¿Será el destino de Juan Soto convertirse en una leyenda de los Yankees?

“El único conocimiento absoluto que puede alcanzar el hombre es que la vida no tiene sentido”, Leo Tolstoy

TURNO AL BATE

Claramente, en la época en que Tolstoy escribía, no existía el béisbol ni las Grandes Ligas. Sin embargo, como apasionado de este deporte, esa frase solo la puedo comparar con el abstracto mundo de los cambios de jugadores en Grandes Ligas, porque el negocio que manejan los equipos muchas veces nos lleva a la única conclusión de que todo lo que hacen no tiene sentido. Es una guerra que nunca conocerá la paz.

Eso me llevó a preguntarme, ¿pensarán los Yankees a largo plazo por Juan Soto? La mayor razón por la que las decisiones de cambio nos parecen una actividad irracional es que las organizaciones no piensan a largo plazo, por más que digan que hacen reconstrucción y que piensan en armar un equipo. No se refieren a los jugadores, sino al sistema que organiza el funcionamiento del equipo. No es el lanzador superestrella, son los números que necesitan de algún lanzador para llevar a cabo su plan de reconstrucción.

El béisbol es un negocio muy difícil y ningún jugador te puede garantizar rendimiento absoluto. Si logras llegar a tu nivel élite como pelotero, te quedan dos opciones: ser vendido por el equipo o que se arriesguen contigo por varios años más.

No es por nada que la mayoría de los equipos que ganan la Serie Mundial son desmantelados. Lo vimos con los Royals de Kansas City en 2015, con los Cachorros de Chicago en 2016, con los Nacionales de Washington en 2019, y así puede seguir una larga lista de ejemplos como estos.

¿Por qué sucede esto?

En los playoffs en general, si un jugador sobresale y más si ayuda a su equipo a quedar campeón, aumenta su valor en el mercado, mucho o poco, pero aumenta. La organización ya consiguió lo que buscaba y ahora solo queda hacer negocios.

En el caso de Juan Soto, los Yankees buscan romper una sequía de malas campañas sin resultados; sin embargo, está sucediendo lo que ha perjudicado a los Yankees durante varios años: cuando un jugador se enciende, el resto se apaga, y de esta forma es muy complicado ganar una Serie Mundial. Los Yankees van por todo, porque al igual que varios equipos, no ganar la Serie Mundial sería un fracaso para la organización.

Por lo tanto, existen dos razones para que Juan Soto se quede en Nueva York: la primera es que los Yankees queden fuera en postemporada y decidan involucrar a Soto en el proyecto de conseguir un anillo.

Y segundo, que lo vean como un jugador referencia que pueda generar mucha conexión con el fanático del Bronx para generar un negocio desde ahí. De resto, la puerta para cambiar a Juan Soto luego de ganar un anillo o a mitad de temporada si el bus de Aaron Boone se accidenta, sería la opción más comercial en el mercado de cambios.

¿Qué beneficios les brinda Luis Arráez a los Padres de San Diego?

TURNO AL BATE

Los Padres de San Diego se encuentran, al día de la redacción de este artículo, en la segunda posición de la División Oeste en la Liga Nacional. A pesar de que aún quedan muchos juegos por delante y cualquier cosa puede suceder, los Padres están demostrando que van a jugar pelota este 2024.

La llegada de Luis Arráez solo traerá más y más ventajas para su lineup. Hasta el momento, quien ha estado desempeñando el rol de primer bateador era el curazoleño Jurickson Profar, quien ha demostrado capacidad para resolver en ese puesto, bateando hasta el momento para un promedio de bateo de .333 en lo que va del año. Sin embargo, con la llegada de Arráez, lo más probable es que ese rol le pertenezca al venezolano.

Pero esto no es algo negativo para Profar. Todo lo contrario. En la segunda posición del lineup tenemos a Fernando Tatis Jr., quien ha estado demostrando poder ofensivo con 7 homeruns durante el mes de abril. Lo que da a entender que el puesto de Profar no sería el segundo en el lineup, sino a partir del quinto. Algo positivo de esto es que aprovechando la consistencia en mantener la bola en juego y con extrabases oportunos por parte de Profar.

Mientras Luis Arráez esté en el primer puesto de la artillería de los Padres, la contribución de Profar, Machado, Tatis Jr. y Sander Bogaerts, aunque este último no ha tenido un año muy sólido, hará que los Padres de San Diego aumenten su porcentaje de carreras.

Y es que no necesita mucha explicación, pero la habilidad más fuerte de Luis Arráez es conectar hits en cualquier lado del campo, y también en cualquier situación del juego. Cuando en juegos decisivos él logre conectar esos hits que inicien rallys ofensivos, hará la diferencia para San Diego en ganar o perder partidos apretados.

Porque no es lo mismo comenzar una octava entrada perdiendo por una carrera o con el juego empatado y que tu primer bateador del inning no logre embasarse y sume 1 out al rival, a que pueda colocar presión al bullpen rival con un hit, cero outs y tener que enfrentarte a Tatis Jr., Manny Machado, Sander Bogaerts y Jurickson Profar para sacar el inning. ¡NO ESTÁ FÁCIL!

Y la mejor virtud de “la regadera” es esa, colocarse en circulación para que los sluggers y power hitters lo lleven al home plate.

Como bonus extra, tener un jugador que se mantiene en base tanto tiempo, pero además en posición anotadora, genera que el resto del lineup se vuelva mejor porque hay un compromiso de empujar carreras para ayudar al equipo.

10 frases para la historia del Salón de la Fama, Luis Aparicio

Estas 10 frases célebres de Luis Aparicio encapsulan no solo su profundo conocimiento del juego, sino también sus valores y su filosofía de vida. Su legado perdura no solo en los récords y logros deportivos, sino también en las palabras que continúan inspirando a generaciones de aficionados y peloteros

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – Luis Aparicio, conocido como “Pequeño Louie” es una leyenda del béisbol venezolano y un ícono en el mundo del deporte. A lo largo de su carrera, no solo dejó una marca imborrable en el terreno de juego, sino que también compartió su sabiduría y visión a través de sus inspiradoras palabras.

En este artículo exploraremos las 10 frases célebres de Luis Aparicio que deberían resonar en los corazones de los aficionados al béisbol y más allá.

1. “El béisbol es mi vida, pero la familia es primero”

Esta frase refleja la importancia de los valores familiares para Luis Aparicio. A pesar de su dedicación al béisbol, siempre priorizó el bienestar y la unión de su familia por encima de todo. Para los de a pié, debemos recordar que trabajamos para nuestras familias, para su bienestar y bendición.

