blancas de Chicago asistieron al Comiskey Park para disfrutar del juego y de una de sus principales atracciones, la espectacularidad de Oswaldo Guillén en el campo corto y es que en realidad fue espectacular pero no más que Omar Vizquel, el único responsable de que el Short Stop de los patiblancos no cuente con más de un guante de oro en sus vitrinas.

Las diferencias generacionales también marcan un abismo, razón por la cual tampoco faltarán aquellos de la tercera edad que argumenten y ubiquen a “El Rey” David Concepción entre el segundo y tercer puesto en esa lista. Concepción se mantiene como uno de los jugadores más capaces de inteligentes del juego. En una época en la que aparecieron y proliferaron los primeros estadios con grama artificial, “El Rey” David patentó su disparo hacia la inicial con un piconazo a un poco más de dos tercios de la trayectoria de su lanzamiento (para que su compañero defensor de la primera base tuviera una recepción cómoda), logrando que con el rebote la pelota adquiriera mayor velocidad y potencia, debido a las características de esos duros primeros pastos artificiales.

Y qué decir del también venezolano Alfonso “Chico” Carrasquel o “El Fantasma de la calle 35” (cuando parecía que la pelota superaría el cuadro interior para continuar de hit, el Chico aparecía de la nada como un verdadero fantasma, capturaba la esférica y el bateador – corredor nunca lograba llegar a salvo a la inicial del Comiskey Park). El Chico Carrasquel fue por 10 años una de las principales referencias de la posición 6 en Grandes Ligas, al punto que en el año 1951 se convirtió en el primer latinoamericano en ser seleccionado para participar en un Juego de las Estrellas. Durante esa misma temporada estableció el récord de más jugadas sin cometer errores de la Liga Americana para un Short Stop con 297, lo cual logró a lo largo de 2 meses en 53 juegos. El Chico Carrasquel además defendió la franela de los White Sox en los Juegos de Estrellas de los años 1951, 1953, 1954 y 1955 en calidad de titular, dejando en la banca durante esos encuentros a estelares de la posición que tiempo después fueron exaltados al Salón de la Fama, como el italoamericano Phil Rizzuto, Short Stop de los Yankees de Nueva York.

La mención especial en ésta ocasión recae en los venezolanos Enzo Hernández y José Escobar, en el cubano Germán “El Mago” Mesa y el boricua “El Mago” Javier Báez.

Hernández jugó apenas por 8 años en Grandes Ligas con Padres de San Diego y Dodgers de Los Ángeles en su última temporada, a pesar de haber debutado en Las Mayores a los 22 años de edad en el año 1971. Considerado uno de los mejores Short Stops defensivos de Venezuela, su bate no le acompañó, por lo que su carrera en Grandes Ligas culminó a sus 29 años de edad con .224 de Average, lo que afectó su juego defensivo en el Big Show.

El caso de José Escobar no fue muy diferente. Su defensiva fue tan buena que sin lugar a dudas era de nivel de Grandes Ligas y al más elevado nivel, comparado incluso con sus coterráneos Guillén y Vizquel y muy especialmente con Alfonso Chico Carrasquel por una particularidad, su compromiso con los batazos extremos hacia ambos lados del campo, gracias a su capacidad y gran alcance que era tal, que probablemente sea el Short Stop que en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional haya generado en los narradores más rectificaciones porque cuando una pelota era bateada por el medio del terreno sobre la segunda almohadilla o por el hueco entre el antesalista y el campo corto, cuando ya la esférica proyectaba perfilarse hacia los jardines en un evidente inatrapable, los narradores ya comenzaban a relatar el hit y en la última fracción de segundo, en el último instante y muy similar a “El Fantasma de la calle 35 del Comiskey Park”, pero principalmente en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, casa de su equipo Cardenales de Lara en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, aparecía como un auténtico espectro para mágicamente capturar la bola, realizar la asistencia con disparo certero y a tiempo para finalmente realizar el out, provocando a su vez la rectificación en la narración de los relatores sobre la jugada, en el mismo momento de la acción. Lamentablemente su ofensiva diestra era siniestra, razón por la cual apenas se tomó un café en el Big Show durante la campaña de 1991 con los Indios de Cleveland, ya a sus 30 años de edad.

Germán Mesa, también conocido como “El Mago” o “El Imán”, es considerado el mejor Short Stop de Cuba de todos los tiempos. Jugó en la Serie Nacional de Cuba desde el año 1985 hasta el año 2001 con los Leones Industriales de La Habana, a excepción de sus dos primeras temporadas, las cuales ejecutó defendiendo los colores de los Metropolitanos de la capital. Mesa no tuvo la oportunidad de probarse en las Grandes Ligas, al igual que la enorme mayoría de los peloteros cubanos de su época por el férreo régimen castrista. Realmente lamentable porque los cronistas de la mayor de las Antillas aseguran que de Mesa haber jugado en la MLB, Ripken, Vizquel, Fernández, Larkin, Ordóñez y compañía difícilmente hubieran ganado tantos Guantes de Oro, así de bueno fue en el Short Stop “El Mago” Germán Mesa, por lo que muy a nuestro pesar, nos perdimos de disfrutar ese espectáculo del campo corto proveniente desde Cuba, porque su juego defensivo es comparado con la espectacularidad que desarrollaron, lograron, alcanzaron y caracterizó al estadounidense Ozzie Smith, al venezolano Omar Vizquel y a su coterráneo Rey Ordóñez.

En la actualidad lamento profundamente que “El Mago” puertorriqueño Javier Báez no esté desarrollando una carrera sólida y consistente en calidad de Short Stop porque si lo hiciera, cuenta con las herramientas, ofensiva y defensiva, incluyendo capacidad acrobática e inteligencia para el juego, como para estar entre lo mejor de lo mejor que hayamos visto entre los defensores de esa posición.

Si bien lo de “Manos de Seda” Omar Vizquel, “The Little Louie” Luis Aparicio, Rey Ordóñez, Tony “Cabezas” Fernández y Edgar “El Niño” Rentería es algo que los ubica digna y muy acertadamente en nuestra lista, gracias a lo labrado genuinamente por cada uno de ellos a lo largo de sus respectivas carreras, cualquiera de los otros Short Stops latinoamericanos mencionados, fácilmente podrían compartir los dos últimos lugares de nuestra excelsa, exquisita y prestigiosa lista de los mejores 5 Short Stops latinoamericanos de todos los tiempos.