2. “Nunca olvides de dónde vienes, pero siempre mira hacia adelante”

Con esta frase, Aparicio enfatiza la importancia de recordar las raíces y los valores que nos han moldeado, pero también la necesidad de tener una visión de futuro y aspirar a nuevas metas. Esta es una de las claves de la evolución.

3. “El éxito no se trata solo de habilidad, sino de determinación y perseverancia”

Aparicio entendía que el éxito en el béisbol y en la vida requería más que talento natural; también era crucial mantenerse firme ante los desafíos y perseverar a pesar de las dificultades. El talento sin entrenamiento y dedicación es efímero.

4. “El béisbol es un juego de paciencia y sacrificio, pero los frutos valen la pena”

Esta frase captura la esencia del béisbol como un deporte que demanda paciencia, sacrificio y dedicación, pero que al final ofrece gratificación y recompensas. Básicamente también es como sembrar para luego cosechar.

5. “No importa lo difícil que sea el camino, siempre hay una manera de superar los obstáculos”

Aparicio alienta a mantener la determinación y la esperanza incluso en los momentos más difíciles, recordando que siempre hay una luz al final del túnel. La inteligencia y el intelecto son dos herramientas naturales para afrontar los desafíos de la vida y tomar mejores decisiones.

6. “La humildad y el trabajo duro son las claves del éxito en cualquier campo”

Esta frase subraya la importancia de la humildad y el esfuerzo constante como fundamentos para alcanzar el éxito, tanto en el béisbol como en cualquier otra área de la vida. Respetar a nuestros rivales deportivos es crucial para afrontarlos y superarlos.

7. “La grandeza no se mide por la fama, sino por el impacto que dejamos en los demás”

Aparicio nos recuerda que el verdadero legado de una persona se encuentra en las vidas que ha tocado y en las huellas que ha dejado en el mundo, más que en la fama o el reconocimiento público. Los valores humanos son superiores a la fama, ser una buena persona es más importante que ser un buen atleta.

8. “El respeto y la integridad son fundamentales en el deporte y en la vida”

Esta frase destaca la importancia de valores como el respeto y la integridad en el béisbol y en todas nuestras interacciones con los demás. Sin respeto no hay nada.

9. “El béisbol es un juego que une a las personas y trasciende las fronteras”

Aparicio reconoce el poder del béisbol para unir a personas de diferentes culturas y trasfondos, creando un vínculo especial que va más allá de las fronteras. Una visión política y global del deporte.

10. “Mantén siempre tu pasión y amor por el juego, incluso en los momentos más difíciles”

Aparicio nos insta a mantener viva nuestra pasión y amor por el béisbol, incluso cuando enfrentamos desafíos, recordándonos que es esa pasión la que nos impulsa a seguir adelante. En los momentos difíciles es donde emergen los verdaderos hombres.

Estas 10 frases célebres de Luis Aparicio encapsulan no solo su profundo conocimiento del juego, sino también sus valores y su filosofía de vida. Su legado perdura no solo en los récords y logros deportivos, sino también en las palabras que continúan inspirando a generaciones de aficionados y peloteros.

¿Qué son las estadísticas avanzadas en el béisbol?

En lo personal me gustan las estadísticas avanzadas, me gusta la evolución de los numeritos y sus fórmulas, pero también creo en la intuición, sorpresa y talento como la base del juego. En lo que estoy totalmente en contra es en la imposición de decisiones de oficina basadas en sabermetría por encima de la autoridad y el respeto de los managers y coachs. Pero el mánager que quiera ser sabermétrico, bienvenido sea

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – En el mundo del béisbol, el análisis estadístico ha experimentado una evolución sin precedentes, pasando de las métricas simples a las complejas estadísticas avanzadas que están transformando la forma en que se entiende y se juega la pelota.

Las estadísticas tradicionales del béisbol han sido durante mucho tiempo el barómetro principal para evaluar el rendimiento de los jugadores. Estas incluyen métricas como hits, carreras impulsadas (RBI), promedio de bateo (AVG), carreras anotadas y bases robadas. Si bien estas estadísticas proporcionan una visión básica del desempeño de un jugador, a menudo carecen de profundidad y pueden no capturar completamente su contribución al equipo.

Con el avance de la tecnología y el acceso a grandes cantidades de datos, surgió la necesidad de métricas más sofisticadas para comprender mejor el juego. Las estadísticas avanzadas en el béisbol, también conocidas como “sabermetrics”, utilizan modelos matemáticos y análisis más complejos para evaluar el rendimiento de los jugadores y los equipos.

Una de las estadísticas avanzadas más influyentes es el WAR (Wins Above Replacement), que mide la contribución total de un jugador al equipo en comparación con un jugador promedio de reemplazo de ligas menores. El WAR tiene en cuenta múltiples aspectos del juego, como el bateo, el fildeo y el corrido de bases, proporcionando una evaluación más completa del valor de un jugador.

Otra métrica importante es el OPS+ (On-base Plus Slugging Plus), que ajusta el OPS (On-base Plus Slugging) de un jugador en relación con el promedio de la liga y el estadio en el que juega. Esto permite comparaciones más justas entre jugadores que compiten en diferentes entornos.

Además, el FIP (Fielding Independent Pitching) evalúa el desempeño de un lanzador basado únicamente en factores que él puede controlar, como los ponches, los jonrones permitidos y las bases por bolas, lo que proporciona una medida más precisa de su efectividad.

¿Ha cambiado el juego?

La evolución de las estadísticas en el béisbol ha tenido un impacto significativo en la forma en que se juega. Los equipos ahora pueden tomar decisiones más informadas sobre la contratación, el desarrollo de jugadores y las estrategias de juego en función de análisis detallados de datos.

Además, las estadísticas avanzadas han cambiado la forma en que los fanáticos y los medios de comunicación comprenden y disfrutan del béisbol, brindando una nueva perspectiva sobre el rendimiento de los jugadores y el resultado de los juegos. Aunque este tema tampoco está libre de polémicas porque para algunos, quizás muchos, la sabermetría ha traído involución en algunos aspectos del juego.

4 ejemplos de estadísticas tradicionales Vs avanzadas

1. AVG (Promedio de Bateo) Vs OPS (On-base Plus Slugging):

   – AVG: Un jugador tiene un promedio de bateo de .300, lo que significa que golpea la pelota con éxito en el 30% de sus turnos al bate.

   – OPS: Otro jugador tiene un OPS de .900, lo que indica que tiene una buena combinación de alcanzar base (OBP) y poder de bateo (SLG). Aunque su promedio de bateo puede ser más bajo, su capacidad para llegar a base y golpear con fuerza lo hace más valioso en general.

2. OPS Vs OPS+:

   – OPS: Un jugador tiene un OPS de 1.000, lo cual es impresionante por sí solo.

   – OPS+: Sin embargo, cuando ajustamos este OPS a través del OPS+, descubrimos que su OPS+ es 150, lo que significa que es un 50% mejor que el promedio de la liga, teniendo en cuenta el estadio en el que juega y la liga en la que compite.

3. Juegos ganados y perdidos de un lanzador Vs FIP (Fielding Independent Pitching):

   – Ganados y perdidos: Un lanzador tiene un récord de 15-5 en una temporada, lo que indica que ha ganado 15 juegos y perdido 5.

   – FIP: Sin embargo, al mirar su FIP, que elimina el impacto del desempeño defensivo del equipo, descubrimos que su FIP es bastante bajo, lo que sugiere que ha sido más efectivo de lo que su récord de victorias y derrotas indica.

4. WHIP (Walks plus Hits per Inning Pitched) Vs ERA (Earned Run Average):

   – WHIP: Un lanzador tiene un WHIP de 1.10, lo que significa que permite aproximadamente 1.1 corredores en base por cada entrada lanzada.

   – ERA: Aunque su ERA es de 3.50, un análisis más profundo muestra que su WHIP bajo sugiere que ha estado controlando bien a los corredores en base, lo que indica una habilidad para evitar grandes entradas incluso si algunos corredores anotan.

Estos ejemplos ilustran cómo las estadísticas avanzadas pueden proporcionar una imagen más completa y precisa del rendimiento de los jugadores y los equipos en comparación con las métricas tradicionales.

En lo personal me gustan las estadísticas avanzadas, me gusta la evolución de los numeritos y sus fórmulas, pero también creo en la intuición, sorpresa y talento como la base del juego. En lo que estoy totalmente en contra es en la imposición de decisiones de oficina basadas en sabermetría por encima de la autoridad y el respeto de los managers y coachs. Pero el mánager que quiera ser sabermétrico, bienvenido sea.

“¿Hice algo importante en mi vida?” | Prohibido olvidar el legado de Luis Aparicio

“La grandeza no se mide por la fama, sino por el impacto que dejamos en los demás” – Luis Aparicio

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – Luis Ernesto Aparicio Montiel, conocido como “Pequeño Louie”, celebró su cumpleaños número 90 el pasado 29 de abril de 2024. Como el primer venezolano en ser incluido en el Salón de la Fama del Béisbol, su legado es innegable, indiscutible y -lastimosamente- infravalorado por las nuevas generaciones de fanáticos.

Uno de sus hijos, Nelson Aparicio compartió ayer martes 30 de abril en el programa MLB en Vivo en el canal de Youtube de Diamante23, una anécdota íntima con su padre, quien preguntó si había hecho algo importante en su vida. La respuesta es obvia y contundente: hiciste mucho Don Luis Aparicio, tanto que creo no te merecemos porque hemos olvidado tu legado, pero nos hemos beneficiados todos de él.

Esta pregunta: “¿hice algo importante en mi vida?” es una que deberíamos hacernos todos en diferentes momentos de nuestras vidas, no sólo en la vejez. La misma inquietud resuena fuertemente en un hombre cuyo impacto en el béisbol latinoamericano fue innovador. Aparicio cambió la posición de campocorto y la elevó a un estándar superior: un campocorto líder y capitán en la defensiva del cuadro. Él era el “sabermétrico” del equipo y dirigía a todo aquel que tenía un guante.

El legado de Aparicio como uno de los jugadores más inteligentes de la historia del juego debería formar parte de la cultura popular y académica en Venezuela. Él no solo triunfó en su natal Maracaibo, sino que fue de los primeros venezolanos en triunfar en el extranjero, en Estados Unidos y en las Grandes Ligas. El punto es que él fue un adelantado a su generación y un visionario del por venir.

Aparicio fue un embajador, pero también un inmigrante que sufrió las vicisitudes de salir de su zona de confort, de su idioma y cultura, sometiéndose a los paradigmas de una sociedad ajena. Ojalá los venezolanos, que hoy en día nos contamos como inmigrantes por millones, tengamos la sensatez de reconocer y valorar su legado, por sobre todas las cosas, para motivarnos nosotros mismos a ser mejores cada día.

Luis Aparicio emergió en una época en la que los latinos enfrentaban barreras y prejuicios en el mundo del béisbol estadounidense. Como uno de los primeros latinos en jugar en las Grandes Ligas en la década de 1950, tuvo que enfrentar la xenofobia y superar obstáculos que otros jugadores no tenían. Su habilidad en el campo, especialmente en el robo de bases y su destreza defensiva, lo destacaron como una estrella en ascenso. Los estadounidenses querían jugar como él, con su estilo y destreza. Esto: jamás lo deberíamos olvidar.

A lo largo de su carrera, Aparicio acumuló una impresionante lista de logros y premios, incluyendo 13 selecciones al Juego de Estrellas, el premio al Novato del Año en 1956 y el prestigioso Guante de Oro en nueve ocasiones. Su legado trasciende más allá de sus estadísticas, ya que se convirtió en un ícono para los venezolanos y latinoamericanos que soñaban con jugar en las Grandes Ligas.

Sin embargo, a pesar de su indiscutible influencia en el béisbol, el reconocimiento adecuado de su legado parece ser insuficiente entre los suyos. Esto nos debe llenar de dolor, nos debe avergonzar, porque un pueblo que no recuerda a sus héroes deportivos, no solo a sus próceres, no tendrá la memoria histórica necesaria para sobreponerse a sus adversidades contemporáneas. La memoria colectiva es la identidad de un pueblo, nación o país, incluso de una familia.

Es crucial recordar y celebrar el legado de Luis Aparicio, no solo como un brillante jugador de béisbol, sino como un pionero que allanó el camino para generaciones futuras de jugadores latinoamericanos. Si no hubiese sido por Aparicio, Clemente y Marichal, quizás ni usted ni yo fuésemos amantes del béisbol hoy.

Su historia es un recordatorio de la importancia de reconocer y valorar las contribuciones de aquellos que abren caminos y desafían las barreras. En un deporte lleno de tradición y legado, la memoria de Luis Aparicio debe ser preservada y honrada para las generaciones venideras.

Todos, pero en específico los venezolanos, tenemos la misión de recordar a Luis Aparicio, honrarlo en vida, y nunca olvidar su historia, porque la historia de él es nuestra propia historia. Es como olvidarnos nosotros mismos.

Un poema a Luis Aparicio

TURNO AL BATE

“No estoy acostumbrado a ver bigleaguers tan pequeños de estatura como tú, pero me enseñaste lo buenos que pueden ser en el terreno”.

Esas fueron las palabras de Al López, manager de los Medias Blancas en 1956 para Luis Aparicio en su Año de Novato.

Y no fue para menos, ya que en tu año debut, te convertiste en el primer venezolano que conseguía el premio al Novato del Año en Las Mayores.

Ese mismo año, tus piernas no podían dejar de correr y, al igual que en las bases, te robaste el liderato en bases robadas de la liga.

Y para quienes pensaron que solo fue un “buen año”, las temporadas siguientes conseguiste uno o dos premios más.

Fueron 9 los lideratos en bases robadas de forma consecutiva que te lanzaste al bolsillo.

Como te familiarizaste con el número 9, también fueron 9 los guantes de oro que guardaste en tu repisa.

Pero es normal, como seres humanos que somos, aburrirse de las cosas.

Seguramente te aburriste de conseguir tantos 9 y por eso fuiste, nada más y nada menos, que a 10 juegos de estrellas.

Aunque el equipo de tus amores fueron los Medias Blancas, en 1966 los Orioles de Baltimore te demostraron su aprecio hacia ti, permitiéndote ganar junto a ellos el único anillo de Serie Mundial que tienes en tu carrera.

Y en 1984 te convertiste en el rey del béisbol en Venezuela, siendo el único venezolano exaltado al “Gran Salón”, el Hall of Fame de las Grandes Ligas.

Y hoy, 29 de abril de 2024, todos los venezolanos te deseamos un feliz cumpleaños, “Little Luis”.

¿Por qué el béisbol se considera un deporte de fracasos?

“En el béisbol, el fracaso es la materia prima del éxito; cada error, cada ponche, nos enseña a levantarnos más fuertes”

“El béisbol es un constante recordatorio de que el fracaso es solo una estación en el camino hacia la gloria”

“El béisbol nos enseña que el fracaso es temporal, pero la determinación es eterna”

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El béisbol, un deporte venerado por muchos, es también un campo de batalla para el fracaso. En ningún otro deporte la estadística es tan cruel como en el béisbol, donde incluso los mejores bateadores fallan más de lo que tienen éxito. Basta con mirar el promedio de bateo: un jugador con un average de .300, es decir, conecta en tres de cada diez turnos al bate, es considerado una estrella. Pero ¿qué hay detrás de este juego que ha encantado a generaciones?

Para empezar, acceder al mundo de las Grandes Ligas es una odisea. Los jugadores deben atravesar un arduo proceso en las ligas menores, donde la competencia es feroz y solo los más talentosos logran destacar. La perseverancia y la determinación son cualidades tan esenciales como la destreza en el diamante. Muchos peloteros me han declarado en entrevistas que más de una vez pensaron en rendirse mientras vivían incluso precariamente en pueblos donde estaban sus equipos de ligas menores.

Además, el béisbol demanda un nivel físico extraordinario. Desde lanzar una pelota a más de 90 millas por hora hasta tener la agilidad para fildear un roletazo, los jugadores deben poseer una combinación única de habilidades: brazo, velocidad, contacto, poder y destreza defensiva. Cada posición requiere un conjunto específico de aptitudes que solo unos pocos privilegiados pueden dominar.

Pero el riesgo físico también es una constante en este deporte. La velocidad de la pelota puede causar lesiones graves, tanto para los bateadores que reciben un lanzamiento descontrolado como para los jugadores en el campo que enfrentan batazos violentos. Los errores en el fildeo pueden resultar en golpes dolorosos o peligrosos, especialmente cuando la pelota rebota de manera impredecible o chocan con su compañero mientras ambos tienen la vista en la bola.

El béisbol es un deporte que exige sacrificio, dedicación y una capacidad única para enfrentar el fracaso,el cual es una constante incluso para los mejores. Detrás de cada éxito hay innumerables intentos fallidos, pero es precisamente esa lucha constante la que lo convierte en uno de los pasatiempos más apasionantes y desafiantes del mundo.

Estadísticas que meten miedo

Para respaldar aún más la complejidad del béisbol como deporte de fracasos, aquí hay algunas declaraciones y estadísticas adicionales:

1. Promedio de Bateo: Según datos de la MLB, el promedio de bateo de la temporada 2023 fue de .245, lo que significa que los jugadores de las Grandes Ligas no alcanzaron el objetivo de conectar la pelota ni siquiera en un tercio de las oportunidades al bate.

2. Probabilidades de llegar a las Grandes Ligas: Según un estudio realizado por la NCAA, solo el 0.5% de los jugadores de béisbol universitarios logran ser reclutados por equipos de la MLB. Esto subraya la dificultad extrema de llegar a la cima del béisbol profesional. Esta cifra es dramática, porque solo 1 pelotero universitario entre 200 es firmado como profesional, y es ahí apenas donde comienza su desarrollo en las menores.

3. Lesiones relacionadas con el béisbol: Según la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, el béisbol y el sóftbol combinados representan la mayor cantidad de lesiones deportivas en los Estados Unidos, con más de 627.000 lesiones anuales reportadas. No hay ningún otro deporte con más lesiones, ni siquiera el fútbol americano.

4. Tiempo de juego activo: Un análisis realizado por la Universidad de Stanford encontró que, en promedio, un jugador de béisbol activo en un juego de nueve entradas solo pasa alrededor de 18 minutos en acción real, lo que destaca la cantidad de tiempo de inactividad y espera entre jugadas.

5. Porcentaje de éxito en el bateo: Según estadísticas históricas de la MLB, el porcentaje de bateo más alto registrado en una temporada completa fue de .440, logrado por Hugh Duffy en 1894. Esto ilustra lo excepcionalmente difícil que es mantener un alto promedio de bateo en el béisbol moderno.

Estas estadísticas solo arrojan luz sobre los desafíos y la imprevisibilidad inherentes al mundo del béisbol, respaldando la premisa de que es un deporte de fracasos donde incluso los mejores jugadores enfrentan una constante lucha contra las probabilidades.

No se coman el cuento…

CIUDAD DE MÉXICO – DIAMANTE 23 ESPECIAL – Mis queridos amigos, vamos a comenzar aclarando algunos puntos…

La MLB organiza encuentros fuera de Estados Unidos… Sí.
¿Es mucho más que en el pasado? Tal vez en cierto punto.
¿Es suficiente? No.
¿Están “mirando” a América Latina? Por supuesto que no.

El béisbol hoy, más que nunca, es un negocio y este negocio no solo busca tener ganancias, sino muchas ganancias, quizás excesivas. De hecho, tantas que no haya una excusa posible para no hacerlo, y aún así, buscarán excusas para no hacerlo, repetirlo o expandirlo.

Todo esto tiene una raíz que para muchos en el mundo de los negocios es inconcebible, pero en el mundo de hoy es más que razonable: la comodidad.

Vamos al pasado...

Les decía al principio que la MLB, tal vez en cierto punto, hoy mira a América Latina más que en el pasado. Ese “tal vez” sigue estando en un 80% en la explotación de talentos. La industria entiende que si su materia prima es en un 30% de origen latino, de alguna forma debe continuar inyectando un presupuesto acorde para seguir importando talento dominicano, venezolano y los que se sumen en el camino.

Ahora bien… ¿Existe una política seria por parte de la MLB para “servir” al mercado hispano?

No. No existe. En el corto plazo, no existirá.

No se confundan, el hecho de que la MLB organice un par de juegos en México o en Puerto Rico, incluso quizás en Seúl o Tokio, no se basa en una política seria y estructurada para servir al fanático que se ha formado por una tradición gestada en un pasado que era impulsado por el real crecimiento del juego.

En el béisbol que ya no existe, teníamos hombres como Branch Rickey, a quien usted podrá siempre recordar por darle un contrato a Jackie Robinson sin importar a sus detractores, pero fue ese mismo hombre quien llevó a los Dodgers a instalarse en Cuba y en la República Dominicana para jugar entrenamientos de primavera.

Bobby Maduro, dueño del Havana Sugar Kings dedicó su vida al desarrollo del béisbol global.

Hombres como Walter O´Malley y su hijo Peter, quienes desde su trinchera con los Dodgers, apostaron por expandir el juego internacionalmente al tiempo de vender su prestigiosa marca. En estas aventuras vimos el desarrollo de la Serie del Caribe con el apoyo de la antigua Asociación Nacional de Peloteros Profesionales, la afiliación de la Liga Mexicana de Béisbol a su estructura, la creación de los acuerdos invernales y los sueños de un equipo de la MLB en suelo latino con sus respectivas condiciones de desarrollo, como lo lucharon Bobby Maduro, Rafael Ávila y hasta Don Roberto Weill, quien suma a su legado la creación del Salón de la Fama del Béisbol Latino.

Estemos claros. América Latina y su economía no es ni en sueños comparable con la estructura económica de los Estados Unidos. La cultura de inversión publicitaria para financiar el deporte profesional tiene sus grandes avances en México, y por eso, solo por eso, la MLB accede a la modificación de su calendario para presentar partidos de temporada regular en suelo azteca.

El idilio por el béisbol en Latinoamérica tiene fecha de caducidad.

Así como lo lees. Este punto tan importante no es considerado por los controles operativos del béisbol y es lo que hace grave esta situación para los fanáticos del béisbol latino. Las nuevas tendencias y conductas de consumo del deporte, tanto presencial como por la vía de los medios de comunicación, nos muestran un panorama donde el fútbol internacional, como producto, ha sido aprovechado por las cadenas multinacionales de medios en base a los bajos costos de los derechos de transmisión.

Jamás se comparan las cifras que pueda pretender una liga europea de fútbol para que su producto sea distribuido en América Latina, con las elevadas cifras del producto de la MLB. Si a esto sumamos que el producto de la MLB tiene un contexto de relevancia en solo una parte de la región, su espectro comercial se limita aún más.

Si a esto sumamos que Venezuela, como mercado, representaba una gran parte de este pastel durante décadas, con la caída de su aparato económico y su masiva migración global, las ganancias internacionales del béisbol fueron evidentemente afectadas.

Entonces… ¿Está dispuesta la MLB a sacrificar ganancias o “dejar de ganar” para llevar y desarrollar su producto en América Latina? Obviamente, no. Es por eso que vemos iniciativas que continuarán creciendo como la Serie de Londres, y giras a Corea, Japón y Australia.

Sin embargo, se corre un gran peligro al solamente fijarse en este escenario desde el punto de vista financiero: la pasión por el juego y la cultura del béisbol en Latinoamérica se sigue viendo afectada. El contexto del juego deja de ser relevante en la región, y esto es gravísimo para una industria que cada día más busca diversidad real y expansión de mercados.

Cuando Branch Rickey firmó a Jackie Robinson lo hizo por el avance del juego, no lo hizo pensando en los potenciales acuerdos comerciales que surgirían por tener jugadores negros en Grandes Ligas. Cuando los Dodgers abrieron Campo Las Palmas en la República Dominicana, lo hicieron para darle un desarrollo integral a sus jugadores desde edades tempranas y expandir su filosofía organizativa.

Si estuviese en las manos de muchos “tomadores de decisiones” en la actualidad, América Latina no tendría ni una academia ni en la República Dominicana ni en Venezuela.

¡Dime que no!

Por los momentos, los fanáticos latinos del béisbol disfrutan de estos destellos comerciales. Pero para los que sueñan ver más de estos partidos en la República Dominicana, Venezuela o Colombia, estamos aún a años de esto. Obviamente, la República Dominicana tiene la delantera.

Leonte Landino es Jefe Editorial de Diamante23.com y miembro de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) y la Sociedad Americana para la Investigación del Béisbol (SABR).

¿Son los lanzadores los mismos culpables de las lesiones?

TURNO AL BATE

Las lesiones en los lanzadores siempre han sido un factor imposible de separar para aquellos que se dedican a esta profesión. Y aunque la responsabilidad de retirar bateadores, conseguir ponches, generar rodados para doble play y mantener innings en cero cuando “el rancho está ardiendo” no es tarea fácil. Si a eso le agregamos lidiar con dolores, molestias y lesiones en sus brazos de lanzar, es una batalla que todo lanzador debe superar para seguir vivo dentro del pelotón de combate.

En los pasillos de Las Mayores se han escuchado varios comentarios que buscan culpables. Algunos hablan del reloj, otros dicen que todos están buscando pasar las 100 mph y eso está acabando con los brazos. Incluso un tal Justin Verlander explicó que el estrés que genera lanzar distintos pitcheos quebrados en el codo, llámese curva, slider, sinker, splitter, cambio, etc., a tanta velocidad, está liquidando soldados en el montículo.

Todos estos comentarios me parecen lógicos, a excepción de algunos. El tema del reloj no lo veo muy influyente en esto, ahora, sí creo que no todos pueden lanzar a 100 mph por razones de capacidades físicas, genética, etc.

Pero, ¿qué pasaría si existiera una vía en donde, sin importar el tipo de genética o capacidad atlética del lanzador, existiera una manera de lanzar con potencia la pelota sin sufrir tantas lesiones?

El preparador físico de jugadores de Grandes Ligas y ligas independientes, Yasmani Ochoa, me comentó cosas muy interesantes con respecto a este tema:

“En la escuela cubana de béisbol, se dieron la tarea de investigar la mecánica de lanzamiento y cómo minimizar estas lesiones recurrentes, que necesitan de la operación Tommy John, llegando a la conclusión de que esta lesión se genera cuando el círculo que genera el brazo del lanzador, marcado por el codo, es interrumpido”.

Para entenderlo mejor, debemos saber que el brazo del lanzador tiene tres palancas: el brazo, el antebrazo y la muñeca. Esas tres palancas, si se mueven de la forma correcta a la hora de ir al home, sin interrupciones, movimientos irregulares ni ortodoxos, como había comentado anteriormente, pueden ayudar al pitcher a ganar más aceleración y tener más velocidad sin dañarse el codo.

Este tema es vital porque no se ha comentado mucho. Creo que es mucho más fácil culpar al reloj y quitarlo antes que trabajar en una mecánica estricta para lanzar.

Lo que nos puede llevar a preguntarnos: ¿son los lanzadores los mismos culpables de tantas lesiones, debido a mecánicas de lanzar mal ejecutadas?

Nuestro amigo Yasmani tiene un último comentario a esa pregunta:

“En los programas de desarrollo antes de firmar al profesional, la orientación que se les da a esos muchachos es ‘lanzar duro sin importar qué’ y la mecánica queda en un segundo plano, y lo mismo pasa en las organizaciones de MLB. Si el prospecto está lanzando por encima de las 95, 97 mph, los equipos no están pendientes de si tiene buena acción del brazo o no”.

Estas declaraciones me dan a entender que el problema con los lanzadores no está dentro del juego, sino en lo que sucede antes del juego, y ese lugar está nada más y nada menos que en los entrenamientos.

¿Acaso antes se hacía algo diferente en los entrenamientos para evitar tantas lesiones?

El ex lanzador de los Bravos de Atlanta, Cristo Silva, tiene una excelente opinión sobre esto:

“La mentalidad en aquellos tiempos sobre lo que debe hacer un lanzador, hoy no cambia. Las velocidades sí han cambiado considerablemente, pero la filosofía de lanzar siempre ha sido la misma en todos los niveles: lanzar strike”.

Es importante conocer lo que sucede en distintas épocas del béisbol. Es evidente que se necesitan velocidades estándares para estar en el profesional, pero más allá de solo ‘tirar piedra’, es fundamental dominar el arte de lanzar, lo cual es algo muy diferente a solo tener una recta sobre el promedio.

Ahora, yendo más a fondo sobre todo lo que sucede en el cuartel de preparación para la batalla de cualquier lanzador, Cristo nos dejó una última pero muy valiosa observación.

“Todo se basa en el enfoque que tú tengas como lanzador. Podemos ver fácilmente en el ejemplo de Aroldis Chapman, que con 14 años lanzando en Las Mayores a una recta en promedio de 100 mph y en distintas ocasiones llegando a conseguir velocidades entre 104, 105 y 106 mph sin sufrir tantas lesiones en su carrera. ¿Por qué sucede esto? Debes ver a ese caballo entrenar, la intensidad, el compromiso y la exigencia en querer mejorar dentro de sus entrenamientos es a otro nivel”.

Tras escuchar ambas declaraciones, la de un preparador físico de los atletas y la de un atleta que vivió en carne propia las batallas que enfrenta un lanzador profesional, sin embargo, quedan dudas por resolver y una de ellas es: ¿está la culpa en los coaches, managers y preparadores físicos?

José Sivira, coach de bateo del equipo Caciques de Caracas en la LMBP, mejor conocida como “La Liga Mayor” en Venezuela, resaltó sobre lo que se les exigía a los lanzadores en los entrenamientos y en la temporada, era algo completamente diferente:

“En los entrenamientos, había jugadores que estaban de invitados con el objetivo de hacer el equipo grande. ¿Cuáles eran las exigencias del equipo para escoger su rotación abridora y el bullpen oficial? Muy sencillo: lanzar fuerte. Había situaciones de jugadores que no tenían una recta muy potente, pero dominaban a los bateadores con facilidad en los juegos de entrenamientos, pero no hacían el equipo por el simple hecho de no tener potencia en su recta”.

“Como sucedía en otros casos, venían lanzadores poco dominantes en juegos de entrenamiento, pero por tener una recta potente, hacían el equipo grande sin ningún tipo de complicaciones.”

Analizar estas situaciones es muy importante porque puede dar a entender que lanzando duro, ya el staff de trabajo se encargará de hacer los ajustes necesarios en los lanzadores para tener un mejor dominio de sus habilidades de lanzamiento, situaciones de conteo frente a bateadores, la confianza que tengan en sus lanzamientos, etc. Pero la verdad es que esas cosas no son tan fáciles de enseñar. Y las declaraciones finales de Sivira lo reafirman:

“Luego de escoger esos brazos fuertes por encima de quienes sacaban los outs, esos lanzadores de altas velocidades no lograron dominar como se esperaba y sus efectividades fueron muy altas, por lo que el equipo dejaba libre rápidamente a dichos lanzadores. En esas situaciones donde esos brazos fuertes no podían conseguir los outs, la inteligencia, el comando y la confianza en sus pitcheos que demostraban otros lanzadores que no hicieron el equipo por no ‘tirar fuerte’ podían ayudar al equipo en varias ocasiones”.

Con todos estos comentarios de calidad sobre los expertos en la materia, entendemos que la mecánica de lanzar y el entrenamiento más enfocado en fortalecer el cuerpo en general, más allá de solo el brazo, es vital para no colapsar cuando empiezas a lanzar a tan altas velocidades por un largo tiempo determinado. Y que las millas sobre el promedio no le garantizan el éxito de dominio a ningún lanzador en el más alto nivel del béisbol.

¿Deberíamos preocuparnos por la falta de jonrones de Ronald Acuña en esta temporada?

“Sufrirás mucho y al mismo tiempo, serás feliz. Esta es tu vocación, buscar en el dolor la felicidad”

Fiodor Dostoievski (escritor) 

En el beisbol los peloteros profesionales son “obreros” de una mega empresa llamada MLB, pero existen las excepciones de que si bateas por encima de 300 puntos en promedio de bateo, conectas más de 30 cuadrangulares por año, repartes 200 o más hits en una temporada y te ganas la admiración del público, la misma empresa te sube de cargo y pasas a ser un “gerente ejecutivo” como de esos que están en las empresas con trajes de 2.000 dólares, corbatas de primera talla y siempre deberás asistir a cenas costosas y elegantes.  

La diferencia es que en el mundo de la pelota en vez de llamarles “ejecutivos de alto rango” los conocemos por el nombre de superestrellas. Sin embargo, por lo complicado que es el juego, ese puesto simplemente es prestado y en algún momento todos esos picos de productividad deben disminuir, y para la empresa de MLB no hay preferencias, por lo que quien esté en el nivel más alto de rendimiento, siempre será ese nuevo “gerente ejecutivo” y quien lo era anteriormente volverá a ser considerado un simple “obrero” porque para desgracia de algunos, en las malas rachas o incluso en las buenas, pero modestas, todos se alejan del pelotero y se acercan únicamente a criticarlo para que piense que su producción en el terreno es un crimen que le otorga su propio castigo. 

Quiero recalcar que no estoy defendiendo o justificando la falta de poder en este inicio de temporada para Ronald Acuña, y es que más allá de mantenerse en base como lo ha venido haciendo y anotar carreras para el equipo, la organización de los Bravos aunque algunos lo nieguen, si le está pagando para dar jonrones.  

Pero solamente existe una cosa que nos puede quitar las dudas sobre este debate con el muchacho de “La Sabana”, las maravillosas estadísticas. 

En la temporada 2023 cuando ganó el MVP en abril, lo terminó con 4 cuadrangulares y un promedio de bateo de 354. Una anomalía en lo que a average se refiere y una marca decente en lo que a cuadrangulares también se refiere. 

Pero al final de temporada terminó con 41 y con average de 337, y como reconocimiento extra fue el jugador más valioso de ese año. ¿Por qué? Muy sencillo: es una temporada larga y esto es béisbol. 

Este año al día que se escribe esta columna 23 de abril del 2024, acuña tiene 1 cuadrangular y un promedio de bateo de 293. Claramente hay disminución del rendimiento pero no para decir que ya está acabado. 

Batear por encima de 290 en promedio de bateo, es estar comiendo en la mesa de los ejecutivos en la empresa de la MLB, y a lo que cuadrangulares se refiere, él puede empezar a “ligar” y reajustar sus números de poder como el año pasado. 

Pero él no va a “ligar” por suerte, sino porque está en condiciones, cuando ves sus turnos este año se nota que esta a tiempo con los pitchers, su ajuste para identificar lanzamientos rompientes esta óptimo y sus contactos son sólidos, y eso es lo más importante en una caja de bateo a cualquier nivel, pero evidentemente mucho más al nivel profesional. 

Por lo que Acuña Jr dará de que hablar este año 2024 si sigue con esa consistencia sin desesperarse hasta que la proyección y ángulo de su swing empiece a disparar cohetes detrás de la barda. 

Gracias por disfrutar del beisbol y a ti por tomarte el tiempo de leer este escrito sobre el deporte que amas.

Las dificultades de un Gerente General en MLB: Un desafío polifacético

Un gerente general en el béisbol es alguien quien tiene la misión de unir el agua con el aceite, es decir: balancear las metas deportivas con las institucionales y económicas. Es casi una misión imposible, donde aún el gerente más exitoso tendrá que responder por todo lo inevitablemente malo, pero dar el crédito a terceros cuando las cosas salen fortuitamente bien

AMANTES DEL BÉISBOL

DENVER, Colorado – El rol de gerente general en una organización de las Grandes Ligas es un puesto que desafía incluso al más experimentado. Es una posición que exige una combinación única de habilidades, desde conocimientos profundos del juego hasta una astuta gestión corporativa y un talento para la política y diplomacia.

En el centro de este desafío está la abrumadora responsabilidad que recae sobre los hombros del gerente general. Prácticamente todo está bajo su jurisdicción: desde la compra y venta de jugadores hasta la contratación de personal de coach, profesionales de oficina, personal de mercadeo y prensa. Este líder debe navegar hábilmente a través de un mar de decisiones cruciales, cada una con implicaciones significativas para el éxito a largo plazo de la franquicia.

Una de las mayores pruebas que enfrenta el gerente general es la necesidad de mantener un equilibrio delicado entre las demandas a corto plazo de la competencia y las consideraciones a largo plazo para la estabilidad y el crecimiento de la organización. La presión de armar un equipo competitivo, capaz de enfrentarse a rivales formidables, mientras se gestiona hábilmente un presupuesto limitado, puede ser abrumadora.

Personalmente creo que son pocos los gerentes generales exitosos en las Grandes Ligas. Es un puesto que muchos quisieran pero al momento de estar ahí creo son muy pocos los que aguantan tanta presión, responsabilidad y culpa. Y si las cosas salen bien, pues sólo hiciste tu trabajo “porque tuviste un equipo que te acompañó”. También creo es un perfil profesional en extinción; lamentablemente en el béisbol hay ya varios cargos en extinción. ¿A dónde va a parar todo esto? Mejor no se dé mala vida.

El gerente general debe ser un maestro en las relaciones humanas, con inteligencia emocional, capaz de establecer y mantener conexiones sólidas con una variedad de partes interesadas. Desde los propietarios del equipo hasta los fanáticos apasionados, cada uno tiene sus propias expectativas y demandas que deben ser atendidas de manera equitativa y efectiva. Hay complacer en la medida de lo posible a todos.

La capacidad de negociación del gerente general también se pone a prueba regularmente. En un mercado donde los precios de los jugadores pueden ser inflados artificialmente, ya sea por agentes o por la competencia, es fundamental para el gerente tener una intuición aguda y una habilidad para discernir entre una oportunidad genuina y una trampa costosa.

Otro desafío importante es el manejo de la presión pública y mediática. Los gerentes generales son a menudo el blanco de críticas cuando las cosas no van bien en el campo. Desde la alineación hasta las decisiones estratégicas durante los juegos, cada movimiento está sujeto al escrutinio público, lo que requiere una piel gruesa y una confianza inquebrantable en sus decisiones.

Para muchos, la posición de gerente general es una encrucijada entre el conocimiento del juego y las habilidades de gestión empresarial. Si bien es crucial tener experiencia en el béisbol profesional, también se requiere un profundo entendimiento de la dinámica corporativa, el mercadeo de marca e incluso la política y la cultura locales de la ciudad donde la franquicia hace vida para impulsar el éxito del equipo tanto en el campo como fuera de él.

En última instancia, el papel del gerente general en una organización de MLB es uno de los más desafiantes en el mundo del deporte profesional. Requiere no solo un profundo amor por el juego, sino también una habilidad excepcional para la gestión estratégica y las relaciones interpersonales. Solo aquellos con la combinación adecuada de habilidades y determinación pueden sobresalir en este exigente y apasionante puesto. En suma, un gerente general más que entender que el béisbol es un deporte de fracasos constantes debe explicarle esto a los dueños y fanáticos, quienes nunca quieren perder.

Hablan los señalados

Para obtener una visión más completa de las dificultades y desafíos que enfrenta un gerente general en una organización de MLB, buscamos algunas declaraciones y entrevistas de profesionales de la industria. Estas voces destacan aún más la complejidad de este puesto exigente y crucial:

John Mozeliak, Presidente de Operaciones de Béisbol de los Cardenales de San Luis

“El rol del gerente general en una organización de béisbol es verdaderamente polifacético. No solo se trata de tomar decisiones sobre jugadores y personal, sino también de navegar por un paisaje empresarial complejo, donde las expectativas de los fanáticos y los propietarios deben equilibrarse con las realidades financieras y deportivas del equipo”.

Theo Epstein, Ex-Presidente de Operaciones de Béisbol de los Cachorros de Chicago

“Ser un gerente general en las Grandes Ligas es como jugar al ajedrez en tres dimensiones. Cada movimiento que haces tiene consecuencias a corto y largo plazo, y debes tener una visión clara de cómo cada decisión encaja en la estrategia general del equipo”.

Billy Beane (el creador del Moneyball con la Sabermetría), Vicepresidente Ejecutivo de Operaciones de Béisbol de los Atléticos de Oakland

“La clave para tener éxito como gerente general es encontrar el equilibrio adecuado entre la intuición y los datos. Si bien es importante confiar en tu instinto, también debes respaldar tus decisiones con análisis sólidos y estadísticas confiables”.

Estas declaraciones subrayan la complejidad y la importancia del papel del gerente general en una organización de MLB, destacando la necesidad de habilidades diversas y un enfoque estratégico para sobresalir en este exigente entorno deportivo y empresarial.

Un gerente general, en otras palabras, es alguien quien tiene la misión de unir el agua con el aceite, es decir: balancear las metas deportivas con las institucionales y económicas. Es casi una misión imposible, donde aún el gerente más exitoso tendrá que responder por todo lo inevitablemente malo, pero dar el crédito a terceros cuando las cosas salen fortuitamente bien.

¿Cómo Shota Imanaga está durmiendo los bates de MLB con una recta de tan solo 93 mph?

“Destrúyete para conocerte, constrúyete para sorprenderte; lo importante no es ser, sino transformarse” Franz Kafka (escritor)

Honestamente no sé si Shota Imanaga se destruyó para conocerse, muy probablemente si se construyo durante años y años de trabajo duro para sorprendernos como lo esta haciendo esta temporada, pero de lo que si no me cabe duda es que tuvo una metamorfosis sobre el montículo para regalarnos un espectáculo de como lanzar al más alto nivel. 

En una época donde la fuerza de las rectas rondan fácilmente entre las 97, 98 y 99 mph y subiendo. Un japones de apenas 5,10 de estatura, 79 kilogramos de peso, recta en promedio de 93 mph y por si fuera poco debutando con 30 años de edad.

Le está cerrando la boca a muchas organizaciones de que aunque la velocidad en el beisbol profesional es un requisito indispensable, la manera de lanzar, el método, la ubicación, el manejo de conteos ante el bateador y muy importante, la inteligencia para pararse en la lomita, es la principal herramienta que debe adquirir un pitcher de Grandes Ligas. 

Vayamos 20 años atrás cuando incluso los cerradores pese a que muchos no tuvieran una recta poderosa que sobrepasara las 95 mph, su repertorio de pitcheos y su IQ para enfrentar bateadores los llevaron a ser superestrellas en su época e incluso leyendas de todos los tiempos. 

A continuación colocaré una lista de cerradores estrellas que no pasaban las 95 mph: 

Mariano Rivera: (93 mph) 

Francisco “EL KIT” Rodriguez: (94 mph) 

Jonathan Papelbon: (92 mph) 

Sergio Romo: (91 mph) 

Brian Wilson: (94 mph) 

Creo que estos datos dejan más que claro que para tener éxito en grandes ligas se necesita más que una poderosa bola rápida. Y para los que tienen el criterio de que “estamos en otra época” les invito a que sigan leyendo y analicemos el caso de Shota Imanaga. 

En las 4 salidas que lleva esta temporada Imanaga tiene 4 victorias, 0 derrotas y un porcentaje de carreras limpias permitidas de 0.84. En 21.1 entradas lanzadas ha permitido 14 hits, solo a concedido 2 bases por bolas y nada más y nada menos que 21 ponches recetados, lo que significa que tiene un promedio de 1 ponche por entrada lanzada, y si aún no te convence, para la cereza del pastel esta su WHIP el cual es de 0.75, por debajo de su porcentaje de carreras limpias permitidas ¡Una completa locura!

¿Necesitas un poco más de tiempo para saber si Imanaga es en realidad un lanzador consistente? 

Aquí te dejo un poco de sus números en la liga japonesa de más alto nivel. Culmino hasta la fecha con un récord de 74,55. Efectividad de 2,96 y en 1,129 entradas lanzadas propino 1,183 ponches, quiere decir que esta por encima del promedio con más de 1 ponche por inning. 

Cabe resaltar que son ligas completamente diferentes. Sin embargo aquí te quiero explicar por qué la manera de lanzar de Imanaga genera mucha confianza en que tendrá años consistentes y con números sobre average. 

Para empezar si observas bien sus salidas tanto en Japón como en grandes ligas, sus pitcheos dentro de la zona de strike siempre están en la frontera del cuadro, y sus lanzamientos fuera de la zona, inician en un angulo dentro del cuadro para finalizar rompiendo a diferentes partes de la zona inferior del cuadro.  

Por otro lado en sus pitcheos abilities destacan su splitter y su slider. El splitter es su recurso más confiable para ponchar, si tiene una cuenta con dos strikes no dudara en lanzar su splitter que rompen de una forma simple abriéndose hacia la esquina derecha para los bateadores derechos y rompiendo hacia la esquina de adentro para los bateadores zurdos, pero además de eso su rompimiento hacia las esquinas es tarde, ya a punto de entrar en el ángulo del cuadro. Por lo que para cualquier bateador es muy complicado ajustarse a un lanzamiento de esos.

En lo que a su slider se refiere, es corto, y de igual forma rompe tarde para evitar la adaptación de los bateadores con facilidad, para colmo cuando ves tantos lanzamientos en movimiento como estos, su recta en 92 mph se ve como si fuera a 100 mph, por lo que hablamos antes, si ves muchos splitters, cambios, sliders , etc. El cerebro de un bateador buscara estar al día con esos lanzamientos y si el lanzador es inteligente como es el caso de Shota, lanzar una o dos rectas en el momento indicado de un turno es suficiente para pasar un bateador sin mucha potencia en la bola rápida. 

Así que a mi parecer Shota Imanaga está demostrando que el saber lanzar puede darle mejores resultados a cualquier lanzador en grandes ligas más allá de una recta de altas velocidades. 

Gracias por disfrutar del beisbol y a ti por tomarte el tiempo de leer esta columna sobre el deporte que amas.

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